I want you for the West Army! [Fic]

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I want you for the West Army! [Fic]

Mensajepor Denna Harlaw » Jue May 17, 2018 12:29 am

Eran las ocho de la noche, la oscuridad imperaba en los rincones de Toroa y la que en sus horas de luz era la ciudad más bulliciosa y calurosa de los cuatro mares ahora se encontraba en un espectral silencio, interrumpido únicamente por algún ladrido o las jerigonzas de algún borracho perdido por las calles. Aún así lo que imperaba era el silencio y pocas almas valientes se aventuraban a interrumpirlo, pues por las noches no había cabida para la gente decente y cuando la mayoría de los marines y los guardias reales descansaban, los asaltantes y bandidos tomaban sus puestos para ganarse la vida de una forma mucho menos honrada. Además, una ciudad tan grande y tan prospero significaba un bajo mundo incluso mayor.

El ambiente nocturno de Toroa era peligroso incluso para sus protectores y, sin embargo, en mitad de la noche una pareja bastante peculiar se encontraba recorriendo los muelles. La primera era una muchacha bastante joven, de cabello largo y unas vestimentas oscuras que facilmente podrían ocultarla con la oscuridad y que afortunadamente disfrazaban en las sombras la elegante composición del atuendo, muy extraño de ver sobretodo por las noches. El otro era un hombretón bastante alto, musculoso y, a diferencia de la palidez de la muchacha, la tes bronceada de aquel hombre y una que otra cicatriz le daban el aspecto de un veterano bastante curtido. Sus ropajes también destacaban, aunque a diferencia de su acompañante que destacaba por llevar un atuendo lujoso y oscuro, los de él eran blancos en su totalidad y bastante comunes a la vez que intimidantes. El uniforme de la marina, destacado a la luz de la luna.

-Realmente pienso que deberías enlistarte.- Dijo el hombre corpulento con un tono tosco, al tiempo que se metía un dedo en la nariz y hurgaba al interior de esta, provocando una pequeña risa en la muchacha que aún se maravillaba al ver como habían quienes podían actuar con gestos tan groseros pese a su posición. "Todo viene de familia" se dijo a si misma cuando trató de imaginarse a haciendo algo así y viéndose incapaz de siquiera imaginarlo. Luego de ello, retomó su atención en las palabras. -Llevas tanto tiempo dándole vueltas al tema que ya me están saliendo arrugas. Me estoy quedando sin pasta para alimentarte, ¿Lo sabes, no?.- Al terminar de hablar el hombre dirigió una mirada a la muchacha y, pese a sus palabras y su tosquedad al hablar, un tono de jovialidad en su voz hacía que sus palabras sonasen más como una broma que como un reproche. La muchacha suspiró.

-Lo sé, lo sé, pero...- Por su parte ella se lo tomaba más en serio. Ni siquiera pudo reír, pues pese a saber que al hombretón a su lado poco le importaba el dinero también sabia lo mucho que estaba afectando su presencia a sus bolsillos. Lo mínimo que podía hacer para financiar su estadía era aportarle en algo, pero el único trabajo que estaba dispuesta a realizar... -No me siento segura.- Fue todo lo que logró decir luego de una pequeña cavilación y una mueca de disgusto. Ni siquiera podía explicar lo que sentía. Ella solía ser segura de si misma y rara vez barajaba tanto una opción como lo estaba haciendo con aquella, de hecho ni siquiera tenía motivos para dudarlo tanto y todo lo que podía imaginarse eran más pros que contras... Y aún así cavilaba. Hizo una pequeña pausa para mirar al hombre y se apresuró a hablar antes de que este pudiera decir algo. -¡Y ni se te ocurra decir que estoy asustada! No es eso, ¿Vale? No es.- Sentenció, tratando de sonar lo suficientemente seria como para no dejar lugar a dudas ni replicas, aunque solo consiguió provocar una risotada estruendosa por parte de su acompañante.

Pese a la hora y a los habituales peligros del lugar la caminata resultaba ser mucho más tranquila de lo que se esperaba. En parte, porque la actividad en los muelles aún no se perdía y desde muchos burdeles y tabernas se veían las luces y se escuchaba el griterío típico de aquellos lugares y, por otro lado, pocos llegaban con la intención de abalanzarse y asesinar a un marine sin mayor motivo. Eso traería problemas y se armaría un caos molesto tanto para los habitantes como para los forasteros, por lo que se trataba de aquellas situaciones que resultaban tan poco apetitosas que era mejor evitarlas. Aquello lo sabían todos, incluso los Marines, por lo que encargarse de supervisar los muelles a esa hora era casi un privilegio. De todos modos, aquella labor pronto llegaría a su fin.

Llegaron al extremo oriente del muelle justo donde se ubicaba el cuartel de la marina, alto, imponente y de blancas paredes tan pulcras como el uniforme de los marineros. Una vez allí, Denna y su acompañante se separaron. Por su parte la muchacha se sentó al borde de una pila de cajas acomodadas cerca del cuartel y el marinero se adentró en este para entregar el informe de su rutina y realizar el cambio de guardia. La espera solía tardar lo suyo, unos quince o veinte minutos en los que Denna tenía el tiempo para quedarse a solas con sus pensamientos.

Mientras esperaba, la chica aprovechó de observar con mayor detalle las instalaciones. Observó el amplio edificio que destacaba entre las demás construcciones del color de la arena y también se fijó en los imponentes barcos que pertenecían a la marina, volviendo a sentir de pronto aquella brisa marina que tanto la había maravillado la primera vez que había viajado a bordo de aquellos navíos, hace muchos años, con su familia. Y al acordarse de su familia se apoderó de ella la nostalgia, la pena y en cierto sentido el enojo.
"Nada de esto estaría pasando si no fuera por ellos." Se decía a si misma apretando los dientes y sintiendo una pequeña humedad formándose en sus ojos. En el fondo les extrañaba pese a todo, incluso se había preguntado si volver y aceptar esa vida en varias ocasiones... Pero aquella parte rebelde y orgullosa de ella se lo impedía."Si me enlistase jamás podría volver... Aunque eso es lo que quiero, ¿No?... ¿No?"

Seguía ensimismada en sus pensamientos cuando de pronto sintió una mano tapándole la boca y la fétida pestilencia del alcohol en su nariz. Era un olor conocido, aunque ningún recuerdo bueno venía de las oportunidades en las que lo había sentido y ningún pensamiento agradable llegaba hasta su cabeza al respecto.-Que hace' tan sola eta' noshe mushasha... Quere' acompañarme.- dijo el desconocido, un hombre con una voz torpe, gastada y rasposa que demostraba su notorio estado de ebriedad como si el mero olor no se trasare de prueba suficiente. La reacción casi instantánea de Denna fue comenzar a forcejear. El mero contacto tan cercano le causaba un nerviosismo extraño y ni siquiera se preocupaba por la posibilidad de que el sujeto estuviera armado, simplemente pataleó, golpeó y mordió con todas sus fuerzas hasta que logró librarse y caer al suelo en un vórtice de brazos y piernas.

Estaba desorientada y tardó pocos segundos en volver en si. Aquel hombre también había caído junto a ella, pero fue más rápido en levantarse y en sacar un arma de entre sus ropas. No un cuchillo ni una espada, sino una pistola que a esa distancia podría resultar letal... Y estaba apuntando, aunque no a ella. Quizá fuera una extraña coincidencia o quizá la chica lograra soltar algún grito aterrado sin haberse dado cuenta, pero había llamado la atención de algunos marinos que rápidamente salieron del cuartel a ver qué pasaba. Solo eran tres, dos armados y uno sin armas, su acompañante. Lo que sucedió después fue demasiado rápido para recordarlo del todo, de pronto escuchó tres disparos resonar con fuerza y el salpicar de la sangre la obligó a taparse la vista con el brazo antes de que esta cayera en sus ojos.

Al abrir los ojos de pronto todo le resultó diferente. El borracho que la había atacado estaba en el suelo, retorciéndose debido a las balas y sintió cierto alivio y satisfacción al verle, pero entonces al mirar hacia sus salvadores vio a aquel hombre que hasta entonces le había alojado también derrumbado, con una herida en el costado y siendo levantado con dificultad por sus compañeros. Ante esto, Denna rápidamente se levantó y olvidó por completo todo lo demás. Sus inquietudes, el sujeto que la había atacado, todo... Y simplemente se apresuró intentar ayudar, de alguna forma, al pobre marino lastimado.
-¡Eh, muchacha!...- Dijo él con una voz más ronca que de costumbre, además de adolorida.-¡Sí que me has salido cara esta vez, eh!-... Y rió. Pese a sus heridas, pese a todo... Aquel hombre aún podía reírse y darle una palmada en la cabeza a Denna, como si todo estuviera bien y aquella bala no fuera más que un pequeño rasguño. En ese instante, por un segundo, la chica casi rompió a llorar. Fue un acopio de voluntad impresionante el que tuvo que hacer para evitarlo.

La chica pasó allí toda la noche, esperando frente a la enfermería que aquel hombre pudiera salir y asegurarse de que estuviera bien. Por suerte, lo estaba. La herida no había sido grave y pese a que le inhabilitaría por un tiempo pronto podría volver a sus funciones, aunque si el agresor no hubiera estado ebrio probablemente otra sería la historia. Al parecer, aquel hombre era un pirata con cierto prestigio con las armas.

Uno de los motivos principales por los que Denna había querido unirse a la marina había sido, además de las historias, su propia experiencia frente a la piratería. Había sentido de primera mano como se sentía ser victima de los piratas y la impotencia que podía llegar a sentir, pero el ver como alguien más sufría a manos de uno fue lo que terminó por convencerla. Ella pudo haber hecho algo, mil cosas y sin embargo, no las hizo. Quizá si se hubiera unido a la marina antes podría haber detenido a aquel criminal, podría haber evitado lo ocurrido... Pero no haber seguido su instinto la había perjudicado y casi le había arrebatado al único soporte para una mujer embarazada y para ella. Ya con la mente despejada, estaba más que clara su decisión.

A primera hora de la mañana salió de la enfermería y escoltada por un recluta de su edad fue guiada hasta el área de registro, donde casi sin pensarlo firmó y accedió a todo lo que se le proponía en la plantilla. Luego de escribir la última letra, aún con en lápiz en la mano, Denna se permitió un instante para cerrar los ojos y respirar profundamente, relajando además los brazos y las piernas que, hasta ese momento, no se había dado cuenta de lo tensas que estaban. Finalmente había dado aquel paso, ya aunque se encontrara con su familia estos no tendrían oportunidad de llevársela de vuelta a casa y debería dedicar su vida a proteger a los mares del mundo...
"Quizá incluso me hagan navegar por la Gran Linea... Eso suena emocionante." pensó y, al instante, comenzó a reírse sola por la idea, ante la desconcertada mirada de los reclutas que no sabían qué le causaba tanta gracia. En realidad, a ella no le parecía una idea tan descabellada, pero le pareció ridículo que aquello fuera lo primero que lograra pensar en el mismo instante que dejaba atrás todos los pesos sobre su espalda.

Siguieron pasando las horas y, poco después de la una de la tarde, finalmente pudieron salir ambos del cuartel. El hombre, orgulloso como un viejo lobo de mar, hacía el mayor esfuerzo para mostrarse impasible y firme ante el dolor que le causaba la herida y la muchacha, terca, más incordio que ayuda, le obligaba a tirones a apoyarse en su hombro. Aún no le contaba sobre su decisión, pues Denna prefería esperar hasta que llegaran a la casa donde vivían para contarle junto a su esposa, quien seguramente estaría bastante malhumorada al no saber donde podría estar su esposo. Otra risita vaga escapó de sus labios al imaginárselo.

Afortunadamente todo fue mejor de lo que esperaba. La esposa, malhumorada y preocupada asaltó a ambos a preguntas y más aún al descubrir la herida de su esposo, pero la noticia del enlistamiento de Denna ayudó a calmar los ánimos y una pequeña celebración se armó para la ocasión.

Atrás quedaban los problemas financieros por mantenerla, atrás quedaban sus comederos de cabeza, atrás quedaban sus preocupaciones, su familia... Y ahora debería comenzar con una nueva vida. Y eso no era preocupante sino, a su modo, emocionante.
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Re: I want you for the West Army! [Fic]

Mensajepor Galley-La Company » Jue May 17, 2018 4:34 pm

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Guía ilustrada. Creada por SOHEM para "NAKAMA NO MI". PROHIBIDA LA COPIA.


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