Marcas del pasado [Fic]

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Marcas del pasado [Fic]

Mensajepor Bifrost » Vie May 18, 2018 12:18 am

La infancia es, para muchos, la época más feliz en la vida de todo ser humano debido a las alegrías que rodean a los niños y las pocas preocupaciones que éstos deben tener. Claro está, en muchas situaciones esto depende del ambiente que rodee al infante; clase social, nación de nacimiento, relación con los padres, entre muchas otras cosas. En cualquier caso, para la mayoría la etapa de la niñez es la más grata para cualquier individuo. Allí es donde se suelen crear la mayoría de los buenos recuerdos, jugando, disfrutando, viviendo con toda la felicidad sin saber mucho del mundo. Hay muchos tipos de vida que pueden resultar satisfactorias y gratificante para los menores, pero el problema real está cuando la infancia de un joven deja de ser feliz, para convertirse en un infierno. Diversas razones pueden originar este cambio, y en el caso del pequeño de familia noble, Bifrost Bathory, el primero en el linaje para llevar a la familia sobre sus hombros y guiarles en un futuro, todo comenzó con un viaje en el que se encontrarían con otros miembros de la realeza.

En una maravillosa época para vacacionar, el cielo y el mar del East Blue cooperaba en todos los sentidos para que los aventureros pudieran llegar a su destino con total calma y disfrute. Fue en ese tiempo, cuando Bifrost tenía apenas trece años, que éste vería un cambio en su vida que le haría reaccionar inmediatamente, obligándole a tener una perspectiva más clara del mundo más allá de todo el lujo, comodidades y seguridad que proporcionaba la vida de la noble familia Bathory; la presión que sentiría el joven de blanquecina cabellera le impulsaría a crecer, volverse más fuerte e independiente, capaz de defenderse tanto a sí mismo como a otros cuando ocurriera algún acto de crueldad en su presencia. Quería tomar las riendas del destino tanto como le fuera posible. ¿Por cuáles situaciones había pasado para llegar a ese extremo? ¿Específicamente qué le hizo tener un sentido de responsabilidad tan grande para con su familia, y la sociedad misma? Todo eso surgió en los pocos días que se mantuvo cautivo en una celda de una despiadada tripulación pirata.

El inicio de todo fue al final del viaje hacia el Reino de Goa, una leve estancia en la Isla de Dawn. Animado como ningún otro día, pero aún manteniendo su porte serio y profesional, Bifrost acompañó a sus padres por propia petición suya a una reunión con otra familia real y una rama de la propia familia Bathory. Para ese entonces era aún un niño risueño, que si bien había mantenido por años su entrenamiento tanto físico, como mental e intelectual con muchos instructores particulares, no terminaba de perder esa inocencia y gracia característica de los infantes. Acudió al reino de Goa emocionado por todo; la reunión, lo que aprendería, la familia que conocería, el nuevo país que podría ver, la cultura del mismo, su gastronomía, la fauna, la flora... Y por supuesto, también le emocionaba el mismo hecho de viajar en un barco, poder pasar unos días en alta mar apreciando la belleza del océano. Básicamente todo lo que pudiera formar parte de ese viaje le fascinaba, le llenaba y motivaba de una manera increíble. Iba con una mentalidad predispuesta de que allí aprendería muchas cosas y saldría aún más preparado para algún día convertirse en la cabeza de la familia Bathory.

Por suerte para él, al menos podía decir que el inicio del viaje fue placentero. Todo lo que imaginó, pudo encontrarlo una vez el barco particular de los nobles atracó en el puerto del reino de Goa. Hospedado en un lujoso hotel, los primeros dos días los pasaría la familia Bathory simplemente paseando, disfrutando de un lugar que para el hijo mayor de ellos era desconocido, incluso si ellos ya lo conocían como las palmas de sus manos después de tantas visitas a lo largo de los años. Llevaron a su hijo a diversos lugares, ya fueran parques de diversiones, de compras, a obras de teatro o simplemente a otros parques y lugares de interés para los turistas. La felicidad llegó a él, aunque breve, le mantuvo calmado por ese par de días mientras llegaba la fecha de la reunión con sus familiares, la cual no tardó mucho en requerir la asistencia de los tres Bathory; Joseph, Suzie y Bifrost.

Estos tres se alistaron debidamente; prendas, de la mayor calidad, sus trajes más formales y aunque no eran los más extravagantes, sí eran los más serios. Preparación mental y verbal, iban con su tema a debatir estudiado y dispuestos a exponer la situación tan clara como fuera posible, pues de fallar en la diplomacia algún error podía ocurrir, la existencia de un malentendido solo quedaría en conflictos y divisiones entre más de una rama de la familia. ¿Podían permitir algo así? De ninguna manera, debían hacer todo lo que estuviera en sus manos para que la reunión saliera a la perfección. Bifrost lo sabía, y si bien en su interior el deseo por participar en la conversación era inmenso y quería demostrar que era tan capaz de intervenir como su padre, su madre o sus tíos, éste no llegaba a tener el nivel de conocimiento de ellos ni la experiencia para moverse de manera hábil en un debate; callar, eso debía hacer, en todo momento. Observar callado, aprender y prepararse para cuando fuera su turno. Claro está, si la situación cambiaba y la opinión del peliblanco era requerida, éste no duraría en darla con mucho cuidado y astucia. Pero ese no fue el caso.

Los primeros en llegar fueron, por suerte, Bifrost y su familia. Esto les daba buena presencia, ya que demostraban puntualidad e interés. Al encontrarse con la otra familia noble, un saludo bastante largo se intercambió entre ambas partes, aprovechando la ocasión para presentar al primogénito de la familia y además, también al primogénito de la otra rama de la nobleza, que era un poco menor que Bifrost pero había acudido por el mismo motivo que él. Los ojos azules de Bifrost le miraban con algo de competitividad, pues le veía como un rival, pero nunca llegó a intercambiar muchas palabras con ese joven. Tomaron asiento en una mesa rectangular, donde pasaron a hablar de cosas triviales, charlas banales para pasar el tiempo antes de entrar al asunto en cuestión, mientras disfrutaban de una maravillosa hora del té con una gran variedad de aperitivos, tanto dulces como salados, postres y pasteles salados se presentaron a los miembros de la nobleza mientras discutían los términos de un negocio familiar. Así, las horas pasaron y la charla llegó a su fin. Como lo esperaban, todo fluyó sin asperezas y se llegó a un acuerdo por ambas partes, un gran alivio para los ingresos monetarios de los Bathory, que podrían seguir manteniendo su estatus de nobles y gozar de todas las comodidades que traía consigo el dinero y la realeza. Sin más que hablar en aquel salón tan amplio que les sirvió de sede para la discusión, las familias se despidieron y partieron en direcciones opuestas, sabían que seguirían distanciados hasta que volviera a haber necesidad de otra reunión de ese tipo.

Pudiendo considerar esa reunión como un éxito, los tres Bathory partieron de regreso a su hotel, pues aún quedaban otros tres días hasta que el barco privado para transporte de las familias nobles regresara y pudieran volver a su hogar. ¿Qué podían hacer en esos tres días restantes? Eso ni siquiera había que preguntarlo, Bifrost se encargaría de sacar provecho a ese viaje tanto como pudiera, no siempre podía ir de vacaciones así que debía divertirse. ¿Qué tipo de actividades podían llevar a cabo para que su disfrute fuera el máximo? Realmente, eso no importaba. Con la alegría de haber asistido a una reunión tan importante, Bifrost consideraba que todo de allí en adelante sería fantástico y una experiencia inolvidable por el resto de sus días. En eso tenía razón, tan solo que se grabaría en su mente de una manera que éste no se esperaba, y nadie de su familia nunca hubiese imaginado.

El último día de vacaciones llegó y el barco privado que los transportaría de regreso a su hogar ya se encontraba en el puerto de la isla. Con algo de tristeza por despedirse, pero ánimo por tanto disfrute, los tres Bathory se encaminaron a la nave. Sin mucha demora, terminaron de subir sus cosas en la misma y ya estando en una habitación privada y cómoda, se dedicaron a permanecer tranquilos, disfrutando del aire cálido y salado del mar, además de la hermosa vista que proporcionaba el viaje. El peliblanco continuaba bastante alegre, y así transcurrieron las primeras horas en alta mar, dedicándose a ver las gaviotas volar y las velas moviéndose al son del viento.

Habiendo llegado la noche y con la mayoría de los pasajeros de la nobleza descansando, el detonar de unos cañones sonaría alarmando a todos en la nave, seguido de un estruendo y el temblor causado por el impacto de las balas en el casco del barco. El pánico no tardó en expandirse, gritos comenzaron a escucharse por todo rincón del barco y pasajeros pudieron observarse corriendo frenéticos de un lado a otro, ya fuera para salvar su vida de algo que desconocían, o para enterarse del origen mismo de todo ese desastre; la madera destrozada, llegaba incluso a algunas habitaciones y cobraba unas cuantas víctimas, explosiones pudieron hallarse también, el fuego comenzaba a extenderse con rapidez por el interior del barco.

¿Cómo había pasado eso? ¿Acaso no era un navío seguro, vigilado por hombres capaces? La verdad era que en ese momento todos estaban despreocupados, teniendo en mente que no había forma de que un ataque ocurriera. La sorpresa no llegó solo a los pasajeros, sino que los guardianes de los nobles tampoco serían capaces de notar el inminente ataque de otro barco hasta que ya estaban a punto de ser abordados. Un barco con madera camuflada, muy difícil de percibir a la lejanía en las noches, una jolly roger con un ojo parchado y un bigote puntiagudo, además de la turba de piratas desastrosos que comenzaban a inundar la cubierta gritando y cortando todo lo que se hallara a su paso, incluyendo a los mismos pasajeros que eran golpeados, algunos de sus miembros cercenados y quizá los más suertudos serían tomados de rehenes, si es que podía considerarse como algo bueno seguir viviendo como un prisionero, con la mera esperanza de que algún día alguien llegaría a salvarles.

La reacciones eran demasiadas, distintas por parte de todos, pero los más sabios fueron quizá los que tuvieron el valor de lanzarse al mar en penumbra, prefiriéndose arriesgarse a lo desconocido que podía habitar el océano antes que arriesgar sus vidas quedándose a merced de los piratas. Sin embargo, los más tontos en ese momento fueron sin lugar a dudas los que intentaron oponerse a los atacantes, arriesgando su vida de la manera más directa posible, y quizá la más estúpida. Por desgracia para Bifrost, entre esos estaba su familia, que fue incapaz de huir o esconderse debido al orgullo y valentía de su padre, cosa que terminaría jugándoles en contra en ese momento.

Para la familia Bathory, todo inició mientras dormían plácidamente en su habitación. Con el primer impacto de los cañonazos despertarían de golpe todos, sin entrar en pánico, simplemente actuaron de la manera más racional que era posible en el momento. Guiados por Mitgard, el padre de Bifrost, quien iba armado con un sable, salieron de su camarote. Pasaban por los pasillos, observando a los demás miembros de la nobleza correr despavoridos mientras ellos intentaban mantener la calma. Huyendo del fuego, de las zonas destrozadas, de todo lo que pudiera ponerles en peligro, terminaron llegando a la cubierta con el fin de poder llegar al origen de todo ese desastre, aunque en la mente del padre del peliblanco era más que obvio que se trataba de piratas.

Apenas los Bathory mostraron su rostro, un gran número de piratas les rodeó para someterlos, reconociendo sin demora el rostro de aquel hombre de cabellera platinada; se acercaban de todos los lados, algunos intentaban golpearles con sus puños, otros eran más temerarios y abanicaban sus espadas al aire, enloquecidos, algunos intentaban herirlos pero los más listos sabían que era mejor capturarlos vivos. Intentó defenderse, proteger a su familia por igual, pero fue imposible reaccionar a tantos ataques desde tantos lados. Un corte en la espalda fue lo último que llegó a sentir el cabeza de familia de los Bathory, antes de caer inconsciente. Así, quedaron su mujer e hijo, indefensos, a merced de esos piratas. Fue allí donde inició una pesadilla que cambiaría por completo la manera de ser de Bifrost.
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Re: Marcas del pasado [Fic]

Mensajepor Pandaman » Sab May 19, 2018 11:56 am

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Guía ilustrada. Creada por SOHEM para "NAKAMA NO MI". PROHIBIDA LA COPIA.


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