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[Pasado] Reyes y reinas - Versión para impresión

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[Pasado] Reyes y reinas - Viktor - 17-05-2024

40 de Invierno, Año 11
Skypiea - 09:47 a.m.

Corría por un pasillo largo.
Mientras jadeaba, presa del desasosiego mirando al fondo del pasillo, alternaba rápidamente el apoyo de mis cuatro patas en forma animal. Las paredes eran blancas, lisas y sobre ellas colgaban artilugios cuadrados de diversos tamaños con imágenes en su interior. Estaba repleto de puertas de metal a ambos lados que permanecían cerradas. El lugar era oscuro. Solo una tenue luz iluminaba desde un final que parecía no acercarse nunca, por más que apretara el paso. Una voz me llamaba desde el fondo. Una voz femenina que gritaba mi nombre, llamándome a su lado. — ...¡VIKTOR!… —  chillaba desesperadamente, cada vez con menos frecuencia y más lejos. Yo me angustiaba cada vez que escuchaba esa voz y aceleraba el paso. Podía notar como mi corazón se estremecía y mi respiración se volvía más y más pesada por el cansancio. Pasados unos instantes, la luz al final del pasillo se apagó a la vez que la voz que me reclamaba y todo se volvió negro mientras yo me detenía a coger aire con mi lupina lengua fuera. — Viktor. — susurró a mi oído.

— ¡Selene! —  exclamé a viva voz, terriblemente exaltado mientras me incorporaba como un rayo, completamente sudado y con el cuerpo dolorido. Seguramente cualquiera en el edificio podría haberme escuchado. El silencio que prosiguió en la habitación se prolongó durante minutos. ¿Qué acababa de decir? ¿Acaso conocía a aquella persona? Su voz me era extrañamente familiar, pero no recuerdo ese nombre. ¿Por qué me llamaba entonces desde la luz? — ¿Quién eres? — susurré, solo para comprobar que mi voz estaba ligeramente agarrotada por el tiempo sin hablar. Ha debido de pasar  bastante tiempo desde que terminó el torneo, pensaba mientras comenzaba a revisar mi habitación. 

Estaba en una habitación desconocida. Toda la construcción era típica de la zona y estaba prácticamente vacía, a excepción de un catre donde había descansado, una mesa simple donde alguien había dejado mi libro, una silla sobre la que reposaba mi abrigo y una ventana. Lo primero era buscar a mis compañeros: Sohem y Chloe. Me dolía la cabeza como si el jefe me hubiera golpeado con su Hells Bells en la sien durante una semana. Me incorporé de la cama y, con esfuerzo, apoyándome sobre las rodillas, me puse en pie. Habían dejado la ventana cerrada y no estaba seguro de qué hora era siquiera. Después de acercarme como pude a la silla para coger mi abrigo, el libro, y busqué a Shimei Kaeru, que estaba apoyada gentilmente sobre el marco de la puerta y, con pasos maltrechos, abandoné la habitación para encontrar a los demás. Estaba claro que habíamos caído presas del Emperador Zarutsuki. El gobernante resultó ser nada más y nada menos que un prominente usuario del Haoshoku Haki y, cuando Sohem intentó atentar contra la vida de Yojimbo, nos dejó a todos fuera de combate. ¿A todos? No podía saberlo. Necesitaba preguntar a mis compañeros. — Un emperador con el poder de un Rey. Irónico. — musitaba mientras buscaba con la mano el pomo de la puerta de la habitación contigua, según salí al pasillo, a mi derecha, dispuesto a conocer a mi vecino… si es que ya estaban despiertos. — Soy V, ¿puedo? — preguntaba, aunque no sabía por qué. Iba a entrar de todos modos.
Oficios



RE: [Pasado] Reyes y reinas - Chloe Dendro - 18-05-2024

Lo ideal habría sido que la voz del hombre de plateada cabellera hubiera despertado a la mujer que ocupaba la habitación en la que estaba a punto de entrar, pero por desgracia ni su voz ni la pesadilla que también ella estaba teniendo fueron suficiente para despertarla, nunca fue el tipo de persona que dejaba que otros interrumpieran sus descansos, pero en esta ocasión le iba a salir más caro de lo que estaba acostumbrada. En el mundo de los sueños en el que Chloe estaba sumergida en ese momento todo parecía normal al principio, era un día más en su vida, su antigua vida. Paseaba por una pequeña plaza circular en la que se había dispuesto un mercado en el que se vendía principalmente comida fresca, desde puestos con pescados y mariscos hasta otros con frutas, pasando también por los que vendían telas y ropa, una práctica común en la isla que una vez tuvo el placer de llamar hogar, pero, aunque hasta ese momento, el sueño no había sido nada más que un agradable paseo, todo cambió cuando entró en aquella plaza, al atravesarla algo parecía adherir sus pies al suelo, o congelar su cuerpo por completo, quedando en el centro absoluto del circulo, siendo atravesada por las miradas de todas las personas del lugar, que más que figuras humanas ahora parecían para la mujer monstruos sin rostro que se acercaban para devorarla. Indefensa trataba de huir, de moverse, pero era inútil, cuanto más intentaba moverse más duro resultaba, y mientras observaba con impotencia el avance lento, pero imparable, de los monstruos a su alrededor, el cuerpo real de la pelimorada se retorcía en el mullido colchón que habían dispuesto para ella tras la intervención del emperador de las nubes, que había dejado noqueados y derribados a casi todos los asistentes de los juegos.
 
El sueño traspasó las barreras de la mente y comenzó a angustiar de forma más profunda a la mujer, que, sin llegar a despertar, se movía en la cama; girando sobre sí, agarrando y rizando la sábana que la cubría, tensando su cuerpo, acelerando su respiración, sudando incluso fruto del esfuerzo, tanto físico como emocional, que aquella sensación le provocaba, era como si nadando a la superficie de la playa, cuando estás a punto de quedarte sin aire, algo te agarrase para volver a hundirte más profundo de lo que jamás hubieras podido imaginar. Y esa estampa es la que el espadachín vería una vez dentro de la habitación de su compañera: A la mujer tumbada, con la cara roja y sudada, el mono verde que no le gustaba para nada apenas cubierto por una sábana que tenía casi la forma de una pelota de tanto que la había enroscado y sus labios susurrando, — No... —, una y otra vez, — Basta... —, su voz temblaba, lo que estaba viendo en esa pesadilla no solo la atormentaba, también parecía aterrarla más que cualquier cosa, hasta su gesto era el de una persona con miedo.

Aclaraciones



RE: [Pasado] Reyes y reinas - Sohem - 19-05-2024

Sentado en el suelo con las piernas cruzadas y con el yelmo al lado, frente a una chimenea, observaba el calor de las llamas ascender y calentar la tetera de acero que estaba suspendida de una cadena desde el techo, a pocos centímetros de la lumbre. El calor que desprendía servía como método de calefacción improvisada en las casas, algo que desde hacía algunos meses había dejado de importarme, pero aportaba bastante comodidad y un aire tradicional.
El crepitar del fuego y la danza de aquellas lenguas de fuego instaban a mis recuerdos a memorizar la batalla acontecida horas atrás. Marlingo Sanmarcos Jorgel Camasutra Tercero, el 'principe' heredero de las islas del cielo, y esa habilidad lunarian suya de manejar el fuego... había conseguido manipularlo hasta llevarlo a sus extremidades. Me miré la mano derecha y la cerré para formar un puño, aumentando la temperatura del mismo y viendo cómo cambiaba la tonalidad de la piel. Yo ya era capaz de concentrar y crear tanta temperatura como para encender un fuego, pero ¿podría ser capaz de mantenerlo en mis extremidades, como lo hacía en Ein Hauch? De cierta forma me molestaba que aquel tipo pudiera tener un uso del fuego mejor que el mío.

Descarté la idea al escuchar el agua empezar a hervir en la tetera. Algo insólito y extraño, pues carente de la sensación térmica del frío ya no creaba fogatas. Pudiendo calentar con mis propias manos la comida, y cocinarla burdamente, o hervir mi propia agua al contacto, tampoco realizaba de estas prácticas. Pero por algún motivo quería aprovechar la hospitalidad y la tranquilidad del lugar para descansar plenamente y limitar el uso de mis habilidades para todo lo posible. Más aún sabiendo que quizá mi calor pudiera afectar a mis compañeros... que por algún motivo, al estar inconscientes en la otra habitación habían empezado a preocuparme.
Vertí las hierbas de la infusión dentro del redil metálico que arrojé en el interior de la tetera, y la tapé de nuevo, sabiendo que al menos una decena de minutos restaban a ese proceso para terminar de preparar aquella bebida y me levanté apoyándome sobre la rodilla derecha, irguiéndome y caminando hacia la habitación a mis espaldas: el aseo.

Dentro del aseo, completamente a oscuras, comencé a desvestirme quitándome la chaqueta, botas, pantalones y ropa interior, las cuales metí todas en una palangana con una gran pastilla de jabón y la llené de agua que hice burbujear al meter un dedo y aplicar ligeramente mis poderes, y me di un baño rápido para asearme y quitarme la tierra que se había adherido a mi cuerpo en la estancia en el lugar de las pruebas, pensando en las palabras de aquel mono sobre que el viejo chamán encorvado que le acompañaba podría darme respuestas y soluciones a mis propios problemas. Su poder parecía hacerle capaz de reanimar a los inconscientes, pero no entendía cómo eso iba a poder hacerme mejor en ningún aspecto. Y aun así las palabras de aquel tipo resonaban en mi mente como si fuera un eco de mi propio subconsciente, acompasando el tintineo de las gotas de la ducha al caer sobre mi cuerpo o el suelo.

Al salir del aseo, cubierto por una bata de algodón blanca de las varias que había en él, amarrada a la cintura por una especie de cordón del mismo material y ligeramente abierta en el pecho, eché mi cabello hacia atrás con la mano derecha y agarré el barreño con la ropa enjabonada dirigiéndome hacia unas cuerdas horizontales y paralelas al techo, sobre las que fui colgando y tendiendo la ropa para que esta comenzase a secarse. No era la mejor de las limpiezas, pero si era un apaño para retirar el exceso de mugre que pudieran acarrear.
Durante ese instante escuché dos voces en la habitación contigua, así como el deslizar de unas de las puertas abriéndose, y por primera vez en mucho tiempo mi instinto no fue ir a por Ein Hauch - situado de pie apoyado junto a la chimenea - si no entender que se trataba de mis compañeros. Ya habían despertado.

Frente a la puerta del aseo, al otro lado de la estancia, estaban contiguas una al lado de la otra las tres habitaciones de la casa, en las cuales descansaban Viktor y Chloe de lo que fuera que había hecho el Shichibukai Samurpuchi y que por algún motivo a mi no me había afectado. Desde mi perspectiva mi habitación era la de más a la izquierda, la de Chloe la central, y la de Viktor la de más a la derecha. Todas las habitaciones tenían una puerta hacia la sala común o salón en el que me encontraba, y otra para ir a la habitación que tenían al lado, previo espacio minúsculo entre ellas como un pequeño pasillo y gracias a mi peculiar buen sentido del oído me dirigí hacia donde provenían las voces, la habitación del centro y abrí la puerta. Viktor estaba de pie en el marco de la puerta y Chloe yacía en su cama, colorada y con el pelo y las sábanas revueltas y agitadas. Volví a llevar mi mirada hacia Viktor, viendo que estaba vestido y que parecía más entrar que salir de la habitación, y asentí.
— Ya era hora — dije seco, como de costumbre, observando a mis dos compañeros ya despiertos — En el aseo podéis tomar una ducha y hay posibilidad de lavar la ropa en una palangana con jabón y tenderla en el interior de la sala — añadí, mirando a Viktor haciéndole un gesto con la cabeza dando a entender que al estar ya en pie él, quizá quisiera ir el primero a esto — Además... estoy... haciendo té — concluí, dudando de mis propias palabras pues no era un gesto habitual por mi parte, mientras salía de la habitación y volvía a dirigirme hacia la estancia común, hacia la ventana de la misma para mirar en dirección al palacio dorado.


RE: [Pasado] Reyes y reinas - Viktor - 19-05-2024

Había un cincuenta por ciento de probabilidades de acertar al elegir la puerta. Y no estoy completamente seguro de si gané o no. Tras el umbral central pude vislumbrar a Chloe, totalmente hecha un ovillo de sábanas y roja como si se hubiera pasado horas al sol, que yacía todavía dormida o al menos, en ese trance típico de un sueño pesado que no te permite escapar de él. Conozco esa sensación. Aunque no habíamos pasado tantísimo tiempo, me preocupaba bastante como estaba reaccionando a la brutal embestida de Haki de Zarutsuki. Que yo hubiera despertado y ella no podría ser simplemente fortaleza mental, pero, no deberíamos quitarle el ojo de encima. Mientras miraba a Chloe desde la puerta, escuché unos pasos y una voz que podría reconocer en cualquier sitio. El jefe estaba despierto. No me extrañaba para nada porque Sohem era tan, no, de hecho más, fuerte que yo y no era raro que se hubiera despertado antes. Parecía alegrarse de que estuviera despierto por fin y me instaba a lavar la ropa y darme una ducha, señalando con la cabeza hacia la puerta de lo que parecía ser el baño. No tenía ninguna gana, pero quizá fue la idea del té y la ducha o quizá el simple detalle de que el jefe se preocupara por el equipo que acepté la propuesta de buen grado. — Sí… suena bien. — dije con la voz aún un poco ronca mientras intentaba despegar la vista y los pensamientos del malestar de mi compañera para, dirigirme al aseo, dejando mi chaqueta, el Santoral, mi libro y a Shimei Kaeru sobre un sillón sin detenerme y cerrar la puerta tras de mí.
 
Entré y busqué como encender aunque fuera una luz, dando con una pequeña lámpara de algún tipo de combustible óleo. La estancia estaba notablemente caldeada. Se notaba que Sohem ya había dado buena cuenta del baño y había pasado tiempo aquí. ¿Cuánto tiempo llevaría despierto? Pensaba mientras me quitaba el chaleco y lo dejaba en una cajonera para, continuar con toda mi ropa y botas, que quedaron en el suelo junto a la puerta. No estaba muy sucio, a fin de cuentas apenas hice nada en el torneo, ni siquiera tuve ocasión de mancharme. Suspiré mientras me acercaba a la ducha y, alargando la mano, abría el flujo de agua para asearme. Pase unos segundos regulando la temperatura hasta que estuviera cálida, pero no ardiendo, en ese punto justo en el que proporciona un alivio muscular sin sentir que te achicharras vivo. Mientras el agua arrastraba la suciedad y sudor de mi cuerpo, frotaba con pequeñas sacudidas mis brazos, torso y piernas. Decidí quedarme unos minutos, al menos en lo que recibiera el aviso de Sohem para tomar el té. Apoyé ambas manos sobre la pared de la ducha y dejé el peso caer sobre ellas, descolgando mi cabeza hacia el sumidero por el que se filtraba el agua, mirando como esta se arremolinaba para escapar por las rendijas.
 
No entendía bien de qué iba todo esto. Un señor de la guerra del mar convertido en emperador de una isla sobre el cielo, usuario de uno de los hakis más raros del mundo y unos juegos para divertir al pueblo… algo no tenía sentido en mi cabeza. Y el dichoso Sohem había tenido tiempo de ducharse, lavar su ropa, tenderla y ponerse a hacer té. Demasiado tiempo. ¿Será posible que no cayera presa del haki de Zarutsuki? Sohem es lo suficientemente fuerte como para resistir muchas cosas, pero tanto como eso… Me costaba asimilar que hubiera tenido tanto tiempo mientras yo corría en busca de… ¿A quién buscaba? ¿Selene? Ese nombre retumbaba en mi cabeza y no sabía por qué. Necesitaba centrarme, alejar el foco de ese sueño, al menos por ahora. Tenía la sensación de que era más importante de lo que parecía a primera vista, pero no tenía ni tiempo ni energía para concentrarme en él. Tenía que volver al presente. — Un momento… ¿Llevaba su yelmo? — me pregunté con incredulidad. — Sería como ver a un rey sin su corona… — dije mientras reía entre dientes — Un "rey"… — repetí, pero con un tono más bajo y lento, presa de una idea. Deje de hablar conmigo mismo en seco y cerré el agua de golpe mientras alargaba la zurda para coger una toalla del estante y, tras secar mi pelo un poco con ella y el torso, atarla sobre mi cintura y salir de nuevo al salón principal. — ¿Cuándo has despertado? — pregunté con mucho interés al líder del gremio. Tenía una corazonada y dependía de su respuesta estar acertado o no.


RE: [Pasado] Reyes y reinas - Chloe Dendro - 20-05-2024

El sinfín de sombras se arremolinaban alrededor de Chloe, las figuras de monstruosas proporciones comenzaron a ganar rostros, tan horribles como cabría esperar, miles de ojos lanzaban contra la mujer miradas que se clavaban en ella como puñales y sus enormes coreaban al unísono algo, un nombre, uno que era bien conocido para la ahora cazadora: Dillan. Pero no era posible, no había manera humana de que nadie... ¿O si la había? ¿Su crimen perfecto no lo había sido? Todo el tiempo que esperó para hacerlo, para hacerlo bien, sin dejar marcas, huellas, ningún rastro que pudiera ser seguido, ninguna pista que llevase a ella, ¿Todo ese esfuerzo había sido para nada? ¿Volvería a la vida de antes? ¿Volvería a no ser nada? Lo cierto es que ni aunque quisiera habría podido dedicarle a esos pensamientos más de un dos segundos pues la amalgama de titánicas sombras que la rodeaban empezaron a hacer algo más que solo hablar, millones de brazos la atraparon e inmovilizaron, comenzaron a elevarla hasta a estar a la altura de lo que era el rostro, o lo más cercano, de los gigantes oscuros que la tenían sometida tanto física como mentalmente. Los coros no cesaban, y estando tan cerca resultaban ensordecedores, pero con cada nueva mención una de las voces se apagaba, y finalmente solo la que la pelimorada tenía delante seguía hablando, si es que a eso se le podía llamar hablar.
 
Mientras esa única voz mencionaba una y otra vez el nombre del hombre el resto de sombras comenzaban a retorcer su expresión, los ojos se afilaban como los de un felino salvaje y las bocas abandonaban las formas redondeadas que habían tenido durante el coro para adoptar la forma de una medialuna, una sonrisa enfermiza que transmitía una crueldad como nunca antes había sentido Chloe, y mientras más sonreían las sombras más fuertes se volvían los gritos de la única pesadilla que seguía gritando, su voz era tan fuerte que resultaba incluso difícil no sentir cierta presión por la cantidad de aire que desplazaba al emitir sus berridos. Las sombras movieron sus manos y llevaron el cuerpo femenino, hasta ahora mantenido en el aire, contra el suelo, a gran velocidad. El impacto debería haber sido doloroso, pero no, los adoquines que decoraban la ya irreconocible plaza del mercado no tenían la dureza que se esperaba de ellos, eran acolchados, blandos y suaves, como un cojín... Como una almohada. La infinidad de manos volvió a alzarla, para al siguiente instante volver a empujarla contra el suelo, hundiéndola en este esta vez, cada vez más y más, hasta un punto que ni siquiera tenía sentido, pero, ¿Qué lo tenía en ese sueño?
 
Cuanto más se hundía en el mullido suelo más presión notaba en todo su cuerpo, la fuerza apretaba cada fibra de su ser como si quisiera comprimirla, y lo único que se mantenía como antes era el ensordecedor grito de la sombra que ahora era acompañado por un caótico orfeón de risas retorcidas y enfermizas. El forcejeo que intentó la mujer para liberarse del agarre que la mantenía y la hundía cada vez más y más en el suelo resultó en que cayera de la cama, no siendo eso capaz de sacarla del trance tampoco, seguía en su purgatorio personal.



RE: [Pasado] Reyes y reinas - Sohem - 20-05-2024

Viktor tomó mi consejo y abandonó la habitación, dejando a la sudorosa y agitaba Chloe en sus sábanas, dirigiéndose hacia la ducha, en lo que yo mismo iba hacia la ventana para mirar en dirección al palacio de oro de Skypiea. De reojo, junto a la puerta, podía ver impertérrito y sin moverse al Cumsoldier, el ángel ese enorme que tenía cuatro mellizos y se paseaban por la isla como si fueran la puta policía de la isla. No sabía si estaba custodiando nuestra residencia para evitar posibles rencillas y venganzas, o si era más bien un carcelero... pero eso era algo que no me preocupaba en exceso, pues iba a acabar por salir de esta residencia en cuando se alzase el sol, para ir a reclamar mi trofeo de manos del Emperador del cielo.

Escuché el agua de la ducha correr y esto hizo que me girase sobre mi mismo, observando la puerta entreabierta de la habitación de Chloe, y pasando a mirar la tetera, que humeaba pero no hervía. Suspiré, pues habría hecho hervir ese agua en cuestión de segundos si tuviera esa tetera entre las manos, y me estaba cansando de esperar y de ser paciente, tanto a unos como a otros, así que me dirigí hacia la habitación del miembro femenino del grupo, cruzando el umbral de su puerta y volviendo a verla agitaba y soñando. Arqueé una ceja y me rasqué con la zurda la cicatriz de la cara. ¿Cuánto pensaba dormir? ¿Y por qué parecía que estaba teniendo un sueño erótico? Lo que faltaba, que empezase a tocarse mientras Viktor y yo hablábamos en el salón. Negué con la cabeza y me acerqué a ella, llevando mi mano despacio y suavemente hacia su mejilla apartando uno de los mechones de su pelo que estaban invadiendo su rostro, quedando desde su perspectiva, de pie pero con el tren superior completamente inclinado hacia ella. Y cuando hube apartado aquel mechón le di dos palmadas en la cara.
— Despiértate, coño — le dije llevando la mano ahora a sujetar sus carrillos apretando sus labios por la pinza de mis dedos índice y pulgar, agitándola ligeramente el rostro — Y vete a darte una ducha que estás toda asquerosa de sudada — añadí, soltando su rostro y dando una palmada extra de nuevo en su cara, esperando que con eso hubiera sido suficiente para despertarla, saliendo de la habitación sin mirar su condición y considerando esto un aviso.

A los pocos segundos de salir de la habitación, Viktor emergió del baño preguntándome que cuando me había despertado, sin venir a cuento y directamente. — Y yo que mierda se — le respondí encogiéndome de hombros — Pues esta mañana, cuando el barco llegó a la zona de encuentro mercante — añadí, por dar más datos y más información, y la tetera comenzó a pitar con fuerza, emitiendo un vapor que me divertía, pues era el que me había dado la idea para Steam Engine — Al fin — musité, arqueando un poco la comisura del labio, sonriendo, y dirigiéndome hacia la chimenea para agarrar de la base y con ambas manos la tetera hirviendo, sin poder sentir el calor de la misma, girándome y quedando de espaldas al fuego, mirando a Viktor — Vete a vestirte anda, ponte una bata como yo, o algo... y dile a esa que tiene cinco minutos para ducharse. Como se le enfríe el té va a dormir en la cofia un mes — añadí mientras miraba en derredor hasta dar con una pequeña mesa de la estancia sobre la que depositar la tetera e ir a hacerme con unos vasos para servirlo mientras estos dos holgazanes movían el culo.


RE: [Pasado] Reyes y reinas - Viktor - 21-05-2024

Como que "yo qué mierda sé". Ya era conocedor de lo duro de sesera que era mi jefe y que necesitaba todo muy muy mascado y literal. Entre eso y que olvidaría las pelotas de no llevarlas pegadas, estaba apañado. Vale, simplifiquemos, pensé mientras Sohem se giraba hacia la tetera, que había comenzado a sonar por el agua hirviendo, mientras me ordenaba vestirme. Ni medio segundo necesité. Era tal mi curiosidad por el tema que iba en piloto automático. Entré raudo al baño, dejando caer en el umbral de la puerta la toalla y cerrando la puerta tras de mi. Me enfundé la ropa interior y los pantalones de un salto para, acto seguido, coger el chaleco interior y ponérmelo sin abrochar, saliendo rápidamente del baño. Al salir, descalzo, metí el pie derecho la toalla del suelo y la elevé con un movimiento seco de rodilla hacia arriba, atrapándola en el aire con la diestra mientras me abrochaba el chaleco con la zurda.

— A ver, — dije mientras doblaba la toalla a lo largo y la echaba sobre mis hombros para evitar que el poco agua que pudiera quedar en mi pelo acabará sobre mi ropa — ¿tú también has estado inconsciente? ¿O aguantaste despierto cuando el emperador protegió al pirata de las alas? — cuestioné dirigiéndome hacia la zona donde el jefe prepara a él té. — Porque si no es así, significaría que posees un poder que ni siquiera conoces. — dije mientras comenzaba a abrir y cerrar cajones y armarios en busca de unos vasos hasta dar con un pequeño juego de cristal. Cogí tres vasos, los menos desgastados que me pareció ver y me dirigí al centro de la sala común, hacía una mesa ovalada de unos dos metros de largo. Ubiqué los vasos en triángulo, a unos centímetros considerables del borde para evitar que acabaran en el suelo por un descuido.

— Lo que quiero decir — continué mientras me acercaba al sillón donde deje mis armas, mi abrigo y mi libro, cogiendo este último y rebuscando un lápiz en los bolsillos del abrigo — es que puedes que poseas una de las habilidades más extrañas del mundo: el haki — remarqué alzando la voz mientras me sentaba mirando a Sohem y esperaba a que Chloe, que seguía sin aparecer, despertara y viniera a la mesa. — Y no cualquier tipo de Haki, sino el Haoshoku. El color del conquistador. — rematé con tono solemne mientras una sonrisa orgullosa invadía mi cara. Era insólito.


RE: [Pasado] Reyes y reinas - Chloe Dendro - 22-05-2024

El sinfín de manos que la mantenía agarrada seguía hundiéndola más y más en el suelo, pero algo raro estaba sucediendo ahora, el suelo parecía endurecerse, las losas golpeaban su cara... ¿Eran losas? Una voz familiar resonó en su cabeza, apagando las que la increpaban hasta el momento y mientras sentía presión en las mejillas el sueño empezaba a desvanecerse y en su lugar el rostro de Sohem, sin su habitual casco, empezaba a formarse frente a Chloe, — ¿Qué..? — no estaba segura de lo que estaba viendo, solo había visto una vez a su jefe sin casco, y había sido de espaldas, no le había dado tiempo a verlo bien, pero pocas dudas quedaron cuando ordenó una ducha y volvió a dejarle la cabeza en el suelo, dándome un golpe en la mejilla antes de irse. — ¿Qué ha sido eso? — pensaba mientras intentaba recomponerse, se puso en pie con cierta dificultad, sentándose en la cama y sujetando la cabeza con sus manos, toda su mente daba vueltas tras la pesadilla, para cuando consiguió relajarse y normalizar su respiración dio un vistazo a la habitación, — ¿Qué ha pasado? — se preguntó a sí misma, intentando recordar lo último que había vivido. — Veamos... Recuerdo a Viktor venir hacia mi, y después... ¿Nada? — estaba confusa, mucho más de lo que Sohem aparentaba, ¿Habría sido un golpe de calor? No parecía imposible, dada la situación que estaba viviendo cuando se desmayó, pero solo había una forma de estar completamente segura.
 
Me puse en pie y agarré el cuello del uniforme, comenzando a moverlo para darme aire, su bolso descansaba en una pequeña silla a la derecha de la puerta que había tomado Sohem para salir, con poca fe me dirigí hacia él para tomarlo e inspeccionarlo, — Parece que al menos no me han robado... — resultaba consolador saber que al menos la habían respetado en ese sentido. Al otro lado de la puerta escuché la voz de Viktor, parece que también él estaba despierto. No tenía más que hacer en el cuarto que me había servido de dormitorio, así que crucé el umbral de la puerta tras dejar mi bolso donde estaba, viendo a Viktor colocar unos vasos en la mesa y a Sohem dándole la espalda a una pequeña fogata. Escuché parcialmente la explicación del primero, algo de haki y el color del conquistador. — ¿Qué son esas cosas? — pregunté, llevando mi mano derecha al lateral de mi cabeza, aún no estaba del todo despierta y ya sentía que venía una clase del profesor Viktor, avancé hasta la mesa acercando conmigo dos pequeñas sillas, dejé una cerca de Viktor y la que era para mi entre él y el desenmascarado. Tenía muchas preguntas que quería hacerle a Sohem, pero no parecía el momento, y, para bien o para mal iba a tenerlo cerca mucho tiempo, las preguntas podían esperar. Cuanto más tiempo pasaba más iba despertando, y al haber tomado ya asiento, tal vez por estar más cerca de la tetera o tal vez por haber terminado de espabilar, comencé a notar el olor a té en la habitación, miré confusa a ambos, no sabía cual de los dos tenía menos pinta de beber té... Bueno, si lo sabía, era Sohem, pero él tenía la tetera, ¿Habría sido idea suya?
 
— Antes que nada, ¿Cuánto tiempo ha pasado? — Me giré hacia Sohem, aún era raro poder ver su cara al mirarlo, — Te recuerdo ganando al tipo alto y alado, pero no mucho más, ¿Qué pasó? — si mi desfallecimiento era consecuencia del sofocante calor que él provocó parecía indicado preguntarle a él, quería una respuesta rápida para poder pasar por la ducha lo antes posible, quitarme el horrible uniforme, que encima de feo ahora estaba sudado, y después... Algo habría en aquel lugar que usar para vestirse, y difícilmente sería peor.



RE: [Pasado] Reyes y reinas - Sohem - 22-05-2024

Una de cal y una de arena. Viktor acató mi recomendación al momento y entró a vestirse al aseo, rápido y acelerado, mientras salía pronunciando todo tipo de preguntas atropelladas entre si, mientras, pese a estar ya la tetera y los vasos en la mesa, buscaba y sacaba tres vasos de allí. Arqueé la ceja y dirigí mi mirada a sus manos, a su cara, a los vasos de la mesa, y de nuevo a su cara. O seguía dormido o había quedado tocado del desmayo aquel. Negué con la cabeza y chasqueé la lengua.
— Claro que aguanté despierto — le dije con rotundidad — Si me llego a desmayar ahí seguro que Don Macaco y su panda de seguratas me habría metido en un pozo o algo así — dije acompañando la palabra "seguratas" con un movimiento de cabeza hacia la puerta, evidenciando la localización de nuestro... 'ángel protector'.

Entonces Viktor dejó los vasos en la mesa, al lado de los que yo ya había colocado y Chloe salió de la habitación, con gesto cansado y desorientado, mirando en nuestra dirección y hacia la chimenea, donde me encontraba antes. Supuse que el fuego le aportaría comodidad. El espadachín continuó hablando diciendo que cabía la posibilidad de que yo poseyese una habilidad poderosa y extraña, el Haki — ¿Jaqui? — pregunté de forma grotesca, a la par que Chloe se cuestionaba que qué era aquello. Pero pese a su pregunta se encaminó hacia la mesa y se sentó junto a Viktor, el cual acababa de tomar asiento mientras continuaba con su explicación añadiendo que, más concretamente, se refería al Haoshoku, que también llamó color del Conquistador.

Fruncí el ceño y di un paso - puesto que estaba junto a la mesa - hacia donde estaba Chloe y agarré con la mano derecha la solapa de la parte superior de su ropa, levantándola de la silla — ¡Oe oe! ¡Te he dicho que te vayas a duchar que hueles peor que el sobaco de un esclavo! — y la solté dejando que cayese sobre la silla, extendiendo el índice y apuntándolo hacia su cara, con el brazo semiflexionado — Si no llegas antes de que se enfríe el té vas a quedarte a vivir en la mierda de jungla de esta isla — y lancé el brazo en paralelo al suelo para señalar hacia la puerta del baño — Dúchate, puerca — y tras el gesto la miré de arriba a abajo, esperando unos breves instantes por su reacción y sentándome en la silla suspirando pesadamente — Para una puta vez que quiero tener un gesto decente... — musité, ligeramente molesto, mirando hacia la pared contraria a Chloe.

Tras eso, unos ligeros segundos, chasqueé la lengua de nuevo y me rasqué la cicatriz de la cara con las yemas de los dedos de la mano derecha, con los dedos colocados como la zarpa de un tigre, con la palma apuntando a mi cara y el dorso hacia el exterior, dirigiendo mi mirada a Viktor — ¿Y qué es esa cosa? — le pregunté con un tono aun ligeramente molesto — ¿Eso se entrena o te viene de serie? — añadí, dejando de rascarme — Entre mis antepasados se supone que hay cierto pasado belicoso y expansionista en cuanto a dominación y conquista... ¿influye la genética en todo eso? — pregunté finalmente, y miré hacia la tetera para contemplar el vapor que salía de ella, que menguaba, y llevando un dedo hacia ella estableciendo contacto, esta empezó a hervir de nuevo con fuerza. Seguía caliente... por el bien de Chloe.


RE: [Pasado] Reyes y reinas - Viktor - 23-05-2024

Por fin una respuesta clara: Sohem no había caído presa del Haki del emperador. Aseguró que el emperador y sus guardias, los Custodios, le habrían metido en un pozo de haberse desmayado. Aunque podría ser un pozo con tu propia orina, puestos a pensar en lo peor, no se me ocurrían peores situaciones. El caso es que el jefe aseguró que no había caído inconsciente y eso lo hacía sumamente interesante. Estaba seguro de que mi poder y el de Sohem diferían, pero no a escalas gigantescas. Si yo había caído seco y él no, pensaba... no, estaba prácticamente seguro de que el jefe poseía de manera innata la capacidad de proyectar su Color del conquistador, pero no era consciente de ello. Tras preguntar qué era el Haki, dicho con una pésima pronunciación si me lo preguntan, Chloe apareció en escena, preguntando por lo mismo. La miré sin mover mi cabeza que enfocaba aún al jefe — Buenos días, bella durmiente. — y le guiñé un ojo. Tras esto, Sohem le ordenó, como a mí antes, que se duchara y me explicó que en su familia había historial de peleas para, poco después, hablar de dominación, haciendo que mi ceja izquierda se arqueara prominentemente. — ¿Qué dominación ni que niño muerto? — pensé un segundo y sacudí la cabeza para centrarme de nuevo en lo que nos ocupa.

— A ver, el Haki es un poder que todo el mundo posee, o al menos dos de ellos, aunque no todo el mundo puede utilizarlos. Se trata de una energía que reside dentro de cualquier ser vivo. Pero algunos ni siquiera son capaces de sentirla. — dije parándome en seco y abriendo el libro por una página en blanco. — Existen tres tipos de Haki — dije comenzando a dibujar mirando de reojo al libro e intercalando la vista entre mis dos compañeros — El primero es el Kenbunshoku Haki o color de la observación. Este Haki te permite percibir cosas con un alcance enorme. Puedes percibir emociones, intenciones e incluso el poder de un enemigo. Bien dominado, puedes prever los golpes de tus rivales para esquivar o bloquearlos sin que puedan alcanzarte. — dije mostrando la página dibujada a mis compañeros. — Jodidamente interesante para no terminar con la cara hecha un guiñapo. — concluí el chascarrillo, haciendo un gran guiño con el ojo derecho, sobre el que Blackmore me dejó la cicatriz y lengua fuera.
Kenbunshoku

— El segundo — continué mientras pasaba a la siguiente página en blanco — es el Busoshoku Haki. El color del armamento. De manera muy básica te permite recubrir tu cuerpo o tus armas en una energía invisible que es capaz de alcanzar a los usuarios de frutas del diablo del tipo logia, ya sabéis, los cabrones que se convierten en elementos naturales como el magma, el hielo... y golpearlos como si fueran de carne y hueso. Llegado a un punto de control suficiente, puedes ser capaz de endurecer esa energía para que te defienda si algún desgraciado te llegara a golpear o incluso potenciar tus propios golpes para que sean muchísimo más fuertes. — dije mientras enseñaba el segundo dibujo. 
Bushoshoku
 
— Pero todos estos son una basura en comparación al tercero. — maticé apoyando de golpe el libro en la mesa y mirando a Chloe y Sohem — Estos dos se pueden aprender y entrenar, pero el tercero, hasta donde se sabe, no lo aprendes, sino que naces con él. Se trata del Haoshoku Haki. El color del conquistador. El haki de los reyes. — rematé con tono épico y comenzando a dibujar por última vez — Este Haki está latente en el interior de aquellos que han nacido con él y te permite infundir miedo en cualquier que sea de mente débil o, llegado a un determinado punto de dominio, hacer caer inconsciente a tu rival. — finalicé, enseñando el tercer dibujo.
Haoshoku
 
— ¿Eres consciente de que podrías hacer caer a un ejército con solo pensarlo? — pregunté al jefe, a quien por primera vez estaba mirando a los ojos frente a frente. Unos ojos de color ámbar en un semblante que jamás imaginé. Sin embargo, esta visión de Sohem, lejos de hacer que me preguntara por qué se ocultaba tras el yelmo, qué le había llevado a ser así de desconfiado hasta el punto de ocultar una cara como otra cualquiera, me permitió verle sin más, no juzgarlo, no especular. Ver a un hombre a los ojos y lanzar una última pregunta: — ¿Eres consciente del arrollador poder que puede que poseas? —

Casi me producía miedo pensarlo. ¿Sohem dominando el Haoshoku? No habría ejército que nos pudiera hacer frente.