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[Pasado] - ¡Kevin, llegó el correo! - Versión para impresión

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[Pasado] - ¡Kevin, llegó el correo! - Gideon De Villiers - 07-10-2024

Día 80 de otoño
Corriente Rakusei -Isla Arabasta,12:00 pm


Aquella mañana en Arabasta estaba siendo de las más calurosas pese a estar en otoño, no se podía estar en la calla ni aunque no fueras alguien caluroso. Los Piratebusters, sin Suna ya que seguía explorando la isla y llevaban días sin verla, habían decidido turnarse para salir a por las comidas. Kevin acababa de salir a por la comida y a Gideon le tocaría salir para la cena.
El skypiean  estaba tirado en su cama jugueteando con Omi, el pequeñín correteaba por la cama mientras Gideon le “perseguía” con sus manos.
En ese momento sonaron tres toquecitos en la puerta, Gideon se levantó y respondió. Era la muchacha de la recepción que le entrega una carta dirigida a los Piratebusters, pero sobre todo a Kevin.
Una vez con el sobre en la mano, decidió abrirlo, pues indicaba que era para todos ellos. No estaba haciendo nada malo. Leyó con detalle la carta y se trataba de Ryze, la pequeña marine con la que había peleado hacía ya un tiempo. La caligrafía era delicada y el color de la tinta era de un color morado oscuro, quizás habría algo de su veneno. Podía recordar cómo este se le pagaba a los brazos en aquella batalla.
Ahora les contaba que le iba muy bien, que en Momorio se estaba descubriendo a sí mismo, lo que alegró mucho el corazón de Gideon y les deseaba lo mejor. Estaba terminando de leer la posdata cuando entró su amigo con la comida.
— Illo, Kevin ven aquí, nos ha llegado una cosita y te va a hacer mucha ilusión —sabía que le emocionaría mucho saber de Ryze, incluso él podía notar su parpadeo acelerado dando la noticia.
Extendió la carta hacia Kevin y Omi se montó en su brazo para oler por ultima vez el papel donde estaba escrita la carta. No sabía a ciencia cierta si tenía veneno o no, así que con su otra mano agarró al hurón y lo soltó en la cama. Omi le echó una mirada asesina y Gideon se la devolvió.

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RE: [Pasado] - ¡Kevin, llegó el correo! - Kevin Fojobs - 07-10-2024

Era otro día en la vida de los PirateBusters, lo que se traducía en que tocaba hacer toda clase de recados menos encargarse de lo que se suponía que iba su trabajo, cazar piratas. En esta ocasión, el oficinista había salido por la arenosa ciudad de Nanohana para comprar la comida que se llevarían a la boca en aquel día y lo cierto era que sabía a la perfección que iba a pedir para comer. Hacía ya un tiempo que, Gideon y Kevin, habían bicheado un restaurante de un tipo de comida llamado Kebab llamado "El Frosa". No tenían ni idea de si la comida allí estaría realmente rica, pero todos los clientes que veían comer allí o salir del restaurante, lo hacían con una cara llena de satisfacción que incitaba a querer probar los manjares que servían allí. Con esto en mente, el pluriempleado decidió hacerse con dos kebabs mixto con patatas fritas y fue directo a la posada, lo más rápido posible para que no se enfriara la comida.

Minutos después, Kevin llegaría al lugar dónde se estaban quedando a dormir la pareja de cazadores, entrando, no sin antes, dar un toque a la puerta.- ¡Y-ya estoy aquí, G-gideon! - Exclamó el joven Fojobs mientras sostenía con su diestra el picaporte y abría la puerta para entrar en la habitación, agarrando con su mano izquierda las bolsas donde llevaba la comida.- T-traigo la comida he he, c-creo que puede estar rico, ¡h-huele que alimenta! - Dijo con una tierna sonrisa, extendió las bolsas hacia su amigo, cuando se fijó en que tenía un trozo de papel entre sus manos.- ¿Y-y eso? - Preguntó con mucha curiosidad volviéndose, seguidamente, la tez de su rostro pálida como la leche.- N-no me digas que son facturas... O pero, ¿u-una multa? ¡Q-qué desastre! - Se llevó las manos a la cabeza, dejando, previamente, la bolsa encima de una mesita que había en la habitación, diciéndole el skypiean entonces, que era algo que había llegado y que le iba a hacer verdadera ilusión.- ¿S-sí? A ver... - Se acercó al pelimorado, hasta ponerse a su lado de forma que podía ver el contenido de aquel misterioso papel, dándose cuenta de que se trataba, nada más y nada menos que de una carta escrita con una misteriosa sustancia de color morado. - ¿U-una carta? A ver de quién es el r-remitente... - Descendió su mirada hacia ver quién era el que había escrito la carta, sintiendo como su rostro y mirada se iluminaba cuando vio el nombre de su amiga Ryze.- ¡E-ES DE RYZE! ¡Q-QUÉ BIEN, GIDEON! ¿NO CREES? HAHAHA - Celebró, con un sorprendentemente alto tono de voz.- V-voy a leer a ver que dice nuestra amiguita he he...-

El oficinista comenzó a leer el contenido de la misma. A Kevin le pareció adorable que se presentara de nuevo, por supuesto que se iban a acordar de su amiga, ¡aún más él y su prodigiosa memoria! La carta seguía explicando porque les había escrito una carta en vez de llamarlos.- P-pero tú nunca molestas, Ryze... - Pensó el intento de empresario, mientras seguía leyendo como relataba lo bien que le iba, hasta el punto de que había tenido una cita con un chico trans, haciendo que el hombre trajeado abriera los ojos de par en par y se sonrojara, sonrojo que se agravó cuando llegó a la parte en la que decía que igual se sentía de la misma forma, refiriéndose al hecho de transicionar, no pudiendo evitar mirar a Gideon con una sonrisa.- ¿H-has visto esto Gideon? ¡N-no es fastástico! - Exclamó, con una sonrisa llena de pureza. Cuando hablaron por Den Den, Ryze ya le dijo que estaba interesada en aquel tema y que tenía cierta curiosidad. Y él ya se lo comentó que, fuera hombre, mujer o lo que quisiera ser, para él seguiría siendo su querida amiguita.- M-me alegro mucho de que haya tomado finalmente esa decisión he he...- Comentó volviendo a desplazar sus pupilas hacia el papel.

Lamentablemente, no todo eran buenas noticias y es que por lo visto, un compañero suyo de la marina había abandonado el escuadrón y, a pesar de no saber que tipo de relación tendrían, no podía evitar pensar en Siri o en la propia Suna, que había decidido ir a su completa bola desde que llegaron a la desértica isla. De hecho, justamente después en la carta les preguntaba sobre su caótica y rubia compañera, suspirando de incomodidad al leer esto. Sin embargo, al leer el como les quería, hizo que su corazón volviera a latir con fuerza y se desvaneciera aquel breve malestar. También había un mensaje postdata, en el que parecía querer decirles algo, pero que no llegó a entender del todo Kevin.- ¿Q-qué querría decir c-con esto? - Pensó, cogiendo ahora, el mismo la carta - quitándosela con suavidad y delicadeza a Gideon - y mirándola y observándola por varios segundos con una sonrisa en su rostro.- M-me alegro de que le vaya bien, d-dentro de lo que cabe claro...- Murmuró, para después girar su cabeza hacia la del pelimorado.- G-gideon... ¿Q-qué te parece si le escribimos una carta de vuelta? Y-yo puedo ser el que la escriba, n-no te preocupes he he... - Propuso el pluriempleado, con la esperanza de que Gideon accediera ante tal idea.


RE: [Pasado] - ¡Kevin, llegó el correo! - Gideon De Villiers - 09-10-2024

Kevin había entrado en la habitación seguido de un olor que alimentaba, Gideon sabía que debían ser los famosos kebabs del Frosa, tenía muchas ganas de probarlo y además su estómago ya estaba dándole señales de hambre.
—Te he dicho que te haría ilusión, ¿cómo van a ser facturas, illo? Chosososo, ay que ver cómo eres… —Kevin había dejado la comida en la mesa y el skypiean no podía dejar de mirarlo.
Una vez su compañero se dio cuenta de que era una carta de Ryze celebró con alegría la noticia y se dispuso a leer. El chico abrió los ojos de par en par y se sonrojó, a Gideon le parecía adorable lo expresivo que podía llegar a ser. Estaba  verdaderamente contento, tenía un corazón enorme.
— Sí, es genial que se haya descubierto, siempre nos tendrá a nosotros —sonrió Gideon, mientras Kevin se hacía con la carta, y él cogió el kebab, no podía más el olor era increíble y su tripa rugía. Le dio un bocado y sintió cómo los sabores explotaban en su paladar, aquello era una maravilla. No había probado cosa igual.
— Hmm… —Gideon había escuchado las palabras de Kevin, pero necesitaba comentarle lo bueno que estaba— Lo siento Kevin, no he podido resistirme, esto está que te cagas, illo.
Abrió el pequeño paquetito donde venían las patatas y le dio una a Omi, el cuál había saltado a su hombro al olerlas. Comió una y otro bocado del kebab. Si tuvieran que quedarse en Arabasta tampoco iba a ser una tortura con aquellos manjares…
— Claro, claro, la carta, tenemos que responderle, perdón —Gideon se limpió la boca con el dorso de la mano y cerró el kebab—. Le respondemos y ya comemos, soy un desastre Kevin perdona, chosososo.
El skypiean era muchas cosas, pero lo que más, un disfrutón de la comida. Le encantaba probar cosas nuevas y por eso, y obviamente más cosas, echaba de menos tener a Suna con ellos. Ahora tenían que ir probando en puestos de comida ambulantes, la posada o restaurantes que fueran encontrando. Sin duda tenía sentido que la gente saliera con aquellas caras del Frosa… qué manjar. Dejó su kebab al lado del de Kevin, sólo había comido un par de bocados, así que podrían comer juntos sin problemas. Se dirigió a su mesita de noche y le acercó papel y boli a Kevin. Normalmente lo usaba para sus guiones, pero esta era una ocasión especial. Tenía ganas de preguntarle a Ryze cómo había sido todo, qué le había hecho pensar en el género y qué había notado. Gideon nunca había tenido realmente un momento en el que darle vueltas, él sólo sabía que no siempre se sentía igual, que no siempre se identificaba con lo mismo y que había días que necesitaba una expresión más masculina o femenina, o simplemente una expresión que representara su alma. Utilizaba ese binarismo por facilitar las cosas a todos, pero primero a él mismo. Sin embargo, se consideraba un alma libre, un alma entre dos mundos que podían casar perfectamente y a la vez diferenciarse. Un alma que le hacía ver el mundo de una manera totalmente diferente y que, a veces podía ser difícil de llevar consigo, pero otras sentía que era lo mejor de sí mismo. Momorio sonaba como un sitio donde encajaría…


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RE: [Pasado] - ¡Kevin, llegó el correo! - Kevin Fojobs - 09-10-2024

Ver como su diminuta amiga había tenido el precioso detalle de escribirles una carta había alegrado, probablemente, lo poco que quedaba de mes al oficinista. No pudo hacer otra cosa que expresar su felicidad al saber que, finalmente, Ryze había decidido a explorarse a sí misma, redescubrirse, intentando conocer emociones y sentimientos que ni ella misma conocía. Una nueva, o mejor dicho, un nuevo Ryze que, seguirían queriendo sintiera con el género que se sintiera. No pudo evitar pensar en su amigo Gideon, quién cada día se identificaba con un género distinto. Si había alguien que podía servir de ejemplo para el ahora tontatta, ese no era otro que el skypiean quien, sin duda, era lo más cercano que conocía a ser alguien libre. De esta forma, ¿cómo no iba a ser con él quién iba a relucir su alegría por la noticia de Ryze? Como no podía ser de otra forma, Gideon mostraba una sonrisa, mientras decía que siempre les tendría a ellos, y así sería. Daría igual la distancia que les separara, aquella carta, y esa última llamada, demostraba que su amistad podría perfectamente con ella sin problemas.

Mientras Kevin seguía leyendo el contenido del puño y letra del tontatta, el pelimorado empezó a comer el manjar de los dioses que había comprado el pluriempleado, disculpándose para después comentar lo ríquisimo que estaba todo. El trajeado hombrecillo negó con la cabeza con una sonrisa, en señal de que no pasaba nada, pues a él no le importaba que comiera antes que él. De hecho, él tenía dicho muchas veces que no hacía falta que le esperara para jalar pues, muchas veces, el joven Fojobs, se entretenía haciendo tareas de diversa índole y a él le daba mucho reparo hacer esperar a sus amigos sabiendo que pasarían hambre.

Al terminar de leer la carta y proponerle escribirla una de vuelta, observó como el skypiean seguía comiendo, limpiándose al momento la boca con el dorso de su mano y aclarando que ya seguiría comiendo después de contestarles.- ¡N-no eres un desastre, G-gideon! - Exclamó alterado, acentuándose el tic de su párpado izquierdo por ver como su amigo se martirizaba a sí mismo.- Y-ya sabes que no me importa que v-vayas comiendo tú antes he he...- Añadió, con una sonrisa y con los ojos cerrados, a la vez que se rascaba la mejilla con su índice derecho.- E-es más, te conozco ya demasiado bien...- Siguió hablando mientras su amigo se levantaba hacia la mesita de noche para coger un trozo de papel y un boli.- P-por lo que podría ir escribiendo yo la carta mientras t-t-tú sigues comiendo, ¿s-sabes? - Continúo, para después aceptar la hoja y bolígrafo que le había cedido el cazador.- G-gracias, Gideon... E-el caso es que luego te enseño la carta y-y me dices si necesitas cambiar algo, ¿vale? - Dijo con una sonrisa, mientras se levantaba hacia un pequeño escritorio que había en la habitación - dónde solía hacer las cuentas del mes - con el fin de escribir la carta.- B-bien... ¡V-vamos allá! - Pensó, preparado para escribir su respuesta al marine. Era hora de poner la carne en el asador


Querido Ryze,

No sabes lo mucho que nos alegramos de haber recibido esta carta, de verdad, ¡nos has hecho el día, la semana y el mes! Y por supuesto que jamás molestas, puedes llamarnos siempre cuando quieras que, si estamos disponibles, ¡estaremos más que disponibles de hablar contigo y ponernos al día de todo!

Habrás notado que estoy usando el género masculino para referirme a ti, ¡espero estar haciéndolo bien y no importunarte! Pero decir que estamos extremadamente felices de que al fin hayas decidido dar el paso. Sobre todo Gideon ha mostrado una sonrisa que ha estado a punto de salírsele de la cara he he. Huelga decir que, si en algún momento tienes alguna duda respecto al tema y necesitas hablarlo con alguien, Gideon estará más que encantado en brindarte toda la ayuda posible. En cuanto al chico, ¿qué tal? ¿Cómo es? ¿Cómo ha ido la cita? Reconozco que ninguno de los dos estamos demasiado interesados en tener una pareja afectiva de momento, pero, a pesar de tu tamaño, albergas un enorme corazón y estoy seguro de que ese chico habrá quedado maravillado de tu aura angelical he he. Por otro lado siento mucho la marcha de vuestro compañero... No sé como será tu relación con él, pero, si queréis, podéis seguir en contacto, tal y como lo estamos nosotros cada cierto tiempo, ¿verdad?

En cuánto a nosotros bueno... Abandonamos la isla nevada de la que te hablé en llamada y llegamos con dificultad a una isla desértica, Arabasta... ¡Hace más calor incluso que en Whiskey Peak! ¿Te lo puedes creer? Y aquí estamos sin muchas novedades la verdad, lo único reseñable es que ayudé a defender a una pequeña aldea de unos bandidos y nos hemos encontrado con una vieja conocida que conocimos en Toroa. Es algo... Enérgica y extrovertida, quizás demasiado, pero sé que es buena persona y, algo me dice, que ha tenido problemas en el pasado, ¡además que también es cazarrecompensas!

No obstante, esa chica nueva de la que hablas, Suna, llevamos varias semanas sin verla... Fue llegar a la isla y, se vio tan maravillada con el ambiente que fue de un lugar para otro sin consultárnoslo siquiera. La verdad es que la echamos de menos, y tenemos la sensación de que vamos a volver a la misma dinámica de estar Gideon y yo frente al peligro... Lo bueno es que la chica de la que te ha hablado antes, Erika, se está hospedando aquí también, así que quedamos de vez en cuando y su carácter ayuda a amenizar los días.

Cuando recibas esta carta, esperaremos ansiosamente tu respuesta, o bien por llamada, o bien por vía escrita... Aunque preferiríamos mejor la llamada, ¡echamos de menos escuchar tu voz!

Un abrazo cordial. Te queremos mucho,

PD: ¿Qué era lo que querías decir en tu posdata?

Kevin y Gideon



Estuvo un buen rato escribiendo la carta hasta el punto de que, seguramente, su kebab se habría enfriado, razón de más por la que insistió a Gideon de que fuera comiendo. Tras acabar, se levantó, cogió el manuscrito y se lo mostró a Gideon.- P-perdona por la tardanza, ¿q-qué te parece? ¿N-necesitas que modifique algo? - Preguntó, esperando la respuesta del espadachín. Si le daba el visto bueno, iría a entregar la carta y ya, luego, comería su tan ansiado manjar.


RE: [Pasado] - ¡Kevin, llegó el correo! - Gideon De Villiers - 15-10-2024

Tras darle el boli y el papel a su amigo Kevin, este se dirigió al pequeño escritorio que había en la habitación. Se había ofrecido a escribir él la carta y dejar a Gideon comiendo, pues no quería hacerle esperar. El skypiean agradecía siempre su generosidad, pues en muchas ocasiones se había dado el caso de que él había comido antes de Kevin porque aunque por su aspecto no lo pareciera, Gideon tenía un apetito inmenso y a veces no podía controlar el hambre.
— Gracias illo, es que si no comía ya me daba algo y si me despistaba Omi se comía todas las patatas —siempre dramatizaba su hambre.
Se sentó en la cama con las piernas cruzadas y siguió comiendo el manjar que le había traído su fiel compañero. Omi a su lado iba comiendo patatas, lo hacía con rapidez, como para que Gideon no se diera cuenta, cuando a él no le importaba que lo hiciera, de hecho tenía que comer. Así que el skypiean le tendió una patata como signo de que podía comer con tranquilidad, se dio cuenta de lo mucho que se parecían su animalillo y él. En cuanto a la comida eran como dos fierecillas famélicas y si hablábamos del carácter… Omi podía ser más arisco que Gideon, pero casi siempre sentían rechazo por las mismas cosas y personas. Era verdad eso de que una mascota se parece a su dueño.
Miró entonces hacia Kevin y le vio concentrado en la carta, con una sonrisa, sintió la necesidad de inmortalizar aquel momento. Su amigo sentado bajo la tenue luz que recibía de la bombilla de la habitación. Era una imagen muy costumbrista con tonos anaranjados por los materiales que se habían utilizado para crear cada pedazo de aquella destartalada habitación. Sin embargo, Kevin brillaba con una luz distinta en sus ojos, era felicidad genuina.
— Es increíble… —susurró Gideon para sí mismo.
Le quedaba un pedazo de kebab y se lo dejó a Omi, no pasaría nada si comía algo diferente, además aquel plato parecía inofensivo. Entonces llegó a la mejor parte de la comida, el cigarrillo de después. El proceso de encenderlo y tomar las primeras caladas, el humo entrando poco a poco a sus pulmones, era algo con lo que se deleitaba. Sabía que Kevin no era un gran fan, pero entendía perfectamente su vicio y ya había aceptado que apestara a tabaco toda la habitación.
Entonces se levantó Kevin, disculpándose por la tardanza para entregarle la carta y que la revisara antes de mandarla, en caso de que quisiera agregar algo era el momento.
— No te preocupes, ve comiendo Kevin, que se te enfría la comida, illo.
El skypiean leyó atentamente la carta, sosteniendo su cigarrillo entre los labios casi todo el tiempo, no quería quemarla por un descuido. Sin embargo, de vez en cuando lo cogía con la mano que le quedaba libre. En ella Kevin le expresaba lo contentos que estaban y había conseguido sintetizar perfectamente lo que Gideon también había querido preguntarle, además de expresarle que él podría ayudarle si tenía alguna duda. Sabía que no era un experto, pero si que estaba orgulloso de la libertad que se brindaba a si mismo incluso cuando había días muy difíciles en los que su mente recorría senderos oscuros. Por otro lado, le comentaba su situación, la cual sinceramente le tenía preocupado, pero no quería que Kevin se diese cuenta, así que mantuvo la compostura al leer esa parte y cuando terminó de leer la carta, miró a su amigo con una sonrisa.
— No sé cómo lo haces, pero siempre consigues decir lo correcto, está genial Kevin, no cambiaría ni una sola palabra —se la entregó delicadamente y le dio una calada a su cigarrillo—. Ahora, come, no pienso dejarte ir con el estómago vacío a llevar la carta, iremos juntos —casi podía leerle la mente a su amigo.

KARMAS



RE: [Pasado] - ¡Kevin, llegó el correo! - Kevin Fojobs - 16-10-2024

Afortunadamente, Gideon hizo caso a la oferta de Kevin y comenzó a comer mientras él se dedicaría a escribir la respuesta a Ryze pues, practicamente, el oficinista sabía con certeza que es lo que Gideon querría decirle al tontatta. El silencio, salvo los pequeños gruñidos de Omi y el sonido del boli deslizándose por la hoja de papel inundó la habitación, haciendo que el pluriempleado saboreara una buena dosis de concentración y, a pesar de que las palabras no le salían con dificultad, si que sintió que, cuando finalizó de redactar la carta, quizás se había demorado en demasía, yendo instantáneamente a disculparse frente al skypiean - quien se encontraba ya fumando - para seguidamente dársela y que comprobara si todo estaba en orden con el contenido de la misma.

- E-está bien, voy comiendo y, s-si hay algo que no te cuadre o guste m-me dices he he... - Respondió Kevin, que se iba dirigiendo ya hacia la mesa dónde había dejado su comida, mientras el cineasta ya se disponía a leer la carta.- V-veamos como está hoy el kebab.- Se dijo a sí mismo, prácticamente babeando del hambre que tenía y de las ganas de devorar y deleitarse con tal manjar. Encima, el olor adentrándose en sus fosas nasales no ayudaba en lo absoluto por lo que, sin más preámbulos, sacó la comida del paquete y dio el primer bocado al kebab que, por suerte, aún seguía caliente. Una explosión de sabores, la mar de intensos, invadió desde el paladar hasta la lengua, causando que a Kevin se le saltarán las lágrimas y se pusiera colorado de lo increíblemente bueno que estaba aquella ambrosía.- E-está delicioso... N-nunca falla...- Pensaba el hombre trajeado, a la par que miraba fijamente hacia aquel rico y nutritivo alimento.

Mientras Kevin aún se regocijaba en el sabroso kebab, Gideon terminaba de leer la carta, expresando lo increíble que era que siempre supiera decir lo correcto, no queriendo cambiar ni una palabra del contenido.- He he... No es nada, y-ya llevamos juntos mucho tiempo, e-es normal que sepa lo que piensas, ¿no crees? - Declaraba Kevin, para, meterse de un solo bocado, lo que le quedaba de comida y, justamente después, limpiarse la comisura de sus labios con unas servilletas que había en la bolsa, tomando acto seguido la carta que gentilmente le ofrecía Gideon.- Y-ya he terminado de comer, así que ya podemos ir a entregar la carta. - Comentó, poniéndose de pie, y dirigiéndose hacia la puerta de su habitación. La pregunta era, ¿cómo y dónde se enviaban las cartas?


RE: [Pasado] - ¡Kevin, llegó el correo! - Gideon De Villiers - 17-10-2024

Kevin había hecho caso a Gideon, mientras este leía con detenimiento la carta tan emotiva que había escrito su amigo. El pluriempleado sólo tenía buenas palabras para aquellos que le importaban, incluso debía hacer una crítica la haría de la manera más constructiva posible. Gideon no se consideraba a sí mismo así de bueno, así de agradable…
De fondo tenía al chico comiendo su kebab, aunque el skypiean no se había dado ni cuenta, hasta que cuando terminó le vio limpiarse educadamente tras terminar su último bocado. Aún podía ver sus mejillas sonrojadas por lo increíble que había sido aquella comida.
— Illo, ¿a que está que te cagas de rico el kebab? No te diré de comer allí todos los días porque necesito cuidar un poquito lo que como para entrenar y no estamos para derrochar, pero podría comerme uno de estos cada día —Gideon expulsó el humo de su cigarrillo y lo apagó en el cenicero que había en su mesilla, lo que más disfrutaba era de fumar tirado en la cama.
Kevin decidió dirigirse a mandar la carta, así que Gideon cogió a Omi suavemente y se lo echó al cuello, no se cambiaría de ropa, la camiseta ancha que llevaba cubría lo suficiente como para tapar sus alas y no asfixiarle bajo el sol, lo mismo que sus pantalones.
— Genial, quizás tendremos que preguntar a alguien, porque no me suena haber visto nunca un sitio donde entregarlas… —y con tenemos se refería a su amigo, pues él sólo de pensar en tener que pedir indicaciones sentía su parpadeo excesivo aumentar— Incluso, podemos aprovechar para curiosear si hay algún evento más artístico, me gustaría saber qué hacen aquí.
Gideon había podido apreciar la arquitectura, la vestimenta, la cocina y los paisajes de aquella nueva cultura que se les presentaba en Arabasta, pero nada de arte. Ni un museo, exposición, evento callejero, nada y el alma le pedía más. Llevaba semanas sin grabar nada, pese a que esa misma tarde había pensado en grabar a Kevin, quizás estaba volviendo la inspiración. Con los últimos días derrumbado totalmente en Drum y los primeros revueltos en Arabasta había dejado muy apartada su pasión y le pesaba dentro.
— Yo estoy listo, tú mandas compañero —le dedicó una sonrisa saliendo de la habitación con sus armas y sus pertenencias con las que salía habitualmente, nunca se sabía lo que podía pasar.


KARMAS

INVENTARIO



RE: [Pasado] - ¡Kevin, llegó el correo! - Kevin Fojobs - 18-10-2024

La idea de ir a comer todos los días a ese restaurante de kebab, ciertamente, no era tan mala como lo pintaba Gideon... No, para que iba a engañarse, ya no sólo debían ahorrar el máximo dinero posible, sino que también debían cuidar su físico pues, su trabajo, requería estar en buena forma, al menos si lo que querían era cazar temibles malhechores.- Es-están demasiado buenos para este mundo sí...- Coincidía con el comentario de su amigo. Sin lugar a dudas, no podía morirse sin volver a probar otro bocado de esos deliciosos kebabs.

Al dirigirse hacia la puerta para salir a entregar la carta, el skypiean mencionó el hecho de que, quizás, deberían preguntar dónde podrían entregar la carta.- J-justo estaba pensando en eso sí...- Dijo Kevin, parándose justo en el marco de la puerta, llevándose su mano derecha a su barbilla y quedándose pensativo.- Hmm, ¿d-dónde habrán sitios para entregar cartas en esta ciudad?- Siguió pensando, intentando recordar si, en alguno de sus paseos, había visto algo parecido a un repartidor, buzón o lo que fuere. Justo en ese momento, la propuesta de Gideon le sacó de su trance mental, la cual consistía en aprovechar para ver si, en la ciudad, se estaba dando alguna clase de evento artístico. Este sólo comentario hizo que el oficinista esbozara una sonrisa a la par que, de sus ojos, emanaba un brillo de emoción. Hasta no hace mucho - sobre todo en los últimos días de estancia en Drum-, Kevin había podido presenciar de primera mano como Gideon había estado más apagado, hasta el punto, de que había dejado de lado su faceta más artística y, por tanto, su sueño. Tampoco podía culparle pues el propio Kevin, tras lo sucedido con Siri, fue el primero que dejó de lado su meta con tal de embarcarse en una misión sinsentido. Escuchar que tenía interés por ver el tipo de arte que daba en esta ciudad, llenó de alegría el corazón del pluriempleado.- ¡C-claro que sí, Gideon! ¡E-es una idea fantástica! Veamos si por aquí cerca hay al-algún evento y aprovechamos para preguntar he he... - Exclamó contento, extendiendo sus manos hacia los lados.

Antes de salir, y viendo que Gideon había hecho lo propio, Kevin fue a coger algunas de sus pertenencias, fuera a ser que se vieran envueltos en alguna clase de altercado. Puso sus dos martillos a cada lado de su cadera, enganchados a su cinturón, agarró su maletín - dónde metió la carta - y ya estaba listo para salir. De ropa, en esta ocasión, decidió volver a su clásico traje azul marino con corbata roja.- Y-yo también estoy, Gideon, ¡e-en marcha pues! - Dio la señal de salida el oficinista, saliendo primero de la habitación para, minutos después, llegar al exterior. Su posada daba a una pequeña calle de cuatro metros de ancho, cuyo suelo estaba recubierto de arena endurecida, y decorada con palmeras que se ubicaban a los lados de cada edificio, a un metro frente a estos. A pesar de que ya era casi la hora de comer, sorprendentemente había bastante ambiente y tránsito en ella.- Hmmm... V-vamos por la derecha, a ver que tal. - Señaló en esa dirección con su índice derecho, para encaminarse hacia allí acto seguido.

En ese momento, mientras caminaba, pensó en una cosa que sentía que debía compartir con Gideon.- ¿S-sabes, Gideon? A-acabo de tener una idea... - Dijo, entrecerrando los ojos y apretando sus labios con moderada fuerza.- S-soy el primero que quiere v-volver a probar los manjares del Frosa...- Giró, entonces, su cabeza hacia Gideon, quién estaba a su derecha.- P-pero, ¿qué te parece que la próxima vez que comamos a-algo allí... Sea cu-cuando hayamos cumplido nues-nuestros sueños? - Preguntó, con cierto nerviosismo, rascándose su mejilla derecha con el índice de su diestra.- C-con una promesa así, s-seguro que no fallamos llegar a nuestras metas, ¿n-no crees? - Esbozó una tímida sonrisa, esperando a que el skypiean le diera una respuesta a su propuesta.

De repente, después de que Gideon le respondiera, llegando a una intersección en la calle, Kevin empezó a escuchar algo de barullo, proveniente de la izquierda a dicha intersección.- Hmmm... ¿H-habrá algo de ambiente por a-allí? - Preguntó al pelimorado. Quién sabía que podrían encontrarse allí.

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RE: [Pasado] - ¡Kevin, llegó el correo! - Gideon De Villiers - 18-10-2024

Como no podía ser de otra manera Kevin concordaba con él en que los kebab eran de otro mundo. Antes de irse de la isla debían ir otra vez y saborear la explosión que aquello era. Mientras el skypiean comentaba la idea de pasarse por alguna exposición o evento artístico su amigo estaba pensativo, probablemente haciendo un repaso mental de la ciudad, la memoria de Kevin era algo que a Gideon le parecía fascinante. No es que él tuviera mala memoria, pero desde luego no la tenía tan entrenada como su amigo y no era capaz de recordar con tanto detalle como él sí que lo hacía.
Kevin pareció salir de su concentración y se lanzó encantado a la propuesta que el skypiean le había hecho. Se acercó a por sus cosas, colocándose correctamente los martillos agarrando su maletín, su accesorio por excelencia y que no soltaba nunca. Era una parte más de su cuerpo. Indicó que estaba listo y salió por la puerta, Gideon fue detrás, sintiendo cómo Omi se enroscaba un poco más en su cuello. Llegaron al exterior y, como cada vez que lo hacían, se quedó completamente maravillado. Los colores amarillos y verdes se mezclaban perfectamente y creaban un sensación de relajación en Gideon impresionante, sentía que estaba en un oasis. El calor, como siempre, estaba presente y el cielo estaba completamente despejado. La gente andurreaba por las calles y pequeños pájaros piaban de fondo. Gideon seguía a Kevin, el cual casi siempre llevaba la voz cantante cuando se trataba de explorar, pues sabía perfectamente por donde habían pasado anteriormente. Su amigo, caminando a su lado, le comentó que había tenido una idea. Con una expresión que a Gideon se le presentó muy tierna le propuso que la próxima vez que comieran en el Frosa fuese cuando cumplieran sus sueños. Aquellas palabras llegaron directas al corazón, miró directo a los ojos a Kevin y sintió cómo los suyos se encharcaban, pero sin dejar las lágrimas correr. La sonrisa de su mejor amigo era tan genuina y la propuesta tan bonita que no podía contenerse mucho más que eso. Sin duda había dado con la mejor persona con la que podía haber empezado esta aventura.
— Claro, illo, me parece una idea preciosa y estoy seguro de que podremos cumplir esta promesa, por muchos años que nos lleve, lo haremos —esta vez, siendo algo muy poco habitual, Gideon esbozó una gran sonrisa. Apretaba el mango de Blockbuster con fuerza para no perder la compostura.
Entonces llegaron a una intersección y a la izquierda pudieron escuchar bastante alboroto.
— Vamos a comprobarlo.
Gideon se encendió un cigarrillo y continuó andando, intentando que el humo no le llegara directo a la carita de su hurón. Cuando llevaban un par de minutos andando, notaron que cada vez había más personas a su al rededor y que ya no era un simple ruido, sino que había música. Gideon agarró el brazo de Kevin y lo condujo entre las personas, si le agarraba se sentía más seguro. Estar rodeado de tanta gente no le incomodaba tanto como tener que interactuar con alguno de ellos, pero la presencia de su compañero siempre hacía las cosas más fáciles. Por fin llegaron a una zona donde pudieron ver de primera mano lo que allí estaba ocurriendo. Habían un par de chicas bailando, con trajes que parecían regionales y con una música bellísima de fondo. Era todo un espectáculo. Gideon sacó su DenDen Mushi y comenzó a grabar. Las chicas se movían con delicadeza, parecían dos cintas de tela moviéndose al unísono. Sus trajes llenos de pequeñas monedas que repiqueteaban entre ellas acompañaban el ritmo de la música y hacían que el momento fuese completamente mágico. Gideon siempre había pensado en la danza como una de las artes más expresivas del alma, pues se apoderaba del cuerpo y lo hacía libre. Nunca lo había practicado, pero sin duda disfrutaba mucho viéndolo. Gwen practicaba las danzas típicas de Toroa y Gideon había grabado mil veces las coreografías de su hermana. El pecho se le encogió. Terminó de grabar los primeros minutos de aquel baile y guardó su DenDen, sabía lo que iba a crear, un montaje de lo que era Arabasta. Una muestra de toda su cultura, si encontraban alguna otra expresión artística aquel día la grabaría y al día siguiente saldría a por más imágenes. Sólo había necesitado un empujoncito para volver en sí mismo. Miró a Kevin y sonrió tímidamente.

KARMAS

INVENTARIO



RE: [Pasado] - ¡Kevin, llegó el correo! - Kevin Fojobs - 24-10-2024

Cuando Kevin le prometió que no volverían a probar un bocado de aquel manjar de los dioses hasta que hubieran cumplido sus sueños, éste pudo observar como los ojos de Gideon se humedecían al escuchar tal esperanzadora promesa. No dejaba de ser una excusa para reafirmar y motivar sus convicciones, pero ¿qué mejor manera había que hacer un futuro plan con la persona más importante de tu vida, sino su mejor amigo? Para aquella persona que le había dado un lugar al que llamar hogar (y puesto de trabajo, aunque no ejerzan como tal y no estén registrados en la Seguridad Social), era lo mínimo que podía hacer. Y Gideon estaba de acuerdo y feliz con la propuesta, reflejando una amplia sonrisa en su rostro mientras confirmaba que, no importaba el tiempo que les llevara, pero que conseguirían cumplir sus sueños y metas. Kevin, al escuchar sus palabras, apretó los labios de la emoción, asintiéndole con la cabeza sin mediar ninguna palabra. Ahora sí que sí, ninguno de los dos debía ceder ni abandonar el camino que habían decidido recorrer.

Al llegar a una intersección, el bullicio se hacía más notable conforme más próximos quedaban. El pelimorado se encendió un cigarrillo mientras que Kevin, decidió ajustarse la corbata de su traje. Al girar a la izquierda, el alboroto se intensificaba más y más, conforme más transeúntes y público iban apareciendo en mitad de la calle, siendo una tarea complicada circular por ella con facilidad y tranquilidad.- H-hay que andarse con ojo con no perderse en la muchedumbre... - Pensó el oficinista y, como si una simbiosis cerebral poseyeran, el cineasta, agarrando del brazo a Kevin, decidió conducir y guiar al pluriempleado entre toda la multitud. Con tanta gente alrededor, no podía imaginarse como de mal lo tenía que estar pasando el pelimorado, y aún así, ahí estaba, luchando contra sus miedos y fobias. Desde atrás, siendo arrastrado por Gideon, Kevin no podía hacer otra cosa que admirar la valentía y afán de superación que tenía el espadachín.- ¡N-no me quedaré atrás, G-Gideon! - Exclamó, para sí mismo, en referencia a ser capaz de superar sus miedos e inquietudes, tal y como hacía cada día el skypiean.

Tras un tiempo evitando choques con otras personas, el dúo de los PirateBusters consiguió llegar a un espacio abierto donde pudieron observar a un par de chicas que danzaban lo que parecía ser un baile tradicional del lugar. La danza que estaban realizando era simplemente hipnótica, usando sus suaves y gráciles movimientos, junto a sus ropajes, como el tintineo de las monedas que llevaban y las telas sueltas para embelesar a cualquier espectador.- E-es espectacular... ¿Verdad, Gideon? - Comentó, embobado, intentando apreciar lo máximo posible el arte que ofrecían aquellas dos mujeres, aún más a sabiendas de que, su amigo, estaría disfrutando como el que más de aquel espectáculo. Sin intentar desviar su mirada del baile, para no perderse ni un segundo de la danza, miró de reojo al cazador, dándose cuenta de que estaba grabando con su Den Den ese despliegue de expresividad en su máximo esplendor. El oficinista sonrió, ya no sólo por ver a Gideon perseguir su sueño, ni por ser testigo de la danza, sino de pensar, gracias a los vídeos grabados del skypiean, en la posibilidad de poder rememorar todas las experiencias vividas tras acabar su largo viaje. Sin apartar la vista del baile, Kevin posó su diestra sobre el hombro izquierdo de Gideon.- U-un día tenemos que ver todo lo que llevas grabado, ¿vale? - Dejó caer, como una necesidad que le había surgido.