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[Pr Absoluto] Un nuevo comienzo - Versión para impresión

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[Pr Absoluto] Un nuevo comienzo - Karlglass - 13-11-2024

Día 38 de primavera, Año 14
Inmediaciones de Isla Chika

Todo era una absoluta mierda.
Una putísima asquerosa mierda de putísima mierda de la mierda.
Después de nuestra batalla en Momoiro, cuando Rimel y yo retornamos a nuestro barco, volando y sin mirar atrás, nos llamaron a filas de nuevo, no éramos los únicos marines en aquella isla, al parecer los hombres del gran Torino habían acudido también porque había piratas en la isla o algo así. Entre el tiempo que  llevábamos nosotros en territorio "enemigo"  y que habían venido más de nosotros, la respuesta revolucionaria era cuestión de tiempo.

Nuestros superiores nos informaron de todo lo acontecido y por algun motivo que no entiendo, tanto Rimel como yo habíamos sido ascendidos. Ikirami y Sephirot habían abandonado la división y lo habían hecho sin que pudiera despedirme de ellos. Los consideraba mis amigos, más que mis amigos, los consideraba mi familia, no entendía nada. La vida en la marina era así, un día estabas en un sitio y al día siguiente te destinaban a otro lejos de tus camaradas, pero ¿Quién me molestaría ahora y con quién me insultaría día a día? ¿Ikirami no era mi amiga? ¿No se supone que íbamos a beber juntas y contarnos chismes y ligar juntas? Lo que más me molestaba de todo es que ni siquiera habían tenido la decencia de despedirse de mí ¿Eso valía para mis compañeros? ¿Con lo que eran ellos para mí? Que les jodan, que les jodan a todos. 

Solo me quedaba Joe y nunca me alejaría de su lado, aunque ahora tenía sentimientos encontrados ¿Y si el también me dejaba? No lo permitiría. Joe era el único amigo que me quedaba. Creía que tenía más, pero al parecer eran como el resto de personas que habían pasado por mi vida, gente en la que no podía confiar y que me acababan traicionando o abandonando.

Estaba encabronada, muy encabronada y encima ahora tenía que dar la bienvenida a los nuevos reclutas ¿Para qué? ¿Para que a las primeras de cambio dejaran la división sin decir ni las gracias?

Llevábamos unos días viajando en el barco de los subordinados de Gran Torino y nos acercábamos a nuestro destino, una isla sombría y llena de mierda, lo cual reflejaba exactamente como me sentía, salí a cubierta y mire a mi alrededor, el día estaba nublado, olía mal, el mar estaba enturbiado, todo era una mierda.

Los nuevos miembros de la división aún no habían llegado, solo estaba yo y hombres fuera de mi cargo. Eso me puso aún más de mala hostia. Ni siquiera estaban ni Joe ni Rimel aún, que se supone que iban a recibir conmigo a los nuevos. Más les valía llegar a tiempo a todos si no querían despertar mi furia.

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Karmas



RE: [Pr Absoluto] Un nuevo comienzo - Apolo Bahía - 14-11-2024

Lo último que recuerdo de aquel día fue a Fuguwu sacándome del mar, evitando que me ahogase, para después continuar la batalla contra aquella revolucionaria. Más allá de eso, seguí en frente de ella cuando de repente noté una presión en la cabeza y automáticamente me desperté sobre la arena, confundido y sin Marcia presente. Desde que había puesto un pie en aquella isla rosada, había demasiadas cosas que no comprendía... ¿por qué aquella mujer podía golpearme? ¿por qué una fuerza invisible pudo tumbarme? ¿por qué no pude ganar, como siempre? y lo más importante... ¿por qué nadie estuvo allí para ayudarnos?. Parecía que nos habían arrojado al gyojin y a mí a la boca del lobo, aquella pelirroja que quería que nos desnudásemos nos dejó solos y tampoco había rastro del que decía que era su jefe. ¿Acaso volvía a estar rodeado de otro grupo de marines disfuncional? Ya había tenido suficiente con lo vivido en Ballywood.

Todo se volvía más raro aún cuando pese a la derrota, se me había comunicado un ascenso de rango. Quizás la posibilidad de que aquello fuese una prueba seguía viva... pero seguía sin hacerme especial gracia que me tirasen al mar. No sé qué habría pasado si no me hubiese acompañado un gyojin, parecía buen tipo así que supongo que le debo una. Más allá de eso, nos comunicaron que nos subiésemos al barco de unos tal Zodiacool para volver a desplazarnos y, a partir de ahí, dejé de prestar atención, así que tenía que volver a dejarme fluir por la situación de nuevo.

Los días pasaron en aquel barco y, con ello, las secuelas de aquella batalla en mis piernas fueron desapareciendo progresivamente. A las horas de terminar el combate, mis extremidades inferiores se tornaron de un color purpúreo a consecuencia de las patadas de Marcia, me dolían con sólo mirarlas y me costaba caminar, ya ni te digo el poder coger mi tabla. No soy médico pero así a simple vista podía dictaminar que mi pronóstico era un síndrome de situación de la hostia. ¿Dije que las secuelas habían desaparecido? No todas, aún quedaba una herida abierta que era la de mi orgullo y esa me dolía más que el resto.

Durante el viaje me pasé los días encerrado en mi camarote, dándole vueltas a la cabeza. El comerme aquella fruta fue una maldición al haber convertido el mar en mi enemigo, con lo que a mí me gustaba el mar... pero a su vez era un arma bastante interesante. En el West Blue era intocable, no importaba lo que pasase, nadie podía dañarme. En Momoiro las cosas se tornaron en mi contra, perdí mi as bajo la manga y tenía que ponerme las pilas. Y ya no sólo en cuanto a poderes mágicos, mi rival golpeaba más fuerte que yo y poseía una agilidad felina. Con qué cara me miraría Tainara al ver que fui derrotado con esa facilidad, no podía mancillar su nombre y tenía que dejar su imagen en lo más alto. Todo fue culpa mía y la única forma que tenía de arreglarlo era centrándome y seguir creciendo. Tenía que sacarle partido a mi Akuma no Mi e intentar comprender esas fuerzas misteriosas que Marcia usó en mi contra, quizás hasta aprender a utilizarlas y así evitar que se repitiese la misma situación. Parecía buen tío. O pez. O tío-pez. Lo que sea.

No me apetecía hablar con nadie pero pasarme los días ahí encerrado tampoco me estaba ayudando, así que me levanté de la cama, me uniformé y cogí mi mochila con mi tabla. Me desabotoné la camisa, me peiné hacia atrás el pelo con los dedos de mi mano derecha para con la izquierda, ponerme la gorra de Marine hacia atrás. Tomar el aire me vendría bien y, con suerte, quizás Fuguwu también estaba por allí.

Mi gozo en un pozo. Al poner pie en la cubierta del barco vi que no hacía muy buen día. Tampoco era un escenario muy dado a poder patinar, ya que no estaba solo en el barco, así que me convertí en arena para acercarme a la popa del barco por la parte derecha, reapareciendo sentado en la regala del barco, con los pies hacia fuera.

Vaya
absoluta
basura
Después de la que me han liado, ya podrían haber tenido el detalle de haberme llevado a una isla resort o algo, ¿me sigues?— señalé con el dedo a una gaviota que volaba cerca del barco— ¡kakahaha!

Reí de forma irónica. La idea de tomar el aire para sentirme mejor no me estaba ayudando ya que estábamos cerca de una isla llena de basura por todas partes y la atmósfera se sentía demasiado cargada. Era un ambiente de absoluta mierda, el aire estaba haciendo que me picasen los ojos como si alguien estuviese cortando cebolla y notaba un picor en la garganta y la nariz. Al menos por ese momento daba las gracias de que no tuviese sentido del olfato, ya que tenía pinta de que olía a geriátrico. A geriátrico mal. Me quité el pañuelo del uniforme del cuello y me soné los mocos con él, de una forma bastante escandalosa. Lancé el pañuelo hacia atrás, suspiré y oteé con total cara de desidia el destino que me esperaba, definitivamente esa isla tampoco era mínimamente comparable a Samba. No tenía buena pinta, pero quizás este era un punto de inflexión para encontrar mi destino. Para empezar de nuevo y encontrar algún lugar al que por fin pertenecer.



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Karmas



RE: [Pr Absoluto] Un nuevo comienzo - Fuguwu - 14-11-2024

Por primera vez en mi vida no tenía ánimos de estar en el mar.

Tras el ataque de Marcia y recuperar la consciencia, un grupo de la marina me había informado que debíamos abandonar la Momoiro inmediatamente. Una pena, no había pasado ni una tarde en aquella isla de tonos rosados – y no la mejor de mis tardes, a decir verdad – cuando ya había que dejarla atrás. Tras la paliza que me había puesto Marcia he de reconocer que tampoco me apetecía quedarme mucho tiempo en Momoiro rodeado de otros integrantes del ejercito revolucionario. Como se suele decir en la isla Gyojin, “no es sabio jugar en la boca del monstruo marino”.

Si tan solo hubiera hecho caso a aquel dicho no me encontraría aquí. Aquella bendita ballena no me hubiera alejado dentro de sus fauces miles de kilómetros lejos de mi lugar de origen, no hubiera conocido al buen Zanators ni a mi maestro Ershot Spardal y no hubiera aprendido a defenderme. Estaba claro que aún me quedaba mucho por mejorar, pero todo este viaje es necesario para lograr mi objetivo, recuperar a Fugowo.

El barco de la marina en el que nos transportábamos era impresionante. Dado que en este viajaba una de las grandes fuerzas de la marina, los Zodiacool, no era para esperar menos. Había tenido la suerte de conseguir un camarote propio, posiblemente por el aumento de rango que había conseguido a contramaestre, en el cual había pasado gran parte del viaje deliberando.

Nada de lo que había pasado aquel día en Momoiro tenía sentido. En realidad una cosa sí que lo tenía, el ataque de los revolucionarios. Según me habían informado, la División 21 había pasado mucho tiempo en la isla y se les habían sumado los Zodiacool, por lo que era lógico que los revolucionarios no nos dejaran acampar a nuestras anchas. Lo que no tenía sentido es todo lo que había pasado tras mi llegada, y era cuando menos preocupante.

¿Por qué me habían ascendido de rango incluso tras perder la batalla?

¿Por qué la Capitán Ikirami no había movido un músculo incluso cuando le ataque de pleno Marcia?

¿Por qué los ataques de Marcia dolían mucho más que cualquier otro golpe que había experimentado antes?

Cierto es que Marcia llevaba punteras durante el combate y esto le había agregado cierto poder extra a sus patadas, pero no era la razón principal, estaba seguro. Sin embargo, era una buena lección (y espero que no la única) que me llevaba de este combate inesperado, todo daño extra cuenta en batalla. Por esta razón, una de las cosas que hice durante mi estancia en el barco de los Zodiacool fue el ir a la armería y conseguirme unos guantes de metal para potenciar el impacto de mis golpes, ajustándolos de tal forma que las púas de mis nudillos asomaran ligeramente para que no me resultaran incomodos y que cualquier ataque viera sumado el daño causado por las puas en mis nudillos junto con el metal de los guantes.

La Division 21, del héroe Joe, perdía 2 integrantes senior (la Capitán Ikirami y un tal Sephirot) y obtenía 3 nuevos integrantes (de nombres James, Apolo y Fuguwu) de los cuales al menos yo no parecía estar a la altura de los retos que nos deparaba el futuro.

¿Era este el momento correcto de reasignar integrantes en la división?

Aunque agradecía haber sido reasignado a la división del héroe de la marina, y el asenso de rango, no me sentía merecedor de ambas situaciones ni podía portar con orgullo el nuevo cargo. Al menos no hasta que me demostrara a mi mismo que lo valía. Aquella fatídica tarde, tumbado en la arena rosa, había perdido mi orgullo como guerrero pero estaba dispuesto a recuperarlo a como diera lugar.

Los días pasaron en el mar sin lograr llegar a encontrar respuesta a ninguna de mis preguntas cuando nos avisaron que la siguiente isla ya se avistaba a la lejanía, la isla Chika. Subí a cubierta con una ligera emoción la cual se vio rápidamente desaparecida a causa de la situación enfrente nuestra.

Por primera vez en mi vida no tenía ánimos de estar en el mar.

El océano que nos rodeaba se había tornado sumamente oscuro y el mar parecía muy agitado. Utilizando un catalejo pude observar como la costa de la isla a la que nos acercábamos estaba llena de basura y lo que parecían ser residuos tóxicos y la atmosfera daba la sensación de que no nos daría una grata bienvenida.

Devolví el catalejo a su dueño, y me puse a recorrer la cubierta del barco en busca de alguna cara familiar – ojalá el genio y maestro del disfraz, Apolo, este igual en la División 21, parecía que se estaba presentando con la Capitan Ikirami aquella tarde en Momoiro – o de algún otro integrante de la nueva división a la que ahora pertenezco, idealmente el Comodoro Joe o quizás aquellos grandes combatientes que lograron vencer a su adversario en Momoiro, ambos sonaban ser increíbles combatientes y quizás tendrían un consejo para cómo mejorar mis ataques o cómo enfocar mi entrenamiento.


 
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RE: [Pr Absoluto] Un nuevo comienzo - Ryze Tengen - 14-11-2024

Todo... Había sido duro, pero no duro de complicado sino.. Emocionalmente, si, esa la palabra, muchas emociones se habían habían acumulado durante varios días, las cuales no sabía muy bien como debía de actuar o si simplemente las tenía que reprimir y pues seguir adelante con mi vida, ¿no? Pero.. No era tan fácil, claro, las imágenes del cuerpo de la Gacela seguían haciendo eco en mi cabeza, era todo complicado, ¿tenía que dejar atrás ese tipo de sentimiento para poder hacer bien mi trabajo? El tiempo que estuve encima de Karl, de camino de vuelto al barco se sirvió mucho para reflexionar, supongo.. Que tendría que volverme más frío aún en combate, no podía permitirme dudar en medio de mi trabajo, estuvimos poco tiempo en nuestra nave pues al parecer, había otro grupo de los marines en la isla, ¿los Zodiacools? O algo así, eran unos raritos la verdad, pero estaba bien irnos acompañados, el hecho de que los revos pudieran estar buscándonos era complicado, además, estaba completamente segura de que habría repercusiónes por la muerte de aquella Schierke, algo me dice que no tardaríamos demasiado en volvér a verlos.. Vaya fastidio.

Durante los días que pasamos en aquel barco, fue difícil encontrar algún tipo de camarote debido a mi pequeño tamaño, por lo que simplemente me quedaría acoplado en el de otra persona, dentro de una pequeña casa de muñecas portatil que me había comprado ya hace tiempo, había mucho ruido todos los días, no tenía demasiadas ganas de salir del camarote pero igualmente tenía que explorarlo para poder conocer todos los sitios, es trabajo de una persona centrada conocer la nave en la que se encontraba en caso de cualquier tipo de emergencia, derrepente me acorde de que los novatos debían de haber llegado ya y que seguramente alguien tendría que darles la bienvenida, eso me serviría para distraerme un poco de mis sentimientos, ¿no?, dí vueltas por el barco fijándome en los alrededor de la isla que era nuestro futuro destino, el olor no me molestaba, de hecho, a mi opinión era un buen olor, todo estaba bastante contaminado pero.. Por alguna razón, me sentía bienvenido a aquel sitio, como si me estuviera llamando, era una isla que pintaba interesante.

Tras un buen rato caminando, acabaría encontrándome a lo lejos con una figura familiar, alta, roja y con cuernos, Karl, la veía bien, se le notaba que estaba algo serena, ¿estaba esperando a los nuevos?, me acerque lo más posible a ella y de un salto me subí a su hombro, sentándome al mismo tiempo que dejaba soltar un suspiro por mi boca. - Buenas.. Menudo día, ¿no? De hecho se podría decir que estamos jodidos, nya.. Jaja, espero que almenos los nuevos sean agradables...

Desde el accidente de Schierke, no sabía muy bien como tratar con Karl, mencionar a ikirami no era buena idea pues parecían estar muy unidas, las pérdidas de sephiroth y de Kiki... Habían sido duras para todos, pf, además.. Bueno, da igual. 

Acaricié suavemente el hombro de Karl mientras esperaba una respuesta o a que llegaran más personas. 


RE: [Pr Absoluto] Un nuevo comienzo - James Brando - 14-11-2024

Por fin comienza la verdadera aventura. El prólogo ha sido exageradamente largo y tortuoso, tanto que parece que aún no ha acabado. Es como si me sintiera preso entre dos presentes al mismo tiempo. Pero como sea, aquí estoy, por fin en el barco correcto que me permitirá unirme de forma oficial y definitiva a la tan aclamada División 21. 
Llevo días subido aquí, en un navío que, si no estoy equivocado, es de otro equipo o de algún superior de la Marina. Apenas me he planteado pasear por el mismo, a la espera de la orden del ya por todos conocido,Joe Joestar, para presentarnos en algún camarote o en la propia proa o popa. Pero la orden parece estar haciéndose demorar. Más de lo que me gustaría asumir. Presupongo que, como me he podido informar, todos han estado enfrascados en grandes batallas y se están recuperando. Más que nada esa es la razón por la que he tenido paciencia, rasgo que no me suele representar demasiado. Pero es momento de poner cartas sobre la mesa y entrar en acción. La espera me engarrota los músculos y no me gusta sentirme como un vampiro centenario atrapado en un ataúd por décadas.

Salgo de mi habitación. El barco, hay que reconocerlo, está bien adaptado para todo tipo de especies y tamaños. Se nota que estamos hablando de las altas ligas y que aquí te puedes encontrar de todo. Desde humanitos chiquitos random a colosos de cuatro metros y medio como un servidor. Punto positivo para el carpintero, un tío atento al detalle. Una vez ya en cubierta, me paseo sutilmente por proa y popa, pegándome un paseíto ligero y estando atento a los detalles. El barco es grande. Muy grande. Trabajan muchas personas y un tipo tan característico como yo, apenas destaca en un sitio como este. Eso me gusta. 
Lo que ya no me gusta tanto es el ambiente que se respira. El clima está nublado y enturbiado, aparentemente afectado por la isla a la que nos dirigíamos. Y encima hay que aguantar el olor fétido que desprende. Es una mezcla entre tóxico y podrido que se deja soportar poco. Pero lo peor de todo no es lo que se capta por los sentidos. Sino el aura negativa y pesimista que se desprende por cada rincón por el que paso. Todos son caras largas y espíritus de derrota. Es como si cada uno de los que están subidos conmigo en la nave, hubieran perdido a algún ser querido o vinieran de un funeral... -yare yare daze... Que amargura de gente.- susurro mientras camino, viendo a los marchitos marines que vienen y van cumpliendo sus tareas. 

Llego entonces a la proa del barco. Desde ahí, como ya he dicho, nadie resalta más que otro, pero siempre hay detalles en los que fijarse. Periódico en mano y con los informes de Ñokuyasu, consigo divisar a varios de los miembros de la división. Desde los nuevos reclutas anunciados hasta la ya archireconocible Karglass, la mano derecha de Joe. Parece hablar con alguien, alguien que ahora mismo no consigo reconocer por algún documento público... Pero todo eso da igual, porque todos van con caritas apagadas. Todos van con el rostro pensativo, como si estuvieran posando para una revista de emos tristes. No puedo creer lo que veo. No soy Joe para dar órdenes a esta gente, pero si tengo que dar mi vida y luchar por el Gobierno junto a esta gente, más les vale a todos estar activos papi. Mi papel suele ser el del luchador poderoso aunque de pocas palabras. Pero parece que me toca poner a cada uno en sus sitio, toca un poco de Battle tendency.
Con mis cuatro metros y en mitad de la proa, a la vista de todos, y de todos los miembros de la división, rujo con fuerza, apuntando, sobretodo, al rostro más reconocible hasta el momento de la división, Karl. Pero dirigiéndome a todos en todo momento.
-OOOOOOO MAYYYYY GOOOOOOD-
Suelto, y luego señalo desde la distancia y fervorosamente a Karl y su acompañante. -¿¿¿Desde cuándo los héroes y soldados de la Marina rinden caras tan largas???- cierro entonces el punto y, mientras que empiezo recriminando, ahora tomo un tono de ánimo y victoria. -¿¿¿Acaso vamos a perder la batalla del destino??? ¡¡¡¡JAMÁS. PORQUE SOMOS LA PUTA DIVISIÓN 21!!!!- con un gesto coordinado, cruzo los brazos, apuntando uno al cielo y el otro al suelo, arqueando un poco la espalda. Y con la capa ordenado y la pose perfecta, me presento con la misma efusividad. -¡¡Se presenta James Brando, listo para la acción!!-

Tal vez la pose y la energía son demasiado. Pero si con eso consigo reactivar el espíritu y las ganas de la cuadrilla, me doy por satisfecho. Al final del día, todos nos debemos a un mismo propósito y si no damos el 100%, jamás llegaré a cumplir mi objetivo...


Aclaraciones



RE: [Pr Absoluto] Un nuevo comienzo - Joe - 15-11-2024

Delante del espejo de mi camarote me situaba. Me miraba fijamente, tan solo una toalla cubría la parte inferior de mi cuerpo. Podía observar como las heridas que Gol me hizo seguían recientes, ya no dolían, pero ahí estaban, como un recordatorio de lo sucedido. Resoplé, con tristeza. A mí lado, había un ejemplar del último periódico de hace unos días, haciéndome recordar como dos más se fueron de la división 21, pero otros tres se incorporaron. Hoy iba a ser el día en el que todos saldríamos de Momoiro de una maldita vez. Tenía que estar todo preparado, pero estaba con incertidumbre, pues esto era algo que Sephiroth hacía. Las responsabilidades no paraban de acumularse sobre mis hombros, continuamente, llega un punto incluso en el que pienso que voy a estallar, no poder mantenerlo más, pero debería de ser fuerte. Si yo caía, no estaría dando ejemplo. Así que apreté los puños, me mire con firmeza en el espejo y asentí, auto engañándome supongo, para poder transmitir algo de fuerza a los demás. Me vestí y salí de mi camarote.

Hemos estado alojados en el barco de los Zodiacool, los hombres de confianza de Tucrow. Por una parte agradecí que fuera así, parece ser que mis compañeros y los nuevos también tuvieron las cosas en su contra aquel día, pero gracias al cielo, ninguno salió mal parado. Pero había miedo a represalias, aunque estando en el barco de gente de tan alto cargo como los Zodiacool en cierta manera daba un poco de tranquilidad. Además, parece ser que llegamos a nuestro siguiente destino.

Mientras iba colocándome las mangas del uniforme, ojeaba de un lado a otro para encontrar a Karl y Ryze. Y no tarde mucho en situarlas en la cubierta del barco. Karl, para variar, parecía que estaba de mala leche, nada nuevo, aunque puede que está vez tuviera un buen motivo. En su hombro, la pequeña Ryze, mucho más tranquila que su compañera. Y a su lado, lo que parecía ser James Brando, haciendo... ¿Poses? Y no solo eso, gritando bastante, desde luego parece ser que la energía no le sobravaba en absoluto. Pude observar como los otros dos nuevos integrantes estaban por allí, cada uno a su bola. No era momento de perder el tiempo.

- ¡Atención! ¡Apolo Bahía y Fuguwu! ¡Vengan aquí! - Grité para que se dieran cuenta y espabilasen en acercarse donde estaban los demás. Me coloque enfrente de Karl y Ryze lo primero y las saludé sin decir una palabra, para luego, girarme y ver a James Brando, el cual era bastante grande, algo normal tratándose de un Mink - Encantando, James. Soy Joe Joestar, líder de la División 21. Espero que esa energía que tiene no se le pierda tan rápido - Dije un poco bromeando para quitarle tensión al momento.

Espere a que se acercasen los demás y hacer piña, para así poder decirles a todos lo que tenía guardado en la cabeza desde hace días.

off



RE: [Pr Absoluto] Un nuevo comienzo - Karlglass - 17-11-2024

Veia a la gente moverse a lo largo de la cubierta, habia caras nuevas, pero al estar en un barco ajeno al nuestro, no sabia quienes eran los nuevos reclutas. 

Aun sumida en mis pensamientos y bastante cabreada note algo en el hombro, mi primera reacción tal y como estaba casi fue pegar un manotazo y aplastar al bicho que me estuviera molestando, afortunadamente no lo hice, pues era Rimel que habia cogido esa costumbre últimamente, quien se había subido a mi hombro, intentando ser agradable.

- ¿Tú también te irás sin decir nada? Los nuevos me sudan el coño lo más grande, la verdad, no hagas muchos amigos aquí Rimel.

De repente un tipo grande y peludo, un animal de esos como la cierva, que Dios la tenga en su gloria, empezó a gritar y hacer el gilipollas hinchándome la vena del cuello y haciendo que casi me estalle la misma. Sentía como latía mi corazón fuertemente, tanto que lo sentia latir hasta en mi cabeza. Empece a respirar fuertemente, aguantandome las ganas de partirle la cara a ese tipo, pero no me veia capaz.

Fue entonces cuando por fin apareció Joe, el único que aún no me había abandonado, nos miró y nos saludo en silencio, parecía que el tambien estaba preocupado y calmándome un poco y llamando por su nombre a los nuevos reclutas llamándoles al orden, Fukuruyu, Quepollón Vacía y el que me habia tocado el coño, que ya se habia presentado, Leoncio.

- Déjame a mi Joe, voy a presentarme al nuevo. 

Me acerqué sonriendo al León humano ese, con una sonrisa en mi cara mientras ese tipo posaba de forma extraña y una vez estaba cerca de él le metí un bofetón en la cara.

- Compórtese recluta Leoncio. Hable cuando se le indique y respete a sus superiores. Esto no es un patio de recreo.


resumen

belico



RE: [Pr Absoluto] Un nuevo comienzo - Apolo Bahía - 17-11-2024

Seguía absorto en mis pensamientos sentado en la regala del barco, intentando no morirme del asco debido al tóxico ambiente que abrazaba las costas de la isla próxima, cuando con el paso de los minutos la cubierta del navío empezaba a poblarse de voces tras de mí. No me interesaba lo más mínimo qué era lo que podía ocurrir puesto que eran completos desconocidos, no me interesaba hasta que al oír mi nombre bajo un grito firme de autoridad, consiguió llamar mi atención.

Ladeé mi cabeza hasta poder conseguir mirar de reojo hacia atrás y allí se encontraba el autor que me citó: un hombre de mediana edad un poco más bajito que yo y cuya forma de vestir, sumado a su peinado de peluquería y vello facial tan cuidado, me daba a entender que además de parecer una persona demasiado formal, se trataba de un pez gordo. A su lado había otras dos figuras enormes, aproximadamente el doble de mi tamaño que no pasaban desapercibidas precisamente. Una de ellas era un león un tanto extraño, no sé si es que le gustaba ser el centro de atención o que iba puesto de algo, pero entró con demasiada energía. La otra, una mujer musculada la cual no se parecía en nada a nadie que hubiese visto a lo largo de mi vida, quizás el Grand Line escondía más razas extrañas y secretos que no logré ver en Samba ni en Ballywood.

El hombre de mediana edad se presentó ante el león bajo el nombre de Joe Joestar y en ese momento clavé mis ojos sobre él, apretando la mandíbula. Estaba convencido de que había escuchado ese nombre aquel día en la playa de Momoiro. Pocos segundos pasaron cuando la mujer se plantó ante el león, cruzándole la cara y hablándole con aires de grandeza. Nunca me gustó el abuso de autoridad, los títulos no significaban nada para mí, a cada uno le define sus actos.

Chasqueé la lengua a la par que me convertía en polvo, desplazándome dividido en varias corrientes de arena las cuales convergieron en el mismo punto frente a Joe, volviendo a dibujar paulatinamente mi imagen — Dichosos sean los ojos y bienaventurados sean aquellos los afortunados que son honrados al recibir tu presencia, Joe — comencé a hablar de una forma completamente serena a la par que sarcástica, cuadrándome ante el Marine — si resulta que hasta se empieza a conocer mi nombre por ahí y todo. ¿Esta vez sí merecemos la pena y ya no mandas a la pelirroja a recibirnos al gyojin y a mí para que nos dé la orden de desnudarnos? La verdad que pasamos un buen día en aquella playa — me quité la gorra, colgándomela a la trabilla del pantalón por el cierre y me eché el pelo hacia atrás con mi mano derecha— aunque a decir verdad me molestó un poquitín el detalle de haber sido casi asesinado ahogado en el mar por una revolucionaria, ya sabes, manías mías. Menos mal que a mi lado tenía a Fuguwu para arriesgarse y salvarme porque parece que a los Marines de más rango, les dábamos bastante igual. Si pierdes a un soldado, llamas a otro como puros peones, ¿me sigues? — Rematé mis palabras con una sonrisa ácida, aún seguía molesto con lo ocurrido aquel día y la única persona que se había merecido ganarse mi respeto y confianza, era Fuguwu.



Resumen



RE: [Pr Absoluto] Un nuevo comienzo - Ryze Tengen - 17-11-2024

Observaría levemente a karl, no parecía estar en su mejor momento y estaba completamente segura de que en el fondo lo estaba pasando mal, tener que haber perdido a aliados... era duro, probablemente se debía de sentir igual que yo lo hice en Torora y en whisky cuando tuve que dejar a mis compañeros, así que de cierta manera la entendía, cuando esta finalmente se dió cuenta de mi presencia, me dijo que si acaso yo tambien me iría sin decir nada, que no hiciera amigos allí. Cuando dijo eso, me extrañé, ¿por que me iba a ir? estadisticamente ya había probado ser valioso para el equipo por lo que la probabilidad de que me trasladaran derrepentera era menor a un 30% aproximadamente, no sabía muy bien por que sephiroth o ikirami fueron traslaados teniendo en cuenta su valor- bueno, sephirot era cierto que hacía mas que la pelirroja pero igualmente eran compañeros valiosos, ¿a lo mejor se cansaron del equipo y ellos mismos habían pedido su traslado? lo dudaba, pero bueno.

A lo lejos podía observar un mink, ¿que criatura era? parecía un leon, creo, aunque no había visto nunca uno, en los libros de animales salían, interesante, al verlo me acorde de Schierke.... al final acabó muriendo, joder. uno nunca se acostumbra a esas cosas supongo. Este mink se acercó a nosotras, clamando que por qué. ¿por que se puso a gritar derrepente? su forma de hablar me recordaba un poco a la garnet, por que no entendía ni un poquito de lo que acababa de gritar, se puso a decir que como era posible que heroes y soldados de la marina tuvieran caras largas. Pues, a ver, no era dificil meterse en la situacion que estaba ocurriendo, fuimos atacados en Momoiro...y aunque es cierto que realmente no tuvimos bajas, fue un momento duro, aparentemente los zodiacools, los anfitriones del barco habían perdido a dos de sus integrantes, mientras que nosotros no tuvimos ninguna baja y ademas conseguimos matar a uno de los del ejercito revolucionario, imagino que no estaban demasiado contentos, al rato llegó el señor Joe, se puso a clamar el nombre de los nuevos, aparentemente el mink se hacía llamar James, había un rubio llamado Apolo y...un Gyojin. A ese no le miraría mucho pues la verdad es que no tenía ganas de hablar con ningun invididuo de esa especie, por lo que lo ignoraría. 

Karl por su parte se puso de una manera un tanto agresiva, así que como me imaginaba, se encontraba bastante cabreada con todos los sucesos recientes, vaya pena, deberíamos estar alegres de por lo menos estar vivos, pero. ¿Que acababa de ver? el chico de pelo dorado, el Apolo ese, se acababa de convertir en arena y se había trasladado hacía Joe, ¿tambien tenía el poder de una fruta del diablo? interesante, nunca había visto una parecida, aunque tampoco había visto demasiadas, aunque, cuando este empezó a hablar, empecé a cabrearme, se puso a decir que era un honor que joe los honrara con su presencia, que aparentemente ikirami les había dicho que se desnudaran, ¿pero que? nosotros no sabiamos nada de eso, obviamente, y encima, despues se pone a decir que estaba molesto por que una del ejercito revolucionario casi los mataba nada mas llegar, ¿que pasa? ¿acaso no sabía que todos estabamos en problemas? joder. Conforme escuchaba como Apolo hablaba, mi rabía interna empezaba a formarse, escucharle hablar sin saber por las cosas que habiamos pasado el resto me estaba calentando la sangre para lo tranquilo que solía ser yo, el había hecho uso de sus poderes, ¿yo tambien podía hacerlo, no?.

Derrepente, del hombro de karl en el que me encontraba puesto, me dispondría a hablar, con mi voz monotona. -¿Dejarte como sacrificio?, tonterías. ¿peones?, todas las vidas importan, hablar de esa forma solo hace que le faltes el respeto a todas las personas que han estado antes que tu, ¿quien te crees que eres?. Shikenkan.

Generaría un pequeño rastro de veneno hacía apolo, el rastro de veneno me impulsaría hacía el rubio, dejandome enfrente suya, desde mi pequeño tamaño lo miraría desde abajo. -Nosotros tambien fuimos atacados, luchamos, nos costó, algunos vencimos, otros empataros y otros perdieron, no se que habrá hecho ikirami con vosotros pero no tiene nada que ver con el resto del grupo, así que mas te vale no faltar el respeto a nadie de los que valerosamente luchamos contra los revolucionarios, vosotros incluidos aparentemente. hubo una baja, que si bien no era de nuestra facción tambien merece respeto como una vida, por muy asquerosa que fuera. De hecho.

quizá mi tamaño no impusiera respeto, lo sabía de sobra, pero esperaba que mis palabras dieran un poco de respeto por lo menos, el comodoro joe- comodoro, es verdad, yo tambien había subido de rango. -Permitid que me presente, Mi nombre es Ryze Tengen, Comodoro y portador de la doku doko no mi, o la fruta del veneno. Espero que todos podamos llevarnos bien. 

Karmas que igual harían gracia


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RE: [Pr Absoluto] Un nuevo comienzo - Fuguwu - 17-11-2024

Las olas golpean vigorosamente el casco del barco que nos transporta hacia la isla Chika, creando un ritmo que, aunque familiar, no logra más que incrementar mis nervios. A mi alrededor, veo como un grupo de marines se empieza a juntar alrededor de una figura familiar para todos los marines, Joe Joestar, por lo que imagino que el resto son también miembros de la División 21 reunidos, todos ellos esperando en silencio. Las miradas que me observan están llenas de curiosidad, evaluando a los nuevos integrantes que están a punto de presentarse.

Frente a mí se alza la imponente figura de Joe Joestar, el legendario “héroe” que lidera esta división. Es imposible ignorar la fuerza que emana de su presencia, como si fuera un ancla que sostiene todo el escuadrón en su lugar. Su mirada, intensa y fija en mí, parece desafiarme a demostrar que soy digno de estar aquí.

Doy un paso adelante, consciente de todas las miradas que se posan en mí. Respiro hondo, dejando que el aire salado del océano me llene los pulmones, y luego comienzo a hablar.

“Soy Fuguwu, por alguna extraña razón aunque fui derrotado en Momoiro he sido ascendido a contramaestre de la Marina” – siento cómo mi voz resuena más fuerte de lo que esperaba, clara y decidida, pero con un leve temblor que espero solo yo notar. Hago una pausa, evaluando las expresiones de los demás para luego proseguir con mi presentación. “Vengo de la isla Gyojin, un lugar donde la vida en el mar es tan natural como respirar.”

Me detengo un instante, sintiendo un leve nudo en la garganta al recordar mi hogar, mis raíces. Pero no estoy aquí para lamentar el pasado, sino para forjar un nuevo camino.

Mientras hablo, mis ojos recorren al grupo, tratando de establecer una conexión con ellos. Quiero que vean más allá de la apariencia, más allá de los estereotipos que puedan tener sobre los Gyojin.

“Mi especialidad no solo está en el combate. También soy médico, entrenado para curar tanto en la calma como en el caos de una batalla. No importa cuán fuerte seas, siempre habrá un momento en que necesitarás la mano de alguien más para seguir adelante, ¿no es así? Gowowo wowowo.”

Al decir esto, me doy cuenta de lo mucho que he cambiado desde mis primeros días en la Marina. Antes solo pensaba en mejorar mis habilidades de combate, en volverse más fuerte para proteger a los míos. Pero la medicina me ha enseñado que la verdadera fuerza también está en la compasión, en el deseo de ayudar a los demás a levantarse.

Finalmente, alzo la vista y veo que, aunque no haya expresiones abiertamente efusivas, noto pequeñas señales de aceptación. Es un comienzo, y eso es todo lo que necesito. No espero ser aceptado por completo en un solo día, pero al menos he plantado la concha que podría en un futuro crear una perla.

Respiro hondo una vez más, permitiéndome un momento para sentir el alivio que me invade. Aquí, en este barco, con esta nueva división, estoy listo para enfrentar lo que venga, sabiendo que estoy rodeado de marines con habilidades y experiencias tan diversas como las mías.


 
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