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[Presente Absoluto] - El zoológico - Versión para impresión

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Páginas: 1 2


[Presente Absoluto] - El zoológico - Axel - 27-05-2025

Día 81 de Otoño, Año 15.
Pueblo Cobo
6:35pm

Pueblo Cobo era el lugar donde Kayx dijo que sería el punto de encuentro. Pues bien, había llegado al susodicho pueblo y ni noticias de mi amigo. Igual mantenía el ojo atento en caso de ver la cabellera azul del idiota. Las calles bien pavimentadas por las que transitaba estaban aún pobladas de todo tipo de personas, mientras que yo me movía por callejuelas y rincones, como la figura encapuchada y enmascarada de siempre. Iba por aquí y por allá mientras jugueteaba con el anillo en mi dedo mientras mi mano seguía dentro de mi bolsillo. ¿Dónde estaba el Séptimo?

Anduve buscando por los distintos callejones y caminos, pero nada. Así que rascando mi nuca mientras deambulaba por un cruce solitario, dije esperando que mi compañero me escuchara:

- Kayx, nos vemos en el Bar la Perdiz Desnucada. Me cansé de buscarte por toda la ciudad. Te apuesto a que llego primero y si no es así, te invito un jugo de mandarina, ¿Se te grabó?

Había visto el bar que mencioné hacía unos pocos minutos en una pequeña caminería que se bifurcaba de la calle principal del pueblo, así que volví sobre mis pasos y una vez llegué al lugar, me dispuse a entrar sin más. Allí me senté y ordené al gordito bigotón que fungía de cantinero una pequeña jarra de limonada. No pedí mandarinas pues el tontarrón de Kayx no había llegado aún. Que se compre su jugo él mismo. Los minutos pasaban y yo permanecí allí, esperando. Sabía que me había oído. Siempre me oye, así que solo era cuestión de tiempo para que ese cegatón pacifista muestre el careto por aquí.

Sin quitarme la capucha, bajé mi máscara al cuello y dando un sorbo a mi bebida, empecé a ojear bajo la tela negra que cubría mi rostro aquel recinto. Nunca estaba de más revisar qué clase de gente frecuentaba estos lugares. A veces podía ser gente problemática.


Resumen


Inventario



RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - Velvette - 28-05-2025

Dado en el día 81 del mes de Escandalio, del año 19 después del nacimiento de Nuestra Señora Velvette, nyah~.

Nota de Velvette: Si estás leyendo esto, ya es demasiado tarde. Has sido arrastrado al maravilloso caos de mi existencia. Bienvenido seas, a la era de las tetas grandes, los escándalos más gloriosos y las decisiones que uno lamenta con una sonrisa en los labios, nyah~.


La puerta del bar La Perdiz Desnucada se abrió de golpe como si el mismísimo huracán hubiera decidido tomarse una copa. Una figura de curvas criminales entró como si el local le perteneciera desde siempre, envuelta en cuero, pelo violeta revuelto por el viento y con un martillo a la espalda que parecía capaz de partirle el cráneo a un elefante.

—¡Buenas tardes, pueblo sin gracia! —gritó con los brazos en alto —¡Vengo buscando un trago, una pelea o un hombre que valga la pena... y dudo que encuentre siquiera una cerveza decente, nyah~! ¡Nyahahahuhu!

Su risa —una mezcla estridente entre un miado y una carcajada demoníaca— retumbó en el bar como una maldición con tacones. Algunos parroquianos alzaron la vista, otros fingieron no haberla oído. El cantinero, un tipo redondo y con bigote tembloroso, tragó saliva.

Velvette caminó hasta la barra, dejando un rastro de perfumes dulzones, miradas escandalizadas y una bufanda que acababa de "tomar prestada" de una señora despistada en la entrada.

—¡Uno de ron con limón y fuego, por favor! —dijo dando un golpe seco en la barra con una sonrisa de oreja a oreja. Luego se giró y, al ver al encapuchado con la limonada, lo señaló descaradamente con su dedo enguantado.

—¡Éste paga! Tiene cara de tipo que necesita una aventura en su vida... o al menos un buen trago para aflojar la lengua, nyah~— Sin pedir permiso, se sentó junto a él como si fueran viejos compañeros de batallas ganadas y borracheras olvidadas. Se inclinó con descaro por encima de su bebida, olfateó con el hocico felino y soltó —Limonada. Interesante elección. Casi tan refrescante como mis tetas, aunque menos escandalosa, nyah~.

Entonces, sin previo aviso, se apoyó con descaro en su brazo, lo tomó del mentón con dos dedos y le examinó el rostro como si evaluara una fruta madura. Luego, ignorando cualquier protesta, estiró la mano y bajó apenas la capucha ajena con gesto travieso, solo lo justo para ver un poco más de su rostro.

—Mmmh... interesante. ¿Y si en vez de hablar me dejas adivinar tu historia por el sabor de tu cuello? —dijo mientras se inclinaba peligrosamente cerca, la lengua casi asomando entre los colmillos afilados. Entonces, como si fuera lo más normal del mundo, se restregó como una gata en celo contra él, con un ronroneo descarado que vibraba en su garganta.
—Hueles a problemas reprimidos y secretos sucios. Me encanta. Voy a adoptarte. Eres mío ahora, nyah~.

Y antes de que él pudiera reaccionar, se irguió de un brinco del taburete, apoyó una mano sobre el hombro del encapuchado  y trepó ágilmente sobre la barra con la gracia de una artista de cabaret. Se movía como en casa, deslizándose por la superficie con poses provocativas y un descaro absoluto.

Entonces, extendió los brazos como si estuviera en el escenario de una ópera tragicómica, se giró sobre sí misma con el dramatismo de una diva, y alzó la voz como si todo el local fuera su público entregado —¡Escúchame bien, encapuchado misterioso! Soy la encarnación felina del deseo insano, una tormenta con curvas y la respuesta a todas tus perversiones más inconfesables, nyah~— Se agachó lentamente, apoyando un brazo bajo su busto y apretándolo contra sí para realzar las curvas mientras guiñaba un ojo al desconocido —Puedo atar cordones solo con la lengua, improvisar un masaje con los pies, con las manos o con estas, y tengo una resistencia tan salvaje que los burdeles me vetaron por dejar sin trabajo a las demás, nyah~— Se pasó la lengua por los labios con lentitud exagerada, luego se llevó un dedo a la boca y lo chupó con descaro —¿Sexo? Cariño, soy una experiencia religiosa. Mis gemidos están prohibidos en siete islas por provocar sequías, y tengo una imaginación tan sucia que una vez asusté a un sacerdote. ¡Y le gustó! Puedo hacerte ver dragones mientras te arrullo con cuentos eróticos y luego darte una paliza con amor propio y tacones altos, nyah~— Levantó una pierna sobre la barra, dejando que su falda se alzara solo lo justo para insinuar, y lanzó una carcajada pícara —Tengo más posturas que un libro de yoga endemoniado, más historias que un marinero en resaca y una lengua tan afilada que puede cortarte la ropa… o el orgullo. ¿Todavía dudas? También sé hipnotizar con las caderas, hablar sucio con clase, y fingir pudor como si fuera una obra de teatro premiada, nyah~— Se inclinó hacia adelante con un brazo en jarras, haciendo ondear el martillo a su espalda —¡Y sí, tengo dote! Este martillo con nombre, complejo de dios y vibrador oculto. Y una cama que hace temblar los cimientos cuando me estiro, nyah~. ¡Soy una fantasía con patas, una pesadilla para tu paz mental y la mejor inversión emocional de tu vida! Así que decide rápido antes de que me aburra… o te monte encima, literalmente.

Entonces, Velvette se agacho hasta ponerse a cuatro patas, mostrando el trasero con una sonrisa de pecado, se arrastró hacia adelante, rodó sobe la barra hasta quedar prácticamente frente a su cortejado  y abrió las piernas con exagerada naturalidad, manteniendo contacto visual, hasta quedar sentada justo delante. Agarró con total descaro el vaso de limonada del desconocido y dio un sorbo largo, relamiéndose luego los labios con una sonrisa provocadora.

—Mmmh... besito indirecto, nyah~. Ahora estamos comprometidos. Espero que no seas celoso, porque no pienso ser fiel más que a mis impulsos.

El martillo seguía colgado en su espalda, inmóvil. Pero todos en la sala sabían que, si esa mujer se levantaba con él en la mano, los seguros de vida iban a subir de precio.

Durante unos segundos reinó el más absoluto silencio, hasta que, desde una esquina oscura del local, un tipo solitario rompió en un aplauso lento y ensimismado.

—Bravo — dijo con una sonrisa estúpida —¡No la dejes escapar chico!

Todo el bar se volvió hacia él con incredulidad. Él se encogió de hombros, abochornado.

—¡Ese esta invitado a la boda, cariño!

Había llegado Velvette.

Y ese era el principio del problema.


OFF ROL



RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - Emalf - 28-05-2025

Día 81 de Otoño, año 15.
Pueblo Cobo.

La media de las notificaciones de alerta por robos y desapariciones, las quejas por altos niveles en cuanto volúmen, y la petición personal de mano de la Madre Tierra para dejar de contaminar su aire con el humo de cigarrillos habían incrementado su frecuencia de manera disparada  al instante en el que Emalf atreve a mostrar la aleta dorsal en cualquier pueblo. En este caso, la víctima es el Pueblo Cobo o mejor dicho, la junta de furries en el Bar "La Perdiz Desnucada" siendo los desafortunados que le tendrían que soportar. Que se jodan, la verdad.



La caminata de la orca es pasiva, despreocupada, con ambas de sus manos enguantadas dentro de los bolsillos, con una sonrisa ladina que muestra sus dientes afilados contra el sol. Cerró los ojos, vagando por las calles del pueblo, hasta parar en seco frente al Bar. No tenía planeado entrar hoy, pero escuchó algo de conmoción innegable, y no pudo evitarlo. Si había conmoción, era porque alguien se estaba avergonzando públicamente, o porque se estaban pegando. En ambas situaciones, quiere ser parte del caos, como siempre ha hecho y hará. En cada situación mala, la cara de Emalf está de una forma u otra.

Sus manos permanecen en sus bolsillos, en sus labios se posa de forma delicada un cigarrillo casi a consumir del final, mínimamente doblado, y cuando toca abrir la puerta, simplemente alza la pierna y propina una patada a la entrada, marcándose paso ante el caos mientras Velvette continúa con su monólogo sin freno, proveniente de la persona con menos cables de todo aquel establecimiento. La reconoció al instante—como para no hacerlo—, y su sonrisa se ensanchó en lo que su mente maquinaba algo que hacer. Fue rápido para pedir una copa de vodka pura en lo que los otros clientes estaban atentos al monólogo de la única persona que conocía. Emalf era consciente de la situación, pues había estado espiando durante un buen rato antes de entrar, enterándose de todo antes de siquiera ser divisado por la mestiza o los demás participantes de esta conversación. Esta vez, no llevaba los guantes puestos, pues nunca se sabe lo que puede encontrarse en esa isla. Velvette continuaba la charla, el arma siendo uno de los puntos clave en los que se fijó el hombre de las mil caras, guadaña colgando de la misma manera en su espalda, la cual usó de apoyo para, desde una de las esquinas más apartadas del bar, continuar su interacción silenciosa con la situación, dándole vueltas al vodka como si fuera whiskey, y dándole caladas largas al cigarrillo, aunque estuviera prphibido. Que tenga cojones el dueño a decirle algo...

Hasta que acabó de hablar, y se oyó una estruendosa risa provenir de la esquina tras un largo, cruel, e incómodo silencio por parte de todos, chocando la situación con su carcajada.

—“¡Braavo, bravo! ¡No la dejes escapar, chaval!”—Se escuchó por todo el local, la atención recaía ahora en el mestizo de orca que se apoyaba en la guadaña. Poco después, dió un paso al frente, la guadaña ahora en su espalda, con la intención siendo la de llevarse ahora el protagonismo, dándole la última larga calada al cigarrillo. Movió su mano al desdén, haciendo un movimiento de desinterés.

Había llegado Emalf, y ese era el segundo problema para Axel.

—Pero tampoco me miréis así, joder, ni que hubiera dicho una barbaridad. Yo creo que hacen una pareja más que perfecta; la novia es pornstar y una loca del coño y el otro es el callado y el probablemente virgen que tiene que estar volviéndose loco por haber visto un par de tetas tan cerca suyo, ¡KYAHAHÁA!

Carcajeó, su risa estruendosa, que se asimilaba a la de una hiena, retumbó por el bar, en lo que el bar se llenaba de risas, esta vez, más altas, presentes, y vívidas. Entre Velvette y Emalf, hacían el mejor espectáculo jamás conocido según esa visión distorsionada de la realidad en la que vivían.

—Pero si lo puedo añadir, tengo un pequeño consejo, Vel. Deja de fardar del tamaño de tus tetas, que tampooco son para tanto, ¿eh?—En un abrir y cerrar de ojos, parecía que Emalf había aparecido al lado de Velvette, frente a Axel, arqueando su espalda de forma burlesca para mirar a Velvette desde abajo, y descarado pero desinteresado, señalarle las tetas, mientras da un trago al vodka solo. No le causan ningún tipo de interés sexual, ni tampoco la suficiente gracia. En el bar, tras comentar el tamaño de sus pechos, hubo unas pequeñas risas intentando no ser oídas, tal vez por miedo a lo que la loca de Velvette pueda responder si los ve reírse de ella en especial—. Y a ti, el que le ha comido la lengua la gatita, te recomiendo que, si no eres capaz de soportar tanto ambiente por su parte, huyas mientras puedas.

Luego de ello, dejó su copa en la mesa, para, con descaro, robarle un trago al ron de la gata, con un guiño que de submensaje tenía escrito "Jódete" en toda la cara de orgulloso que mantenía en todo momento. Soltó un exagerado "Aah" tras dar el sorbo, como si le hubiera regenerado la energía, y se giró hacia el público, que sus caras rogaban por el espectáculo, por entretenimiento, y él iba a darlo con mucho gusto y ganas.

— Vamos, por favor, un poco de ruido, ¡Vaya mierda de público que sois! Venga, ¡Un fuerte aplauso para esta pareja perfecta!

Y así fue. El bar se había vuelto el escenario perfecto, y para Emalf, quien amaba la atención como el que más.. Esto era perfecto.

Off



RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - Kayx - 29-05-2025

Mi día estaba siendo tranquilo, seguía hospedándome en la misma posada, Axel el Gato, seguía sin dar respuesta o tan siquiera enviarme una carta, pero luego recordé que no había máquinas de Braille de bolsillo y suspire muy a mi pesar, porque seguramente eso seria un artefacto muy bien visto por la comunidad ciega… FijFijFijFij, que bueno soy contando chistes, ¡POR DIOS!

Deje de lado ese excelente chiste, el cual no tendría necesidad de anotar, primero porque no veo y segundo porque mi memoria siempre lo mantendrá guardado en el rincón de “Chiste para hacer en mi proximo Stand-Up”.  Me levante de la cama, no habia salido de la habitación en todo el día, porque no tenia absolutamente nada que hacer, pero era hora de poner los músculos a funcionar o se me iban a atrofiar como mis ojos.

Me vestí, con mis ropajes negros, me puse mi gabardina y esta vez decidi taparme los ojos con una bandana negra tambien, me ajuste el brazalete en el brazo izquierdo y me coloque mi anillo en el dedo anular de mi mano izquierda, tome mi hacha y la ajuste a mi espalda, Sali de la habitación pertrechado y baje las escaleras, me despedí del bueno del camarero y cuando Sali de la posada, los rayos tenues de sol me tocaron el rostro y me hicieron saber que eran aproximadamente las 6:20 pm.
Empece a caminar sin rumbo, pero prestando atención a los sonidos y olores, para ver si el gato se dejaba oler o ver, aunque el me vería a mí, yo no a él. Camine durante 10 minutos y en la lejanía detecte un olor a Sal Marina y supe instantáneamente que era Axel, asi que decidi seguirlo para gastarle una pequeña broma.

Cuando llegue al sitio donde detrás de una puerta se seguía oliendo el olor a sal marina de Axel. Un escandalo me detuvo en seco en la puerta, alguien con un tono de voz excesivamente elevado, escandaloso, falto de todo pudor, hablaba de tetas, culos, gemidos, pecados, besos, todo mal, ¿Acaso Axel habia entrado en un prostíbulo?, no lo creo, pero es raro porque si asi fuera seguramente alguna señorita me habría invitado a entrar.

A la par de la voz de mujer que hablaba solo palabras soeces, habia otra que la animaba a seguir con su verborrea, asi que decidi entrar abri la puerta y la cerre tras de mí, detecte automáticamente el lugar donde estaba Axel y frente a el habia otro olor a perfume muy penetrante y marcado, junto a ellos habia un olor a cigarrillo insoportable, arrugue la nariz. Me aclaré la garganta y hablé fuerte y claro. – Axel, ¿esta todo en orden amigo?, ¿necesitas ayuda? Te apuesto 10 berries a que te quieres ir de aquí, ¿Si ves?.

Mi mensaje era directamente para mi compañero, ignorando a las otras 2 personas que estaban cerca de él.

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RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - Axel - 30-05-2025

Leyenda


Y así como todo había empezado tranquilamente, se fue al carajo. Ni bien pasados un par de minutos, una muchachita con orejas de gato entró a las patadas al lugar y empezó a hacer un escándalo y a llamar la atención de todo el mundo en el sitio con su griterío. Había empezado a gritar para que le sirvieran un trago, pero lo que llamaba mi atención realmente era lo que llevaba a sus espaldas: Un enorme martillo con una forma de lo más curiosa, con un aspecto casi tan pesado que no parecía un objeto que alguien con su contextura fuera capaz de blandir. Esta mocosa además de payasa debía ser una combatiente, así que si quería que mi presencia siguiera siendo un detalle sin importancia en la escena de la taberna, lo mejor era mantenerse alejado de aquella joven.

Y entonces, como era de esperarse, la muchachita notó mi presencia.

Me intentó hacer parte de su escándalo diciendoq ue yo invitaba y tan escandalosamente como había entrado, se aproximó a mí y olisqueó mi bebida, mientras mi nariz captaba un fuerte olor a perfume proveniente de ella. Luego de un comentario digno de la prostituta más barata, la mocosa intentó hacer precisamente lo que no debía.

Se sentó a mi lado derecho y acercó su mano, intentando agarrar mi rostro bajo la capucha, pero su mano fue detenida con un choque del dorso de mi diestra. Ante la negativa, la joven intentó con su mano derecha alcanzar mi capucha para levantarla. Con la misma mano que había rechazado su intento previo, esta vez detuve a la muchacha apresando su muñeca.

-A volar mocosa. No tienes idea de lo que haces.

Tras soltar su muñeca, la felina entendió que yo era problemas… O eso pensé. De la manera más estrepitosa, la chiquilla se apoyó de mi hombro para saltar sobre la barra, rompiendo vasos y jarras a su paso, para luego dar un discurso dirigido a mi persona “Lo que faltaba”. Lo que siguió solo lo puedo describir como un derroche de putería y humillación mastodóntico, que de paso me ponía una diana en la cabeza para que toda la puta taberna me mirara. Luego de volver a acercarse y tratar de beber mi limonada. Nuevamente mi mano detuvo su acercamiento bloqueando su frente, mientras alejaba el vaso de su alcance.

Lo que faltaba, un tercero se metió en el extraño espectáculo de la ramera gata, apoyando su calentura. Un mocoso enclenque vestido de traje pero… Ah, ahí está. Una guadaña a su espalda. Estos dos eran problemas seguramente en más de un sentido. Haber puesto su atención en mí era señal de esto. No necesito más sombras, ya tengo dos y una me cae mal. “Kayx, hijo de puta, esto es tu culpa”

El paliducho trajeado se acercó entonces, más de lo debido. Ambos payasos estaban frente a mi mesa y mira que las ganas de matar no me faltaban, pero todos los ojos de la gente eran demasiado para que nadie notara los dos cadáveres caer de pronto allí mismo. Desde mi asiento, mis garras salieron a buscar presa y mis colmillos escocían. “Ya está, saco a esos dos del cuello y en el primer callejón les rajo la puta yugular”. Nadie los va a extrañar.

Entonces, detrás de los dos impertinentes, la figura peliazul del Séptimo se apersonó y me preguntó si todo estaba bien y si me quería ir de aquí. Me puse de pie de inmediato y sin mediar palabra, tomé a la mocosa berrinchuda y al fumador paliducho del cuello con mis manos y apreté a ambos, mientras que mirando a Kayx dije en el tono más bajo sin llegar a susurrar:

-Estas mierdas pasan por tu impuntualidad. Ahora sígueme que tengo que limpiar la basura donde nadie nos vea. Te apuesto la cena a que alguien los mandó. La próxima vez como te tardes, te arranco las orejas, ¿Se te grabó?

Salí entonces de la taberna, llevando a ambos mocosos a rastras conmigo hasta el callejón trasero de la propia taberna, donde sin soltarlos, los puse frente a mí y sin quitarles el ojo de encima y en un tono que claramente denotaba mi esfuerzo en detener mis ganas de matarles, les dije:

-A ver, par de idiotas. Me van diciendo ya mismo qué mierdas quieren o les juro que de aquí no salen. ¿Quién los mandó? y espero la puta verdad, porque tengo un oído increíble para las mentiras, ¿Se les grabó?

No quiero pelear, pero las ganas de librar al mundo de estos dos no hacían más que aumentar. De ellos dependería lo que estaba por ocurrir.



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Aclaraciones


Bélico


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Off



RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - Velvette - 30-05-2025

Dado en el día 81 del mes de Escandalio, del año 19 después del nacimiento de Nuestra Señora Velvette, nyah~.

—Si no es mi cachalote favorito —dijo con media sonrisa, ladeando la cabeza— O era un manatí... ¿o un esturión con anorexia? En fin, qué alegría que hayas salido del océano para saludarme, cariño nyah~— El intercambio con Emalf fue tan natural como retorcido. Había veneno y afecto en cada frase, como si su relación estuviera construida sobre insultos bien medidos y el desprecio mutuo exacto para no matarse... todavía —Y a ver si te callas, espectador de tercera. ¿Qué sabes tú de tetas si te excitas con el sonido de una cafetera? —le espetó con desdén teatral, mientras se ajustaba la ropa como si realmente le importara su comentario—Tócame una y luego vuelve a decir lo mismo, narval nyah~.

Fue entonces cuando otra voz interrumpió el espectáculo. Un tono claro, fuerte, cargado de seguridad. Velvette giró lentamente la cabeza hacia el recién llegado, como una fiera irritada por un nuevo intruso en su territorio.
—¿Tú quién coño eres, un guardaespaldas sacado de un chiste malo? —bufó al ver la venda en sus ojos, cruzándose de brazos—No permitiré que te entrometas entre él y yo nyah~— Se plantó delante de Axel como una gata montesa protegiendo un juguete nuevo —No te equivoques, cegatón. Este es mi hombre. Ya lo marqué, lo olfateé, lo declaré esposo frente al bar entero y hasta tengo testigos. Si quieres hacer algo útil, vete a jugar con tu hacha a otra parte— Volvió a mirar a Axel, dulcificando el rostro solo para él —Tú ni hables, cielo. No vayas a estresarte. Yo me encargo de espantar a todos .estos cuervos nyah~-

Y así, sin más, volvió a abrazar su presencia como si fuera su posesión más preciada. El mundo podía arder, otra vez.

El agarre llegó sin previo aviso, y para cualquier otra persona, el estrangulamiento brutal de un desconocido misterioso sería razón suficiente para entrar en pánico o perder el control. Pero Velvette no era "cualquiera". Cuando los dedos firmes se cerraron sobre su cuello, no soltó un grito de terror. Lo que salió de su boca fue un jadeo entrecortado, seguido de una risa ahogada cargada de una mezcla tan errática de entusiasmo, delirio y placer que provocó escalofríos a más de un testigo en el bar.

—¡¿Lo ves?! —gimoteó, ahogada y feliz, mientras era arrastrada sin compasión— ¡¡Sabía que eras de los que gustan con las manos nyah~!!

Las botas de la gata chirriaban sobre el suelo mientras su cuerpo era arrastrado por el encapuchado sin esfuerzo alguno. Pero en su rostro no había indignación. Al contrario: brillaba como una adolescente enamorada en plena fantasía de novela erótica pirateada. Sus pupilas estaban dilatadas, sus mejillas sonrojadas y el hilo de voz con el que balbuceaba se teñía de idolatría grotesca —¡Duro pero cariñoso! ¡Frío por fuera, volcánico por dentro! ¡Mi tipo favorito, nyah!

Los clientes del bar murmuraban entre risas incómodas y miradas de "esto ya es demasiado" mientras Axel salía arrastrando a los dos elementos más escandalosos del local. Una vez en el callejón, Velvette fue arrojada de pie con brusquedad frente a su captor, y aunque su garganta luchaba por recuperar el aire, su sonrisa seguía intacta.

—Si esto es una declaración de intenciones, ¡acepto! ¡Acepto ser tuya, tu esclava de amor y dolor, nyah~! ¡¿Lo ves, Emalf?! ¡¡Es un bruto con corazón, como a mí me gustan nyah !!— Se tambaleó un poco al recobrar el equilibrio, llevando las manos a su garganta con una mezcla de dramatismo y devoción. Tosió un par de veces, pero incluso su tos sonaba sugerente. Se inclinó hacia Axel, aún sin aprender la lección —Si querías llevarme al callejón oscuro para estrangularme, ¡al menos pídeme permiso la próxima vez, semental nyah! —le guiñó un ojo, claramente creyendo que todo era un elaborado ritual de cortejo.

Aunque le costaba respirar y se tambaleaba por la falta de oxígeno, Velvette estaba radiante. Incluso jadeando, arrastraba el tono con un ronroneo pervertido.

—No hace falta que lo disimules más... Sé que estás igual de prendido que yo... Solo mírame... ¿O es que también te excita hacer esto con los ojos cerrados? ¡Eres un maldito artista del fetiche, nyah~!

Para cualquiera con dos dedos de frente, la situación era crítica.. para Velvette, era el mejor día de su vida. O, al menos, el más intenso. A su manera torcida, acababa de enamorarse aún más y en su mundo... eso era lo más peligroso de todo.

Mientras la presión sobre su cuello aumentaba, Velvette no luchó ni intentó zafarse, sino que se dejó hacer con un estremecimiento que nacía más del deseo que del miedo. Su cuerpo temblaba de forma sutil, su respiración cada vez más cortada y dificultosa, y sus ojos brillaban con un fulgor trastornado que parecía ignorar completamente el riesgo real en el que se encontraba.

La falta de aire no fue interpretada por su mente como una amenaza, sino como un juego peligroso. Su corazón latía con fuerza desmedida, las mejillas encendidas por la falta de oxígeno, los músculos tensos entre el gozo y el colapso. Algún quejido apenas audible se escapó de su garganta, entre jadeos que buscaban aire y algo más 

—Joder… creo que me voy a enamorar nyah~...—susurró en un hilo de voz casi inaudible, mientras su conciencia comenzaba a flaquear.

La línea entre el placer y la locura seguía difuminándose.

Y ella, como siempre, la cruzaba sin dudarlo.

—¡Miau~! —gimió entrecortadamente mientras su sonrisa se ampliaba.

Estaba siendo asfixiada... Lo sabía... El aire comenzaba a faltarle, sus piernas se agitaban como las de un pez fuera del agua, su espalda se arqueaba por instinto, pero su mirada… esa no temblaba. Se mantenía fija en Axel, brillante, hambrienta.

Una carcajada ahogada escapó de su garganta, seguida de una sacudida involuntaria. Un estremecimiento evidente recorrió todo su cuerpo, y en vez de forcejear o insultar, sus pupilas se dilataron aún más. Las mejillas enrojecidas. El aliento tembloroso.

—Creo... que... "Aaah... nyah~..."—musitó con voz apenas audible, jadeando, en un tono más cargado de deseo que de queja.

Los dedos de Axel oprimían, y cada segundo sin aire parecía convertirla más en un desastre humano. Su cola invisible se enroscaba en el aire como una danza histérica, y cuando la presión llegó a su punto máximo, su cuerpo se estremeció con un espasmo claro. 

Su expresión se transformó en una mezcla de devoción enfermiza y éxtasis puro.

—…ny...ah~ — dejo escapar con una última bocanada de aire antes de que sus ojos se pusieran vidriosos por la falta de oxígeno.

El cuerpo de Velvette quedó colgando, no inconsciente, pero peligrosamente cerca, tambaleante, con una sonrisa idiota en los labios y una expresión de completa sumisión. 

OFF ROL



RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - Kayx - 31-05-2025

 Lo que deduje era la chica de palabras soeces seguido hablando y me dirigió unas cuentas palabras a mí, preguntándome quien coño era y si era algun guardaespaldas de mal gusto. Continúo diciendo que Axel era de ella, que lo habia marcado, que era su hombre y que me fuera a jugar con mi hacha a otra parte.


Modales, esta muchacha necesitaba modales y se los iba a enseñar a las buenas, tome mi hacha y cuando procedía a caminar hacia ella, gracias mi buen oído noche que el idiota de mi compañero tomo la iniciativa y unos momentos despues paso por mi lado diciendo que todo esto era mi culpa por mi impuntualidad, claro los discapacitados siempre tenemos la culpa de todo ademas puntualizo que lo siguiera y que si volvía a demorarme me iba a arrancar las orejas. Subí los ojos poniéndolos en blanco, aunque no hacia falta ya estaban asi. La chica soez jadeaba ante lo que claramente era una asfixia hecha por Axel, yo me retire de la puerta y le segui a mi compañero.

Este nos llevo a no sé qué sitio, soy ciego a mi eso no me importa, y soltó a dos seres, el que olía a cigarro y la muchacha soez. Axel en tono nada amable les pidio que dijeran quienes putas eras y que queria la verdad. La muchacha sin perder tiempo empezó a hablar otra vez, su tono de voz me estaba dando fuerte por las pelotas, era muy rara, estaba obsesionada con Axel, ¿Quién mierda se obsesiona con Axel? Me pregunte. Dije que seria de él, su esclava, que estaba excitada, no podia seguir escuchando, estaba cansando ya de semejante verborrea, cuando exclamo una especie de maullido, tomé la iniciativa y dije. – Primero tu muchacha soez, calmante, te puedes quedar con este idiota si quieres. Dos. A ver imbecil, estoy ciego ¿Si ves?, como mierda mandas a un ciego a buscar. Tercero, seguro estos dos te siguieron despues de tu incursión no tan secreta. Pero siendo objetivos y analíticos, la chica esta que huele a perfume que te cagas, parece que esta enamorada de ti, el olor de las feromonas que brotan de su ser, me esta dando nauseas, asi que dudo que ella sea una amenaza, pero tú. Y señale al lugar de donde provenía el fuerte olor a cigarro. Pareces conocer a la muchacha soez, pero no se quien putas eres, asi que o hablas ahora o te mueres ahora. Dicho esto tome mi arma con las dos manos y espere la respuesta del chico.



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Karmas Usados


Inventario



RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - Emalf - 31-05-2025

— Ninguna de las que has dicho es correcta, idiota, pero no sé por qué no me sorprendo—comenzó su corrección, alzando una de sus cejas con un toque de interés, hay una diversión causada por la estupidez de aquella felina a su lado que le saca una sonrisa, aunque sea a su costa y no con ella. Sus párpados, cansados de normal, se abren, rodando sus ojos ante comentario sobre su físico delgado por su naturaleza—. Es “orca”, tonta. Igual que yo a ti no te llamo rata, aunque tienes un parecido bastante grande... Como que los dos oléis como el puto culo.

Se encogió de hombros, y en sus comisuras ensanchó una sonrisa burlesca hacia la contraria, mano hábil sin enguantar zarandea algo cerca de su nariz, haciendo alusión al fuerte olor a perfume que se emitía del cuerpo de esa fémina contraria –según Emalf, es para ocultar que huele a pescado, a Whiskas, alguna mariconada de ese rollo que le gusta a Velvette. Negó con la cabeza, sus ojos se cerraron por unos segundos, en lo que se cruzó de brazos, hasta que el comentario de sus pechos le toma por sorpresa, y sus ojos se abren, sorprendido –pero más que entretenido.

— Prefiero que me peguen un tiro antes que tocarte, da igual dónde. A no ser que sea para reventarte el cráneo, o algo así.

Dijo, seriedad ante todo, para arruinar su fachada amenazante con un bufido, dando a entender que, aunque ojalá pudiera matarla, no lo hará. No aún, al menos. Su atención hacia Velvette y Axel desapareció en el momento que apareció Kayx, su mente rápida para atar cabos en cuanto se dirige a Axel; Estos dos iban juntos, Velvette y él no. No pudo evitar cerrar la boca, su cabeza maquinando mil bromas por segundo cuando nota la bandana sobre los ojos del acompañante de Axel.

— Joder, pero si ha llegado hasta el último Avenger... Esa sí que no me la veía venir, ¿eh, Vel?

Dijo, suspirando, rebuscando en sus bolsillos otro cigarrillo, el cual le dió tiempo a encender entre su risa por su propio comentario. La paz duró hasta que sintió cómo la mano de Axel agarró su garganta con la suficiente fuerza, y rapidez, para que no lo viera venir. Emalf soltó un jadeo entrecortado, sus ojos aburridos convirtiéndose en unos abiertos incapaz de cerrar por su cuenta. Dientes afilados amenazan con salir, buscando la forma de poder morderle hasta arrancársela o, de otra manera, soltarse. Los demás presentes los miraban con interés, incómodos en la situación que minutos antes era un espectáculo de comedia el cual todos disfrutaban gracias a ellos dos... Ahora, algunos miran con vergüenza a los ojos de Emalf, quien parece estar a punto de cometer acciones que no debe en medio de todo el bar; arruinar propia reputación y matar al puto emo de los cojones de una vez por todas.

— ¡Agh, J-JODER!—fue lo primero que dijo, pero no abría la boca lo suficiente para soltar el cigarrillo; lo primero es lo primero, porque hay prioridades. Con una de sus manos, tratará de aferrarse a la muñeca de su contrario, no para atacar, sino para suavizar agarre en su garganta si su intención es que les dé explicaciones del por qué.

Hay una pausa clara en la cabeza de Emalf una vez Velvette sigue el discurso y grita el nombre real de la orca frente a ellos, un tic en su ojo haciendo acto de presencia una vez salen del bar. Tras un jadeo por la presión ejercida, la orca grita— ¡¿PUEDES CALLARTE DE UNA–ugh– JODIDA VEZ, PUTA LOCA?! ¡Desde que has llegado, no te has callado en lo más puto m-mínimo!—pausó, recuperando propio aliento para amenazarla y mantener la calma; aún le queda insultar a los otros dos, pero eso va un poco más tarde—. Como te vuelva a escuchar, te juro que yo mismo te arranco la... la lengua..

La respiración es costosa, entre su amenaza constante hay algún quejido, gimoteo, y jadeos entre medias. Lo único que en su cuerpo tiembla es su mano, cual si no ha conseguido aferrarse a la muñeca antaña, estará hecha un puño con la suficiente fuerza para obligarla a temblar, lentamente la aleja de su torso para ver si puede llevar su mano a su espalda, suficiente para estar cerca de la guadaña. Su mente está en una ráfaga fugaz de los más viles insultos, cuales sabe que no debe comentar si quiere salir con vida de esto.

Ignoró a Axel al principio, intentando no gritar de nuevo, pues Kayx había empezado a hablar y soltar una información de lo más interesante en el punto de vista de Emalf. Una vez terminó su discurso cegado de justicia (jaja, lo pillas?) para amenazarle y decir abiertamente que la mujer no era un peligro, explota.

— ¡Te apuesto lo que quieras a que tu mayor problema es verme primero, ¿sabes?! ¿Qué c-cojones os pasa para pensaros que YO soy el peligroso, cuando la puta loca que tengo al lado os lleva amenazando media hora?—pero eso no era verdad. El que está amenazando es él—. ¡JODER! SI QUERÉIS QUE HABLE, DILE AL PUTO VIRGEN QUE– ... Agh... ¡ME SUELTE PRIMERO!

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RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - Axel - 31-05-2025

Para mi sorpresa, el par de mocosos, lejos de seguir instrucciones, simplemente se limitaban a patalear y hacer caso omiso de mis instrucciones. 

Por parte de la niña gato promiscua no hacía sino gemir y soltar grititos de placer y putería, aunque ni una respuesta a lo que esperaba. entre sus reacciones lujuriosas se dejó caer, casi inconsciente, claramente sobreactuando su estrangulamiento, pues sabía que mi fuerza no era suficiente para dejar sin aire a alguien tan pronto. Si aquello era una trampa para que bajara la guardia, estaba  sumamente equivocada.

El fumador, por su lado, reprendió a la muchacha, claramente disgustado y consciente de que buena parte de lo que pasaba era culpa de la chica. Y si por un lado eso era cierto, este paliducho fue quien le alentó a seguir con la patética charada sexosa en la taberna. Kayx se dispuso también a interrogarles, enfocándose más que nada en el muchacho, pero antes mencionó que la muchacha exhudaba feromonas ... ¿Por mí? Mi reacción de extrema repugnancia solo me llevó a apretar más la traquea de la joven. Kayx entonces interrogó al fumador, quien solamente intensificó su pataleta sin dar mayor respuesta que apuntar a la chica como la verdadera amenaza, para después demandar que le liberara antes de hablar.

-A ver, cretino. Veo que esta mocosa tampoco es de tu agrado, pero se nota que se conocen. Y francamente me parecen demasiado idiotas para ser asesinos pagados para cazarnos- Dije seriamente, mostrando solo mis ojos bajo la sombra de mi capucha a, quien ahora sabía tras una inspección más cuidadosa, tenía rasgos de gyojin, al menos en parte - Como tú parece que puedes hablar sin correrte en el proceso, te propongo algo: Los suelto si me dices quienes son y qué quieren con nosotros, ¿Se te grabó? última oportunidad.

Sólo quería terminar este incómodo encuentro para largarme de aquí y seguir mi puta vida en paz.

-¿Qué opinas Kayx? ¿Te huelen a sangre o algo así? - Consulté a mi amigo, esperando que me ayudara a descartar si aquellos chicos eran asesinos o no.


Resumen


Bélico


Inventario


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RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - Velvette - 31-05-2025

Dado en el día 81 del mes de Escandalio, del año 19 después del nacimiento de Nuestra Señora Velvette, nyah~.

Velvette se retorció al sentir el agarre de Axel intensificarse, apenas pudiendo emitir un quejido rasgado y ronco, entrecortado por una respiración forzada. La sensación de presión sobre su tráquea tenía un componente peligroso, pero en su mente distorsionada, aquello lo único que hacía era confirmar su teoría: ¡Él era perfecto! Su fuerza, su determinación, su voz áspera que exigía respuestas... Todo en él la volvía loca. Literalmente.

Apenas sostenida por la propia euforia, su cuerpo flaqueó un poco. Los dedos de Axel eran como grilletes candentes que no le dejaban más oxígeno que el justo para mantenerse consciente y aún así, su sonrisa entrecortada persistía. Los ojos se le pusieron llorosos, y la lengua asomó por la comisura de sus labios con un hilillo de baba.

—¡Nadie me mandó, nyah...! — jadeó entre espasmos de placer y asfixia — Fue el destino... ¡El destino me trajo a ti, nyah~!

Ya no escuchaba con atención lo que decían los otros. Las voces se convertían en ruido de fondo, como si estuviera sumergida en una bañera de sensaciones. Apenas si captó algunas palabras sueltas del ciego, algo sobre feromonas y esclavitud. No importaba. Nada importaba, excepto lo que estaba sintiendo en ese momento. Un impulso la hizo arquearse ligeramente hacia Axel, acoplándose mejor al agarre como si su cuerpo buscara por instinto esa presión. El calor en sus mejillas, la asfixia placentera, el leve temblor de piernas, todo se mezclaba en una marea confusa que le arrancaba un ronroneo entrecortado, casi felino.

—Mmmh... ah... sí... así está bien... no pares... nyah~ — susurró, cada vez menos coherente, más entregada al delirio.
En algún rincón de su mente, registró que alguien más hablaba, que la conversación proseguía entre los hombres. Pero para ella era solo un eco lejano, algo ajeno. Se sentía ligera, como si flotara... como si este momento fuera todo lo que existía —Solo haz lo que quieras... yo ya soy tuya, nyah~...

La última frase escapó en un susurro apenas audible, rendida por completo al momento, totalmente ajena al interrogatorio en curso. Su obsesión era absoluta. Y en ese instante, era feliz.

OFF ROL