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[Aventura T2][Presente Absoluto] Punto de Fuga - Sigurd Haakon - 11-08-2025 Fechado oficial en 84 de primavera del año 16
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-¡¡¡VAAAAAAROOOOOOO!!!-
Se escucha un grito enérgico por toda la mansión. Se trata del patriarca de la familia, Reena, un capo mafioso del bajo mundo que tiene contactos por todas partes, sobre todo en el South Blue. Su casa, infestada de vigilantes de seguridad mal pagados, no han sido un impedimento para nuestro aventurero, Varo Ganchin, ladrón de guante blanco. -¡Atrapadlo!¡Dad con él de la forma que sea!¡Quiero la cabeza de ese Hurón en una bandeja!- El civil acaba de robar el collar de su madre, que le pertenece por derecho. Una pieza magnífica que, aunque con un valor monetario sin precedentes, ante todo tiene un valor sentimental incalculable. El infiltrarse en la mansión ha sido pan comido. Acabas siempre algo fatigado con tanta escalada y subterfugio, pero es algo a lo que nuestro amigo de lo ajeno está acostumbrado. Superar a los guardias tampoco ha sido una gran proeza. Aunque numerosos, no dejan de moverse como robots. Pareciera que tienen un patrón de movimiento y de ahí no salieran. ¿Cuál ha sido el problema entonces? ¿Qué ha podido fallar en este robo, si todo estaba tan bien preparado y planeado? Con lo que Varo no contaba era con él mismo, con sus sentimientos y que estos interfirieran en la misión. Víctima de la adrenalina del momento y de que su mente está en otra parte, calcula mal el salto de escapada y cae de forma irremediable. Desgraciadamente, es descubierto por un par de guardias que caen en un ataque veloz, pero alertan a todos.-¡¡¡AL QUE ME TRAIGA SU CABEZA LO CASARÉ CON MI HIJA SI ES NECESARIO. NO LE DEJÉIS ESCAPAR!!!-
Reena, el mafioso iracundo
Y aquí nos encontramos ahora. Varo está a la carrera contra una decena de vigilantes. Parecen fuertes y con mucha mala leche. Quizás no es la mejor idea enfrentarse a ellos. Al menos no en este lugar, en los jardines de la propiedad de Reena. Nunca se sabe si van a aparecer más o si va a llegar la Marina de un momento a otro. Tras correr un minuto, te encuentras con un vallado perimetral. Es una línea constante de barrotes hexagonales de poca anchura pero con mucha altura. Son de acero sólido y están perpendiculares al suelo con una separación de algunos centímetros. Para una persona normal, es imposible atravesar esta barrera. Pero quién sabe si nuestro escurridizo aventurero tiene un as bajo la manga. En lo alto de cada barrote hay una pica soldada, un adorno agresivo que no te sorprende por parte del mafioso con el que estás tratando. Si te fijas con la perspectiva suficiente, parecen un conjunto de lanzas de guerra que sirven como protección al recinto. Pasar por encima puede ser una posibilidad, aunque nada te asegura no hacerte daño con esos hierros afilados. Con un vistazo rápido a ti alrededor, algo que has aprendido como experto tirador que eres, localizas una pequeña puerta entre toda esta talanquera. Está lejos, y está cerrada con un candado oxidado de gran tamaño. Es una alternativa viable para un buzo con experiencia, pero de seguro que recortan espacio. Una vez has pasado el primer obstáculo, te espera un denso camino de tierra con viñedos al rededor. Los terrenos que domina la familia mafiosa fuera de sus "muros". El camino te conducirá a la ciudad, lo recuerdas bien. Allí ya tomarás otra ruta. Entregarse no es una opción. Has demostrado tu valía como artista del robo. No solo eso, sino que has restaurado el orgullo manchado por este mafioso, que se atrevió a herir el honor de tu madre al arrebatarte este ítem. Aunque sus secuaces no te darán tregua. No aquí. Has de huir y encontrar un refugio seguro en esta noche de luna llena. Las sombras son tus mejores aliadas y la luz de las estrellas, tu mayor debilidad. La gran fuga de Varo comienza, en busca de un futuro incierto, pero seguro. Toma la mejor decisión. Cada una te traerá unas consecuencias distintas. ¡Que empiece el juego!
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A todo esto... Que hambre tienes. Que lástima que no haya nada a tu alrededor para comer...
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RE: [Aventura T2][Presente Absoluto] Punto de Fuga - Varoganchin - 11-08-2025 Los gritos tras de mí me dejan claro lo que me persigue; una manada de bestias enfurecidas. Los guardias corren para atraparme, como si una manada de toros anduviese suelta por las calles de la ciudad. Yo no puedo detenerme ni fallar en mi carrera, si no quiero que me embistan y me pasen por encima. A mí alrededor, la verja que delimita la residencia Reena se cierne sobre el terreno como una cadena asfixiante, limitando mis opciones para huir de allí. Los barrotes se extienden por los lados, como una hilera de carceleros que reprimen mi libertad. Una hilera que va a terminar en una puerta con un candado de aspecto olvidado, como si fuesen muchos los años que pasaron desde la última vez que lo restauraron. Primera opción: la puerta. Pienso que vuelo hacia ella. Cojo mis ganzúas y comienzo con una tarea que he hecho una y mil veces. Las muevo como si fuesen extensiones de mis dedos hasta que oigo un click. Se abre. No, no lo hace. El candado está tan oxidado que no cede ante mis intentos. Los guardias me comen terreno. Se me echan encima. Es el fin. No, mejor la segunda opción. Trepo por los barrotes. Intentó agarrarle a ellos con mis garras, pero no tienen salientes en los que pueda clavarlas. Subo mas despacio de lo que me gustaría, pero al fin alcanzo la cima. Comienzo a pasar por encima de los adornos en forma de lanza que coronan el imponente vallado. Paso la primera pierna. La punta roza mi muslo con hambre de carne. Paso el peso de mi cuerpo. Las manos me fallan al no poder agarrarme bien y la lanza se clava en mi pierna. Salto al terreno de fuera pero estoy herido. No, no me gusta esa opción. Se que tengo que buscar una solución pronto. No quiero que me alcancen. Si tan solo... Observó las vallas con detenimiento. Y una nueva opción se abre ante mi. Los barrotes. Están poco separados. Lo justo para que una persona normal no pueda atravesarlos fácilmente. Pero yo siempre he sido muy escurridizo. Desde pequeño, tuve la habilidad de colarme por los rincones más pequeños cuando jugaba al escondite con los otros niños. He de intentarlo. Me acerco a la valla y mido mis posibilidades. Cojo mi sombrero en una mano y junto mi cabeza a la abertura entre dos barrotes. Empujó y pasa entre ellos. Ya sabes lo que se dice: si pasa la cabeza pasa el cuerpo. Paso un brazo por debajo de la cabeza y empujo de nuevo. Poco a poco voy pasando al otro lado. Cuando he cruzado mi segunda pierna, coloco mi sombrero de nuevo en su sitio y echo a correr por el viñedo. Prefiero mantenerme alejado del camino principal, así que me cuelo entre las sombras que entre las viñas. Ojalá encontrase algún racimo de uvas pendiente. Me arrepiento de no haber comido algo antes de la infiltración, pues noto como mis tripas rugen cada vez que una sombra simula ser fruta colgada.
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RE: [Aventura T2][Presente Absoluto] Punto de Fuga - Sigurd Haakon - 14-08-2025 Varo valora cada situación con detenimiento antes de tomar una decisión que lo condene de por vida. Las consecuencias de cometer un error en mitad de la fuga pueden ser fatales y el aventurero lo sabe. Las púas lo dañarían y el abrir la puerta lo retrasaría demasiado. Los guardias que lo persiguen lo saben, así que van confiados a la caza del mink. Con lo que no cuentan es con la astucia del ladrón y los años de experiencia a las espaldas, a la par con un talento único e inigualable para el escapismo. Con un gesto sutil y escurridizo, Varo se enfrenta a la delgada división entre barrotes, que impide a cualquiera pasar entre los mismos. A cualquiera, menos a él. Su cuerpo se adapta al pequeño espacio y consigue cruzar al otro lado, dejando estupefactos a sus captores. Es momento de no mirar atrás y correr. Correr como quien no tiene un mañana. Avanzas alejado del camino de tierra principal, entre los viñedos, algo secos, de la familia de Reena. Te ocultas entre las sombras para evitar ser detectado, aunque te es imposible despegarte del pelotón que busca tu cabeza. Les has cogido ventaja. Tanta, que si giras la cabeza, ya no los ves. Pero todavía los escuchas. Escuchas sus insultos y sus criticas entre ellos. Como farfullan y se reorganizan para dar contigo cuanto antes. Al final, esto no deja de ser una partida de polis y cacos. Solo que el perdedor va a perder la vida, sea del bando que sea. Reena no va a permitir que vivas ni va a dejar vivir a quien permita tu fuga. Pero eso ya no es problema tuyo. No ahora. Has avanzado lo suficiente como para llegar a una zona mucho más urbana. Ves una gran calle, iluminada completamente por unas lámparas de aceite a modo de farolas. La luz es tenue y cálida. Una luz que recorre todo el paseo Este camino es la vía más rápida al puerto, lo has recorrido antes. Aunque el estar tan expuesto es un inconveniente que se debería valorar. Cruzando la misma calle, encuentras dos posibles rutas más, que tal vez te ayuden a esconderte. Por un lado, a tu derecha, un callejón oscuro. Su final es un misterio, pero está abrazado por las sombras. Hay un contenedor verde de basura aparentemente vacío y un mendigo entre cartones intentando descansar. A tu izquierda, sin embargo, hay una puerta abierta de un edificio. Puedes observar unas escaleras que suben y, en la planta de arriba, luces de neón. Parece un garito de fiesta clandestino y abarrotado de gente. Con una decisión que tomar, Varo se encuentra contra las cuerdas todavía. Sus perseguidores le pisan los talones, así que ha de decidir. ¿Tomará el camino más corto hacia el puerto, aunque eso le suponga exponerse?¿Utilizará la ruta del callejón y lo que le puede ofrecer?¿O se sentirá más cómodo en el garito y abrazado por una multitud que lo puedan hacer invisible? La decisión es tuya.
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En otro lugar, pero al mismo tiempo... Una sombra coge un denden mushi que no deja de sonar. Sus movimientos son fluidos, para nada erráticos. Pareciera que ahorrara energía con cada movimiento de forma consciente. Desde el otro lado, una voz familiar. Gruesa, áspera, llena de ira... La conversación dura poco. Solo han hecho falta ultimar detalles. -¡¡¡ ...Y QUIERO SU CABEZA, ¿ME HAS ENTENDIDO? LO QUIERO MUERTO. ¡¡¡Y EL COLLAR INTACTO!!!- La sombra no responde. La tétrica estática de su respiración es suficiente confirmación. Descuelga. Tiene un nuevo trabajo. Una nueva presa. Y él nunca ha fallado.
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RE: [Aventura T2][Presente Absoluto] Punto de Fuga - Varoganchin - 14-08-2025 Continúo mi huida entre los viñedos. Las ramas secas no me aportan nada de lo que ando buscando: ni producen mucha sombra, ni mucho menos uvas. Avanzo agazapado, como un animal que persigue una presa, solo que en este caso o yo soy la presa, o la presa es la libertad. Por más árboles que dejo atrás, no me alejo lo suficiente de los guardias que me persiguen. No, sería más correcto decir que no me alejo tanto como me gustaría. Corro veloz. Una viña. Dos. Tres. Tomo distancia con los guardias. Pese a oír como maldicen y me amenazan, ya no puedo verlos al mirar atrás. Parecen furiosos, tanto que discuten entre ellos. No puedo dejar que me atrapen. No quiero ser la diana de toda esa rabia cuando salga disparada. Peor aún, si me atrapan acabaré siendo una piñata en manos de un niño sádico que cumple años a diario; Destrutore Reena.
Dejo el viñedo atrás. La ciudad se abre ante mi, como una esperanza, que no deja de estar llena de amenazas. Una calle amplia me marca el camino al puerto, lo he recorrido una y mil veces para realizar encargos de Reena. Si corro por ella no tardaría en llegar al embarcadero, el cual creo que es mi mejor opción para huir de aquí. No puedo permanecer en esta isla por más tiempo si quiero seguir respirando. O al menos si quiero conservar todas las extremidades. Ya he visto de lo que son capaces la familia y sus secuaces. La avenida está bien iluminada, tanto que parece un camino pintado con luz para guiarme a mi destino. O tal vez sea como la lámpara de un pez abisal, que ilumina las profundidades para atraer hacia su boca a los incautos pececillos. Esta calle es sin duda el camino más rápido, pero no siempre ir más rápido es la mejor opción. Estaré muy expuesto, y aunque haya dejado atrás a los matones de Reena, puedo estar seguro de que no cesarán en su empeño por encontrarme y así poder ofrecerme como recompensa ante el jefe. ¿Quién sabe que podría llegar a darles por atrapar al único rebelde desde que tengo conocimiento de la banda? Aparto mi mirada de la calle, buscando más opciones. Mis ojos, deslumbrados por tanta claridad, se adaptan para ver un nuevo camino. Uno mucho más adecuado a mis necesidades, en el que sin duda, me encontraría mucho más cómodo. Un callejón oscuro. Lleno de sombras y recovecos. Algo donde un amante del subterfugio, como yo, se encontraría como en casa. Veo un contenedor de basura. No parece tener nada en su interior y, pese a lo que me repugna la idea, podría se un buen escondite hasta que amaine el temporal. Podría esperar a que los guardias se marchasen a buscar a otro lado y entonces largarme de aquí. No, creo que no es buena idea. Si me demoro demasiado, seguro que Reena llena el puerto de hombres para evitar mi huida. Además, veo una sombra echada entre cartones. Un mendigo. Un testigo. Alguien que podría indicarles donde me escondo a cambio de un puñado de berries. No, definitivamente no es mi opción. Sigo buscando. Noto mi pulso acelerado, que parece estar combatiendo con los rugidos de mi estómago por ver cual de los dos llena mi cabeza de más ruido. Me giro. A mi izquierda, una nueva posibilidad. Una puerta. Asomo mi cabeza para descubrir un pasillo con una luz al fondo. La iluminación viene de de la planta superior. La luz viene acompañada de un ruido familiar. El ruido que produce un gran grupo de personas bebiendo y bailando. Pienso si esa sería una buena opción para mi. Habrá demasiada gente y eso es algo que detesto. El contacto con los demás... No, gracias. Pero no tengo muchas más opciones. Además, el bullicio y gentío pueden ser mi mejor disfraz ahora mismo. Me adentro por la puerta y avanzo cuidadoso hacia las escaleras. Aprovecho las sombras para observar oculto qué me trae la escena más arriba. Luces de neón y tumulto. Sin duda se trata de un local clandestino. Al menos se que estaré rodeado de gente que quiere tener tan lejos de sí a la autoridad como yo. Subo los escalones con decisión, como aquel que sabe dónde va. Avanzo hasta la puerta y llamo para entrar, mi mirada hacia el suelo, con la intención de mantener oculta mi cara gracias al sombrero. La puerta se abre y puedo sentir la música golpeando mi pecho. Una voz me gruñe urgiéndome a pasar rápido. Obedezco sin rechistar y me cuelo en el local. Decido avanzar sin llamar la atención. No me dirijo al centro de la pista, pero tampoco voy pegado a la pared. Pretendo ser uno más y me deslizo entre la gente intentando no rozarme demasiado. El aire huele a una mezcla de tabaco y sudor poco recomendable como ambientador. Veo la gente bailando, bebiendo y gritando. Debo estar atento a cualquier movimiento sospechoso, pero, por el momento, me siento oculto.
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RE: [Aventura T2][Presente Absoluto] Punto de Fuga - Sigurd Haakon - 16-08-2025 Varo no deja de correr. Tiene claro su objetivo, que ya no solo es fugarse y completar el robo, sino salvar su vida. Sale del terreno de los Reena y alcanza la ciudad, donde nuevos desafíos lo esperan. La zona urbana le ofrece nuevas y variadas posibilidades. Aunque quizás no son todas seguras y aquí el error se paga con la muerte. Como buen maestro escapista, analiza y valora cada oportunidad y opción disponible. Y de entre todas, se queda con la más particular. Puede ver una escalera. Una escalera que lleva a un garito clandestino donde reina la fiesta más salvaje. Varo considera que entre la multitud, tiene más posibilidades de pasar desapercibido y escapar, así que, aunque a desgana, se acerca sigiloso y cruza el umbral y accede a un lugar donde lo legal y lo ilícito se difuminan. El garito es enorme. Serán toda la planta del edificio al completo. Cuenta con luces de neón estroboscópicas. Ves a la gente frame a frame danzar y pasarlo bien. A la derecha hay una barra de bar abarrotada, donde dos camareros sirven copas sin cuartel. En el centro se eleva una plataforma con unas barras metálicas que se llevan hasta el techo. Ahí danzan de forma erótica una pareja de mujeres y otra de hombres, todos semi desnudos y captando la atención del publico más pervertido. Por las esquinas, diferentes mesas privadas, donde se pueden ver personas de mayor caché solo por su forma de vestir y actuar. Se les ven consumiendo o practicando cosas ilegales. El antro es salvaje. Pero eres consciente de que aquí no te atraparán jamás. Vas rozando la pared, evitando el contacto con nadie ni el ser parte de esta juerga. No te interesa, no es tu rollo. En una de estas que vas bordeando hasta que te topas con las ventanas que daban a la calle, aquellas que lograste ver para decidir subir. De reojo y con cautela, puedes ver a tus perseguidores, cuestionándose y discutiendo el donde estás. Cuentas unos 25. 30 tal vez. Son muchos, demasiados para ti solo. Se señalan entre ellos y se empiezan a dividir en equipos, decididos a abarcar más terreno. Unos toman el camino iluminado, otros al callejón, otros se vuelven por el camino... Y otros suben para comprobar si estás en la fiesta. Son pocos, una tercera o cuarta parte. La oscuridad y la multitud son un buen escudo. ¿Pero y si te topas de cara? No sabes si habrá otra salida o tendrás que esquivarlos. ¿Que posibilidades tienes? ...
-Caralho, ¿o que cê tá fazendo aqui?-
Si las cosas se estaban complicando cada vez más, la noche tiene otra pensada para ti. DaSilva Robingo aparece desde las sombras con aura fiestera. Está fuera de servicio, eso es evidente. Pero aún así no deja de ser quien es y su presencia intimida. Y lo peor de todo es que te recuerda. -I don't know que te iba este rollo de sitios- te mira de arriba a bajo curioso. Su tono no es agresivo, aunque tampoco notas amistad en él. -De boa, supongo que has venido a pasarlo bien, ¿cierto? ¡Check It out!- te pregunta. Espera tu respuesta con ganas.
DaSilva, Contramaestre
En el perímetro de los terrenos de Reena... Una sombra se acerca lentamente a los barrotes de metal. No parece haber un rastro ni evidente ni visible. Pero... Y si... Una mano animal se alarga. Una mano peluda y con garras afiladas. Se extiende hacia la separación de metal por donde te lograste escabullir. Y de ahí recoge un pequeño pelo blanco. Uno tan solo, pegado en un lateral minúsculo de la barrera. Lo tiene. Lo observa. Y se acerca lentamente hasta que lo olisquea... Con una nariz felina.
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RE: [Aventura T2][Presente Absoluto] Punto de Fuga - Varoganchin - 16-08-2025 El local es enorme. Se extiende ante mi como si no tuviese fin. La música estridente no me deja oír lo que hablan las personas delante de mi en la pista de baile por mucho que lo intente. Las ráfagas de luces dibujan las figuras danzantes por pulsos, como si se tratasen de espectros que se materializan un instante para volver a desaparecer. Decido no internarme en esa marea de cuerpos sudorosos y parpadeantes presidida por dos hombres y dos mujeres que bailan semidesnudos en sus tarimas elevadas, convirtiendo la sala en una oda a la depravación.
Avanzó alejado de esa muchedumbre ensimismada por los eróticos movimientos de los bailarines. Más hacia la pared, una zona donde me siento más seguro, menos expuesto a la vista de la gente. En la esquina puedo ver unas mesas de gente más selecta, a juzgar por sus trajes de elegante corte y tejidos refinados. Puedo ver cómo tratan a los camareros y como llaman a unas chicas para que vayan a "pasárselo bien" junto a ellos, lo cual me deja claro que se trata de gente de un estrato social elevado, de los que confunden los privilegios con superioridad. Mientras esperan a que el camarero traiga unas nuevas bebidas para ellos, puedo ver cómo uno de ellos se limpia la nariz recién empolvada y tras ello le pasa una bolsa de pastillas a una chica de aspecto desaliñado, con el pelo alborozado y el carmín algo corrido.
En otra de las mesas, unos hombres juegan a las cartas. Parece un juego sencillo, solo saca una carta cada uno y el de la carta más alta recoge el dinero central. Apuestas? Debo asegurarme. Me acerco a ellos y observo una nueva ronda. En efecto, están apostando dinero. -Hay hueco para uno más? Los hombres me miran con cara de pocos amigos. Uno de ellos hace un gesto a un hombre dormido, vestido de negro, que vigila la mesa. -Y para 1000 berries? -saco el dinero de mi chaqueta y lo pongo sobre la mesa. -Está bien -dice uno de ellos mientras hace un gesto al hombre de negro para que se detenga-. Toma una carta. Me acerca la baraja. Cojo la primera de las cartas y la reviso. Estoy de suerte. Es un Rey. El hombre recoge el brazo y toma él otra carta. La muestra con orgullo. Una Reina. Entonces sonrío y lanzó mi carta sobre la mesa. Adelanto mi mano para tomar el dinero pero el hombre planta su mano sobre la mía con un golpe. -Doble o nada. Intentó resistirme pero es superior a mí. Saco otros 1000 berries y los suelto en la mesa. Vuelve a repartir cartas y está vez no estoy de suerte. Un día. El hombre voltea la suya y vuelve a tener una Reina. Se ríen de mi y me instan a marcharme. Les hago caso y me alejo de la mesa, ante la atenta mirada del guardaespaldas. Todo parece ir más allá de cualquier límite. Me preguntó cuántas leyes estaré infringiendo solo por estar allí, en cuantos problemas me meteré por ver lo que está sucediendo y cómo de peligrosos son las personas que me acompañan. Me deslizó más allá de la barra donde unos camareros alimentan a su ganado, como lo harían unos ganaderos lanzando pienso, en forma de chupitos y copas, a las bestias. Pienso que deben estar en buena forma para aguantar ese ritmo toda la noche. Ensimismado con la destreza de los camareros, continúo hasta que la barra llega a su fin y me topo con una ventana que da a la calle. La misma ventana que puse ver desde la calle mientras huía de... Maldita sea! Aquí es todo tan salvaje que casi olvido por qué estoy aquí. Me dirijo hacia la ventana para revisar si mi treta ha servido de algo. Me arrimo con cuidado, disimulando para no resultar sospechoso a los fiesteros y para no mostrarme de golpe a los hombres de Reena de estar abajo. Y así es, cuando mis ojos logran obtener el ángulo necesario, veo una gran tropa en la calle. Muchísimos más de los que habría podido manejar yo solo. Y eso es lo que estoy, solo. Ya no tendré compañeros o aliados. No puedo confiar en nadie. No, seguro que Reena ofrece algo de valor a cambio de mi captura. Huiré, solo y por las sombras. El grupo de hombres parece gritarse unos a otros y pronto comienzan a separarse. Pensaba que no serían más que unos brutos, pero parece que empiezan a organizarse en pequeños equipos para rastrearme. Unos continúan por la avenida, llena de luz y con pocos escondites. Otros se adentran en el callejón, lo cual me hace pensar que d haberme encontrado allí no estaría seguro de poder huir. Un tercer grupo da la vuelta y comienzan a desandar el camino para revisar de nuevo la Hacienda de Reena. El último grupo es el que más me preocupa. Veo su dirección y los músculos de mi cuerpo se tensan. Vienen decididos a revisar este edificio. Tendré que encontrar otra salida. Algo que me permita pasar desapercibido. Podría ocultarme entre el gentío y aprovechar un despiste para volver a bajar a la calle. No son muchos; tal vez podría esquivarlos... O incluso enfrentarlos. Aunque en este sitio... No sé si sería lo más adecuado. Me giro con la intención de buscar nuevas rutas. Al fondo veo unas puertas, posiblemente los aseos. Creo que podría intentar ocultarme allí, pero si entran a revisar será mi fin. Pero entonces, mí sangre se hiela. Una voz familiar se dirige a mí. Me vuelvo y veo una silueta grande, ancho de hombros y de aspecto robusto. Un escalofrío recorre mi cuerpo y un sudor frío desciende desde mi nuca. Se trata del Contramaestre DaSilva. Tan solo su presencia me intimida, pese a que no está vestido con la ropa de la marina. Duda sobre mi gusto por este tipo de locales, su tono no es amistoso, pero tampoco noto agresividad en él. Y entonces llega una pregunta peor. Me cuestiona acerca de mis intenciones en esta fiesta. -Ehm... No. No exactamente. Señor DaSilva, señor... -dudo en continuar hablando. Los matones de Reena seguro que no querrían enfrentarse a alguien de la marina, pero yo tampoco. Soy un ladrón y me buscan por haber robado. Aún llevo en mi bolsillo el colgante que he robado y se que no le hará ninguna gracia saber qué soy un ladrón. Pero también recuerdo que le agradó mi sinceridad. Recuerdo los sentimientos que tuve en nuestro ultimo encuentro y hablo. -Me encuentro huyendo de unos hombres -observo su gesto-. He robado este colgante- digo mostrando mi collar-. Bueno para ser más exactos, he recuperado este collar. Era de mi madre. Pero hace años un hombre me lo quitó para asegurarse que hacía lo que él me pedía. Ahora sus hombres me andan buscando y pensé que aquí me mantendría lejos de su vista. Las piernas me tiemblan por la adrenalina. No sé cómo me he atrevido a contarle esto. A un Contramaestre de la marina en un local como este... Un segundo. Qué podría hacer alguien de la marina en un lugar así?
-Y usted? Qué hace en un sitio así? -digo mientras señaló con mi mano alrededor.
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RE: [Aventura T2][Presente Absoluto] Punto de Fuga - Sigurd Haakon - 17-08-2025 El ambiente es obsceno, salvaje... Hostil incluso. Puede que Varo, de buenas y con muchas ganas de fiesta, pudiera disfrutar de un entorno así. Pero no en estas condiciones, en mitad de una fuga, con los nervios a flor de piel y con tan poca clase a su alrededor. Aunque ahora mismo todo eso es irrelevante. Está aquí para aprovechar la multitud y pasar desapercibido. En un intento por mimetizarse con el entorno, el mink analiza y revisa cada rincón del lugar. Pese a todo lo desagradable, puede encontrar un lugar donde se tiene cómodo, rodeado de cartas, billetes y apuestas. Juega, ya sea con la intención de evadirse o por ser uno más y no llamar la atención, pero su ludopatía es más poderosa que él. Sin embargo, rápidamente, es consciente de la situación y entiende que los problemas no van a desaparecer por arte de magia. Por desgracia para él, más aún si cabe, se encuentra en mitad de la fiesta al ya conocido DaSilva, Contramaestre de la marina. Este no duda en cuestionar las acciones de nuestro protagonista y ahí, el aventurero es donde peca estrepitosamente. No se sabe si es por culpa de los nervios del momento, el miedo a enfrentarse al peso de la ley o si es empujado por una honestidad forzosa que le obliga a decir la verdad. Pero Varo, en un gesto de confianza que cualquier criminal cuestionaría, confiesa sus crímenes frente al mayor exponente de justicia de toda la isla. Mientras lo hace, la cara de DaSilva pasa de curiosidad a una mueca desfigurada de incomprensión máxima. Es como si su cerebro se hubiera apagado en el momento en el que le dices que estás huyendo y has robado. No parece que le importen mucho las justificaciones de después. Tal vez en su momento pudo comprender que actuabas contra la facción por la legítima defensa. Aquí directamente has decidido tomar la justicia por tu mano y has cometido un delito a conciencia. -¡HOLY SHIT!- grita molesto mientras te mira con decepción. La gente a vuestro alrededor se aparta lentamente, mirando raro. -¿Que caralho has hecho, ma men?- se pausa unos segundos No parece que tenga pensado decirte porqué está aquí, si no todo lo contrario. Rápidamente te agarra por la muñeca que usabas para señalar el sitio, y en menos de un segundo, empieza a apretar con una fuerza que te abruma. Sin esperar ningún tipo de resistencia, pivota hasta tu espalda, conduciendo tu mano hacia atrás. Agarra rápidamente la mano que tienes libre y te coloca unas esposas. -furão ladrão, are you arrestado.- culmina con una voz seria e insatisfecha. Pueden notar como realmente le jode esto y confiaba en tí. Te lleva a empujones hasta la salida del garito. Todos os hacen un pasillo al pasar, pues nadie quiere interponerse en el camino de DaSilva y su captura. Va en silencio, tras de tí. No aprieta de más las esposas y te trata con violencia, pero sabes que la cosa es seria. Bajáis las escaleras con precaución, no vaya a caerse nadie. Mientras lo haces, distingues a los hombres de Reena, que os miran con asombro. Las caras de incertidumbre se mezclan con las de hacerse los locos. Os dejan pasar. Temen más el castigo de la Marina que el de Reena. Una vez abajo, te fuerza a tomar el camino de luz, dirección al puerto. Sabes que por allí está el cuartel de la Marina de la isla. ¿Te resistirlas a tu encierro y asumirás las consecuencias de enfrentar la justicia? ¿Intentarás convencer a DaSilva durante tu traslado? ¿Tendrás algún plan magnífico bajo la manga que te ayude a resolver esta situación? Tus próximos actos determinarán tu destino. A todo esto... Que hambre tienes. Ojalá haber aprovechado a tomar algo en el garito que te saciara...
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RE: [Aventura T2][Presente Absoluto] Punto de Fuga - Varoganchin - 17-08-2025 Tengo el pulso tan acelerado que siento como si el corazón estuviera saltando para salir disparado por mi boca. Por unos instantes, la música parece alejarse, sonando como si tan solo se tratase de un eco arrastrado por el aire. Ni yo mismo me puedo creer que me haya delatado frente a un hombre de la marina. Y uno tan imponente, nada más.
El gesto del Contramaestre va variando con mis palabras. En un principio muestra curiosidad, pero poco a poco se va transformando hacia algo mucho menos deseado. Parece no comprender lo que le digo, al menos, todo lo que digo después de confesarle que he robado el collar. Me grita y la gente alrededor crea espacio con nosotros, si gesto de incomprensión. Y el tiempo se detiene. Los siguientes segundos se alargan y el propio local parece contener la respiración. DaSilva permanece parado, analizando lo que le he contado, como si no llegase a entender lo que le digo. Pero pronto, la quietud se rompe, y, en un movimiento que apenas puedo seguir, atrapa mi mano que aún seguía extendida. La fuerza que ejerce sobre mi muñeca me hace olvidar cualquier intención de resistirme, pues parece que fuese capaz de partirme los huesos si así se lo propusiera. Gira a mí espalda sin soltar el brazo y atrapa mi otra mano y las juntas tras de mi. Oigo un chasquido metálico y me dice que estoy arrestado con una voz apagada, como la de alguien que descubre que le han estado engañando, con el matiz de una confianza rota en añicos. Comienza a empujarme. La gente se abre a nuestro paso, como un banco de peces que deja espacio a un tiburón, sin movimientos repentinos que puedan llamar la atención, pero cuidándose de no permanecer en su camino. Me sorprende notar que las esposas no están excesivamente apretadas, nada que ver con cuando los hombres de Reena las usaban sobre mi. Sus empujones no son tampoco agresivos, pero dejan claro la seriedad de la situación. Avanzó sin resistirme, sabedor de que puedo haber disfrutado de mis últimos días de libertad por un tiempo. No hay posibilidad de que pueda enfrentarme a él, verdad? Bajamos las escaleras. Mis pasos son cuidadosos, pues el contraste con las luces del interior hace que mis ojos tarden en adaptarse. Además, no tener la ayuda de las manos para balancear el peso o ayudarme del pasamanos, no facilita el proceso. Me agrada ver qué DaSilva no apresura mi ritmo lanzándome escalones abajo. Ni siquiera me dice que acelere. Simplemente se limita a bajar tras de mí. Un grupo de hombres se encuentran con nosotros en las escaleras. Unos miran desconcertados y otros prefieren no cruzar la mirada con mi captor. Se trata de los hombres de Reena, confusos ante la situación y con pocas ganas de que el marine los identifique. Incluso se puede ver una ligera chispa de temor en sus ojos, como si temiesen más las represalias de este hombre que las de Reena. Ya en la calle, DaSilva guía mi marcha con un empujón. Me invita a tomar la ruta de la calle iluminada, la que había descartado en primera instancia. Aquella que dirige al puerto, sin sombras y sin escondites. Totalmente expuesto. Y entonces todo se oscurece, no en la calle, no. La avenida permanece tan iluminada como las ferias de las grandes ciudades. Lo que se oscurece es mi mente al darse cuenta de que este camino no solo lleva hasta el puerto. El cuartel de la marina está en esa misma dirección. Mi cabeza comienza a hervir, como lo hace cuando busca soluciones. Reviso el callejón, oscuro, aquel por el que no quise escapar, y el que ahora me parece el paraíso. Me planteo mis posibilidades. Tal vez pueda crear una distracción y echar a correr por allí. Una vez en las sombras podría intentar huir y ocultarme. Mis piernas se tensan para comenzar mi carrera, pero vuelve a mí memoria la velocidad con la que el Contramaestre se movió a mí espalda. Si salgo a correr no tardaría en atraparme. Continúo andando, cabizbajo. Solo espero que la marina tenga leyes para proteger a los presos. Seguro que me tratan mejor de lo que hicieron los hombres de Reena. Y mucho mejor de lo que me harían si me hubieran capturado... -Al menos me has salvado de los hombres de Reena -digo sin entender muy bien el porqué-. Ya estuve mucho tiempo preso por ellos cuando me arrebataron mi collar. No me quiero imaginar como me tratarían ahora que les hice enfadar. Una pequeña carcajada burlona se escapa de dentro de mi. No algo exagerado, más bien aire que sale de mi como si lo expulsase la tensión. Y ese aire trae consigo una tromba, no de agua, de palabras. Algo incontenible, que deja en mi una sensación de alivio, como si se tratase de la última confesión de un preso. Puedo pedirte un favor? No le entreguéis mi collar a la familia Reena. Es lo único que me queda. Mi última esperanza para dar con mis padres. Reena me lo quitó para obligarme a trabajar para él, pero solo se limitó a engañarme. No aguantaba más y sentía que tenía que recuperarlo. Pero... A quien se le ocurre confesar algo así a un marine? Debo estar loco jaja. Ni si quiera giro mi cabeza para mirar a DaSilva. Solo me limitó a avanzar sin resistencia. Tal vez sea el rugido de mis tripas lo que nubla mi sentido, ya hace bastante que no como nada. Debí haber preguntado a esos atareados camareros si tenían algo de comer antes de meter así la pata. Me resigno a mí destino, pues se que el Contramaestre podría hacer conmigo como lo hace un niño con su peluche. Cuanto tiempo me caerá? Espero no sea mucho...
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RE: [Aventura T2][Presente Absoluto] Punto de Fuga - Sigurd Haakon - 19-08-2025 Arrestado. Ese es el destino de nuestro protagonista. Tu nuevo presente y tu futuro. Todas tus acciones te han conducido a este momento, el momento en el que la sinceridad más pura te ha hecho confesar un delito frente a la Marina, ya sea por exceso de honestidad o por buscar la bondad de aquel que en su momento te demostró justicia. Fuera cual fuera la razón, ha acabado de la peor forma posible. Expuesto ante la multitud, incapaz de haber salvado el legado de tu madre, condenado a no ser libre nunca más... Varo Ganchin no será más que un expediente criminal sin importancia, una mancha sucia en el legado familiar. La calle está completamente iluminada. Incluso para ser una selva tropical, la contaminación lumínica de la zona urbana es tal, que no eres capaz de discernir estrellas en el cielo. ¿Que hora será? Puede que las dos de la madrugada. Tal vez menos, tal vez más. El suelo pavimentado tiene marcas de carromatos y suciedad de lo que la gente ha estado ensuciando por el día. Aún no hay servicio de limpieza, es demasiado pronto. La calle está prácticamente despierta. Algún mendigo se deja ver en alguna esquina. Alguna pareja dándolo todo en algún rincón. Pero nada más. Un soldado y su prisionero en mitad de paseo. Avanzas cabizbajo, sin sentir mucha presión en las muñecas, pero si mucha decepción a tu espalda. Charlas con DaSilva. Tus palabras revelan una realidad distinta a la que habías presentado antes. Hablas de Reena y sus hombres, del abuso que este mafioso ha ejercido sobre tu familia, de cómo la desesperación te ha llevado a actuar de según que maneras. Todo en un ambiente de melancolía y desasosiego personal. No volteas si quiera a ver a tu captor. No esperas respuesta. Tampoco la recibes. Ya es tarde para excusas. Tal vez hasta inventos para ablandar el espíritu férreo de aquel que busca ser admitido en el Zodiacool. Pero algo llama su atención. -Caralho... Al final vas a tener razón y todo...- Le escuchas maldecir a tu espalda. Ha detectado algo. Lo buscas de un lado a otro. Entre los tejados, entre los callejones, en cualquier esquina o rincón donde la luz no alcanza. Pero nada. Tú ves a DaSilva, expectante en un punto concreto de una cornisa, unos edificios más adelante. No hay nada. No aparentemente. Pasados unos segundos el Contramaestre sonríe con fervor. Pareciera que está decidio a pelear, pues tiene ese aura violenta que conociste el día que enfrentaste a sus subordinados. Es ahí cuando aparece, en ese mismo punto. Una sombra de gran tamaño, invisible para tu vista al estar a contraluz. No sabes que tipo de poder o magia ha utilizado, pero es como si DaSilva supiera que él iba a aparecer en ese mismo lugar. Pero lo que sí sabéis los dos es que viene a por tí, y por orden de quien. -I don't know hasta que punto has enfadado a este tal Reena...- y entoces ves como de su bolsillo saca una pequeña llave, una llave que encaja a la perfección con las esposas que llevas. Con un click, dejas de sentir la presión en tus muñecas. -...pero hoy es tu dia abençoado. Vete, ya aclararemos los sucedido. ¡Check It out!- culmina dándote la espalda y encarando a aquel que lleva rastreando tu presencia desde que te fugaste de la mansión.
La Sombra al acecho
Tu único camino es aquel que te conduce hasta el puerto. Ese paseo luminoso que antes era la perdición se ha convertido en la mejor de tus alternativas. Es eso o presenciar el combate legendario estre estás dos bestias que te superan... Y de la que no sabes el posible desenlace. Corre, alcanza tu libertad y no mires atrás. O no hagas caso de DaSilva y enfrenta la amenaza asumiendo las consecuencias.
Datos de interés
RE: [Aventura T2][Presente Absoluto] Punto de Fuga - Varoganchin - 19-08-2025 El hambre es lo único que me mantiene el sentimiento de estar vivo. Ahora mismo avanzo en automático, sin sentir, sin pensamientos, como si mi mente se hubiese liberado de todo lo que tenía dentro al soltarle mi discurso a DaSilva. Ante mi, el camino al puerto. El camino a la que posiblemente sea mi morada durante los próximos años. E que me lleva al cuartel de la marina. Puedo oír alguna moneda rebotando contra algo metálico, tal vez provocado por algún mendigo que agita su taza. Levanto la mirada buscando el consuelo de las estrellas, pero las luces de la calle son tan potentes que apenas me dejan distinguir un par de puntos dispersos en el cielo. Ni siquiera se que hora es, pero siento que ha llegado la mía.
Pero de repente algo cambia. No se si es efecto de mi discurso o de algo ajeno a mi, pero el contramaestre parece darme la razón en algo. Oigo como maldice tras de mi y me doy cuenta de que busca algo. Comienzo a revisar los callejones, los tejados e incluso la iluminada calle, pero no soy capaz de encontrar nada. Miro de reojo a DaSilva, debatiéndome entre la curiosidad de su reacción y el miedo por hacer algo que pueda provocar su enojo. Su mirada está fija en uno de los tejados de los edificios que se encuentra más allá. Aprieto mi gesto en un intento vago por mejorar mi visión, como si tratase de enfocar unos prismáticos. Por más que lo intento no consigo encontrar nada, pero él no aparta su vista de aquella zona. Sonríe. No es una sonrisa amigable, ni mucho menos. Es esa misma sonrisa que ya conozco. La misma que tenía al saber que me había enfrentado a sus subordinados. La sonrisa de alguien que disfruta de un enfrentamiento. De quién lo espera con ansia y sabe que no va a tener que esperar mucho. Entonces, aparece. No entiendo como DaSilva sabía que vendría, ni qué clase de ojos tiene este hombre de aura tan espeluznante. Tan solo sé que lo sabía. Sin duda hice bien en no enfrentarme a él ni resistirme. Sus instintos son como los de un cazador, alguien que ve más allá de lo que uno percibe. Solo puedo distinguir una silueta, grande y de aspecto amenazador. No se quién es. Ni de donde viene. Pero si hay algo que me queda claro es que viene por parte de Reena. Eso y que, por desgracia para mi, yo soy su presa. DaSilva me habla por segunda vez en todo nuestro camino, parece decirme en su extraña jerga que he enfadado al jefe mientras mete la mano en su bolsillo. Me toma las manos, esposadas a mi espalda y en un rápido gesto siento que el metal deja de apretar mi pelaje. Un chasquido metálico mucho más agradable de escuchar que el que sentí en aquella fiesta infernal. Sus siguientes palabras me hacen ver que aún deberé darle explicaciones en un futuro, pero entiendo por su expresión que me ordena marcharme de allí. Acto seguido se gira. Parece prepararse para enfrentar aquella sombra que acecha. Sin duda ha de ser un espectáculo digno de contemplar. Dos bestias en acción. Dos fuerzas grandiosas chocando entre sí. Y yo no quiero estar en medio cuando lo hagan. Miro la escena como petrificado. No tardo más de un par de segundos en dar el primer paso hacia atrás. Luego lo acompaña otro. Y un último paso antes de girarme para dejar atrás la escena de los dos guerreros preparándose para el combate. Hecho la mano a mi cinturón para coger una de mis agujas mientras avanzo a toda velocidad por la iluminada calle. Espero llegar al puerto antes de que sea demasiado tarde. Y sobre todo espero pasar desapercibido para los marines del cuartel. No quiero volver a tener que cruzarme con DaSilva. DaSilva... Ha demostrado ser un hombre justo. Alguien capaz de no ceñirse solo a las normas, si no alguien que es capaz de hacer la vista gorda con tal de aplicarlas con sentido. El mundo merece más hombres así, Y yo lo estoy abandonando. Me giro para echar un último vistazo y acto seguido vuelvo mi cara al frente para huir de allí. He de estar atento al camino. No se qué me puede esperar más adelante. Solo se que debo escapar.
INfo
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