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No Compres: Adopta! (Pasado/Bai Mudan) - Versión para impresión

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No Compres: Adopta! (Pasado/Bai Mudan) - Dongryong Lu Yan - 26-08-2025

No Compres: Adopta!
Zona Sur, Dia 20 de Verano, año 16.
[Imagen: C6kX3Y6.png]
Apenas iniciaba el ocaso. En nuestro cielo, las nubes formaban extensos cirros de hermosa blancura alrededor de un tono degrado de azul que desde el sur empezaba a teñirse en un efímero tono blush, siquiera sin verse todavía del reflejo naranjo del atardecer sobre nuestro horizonte, nada importante ni especial, solo finalizaba otra tarde más, de manera qué los granjeros del lugar regresaban al hogar y recorriendo un sendero desde los campos exteriores, guiados con mula o una carreta en su mayoría, llegaban hasta la entrada del humilde pueblo en el sur de sorbet donde bien podríamos clasificar todo de campestre y rudimentario, con diferencia a la zona norte en donde estaban los más acaudalados.

Este era un reino pequeño, probablemente uno de los menos importantes incluso en mares cardinales (los 4 blues) pero seguía siendo un reino reconocido por el gobierno así que no recibía bien a piratas. Por otra parte, claro, no había quien se fijara en un gato negro de 46cm subido en una de las carretas que paraban frecuentemente en todo el territorio, de manera qué de vez en cuando me subía en una, siempre que el conductor no se molestara con mi presencia o algo así, aprovechando la oportunidad y también la posibilidad de no destacar por la naturaleza exótica y extravagante propia de los lunarian.

Es decir, el hombre mas alto de todo el pueblo podía apostar qué probablemente no pasaba de medir los 3 metros e incluso sí fuera lo contrario probablemente era algún extranjero que todos reconocían, porque no había con frecuencia otras especies diferentes a los humanos, de manera que el poder ser algo diferente era también mi manera de pasar desapercibido mientras disfrutaba de este cálido viaje, en donde hasta ahora, había conocido de, un vagabundo tonto, un niño curioso y alguna otra señora que insistiera en conocer más a detalle sobre mi otra forma distante al simple gato que iba recostado.

O por lo menos así había sido durante un rato,
hasta que esta carreta había llegado al pueblo,
entonces sin animo de conocer la casa de otro,
el gato habría saltado para caminar adoquines.

Razonablemente, sin alguna duda, con estatura mínima reducida a la de un mero felino era inferior a todo niño o adulto imaginable pero aun así me hacia mi propio paso alrededor de grandes pantalones, vestido como una mascota bien cuidada en un suéter con decorado oriental, pantalones blancos y claro que un aroma particularmente atrayente, no parecía un callejero, aunque claro iba a mi paso, levantando mi mentón con seguridad de un camino qué recordaba a medias en dirección a la posada en donde había alquilado una habitación.



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RE: No Compres: Adopta! (Pasado/Bai Mudan) - Bai Mudan - 26-08-2025

El sol aún se filtraba por la ventana de su alcoba —aquel estrecho aposento adosado torpemente al cuarto contiguo— cuando Bai, hastiada del encierro voluntario en el que se hallaba sumida, resolvió salir a dar un paseo. Y es que el cielo, conservando aún su brillante azul, la invitaba a visitar la lonja que, a esas horas, todavía mantenía abiertas sus puertas —y que, en el peor de los casos, siempre le quedaba la posibilidad de recorrer la calle de los artesanos, donde  podría aligerar la rigidez acumulada tras largas horas de estar en una misma posición.

Satisfecha con la idea, la mujer dejo la pluma sobre un viejo tintero sin apenas tinta en su interior, bostezó, estiró los brazos y se puso en pie echando un vistazo rápido a la habitación.

Allí dentro, un armario demasiado estrecho intentaba, sin éxito alguno, ocultar la puerta que comunicaba ambas estancias. Y digo intentar porque la madera dejaba entrever, con descaro, los bordes del marco. Aunque aquello suponía una afrenta evidente a su intimidad, prefería imaginar que, al otro lado, estaría mejor disimulada, como si así pudiera conservarse, de alguna retorcida manera, la ilusión de intimidad propia, al tiempo que se preservaba la armonía del lugar y el sosiego de cuantos allí vivían.
Pero, a decir verdad, nada de eso tenía ya demasiada importancia.
Desde su llegada a aquella modesta posada, impregnada del aroma penetrante de la madera y las azaleas, que todas las noches, sin excepción, le asaltaba la impresión de que la parede contigua estaba a punto de venirse sobre ella.

Quizá por eso había arrimado contra ella su baúl y el pesado cajón de libros, levantado así una ridícula e improvisada barricada, como si semejante fortificación pudiera frenar a las bestias desatadas que la mantenían en vela: sus vecinos, que parecían empeñados en convertir cada noche en un carnaval lúbrico, donde cada golpe contra la cama era un recordatorio obsceno de que en ese tugurio la intimidad se medía por decibelios. Y si te preguntas si en algún momento se había quejado, la respuesta sí. Se había quejado, pero sus palabras se habían perdido en el aire debido a que no había persona en el lugar que la entendiera. Además, los inquilinos del vestíbulo resultaban más cómplices que sordos, fingiendo no escuchar nada y ejerciendo sordera voluntaria prefiriendo fingir que no sabían nada al respecto de aquel amorio no aceptado.

A continuación, se movió con la característica languidez de alguien aletargado hasta el montón de ropa limpia que había sobre el viejo baúl. Escogió unos pantalones ceñidos, una blusa de algodón fino y transpirable, y se dirigió hacia la otra esquina, donde tenía un pequeño cuenco de agua que solía usar para limpiarse el sudor pegajoso del día a día. Se quitó la ropa, se pasó una toalla húmeda por la piel y se vistió.

Al abrir la puerta de su alcoba, su reciente y único consuelo apareció ante ella: un vestíbulo con suelo de parquet donde, entre la ventana y la puerta de enfrente, reposaban, sobre dos soportes, dos grandes macetas: una azalea y una araucaria, que le recordaban a los jardines de su hogar.

Para su fortuna, a esa hora del día, todavía no había nadie en aquella casona.

Así pues, tras cruzar el vestíbulo, salió a la calle, respiró profundamente el aire del atardecer y cerró la puerta tras de sí, dispuesta a iniciar su aventura diaria. Cierto era que no tenía demasiado para gastar, pero ¿por qué no mirar? Quizás, con algo de suerte, podría aprender —al menos en teoría— a reproducir los mecanismos que encontrara. Como aquella vez en que descubrió por primera vez un molino hidráulico y quedó tan fascinada que no descansó hasta comprender su fundamento teórico. Por supuesto, con sus conocimientos no habría manera de construir uno, y mucho menos de fabricarlo, pero nada le impedía saber, conocer y entender cómo dichos ingenios mejoraban la vida del ciudadano promedio.

Así pues, con esa idea en mente y energía renovada, echó a andar por el empedrado camino que recorría la zona; los niños jugaban a atraparse, los adultos conversaban con jolgorio y múltiples animales pululaban en busca de comida. Sí, era un día como cualquier otro… al menos hasta ese momento. Pues tan pronto como un pequeño y altivo gato se cruzase en su camino, todo cambiaría. Y así fue. Pues su primer encuentro con el felino resultó de lo más desastroso: estuvo a punto de pisarlo, ya que, como de costumbre, miraba al frente —o más bien, hacia el cielo que hacia el suelo—. Cuando se dio cuenta de que estaba tan cerca del animal que, si alguien la hubiera empujado, le habría dado una patada involuntaria.

Entonces, en su propia lengua, pidió disculpas mientras en su rostro se dibujaba un profundo malestar. Claro, si alguien hubiera sabido lo que decía, lo habría podido traducir por algo parecido a: «Lo lamento profundamente, amiguito», pero, en vez de eso, casi sonó a insulto. Por suerte, a esas palabras se sumó una voz apacible y suave, unos gestos de disculpa y un arrodillamiento con el que intentaba ponerse a la par del gato, pese a que era imposible. Luego extendió la mano y la dejó inmóvil, esperando que el animal se acercara, y añadió algo, también imposible de descifrar, que traducido sería un: «¿Hacemos las paces?».



RE: No Compres: Adopta! (Pasado/Bai Mudan) - Dongryong Lu Yan - 29-08-2025

No Compres: Adopta!
Zona Sur, Dia 20 de Verano, año 16.
[Imagen: C6kX3Y6.png]
El esmeralda en los ojos felinos, atento e imperturbable, rodeaba con soltura la figura constante de zapatos y sandalias que resonaban en el adoquín con un sonido aglomerado en el propio ambiente, muestra común del eco rutinario de las calles junto el ruido efímero de objetos urbanos como son bicicletas andando, hojas deslizándose y todo tipo de comentarios sueltos que siquiera importaban, nada que fijara mi atención más del instante, tomando un breve momento para leer de los letreros artesanales que habían hecho algunos puestos de comida, como panaderías, cafeterías y otros más.

Hasta cruzarme en mi camino con una mujer.
A quien de primera vista no veía al completo,
siendo que apenas observaba de sus rodillas,
¿cuan alta? pensé, admirándola desde abajo.

“No es mi problema” también llegue a creer. Rectificando, abstraído, un pensamiento naturalmente atraído hacia la belleza del ángel canela mientras qué inevitablemente mi olfato percibía su aroma, ¿exactamente a qué era su olor? no estaba seguro, pero igual que las palabras inentendibles desde sus labios había decidido pensar qué en vez de ser una chica rara solo era qué no había entendido, ignorando lo que estaba a plena vista, simplemente acabe deteniéndome todavía con una de mis patas delanteras extendidas hacia la derecha; para donde iba a huir evitándole, hasta haberla visto.

Supongo qué no quería hacerla sentirse mal.
Así que luego de bajar ambas de mis orejas,
tome la libertad de acariciar a su pantorrilla,
inclinando mi cabeza por frotar suavemente.

Por supuesto, aquello era tal vez una caricia de gato común en cualquier otro lugar por lo qué había decidido también separarme luego de dos o tres cabezazos, a los qué me doy del lujo de presumir, bostezando ligeramente en frente de la dama, mientras que por mi experiencia como ser gatuno doy una breve pausa para limpiar con la pata derecha de algo de polvo que se me había metido en el ojo. No iba a demorar mucho, por supuesto: así que, tras limpiar mi ojo frotando la pata dos o tres veces alrededor de mi rostro como cualquier gato hubiera hecho, regrese la mirada sobre el ángel canela.

Y asentí, como despedida, para continuar mi paso quizás hacia alguna tienda de ramen o algo así.


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RE: No Compres: Adopta! (Pasado/Bai Mudan) - Bai Mudan - 29-08-2025

Esperó paciente a que el animal se le acercara, pero, en cuanto obvió su mano, trató de volver a su posición con gesto lento, para no asustarlo. Sorprendentemente, más que asustarlo lo atrajo. Y permitió, con calma, que el animal se frotara en ella. Y sí, era bonito. Incluso, quizás, podría jugar con él. Pero en vez de eso otra cosa cruzó su mente.

Lo alzó sujetándolo por la piel suelta de la nuca, tal como había visto hacer a las madres felinas cientos de veces, confiando en que aquel gesto bastara para inmovilizarlo y poder llevárselo consigo. En el camino, procuró  ser suave en sus gestos para no estresarlo; le habló pausado, como si realmente pudiera comprenderla, asegurándole que no le haría daño. Y, al final del trayecto, lo acomodó sobre su pecho, permitiendo que él mismo trepara hasta alcanzar su hombro.
Desde luego, no pensaba dejarlo allí: si al gato le daba por sacar las garras, podría destrozarle la blusa. Por eso lo animó a continuar, dándole leves golpecitos en las patas traseras que, más que caricias, disimulaban pequeños empujones para que subiera.
Cierto era que no parecía un gato callejero y, sin embargo, vaya usted a saber por qué, había sentido el irrefrenable impulso de atraparlo. Y aunque verdaderamente, por su parte, ella tampoco parecía temer que en cualquier momento le saltara al rostro como un demonio en miniatura, era algo que, para quien la conocía, podía ser difícil de comprender. Pero ahí no había nada que entender, al fin y al cabo, no todas las acciones requerían de un largo proceso reflexivo; algunas bastaba con comprenderlas de un vistazo. Comprender, por ejemplo, que un gato callejero, joven, macho y vigoroso, podía resultar mucho más peligroso fuera de casa que dentro. Y que una población desmedida de felinos asilvestrados, por muy tiernos que parecieran, era una auténtica amenaza real cualquier ecosistema.

Así que así había terminado Bai, con un desconocido gato sobre ella y un camino que continuar.

Pero, claro, eso no podía quedar ahí. Pues mientras reanudaba su camino hacia la plaza, obviando descaradamente que el pobre animal solo buscaba algo de comer, le iba hablando como si, por primera vez en mucho tiempo, hubiera encontrado a alguien que comprendiera su lengua. Y aunque el discurso había empezado con un:
«Espero que no estés enfadado conmigo, amiguito».
El tono pronto un serio matiz al añadir:
«Pero confieso que no es prudente deambular suelto sin haber pasado por el ritual de la castración, ¿no te parece? Basta contemplar los bípedos pensantes que tienes a tu alrededor para entender cuán indispensables son ciertas restricciones».

Y como si el discurso fuera algo secundario, no dejaba de acariciarlo bajo el mentón como si, más que un gesto hacia él, se tratara de un alivio para ella misma.


RE: No Compres: Adopta! (Pasado/Bai Mudan) - Dongryong Lu Yan - 30-08-2025

No Compres: Adopta!
Zona Sur, Dia 20 de Verano, año 16.
[Imagen: C6kX3Y6.png]
De pronto. Pese a qué, trate de seguir caminando, me encontraba sorprendido gateando sobre nada más que el propio aire entre lo qué sorpresivamente había sido agarrado a partir del propio cuello, tal y como puede imaginarse hubieras agarrado de un gato bebe, nunca me había cruzado antes con semejante trato y tal vez por el calor del momento acabe reclamando unas palabras de frustración, incapaz de voltear la cabeza, o de atreverme a lastimar mi dama, -Oye, oye! Por qué no mejor agarras esta? Suéltame! Me la estoy pasando raro- Replique, quejándome e insultando por lo bajo.

No sentía dolencia ni estaba siendo lastimado.
Pero aun así me imaginaba que ella quería,
como hubiera sido con cualquier otro gato,
quedarse conmigo para cuidar e ir cuidando.

Es qué ¿acaso ella no veía mi ropa que era prueba de estar aseado y cuidado?, muchas personas podían asumir que, efectivamente era un gato de hogar, aunque de hecho fuera mi propia rutina, estaba lejos de parecer salvaje o perdido, por lo qué no podía imaginar sino qué estaba enfrente sino unicamente de una robagatos que había decidido de manera egoísta de ahora en más era suyo, ¿como le debía explicar qué no era exactamente un gato? me avergonzaba, realmente demasiado imaginar que una mujer tan hermosa como aquella me viera convertido en mi forma más común.

Aunque no negare pensar en regresar a mi yo.
Me resistía con temor a qué la hermosa mujer,
asqueada de acciones me llamara pervertido,
¿que más entonces? solo me quedaba escapar.

Razón por la qué, obediente en un principio, habría hecho caso de su palmada gentil y subido hasta su hombro en preferencia sinceramente poco agradable, a estar agarrado de mi maltratado cuello, entonces tosería un poco, sintiendo alivio casi inmediato y busque con la mirada hasta donde saltar pues como gato sí no me tenias agarrado en constante, eso de las alturas no me iba a hacer paro, ¿acaso ella no lo imaginaba? bueno, quizás no todos los gatos resistían caídas de más de 20 metros por lo qué para mi aquella dama de apenas 4 era un paseo, un salto sencillo, uno al que me prepare.

Entonces, la dama morena empezó a acariciarle bajo el mentón con una fascinación desvivida y entendí en su soledad qué era una mujer que necesitaba alguien que pudiera hacerle sentir confort, ¿acaso no sabia hablar correctamente? a este punto, por más hermosa que fuera, me habia dado cuenta que no era capaz de comunicarse correctamente y con más razon no pude solo despegarme, senti qué en ese momento algo de ella necesitaba sentir un apreton, así que… simplemente la deje ser y le palmee con mi pata delantera izquierda, preguntando -¿tú… realmente no puedes entender lo que estoy diciendo, verdad? eres alguien extraño- razonaría, imaginando cuanto se aprovecharían.




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RE: No Compres: Adopta! (Pasado/Bai Mudan) - Bai Mudan - 30-08-2025

Las lenguas del lugar siempre le habían parecido melodías. Unas más afinadas, otras más rudas, unas cuantas cavernosas y otras pocas desafinadas, pero todas, en definitiva, melodías harmoniosas que podía reconocer como lo que eran: idiomas. Por eso, cuando el gato le habló por primera vez, Bai creyó que aquel sonido se había perdido en el murmullo de la multitud. Y lo tomó por el eco disperso de una conversación cercana. Pero lo sorprendente llegó cuando volvió a escucharlo: nítido, cercano, imposible de atribuir a otra cosa que no fuese el propio animal.
Bueno, era aceptar eso o creer que estaba loca, y, a decir verdad, la locura era algo que ni siquiera contemplaba como algo parte de su ser.
Así que sí, atribuyó aquella extraña melodía al animal, y, lo más desconcertante, es que aquel maullido acompañado de un palmeo, fortaleció su extraña creencia.

De esta forma, incrédula, se quedó inmóvil en medio de la corriente humana que era aquella empedrada calle, sintiendo cómo los transeúntes la rozaban con sus ropas en un intento por esquivar a la imponente figura que interrumpía su paso. Entonces, pensó, trató de razonar y, antes de ni siquiera ser consciente de ello, incapaz de contener la duda por un segundo más, tomó de nuevo al gato. Aunque, esta vez lo hizo con ambas manos, elevándolo frente a sí como si necesitara asegurarse de que no había perdido la razón.

—¿Has sido tú quien me ha hablado?

Bai fijó en él una tensa mirada, apretó los labios y, finalmente, acercó la oreja al hocico del felino en busca de su respiración como si esperara descubrir un mecanismo oculto en un ingenio excéntrico disfrazado de criatura. Después lo apartó un poco, lo giró a un lado y luego al otro, examinando el temblor de la cola y cada gesto que pudiera traicionar la impostura de un artificio.

Y, al final, abrió la boca con una mezcla de temor y expectación para preguntar:
—¿No me estoy volviendo loca, verdad?


RE: No Compres: Adopta! (Pasado/Bai Mudan) - Dongryong Lu Yan - 02-09-2025

No Compres: Adopta!
Zona Sur, Dia 20 de Verano, año 16.
[Imagen: C6kX3Y6.png]
A su merced, sujeto en brazos y tomado entre sus dedos, observe sin reacción el flujo de emociones desembocar repentinamente sobre la mujer que ahora con ambas manos sobre mi busco fijamente, ¿buscaba pulgas o.. había entendido una fracción de palabras? no estaba seguro, pero terminaría de sentirme cohibido por toda la presión ejercida sobre mi cuerpo de manera que no exprese palabras, primeramente levantando una de mis patas traseras contra la nariz de la muchacha de manera que empujaría levemente buscando algo de espacio, mientras que la almohadilla gatuna era restregada.

Desafortunadamente no entendí lo que decía.
Pero ¿estaba tratando de comunicarse cierto?,
resultaba extraño que hablara en otra lengua,
pero no sabia sobre lenguaje siendo honestos.

Así que, aunque en un principio tenia la impresión de que la mujer encantadora me había entendido también sospechaba que hubiera sufrido algún traumatismo cerebral relacionado con el lenguaje, ¿tal vez era una hermosa mujer victima de la guerra? tal vez y sí, no hacia falta más que una bala en el lugar correcto para que alguien no volviera a hablar correctamente así que acabe aceptándolo, probablemente no había más misterio en sus gruñidos verbalizados que un esfuerzo honesto por comunicarse y me parecía en cierta manera cruel negarme a responder, a hablarle o a decirle algo.

Tal vez estaba desilusionado en cierta manera.
Lo cierto es que me parecía una gran lastima,
¡me rompía el corazón! pero así es el mundo,
de manera que suspiraba siendo observado.

-Esta bien, esta bien, ¿la has pasado duro hasta ahora cierto?- respondí, consciente de que aunque tratara de hablar mis palabras se perderían, incline mi barriga un poco y me incline hacia adelante, utilizando ambas de mis patas delanteras para acaricias sus manos con una inteligencia poco usual que revelaban una intención nunca antes vista en un gato a la hora de tratar de brindar consuelo, siendo que efectivamente, estaba sintiendo lastima por ella, imaginando las dificultades que había tenido hasta ahora por no poder comunicarse con nadie y a su vez, sin nada más que poder ofrecer, que el apachurro de mi forma felina para que se calmara un poco mientras tanto.



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RE: No Compres: Adopta! (Pasado/Bai Mudan) - Bai Mudan - 06-09-2025

Aunque las patas del animal eran suaves, su empuje era firme. Tan firme que, Bai, no pudo hacer otra cosa que retroceder el rostro sorprendida tanto por la aparente inteligencia del animal como el gesto. Porque, sí, es cierto, tal vez no hablaba con la lengua de los hombres, pero si en algo creía era en la existencia de ciertos gestos universales capaces de trasgedir la frontera de la especie.
Y aunque en otro momento, o incluso en otro ambiente más propicio a la duda, lo habría puesto en duda, ahora había decidido —inconscientemente— no hacerlo. Porque lo cierto es que, por muy racional que presumiera ser, no pasaba la vida devorada por dudas cartesianas. Así que, simplemente, se apartó… y esperó.

Y lo hizo hasta sorprenderse.
¿Qué por qué? Más bien preguntate si acaso no es siempre un siniestro prodigio que un animal hable. Porque aquel gato lo había hecho. Y aunque quizás sus ropajes pudieran insinuar algo, para ella, quien desconocía los posibles delirios y extravagancias de los forasteros, carecían de importancia.

Entonces algo hizo click en su mente y, de pronto, como el agua al intentar ser atrapada, el felino se escurrió de sus dedos que ya no tuvieron fuerza para retenerlo. Y sí, intentó atraparlo para evitar que cayera, pero la sorpresa había sido superior a sus reflejos. Tan sorpresiva que, cuando su entendimiento alcanzó el hecho, sus manos ya cubrían su rostro, oculando sus labios temblorosos e intentando sofocar la mueca de horror que se le había dibujado. Así que cuando su cerebro lo procesó sus manos se fueron hasta su rostro donde cubrieron sus labios. Y aunque intentaron también tapar un murmullo irrepetible, un "ah" brotó de sus entrañas.

¿A caso se habría hecho daño el animal?

Sacudió la cabeza entonces, negando con un gesto que sólo a ella parecía tener sentido. Después se inclinó hacia la criatura para musitar una disculpa. Fue en ese instante cuando comprendió que habia pasado algo por alto: había deseado llevárselo para proteger a sus gatas de un posible peligro. Pero si aquel animal hablaba… ¿Cómo podía seguir creyendo que su amenaza era la misma que que la de antes? ¿A caso no era mayor?


RE: No Compres: Adopta! (Pasado/Bai Mudan) - Dongryong Lu Yan - 06-09-2025

No Compres: Adopta!
Zona Sur, Dia 20 de Verano, año 16.
[Imagen: C6kX3Y6.png]
“Oh!” reflexione, sin profundidad, observando de cara a gato la sorpresa ajena alrededor del rostro mientras me resultaba imposible imaginar que no me hubiera arrojado más que por querer hacerlo, ¿debía estirarme mientras descendencia al suelo para caer de pie? era capaz, pero incluso midiendo 4 metros y cayendo en su aproximado por haberme mantenido a la altura de su rostro no haría eso, probablemente debía, pero no quería hacerlo, entonces el sonido de la caída fue seco casi como sí una felpuda colcha negra o un saco de naranjas fuera golpeado, cayendo de cabeza, me sentiría mal.

No me dolía la cabeza ni me había herido claro.
Al final ¿no había caído ya de 20 metros antes?,
más la sensación de ser arrojado me consumía,
de manera que tras haberme quedado tendido.

Y observando, del horizonte tanto pisadas como así de la voz distante qué parecía trasmitir con indiferencia y normalidad, decidí que no quería saber, no quería entender sí buscaba dañarme, simplemente decidí que lo mejor era completar mi distanciamiento de aquella mujer hermosa y apenas hubo la oportunidad para levantarme, aunque me sentí mareado, dirigí mi mirada a ella, ¿como pudiste? reflejaban mis ojos con sencilla decepción, entonces le di la espalda y comencé nuevamente con un camino entre los zapatos y ruedas del pequeño lugar, buscando alejarme.

Entonces llegue a un callejón oscuro y solitario.
Más solo me sentía desolado por las acciones,
de manera que me acerque a un contenedor,
uno de basura, cerca de un vagabundo y me acoste.

El viejo hombre mi miraba con una decepción propia de sus historias, pero entendió con solo verme que a pesar de las ropas coloridas que llevaba también necesitaba un tiempo para poder procesarlo, para poder calmarme y agradecí no se acercara, a veces eso era algo valioso en un compañero y en aquel momento me habia sentido tonto por haber dejado que una mujer me terminara cargando, porque no era un gato, no realmente y en unas horas, sí la vida lo permite, pensaba comprar algun sandwich que compartir con el vagabundo maloliente que no me parecia tratar mal de momento.


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RE: No Compres: Adopta! (Pasado/Bai Mudan) - Bai Mudan - 07-09-2025

La cabeza le daba vueltas...
El gato había emitido un sonido extraño, uno inclasificable en el catálogo de maullidos habituales. ¿Acaso efa un error de percepción suya, una construcción mental que había confundido con un lenguaje? Pero si no era así, entonces no había garantía de que ese sonido significara algo para el gato en el mismo sentido en que significa algo para ella. Pues, quizás, para el animal no era palabra sino pura vibración, y, ella, lo interpretaba como una forma de gramática secreta.

Esos pensamientos se reflejaban en la mano sostenida en el aire. En un gesto a medio camino que se cortaba por el horror de sus pensamientos. Pues, por un lado, le estremecía la idea de haberle hecho daño, por el otro, se preguntaba si lo que había escuchado no era más que su propio deseo de lenguaje reflejado en un animal. Y aún así, se maldecía por ese gesto velado y roto que manifestaba de forma física la incertidumbre.

Entonces, ocurrió algo extraño. Su pierna avanzó queriendo acercarse, su mano continuó extendida pero el gato... esa mirada dolida, lastimera y traicionada, compungió su corazón haciéndole pensar lo siguiente: —¿Por qué temo a lo desconocido si mi pathos es conocer?
Pero antes de que su cuerpo reaccionara el animal ya se había ido.

Y entonces volvió el vértigo de lo inefable.

¿Por qué ella, amante del conocimiento, se sentía así? Simple: porque, si hablaba, el peligro ya no estaba solo en sus garras ni en su biología, sino en el mismísimo lenguaje. Porque entonces ya no era solo un animal, sino un locutor. Y, en ese caso, ¿qué derecho tendría ella a llevárselo, castrarlo o domesticarlo? Ya no sería un gato, sino otro.

Y, al ser otro y aceptar que hablaba, ¿no debería también aceptar su libertad? Pero si lo rechazaba, si pensaba que era una ilusión, ¿no la condenaría a la duda eterna de si acababa de silenciar a un interlocutor único en el universo?

En ese punto, lo “peligroso” ya no era el gato, sino la pregunta que se instalaba en su mente: ¿qué era hablar, y quién tenía derecho a hacerlo?

Pero el animal se había ido, las dudas ya se habían instalado y ella… ella simplemente no sabía qué hacer. Sus piernas aún temblaban por la extraña situación, el frío miedo resultante de sus posibles desafortunadas acciones se mezclaban con la fiebre del conocimiento, y, en ese cruce de sensaciones, no pude hacer otra cosa que llevarse la mano al pecho y respirar profundamente.
Una, dos y tres veces.
Cerró los ojos y volvió a respirar una vez más.

Y entonces lo comprendió: debía buscarlo. Mas de nada le serviría preguntar a su alrededor, pues nadie hablaba su idioma. Así que pensó en algo diferente. Era inteligente, lista, y debía usar la creatividad.
¿Cómo se caza a un cazador?
¿Cómo se gana al hambriento?
Tal vez la única forma de “cazarlo” era dejar de perseguirlo; tal vez la única manera de saciar al hambriento era ofrecerle algo más que alimento. Y eso haría. Así que buscó la tienda más cercana de comida en la que hubieran símbolos numéricos, compró un poco de pan y luego se alejó buscando rastros del animal.

Así que finalmente lo encontró, junto a su aparente amo: un vagabundo de la ciudad que lo hospedaba. Nada que ver con ese gato limpio y fino que estaba a su lado.
Extrañas costumbres para una curiosa isla, pensó.
Mas no se detuvo en sus intenciones.
Se adentró un poco en el callejón, sin dejar de observar lo que ella creía que era una relación entre hombre-animal y, con un gedto suave, dejó el pan como ofrenda. Después, simplemente se retiro.