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Una mano amiga // Presente relativo (+18) // Priv. Maki D. Zen´in - Versión para impresión

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Una mano amiga // Presente relativo (+18) // Priv. Maki D. Zen´in - Rackham Uker - 27-08-2025

¿Cómo su vida había pasado a ser así?

No estaba en contra de las vueltas que había dado el destino en estos últimos días. Escapar de su hogar, de nuevo, ser reclutado por una mujer para unirse a una tripulación mientras unos mafiosos querían “reclutarlo” también. Acabar en una tripulación de varias personas y conocer a sus nuevos compañeros. Todo había sido muy rápido, muy caótico, apenas había tenido tiempo de razonar por completo las cosas.

Y ahora estaba ahí, completamente solo de nuevo. Decidió comenzar a ordenar las cosas en la cocina, su área de trabajo, lugar que suponía que sería ocupado por él más de una vez al día. No tenían tanta comida, pero tampoco era un problema, estarían en esta isla por algunos días según escuchó, por lo que simplemente se encargó de colocar cada alimento en su lugar. Los demás aún se hallaban en la isla, o durmiendo en sus habitaciones. Poco le importaba lo que ellos hicieran con su tiempo, pero el pelinegro razonó que sería bueno tener organizado el espacio de trabajo para la mañana siguiente, cuando todos querían desayunar algo seguramente.

El silencio solo era interrumpido por el sonido de cada cosa que movía de lugar. Le gustaba la soledad, pero había tantas cosas por preparar que tampoco le vendría mal una mano extra. Tal vez podría ir a pedir ayuda a alguno de la tripulación, pero… Negó con la cabeza tras meditarlo por unos momentos, podía encargarse solo, simplemente le tomaría un poco más de tiempo.

Al terminar de acomodar todas las cosas, comenzó a revisar cada cajón y gabinete. Comenzó a anotar mentalmente donde se encontraba cada instrumento y especia, cubiertos y ollas, al fin y al cabo sería más veloz si conocía todo de antemano. Al finalizar esto, volvió a quedarse pensativo, analizando si podría preparar algo rápidamente, solamente para probarse a sí mismo si es que en verdad recordaría todo.

Soltó un suspiro y se sentó en una silla cercana. Ya lo meditaría luego de un pequeño descanso. El calor del verano no había sido aplacado por la noche, y su sudor comenzaba a molestarlo, por lo que aprovechó el rato a solas para quitarse la camiseta y poder respirar un momento. Pensó que un poco de alcohol estaría bien, pero no conocía tan bien a la tripulación como para tomar lo que era de todos, así que tendría que esperar.

No pudo evitar ver las cicatrices en sus brazos. Ni el tiempo ni el entrenamiento borraban esas marcas, ese recuerdo de su debilidad. ¿Cuánto tiempo más? ¿Cuánto más esperarían los fantasmas de su familia a que él cumpla su promesa? ¿Cuánto tiempo más los recordaría?


RE: Una mano amiga // Presente reativo // Priv. Maki D. Zen´in - Maki D. Zen'in - 27-08-2025

El barco anclado en el puerto de Karate, se mecía apenas con el suave oleaje azulado y radiante, amaba el viento salado, el agua y el sol, radiante y cálido. Deseaba todo lo que implicaba la aventura, y cada momento de nuevas experiencias le fascinaba, esta vez estaba recostada en su cama tratando de armar un acorde complicado que llevaba desde la mañana atorado en su mente… pensaba en ojos azules, brazos fuertes y a veces se sonrojaba pues la imagen del cocinero se le venía a la mente… ♪Maldición… porque es tan lindo ese tonto… mejor voy por algo de comer o no podre dormir.♪ Cuando pensaba solía hacerlo mientras trataba de buscar una tonada correcta para sus canciones. Amaba cantar y fue una de las pocas cosas que no podía hacer mientras era entrenada entre los Marines. Tarareando una canción de cuna que le cantaba su padre cuando pequeña se levantó de un salto vestida solamente con una camisa… larga, una especie de pijama improvisado pues solía dormir desnuda, pero ahora no podía pues había mucha gente en el lugar. Ahora no vestía mucho mejor, pero al menos cubría casi todo.

Camino por la cubierta, curiosa buscando la cocina… el aroma que aun persistía de la ultima comida le guio con sus ojos semicerrados y comenzó a salivar un poco pues recordó lo que le había servido el cocinero en la mañana… solo delicias, una sopa de verduras y lasaña de berenjena. Años desde que era niña que no comía algo como lo que cocinaba su madre. Se detuvo en el pasillo y podía escuchar en la lejanía al gigante roncar… Thrym… no imaginaba como navegarían con un ser tan grande pero seguro el capitán lo solucionaría. Cuando paso por las escaleras a los calabozos… pensó en Merlot. Era prisionera de verdad. Necesitaba hablar de eso con ella, ¿Sería el momento?... bajo dos peldaños para ir donde la mujer a salir completamente de las dudas. Pero entonces cuando su pie desnudo floto sobre el tercer escalón sintió el rugir de su estómago… se saboreó los labios y se detuvo… se tocó el estómago y volvió a subir 

Silenciosa como una gata en la noche llego a la cocina, quizás podría robarse algún panecillo sin que nadie lo notase… se deslizo y escucho alguien trabajando dentro, quien seria? Algún otro ladronzuelo hambriento quizás?. Obvio… —Cocinero… que hace tan tarde? Insomnio?— Entro caminando con su vaivén habitual, descalza, altiva y con la vista afilada en… los músculos del muchacho… estaba sin camiseta y podía ver el sudor rodando por su piel… era excitante. Casi podia palpar con ella la intensidad de su fuerza plasmada en su respirar en sus ojos. en su semblante. Cuanto… lo deseaba. Se giro y abrió el refrigerador… —Cree usted que echen de menos un trozo de queso y… un poco de vodka?... tiene vodka? Verdad?, no creo que seamos un grupo de piratas tan desgraciados que nos quedemos sin licor verdad?— Maki volvió su vista al interior del refrigerador y se agacho lentamente… dejando a la vista sus largas piernas y su culo solo cubierto por su ropa interior. Tomo un trozo de queso y lo puso en su boca… se levanto muy lentamente y cerro el refrigerador. —Shoi ago quisquiyosha con shiertash coshash— Hablo con el queso entre los dientes.

Le sonrió y abrió una gaveta y saco una botella de licor… se acercó a él y se plantó frente a el en toda su altura. Seguro podría ver sus piernas, su camiseta apenas cubriendo su zona intima y sus pechos desnudos bajo la camiseta. Alzo la botella para beber un trago larguísimo y se le acerco aun mas para meterle el trozo de queso en la boca… y lo siguiente fue muy atrevido… camino poniendo sus piernas al costado de el sentado, una a cada lado para sentarse en su regazo, rodeando su cuello, y acercando su rostro a la de él. Maki olía mucho a almendras y Mucho a Jabón neutro y su cabello a vainilla fuertísimo. —Por que un hombre como tu esta tan solo… cariño… no tienes miedo de la noche? Del relámpago y el veneno?...— Preguntó con una voz cambiante, melosa, mas cariñosa y melódica que la suya mientras respiraba sobre él, solo a dos centímetros de la boca y los labios del hermoso cocinero.

No se refería precisamente al miedo a esas cosas precisamente, sino que se refería a la soledad de viajar sin nadie, al abandono por parte de la gente malvada y a la traición de aquellos que se supone uno confía, pero le abandonan… se movía delicadamente, sutil, pero sin pausa sobre el hombre, podía sentirlo apegado a su cuerpo semi desnudo… con sus manos recorría cada musculo, cada protuberancia llena de testosterona… y sintió que su boca seria un manjar dulce como el almíbar de probar. Se había contenido todo el viaje desde que lo vio la primera vez. No era amor… pero lo encontraba… misterioso y excitante. sea cerco finalmente y le dio una mordida a aquel queso casi rozando sus labios.


RE: Una mano amiga // Presente relativo (+18) // Priv. Maki D. Zen´in - Rackham Uker - 27-08-2025

Ya había pasado mucho tiempo sentado y el cansancio no se iba. Tal vez se le había hecho tarde, no estuvo vigilando la hora y por eso no sabía cuánto había tardado en acomodar todo. Pensaba en irse a la cama, pero el sonido de una puerta abriéndose a sus espaldas lo hizo girar su cabeza para ver de quien se trataba. - Oh, lo siento, ¿hice mucho ruido? -. Pensaba que ella ya estaba durmiendo, y tal vez lo estaba y él fue quien la despertó. - Solo estaba organizando todo para no tener problemas mañana en el desayuno -. A diferencia de ella, el pelinegro no prestó atención a la mujer, ni a como iba vestida, se limitó a mirar hacia los gabinetes para apreciar su trabajo terminado.

- Creo que tenemos mucho más alcohol que comida, así que no creo queeeeee… -. Su frase fue cortada a mitad de camino, pues fue en ese momento que giró su rostro hacia ella y pudo notar la poca vestimenta que cargaba la mujer. Sus ojos se abrieron como platos al verla, las palabras se le quedaron atoradas en la garganta y su rostro se puso tan rojo como un tomate, razón por la cual tuvo que desviar la mirada hacia otro lado y taparse la boca con su mano, intentando disimular no haber visto nada. - Ah, ¿si? No… n… no creo que tenga problema p… para preparar lo que tú quieras… -.

Fue en ese momento que ella se plantó frente a él. La mirada del muchacho recorrió de arriba a abajo el cuerpo de la cantante, teniendo que tragar saliva al momento en que notó sus pechos casi al descubierto. Su acercamiento puso en alerta todos los sentidos de Uker, y eso terminó con un trozo de queso entre sus labios.

¿Acaso quería torturarlo? Tampoco la detuvo en cuanto ella tomó por asiento su regazo, juntando sus cuerpos y obligándolo a verla a los ojos, mientras sus nariz se llenaba del olor a almendras y vainilla que ella desprendía. Quería hablar, preguntar el porqué de esas acciones, pero la voz dulce que ella le dejó escuchar hizo que esas ansias se perdieran en sus pensamientos. Dejó que sus brazos se relajaran y sus manos tomaran la cintura ajena con un poco de temor, tal vez deseando que no se separara de él.

Era atrevida, lanzada, no parecía mentir ni con sus palabras ni con sus acciones. El cocinero no podía evitar las preguntas que se adueñaban de su cabeza, la cual se aclaró por completo cuando ella dividió aún más la poca distancia que los separaba, mordiendo el queso entre sus labios. El resto del alimento cayó dentro de la boca del joven, quien lo mordió con calma, sin dejar de ver a la mujer, hasta tragar y poder hablar finalmente. - Yo… No creo poder tener miedo si tú… si tú… si tú estás cerca… Maki… -.

Sus mejillas rojas por la vergüenza, el leve temblor en su voz, todo indicaba que nunca había estado en una situación similar, y aún así su mente le pedía que esto no terminara, que ella siga tan cerca de él como ahora. - Nunca pude volver a preguntar, pero… ¿cómo está tu pierna? -. Una de sus manos se movió con delicadeza, posándose sobre el muslo en el cual ella había resultado dañada el día que se conocieron. Su otra mano también se movió, pero esta comenzó a recorrer el torso ajeno, pasando a su espalda antes de llegar a sus pechos. Sentir su piel, su cercanía, sus brazos rodeando su cuello y obligándolo a verla a esos ojos que parecían rebozar en llamas.

- Lo siento, nunca… nunca hice algo así, con nadie, pero… -. La mano que recorría su espalda utilizó un poco de fuerza, atrayéndola hacia él y pegando aún más sus cuerpos. - ¿Puedo… puedo atreverme a… pedir que no te separes…? -.  Sus labios ahora se rozaban al hablar, como si ella fuera a volver a dar una mordida a ese queso, ya inexistente. Deseaba probarla, conocer cómo se sentía aquello que venía a su mente, y no pasó mucho tiempo antes de que cediera a sus instintos. Terminó por sellar la distancia entre ellos, acercando sus labios y besando a la mujer con pasión, aunque, lo más seguro es que le faltara mucha práctica.


RE: Una mano amiga // Presente reativo // Priv. Maki D. Zen´in - Maki D. Zen'in - 28-08-2025

No le respondió, solo olfateo el ambiente una vez más, le movía ese aroma, entre dulce, ajo frito y no sabía que otra esencia más. Pero lo que la traía ahora era hambre, el cual paso rápidamente, al mirar el cuerpo de Rackham. Esculpido por la disciplina no podía creer que se pudiera conjurar un hechizo sin palabras sobre ella. no uno así de fuerte, no uno así de intenso. Lo conocía de solo un par de días, había tenido algunas miradas furtivas, le había mirado el culo, había sentido sus brazos a su alrededor, su aliento y su respiración, sus ojos azules y hermosos eran prueba de que era peligroso mirarle. Su corazón lo sentía y lo afirmaba cada vez que se le acercaban o le miraba. Pues le parecía que el también le miraba. ¿O era una locura de su mente trastornada que le jugaba una broma?

Su reacción fue de lo más tierna, desvió la vista con obvio acaloramiento en su rostro, podía percibir el rubor carmesí subiendo poco a poco por el cuello, las mejillas y alojándose en las orejas del muchacho… era cierto que venía ligera de ropa, pero no tanto como para causar esa impresión. ¿O sí?... entrecerró los ojos y sus labios temblaron suavemente ante el joven. Sabia que su piel era un desastre marcado por el fuego de su estupidez y falta de autonomía a la hora de actuar. Jamás volvería a ser un títere. Solo haría lo que le plazca cuando le plazca. —Descuide… solo comeré y beberé un… poco.— Le metió el trozo de queso y se aseguró de rosar su mentón con sus dedos de manera delicada.

Sus manos se posaron en su cintura provocando que se sintiera protegida incluso mas aun que bajo cubierta. Masticaba el queso que habían robado… —Ahora usted es cómplice de un delito en este barco así que espero no cuente nada de las faltas que se produzcan… a… h… o…r… a…— Mientras abrazaba su cuello rodeándole con sus quemadas manos intentaba apegarlo mas y mas a ella. quería que sintiera sus pechos ansiosos debajo de esa camisa casi abierta. Y se movía delicada y sutilmente sobre el para sentirle, sentir el roce de sus cuerpos jóvenes y vibrantes… —Claro que ya no debe temer nada. yo dije que le protegería y no lo he hecho hasta ahora?— Aseguro con palabras dulces y muy distintas a las de siembre… la luz de la luna mientras se colaba por las ventanas que daban al ancho mar. Maki suspiraba y gemía bajito, muy bajito, sin perder su afelinada vista de él. Expectante, atenta a cada musculo del muchacho… bajo lentamente su mano recorriendo sus músculos desnudos, su hombro, su brazo, su antebrazo y finalmente su mano… la guio… lentamente para subirla por su cuerpo hasta su pecho derecho… para que se deleite, para que la toque y sienta aquella firme pero blanda consistencia tan agradable al tacto… Maki echo la cabeza hacia atrás mirando al cielo, el tacto de su mano era delicioso y sabia. Ahora estaba segura. Lo que necesitaba era ser amada. Esa noche.

Pregunto por su herida, ella solo asintió con la cabeza mientras subió sus manos a su espalda, as sus pechos, y tocarla esa noche después de tanto peligro, solo bastaba una bala perdida, un golpe mal dado o incluso un arresto y su camino hubiera terminado muy diferente. Movió sus manos sobre las de el y la insto a apretar.as… llevo una de sus grandes y fuertes manos a sus labios y abriendo grande, saboreo los dedos del cocinero, metiéndolos suavemente en su boca con su lengua mientras movía sus manos y sus dedos dentro de su boca. El apego sus cuerpos con algo de rudeza… ella chilló sorprendida de pronto, pero para nada molesta… ella aparto un poco abriendo más la camisa y volvió a él. Apegando el máximo su piel a su pecho… amplio, firme y dorado. —Claro mi príncipe, si lo desea nunca me apartare de aquí… ni de usted… si lo desea, viviré sobre usted…— Le aseguro sin apartarse ni de su mente ni de sus sueños, milímetro a milímetro se acercaba y seguía moviendo su pelvis lentamente, quería que estallara en llamas que se reventara su pasión y desbordara el fulgor de su piel. —Deseaba desde que le conocí, saber si sus labios son tan dulces como una fruta madura, quiero creer que… yo… yo… le gusto?... no cree que soy un monstruo?...— Se movía, a milímetros, aumentando la tensión, el tacto de sus pieles, de sus manos y de sus cuerpos… un rose y otro y otro de sus labios apasionados lo suficiente para saber que estaban los unos para los del otro. Mas como tímidamente esperaban el momento de que se derritieran en el interior de los del otro.

Su boca se pego cada vez mas y su lengua de inmediato ataco como una serpiente atrapada intentando liberarse, jugueteando con su humedad, sus labios ampliamente abiertos y moviéndose con pasión sobre la boca del cocinero mientras le guiaba con una de sus manos para que le tocase, quería que recorriera cada parte de su cuerpo y no dejar misterio que no resolvieran sus dedos… movía su cabeza al vaivén de la apasionada unión y le revolvía el cabello juguetonamente, sobre todo el mechón de color blanco que le dotaba de una madures que le calentaba a Maki. Una que le encendía de sobremanera… se separo entonces y un poco de la húmeda saliva, un hilillo entre ambos pareció persistir para no dejar que se separasen y volvió al ataque, del cuello de Uker, su lengua se movía de arriaba abajo con mordidas esporádicas, nerviosas y cargadas de lujuria. Se separo un poco, solo lo suficiente para poder hablar con propiedad. —Cariño… tienes… tú sabes… protección? ya sabes… un condón?— Maki entonces movió sus manos lentamente sobre el pecho de él y bajo rápidamente acariciándole para llegar a su entrepierna.


RE: Una mano amiga // Presente relativo (+18) // Priv. Maki D. Zen´in - Rackham Uker - 28-08-2025

¿Cómplice? Era ella quien se había acercado a él de esa manera tan atrevida y lujuriosa, y aún así el cocinero no podía contestarle, embobado por el momento y el repentino sentimiento de necesidad. Podía sentir claramente como ella se movía sobre él, como suspiraba cerca de su rostro, como esos pequeños gemidos llegaban a sus oídos, todo eso hacía que quisiera más. Su mano fue tomada por la mujer, siendo llevada a los pechos ajenos. Dudó por un momento, en si todo esto era una buena idea, pero notó enseguida la suavidad del cuerpo femenino, incluso bajo la fina capa de tela que separaba sus pieles. Tal vez fue eso lo que hizo que olvidara esas dudas iniciales, tal vez fue la reacción de la muchacha, tal vez fue la unión de todas las cosas.

No hubo respuesta a su pregunta más que un leve asentimiento de cabeza. Lo entendía, no debían hablar de esas cosas en estos momentos, pero… ¿De qué se supone que hablaran? ¿Debían hablar? Ahora ella simplemente usaba una de sus manos para saborear sus dedos, mientras que la restante apretaba con delicadeza uno de sus pechos, animándose también a juguetear tímidamente con su pezón. Fue ella misma quien abrió más la prenda que separaba su piel de los ojos del pelinegro, pero no le permitió ver mucho antes de lanzarse sobre él para pegar sus cuerpos.

Escuchó esa voz tan dulce de nuevo, tan diferente a la que había usado con él los días anteriores. El movimiento sobre él no cesaba, y sus manos se colocaron con firmeza en la cintura de la muchacha, abrazándola y permitiendo moverse más sin temor a caerse. ¿Cómo esperaba que le respondiera? Sus labios rozándose al hablar, el calor corporal desprendiendo de ella, su movimiento de caderas tan pequeño pero tan constante, todo lo volvía simplemente loco. - Yo… y…yo… -. Tuvo que cortar sus palabras para ahogar un pequeño gemido entre sus dientes. Comenzaba a ser difícil resistirse a este momento, comenzaba a ser difícil no pensar en ella de otras maneras. - No creo que… ah… que seas un mo… un monstruo -. Evitó la pregunta anterior, pues no tenía una respuesta. Todo en su cabeza le decía que eso que sentía era amor, pero, ¿Y si se equivocaba? ¿Y si simplemente era preso de la lujuria del momento y luego rompía el corazón de Maki?

Y ahí llegó, ese beso. Sintió la humedad de la boca ajena, y no pasó mucho tiempo hasta que la lengua de la mujer comenzara a marcar el ritmo entre ellos. Pasión, fuego, juventud, podía sentir todo eso de ella, y simplemente podía utilizar sus brazos para atraerla a él y que no se separara. Sentir las manos de la mujer jugar con su cabello le daba una sensación extraña, y en cuanto comenzó a faltarle el aire ella separó sus bocas, dejando al muchacho expectante de más, solo un poco más. Se le fue cumplido, pero esta vez fue su cuello el blanco de la lujuria. Movió su cabeza hacia un lado, dejando que ella tuviera todo el acceso que quisiera a él, mientras que una de sus manos recorría la espalda ajena, sintiendo cada centímetro de piel y cicatrices como si fuese una obra de arte.

Su respiración se hizo más pesada, y su mano bajó por la espalda de la peliverde hasta llegar a su ropa interior. Dudó por un solo instante, pero una pequeña mordida en su cuello fue el aviso que su mente necesitaba para seguir, adentrando su mano a la zona privada de la mujer, apretando una de sus nalgas mientras que ella dejaba descansar el cuello del cocinero. - No, yo… -. Sentir su mano recorrer su torso era peligroso. - Nunca… nunca pensé que… alguien querría estar conmigo… así -. Sus ojos no se despegaron de los hermosos ojos dorados que parecían querer dominarlo por completo, mientras que su mano libre acompañó a la ajena hasta llegar a sus pantalones, los cuales le ayudó a mover, dejando al descubierto su miembro, y la erección que ella le había provocado con todo eso.

Deseaba seguir, esperaba que ella no se tome a mal su respuesta negativa sobre el condón, pero de igual manera sus manos continuaron recorriendo el cuerpo ajeno. - Si seguimos aquí… los demás podrían vernos… -. Pese a sus palabras, una de sus manos se internó dentro de la ropa interior ajena, tocando con suavidad su entrepierna, buscando saber si esa era la manera correcta de hacerlo. Su otra mano, por otro lado, terminó por abrir la camisa que la mujer llevaba encima, dejando al descubierto sus pechos, los cuales observó por un momento, antes de agachar su cabeza y comenzar a besar y lamer uno de estos.

Fue solo un instante, tal vez así podrían seguir incluso si solo debían mantenerse en ese juego interminable. - Dime, ¿tú me... amas? ¿O simplemente será algo pasajero y lo... lo olvidaremos mañana? -.


RE: Una mano amiga // Presente relativo (+18) // Priv. Maki D. Zen´in - Maki D. Zen'in - 30-08-2025

Deseaba sentir cariño, pasión y el tacto ajeno, era puro fuego, no era virgen pero tampoco una maniática sexual, pero si que disfrutaba amar y ser amada, su cuerpo parecía más que dispuesto y cada sensación, cada tacto y cada caricia calaba más hondo de lo que él pudiera creer. Maki no deseaba que la dejasen, que la abandonasen seria lo peor. Ser impotente a algo que no pudiera cambiar lo segundo, pero ser rechazada era común, era horrible, desfigurada, quemada y solo aquellos que accedían a estar con ella lo hacían con la luz apagada. Lo comprendía, era lo que era y aunque le daba una pena tremenda. Debía aceptarlo o el dolor se volvería parte de si para siempre al negarlo.

Inexperto seria una palabra adecuada para definirlo. Casto?. Probablemente, eso hizo que se calentara más, pudo sentir como se humedecía y que le ansiaba, pero no era ansioso, lo pudo notar, quizás en su mente… será que también deseaba tocarle? Sera que al fin había encontrado a alguien que la miraba más allá que un fetiche extraño?.  Por qué lo notaba… Jensen… desde que la vio, le llamo besada por el fuego. Ósea que en su mente estaban claras las marca, el fuego, las cicatrices, el dolor. Eso le llenaba de melancolía y le molestaba. Le partía el corazón, sin embargo, su… RK… solo le hablaba como alguien más, no de mujer, no de quemada, no de cantante, sino como persona. Sentía que le… le… amaba… no, no. Era muy pronto. Quizás era solo un embustero más y le haría daño, como todos.

con sus palabras al menos confirmaba que no le consideraba un monstruo, al menos no aquellos que rondaban en la oscuridad. Sino aquellos que viajan por el mundo con pieles humanas. Estaba satisfecha. Al menos sabia que hacia un buen trabajo pues comenzaba a sentir su hombría y a desvelar sus más recónditos secretos. Ella semi desnuda solo podía sentir la pasión que se desbordaba a través incluso de la entorpecedoras telas. Barreras que impedían encender la pasión de ambos. —Esas palabras espero que sea verdad cariño, por que en verdad seria decepcionante que se caigan con sus acciones, no busco dominarle, no busco encarcelarle, solo quiero… que me… ame…— Su boca húmeda se volvió contra sus labios, lamiendo, luchando, intentando irrumpir en su boca su apasionados labioso abiertos como trampas del amor deseaban solo reventarlo. Hacerlo pedazos de una forma en que no pudiera pensar en nada mas que sus labios fogosos. Eso quería Maki… la maquiavélica.

Su pecho era hermoso, firme seguro y esculpido por la disciplina… no podía esperar a verlo entrenar. A sudar frente a sus ojos para devorarle en silencio como un depredador que le acecha y espera que la comida este lista, distraída y vulnerable. Se lanzo sobre esos músculos y los mordisqueo mientras dejo que se divirtiera con su cuerpo, esta noche el cuerpo de la joven era de él y podría hacer lo que quisiera. Por fuera y por dentro.

Su mano aventurera no tardo en encontrar el camino… otra había frenado un poco quizás pero no ella, ella era fuego pasión y palabras fulgurantes… bajo la vista para guiarlo hacia su interior, sus dedos, una ligera incomodidad que desapareció en cosa de segundos y le dejo solo… se echó sobre el cuerpo de el y se poso sobre su cuello para disfrutar como sus dedos juguetones exploraban su interior por completo, ahogando gemidos y arrancándole quejidos de placer que no la dejaban respirar con normalidad. Con su boca abierta respiraba y se quejaba, sentía que la electricidad y el tacto en su interior le provocaba eso que necesitaba. Un sentimiento delicioso, como si su cabeza fuera a explotar.

Finalmente, cuando despejo las dudas… la sorpresa le inundo, le hizo palpitar el corazón, buena forma, color parejo, nada raro, buen… tamaño. Los besos en sus ubres no provocaron calma, sino todo lo contrario, la agitación fue más alta y su torso parecía que explotaría en mil pedazos, sus pezones duros como roca deseaban que los lamieran los tocasen y los mordisquearan con algo de rudeza, ella hundía con algo de fuerza su rostro en ellos, aunque no eran tan masivos como otras mujeres, eran aceptablemente reconfortantes, al menos aquellos que habían probado su fruta no habían tenido reparos… —Silencio… ya lo ve… vere…veremos… tu solo come… aliméntate de mí… es una pe… ho dios… cómeme cómeme toda… si… es una pena lo del condón… ven levántate… te daré una muestra de lo que deseo.— Lo hizo levantarse a base de besos ella desnuda y el con los pantalones abajo… poco a poco comenzó a bajar besándole todo… cuello, pecho, abdominales y finalmente estaba ahí, arrodillada dándole la vista de sus tetas y parte de su trasero, comenzó suavemente a masturbarle, era grande, dos manos de ella y tres dedos eran necesarios para cubrir su longitud. Suavemente… mordiendo su labio inferior movía ambas manos con firmeza. Un poco más fuerte, más y más… hasta que noto algo de ese liquido preseminal que tan dulce sabia era… con sus labios beso su glande y con su lengua como una víbora comenzó a sentir su sabor… lenta… muy lentamente comenzó a engullir su miembro poco a poco hasta que llego a la mitad de él… su garganta ya comenzaba a llenarse… miro arriba depredadoramente y empujo… agarrando las nalgas  del cocinero empujo más para que comenzase a penetrar la laringe… era insaciable y una caliente de mierda… desde que lo vio… no quiso mentirse, deseaba esto y no lo negaba, pues era una mujer y una con necesidades muy urgentes.

Llego finalmente hasta la base del pene y las lágrimas de sus ojos brotaron de forma obligatoria… pero aun así su lengua emergió desde abajo rozando sus testículos… engullo ahora moviendo su cabeza adelante, atrás mientras le mantenía firme desde el culo para que no se escapara… que acabara era su misión… más… más… engullía con violencia sacando y metiéndosela en la garganta hasta el fondo. Ella... sintió las manos del RK tomándole el cabello ella intuyó que quería más y supo que quizás quería presionarla más cuando quería respirar… los espasmos de muerte se propiciaban en todo su cuerpo al sentir el aire y ella, valiente, los aguantaba solo para satisfacer al maldito cocinero que le prendía con total locura.

Sus manos entre la felación se movieron a su vagina para comenzar a estimular su interior… ardía por dentro, luchaba contra su impulso de acabar y de caer rendida y agotada… quería destruirlo, obliterarlo sexualmente… su imaginación voló y se vio empalada por él, sometida y violentada, pero eso no ocurriría. Nadie doblegaba a la potente malnacida Maki, ni con espadas ni con besos… de pronto no resistió más, sus ojos descordinaron sus parpadeos y tuvo que sacarlo de su garganta… el jadeo, la saliva y los jugos iniciales de RK estaban goteando mientras ella sofocada trataba de volver a tomar aliento… esta amalgama pegajosa caía sobre sus tetas y mirándole como enfurecida… volvió a tomarlo de improviso para tragarlo una vez más… ahora más violentamente… hundiendo sus garras en la cintura y llevando su mano explorando sus abdominales, marcados por una vida de entrenamiento… eso le calentaba mucho… demasiado… el camino que marcaban esos músculos era una especie de flecha que le guiaban a su gran miembro… que se hundía entre sus labios, boca y garganta. Sus quejidos, gemidos y sollozos se volvieron más intensos hasta que nuevamente sintió la necesidad de respirar y se apartó… ahí medio ahogada se levantó… sus ojos chocaron con los de su señor protector. Se limpio la boca con la muñeca y jadeante… sopeso la posibilidad de que el tambien hiciera lo mismo por ella.


RE: Una mano amiga // Presente relativo (+18) // Priv. Maki D. Zen´in - Rackham Uker - 30-08-2025

¿Cómo podría explicarle que no entendía lo que significaba amar a alguien de esa manera? Ella encendía algo en él, algo muy peligroso, pero no podía evitar continuar con ese juego perverso. La deseaba, deseaba mantenerla a su lado, al menos esta noche, deseaba ese calor que ella brindaba incluso cuando no estaban tan cerca como en este momento. - ¿Crees… que te… ? -. No pudo terminar su pregunta, antes de que ella volviera a azotarlo con sus labios. Un sabor tan dulce que no podía hacer más que callarse y disfrutarlo, cada segundo, como si fuera oro.

Ella no temió en guiarlo para satisfacerla, al menos durante un momento. No podía creer que eso se sintiera bien para él también, escucharla gemir y disfrutar de su tacto, le provocaban algo nuevo para él. ¿Lujuria? Debía serlo, no podía ser otra cosa. No dudó en aprovechar y comenzar a besar y lamer el cuello ajeno, así como ella había hecho con el suyo unos momentos atrás. Deseaba complacerla, provocarle ese placer que ella vertía en él, incluso si le tomaba toda la noche, o todo el día siguiente. - ¿Me enseñaras lo que significa esto que siento? Esto que… provocaste en mí… -.

Pudo sentir sin problemas como ella disfrutaba de su boca, de su lengua danzando y jugando con sus pezones. Sus pedidos eran claros, aún entre los gemidos y palabras de placer, y el pelinegro se alegraba de estar haciendo un buen trabajo, pero fue la misma mujer quien lo detuvo. - Se… seguro… -. Tuvo que tragar saliva mientras ella lo obligaba a levantarse, a base de besos que hacían temblar su cuerpo como si la mayor tormenta helada lo hubiera golpeado de repente. Nunca había visto a nadie que lo deseara, que lo viera de esta manera. Lo hacía preguntarse si acaso solo estaba cayendo en los embrujos de la peliverde, pero al verla arrodillada frente a él su mente no pudo pensar en otra cosa que en la situación actual.

Las manos ajenas se sentían extrañas en su miembro, pero no por ello le disgustaba. La suavidad con la que lo trataba rápidamente se transformó en firmeza, una que lo obligaba a sentirse completamente loco por la mujer, por esa mirada que le ofrecía a su erección, por esos deseos que surgían en su cabeza. No pasó mucho hasta que esos sueños se volvieron una realidad, sintiendo los labios de la joven  saborear su líquido, solo para comenzar a tragarlo, sin darle tiempo a respirar o analizarlo.

Se sentía grandioso, como si fuera la mejor sensación de su vida, y aún así ella no detuvo su avance. Incluso tuvo la audacia de empujarlo ella misma, hundiendo aún más el miembro en su garganta. Podría volverse loco, dejó salir un gemido  mientras ella no hacía más que engullirlo. Su mano se movió hacia la cabeza ajena, presionando en ella para que no se separase de él, pues no podría soportar un segundo sin su boca recorriéndolo así. Su respiración se volvió más pesada, y tuvo que contener sus gemidos mordiéndose el labio inferior. No podría aguantar mucho si ella seguía así, ella lo miraba de esa forma.

Al parecer, incluso ella debía tomarse un respiro, pese a las ganas que parecía tener de que continuase. La vio, recuperando el aliento, aunque no pudo disfrutar de su libertad por mucho, pues ella volvió a la carga sin dejarle oportunidad de réplica, y de una forma más violenta. Tenía que aguantar, por mucho que quisiera simplemente dejarse llevar, debía aguantar, o todo terminaría ahí. Era difícil, ella marcaba con sus dedos las uniones entre sus músculos, mientras que su boca simplemente parecía querer dejarlo completamente seco.

Por fin pudo respirar, tomar un descanso y caer rendido de nuevo sobre la silla que antes ocupaba. Su respiración no parecía calmarse, y sentía su pene palpitar con fuerza. Si solo hubiera sido un momento más, unos segundos más, habría liberado en ella todo lo que tenía, pero por lo menos pudo dejarlo descansar por un momento.

O eso creyó, pues ella no tardó en volver a levantarse y acercarse a él. ¿Qué debían hacer? ¿Qué debía evitar? No quería pensar en eso, quería dejarse llevar y seguir con esa pasión que ella lo hizo descubrir. - Eso fue… -. Se tomó un momento para responder, pero no pudo continuar. Se abalanzó sobre la peliverde, comenzando a besar su cuello y levantar su propio pantalón, pues pensaba en algo más. - Vamos a mi habitación -. No le pidió su opinión, y tampoco esperó una respuesta. Tomó las prendas de la muchacha con una mano, y con la otra la levanto para que sus rostros quedaran a la misma altura. Dejó que ella ocupara sus brazos y sus piernas para aferrarse a él, mientras sentía con claridad como sus intimidades se rozaban. Eso solo lo excitaba más, por lo que apuró su paso y salió de la cocina, directo hacia la habitación que se le había asignado.

Por suerte no tardaron en llegar, hubiera sido difícil explicar a alguien de la tripulación si los veían así, ella desnuda y él con el miembro afuera. Como pudo, abrió la puerta de la habitación y la cerró de una patada tras pasar, aún sosteniendo a la mujer entre sus brazos, a quien dejó caer sobre su cama.

Solo se separó de ella para terminar de quitarse las botas, los pantalones y su ropa interior, dejándolas en el suelo junto a las prendas de Maki. Volvió a acercarse a ella, ahora a su entrepierna, para comenzar a lamer cerca de su zona más privada. No se acercó aún, quería molestarla un poco, pero se aseguró de agarrar con firmeza la cadera ajena para que no intentara separarse, así como ella hizo con él. Sus besos y lamidas poco a poco se acercaron a la parte más sensible, y se tomó un momento para continuar, echando una mirada a los ojos dorados que esperaba que lo estuvieran viendo, buscando aprobación de alguna manera.

Luego de esos segundos, su boca se centró completamente en esa nueva tarea. El sabor era único, nada que hubiera probado antes se le parecía. Una de sus manos se aventuró por el resto del cuerpo ajeno, pasando entre sus músculos con suavidad, sintiendo cada centímetro de piel y las cicatrices que ella portaba. La hacía, de alguna forma, igual a él, aunque entendía completamente que sus heridas no tenían punto de comparación.

Fue un largo momento, uno que disfrutó, pero que terminó de forma repentina. Gateo sobre el colchón para volver a acercar sus rostros. La besó de nuevo, aún con el sabor de sus líquidos en los labios y la lengua, solo para separarse unos centímetros y hablar. - Eso… ¿estuvo bien? -. Su cara aún estaba muy roja, sus manos se elevaban y una jugaba con los pechos de la peliverde, mientras la otra le permitía apoyarse en el colchón y mantener esa postura. Movió un poco sus caderas, sintiendo con su pene la intimidad ajena, y entendió que no podría aguantar mucho más. - Lo siento… yo… no creo poder resistir si vuelves a tocarme -.


RE: Una mano amiga // Presente relativo (+18) // Priv. Maki D. Zen´in - Maki D. Zen'in - 07-09-2025

Deseó placer y calor en su piel, un calor que no había sentido desde que se le había marcado gran parte de ella, todo se conjugaba para hacer estupideces, no quedaban fuerzas en su ser, su espíritu confundido, su mente se había ido de vacaciones y su tino se había jubilado, solo quedaba su cuerpo y el de él poseyendo sus acciones, cada acción se acercaba más y más tratando de ocupar el mismo espacio físico, maximizando su tacto, comiéndose sus besos y deseando sus dedos recorriéndole e inspeccionando todo lo que tenia para ofrecerle, miraba el techo de la cocina con cada caricia arrancándole palabras de ahogo que no podría comprender nadie cuerdo, era complaciente… complaciente en exceso, hablaba poco y eso le encantaba, un tipo medianamente distante y había comprobado que era un hombre confiable cuando se reunió esta tripulación, eso le calentaba las entrañas, y le volvía loca… loca de lujuria. Quería sexo, hacerle el amor y tragarlo de pies a cabeza.

—Esto? ¿Esto qué te he provocado?... es lo que tú has hecho en mí, siento que mi corazón estallara, que mi mente no puede soportar más estar lejos de ti, de tu intelecto, de tus labios… de este pecho firme… siento que…— Se le acercó al oído… —… Siento que mi vagina explotara si no te siento dentro pronto… te deseo… te deseo Reckham Uker te deseo con codicia… con urgencia.— Se confeso lujuriosa, ansiosa y caliente, tremendamente caliente. Empujo su lengua dentro de la boca de el superando las defensas de sus labios, la humedad de sus salivas y el interior de sus bocas se entremezclaban y el sabor de sus bocas se intercambiaban provocando que ella se humedeciera terriblemente. Mas que nunca.

Le alzo del asiento como si no pesara nada —Obediente y duro, así te quiero— Murmuro con una voz agresora. Ordenándole que se irguiera para ella. y ahí frente a sus ojos estaba el, o gran parte de él, palpitante y tan ansioso. Se tragó su miembro con ansiedad y desesperación, delicioso era el sentimiento de su glande penetrando su garganta con fuerza. Con presión y sus ojos se encontraban con los de su amante como lazándole un desafío mientras en su interior jugaba con su lengua aguantando más y más su deliciosa presa muy en el fondo. Nunca antes alguien había sido asesinado por sexo, si no moría su amante ahora por su violenta felación, jamás nunca lo haría nadie porque nadie podría jamás mamar con tanta ansia y violencia un miembro de esta forma.

Tosió… resoplo y respiro agitadamente mientras sus fluidos salían de ella, saliva, liquido preseminal de su amante y su vagina húmeda le indicaba que estaba lista. Él se lanzó sobre ella, ahogada acalorada y caliente… le agarro el culo y no se amedrento, altiva, desafiante y digna le agarro el cabello para inspeccionar su rostro… ella jadeante y presa de pasión miro sus labios y le permitió seguir se lanzó sobre él, abrazándole con piernas y manos, apretando su torso duro como una roca… movía su pelvis sobre su miembro erecto como un roble, intentando abrazarle también con sus cuatro labios. —Me… vuelves…. Lo… loca… hijo de…. Puta…— Le reclamaba mientras la llevaba en el aire con toda esa impresionante fuerza.


[Imagen: UXM2.jpg]
Cayo de espaldas a la cama, se revolvió entre las sábanas… juguetona, picara, atrevida. Movía sus muslos uno con otro, denotando la ansiedad que le acuciaba, se quitaba el resto de la ropa y ella parecía bailar sobre las sábanas tocando sus muslos, su monte de venus, su boca y apretando suavemente sus tetas para ofrecerlas a la vista del hombre que la estaba satisfaciendo. Sin duda la comida del cocinero era de su deleite.

—Rápido cariño, que no se enfrié la comida.— Se echo sobre ella para comerse su vagina y ella soltó un suspiro largo y ardiente…  mientras sus manos aventureras le tocaban ardientemente cada parte erógena, sus tetas, sus muslos, su culo, podía sentir con cada lamida como estimulaba sus labios, su clítoris y las rugosas pardes internas de su interior, como se mojaba, como chapoteaba su lengua, vivaz y feroz moviéndose dentro de ella. Sus manos como garras se lanzaban con desesperación hacia sus cabellos, sus ojos sen encontraban y ella le mostraba los dientes como dándole mordidas al aire. Empujando un poco más… quería llenarle la boca al cocinero… —UK… cariño has estado fan… tastic… co…— Sus besos nuevamente la llenaron de fuego y sentía su cuerpo ardiente entumecerse de amor y placer…

—UK… quiero que estes dentro de mi… dame todo tu amor… dame tu pasión, deja de pensar y que pase lo que tenga que pasar, estoy demasiado caliente para pensar en… en… cualquier cosa… solo… hazlo… hazlo y déjame gozar… destrózame hazme tuya ahora y para siempre… te lo suplico…— Pudo sentir como sus sexos se rondaban… como se estorbaban y como intentaban acoplarse dulce y lentamente mientras hablaban… —Nunca creí… en … o dios… el… espera… déjame pensar… en el amor a primera vista… no es que… joder que rico… no es que  quiera amarrarte… pero creo… que… que podría llegar a amarte… tu… tu… te gusto?...— Las últimas palabras de Maki venían cargadas de inseguridad pero pudo sentir como lenta, y con crudeza comenzaba a desfallecer de placer. Deseaba tanto sentir su carne penetrada por la bestia de Reckham que no le importaba nada más… sus gemidos comenzaban a elevarse suavemente y recién comenzaba su noche de pasión descontrolada.

—PENETRAME… HAZ QUE ME VENGA… HAZLO VAMOS!!!— Tiro de su cabello mientras con el sudor perlaba su frente por el calor de la excitación.


RE: Una mano amiga // Presente relativo (+18) // Priv. Maki D. Zen´in - Rackham Uker - 09-09-2025

¿Cómo habían llegado a esa situación? ¿Cómo había logrado que una mujer así se fijara en él? No había hecho nada, no recordaba algo que lo hiciera digno de un trato como ese, pero tampoco iba a quejarse. El calor de sus cuerpos, la sensación de su piel rozando la de ella, sus cicatrices encontrándose, sus respiraciones uniéndose por la cercanía de sus rostros, todo en la situación lo provocaba, lo llamaba a desear más, a cumplir lo que él pensaba que la mujer deseaba.

Fue en ese momento que ella habló. Su voz sería suficiente para hacerlo caer a sus pies en esta situación, pero el muchacho no tardó en comenzar a mover sus caderas, sintiendo con su miembro lo mojado de la entrepierna ajena. Su cabeza se movió, bajando hasta alcanzar el cuello de la mujer, y comenzando a besarlo con pasión, mientras que ella hablaba directamente a su oído. No podría controlarse si ella dejaba salir esas palabras,  esos pedidos tan arriesgados.

Pero fue su última pregunta lo que trajo algo de duda a la mente del cocinero. No detuvo sus caderas, no deseaba hacerlo, pero elevó un poco su cabeza para poder hablar con la peliverde. - Yo…-. Tuvo que tomarse un tiempo para pensar sus palabras, pero finalmente movió una de sus manos y la colocó con delicadeza en la mejilla ajena. - Tu cuerpo es… suficiente para volverme loco… -. Debía cortar sus palabras a momentos, pues no detenía el movimiento de su cuerpo contra el de ella ni siquiera mientras hablaba. - Tu voz es… tan dulce que… que podría escucharla por el resto de mi… de mi vida -.

- Y sé que… sé que deseo hacerte sentir bien hoy…como tú lo hiciste conmigo en la cocina… como lo haces con tu cuerpo ahora… - ¿Cómo podría negarse a eso? Cada parte de su ser le pedía que deje de hablar y simplemente haga caso a los pedidos de la muchacha, que se deje llevar y den rienda suelta a su juventud sin pensar en nada más. - Pero… pero no puedo responderte a esa pregunta… -.

Se sentía mal al decir esas palabras, pero incluso así no dejó de mover su miembro sobre la intimidad ajena. - Prometo hacerte feliz esta noche… incluso… incluso en más ocasiones. Prometo cumplir cada deseo o fantasía que tengas… pero… -. Fue en ese momento que sus caderas se detuvieron. Su mano, aún en la cara ajena, acarició con dulzura la zona. - Pero no deseo lastimarte con una respuesta que no tengo, incluso si decirte esto significa hacerte ese daño que quiero evitarte -.

Su cabeza volvió a bajar, volviendo a besar el cuello de la mujer, tal vez para compensarla por haber detenido sus caderas. - No quiero simplemente desear tu cuerpo. Quiero conocerte, aprender de mi, que tu me conozcas, estar seguro de que me amas, de que yo te amo y no que solo… -. Detuvo sus palabras. Ahora, su mano que antes tocaba la cara ajena se movió hacia su miembro, moviéndolo hasta colocarlo en el lugar exacto para poder cumplir los deseos ajenos. - Déjame volverte mía esta noche, si tanto lo deseas, y luego veamos si en verdad seremos algo más -.

Fue en ese instante que penetró en la mujer, sin mucha fuerza, y tomándose un momento en cuanto hubo ingresado por completo. Sentía que iba a explotar, nunca había vivido algo como eso y la inexperiencia se le notaba, pero debía cumplir con su palabra. Sus caderas comenzaron a moverse, lentamente en un inicio, pero tomando velocidad con cada vez que sus cuerpos se encontraban. Separó sus rostros y alzó su torso, tomándola de la cintura para que su movimiento no la hiciera alejarse de él. Escucharla gemir con cada movimiento lo prendía más, pero bien sabía que debía encontrar algo con lo que entretener su mente para aguantar más.

Fue por eso que volvió a dejar caer su cuerpo sobre ella, besándola mientras sus caderas se movían con fuerza. Sintió con claridad como ella estiraba su cabello, como el sudor de ambos comenzaba a mezclarse y a hacer un desastre en las sabanas junto a sus otros líquidos. - Claro, preciosa, lo que tú me pidas -. No volvió a besarla tras responder a esa petición, simplemente volvió a bajar el rostro  y besar el cuello ajeno, ahora con la misma fuerza y pasión que le ponía a cada movimiento de su cuerpo.


RE: Una mano amiga // Presente relativo (+18) // Priv. Maki D. Zen´in - Maki D. Zen'in - 10-09-2025

Por qué se había enganchado tanto a él, ella no era así, o bueno no seriamente, usaba su coqueteo como si no hubiera sido besada por un incendio. Y muchas veces resultaba para obtener lo que quería, pero desde que vio a este hombre, fuerte, decidido y dispuesto a morir por sus principios, algo se quebró en ella, o más bien creció, no diría que amor, era demasiado pronto como para pensar en ello, pero sentía que sus entrañas se volvían fuego cuando caminaba a su lado perdido en sus propios pensamientos. Aparte de que era un especimen hermoso claro.

Sintió su miembro erecto, firme, duro… ansioso, podía sentirlo, la deseaban, era algo casi irreal, pero no podía involucrar sus sentimientos, no aún. Decidió por ahora que solo tendrían sexo. Puro y duro… o eso quiso al menos… ho mierda!!… el tacto de sus labios en el cuello le derritió… quiso tenerlo dentro pronto, penetrando su alma, besando su espíritu, deseando su carne pulposa en su interior. Házmelo ya. Gritaba sin emitir un sonido solo moviendo su cuerpo, rosando su piel tostada y suculenta, sintiendo como el sudor resbalaba entre ellos. quiso abrazarlo con sus labios… ambos pares… desesperada le mordió el lóbulo para que sus gemidos danzaran en su mente, no quería dejarle un segundo sin inundarle la mente de Maki.

La halago, la venció y casi rodo algo liquido por sus ojos… pero se contuvo mientras trago algo… amargura, melancolía, alegría… una amalgama pulposa de ambos lo describiría días después. No le gustaba sentirse así, débil, vulnerable, era dura. Una chica mala, pateaba, maldecía, mordía y golpeaba. Mataba. Mataba si había que matar. Pero ahora, solo era una prisionera de sus brazos, una extensión de su propio amor, rendida a los placeres del sexo ajeno. Uno que podría dominarla y azotarla cuando quisiera. Obediente, sumisa… esclava. Nunca era así ni en el amor. Siempre dominaba y nadie le decía que hacer. Pero el… el era diferente. Le beso mientras hablaba, mimos, pequeños como abejas picando su mejilla, su frente, sus labios de medio lado. Su barbilla, su cuello, se hundió en su cuello para lamerle con pasión. Su verga se restregaba a su vagina y el placer aumentaba. No podía soportarlo.

Sus palabras le dieron como una daga en el corazon… pero era obvio… nadie podria amarla, nadie podria soportar estar siempre con una tonta que se deja engatusar por un par de ojos lindos. Pero lo aceptaba. —Descuida, demos tiempo al tiempo… ahora solo… deseo… beber de tu cuerpo.— Se avergonzó de sus palabras de antes… como podía pensar en que la amasen… solo lo había visto tres o cuatro veces antes. Bueno ya se había encamado con algunos antes acostones y había gozado torturando a algunos. Pero esta vez esas estúpidas palabras brotaron sin pensar. Ridícula. Nadie te querrá.

sus caricias la dominaban… la dejaban como una hoja al viento… acaricio su espalda y asintió tras sus palabras… —Bien… conozcámonos… eres un buen hombre UK… debí haberte conocido antes de bueno… mi maquillaje de fuego…— Soltó una pequeña y risueña carcajada. —Ya… mañana será otro día… decidiremos… después de … ay… que rico se siente cariño… eso…— Podía sentir su glande rosando sus labios… arqueando un tanto la espalda y adelantando la pelvis un segundo después… la penetración fue gentil, amable y sintió como entraba esa ligera sensación de incomodidad. Rasposa, dura y agria. Pero desapareció cuando estuvo dentro… —Eso… uy… grande y duro… así te quiero cada noche de mi vida… te…— Apego su cuerpo al de él con sus garras aferradas a la espalda. —… comeré vivo… niño bonito— se movió con su carne penetrada y la de él en su interior, sintiendo como cada centímetro le provocaba placer. La humedad comenzaba a aumentar y sentía como salía de ella. le mordió el cuello… para marcarlo suavemente con un resoplar lleno de placer y esfuerzo por soportarlo dentro.

Embestida por embestida se rendia a su carne, extendía sus piernas en todo su arco y con sus uñas deseaba rasgarle la espalda, pero e contuvo de hacerle daño, ambiente de morderlo, de agarrarlo por el cuello y dominarlo… no, esta primera vez no. No quería asustarlo ni espantarlo. Ya habría momentos en que lo volvería suyo. Las penetraciones alcanzaban su alma, sus paredes interiores sufrían el castigo de su dureza, de su atrevimiento y ella lanzaba jadeaos y suspiros cargados de pequeños… ha… y se quejaba con su respirar profundo... hu. Le llenaba, su miembro y su vagina encajaban perfecto mientras el sudor se entremezclaba, buscaba su boca pero el bandido la esquivaba para comerle el cuello, sus ojos se desviaban yéndose a blanco mientras su maquina de amor le daba tan duro que comenzó a abrazarle con las piernas… apretarle, a medio apartarle, el gozo era tremendo, sus tetas con sus pezones endurecidos demostraban que sería capaz seguro de acabar con cada una de las penetraciones con las que le castigaban.

La velocidad aumentaba, la dureza crecía y su interior se volvía mantequilla… ella comenzó a apretar con los músculos vaginales, algo que practicaba con cada amante. Pero esta vez lo intento mas duro de lo normal, deseaba literalmente masturbarlo con la vagina, algo que pocas podían hacer… finalmente encontró su boca y ella deseo penetrarla, comérselo a besos, tan o mas húmedos que sus partes privadas. La cama comenzó a crujir y a ceder sonoramente ante la fuerza de penetración de Rackham Uker… y la vista afilada de Maki se clavo en los de él. Deseaba amarlo…pero entonces vio algo horrible… su propio rostro reflejado en los ojos de él… marcada, besada por las llamas. El caos, el descontrol… la furia… el fuego… era horrible verse a sí misma… rápidamente lo aparto con sus manos y después con sus piernas… —Espera… espera… — Jadeante se liberó de la unión de sus cuerpos y en posición de indio se acercó a él para volver a chuparle la verga… sus manos recorrieron ansiosamente sus testículos y su boca esta vez sintió el sabor de ambos en su pene duro y palpitante… absorbió sus nutrientes… deseaba su leche per aun no. Uso su mano para masturbarle mientras subía y bajaba por el tronco de su pene y lamia su glande con movimientos circulares de su lengua… finalmente beso sus músculos abdominales y pasando su lengua por ellos… fuertes y trabajados… se puso a cuatro patas sobre el borde de la cama… —Adelante muchachote… tómame ahora así…— Movió su mano por debajo a cuatro patas para abrir su vagina, húmeda y caliente. Ansiosa de sentirle una vez más, pero ahora en esta posición, para que usara toda su fuerza de empuje… deseaba… que la asesinaran… la obliteraran sexualmente.