Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece
WANNA BE AN ANGEL - Pasado - Versión para impresión

+- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com)
+-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3)
+--- Foro: South Blue (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=7)
+---- Foro: Reino de Sorbet (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=302)
+---- Tema: WANNA BE AN ANGEL - Pasado (/showthread.php?tid=2173)

Páginas: 1 2


WANNA BE AN ANGEL - Pasado - Gwendolyn - 25-09-2025

Fue el regalo de un hombre acaudalado, un par de monedas las que le ofreció en sus manos al escucharla cantar. En ningún momento intentó conseguir nada con su canto, ni siquiera un halago, porque no le queda mucho por hacer en un mundo en un eterno negro, que aparece solo cuando lo puede tocar.

—Gracias — agradeció como siempre lo ha hecho, porque las ofrendas nunca se miran mal, eso le han enseñado en un hogar que no sabe en dónde está. Se preguntó entonces si algún día la van a encontrar — Tenga una buena tarde.

Se levantó con suavidad, alejándose de la pileta. Fueron pasos suaves en donde primero va el bastón, dando suaves golpes al piso para saber que no hay un abajo o un arriba que la vaya a tirar al piso. Aunque incluso ni muy cuidadosa es suficiente como para no terminar en el piso.

El sonido de los niños llamó su atención. No pudo ver que están mal vestidos o que tienen el pelo a mal traer. No pertenecen ahí, sino a otro sitio en la isla, pero seguramente pensaron que tendrían oportunidad porque no los puede ver. Una doncella que se ha perdido, porque no hay príncipe encantador para salvarla ¡Pero no lo necesita! Porque el mundo exterior no es tan horrible como lo pintan, al menos hasta ahora.

Escuchó las palabras de los más pequeños, halagos de lo bien que lo ha hecho cantando, que quizás podría llevar esa felicidad a otro sitio. Un lugar más apartado y no dudó en decir que sí, porque la dicha ajena es más satisfactoria que la propia.

—Iré a donde me pidan —

Su mano se encontró entonces con un guía, que la llevó por los pasillos y es cuando el paisaje cambia. Ya no es ese blanco impoluto, tampoco está limpio, pero no vio o sintió de ninguna manera.

—¿Estás de paso?

—Sí, estoy buscando mi hogar — pero no sabe en dónde está y no lo puede describir de ninguna manera. Solo recuerda escuchar el mar ¿Pero no todas las islas son así?  — Pero no lo puedo encontrar.

El bastón de su mano fue arrebatado sacándole un resoplido extraño, para luego sentir como la mano que la ha traído se desliza sin poder encontrarla más. Hizo un movimiento adelante con su brazo, como si se encontrase buscando algo ¡¿Y la gente en dónde esta?!

—El dinero, necesitamos el dinero, Señorita Gwendolyn — quizás han sentido pena por lo perdida que se ve, que han decidido no seguir con ese juego. — Seguro tiene mucho por la ropa que trae ¡Además parece que le da más dinero esa gente!

Pero las ropas han sido un regalo, como todo lo que tiene. Todo ha sido de alguien más, pero llega a ella porque Dios la está cuidando ¿No? ¿Así funcionan las cosas? Así deberían ser.

—Y un trozo de cabello.

Es otro niño el que pide eso, como si le molestara algo en ella. Tal vez es su suerte, el cómo se ve o simplemente es un resentimiento que no sabe en dónde verter ¡Y ahí se encontró con la víctima perfecta!

—Oh, el dinero. — sus manos se movieron por sus ropas, buscando las monedas — No hay problema con lo que me piden — se mostró amable y predispuesta a todo lo que piden, incluso si suena a locura o una humillación — Puedo darte este mechón — es un largo trozo de cabello, que avanza desde los hombros hasta sus talones — Si es lo que quieren y les hace feliz, lo haré.

Porque todo el mundo debería sonreír.

Porque todo lo que piden no lo necesita.

Sintió un empujón, que la tiró al suelo y escuchó como los niños se pelean por lo que hacen, como si no estuviesen de acuerdo. Quizás han ido muy lejos, pero no tanto como las monedas que se han desparramado por la tierra.

—N-No hace falta que se peleen ¡P-Puedo darte más de mi cabello! Y encontraremos las monedas.

O tal vez lo que necesitan no es su cabello o dinero, sino un consuelo.


RE: WANNA BE AN ANGEL - Pasado - Rackham Uker - 25-09-2025

La invitación había sido clara, así como las reglas. Trabajar como cocinero para una fiesta de un rico de la parte norte de la isla, dirigir la cocina, hacer lo que le pidan, cobrar muy bien. No podía rechazar una oferta así, mucho menos viniendo de gente tan poderosa. De igual manera, no se trataban de gente irrespetuosa o egoísta, lo trataron con amabilidad y respeto durante toda la velada, sobre todo el hijo de la familia, quien había quedado fascinado con sus platillos cuando visitó la zona pobre por su cuenta y terminó almorzando en el restaurante donde trabajaba Rackham.

Tal vez le habló a sus padres sobre lo delicioso de la comida, tal vez simplemente buscaban un cocinero y fue al primero que encontraron, pero la paga era buena, el trato mejor, y tal vez conseguía algo de información sobre lo que buscaba.

No fue así. Ahora caminaba por las calles de la zona norte, tenía un pequeño viaje por delante para volver a su casa, en la zona sur, así que tampoco se encontraba apurado o desesperado. La fiesta, que ocurrió el día anterior, había terminado sin problemas, y su paga había sido grande. Le permitieron dormir por unas buenas horas en una habitación para invitados, pues habían terminado de limpiar y ordenar todo bastante tarde, pero lastimosamente no había conseguido que le dieran alojamiento cerca. Tampoco importaba mucho, preferí vivir en su horrible casa que tener que convivir con la alta sociedad, y con el gran flujo de marines que vio desde que salió del hogar de sus jefes temporales.

La gente lo miraba extrañada. Un hombre alto, con aspecto cansado, un cigarro en su boca, una katana colgando de su cinturón, su chaqueta de cuero que tan bien había sobrevivido al tiempo. Llevaba también una mochila muy simple a su espalda, no más que una tela atada con sogas para poder cerrarla, pero donde guardaba su ropa y el dinero que había ganado. No parecía pertenecer a ese lugar, no pertenecía a ese lugar, y las miradas de los demás se lo dejaban en claro.

Fue en ese momento que escuchó voces de un callejón cercano. No era alguien metiche, pero aprovechó que pasaba frente a este para echar un vistazo, y lo que vio no lo sorprendió. Un grupo de niños metiéndose con una mujer, a juzgar por sus prendas, no parecían ser de esa zona, es más… él los conocía. - ¡Ey, ustedes tres! -. Su voz resonó en las paredes del callejón, atrayendo la atención de esos muchachos. - Pensé que les había quedado claro que no debían dedicarse a estas cosas, sus madres trabajan muy duro para mantenerlos -. Caminó lentamente para acercarse a ellos.

Eran muchachos de la zona sur, de la zona donde él vive. No es raro verlos haciendo travesuras, pero más de una vez tuvieron que ser atrapados por la policía intentando estafar o robar a gente de la zona norte. Aún no comprenden lo peligroso de eso, no entienden lo mal que pueden hacerle a sus familias. - Déjenla tranquila y vuelvan a donde pertenecemos, antes de que yo mismo los cargue hasta sus casas -.

- ¿Y qué haces tú aquí, anciano? -. Solían llamarlo así, solo por el mechón blanco que caía sobre su frente. - Estoy trabajando, algo de lo que ustedes podrían aprender -. Al decir esto, dejó caer el cigarro de su boca, pisándolo y apagándolo una vez tocó el suelo. Los pequeños parecían nerviosos por verlo, pero no por eso huyeron. A Uker solo le bastó acercarse un par de metros, así como un salto, para quedar detrás de los niños, separándolos de la mujer en el suelo. Su mano derecha se movió, haciendo girar la bolsa que cargaba, golpeando en la cara a uno de los muchachos, el cual no recibió más que el golpe que recibiría al ser golpeado con una almohada, pues no había nada muy pesado dentro. - Váyanse, o no tendré problemas en entregarlos yo mismo a la policía y hablar con sus madres -. Al decir esto, su mano izquierda se posó en el mango de su katana, y esto ahuyentó a los 3 diablillos.

Suspiró, agradecido por no tener que encargarse más de esos 3. Tal vez irían a causar más problemas, pero eso no le incumbía más.

Fue en ese momento que se dio vuelta, observando a la mujer en el suelo. - Lo siento por eso, son 3 mocosos malagradecidos y… -. Lo vio, el como tocaba las cosas, el como no lo miraba directamente, ¿era ciega? - Lo siento, no te volverán a causar problemas -. Mientras le hablaba, se agachó y comenzó a recoger las monedas del suelo, para luego ofrecerle ayuda a la muchacha para levantarse, tocando suavemente su mano con la suya para que lo entendiera.


RE: WANNA BE AN ANGEL - Pasado - Gwendolyn - 25-09-2025

Pidió a Dios un milagro una vez más, es juntar sus manos sin un rezo, porque no conoce ninguno. Jamás le han dicho qué palabras debe decir para comunicarse con él, pero sí el gesto con el que la escuchará, sin importar en dónde esté.

Y ésta vez al parecer sí hizo algo.

¿Es Dios el destino o una pizca de buena suerte?

—¡G-Gracias! — escuchó las advertencias, de una pelea que no puede ver, pero siente cerca.— No es necesario entregarlos a la policía. Estoy bien — usó sus manos para impulsarse y separar su cuerpo del suelo, aun así no terminó de ponerse de pie, pensando en que podría chocar con alguien en ese movimiento ¡Están cerca! — No me han hecho nada — los nervios la atacaron, porque ha venido a ayudar, no a traer desgracias a madres que parecen esforzarse por ellos. Tal vez debería verlo de otra manera, pero le fue imposible hacerlo.

Su cabeza se movió de un lado al otro, mientras el vestido termina manchado y sus manos se llenan de tierra — Está bien, seguro son chicos haciendo una broma — se mostró amable y tomó la mano con seguridad. No fue temerosa en la cercanía con otro, porque es la forma más fácil de sentirse segura — No creo que me causen problema de nuevo, estoy de paso. — una situación burda, para un problema pasajero. Una solución que no sirve de nada, porque el problema jamás ha sido suyo.

—Gracias por la ayuda, sabía que alguien llegaría — su pie se movió adelante con suavidad, arrastró los pies por lo irregular del terreno — ¿Has visto mi bastón? Lo necesito para, ya sabes para andar — es obvio que algo le falta, y aunque le sobra ingenuidad, eso no es suficiente para compensar el que no pueda ver más — Me lo quitaron los chicos en la treta.

Siguió llamándolo de esa manera, porque no quiso creer que exista maldad en gente tan joven ¡Imposible! Son niños, los seres más puros de todos según el cardenal.

—Tampoco sé en donde estoy — suena muy relajada a pesar de que existe esa declaración. Pero es más de lo mismo, pocas veces sabe en dónde está o a donde se dirige, por lo tanto ésto es lo común y no una excepción — ¿Me podrías llevar al hostal? Me han regalado una noche ahí a cambio de que pueda cantar en el bar — no es un regalo, es un intercambio, pero se lo han vendido de esa manera. Quizás para que no cobre nada por su trabajo ¡Por una cama incómoda y unas sábanas sucias! — Creo que queda algo lejos, porque caminamos mucho para llegar acá.

Incapaz de encontrar a su fiel bastón, volvió a él y lo palpó. Ahí está, quien ha sido traído por su Dios para darle una mano — ¿Podrías darle las monedas a los niños? — incluso luego de todo, ofreció lo poco que tiene, porque no es lo que quiere.

—Ellos lo necesitan más que yo... ¡O a sus madres! Seguro un poco de ayuda les hará feliz.

¿O eso se supone, no?


RE: WANNA BE AN ANGEL - Pasado - Rackham Uker - 25-09-2025

Una mujer ciega siendo acosada por 3 niños, y encima decía que no debía entregarlos a la policía. Uker no sabía si era alguien demasiado confiada o demasiado ingenua, pero en cualquiera de los dos casos, necesitaba ayuda. - No lo haré, a menos que vuelvan a causar problemas cerca mío -. Porque tampoco quería acercarse a las autoridades, y mucho menos a la marina, o todo podría acabar peor.

Ahora era ella quien aceptaba simplemente estar poco tiempo en el lugar, y además haber perdido lo más importante. - Oh… -. La mirada del cocinero recorrió el callejón con velocidad, no encontrando el bastón por ningún lado. Esos niños, seguro uno se lo había llevado y él no se había percatado. Ya se los arrebataría en cuanto los vea de nuevo. - Creo que se lo llevaron, lo siento -. Se mantuvo cerca de ella, viendo como le costaba caminar no estaría contento si se cayera incluso teniéndolo al lado. - Puedes tomar mi brazo si necesi… -.

No hizo falta que termine la frase antes de tener a la mujer agarrada a su mano de nuevo. - ¿Un hostal? Tampoco soy de aquí, no sabría decirte donde queda -. Él era del mismo lugar que esos niños que la atacaron. - ¿Recuerdas el nombre? Podría buscarlo y ayudarte a llegar si ese es el caso -. Fue en ese momento que ella propuso algo descabellado. - ¿Qué? No, claro que no -. Ese era su dinero, como podría regalarlo así. - Ellos no te volverán a molestar, o debes tener miedo de que vuelvan -. Pero ese no parecía ser el caso, simplemente se trataba de una persona demasiado buena, que había caído en el juego de esos mocosos.

- Escucha, sus madres se enojaran conmigo si les doy dinero de la nada, son gente muy orgullosa -. No mentía con eso, las mujeres habían dejado muy en claro que preferían salir adelante trabajando, por mucho que cueste en su situación. - Además, solo son travesuras de niños, te aseguro que sus madres sabrán que decirles en cuanto vuelan a casa -.

Aún espera que la muchacha le de direcciones, pero se encargó de al menos salir del callejón, manteniéndose cerca de ella para guiarla. - ¿Qué te parece si vamos a comprar un bastón para ti? Si esos muchachos se lo llevaron, no podré recuperarlo pronto, y asumo que no será de tu agrado caminar todo el tiempo a mi lado -. Incluso si no tenía problemas con que él la guíe, ¿Qué haría a la mañana siguiente? Muy seguramente él ya se dirija a su hogar luego de dejarla en el hostal.

Su mirada volvió a recorrer el lugar, intentando encontrar o recordar alguna tienda donde puedan comprar un bastón para ella. - Dime, ¿Cómo te llamas? Yo me llamo Uker, Uker Rackham. Suelen decirme Rack, si es que prefieres algo más informal -. Al menos así lo llamaban las personas en el pueblo en el que vivía, personas que ya lo conocían bien luego de tantos años viviendo cerca. - ¿Acaso eres una viajera? Me sorprendería por… bueno… no importa -. Si Uker, es ciega, pero no debes tratarla como una niña, aprendes rápido.


RE: WANNA BE AN ANGEL - Pasado - Gwendolyn - 25-09-2025

—¡¿Cómo que se lo llevaron?!

No es asidua a gritar, por lo tanto solo tosió recobrando la compostura, porque es una señorita de buenos modales, además, es una prueba que debe pasar. Tal vez es que debe hacer cosas sin el bastón, tal vez están probando su paciencia.

—No recuerdo el nombre, pero tenía aroma a naranja y tabaco — se rió con suavidad, porque no es que pueda hablar de un sitio si no sabe cómo es. Ha entrado gracias a alguien más, sintiendo el aroma de los cítricos en la recepción — No me da miedo que vuelvan. Son niños, seguro que si les hablo entienden. No quería que se pelearan, sonaban a que eran amigos en la caminata para acá — porque hablan de cosas como sus madres, lo que ocurrió el día anterior o una jocosa anécdota que la hizo sonreír, por lo tanto ¿Qué debería temer?

—Huh… pero no está mal recibir ayuda de otros — es lo primero que respondió, porque el aceptar la caridad nunca está mal. Viene de un sentimiento amable que le llena el corazón — Yo no tengo mucho, en realidad eso es lo único que tengo. — levantó el rostro a donde supuso que está el ajeno y se rió — No necesito nada más que mi bastón…

Negó con la cabeza con suavidad, porque aunque le ofrezca uno nuevo, no lo quiere — No. Tiene que ser ese — no se soltó, pero tiró de él, como si fuese una niña que tiene que mostrarle algo a un mayor — Deberíamos ir a buscarlo. Es importante para mi, es lo que me queda de mi hogar — no debería atarse a nada terrenal. A un palo lleno de decoraciones, no debería ¿Pero no es la muestra de lo que fue? De que tuvo un nombre y gente que dio mucho por ella.

—Gwendolyn. Así sin más — no hay apellido para adornar, no lo necesita, aunque más bien no se lo pregunta. Todo el mundo tiene un padre o una familia ¿Y ella? Son muchos, tantos que si tuviese que poner cada apellido, sería un nombre de no acabar.

—Vamos Rack, los escuché por acá — sus pasos sonaron decididos, aunque torpes, más cuando chocan un par de veces con las piedras que hay en el camino — Estoy segura que escuché a uno chocar el acero con un muro cercano. Suena a tontería, pero… tengo muy bien oído — se mostró orgullosa de eso, como si quisiera compensar su obvia carencia.

—Viajo por el mundo, porque busco mi hogar. Solo que no sé en dónde está — se rió, tomando más confianza — Ni sé como se ve… Me perdí en una tormenta. Supongo que era tormenta, porque habían relámpagos y el barco se sacudía muy fuerte.

—¿Ves algo? Conocías a los niños, quizás vivía uno cerca. Me meteré a su casa y recuperaré lo que es mio — no es ladrón, pero en la iglesia todo el mundo podría entrar cuando quisiera, más en una emergencia — Tendré cuidado… dentro de lo que puedo.

Porque no duda chocar un par de veces con las cosas, lo típico.

—Solo quiero mi tesoro de regreso.


RE: WANNA BE AN ANGEL - Pasado - Rackham Uker - 30-09-2025

La muchacha pareció encontrar muy problemático que se hubieran llevado su bastón, incluso intentó ocultarlo luego, pero esa preocupación inicial era un símbolo lo suficientemente claro de lo importante que era ese objeto para ella. - Lo siento, no sabía que era tan importante. Lo recuperaré para ti -. Para su sorpresa, fue la misma muchacha quien comenzó la búsqueda, decidida a recuperar lo que era suyo.

- No se trata de eso -. Le pareció que el comentario fue bien intencionado, en verdad no había nada de malo en recibir ayuda, pero esas mujeres tenían otra perspectiva. - No les importa recibir ayuda, todos la necesitamos en algún punto, pero ellas y sus familias trabajan para ganarse el dinero y salir adelante. Si sus hijos se dedicaran a molestar al resto y robar, y aún así recibieran dinero por eso, les estaría mostrando que ese mal camino no es castigado -. Estaba seguro de que aprenderían al crecer, pero no sin una educación adecuada, no si simplemente se les daba lo que querían. - Si lo único que tienes es tu bastón, apresurémonos y vamos a recuperarlo -.

Por fin le compartió su nombre, habló de que ese bastón era lo único que le quedaba de su hogar. Sintió cierta afinidad, ¿ella también había perdido a sus seres queridos? ¿Por eso viaja? Por un momento se hizo esas preguntas a sí mismo, como si pudiera encontrar las respuestas simplemente analizando, y no preguntando. De nuevo, fue la mujer quien guio el inicio del camino, con la justificación de su gran oído. - Oh, entonces permíteme seguirte -. Siempre había pensado que si alguien perdía un sentido, sería razonable que uno o varios de los que le quedaban mejoraran para adaptarse a eso, pero siempre lo había pensado como una fantasía más que como una realidad.

- Lamento escuchar eso -. Perdida por una tormenta, una mujer con esas dificultades. En verdad podría considerarse un milagro que hubiera sobrevivido, que incluso pueda pararse y aún tener con ella un trozo de su hogar. - ¿No conoces la isla donde vivías antes? Su aroma, su nombre… Si supieras algo podría ayudarte, o buscar a alguien que te ayude -. La vida ajena no era de su incumbencia, no se metía con los demás porque no le gustaba que indaguen de más en su vida, pero esta persona parecía tan pura, que no podía dejarla a su suerte si tenía la posibilidad de ayudar en algo.

El camino los llevó fuera de la zona acaudalada de la isla. Los caminos de piedras bien ordenadas dieron paso a calles de tierra y césped a sus costados. - No será necesario, te aseguro que podemos recuperarlo sin causar ningún problema -. Al fin y al cabo, podía ver en la lejanía las casas del pueblo más cercano, conocía una en particular, la que sería su destino. - Recuperaremos tu bastón, así que no te preocupes -.

Un par de minutos de caminata después y ya se encontraban a las afueras de un hogar. El cómo se veía no parece ser importante, viendo la clara dificultad de una de nuestros protagonistas por notarlo, pero si que se podía sentir un claro olor a carne asada, junto con el sonido de una chimenea y cubiertos chocando entre ellos. Uker dio un par de golpes en la puerta, para luego esperar una respuesta. Un sonoro “En camino” se escuchó desde el interior, y al poco tiempo la puerta se abrió. Una mujer adulta, ya entrada en años, los recibió. - Uker, que sorpresa verte. ¿Sucedió algo? -. Su pelo, largo, estaba recogido con un pañuelo, el delantal que llevaba tenía manchas de salsa, y desprendía un olor a verduras y carne. - Lo siento por las molestias, señorita Magus. Estamos buscando a… -.

La mujer dio un suspiro antes de que el cocinero pueda terminar. - No me digas, mi pequeño de nuevo se metió en problemas -. Sonaba agotada, así como acostumbrada a sucesos así. - ¿Dónde debo buscarlo? -. Uker sonrió, levantando sus brazos para detener a la mujer y sus pensamientos. - No, no, no es eso. No causó problemas, simplemente cometí un error y se llevó por equivocación algo que no era suyo -. Claramente mentía, pero no tuvo que mantener esa idea por mucho, antes de que un sonido atronador sonara desde dentro de la casa.

La dueña del lugar se dio la vuelta, encontrándose a su hijo, uno de los chicos que habían molestado a Gwendolyn, en medio de la sala. Había intentado entrar en silencio y pasar desapercibido por una de las ventanas, pero había chocado con una mesa y tumbado una decoración de madera. Por suerte, el animal esculpido estaba intacto, pero todos tenían su atención puesta en el muchacho ahora, notando como cargaba el bastón en sus brazos. - Matt, ¿podrías devolverle a Uker y esta señorita eso que le quitaste? -. Palabras dulces, pero cualquiera podría decir que solo estaba esperando para regañarlo.


RE: WANNA BE AN ANGEL - Pasado - Gwendolyn - 01-10-2025

—¿Por qué unos niños con madres honradas tendrían que robar? — Porque no conoce la pobreza, pero ha vivido toda su vida de manera austera. No conoce los lujos, sino el trabajo duro. Las plegarias de Dios, porque el dinero no es suficiente, aun así ¿Es una buena razón para dejarlos ir tan fácil? — ¿Crees que…

No terminó la oración, simplemente suspiró, porque está ahí por otra razón. Éste no es el sermón del domingo, ni la lección de la misa. — Sí, vamos a buscarlo. — porque pensar en algo más siempre ayuda a esta situación.

Negó con suavidad ante su pregunta — No sé su nombre, el sacerdote hay muchas cosas que nunca me respondió. No necesitaba saber si nunca me iba a ir de ahí — es la explicación simple, es lo que le han dicho y ella en su momento solo asintió — Pero recuerdo las campanas de la mañana y la tarde. También el aroma del limón, habían muchos junto a la iglesia — ¿Pero qué hay más allá? Un pueblo con casas, es lo que supuso, pero no tiene cómo saber. — Sabré que estoy ahí cuando lo encuentre.

Cuando la gente diga su nombre y la envuelvan en un abrazo cálido ¡Un par de llantos también! Es lo que creyó que va a suceder, pero una parte de ella sabe que el problema viene después.

—No causemos ningún problema — fue lo único que dijo frente a la puerta. No hay nervios por lo que harán, pero sí una incertidumbre de lo que se va a encontrar. Es una señora que reconoce al hombre junto a ella y charlan ¿Debería decir algo? Juntó sus manos, entrelazando sus propios dedos, hasta que el culpable aparece.

—Porfavor — acotó al final de la oración de la dueña del hogar, notando como los nervios aparecen en el niño, por sus palabras pareciera que lo han atrapado ¿Dónde está su objeto preciado?

…

—¿Por qué lo tirarían al techo? — avanzó junto a él, con su mano enlazada al brazo ajeno — ¿Es algún tipo de juego de niños? — tal vez es solo deshacerse de la evidencia en un sitio que nadie va a encontrar, pero han encontrado la casa que pareciera que tiene su objeto.

—¿Lo puedes ver, Rack? — ladeó ligeramente el rostro y se acercó a la vivienda. Golpeó ligeramente el muro exterior, notando como suena hueco — ¿Estás seguro que puedes hacerlo? Yo soy delgada, si me ayudas a subir podría tomarlo si me dices en donde está… ya sabes para no tirar las cosas.

Esperó que le ayude, no supo la forma, pero sin importar lo que le ofrezca lo hará. — B-Bien, solo no me tengo que caer, ni pisar nada raro. — sería más fácil si pudiera ver ¿No? — ¿Podrías decirme si sigo adelante o a donde ir? — alzó su diestra — E-Esta es mi derecha, para que no me digas derecha esperando que vaya para el otro lado — porque cuando la gente la guía con esa palabra no sabe si es la de ellos o la propia cuando se enfrentan — ¿Estoy cerca?

El techo cruje y la casa hasta pareciera que se va a mecer. Por suerte no es pesada ¡Con él ya estaría en el suelo! — C-Creo que patié algo.

Pero ese no es su bastón ¿No? El suelo cruje amenazando con lo obvio, va a caer y cuando pase seguro todo el reino se va a enterar que ha pasado desde el cielo a la tierra. Solo que ella no es un ángel.



RE: WANNA BE AN ANGEL - Pasado - Rackham Uker - 03-10-2025

- Tal vez… querían resguardarlo -. No sabría como más defender a los muchachos para que la mujer no se sintiera incómoda con él simplemente llamándolos criminales, comenzaba a costarle buscar excusas. - Sea cual sea la razón, lo buscamos, lo conseguimos y ya podrás volver a tu hostal en paz -. Las calles de tierra del lugar los guiaron hacia la casa que el niño marcó como el lugar en donde habían lanzado el bastón, una casa bastante menos cuidada que las demás. Se le notaban los años, el deterioro, el como si hubiera algún dueño o alguien que viviera ahí, se había ido hace bastante.

Aún así, no escapaba a su vista que las ventanas se encontraban tapadas con telas o cartones, y que claramente esos niños usaban ese lugar como su escondite o lugar de juegos. No había nada de malo en que jueguen y tengan un lugar para ellos, pero le parecía peligroso que lo hicieran en una casa que parecía que iba a derrumbarse ante el mínimo azote del viento. - No puedo verlo desde aquí, lo siento -. Desde el suelo no tenía posibilidad de ver las cosas de más arriba, tal vez si encontrara una forma de subir sin afectar la estructura…

No tuvo que hacer cálculos o buscar maneras, fue la misma mujer quien se ofreció para buscar su objeto. - Claro, solo… Ten cuidado -. No sabía lo que podía haber ahí arriba, aparte del obvio peligro que significaba poner un pie en ese lugar. No tardó mucho en ayudarla a subir levantándola con sus brazos y dejando que ella se parara en sus manos para alcanzar el techo. Podía agradecer todo el entrenamiento que hacía cada día, y a lo poco que la pelinegra pesaba en verdad.

En cuanto ella estuvo arriba, se aseguro de alejarse un poco para intentar ver, pero aún le era imposible, por lo que su mirada encontró con rapidez un punto que podría ayudarle: un árbol colocado junto a la casa, cuyas ramas subían hasta sobrepasar el techo de la vivienda. - Dame un momento… -. Corrió y sus brazos y piernas se adhirieron a la madera como si fuera un animal, pasando a la altura perfecta con relativa velocidad.

Desde ese lugar podía ver mejor en donde la mujer estaba parada. Bolsas de basura, cajas vacías, nidos de pájaros vacíos también. Una clara suciedad, un dejo evidente, obviamente los niños usaban el techo de la casa como su basurero. - Eh… si… -. Busco el objeto con su mirada, aunque en ese momento se dio cuenta de que no sabía exactamente cómo era ese bastón que la mujer tanto apreciaba.

No hizo falta preguntar, rápidamente sus pupilas se encontraron con el flamante bastón, claramente destacando por su brillo y cuidado entre tanta basura y años sin limpieza. - A tu izquierda, un poco más… un poco menos. No, te pasaste, vuelve para tu derecha… gira un poco hacia tu izquierda, te pasaste… -. Todo sería más fácil si él pudiera subir ahí y agarrar el objeto, pero su peso seguramente tiraría abajo el techo. - Agáchate y lo deberías agarrar… no, esa es una tabla de madera, estaba un poco al lado. ¡Eso… justo eso! -.

La mujer había alcanzado el objeto, pero no hubo tiempo para celebrar antes que la duda obvia llegar a su mente. ¿Cómo iba ella a bajar de ahí? Podría lanzarse y que él la esperara abajo, pero tal vez eso le daba miedo. Además…

Tampoco hubo tiempo para pensar más, una grieta apareció en las paredes de la casa, una que rápidamente pasó al techo, y a acercarse peligrosamente a la muchacha. - Escucha, no te muevas -. Mientras le hablaba, y esperaba que le hiciera caso, el muchacho bajó de las ramas con cuidado posándose delicadamente sobre el techo. - Escucha, despacio, con mucho cuidado, pero ve acercándote a mi voz. Te tomaré y saltaré al suelo sin hacernos daño, pero… -.

Tal vez el destino lo odiaba, tal vez no había sido la mejor decisión pararse en ese lugar. La parte del techo donde se encontraba parado cedió, haciéndolo caer al interior con un grito, que no tardó en acabarse. Tosió y se reincorporó con dificultad en medio del humo y la oscuridad, la casa tenía un ático y había caído sobre este, salvándose de caer a una altura mucho mayor.

La grieta en el techo siguió abriéndose, y al ver esto el cuerpo del cocinero actuó con velocidad. Encontró con la mirada que había una cama cerca, por lo que se movió y le dio una patada al mueble, con la fuerza suficiente para moverlo y colocarlo justo debajo de donde estaba la mujer, a tiempo para que el techo se rompiera en esa zona y ella cayera en la suavidad del colchón. - ¡Gwen! ¿Estás bien? -. Todo el polvo que levantó la caída del techo no lo dejaba ver si la muchacha había aterrizado sana y salva.

Estaba seguro que no moriría por una caída así, pero si no hubiera aterrizado en el colchón se llevaría no solo un buen susto, sino que un hueso roto también.


RE: WANNA BE AN ANGEL - Pasado - Gwendolyn - 04-10-2025

—¡Tendré cuidado! Y si pasa algo, confío en que podrás ayudarme, Rack —

¿Debería confiar? Es un desconocido, pero hasta ahora ha mostrado tener un buen corazón, por lo tanto confió en cada cosa que le dijo. Desde cómo la ayudó a subir, hasta sus instrucciones. Unas que aunque fueron buenas, no son suficientes, porque quien las recibe tiene el problema.

Pero finalmente lo tuvo, ahí

—¿Q-Qué pasó? ¿Por qué no me muevo? —

¿Por qué se acerca? Se siente más cerca y dio un paso, notando como todo se menea suavemente. Es un crujido el que evidencia lo que él ha visto ¡Y ahora lo sabe! — Voy, sí… — un paso, que hace que las cosas pinten mal, el segundo gritan que ya es hora de aceptar que va a terminar mal y el tercero simplemente cedió, dejándola caer.

El vértigo de la caída la hizo chillar, pero el golpe no llegó como esperaba. No es el sitio más mullido, pero al menos no es el piso, incluso ¿Ha sido más corto de lo esperado? Se quejó con suavidad boca arriba varios segundos, hasta que un trozo de techo descendió sobre su frente, obligándola a sentarse y volver a quejarse.

—No podía salir tan ilesa — sobó su frente, ya sentada y movió la cabeza como si buscara algo. No tiene la vista para encontrarlo — Estoy… mejor de lo que esperaba — se rió con suavidad, notando como el golpe en la frente ha dejado un raspón que suelta un poco de sangre, pero nada de qué preocuparse — Gracias por preocuparte. No pensé que caería justo en la cama — tocó el colchon un segundo y se miró la mano algo incómoda — ¡Q-Qué suerte!

¿Es suerte, Dios o quien la acompaña? Porque no ha visto los reflejos del muchacho. De saberlo, seguramente lo llenará de halagos legítimos.

—Al menos tengo mi bastón — gateó a la orilla de la cama y se bajó, sobándose la espalda — Primera vez que me caigo de un techo — una risa salió con fuerza, porque es una anécdota que puede contar de ahora — ¿Era muy alto? — alzó la cabeza, como si quisiera ver algo, incluso estiró su mano libre, pero no. Nada, no puede ver ni sentir, es un vacío para ella — ¿Ahora como salimos de aquí? ¿Se enojará el dueño? No quiero meternos en problemas.

Buscó con sus pasos acercarse a él, usando el bastón para no chocar con nada — M-me da algo de pena que se haya roto el techo ¿Debería quedarme a pedir perdón? no tengo dinero para arreglarlo siquiera.

Cuando finalmente se lo encontró usó su mano para palpar el cuerpo ajeno — Gracias Rack, eres muy amable ¿Tu te lastimaste? Si pudiera ayudarte lo haría — la sonrisa de siempre se torció por unos segundos — Pero no sé cómo podría hacerlo, no soy buena… en estas cosas. — La oración cambió, porque en realidad la verdad es que no es buena en algo que pueda solucionar un problema. Seguramente por eso solo suspiró — Pero quizás a ti se te ocurre alguna manera ¡O a futuro! Claro. Los favores no caducan.

Encontrarse en un futuro, con un enorme mar que los va separar no suena alentador, pero incapaz de ver lo grande que es, simplemente se alegró de su idea.

—De todas maneras… pediré por ti y tus futuros viajes.

Le pediré a Dios su bendición.



RE: WANNA BE AN ANGEL - Pasado - Rackham Uker - 10-10-2025

Pudo oír a la mujer quejarse entre el humo. Esperó con todas sus fuerzas haber acertado en la ubicación, o tendrían un gran problema, pero fue ahí que escuchó un ruido secó, y un quejido mucho más sonoro que el resto. Por fin el polvo se dispersó, dejando ver a la pelinegra en la cama, hablando como si lo que acababa de pasar no le hubiera quitado años de vida al cocinero. - Si, fue mucha suerte -. Ella no pudo verlo, y tampoco le importaba llevarse el crédito de algo así, por lo que estaba bien que simplemente creyera eso.

Al ver que ella podía caminar y bajarse de la cama, se tomó un momento para respirar. Su corazón iba a mil, su cuerpo aún le dolía por la caída, pero el poder pararse y no sentir ningún pinchazo o ardor excesivo era una buena señal. - Bueno, dicen que siempre hay una primera vez para todo -. Quiso, al igual que ella, reír con la situación, mientras dejaba de tomar aire y se le acercaba con cuidado. - Diría que unos… 2 metros… tal vez un poco más -. Simplemente viendo que tanto le faltaba para que su cabeza toque el techo.

En cuanto se acercó a ella, fue la muchacha quien comenzó a tocar su cuerpo. - No te preocupes, estoy… -. Tocó uno de los moretones, justo el lado donde había caído. - … bien … -. Claramente no, pero ya sería algo que se sanaría en solo unos días.- Aterrice sobre una pila de basura suave, no tengo nada -. Pero si la pila de basura está al lado contrario del que caíste, Uker.

Ya teniendo segura y cerca suyo a la mujer, buscó con la mirada alguna escalera, compuerta o salida. La única compuerta que encontró no parecía querer abrirse, algo debía estarla deteniendo desde el exterior, pues por mucho que empujara o tirara no lograba abrirla. - Déjame ver… -. No comencemos con los chistes de ciegos, por favor.

El hombre se acercó a una de las ventanas, removiendo los periódicos antiguos y telas que la tapaban. No había cristal, el marco estaba vacío, y le daba una buena vista a la oscura calle desde ahí. Estaban a dos pisos de altura, saltar sería repetir la caída de hace un momento, pero solo podían salir por esa ventana. - Escucha, te sacaré, pero debes subirte a mi espalda -. Al decir esto, tomó con delicadeza la mano ajena, indicándole que debía aferrarse a sus hombros y cuellos, y con sus piernas rodear su cintura.

En cuanto estuvieron listos, las piernas del hombre se asomaron por la ventana, sentándose en el marco y viendo hacia el suelo, tomando aire antes de empezar a bajar. - Agárrate con fuerza, hasta que yo te diga. No tengas miedo de aferrarte con mucha fuerza a mi cuello -. Al fin y al cabo, era mejor que ella le hiciera una llave de lucha libre antes de que cualquiera de los dos cayera de esa altura.

Una mirada al suelo más, junto con un último suspiro, fue suficiente para darle el valor que necesitaba. Sus manos se movieron, su cuerpo las acompañó y comenzó a moverse a través de la pared, como si la estuviera escalando, pero en reversa. La poca luz de la luna fue tapada por unas nubes, por lo que por primera vez en el día sintió lo que era ser Gwen, pues tuvo que palpar el camino con sus manos y pies para no dar un movimiento en falso.

De una ventana a la otra, pasando por pequeños huecos en la pared por el desgaste, hasta que su camino lo llevó al árbol que antes había escalado. Desde ahí fue fácil llegar a una altura a la que fuera seguro simplemente saltar. Sus rodillas amortiguaron el impacto, y él se mantuvo agachado para que la muchacha pudiera desprenderse de él sin temor a caer al suelo. - Ya estamos fuera, puedes bajarte -. Incluso tras lo que acababa de hacer, el único indicativo de que había hecho algo difícil era su respiración, que volvía a estar agitada.

- Que bien que pudimos recuperar tu bastón, ahora solo queda encontrar tu alojamiento -

Otro viaje a la parte norte de la ciudad, y otro más para volver en cuanto la deje en el hostal. Algo le decía que mañana sería difícil despertarse temprano.