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Winter without you - Pasado Social - Versión para impresión

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Winter without you - Pasado Social - Gwendolyn - 18-10-2025

—Ésta vez te ha quedado muy bien — se rió con suavidad con el plato enfrente, uno que se había comido, como todos los anteriores. Incluso si en un principio no era bueno cocinando, ha mejorado lo suficiente como para dedicarle halagos cada dia — Se nota que has estado practicando — dejó los cubiertos sobre el plato, juntos, con tanto cuidado que no hicieron ningún ruido — Seguro cuando nos volvamos a encontrar habrás aprendido mucho más.

Finalmente puede hablar de una separación, porque los primeros días no fue más que un tabú que no se atrevió a tocar, porque enfría la habitación tan solo pensarlo.

—Deberías hacer algo de tu isla natal un día. Me dijiste que no eras de aquí ¿No? — se levantó con cuidado. Ha aprendido de memoria, usando muchas horas para saber qué hay ahí, donde debe ir y no — ¿Cómo es allá? Si puedo saber, si no quieres hablar de eso está bien — porque el pasado de Owen parece una tormenta en donde ha navegado con dificultad y aunque ahora parece que es una marea más suave, eso no quitará los recuerdos de lo vivido — Es solo curiosidad.

Tomó sus cosas, acercándolas a donde están las de Owen y las juntó. — No necesitas ayudar, puedo hacerlo — movió sus manos con suavidad, mostrándole las palmas en un gesto de que no necesita preocuparse. No le molesta hacer cosas, es más ¡Le agrada ayudar! El poder intentarlo incluso es un confort que le trae una paz que no pensó tener antes — Pero me puedes acompañar a lavar las cosas.

Son pocas cosas, una cena para dos no pide mucho, al menos en la loza que utilizan. La cargó con cuidado hasta la cocina, como si no hubiese ningún problema. Los primeros días no hizo nada más que chocar con un montón de cosas, pero ya no más — Esta no es la casa de Rack entonces ¿No? — no le molestó la mentira. Hay una razón que desconoce, es una situación que no tiene sentido, pero el perdón no necesita pedirlo, simplemente se lo dió — Me pregunto de quién será…

Porque no ha aparecido dueño y si realmente ha sido el hombre que enterraron, entonces ¿No les pertenece ahora a ellos? Se rió despacio ya frente al fregadero, dejando los objetos con cuidado. Una de sus manos buscó la llave, dándola luego de un par de movimientos — Owen, nunca le pregunto esto a nadie — porque en realidad si la pregunta existe es porque no lo conoce — Pero… ¿Cómo eres? Ya sabes, cómo te ves.

No debería hacerse eso, porque jamás podrá verlo, es beber gotas para una sed que nunca se quitará. — ¿Me podrías describir eso? — encontró el líquido para limpiar y la esponja, juntándolos con cuidado, en un proceso que ya es fácil. Cada día las cosas comunes para el resto, se vuelven así también para ella — No te preocupes por los colores, no los conozco pero… sé que existen. Puedes nombrarlos también, suelo relacionarlos con otras cosas.

Con un sabor, sonido o sensación. No se sienten de la misma manera que la mayoría, pero están ahí, presentes, compensando lo que falta, aunque ¿Es realmente así?

—Me gustaría saber cómo tengo que describirte a los demás cuando les cuente de ti — ¿A quiénes? El resto del mundo, ese que siempre le ayuda de manera amable — Al menos en lo físico necesito ayuda.

Porque luego de tantos meses, el resto me lo sé, al derecho y al revés. 



RE: Winter without you - Pasado Social - Owen Yang - 19-10-2025

-Ost-


[Imagen: 17e250a60a501dea566abf717a32646b.jpg]
—Ésta vez te ha quedado muy bien —

[Imagen: Mq3AOSj.png]
-¿¡E-En serio?! ¿¡En serio te gustan!? Usé otro tipo de aceite...y...salsa de soja...-

No pudo evitar ponerse nerviosísimo al verla comer su plato favorito, uno que conocía de manera tan exacta por su forma, color y textura solamente por lo mucho que lo devoraba en exceso por su tierra natal: Gyozas, un tipo de empanadilla que podía rellenarse de casi cualquier cosa y que estaba hecha con masa de arroz, muy típica de lugares relativamente humildes y que permitía poder reciclar otros platillos para volverlo este uno nuevo. El cabello del muchacho, como usualmente lo hacía delante de su mujercita favorita, era blanco platinado, brillante, casi con reflejos celestes, excesivamente diferente a lo acostumbrados que podemos estar de verlo en ese rollo destellante y él, sentado delante de ella como si estuviese delante de un catador de comida, se mostraba impasible, ruborizado, tenso, sin quitarle la mirada de encima mientras escuchaba sus halagos -Cuando nos volvamos a ver te voy a hacer las mejores de toda la historia. Conseguiré ingredientes,- se estiró un poco hacia adelante de la mesa, mostrando esa intensidad que tanto le caracterizaba -aceites especiales, todo. Todo para que no te puedas olvidar de mi jamás.- aquello era tan inminente...la separación era algo tan certero y que lo tenían tan claro que tan solo quedaba...asumirlo, y explotando cada segundo que pudiesen, juntos.

Mientras la observaba levantarse de la mesa luego de haber devorado aquel platillo, la chica, ciertamente, ya parecía haberse aprendido a mover sin la necesidad de ninguna ayuda por aquella estructura -Pues...las gyozas no son de mi isla, la verdad, pero es el plato que más me gusta. Por eso te lo preparo siempre que puedo, no sé.- se moría de pena, su corazón se estrujaba ya que todas las veces que se sinceraba con ella exponía sus vulnerabilidades -¡! ¡Nono! ¡Espera!- ¡IIK!, el sonido de su silla chirrió contra la madera de debajo, levantándose de un sopetón en el segundo que su compañera pretendía agarrar los platos de ambos y llevarlos a lavar...pero la sugerencia de que ambos se acompañen a limpiar aquello le enterneció, -...sigh, vale, pero solo porque lo pides. Todos estos días que te queden conmigo te trataré- y cuando ella comenzó a colocar la mayoría de las cosas a lavar, él, desde atrás, la atrapó, abrazándola para apoyar su mentón sobre uno de sus hombros -como la diosa que eres. No, deja de negármelo, siempre lo serás.- antes de que ella pudiese decir nada, la besó en la mejilla, evitando la contestación al respecto; El pedestal en el que estaba Gwen jamás iba a caer, más cuando su corazón ya no le pertenecía. Era y será de ella.

No se demoraron mucho. Ella tenía muchísima destreza pese a su incapacidad de ver con exactitud las manchas o detalles que podían escaparse al simple tacto, pero para eso estaba él. Parecían un complemento uno del otro, y una sonrisa boba no podía parar de escaparse de él mientras, obnubilado, cegado, miraba lo preciosa que era Gwen; Solía ocurrirle muy, muy a menudo de quedarse embobado viéndola porque, de verdad, aunque ella lo negase, era muy posiblemente la mujer más hermosa que jamás él hubiese visto -Pues...no, no es la casa de Uker. Espero que no lo sea.- contestó casi automáticamente, mientras asumía su mentira, llevando una mano al rostro con decepción y bastante pena -A lo que me sorprende es que aún tenga energía y agua. Normalmente esas cosas se suelen cortar cuando no hay dueños en las casas.- pero en cuanto se detuvieron...hubo algo que le sorprendió en demasía.

Una pregunta que le provocó una pequeña mueca de felicidad y sorpresa.

— Owen, nunca le pregunto esto a nadie, pero… ¿Cómo eres? Ya sabes, cómo te ves. —

[Imagen: 5zFygnD.png]
-¿Cómo...me veo? ¿Cómo soy?-

Claro, era una pregunta...tan lógica como sincera, ¿Cómo ella podía saberlo? ¿Por el tacto? ¿El aroma? La visión reduce tantísimo las explicaciones, pero ahora tendrían que haber muchas -...JAJAJA! ¿De verdad lo quieres saber?- entrelazó una de sus manos con la de ella, se puso intenso como siempre lo es él. Ella trataba de sugerir cómo podría hacerlo, incluso, que no se limite en la explicación. En cuanto terminó, le miró por unos segundos, en silencio. Le volvía loco lo hermosa que era -Ven conmigo un segundo.-

La llevó a cuestas, en su espalda, como a veces solían hacerlo cuando ella se mostraba muy cansada o, simplemente, deseaba cargarla. Luego de subir una escalera que había conseguido para ciertas cosas del tejado, allí, la subió a su lado, acompañándola para que esté cómoda a su lado.

-Estamos en el tejado de la casa, ahora mismo.-

La sostenía con la mano, aquello era un poco resbaladizo, pero lo suficiente para que la suave brisa les golpee de vez en cuando. El brillo de las estrellas, el olor a sal marina, alguna que otra ola tímida golpeando contra la costa cercana y el sonido de los animales como ranas y grillos daban todo aquel aura de lejanía propia del campo -Ven, dame tu mano.- la opuesta, ya que la otra no pensaba soltarla. Parecía un gesto que tenían ambos, una unión tan invisible que se forzaba hasta hacerse literal -Tengo el cabello blanco, como las paredes de una iglesia. No...me lo suelo peinar mucho,- le llevó la palma hacia la copa de su cabeza, con mucha suavidad. La tenía enfrente, a, como mucho, cinco centímetros, pudiendo sentir la respiración de su mujer favorita -pero no se lo digas a nadie, es un secreto. Si te preguntan lo tengo rojo, rojo como un tomate o un pimiento, me lo suelo teñir de ese color.- se rio, liberando esa sonrisa tontorrona que mezclaba timidez y ternura. Su corazón estaba latiendo con una fuerza impresionante, estaba tan cegado por sus sentimientos que hasta sus palabras se escupían con la misma intensidad que la brisa que, sutilmente, les golpeaba de vez en cuando en la nocturnidad -Tengo...el mentón fino, recto. Con las mejillas un poco regordetas, ¿Sabes que cosa loca tengo en el cuerpo? Cuidado, no te asquees.- y cuando la llevó hasta su barbilla, la subió hasta los labios, alzando su propio labio superior -¿Vej?- hablaba con torpeza, ya que le estaba mostrando cómo sus colmillos eran más largos de lo normal -Tje dijeg ghe ega un jemonio.- "Te dije que era un demonio" -Tengo los ojos...como...¿El cielo? El cielo es celeste, como...- buscaba comparaciones, ya que le daba mucho corte la comparación con los colores -...como las bayas, como el mar, también. Aunque el mar es más oscuro.-.

Pero ahora, le tocaba a él.

-¿Sabes como eres tú, Gwen?- le preguntó, sin querer saber realmente su respuesta, porque ahora soltó la mano que había aferrado para irla haciendo palpar cada milímetro de su cara y líneas de expresión...para hacerlo con la de ella -...tienes el cabello negro, con reflejos violetas por muchos lados.- no se movía ni dos segundos de delante de su rostro. Su mano, en la copa de su cabello, arrastrando solamente el dedo índice con la yema -Eres...absolutamente despampanante. Eres, y no te lo digo para halagarte, la mujer más hermosa que jamás haya visto en mi vida.- su dedo índice ahora pasaba por aquella mejillita algo rosadita, suave, muy blandita, con una piel que parecía hasta imposible de cuidar con facilidad y, aún así, ella, sin hacer demasiado, la mantenía a la perfección -Eres muy clarita de piel, tienes la nariz pequeña pero marcada. Tienes unos labios que...- la beso durante unos segundos, para separarse. Solo de enfocarse en ellos dos segundos le resultó imposible resistirse -...me provocan hacer esto todos los días.- y siguió, porque estaba totalmente loco por su mujer favorita -Tus ojos...Gwen, son...violetas, violetas. Jamás había visto a nadie con tu color de ojos. Tienes una mirada que...- un gesto que repetía una y otra vez: Acariciarla con el pulgar mientras apoyaba su mano en el mentón, una y otra vez -...no pensé que podría hacerte ver más hermosa, pero lo hace. El violeta es el color de...las lavandas, de las uvas. Jamás creí que vería a alguien con una mirada tan hermosa como la tuya. Eres...perfecta, también...- se interrumpió casi de golpe, expresando una tensión en la mano, que pudo palparse mientras se sonrojaba y desviaba la mirada -...tienes un cuerpo increíblemente espectacular, también. Tienes una altura buena para ser una chica, pero...eres toda...perfecta...por todos lados...- ¿Hablar de su físico? No era lo que le volvía loco a Owen sobre ella, pero...bueno, sí había tenido algún que otro pensamiento fantasioso sobre aquello. 

Inevitable, más con el deseo que le provocaba -...porqué no querían en la iglesia que mostrases tus ojos?- se arrastró un poco más, buscándola, pegando su frente con la de la muchacha -¿Podrías...tenerlos abiertos, solo por hoy?- le preguntó con curiosidad y algo de timidez. No sabía si aquello...le dolía, le molestaba, le generaba algún tipo de ardor, era muy difícil saber si era, incluso, algo deseado por ella -Siempre te digo que...con que me quieras como me quieres yo soy feliz, pero...si de alguna manera mágica recuperases tu visión...quisiera que te veas al espejo.- y, liberando una pequeña exhalación, de esas que se liberan cuando el amor estruja en el centro del vientre, prosiguió -Te lo juro, Gwen, por lo que quieras, que eres imposible. Es imposible que exista una mujer como tú, ¿Y sabes porqué eres tan, pero tan especial?- empezó a deslizar su frente hacia la izquierda y la derecha, frotando los flequillos de ambos -Porque eres una diosa por dentro y por fuera. Y así mereces que te trate para siempre, futura esposa.-.


RE: Winter without you - Pasado Social - Gwendolyn - 19-10-2025

Asintió, porque no hay respuesta que le parezca suficiente como para expresar lo mucho que quiso saber en ese momento. Tendría que afirmarlo cientos de veces, el insistir una vez más, aunque ya se lo ha dicho.

Se dejó cargar, sin importar a donde. Simplemente se acomodó en la espalda de Owen, acurrucándose cerca a sus hombros, mientras sus manos se afirman de él con fuerza para no caer. Le gusta estar ahí, porque es un calor que puede sentir cerca, tanto que no pudo evitar relajarse en el trayecto, incluso si han salido al exterior y no hay pistas de donde van.

—Te gusta subirte a los tejados, parece manía tuya — se rió con suavidad, acercándose a él. Se mantuvo a centímetros de distancia, podría dar la excusa de que está insegura en ese sitio, pero el mentir no tiene sentido si se han dicho lo que sienten ¿No?

Su mano terminó sobre el cabello primero, paseándose con suavidad. Es un cariño que conoce, pero que en realidad ésta vez buscó algo más, es sentir cómo es y no buscar darle satisfacción, porque no existe angustia que sanar más que la propia por no saber la verdad — Como las nubes de primavera — lo corrigió sin querer, porque en realidad no sabe de qué color son las paredes de una iglesia. Negras para ella, como todo el mundo oscuro que la rodea — Es suave, me gusta — el que se lo tinturara de otro color le pareció curioso. Jamás ha oído que alguien lo haga, pero por el contexto, supuso que lo cambia — ¿Por qué lo cambias? Estoy segura que me gustaría de ambas maneras — besó con suavidad la coronilla de su cabeza, en un gesto cariñoso, ese que suele dedicarle cuando están cerca.

Repasó su rostro con cuidado, en unas cosquillas que seguro puede sentir en la piel, esas que dan una sensación agradable a pesar del ardor que provocan — ¿Qué más? — no sintió asco al tocar los colmillos ajenos, después de todo ¿No comparten saliva en los besos? Le pareció ilógico, tanto como para hacerla reír despacio — ¿Es raro tenerlos así? — alejó su mano ligeramente y se rió por lo bajo, como si le hubiese dicho algo gracioso — Por qué me asquearía de algo de ti, Owen. — es una pregunta legítima, que nace de algo que le parece ilógico, tanto como para demostrárselo con acciones. Acercó la mano con saliva a sus labios y no dudó en lamerla con suavidad y sin vergüenza alguna a pesar de lo que dice — No es muy distinto a cuando nos besamos.— solo que no hay satisfacción de por medio.

Negó y el hablar de ella provocó una mueca extraña en su rostro. No es incomodidad, sino más bien, jamás lo ha pensado. No le interesa saber de sí misma, al menos hasta hace poco jamás le habría interesado, porque no es importante lo físico para alguien que vivirá en la iglesia, buscando una belleza interior.

Sonrió al sentir el beso, es una risa ligera que calma una inquietud nueva. Quizás de ser otra persona le habría pedido que no lo haga, que se detenga, pero a Owen se lo permitió. — Con que tu me veas así es suficiente — que a él le parezca perfecta es lo único que le importa, porque hacerlo para el resto del mundo podría ser un problema. Es algo que llama la atención a los otros, se preguntó si para alguien más podría ser un trofeo o una estatua para colocar en una iglesia ¡La muñeca de los deseos! Tantas opciones que no le gustan.

—Podría si me lo pides tú — los abrió y no se encontró nada. No hay diferencia en tenerlos abiertos o cerrados, pero si se lo pide ¿Cómo negarse? Los movió a donde está él, como si existiera una visión, es un truco falso, una ilusión que incluso si juegan a creerla, no es verdad.

—He pensado muchas cosas últimamente — apretó la mano que la une a él y se apoyó en el hombro ajeno, soltando un suspiro suave — ¿Crees que Dios me hizo así y me quitó la visión porque le parecía gracioso? — bajó el rostro, porque aunque ya no habla de él, si piensa en aquel que se supone ha creado todo — Ya sabes, que incluso si soy la persona más bella de todo el mundo, jamás podré verme.

Es una ironía cruel, que de existir algo arriba ¿Por qué lo hace? ¿Le parecerá gracioso o es una simple prueba para algo más? Quizás es una lección que no puede entender, que no aparece o una historia que olvidó terminar, que ha quedado a medias ¡Como si le diera una parte y le quitara el resto!

—Me pregunto si existe forma de que pudiera ver — un suspiro se le escapó, obligándola a levantarse ligeramente, para acercarse más a Owen y abrazarlo, en un gesto que buscó una pizca de satisfacción — Tal vez la hay allá afuera — quizás se aferra a lo imposible, por eso ha aparecido él, para que al menos tenga a alguien más de quien sostenerse.

Se quedó en silencio, hasta que finalmente la nostalgia se acabó, como si la hubiese vaciado al estar junto a él.

—Prometidos… así le decían en la iglesia — se acercó al rostro del pelirrojo y acarició la piel de él con la punta de la nariz, besando su piel un par de veces — Y me parece que es lo mejor que nos queda. Porque nos hemos prometido muchas cosas ¿No? — más de las que deberían, pero menos de las que le gustarían, porque de poder la lista sería mucho más larga — La más importante es que sin importar qué te voy a querer.

Porque no está lista para declarar amar, pero la palabra se asoma a veces y amenaza con salir sin permiso.

—Y luego es que nos vamos a encontrar otra vez. No una, sino siempre, no te preocupes por eso.

Siempre, siempre, siempre.



RE: Winter without you - Pasado Social - Owen Yang - 20-10-2025


— ¿Por qué lo cambias? Estoy segura que me gustaría de ambas maneras —
[Imagen: Srhiou2.png]
-...tiene que ver un poco con todo lo que te conté que atravesé cuando era pequeño.-

Llegó a contestar aquello tímidamente, desviando la mirada hacia un lado mientras los recuerdos, violentos, se apelotonaban en su cabeza como una catarata de fotos, una y otra vez. El sendero que había diseñado para que ella pudiese sentir cada centímetro de su rostro buscaba que lo memorizara, aunque...su locura por ella era mucho mayor, al punto de que jamás podría confundir su aspecto, rostro o ser con absolutamente nada ni nadie más. Incluso tenía un temor cada vez más palpable: Empezar a verla constantemente en el rostro de otras chicas, en estatuas, en figuras, porque no podía quitársela de encima ni un solo segundo desde que la conoció.

Pensó que le daría un poco más de grima el estar interactuando con sus dientes, pero, contrario a lo que podría imaginarse, pasó al reves; Ella, incluso, hizo algo que le sonrojó y fue un poco...erótico, lamiendo su mano muy ligeramente mojada en su propia baba -No...no es...distinto, supongo.- se puso nervioso casi en un instante, aún manteniendo la firmeza de ese agarre que siempre, entre ellos, parecía perpetuo.

El ambiente pareció tornarse reflexivo en cuanto dejó de ser enternecedor, más cuando los párpados de la chica, finalmente abiertos, se mostraron -...es increíble lo hermosos que son, Gwen.- repetía el gesto eterno que siempre hacía al verla: Mano sobre el mentón de su mujer favorita, acariciándola con el pulgar una y otra vez. Tal vez ella no pudiese apreciarlo, pero el fulgor de las estrellas, parcialmente de la luna y de todo aquel ambiente parecía inundarles, rodearles, casi dejarlos en un plano vacío donde esos dos corazones solos pudiesen existir. Pero ella, porque tiene un cerebro increíblemente reflexivo, comenzó con sus palabras "He pensado en muchas cosas últimamente" -...y yo. En demasiadas.- se mantenía seguro en su lugar, observando, de a pequeños vistazos, si la chica no estaba cercana a patinarse en aquel riesgo que resultaba el tejado de esa "casa prestada".

 — ¿Crees que Dios me hizo así y me quitó la visión porque le parecía gracioso? — 

[Imagen: Ejds5Uh.png]
-...eh?-

 Ya sabes, que incluso si soy la persona más bella de todo el mundo, jamás podré verme.

Ella se mostró...tan apenada, como si la ironía fuese incluso más cruel que la propia realidad -¡JAJAJA! ¿Gwen, estás loca? ¡Es al revés!- la motivó, llenándola de esa energía tan fogosa y vibrante que él tenía, solo a pequeños centímetros del rostro más bello que los ojos celestes de Owen pudiesen ver -Dios no podía bendecirte con tantas cosas, mi amor. Eres la mujer más preciosa del planeta, tienes un cuerpo perfecto,- a cada cosa que nombraba iba elevando sus dedos: índice, del medio -eres inteligentísima,- anular -has llegado hasta aquí totalmente sola y sin ayuda de nadie,- y el pequeño -y has cambiado el corazón de un demonio, ¿No te parece suficiente? Dios tiene que quitarte algo, no es justo, ¿Qué le queda- y, luego de un pequeño beso en esa frente decorada por ese flequillito recto pero tan cuidado, el pelirrojo siguió -al resto de los mortales? ¿Sucumbir a ti?- se notaba a leguas que estaba bromeando, pero de verdad...que así lo sentía. Ella va a cambiar la historia de este mundo, y él iba a protegerla hasta que lo logre.

Pero...pese a que ella constantemente demostraba que eso nunca fue un impedimento para ella, lo liberó de su rostro con un tono algo más...melancólico: "Si existe manera de que ella pudiese ver otra vez" -Prometo que, si no lo lograste conseguir por tu cuenta mientras nos separemos...- sonreía, porque él iba a exprimir cada centésima de segundo en compañía de la que era, probablemente, el amor de su vida -...así como barreré cielo y tierra por ti, lo haremos juntos porque recuperes la visión.- porque el silencio entre ellos no le otorgaba paz, al revés, le hacía pensar. Así era él, así calmaba las ansias: Nunca darle paso al cerebro a poder reaccionar por su propia cuenta y saber lo inminente de la situación de ambos.

— Y me parece que es lo mejor que nos queda. Porque nos hemos prometido muchas cosas ¿No? —

[Imagen: kH4tMqH.png]
-¡Y todas las que faltan por prometer, Gwen! Aquí no se terminan las promesas.-

Él se comprometía, se ataba, se perjudicaba, no le importaba. Sabía que sus palabras tenían peso y consecuencias sobre ella, la muchacha le había perdonado múltiples de sus actos que podrían considerarse un pecado tan directo y ruin como para ser expulsado hasta de la iglesia más laxa. Precisamente y por eso, la elegía, porque le perdonaba -Nunca me vas a querer tanto como te quiero yo, ni aunque te esfuerces toda tu vida en lograrlo.- sentía cada beso, cada caricia, cada mimo de la perfección hecha mujer justo delante de él, esa que tenía esa mirada que parecía perdida, algo falta de vida, pero que tenía los ojos más espectaculares que Owen hubiese visto -...oye.- comenzó a removerse en sí mismo. El ahora peliblanco, ciertamente, pese a ser un joven llenísimo de valentía y una osadía sin igual, resultaba ser mucho más complejo de lo que aparentaba en la gigantesca mayoría de los casos -...si en el camino tu...- miraba hacia el suelo, totalmente sonrojado, con un mentón que temblaba y un corazón que palpitaba solamente de imaginar aquello -...conoces a...alguien que...te haga sentir lo mismo o más que sientes por mi, yo...yo lo acepto, ¿Eh?- buscaba fingir una madurez emocional que nunca había tenido, esta era la primera vez en toda su vida no solamente que decía pura y enteramente la verdad sobre lo que sentía, sino, que mostraba su parte más detestada: Sus inseguridades, porque siempre...siempre tuvo que fingir ser el más fuerte, el más perspicaz, el más osado, incluso, cuando no quería.

Y ahora podía abrirse con ella, así le hiciese ver débil, frágil, vulnerable, no le importaba.

-...el...mundo es un lugar gigante.- juntó sus rodillas, pegadas, ocultando la mitad del rostro por debajo de las mismas, repleto de pena -A quién quiero engañar...jamás lo aceptaría.- odiaba el solo hecho de tener que haber dicho lo anterior, pero parecía querer fingir una fortaleza en un área emocional de la que todavía carece en demasía -Agh. No he dicho nada.- un silencio sepulcral le invadió, porque tal vez...esta semana, sería el momento de las revelaciones entre ambos, cosas que pactarían aún más el sello emocional y ese hilo rojo tan firme y bien enlazado que les rodeaba.

[Imagen: DCCjXwv.png]
-...hay algún secreto que tengas en tu corazón y te gustaría contarme, Gwenchu?-

Su mirada viajó directamente hacia el horizonte, sintiendo cómo la brisa que ya no era tímida, sino, un miembro más de la conversación, golpeaba sus cabellos platinados y parte de sus ropas, al igual que lo hacía con su mujer favorita que no pretendió soltar ni un solo segundo desde que subieron a ese tejado -Vamos a hacer un trueque, ¿Quieres?- sonrió, sin voltear a verle, haciendo que su voz se proyectase no hacia ella para indicarle que le miraba, sino, hacia el frente, a ese horizonte amplio en donde las olas golpeaban una y otra vez -Si me cuentas algo tuyo que no quieres que nadie sepa, algo que te haya pasado, yo te contaré algo mío y encima con una oferta especial: Te contaré una historia, un cuento.- lo dejó en incógnita, como si la oferta fuese tan tentadora como difícil de saber "por dónde iban los tiros" -Estamos haciendo negocios aquí, como siempre, y te estoy ofreciendo dos por el precio de uno, ¿No vas a aceptarlo?- se giró, sonriente, luminoso, porque cualquier excusa era buena para que ese espacio tan cerrado y único para ambos cada vez se reduzca a la nada, al vacío donde solo sus almas pudiesen bailar -Incluso quisiese saber quiénes van a ser mis suegros cuando organicemos esa boda, Gwenchu, hay muchas cosas que todavía tienes que contarme.- casi parecía un día más, uno donde podían seguir jugando "a las casitas", "a la mamá y el papá" -¿Cómo organizamos la lista de invitados? ¿Sabes qué vestido de novia te gustaría? No puedes simplemente ser mi prometida y listo, como le dicen allí.- eran varias solicitudes a la vez, pero él...quería evitar pensar.

Porque si se detenía un solo segundo, iba a sentir cómo la anestesia autoaplicada por separarse de ella desaparecía.



RE: Winter without you - Pasado Social - Gwendolyn - 21-10-2025

Tantos halagos siguen sin ser cómodos, parecen accesorios para otra persona, aun así lo aceptó con una sonrisa suave, porque cada vez le gustan más, incluso si parecieran que no combinan con ella ¡Aun así! ¿Cuánto le ha importado el hacer juego con las cosas? — Al revés — fue lo que pronunció con suavidad, porque creerlo así se ve más dulce y prometedor — Me das mucho mérito, también tengo cosas malas — la más obvia es que no puede ver, luego viene una larga lista que seguramente ha podido ver, no en profundidad, pero incluso en la superficie se pueden observar.

—¿De verdad lo prometes? — porque suena a algo imposible. No esperó ninguna respuesta por parte de Owen, pero la que le dió la sorprendió lo suficiente como para estrecharlo en un abrazo, es un gesto fuerte que la llenó de alegría. Quizás es una mentira, tal vez comen fantasías, pero no le importó — Te tomaré la palabra — buscó la mano del muchacho que la acompaña y buscó su meñique, en un gesto que él le ha enseñado antes. Es un trato extraño que no tiene sentido, pero que si para él vale algo, entonces no importa lo ridículo que pueda sonar para el resto.

—Huh, suena algo injusta esta declaración — porque no hay forma de comparar el querer entre dos personas ¿O si la habrá de alguna manera? Pensó unos segundos qué responder, cuando la declaración del chico la obligó a separarse ¿Otra vez eso? ¿No lo ha escuchado antes? — De qué hablas ¿Por qué sentiría eso por alguien más, no entiendo?... ¿Es porque tú lo sentirás por alguien más? ¿Es lo normal? — no hubo inseguridad en sus palabras, sino una legítima confusión, porque en la iglesia se habla de la fidelidad en el amor, mientras él insiste en que debería ser con más personas.

¿Por qué?

¡Además se retracta! ¿Está bien o no? Apretó los labios por la sensación que todo esto le produce — ¿Si te gusta otra persona te irás con ella? — sintió el egoísmo de compartir atacarla, es una sensación nueva, un sentimiento que no debería estar ahí. Siempre entregándole todo a los demás, encontrando dicha en compartir, pero en ese instante sintió que no quiere hacerlo.

— Yo no lo acepto.

Lo abrazó con fuerza, sintiendo como el techo bajo ellos cruje en una amenaza que ignoró. No le importó en realidad las consecuencias de un movimiento brusco como ese.

—Dijiste que ibas a estar conmigo.

Le habría parecido curioso ver como él intenta ser mejor y ella finalmente aprende a ser egoísta, como si se le hubiesen traspasado las malas costumbres. No es con todo, solo una cosa, porque a diferencia de lo material, no creyó que pudiese encontrar a Owen en otro lugar. Nadie será como él, por eso el egoísmo brotó sin pedir permiso y echó raíces sin declarar disculpas.

Se alejó ante el cambio de tema y una vez más, pudo notar como el techo cruje con suavidad. Es un sonido que no conoce, que no es amenazador, pero está ahí, como si quisiera recordarles en dónde están ¡No solo las olas pueden hacer ese trabajo! — ¿Un secreto?

El intercambio le pareció tentador. Lo suficiente como para parpadear un montón de veces, como si se encontrase pensando algo. Terminó por cerrar los ojos por largos minutos, como si necesitara volver a su zona de confort para pensar una vez más — No tengo padres, Owen — mientras él se ha alejado de los propios por una mala vida, ella no ha tenido vida con ellos siquiera. No es buena o mala, simplemente no existe — Y yo ya no quiero volver a la iglesia, aquí afuera estoy bien. Creo que ya no podría volver a esa vida, si regresara no podríamos vernos nunca más — Se apegó a él y soltó un suspiro cuando sintió el calor de la persona con la cual juega a ser familia, a tal punto que cada vez parece menos por diversión y más por convicción — No puedo estar con la gente del exterior, está prohibido. Tendrían que sancionarme por romper las reglas.

Pero no dijo por qué, porque ¿No tienen un poco de razón? Incluso Owen es el perfecto ejemplo de lo que le han repetido siempre. Que el mundo es enorme, pero está lleno de tentaciones y gente que cede a ellas ¡Aunque antes le parecía malo! Terrible, en una sensación que se ha desvanecido con el tiempo.

—¿Las novias llevan vestidos especiales? —

Porque para ella es una marcha nupcial, decir los votos de matrimonio y la bendición de Dios. Eso es el matrimonio, todo el resto de la ceremonia no la ha visto, no existe y aparece solo porque el muchacho de cabellos blancos se lo ha dicho — ¿Qué color crees que me quede bien? — una risa salió despacio, porque aunque la mayoría carga con una tonalidad en específica, no hay razón para saberla.

—No tengo secretos, mi vida no tiene nada… que sea digno de contar — no que recuerde o que le parezca memorable. Quizás porque lo extraño lo ha normalizado, porque no es tan extraño como debería ¡Hay más opciones! Porque la pregunta es compleja a pesar de las pocas palabras que la forma — Pero creo que hay algo.

Porque antes de encontrarse había sido así, es una declaración extraña.

—Me da miedo morir, pero más temor me da que te pase algo a ti. No debería sentirme así... ya sabes, cuando morimos es porque Dios lo quiere. Pero no quiero que pase porque...

Y aunque es lo normal de la gente, antes no lo habría sido. La muerte siempre había sido inevitable, una situación a la que todos llegan ¡Que Dios es quien decide cuándo es el momento! Por lo tanto aceptarlo había sido fácil, tanto como para irse sin luchar de regreso, aceptando su destino.

—Porque no nos veríamos más — suena a confesión, a pesar que debería ser lo obvio — Antes no me importaba que llegara mi momento ¿Sabes? Sentía que cuando el fin llegara, lo iba a aceptar con los brazos abiertos, porque Dios quería de mi compañía allá arriba — se rió con suavidad, porque ha pensado así tanto tiempo ¡Y solo ha bastado una persona para cambiarlo! — Pero no quiero estar con él, ni con nadie en este enorme lugar. Nadie que no seas tú.

¿Es lo que ha esperado? Supuso que no, nunca entrega la respuesta correcta, pero de alguna manera funciona. Todo con Owen calza de alguna manera, incluso si no puede observar cómo coloca las piezas en el puzzle — Ahora te toca a ti, dijiste que me contarías dos cosas. Tengo buen oído, yo no olvido lo que escuché — canturreó para esconder los nervios y la ansiedad.

—Me está dando algo de frío— mintió, en un acto que no debería hacer, pero no le importó. Como si fuese una señal lo buscó, en un abrazo que le robó el calor a quien le acompaña, haciendo todo lo que no debe.

Mentir, robar y amar a alguien más.

Seguro si se enteran en la iglesia, ya no podrá volver más.



RE: Winter without you - Pasado Social - Owen Yang - 21-10-2025


— De qué hablas ¿Por qué sentiría eso por alguien más, no entiendo?... ¿Es porque tú lo sentirás por alguien más? ¿Es lo normal? —

[Imagen: xRH7RKR.png]
-¿Y-yo? ¿¡Que me guste alguien más que tu!? ¿¡Cómo podría si no te puedo sacar de mi cabeza ni medio segundo!?-

Casi que contestó instantáneamente ella dijo aquello. Es verdad, él lo recordó automáticamente: Gwen sabe poco y nada de los elementos implícitos en las emociones y todos los factores que pueden hacer que las cosas cambien su curso o parecer, tal y como lo haría cambiar el caudal de un río con piedras. Se puso aún más rojo, aún más nervioso, como si ahora ella dudase de su palabra y su fidelidad hacia los sentimientos mutuos que tenían y que se habían jurado y perjurado -¡NO! ¡NONONONONO!- empezó a sacudir su mano libre delante del rostro, sudando, nervioso, empezando a sentir mucho calor producto de la vergüenza que le daba ser tan inseguro en el rubro del amor. Owen, el tipo más loco, raro, osado y valiente (O tonto, a veces) que podría cruzarse en tu vida estaba tan incómodo que hasta le costaban salir sus palabras -¡Yo jamás estaría con absolutamente nadie que no seas tú, Gwen! Solo que...sigh.- suspiró, pesado, volviendo a esconderse entre sus rodillas mientras la timidez le comía vivo. Porque cuando él decía que era fuerte no lo decía por nada; Jamás, en todos estos meses, vio a Gwen como un ser débil o que necesite ser protegido, al contrario. Él deseaba ser protegido y cuidado por ella, guiado, mimado, demostrándole que con amor...un corazón puede cambiar, incluso el más roto, marchito y corrupto -...es la primera vez que estoy enamorado de alguien.- lo dejó caer, lo lanzó, así, porque eso es lo que provoca la muchachita de ojos violáceos una y otra vez: Desatar esas cadenas autoimpuestas que solo le obligan a cerrarse a cosas que le permitirían, como dijo muchas veces, "ver lo que ella sí puede".

El abrazo le pareció un gesto que le encantó, algo que buscaba aferrarse a ese afecto tan incondicional que parecían tenerse y que habían forjado durante meses. Uno que se veía puro, que nacía de una mezcla entre una que desconocía lo que era querer y otro que deseaba toda su vida encontrar a alguien que lo quiera genuinamente. Se pegó a su mujer favorita, fundiéndose mutuamente en aquel afecto tan incondicional mientras sentía el calor y un poco el latir del corazón de Gwen -Y estaré contigo para siempre. No te voy a permitir que lo dudes jamás.- acariciaba la copa de sus cabellos, usando la yema de sus dedos para mimarle con mucha suavidad.

Era el momento de las revelaciones y, si bien el peliblanco lo intuía en demasía que los orígenes de Gwen resultarían difusos (Como si su existencia fuese un decorado precioso para la institución a la que servía), lo que más le dejó anonadado y le separó ligeramente de su contacto fue saber que ella ya no quería volver y, que incluso si quisiese, tendría que abandonar todo lo que hizo hasta ahora e incluso al mismísimo Owen -...puf, no podría aceptarlo.- ahora el egoísta sonaba él, más aún con el poco respeto que el muchacho tenía sobre ciertos lugares con normas estrictas sobre "cómo y a quién querer" -Te arrancaría de las manos de esos imbéciles para que decidas tú como quieres querer a alguien.- estaba mosqueado tan solo de pensar en aquello le hizo generar una mueca que mezclaba celos, incomodidad y, ciertamente, el pensar que tendría una barrera aún más grande a atravesar que solamente barrer el planeta para volver a encontrarse con su mujer favorita.

—¿Las novias llevan vestidos especiales? —

-Los llevan, y son espectaculares.-

— ¿Qué color crees que me quede bien? —

[Imagen: AIZTFDA.png]
-Blanco y violeta.-

Qué rápido que había respondido. Fue casi de manera instantánea, como si supiese la respuesta hace eones...porque de hecho, había fantaseado con ello, una y otra vez. Mientras pronunciaba aquello, miraba hacia el cielo, con una imaginación que siempre le había ayudado a figurarse cosas casi como si estuviesen plasmadas delante de sí -Tienes mechas como las lavandas y el cabello oscuro. Con el blanco de un vestido y con detalles de ese color...- volvió a sonrojarse, divagando en esas imágenes inventadas que brotaban una y otra vez -...de solo imaginarte así buscaría como congelar el tiempo para que siempre lo tengas puesto.- y en todo este tiempo, casi de forma inconsciente, JAMÁS dejó de tener su mano entrelazada con ella. Parecía un gesto que ambos tenían, algo que indicaba que su unión era tan sólida y perpetua como la que parecía haber en sus corazones.

Aunque en su corazón...volvió a sentir ese pálpito que solo Gwen puede provocarle. Ese que se siente como un vértigo que le eriza los pelos una y otra vez.

—Me da miedo morir, pero más temor me da que te pase algo a ti. No debería sentirme así... ya sabes, cuando morimos es porque Dios lo quiere. Pero no quiero que pase porque...

-...porque?-

—Porque no nos veríamos más —

[Imagen: Xps12zh.png]
-...Hm.-

La dejó continuar, aquello le había provocado una sonrisa tan sincera como enternecedora. Esas que derriten el corazón de la ternura, esa donde ella asumía su unión con Owen como algo determinante, incluso, más firme de como ella hablaba de su tan ansiado Dios. Esas que hacen que el latido pueda sentirse hasta en el cuello, con un viento cada vez más partícipe que, rápidamente, hizo que ella se removiese producto del frío y, no solamente eso, sino que lo expresase para poder unirse más el uno con el otro -...espera.- a él no le importaba sufrir del frío (Aunque su cuerpo lo sintiese en demasía), por lo que no dudó ni un solo segundo en sacarse aquella chaqueta rojiza que tanto le caracterizaba y, quedándose solamente con su camiseta negra y lisa de manga corta, se la colocó encima a su mujer favorita, rodeándola sobre su cuerpo y atándosela no con las mangas ni nada por el estilo, sino, abrazándola justo por debajo del busto, buscó levantarla y la sentó encima suyo -¿Y ahora? ¿Mejor?- le sonreía, podía escucharse en su tono de voz que lo hacía así Gwen no pudiese verlo -Antes de contarte eso, ¿Tu pensarías que me dejaría matar allí fuera, Gwen?- su pregunta tenía una respuesta obvia, pero prosiguió -Si por algún casual algo así pudiese pasar...¿Sabes que es lo que me deja dormir?- la tenía tan cerca, rodeada, envuelta en esa capa roja que evitaba el viento sobre el cuello de la mayor belleza que el peliblanco jamás hubiese visto -Saber que si algo así pasa, Gwen, que puedo jurarle a tu Dios o a quien quieras que eso no va a ocurrir hasta que te encuentre...- volvió a pegarse a ella, acariciando esa mejilla tan suave y perfecta que solo ella podría tener -...estaré contigo siempre, y para siempre, porque serías Gwendolyn Yang. Y mientras que uses mi apellido, incluso...¿Cuando seamos viejitos? ¿Te imaginas?- empezó a darle toques con el índice en la nariz una y otra vez, casi como si se la estuviese limpiando -Que sepas que yo me moriré primero, ¿Eh? No te permitiré que te mueras antes. ¿Y si te mueres antes? ¿Sabes lo que haré?- le habló a centímetros de su cara, pudiendo sentir la respiración de la chica que le provocaba cientos de cosquillas por fuera...y por dentro -Te reviviré. Si allí afuera existen poderes especiales como los que tu tienes, o la posibilidad de recuperar tu vista, ¿Porqué no, también, la vida?- y finalmente, sonriente y besándola en esos labios tan carnosos y brillantes, concluyó -Y así estarás conmigo hasta que me muera yo primero. Ahí tienes otra promesa más de las trillones que nos hicimos y nos seguiremos haciendo.-.

[Imagen: KUWHAOg.png]
-Voy a empezar contándote la historia, ahí va.-

Aferrados, pegados, comenzó, con su mano libre, a enredar sus dedos por algunos de los mechones de la cabeza de la perfección de mujer que tenía justo enfrente, sin quitarle la mirada de encima y mientras que el sonido de los grillos y pequeños animales propios que adornaban la escena también se volviesen parte de la historia -Esta es la historia de un demonio que nació en el mismísimo infierno, rodeado de todos los pecados que pueden existir. Probó la mayoría de ellos, siendo un fiel esbirro para los designios de su señor. Toda su vida creyó que necesitaba hacer lo que fuese necesario por mantenerse con vida, incluso, era hijo del mismísimo señor de todos los demonios. Eso, por el contrario a lo que podríamos pensar, no lo volvía alguien mejor, al revés, porque su concepción no fue buscada para que exista un heredero en las tinieblas, fue fruto de todos los pecados combinados juntos.- tal vez...contar su historia de esta forma, sin sutilezas aunque con un poco de maquillaje, podría entrar mejor en el corazón de Gwen.

Su labia le ayudaba a poder elegir una buena analogía que encaminaba hacia la realidad que tuvo que vivir
-Creció creyendo que no merecía existir, incluso, su madre, un demonio menor, se lo recordaba día tras día. Entonces el pensó que si debía ser un demonio...debía ser el mejor, el más pecaminoso, el más terrible de todos, el que sea capaz de, incluso, revelarse contra el mismísimo señor de los demonios.- se apegó a la chica aún más, como si estuviese haciendo un poco de esfuerzo para proseguir con aquello -Había algo dentro de él que le hacía pensar que...tal vez, él no era tan malo. Había una parte de sí mismo, muy en el fondo, muy muy en el fondo, que le forzaba a negarse a creerse que era el villano de las tierras de una familia que no lo deseaba, ni quería, ni buscaba. Se volvió tenaz, terrible, peligroso, el peor de todo el lugar, a tal punto de que lo marcaron en su espalda para que el día que fuese juzgado nadie tuviese dudas de su condición de irreverente y rebelde.-.

Se detuvo un segundo, inhalando con fuerzas. Su mano libre se deslizó hasta el rostro de su compañerita delante de sí, empezando a acariciarla con el pulgar como siempre lo hacía -Se ganó el destierro, casi el peor destino que podría provocarse a un demonio; Nadie quiere que un demonio salvaje ande suelto por ahí, son un problema, ¿Y este demonio en particular? Era el problema más problema de entre todos los problemas, y el mundo podría enterarse de aquello.- se acercó, sutilmente, pudiendo ella sentir la presencia de Owen casi pegada -Viajó de mundo en mundo buscando vengarse de todos ellos. ¿Pero sabes que le pasó un día cometiendo sus fechorías?- su tono narrador, poético, se sintió vivo, sonriente, alegre -Un ángel lo vio pecando, como siempre lo hacía. No lo juzgó, lo ayudó. No lo delató, lo acompañó. El demonio estaba enloqueciendo, ¡Ella era de la clase de individuos que se protegen de gente como él! Sintió una curiosidad gigantesca por ella y comenzó a seguir sus pasos, uno detrás de otro, porque ella sabía en qué dirección caminar a diferencia de él...que solo daba vueltas en círculos, creando el símbolo de infinito una y otra vez, porque no era capaz de salir del bucle en el que se había metido solo.- era una narración tan poética que solo podía salir de un corazón que explota en cariño por el ser más hermoso que el peliblanco pudo toparse -Cuando fueron pasando los días, las semanas y los meses con aquel ángel, el demonio se dio cuenta que...no era tan malo. El ángel le demostró que con la guía y paciencia suficiente, él...podría dejar sus cuernos y su piel roja a un lado, para empezar a ser quien quisiera ser. Ella cambió su corazón. Fue poco a poco, pero cada día que se encontraban, ella abría una pequeña puertita que yacía en su pecho- la mano bajó, buscando capturar la mano de Gwen, llevándola hasta el medio de las costillas del joven enfrente -y lo iba modelando, poco a poco. Notó que estaba lleno de astillas, sangraba con fuerzas, ¡A veces, incluso, se resistía a que lo curen! ¿Quién en su sano juicio podría resistirse a algo así? El demonio que solo pensó que podría ser un demonio, claro está.- ahora lo que acariciaba su pulgar era la mano que les unía.

-Él se enamoro de ella, mucho, perdidamente, de forma loca. La protegía, mimaba y cuidaba, aunque al ángel no le hiciese ninguna falta, él lo hacía porque así lo sentía. Encima, aquel ángel aceptaba curarle su corazón solamente si el demonio seguía acompañándola en su viaje, ¿Cómo podía existir tanta nobleza en un ser pensante? El demonio no lo podía entender, solo había aprendido del mal, de los pecados, del dolor, y de la venganza. No había hueco para el amor, pero...a medida que su corazón lentamente sanaba, se dio cuenta que sí.- se aproximó a ella, besándola durante unos segundos, para soltarse y seguir con su narración -Cuando el demonio se vio al espejo, abrió la puertita donde guardaba su corazón...y estaba como jamás lo había visto en su vida: brillaba, irradiaba calor, no dolía al tacto, estaba sanando. Habían costuras por todos lados, pero no tenía absolutamente nada que ver con el corazón que él mismo había forjado. ¿Cómo es esto posible? ¿Ella era capaz de poder arreglar los corazones de la gente?- empezó a reírse, el paralelismo era tan evidente que ya hasta ni siquiera lo ocultaba -Pero un día...tuvieron que separarse. No podían evitarlo ni aunque quisieran, y el demonio estaba devastado. Pero...¿Sabes que ocurrió, Gwen?- se tomó unos segundos de pleno silencio, para proseguir -Su corazón no se vio afectado en lo más mínimo por tener que separarse. Cuando lo tuvo entre sus manos seguía latiendo, seguía hirviendo, emitía una luz roja que cegaba, parecía que nada hubiese cambiado. ¿Sabes que hizo él?- volvió a besarla, pegando su frente con ella -Se lo regaló. Porque ya no era de él, si no, de ella. Ella lo forjó, cuidó, mimó, reparó y le dio un nuevo color, el ángel lo merecía más que absolutamente nadie en todo el universo conocido.- empezó a bajar la voz, susurrante, su voz se quebraba un poco, como si se estuviese esforzando por evitar llorar -Él lo descuidó toda su vida, pero ella le dio una nueva oportunidad. Él le hizo vivir mil pecados uno atrás del otro, ¿Ella? Lo perdonó, y cosió. Él ya no era merecedor de su corazón, ya no podía pertenecerle a él. Un día se lo entregó, y ella lo aceptó, porque en el fondo...- frotaban frente con frente, sacudiendo sus cabellos -...el ángel sabía perfectamente que lo cuidaría. ¿A quién más, sino, el demonio podría entregárselo?-.

-Luego de mucho tiempo...volvieron a estar juntos. Cuando volvieron a verse, su corazón seguía intacto, porque el ángel sabía cuidar corazones mejor que nadie.- rio por lo bajo, casi como si fuese una pequeña y corta exhalación -En todo lo que se separaron...ella había cambiado el corazón de miles de personas como el demonio, haciendo que toda la desdicha que el demonio sufrió, ciertamente, ya no existiese. Reinó el amor, la paz, el cariño, y todas las cosas que el ángel, con paciencia, cariño y una sabiduría tan gigante que abrumaba. Incluso cuando ella decidió devolvérselo para que finalmente lo tenga consigo él volvió a negarse, manteniéndose completamente firme en que el ángel entendiese que ya no sería nunca más el dueño de su propio corazón, sino, lo sería ella.- y apegándola hasta que el roce de sus cuerpos fuese por completo, terminó con su historia -Y cuando pasaron eones y sus cuerpos ya eran tan marchitos como flores secas, cuando el demonio estaba a punto de morir, estaba feliz, tan, tan feliz, que ni la venganza, ni el odio, ni nada iba a poder abrumarle ni siquiera en el más allá. Porque una parte de él, para siempre, viviría dentro del ángel. Pase lo que pase.- y, ahora si, se separó, ruidoso y sonriente como siempre es el -¿¡Y!? ¿¡Qué te pareció!?- la sacudía un poco y con entusiasmo, mientras que, alguna que otra estrella fugaz, se deslizaba en un firmamento que parecía tan inmenso como la historia que les vincularía a estos dos -Cabe recalcar que a esta historia le faltan muchas cosas que contar, ¿Eh?-.


RE: Winter without you - Pasado Social - Gwendolyn - 22-10-2025

Le gusta escuchar esas declaraciones, seguramente porque también las siente así. Es lo mismo, incluso el estar por primera vez enamorada de alguien. Porque ese paso no existe para el amor que se supone que debe tener para Dios, las sensaciones son nuevas y no quiso dejarlas ir. Porque el egoísmo se le ha contagiado como una enfermedad que no quiso curar, ha llegado para quedarse dentro de ella, al menos si Owen está cerca.

—No lo dudo — porque quiso creer, esa es la verdad. El querer lo volvió realidad, incluso si en un futuro se vuelve una mentira, en ese instante sintió que sus declaraciones son ciertas —  Pero me gusta oírlo, hoy, mañana y siempre.

Se acomodó la chaqueta, porque le gusta así. No tiene frío, ya no siente ni frío o calor, en una sensación que es incómoda en un inicio, porque por un momento pensó que se había roto más, como si le arrebataran el sentir ¡Ese que le queda! Pero no ha sido así — Sí, mejor — se acomodó sentada sobre él, cerró los ojos y buscó el latido ajeno, sintiéndolo en un ritmo suave que le trajo paz, incluso si habla de un final amargo que debería agitar su corazón. Porque no quiso separarse, porque ahora lo harán, pero no será de manera permanente — No es necesario que hagas tanto por mi. A fin de cuentas, te voy a esperar, aquí o allá  — es una pregunta importante, porque si el dichozo cielo existe ¿Irán al mismo sitio? No quiso averiguarlo, seguramente por eso distrajo su mente con los toques suaves que le dedica.

Es una larga historia que reconoció luego de minutos de escuchar, porque los ha llamado así tantas veces, que no necesitó confirmación para conocer de quién habla, pero lo dejó continuar, en un silencio que la relajó lo suficiente como para que su respiración sea más suave, incluso si están cerca.

¿Debería decir algo? Se dejó guiar y le entregó el cariño que pidió, porque seguro necesita un confort para declarar cosas así, contar una historia que parece tener más momento bajos que altos — No lo sé — porque le ha preguntado si tiene alguna idea y la verdad es que el futuro le pareció incierto, más no sus sentimientos. Supuso que se mantendrán intactos o eso deseó, que nada los manche. Ni el tiempo, la lejanía o la falta, pero ¿Qué tan cierto es eso?

—¿Qué me pareció? — abrió los ojos con lentitud, recordando la petición y suspiró con suavidad — Que deberíamos ser felices por el final ¿No? — se rió, escondiendo la pena que trae la separación. Porque incluso si ha existido un final feliz en el cuento, no supo si será verdad para ellos. — Aunque me pregunto… ¿Vale la pena vivir por la venganza?

Porque no le parece que sirva para algo, pero es un pensamiento nacido de la ingenuidad, de un no ver el mal que hay en el mundo.

—Es la primera vez que me dicen que están enamorados — subió su mano al rostro de Owen y se paseó con suavidad — Y también es primera vez que me dan un corazón — no de manera literal, pero en cada palabra puede escuchar su afirmación. Incluso los gestos son reafirmacciones que quitan la duda.

…

—También quiero darte el mío, Owen — se separó de él, impulsándose con suavidad, para luego voltearse con cuidado, afirmándose de él con cada movimiento — Así no te hace falta nada ¿Qué te parece? — ha aprendido la importancia de sentirse completo, por eso es que en ese instante abrió los ojos y sonrió — Yo también debo estar enamorada. Me gustaría pensar así, porque no lo he sentido con nadie más.

Pero no lo sabe, es un supuesto. Porque hasta ahora la gente es distante, se aleja por la orden de alguien más, pero esas reglas no existen. No hay nadie que vaya a pedirle que vuelva a su cuarto, ni un impedimento para no avanzar, incluso si no puede ver el camino.

—Owen, yo te…

El sonido le pareció más fuerte, lo suficiente como para detener lo que piensa decir. Pareciera que no es el momento, y aunque el mensaje fue claro, lo intentó por una segunda vez. Pero las palabras no salen, simplemente hay un grito suave que indicó que algo ha pasado, el techo viejo que Owen ha intentado mantener bien, parece ceder, llevándolos al piso anterior.

La caída no fue muy fuerte, para ella. Con sus manos palpó a donde ha caído. El aroma y el calor le indicó quién ha sido el que se llevó la peor parte. Tosió un par de veces por el polvo que se ha levantado — ¿Estás bien, Owen? — sus manos no supieron dónde tocar ¿Y si está lastimado? — ¿N-No te ha pasado nada?

Su tono sonó nervioso, mientras el aire se enfría más rápido de lo que debería. Es una mañana fresca, que se vuelve un día de invierno y quizás termine como una tormenta. — Ay Dios — dijo su nombre en vano, llamó al señor sin razón quedándose a su lado. No pidió un milagro a alguien más que no va a responder, solo quiso escuchar que está bien la persona que se encuentra a su lado — Qué hago.

O más bien, qué debería dejar de hacer.

Quizás el subir la temperatura vendría bien.



RE: Winter without you - Pasado Social - Owen Yang - 24-10-2025

— Aunque me pregunto… ¿Vale la pena vivir por la venganza?
[Imagen: SWgpKqK.png]
-Por la venganza, tal vez, no. Pero por verte otra vez, seguro. Digo, por que el demonio se encuentre con el ángel otra vez.-

Se corrigió falsamente, sin haber interrumpido para nada sus palabras mientras lanzaba una pequeña risita al final, al dejar clarísimo su mensaje no solamente con su larga historia, sino, con todo lo que Owen había hecho hasta ahora: La elegía, y así no hubiese faro en cada océano que él recorra, siempre Gwen sería el punto que permitiría iluminarle el camino hasta volverse a ver.

Lo más hermoso de la noche fue la confesión de una Gwen que parecía estarse vinculando y arriesgando tanto como él lo hacía; Él no tenía dudas, no tenía nada que perder, su voluntad era algo tan gigantesco que parecía indoblegable, indomable, como si la respuesta fuese "sí y solo sí" -¿Yo...con tu corazón?- buscó esos ojos que mantenía abiertos, esos que, ella no podía creerlo, pero la hacían ver la mujer más hermosa de todo el ancho mundo. Ella podía sentir los latidos del peliblanco, aquel que aunque ligeramente destapado por su chaqueta que le prestó a la muchachita mantenía un calor enorme en su rostro y cuerpo en general. Estaba tan fascinado por ella que no sabía ni cómo reaccionar -No es justo. Tú no puedes quererme más de lo que te quiero a ti.- le fruncía el ceño cómicamente, casi como si se mostrase ofendido, aunque solamente apoyó sus labios en la copa de la cabeza de su mujer favorita para empezar a morderla sin parar -Si sigues así, toda tú vas a ser mía porque me lo voy a comer, ¡AGN-AGN-AGN!- y mientras jugaban y le hacía cosquillas, ¡TSK!, un sonido, tenso, quebrado, sordo, se escuchó, uno que el muchacho ignoró absolutamente y por completo, incluso, con el excelente oído que tenía. Todas las veces que la madera repicó, todas las veces que las tejas advirtieron, todas las veces que el techo se anunció, él solo se quedó completamente perplejo, estupefacto, en ella. Es más, su accionar, en el que empezó a jugar con sus manos y picarla una y otra vez se acompañaba con esos pequeños mordiscones que volvió...aquella situación inminente, aún peor.

Ambos rostros, frente a frente, se encontraban. Owen empezó a sonrojarse mientras su corazón latía con una fuerza atroz. Sus párpados se agrandaban, su rostro se enrojecía, parecía como si algo fuese a anunciarse por todo lo alto. Silencio sepulcral, solamente invadido, otra vez, por los animalejos circundantes. Peor, era como si él, quisiese también decirlo. ¿Se atrevía a decirlo? ¿Lo sentía? Por dios, sí, estaba loco por gritarlo a los cuatro, cinco, veinte vientos si existiesen.

—Owen, yo te…
[Imagen: CYPRgot.png]
-...Gwen...yo...te a-
¡TSK!
-¿E?-
¡TSKKKKKKKKSH!
[Imagen: 8jQ3dsd.png]
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAH!-

Y cuando entró en razón, su cuerpo empezó a desplomarse en el vacío absoluto. Su inmensa capacidad de reacción le permitió tirar de la chaqueta roja que aún rodeaba a Gwen y traerla consigo, pegándola y girándose sobre su propio eje para que ¡PAF!, con un golpe seco, mientras los escombros caían uno detrás del otro al igual que su muchacha favorita que, mientras varias maderas y tejas se volcaban hacia ellos, el peliblanco no se inmutó ni un solo segundo al recibir todos y cada uno de los impactos de trozos de cemento, madera y teja que caían uno detrás del otro y peligraban con lastimarla. Parecía una cúpula humana, mientras apretaba el rostro, fruncía el ceño por cada trozo que le lastimase...hasta que, finalmente, pareció detenerse -¿¡E-estás bien, Gwen?!?- tiró su cabeza hacia atrás, como quien está conteniendo el dolor de un impacto tan feroz como tosco. Ella empezó a ponerse nerviosa, perdida, confundida por lo que había pasado en una fracción de segundo -N-no te...preocupes, te veo perfecta como siempre.- En los golpes empezaban a brotar los moretones, algún que otro corte en el rostro debido a la filosa madera y el cabello terriblemente sacudido, envuelto en una capa gris de escombro.

Esta no era la peor parte, sino...lo que vino justamente después: El sonido de una tormenta inminente, un relámpago estruendoso que, luego de iluminar el agujero del techo, sonó a los cinco segundos de haberlo hecho -...mierda...tenemos...un problema.- empezó a incorporarse, con uno de sus ojos cerrados, maltrecho, muy lastimado -...estira tu brazo, linda.- comentó para poder ayudarla a erguirse si lo necesitaba. Sus ojos veían hacia los nubarrones que empezaban tímidamente a desperdigar una, dos, tres gotitas incipientes, pero notables. El tacto de la chica, ciertamente, debía ser sumamente bueno para, incluso, poder sentir aquello -Gwen.- volteó, mirándole con intensidad, apretujando la cara en segundos aleatorios debido a lo lastimado que estaba -¿Eres...capaz de controlar tus poderes ya?- se sacaban un poco de diferencia de altura, pero él se encorvó para llevar ambas manos hacia su rostro, casi besándola -Necesito que...me ayudes a lo que vamos a hacer.- capturó ambas palmas, entrelazándolas, para tirar de ella mientras el calor de la herida en la mano podía sentirse, incluso, en la propia Gwen.

La lluvía cada vez amenazaba peor, las gotas, cada vez, más peligrosas, pero Owen no solamente era de armas tomar, sino, que protegería esa casa, sea como sea -¿Podrás congelar el agua de lluvia que vaya cayendo hasta crear un techo?- el plan sonaba irrisorio, un poco fantasioso, pero no era tan loco en con lo extremadamente poderosa que demostraban ser las habilidades de su compañera y futura esposa. Las gotas, cada vez más, humedecían sus cabellos, pero necesitaban poner el plan en marcha -Prometo que estaré contigo pase lo que pase, Gwen. Esta casa no se dañará, la protegeremos los dos.- incluso, aquella humedad, empezaba a ayudar en demasía para sentir un poco de alivio en el gigantesco picor de todo su cuerpo -¿Podrás...enfriar tanto el aire para hacer copos de nieve?- el peliblanco resultaba ser ingenioso cuando quería, mientras observaba la cantidad de escenarios posibles ante el goteo que entraba, una y otra vez, a la casa de ambos -¿Tengo...que hacer algo?- le miró, preocupado, con la sangre de su mejilla que se diluía en la lluvia creciente y recordaba...cómo la última vez, ciertamente, parecían haberse activado sus poderes: Un stress muy fuerte -Te subiré y lo haremos juntos, sea lo que sea. ¿¡Sabes qué idea me dio esto!?- parecía como si no estuviese pasando absolutamente nada, sonriendo de manera aniñada y con ese tono tan brillante que le caracterizaba al muchacho -¿Y si cuando nos volvamos a encontrar, la compramos? Hablamos con el ayuntamiento o el dueño de las tierras y pimba,- ¡CLICK! chasqueó su dedo anular con el pulgar -es toda nuestra. Pero para eso debemos protegerla hasta que llegue ese día.- no demoró en volver a agacharse un poco, empezando a estar bastante mojado, al igual que ella...para chocarla en un beso que estaba cargado de una intensidad que la empujó un poquito para atrás. En cuanto se separó, prosiguió -Porque el ángel y el demonio que se volvieron a encontrar necesitaban una casa para vivir, ¿No te conté esa parte de la historia?- para finalmente, concluir, observando a su nuevo enemigo: el agujero del tejado -Porque así como arreglaste mi corazón, podrás arreglar hasta el lugar en donde estaremos lo que nos quede de vida, Gwen.-.


RE: Winter without you - Pasado Social - Gwendolyn - 24-10-2025

Suspiró al escucharlo, es soltar todo ese aire que se ha quedado dentro, llenándose de preocupación, porque aunque ella está bien, existe un enorme problema, no puede ver cómo está Owen. Es una angustia que ya ha vivido antes, el no poder observar su estado, el que esconda cosas, solo porque ella no puede observarlas. Un temor nuevo que no es desconfianza, que nace del deseo de no preocupar ¡Pero que igualmente la atormenta! ¿Debería decírselo? — No me importa como estoy yo — subió su mano al rostro ajeno y paseó el tacto sobre la mejilla de quien la acompaña.

Aceptó la ayuda para levantarse, quedando sentada sin saber en dónde está, supuso que es la parte superior del techo, esa que no se conecta del todo con la casa. —Yo, creo que sí — pero el creer se aleja de lo que ocurre en la realidad. Es un tal vez, un quizás, un podría. Pero en ese instante no necesitaron posibilidades — ¿Qué piensas hacer? — sintió el calor de Owen, seguramente se encontró con un ligero frío que molestó y calmó la piel en partes iguales para él.

Negó con la cabeza con suavidad — Dudo que pueda hacerlo así. — porque le pide algo complejo y que se escapa que lo que ha podido hacer hasta ahora — Incluso si lo hiciera… el hielo no tardaría en derretirse ¿No? — porque así funciona el agua cuando se congela. Cuando la ha tenido sobre sus manos o escuchado que se derrite en medio de la lluvia — Pero hacer copos de nieve si podría.

Supuso que han caído ahí mismo — No, la verdad es que no tienes que hacer nada. Solo… que no quiero lastimarte — se sacó con cuidado la ropa que él le ha prestado y se la regresó con cuidado — Te dará más frío que a mi — sonrió, para luego reírse con suavidad, sintiendo que la han descubierto rápido en su primera mentira — Yo ya no siento frío. Solo quería estar más cerca tuyo — esa es la verdad, una que le tinturó el rostro de color por la vergüenza de realizar un pecado por mero capricho.

…

—¿De verdad? ¡¿De verdad podríamos?! Me gustaría ¡Y podríamos tener un jardín atrás! — podríamos, en un futuro que se vio dulce, tanto como para que se refleje en su tono, en sus acciones, incluso en su rostro.

Tener un hogar suyo, no prestado por alguien más. Sonrió acabando con el frío en su cuerpo inicialmente, mientras la lluvia cae despacio — Creo que si tapas el agujero con algo y me quedo arriba, podría esperar hasta que la lluvia pase — aunque suena solitario. — No quiero que te lastimes… más — porque supuso que existe un dolor que no le ha dicho. Se volteó a donde está, aun así no lo puede ver — Menos por mi culpa.

Porque recordó el día que comió la fruta.

—¿Me ayudas a subir? — ofreció sus manos y siguió instrucciones, impulsándose con algo de dificultad, porque la fuerza no es lo suyo, pero se encontró arriba. Sintió las gotas más intensas, seguro ya han mojado ligeramente el interior. No dudó en sentarse, incluso si el techo está húmedo. Quizás en el pasado le habría molestado por el frío, pero él ya no existe para causarle problemas, sino que parece una fiel compañera que no la abandona.

Se preguntó si debe hacerlo, antes de recordar lo que le ha dicho, que deben protegerla. Suspiró una vez más y el vaho salió de sus labios, porque todo se ha enfriado ligeramente con el pasar de los segundos. Ya no son gotas ligeras las que caen, es ese blanco que no conoce ni puede ver, pero sabe que existe.

Escuchó los movimientos de Owen, seguramente algo hace y esperó con paciencia. La confianza ahuyentó a la ansiedad, por eso no se preocupó, simplemente tarareó una canción que ha aprendido en el mar, mientras el techo se tintura de blanco ligeramente, incluso está sobre ella, como si fuese una decoración — Lamento no… poder cumplir tu plan, Owen — por no ser tan fantástica como suele decir, aun así, no mostró pena — Pero tal vez más adelante pueda hacer más.

En un futuro, en donde el esfuerzo rinda frutos o encuentre una manera de mejorar más, a pasos agigantados y no cargando la ceguera e ignorancia a cuestas — ¿Cómo estás? ¿Todo bien? — buscó con su mano la orilla del agujero que han hecho y se asomó con cuidado. No pudo ver como existen un par de copos caídos que se derriten lentamente — ¿Te cuento otro secreto?

Como si quisiera compensar. No pidió nada a cambio, simplemente se sacó aquella joya que no se retira y la movió, dejó que colgara para que él pueda verlo.

—Creo que tiene que ver con mi familia. Aunque no nunca pude preguntarle nada a la persona que me lo dio. Me dijo que era mío, pero cuando me lo entregó, a los días desapareció — no dijo adiós, pero le pidió que lo guardara como el mayor secreto, una promesa que cumplió estando en la iglesia ¡Tan importante! Tanto que no se lo podría contar ni a Dios.

—No sé leer, así que no tengo idea qué dice.

Lo levantó y acarició con suavidad.

—Y como somos familia, supuse que sería bueno que lo supieras también.



RE: Winter without you - Pasado Social - Owen Yang - 25-10-2025

— No, la verdad es que no tienes que hacer nada. Solo… que no quiero lastimarte —

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-Yo quiero proteger esta casa. Será nuestra algún día, no importa lo que me pase.-

Pero ella, porque sabía perfectamente sus capacidades, le devolvió la capita que él usó para protegerla -Ah, no, ahora te la quedas.- la detuvo automáticamente. Owen sufría muchísimo del frío, era una persona friolera que se había acostumbrado en demasía a los climas cálidos, tropicales y relativamente acalorados, pese a ser tan pálido de piel. Si bien adoraba la sensación de la lluvia impactando contra su cuerpo, ciertamente, el viento y la tormenta creciente solo estaban empeorando la sensación gélida que, además, irónicamente, su mujer favorita parecía ser totalmente profesional en dominar. Su terquedad siempre la ponía, a ella, como la máxima prioridad, ¿Por querer verla como frágil y débil? En lo más mínimo, por el amor incondicional que sentía por ella -Si tengo que mantenerme alejado de ti para que hagas tus poderes, al menos- se inclinó un poco, ¡SSSSSSSSIP!, colocando el cierre antes de que ella hiciese lo que sea para quitársela y dejándola envuelta en esa chaquetilla roja de cuello alto que tanto le caracterizaba al peliblanco -te regalaré una de mis chaquetas cuando nos separemos. Tengo varias, me gustan un montón.- y era cierto: Tenía unas seis iguales porque le gustaba tantísimo cómo le quedaban que, bueno, replicaba el conjunto una y otra vez.

Ella pidió ayuda para poder subir, incluso, sugirió utilizar algo que sirva de apoyo para poder amplificar el efecto, hasta que lo recordó -¡!- cuando giró su cabeza, vio aquellas tres cosas que Owen había quitado hacía varios meses para dejarlas a un lado, posiblemente, propiedad del ex dueño de aquella residencia: Una gran caja cuadrada, una tabla de surf y una lanza. Varios días se pregunto: ¿Y si el dueño anterior era un pescador y quedó naufragado en altamar...quién era el que se quedó encerrado muerto en aquella trampilla? -¡Lo tengo!- aunque su cuerpo se viese delgado y tonificado, ciertamente, el muchacho había entrenado muchísimo su fuerza física todo este tiempo. Aquel anciano que le había enseñado alguna y otra cosa a la hora de combatir le obligó a tener un cuerpo mucho más condicionado que el enclenque y rápido que siempre tuvo, por lo que, incluso con el cuerpo magullado, cortes diluidos en las gotas, colocó la caja en su espalda mientras calzaba la tabla abajo del brazo y, de la misma manera, lo hacía con la lanza. No le decía absolutamente nada a su mujer favorita, ya que buscaba concentrarse en dejar aquellas cosas con toda la suavidad que podía para no crear un daño aún mayor. La caja coincidió más o menos, justo en el hueco que habían provocado. Pero la tabla de surf, ciertamente, fue casi que literalmente un tablón de madera relativamente perfecto que hasta dejaba algunos centímetros de diferencia -Ven, linda.- en cuanto ella solicitó su subida, la tomó de la mano mientras la ayudaba a trepar otra vez, empapado, con sus cabellos que caían debido a la pérdida del volumen natural que ganaba.

La muchachita, concentrada, despidió un pequeño vaho desde su boca, muy perceptible a simple vista, incluso, con la lluvia que arreciaba y el clima que progresivamente se iba tornando frío, grado a grado.

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-¡GWEEEEEEEEEEENCHU, GWEEEEEEEEEEEEEEENCHU!-

La nombraba una y otra vez, a los gritos, ¡CLAP, CLAP!, haciendo que el estruendo del aplauso fuese mucho más intenso y duro debido a lo empapadas de sus manos, haciéndole porras una y otra vez -¡Gwen!- y cuando el clima de verdad empezó a ponerse áspero -...uff...- todos los pelos de sus brazos se crisparon mientras veía cómo aquellas gotas sólidas empezaban a caer, una detrás de la otra, generando una mota blanca solamente en los alrededores de la casa -...guau...- se quedó total y completamente embelesado, maravillado. No podía creerlo, no sabía ni cómo describirla -...Gwen...- temblaba del frío en demasía, pero estaba babeando aún más con la imagen que sus ojos, que parecían gustarle tomar fotografías mentales para guardar para siempre, volvían a sacar a colación: Parecía una ninfa, la Diosa del hielo, un ente totalmente espectacular, adornado por un trajecito rojo que la volvía un destello más brillante aún. 

El ambiente se había enfriado tantísimo que parecía, siquiera, que la nieve nunca iba a detenerse -...fu...fu...- Owen lanzaba vaho caliente, una y otra vez, yendo a buscar a la muchachita que tantos suspiros se la pasaba levantándole mientras la escuchaba hablar sobre cómo el plan parecía no haber sido efectivo -...Gwen, mira.- ¡TOK, TOK, TOK!, ella ni siquiera se había dado cuenta, pero todo el tejado se había empapado por completo y, gracias a la cobertura provista por el muchacho (Mientras sentía la sensación de patinar), quedó una capa muy ancha de hielo debido a que la fue congelando progresivamente caía. Ahora, con aquella nieve incansable, parecía como si la misma se estuviese uniendo hasta formar un tejado propio de una postal invernal y ella, como si fuese una fresa en nata -Eres absolutamente maravillosa. Siempre lo fuiste,- se aproximó a ella, para besarle la frente -y siempre lo serás. Siempre supe que eras especial.-.

¡CRASH!, la arrancó del suelo porque parecía como si ella misma se hubiese arraigado al mismo y, mientras la bajaba, la pegó a él: El frío estaba siendo atroz.

— ¿Cómo estás? ¿Todo bien? —

[Imagen: M4liXtw.png]
-E-e-estoy divina-me-me-m-mente.-

Herido, muerto de frío, pero con ella. No importaba más.

Siempre se preguntó qué era el collar que Gwen cargaba, pero iba a dejar que el tiempo, por sí solo, explicase de que se trataba. Mientras la cargaba a sus espaldas y entraban nuevamente a la casa (Una que, ahora, se sentía muy fría debido al nuevo techo gélido que parecía perdurar). El cuerpo, instintivamente, lo llevó directamente hacia la habitación que ambos compartían, agarrando manta tras manta para poder escucharla hablar sobre aquella joya -¿A-a-a-aver?- parecía una oruga con varias capas que, ambos, habían elegido para las noches donde el frío costero fuese muy fuerte para el peliblanco ya que, ciertamente, su compañera apenas parecía verse afectada por ello -T-t-te ayu-yudo.- reposando frente a ella en aquel colchón, con una mano que parecía vibrar por si misma, capturó entre sus dedos aquel dije mientras inspeccionaba la gema -...Gwen...esto es...- el frío se calmó solamente por la concentración, elevándolo -Acércate, ven.- se movía como un péndulo que giraba sobre su propio eje: Era ovalado, relativamente grande para ser un collar, con una piedra preciosa que se veía opaca, pero no...de mala calidad -...he visto varias de estas,- Owen tenía un muy buen ojo para las joyas, había robado muchas a lo largo de su vida -pero no puede ser un diamante azul. No se oscurecen tan rápido, ¿Qué es esto?- su faceta más pilla salía a flote, curiosa, sacando otro de sus brazos escondidos en los kilos de manta para voltearlo -"Te amaremos para siempre...- entrecerró sus ojos, achinándolos, muy extrañado -...Griselda", ¿Sabes...quién es? ¿Quién te dio esto, Gwenchu?- aquello resultaba ser extraño, confuso, ella podía sentir cómo las palabras del peliblanco se dirigían hacia ella al haber volteado para observar esos ojos abiertos aunque perdidos, encantadores y violáceos.

Empezó a girarlo, hasta que notó una pequeña saliente -¿?- casi imperceptible, tenue, pero visible -Espera...- y cuando hizo un poquito de fuerza, ¡TIC! -¡!- un pequeño cuadrado plano y marrón cayó por acción de la gravedad de su interior, abriéndole y viendo que, dentro de él, había una pequeña fotografía junto a un espejo -¡AY!- por un segundo Owen se desesperó, atrapando aquella cosita plana que había caído y que al tacto podía sentirse perfectamente lo que era: Un papel plegado sobre sí mismo. Lo levantó justo frente a sus ojos mientras mantenía un halo y un aura total y completamente de misterio, pero...lo que provocó un vuelco en un corazón, porque aquello no era un collar...era un guardapelo:

Abrí el guardapelo (?)

-...- lo miró con detenimiento -...es...eres...- su corazón palpitaba de manera extraña. Sus ojos...fijos, observaban aquello, aquel bebé en la fotografía. Volteó a ver a Gwen, incrédulo, callado, frunciendo el ceño en una maraña de confusión y extrañeza total -Dentro tiene...la foto de...una familia. Hay un hombre que se ve...grande, adulto, cabellos negros. Al lado hay una chica, parece un poco más joven que él, es muy bonita, muy.- la acercó un poco más a su rostro, quería describir con un lujo de detalles excelso -tiene el cabello...violeta.- ¿Acaso...habían más cosas que el pasado de Gwen cargaban? -Y entre ellos hay...un bebé feliz, super. Es un bebé muy lindo, tiene...mechas...violetas, y el cabello oscuro...- era tan obvio, tan inminente lo que estaba diciendo, tan notable, que hasta su suspenso daba paso a la afirmación absoluta -...y tiene los ojos abiertos, brillantes, como si mirase directamente hacia el Den Den Mushi que sacó la foto...tendrá...- solo movía sus ojos celestes, preocupado, hacia su mujer favorita -...uno o dos años como mucho, o tres, no sé.- para que, luego de descender la gema, tomase aquel papel marrón y comenzase a desplegarlo: No era grande, pero parecía tener un escrito en él y podía notarse por cómo la tinta había traspasado hacia el otro lado. Parecía...perfectamente bien conservado, casi como si aquel guardapelo lo hubiese suspendido en el tiempo y solo la oscuridad de la tinta hubiese hecho efecto -"El día que leas esto...Griselda, saaaa...brás...- tenía que aproximarlo a su rostro, las letras eran muy pequeñas pero estaban perfectamente hechas, una precisión casi milimétrica -...lo mucho que...buscamos...protegerte de ellos, porque...te amamos.- se detuvo, tragó saliva, ¿Qué estaba pasando? -...estás bendita de nacimiento, y ellos lo saben. Cargarás...con el destino de cambiar al mundo con...tus ojos que...pueden ver directamente a Dios, y el amor que tus papás siempre te dieron. Te aman, Vincent y Velvet."- volteó a ver el colgante, colocando el papel a su lado -...Griselda?- observó a Gwen.

-Gwen...qué...- se había olvidado completamente del frío, sentía una tensión en el cuerpo extraña.

-¿Quiénes son Vincent y Velvet?-

-...y quién es Griselda?-