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[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 6] - Voz Seductora - 24-10-2025 GRUPO 6
Venimos de este post En este grupo aterrizan los siguientes personajes: Zhang, Rosse, Ashveil, Uker, Krysser. Recordad que debéis postear con el código ["personaje=2283"] (quitad las comillas). Es OBLIGATORIO que pongáis bien el código (sólo tenéis que copiar y pegar y quitar las comillas y ponerlo al principio de vuestro post. El que no lo haga está descalificado. Este código es para copiar vuestras estadísticas, inventario y demás. Cinco cuerpos impactaron contra roca sólida, dura y fuerte. Una roca que no debería estar en ese lugar. Era un área plana de cincuenta metros de largo y de ancho, en cuyos cuatro lados se elevaban unas paredes de ciento cincuenta metros de alto. Eran gruesas y fuertes, y para quien tuviera un buen ojo o experiencia con el terreno, sería fácil advertir que eran completamente artificiales. De igual manera los estudiosos en general podrían darse cuenta de que ese tipo de formación y esa particular sedimentación sólo podía ser obra de una Akuma No Mi. Y de entre todos ellos, los que tuvieran un gran sentido de la vista podrían darse cuenta de un pequeño brillo en uno de los lados de la parte superior de aquellas paredes. Pero los que no poseyesen esas cualidades... no serían capaces de entender nada mas que el hecho de que estaban atrapados en una cárcel de piedra. Una forma pétrea que emulaba un cubilete de dados gigante y que era imposible de escalar de cualquier forma. ¡Qué mala fortuna! ¡Atrapados y separados de sus camaradas! A muchos, muchos metros de distancia, seis risas y algunos aplausos se mezclaban con el soniquete de las olas y la tormenta que avanzaba hacia el South Blue y dejaba atrás estas tierras. Sobre un peñón perfectamente esculpido, había una carpa engalanada y respaldada del temporal por muros de tierra. Dentro de esa carpa, seis sillones albergaban a seis personas inesperadas, todas ellas con un par de prismáticos al cobijo de una modesta hueste de esclavos que les servían comida y bebida y se encargaban de mantener los farolillos encendidos. A los pies de estas seis personas, había un esclavo con las manos sumergidas en la roca viva, y junto a él, un cofre que rebosaba oro. — ¡Es imposible que pierda! Oooohlalalala — gritó y rio uno de aquellos hombres, masticando burdamente unos croissants — ¡Los Saint Voltòir vamos a ganar este año-eh! — señaló con seguridad, mientras las migas de su aperitivo caían por su papada y su ropa. Era obeso, rubio y con el pelo peinado en vertical, y un ridículo bigote finísimo. A su lado, un joven de las mismas proporciones de sobrepeso y una evidente calvicie mal disimulada, con el - poco - pelo de color marrón oscuro, le contrariaba agitando un bogavante con la mano — ¡Estás loco-eh! — dijo dando un mordisco a su comida — Los Saint Vangelis tenemos al más musculoso de todos con nosotros ¡Greeekekekeke! — pero fue rápidamente interrumpida por una mujer, de aspecto fino y con un lunar pintado sobre el labio, sus cabellos rojos como el fuego seguían el mismo peinado que el único capaz de peinarse entre los anteriores — ¡Qué ilusos! Irishishishishish ¡El más musculoso lo tenemos los Saint Byrne! ¡Y es el que peor fama tiene! — dijo recibiendo una copa de vino, siendo interrumpida por la risotada de alguien más. Un gran lunarian con una máscara de teatro en el rostro y su largo cabello plata peinado verticalmente, siendo el único de buen cuerpo entre los presentes varones — ¡Novnovnovnovnov! Queridos compañeros celestiales ¿debo recordaros quién es el vigente campeón? ¡Está claro que volveremos a ganar los Saint Tsvetnik! — preguntó retóricamente llevándose la mano a la boca mientras reía. Los esclavos acababan de traer una bandeja con muslos de pollo a otro de los presentes, uno particularmente obeso también, con el cabello rosa pero rizado y corto, con dos prominentes patillas — No tenéis buen ojo ¡no tenéis buen ojo! — dijo agarrando uno de los muslos de pollo con un brillo voraz en sus ojos — Los Saint O'Heil somos los mejores en esto de escoger esclavos ¡claro que soy yo el que ha elegido al mejor de todos los Sakana! Fryyy ha ha ha — y a su lado, el último de los presentes, un anciano delgado y con el mismo copete pero de color rubio agarraba también otro muslo. Tenía un bigote partido de color negro y una barba que tapaba cuello — Saint Wisniewski jóvenes, Saint Wisniewski. Nosotros somos los que se harán con la Guerra de Casas este año ¡nadie podrá igualar a nuestro campeón! Skiskiskiski — rio sin fuerzas el anciano dando finalmente un mordisco a su comida. Aquellos seis Tenryuubitos observaban con sus prismáticos en dirección a los espejos, viendo a las personas que habían caído en los respectivos cubos de roca, esperando para que su diversión pudiese comenzar. Y su diversión, iba a ser muy poco divertida para todos vosotros. ¿Qué pasaría a continuación?
Resumen
Indicaciones
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 6] - Rackham Uker - 24-10-2025 [personajeinvalido=2283] Uker se guardó el periódico junto con los carteles de recompensa dentro de su abrigo. Sería mejor guardar eso y que no haya más de esas cosas por el lugar. Por suerte, estaban, por fin, saliendo hacia su destino. El timón giró con suavidad mientras el inexperto navegante ponía rumbo hacia donde el resto de barcos se dirigía, manteniendo las distancias necesarias y no acercándose mucho más de lo necesario al resto de los barcos. Vio a su tripulación aún en cubierta, algo que iba a traerles problemas si es que algo malo llegaba a pasar. - ¡Todos dentro del barco! ¡Si Maki y Kiyoshi son empapados por el agua estarán débiles, y no podremos rescatarlos si salen volando! -. Al fin y al cabo, sabía que la corriente que los llevaría a la siguiente parte del mundo no era nada fácil, Thrym se lo había dicho, y entendía que con solo un poco de agua del océano sería suficiente para dejarlos en un mal estado. Vio el barco comercial adelante, pese a estar separado de éste por el barco de la tripulación al que Owen y él se habían subido antes. Aún así, podía verlo lo suficiente para copiar los movimientos y maniobras que ese navegante usaba, al fin y al cabo, tener alguien tan experimentado a la cabeza era bueno. Vio los barcos ascender, como si la lógica del mundo desapareciera en ese mismo instante, como si la gravedad hubiera invertido su trabajo solo en esa zona específica. Un giro del timón lo colocó en la posición correcta, y el barco comenzó a ascender sin más problemas. Fue terrorífico, la espera hasta llegar a la cima, el saber lo que se venía, todos esos factores hacían que una gota de sudor cayera por el lado izquierdo de su rostro. Dio un suspiro cuando el barco dejó de apuntar hacia el cielo y volvió a colocarse de manera “normal”, con solo unos instantes de calma antes del comienzo del caos. Un rayo, un maldito rayo, impactó de lleno contra el primer barco. Hubo sorpresa en el cocinero, pero no tardó en conocer el peligro que eso significaba, pues de pronto fue bombardeado por cajas y restos de estas mismas y sus contenidos, tan diversos como cabría esperar. ¿Por qué justo a ellos? ¿Por qué en ese momento? Tuvo que evitar una caja que se avecinaba hacia su cabeza, agachándose y ocultándose tras el timón de manera rápida. Vio hacia atrás y solo pudo ver como la caja se estrellaba contra alguien y lo tiraba a la corriente infernal que descendían. Sabía lo peligroso que esto era, pero… la mala suerte no podía perseguirlos de esa manera, no era posible. Antes de que pueda quejarse o reclamarle al universo por algo, una caja se estrelló contra el mástil del Last Whisper. El mástil sobrevivió sin problemas, pero los restos de la caja se precipitaron hacia la parte trasera del barco, justo donde Uker se mantenía tras el timón y que solo atinó a cubrir un poco su rostro con su brazo derecho. Sintió ardor en su antebrazo, así como en el lado izquierdo de su rostro, pues trozos de madera se habían quedado clavados levemente en su piel, comenzando a sangrar un poco. Las astillas dolían, pero se mantuvo firme, ya podría curarse en cuanto llegaran al otro lado. Eso de mantenerse firme no duró, un barco que había perdido el control se estrelló contra el Last Whisper, sacudiéndolo y quitándole el equilibrio a Uker, quien soltó el timón por la sorpresa y terminó estrellándose contra una de las barandillas del borde. Debía reincorporarse, volver a tomar el timón, pero la falta de navegante hizo que ante el primer choque con una de las fuertes olas el barco perdiera la navegación al completo, girando extremadamente fuerte, mandando a volar con eso a Uker. Su último pensamiento fue hacia su tripulación, la rabia de haberles fallado, el no poder ayudarlos, el haberlos asesinado. Eso fue lo ultimo que ocupó su cabeza antes de que la caída terminara en seco, y su mente se fuera a negro. ----------------------------------------------------------------------------------
sueño
Abrió sus ojos con fuerza, levantándose y separando su cuerpo del suelo con rapidez. ¿Dónde estaba? Su cabeza le daba vueltas mientras pensaba. Solo había sido un sueño, esos eventos habían ocurrido hace años, ya no era ese niño, ahora estaba… Su tripulación. Fue como un baldazo de agua fría, comenzó a incorporarse, tosiendo y temblando. El cuerpo le dolía, y la roca sólida a sus pies no ayuda a hacer más amena la situación. Se tocó el rostro con cuidado antes de levantarse por completo, solo tenía unas cuantas astillas, ya no le sangraba, aunque muy seguramente tendría una marca, pues le ardía con fuerza. Su antebrazos también, pero no tuvo problemas en arrancar de cuajo las astillas y el pequeño trozo de madera que se había incrustado en este. Necesitaba mantener sus brazos a pleno, no podría actuar con facilidad si las astillas lo molestaban. Miró a su alrededor, la oscuridad de la noche apenas lo dejaba ver algo, si es que hubiera algo para ver. Un suelo de roca sólida, completamente liso, a unos cuantos metros, paredes extendían, lo suficientemente altas para perderse de la vista hasta que no alzara sus ojos bastante. Esto no era normal, no existía ninguna formación así en el mapa cercano a los Cabos Gemelos. ¿Dónde estaban?
De pronto, un sonido a sus espaldas. Sus manos se dirigieron a la empuñadura de su espada, agradeciendo aún tenerla consigo tras la caída. La oscuridad no le permitía ver con claridad, pero la persona que se había quejado a su lado le parecía inconfundible. - Ashveil -. Se acercó a él, quien iba a ser su capitán, extendiéndole su mano para ayudarlo a levantarse. - ¿Estás bien? -. No recordaba haber visto su barco en el lugar, pensó que simplemente no avanzarían por alguna razón, pero tal vez lo había pasado por alto sin querer. - ¿Qué pasó con los demás? -. Preguntó como si no estuvieran en la misma situación de desconocimiento. Ahora que veía mejor, podía ver a más gente, algo más separados de ellos. ¿Ese no era un miembro de la tripulación de Gwen?. - Esto no está bien -. Sacó de su chaqueta el periódico junto con los carteles de recompensa, dejándolos en el suelo. Pudo ver el suyo y el de Ashveil, separándolos del resto, así como el de Rosse, a quien tuvo que ver de nuevo para asegurarse de que fuera la misma persona. También vio al burro que estaba cerca, Zhang Guolao según decía el cartel. - Esto no puede ser coincidencia -. Como mínimo eran dos capitanes de tripulación, contándolos a él y a Ashveil, y ninguno de los presentes tenía una recompensa menor a 100 millones. Apretó su mano con furia, comprendiendo que para nada era una buena señal. - Debemos volver con nuestras tripulaciones -. Su puño derecho se estrelló contra la palma de su mano izquierda, la rabia llenó su cabeza mientras pensaba en las posibilidades. Habían sido atrapados, como ratas, y sea quien sea el responsable lo iba a pagar. Suspiró, soltando ese enojo, al menos por el momento. Debían averiguar como salir de ese lugar, y lo mejor sería hablar con el resto.
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 6] - Rosse Bellecour - 24-10-2025 [personajeinvalido=2283] ¿Conocen esos días en los que el universo entero parece gritarte “don't do it”, y aun así tú sientes en el pecho que es justo el momento, darling? Bueno, este es uno de esos días. Porque, aunque el cielo haya decidido esconder su brillo, negándonos la bendición de la luna como una madre temerosa que no deja salir a sus hijos de noche… yo sé que hoy es el día perfecto para zarpar. El mejor de todos, honey. Porque si el mundo intenta detenerme, es señal de que el espectáculo será inolvidable. Zarpamos detrás de aquellos barcos del gobierno que prometían a mas de uno llevarlos a una supuesta libertad autoimpuesta, claro, era lo que decían y por mi no era problema, mientras no tengamos la necesidad de juntarnos para nada y el plan principal era separarse de ese navío inmediatamente llegásemos al grand line. Todos tenían sus órdenes, sabían exactamente qué hacer y el viaje no fue respectivamente largo. Vi los barcos elevarse, honey, desafiando toda ley conocida, como si la lógica hubiera decidido tomarse un descanso y la gravedad se rindiera ante el espectáculo. El aire vibraba, el mar rugía celoso, y aun así, el Crimson Stage se deslizó con elegancia entre lo imposible. Bastó un giro firme del timón, un suspiro del destino, y nuestro barco, mi amado escenario, comenzó a ascender, majestuoso, como si siempre hubiera pertenecido al cielo. No pasó demasiado tiempo, honey, para que el caos decidiera subir a bordo sin invitación, because when the world denies you something, taking it by force means losing something in return. Un rayo cayó del cielo sin arte, sin drama, sin siquiera una nota musical que lo redimiera, directo sobre el primer barco. De inmediato, un sinfín de cajas volaron como si el mismo infierno hubiera estornudado. Y cuando digo que volaron hacia todos lados, cariño, me refiero a todos. Los barcos que ascendíamos al mismo compás comenzamos a recibir aquella lluvia de desastres, y el Crimson Stage no fue la excepción. Cajas estallaban contra la cubierta, rompían cuerdas, lámparas, y el pánico se propagaba más rápido que una canción pegajosa. —¡CUBRAN A GWENDOLYN, RÁPIDO! —grité con toda la fuerza que me quedaba, aunque sabía que mis palabras se perdían entre truenos y gritos. Aun así, mis manos no soltaban el timón. Si el cielo quería convertir nuestra función en tragedia, entonces yo sería el director que la llevaría hasta el final. Una de esas malditas cajas impactó directo contra el timón, y en un segundo, honey, todo se vino abajo literalmente. Salí volando por los aires, pero no como me gusta a mí, no con control, ritmo y luces doradas… sino como un muñeco arrastrado por el viento. El escenario, mi amado Crimson Stage, se alejaba entre destellos y gritos. Alcancé a ver a mi tripulación, mi familia, todos corriendo, luchando contra el desastre que yo debía haber controlado. —¡MALDICIÓN, MALDICIÓN, MALDICIÓN, ROSSE, HAZ ALGO, HAZ ALGO!— me repetía, entre el pánico y la rabia, con el corazón hecho trizas. El miedo me mordía el alma; no por mí, darling, sino por ellos. Por todo lo que habíamos construido, por cada sueño que aún no habíamos vivido. —¡POR FAVOR, NO MUEEEEERAAAAAAN!— fue lo último que logré gritar antes de que la oscuridad me abrazara en pleno aire. La caída de los Cabos Gemelos no fue solo una caída… fue una maldita tragedia, la más cruel de todas, y quizás, la última función del Cabaret. Creí que aquel sería mi final, honey, pensé que el telón se cerraría para siempre. Pero en vez del mar frío y salado, fue la piedra la que me recibió, dura, áspera, y con el tacto de una maldita pesadilla. El golpe me arrancó el aire del cuerpo, y por unos segundos, todo fue ruido y oscuridad. Cuando al fin logré abrir los ojos, el mundo giraba como si hubiera bebido tres botellas de vino barato sin comer antes. —Oh shit ¿qué diablos es esto?— murmuré, con la voz rota, mientras mis dedos temblorosos tocaban el suelo, la pared, roca sólida. No mar, no madera, no escenario. ¿Dónde demonios habían caído? Intenté ordenar mis pensamientos, pero el dolor de cabeza era insoportable. Todo giraba. El eco de mi respiración llenaba el silencio, y el pecho comenzó a oprimirse. —¿Varo? ¿Dónde estás? ¿Bebí demasiado durante el viaje?— pregunté a la nada, intentando convencerme de que aquello era solo otra resaca gloriosa. Pero no lo era. Lo supe cuando la oscuridad empezó a apretarme como un abrazo de pesadilla. El aire se sentía denso, la piedra se cerraba sobre mí y los recuerdos comenzaron a filtrarse, crueles y vívidos. El encierro, el sótano, las voces, la sangre caliente corriendo por el suelo de mi infancia. Comencé a hiperventilar, darling, sin poder controlarlo. Mis uñas se clavaban en la roca, mis ojos buscaban luz donde no la había. —¡VARO! ¡MERCEDES! ¡GIYUU!— grité, con la voz quebrada, esperando una respuesta, un sonido, una risa, lo que fuera, pero lo único que regresó fue el eco, burlándose de mí. Me obligué a mantenerme de pie, tambaleante, y fue entonces cuando vi algo, eran siluetas de cuerpos. ¿Eran ellos? ¿Mis estrellas? ¿Mi familia? La esperanza me atravesó el pecho como un rayo. —¡ALANA! ¡EROS! ¡GWEN! ¿ME ESTÁN JUGANDO UNA BROMA?— mi voz resonó con una mezcla de histeria y súplica. No veía bien, todo estaba borroso, pero el miedo se apoderó de cada fibra de mí. El corazón me latía tan fuerte que podía escucharlo en mis oídos. Mi mano buscó instintivamente mi guadaña, aferrándose a ella como si fuera lo único real que me quedaba y el pánico, la oscuridad y los recuerdos se mezclaban en un torbellino infernal y por primera vez en mucho tiempo, honey, sentí verdadero terror. No por morir, sino por haber sobrevivido solo. Comencé a enfocar la vista, darling, y lo que vi me heló la sangre. Esos cuerpos, esas figuras, no eran mis estrellas. No eran ellos. No eran mi familia, ni mis amores, ni las almas por las que estaría dispuesto a morir en el escenario o en el infierno. Eran extraños. Sombras sin rostro que respiraban el mismo aire que yo, pero no el mismo fuego. El pánico me subió por la garganta, un miedo seco, violento, que me hizo tambalear. Entonces lo vi, un chico. Había despertado antes que los demás y murmuraba algo con otro, como si entendiera lo que estaba pasando. Me arrastré hacia él, aún tambaleante, con la desesperación pintada en cada paso. —Tú, el amigo de Owen, ¿dónde está Gwendolyn? ¿Dónde estamos nosotros?— pregunté con la voz quebrada, casi suplicando una respuesta que me devolviera el suelo bajo los pies. Apoyé una mano en la pared más cercana para estabilizarme, y entonces lo noté. No era piedra común. No era roca natural. Era fría, pulida, con un tacto que me recordó al mármol mezclado con algo metálico. —Esta roca es rara— dije en voz alta, golpeándola suavemente con los nudillos —No es normal, honey. Es artificial. ¿Quién diablos crearía un lugar así?— Mi respiración seguía agitada, mis ojos saltaban de un rostro a otro, buscando entre los desconocidos algún atisbo de mis estrellas. Pero nada. Ni una risa, ni una mirada, ni una voz familiar. Solo ese silencio denso, inquietante, que parecía burlarse de mí. Y en ese instante lo supe, algo o alguien nos había arrancado del mundo y el espectáculo apenas comenzaba.
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 6] - Lucarne Ashveil - 25-10-2025 [personajeinvalido=2283] Maria... Hyak... Fueron los ultimos rostros que recordo antes de despertar en un lugar que no reconocía. Acompañado de personas aún mas desconocidas... A excepción de una. El golpe dejo una campana sorda sorda en los oidos de Ashveil. Se incorporó despacio, apoyo sus palmas sobre la piedra fía, tanteando un poco el terreno a la espera de una trampa. El lugar olía a mineral pulido: la evidente ausencia de sal y el inexistente sonido de las corrientes lo dijeron todo; no estaban en ningún puerto costero conocido. Vio a Uker con sorpresa, casi como quien ve una casualidad fortuita. « ¿Tú..? ¿Por qué? » Sabía que se encontraria con él en el grand line, más alla de los cabos gemelos, pero no en esa situación. Asintió con la cabeza, afirmando que estaba en buenas condiciones. — He tenido mejores despertares eso seguro — No hizo nada más que acomodarse. Uker podría actuar por si mismo y seguramente tendría sus propias conclusiones. « Tsk... Menuda mierda » Trato de visualizar a su alrededor pero se encontraban los miembros de su tripulación, ni la de Uker. Entonces llegaron gritos inesperados. Un hombre de hebras blancas, con voz quebrantada más por la pérdida que por el miedo a morir. Ash no lo conocia. No era su gente. Aun así, la visión de la desesperación siempre activa un mecanismo simple, «Si existen mas manos que puedan ayudar, empezar por poner una no cuesta nada» Se acercó ligeramente a Rosse, dandole palmadas en el hombro, sin prisas. — Vamos respira — Aún estaba analizando la situación. — No te conozco, pero nadie aquí parece saber qué ocurre. Lo primero es volver a un ritmo de respiración. Inhala cuatro, exhala cuatro. — —Nadie va a tocarte aquí, ¿de acuerdo? Estamos atrapados, sí… pero no muertos.— Ashveil no dio promesas vacías que no pudiera cumplir. Dijo lo necesario para que la sangre dejara de subir al cerebro. « Y mientras se este vivo habrá posibilidades —» Y aunque no le conocia, algo en su mirada le pareció demasiado humano como para no darle una mano. «No hay olas, no hay viento. Esto no es el fondo del mar. Alguien nos trajo aquí... » — ¿Me lo preguntas?.. Bien.. Te responderé todo lo que pienso, Uker — Y eso que era alguien de pocas palabras. — En primera este lugar es artificial. La superficie esta pulida y presenta uniformidad... Eso descarta cualquier sedimentación natural. Este material no aparecera jamás en ese patrón por mero capricho de la naturaleza y la erosión. — Mientras esperaba que Rosse recuperara el aliento la mente de Ash no paraba de trabajar. Observo las paredes desde el sendero de la deducción. Le habían hecho una pregunta que sin lugar a dudas responderia. —¿Donde estan los otros?, ¿Quien nos coloco? No lo sé, pero no fue cualquier persona. Estas paredes no favorecen a la salida ni a la supervivencia. Quizás lo más comparable seria un zoologico... — «Espera... Zoológico? » Y fue alli cuando tuvo la grandiosa idea de ver hacia arriba, su vista prodigiosa le dio la ventaja de ver un destello en lo alto, algo que presentaba reflectancia. Eso sugería varias cosas; un espejo, una ventana o un visor. Alguien podria estar observandoles. — Uker.. Mira.. Hay vidrio en el techo... No creo que sea adrede.... Quizás la persona que hizo esto nos mire... — Y ahora tocaba analizar el último detalle, ellos mismos. Uker era el capitán de la tripulación de los olvidados, alguien con mucho wanted. Y el otro aunque no lo recordaba muy bien no dudaba en que no fuese criminal. « Si tú y yo estamos atrapados es casualidad » Miro a Uker de reojo, como pudo. Su vista le ayudaba mucho en esa oscuridad. « Pero agrega a Zhang a la ecuación y entonces no es casualidad » Porque los tres poseían recompensas exorbitantes. Y eso definitivamente no era casualidad. — Pensé que seria un secuestro, pero estoy seguro que gastaron más en fabricar todo este lugar que lo que pueden sacar con nuestras cabezas —. Y si ese fuera el caso, ¿por que razón estarían vivos?. No lo sabia, esto tenia tintes oscuros. « No pierdas la cabeza les estas dando lo que quieren ». Penso para si mismo y también queria transmitirlo a Rosse con gestos. Llego a esas conclusiones, sin compartir hipótesis absolutas. Al final tendría que escuchar las voluntades ajenas. No acusó ni invento ordenes, sus teorías solo eran eso; teorias. Volvería a su silencio habitual luego de responder. Solo viendo las debilidades que podria usar a su favor. Y transformaría su pierna en una ventana de vidrio que se reflejara con el brillo del techo, para reflejarlo y tratar de iluminar sus alrededores.
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 6] - Krysser - 25-10-2025 [personajeinvalido=2283] El viento se había vuelto más fuerte, arremolinando el agua en una danza que presagiaba el caos. El barco comercial en el que viajaban Krysser y Fyodor pronto tendría que trepar por la Red Line, con el rugido del océano a su alrededor y la tensión de los tripulantes palpitando como un corazón colectivo, y encontrando su final de forma abrupta. Pero un poco antes, aún durante la travesía, la calma no presagiaba lo que vendría después. Tras cosa de una hora de travesía, durante la cual Krysser trató de hacer los preparativos pertinentes para lo que podía cernirse sobre ellos, al fin se encontraban cerca ya. El mink observaba el horizonte, con aquel periódico todavía guardado bajo su abrigo. El rugido del mar lo envolvía todo, pero aun así decidió hablar, con su voz grave y tranquila cortando el rumor del vendaval que poco a poco se iba levantando. Había algo que el tigre debía comentar antes de continuar aquel viaje. Sacó los carteles de se busca, mostrando aquellos más buscados entre ellos hasta finalmente dar con un rostro conocido. -Supongo que también lo viste, a Cao. Tiene una recompensa. Siempre supe que sería alguien buscado, las ideas que él tiene... Bueno, que nosotros tenemos... Suelen atraer problemas. -Hizo una breve pausa, sabiendo que de no ser por aquella oportunidad que se les brindó, probablemente ellos también estarían en aquella situación. La bondad y la maldad de un hombre estaban determinadas por el capricho de otros. -Pero aún así... -Continuó tras la breve pausa. -Superar los 100.000.000 no es fácil, ¿crees que sea por esa habilidad extraña suya? No quisiera tener que enfrentarme a él, espero que siga siendo la misma persona que conocí. -No pudo evitar recordar los momentos vividos hacia tiempo, y cómo la mirada de aquel hombre había cambiado tanto en tan poco tiempo. -Además, seguro sería bastante duro. Gran recompensa suele ser gran riesgo. Si nos encontramos a alguno de "ellos" seguro será peligroso. Ellos eran los hombres más buscados de aquel mar, todos los que poseían una recompensa sobre su cabeza que bien podría considerarse legendaria. Fyodor soltó una risa breve, aunque el sonido se perdió entre las olas del mar. -Y tú... ¿Cuánto crees que valdríamos si alguien se atreviera a poner precio a nuestras cabezas? -Preguntó con una sonrisa de medio lado, escuchando atentamente la respuesta de su amigo. Doblando aquel papel, lo guardó otra vez en su abrigo. Ya no había tiempo para más reflexión, aquella inmensa montaña se alzaba imponente frente a ellos. El barco se alzaría pronto sobre una corriente imposible. ---
El capitán gritaba órdenes desde el timón, un hombre curtido, con un dominio de la embarcación formidable y una capacidad para resistir igual de encomiable. Las olas rompían contra el casco como si quisieran arrancarlo a mordiscos. Krysser se aferró a la borda mientras el barco comenzaba a inclinarse hacia atrás, trepando por una pared de agua tan absurda que desafiaba cualquier lógica. Observar a la tripulación, comandada por el capitán, tratando de vencer al temporal fue algo asombroso. Aquel hombre luchó valientemente contra un clima inclemente y una corriente antinatura, girando el timón con toda su fuerza para abocarlo a la corriente ascendente. El navío chirrió, casi protestando por aquel esfuerzo, pero obedeció. El mink no podía evitar pensar que aquello era una locura, algo completamente antinatura, propio de cuentos e historias. Las gotas de agua salada le golpeaban el rostro como agujas, y aun así, una parte de él… sonreía. Había una emoción cruda en todo aquello, una sensación de desafío al mundo mismo. Mientras aquellos fueran los únicos enemigos que abatir, el mar y el mal clima, sus sospechas quedarían en paranoia y respiraría aliviado. El barco dio un último salto, como si la corriente los escupiera hacia el cielo, y entonces alcanzaron la cima. Por un instante, el silencio. Solo viento, vacío, y la respiración contenida de todos a bordo. Y entonces, Krysser comprendió su error. Había subestimado aquel peligroso mundo. Lo había subestimado enormemente. El destello iluminó el cielo por completo, captando en una fotografía los rostros desesperados de los que cruzaban aquel umbral entre dos mundos llamado "Reverse Mountain". Y no era para menos, pues su recibimiento cayó del cielo en forma de rayo, prendiendo en llamas el barco y destrozando gran parte de este. A una altura tan elevada que las gotas se congelaban, y rodeados por las llamas, aquel ascenso al cielo los había conducido al mismísimo infierno. ---
Y entonces, el mundo se volcó. La proa se hundió de golpe hacia el abismo. Las estrellas ocultas tras las oscuras nubes giraron sobre sus cabezas. La corriente descendente los arrastró sin compasión. El rugido del mar se convirtió en un grito ensordecedor, que opacaba los gritos desesperados de todos los que viajaban a bordo. Krysser se lanzó al suelo y se aferró a una cuerda, enrollándola en su antebrazo. A su alrededor, las cajas volaban como proyectiles, los mástiles crujían, y el cielo parecía partirse sobre sus cabezas. Una de las cajas impactó contra la cubierta, reventando cerca de él. Pedazos de madera y papel se dispersaron por el aire. El tigre cerró los ojos y se mantuvo aferrado con fuerza, sintiendo cómo el viento trataba de arrancarlo del suelo. Su fuerza y su resistencia fueron los bastante grandes para mantenerse, pero su compañero no tuvo aquella suerte. -¡Fyodor! -Alcanzó a gritar, pero su voz se perdió en la tormenta. El barco comenzó a girar sobre sí mismo. Las velas ardieron tras el impacto del rayo y el fuego se mezcló con la lluvia, creando una luz irreal y salvaje. Krysser sintió cómo el casco golpeaba contra algo duro, un sonido seco, terrible. La cuerda se tensó, lacerando la piel bajo el pelaje. Y entonces, oscuridad. ---
El mundo volvió a brillar poco a poco, sus afilados ojos ya estaban adaptados a la noche cerrada, así que la ausencia de luz no fue un problema. El sonido del mar se había ido, o al menos, ahora parecía mucho más lejano. Solo quedaba el eco del viento contra las paredes que le rodeaban y el goteo constante del agua escurriéndose desde los escombros por las rocas. Krysser estaba tumbado sobre una superficie fría y áspera. Dolorido, pero vivo. Abrió los ojos. No era la cubierta del barco, pero tampoco era el mar. Aquello era piedra. Paredes de piedra que se alzaban altísimas a su alrededor. Un muro de más de cien metros, completamente liso. La escasa luz de la luna apenas se filtraba desde arriba, incapaz de vencer la resistencia de las nubes y llenar aquellos cubos con su calor. Gruñó al incorporarse, palpando su cuerpo. Magullado, sí, pero sin fracturas ni heridas. Aunque el verdadero problema se encontraba allí. O, mejor dicho, él se encontraba dentro del problema. -Otra vez enjaulado... -Pensó para sus adentros, con una ironía amarga. A su alrededor, pudo reconocer otros cuerpos que se movían, algunos quejándose, otros aún inconscientes. Desconocidos, todos, pues su compañero Fyodor no estaba entre ellos. Aunque, en cuanto observó más de cerca, vio que no eran desconocidos para nada. Al contrario, era imposible haber olvidado aquellos rostros que acababa de contemplar en los carteles escasos minutos antes. Cuatro de los hombres más buscados del South Blue. ---
Krysser se levantó, tambaleante, y avanzó hacia el extremo opuesto del que las demás figuras habían ocupado en la formación. Cada paso fue sigiloso a pesar del eco pétreo del lugar, aunque era consciente de que no pasaría desapercibido por su tamaño, o incluso por su fuerte olor a carne y almizcle característico para aquellos que fueran buenos rastreadores como él. Los aromas de aquellas personas quedaron grabados en su nariz, especialmente, el de cierto individuo que olía fuertemente a miel. Aquel era, con diferencia, la persona más buscado del lugar. Aunque, a juzgar por su reacción, parecía ser también la que más sufría en aquel lugar. ¿Acaso sabía algo que él no? Tal vez era solo una reacción desmedida, pero no abandonaría esa posibilidad. A fin de cuentas, quizá su Wanted se debía a poseer información que no debía poseer. Tras abandonar sus pensamientos paranoicos y alejarse del grupo, se aproximó y tocó la pared, deduciendo casi al instante que aquello no era una formación natural. La ausencia de marcas características, la simetría, la textura… Todo gritaba la palabra artificial. Sacó el den den mushi del bolsillo interior de su abrigo, observando aquel pequeño caracol aún mojado por el agua del descenso. Lo sacudió con cuidado y lo acercó al rostro, aún de espaldas y a distancia suficiente para que nadie escuchara o viera nada. -Fyodor, aquí Krysser. Hemos sobrevivido unos pocos, pero seguramente lo peor acabe de empezar. Estoy con varios de ellos, atrapado en algún tipo de foso artificial. Si sigues con vida, contesta. -Esperó unos segundos su respuesta, y llegara o no, lo siguiente que debía hacer estaba claro. Esperar. Con un gruñido resignado, cerró el comunicador, lo guardó otra vez y se acercó al muro. No parecía ser posible escalar aquella pared perpendicular al suelo, y si alguien los había encerrado allí, tampoco lo iba a permitir. -Perfecto… -Bufó con sarcasmo, dejándose caer y sentándose sobre el suelo plano. El viento que bajaba desde lo alto era gélido, pero no tanto como el silencio que lo rodeaba. Al mirar al frente, observó cómo las figuras de las sombras se habían reunido alrededor de uno de ellos. ¿Además de todo también se conocían? Si aquellos cuatro peligrosos piratas estaban allí, tal vez alguien estaba tratando de capturarlos. No era descabellado pensar que el gobierno recurriera a aquellas técnicas para vencer a aquel mal, a fin de cuentas, la lógica de que el fin justifica los medios imperaba a menudo en aquel cruel mundo. Pero aquello no importaba, la razón era lo de menos. Estaban, sin duda, en peligro. Krysser se sentó erguido, con cuidado de no acomodar la espalda contra la pared sino dejar una breve separación, y dejó que su respiración se estabilizara. -Estad atentos. -Gritó, alzando la voz lo suficiente para ser oído desde la distancia, interrumpiendo lo que por lo poco que había escuchado hasta ahora ya debía ser el final de la conversación de aquel grupo. Aunque aquellas personas fueran criminales, podían ser su única ayuda si estaba en lo cierto. -Creo que alguien nos ha encerrado aquí. Aún no estamos a salvo. -Añadió, dando más peso a sus palabras, pero sin justificar su pensamiento, aunque seguramente muchos de ellos habían llegado a una conclusión parecida. Sus ojos amarillos, aún encendidos, se alzaron hacia el borde inalcanzable del cubilete de piedra. Y entonces esperó. Quieto, paciente, con la calma instintiva de un depredador que sabe que la caza aún no ha comenzado.
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 6] - Zhang Guolao - 25-10-2025 [personajeinvalido=2283]
El viento rugía con la fuerza de mil bestias, y el mar, caprichoso, se agitaba de golpe como si quisiera tragarse aquella embarcación. Desde la sombra del navío, Zhang apenas lograba ver más allá de sus narices; su vista nocturna no era especialmente buena, así que tuvo que fiarse de su instinto, ese sexto sentido que tantas veces le había salvado la vida y que, esa noche, Zhang había decidido ignorar. Zhang maniobraba con dificultad, sin perder de vista aquella nave comercial que marcaba la ruta hacia el Grand Line. En el cielo, los relámpagos convertían la noche en un parpadeo constante entre el cielo y el infierno.
El estruendo de aquella corriente lo tomó por sorpresa. El timón vibró con violencia y el agua, con una fuerza antinatural, arrastró pronto la embarcación y la hizo ascender. Zhang apretó los dientes mientras intentaba mantener el control del barco. Entonces, el ruido del viento y los sonidos del mar se mezclaron con un relámpago que dictó el inicio de aquella pesadilla. Aquella luz iluminó la noche misma, y Zhang no pudo evitar sonreír. Ahí estaba... el Grand Line. Lo habían conseguido.
El movimiento del mar era indescriptible, y lo que fue un sentimiento de gloria se esfumó pronto. El fuego, los gritos y el miedo fueron los protagonistas de aquella noche. Y Zhang, concentrado por completo en sobrevivir, se movía como si fuera uno con el barco. Las cajas, los gritos, incluso su pequeño amigo, Silencio, pasaron a un segundo plano cuando todo pareció irse al carajo.
Zhang salió volando, y lo único que le vino a la mente fueron sus últimas palabras. "Tranquilos, por algo me dicen el ermitaño del mar...". Zhang no podía decir mentiras... Pero, una vez más, Zhang Guolao los había traicionado a todos.
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Por unos segundos, solo escuchó el zumbido del silencio absoluto. Ni el rugido del mar, ni los gritos, ni la tormenta... Estaba completamente solo.
Lo primero que sintió fue un dolor punzante en su interior. La ironía del destino: su fruta lo condenaba a temer el mar, pero ahora le había salvado de aquel impacto y, como siempre le pasaba... pese a todo pronóstico, Zhang volvía a sobrevivir al mar. Estaba condenado. —...Eso fue un aterrizaje suave... parece que la vida está jugando a ponerle la cola al burro de nuevo, ¿verdad, Silencio? — murmuró, buscando a su pequeño compañero con la mirada. Pero no estaba, y ahora sentía un vacío enorme.
Recordó entonces que estaba junto a sus amigos, por lo que, aliviado, comenzó a levantarse torpemente en medio de la noche a buscar a sus nakamas. Pero se estrelló contra una pared de piedra lisa, sin grietas... sin salida. Zhang dio un golpe fuerte con su pierna derecha, su tic habitual, pero esta vez con un odio que no lo representaba. Pateó la pared con rencor —Hmmm...— Giró la cabeza con lentitud y observó el lugar, una cárcel de piedra construida por algo que no era natural. Aquello era obra de un poder inusual.
Tardó un poco en acostumbrarse al sitio y escuchó a personas no muy lejos de él. Sus nakamas; pero no eran ellos. Eran voces diferentes que, al acercarse un poco, notó que se trataba de un grupo de personas extrañamente familiares, aunque solo logró identificar a uno de ellos. El hombre Den Den Mushi.
Zhang levantó la vista, intentando divisar el punto brillante del que se hablaba, pero no vio nada. "¿Nos observan...?", pensó.
—Hmmmm... Así que es un juego. Los muy bastardos están jugando con nosotros. — Zhang no tenía tiempo para juegos, solo quería encontrar a sus nakamas, saber que estaban bien. Realmente necesitaba hacerlo. — Pero no vamos a morir aquí. No todavía. No antes de enseñarles que el mar no perdona ni a los reyes — Zhang debía intentar tranquilizarse, pero había tenido una noche muy difícil. —¿Quién diablos son ustedes? ¿Por qué estás aquí, señor Casino? — Preguntó con la poca paciencia que le quedaba.
Zhang permaneció alejado de los demás, necesitaba calmarse. Y de pronto, un grito se escucho desde otro lugar, Zhang logro identificar el punto gracias a su buen oído. Pero aquellas palabras no tranquilizaban en absoluto al burro. - ¿Quien esta ahí, muéstrate?.- Pregunto, pero seria difícil que aquel hombre lo escuchara, Zhang por más que quisiera, no lograba elevar su voz.
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 6] - Uoroku Sakana - 26-10-2025 La tormenta avanzó llevándose las nubes hacia el South Blue, despejando el cielo y mostrando - para los Tenryuubitos - una enorme luna llena preciosa, clara como la nieve y pura como las gotas del rocío de la mañana. Su luz bañaba levemente la zona y permitía poder ver mejor dentro de los cubículos, pero de ninguna forma la luna era visible desde esa posición para nadie de forma natural. El sonido de los cuerpos cayendo contra la roca era estremecedor. Sin duda una persona normal no podría sobrevivir a aquello, pero significaba que aquellas personas... las presas que los amos pagadores habían puesto ante nosotros, eran los supuestos guerreros gloriosos que mis hermanos habían prometido. Ellos serían los que tendrían que permitir a mi leyenda ascender un escalón más hacia la fama y la fortuna, y mi papel en este cuadrilátero rocoso era acabar con todos ellos el primero. Matarlos para salir de aquí y proclamar a mi pagador como el campeón de su pequeña liguilla estúpida. No me interesaba lo más mínimo sus juegos, sus deportes y sus tonterías, pero quería poder demostrar a mis hermanos que pese a ser el más joven mi trayectoria y mi futuro me llevarían a ser un guerrero digno de nuestro apellido y de nuestra fama, y que tuvieran que reconocer mis cualidades y habilidades como el más letal de todos... al menos en el día de hoy. Estaba en pie, firme, estático, con los brazos cruzados y la cola apoyada en el suelo, en medio de aquella plataforma que nos habían preparado los que iban con aquellos señores adinerados, protegido por el manto de la oscuridad cuando vi aterrizar cinco cuerpos. Mi visión ya estaba acostumbrada a este foso, y distinguí tres humanos, a cada cual más flacucho y mequetrefe, y dos poderosos Minks... aquellos asquerosos animales sarnosos que tanto despreciaba. Fruncí el ceño y apreté los puños mientras los observaba. Ninguno reparó en mi, todos se centraron en interactuar entre ellos y en toquetear los muros que servirían de contención para nuestro encuentro. — Bienvenidos, guerreros — dije elevando el tono de voz, golpeando como un látigo mi cola contra el pavimento, haciendo que su sonido rompiese el ambiente para llamar su atención — Es un placer conoceros. Soy Uoroku Sakana, y estoy aquí destinado a ser vuestro oponente — descrucé los brazos conforme decía aquellas palabras, directo y sin miramientos extendiendo los brazos a cada lado de mi cuerpo con las manos abiertas, concentrándome en mi capacidad y poder para prepararme para la batalla que iba a dar comienzo. Tras eso, grité — ¡FRESH! — utilizando todo la humedad del ambiente condensada a mi alrededor, dando una palmada para liberar una densa nube de vapor de agua que empaparía a todos los presentes, como si la tormenta los hubiera pillado de lleno — Mi objetivo es mataros a todos vosotros, y mientras esté en pie ninguno vais a salir de aquí — aclaré, mientras me posicionaba en guardia, atrasando la pierna izquierda, flanqueando el cuerpo en esa dirección y adelantando la mano derecha abierta como una guardia marcial — Dicen que un guerrero no está completo hasta que encuentra el final de su camino en una muerte gloriosa... — mi cola golpeó de nuevo el aire resquebrajando el sonido como un látigo y mis ojos, púrpuras brillantes, pasaban de uno a otro con tranquilidad. Dos humanos estaban a veinticuatro metros de mi, y detrás de ellos a medio metro más, los dos minks y el humano flaco de cabello blanco estaban junto a la pared. Respiré hondo, y coloqué el puño izquierdo paralelo a mis costillas, terminando de cuadrar mi posición marcial. — Dejad que os complete como guerreros — finalicé, invitándoles a comenzar las hostilidades.
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 6] - Rackham Uker - 27-10-2025 Los gritos del hombre albino no fueron una gran sorpresa, él mismo se habría asustado de esa manera si no fuera porque su enojo tomó lugar un lugar central en su mente. - No puedo responderte a eso, yo tampoco lo sé -. Simplemente sabía que había quedado atrapado con ellos 3, y que de alguna manera deberían salir de ahí. La puntualización de Ashveil sobre un espejo en el cielo lo hizo alzar la mirada, sin encontrar nada por mucho que se esforzara. - Me llamo Rackham Uker, Rack si prefieres algo más corto -. Respondió a la pregunta del burro, quien se había acercado a ellos y preguntado, parecía conocer a Ashveil, así que tal vez era un aliado. - Y tu eres Guolao Zhang, según tu cartel de recompensa -. Aún así, su mayor preocupación era Rosse, con esa paranoia que estaba sintiendo no lograría hacer mucho si las cosas se complican, por lo que tal vez podrían calmarlo primero. - Ashveil, ofrece a Rosse que ingrese a tu fortaleza, así podrá calmarse y pensar un poco -. En ese momento, un grito a sus espaldas cortó el aire. El cuerpo del joven se movió, dejando de sostener los carteles de recompensa para volver a tomar su katana, la cual esta vez desenvaino sin siquiera esperar y ver de qué o quién se trataba. Esa persona decía que habían quedado atrapados, y recién ahora podía verlo en la oscuridad. ¿Otro Mink? No lo reconocía de los carteles de recompensa, si se tratara de un marine… El burro que tenía cerca también habló, pidiendo respuestas, pero estas, si llegaron, no fueron oídas por Uker, pues algo más comenzó. Unas palabras, una presencia, otra vez a su espalda. Tuvo que girarse mientras agarraba la espada y apuntaba con su filo en la dirección contraria al tipo que recién había llamado su atención. Fue entonces que notó a esa persona parada ahí, no sabía cómo había sido capaz de esconder una presencia así, viendo lo imposible que le era ignorarlo en ese momento. - ¿Qué mierda? -. ¿Quién era? Poco importaba, el cocinero hecho la vista atrás solo un momento, mirando a Rosse, esperando cruzar miradas con él. Le hizo una seña con su cabeza, para que se acerque a él y Ashveil, pues debía hablarles. En cuanto los 3 estuvieron juntos, si es que Rosse le hizo caso, habló con ellos en voz baja, mientras que ese tipo aún seguía hablando. - Ash, explícale como funciona tu poder, permítele ingresar a tu fortaleza junto conmigo y ... -. No pudo terminar de hablar, antes de que el gyojin gritara, activando una habilidad que el cocinero no esperaba. Lo único que pudo hacer es levantar su espada a la altura de sus ojos, para luego volver a bajarla a la posición inicial, con tal de que el agua no lo cegara ni por un momento. Ahora estaban empapados, todos, el extraño parecía controlar el campo sin problemas. Estaban en desventaja, y no iba a permitir que eso siga así. - Síganme -. No espero opiniones, simplemente comenzó a caminar, hacia adelante, 3 metros específicamente, siempre manteniendo el filo de su espada apuntando y su visión hacia el curioso oponente que tenían enfrente. - Si tenemos oportunidad, deberíamos aprovechar tu fruta Ash, y tu podrías explicarnos con más calma tus habilidades en un espacio un poco más seguro -. Eso último fue dirigido a Rosse. ¿Cómo podrían vencerlo? Debía mantener sus ojos en él, en cada movimiento, cada postura. ¿En que sería débil? Si los otros dos pudieran distraerlo solo un momento, podría descubrir algo nuevo, alguna debilidad, alguna característica peligrosa. El enemigo por fin terminó su discurso, poco le importaba a Uker, de igual manera. ¿Completarlos? No eran más que una bola de estupideces, y no planeaba darle el lujo de acabar con él. Debía volver con su tripulación y asegurarse de que estaban bien, de que todos estaban bien.
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 6] - Zhang Guolao - 27-10-2025 La calma en su alma había desaparecido hacía ya muchas horas. Zhang, el burro del mar, se encontraba junto a aquel grupo improvisado de náufragos, era algo muy inusual, pero no hubo tiempo para procesar todo lo que estaba ocurriendo. Rackham Uker. Ese nombre lo había escuchado antes. —Hmmm... — resopló al aire, cansado... Había olvidado el tema de las recompensas. Pero aquellas palabras le recordaron con amargura, que oficialmente era parte de “los malos” y no quería pensar en ello en ese momento.
Una nueva presencia, apareció de las sombras, Se trataba de otro Mink, vestido de forma sospechosa, y con su único ojo, apenas alcanzaba a distinguir los detalles de su figura. Aun así, algo en él no era normal, pero las palabras del tigre no lograron ocultar la sentencia que vino después, de parte de aquel ser misterioso, quien ostentaba ser "nuestro oponente". La emoción recorrido el cuerpo de Zhang, quien como viejo guerrero del mar, había activado su técnica eléctrica, casi por instinto.
Las orejas de Zhang se movieron al unísono, buscando el origen del sonido, mientras su viejo ojo se centraba en su silueta, o al menos lo intentaba. Fue entonces cuando logro sentirlo: el olor del vapor, y la humedad que flotaba en el aire luego del “¡FRESH!” de aquel Gyojin, y tras un instante, su cuerpo nevado se encontraba mojado. Una sonrisa ladeada y amarga, se dibujó en el viejo rostro de Zhang Guolao. Un combate era justo lo que necesitaba.
Y, mientras aquel pez seguía con su discurso, Zhang empezó a moverse casi por puro instinto animal. Alzó una mano, y con un movimiento rápido comenzó a exhalar un aire gélido que se extendió al frente. Colocó su cuerpo de tal forma que la bruma abarcara a todos los presentes —excepto al Gyojin—, y cuando la neblina los tocó, sus cuerpos brillaron brevemente con un resplandor helado.
—Es una protección — murmuró con voz tranquila. Entonces el sonido de un látigo lo hizo girar. Su ojo se cruzó con el de Uoroku. —Mi nombre es Zhang Guolao y hoy seré tu contrincante— dijo, haciendo una leve reverencia justo cuando el otro terminaba su frase sobre la “muerte gloriosa”. — Te crees un guerrero, pero no eres más que un peón. — Dijo Zhang con desprecio mientras apuntaba su mano hacia el cielo. Se estaba cansado de esos pescados altaneros que creían tener la marea de su lado.
Justo cuando este termino de hablar, sin pensarlo, Zhang Guolao empezó a moverse.
Saltó, acercándose unos seis metros, y al caer su cuerpo comenzó a fundirse con la nieve que él mismo generaba. Su forma Logia emergió entre el frio. Y a medida que avanzaba, un aura helada comenzó a envolverle, distorsionando su figura hasta hacerlo casi invisible a los espectadores. La neblina cubrió aquella prisión casi por completo, bloqueando la visión incluso para los ojos lejanos.
Zhang Guolao desapareció, y un relincho suave, una risa divertida pero amarga resonó entre los aquellos muros de piedra. Zhang, no tenía miedo, “El ermitaño del mar” había vuelto a la marea.
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 6] - Lucarne Ashveil - 28-10-2025 [personajeinvalido=2283] Se mantuvo calmo hasta sentir la presencia cual viento antes de una embestida. Sus ojos se posaron un instante en la figura del Gyojin. —Uoroku Sakana— Y una media sonrisa se curvó en sus labios. Dio un paso adelante, sintiendo el vapor y la tensión. —Si la luna que ves no es real —Menciono, directamente al enemigo — Entonces tampoco lo serán tus victorias. Ven y pruébalo — No esperaba una respuesta teatral, su tono era una amenaza con tintes de contención, conocia sus propios límites pero también disfrutaba cruzarlos. Finalmente, sin apartar su giro apenas su mirada hacia Uker y Rosse y habló en voz baja, un poco urgente pero mesurada. Siguiendo a Uker esos 3 metros hacia adelante. —Rosse —murmuro hacia él— Escucha bien: tengo la Shiro shiro no mi. Puedo convertir partes de mi cuerpo en compartimentos blindados, en pasillos y cámaras. No es sólo una fortaleza; puedo abrir y cerrar puertas a voluntad, atrapar o reorientar fuerzas dentro de la estructura que creo. Si entro en contacto con el vapor que acaba de soltar ese Gyojin, puedo servir de ancla. Crear un interior seguro donde puedan reagruparse y, si es necesario, salir por una ventana que yo mismo abra— Sus palabras eran siempre técnicas y precisas. No quería ningún detalle fuera del fragor de la contienda. — Y ahora plan rápido — Continuó. — Cuando Uoroku haga su siguiente movimiento, usen su impulso en su contra. Yo formaré una cámara parcial. No se preocupen, no los expondre... Aún— —Uker, cuando salgas mantente a la distancia que necesites para distraerlo; Rosse, prepárate para entrar en el hueco que cree y cerrar el paso si él intenta salir por el mismo lado. Yo abriré una salida lateral en mi “interior” para desviar su embestida hacia el costado... allí aprovecharé para cortar su guardia con una estocada que frene su balance. Si todo sale mal, la Shiro me dará tiempo para retroceder y para que ustedes se recompongan. — No fue directamente una orden, solo guió. Confiaba plenamente en que ellos tratarían su propia ruta. Mientras Ash halaba, aquella cosa no perdio la compostura. Sus ojos púrpuras eran bastante llamativos e intensis. Golpeaba el suelo con la cola, casi por inercia. Ash clavo su espada en el suelo por breves instantes oaea sentir la vibración del terreno a la par que abrio una escotilla para darle acceso a ambos. « Parece que Zhang se me ha adelantado, bien por él. » Aun así, el frio era bastante denso y seguramente no afectaría sólo al gyojin.— ¿Y tú? Eres de nuestro bando? — Pregunto, pero mas de manera retorica en dirección a Krysser, quien para él era un completo desconocido. Sintió el frio afilado antes que la nieve hiciera sus estragos, uno que no buscaba para nada ser sutil. La neblina apenas empezaba. Bajo el centro de gravedad, desplega parte de la Shiro Shiro no mi; comenzando en la superficie de su brazo,varios paneles se abren que se pliegan entre si. Esto genero un corto corredor blindando alrededor de su torso. Haciendo que la nieve choque contra ese caparazón, para desviarla gracias a resbalar por los bordes. Al mismo tiempo, Ashveil deja que un pequeño pasadizo interior se expanda hacia su costado izquierdo « una rendija calculada… » que atrapa parte de la ráfaga y la canaliza fuera del área de sus compañeros. Con eso, aprovecha la inercia de la nieve desviada para impulsar un salto lateral de 14 metros y acercarse al flanco de Zhang, listo para convertir la defensa que le dio la Shiro en una abertura ofensiva. Gracias a la Shiro Shiro Ash aprovecha para convertir sus piernas en dos grandes paneles mecánicos, dos grandes piernas de acero similar a las que usa un tanque. Mientras avanza, forma pequeñas compuertas que se abren y cierran para atrapar y redirigir la presión del vapor y la neblina cuando éstos intenten envolverlo. Hacia un recorrido de 6 metros en diagonal, buscando rodearle. «Que me veas venir es ya tu primer error; que me sientas es el segundo»
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