Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece
Siempre hay otra alternativa [Past. Gwen] - Versión para impresión

+- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com)
+-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3)
+--- Foro: South Blue (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=7)
+---- Foro: Reino de Torino (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=294)
+---- Tema: Siempre hay otra alternativa [Past. Gwen] (/showthread.php?tid=2437)

Páginas: 1 2


Siempre hay otra alternativa [Past. Gwen] - Kiyoshi Maeda - 29-10-2025

No existe nada mejor que una buena sorpresa, una que te deja anonadado y te obliga a cambiar tus planes. Porque por mucho que parezca Kiyoshi un hombre muy estructura, casi cuadrado, la verdad es que tiende a ser un tipo que se deja llevar por lo que piensa. Vino a esta isla por una obligación y, cuando ya estaba pronto a irse, un cambio en su pensamiento lo hizo alargar su estadía en la zona.

Siempre fue un lector, por lo que conoce perfectamente el dicho de no juzgar un libro por su portada, pero debe admitir que subestimó mucho a la tribu que habita la isla. Una vez se dio el tiempo de hablar con ellas e intentar aprender un poco de su cultura, se encontró con personas muy capaces y sabiondas en el ámbito de la medicina. Dialogar, compartir experiencias, tratamientos, aprender de lo diferente, todo le ha ayudado bastante. Pagó el alojamiento más tiempo, dejó irse el barco que lo transportaría y utiliza el viaje no solo para recoger flores, sino también para aumentar su conocimiento.

Siendo hoy las siete de la mañana, Kiyoshi ya está a punto de salir fuera de su pequeño apartamento. Nada comparado al sitio en que vive normalmente, pero no le molesta. Lo limpió a la perfección y se siente muy cómodo. Justo cuando ya alista su maletín con instrumentos médicos, escucha mucho ruido proveniente desde el exterior. Si bien este no es el pueblo más callado del mundo, no es normal tanto ajetreo, por lo que el médico se apura en salir y se encuentra con mucho originario de la zona corriendo hacia el centro de la misma.

— ¿Qué ocurre, tontos? — Pregunta por si alguien se detiene a escucharlo y le responde. — Es una emergencia, debemos reunirnos y planear qué hacer. — Se le oye desesperado, preocupado, aterrorizado. Algo muy grave debe estar pasando.

Todo el lío no es suficiente para lograr que Kiyoshi apure sus pasos, sino que como es común, avanza tranquilo. No fuera a cansarse y que le dé un ataque de asma. Llegando a la zona central, donde todos se encuentran formando un círculo alrededor de los mandamases, se puede ver que ya llevan un tiempo hablando. Y claro, si Kiyoshi tardó sus buenos minutos en aparecer.

— Esas aves están más agresivas que de costumbre. Esta mañana atacaron a una familia muy cerca del pueblo, no es normal. Creo que no nos queda de otra que contraatacar y enseñarles que nadie se mete con los nuestros.

No olvidemos que el primer día aquí, Kiyoshi tuvo uno que otro problemita con esos animales, pero que debido a la intervención de alguien más, la violencia no fue necesaria para garantizar su seguridad. En aquel momento pudo ver que quizás las aves gigantes no eran tan malas como parecían. ¿Habrá sido una simple casualidad?

— Tal vez alguien tonto está haciendo algo para fastidiarlas. Si harán una guerra, creo que lo mejor será irme. — Porque odia a la gente que va directo hacia los peligros que los convertirán en pacientes de los médicos. Tratar a personas que no valoran su salud es algo que Kiyoshi no disfruta.

Las palabras antes dichas fueron dichas al aire y en tono bajo, quizás alguien cerca pudo oírlas. No alza demasiado la voz porque considera incorrecto intentar incidir en la opinión del poblado. Sin embargo, entre la multitud se escuchan murmullos de duda. Todos temen acerca de la posibilidad de un conflicto directo que deje muchos heridos, pero los líderes parecen seguros de su decisión.


RE: Siempre hay otra alternativa [Past. Gwen] - Gwendolyn - 03-11-2025

Le han dicho que no salga y no supo qué decir, porque le gusta estar afuera, incluso si suele llegar con la ropa manchada o las manos enrojecidas por tocar algo que no debía. Nadie le ha reclamado, la amabilidad de la gente simplemente ha aparecido, brindándole ayuda incluso si no la ha pedido — ¿Por qué no debería salir? — entonces llega la respuesta, que los animales se han agitado más de la cuenta. Como si algo ocurriese, una señal que la obligó a ladear ligeramente el rostro, porque una parte de ella no entiende qué podría pasar.

No prometió que no lo hará, pero asintió cuando le pidieron que se cuidara y una vez más salió sin decir a dónde irá. No muy lejos supuso, hasta que la respuesta se escucha. Son muchas voces reunidas, que la guiaron a un paso tranquilo, hasta que estuvo lo suficientemente cerca como para enterarse bien de la noticia.

Escuchó a cada uno decir algo, está el hombre de la panadería, el chico que trae la fruta y finalmente aparece el doctor. Lo recuerda, porque le ha ayudado a volver, aunque también hay una parte del recuerdo que la llevó a taparse el oído con suavidad, en un reflejo.

¿Será parte del grupo? Apretó los labios y luego su bastón, aun así se mostró reacio a ser partícipe, aun así también el no hacer nada ¿No es participar en la idea? Tragó saliva antes de avanzar a donde está él. Primero en un paso suave que no lo va a alcanzar, para luego apresurar el paso, cortando el golpeteo con el suelo.

—¡Doctor! — recuerda su nombre, aun así prefirió decirle así. Suena a que sabe más, a una persona más respetable y aunque no lo acepte, está acostumbrada a vivir en una jerarquía de roles —  Espe-

Un chillido y un quejido ahogado salió de sus labios cuando terminó en el suelo. Sus manos fueron las primeras en posarse sobre la tierra, en un golpe fuerte que no lastimó su cabeza, pero sí incrustó piedras pequeñas en sus manos — Espere — se sentó sobre sus propias piedras y golpeó sus manos en un aplauso insonoro para quitarse cualquier molestia — ¿Podría darme un minuto de su tiempo? — esperó que no se haya ido, que siga ahí escuchándola — Oí lo que va a ocurrir. El otro día en la noche… uhm, escuché algo — bajó su tono, como si temiera decirlo. Por eso es que su dedo índice se posó sobre sus labios, como si necesitara el silencio, como si fuese a decir un secreto que no puede declarar — Si me da unos minutos podría ayudarme con lo que está pasando.

Finalmente se levantó, sin encontrar por ningún lado el bastón que la acompaña. Un golpe con la punta de su pie le dijo en donde está, por lo tanto con paciencia lo encontró, levántándolo una vez más — Pero eran sonidos como… como de algo que estaba encerrado o chocando con algo. Pasó por fuera de mi ventana en la madrugada.

Pero no pudo verlo, y el resto no pudo sentirlo tampoco.

—¿C-Cree que esté relacionado?

Esa es la primera pregunta y ahora viene la segunda.

—Y… qué podamos hacer algo.



RE: Siempre hay otra alternativa [Past. Gwen] - Kiyoshi Maeda - 04-11-2025

La decisión está practicamente tomada y Kiyoshi está a punto de irse, tomar sus cosas y largarse de la isla. Pero una voz conocida le detiene los pasos, obligándolo a voltear. Para su sorpresa, la autora de las palabras está en el piso, y sucia, para peor. — Ah, conque seguías en la isla, Gwendolyn. ¿No has vuelto a sentir el dolor de oídos? — A paso tranquilo avanza hasta ella mientras mete las manos dentro de su chaqueta oscura. De los bolsillos interiores extrae un pequeño frasquito y un paño higiénico, objetos que siempre trae y usa. — ¿Puedo saber qué haces en el suelo?

Al estar frente a la chica, se coloca de cuclillas y, tras disparar con el aerosol el paño, la ayuda a limpiarse y desinfectarse las manos mientras la escucha hablar. — ¿Ayudarte? Ninguno de los dos debería entrometerse en este tonto problema, Gwendolyn. El otro día tuvimos suerte, nadie dice que se repetirá. — Cuando ya tiene las manos bien, e incluso su bastón, el médico la ayuda a levantarse.

Durante unos segundos se cruza de brazos y mira hacia otro lado, en lo que ella termina de pedir ayuda. Kiyoshi se lo piensa, aunque le molesta el hecho de considerar participar en todo este asunto.  — Algo me dice que no te detendrás aunque tengas que hacerlo tú sola, ¿o me equivoco? Creo que eres obstinada, Tontalyn.

Con cuidado se posiciona detrás de ella y la toma de los hombros, obligándola a caminar. No la apura, pero no quiere que se detenga. En el centro de la villa hay muchas personas y mucho ruido, también demasiado movimiento. Si algo le desagrada a Kiyoshi, o más bien le incomoda, son las multitudes. Aunque se vea como si el pelinegro buscase guiar a Gwen al tenerla sujeta, la verdad es que la ha elegido, por ahora, como su “persona segura”. En contextos de numerosas presencias, necesita aferrarse a alguien de confianza. Si bien la ciega no cumple este requisito, no la considera un peligro.

Ya más alejados, y casi en solitario —aunque hay personas alrededor también, aquellos que no quieren participar del conflicto—, se anima a hablar. — No he dejado de pensar en que esa ave no nos atacó aquel día. Dudo que hayas hecho algo a mis espaldas. — La subestima por su condición, siendo sinceros. — Y tras haber estudiado un poco más la isla, diría que tal vez no son tan malas… aunque sí tontas. Pero no me precipito en mi conclusión.

Al fin la suelta en un lugar donde puede tomar asiento en una roca peculiarmente limpia. Tiene polvo, el cual sacude con un paño, pero no tanto. Este sitio es uno de los que tiene preparados diariamente para descansar cuando se cansa y su pecho se agita.

— Debe haber gato encerrado. ¿Cómo es eso que pasó por tu ventana? ¿Pudiste escuchar hacia qué dirección? Aunque creamos que hay algo raro, si no sabemos por dónde buscar, estamos perdidos. — Necesitan una pista. — Eso sí, te ayudaré a cambio de una condición. No hoy, porque no tengo mi equipo en la isla, pero algún día me dejarás hacerle un chequeo médico a tus ojos. — Más que por ella, que sí le interesa ayudarla, pero más por su propio aprendizaje y evolución en la profesión.

La charla se ve interrumpida por la aparición de una mujer de mediana edad, cabellos rubios, y una personalidad tímida. — Disculpen, los vengo escuchando desde la reunión. — Le dice así a la zona en donde se ponían de acuerdo para iniciar la pelea contra las aves. — La verdad es que ustedes no son los únicos “de afuera” que están en la isla. Hace días llegaron unos tipos que no me producen confianza… Se hospedan en la zona este del pueblo, pero nos prohibieron acercarnos. — Con evidente medio, procede a retirarse tras dar la información. Kiyoshi la conoce, es la dueña de un puesto de comida al que ha ido recurrentemente. Es la primera vez que la ve tan asustadiza.

— ¿Has escuchado sobre ellos? Yo estuve ocupado estudiando con médicos de la isla. Y como te darás cuenta, no soy de los que busca hablar con todo el mundo. — O sea, ha charlado con pocos. — ¿Vamos?


RE: Siempre hay otra alternativa [Past. Gwen] - Gwendolyn - 13-11-2025

—Me trató un doctor, así que… estoy mucho mejor — eso es todo, es la noticia que nunca llegó, que ahora aparece. Son buenas, lástima que el resto de la situación empapa con amargor la sonrisa — Me caí… — eso hace en el suelo, ha comido tierra por apresurarse, porque no puede ver, pero es una obviedad tan grande que no explicó por qué, simplemente se encogió de hombros, golpeando su ropa para quitarse el posible polvo, aunque sigue ahí, en otra zona.

Frunció el ceño cuando se encontró con la negación del hombre y no hizo nada más que bufar, en un gesto sonoro, que cambia con el apodo. Se rió al escucharlo, escondiendo el gesto tras su mano, porque aunque debería ser un insulto, no le parece del todo. — ¿Tan predecible soy? — es obvio, porque el ayudar a los demás está en ella, como una respuesta inmediata, porque es lo que le ha enseñado la iglesia siempre — Puede ser obstinación o perseverancia ¿No?  — porque el coraje también cambia de nombre si pasa los límites. Como si el ir más allá no siempre fuese bueno.

Si todo necesita estar en la justa medida ¿Cuál es esa en la vida?

Asintió ante sus palabras, porque le parece algo similar. Son animales que no deberían relacionarse con el pueblo, pero si algo los ha orillado ¿Dónde está? Chasqueó la lengua con suavidad, para luego tapar sus labios con su mano derecha, como si no debiera haber hecho eso — ¿A cambio de qué?

De un chequeo médico. Lo que debería ser un agradecimiento, la dejó con los labios separados — Yo… uhm, bueno — no sonó muy convencida, porque así es. La dulce ignorancia a veces es su mejor amiga, aunque últimamente todo el mundo parece querer indicarle lo contrario — Sí, cuando tengas tu equipo y nos volvamos a topar te dejaré hacer lo que quieras — alzó su mano derecha como si fuese parte de un juramento, una promesa que está pactada bajo los ojos de aquel hombre al que le reza en las noches.

La aparición de alguien más le provocó un resalto, no por la noticia, sino porque sus pensamientos viajaron a un sitio lejano y recién se dignan a volver — No he escuchado nada de ellos. Me he paseado por el bar… aunque me dijeron que no fuese a una zona ahora que lo pienso — su mano pasó por sus propios labios y terminó en su barbilla, afirmándola con suavidad — ¿Crees que allá encontremos algo?

Su rostro expresó duda, tanta que ladeó el rostro con suavidad. — Era al este, sí. Pero yo no sé a donde está el este — se rió por lo bajo, en un gesto torpe, porque aunque podría intentar descifrarlo con el sol, siempre es algo que se le olvida. Cuando el mundo entero es oscuro, qué más da en dónde están los puntos cardinales — Deberíamos ir, solo para ver qué se trata.

Se acercó al hombre y le tomó el brazo — Guíame, si quieres yo puedo ir adelante cuando nos acerquemos — el dedo índice de su mano libre se levantó al explicar las cosas. Como si le indicara que tienen solo un plan, ese que implica simplemente aparecer — No creo que teman porque una persona que no puede ver esté por ahí paseándose ¿No?

Se mostró inocente a ilusa, creyendo que su falta de videncia hará algo ¡Y quizás es así! No le importó, simplemente esperó que Kiyoshi la guie por los caminos. No dudó en contarle lo que ha hecho desde su última despedida, no es mucho, pero sí implica conocer a la gente que por ahí ronda. — ¿Tienes planes para después de esta isla?

A dónde lo va a llevar el destino, es un sitio cercano ¡O una aventura en otro mar! Porque se lo han dicho, existen más partes en este mundo, que a veces se extiende tanto que parece infinito.

—Huh, escucho algo — se silenció finalmente, escuchando susurros. No pudo descifrar las palabras correctas, pero algunas sí aparecieron en esa oración imaginaria — Dijeron algo de que falta alguien — ¿Quién es el que falta? No lo supo, por lo tanto simplemente se detuvo en seco.

—¿Qué tal si los distraigo un poco y tú miras qué hay por ahí? — es riesgoso, sí. Pero para ella. No le importó cargar con la parte más compleja, aun así ¿Puede mentir? No necesita recurrir a ella, porque la gran excusa es evidente — No te preocupes por nada, seguro sale bien.

Y si sale mal, ya se la arreglaran.

Se soltó de él y avanzó, usando el bastón para moverse adelante, fue lenta hasta que finalmente escuchó como alguien la llama. Le pide explicaciones y no hizo nada más que sonreír con suavidad, a pesar de la desconfianza en las palabras ajenas — Me perdí, venía con mi cuidador, pero… tuvo que ir a una emergencia. Pensé que este era el lugar correcto ¿Me equivoqué? — está justo en donde debería, en el sitio que ha querido llegar ¿O no?  — Perdón, es difícil saber a dónde ir cuando uno no ve.

Y cuando se ve también.

Por algo la gente sigue caminos incorrectos.


RE: Siempre hay otra alternativa [Past. Gwen] - Kiyoshi Maeda - 14-11-2025

Aparecen dos pistas a seguir que llevan al mismo destino. Tanto lo dicho por la chica de antes como lo escuchado por Gwen son motivos suficientes para aceptar dar este paso y arriesgarse. En primera instancia duda de si es buena idea llevarla consigo, pero convengamos en que ella es la más interesada en solucionar esto, y que será imposible de convencerla de quedarse aquí quietita.

— Tranquila, yo sé dónde está el este. — Porque teniendo una brújula es bastante sencillito. Un tipo como él siempre está preparado, pues necesita tener planes de reserva en caso de que las cosas salgan mal. Cuando no tienes confianza en tu capacidad de defenderte, las precauciones jamás sobran. — Conque sabes cómo sacar provecho de tu condición. Luces ingenua, pero eres bastante astuta. Está bien, avanzarás primero una vez estemos cerca. — No reduce la preocupación interna que siente, pero pasa totalmente de considerarla inútil y no dejarla participar en lo que sea que vayan a hacer. Ya suficiente con preocuparse de su propia debilidad como para también pensar tanto por el resto.

Al igual que hace ella, cuenta un poco lo que hace hecho estos días. Revela que en un principio no pensaba quedarse, pero que estudiar con los médicos de aquí le ha sido muy productivo. Tal vez le cuenta conceptos complejos para alguien no involucrada en el ámbito de la medicina, pero Kiyoshi no es un experto en la comunicación. Desconoce cómo contar ese tipo de cosas de una manera fácil de entender. No se le puede pedir mucho en ese sentido.

— Debo regresar a casa para preparar la medicina correspondiente con las flores que recogiste. No tengo el material necesario para hacerlo aquí. — Para este entonces, el médico ni ha tenido por la cabeza el pensamiento de lanzarse al mar a tener aventuras o algo parecido. — Luego debo ir con esos productos a atender clientes a la Isla Karate. — Una isla que marcará un antes y un después en su vida, pero que por ahora está en total desconocimiento para Kiyoshi.

La charla ha hecho que el camino se sienta breve y lleguen a la zona indicada. La misma posee una casa enorme pero solitaria, de un tamaño totalmente diferente al resto que han podido ver en la isla… Bueno, Gwen sentir, tocar, o lo que sea que haga para saber el tamaño de las cosas. Lo que también llama la atención es una cerca que Kiyoshi está seguro no estaba ahí el día que llegó a la isla. Debe haber sido implementada hace poco para alejar a cualquiera que quiera insertarse en la zona, lo que hace más sospechoso todo.

— ¿Mmm? — Guarda silencio y se detiene ante las palabras de Gwen. Le sorprende que ella pueda escuchar algo, pues por más que él se concentre, a sus oídos no llega absolutamente nada. Parece que alguien aquí tiene una excelente capacidad auditiva. — De acuerdo, pero asegúrate de correr lo más rápido que puedas si te sientes en peligro. Y no te vayas a caer. — Como cuando se encontraron hoy.

Kiyoshi obedece y comienza a rodear el sector, aprovechándose de árboles y rocas para esconderse. Si bien es un poco alto, lo que dificulta el pasar desapercibido, el moverse lento y con cautela contrarresta un poco esa debilidad.

Durante los primeros segundos que se separa Gwen, se mantiene preocupado por ella. Sin embargo, la imagen de la muchacha desaparece de su mente en el momento en que cae por una pequeña encrucijada que estaba oculta por un césped alto. Kiyoshi cae a tierra, ensuciando toda su ropa. — Maldita sea. Tonta Gwendolyn, sabía que no debí aceptar ayudarla. — Realmente le enfada demasiado ensuciarse.

Cuando se sacude y es capaz de ver hacia el frente, resulta que hay un niño que, juzgando su vestimenta, es oriundo de la isla. Lo que sí, no es el infante lo que más llama la atención de Kiyoshi, sino el enorme huevo que tiene entre sus manos. — ¿Qué es…? — Antes de terminar su pregunta, el niño le interrumpe y habla con una desesperación impropia de una conversación normal. — Por favor, no me lo quites. Debo devolverlo a su familia o si no todos se pelearán. — El médico piensa un momento para llegar a algunas teorías, pero, lamentablemente, otra vez alguien se pone entre medio.

Ahora se trata de una voz adulta que parece haberlos encontrado en ese supuesto escondite. — ¡Eh! ¡Aquí está el mocoso con el huevo! — Tanto ese hombre como otro más saltan para quedar junto con nuestro protagonista y el infante. — Mierda, hay otro tipo aquí… No nos queda de otra más que callarlo. — Pues si lo dejan ir y habla, todo su plan se irá al carajo.

— ¿Son tontos? ¿A quién creen que callarán? — De inmediato sucede un intercambio de golpes que Kiyoshi pierde por paliza. Aquí no hay lugar para milagros. El débil no tuvo ninguna oportunidad. Aunque el niño llora, lo toman con fuerza del brazo y lo obligan a ir con ellos. Kiyoshi también debe hacer lo mismo, siento pateado mientras lo obligan a salir y entrar a esa enorme casa.

Regresando con Gwen, el hombre frente a ella se encuentra nervioso no solo por su presencia, sino porque está al tanto de lo que sucede a su alrededor. — Espera un momento, niñita. En seguida te ayudo a buscar a tu cuidador. — Al voltearse y ver a sus compañeros llevar rehenes, sobre todo uno desconocido, entiende que hay un infiltrado. Por lo mismo, no puede seguir perdiendo el tiempo acá.

— Mira, no sé si es difícil o no andar sin ver, pero te exijo que te vayas. Solo date la vuelta y sigue recto. Aquí estamos muy ocupados y no podemos perder el tiempo con niñitas perdidas. Si regresas, te meterás en graves problemas.— Por si tratarla así no fuera suficiente, le da un pequeño empujón que, considerando que es un tipo grandote, puede que la tire al suelo. ¿Quién dijo que los sujetos de este lugar eran buenos? Con esto ya podemos concluir que son todos unos malditos.

¿Gwen se irá o intentará algo? Sobre todo cuando a sus oídos nuevamente llegan sonidos que no cualquiera captaría. La palabra “tonto” tan característica de quien hoy funge como su compañero, pues Kiyoshi regaña todo el tiempo que lo guían a la vivienda. A pesar de que hay unos 30 metros de diferencia entre la pared y la cerca que le impide el paso a Gwen, ella puede oírlo. Ya lo demostró antes.

Confiado, el tipo del empujón ya se ha marchado, pero no cerrando el portón, subestimando totalmente a la chica que ahí se encuentra.


RE: Siempre hay otra alternativa [Past. Gwen] - Gwendolyn - 17-11-2025

Un empujón que la dejó en el suelo, se quejó al caer y rebotar ligeramente. No esperó esa reacción, pero no se atrevió a pelear mucho más, menos cuando por la distancia se escucha una voz inesperada. El doctor se ha metido dentro ¿Cómo? No lo supo, pero jamás pensó que lo han atrapado ¿Mucha fe? Simplemente se quejó unos segundo más, antes de hacer un ademán de levantarse.

—¿Recto para dónde? — porque esa es una excelente pregunta, con una mala respuesta. Es escueta, tanto como para que no quede claro  — No soy una niña — frunció el ceño y golpeó su ropa para quitarse el polvo que no ve. Pero que supuso que está ahí ¡Una vez más se encontró sobre la tierra! — Y no quiero problemas.

Pero ellos vienen a ella, en realidad la llaman, porque no pueden salir de dónde están, por lo tanto simplemente suspiró — Tendré que volver por donde vine, claro — se giró para un lado sin rumbo, no es por donde ha venido, pero tampoco tiene cómo saberlo, menos luego de estar en el piso — ¿Es por allá?

—No

—¿Y qué tal por allá?

—...

—¿Y aqu-

¿Está jugando o hablando de verdad? Su sonrisa evidenció que son las dos cosas en partes iguales. Se encontró entonces sobre los hombros de alguien más, no hay derecho a reclamo a pesar que lo hace. No lo golpeó, simplemente hizo peso muerto, pero incluso si intenta incomodar ¿Qué puede hacer con ese cuerpo tan menudo?

Nada. Por eso es que terminó en el piso, no está junto al médico, pero seguramente se encuentra cerca. Un cuarto cercano, aunque ¿Qué necesidad hay de detener a alguien que no puede ver? Escuchó como cierran la puerta, pero no hay llave a la misma, simplemente se cierra, como si eso fuese suficiente.

Se acercó al muro y golpeó con suavidad el lado que parece tener gente al otro lado. Un par de golpeteos para luego alzar la voz, no es un grito, pero quizás así la puede oír — Creo que… no salió como esperaba — porque él está dentro y… ella también, por lo tanto no hizo nada más que suspirar apegada a la pared — ¿Tienes alguna idea? — apegó su oído a la pared, esperando que le diga que es una tonta por hacer algo así.

Lo es, pero no le molesta aceptar que ha tenido una mala idea.

—Escucho algo — golpeó con suavidad el suelo, para luego agacharse, escuchando como parece haber algo debajo de ellos. Está hueco, pero no solo eso, sino más bien — Hay un piso abajo — No está vacío, porque el chillido del animal lo pudo reconocer con facilidad. Lo han oído, incluso la lastimó una vez. Seguramente no es el mismo, pero pertenecen a la misma familia — Podría buscar unas tablas y bajar.

En una caída que no supo si le romperá algo, pero con un médico ¿Importa?

movió con cuidado la madera, notando como un par se menea a con su poca fuerza. Debe ser lo vieja que están, por lo tanto solo las dejó ahí y se volvió a acercar a la pared — No escucho a nadie en la casa — ninguna persona más bien. Debe haber alguna razón, y esa ya la han nombrado. Debe estar por llegar.

¿Es la oportunidad?



RE: Siempre hay otra alternativa [Past. Gwen] - Kiyoshi Maeda - 19-11-2025

Nos ubicamos en un cuarto cerrado con Kiyoshi sentado y con cara de querer matar a alguien, y al otro costado en la pared del frente está el niño de antes llorando y abrazando sus propias piernas. En el médico se ve uno que otro moretón al que no le da importancia, sino que le molesta más el haber sido atrapado de manera tan sencillo. Es que quién lo manda a ir sin su arma si sabe que sin ella no puede defenderse. Todo sucedió por haber caído en ese agujero oculto. De lo contrario, jamás se habría acercado tanto a la vivienda.

Para peor, llega el momento en donde escucha unos golpecitos en la pared detrás suyo. Lo primero que se le viene a la cabeza es la idea de que sea una rata lo que le incomoda más, pues los roedores traen consigo mucha suciedad. Uno diría que se aliviará un poco al escuchar la voz de Gwendolyn porque descarta lo del ratón, pero no, sino que se pone peor.

— ¿Eres tonta? ¿Qué se supone que haces aquí? — Ella lo supo, yo lo supe, todos lo sabíamos. Decirle tonta estaba en el contrato. — ¿Estás sola? Estos tipos son peligrosos. — Porque si hasta con el niño se comportaron violentos, le preocupa que con la muchacha haya sido igual. Hablando del infante, levanta la cabeza extrañado al escuchar hablar a Kiyoshi con la pared, llegando a creer que lo han encerrado con un auténtico loco, provocándole más miedo del que ya tiene.

Centrándonos en la charla a través del muro, Kiyoshi comparte información. — Parece que tienen un huevo de esas aves. Debe ser especial y por eso les preocupa tanto tenerlo con ellos. Si lo regresamos a los animales, seguramente todo se solucione. — Aunque es más fácil decirlo que hacerlo. ¿Un debilucho y una ciega serán capaz de salvar la paz de la isla e impedir una masacre? Cosas más increíbles se han visto, por lo que no tenemos por qué dudar.

— Espera, espera, no hagas nada peligroso. — Pega bien la oreja a la pared para escuchar lo que sea, llegando hasta él el sonido de la tabla apartándose. — Gwendolyn, que no hagas nada tonto te digo. — Quién sabe lo que puede haber abajo. Ya vio hace pocos minutos que separarse no fue la mejor idea, por lo que no desea repetir el mismo error.

Sin embargo, el dato que le da la ciega es bastante interesante. Ya comprobó antes que su capacidad auditiva es de fiar mucho más que la propia, por lo que si menciona que están solos, no hay por qué dudar. — Dame un minuto, estaré ahí enseguida. — Se acerca a la puerta de salida y comprueba que efectivamente está cerrada con llave. Desde el interior de sus ropas saca un pequeño cuchillito que usa como instrumento médico y, tras juguetear bastante con la perilla, logra abrirla. Es un tipo débil pero inteligente. Algo debe saber hacer. — Niño, tú quédate aquí. Volveré con ayuda. — Si hace caso o no, no es su problema. Kiyoshi no es un justiciero ni nada, solo un médico.

Para su sorpresa, al intentar abrir la puerta de Gwen se encuentra con que está abierta. Parece que realmente la subestimaron por su condición. Menos mal no puede ver, ya que enseñarle los moretones que tiene en la cara sería muy degradante.

— Probablemente se llevaron el huevo, pero si escuchaste algo es porque algo deben haber dejado allá abajo. — Ya con ella, confirma en que confía en sus palabras y en la información que cree tener, más cuando mira el agujero en el suelo. — Bajaré primero. — Y no le da ni chance a debatir porque de inmediato desciende, aprovechando también su estatura para que la caída sea sencilla, de poca altura. — Ven. Si necesitas ayuda, intentaré atraparte. — Si bien no posee gran fuerza en sus brazos, Gwen no parece ser una persona que vaya a complicarle mucho en ese sentido.

Una vez en el supuesto subterráneo, ya sea habiéndola ayudado a aterrizar o no, se encuentran con una gran oscuridad. Afortunadamente, Kiyoshi tiene buenos ojos para esto, aunque eso no significa que vea todo con claridad. Eso llena de dudas su cabeza debido a la compañía que tiene. — Está oscuro. — ¿Lo sabrá ella de alguna forma o el entorno sigue igual que siempre para sus sentidos? — ¿Cómo te acostumbraste a que siempre sea así? ¿Hay algún truco? — Se trata de una duda tanto médica como personal.

Pasados los segundos, quizás solo alcanzan a dar pocos pasos, se escucha el chillido del animal. Segunda vez que lo oye Gwen, la primera de Kiyoshi, así que es quien más resulta sorprendido. — ¿Qué es eso? ¿Será peligroso? — No da ni un paso más. Es precavido. Es cobarde. Es débil. Sobre todo, es inteligente con su propia vida.

Ya se vio en su primer encuentro que en estos casos Kiyoshi tiende a usar la fuerza como método de defensa, o más bien la fuerza de su arma hoy ausente. No busca diálogo ni comprensión, a diferencia de la chica que lo acompaña.


RE: Siempre hay otra alternativa [Past. Gwen] - Gwendolyn - 30-11-2025

Pasos que se apresuraron a donde está, se sorprendió al notar que es el doctor quien ha aparecido y no uno de los moradores originales. No dijo nada, simplemente sonrió con suavidad, como si no se encontrasen atrapados ahí, casi, como si el problema no existiera… aun. Como si fuese una nube que se ha dejado llevar a una horrible tormenta, aun así, no está gris como las demás. Blanca como lo ha sido hasta ahora — Oí lo de un huevo, sí — asintió con suavidad, tirando de un par de tablas más, porque aunque el espacio podría dejarla pasar a ella, no supo si podrá a su acompañante. Es un hombre y aunque no lo ha palpado para saber algo exacto, siempre está el suponer cosas para no incomodar a los demás.

Lo escuchó bajar, se asomó sin ver nada. Lo típico, aunque de poder ver, seguramente tampoco lo habría podido hacer, porque está oscuro — Bueno, no peso mucho — delgada y menuda, como si comiera poco. Porque así es, vive de las buenas intenciones de los demás, en una fuente que no es inagotable y una suerte que podría terminarse en cualquier momento — Gracias.

Se dejó caer, en una confianza extraña, que tal vez otro no haría, porque es descender sin saber cuánto ni a dónde va a llegar. Aun así luego del aviso, simplemente se arrojó con suavidad, luego de sentarse en la orilla. Notó como logró atraparla y se rió por lo bajo, como si hubiese sido un juego de confianza que ha pasado ¿Pero y si no hubiese ocurrido de esa manera?

—¿Ah sí? — porque nunca ha podido ver nada. El sol lo reconoce por lo que produce en la piel, pero de no hacer aquello, seguramente permanecería en una eterna noche o día — Pues, cuando no conoces otra cosa, no es difícil. Supongo que el truco es… — abrió y cerró las manos, dándose cuenta que ha olvidado el bastón arriba — Ir con cuidado y usar las manos — aunque eventualmente eso podría lastimarla, como lo ha hecho con el animal cuando se conocieron ¡Pero qué más da! Es parte del andar y la independencia que la costumbre da.

—Huh, suena a… — se cruzó de brazos al pensar, antes de avanzar al sitio de donde ha venido el sonido. Se encontró el frío del metal, barras que se extendieron para arriba, incluso más altas que ella — A el animal que vimos el otro día, sonaba muy parecido. Como si tuviese un desperfecto pequeño para graznar — una herida quizás, una que no es notoria a menos que se le preste atención.

Metió su mano y entonces el golpe llegó. Se quejó como la última vez, todo ocurrió como si las cosas ya hubiesen sucedido. Los mismos sonidos y palabras, pero otro sitio completamente distinto — Ay, perdón — se disculpó del animal, como si el mismo fuese a entender — Estás en una… un cuarto de penitencia — ¿Qué tan extraño que lo llame así? ¿Por qué?

—Pero es extraño, solo se mete aquí a la gente que ha hecho algo malo — se volteó a donde está el doctor, o al último lugar en donde lo ha oído — Un animal no puede hacer nada malo ¿No? — no puede desobedecer las órdenes de un Dios que no le ha dicho nada ¡¿Entonces qué ha pasado?! Raro, extraño.

O quizás la que no entiende las cosas es ella.

—Debe haber una forma de abrirla ¿No? Vi que saliste del otro cuarto, pero escuché cuando le pusieron llave, así que ¿Tienes algo como una llave maestra? En la iglesia había una que la tenía el cardenal — explicó como si no pasara nada, un dato que a nadie le importa — Solo la gente importante tiene cosas así.

¿Entonces, quién es Kiyoshi Maeda?



RE: Siempre hay otra alternativa [Past. Gwen] - Kiyoshi Maeda - 03-12-2025

Usar las manos… La verdad es que es un buen consejo, aunque genera ciertas dudas en Kiyoshi y el motivo es bastante específico. Intenta mirarse las manos y luego palpa uno de los costados del sitio en el que están, ensuciando los dedos con polvo. De inmediato se sacude y limpia con un pañito que tiene dentro de su chaqueta. — ¿Y no te da miedo tocar al azar y ensuciarte? A mí me produce repelús… — Piensa en las distintas posibilidades que puede encontrarse en el mundo y un escalofrío recorre su cuerpo, llegando a abrazarse a sí mismo por un momento. Realmente está muy enfermo en cuanto a la limpieza, no es normal.

— ¿Tú crees? — Suena raro que tengan escondido aquí a un ave de esas por lo difícil que debe ser de capturar. Aunque, si se piensa, pudieron usar aquel huevo para atraerla a este lugar. También si consideramos que esta vivienda, bastante amplia en comparación al resto, está alejada y, además, cercada en el perímetro. Tiene lógica que nadie más se haya dado cuenta. Claro, Gwen escuchó y supo cosas debido a una habilidad que, juzgando solo la portada de su libre, uno no esperaría, pero no deja de sorprender a Kiyoshi, quien cada segundo que pasa confía más en ella.

Da pasos más hacia el frente, pero sus piernas tiemblan un poco. Está asustado, no es el hombre más valiente de este planeta. — Hoy no estoy armado, así que no deberás temer por que intente algo tonto. — Quizás eso le transmite seguridad a ella, mas no a él. Estar sin su protección le genera muchas dudas, pues siempre ha sido un tipo que depende de su rifle para sentirse seguro. En su ausencia, siente que cualquier peligro que se le cruce lo vencerá sin tener oportunidad a resistirse.

— Oye, cuidado. — Sin cuidado, Gwen intenta atacar y parece ser atacada. — ¿Estás bien? No te confíes. Te revisaré cuando estemos a la luz. — Siente especial preocupación por su estado luego del miedo que le dio casi dispararle la otra vez, sumado a haber afectado sus oídos. No quiere que se repita algo así, no en su presencia. Se trata de un médico, no puede permitir que se perjudique la salud de alguien por más que no sea un paciente oficial. — Bueno, podrías pedirle que se confiese. Quizás puedas entenderlo, quién sabe. — Dejemos de lado que Kiyoshi tiene una mala opinión respecto a aquellos que van a la iglesia a contarle sus pecados a alguien más.

¿Se imaginan a un tipo tan poco sociable como Kiyoshi hacer eso? Yo tampoco.

En un principio no entendió lo de la llave maestra, pero lo meditó unos segundos y dio con la respuesta. — No diré cómo aprendí esto. Se pueden manipular cerraduras con ciertos objetos, aunque solo funciona en las más simples. Funciona un pequeño cuchillo que uso al trabajar. Me toma un poco de tiempo, pero logro abrir. Ten paciencia y calma al ave, no quiero que me ataque. — Y efectivamente le toma alrededor de dos minutos hasta que logra abrir para que su amiguito pueda escapar.

Por mucho que los humanos estén haciendo algo a su favor, el animal no está contento. Algo malo le han hecho antes de que el dúo protagonista se involucre en el caso. Apenas ve su vía de escape, apura en salir aun si debe aplastar a cualquiera que esté en su camino. Kiyoshi se percata a tiempo y toma a Gwen de los brazos para empujarla y lanzarse él también al piso, a un costado del trayecto que toma la enorme bestia. — ¡Al suelo! — Para peor, la entrada que usaron para llegar a este nivel es pequeña —pues no fue la misma que usaron para ingresa y encerrar el ave— y, al ver que no puede salir, comienza a golpear con fuerza el techo, que vendría a ser el piso de la primera planta.

Desde la superficie, el niño capturado se asusta, pues el suelo tiembla misteriosamente, provocando que también puertas y paredes crujan. No posee la suficiente fuerza para derribar todo, pero sí causa estruendos. Los enemigos, en el exterior, se percatan de esto y corren para volver.

Llegando un momento, la madera cede y el ave llega al primer nivel, soltando un grito que dejaría sordo a cualquiera que esté cerca. Afortunadamente, desde el subterráneo en que están Gwen y Kiyoshi es más soportable.

Ya relativamente a salvo, el médico se levanta y ayuda a la no vidente a hacer lo mismo. — Estamos en problemas. Debe estar buscando su huevo, pero si sigue a los otros hacia el pueblo, todos la atacarán e iniciará la guerra. ¿Qué hacemos, Gwen? ¿Pelear o buscar otra alternativa? — El hecho de no decidir por su cuenta y entregarle el poder de decisión significa que confía en su intelecto, evidenciando de que no la ve como un estorbo ni nada similar, sino alguien que puede sacar adelante un panorama tan complejo como el actual.

Karma utilizado



RE: Siempre hay otra alternativa [Past. Gwen] - Gwendolyn - 06-12-2025

No hay llave que abra todas las puertas, pero sí una forma de lograrlo. Sonrió con suavidad a pesar de la situación, asintiendo antes de acercarse una vez más al animal. Le habló con suavidad, sin meter la mano al interior, simplemente esperó que el hombre haga su labor, hasta que algo suena, es la indicación que la libertad ha llegado.

Se encontró con el piso, con un golpe ligero en el costado y sin saber bien qué ha pasado inicialmente. El graznido arrugó su rostro por lo delicado de su oído, aun así luego de taparse unos segundos el área con las manos, todo terminó. Ha llegado a un fin que no pudo ver, no supo bien qué ha pasado, pero el animal se siente más lejos de ellos que antes.

Aceptó la ayuda, levantándose sin limpiar sus ropas. — Debe saber en donde está el huevo… — supuso que el instinto le pide recuperar lo que le pertenece. Se preguntó es lo natural, o en realidad es algo especial — Ellos seguro volverán ¿No? Deben estar sus cosas aquí — armas y varias cosas más ¡Las redes para atraparla! Un sitio en donde volverla a esconder — Solo necesitamos distraer al pueblo.

¿Pero cómo hacer eso?

—La única vez que escuché a todo el pueblo de donde vine unido fue… fue cuando se incendió una casa — una mano se posó sobre sus propios labios — No conozco mucho el fuego, sé que lastima — pero incluso si le describen la forma, es incapaz de imaginársela. Demasiado etéreo para tener una silueta concreta ¡Pero al menos sabe como suena! Es un crispar agradable que puede convertirse en algo más.

Porque todo debe ser en su justa medida.

—¿Crees que puedas hacer eso, Doc? — se movió, buscando con sus manos algo, encontrando luego de unos minutos las escaleras. — Tendré que depender de ti para el resto. Confío en ti — no existe razón para no hacerlo, por eso fue paciente, esperando que en la parte superior pueda abrir la puerta.

Y efectivamente llegaron al primer piso, confundiéndola ligeramente en dónde están. Pero no le importó — Oigo a un niño, debería salir, antes que ya sabes… pase algo — con su mano buscó una fuente de calor, mientras en el exterior ya se puede oír cómo los captores se pelean una vez más con el animal — Tengo esto — es una lámpara, esas que traen luz a la noche. Supuso por el calor que produce que serviría para el plan — Nunca había sentido algo así ¿Es bonito?

No es el momento de preguntar, pero qué más da, tal vez no tenga oportunidad de hacerlo luego.

—Doctor, siento que se acercan pasos, ¿Debería tirarlo y ya?

Si tan solo pudiese ver el líquido que está detrás, ese que podría aumentar el calor por mucho más.

Una lástima.