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Presente Absoluto / T1 Búsqueda de Motivos - Versión para impresión

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Presente Absoluto / T1 Búsqueda de Motivos - Tenoch Titlan - 31-10-2025

59 de Otoño Año 16.
South Blue.
Baterilla/ Pueblo Baquella
11:03 Am

Desde hace dias el tranquilo y paradisiaco pueblo Baquella ha visto como sus calles se han inundado de una turba de presuntos pescadores molestos, quienes reclaman derechos, mejores salarios, trabajar menos horas, pero estas turbas se han tornado violentas, pues han saqueado a locales comerciales, roto ventanas de casas y en algunos casos incendiado barcas de pesca. Esto ha tomado por sorpresa a la marina, pues no hubo quejas previas por parte de la comunidad, asi que la misma sospecha que puede ser una clase de trabajo desestabilizador propinado por un tercero o terceros. Asi pues la institución que protege los mares, sin perder tiempo, contacto con una cazadora de recompensas que se encuentra en la zona Cinder “Grey Horse” Breakglass, una Humink, mediante una carta, la cual reza.
Cita:
"Para: Cinder Breakglass.
De: La Marina
 
Dados los recientes acontecimientos sucedidos en el Pueblo Baquella, intuimos que usted se debe encontrar en la búsqueda del responsable, ya que esto puede acarrear una compensación monetaria para usted, hemos decidido no dejarla sola y ofrecerle nuestra ayuda, es por eso que hemos decidido enviar a un grupo de nuevos grumetes, de soldados prometedores a investigar y detener estas revueltas junto a usted, estos nuevos soldados son:
·         Akira “Solaris” Raito, un humano, con sus cabellos rubios y excelsa belleza, hagan uso de ella.
·         Juan “Pinza Roja” Sebastian, Gyojin cangrejo, alegre y analítico.
·         Develio “Doctorum” Torum, Un semigigante de 11 metros de altura, medico.
Estos la estarán esperando en el lugar indicado en la foto adjunta, le pedimos que se dirija allá y una vez se encuentre con los grumetes, procedan a investigar lo sucedido
Cinder debe ir al sitio indicado en la carta, donde sus nuevos compañeros (al menos de momento) la esperan para dar inicio a lo que les espera.

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RE: Presente Absoluto / T1 Búsqueda de Motivos - Cinder Breakglass - 01-11-2025

Se encontraba en Baterilla por el momento, después de haber ganado una competencia de comer donde conoció a alguien que realmente ya no recuerda, decidió quedarse un tiempo por ahí, también tenia que ver que trabajos hacer, esa deuda suya no se va a pagar por si sola, pues si bien podía comenzar a trabajar en una cocina por el momento, ya era oficialmente una cazadora, por lo que era perfectamente capaz de comenzar a buscar piratas o otros tipos de criminales para reclamar sus recompensas, el problema era por donde partir.

Al menos hasta que escucho algo curioso, el pueblo de Baquella parece haberse vuelto peligroso por una turba de personas, supuso que podría ir a investigar, pero, no tenia una buena razón para ir, especialmente si no le pagaban por encargarse del problema.
Mientras estaba considerando seriamente su situación, un pajareo llego a entregarle una carta y se fue volando al momento en que la recibió, miro el sobre con curiosidad, notando que tenia el emblema de la marina, así que supuso que tenia que ser importante, abriéndolo y inspeccionando que es lo que dice la carta exactamente. 

Sus orejas se movieron con cierta sorpresa al ver lo que decía la carta a pesar de que su rostro se mantuvo inexpresivo, esto le estaba dando una razón para intervenir en lo que sea que estuviera sucediendo en el pueblo de Baquella, especialmente porque seguramente había una mente maestra detrás de todo el conflicto, seguramente con una recompensa por su cabeza, una cabeza que vale dinero, dinero que puede utilizar para pagar deudas y comida. Sonrió con alegría mientras se seguía leyendo.

Al parecer no iba a ir sola, la marina había enviado a unos marines para acompañarla, ¿No tenían confianza en ella? Bueno, no importaba, siempre es bueno tener mas compañía y personas para ayudarla. Hmm Akira...Akira...El nombre y la descripción le sonaban de algo, pero, no sabia de que. Se quedo pensando un momento para luego encogerse de hombros, seguramente si no lo recordaba, no era nadie importante. Los otros eran un gyojin cangrejo llamado Juan y un semigigante llamado Develio, seguramente no serian difíciles de identificar.

Recogió una manzana de un árbol mientras se dirigía hacia el sitio de reunión, comiendo una vez llego al sitio de reunión que aparecía en la foto de la carta, no fue muy difícil identificarlos tal y como había pensado, por un lado se veían como marines, por el otro lado, realmente tenían rasgos fácilmente reconocibles, un hombre rubio, un cangrejo rojo y un semigigante, por lo que termino de comerse la manzana y se acerco hacia donde estaban.

Hola, soy Cinder, un gusto en conocerlos, soy la cazadora asignada a esta misión, espero trabajar con ustedes.-asintió con la cabeza, actuando con cierto profesionalismo, esto era trabajo después de todo y el trabajo se toma con seriedad-Supongo que ya han recibido la información de la misión ¿Verdad?


RE: Presente Absoluto / T1 Búsqueda de Motivos - Juan Sebastian - 01-11-2025

Ya han pasado varios días desde que Juan llegó a Baterilla, la isla ya empezaba a sentirse como su casa, conocía por encima a los aldeanos y no dudaba en darse una vuelta con Akira o Dev cuando tenían descansos. Su intuición era acertada, aquellos marines que llamaron su atención en su primer día acabaron siendo sus amigos más cercanos al mismo tiempo que los tres se convertían en los reclutas más prometedores del cuartel.

Si algo le faltaba era acción, la oportunidad  de hacer grandes obras,  Baquella era un pueblo tranquilo y rara vez ocurría algo que requiriese la participación activa de La Marina. Por supuesto que eso era algo bueno, pero mientras más cosas pasen fuera del cuartel, más rápido podria ascender y menos tiempo tendría que estar fregando las instalaciones, de verdad odiaba fregar casi tanto como madrugar. Fue entonces cuando le llegó la información de su superior, debían acudir a cierto punto para encontrarse con una tal Cinder Breakglass, para investigar los recientes disturbios en el pueblo —¿Disturbios? ¿Por qué? ¿Desde cuándo?— Esas fueron las primeras preguntas que rondaron la mente de Juan. Es verdad que no había podido ir al pueblo en los últimos días, pero esto le pilló completamente por sorpresa.

Tan rápido como pudo fue a llamar a Develio y a Akira y pusieron marcha al punto de encuentro, ellos podrían solucionar este problema y por si fuera poco, contarían con ayuda, La Marina no suele contar con cualquiera para estos asuntos así que confiaba en que fuese alguien capaz

Al llegar a la ubicación aún no había nadie, así que se acomodaron y esperaron a su llegada, por supuesto Juan no perdió el tiempo y sacó su caracola para hacer pompas. No pasó mucho tiempo hasta que vieron a alguien llegar, era una chica joven, de baja estatura, con unas extrañas orejas y... —¿Cola?— En otros tiempos habría prejuzgado pensando que debía tratarse de un error, pero luego de conocer sus nuevos compañeros, había aprendido que uno no debe dejarse engañar por las apariencias.

Cuando se acercó a ellos realizó un saludo militar con una sonrisa en su rostro, lo hizo de forma tan vaga que más bien parecía un saludo informal a un amigo de toda la vida —Saludos, somos los reclutas asignados para esta misión, ¿tu eres Cinder? Es un placer trabajar contigo—


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—Pienso— —Hablo—


RE: Presente Absoluto / T1 Búsqueda de Motivos - Develio Torum - 01-11-2025

El aire en Baquella había cambiado. La calma familiar de las últimas semanas se había agriado, reemplazada por una tensión sorda, palpable incluso desde la distancia. Develio Torum, un coloso entre hombres, percibía esta nueva atmósfera no como un marine, sino como un médico observando los primeros síntomas de una enfermedad social. La violencia y el descontento que ahora plagaban las calles no habían seguido una progresión natural; habían estallado con una virulencia antinatural. No era una dolencia orgánica del pueblo; se sentía como un veneno inyectado deliberadamente en su torrente sanguíneo.

Cuando llegó la orden de su superior, Develio sintió el familiar peso de la responsabilidad. Iba a esta misión junto a Juan Sebastián y Akira Raito. En el corto tiempo que llevaban en Baterilla, este improbable trío —el gyojin exuberante, el humano radiante y el doctor semigigante— se había forjado un nombre. Eran conocidos en el cuartel no solo por sus habilidades únicas, sino por el vínculo que habían desarrollado. Eran, sin duda, los reclutas más prometedores, y lo más cercano a una familia que Develio había conocido desde que dejó su gélido hogar. Esta misión era la primera prueba real de su unidad.

Llegaron al lugar designado, una pequeña plaza con una fuente seca, un terreno neutral entre el orden del cuartel y el caos del pueblo. Develio, como de costumbre, se convirtió en un punto de anclaje, un monolito inmóvil junto a la fuente mientras sus compañeros esperaban a su manera. Él simplemente observó. Su pipa de Elbaf, una constante, colgaba de sus labios, liberando el habitual humo denso con olor a mango, una columna de calma aromática en el aire tenso de la plaza, en su diestra pendía un libro sobre medicina, llevaba sus gafas puestas debido a que la letra era humana a pesar de que el tomo era bastante grande para ser a escala humana.

Finalmente, su objetivo llegó. Una figura se acercó, comiendo una manzana. La reconoció por la descripción: los rasgos inconfundibles de la tribu Mink. Una cazadora de recompensas. Un factor externo, una variable potencialmente útil o volátil. Analizó su caminar, su postura. Era eficiente. Profesional. Una buena señal.

Después de las presentaciones iniciales de sus compañeros, Develio se tomó un momento. Retiró la pipa de sus labios. La nube de humo que exhaló fue lenta y deliberada, un velo tras el cual sus pensamientos se ordenaron. Luego, inclinó su cabeza masiva, un gesto de respeto que parecía hacer temblar la tierra.

Su voz, cuando habló, fue un baritono profundo, que pareció hacer vibrar las piedras de la plaza, desprovisto de cualquier emoción superflua.

-Bienvenida, Cazadora Breakglass.-No era un saludo amistoso, era un reconocimiento entre profesionales. Su mirada, serena y analítica, la evaluó como lo haría con un nuevo instrumento médico.

-Soy Develio Torum. Médico del equipo. He revisado el informe preliminar.-Se irguió un poco más, su inmensa presencia proyectando una sombra que se alargaba sobre el suelo de la plaza. No se movió para investigar nada. No tocó ninguna evidencia. Era un encuentro formal, una presentación. Sus observaciones sobre el estado del pueblo eran, por ahora, solo suyas, datos esperando a ser corroborados. La tarea inmediata era establecer una base de comunicación y colaboración con esta nueva aliada.

-Los informes sugieren una revuelta de pescadores, pero los síntomas descritos... la violencia contra sus propias herramientas de trabajo, la falta de quejas previas... no concuerdan con un diagnóstico de descontento laboral.

Le ofreció su análisis como un médico ofrece una primera impresión a un especialista consultor, con una lógica fría y directa

-Hay un factor externo en esta ecuación. Un patógeno. La Marina nos ha asignado para identificarlo y extirparlo. Su experiencia cazando presas que no quieren ser encontradas será de gran valor.

Hizo una pausa, devolviendo la pipa a su boca. El resplandor de la brasa brilló brevemente, reflejándose en sus gafas.
-Confiamos en que tendrá sus propias observaciones. ¿Qué le dice su instinto sobre esta enfermedad que ha caído sobre Baquella?

La consulta había comenzado. La presentación estaba hecha. Y ahora, con su pregunta, le cedía la palabra a ella, esperando que la perspectiva fresca de la cazadora de recompensas pudiera arrojar la primera luz real sobre la oscuridad que se estaba apoderando del pueblo.

Karma



RE: Presente Absoluto / T1 Búsqueda de Motivos - Akira Raito - 01-11-2025

La noticia al joven marine le sorprendió a mal. Llevaba en esta isla toda su vida y nunca nadie se había quejado de la gran labor de los pescadores. Estaban bien pagados y tenían buenas condiciones. Bueno, las condiciones que permitía el mar. Pero su labor era respetada y se trataba de gente honrada. Esta isla vivía de la pesca. Eran los héroes de Baterilla. Muchos amigos de su familia eran pescadores y de sus bocas nunca había salido ningún tipo de queja. Era una profesión que se enseñaba de padres a hijos y que toda la isla agradecía. ¡Si hasta tenían una festividad por y para ellos! ¿Qué era eso de disturbios por parte de los pescadores? No conseguía entenderlo—. Esto no puede ser... Hubieran dicho algo... ¿Así como así? Aquí hay gato encerrado...

Se reunió con sus compañeros después de leer en el tablón la misión que se le había encomendado. Trabajaría con sus compañeros Juan Sebastián y Develio, aquel par tan curioso que le había generado tanta simpatía. El cangrejo y el gigante sin duda se habían convertido en pilares fundamentales para Akira dentro del cuerpo. Nunca antes se había interesado por sus compañeros, le aburrían sus conversaciones monotema, pero aquel par... Estaban hechos de otra carne. Uno de ellos literalmente. La simpatía del pincitas y los análisis del médico habían calado en su pequeño corazón como un cálido abrazo. Era feliz y se sentía motivado a crecer como marine. Y esta misión era una oportunidad perfecta. Ya no solo para demostrar sus capacidades, sino también para dejar huella con su pequeño grupo de amigos, destinado a cosas importantes.

La llamada de Juan Sebastián tanto a él como a Develio hizo que rápidamente encaminaran la marcha hasta el punto de encuentro con una supuesta cazadora de recompensas, que sería quien les ayudaría a llevar a cabo la misión. A Akira le resultó curioso. La Marina colaborando con mercenarios a sueldo. ¿Acaso eran tan débiles todavía que necesitaban ayuda externa y no molestar a ninguno de sus superiores? ¿O era que aquella cazadora conocía de primera mano el motivo de aquellas revueltas?

Enseguida se presentó aquella cazadora. Una criatura con orejas de caballo y colores grises. Se acordó rápidamente de ella, ya habían coincidido antes—. Anda, que casualidad... Un placer volver a encontrarme contigo Cinder, para lo que necesites —respondió con una leve reverencia expresando respeto. Se acordaba de aquella chica de cabello gris. Por otro lado, Akira pareció adoptar otra personalidad. Ahora estaba trabajando, debía ponerse serio. Aquel muchacho bromista y sarcástico necesitaba reunir información antes de poder actuar de nuevo con esa alegre rebeldía. Escuchó a su compañero Develio con determinación.

—Coincido con mi compañero, y añadir también que los pescadores en esta isla son tratados con respeto, tienen buenas condiciones y se sienten orgullosos de zarpar cada mañana en busca del mejor género que ofrecer en nuestros mercados. Este problema no nace de las inquietudes de los pescadores locales, hay algo más y pongo la mano en el fuego.



RE: Presente Absoluto / T1 Búsqueda de Motivos - Tenoch Titlan - 03-11-2025

Los 3 marines habían llegado juntos al sitio indicado. Parecia que Akira ya se conocia con la cazadora, pero esta parecía no recordarlo, el semigigante haciendo gala de su oficio, describió la situación como una enfermedad y por último el alegre gyojin, quien saludo a la cazadora como si fueran amigos de toda la vida. Los marines al igual que a sus superiores los acontecimientos les parecían extraños.

A unos 10 metros del grupo variopinto se encontraban unas 20 personas, entre pescadores, mujeres, niños y ancianos, dada la hora del día, se podia apreciar claramente que estos estaban realizando sus tareas domésticas, alguno de los pescadores volvia del mar con la pesca del día, los niños revoloteaban por doquier jugando a Marines y Piratas, pues unos intentaban capturar a otros. Las mujeres algunas ayudaban a sus maridos a bajar lo pescado y otras los ayudaban limpiando a los peces capturados, los adultos mayores reposaban en sus mecedoras, tocados por la brisa impregnada de salitre.

La escena solo desprendía tranquilidad, no parecía que estas personas fueran una turba enardecida, violenta y reclamante de derechos.

Una de estas personas mayores, reparo en los marines y la cazadora, no fue dificil, pues el semigigante era absurdamente imponente. Este señor con su piel quemada por el sol, se levanto de su mullida mecedora, ayudado por su bastón y se acercó al grupo de marines y cazadores, con su voz cansada pero firme miro a los chicos y dijo. – Buenos dias caballeros y….¿Señorita? . Sus ojos color chocolate se posaron un segundo en la Humink, para él, todo lo no que era un humano, era otra cosa, pero no quizo ser grosero y reanudo su charla. – Puedo apreciar, que al menos 3 de ustedes portan uniformes de la marina… les incitaría a irse de aquí, pues solo agravarían las cosas, muy pronto llegaran…. Por favor retírense, nosotros sabremos como lidiar con esto.

Las palabras del anciano eran firmes, si bien lo habia pedido muy amablemente, no dejaba manera de disuadirlo….o quizás si.

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RE: Presente Absoluto / T1 Búsqueda de Motivos - Develio Torum - 03-11-2025

El sol del mediodía caía a plomo sobre la pequeña plaza, haciendo brillar los techos de Baquella y reflejándose en las escamas de los pescados recién traídos a la orilla. La escena era de una paz casi pictórica, una contradicción directa con los informes que ardían en la mente de Develio. Había tranquilidad en la superficie, pero la llegada del anciano y sus palabras firmes eran la confirmación de la fiebre que se agitaba por debajo.

Develio permaneció inmóvil, una torre de sombra y lana blanca, mientras sus compañeros procesaban la cortés pero inamovible petición del viejo pescador. Escuchó el tono del hombre: no era desafiante, sino protector. El miedo en su voz no era por ellos, sino para ellos, y para su propio pueblo. Era el miedo a una escalada, a una herida que, si se hurgaba con las torpes herramientas de la autoridad, podría volverse mortal.

El gigante no se movió. No reaccionó a la petición de que se fueran. Primero, con una lentitud deliberada que pareció capturar toda la atención, retiró la enorme pipa de Elbaf de entre sus labios. El gesto no fue casual; fue una señal de respeto, un acto de bajar el arma personal para indicar que la siguiente comunicación sería directa, sin filtros de humo ni distracciones. Sostuvo la pipa en su mano del tamaño de un plato, el humo aromático y espeso a mango todavía ascendiendo perezosamente de la cazoleta.

Su mirada, a través de sus gafas, que se las había vuelto a colocar con un movimiento rápido de dedo sobre el tabique nasal, se encontró con la del anciano. No había condescendencia en ella, ni la impaciencia de un oficial. Había la calma profunda y analítica de un médico observando un síntoma complejo. Cuando finalmente habló, su voz no fue la de un gigante intentando intimidar, sino la de un sanador intentando comprender.

-Tiene razón.

Las dos palabras retumbaron, bajas y resonantes, una afirmación que pareció tomar por sorpresa tanto al anciano como a sus propios compañeros.

-Su miedo es lógico. La violencia es como una fiebre. Un síntoma. A veces, la cura que se administra sin un buen diagnóstico es peor que la propia enfermedad. Un médico no cura la fiebre rompiendo el termómetro. Entiendo por qué teme nuestra presencia.

Hizo una pausa, permitiendo que su validación de los temores del hombre se asentara. Dio un único, lento y pesado paso hacia adelante, no amenazante, sino simplemente para reducir la distancia de la conversación.

-He visto sus manos, señor. Las manos de un hombre que ha pasado su vida leyendo el mar y remendando redes. Son manos que construyen, que proveen. Conozco a los hombres como usted. No son la clase de hombres que queman sus propias barcas. Que destrozan los locales de sus vecinos.

Su voz bajó, volviéndose más íntima, a pesar de su volumen natural.

-Estamos aquí porque sabemos, como usted, que este pueblo está enfermo. Algo lo está envenenando desde dentro, obligando a hombres buenos a actuar como si no lo fueran. Nosotros no hemos venido a luchar contra los pescadores de Baquella. Hemos venido a encontrar la fuente de ese veneno.

La mirada de Develio se volvió increíblemente seria, su calma transformándose en una gravedad absoluta.

-Usted es el pulso de este pueblo. Puede sentir su latido. Sabe cuándo es fuerte y sano, y cuándo algo lo está enfermando. Yo soy médico. Mi único trabajo es extirpar la enfermedad causando el menor daño posible al paciente. Pero sin un diagnóstico correcto, mi bisturí es inútil... o peligroso.

Se inclinó ligeramente desde la cintura, un gesto monumental de súplica.

-No le pido que confíe en la Marina. Le pido que confíe en un médico que necesita la ayuda de un experto local. Ayúdeme a entender. Dígame... ¿cuál es el verdadero nombre de esta fiebre que consume a su gente?-Inquirió el semigigante con toda la persuasión que puedo echando un vistazo de soslayo a sus compañeros.


Tirada de dados



RE: Presente Absoluto / T1 Búsqueda de Motivos - Juan Sebastian - 03-11-2025

—¿Akira conoce a nuestra nueva compañera? Eso hará más fácil el trabajo en equipo— Pensó Juan, al ver a su nuevo compañero interactuar con la chica de cabellos grises. Poco después de los saludos iniciales y la confirmación del aparente problema, echó una vista al pueblo. La vista no era distinta de la que había tenido en sus primeros días en la isla, gente común haciendo sus quehaceres, era una vista nostálgica, que le recordaba a sus días de joven en isla Organ, en aquel entonces se pasaba gran parte del día viendo llegar marineros al puerto, a la espera de historias que le dieran material para soñar a lo grande. 

Lo que más destacó para él fue la escena de los niños jugando a Marines y Piratas, veía a una nueva generación de justicieros, futuros héroes practicando para cazar maleantes en el futuro, aunque también veía a los futuros maleantes —¿sería propicio capturarlos?— Pensó en una broma consigo mismo. Pero la cuestión importante era que gente como esta no podía estar detrás de los altercados producidos, podría entender que alguna vez hubiese alguna discusión o que en determinados momentos elevaran quejas al venerable alcalde, pero no la destrucción sistemática de locales o barcas ¿Qué clase de pescador destruiría el sustento de vida de sus vecinos, aún sabiendo lo sacrificado de su trabajo? 

Mientras se perdía en sus pensamientos un anciano se levantó de su silla y se acercó lentamente a donde se encontraban. Primero que todo, Juan le devolvió el saludo, con una cordial referencia —Buenos días buen señor— Él siempre ha sido alguien tosco que no se ha preocupado mucho por los buenos modales, pero si algo le habían enseñado sus padres, es el respeto por la gente anciana, personas que habían vivido tanto a espaldas de sus propios esfuerzos no merecían menos. El hombre era claramente consciente de lo que estaba sucediendo, pero por sus declaraciones no parecía que buscase ayudarles a resolver el problema, más bien era un aviso, "Agravar la situación" dijo el buen señor —¿Será que teme por nosotros, por las personas involucradas que podrían estar siendo manipuladas o quizás por la gente que se mantiene al margen y podría verse en un fuego cruzado?— 

Develio tomó el mando de la conversación, era lo correcto, una persona tan observadora y analítica como él sabría como tratar con el anciano sin que se sienta presionado, era alguien que sabría transmitir la preocupación de la Marina por la gente, para eso estaban allí, para ayudar, no podían dejar que los canallas detrás de esto se salgan con la suya, pero tampoco debían ser un estorbo, actuar con calma, análisis y buen juicio, sin dudas los puntos fuertes de su amigo gigante. Ya solo quedaba esperar que aquel señor de ojos marrones y piel chamuscada por una vida de trabajo honesto, se decidiera por confiar en ellos, y si no lo hacía, tendrían que buscarse las habichuelas para llegar al fondo de todo esto. 

— Hablo— 
— Pienso— 
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RE: Presente Absoluto / T1 Búsqueda de Motivos - Cinder Breakglass - 04-11-2025

Bueno al menos eran amigables, eso era algo, sonrió ante la actitud relajada del hombre cangrejo, sin duda seria interesante trabajar con un equipo así, aun con todo eso no pudo evitar mirar al tipo de cabello rubio, brillante y dorado, que le daban ganas de tocarlo, pero, aun así, la familiaridad con la que se dirigió a ella, hizo que no pudiera evitar mirarlo de forma extraña-Disculpa...¿Te conozco de algún lado? Soy muy mala para recordar caras o nombres, perdona.-era consciente que de ese defecto suyo y realmente no lo hacia queriendo, simplemente conocía a alguien y al día siguiente se le olvidaba como se llama o como se ve.

Aun así, tal vez hayan trabajado juntos antes, por lo que al menos tener a alguien que la conoce sea bastante bueno. Miro al semigigante con cierta extrañeza, la forma en la que hablaba con un exceso de términos médicos era demasiado para que su pobre cerebro criado en las calles pudiera comprenderlo-¿Enfermedad? Hm...-pensó por un momento, ¿Cómo decirlo para que el semigigante entendiera...?-Bueno, lo he estado investigando.-su oreja izquierda se movió hacia un lado-Y es como cuando condimentas una sopa, alguien añado todos los ingredientes y se les fue de la mano, haciendo que la sopa quedara salada...¿Tal vez? Es solo una suposición.

Se fueron acercando a la gente y la verdad, esto no se parecía en nada a lo que había escuchado los rumores, había esperado gente alterada o algo que indicara que la vida aquí fuera difícil, considerándolo todo, pero, parecía una comunidad común y corriente, al menos en la superficie, tal vez había mas que no estaba viendo. Miro los pescados que llevaban los pescadores en sus manos, sin poder evitar salivar un poco, ¿Tal vez debería aprovechar de pescar un poco? Podría intentar cocinar para sus nuevos compañeros para conocerse mejor, pero, antes tenían que completar esta misión que se les fue encargado.

Le confundió un poco que el anciano que los recibió se haya dirigido a ella de esa forma, se palmeo la cara con las manos, ¿No se veía como una mujer? Frunció un poco el ceño, pero, no dijo nada al ver que Develio estaba intentando convencer al hombre que les diera información, aun así, podía ver el esfuerzo que estaba poniendo el semigigante con sus palabras, seguramente intentando utilizar la empatía para conmover al anciano.

Estaba claro que el hombre no querían que se involucraran, pero, ¿Lo hacia para que no descubrieran la verdad oculta en el pueblo o para protegerlos a ellos del pueblo? Sea cual fuera la situación, era obvio que ninguno de ellos se iba a quedar de brazos cruzados o volverían sin completar el encargo que se les fue solicitado. En el momento que Develio inclino la cintura, ella también junto las manos en un gesto de suplica, intentando utilizar todo lo que podía de su apariencia para conmover al hombre.

Karmas



RE: Presente Absoluto / T1 Búsqueda de Motivos - Akira Raito - 05-11-2025

La presentación del joven ante aquella cazadora que compartía cualidades físicas con un caballo pareció tomar a la muchacha por sorpresa. No había pasado ni un mes que habían colaborado juntos en atrapar a un potencial delincuente y ayudado a los niños de los barrios bajos. Igual la apariencia de Akira no resultaba demasiado impactante como para crear un recuerdo, pero él sí que se acordaba de ella. No todos los días se cruzaba uno a una humink, y menos en esta isla. Algo que el aprendiz de navegante pudo notar también en el anciano, quien mantenía su mirada fija en aquella chica.

—Buenos días, buen hombre, ¿disfrutando de este buenísimo día? Nos han informado de que algo no muy bueno está sucediendo en el pueblo. Hemos venido en cuanto nos han dado la orden, ¿en qué podemos ayudarle? —respondió casi de manera automática al saludo de aquel viejo hombre. Pero su respuesta le pillo desprevenido. Quería que se fueran de la zona. Algo que al joven marine no le sentó demasiado bien—. Primero, a mí nadie me dice dónde puedo o no puedo estar. ¡Si encima estoy en mi casa! Segundo, ¿no se supone que somos los buenos? ¿Qué es eso de que agravaríamos las cosas? —pensó más rápido de lo que le dio tiempo a verbalizar, adelantándose su compañero Develio a intentar esclarecer un poco la situación.

—Este anciano no parece problemático, igual lo que le asusta es que nos pueda pasar algo o que nuestra presencia les vaya a traer problemas… ¿Estarán amenazados? ¿Avisar a la Marina era algo que les habían advertido no hacer? —frunció el ceño mientras Develio continuaba intentando llegar a un entendimiento con aquel buen hombre. Tan analítico como siempre, con ese vocabulario médico que tanto absorbía la atención del rubio.

Mientras tanto, su buen compañero Juan parecía estar tan atento como él, tan decidido a encontrar el origen de aquella “enfermedad”, como decía Develio para acabar con él. La cazadora Cinder, por otra parte, también parecía estar atenta a su compañero, y también algo atenta al pelo de Akira, lo que hizo que el chico elevara los ojos un par de veces para verse aquel par de mechones que le caían por la frente, haciendo que sus pendientes le cegaran un par de veces con los destellos que emitían al recibir la luz directa del sol.

Regresando a la conversación, el médico del grupo le explicó con detalle a aquel pequeño hombre de piel bronceada, que solamente querían ayudar. El anciano tenía el color de piel que tenía Akira antes de alistarse en la Marina, y eso le causaba simpatía. Una piel bronceada por el sol solo significaba dos cosas, la primera que era un hombre trabajador, y la segunda que disfrutaba del tiempo que tenía libre. Sin mediar palabra y dejando a su compañero continuar, el joven que ahora estaba de brazos cruzados asentía a cada frase que terminaba Develio. Los chicos habían acudido para ponerle remedio a esa situación que generaba tanto alboroto y malestar. Pero una lucha social no se congela, se va a comer todo el mundo, vuelve… No. Una lucha social continuaba, la gente iba y venía, pero siempre se mantenía alguien, y allí, ahora mismo, no había nadie. Estaban por llegar.

Acompañó al semigigante en aquella reverencia, suplicando que el anciano les diera un poco más de información acerca de aquella “fiebre” que consumía al pueblo—. Yo se lo pido por mi gente y mi familia —fue escueto en su afirmación. Se mantuvo inclinado de cintura, mostrando respeto. Con aquella frase hizo al señor conocedor de que Akira se había criado en aquella isla, y de que no iba a permitir que su gente sufriera el terror provocado por unos maleantes, y mucho menos familia.



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