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[Aventura T3][Presente absoluto] (+18) Lectio Divinitatus - Sigurd Haakon - 22-11-2025 Hace dos noches de hoy
Una tormenta arrecia en el exterior. La lluvia se intensifica cada vez más y cae como metralla en las vidrieras de la iglesia, retumbando su interior con un ritmo frenético. Los truenos rugen con fuerza tras el destello del relámpago, que ilumina el interior con su fugaz luz, cegando a los presentes. El viento se cuela por las rendijas de las puertas y la roca sólida, agitando el fuego de las cientos de velas encendidas. Trae el lamento de aquellos que ya fueron sentenciados. En su interior, un grupo de personas. Puede que veinte, puede que más. Nadie se ha parado a contarlas. Todos están de rodillas, ordenados por filas frente a un altar. Las frentes rozan el suelo, mientras las manos se alzan sobre las cabezas y se juntan en una especie de símbolo religioso. Todos murmuran palabras vacías, adorando a un dios que apenas acaban de conocer. Al otro lado del altar, un hombre que dobla en tamaño a cualquier ser humano. Sus cuatro metros de alto son cubiertos por una túnica oscura y un cuello blanco. Lo corona un sombrero chato adornado con gemas brillantes. Su rostro de locura y su postura altiva, denotan un control implícito sobre el resto. Sus palabras se escuchan en cada rincón, con aires imperativos y sabiéndose de una verdad absoluta. -¡¡¡HIJOS MÍOS, ALZAD LAS CABEZAS!!!- grita. Tras la orden, todos obedecen. -¡¡¡TRAED FRENTE A MI A LA MÁRTIR DE PUREZA, AQUELLA QUE GESTA AL DIABLO EN SU INTERIOR!!!-
Un cura grita en una noche tormentosa
En la actualidad. Mediodía del 14 de invierno del año 16
El frío cala en los huesos a cualquiera que se atreva a pasear sin chaquetón por las calles de la ciudad. Sin embargo, Sorbet Norte se ve tan esplendorosa como nunca. Ya han colgado los adornos de las festividades venideras y no hay ni un solo ciudadano que se lo haya querido perder. Todos los paseos y avenidas están a rebosar de gente, con sus trajes elegantes y sus andares finos. Toda la riqueza de la isla se acumula en esta zona, y casi pareciera que hay una competición interna en determinar que familia es más ostentosa o excéntrica. Nuestro protagonista, Dharma, es ajeno a todo esto. Él no participa en estos juegos ni necesita demostrar nada. Tiene personalidad suficiente como para ir con su estilo único. Su resistencia al frío es tal que puede mostrar su cuerpo atlético sin llevar ningún tipo de abrigo hortera, ni nada parecido, que le impida moverse con libertad. Pasea tranquilamente. ¿Su objetivo o la razón por la que se encuentra aquí? Solo él lo sabe. Avanza tímido, analítico, aunque despreocupado. Sabe que no hay desafío que se le resista, aunque tampoco quiere meterse en problemas. El tiempo lo lleva a moverse cada vez más a las afueras, en el límite fronterizo entre el norte y el sur de Sorbet. Aquí la buena vida sigue a la orden del día, pero se nota de forma más discreta, con menos pomposidad. La clase media se difumina entre las riquezas y todo es más asequible.Los caminos son estrechos y la arquitectura se asume más práctica que estética. De repente, algo llama tu atención. Gracias a tu fino sentido del oído, detectas un quejido aniñado de dolor que se escucha en un callejón alejado de tí. Te acercas a inspeccionar y, mientras lo haces, se escuchan golpes y un tumulto de voces que maldicen casi al mismo tiempo. -¡Monstruo!- grita uno. -¡Pecador!- insulta otro. -¡Criatura del infierno!- se suma uno más. Cada amenaza e improperio son el precedente de un nuevo impacto y un nuevo lamento doloroso. No tardas en llegar al lugar de los hechos. Un pasillo sin salida de unos diez metros de largo y tres de ancho. En el fondo, diez hombres apalean algo con palos y varas de metal improvisadas. En el suelo, rodeado, ocupando casi el total del ancho del callejón, un enorme ser está tirado en posición fetal. Destacan sus cuernos, que determinan que es un Oni. Pero su tamaño no encaja. Es más pequeño de lo habitual. Gracias a tu perspicacia detectas rápido lo que pasa. Es un crío.
Agresión
La gente que cruza cerca tuyo y también es testigo de lo que sucede, parece hacer caso omiso, como si ya estuvieran acostumbrados o conformes con la agresión. Agachan la cabeza y desaparecen tan rápido como pueden. Antes de que puedas intervenir o pasar de largo, uno de los matones se da cuenta de tu presencia. -¡Eh tú!- Te observa unos segundos, y al ver que eres humano, sonríe. -¡Vamos, acércate. Estás a tiempo de ajusticiar a esta aberración!- te invita desde la distancia mientras extiende una cañería que usa como arma contundente. El resto no pierde el tiempo y sigue con la paliza. Es tu momento,Dharma. ¿Qué harás?¿Ayudarás al joven Oni a zafarse de los matones que le rodean?¿Te unirás a la paliza por pura diversión?¿O tal vez decides quedarte al margen, observando como acaban con el chaval? La decisión es tuya. Solo tú manejas el destino.
Datos de interés
RE: [Aventura T3][Presente absoluto] (+18) Lectio Divinitatus - Dharma - 23-11-2025 Un reino que se ha convertido en una especie de hogar, pero no por el significado positivo, sino por el tiempo que lleva aquí, más de un mes, no había durado tanto en ninguna isla hasta ahora, pero aquí es donde algunas cosas se habían estado maquinando. Dharma lo sabía hay cosas que se mueven en el mundo, podríamos llamarle de forma un tanto típica, aquella guerra entre el bien y el mal y él iba más allá de todo eso. Un nombre, no un hombre, un ser, no un humano, no una vida orgánica común, ni tampoco una máquina. ¿Cómo se podría definir aquello que los demás no han logrado definir? dios, dioses, milagros; todo esto parecería un tanto irrisorio, pero realmente existe demasiada verdad en ello, ahora los milagros, las hazañas, las muestras de poder están en manos de aquel que tenga la voluntad de ejercer el poder.
El día es soleado, como muchos en esta isla, la tranquilidad de este día es equiparable a la mayoría de su juventud en aquel monasterio tan místico como solo él, sus pensamientos sus mejores aliados, su alma, su única confianza. El frio invernal se hace sentir a pesar del astro rey que se posa en su esplendor al medio día ¿extraño'? quizá. Pero aquel que se impone a todo no le merece más que una sonrisa suave. Su andar seguro como siempre, sus pasos firmes y ligeros, algo que solo cuerpos entrenados pueden recrear. Su postura sublime, sus ropas las habituales, camiseta negra para no hacerse notar demasiado, este le queda bien justa, lo que le permite movilidad y claro, mostrarse como la cúspide de su propia voluntad, lo demás es casi obvio pero no menos útil, pantalones "harem" color gris claro y zapatos deportivos tono negro, combinan con su cabello, quizá un poco de vanidad quizá solo estética, sus músculos se mueven con lentitud y cariño, más preciso los de su espalda, mientras su andar lo lleva hacia una línea casi invisible de este reino. Terminando de estirar sus brazos, se detiene por algo que escucha, su oído fino como siempre, su calma le ayuda a distinguir entre todo lo demás que podría suceder, la peculiaridad de la debilidad, todos la escuchan, algunas la quisieran apagar y otros se aprovechan del lamento ajeno. Así es como este ser de gran altura para ser un humano y orbes esmeraldas, que se esconden en una mirada afilada, comienza a caminar hacia donde los sollozos suenan, sin distraerse, si bien podía distinguir la diferencia del "código postal" donde ahora estaba, por la gente y por la arquitectura más simple, le tenía sin cuidado. Tras llegar al punto ideal, comienza a escuchar diferentes vociferaciones, las mas usuales incluso alguna más ingeniosa que otra. | "Ahora que bicho encontraron estos pseudo adinerados" | Pensó, solo para el en sus adentros. Al mismo tiempo que sentía las miradas tímidas de otros que pasaban junto a él, entre preocupados por lo que sucedía y otros prefiriendo evitar problemas. | Bro... ¿Una aberración? | Preguntó casi al aire, en un tono usual, invariable, pero demostrando que la voz procedía del propio dueño imponente. Sus pies comenzaron a adentrarse en aquel callejón, sus espadas gemelas intentando pasar desapercibidas entre las sujeciones de cuero negro, bien ajustadas a parte de su espalda, torso y cintura, no sonaban al andar, pero eran algo perceptibles si se le observaba con atención, aunque haría preocupar a más de un hombre y distraer a más de una dama, otra cosa que le tenía sin cuidado, pero al fin de cuentas podría ser parte de la vida misma y este mundo tan simplón. | Vaya paliza a esta cosa... | Dijo sin extrañarse, ni asustarse de la situación, ni del ser que estaba ahí, era un Oni, poco o menos conocía de esa raza, pero al ser un erudito tenía que leer bastante seguido las actualizaciones del mundo y claramente había ido a varias bibliotecas, incluida la de este reino. | Anjali Mudra. | Expreso en su tono ecuánime habitual. Desenvainando sus espadas con la ayuda de sus manos y su gran destreza, en un movimiento imperceptible para todo aquel que no tuviera la misma habilidad o mucho mayor al espadachín ahí presente, sus espadas gemelas eran liberadas en un movimiento furioso, decapitando al ser con pequeños cuernos que se encontraba de rodillas, los sollozos se habían terminado, las armas del pelinegro eran envainadas nuevamente, solo una ráfaga de viento y el corte al demonio eran la consecuencia de lo que había sucedido ahí. Dharma con una de sus manos tomaba del cuerno izquierdo la cabeza decapitada en un corte tan fino que había sido indoloro, podía casi ver su alma desprenderse al mismo tiempo que había llevado a cabo su técnica. | Si sabían ¿Qué no se debe dejar hablar a los demonios? | Musito con claridad hacia la multitud de hombres, mientras su brazo se extendía más hacia lo alto, con la cabeza sostenida por uno de los cuernos de aquel crio demoniaco. Las razones para lo que acaba de suceder, eran mucho más simples y frías de lo que alguien podría imaginar. Pero en su mente tenia las razones bien claras, tenia que entender más allá de lo que veía, siempre era así y poner en la balanza de sus ideas las situaciones, el cargar con su nombre era significado de una voluntad única, Dharma "la ley moral, el deber y el orden cósmico".
Info
RE: [Aventura T3][Presente absoluto] (+18) Lectio Divinitatus - Sigurd Haakon - 24-11-2025 Hace meses, una noche aparentemente tranquila
Tras el último estallido de fuegos artificiales, la fiesta se termina. Todos aplauden asombrándose ante el espectáculo de luces que acaban de vivir, que simbolizan un año más de nuevas esperanzas y éxitos. Emma, una mujer joven y emprendedora, ha salido a disfrutar de la noche, pues por fin tiene edad suficiente para salir. Aunque no es la fecha oficial, ha quedado con sus amigas para celebrar su decimoctavo cumpleaños, haciéndolo coincidir con la celebración local. Lleva mucho tiempo soñando con una noche así, donde poder dejar de ser una adolescente mimada y ser una joven adulta que se lo pasa bien. Lleva trabajando meses en el bar de su padre para poder lucir hoy un vestido rojo pasión, bien ceñido y escotado. Nadie destaca más que ella, y ya lo ha hecho a propósito, porque seguro que "el Jhona" no le quita ojo de encima. Su madre, que pasa las tardes escuchando sermones en la iglesia del barrio, le ha dicho que es una malcriada y una descarada, pero eso a Emma le da igual. La popularidad no se negocia a estas edades. Todos empiezan a irse. Es tarde y ya no hay más música ni temas de conversación que tratar. Pero Emma está ansiosa. Al inicio de los fuegos artificiales, cuando el DJ contratado ha abandonado la plaza del pueblo tras una actuación mediocre, "el Jhona" le ha pedido que se escape para verse en el callejón del herrero, un rincón secreto donde cuenta la leyenda que quien forja su amor ahí, dura para siempre. Emma espera. Lleva un rato esperando. Está deseando que el chico más guapo de la uni llegue y le pida rollo. Pero alguien llega... Una sombra mucho más grande que la de un simple humano normal...
Un crimen en el callejón del herrero
En la actualidad
Dharma, nuestro protagonista, es testigo de una agresión brutal que se está propinando a un jovencito Oni indefenso. Sin embargo, la templanza del pirata no varía ni por un segundo. Con sangre fría y determinación de acero, ante la invitación del hombre a sumarse a la paliza, avanza despacio, preparándose para una ejecución rápida e indolora. Cuando alcanza al chaval, este no tiene tiempo siquiera de ver el rostro de su verdugo. Un susurro arrastrado por el viento es todo lo que los presentes pueden percibir. Fugaz, dos espadas decapitan al crío, acabando con su vida de un plumazo. El corte es tan letal y diestro que nadie lo ve, tan solo las marcas del corte proyectadas en las paredes del estrecho callejón son la muestra de lo mortífero que puede ser este sujeto. La escena le mete miedo al pánico. Todos observan incrédulos como el espadachín alza la cabeza del monstruo a pulso, dando una lección a los presentes sobre como hay que tratar a las bestias de este tipo. El asombro se transforma en fascinación, y la fascinación en fanatismo. Cada uno de esos matones trajeados suelta su arma improvisada y empieza a aplaudir con fervor y vítores. -¡Que valor!- se atreve a soltar uno. -¡Así habla un verdadero hombre de bien!- grita otro mientras silva. -¡Con esa destreza no tiene rival!- elogia un tercero. Eres el centro de atención, una nueva luz de esperanza para esta gente. El más anciano de ellos se te acerca. -Hola joven.- te saluda mientras te extiende la mano. Todos mantienen silencio mientras el líder habla. -Soy miembro de la Iglesia Naidirem Doolb. Acompañamos a ver a nuestro padre. Seguro que le congratula saber de ti y lo que ha sucedido.- comenta en tono sonríe y formal. Notas la sinceridad y el respeto en sus palabras. -Ademas, nuestra orden recompensa bien a sus más leales feligreses.- extiende la mano una vez más. Como si quisiera cerrar un trato ficticio. -¿Vendrás con nosotros, amigo?- Estás a punto de tomar una decisión que determina tu futuro, pero un grito a tu espalda interrumpe cualquier acción. -¡AAAAAAAHHHH!- es una voz femenina. Al girarte, ves al final del callejón, por donde tú venías a un grupo peculiar. Una mujer de gran tamaño grita, mientras otros dos hombres ver horrorizados la escena. Son tres Onís de aspecto singular, que no pueden pasar por alto como habláis rodeando el cuerpo de uno de los suyos decapitado. El más ancho de los tres, quien parece más fuerte, habla. -¡MALNACIDOS!- os maldice. -¿¿¡¡CÓMO OS ATREVÉIS A MATAR A UN NIÑO INOCENTE!!??- grita furioso con un tono de voz áspero. La mujer no puede articular palabras, está paralizada. El más alto y pálido, si que es capaz. -¡Esto ha llegado demasiado lejos!¡Preparaos para lo peor!- amenaza con voz gangosa. Los dos Onís masculinos se lanzan contra tí y el grupo de hombres, que más que amedrentarse, se sienten más seguros que nunca a tu lado. Recuperan sus armas y se lanzan con un grito de batalla a chocar contra las dos moles de carga que representan los demonios. La pelea está servida.
Oni Gang
Es tu turno, guerrero. ¿Te unirás a la lucha a favor de los humanos?¿Pelearas al lado de los Onis? ¿Pasarás de todo y será el destino quien determine al ganador? Nadie más que tú puede decidir que batallas vas a luchar.
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RE: [Aventura T3][Presente absoluto] (+18) Lectio Divinitatus - Dharma - 25-11-2025 Sin dejarse llevar por ninguna emoción, frio, taciturno, calmado, centrado, enfocado, muchas similitudes para representar la fortaleza mental de un guerrero único, entrenado en mente, cuerpo y alma. Dharma escuchaba las palabras y vitorees de los hombres ahí alrededor, su decisión había sido la adecuada, había ganado algo, algo que pocos saben distinguir sin dejarse llevar por adulaciones o sensaciones momentáneas. Se había convertido en el campeón de una multitud, en una especie de héroe momentáneo, la euforia de los pueblos es fácil de incentivar, no es que fuera un experto en sociedades, pero tanta lectura daba frutos, tanto observar le dejaba "ver" siempre más allá de lo común. Las sensaciones son bizarras, pero en este espadachín no hacen mella, en estas circunstancias importan más las apariencias, siempre importan mas. | Gracias, gracias, es lo que haría cualquier buen humano... | Dijo con su tono habitual, mientras las primeras dos o tres ofrendas de voz se hacían aparecer, lo último que decía "humano" era el contraste perfecto, lo entendió desde que lo habían llamado al llegar a esa calle cerrada.
| Bro... ustedes son los mejores... | Una sonrisa suave, parecía sincera, no estaba actuando del todo, pero si le entregaba a esos hombres lo que querían, era sencillo, sus palabras iban y venían entre él y los fanáticos, hasta que un hombre de edad avanzada se acercó al pelinegro de gran altura. Por su parte comenzó a relajar su brazo bajando la cabeza de aquel crio, pues el momento del furor comenzaba a disminuir, aquel varón elocuente aparecía y los demás guardaban silencio, incluso Dharma le prestó atención enteramente, claro, sin descuidar todo lo demás, nunca se sabe que podría pasar. Escucho atento, lo que le comentaba era una consecuencia más de lo ocurrido. | Una iglesia... pues gracias por la invi...| Expresaba el de orbes esmeraldas, su mirada dirigida hacia el anciano que era de menor tamaño que él, sin embargo, imponía seriedad y respeto, su forma de hablar y dirigirse eran típicas de un señor "hecho y derecho". Sin embargo, antes de poder concretar la formalidad y saludarse, unos gritos potentes se hicieron aparecer por el eco que rebotaba en aquella calle, sonido que venía por parte de la entrada, a unos varios metros de donde estaba Dharma, quizá entre 10 metros, a la espalda del espadachín, sin embargo está rodeado por los hombres trajeados, gira su cabeza ante el sonido, su cuerpo y pequeños bellos de su piel se erizan a modo de alerta, sabiendo que esa era otra de las posibilidades del universo. Aun así, no se agobia, mira lo que sucede, escucha lo que dicen, son lamentos, es furia, es odio. Algo comprensible, los seres vivos siempre están sintiendo toda clase de cosas a veces unas más banales a veces otras realmente significativas ¿Quién le podría dar el valor a cada cosa? solo ellos mismos. Para el oriundo de Wano, esta situación era otro escenario de una gran obra llamada designios divinos, estelarizada por el mismo. | Venga hijos de la iglesia Naidirem Doolb es su momento de ser los campeones del cielo... | Con tono y su voz normal, pero cargado de densidad, sus palabras eran suficientes y casi hasta sobraban, pues tras escuchar lo ocurrido los hombres y fanáticos tomaban de nuevo sus armas ante la contienda que se avecinaba. Dharma soltaba la cabeza del crio oni, la cual era golpeada y pateada por los movimientos de los demás, por ahora dejaría que las cosas se movieran a su propio cause. No tenía intenciones de gastar un ápice más de su energía hasta ser necesario, daba un par de pasos hacia atrás, no para huir, ni para alejarse de la contienda, si no para observarla de mejor manera, el momento adecuado para cualquier cosa era siempre el caos.
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RE: [Aventura T3][Presente absoluto] (+18) Lectio Divinitatus - Sigurd Haakon - 27-11-2025 La confrontación está a punto de estallar. Frente a la aparición de los enormes Onis reclamando justicia, los hombres trajeados no dudan en recuperar sus armas y enfrentarlos a muerte. El ciclo del odio solo terminará cuando la muerte alcance a uno de los dos bandos. Dharma, sin embargo, ajeno a todo esto, queda rezagado, como un espectador más. A pesar de que su primera intervención lo posicionaba claramente a favor del bando de los humanos adinerados, en este segundo escenario prefiere mantenerse al margen. Tal vez algunos creen que es un cobarde. Pero los más fuertes y sabios saben que es paciente y analítico. Que tan solo lucha en peleas que sabe que va a ganar de antemano. Un estratega. El choque inicial es demoledor. Varios hombres impactan a la carrera contra la feroz embestida del Oni corpulento. Un hombre sale despedido por los aires hasta alcanzar los techos. Otro, menos afortunado, tropieza y es aplastado por las botas del demonio que no frena en su avance letal. El delgado y pálido salta tan alto como puede y aquellos que alzan su vista para localizarlo, son cegados por el brillo del Sol en su calva. Sin más remedio que taparse la vista, son apaleados con un puñado de golpes a bocajarro en el descenso del luchador, que demuestra ser más experimentado que la gran mayoría de los matones ricos. Los humanos no cesan en su intento y, con determinación y fe ciega, alcanzan a golpear con sus palos la espalda del Oni del pelo largo. Lástima para ellos, no es suficiente para dañar la poderosa piel de esta raza y son cercenados por un solo espadazo de katana del monstruo, que corta hombres como quien extiende mantequilla sobre pan. Su arma queda manchada de sangre fresca mientras las paredes y suelos del callejón se convierten en un lienzo de vísceras y cadáveres amputados. No hay un solo hombre sobreviviente. Una mano cae a tus pies. Es una mano que ya conoces. Has visto como esa mano te aplaudía y te invitaba a ser uno más de sus hermanos. Es una mano anciana, con arrugas en las falanges y callos en los molletes. Ahora es un resto inherente de alguien que no volverá a ver un nuevo amanecer. La mano de un hombre cegado por el odio. De aquel que defendió sus ideas hasta el último aliento. De alguien que confió en tí. Los vencedores te observan, sonrientes. Han disfrutado de vengar la muerte del crío inocente y ahora piensan acabar contigo. -Ahora vas tú, rata cobarde...- dice el más chaparro. -Me voy a asegurar de arrancarte la cabeza personalmente.- culmina el pelado, mientras choca sus puños con fuerza. De la mujer no se sabe nada. De hecho, ha desaparecido. Parece que va a empezar un segundo asalto y esta vez es ineludible... A no ser... Sin que nadie pueda percatarse, el viento trae un silbido metálico y el olor a perfume de agua bendita. Puede que para los sentidos más agudos alguien sea capaz de percibir algo, pero ninguno de los dos peladores que te amedrentan son capaces de detectar nada. Adelantándose a cualquier movimiento e interrumpiendo tu posible pelea, desciende desde los cielos como un arcángel vengador, una figura singular, nacida de la fantasía de un libro católico. Un soldado alado, armado con una enorme espada tan grande como él, arremete de un golpe en caída contra los demonios. El movimiento es tan devastador, que no solo mata a las criaturas de un golpe y las divide en dos mitades, sino que las paredes y el suelo sufren el mismo destino, una enorme grieta que fisura la roca a metros a la redonda. Cuando aterriza y se levanta, lo ves bien. Observas que no es mucho más alto que tú, aunque porta una mascara misteriosa que le cubre el rostro y eleva su altura en un capirote imponente. Su túnica dibuja los colores de un inquisidor y siervo del señor, delantando su fé. Aún así, su carácter es contrario al que cabe esperar de un hombre de iglesia. Sin titubear, alza su espada contra tí, salvando una distancia de 10 metros, e inicia una conversación. -Eres el único superviviente, mortal...- notas el peso de sus palabras, aunque sientes el fuego de la determinación en su interior. -¿Porqué todos mis hermanos han caído y tú sigues en pie?- el pesar de la muerte de sus camaradas le dejan brotar una lágrima que se escurre en el pequeño espacio que le permite la visión. -Mas te vale convencerme a mí, El Penitente sin Nombre, o te juro en nombre del "Padre verdadero" que terminarás en el mismo infierno que este par de aberraciones. ¿Me acompañarás a la iglesia como uno de los míos a confesarte o te delatas como un seguidor del demonio?-
Penitente sin Nombre
La amenaza es real. Y sus capacidades para la lucha han quedado demostradas. Es momento de que juegues tus cartas con cautela y tomes una decisión. ¿Serás capaz de convencer a este tipo para formar parte de la iglesia? ¿O enfrentarás al soldado angelical en un duelo a muerte? Es el momento de que decidas, y está decisión pesará en tu destino.
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RE: [Aventura T3][Presente absoluto] (+18) Lectio Divinitatus - Dharma - 29-11-2025 Las emociones suelen controlar a la mayoría de los seres vives con "raciocinio" un tanto irónico. Lo que estaba a unos segundos de ocurrir. Dharma miraba a una distancia no muy lejana, como en primera fila, una contienda regida por el fragor, los hombres de traje tomaban sus armas y se envalentonaban, dirigiéndose como una fuerza de choque llena de intenciones en las que al parecer "pensar" con inteligencia no formaba parte de las directrices. Su mirada relajada, un par de orbes color esmeralda, en un tipo de expresión entre lo solemne y lo decepcionado. Otras almas desperdiciadas, pero ¿Quién tiene la culpa de tal ignorancia? el ser humano, el ser pensante suele ser tan fácil de manipular, controlar, borregos quizá mas simples y confiados que ese tipo de animal. El choque se daba un par de seres con notaria habilidad para la violencia, contra hombres del día a día, que se dejaron llevar por el inconsciente colectivo que genera la fe descontrolada y enfocada en solo crear placebos y puntos de euforia.
Las piezas de este ajedrez de carne y hueso se mueven con la dignidad digna de aquellos que dan la vida por sus creencias, solo queda esa ilusión de haber cumplido con algo más grande que ellos mismos. Los cuerpos de esos guerreros despedazan a los trajeados que pelean con solo su fe y músculos débiles, sin experiencia real de batalla. Dharma no cuestionaba nada, ni si quiera piensa si ha sido su culpa que esa situación, se esté dando de esta manera, lo que si entiende es que las cosas están sucediendo de una forma tan única que da pie a que cualquiera que este mirando desde lo alto del universo, se cuestione sobre su creación. Diversas maneras de dar muerte a otro ser, la sangre salpicando, los cuerpos cayendo sin vida, algunos cercenados, otros casi molidos a golpes, pero todos sin vida. Los ojos esmeraldas de aquel pelinegro observando todo, él solo mantiene su postura sobria y calmada, como si no fuera la primera vez que le toca vivir algo así, la mano de aquel que le brindaba ovaciones y promesas se presenta en el suelo, entre tantas otras muestras de muerte y sangre. | Bro... su fe no era tan poderosa, pero al menos murieron pensando que sí. | Respondía en su tono ecuánime, sonoro para los que estaban ahí presentes, una voz que imponía sin más, acompañada de su físico de gran envergadura. Su postura no cambiaba sus brazos se mantenían a sus costados rosando las empuñaduras de su espada, sus dedos tocando como si fueran un piano suave, no tenía tanta preocupación por esos dos onis, pero jamás se confiaría de un par que acaba de masacrar a un tumulto de seres. | Ustedes estaban listos para matarlos, así como ellos estaban listos para matarlos a ustedes, simplemente la temporalidad fue dife...re...nnn...te. | No termino de forma adecuada sus últimas palabras, cuando gracias a su buen sentido del oído, pudo percibir un sonido diferente, algo se acercaba a gran velocidad, como si un metal cortara el viento, pero un tanto más pesado, pasaron pocos segundos o menos en lo que no termino de expresarse ante la sensación que se avecinaba, hasta que aquello que parecía inusual hacia presencia totalmente. Como un rayo, pero de una manera mas sutil, como un enviado de los cielos, casi literalmente, pocas cosas toman por sorpresa al oriundo de Wano, alguien acostumbrado a que un desvió, un segundo, pueda costar sangre, pero esta vez lo que ocurría parecía que lo alcanzaba o hasta lo sobrepasaba, era normal, un mundo tan basto, pero no sabía que sería tan pronto. Aquel ser alado descendió y con la facilidad de alguien que tiene dominio sobre sus habilidades, acabo con la vida de los dos onis, no hubo tiempo para ninguno, ni siquiera tomaba sentido ya describir más allá de sus cuerpos sin vida. Como trozos de mantequilla al calor, nada mas sencillo que eso. | Tus hermanos... sí entiendo. | Pauso al mismo tiempo que respondía y permitía el habla de aquel metálico ser, una armadura interesante, elegante y cautivante, dando esa sensación de que estas ante algo o alguien sacro, algo que es devoto. | Quizá quedé en pie, gracias a ti o quizá a algo más allá de ti y de mi ¿No? | Su voz usual, su tono convincente y seguro como siempre, Dharma no titubeaba al hablar, era un tipo de hombre seguro, de esos que podrían inventar una nueva página del libro más famoso y le creerían, sin embargo, no tenía necesidad de valerse de trucos y falsedades, pues la verdad siempre os hará libres. | Penitente sin nombre... de la Iglesia Naidirem Doolb... hace unos minutos, tus fieles hermanos me confiaron el nombre de su...iglesia. | Lo decía con un tono entre sincero y un tanto calculador, no es que midiera sus palabras, pero si quería el penitente supiera que él estaba al tanto de las cosas que los "devotos" hacían, aunque para Dharma le tenía sin cuidado sus maneras arcaicas de expresar su racismo, podía comprender que era algo usual y por ende aquel campeón de la iglesia, podría estar enterado que algún día una línea podría cruzarse y la culpa no sería de otros más que de ellos mismos. Por ultimo la postura del espadachín era precavida, con esa distancia de unos 10 metros entre él y el nuevo invitado al callejón, habría tiempo suficiente de muchas cosas. |Si no estuvieras convencido de mí, creo que no estaríamos hablando. | No hay mayor punto que dar, que este mismo, sin más y el pelinegro era consciente, no estaba confiado, estaba seguro, la confianza es para los que dudan, la seguridad es para los que tienen certeza. Eso y una pequeña sonrisa entre lo amigable, provocadora y llena de orgullo. que denotaba que Dharma no era un simple "mortal" ni tampoco una aberración, como los que yacían muertos y no demostraba signos de debilidad o miedo.
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RE: [Aventura T3][Presente absoluto] (+18) Lectio Divinitatus - Sigurd Haakon - 01-12-2025 Tres días antes de una noche fatídica
Jhona camina con esa despreocupación que tanto le caracteriza. Sabe que es el más popular de la zona. Las chicas lo admiran por su belleza, los tíos lo respetan por su físico atlético y es tan carismático que le cae bien a todo el mundo. Pero toda moneda tiene dos caras, y cuanto más brillante la luz, más oscura es la sombra. Busca un rincón oculto, un lugar íntimo sin miradas curiosas. Y cuando lo encuentra, es el momento de máximo clímax. Rápidamente se sienta en el suelo, apoyando la espalda en un callejón sucio. Se remanga la camisa como alma que lleva el diablo y del bolsillo de su pantalón caro, saca una goma elástica y una jeringuilla. Retuerce la goma sobre su brazo mientras la sostiene desde un extremo y la muerde con la boca por el otro, ejerciendo una presión que provoca una dilatación de las venas. -Sí.... Joder...- suelta extasiado, mientras se introduce la jeringa e inyecta el contenido en su sangre. Respira aliviado mientras los instrumentos de placer caen al suelo. Serán solo unos segundos, pues la dosis es tan pequeña que no da para más, pero mientras dure, la felicidad es máxima. No ha pasado ni medio minuto. El efecto ya se ha ido. Es momento de levantarse e irse. Jhona abre los ojos y se dispone a recoger las pruebas del crimen, pero entonces observa una sombra. Una figura imponente que le juzga desde el callejón. -¡AHHHHGG!- grita asustado. No solo ha sido sorprendido por un ser gigantesco, sino que alguien le ha visto consumiendo. -No te preocupes, hijo...- le responde la silueta mientras da un paso al frente, intimidando más al joven. Sus palabras traen calma, pero esconden un veneno letal. -Todos pecamos de vez en cuando, lo importante es saber pagar el precio.- El chaval está pálido. ¿Qué va a ser de su reputación ahora? Va a echar su vida a perder si este tipo difunde el rumor veraz de lo que ha hecho. -Padre...- delata quién es. -No tengo dinero...- De la oscuridad emerge la figura tenebrosa. Un enorme cura de varios metros de alto. Su rostro inexpresivo genera terror, con esa cara tan cuadriculada y el mentón tan ancho. Su sotana es de seda de calidad y su sombrero destaca con ornamentos caros. Extiende su poderosa mano hacia el rostro del joven, y lo palmea en la cabeza como si fuera una mascota. -No has de pagar nada, pobre oveja perdida...- lo abraza con su labia. -Solo necesito un favor. Que lleves a una pecadora a la luz del callejón del herrero.-
Un pecado absuelto con otro pecado
En la actualidad
La justicia llueve del cielo en forma de ángel vengador. La dupla de Onis queda reducida a mitades casi simétricas de carne sin vida, demostrando que aquel que se hace llamar Penitente sin Nombre no se anda con rodeos. La espada que porta, bañada aún en sangre, apunta hacía tí, incansable. El Penitente duda de tí, pues la muerte no solo ha alcanzado al enemigo, sino a todos sus aliados. Solo tú, un desconocido extranjero de rasgos asiáticos, ha sobrevivido a toda esta tragedia. El soldado divino exige respuestas. La escena que acabas de presenciar provocaría un estado de pánico a cualquiera. Que un verdugo alado te amenace de muerte, por lo general, causa que todos salgan corriendo o se pongan a temblar de miedo suplicando por su vida. Pero no es tu caso, tú enfrentas el desafío con una frialdad pasmosa y nervios de titanio. Sin que te tiemble el pulso, le expones una verdad inamovible al espadachín, con nombres, datos y atendiendo una cuestión superior, divina. -Razón no te falta, hijo...- envaina su espada, cabizbajo. Cuesta ver a través de la rendija de los ojos, pero toda la violencia se ha ido y deja paso a una calma perpetua. -Acompañame a ver al Padre Holden.- te invita. -Seguro quiere escuchar tu historia. Te dará cobijo, alimento y seguro recompensa tu valentía.- te convence. Se da la vuelta y avanza esperando que le sigas. Unas horas más tarde
Ya ha anochecido. La luna se alza orgullosa en una noche oscura mientras que las estrellas no se atreven a aparecer. Tras un largo paseo, llegáis a una enorme catedral. Con echarle un simple vistazo por fuera, se ve el dinero y el postín que se gasta en esta institución y en sus feligreses. La roca tallada y pulida de primera calidad, las vidrieras de colores que filtran la luz interior con delicadeza, las agujas sin un solo desperfecto... El interior es tan ostentoso como el exterior, con arcos de madera y acabados dignos de un palacio. Cada rincón guarda una obra de arte y cada detalle está acabado en oro o joyas. Las puertas, tan altas que podrían dejar pasar a un gigante, se abren para acogerte mientras eres escoltado por El Penitente. Con solo dar un paso dentro, sientes un calor agradable que te abraza, pero también la mirada de decenas de personas que antes rezaban y ahora eres su centro de atención. Un largo pasillo central te da la bienvenida y conduce tu vista de forma clara a un altar en el lado opuesto de la estancia y ahí, un ser tan mastodóntico que dobla en tamaño a cualquier Oni. El reconocido Padre Holden. Interrumpe su misa al ver que llegas y sonríe. Tu acompañante te pone la mano en el hombro. -Es tu momento, no seas tímido. Cuéntale lo sucedido y no temas en pedirle nada a cambio.- te suelta y junta las manos en señal de rezo mientras alza la mirada. -Sí eres justo y noble, el señor te recompensará con un paraíso en la terrenal.- Quedas a merced de tus designios, Dharma. Es tu momento de hablar con la cabeza de la iglesia. Relata, consulta y demanda. Es tu momento.
Padre Holden
Datos de interés
RE: [Aventura T3][Presente absoluto] (+18) Lectio Divinitatus - Dharma - 03-12-2025 Las cosas que suceden en el mundo y en la vida cotidiana de cualquier ser, que tanto es casualidad, que tanto es destino, más que una pregunta, es casi una canción, un poema una ligera disertación. La mente de alguien que ha lidiado con cientos de seres, peleas que van más allá del plano físico, tampoco es que viva en un mundo perdido en sus pensamientos, pero Dharma, reconoce que la primera batalla sucede en la mente. Ahora bajo sus propios designios se encontraba en un peculiar escenario, el destino es sin duda un poder que aun no puede controlar, es la prueba de que algo más allá de sus ideas tiene también sus propias decisiones o elecciones, sin embargo, aun queda la parte en la que el es libre de elegir. Los rastros de una corta batalla, pero que dejaba muy claro que los seres de este mundo son capaces de despedazarse los unos a otros sin sentir remordimiento o tener su propio sentido de la vida y la muerte, no era una critica, solo una apreciación, el propio espadachín de cabellos negros era consciente de su propia oscuridad.
| Bro... no diré que no a una invitación después de tan interesante muestra de habilidad y voluntad. | Respondía con su habitual tono de voz, esa misma que le hacia destacar sin desearlo, pero tampoco era estruendoso, un tono fuerte, pero agradable, esto ante las palabras de aquel que tras ejercer una violencia exquisita, guardaba su espada como si de un instrumento musical se tratara o de algo tan común como respirar.| Excelente...| Dijo, sin titubeo alguno, como todo en el, ordenado, diligente, calculador, pero bajo una apariencia confiada, que no necesitaba estar con los dientes apretados o los puños cerrados para mantenerse concentrado, así sin más comenzó a seguir al honorable ser. Unas horas más tarde El camino no ha sido corto, pero no le causa ninguna molestia, la ruta fue tranquila, incluso había gente que los miraba pasar y agachaba la cabeza, tanto por el venerable guardián, como por su invitado, Dharma quizá suponiendo de más o quizá no, sentía como las mismas personas le brindaban casi el mismo respeto, no solo por su apariencia de guerrero fortalecido y sus dos espadas gemelas, era algo más como si un aura de solemnidad se extendiera por sus pasos. Pero eso no era todo, pues su caminata los dirigía hacia la zona de la catedral, Dharma ya la había observado en un par de ocasiones antes, pero no le había prestado la atención necesaria, pues él tenia su propia idea de la fe, en esta ocasión la visitaría, era más que obvio, mientras esto sucedía la noche ascendía, la luna aquella lumbrera nocturna se mostraba radiante en su totalidad, dando esos destellos especiales. Aquella edificación que se alzaba ante su vista era digna de descripción y admiración, sin embargo, el poseedor de los orbes verdes y sus ojos afilados no le tomaron demasiado a cuenta, no era alguien que se embelesaba por lo material, más bien le importaba la utilidad de lo material. Se mostraban aquellas puertas icónicas, ahora frente a sus ojos, tan grandes como la fe que desbordaban en apariencia, al abrirse Dharma hace lo propio siguiendo el comportamiento de su guia, el clima adentro es diferente, el olor, incluso la sensación de paz, como si estuviera en otra dimensión, el espadachín observa, atento, analítico, pero también sabiendo actuar con moderación, como si no fuera la primera ni la ultima vez que entraba a un lugar envuelto en este tipo de ambiente, de una u otra forma el estaba acostumbrado, en su temporada como monje, pero ahí lo más ostentoso era un cuenco de madera. Sabia vivir en la riqueza y la pobreza, la opulencia y la dificultad. Su andar ahora surcando el gran pasillo de la iglesia, los murmullos ligeros se hacen notar, las miradas están en los recién llegados. Aquel nuevo invitado, su forma de andar es segura, confiada, su rostro observa a aquel que llama más la atención en todo ese recinto "sagrado" el que parecer ostentar el titulo de padre sin que se lo dijeran. | El padre Holden... también deseo, que algún día los seres humanos y demás se arrojen por mi al infierno sin dudarlo... | Mencionó el pelinegro, mientras guardaba la distancia propia de unos tres metros y sentía el ligero toque de su guía. Sus palabras podrían sonar confusas o agresivas, pero si aquel titánico ser era sabio lo comprendería. | Pues eso fue lo que sucedió, pude ver a una multitud de hombres defender su orgullo y su fe ante la muerte misma... y creo que yo fui el motivo de dicho acto de fe y voluntad tan arrojada. | La postura de Dharma es tranquila, sus ojos observan a los del padre, su voz como un cantico, no titubea, no teme, no siente nervios o angustia. | Yo maté a la aberración más pequeña e instruí a que no se debe permitir dar voz a los demonios... y eso trajo consigo lo que ya mencioné. | El pirata suspiro levemente, sabia que debía contar la verdad, no por otra cosa mas que honor, además nada ganaba con exagerar y decir que el mato a tres onis cuando solo fue uno, pero por si a caso se mantenía atento, no sabia del todo de que trataba todo este lio, sus manos con calma y ternura acariciaban los costados mas violentos de su cuerpo. | ¿Mi recompensa? ¿Cuánto vale un mundo libre? |
Libre de ¿qué? de demonios, de onis, de religión, de gente ignorante que justifica su racismo, de gente cruel que decide la vida de un crio. Nadie ahí sabia la respuesta, Dharma por su parte entendía eso y claro que él la sabia, el mundo no puede ser libre, pero esa historia digna del olimpo era para otra ocasión.
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RE: [Aventura T3][Presente absoluto] (+18) Lectio Divinitatus - Sigurd Haakon - 05-12-2025 Como buena casa del señor, las puertas estan abiertas de par en par para todo aquel que quiera abrazar la fé o confesar sus pecados. Todo invita a la paz y a ser acogido, pero aún así no puedes evitar la sensación de sentirte observado por una fuerza mayor. El sentimiento de ser bienvenido, sí, pero sin hacer nada que perturbe el ambiente o te comerán vivo. Puede que sea por tantas miradas de aquellos a los que has interrumpido rezando. O tal vez el extraño aspecto del Padre Holden, con su mirada perforante y una sonrisa que hiela la sangre. Aún con esa presión en el pecho, avanzas sin titubear hasta alcanzar una distancia prudencial con el párroco, la suficiente para mantener una conversación pero sin invadir el espacio personal ni cruzar el altar. Desde ahí, superas tu timidez y le dices tu verdad al... ¿"hombre"? Tus palabras son escuchadas no solo por el cura, sino por cada rincón de la enorme estancia, con un eco melódico que recorre cada rincón. No hay secretos en este lugar, y las paredes de piedra se encargan de ello. Aunque de primeras usas expresiones crudas, se notan sinceras y con un buen fondo que comparten todos los presentes. Muchos te miran mal, incluso aparcan sus oraciones para levantarse y querer pedirte explicaciones. Pero nadie se atreve, pues Holden escucha atento y con una templanza inamovible, congratulado por lo que en el fondo quieres expresar. Su alegría se hace más evidente cuando te toca pedir una recompensa o un "deseo". En vez de hacer como muchos otros, pedir dinero, fama o una buena posición, pides un mundo libre. Parece ensayado, pero nace desde dentro. -¿Habéis oído, hijos míos?- alza la voz, al igual que los brazos en una posición de cruz. -El señor habla a través de mí, e influye en aquellos de corazón puro como este joven.- suena amable, aunque autoritario. -¡AMÉN!- replican todos los presentes con alegría. Una mano amiga aparece por detrás y reposa en tu hombro. Sientes un leve apretón orgulloso en el mismo, en señal de profundo respeto. Es la mano del Penitente sin Nombre, que te reconoce como un igual. Giras ligeramente el rostro y, aunque esté cubierto con el capirote, notas unos ojos felices detrás de su máscara. No habla, pero con su gesto lo dice todo. ¿Que sientes ahora mismo? Puedes responder, tanto física como verbalmente. Tal vez agradecer al Padre Holden o al Penitente. Quizás prefieras dirigirte a los feligreses con algunas palabras amables. Pero nada de eso importa, pues tras el acto afectivo del ángel, un estruendo hace temblar los cimientos de la iglesia. Los cristales estallan de forma simultánea y varias velas se apagan. El polvo se levanta mientras un poco de arenisca cae a la vez que tiemblan las columnas que sostienen la catedral. El pánico se hace evidente ante lo desconocido y ni siquiera las palabras del Padre Holden son capaces de silenciar el caos. El Penitente agarra su espada una vez más, sin llegar a desenvainar. Observa de un lado a otro, buscando el causante de dicho acto, aunque sin éxito, pues nadie se espera lo que está por llegar. Un segundo impacto. Tan terrible como el anterior. Con él, un rugido de bestia infernal latente que silencia todo tipo de llanto. El silencio invade el lugar mientras sabéis que aquello que viene, quiere entrar. A la tercera, va la vencida. Haciendo estallar las puertas que os protegían, entra la muerte personificada. Un titán de 10 metros de alto, forjado en el mismísimo inframundo. Piel morena, casi cobriza. Músculos de hierro curtidos en mil batallas. Un rostro tenebroso, lleno de furia e ira. Y dos cuernos. Cuernos demoníacos de una raza ancestral y maldita. -¡VOSOTROS...!- su poderosa voz aplasta la voluntad del más valiente. Grave, profunda, cargada de frustración. -¡TODOS VAIS A MORIR AQUÍ, MALDITOS ASESINOS!- amenaza y acusa, preparado para dar caza a aquellos que los han hostigado durante generaciones. Entonces te señala, haciendo de esto algo personal. -¡TÚ MATASTE A MI HIJO, SABANDIJA. PREPARATE A MORIR!- te sentencia.
El padre de los demonios aparece
No hay escapatoria, y esta enorme criatura trae muerte y desolación para todos. Ocupa el ancho de la puerta y nadie puede salir. El Penitente se prepara para luchar a tu lado dentro de la catedral. Os separan varios metros. Es momento del gran conflicto del cual no puedes huir, pues eres el principal objetivo del monstruo. Ahora o nunca. ¿Serás aquel que enfrentará al infierno y matará al mismo diablo o uno más en su lista infinita de víctimas?
En efecto, cajita feliz
RE: [Aventura T3][Presente absoluto] (+18) Lectio Divinitatus - Dharma - 07-12-2025 Diversas percepciones y sensaciones dejan el ser el foco de atención en un recito de esta índole, sin embargo, no existe ningún tipo de temor o sensaciones de inquietud por parte de este pirata. La voluntad de enfrentarse no solo a situaciones de índole bélica, si no sociales, políticas y ahora religiosas. No es que el tuviera las respuestas a todo, pero sin duda alguna intentaba alcanzar ese conocimiento ideal que le permitiera comprender, analizar y entender todo cuanto viviese. Su cuerpo acostumbrado a decenas de escenarios, los músculos de su espalda moviéndose con suavidad, mientras espera una respuesta. Siente una ligera presión al final de cuentas esta bajo la presencia de alguien que es imponente en un sentido diferente, es una figura de autoridad y el mismo Dharma no puede negarlo, pero si interpretarlo, tal cual lo ha hecho hasta ahora. La oscuridad de la noche en el exterior hace contraste con la iluminación ritualista del entorno, las oraciones y plegarias han cesado de momento, el padre Holdem está por hablar, pues las palabras del espadachín han cesado, ese eco espectral ha sido esparcido y un hombro a dictaminado su pensamiento ante otros tantos más y ante aquel llamado padre.
La expresión del poseedor de los orbes esmeralda es relajada, pero ahora más confiada y serena ante la respuesta que escucha, parece que ha sido aceptado con todo y el desdén inicial, Dharma no va fingir devoción y el respeto es algo que se da de forma reciproca y al parecer había surgido efecto de alguna manera. El toque de quien ahora parece mas emocionado que un padre, reitera las sensaciones, el penitente entiende que he logrado avanzar en una especie de prueba, no es que este pirata esperaría algo así, se ha comportado como le ha placido bajo las medidas adecuadas, pues podrá ser un pirata egocéntrico y egoísta, pero conoce de protocolos y de vez en cuando no está mal asirse a ellos.
| Bro... | Se disponía a expresarse, pero solo pudo hilar esa frase icónica de él, que en esta ocasión era sincera, el penitente era su "bro" de manera casi literal. Sonido de crujir, estruendo, desorden, agonía. Todo parecía mezclarse en un escenario que representaba la quietud y la paz. | ... | Tras unos segundos, con la misma intensidad, ahora puede ver como el polvo cae alrededor de columnas y paredes, los ventanales yacen rotos y una sensación especial se esparce por el cuerpo de Dharma, se avecina algo y no tiene decoro en presentarse. Las puertas revientan de par en par, dejando observar a un colosal ser, de unos 10 metros de alto, la descripción de dicha criatura es tan sencillo como imaginarse a uno de los demonios más osados del infierno. Lo bueno es que Dharma tenía su propia forma de pensar sobre este tipo de sucesos y lo más obvio es que era un Oni, uno muy enojado el cual resulta ser el padre del crio que murió hace unas horas, realmente no era tan feo como el padre, pero ahora todo queda más claro, ambos deberán morir, ahora por el bien de uno solo.
| Me encantaría darle la bienvenida, pero no me es posible, creo que te tocara a ti penitente... dar el primer saludo. | Sentencia con la frialdad de un profesional, como si esto fuera su día a día, ni un ápice de preocupación, sus palabras van para quien parece ser más que un aliado en estos momentos, pues al final ambos guerreros armados, tenían que ver con la muerte de esta peculiar raza. Lo que decía Dharma era cierto, por lo tanto al escuchar las palabras del gigantesco enemigo, decidió moverse y correr con su máxima agilidad y velocidad hacia los pilares que conformaban la iglesia había 8 columnas que adornaban y servían de fortaleza para el espadachín, de cada lado, y el tenía en su lado izquierdo avanzando un total de 5 metros del lateral izquierdo, encontrándose por decirlo de alguna forma en el pilar número "5" por darle un orden, mirándolo desde la perspectiva del pirata. Así pues, con una agilidad digna y destacada fortaleza, dio un salto para ganar impulso y recortar con un salto la distancia hacia los grandes y robustos pilares, los cuales se encontraban cercanos a los asientos de los feligreses, ocultándose por detrás de la vista del Oni, en uno de los pilares blancos y grandes de la iglesia. Había cedido la posibilidad de atacar para plantearse una estrategia más afín.
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