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[Presente Absoluto] Hogueras de sueños - Sohem - 02-12-2025 Continuo de aquí
32 de Invierno. Año 16. Volcán de la Hora, Isla Little Garden, Corriente Rakusei - 09:06 a.m. Gacha. El Den Den Mushi se colgó. — El grupo del sur también confirma que no han visto nada, señor Burnedead — dijo uno de los soldados, guardando el den den mushi en su bolsillo, habiendo terminado de contactar con todos los grupos que se habían distribuido por la isla. Fruncí el ceño y me llevé la mano al frontal del casco — Oe oe... — dije en un susurro — Vale que sólo llevemos dos días buscando, pero se suponía que esta isla estaba llena de esos lagartos gordos — añadí sentado en aquel tronco enorme, poniéndome en pie con resignación — ¡Dos días enteros! — grité, furioso — Igual han terminado de extinguirse, esas criat.. — empezó a decir otro de la tropa — ¡No seas idiota, Baldomero! — respondí interrumpiendo su frase sin compasión, mirando hacia él — Me... me llamo Bartolomeo, señor — me corrigió, haciendo que sus compañeros saltasen a taparle la zona donde estaría la boca - que estaba tapada por su casco - intentando que se callase — Si bueno, como sea, Belarmino — respondí quitándole importancia — Os he dicho que hace dos días, cuando estábamos a punto de cancelar la búsqueda, vi a uno mientras meaba. Era pequeñito, chiquitín como un gato pero con una cara fea y rara como una tortuga con algún retraso — descendí del tronco de un salto, flexionando las rodillas al aterrizar y abriendo los brazos a sendos lados, haciendo que la capa de plumaje oscilase por el efecto del viento en el desplazamiento. Me erguí y le apunté con el dedo índice mientras caminaba en su dirección — Y eso seguramente sería una cría, era muy pequeñito. ¡Tiene que haber lagartos gordos por algún sitio! ¡Y el hecho de que no los estemos viendo, siendo, precisamente LAGARTOS GORDOS, ME ESTÁ EMPEZANDO A TOCAR LOS COJONES — grité finalmente, haciendo que todos se retrasasen unos pocos pasos. Dürr alzó su cabeza, estaba sumergido en un mar de hierbas altas comiendo algunas de ellas. No sabía que comía pasto. Negué entonces y chasqueé la lengua, llevándome la mano a la nuca — En fin, ya estamos todos despiertos, desayunados y listos — dije, quitándole hierro al asunto, suspirando con resignación — ¡Flacucho! ¡DÜRR! ¡Ven aquí! — ordené a mi montura, quien me miró de arriba a abajo y tembló un poco. Tragó saliva y suspiró, comenzando a caminar hacia mi con las patas temblorosas. Al llegar a mi lado me miró nuevamente y cuando intenté montarlo se echó un paso atrás — ¡Pero bueno que me caigo! — le dije, a lo que el lagarto respondió con unos ruidos raros suyos muy extraños, abriendo y cerrando su collar de membranas — Creo que usted le pesa demasiado señor — dijo el mismo soldado que antes. Me giré y le clavé una mirada - que no pudo ver por el casco al igual que yo tampoco la suya - asesina a los ojos... o donde deberían estar sus ojos — Belisario no me toques las pelotas — el soldado agachó la cabeza y retrocedió dos pasos — ¿Es eso? ¿Estás cansado llevándome? — pregunté al bicho, dándole unas palmadas en el lomo a Dürr — Hoy caminaremos juntos y sólo cargarán con los petates — le dije al animal, quien se recolocó la pajarita y saltó de una pata a otra con un aire estúpido que tanto me divertida — ¡Wryyy ha ha ha! — reí dándole palmadas en el lomo — ¡En marcha! —
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RE: [Presente Absoluto] Hogueras de sueños - Gwendolyn - 02-12-2025 —¿De verdad crees que puedas encontrarlos? Ya sabes, a Maki y Uker. No se ve mucho por aquí con tanta hierba... Quizás te podrías quedar más tiempo con nosotros...
No es que quiera quitarle las esperanzas, pero en el egoísmo deseó retenerlo, como si sus palabras fuesen a espantar un deber que es más grande que estar con ella. No hubo más comentarios sobre el tema, se mordió la lengua no presionando más, simplemente se dejó llevar de la mano con él. Con cuidado, así han prometido a los demás. Más sabiendo que está lleno de criaturas que podrían comérselos de un bocado. Quiso saber cómo se ven, el conocer cómo se sienten ¡A qué le teme tanto la gente! Hay mucho que saber, aun así no se encontró con las facultades para hacerlo. Escuchó el sitio agitarse de a ratos, son las aves las que anunciaron que algo pasa y los primeros culpables para su persona, fueron ellos mismos. Debe ser su presencia lo que está agitando las aguas, pero en realidad ¿No es darse mucho mérito? Más del necesario — ¿Has visto algo? ¿Algo como qué? ¿Cómo un animal que se los va a comer o una tripulación que se lo llevará? No le gustan las opciones y una tercera seguramente será peor, como si las cosas no dejaran de escalar ¡Como si la mala suerte se hubiese aferrado a ella con fuerza! Avanzó un par de pasos cuando algo apareció, entre sus piernas se deslizó algo que la tiró al suelo o al menos la intentó. Se encontró con lo que le pareció una roca que se ha movido y solo se quejó ligeramente — ¿Qué es eso? — su mano palpó al animal, con suavidad, incluso si existe una posibilidad de que sea un objeto, lo hizo con cuidado — ¿Es un… huh, cómo lo llamaron? ¿Cómo es el animal que nunca debería haber conocido? Lo tuvo en la punta de la lengua, pero no pudo decirlo. Unos segundos bastaron para sentir como el animal no se le despega y su empuje amenazó con tirarla al piso — ¡O-Owen! ¿Podrías tomarlo? — seguro puede ¿Pero si es peligroso? ¿Venenoso? ¿Y si lo muerde? ¿Y si llama a algo más? No le importó ninguna opción, simplemente se peleó con un ser de un sexto de su tamaño ¡Y lo peor es que está perdiendo! — No me deja. — incluso pudo sentir el tirón del vestido, obligándola a tirar del otro lado con su nula fuerza para que no se lo arranque — ¿Le pasará algo? Seguro que sí, pero no hay forma de saberlo. Esperó que el pelirrojo lo tome, escuchando como chilla y arma escándalo. Uno tan fuerte que llama la atención ¡Claro! Porque no están solos. Son un par de ojos los que parecen encontrarse con la escena. —¡Ahí está! El lagarto gordo ¡Esa era la palabra! Lagarto ¿Debería agradecer o eso va después? —¡Se lo están robando! —¡¿Qué?! N-No, no, no, no — movió su mano se un lado a otro, sin saber quién los ha acusado — Digo, si lo tiene Owen y sí pensaba llevármelo al campamento que tenemos… Pero… ¡Él quería venir conmigo! Así que no es un robo. Además, él está agarrado a mi o lo estaba Esa no es una mentira, aunque ahora parece que no quiere estar presente. —Lo juro. Por Dios, aunque él seguro que ya se rindió. Y el destino se rió.
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RE: [Presente Absoluto] Hogueras de sueños - Owen Yang - 02-12-2025 ¡Ost!
—¿De verdad crees que puedas encontrarlos? Ya sabes, a Maki y Uker. No se ve mucho por aquí con tanta hierba... Quizás te podrías quedar más tiempo con nosotros... ![]() -¿Viste que Maki puede convertirse en lagarta juancha? Tal vez hasta la confundimos con uno de los lagartos gigantes andan por aquí. Si veo a un tipo extremadamente guapo, sabemos que el lagarto a su lado es Maki fijo.-
Llevaban un tiempo discutiendo sobre dónde podría encontrarse el posible paradero de sus compañeros de tripulación, ya que, en Whiskey Peak, ni siquiera se había tomado la molestia de buscarles debido a estar total y completamente enfocado en pasar un tiempo, otra vez, con la mujer que más le gustaba en todo el mundo -Sabes que sería lo que más quisiera en todo el mundo, Gwenchi,- le miraba con algo de tristeza, más aún observando la cara tan preciosa y dulce que estaba ligeramente oscurecida por la amargura de perder la compañía mutua. En el camino podían escucharse los ¡FIS! ¡FIS! de cada planta exótica y gigante que, con hojas que eran tan grandes como una oveja, se desplazaban hacia los lados para poder abrirse paso en una jungla tan estrafalaria como detenida en el mundo, casi como si el lugar fuese virgen hace siglos -pero necesito...hacer eso que te comenté. No toleraré que ese tipo le haya daño a nadie, ni a ti, ni a mi madre.- y, mientras comenzaba a caminar en aquel lugar tan frondoso como extenso, el revoloteo de aves, asustadas, aparecía repentinamente. Los oídos del pelirrojo se activaban constantemente, provocando que su mirada, ciertamente, viajase en direcciones aleatorias solamente por acto reflejo de su audición. Pero hubo algo que jamás pensó que podría encontrarse en ese instante.
![]() ![]() -...qué es...eso?-
Gwen casi le distrae momentáneamente preguntando si "había visto algo", pero no, el pelirrojo se quedó, con sus orbes celeste brillante, absorto en aquello a lo que de casualidad se había topado justo frente a sus narices -...Gwen, vale,- volteó a verla, no pudo prestarle atención a absolutamente nada más como ella lo estaba haciendo en un posible bullicio que se escapaba en cuchicheo -espérame aquí, no me tardo, ¿Sí?- se aproximó a ella con un tono de voz que sonaba entre serio y confundido, sorprendido, anonadado, ¿Podría ser? Pero...¿Porqué? ¿Qué hacía esa cosa ahí? Ya había escuchado lo suficiente y visto lo suficiente sobre la misma como para no tener ninguna duda de lo que era aquello. El árbol era grande, frondoso, con hojas irrealmente gigantes que tenían como objetivo la captación total de la luz solar. Sus frutos eran muy llamativos, como si alentasen a cualquier atrevido a querer comérselo, pero...¿Y el que estaba lleno de pinchos y espirales? -No puede ser.- pero sí podría serlo, por lo que, con Gwen detenido luego de haber avanzado y ella teniendo que librar su propia batalla con lo que parecía ser un lagarto del tamaño de un gato, panzón y con cara de tener alguna ausencia de cromosoma se mantuvo firme, trepando con ambas manos y a punta de pura fuerza hasta poder alcanzar aquel fruto colgante y perdido en el medio de la selva. Se quedó múltiples segundos delante de la misma, clavando sus ojos en ella. Se veía pinchuda, arisca, tan roja como el propio cabello teñido de Owen. Con una mano aferradísimo al gran tronco se aproximó, estirándose -¡NGGGG!- y, mientras fruncía el ceño para intentar alcanzarla, la misma rebotaba como resorte producto de su peso una y otra vez, columpiándose sobre su rama conectora. Finalmente, ¡TAC! -La tengo.- la atrapó entre sus manos, cabía completamente en la palma de la mano y no dudó, con la misma, guardársela muy rápidamente adentro de sus ropas, en uno de los bolsillos internos de su abrigo rojo, provocándole un bulto notorio y redondo indistinguible desde fuera. Deslizándose con el lateral de sus zapatillas, ¡SSSSSSSSSSSSF!, tocó el suelo hasta que pudo escuchar el grito de la muchachita de antifaz blanco que parecía estar teniendo su propio duelo personal: Aquella lagartija panzona -Veré qué hago contigo luego.-. ¡O-Owen! ¿Podrías tomarlo? —
![]() -¿Qué le pasa a la cosa esa? Está como cebada contigo.-
Y era cierto, la alimaña que tenía un tamaño considerable sacaba esa lengua bífida una y otra vez y, con esos ojos que solo expresan la posibilidad de una fuerte falta de conexiones neuronales. Owen no demoró en caminar hacia la situación mientras la chica batallaba con el animalito trepador, atrapándolo desde el cuerito reptil y escamoso y alzándolo en el aire tal cual ocurriría con un gato -Mira que eres feo, cabronazo.- lo torció hasta dejarlo delante de sí, y este se retorcía y contorsionaba en múltiples direcciones, con esas garritas negras que intentaban arañarla y solo provocaban una expresión de desagrado en el muchacho -¡OYE PERO CÁLMATE, CABRÓN!- porque encima de convulsionar por el terror, el animal, ahora, comenzaba a chillar con una fuerza atronadora, como si estuviese llamando o a otros o a su madre (Si es que era una cría, desconocido totalmente para el pelirrojo) -¡AGH! ¿¡QUÉ MIERDA HACES!?- y ahora, clavando esas largas uñas, empezó a querer treparse sobre el brazo del pelirrojo y aferrarse al mismo como si fuese el tronco de un árbol. Cualquiera pensaría que el chico tenía un brazo lagarto -¡PERO COÑO! ¡SUÉLTAME JODER!- y ahora el que se contorsionaba era el propio chico de ojos celestes que, revoleando el brazo y sacudiéndolo mientras se ponía histérico, llamaba incluso más la atención de lo que lo había hecho el bichejo. Pero la cosa, rápidamente, no tardó en torcerse.
—¡Ahí está! El lagarto gordo
![]() -¿E?-
—¡Se lo están robando!
![]() -¿¡QUE ME ROBÓ QUÉ, CABRÓN!?-
Owen no dudó en ponerse terriblemente a la defensiva; Estaba siendo buscado indudablemente por personas de su Isla natal, Onizuka Jin, y la Marina. En cuanto vio el patrón en los uniformados que empezaron a aparecer le resultó completamente imposible no enfrentarles sin ningún ápice de miedo -¡El bicho cabrón este no me suelta!- lo sacudió delante de ellos, moviendo el brazo de forma cómica hacia arriba y hacia abajo de forma muy veloz mientras que el animalito, ¡IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIK!, gritaba posteriormente -...- pero en cuanto veía a los uniformados aproximarse con cautela, algo extraño se despertó en el pelirrojo. Desvió sus ojos hacia el lagarto que, temblando y muy nervioso, se mantenía aferrado al brazo del muchacho -¿Qué quieren con el bicho?- preguntó, osadamente, colocando un pie hacia adelante, arrastrando la mirada hacia las máscaras grises y con líneas y frunciendo el ceño en defensa del animal. Él no solía tener protección o predilección por los bichejos, y menos a uno con un aspecto tan arruinado y triste, pero Gwen le había vuelto una persona mucho más benevolente, ¿Porqué parecía tan angustiado? -Y si les digo que el bicho ahora es mío, ¿Qué pasa?- un pie hacia adelante, colocándose justo al lado de la muchacha de ojos cerrados y antifaz, enfrentando a los agentes -Respondan o salgo corriendo con él.- porque Owen, haga lo que haga, jamás iba a poder detener esa rebeldía implícita que corría por sus venas -Gwen, si todo sale mal, recuerda: No dudes ni un segundo en usar tus poderes.-.
Me compre una cajita feliz
RE: [Presente Absoluto] Hogueras de sueños - Sohem - 05-12-2025 Alguno de los soldados se había adelantado para ir explorando terreno. Esta isla era gigante y yo estaba harto de tener que estar dando vueltas buscando... ¡era Viktor el que se encargaba de buscar! ¡y me negaba a usar el kenbunshoku para localizar nada! ¡Así no iba a ser divertido! Quería poder encontrar un grupo de esos lagartos gordos por mi mismo, por la satisfacción de hacerlo, y de verlos con mis propios ojos como una sorpresa, pero por algún motivo pareciera que me estuviesen evitando porque era imposible no haberme topado con ninguno en todos estos días. — ¡Ahí está! El lagarto gordo ¡Lo están robando! — gritó el soldado que estaba más avanzado de todos los presentes — ¿¡Qué!? — pregunté tirando de Dürr para que me siguiera y poder subirme a él, que resopló al tener mi peso encima y comenzó a caminar con dificultad. Entonces la voces se mezclaron, los soldados desenvainaros sus espadas y dieron el alto a las personas que estaban viendo empezando a distribuirse caminando en formación de luna creciente, envolviéndolos y permitiéndome a mi avanzar por el centro de la formación. Al emerger entre la vegetación pude ver a una muchacha de talla menor a la mía, apoyada en un gran bastón. Llevaba los ojos cubiertos por una tela, o una venda, y permanecía detrás de un chico. Este, de cabellos rojos y que sería un poco más alto que yo, tenía en sus manos al mismo lagarto que había visto yo mientras meaba el otro día. Además, parecía tener un bulto grande en el bolsillo. El muchacho parecía estar retando a mi propia guardia, preguntándoles que qué pasaría si dijera que el lagarto ahora era suyo. Desmonté de Dürr, cayendo a plomo con todo mi peso en el suelo, haciendo que mi brazo sonase con un repiqueteo metálico. — Prueba — dije mirando en su dirección, soltando las riendas de Dürr y empezando a caminar sin prisa hacia el pelirrojo, liberando mi haki del conquistador en su forma más básica, simplemente para medir un poco sus reacciones y dejar claro que no me andaba con tonterías a estas alturas — Suéltalo ahora mismo u os mato a los dos — dije cuando me hube colocado frente al chico, señalando con el dedo índice de mi mano robótica hacia el suelo. El brazo emitió una pequeña bocanada de humo mientras vibraba levemente, permaneciendo en esa postura esperando que obedeciese... hoy no me apetecía matar a dos niños.
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RE: [Presente Absoluto] Hogueras de sueños - Gwendolyn - 06-12-2025 —Owen Es un tono de voz suave, que se asemeja a una súplica, porque lo es. Es pedir que no se metan en problemas, porque eso parece y más aun cuando el pelirrojo opuso resistencia. Tragó saliva y tomó un largo trago de aire que terminó en un suspiro que no fue cansado, sino más bien tenso, como si no pudiese respirar, incluso si el oxígeno llega a sus pulmones. —No lo hagas, no te pelees con ellos — es un susurro lo que soltó, uno que esperó pueda oír por la cercanía de ambos y el buen oído del pelirrojo. —Yo... no quiero… no quiero hacer nada — en realidad ya no puede hacerlo. Desde el encuentro al cruzar a la Grand line el frío sale, pero ya no produce el mismo dolor de antes, como si se hubiese ido su mayor temor, trayendo consigo una calma que quiso mantener. Es un invierno con frío, pero sin malestar. En una mezcla de sensaciones que solo existió dentro de ella. —T-Tampoco puedo ahora, ya sabes, usar la fruta — porque el miedo a lastimar a otros ya no se lo permite, como si el cuerpo le dijera que es un límite que no va a volver a cruzar — Bueno, no te lo había dicho... Así que ahora… No logró terminar la oración cuando lo sintió, es una sensación que tensó el cuerpo. Pensó que se le saldría el aliento, por un golpe que nunca existió, pero pudo sentirlo sin dolor. No hay explicación de lo que ocurre, no hay razón para sentirse así o no debería ¿Qué ha pasado ahí? Intentó reclamar, cuando apareció una voz, que no supo en dónde está, ni quién es. Lo que sí está claro es que la amenaza está ahí, la primera advertencia del fin ¿Por qué ocurre ahora y ahí? Quiso preguntar, saber qué ha pasado, porque lo que ha sido la búsqueda de dos personas, ha terminado con ellos en un problema más grande que la separación de Owen y su tripulación. No hubo balbuceo, pero lo intentó, no logró articular nada ¡Ni un músculo respondió ante su petición de moverse! Incluso sintió que en cualquier momento el bastón terminará en el suelo, pero no ocurrió. Rezó porque Owen tome la mejor decisión, cuando su mente le dijo que en realidad irán a peor. —Corre, Owen, vete. Eso habría dicho de poder hacerlo. Que se vaya de ahí, ¡Que la deje! porque en realidad ¿Qué más pueden hacer? Se centró en respirar e intentó mover una parte de su cuerpo, la más pequeña y minúscula, pero incluso el meñique no respondió a su petición. ¿Y dónde está Dios? ¿Ya los abandonó? Seguro que ninguna plegaria los saca de esa situación, por lo tanto no lo intentó. Ya no.
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RE: [Presente Absoluto] Hogueras de sueños - Owen Yang - 07-12-2025 La interacción pareció complicarse no solamente en una décima de segundo, sino, que se puso infinitamente peor en el instante que la confrontación entre el pelirrojo y aquella tropa fue propicia; No sabía cómo terminaría aquello, pero Owen no iba a darse el brazo a torcer, muchísimo menos con Gwen a su lado -Yo no quiero pelear contra nadie, Gwen.- contestó sin quitarle ni un solo segundo la vista a la tropa hacia delante, pero...aquello que emergió de entre la espesa jungla junto con las tropas que cada vez le rodeaban más y más, ciertamente fue mucho más que decir "peor". Una máscara blanca, llena de agujeros.
Owen creyó que le había fallado la vista y que su buena audición le permitía saber que alguien estaba montado en un animal extraño, casi anfibio, de tonos rosados. Indicando como clarísimamente él era el jefe de aquel tropel, todos los presentes se formaron en luna creciente para darle paso a su señor -...no...no puede ser.-. Un recuerdo le asechó en el instante que el sujeto se detuvo. Uno reciente, latente, imposible de olvidar para el pelirrojo:
Recuerdo:
No era demasiado alto, pero no podía creer la estúpida y tan desastrosa coincidencia en la que se encontraban en aquel preciso segundo. Parecía un capricho del destino, como si aquel "quitador de frutas del diablo", Pawurs, los hubiese maldito en el instante que osó nombrarle. ![]() -...eres tú.-
— Prueba —
No se movía ni un solo alma, solamente el brazo del pelirrojo que protegía, aún más, a su mujer amada, quedándose delante de ella y bloqueando ligeramente la visión de la misma. Caminó en dirección a ambos, mientras que los ojos del chico no le quitaban ni un ápice de segundo la vista de encima. Un silencio sepulcral, asesino. Si alguien con habilidades tan impresionantes como las de Pawurs les advertía de este tipo, que su descripción inicial era fuertemente coincidente, Owen no tenía ni el más mínimo ápice de oportunidad, hasta que...algo ocurrió -¡¡¡!!!- un escalofrío atroz le invadió. Su cuerpo, casi que de puro instinto, comenzó a gritarle que debía correr de allí -Esto es malo.- se sintió muerto de pavor. No era demasiado alto, y aún así, su mera existencia, aterraba. Dio un paso hacia atrás para proteger aún más a la muchacha, sus pupilas se empequeñecieron tanto que solo atinó a mirar hacia atrás, y ahí vio a su mujer favorita...petrificada -...G-Gwen?- no respondía estaba quieta en el sitio -¡¿GWEN?!- un desespero apareció en el rostro del muchacho, su corazón empezó a bombear una sangre envuelta en la adrenalina y el pánico atroz que le atacó. Empezó a temblar, no pudo evitarlo. Podía moverse pero ambas manos temblaban, haciendo que el lagarto, petrificado y abrazándose al brazo del muchacho, estuviese igual de congelado no solamente que ella...sino, que incluso, las tropas enmascaradas que les tenían medianamente rodeados. — Suéltalo ahora mismo u os mato a los dos —
![]() -...tú...eres...el tipo...de la máscara...de agujeros.-
Empezó a sudar. Incluso superándole ligeramente en altura, se sintió tan minúsculo como una garrapata. No cedió ni un solo milímetro su posición, defendiendo a su mujer adorada con su propio cuerpo y soportando, a duras penas, el ataque de pánico en el que su cuerpo se mantenía. Miró a sus alrededores -¿Qué...le has hecho? Toma.- estaba derrotado, sin que siquiera le hayan tocado. Nadie dañaría a Gwen, y menos, en su guardia -Toma al bicho, haz lo que quieras.- con su brazo izquierdo viajó hacia el derecho. El animal se había aferrado con muchísima fuerza y, aún así, sin que Owen fuese ni un solo milisegundo capaz de quitarle la mirada de encima al enmascarado, le forzó a sacarle. La manga de su brazo derecho se destrozó por completo. En su mano derecha yacía el animal, duro como una piedra, temblando en la mano contraria del pelirrojo. Desviaba sus ojos hacia la extraña y ruidosa cosa que traía por brazo, ¿Qué era él? ¿Era un demonio? -¿Tú...tienes...- y siendo Owen, aún, mantenía su osadía, aunque su tono de voz variaba por el miedo latente -...una fruta del diablo...que emite calor?- para nada pudo olvidar las palabras del anciano -...p...por...por favor,- si iba a morir, al menos, iba a intentarlo -necesito...que ella...- volteó, tembloroso, hacia la mujer justo detrás de él -...cambie este mundo. Pawurs...- buscó complicidad, así no parase de sudar de los nervios -...me habló de ti. Ella te...te necesita.- porque si iba a morir ahí mismo, no le importaba: Necesitaba tener una mínima oportunidad de que Gwen cambiase este mundo.
Me compre una cajita feliz
RE: [Presente Absoluto] Hogueras de sueños - Sohem - 07-12-2025 Me había pasado. Pareciera que ninguno de los dos estaba preparado para asumir un encuentro con Haoshoku. Pero no podía arriesgarme a que intentasen hacerle algo al lagarto y tuviera que matarlos... yo había venido de vacaciones a encontrar bichos gordos divertidos, no a tener que aplastar cabezas. Obviamente si tenía que aplastarlas lo iba a hacer, pero prefería no tener que agriarme la visita y dedicarme sólo a buscar aquellos animales enormes y disfrutar de encontrarlos. La muchacha permaneció quieta, estática, casi fría y totalmente inmóvil. El chico balbuceó algo frente a mi, diciendo que yo era el tipo con la máscara de agujeros. Bufé por la nariz ante la evidencia ¡pues claro! ¡Llevaba una máscara y estaba llena de agujeros! Tampoco es que demostrase con ese comentario ser el lápiz más afilado del estuche, pero eso daba igual. Comenzó a temblar y a sudar, nervioso, entregándome rápido la tortuga retrasada sin caparazón - que recogí con mi mano de carne y hueso - tras este haber rasgado la manga derecha de la parte superior de su ropa — Gracias — dije, tranquilo, recibiendo el animal y agachándome despacio para dejarlo en el suelo, desactivando mi Haoshoku y dejando que la criatura se fuese corriendo perdiéndose entre los matorrales. Los soldados también recuperaron la movilidad, y tras erguirme miré por encima de mi hombro — ¿Lo veis? Lagartos gordos — dije con una sonrisa que nadie pudo apreciar. Aunque el reptil raro era una cría o parecía una especie diminuta, esto hacía que fuese posible encontrar tarde o temprano más de ellos. Entonces el chico decidió que era el momento de hacer más preguntas. Empezó preguntando que si yo era el usuario de una fruta del diablo que emitía calor, y me habló de un tal Paolo, diciéndome que le había hablado de mi y que la chica que le acompañaba me necesitaba. Chasqueé una lengua y arqueé una ceja — No conozco a ningún Paulo — dije con seriedad cruzándome de brazos — Y no sé por qué yo o mi akuma no mi somos un tema que os concierna — añadí con sequedad, inclinando un poco el torso hacia la izquierda para mirar por detrás del muchacho y ver a aquella chica estática — ¿Y qué se supone que necesita esa de mi? Búscale un perro guía — finalicé, y descrucé los brazos girándome y dándoles la espalda para mirar a mis hombres. Alcé la mano e hice el gesto de dar dos giros con la muñeca en el aire — En marcha, ahora que hemos visto a ese bicho sabemos que hay lagartos gordos por aquí — y mis tropas comenzaron a moverse hacia delante, por donde habíamos venido, prendiendo el Den Den Mushi e informando a los demás del avistamiento que habíamos hecho. Dürr se juntó a mi y con su ridículo y carismático caminar seguimos lentamente al grupo a punto de adentrarnos en la maleza
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RE: [Presente Absoluto] Hogueras de sueños - Gwendolyn - 07-12-2025 ¿Eso fue todo? ¿Un gracias y ya está? ¿Luego de esa amenaza?
Sólo necesitó escuchar la reacción de Owen para saber que hacer. Es la oportunidad que han pedido, aunque ha venido con una advertencia que escuchó. Le han dicho que no deberían encontrarse, que mantenerse alejados es la mejor opción. Esa fue la primera, y la amenaza de muerte es la segunda. ¿Cuál será la tercera? Incapaz de decir nada, simplemente esperó que finalmente el cuerpo despierte, es un letargo que no se imaginó. Aun así el pelirrojo dijo parte de lo que deseó, porque lo han hablado tanto que seguro piensan cosas similares, aun así no es lo mismo. Una bocanada de aire fue lo único que tomó cuando finalmente pudo moverse y se apoyó del bastón, como si se fuese a caer. Supuso que la presión de experimentar algo así por primera vez fue suficiente. —¡Me concierne! — avanzó entre temblores, es un paso torpe que la tambaleó, no solo porque fue incapaz de ver el camino — Yo… Yo tengo lo mismo. Algo parecido. ¿Cómo debería explicar qué es lo mismo pero al revés? Suena a una locura, una tontería que la habría hecho reír en otra situación, pero la urgencia de verlo irse golpeó su interior, en una ansiedad provocada porque el tiempo se escapa — Comí la fruta del frío — estiró su mano en busca de encontrar la de Owen, para intentar alcanzar a quien se ha ido sin dejar rastros para ella ¡Porque claro, no puede ver! — Quiero aprender a usarla ¡P-Puedo ofrecerte algo porque me enseñes! ¡Lo que quieras! Aunque no quiero lastimar a nadie con ella… — apretó los labios ante su declaración y suspiró. —No dejes que se vaya, Owen — le pidió a su acompañante, soltándolo con suavidad, en el caso de que tenga que ir sin ella y adelantarse. … ¿No está buscando los bichos esos? —¡Puedo ayudarte a encontrar los animales que estás buscando! Los lau… Lagartos ¡Los animales vienen a mi! ¡Me siguen siempre! ¡C-Claro! ¿Qué te parece? — intentó convencerlo y esperó que su compañero se una a una negociación extraña. —Así todos ganamos. Aunque me pregunto quién está ganando el doble, si él o yo. —Gwendolyn Yang, ese es mi nombre. Un gusto... ¿Cuál era el tuyo?
Cositas
RE: [Presente Absoluto] Hogueras de sueños - Owen Yang - 07-12-2025 — ¿Lo veis? Lagartos gordos —
![]() -...cómo...has hecho eso?-
¿Acaso esa era su habilidad especial? ¿Él podía, solo con existir, asustar a la gente? Pero eso no es posible, ¿Existen frutas del diablo con más de un poder? Peor fue su impresión y que le provocó la caída de su propia cabeza en el instante que el intenso pánico que le entró desapareció casi que por completo. Su presencia, eso era. Fue solo eso. El tipo tenía tantísimo el control de la situación que atrapó al animalejo petrificado igual que lo estaba Gwen y aquellos enmascarados que, haciendo una cuenta de dos más dos, estaban claramente a su servicio, siendo él su superior. La mirada del pelirrojo fue desconcertante, como si aquel sujeto (Advertido de su peligrosidad) hubiese desistido de querer matarles simple y llanamente por un animalejo que, incluso, soltó a los pocos segundos de tenerle, ¿Cuál era el objetivo? ¿Quién era, no, qué era este tipo?
"No conozco a ningún Paulo", Owen no solía confundirse con los nombres y, si bien ahora comenzaba a proteger a su amada con su brazo derecho de manga rasgada -¿Paulo?- repitió el nombre, pero lo siguiente sí fue más llamativo para el pelirrojo -Nos con- pero, repentinamente, pudo escuchar a su mujer favorita reaccionar -¡! ¡Gwen!- y voltear para poder escuchar que aquello "sí les concierne". Tal vez no lo haga con el pelirrojo, pero...¿Qué fue lo que hizo? ¿Cómo lo hizo? El muchacho se quedó extremadamente intrigado, aunque sabía que si alguien como Pawurs advertía de este individuo, ciertamente, no lo diría por algo nimio. — ¿Y qué se supone que necesita esa de mi? Búscale un perro guía —
![]() -¡Necesita una guía! Ella...ella tiene...algo que nadie tiene.-
Era una oportunidad difícil, muy, porque no sabían hasta qué punto todo esto podría ser completamente contraproducente para ellos. No parecía estar muy por la labor, aunque Gwen, que tiene una valentía que el pelirrojo conocía en demasía, sentía el empuje del cuerpo de su mujer favorita en desespero; Ella, por mucho que quisiese negarlo, sabía que este era el camino que tenía que seguir, el camino al que Owen, ciertamente, le dijo que de verdad tenía el potencial para cambiar este mundo para bien. ¿O para mal? ¿Acercarse a él...podría producir el efecto contrario? Lo vio descruzarse de brazos, inexpresivo, difícil de saber cómo reaccionaba o qué decía mediante sus gestos, era absoluta y completamente imposible que nada, más allá de su voz, pudiese ser percibido. "No dejes que se vaya, puedo ofrecerte lo que quieras" -...Gwen?- aquello segundo le hizo mucho más ruido, haciendo que su cabeza no se inmutase mientras lo veía girarse. "Lo que quiera" con un completo desconocido. Gwen, tal vez, desconocía los males del mundo que el muchacho, obsesivo, le dijo que debía sanar. —¡Puedo ayudarte a encontrar los animales que estás buscando! Los lau… Lagartos ¡Los animales vienen a mi! ¡Me siguen siempre! ¡C-Claro! ¿Qué te parece? —
![]() -Sí.-
![]() -¡SÍ, es verdad! ¡Eso pasa literal!-
Owen se envalentonó y emocionó, incluso, dando un paso hacia adelante, porque era objetivamente cierto. Por alguna extraña razón, a Gwen se le pegaban constantemente animales (Como un pelirrojo muy conocido) que se veían atraídos a su persona por razones totalmente desconocidas, casi de la misma manera que ocurría con las personas que, debido a su exuberante belleza y apariencia angelical, pedían y rezaban a su nombre, como si fuese algún tipo de ángel caído del cielo. El enmascarado buscaba despedirse, pero el pelirrojo no iba a perder esta oportunidad. Porque parecía que podría ayudarle a ambos.
Mientras le observaba querer abandonar la situación y todo el tropel (Incluido el extraño animal morado que le acompañaba y que usó de transporte), el pelirrojo no dudó en atrapar a Gwen de la mano para que pudiesen seguir su marcha, como si ambos dos formasen parte o de la expedición o de la extraña interacción que habían tenido con él -¡Y yo Owen Yang! ¡No somos primos, ni nada de eso!- se justificó, siempre lo hacía, era raro tener que explicarlo y así lo representaba su agudo y acentuado tono de voz -Puedo apostarte cincuenta mil berries a que podemos encontrar cien de esos bichos con Gwen, te lo aseguro.- sonaba un poco más convencido, pero porque confiaba demasiado en las capacidades de la muchachita de cabellos negros y destellos morados. Siguiendo el caminar, Owen no dudó ni un ápice de segundo en colocarse justo al lado de una de sus tropas, la misma que, antes, les había delatado de su posición.
Contenido Oculto
-Nos quedaremos hasta que encuentres siete mil, si quieres. Pero...- él quería también preguntarle "qué había hecho", pero no, decidió morderse la lengua -...por favor, ella...ella puede cambiarlo todo, en serio. ¿Te lo pensarás si encontramos cien de los bichos?- buscaba complacerle, aunque todavía se sentía muy nervioso de lo que ocurrió hace minutos atrás. ¿Cómo fue capaz de aterrarle con su presencia?
Me compre una cajita feliz
RE: [Presente Absoluto] Hogueras de sueños - Sohem - 07-12-2025 Mientras caminábamos, Dürr me miraba con cara aun más rara y estúpida que de costumbre, como un perro que está esperando a que le des comida. No entendía que quería ese bicho ahora que ya no estaba subido encima suyo y estaba caminando por mi propio pie, ¿qué es lo que me estaba pidiendo? ¿qué reclamaba? Pues menuda montura, si no era capaz de llevarme encima suyo y encima me miraba con cara de idiota pidiéndome algo que no sabía expresar ni yo entender. Mientras nos desplazábamos hacia la maleza para proseguir con nuestra ruta, la muchacha comenzó a hablar diciendo que ella tenía una fruta que producía frío - curioso paralelismo, pero nada sorprendente habiendo pasado tanto tiempo con Viktor - y que quería aprender a usarla y que podría ofrecerme algo si la enseñaba a usar sus poderes... ¡Idiota! ¿Qué iba a necesitar que no pudiera conseguir por mi mismo? Era un Emperador del Inframundo, tenía contactos con la Marina en el más alto nivel, tenía acceso al mercado negro y controlaba prácticamente la totalidad del mercado financiero del mundo, y por si fuera poco tenía las suficientes capacidades de aumentar mi fortuna cazando a una que otra cabeza de cuando en cuando... pues mi licencia de gremio seguía activa y actualizada en los registros del Gobierno Mundial. Pero entonces sí que dijo algo que llamó mi atención. Dijo... no, aseguró que podía ayudarme a encontrar los lagartos que estaba buscando. Paré en seco y Dürr conmigo, abriendo y cerrando el collar o las aletas de su cuello haciendo un ruido gutural, que hizo que mis soldados se detuviesen también — ¿Qué? — pregunté en seco, tras lo que la chica se presentó con dándome su nombre y preguntaba mi nombre, pero antes de poder responder, el muchacho hiperactivo cabezahueca se unió a la conversación, se presentó con su nombre y apostó conmigo cincuenta mil berries a que podíamos encontrar un sin fin de criaturas del estilo, cada vez exagerando más el número e impidiéndome concentrarme en la conversación que nos acontecía, preguntándome si me pensaría el ayudarla si me ayudaban a encontrar lagartos gordos, mientras yo miraba fijamente a la chica de ojos vendados. Suspiré y encaré al chico — Tú. Cállate, ahora — dije señalando con el índice de mi mano izquierda al muchacho hablador, y pasé a señalar a la chica — Y tú, Buen Shaolín Juan, ¿puedes garantizar que encontraremos un lagarto bien gordo en menos de un par de días? — pregunté sin miramientos esperando su respuesta — Quiero uno enorme, con escamas grandes y duras. Que tenga cuernos, o pinchos... o una cola chula — mi brazo emitió una pequeña bocanada de humo de nuevo con una pequeña vibración — Pero ¿acaso ves algo debajo de esas telas? ¿cómo cojones va a encontrarlos si no está mirando? — volví a preguntar, primero a ella y luego a él, alzando de nuevo el índice hacia el chico — No respondas, calla — y pasé a señalar a la chica por segunda vez — Bueno, no necesito saberlo. Si él se calla y tú encuentras lo que busco, os devolveré el favor — finalicé, esperando por ver qué era lo que aquella pareja de no primos tenía que decirme.
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Olvidadizo
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