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De la discoteque a la cama. [Bones] [Pasado] - Versión para impresión

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De la discoteque a la cama. [Bones] [Pasado] - Maki D. Zen'in - 21-12-2025

Caminaba cabreada por las calles del pueblo, era de noche, estaba cabreada, le habían cancelado un show a último momento, y estaba buscando que hacer o que no hacer. Estaba cabrada de cojones, harta de que le dijeran que hacer, que mirar y que no tocar. La habían echado del puto bar que le había costado tanto colarse para presentarse. Específicamente por los baños, lugares que parecían ser privados. Había caído sobre una tipa que se estaba drogando y con un par de bofetadas le arrebato lo que tenía, pero la soplona se había chivado con los guardias. Uno de ellos era su amigo, bola de nieve, un gordo inmenso, oscuro como la noche, pero bonachón… solo por él no se retiró con el local incendiado… pero no fue hasta que golpeo a dos guardias y a la soplona…

Caminaba a medianoche sin un solo berri en los bolsillos, con los nudillos sangrantes y adoloridos. Necesitaba un café, un sándwich y quizás un jugo, pero seguro que no retendría nada en el estómago pues siempre que llevaba varios días sin comer le caía mal, o vomitaba o simplemente se demoraba dos horas en comer un simple trozo de pan.

De pronto su oportunidad… vio a varios jóvenes que se habían divertido lo suficiente, unos con varias copas de más, otros bajo la luz de los faroles, y unos pocos hípsters de mierda bebiendo cafés o leyendo cosas demasiado avanzadas para Maki. Busco… busco y busco, un objetivo fácil, un nerd, uno de esos que se entregaría fácilmente a una intimidación… entonces la vio… una chica baja de lentes cara plana y se notaba no era para nada la más popular… se odiaría por esto, pero este mundo era de los más fuertes… se le acerco rápidamente… era mucho más baja que Maki… ella se chocó y casi cayo de espaldas.

—HEY… ten cuidado tonta… cara de culo, cuatro ojos que crees que haces?— Dijo agarrándola del brazo impidiendo que se aparte y que cayera. Entonces apretando un poco y con los ojos inundados en algo de ira le pidió… no, le ordeno. —Dame eso… y dinero… cuanto traes tonta… rápido… solo billetes…— Le arrebato el café de las manos y apretando un poco más la llevo poco a poco hasta una serie de árboles más apartado. Casi donde solo uno que otro transeúnte podría ver… la niña nerviosa temblando se puso a sollozar… —Vamos vamos… no llores estúpida. Solo haz lo que te pido y llegaras viva a casa— Le zamarreó… y le palmeo la cara suavemente… la muchacha le ofreció seis mil, era todo lo que tenía y sin levantar la cabeza se los adelanto con un pequeño chillido.

—Vaya… no seas tan tonta… solo quiero un par… no soy una jodida inconsciente— Le quito todos los billetes… contó unos cientos y le devolvió el resto, la chica cayó al suelo con un chillido que podría alertar a cualquiera que ande cerca… Maki alzo la vista… aguda… mortal… acusadora. Amenazante como nunca… el estómago le rugió… bebió el café… hirviendo como los mil demonios, pero se lo bebió como un refresco. Arrugo el vaso de papel y lo tiro al suelo para retirarse. Casi nunca asaltaba a alguien y nunca le quitaba grandes cosas. Pero esta vez estaba cansada, desesperada y hambrienta.


RE: De la discoteque a la cama. [Bones] [Pasado] - Dr.Bones - 22-12-2025

En medio de la oscuridad que le daba un rincón en donde la luz de las farolas no alcanzaba a alumbrar su cuerpo, el medico brujo habia visto a Maki antes de que ella se diera cuenta que estaba siendo observada. La noche siempre mostraba vidas y personalidades peculiares y este caso era el claro ejemplo de ella. Ira mal dormida, hambre mal saciado con marcas en su piel que mostraba que era un cuerpo joven forzado a sobrevivir de golpes fuerte y decisiones rápidas.

El medico brujo se movía sigiloso y con cautela entre las sobras de la noche, interesado por ver las razones que tenia aquella chica con la cual se habia encontrado aquella noche por azares del destino. 

Analizaba toda su actitud en el momento en el que se movía por las calles de la ciudad en aquella noche oscura. Veía la rigidez de sus hombros, la respiración rápida y entrecortada, todo esos rasgos que analizaban llegaban a un mismo diagnostico al Doctor. Días de malnutrición. El cuerpo curvado, estomago encogido y acido. Conozco ese ritmo; lo he sentido en mis propias carnes demasiadas veces.

La voz murmurada del medico brujo se repitió en su cabeza, recordando las noches que recorría las calles robando y con aquella sensación de desesperanza que generaba el no tener algo que llevarse a la boca, realmente una tortura lenta que no dejaba pensar claramente. 

Cuando eligió a la chica, Bones supo que no era crueldad. Fue calculo desesperado. No busco a alguien fuerte o por lo menos de su misma estatura para poder buscar una buena pelea, sino que a la persona que le fuera mas fácil, rápido y silencioso de asaltar. A pesar del susto no la golpeo ni maltrató, de hecho ni siquiera le quito todo su dinero, solo lo suficiente para poder calmar aquel dolor abdominal profundo que daba aquel hambre verdadero; crudo, mordaz y doloroso .

Por su parte el marcho por los arboles contiguos para poder observar mejor la interacción de aquella chica con su victima.

Le arrancó el café como si fuera un botín de guerra. Y cuando lo bebió fue cuando todo fue confirmado.

Nadie bebe algo que esta hirviendo de esa manera si no esta acostumbrado al dolor, a que el mundo le queme primero, ya estando acostumbrada a ello. 

Al retirarse Maki de la escena del crimen también lo hizo Bonez, siguiendo a la chica hasta que en uno de aquellos callejones en donde la única luz de las farolas que habia disponible era una que apenas tintineaba intermitentemente, fue ahí cuando una voz se escucho a los alrededores en medio de la oscuridad. 

Vaya, ni siquiera  te apartaste en el momento de beber ese café hirviendo, debo admitir que es impresionante que lo hayas bebido hasta el fondo, Ewa. Aunque creo que amedrentar chicas en la calle no da mucha satisfacción ¿No es así?.  Unos pasos se escucharon antes de que el cuerpo del medico brujo diera un paso fuera de las sombras, alumbrado por el tintineo de aquella luz de la farola en mal funcionamiento que a duras penas mostraba su silueta.

Su cara se veía a media luz  gracias a las sombra que generaba la iluminación intermitente que caía sobre el.  ¿Son acaso tres, quizá cuatro días sin comer bien? pregunto el doctor gracias al análisis que le daba su conocimiento medico. El café te va a caer como veneno en una hora si no comes algo pronto. 

Se quedo unos segundos observándola recordando los tiempos de hambre, no era una sensación para los débiles, ya que la desesperación mental podía llevarse a muchos antes de que la inanición hiciera el trabajo sucio. 

Hay bares, en los barrios bajos, donde gente como tu seria muy bien apreciada. Un buen precio por romper caras en apuestas clandestinas. Peleas sin escenario bonito, sin aplausos elegantes pero con comida caliente al final de la noche. Si estas interesada podríamos hablarlo mientras vamos a comer algo para evitar que el café haga destrozos en tus entrañas. 

Se creo una pausa entre ellos, dejando que el silencio hablara por Bones. No sabia bien si es que la chica estaría de acuerdo con ello, pero si veía que tenia talento para pelear, se veía que era dura de roer. Era un buen material para la casa de apuestas en donde trabajaba como medico. Después de todo le gusta ayudar a quienes saben sobrevivir y ella ya habia demostrado que sabia hacerlo.


RE: De la discoteque a la cama. [Bones] [Pasado] - Maki D. Zen'in - 27-12-2025

No le importaba que le vieran asaltar a medianoche a una donnadie, era dura, malvada y llena de deseos por saciar, el primero y más urgente, sed y hambre. Se disponía a dejar a su víctima asustada y si se resistía mucho, inconsciente con alguna bofetada cuando noto las sombras, con su oído… si, no veía muy bien las sombras pero sí que las oía moverse y depredando, esperaba no emboscando… cuando le sintió verdaderamente cerca… torció lentamente su vista en su dirección pero no vio nada, no al menos claramente… su mano derecha se movió a su espalda, rosando la empuñadura de su Tanto oculta y con la izquierda agarro el rostro de la chica como si fuera un balón de algún deporte para empujarla dándole a entender que se fuera que ya con esos pocos berris no tenía más que hacer ni valor para ella. —Largo de aquí nerd…— Su murmuración fue suficiente para que la chica se tropezase con sus pensamientos, y bajara la cabeza a modo de agradecimiento y entre balbuceos y un chillido como el de un roedor se largase del lugar a ser envuelta en sombras.

Maki se volvió a las sombras, caminando por el linde de unos árboles, la sombra le seguía, oculta, ella le escuchaba balbuceando sus dulces pisadas de muerte… será una emboscada?... sus ojos ambarinos, esculcaban los alrededores, Marines?... un pirata Rival?... un tonto que tenía fetiches por su apariencia?... tal vez. Últimamente había muchos enfermos de ese tipo, pero nadie podía competir con aquel que poco a poco ganaba más espacio en su corazón.

Surgió de las sombras, sus pasos fueron cada vez más claros y le llevaron a los oídos de la muchacha que ahora alzaba su mentón de manera amenazante un poco al costado… sus palabras parecían que le juzgaban, pero ella no tenía memoria de eso, no le importaba ser juzgada y sus crímenes y violencia desatada no permanecían en su memoria. Quien recordaría un café robado una chica intimidada y unos cuantos berris arrebatados… ella no. ¿Para qué? Pecado consumado, pecado olvidado.

No le dio la gana responder a ninguna pregunta, solo buscaba el veneno y el marfil que le traía a este encuentro… Fortuito?... quizás lo era y no una cacería de pieles tostadas olvidadas en la parrilla… puede ser? Tal vez. —Quien putas eres y por qué me hablas como si me conocieras… quien eres… y que buscas… habla o le sacare información a tu piel cuando me vista con ella y pregunte a tus amigos quien eras.— Dijo con una suave voz amenazante.

Entonces como por arte de magia escucho su sueño, bueno no al completo, sino una parte o un primer paso de él, un lugar donde desatar la violencia, lleno de emociones y el clamor de las voces enardeciendo en las gargantas de los apostadores y los que estaban hambrientos de poder… —Y ese sueño maravilloso es real? Comida y peleas? Hay un lugar descrito por los dioses uno donde la comida y la bebida corre a raudales como la sangre. Me dices que tu eres conocedor de lugares así… no te creo… desaparece si no quieres irte con las manos en cada oreja para evitar que tu cabeza partida no se abra.— la Tanto de Maki surgió y brillo tenue en la oscuridad de la noche y bajo el abrigo de los faroles, no creía que esta conversación pudiera ir más allá y si este espantajo no se esfumaba estaba dispuesta a enfundar su arma en su pecho.

Relampagueante, veloz y centelleante como un relámpago se enfundo… su Tanto se ocultó nuevamente y su vista se movió alzando su semblante, sus brazos se cruzaron bajo su busto y movió la cadera de lado… —Soy Maki… y tu?... Guiame a ese paraíso. Pero si no es verdad. Date por muerto y como abono a las margaritas.— Menciono antes de ponerse en marcha con su nuevo ¿Amigo?


RE: De la discoteque a la cama. [Bones] [Pasado] - Dr.Bones - 02-01-2026

Podía ver claramente la chispa incendiaria que era la personalidad de aquella chica. Se notaba con facilidad que era alguien intensa y directa, que iba al punto sin escalas ni medias tintas, algo que le agradaba a Bones, quien aún se mantenía a una distancia considerable, sabiendo bien que la actitud de aquella chica podía volverse completamente explosiva y violenta si no se le decían las palabras correctas.

Peleas tantas como pueda aguantar tu cuerpo y comida suficiente para poder levantarte de nuevo y prepararte para darte de golpes con el próximo que entre a aquella jaula por dinero. Puedes no creerme o incluso hacerme pagar por las supuestas mentiras que te estoy diciendo, pero ¿no sería mejor que averiguaras por ti misma si estoy diciendo la verdad?

La chica seguía con una actitud defensiva y violenta; después de todo, parecía que esa era la forma en la que se movía por las calles. No entendía bien la razón de por qué ella era así, pero no podía negar que era interesante de ver, como un tejón salvaje dispuesto a pelearse con un león tres veces su tamaño simplemente por la adrenalina de la situación.

La sonrisa de Bones se abrió un poco más al ver cómo la chica parecía interesarse en su oferta, haciendo que se acercara un poco para que su apariencia pudiera verse mejor, revelando aquella figura elegante y a la vez extravagante, adornada con calaveras en su vestimenta y aquel largo sombrero de copa.

—¡Excelente! No esperaba menos de alguien con ese fuego en las venas —dijo antes de hacer un ademán de presentación, sacándose su sombrero de copa y realizando una breve reverencia—. Mi nombre es Dr. Bones, el médico brujo de Centaurea, y sería todo un placer poder ofrecerle un sacrificio con el que saciar toda esa energía.

Dijo esto antes de volver a colocarse el sombrero e indicarle con el dedo que lo siguiera.

—Vamos, el lugar del que hablo no queda muy lejos de aquí —dijo Bones antes de comenzar a caminar junto a Maki, avanzando por el camino que los llevaría hacia aquel misterioso lugar donde podría hacerse realidad el sueño de aquella chica violenta que había conocido hace apenas unos minutos.

Después de unos minutos, ambos llegaron a un café nocturno llamado Insomnia, el cual parecía un sitio relajado que permanecía abierto toda la noche. No había alcohol ni piratas borrachos listos para liarse a golpes por el más mínimo comentario, siendo un lugar que, extrañamente, no parecía encajar con la idea de peleas clandestinas.

—Espera un momento aquí, Maki. Tengo que hablar con alguien —dijo antes de acercarse a un hombre calvo y de gran tamaño, extrañamente más apropiado para un bar de mala muerte que para una cafetería nocturna donde sonaba una relajada tonada de jazz.

—Busco un café bastante cargado, si es posible que no me deje dormir hasta que salga el sol.

Tras decir esto, el hombre levantó la mirada, alzando una ceja al ver a aquella chica corpulenta y llena de cicatrices que se encontraba detrás de Bones.

—¿Mesa para dos? —preguntó el hombre, antes de que el médico brujo se girara para mirar a su compañera y luego volviera a hablarle a aquel sujeto de gran tamaño.

—No. A decir verdad, ella viene a moler café—dijo con una sonrisa cómplice.

El hombre asintió suavemente y les hizo un gesto para que lo siguieran, marchando los tres hacia la bodega del local. Allí, el hombre giró dos veces una palanca de una de las máquinas de café, provocando que una de las paredes se abriera, revelando unas escaleras de caracol que descendían hacia un lugar oculto tras la fachada de la cafetería.

—Síganme —dijo el hombre de manera cortante.

Al bajar las escaleras y atravesar un pasillo, se abrió ante ellos un gran tumulto de gente en lo que parecía ser un pequeño coliseo, con asientos de madera rodeando una arena donde dos hombres ensangrentados y malheridos se enfrentaban a golpes para diversión de los espectadores, que gritaban con pasión mientras sostenían los boletos de las apuestas. El ruido, la sangre y la violencia decoraban aquel lugar.

—¿Te gusta el lugar, Maki? —preguntó Bones, ladeando la cabeza para mirarla entre todo el caos que se desataba a su alrededor.


RE: De la discoteque a la cama. [Bones] [Pasado] - Maki D. Zen'in - 11-01-2026

Ciertamente era un tipo cuidadoso, manteniéndose siempre fuera del alcance de su arma… parecía intuir que era una bomba a punto de explotar. Aunque fueras amigo de Maki era difícil de manejar, impulsiva, altanera, mandona, un espécimen en verdadera extinción, una de las pocas mujeres de verdad empoderada y que luchaba por sus derechos, uno de ellos, el acostarse con quien se le daba la regalada gana pero había otro que le superaba con creces y era el golpear a diestra u siniestra a quien se le parece por delante por el solo hecho de que no le gustase el “Color” de su voz.

Había aprendido en muy poco tiempo, después de que se ganara esas marcas en la piel, que era difícil sobrevivir en las calles cuando se esa sola sin nada más que una guitarra y una katana medio hecha mierda. Fue abusada, golpeada y burlada muchas veces… pero solo un tiempo… pues en casi nada de tiempo fue capaz de voltear la situación, robar golpear, y abusar de todo aquel que parecía antes más fuerte que ella, nadie se salvaba ni el de mas arriba ni el de mas abajo. Aunque parecía cruel, malvada y autodestructiva, solo tomaba lo necesario para subsistir, para resistir, para lograr ver un día más allá del hoy.

Cada paso que dio fuera del abrazo de la oscuridad que se comía el faro cercano, Maki media la distancia, aquella que podría separarla de la vida y de la muerte. Era cauta… muy cauta y sabía que la noche traía terrores y ella no permitiría que la vuelvan a alcanzar para dejarla hecha pedazos, no lo permitiría. Nunca más. Al menos hasta que cumpliera su venganza y su sueño. —Bones?... curioso nombre?... … … creo que he estado en Centaurea más de alguna vez, eres medico de verdad o solo es un mote que tienes entre los tuyos?.— Indago incrédula por el nombre que le daba el muchacho que tenía alrededor de si un aura de misterio y ciertamente brujería. Le olía mal a Maki, muy mal. Pero creía ser más fuerte que cualquiera en estos momentos.

Las palabras del brujo eran hipnóticas y Maki no era muy lista, fácil de convencer, pero no de embaucar por ello le siguió, cada vez más cerca, hasta que por fin le pillo y le rodeo el brazo, así era más fácil encajarle una daga en las costillas si veía algo fuera de lo común, rayos sí que quería ver ese coliseo clandestino… seria como su sueño hecho pequeño en medio de la nada… al llegar un café… literario? Parecía cualquier mierda comunista menos un lugar donde partir huesos y tu valor se media según la cantidad de tus dientes faltantes. Sin previo aviso, el se separó y Maki puso ambos puños, cada uno al lado de cada cadera… si esto era un engaño. Bastaría con solo darle unos puñetazos a este tonto? cada paso que se alejaba de ella Maki pensaba en irse no sin antes partirle un poco el nombre al hombre. Por hacerle perder su tiempo claro.

No era tonta, era astuta, supo que todo esto era un lenguaje clave y bastante obvio en verdad, pero sí que era ingenioso, el la llamo y ella quiso detenerse… aguzo los ojos, era verdad? O solo intentarían reducirla en un callejón para robarle el hígado? Eso si se quedaría en un intento por que por dios no había fuerza de la naturaleza capaz de doblegar el espíritu combatiente de la muchacha quemada. Al fin dentro de la bodega vio como un mecanismo se activó y revelo una especie de escalinatas secretas. Unas donde el misterio y el aroma a sangre le llamaban paso a paso, desconfiaba pero cada vez menos… era… maravilloso casi como su sueño gente vitoreando, hombres sangrando, o que ya habían sangrado, vendajes, gritos emoción, lucha sudor… todo lo que Maki había soñado, aunque a pequeña escala, pues si su misión en el mundo era la de matar a estos imbéciles que mataron a su hermana, su gran sueño era crear un coliseo de batalla tan grande que requeriría una isla completa para llenarlo. Y una segunda plataforma, un barco tan grande como un estadio para las justas-

—Que… que si me gusta… me fascina…— Avanzo sin mirar nada mas que el gran espacio abierto central, aquel que seguro habia estado en grandes pruebas de fuerza, una sinfonía de huesos crujientes, piel desgarrada, contusiones y sangre sacrificada era lo que deseaba ver, lo que le llenaba el corazón y la excitaba, su pecho respiraba agitado… volvió sin mirar a Bones para agarrarle la manga de la ropa y quiso avanzar más y más, alrededor de la arena y finalmente llegar hasta algún lugar privilegiado. Mientras caminaba apartaba gente como si fuera una pala sacando nieve algunos tropezaban otros se resistían y nadie… nadie se quedaba en su camino.

Llego al frente de la arena con gran emoción y solo entonces volteo hacia huesitos… —Puedo… participar verdad?... cuales son las reglas? ¿Tu… tu participas?... hay… … … apuestas?— Dijo sacando de su bolsillo apretadísimo. Veinte mil berries arrugados en un puño, su emoción era evidente y podían saltar esas emociones a través de sus ojos cristalinos llenos de algo que parecía ser… ansias.


RE: De la discoteque a la cama. [Bones] [Pasado] - Dr.Bones - 18-01-2026

El bullicio de la multitud, mezclado con el choque de los golpes y las voces distorsionadas de los comentaristas que brotaban de las bocinas, hacía casi imposible escuchar algo más allá de unos cuantos metros. Aun así, Bones prestaba atención a cada palabra, guiando a ambos hacia los asientos más cercanos al ring que quedaban disponibles.

Él era, después de todo, un hijo de la calle. Un chico que había pasado demasiado tiempo con el sabor metálico de la sangre en la boca, aprendiendo a base de abusos que solo había dos opciones: morir o adaptarse. Ahora, sin embargo, parecía completamente moldeado por la bohemia y los barrios bajos, aquellos rincones donde la peor calaña —piratas, bandidos y despojos humanos— se reunía por las noches para saldar cuentas entre sangre, dinero y alcohol.
Cuando escuchó la pregunta de Maki, el médico brujo se giró con rapidez y le dedicó una sonrisa divertida.
—Créelo o no, no es solo un nombre para aparentar —dijo—. Me tomo mi trabajo muy en serio, sobre todo porque curar a estos tipos cuando salen despedazados me deja buenos dividendos.

Al notar la expresión de Maki, tan distinta a la de momentos antes, con los ojos brillantes y una emoción casi contagiosa mientras disparaba preguntas sin parar, Bones soltó una risa baja, entretenido por el cambio de actitud.
—Vamos por partes —añadió, intentando ordenar el caos—. Las reglas son simples: los combates son mano a mano, a menos que ambos participantes y el dueño acepten un duelo con armas. Salir del ring cuenta como derrota, y matar solo está permitido si los jueces lo deciden.

Hizo una breve pausa antes de continuar.

—Yo participé alguna vez, pero ahora soy el médico del lugar. Me necesitan más cerrando heridas que abriéndolas. Y sí, hay apuestas, por si te interesa. Ah, y muévete un poco a mi derecha.

Tomó a Maki del brazo y la apartó justo a tiempo, cuando uno de los combatientes fue golpeado con tal violencia que salió disparado fuera del ring. El cuerpo cayó pesadamente contra el concreto, ya medio inconsciente.
—Te dije que vigilaras su mano derecha, Paul —murmuró Bones, dándole un par de palmadas en el hombro al derrotado.
Luego le hizo una seña a Maki para que lo siguiera hacia una cabina amplia y apartada, custodiada por dos hombres enormes. Eran tan parecidos que bien podrían haber sido gemelos: macizos, de brazos cruzados y miradas hostiles, vigilando la puerta como perros de presa.

—Buenas noches, muchachos —saludó Bones, acercándose con Maki pisándole los talones—. Díganle al señor Montana que vengo a hablar con él.

Los dos gigantes se miraron entre sí antes de volver a clavar los ojos en el médico brujo.
—No creo que quieras ver al viejo Danny sin traer su dinero, Huesos —gruñó uno—. Si no, tendremos que tirar lo que quede de ti a la basura después de que nos ordene molerte a golpes hasta la muerte. ¡YAWAYAWAYAWA!
Ambos estallaron en carcajadas perfectamente sincronizadas. Bones los interrumpió lanzándoles dos cartas que pasaron rozándoles el rostro por apenas unos centímetros y las cuales se clavaron en la pared.

—Estoy bastante seguro de que Montana me dijo que aún tenía tiempo para encontrarle una solución —respondió con calma—. Así , si quieren conservar su trabajo, será mejor que se hagan a un lado. No querrán acabar como los últimos guardaespaldas de su jefe que acataron ordenes ¿verdad?.

Los gemelos gruñeron con rabia contenida. Las ganas de aplastarlo eran evidentes, pero sabían que nadie con negocios pendientes con Danny Montana podía ser tocado sin su permiso.

—Está adentro. Entra rápido —escupió uno de ellos—. De todas formas, ya tienes un pie en el ataúd, Huesos. gruño el segundo.

—No se preocupen —replicó Bones con una media sonrisa—. Siempre lo he tenido.

Cruzó la puerta hacia una habitación lujosa. Allí, un hombre calvo y rechoncho descansaba en un asiento de madera fina tapizado en rojo, a juego con su imponente escritorio.

—Ah, señor Bones —dijo el hombre con una voz cortante, amenazante y educada a la vez—. Espero que su visita sea para pagar lo que me debe.

—Algo así, señor —respondió—. Le he traído a una peleadora que podría generarle grandes beneficios.
Danny Montana guardó silencio durante unos segundos, luego suspiró con fastidio.

—Solo quiero mi dinero, Bones. No me interesan más peleadores de medio pelo.

—¡Ella no lo es! —replicó con firmeza—. De hecho, podría enfrentarse sin problemas a varios del ranking medio del torneo. Ante el rostro incredulo del hombre Bones prosiguió. — Créame, señor Montana: Maki es un diamante en bruto. Uno capaz de llenar butacas como nunca antes. He estado curando y sanado las heridas y huesos de  sus luchadores por mucho tiempo para saber cuando un peleador es verdaderanente especial.

Montana no parecía convencido, pero aun así llamó a su secretario, un hombre flaco de lentes gruesos, al que le habló con tono seco.

—Pon a esta chica contra Kassius. Si sobrevive dos rounds, le perdono la deuda a Bones y sáquenlo de la lista. Si no es asi, asegurense que se arrepienta de engañarme por lo que le quede de vida cuando lo torturen en el galpón.
Bones se quedo en el borde del alivio y la tension mientras escoltaban a ambos hacia los vestidores, donde Maki comenzaría a prepararse para la pelea que decidiría su destino.


RE: De la discoteque a la cama. [Bones] [Pasado] - Maki D. Zen'in - 26-01-2026

Era de fábula todo lo que vía frente a sus ojos, gente peleando por sus vidas, puños, patadas, incluso gritos de alegría y sufrimiento, todo lo que deseaba estaba frente a ella. solo debía mirar, dar un paseo con su mente, memorizar todo y no perderse detalles… hace unos segundos estaba decidida a robar algo, pasarla bien un rato y quizás irse a su barco a dormir… pero ahora solo deseaba pelear, sudar, crujir huesos y quizás encontrar un contrincante interesante. Todo esto le emocionaba y era una verdadera coincidencia que su sueño fuera efectivamente un coliseo de batalla, no móvil, una arena que fuera para el mundo, espectáculos tanto de fuerza como de talento.

Era el medico de una arena clandestina… que hermosa profesión, Maki le miro de arriba abajo con algo de incredulidad, creyendo que le tomaba el pelo… —No te ves como un verdadero doctor del bajo mundo…— Bueno no es el verdadero bajo mundo, pero era lo más parecido no tan alejado de la luz del sol. Porque al fin y al cabo meterse en asuntos de ese tipo si que era peligroso… sobre todo con tantos monstruos en el mar devorando a cuanto pirata con confianza se aventuraba a surcar los mares. Así crecían estas leyendas, matando a los más débiles y osados.

Las reglas eran simples, ganaba quien pegaba más fuerte o quien era más astuto. Lo de las armas no le llamaban tanto la atención pues el objetivo de estas pruebas de fuerza era siempre medirse, no matar. Para eso estaba el mar abierto, las calles llenas de desdichados con malditos bastardos que solo buscaban robar, matar y violar. Con esos ella no tenía compasión, pero matar en una prueba de fuerza le resultaba fuera de su radar.  Aun así. La lucha le calentaba la sangre, el alma salía disparada y no quería perderse ningún detalle. Asentía ante cada palabra del doctor

Mierda… casi aplastada por una gran mole de músculos ensangrentado vapuleado, hecho pedazos con el cabello revuelto los puños llenos de sangre. Cayo justo al lado, pudo sentir el hedor de la derrota en sus fosas nasales y la emoción inundo el corazón y el pecho de Maki… sus ojos desorbitados, enloquecidos y decididos aprobarse se movieron entre el derrotado y el vencedor. Entre los puños de ambos y su pasión. Todo le embargaba eran sensaciones que no podía dejar pasar. Le dio un consejo… también luchaba… claro lo había mencionado.

Le hizo seguirle y ella como un cachorrito adoptado le siguió, sin apartar la vista del vencedor, un hombre grande… no en tamaño quizás, pero si en bravura, en emoción… su sonrisa llena de sangre sus cabellos alborotados igualmente le dotaban de una belleza que solo una enferma como Maki podría apreciar. Sintió algo, algo raro, como… excitación. No la sexual, sino de aquella que te emociona por hacer. ¿De verdad tenían pensado dejarla participar?... era una locura, pero no tanto pues estas arenas si que se necesitan insumos, y esos insumos son carne joven, nueva y dispuesta a perder un trozo solo por las risas.

Vaya parece que no le tenían en tanta estima pues el par le amenaza con risas y dichos que en otro momento solo habría desencadenado en una pelea, el puño de Maki se enfundo en su bolsillo, jamás lo hacía jamás se contenía, menos cuando amenazaban a su nuevo mejor amigo.

Abrió la boca para morder el ego de los malditos, pero el huesudo se encargó el mismo. Nada le gustaba más a ella que un hombre que peleaba sus propias batallas. Le resultaba erótico y satisfactorio pues de esos no habían muchos, pasivos, que se dejaban manipular que seguían las reglas y que solo se volvían violentos cuando no tenían más opción. En fin… odiaba a los malditos marines y a sus aliados. Eran lo peor y representaba todo lo que ella detestaba.

Así que ese era su plan… ofrecerla como luchadora… claro… se veía como una, se movía, hablaba y desconfiaba como una, pero como podría saber el doctor que era una buena? ¿Solo confiaba o le conocía de antes?... Maki tenía una memoria horrenda para los nombres, un poco menos para los rostros… si, no creía conocerlo de nada, pero aseguraba que era la mejor… Maki entrecerró los ojos ante sus dichos, pero ya lo arreglaría después.

Cuando salieron de la habitación, en los vestidores… Maki se acerca al doctor… su rostro demuestra una sonrisa, pero como si fuera el mismísimo diablo su mano izquierda se mueve veloz como el relámpago, su objetivo el hombro derecho de él, agarrando con fuerza pone su antebrazo presionando contra el cuello de para azotarlo contra el muro… su daga, oculta entre las ropas danza entre la brumosa hostilidad. —Que es esto? ¿Una trampa? Quieres que pague tus deudas hijo de puta?... esto me agrada, claro, pero no soy el juguete de nadie… dame solo un motivo para que tus tripas no se vuelvan el festín de los gusanos que pululan esta mierda de arena!!!.— No le molestaba luchar a Maki, pero si que la utilizasen para fines ocultos, la mentira, las acciones en las sombras. Eran siempre sucias y Maki siempre iba de frente.


RE: De la discoteque a la cama. [Bones] [Pasado] - Dr.Bones - 26-01-2026

Bones observó a la chica con el ojo clínico que había afinado en los peores lugares posibles. No era solo una luchadora más: en ella veía una salida, una oportunidad concreta para liberarse de las deudas que lo mantenían encadenado al inframundo. Su cuerpo, duro y definido, era el resultado de años de trabajo intenso, de golpes recibidos y devueltos, de una disciplina que no se improvisa. Aquella complexión no pertenecía a una novata; le recordaba más bien a un veterano gato callejero, alguien que había sobrevivido demasiado tiempo como para no saber morder cuando era necesario.
Al médico brujo no se le escapaban esos detalles. Sabía exactamente a quién ofrecerle oportunidades y a quién no, especialmente cuando se trataba de peleas cruentas en celdas sin nombre, donde el error más pequeño se pagaba con sangre. Después de todo, fue en un lugar como ese donde se había ganado su posición como doctor personal de aquel mafioso. No por talento académico, sino por saber coser carne rota bajo presión y guardar silencio cuando convenía.

—Soy médico brujo —dijo con tranquilidad—, aunque puedo jurarle que hago mi trabajo a la perfección.
El resto de la conversación con Montana fluyó con una naturalidad incómoda. Las cláusulas y los acuerdos de la lucha de Maki se establecieron sin rodeos: porcentajes, condiciones, silencios obligatorios. Nada que no pudiera resolverse con un apretón de manos y miradas cargadas de segundas intenciones. Antes de dirigirse a los vestidores, Bones fue el primero en abandonar la sala.

Al salir, un extraño déjà vu lo asaltó sin previo aviso. Por momentos, el rostro de Maki se superponía con el de alguien más, alguien de su pasado que su mente se negaba a enfocar del todo. La sensación fue breve, pero persistente, como un eco que se resiste a desaparecer.

Mientras avanzaba por el pasillo, aún atrapado en esos recuerdos difusos, sintió de pronto unas manos posarse sobre su hombro. Reaccionó al instante. Su cuerpo se movió antes que su mente: giró, bloqueó y adoptó una postura defensiva que dejaba claro que no estaba tan oxidado como aparentaba. La acción confirmó lo que había dicho antes: su participación en aquel torneo no era solo una formalidad, y su aspiración a convertirse en médico oficial del circuito no era un delirio. Aun así, quedó en una posición incómoda, atrapado entre la fuerza de Maki y el estrecho margen que tenía para maniobrar.
—Vaya —dijo, sin perder la calma pese a la presión del agarre—, al parecer eres tú la que no entiende cómo funciona todo en el bajo mundo, Maki.

Ella era rápida, mucho más de lo que había anticipado. Sin embargo, en ese momento Bones no tenía ninguna intención de escalar el conflicto. No allí.

—Aquí todo tiene un precio que sí o sí se tiene que pagar —continuó—. Todos están en deuda con alguien. Yo no soy la excepción, y necesito saldar la mía.

Al decirlo, la imagen de una chica de su pasado cruzó su mente. Una sonrisa borrosa, atrapada entre recuerdos incompletos y emociones mal enterradas. No sabía por qué ese déjà vu insistía en aparecer al mirar a Maki, pero le resultaba inquietante.
El moreno giró la cabeza, invitándola a mirar el coliseo improvisado que se abría ante ellos. Gritos, apuestas, el olor metálico de la sangre mezclado con sudor y euforia. Aquello era el verdadero corazón del lugar.

—¿Acaso te he mentido sobre este lugar? —preguntó—. Te traje a un sitio que sabía que te agradaría conocer. Un paraíso para quienes viven de esto. Ahora bien, si te sientes estafada con lo que te prometí a cambio de apostar unos cuantos dólares a tu favor para que llegues a la final —admitió sin vergüenza— todavía estás a tiempo de no pelear y volver a robar cafés calientes a chicas desprevenidas en la calle.

Sabía que sonaba cruel, pero en los barrios bajos los tratos nunca se sellan con palabras limpias. Justo entonces, los tambores comenzaron a retumbar, llamando a los nuevos contendientes. El ruido atravesó el aire como un aviso inevitable.
El momento había llegado.
Todo dependía de Maki.

—¿Y bien? —dijo finalmente—. Es tu decisión si aceptas las condiciones.


RE: De la discoteque a la cama. [Bones] [Pasado] - Maki D. Zen'in - 08-02-2026

Siempre fue violenta… o lo que recuerda por que en su época de instrucción militar en la marina no recordaba mucho, parecía como que aquel incidente donde resulto quemada y su hermana presuntamente muerta, le hubiera borrado años de vida. Tenía algunos recuerdos comunes con Mai, pero no muchos, con su padre un montón, de su madre casi nada, aunque ella era quien cuidaba recuerda vagamente más de Maki. Era raro, como una mezcla de recuerdos alborotados.

Intentaba mirarlo detenidamente pero inútil, una condena al olvido era conocer a Maki, pues ella tenia en su mente espacio para otro tipo de recuerdos, entre ellos, mantenía frescos las notas, la música que danzaba en su cabeza activando motores y calentando ideas. Se decía a si misma que cuando conocía a alguien, inmediatamente y como en paralelo comenzaba a elucubrar una canción, un tema y una tonada para rememorar el momento. Para marcarlo en su mente y en su corazón como un momento especial. Siempre era más fácil recordar rostros. Pero ella no funcionaba así. Siempre fue destinada a ir por el camino difícil.

La fuerza de Maki era muy superior a la de él. Pero igualmente se movió, reacciono, como era natural cuando una pantera esmeralda te ataca. No le iba a hacer daño, para que?. Pero si estaba en busca de respuestas y ver que podía sacar de ello era clave. JAMAS perdía oportunidad de agendarse algo de dinero o por lo menos una cena gratis, aunque no comía mucho, bebía como campeona olímpica. El agarre aflojo poco a poco hasta que finalmente le soltó, era verdad que eso ocurría en los bajos fondos, en las cloacas de todas las islas, pero esto no era el bajo mundo, era solamente un bajo la mesa… aun así era ilegal todo. Y Maki amaba lo ilegal y si en el proceso podía partir algunas columnas. Que mejor. —… … … no… no lo sé… … … no soy tan lista.— El lugar era espectacular debía decirlo, aunque era improvisado pues si la ley descubría esto seria la perdida de una inversión gigantesca, Aun así, el cuadrilátero era decente, solido, las sillas, lo que se espera. De plástico y un palco en las alturas donde los dorados señores con relojes, copas de plata y mujeres de plástico se alzaban como dioses.

—Hey soquete!! No disfruto robarles el café a gordas nerds… solo… solo estaba en el lugar incorrecto en el momento incorrecto… pero jjajajajajjajaja… viste el terror en su rostro? No le iba a hacer daño, pero. Odio a la gente que no lidia con sus propios problemas. A los que huyen a la primera. Me… … … desesperan— Finalmente le soltó y se giro hacia la arena mientras con sus resplandecientes ojos dorados miraba con emoción las apuestas que corrían como manantiales de vida en las gradas.

Ante su pregunta final… ella dudo, retrocedió, se toco la barbilla con el índice pera pensar bajándola casi hasta tocar su pecho y de pronto lazo la mirada a Bones.

Doce minutos después Maki se miraba a un espejo de pie, largo, grande, manchado de sangre y otros fluidos… estaba desnuda… solo con sus manos atadas con vendas… cada vuelta le llenaba de emoción, cada apriete le sulfuraba la sangre. Cada nudo le emocionaba… cuando ambas manos estuvieron vendadas… golpeo un puño con otro y la emoción salto al aire. Se puso los pantalones cortos verdes. Una camiseta sin mangas, sin sujetador. Así era más fácil moverse, menos apretada, más rápida decía ella. y con los pies desnudos. Amaba sentir la sangre y el dolor entre sus pies cuando pateaba. Cuando lastimaba a otros. Era su segunda cosa favorita después de hacer el amor.

Sin decir una palabra se encontró de frente con Bones… mierda… estuvo ahí todo el tiempo?... quizás… da igual. —Solo apunta a quien debo partirle la cara… paguemos esa deuda para que quedes en deuda conmigo.— Dijo caminando hacia la arena… sus expectativas: Que le partieran el hocico.


RE: De la discoteque a la cama. [Bones] [Pasado] - Dr.Bones - 20-02-2026

El agarre de aquella chica era impresionante. No era solo fuerza: era técnica, disciplina, constancia. Su cuerpo hablaba de años de trabajo meticuloso, de sacrificio silencioso… algo que contrastaba violentamente con la imagen desesperada y hambrienta que había proyectado la primera vez que la vio.

¿En qué punto esa figura del pasado y esta mujer frente a él se habían convertido en dos piezas que no lograba encajar?
Era un rompecabezas que todavía no podía ordenar. Aun así, esperaba que ella entendiera algo esencial: él también tenía cuentas que saldar. Y después de todo, los piratas no viven de caridad.
Cuando Maki lo soltó, Bones se incorporó con elegancia contenida, llevándose la mano al costado del cuello donde aún sentía la presión de aquel agarre sorpresivo.

—Debo admitir que con esa cara rechoncha la pobre chica parecia una ardilla a punto de ser arrollada por un camión… pffh… Ewahahaha~

Su risa icónica se deslizó ligera, casi musical, mientras ella giraba la vista hacia el coliseo. Los combates estaban por comenzar. El tiempo se comprimía y él debía actuar con rapidez si quería que se integrara con el resto de los peleadores.
No supo exactamente cómo, pero en apenas doce minutos ya había conseguido un camerino.
Desde allí la observó.

Maki comenzó a vendar sus manos con una meticulosidad casi ritual. Daba vueltas firmes alrededor de cada dedo, cubría cada espacio entre ellos, asegurando la estructura como si preparara un arma. No era un simple vendaje: era una declaración de intención.

Luego vino lo inesperado.

Se preparó completamente desnuda.

Bones no apartó la mirada. No iba a fingir que lo haría.

Las cicatrices que cruzaban su piel no eran adornos; eran recuerdos. Combates antiguos. Historias que no necesitaban palabras. La musculatura definida de su espalda se marcaba con cada movimiento, los tendones se tensaban hacia los brazos, el abdomen firme, el pecho erguido. No era un cuerpo decorativo: era una herramienta forjada en violencia y esfuerzo.

La luz del camerino oscilaba suavemente, proyectando sombras que recorrían sus formas como si la escena estuviera pintada al óleo. Él la observaba en silencio, pensativo.
No había duda: podía vencer al rey de los iniciados.

Kassius. -Susurro.-

Un hombre que se apoyaba en sus cuatro metros de altura y una fuerza bruta casi grotesca. Un híbrido entre hombre y gorila cuya sola presencia intimidaba. Durante dos meses nadie había logrado derrotarlo, y el pozo de apuestas había crecido como una bestia hambrienta.

Pero la fuerza sin estrategia era apenas potencia animal.

Cuando Maki comenzó a vestirse, el momento se rompió. Ella quedó frente a él, todavía desnuda un segundo más de lo necesario. Bones bajó la mirada con deliberada lentitud antes de volver a hablar con tono jovial.

—Veo que estás lista para salir ahí afuera. Recuerda: tres combates. Y luego Kassius.

Se giró hacia la arena, donde el palco del dueño dominaba el centro como el ojo de un depredador.

—Confía demasiado en su tamaño y en su fuerza. Eso es todo lo que tiene. Rompe su equilibrio, no su cuerpo.

Los tambores resonaron. Era la señal.

El escenario no estaba hecho de materiales lujosos, pero su estructura imponía respeto: veinte hileras de asientos

descendían en perpendicular hacia el corazón de la arena. El bullicio vibraba como electricidad contenida. Era un templo de contacto físico, sangre y espectáculo.
Cuando salieron, el público estalló.
Confeti, pancartas, vítores. Nombres de campeones colgaban como reliquias del pasado. Resultaba difícil creer que todo aquello existiera bajo un simple café de recreación.
Entonces el presentador apareció: rubio, elegante, camisa blanca impecable.
Tomó el micrófono.

—¡SALUDEN! ¡A LOS QUE VIENEN A MORIR!

La frase era ceremonial… aunque no del todo falsa. Algunos no salían caminando de allí. Para muchos, aquella arena era su Valhalla personal.

Antes de que Maki subiera, Bones le tomó el hombro para susurrar algo en su oído.

—Diviértete.

Y desapareció entre la multitud.
Se dirigió al sector reservado donde lo esperaba Danny Montana.

—Espero que esa chica sea todo lo que prometes. Es tu único boleto para no terminar con mis manos dentro de tus entrañas.

El hombre parecía un abuelo inofensivo de suéter sobrio. No lo era. Movía redes criminales con una eficiencia aterradora.
—Lo será, señor. Mis ojos no se equivocan cuando reconocen potencial.

Seguro por fuera. Consciente por dentro de que el torneo ocultaba trampas y viejas tradiciones poco honorables.

—Eres un chico dulce, Bones. Vamos… come algo del buffet.

El primer combate fue explosivo: capoeira contra wrestling. Fuerza contra fluidez. Cuando el luchador intentó asfixiarlo, el capoeirista giró la cadera con precisión quirúrgica y lanzó una patada giratoria que impactó seco en la cabeza. El gigante cayó inconsciente.

El público lo vitoreó. Era un ex campeón que intentaba regresar a la cima. Una cicatriz horizontal cruzaba su nariz hasta la mejilla, testimonio de una caída anterior.

Luego llegó el turno.

El presentador alzó la voz.

—¡HOY HAY CARNE FRESCA!

El público rugió.

—No sabemos mucho de esta chica. Cuerpo esculpido por el diablo, instinto animal… y parece que le gusta molestar a… —miró la tarjeta— ¿Gorditas nerds?

Las risas se pudieron escuchar por todo el estadio, una simple suma de ultimo minuto por parte del medico brujo que de seguro sabría que tendría consecuencias por aquello. 

—¡Con 1,75 y 65 kilos de pura violencia… la chica salvaje… MAKI!

La arena explotó en ruido.

Bones observaba atento, con una sonrisa ladeada.

—Heh…Gorditas nerd. Me va a matar después.

Confeti volaba. La nueva guerrera hacía su debut.
Y el juego apenas comenzaba.