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Castigo y reprension [Lana] [Pasado] +18 - Versión para impresión

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Castigo y reprension [Lana] [Pasado] +18 - Maki D. Zen'in - 23-12-2025

Los Zen´in siempre han sido partidarios de la justicia, pero no todos siempre siguen el camino de la verdad. Aunque era resistente a las llamas, lo sabía por que pocas veces retrocedía ante el fulgor de cualquier arma, de cualquier persona y de cualquier fuente de fulgor. Pero Samba este día le ponía a prueba. Sentía derretirse cada centímetro de su piel y sudaba profusamente, aunque no era una debilidad estar expuesta a estas temperaturas sí que no le agradaba… caminaba buscando a un comerciante que supuestamente mantenía un mapa de los mares, amaba el océano y la música relacionada con ella. Últimamente había escuchado mucho de esta zona y también rumores de una hermosa joya perdida entre lo que suponían algunos salvajes. no era el tipo de mujer tranquila, por ello decidió ir por su cuenta para encontrarla. Quería darle un regalo a su hermana, y esperaba… dios… lo había olvidado… su hermana había muerto… se detuvo… se agacho… había perdido la fuerza, se sentía estúpida… se agarro la cara con la palma y quiso sentir el dolor recorrer su piel dándole escalofríos.
 
Apretó sus labios, sus lagrimas quisieron aflorar… para su tumba, no para su cuerpo, quería algo para adornar su tumba y que nadie la olvidara jamás… a la gran Mai Zen´in. Antes de ir a la selva se detuvo en varias tiendas, cosas que le subieron el ánimo se desplegaron a su alrededor… helados, bebidas frías, raspados y todo tipo de dulces fríos, era un infierno en vida estar ahí con esa temperatura y más encima con tanto dulce… se tocó el estómago… tenía hambre y antojos… fue entonces que vio algo que le removió las entrañas. El forcejeo de una mujer y un hombre… su piel tostada y sus labios palpitantes mientras hablaba le clavaban la mente de la tostada con patas… una escoria sin duda…

-Señorita venga… Ven… venga vamos… Maldita sea si no quieres que te marque la piel… estúpida!- Intimido el hombretón al tiempo que de entre sus ropas sutilmente mostraba una daga resplandeciente a la muchacha… y su risa se intensifico.

Maki no necesito ninguna señal ni advertencia… tomo a la muchacha del hombro y aparto al otro hombre… con una violencia que nadie creyó posible. Camino junto con la chica un par de pasos… —Mi nombre es Maki… de los Zen´in, siento que tenga que pasar por este tipo de cosas pero el caos de estos días dicta que al menos una belleza como la que ostenta tenga a su lado al menos a un hombre de armas…— Recomendó la peliverde apurando el paso de la muchacha con su palma hacia el frente para que se retire del lugar. Entonces volteo apenas su rostro para ver al oscuro comerciante… que se agarraba la muñeca.

AAAARRRRRRRGGGGHHHHHHH HIJA DE PUTA …. MI MANO!!!!
 
 Gritó el comerciante agarrándose la muñeca donde hace unos segundos estaba su mano… la cual ahora estaba en el suelo empapada de sangre, los sollozos eran profundos y el dolor punzante y constante. Ella se detuvo y miro a los demás comerciantes de pies a cabeza, los rostros nerviosos e iracundos -Hoy el precio es una mano malvada… dame las gracias pobre criatura inferior… esa mano malvada casi hace que caigas en el pecado más grande… quitarle a libertad a otro…. Mañana el precio subirá y que esa mano no se mueva… ahora es mía… si vuelvo y no está en su lugar… terminare de examinar si hay más mal oculto en tu interior… comerciante.— dijo Maki posando su mano en su Espada, la guardada en su guitarra mientras guardaba la daga que había cortado como un relámpago una mano osada.

Con ese movimiento los comerciantes comenzaron a ocuparse de sus propios asuntos y voltearon nerviosos haciendo como que no conocían al degenerado que desde ahora le llamarían “Mano Quemada” y el viejo más tarde, cambiaria el muñón por un gancho dorado y contaría a todos los que le compraban como perdió la mano en un combate cerrado contra un monstruo pirata de mar cuando la realidad dictaba que le habían cortado la mano con una daga.

Ella continúo caminando tratando de que la mujer no se detuviese… aunque parecía superfuerte, el calor no le dejaba fuerzas ni para hilar dos apalabras más. Entonces se detuvo y con una pequeña reverencia con la cabeza le hizo un ademan de retirarse a continuar con la búsqueda de aquellas cosas que le servirían para ir a la selva un poco más segura.


RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] - Lana - 27-12-2025

Desde la mañana mi día comenzó con unas monjas morenasas despertándome en mi habitación del templo, que comparto con ellas, para llevarme a un tipo de “castigo” que la iglesia tenía preparado para mi porque otro grupo de monjas me encontraron la noche anterior tirada en un bar todo destruido, hecho un caos, pero no me acuerdo, luego me dijeron que hubo un testigo que describió que la tipa era una blancucha y rubia, la más parecida esas características era yo y que tenía que aprender a comportarme, pero qué quieren de mí si a mí me gusta hacer lo que quiera. Y me vistieron, porque sí que aman vestirme, no recuerdo la última vez que me dejaron cambiarme de ropa, eligieron colocarme una túnica negra transparente, por suerte era transparente y delgada, no soportaría este calor de mierda, tapaba todo mi cuerpo, llegaba hasta abajo de los talones, así no afecta que el sol me quemara la piel, pero mis rodillas están hinchadas y rojas por estar horas arrodillada en una cuestión de madera dentro de un vacío salón.

No sé cuánto tiempo me iban a tener allí, comportándome como una chica buena en medio del maldito silencio, como si eso me va a hacer cambiar, pero un poco emputecida quedé con que me hayan obligado a realizar costumbres de monjas, no sé por qué no me puse a robarles cosas brillantes, ya que tienen muchas, pero lo que he hecho es darles lo que las monjas de esta iglesia quieren… por su amabilidad tal vez… ¡pero mis rodillas! Quedaron rojas por esperar a que alguien llegara para detener mi castigo y aún así eso no pasó. Claro que no, entonces aburrida del tema salí del salón, traspasando el telón de la entrada y afuera sentí como el aire fresco de este caliente ambiente me golpeó la cara y mientras exhalaba con libertad… ¡Pam! Una monja apareció frente a mí colocándome a la fuerza una caja grande en mis manos.

—Que bueno verte aquí, querida hermana. Necesito tu ayuda, esta caja está llena de frutas recién cosechadas de los árboles que has plantado en nuestro jardín… Estamos tan agradecidas, ¿puedes procurar salir a las calles para dárselo a quien quiera? Les vendrá bien con este calor. Por favor—
Dijo la amable mujer, y al terminar me plantó un dulce beso en la mejilla, solo eso me sacó una sonrisa tonta y me dio energías para aceptar esa tarea.

A las afueras, caminé por las calles con la caja de frutas en brazos, lo mejor era pasearse por donde hubiese más multitud, así podría terminar mi tarea tan rápido como pudiese, aunque también, cuando vi a los vendedores en sus puestos, se me ocurrió una idea de cómo terminar la tarea más rápido. Me detuve ahí mismo, en medio de la calle para abrir la caja y vi las frutas, tenían un color muy vivido senti su olor y frescura con la nariz, sin necesidad de acercarlas. Se me hizo agua en la boca y obviamente tomé una para comenzar a comerla, estaba deliciosa, por lo que al terminarla tomé otra fruta más. Era suave y se me caía el jugo por los dedos y sobre mi túnica encima de mis tetas. Gracias túnica que me mantiene limpia. Estaba disfrutando tan bien, cuando de repente escuché un chillido extraño, vi las caras de los demás que también parecían haber escuchado lo mismo que yo, pues estaban buscando de dónde venía el sonido. Por curiosidad, cerré la caja y volví a caminar para avanzar hasta saber con qué me iba a encontrar. Mientras avanzaba por la calle, escuché a algunos vendedores hablar de una pelea y de una chica blancucha. Ahh pero ojalá no se estén confundiendo de mí, porque me voy a ganar otro castigo, aquí la mayoría son morenazos y pocos blancuchas como yo. Mierda, tenía que acercarme hasta ver de quién se trataba para que no me pudiesen culpar de la “pelea” random de la que hablaban los comerciantes.

Avancé olvidando entregar frutas al resto y llegué a lo que parecía ser el lugar en donde ocurrió lo que contaban los demás sobre un hombre escandaloso y una mujer que al parecer lo dejó llorando tras enseñarle una lección. ¿Una mujer hizo eso? No es fácil llamar la atención de esta gente y Ia curiosidad de admiración creció. ¿Dónde podría encontrarla? Mi cara de curiosidad llamó la atención a uno de los que estaban contando el chisme y me dijo

—Hola hermana, eres igual a la chica, tiene tu mismo tono de piel, pero con un cabello verde, la hubieses visto, parecía el diablo encarnado, deberías tener cuidado cuando camines por allá—
Me indicó este camino y advirtiéndome del supuesto peligro, pero no me daba miedo, solo asentí con la cabeza y seguí con la caja de frutas en mis brazos por donde el señor extraño bueno pal chisme me dijo que tuviese cuidado.

Y al fin, entre las personas, vi el cabello de pasto y la espalda ancha de la mujer, me dijeron que era una mujer, pero ¿y si solo es un hombre con cabello largo y aspecto femenino?

—¡Oye, tú!— le grité a ver si me hace caso —Oye chica con cabeza de pasto y músculos estúpidamente sexys, detente, deja de caminar. Tengo fruta fresca y jugosa ¿quieres?—

Le gritaba mientras me acercaba detrás de ella y sentí como el maldito calor me hacía sudar con la túnica de monja y mis gotas de sudor resbalaban por mi piel y mis tetas, estaba cansada, no quería correr ni gritar más de lo necesario. Esperaba que la mujer extraña de aspecto extraño me pudiese escuchar, sino me daban unas ganas de tirarle frutas encima de su cabeza, pero estaban tan ricas, que eso sería una mala idea.


RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] - Maki D. Zen'in - 29-12-2025

Maki andaba de malas pulgas, le molestaba demasiado los abusos de todo tipo y mas cuando no era ella misma quien lo hacia con todos los que se portaban mal o simplemente para imponer orden, generalmente no aplicaba esta brutalidad de castigo, pero cuando se pasaban de la raya como este mercader que se creía un donjuán pues aplicaba algo sádico… con eso aprenderá y jamás volverá a usar esa mano malvada.

El tumulto se escandalizo de la atrocidad, el desmembramiento del mercader solo hizo que deseara venganza, dolor, tortura, abusos y todo lo malo del mundo contra su atacante, aunque no vio su movimiento era obvio que ella había usado una habilidad extraordinaria… piratas o bandidos… su mente retrocedió, pero con la amenaza que le siguió acepto rápidamente su destino. Días después le contaría su lucha contra una banda de piratas a todos sus compañeros que no vieron la escena. Diría que se enfrento al mas malo pirata y que solo le cortaron la mano. Una que dejo ahí en el suelo como un símbolo de resistencia ante los malvados. Desde ese día le llamarían el manco defensor.
Paradójicamente desde ese día las ventas del mercader se quintuplicaron y la historia de su valentía pareció causar un efecto positivo en el… perder su mano fue lo mejor que le paso en toda la vida, el cual reemplazo por un gran garfio con una función de daga oculta. Para abrir cartas de admiradores de toda la ciudad.

La mirada de Maki danzo alrededor de las vistas de los demás comerciantes y sus guardias, por que seguro que podría haber alguno mas valiente… murmullos, palabras escuetas, símbolos de manos, dignos de asco, caras contorsionadas, pero solo vasto un chasqueo de su lengua para que todos se callasen mirando a otro lado y continuando con la algarabía se volvió a la mujer atacada pero ya no había rastro de ella. Así que solo comenzó a caminar… en dirección quizás a otra tienda para encontrar lo que buscaba.

Alguien le llamo y sintió el dolor de vencer a otro más. de marcar con fuego y acero el rostro de algún guardia… voz… femenina. Claro. No podía ser otra, los hombres son unos cobardes sobre todo cuando ven brutalidad en las acciones de una chica empoderada. Por ello las sumisas, las lerdas y las pequeñas eran atacadas.

—Que si… quiero que?... qui… quien eres tu?... la iglesia?— su rostro inicialmente estaba marcado por la contradicción, pero apenas vio que era la iglesia montón en furia… una que nunca se apagaría. Una vez mas la iglesia le importunaría, cuando conoció a la loba le persiguieron quisieron matarla o peor aun quitarle la libertad.

Se volteo completamente y se acerco a ella con furia. Y antes que volviera a abrir la boca, le dio una bofeteada con toda su fuerza… a pesar de todo no era una desgraciada para apuñalarla… —OTRA VEZ LA MALDITA IGLESIA ME IMPORTUNA? ALEJATE O TE MATARE MONHA DE MIERDA.— No dejo que cayese al suelo, no, le agarro por el vestido, pero entonces lo noto… —Espera… tu… no eres monja…— Lo noto porque estaba empapada, el vestido era algo así como mas una mortaja que otra cosa, entonces la soltó, sintió algo de remordimiento por la bofetada, su traje estaba húmedo, podía ver sus pechos mojados por ello, la caja de frutas  se cayo y rodaron por el suelo a su suerte… Maki entonces  deseo no haber sido tan impulsiva pero entonces vio como se acercaban  verdaderas monjas pero que mierda… sus trajes si ahora eran diferentes, como es que los confundió.

Tal como la primera, la que confundió, no dejo que ella hablase... un revés de la palma le hizo sangrar la boca y rodo por el suelo, un monje, uno guerrero quiso hablar con el acero de su espada… pero Maki se agacho rápidamente su mano se lanzo al mango de su espada… pero pensó que era demasiado. Cuando se levanto cambio al de su guitarra y sonó un Sonoro do mayor al impactar su guitarra contra la cabeza del monje que cayo después de una vuelta sobre su propio centro.

—Soy… Maki… no soy una salvadora... ni una heroina... pero... eres una prisionera?... vamos… ven conmigo si quieres vivir.— Los dos monjes se retorcían de dolor en el suelo y Maki extendía su mano a la enclaustrada contra su voluntad… deseaba llevarla a un lugar seguro, pues ella misma fue víctima antes de este tipo de organizaciones malévolas. Aunque parecía que la más malévola de la ciudad era ella misma.


RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] - Lana - 31-12-2025

Seguí a esa mujer desconocida de cabello como si se hubiese colocado pasto a propósito encima de su cabeza, la pelipasto, ¿será así? Tenía que comprobarlo más de cerca, por eso y por otras razones es que me acercaba a ella, sin preocuparme demasiado de las advertencias que me había dado el hombre del mercado, porque el miedo, por más que lo sintiese, me impulsaba a conseguir con lo que quería en vez de alejarme y tener cuidado, por el contrario, me llamaba mucho la atención, bueno, con que se trate de una mujer que deje la cagada en algún lugar o simplemente su presencia la hace notar como una tipa empoderada, que no pide permiso ni disculpas, siempre me va ha llamar la atención. No me acercaba a ella para analizarla o juzgarla o entenderla, no me importaba si lo que hizo estuvo bien o mal, y yo no soy quien pueda hablar de comportamientos… solo quería que me escuchara para entregarle una fruta fresca y jugosa de la caja que llevaba.

Mientras tanto, mis ojos no se quedaban quietos. Recorrí todo su cuerpo, quedándome atrapada en su hermoso culo, porque era imposible no notarlo si se le marcaba a cada paso que daba y no me sentí culpable ni avergonzada, solo agradecida de que al menos, después de horas de castigo, de rollidas y en silencio haya sido en vano para ver algo tan lindo. Pero no se si gritarle era buena idea. Por un momento pensé que tal vez no me iba a escuchar nunca, incluso se me cruzó la idea de que la mujer pelipasto podía ser sorda, estaba por frustrarme y tirarle una fruta en su cabeza de, pero cuando la vi detenerse y comenzó a girarse, entendí que conseguí lo que buscaba, aunque no sabía que el resultado iba a ser muy diferente de la manera que deseaba. Porque cuando ella se acercó a mí, todo cambió por unos segundos, y en esos segundos noté la diferencia entre nosotras, sus pechos invadían mi espacio personal. Sus pechos son intimidantes, pero no retrocedí, me quedé quieta con la caja de frutas contra mi cuerpo, ¿será por susto o por admiración? No lo sabía, pero no alcancé a procesar nada más cuando sentí su abofeteada llegar tan rápido, sin aviso, y el golpe me dejó con la mente en blanco, escuchando, por un momento, un pitido largo en medio de un silencio… “piiiii”… Fue tan raro, como si me hubiese dado un momento de lucidez en la que no comprendí para nada su razón de su golpe.

Su abofeteada me terminó sacando un gemido involuntario y perdí el equilibrio, soltando la caja de frutas que cayó al suelo… ¡Ay no mis frutas! Las frutas quedaron desparramadas en el suelo, que triste. También sentí mi cuerpo que se iba a caer, pero eso no pasó, porque la tipa, quien me había abofeteado, me agarró de mi túnica. La observé, con mi respiración que se volvió más agitada, mientras notaba como esa mujer me sostenía, actuando de forma contradictoria que no lograba entender, tal vez debajo de toda esa fachada de musculitos hermosos, también había otra cosa como… unos cuantos malos recuerdos. Vaya, ¿acaso también está viendo mis pechos? Esta bien… que las vea. No pude reaccionar, me dejó sin poder darme tiempo para decirle una palabra, tan solo me sonrojé, tenía un mezcla en mi interior entre emputecerme y devolverle el golpe, preferí esperar… esperar a devolverle el golpe cuando estemos en un lugar más tranquilo.

De repente, comenzaron a aparecer otras figuras, monjes grandes, musculosos, no sé por que venían a pelear, pero como yo andaba re tonta después de lo que sucedió, fue solo ella, la pelipasto, quien reaccionó primero y en poco tiempo ya habia acabado con algunos. Fue entonces cuando su atención volvió de nuevo hacia mí y al escucharla preguntarme si era una prisionera… me quedé pensando… y es que en la iglesia, las monjas me vestían como querían, me bañaban y si, a veces ni siquiera podía salir… Sí, me sentia prisionera, pero no lo era… sin embargo, cuando esta mujer me acercó su mano y vi sus marcas en su piel… Decidí mentirle. Sin decirle nada, me limité a admitir con la cabeza con un gesto de mujer sumisa, aunque no lo fuese, solo con el movimiento de cabeza le respondí a su pregunta.. de que sí, sí era prisionera, y al sentir con mis dedos su palma de la mano, se la tomé con seguridad. ¿A donde me quería llevar? No iba a negar que me sentía muy intrigada.


RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] - Maki D. Zen'in - 04-01-2026

Era extraño que una chica tan bella, fuera parte de la iglesia, más aún que llevar ese tipo de harapos, pero parecía que todo encajaba en su lugar, había claustros donde las malditas obligaban a las mujeres y algunos hombres más desgraciados a vestir sus colores y los convertían a la fuerza en esclavos. ¿Será quizás una de estas órdenes? Maki detestaba a toda la iglesia con toda su alma, pensaba en los niños que usaban como armas, como herramientas y un sinfín de guerras silenciosas más. era despreciable y pensaba que no se podía caer más bajo que eso. Por ello siempre que podía se divertía haciéndoles pasar malos ratos. Pero esta chica parecía necesitar ayuda.

Su vista era extraña como si estuviera perdida en algo que Maki tenía, pero no podía seguirla ni tenía el tiempo de analizarla, solo pensaba en que haberla abofeteado había sido demasiado quizás. Pero parecía que no lo esperaba, ese era otro indicio que no era quien suponía. Pues las mojas solían estar preparadas, sobre todo las guerreras para responder con furia. Aunque cuando derribo a los otros dos se dio cuenta que quizás Maki se estaba haciendo cada vez más rápida y feroz en sus ataques. Cuando la tuvo entres sus manos, creyó notar algo de ¿Excitación?... no como se le ocurría… espera quizás esta tipa estaba pagando algún tipo de pecado vestida de esa forma. A veces estas religiosas de mierda tomaban a todas aquellas personas que tenían apetitos diferentes y les hacían entrar en penitencia. Eran crueles y malvadas. Era hermosa sin duda y privarla de placeres que Maki misma disfrutaba a destajo era algo inhumano, contranatura…

Debía salvarla, debía llevársela de las garras de estos desgraciados monjes de mierda. Odiaba toda la religión y sus reglas, sus tabúes sus códigos de mierda que solo hacían que la gente sufriera… apretó mas la mano de la chica y se apresuro a rondar las calles con velocidad. Siempre mirando hacia atrás y cuidando que nadie les siguiese… cuando por fin llegaron a un callejón… Maki algo excitada por la persecución trajo hacia si a la mujer a un rincón ocultas ambas de la multitud. 

Ella somo la cabeza apretando a la prisionera rescatada contra ella… podía sentir su respiración agitada… asustada quizás y llena de emoción por escapar al fin de su yugo… medirá tenia el pecho húmedo. Quizás por el jugo de las frutas o por estar tanto al sol trabajando para ellas, el solo pensar en ello hacia crujir los dientes con furia. Quizás volvería después a quemar el claustro donde estaban pasando estas atrocidades. —Pobre niña… obligada a trabajar para esas escorias… no te preocupes estaremos a salvo… al menos les hemos perdido…— Se separo de la muchacha para ver mejor apoyada a la pared contigua intentando mirar más allá de donde el ángulo de las paredes se lo permitían dándole la espalda a la muchacha con los colores de las monjas… debían conseguirle ropa.

—Ven vamos… conseguiremos algo de ropa… conozco esta calle… y me deben un favor.— fue entonces que una vez mas tomo la mano de la muchacha y la arrastro a un par de puertas mas donde toco, pero nadie atendió. Chasqueo la lengua y con un empujón rompió la cerradura que crujió bajo su peso… el interior de la casa estaba lúgubre, parecía que no había nadie hace unos días así que sin revisar una mierda se dirigió al closet. Ahí había mucha ropa, pero quizás muy pequeña para la muchacha de grandes atributos… la miro y con un rostro serio le ordeno.

—Quítate eso.— Busco en su bolsillo algo, un encendedor, encendió un cigarrillo. Y con un agitar de su mano volvió a guardar el mechero. El aroma del cigarrillo claramente no era solo tabaco. Sino una mezcla nueva de hierva y cierto polvo que robo de su ultima misión. Una donde conoció a una chica con pequeñas alas de ángel…


RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] - Lana - 12-01-2026

La pelipasto es una mujer muy misteriosa como para ignorarla y muy grande como para pasar desapercibida. Cuando tomé su mano y me llevó de un tirón, noté que su palma no era suave ni cuidadosa, era dura, de esas que han sido usadas para trabajar, o pueden dar la impresión de que ella las usa para hacer todo lo que quisiera, como usarlas para golpear rostros de otros o quebrarle el hueso a alguien, meterse en peleas y cosas que hace cualquiera de esos idiotas que están convencidos de tener siempre la razón… Pero ella no me parecía una mujer idiota, aunque diera la impresión, pero lo que me hizo no fue nada. Nada de eso me causaba la sensación de que ella sería realmente alguien peligrosa. Solo tenía que mirar bien su cuerpo, su piel y sus marcas… me causaban un dolor de culo con solo pensar lo que le dolió hacérselas. Como si me hubiesen dado un gran puntapié.

Pero la desconocida para nada me incomodaba, era como si ella emanara una sensación de protección de la que no estaba acostumbrada a aceptar pero mi cuerpo lo reconocía igual, ¿era seguridad la otra de las cosas que me llama la atención de ella? Probablemente sí, tal vez porque tras no ser cuidada por muchos años, terminé conociendo la protección sin importar las consecuencias o lo que tenía que pagar después. Odio haber conocido la seguridad y el cariño, porque acababa terminando en situaciones como la de estar en una iglesia con monjas jovenes que decidían todo por mí sin tener que pedírselo… y antes de eso, había conocido a un hombre del que me había enamorado, que prometía enseñarme el mundo, de cuidarme, de explicarme las cosas y de hacerme sentir especial por como soy… pero en el fondo, tal vez simplemente no me ven capaz de sobrevivir sola. Me resultaba tan contradictoria el sentirme tranquila e irritaba al mismo tiempo por tener que depender de la protección que solo deseaba volverme más fuerte… Miau.

La seguí y me dejé arrastrar por la desconocida para que, de repente, ella me llevó contra la pared y me apretó contra su cuerpo, me quedé quieta, con los ojos casi muy saltones, porque la tenía muy de cerca, escuchaba su respiración y también podía olerla, intenté aspirar su olor —Miau. No hueles a pasto— le respondí. Su aroma no era de pasto, ni de césped recién cortado, pero era mejor que oler el callejón con mezcla del pis con la humedad y el polvo de viejo. De repente la escuché hablar, me decía “pobre niña”, y lo de estar a salvo, aunque no escuché mucho más, me distrajo su boca cuando me hablaba, se movía y yo solo me perdía en ellos, era una sensación extraña… Con cuidado puse mis manos sobre su cuerpo para separarla un poco de mi, no se si lo logré, pero al menos la pelipasto se puso a vigilar a quienes la estaban persiguiendo.

Luego me habló que necesitaba ropa y volvió a tomarme de la mano, no me resistí. Me llevó entonces me llevó en puerta en puerta hasta que… —Vaya… jisjisjis— Comenté cuando la mujer rombió la cerradura con un empujón, no pude evitar sentir más admiración al apreciar tanta rudeza femenina. Cuando entramos al interior de la casa observé todo al rededor, ¿estaba abandonada? Y mientras avanzaba llegamos a lo que parecía una habitación y la vi revisar un closet. Me senté sobre la punta de la cama sin quitarle la mirada a la mujer, quien después me pedía que me quitara… ¿qué cosa? Supongo que hablaba de la túnica, y bueno… ahora que la veo bien, mi túnica está mojada y con olor a frutas, como también a mi sudor. Tenía razón tenia que quitármelo. Me levanté de la cama y la vi poniéndose algo de la boca, pero no le pregunté. Aún.

Busqué algo en esta casa, hasta que vi un espejo en una pared y me puse al frente de este. Me quité lo que llevaba en mi cabeza, y corrí hacia un lado mi cabello rubio para revisar el candado pequeño que lleva en el cuello de la túnica, el cual si lo abro puedo quitarme la túnica. En mi reflejo también noté que la abofeteada que me había dado la mujer no me dejó ninguna marca. —Miau. Gracias por alejarme de esos monjes ¿Cómo te llamas? Soy Lana…  y… no te preocupes por lo que pasó con las frutas… a veces el calor nos hace hacer cosa— le dije tranquilamente y con una sonrisa mientras la ví de reojo como botaba de su boca humo... Y seguí con mis manos intentando abrir el diminuto candado que tenía en mi túnica. —¿Qué tienes en la boca? ¿Eres una dragona?— Sentía curiosidad —Mmm… ¿hay alguna ropa que veas me quede bien?— Pregunté. Me mordí el labio y con todos los intentos me molestaba el no poder abrir el candando sin romper necesariamente la túnica. —Miau. No puedo—.


RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] - Maki D. Zen'in - 20-01-2026

Caminaba con decisión, odiaba la iglesia con todo su ser, siempre metiendo sus narices donde no debía, siempre imponiendo su voluntad, siempre estorbando y aprovechándose de los más imbéciles. ¿Feligreses? ¿Que tenían de felices? Nada, solo deseaba quemar cada iglesia de aquí a Laugh Tale, pero ahora mismo no podía hacer más que intentar salvar a quien sea este bajo su yugo, la furia de Maki solo aumentaba, quería más estúpidos que golpear, más monjas que abofetear y más… mierda que es ese dulce aroma, un aroma dulce, fragante. Especial... no sabía que era, pero sus manos estaban pegajosas. Algo extraño… jugo de frutas, dulces frutas, el aroma le llego a las fosas nasales y eso le hizo querer disfrutar un poco más la huida de las malditas hermanas de negro.

La muchacha parecía una especie de muñeca de trapo, Maki sabia que estos idiotas solían meter drogas o a veces algún tipo de entrenamiento que les cortaba su propia personalidad o los volvía susceptibles a órdenes. O eso creía la joven quemada, cuando la metió escondida en esa casa. —Por que olería a pasto… tonta… solo… solo quédate quieta, sino nos atraparan y son demasiados para knockearlos a todos… siempre estos idiotas actúan en masas.— Le explicaba por qué se ocultaban mientras la mantenía medio inmovilizada contra su propio cuerpo. Uno tensado, y resoplante, pero ella no se daba cuenta de lo que hacía. Casi ahogándola contra esa pared.

Sintió sus manos sobre ella, alejándola un poco, pero Maki con toda su fuerza ha halaba hacia sí para evitar que se mostrara demasiado, después de todo su rostro blanco en medio del callejón podría ser fácilmente reconocible. Fácilmente identificable. Su aroma, era fresco, dulzón y un poco embriagador, le daba hambre de solo pensar en ella y… sus pechos parecían despedir ese aroma… como frutas maduras… la risa un poco traviesa atenta en el horizonte de, se contuvo. Era una idea tonta, pero lo pensaba. melones dulces como… melones claro. Pero. No la dejaría ir.

El golpe contra la chapa fue seco, contundente, voló en mil pedazos y poco ruido lanzo a las alertas. Una vez dentro rápidamente reviso el closet y sin pensarlo encendió el cigarrillo de la extraña droga esa que recupero junto a Elara, la chica skypeana, una droga que le hizo hacer locuras y aunque las recordaba vagamente, sabía que se volvía loca… —Maki… Solo… Maki… es de esperar que estos imbéciles te tengan en cautiverio… lo…. Lo siento por lo de antes, pensé que eras de esos tontos… pero ya eres libre, puedes ir donde gus… cof cof cof… mierda… esto sí que es fuerte?... ... … Quieres?— Ofreció Maki la droga, una droga que le había vuelto una maldita adicta sexual, que, incluso siendo amante de los cuerpos masculinos, se desviaba bastante hacia su propio sexo. Lo que, si no era con seguridad, pero suponía que algo tenia que ver. —Eeee… drag… que?... no no soy una dragona, pero si… algo parecido… déjame…— Maki se acerco a ella, aun olía a malditas frutas, dulces, deliciosas, apetecibles… sus manos recorrieron el cuerpo de ella, los hombros y la echo un poco hacia atrás para verla mejor. Era… Preciosa. La tomo de l cuello con ambas manos mientras continuaba fumando esa basura. Y con el de medio lado examino el candado… —Te dolerá… solo un poco… aguanta…— Dijo mientras tomaba el candado en sus manos y poco a poco comenzó a emerger una especie de brillo verdoso de sus mano… por un segundo pareció crecer en tamaño, sus ropas crujieron y su mano casi se volvió una zarpa y en un jalón enorme el candado se hizo añicos, eso si la violencia del tirón lanzo a la muchacha contra Maki que volvió a su forma humana normal en menos de un segundo… el cuerpo de Lana cayó sobre ella… Maki la aguanto, pero casi perdió el equilibrio…  se apoyo en la pared cercana, el espejo retumbo y quiso caer pero no lo hizo… ambos cuerpos, el de ella desnudo, el de Maki ardiendo aun por la droga que consumía… se sonrió, abrazando a la joven para que no cayese… Maki apoyada de espadas a la pared y agarrando el brazo de Lana tomo su cigarrillo, y sin más… la atrajo hacia si… la volteo dejándola contra el muro otra vez y con fuerza tomo el resto del traje haciéndolo pedazos… la tela rugió y Maki no pudo evitar ver sus tetas rebotar.

Dio una neuva bocanada de humo y tiro el resto del cigarrillo a la mierda… estaba ya ida, dominada por la droga, sus labios sin aviso de un carajo se lanzaron contra los de la desnuda mujer… su mano derecha detrás de la nuca agarraron sus cabellos entrelazándose por sus cabellos, y la otra a su cintura. Beso profundamente a Lana, dominada por la confusión, al violencia y la dominación… el humo de su droga se colo en los pulmones de ella, junto con su lengua viperina, juguetona, lubricada por la saliba, la boca de ella era dulce, aun adornada con las notas de las frutas que ella misma le habia tirado, sus pechos se apretaron contra sus ropas y Maki aprovecho su desnudes para no darle tiempo y bajar con sus labios, su lengua y sus deseos sobre las tetas de su… … … nueva protegida?... sus manos ahora se aferraron a su pecho izquierdo, sintiendo la firme consistencia de un cuerpo joven… el otro penetro por el costado del muslo para levantar su pierna sobre su cintura… atrayéndola hacia si y… deseando devorarla con propiedad. Sus instintos estaban desatados una vez mas y su lengua pronto se encontró lamiendo su duro pezón derecho… quiso levantarla, azotarla con su cuerpo contra el muro, lanzarla a la cama, pero aun no… aun quería disfrutar de cada centímetro de piel de su… amante?... espera… espera no que haces… —Wooooaaaaaa espera… dis… disculpa, no se que pasa… creo que… mierda, esto sí que pega duro. Lo… si … este… si… me detendré… si… solo si tú quieres que lo haga… quieres?— Dijo Maki contemplando la blanca piel de la chica, sus jadeos podrían ser de lucha o de excitación… pero no… mierda no podía controlarse… ella quizás quería huir… le daría chance de ello Maki?... pero… estaba demasiado caliente como para dejarla ir… sin embargo no era una abusadora.


RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] - Lana - 21-01-2026

Su cuerpo se apegaba incluso si le colocaba las manos para ayudarla a mantener nuestros espacios, no estaba segura qué tanto la iba a ayudar estando tan cerca, seguro solo la estorbaría, pero la muchacha de peloverde se acercaba aún más y que me dijera que era una tonta por decirle que olía a pasto me hizo sonreír. Luego, cuando entramos en la casa fue cuando me di cuenta que estar con esta muchacha las cosas se estaban volviendo cada vez más diversas. La muchacha se acercó para ayudarme con la túnica, era algo dificil de ver, por lo que me gustó su cercanía, pero ya había algo que me causaba que se pusieran los pelos de punta y tragué saliva. No fui para nada inocente en haber esperado que ella se acercara para sacarme la túnica, la estaba esperando…

Su mano en mi cuello me hizo respirar profundo. De repente una intensidad que rompió el candado, su sonido retumbó en el pasillo, me moví, pero ella nunca me dejó tropezar siquiera. Estaba ella… demasiado cerca, al igual como cuando estábamos escapando de los monjes. Mi mente estaba consciente de lo que estaba sucediendo, y pensé que la muchacha quería algo más. Me tenía atrapada de alguna manera, en sus brazos, pero no me aparté de ella, no le tenía temor, había algo que me hacía quedarme viendo como aquella muchacha reaccionaba impulsivamente rompía la túnica que llevaba y dejaba ver ante sus ojos mi hermoso y delicado cuerpo. Sus movimientos fueron rápidos y violentos, pero no tenía que temer de aquella que estaba frente a mi, solo se trataba de una mujer que moría de hambre, de sed, de algo… actuaba tan contradictoria como el primer momento en que nos vimos, pobrecita, si seguía así la iban a confundir como un animal herido. ¿Pero dónde exactamente le dolía? ¿Me deseaba?

Mis dudas se respondieron en cuanto sus labios tocan los mios, me come completamente la boca y siento como son de suaves y húmedos, tanto que me dejaron sin aliento. Su mano en la nuca me hacía sentir bien, cuidada, pero a la vez estaba tan confundida de lo que deseaba Maki, sí… ese era el nombre de la mujer que aparte de querer protegerme, se volvía loca con tener una mujer al lado, ¿acaso no había visto una mujer antes? Mis manos recorrieron suavemente y con lentitud su cintura. ¿Será esto una forma de ganar su recompensa por alejarme de los monjes? La intimidad estaba presente entre nosotras, ella usaba sus manos para tocarme y me estremecía, sentía un ardor en mi estomago por cada rose que hacía y solo me quedaba disfrutando de su rudeza y de su hermosa boca.

En la habitación solo habían dos extrañas en un momento muy intimo, ella me tocaba el pecho y me agarraba los muslos solo para seguir cerca de ella, y que mi cuerpo sintiera el suyo. No me esperaba llegar a sentir tanta electricidad, tanto calor, tanta excitación así de repente y no me molestaba, me gustaba lo imprevisto, lo extraño, y también amaba sentirme deseada, que lo demostraran… porque sino, no me acercaría. No sé en qué momento se había vuelto emocional, pero no me molestaba, lo único que quería era que no me viera como una Muñeca de trapo. Si sigue así seguro me va a dejar tirada y no nos volveremos a ver y eso no era lo que quería, no quería que disfrutara su “recompensa” sin siquiera haberme mostrado algo interesante antes. Y en cuanto ella se detuvo, me relajé, ¿se sentía mal por lo que hizo? Dejé que Maki se lamentara y se autocriticara, ese tipo de madurez era muy sexy en una mujer adulta. Su extraño impulso era interesante… así que me quité lo que me quedaba de la túnica.

Tomé de la mano a Maki —Maki. Miau. Siéntate en la cama, quítate la ropa también y quédate quieta— le dije como una orden. Seguramente pensará que quiero acostarme con ella, tener sexo con ella. ¿Pero lo estaba haciendo por eso o por otra cosa?… Desnuda me paseé por la habitación y me acerqué a donde la muchacha había estado buscando ropa para mí, esta vez quería ropa para mi y para ella, porque después de esto lo más probable es que se mojó con sus fluidos… Busqué en la ropa colgada en un armario, allí había una camisa grande, tal vez de hombre, pero era linda, saqué dos y después tomé prestado dos pantalones, elegí los que quería para mi y la demás ropa se la tiré a la cara de Maki.

Me quedé desnuda a la mirada de la otra mujer, mientras topaba la camisa y me la colocaba, lo mismo hice con los pantalones. Al terminar me paseé, me di una media vuelta —¿Te gusta cómo me queda? Jisjisjis— solté una risita y añadí seriamente —Dime… Maki… ¿te asustan las mujeres? Lo pregunto por como reaccionaste ¿No te asustará si me acerco a ti y te ayudo a ponerte la ropa?— pregunté sonriente mientras posaba con la ropa me quedaba bastante holgada, quería ponerla a prueba. Me sentía divertida, me reía y eso que no le había aceptado la extraña cosa que fumaba la mujer. —Aunque… lo más seguro es que besas y tocas cualquiera, ¿por qué lo harías conmigo?— solté de forma irónica aun con un intenso sonrojo.



RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] - Maki D. Zen'in - 26-01-2026

El golpe de las telas rasgándose, su cuerpo vibrando con la violencia de Maki, ella medio fumada, era todo lo que faltaba para prender su mente, su pasión, su corazón enardecido en llamas como un sol lleno de amor, de cariño, de comprensión se volcó al porcelano rostro de la hermosa mujer que tenia frente a si, no era lesbiana, no era asidua a buscar otra mujer solo para saciar su cuerpo, su hambre de carne, pero esta era vigorosa, hermosa, dispuesta. Podía aun ver la mejilla de ella algo enrojecida, como si un artista le hubiera dedicado un poco de rubor, pensó en querer igualarlo con el otro lado, pero solo le acaricio la zona con ternura.

Su respiración se volvía parte de ella, difícilmente podía dejarle un espacio, como un cervatillo asustado podría huir y ya no podría alcanzarla, sus labios se humedecieron, intuyendo el dulce sabor de sus labios, de su cuerpo, de sus curvas en su mente, de su firme lozanía que penetraba poco a poco en los sentidos de Maki, que cada segundo se calentaba mas con solo es espectro de su aroma rondando sus sueños para volverlos pesadillas, unas pesadillas crueles donde en un futuro ya no se encontraría cerca, privándola de su alimento, uno que Maki sentía que después de este encuentro debería consumir asiduamente o moriría. Como mueren las flores solas en la tormenta. Aunque resisten con el tiempo pierden su fragancia y belleza.

Sentía algo diferente en la actitud de la joven, algo de ¿Temor? ¿Quizás? Por ello Maki se detuvo, pensó que le hacia daño que la violentaba que no era su deseo, pero… dios, quien desearía que una completa desconocida le besase hasta la sombra, mas aun una que tenia pinta de haber huido de un incendio o de una pelea con machetes con fuego, una verdadera guerrera dispuesta a aplastar cráneos con violencia. Aunque su verdadera pasión era otra, era la música, el canto, las notas fluyendo ente sus dedos y escapando al universo para perderse en el furor del viento. Muchas veces las apariencias engañan.

La cercanía de ella, su calor, su tibieza le reconfortaba como si… como si fueran un solo corazón separado y vuelto a encontrar, sentía que cada latido se sincronizaba con ella con su espíritu, danzando en una alocada carrera para superarse el uno al otro, casi como quisiera salir a flote llenando de sentimientos y aromas nuevos pero conocidos. Sensaciones extrañas pero hermosas. Maki sintió un nuevo en la garganta, una molestia que le obligaba a pensar en que era malvada, cruel e inhumana, como sacando a un pez de una sartén para quemarla, carbonizarla con su imperiosa temeridad, justo como ella misma.

El resto de la túnica cayó al suelo, despojándole de su ultima armadura, sus ojos relampaguearon le dieron una seña, un permiso, dejando ver la ultima debilidad de Maki, la premura de sus acciones había provocado algo en ella?... Maki se sentía… acalorada, con la cabeza apretada y su mente perdida en los pliegues del tiempo, un tiempo que recordaba mejor y más claro, más amada, más simple. Mas… … … Feliz.

Ella entonces como una orden o suplica, la mente confundida de la quemada no la diferenciaba, le pidió quitarse la ropa, estaba manchada de sangre, sudor y pegajosa por la fruta de ella, comenzó a pasearse por la habitación, desnuda, como solo ella podría hacerlo al parecer, llena de una fuerza y una confianza que Maki deseo tener… solo la miro, absorta, con la vista medio perdida, se quito su ropa lentamente, no quería perder detalle de nada, absolutamente nada. cada retazo de recuerdo quería que viviera en su memoria para siempre.

Se vistió… era sublime, cada centímetro de tela parecía que le partencia que era suya aquellas prendas de una desconocida de una tonta que jamás podría haberla echo lucir mejor… Maki con el torso desnudo estaba pegada en sus pechos vistiéndose, en sus caderas ocultándose tras una especie de cascada de algodón. Una que quería jamás existiera… por que se sentía así? No sabia pero quizás, solo quizás. En el fondo, sentía atracción por ella, mas que por su cuerpo mortal y material, por algo en su interior, eso que no puede verse, eso que… enamora. Enamora para la eternidad.

Entonces ella vestida, Maki atontada… solo se digno a asentir… a mirar como una espectadora lo que pasaba. Inmovilizada como una presa… era una sensación horrible no tener control de nada… solo asintió… dejo que se acercase ella… que tomara el control por ahora ahí desnuda… vulnerable. —Espera... espera...— Maki se levanto... camino dos, solo dos pasos... entonces... frente a ella, cerro los ojos y empezó a elevar su voz, dejándose llevar, dejando que cada palabra surja de su ser, que nada planeado le dominase... que nada le atase... su voz inundo la habitación mientras sus manos gesticulaban como queriendo alcanzar un sueño, un sueño de amor perdido... 

Cuando dejo la voz... su pecho agitado... subía y bajaba con violencia... la pasión una vez mas le inundo pero abrió las manos...alzo la vista con altivez... mirando a su protegida y le sonrió... —Soy... toda tuya.— Se relamió los labios. 

Elf´s Fury · Un Solo Corazón



RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] - Lana - 27-01-2026

Elegí pasearme desnuda frente a ella, fue un instinto ciego, nacido de algo mucho más profundo que el deseo inmediato. Dejé la tunica rasgada, abandonada como algo que ya no me pertenecía, no, yo no era una monja, era solo yo, desnuda y vulnerable ante una desconocida con ciertos impulsos, que me hacen recordar a los que también tengo, a veces quisiera empujarla, morderla, reflejando casi el mismo impulso que ella usó conmigo… pero todo eso estaba en mi cabeza y se iba a quedar allí por mucho tiempo. Avancé despacio por la habitación, consciente de cada movimiento, me moví sabiendo que sus ojos iban a estar sobre mí y sinceramente, dentro de mi propia carne que se erizaba al tener sus ojos recorriendo cada centímetro de mi cuerpo, lo quería.

Tenía que ponerme la ropa rápidamente y ella… ella también debería cambiarse... Busqué la ropa como una excusa, para ordenar mis pensamientos, para fingir, aunque fuera por un momento, que tenía control sobre lo que estaba ocurriendo dentro de mí. Pero lo que pensaba no era más que… algo que revolvia y se volvía cada vez más indirecto, m´ás presente, más dificil de ignorar, se instalaba en mi medula como ese sentimiento fuerte que una vez tuve con… mi amado. Cuando le dejé una camisa y algo más… usé mi tiempo para vestirme. La tela se deslizaba por mi piel y eso no borró nada. No borró lo que sentí cuando su mano… su cuerpo… la presión firme sobre mis pechos, ni su boca que tomó la mia con hambre y confusión. No hubo arrepentimiento en mí, ni rechazo, todo eso me gustó.

Terminé de colocarme la ropa y la observé, mi mirada se quedó en su cuerpo y en cada marca que lo decoraba como una especie de enredadera que se entrelazaba en su hermosa cara, su cuello, brazos, en su abdomen y seguramente se introducían a su interior y envuelven cada órgano, cada parte de su corazón. Sus formas son demasiado delicado, hermoso, sensible, como lo son las enredaderas amaba ver en el jardín de la iglesia. Aquellas marcas pueden ser la razón de su actuar, tal vez… y no podía juzgarla, principalmente porque realmente es una mujer hermosa y estando frente a otra mujer igual de hermosa, quien podría culparla.

Ella pidió que la esperara y yo esperé. Se acercó a mí… de repente, llenó con su voz la habitación con una melodía que hizo que algo en mi cediera, me atravesó sin daño, despertando si recuerdos, momentos sin nombres ni rostros, sensaciones antiguas despertando algo que fue bueno antes de que olvidara con quién estaba. Sentí nostalgia, y eso me desconcertó, y eso no me molestaba, eso era lo que buscaba. Comprendí que ella tenía historia, que no era solo un fuego chascón, desordenado tirando chispitas para todos lados, y mi pecho se apretó. Cuando calló, una luz entró por la ventana y tocó el rostro de la peliverde. Sus ojos resplandecieron, luego de eso, dijo esas palabras. “Soy toda tuya” y mi mente… explotó. Me permití algo peligroso, la idea de tener algo propio, como una posesión, una pertenencia, como lo que tienen las princesas, reinos con jardines que cuidar, para que cada mañana florezcan porque alguien se queda.

Yo no tenía nada, excepto estos condones de manos. La miré con mis mejillas sonrojadas —Tu voz… es hermosa… y tú…— No terminé la frase, “Tú, extraña mujer, eres hermosa. Demasiado.” —Tú eres mía y sé lo que necesitas…—. Tomé sus manos y las guié hasta mi cintura, dejé que me tocara, no la forcé, le mostré el lugar por donde quisiera empezar. Luego de dejarla allí, subí mis manos por sus brazos, acariciando su piel con mis dedos, con lentitud hasta llegar a sus hombros y no me detuve hasta tocar su rostro, sus pómulos, mandíbula. Su piel y sus marcas eran muy suavecitas, tanto que me causaba ternura.

Mis movimientos ya no eran racionales, casi parecían tener mente propia mientras que me ponía un poco atontada, ¿ella se sentirá igual? Dejé de tocar su rostro para bajar los brazos, colocarlos en su cintura y al acercarme a ella me apegué a su cuerpo. La abracé. —Abrazo, creo que se llama esto y…— “y también podría ser tuya”. Pensé. Cada roce encendía algo que me costaba mantener bajo control. Debía ser lenta antes de que el fuego ganara, sobre todo que había visto su sonrisa dibujarse en su linda boca… Respiré cerca suyo para contener su aroma, no sabía como hacerla entrar en mí, pero podía dejarla entrar desde mis pulmones.

Si pudiera usar su tiempo en el que guardara cada pedazo de mi ser, para poder recordarme después. Ojalá, cuando estuviera sola, en noches silenciosas, pudiese quedarse en insomnio donde sus sueños son molestados cada vez que su mente regresara a este momento… P-pero… ¿pero por que me está importando tanto esta mierda? ¿Estoy siendo correcta? ¿Acaso quería… quería que el cuerpo de ella reaccionara ahora… que sus músculos se reaccionaran, que sintiera esas ganas casi dolorosas de volver a tocarme, de agarrarme de nuevo?


ay