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[Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Versión para impresión

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[Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Korg - 07-01-2026

El invierno había llegado a su fin, y con ello comenzaba un nuevo año. La joven María Merlot acababa de dejar atrás un año que había estado lleno de sorpresas. Un año en el que seguramente la joven mestiza nunca hubiera esperado terminar en una prisión de roca y teniendo que luchar junto a unos completos desconocidos para salvar su pellejo, o sus escamas en este caso. Y menos todavía esperaba terminar el año con una recompensa por su cabeza de nada más y nada menos que ciento catorce millones de berries. Pero todo eso era cosa del pasado. Ahora, habiendo dejado atrás el color celeste que la caracterizaba en pos de un radiante rosa igual al de su adorado compañero Hyákinthos "El carnicero", la joven pirata abrazaba el nuevo año dispuesta a seguir brillando más incluso que antes.

La ahora pelirrosa posiblemente esperaba que la vida le diera un respiro después de los acontecimientos vividos el año anterior, pero el destino parecía tener distintos planes para ella. Maria Merlot era una mujer que abrazaba el caos y hacía de él una forma de vida. Y una de las características del caos es que nunca descansa.

Era una cálida noche de primavera, cálida y húmeda, como lo eran todas las noches en Little Garden. La joven María se encontraba trasteando con su Den den mushi cuando recibió una llamada. Una llamada que claramente no iba dirigida a ella. En esa llamada, una misteriosa voz de hombre le decía que ya tenían capturadas a todas las crías de dinosaurio y que estaban listos para cerrar el trato, si todavía estaba interesada en comprar esa exótica "mercancía".

Lo escuchado en esa llamada resonó dentro de la joven. Resonó tanto con ella que no dudó en llamar a su mejor amiga para pedirle ayuda.

Su amiga, aquella que portaba la D en su nombre, otra joven que también había sobrevivido a aquel diabólico divertimento a su paso por los Cabos Gemelos. La espadachina de pelo verde y ojos dorados Maki D Zen'in. Otra joven con una recompensa de más de cien millones por su cabeza. Una mujer llena de cicatrices, algunas perfectamente visibles y otras que vivían en su interior. Una joven que, tras sobrevivir en los Cabos Gemelos, había podido sentir de cerca a la misma muerte. Allí, sobre la arena de una de las playas de esa misma isla, el destino, o tal vez el capricho de un hombre, había decidido dejarla vivir un día más, no sin antes enseñarle una valiosa lección.

Aquella joven podía ser muchas cosas, pero sin ningún lugar a dudas, no era alguien que abandonara a sus amigos, por ello:

María pidió auxilio, y Maki respondió


Día 14 del año 17, Primavera - 06:50 a.m.
En algún lugar de la selva, Little Garden, Paraíso

Las dos jóvenes se reunieron, tal y como habían acordado, en un claro. La mañana era cálida y húmeda, como todas en Little Garden. El sol comenzaba a salir por el horizonte, aunque desde la espesura de la jungla en la que se encontraban no pudieran verse más que los rayos de sol que se colaban entre las enormes ramas, tiñendo el ambiente de un precioso tono rojizo. La pelirrosa había pedido ir hasta el campamento de los cazadores furtivos para comprobar de primera mano el estado de la "mercancía" antes de cerrar el trato. Para su sorpresa, o tal vez no, su interlocutor parecía ser lo suficientemente cuidadoso y meticuloso como para no revelar su ubicación, por lo que lo máximo que pudo obtener la joven mestiza fue un punto de encuentro donde reunirse con un contacto que la llevaría hasta el campamento.

Ambas mujeres habían decidido asistir a aquel encuentro y aprovechar aquella compra para infiltrarse en el campamento y salvar a las pobres crías de dinosaurio de las garras de aquellos cazadores furtivos. Para ello, el primer paso era encontrarse con el contacto, pues sin su ayuda les sería prácticamente imposible encontrar el campamento secreto de los cazadores. Parecía una tarea de lo más sencilla, pues las indicaciones que la joven María había recibido de su interlocutor eran de lo más simples, y el punto de reunión parecía ser bastante reconocible, pero si había algo con lo que aquel misterioso era con la deficiente capacidad de orientación de la hermosa pelirrosa.

Las jóvenes parecían tener un plan, pero, ¿sería este suficiente para liberar a aquellos bebés del miedo y sufrimiento que estaban pasando?

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RE: [Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Maki D. Zen'in - 08-01-2026

Merlot era una chica sorprendente… no en el buen sentido de la palabra, sino en el de que cada cosa que hacía le reportaba sorpresas a Maki, sobre todo porque cada que le encontraba o reencontraba estaba más y más ida, más absorta, más sumida en sus pensamientos. Pero… la amaba sin duda, como juro el primer día y la primera vez que le conoció y le vio. Que le protegería, que sería su escudo y que nada, absolutamente nada malo ocurriría sin que fueran los deseos de aquella que aparentemente le había hechizado el corazón.

Acostumbraba fumar mucho, beber y una que otra vez, hacerse con un poco de esas sustancias que le provocaban placeres únicos, reclinada en la silla de aquel campamento en Little Garden, no podía creer que esos malditos marines y esos estúpidos cazadores les hubieran emboscado. Sentía una rabia incontenible, también incluso contra Uker tenía un cierto resentimiento, le había ocultado que entre sus pasajeros estaba aquel a quien odiaba a muerte… solo no lo había lanzado por la borda porque estaba demasiado drogada… y no queria dsrle problemas a la tripulacion, rememoro los acontecimientos con el jodido Sohem… los marines de mierda y… mierda la cabeza se le calentaba… apretó el puño, se levanto y golpeo la mesa con fuerza… CRACK!!! —VUELVO A VER A ESOS HIJOS DE PUTA UNA VEZ MAS Y LOS MATARE… A JIN A LOS MARINES DE MIERDA O AL JODIDO SOHEM!!!— Golpeo una vez más con la otra mano… cerro los puños, cerro los ojos bajo la cabeza apretó sus ojos y su mente se cerro a la racionalidad y sus dientes crujieron. No podía soportarlo… temblaba y vibraba de ira.

Pero…

Su sonrisa… la sonrisa de su capitan, su sonrisa desvanecida cuando Owen dejo la banda, eso hizo retroceder la ira en su corazón, llenándola de compasión… —Uker… amor mío…— Se dijo a si misma mientras sus puños se volvieron caricias en el aire, su mirada se suavizo en un segundo, recupero su sonrisa radiante y le dio una bocanada nueva al cigarrillo, se limpió una lagrima que parecía correr por su mejilla y le dio un sorbo larguísimo a la botella de ron blanco que se bebía en soledad esperando unos materiales para reparar el Last Whisper.

Eran casi las cinco de la mañana dormía una mierda siempre pero no le afectaba, era su rutina ya, como siempre se había levantado a las seis, su rutina, una serie de ejercicios de fortalecimiento, sentadillas… flexiones de diversos tipos… sudaba… sudaba por su amado, aunque le doliera tenia que ser fuerte para que alcanzase la inmortalidad para él. La luz de sus ojos, se ducho largamente mientras tarareaba una cancion que estaba rondando en su mente. Salió en busca de aquella que le había contactado. Su eterna amiga, su mejor amiga, la única María Merlot, a quien ella cariñosamente llamaba la revienta cráneos. Aunque se viera tierna y fácil de domar. Tenia una fuerza apabullante, demoledora y con una furia incalculable. Era primavera, y las flores inundaban el aire con un polen oloroso, lleno de vigor, lleno de ricas sensaciones que alimentaban su alma. Y la selva era su lugar favorito para campar a sus anchas… su guitarra a la espalda, sus armas ocultas, sus guantes de acero rojo brillante y sus punteras se preparaban para impartir justicia y partir columnas y piernas.

NADIE se metía con animalitos indefensos. Nadie. Llego al encuentro de ella y el ambiente era húmedo, cálido, bañado por el sol, era una completa inútil, tenia que ir a buscarla, dejarla y llevarla por la ciudad por el bosque y por las pampas, ella era una inutilidad que solo se acababa cuando luchaba o cuando sonreía.  A pesar de todo. Nunca la dejaría ni le reclamaría nada. malo venia de la mente de Maki hacia la PELIROSA? Pero que carajos.

—Pero pero pero… que te paso en el cabello… … … Ha vale, que es por esa obsesión de Bubblegum.— Reclamo con los puños en su cintura. —Bien… esa ropa servirá corazón… solo… como siempre hazme caso, toma nota… ey…— Maki tomo los mofletes de Merlot y se los apretó en un beso al aire obligado… para que le pusiera atención. —Esta vez deseo que hables… hables carajo como nunca antes lo has hecho, distráelos, distráelos con tu incesante desvarió, vamos… vuélvete loca.— Le dio un pequeño beso en la mejilla soltando el dulce apriete… sabia que era un desastre para orientarse… era un desastre con sus explicaciones y seguro la mitad de estas indicaciones que le daba la muchacha eran inservibles. Lo único decente de la información era un claro. Pero… seguro habría mas de uno… cual seria la mejor formula, al menos ya sabian que habian desalmados y que buscaban. DEMONIOS…

Lo único que se le ocurría a Maki era rastrear… rastrear a aquellos cazadores de muerte, y para ello deberan salir de sus terrenos de confort... Maki era buena escalando pero estos gigantescos arboles si que eran retos, algo debian ver, movimientos en la jungla o similares, no esperaba encontrar el escondite, pero al menos donde estaban o donde se reunían, buscando algún lugar en común. Como siempre Maki no planeaba demasiado, Maki no pensaba, Maki solo luchaba hacia el frente y como un huracán deseaba romper todo, absolutamente todo a su paso.

Pero solo necesitaba tiempo y astucia… —Vamos Merlot acompáñame, necesitamos donde empezar…— Maki se masajeaba las sienes mientras recordaba un tiempo futuro donde se subia a alguno de estos arboles y se caia partiendose ca cabeza. por ello con algunas de las direcciones de Merlot, pero no confiando del todo en ellas ambas partieron hacia la jungla, el clima era hermoso el calor humedo, la emocion de liberar criaturas adorables, todo le sentaba de maravilla

♪Tienes calor Unnie? esta bastante humedo todo, esta vez encontraste informacion valiosa, pero deberias dejar de vidajenear podrías meterte en algun problema querida♪ Le pasaba una botella de agua para que se refrescara, seguro no lo pasaba tan bien en tierra tan lejos de su amado mar, cada que le miraba sabia que considerarla su mejor amiga y cuidarla era una de sus mejores elecciones... hasta que llegaron al linde de la jungla... los labios de la guerrera marcada se apretaron muy firmes para no ladrar mas maldiciones y con la ayuda de la sirena, subio al primer arbol... nada, no veia nads desde la copa... o al menos nada util, muchos animales escamosos, aves y mucha, muchísima vegetacion, comenzaba a hacer poco a poco mas y mas calor, pronto necesitarían agua fresca otra vez

Pronto treo al segundo, el mas grande que encontro, el tercero, el cuarto, ya sus musculos comenzaban a entrar en calor, no era mal ejercicio para el cuerpo. Cada que Maki subia a la espalda de la sirena para alcanzar las ramas mas bajas y comenzar a trepar le dedicaba palabras de cariño, últimamente la marcada tenia poquísimo contacto con otras personas. Centrándose en fortalecerse para su misión y conquistar estos duros mares... —Bien Unnie... te toca, sube a la rama mas alta, sujetate muy bien, y trata de ver algo, lo que sea...[b]— [/b]Maki se volteo mirando al arbol para que la sirena se subiera a su espalda y despues a las primeras ramas del gran arbol tropical...   

Mientras su amiga escalaba, esperaba ver algo. Sino… Maki sopeso quemar toda la maldita jungla.

Play me!



RE: [Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Maria Merlot - 09-01-2026

Narrador / María Merlot

MUSIQUITA

…………………………..

¿Una característica del Caos?
Que nunca descansa.

Flush Royal.
Habitación de Odeth & María.

El espejo le devolvía su reflejo, uno que al principio fue difícil de reconocer, pero con el paso de los días, se volvió su nueva realidad. Su hermoso, ondulado y largo cabello celeste había sufrido un cambio radical, uno que lo llevo a pasar a otra coloración. Con un movimiento de cabeza, de un lado a otro, consideraba todos los pros y contras de esa decisión… ¿Y saben qué? Solo habían pros, porque el precioso, cálido y suave tono rosado, le haría recordar cada minuto de los próximos meses a su adorado Algodón de Azúcar. Con una sonrisa encantadora, dio una vuelta de 360 grados para volver a ver su reflejo: todo estaba en orden.

Luego camino hasta su pequeño desastre, una esquina de la habitación había sido seleccionada para dejar sus hojas, pergaminos, colores, tinta y todo lo que compro en Whisky Peak para su nuevo, y particular pasatiempo: Escribir. Desde que había leído el periódico, no en el muelle de Samba, sino en la tranquilidad de la isla anterior, se dio cuenta del potencial de la comunicación. Y no, no se refería a los acontecimientos que ahí se exponían sobre eventos o personas que ni recordaba, sino de la integra necesidad de hacer al mundo un lugar mejor a través del… cotilleo. Las personas deberían estar informadas de las situaciones mundanas que se suscitaban en cada esquina: el ingrediente secreto de la masa madre del panadero, los motivos del divorcio de los verduleros, la estafa del narcisista de la tienda de armas, el extraño rumor de bromance entre los carpinteros, y así muchas cosas más; esa información, si valía la pena recordar, como el moco uniendo dos mitades perfectas: conocimiento y diversión.

Sentándose frente a su botín, sin valor para la mayoría, tomo su diario y empezó a escribir: ¿Qué opino de esta isla?

¡Le falta diversión! Un paisaje verde y gigantesco, que me hace pensar que posiblemente los Bonsáis de la montaña de mi maestro Bacalao provinieron de aquí. Mis nakamas parecen emocionados con el horizonte, pero me gusta más la ¿civilización? Aunque, una vez escuche que comprar la tierra dónde era más barata, era una buena inversión. Me pregunto si puedo comprar algunos metros cuadrados y consolidar el Reino de la Fotosíntesis. ¡Porque aquí sería ideal! Cuanta fotosíntesis sucediendo frente a mis ojos, aunque entre verde y azul, prefiero el azul… porque me recuerda al océano. ¿Qué negocio podría funcionar en este lugar? Es una pregunta a la cual no encuentro respuestas, pero… con su nulo comercio, sigo pensando que es una ganga comprar la tierra y construir… ¿Y si… no hay necesidad de comprar? ¿Y si puedo solo… tomarlas? No he visto a nadie aquí, parece un lugar sin ley ni dueño, y totalmente salvaje… tendría que…

Así siguieron sus divagaciones un rato más, hasta que se aburrió de escribir y fue a jorungar su Piruleta (Den Den Mushi), esa cosita parecía más una mascota que otra cosa, a veces hasta le ponía ropita cute. Su juego se interrumpió cuando el Den Den Mushi comenzó a sonar. ¡Cuando sonaba algún nakama estaba del otro lado! Y conversar con sus amigos siempre la llenaba de felicidad… ¿Quién sería esta vez? Ni ella podría imaginárselo.

Aquellas palabras, o más bien instrucciones, que salían de la Piruleta, la dejo sorprendida… y escuchando atentamente, después de todo… el chisme era lo suyo. Al parecer, se trataba de algo ilegal, con crías de animalitos que utilizarían como mercancía, en un punto de la isla… ¿No y que estaba desierta esa isla? Al parecer no, había comercio, aunque fuera ilícito. Con más razón para comprar, o robar, tierra barata. Aunque no era el punto, mientras más escuchaba, algo dentro suyo se iba indignando… porque una cosa era portarse mal sin dañar a nadie, y otra dañando a inocentes en el camino. Y esas pobre crías… separadas de sus madres… con miedo…. frio… quizás hambre.

No…
No, no…
No, no, no…

No iba a permitirlo, ahora ella podía… hacer cosas, y las haría. Aunque claro, por muy loca que estuviera, sabía que no podía hacerlo sola, pero por suerte ahora tenía nakamas. Y había alguien entre estos al que tampoco le gustaba que hicieran daño a indefensos, y eso incluía animales… y más aun, estos eran crías.

Y así fue, como después de que finalizará esa citación a la clandestinidad, llamo a la valkiria besada por el sol, alias su Unnie… e idearon un plan; uno que las llevo al…

Aquí y ahora…
En algún lugar de la selva, Little Garden, Paraíso…

¿Infiltrarse? Ella solo tenía una forma de hacerlo, y su Unnie también, entonces más allá de pasar desapercibida… había que llegar, devorar y conquistar. Podía ser desorientada, inútil e ignorante, sabía claramente sus debilidades, pero también conocía sus fortalezas: su belleza divina, su locura desbordante y su carisma sin igual. Si tenía que hacerse pasar por el comprador, entonces debía ir regia a la… cita de la clandestinidad. Un pantalón de cuero vegano, color negro, botas estilo pirata del mismo color, corsé ajustado al cuerpo y con escote en forma de V, un cinturón con una calavera pirata, una capa que caía hasta sus tobillos, un collar con una hermosa piedra rojiza y su largo cabello rosado suelto, enmarcando la obra de arte majestuosa, divina y sexy que era la semi sirena. Parte de su vestimenta, tenía acabados en tonos dorados. Además, el conjunto tenía un bolso de material igual de exquisito, de medio lado que cruzaba su espalda, quedando hacia atrás. Éste tenía un cierre que impedía la vista a extraños, y por dentro estaba recuerdo con una tela impermeable, también tenía mucho espacio, y una lengüeta que pasaba sobre el cierre para evitar aún más a los vivarachos. En sus manos, los guantes con los que solía proteger sus … pues manos, cuando debía usarlas para romper cráneos… y pelar manzanas. En su cintura, lado izquierdo, muy visible, colgaba una daga. Y en la parte de atrás, en la misma posición del bolso y por ende tapándolo, un escudo, su más reciente adquisición.

Contenido Oculto


Llegado el momento, y dejando una nota en su cama para avisar a sus nakamas que saldría con Maki, la mestiza nado hasta la orilla. Ahí, esperando el amanecer espero pacientemente a la peliverde, quien se comprometió en ir a buscarla y así lo cumplío. Al verla venir hacia ella, María sonrió, una sonrisa que reflejaba el cariño, y admiración, que sentía por la mujer. La sorpresa de su parte por su nuevo color de cabello la hizo reír, porque supo enseguida de que se trataba: su fanatismo hacia Hyakinthos — Unnie, tu si le sabes a la fotosíntesis — le respondió con un brillo particular en sus orbes ámbar, saberse entendida, a pesar de sus desvaríos, era lo que reforzaba su vinculo con la mujer de cicatrices. Cuando halago su ropa, la mestiza solo pudo girar 360 grados para mostrársela mejor, finalizando con un guiño coqueto y cómplice. Luego, al sentir las manos de su interlocutora en las mejillas, la calidez de su, sin dudas, mejor amiga, laa envolvio y quiso sonreírle pero la presión no le dejaba, solo podia tener la boca como un pececito rechoncho  — Shi Unnshie — le respondió como pudo, sus instrucciones ahora eran muy distintas a las de Isla del Karate, dónde le solicito mantenerse callada, iba a hacerla sentir orgullosa, esta vez… le sería menos inútil que con los viejos pervertidos y amargados, aunque claro, también sentía la responsabilidad de haberla llevado a esa pequeña gran misión. El beso en la mejilla, sello su hermandad con el manto nocturno como testigo, y los primeros rayos del sol saliendo en el horizonte.

Luego de repasar lo que sabia, e indicarle lo que recordaba… que parecía más bien, una diatriba sin fin ni forma, la peliverde empezó a ¿rastrear? — Un claro, y arboles… y rocas, grandes muy grandes… y, hablo de este lugar… con tierra… hacia dónde hay una flor… blanca… yo tengo… creo que es por allá… — empezó a caminar hacia un lado, pero cuando vio que su Unnie iba rastreando hacia otro sitio se detuvo y la siguió —… aunque también puede ser por acá, mira… hay árboles, y eso lo dijo el contacto muchas veces… ¿Le sabrá a la fotosíntesis? Aunque si le sabe… ¿Por qué seria tan cruel con unas pequeñas crías? Espero sea guapo, como aquel que conocimos… en la playa… ¿lo recuerdas, Unnie? ¿Qué será de su vida? Hmmm — y así le siguió hablando, mezclando lo que recordaba con lo que había en la realidad, aunque… tenía fe en que no iban a terminar… tan perdidas.

Mientras más se internaban en la jungla, la humedad iba haciendo de las suyas. No le desagradaba, pero tampoco le fascinaba. Prefería mil veces el mar, el agua. Al parecer su incomodidad, la percibió la mujer, quien le ofreció agua… y obvio, ella acepto encantada. En su caminata pudo observar su entorno, y algo llamativo que la hizo recordar a Hyakinthos: el musgo en los árboles; el objeto de su adoración últimamente había estado enfocado en la “exploración”, a ella le encantaba escucharlo, y guardaba cada palabra suya como una biblia. En este punto, pensó que si hubiera robado la pistola de Jensen Valentine, y lanzado unas de sus balas lumínicas al cielo,… eso le hubiera dicho a su contacto dónde estaban, y a todos los demás también, pero bueno era un problema del cual no preocuparse porque no había hurtado nada. 
Escalar árboles, su unnie parecía muy diestra en esas cualidades… de mono. Ella intentaba ayudarla a subir, siendo el primer escalón de la escalada — … vidajenear es mi pasión, Unnie, es el moco que une las relaciones, y algún día uniré el mundo con mis cotilleos. Y sabes qué… solo escribiré cosas bonitas sobre ti para tus fans, seguro tienes muchos porque eres genial… el champú que usas, el aroma que desprendes, tus comidas favoritas… y cuando tenga una cámara fotográfica, fotos cuando estés durmiendo, entrenando, tomando el sol… se que eso venderá… y muy bien — comento con su habitual alegría, debía reunir muchos berrys para esa compra, no sería fácil pero cuando pudiera fotografiar… eso le daría más vida a sus pequeños panfletos de chismes, panfletos en versión beta.

María se sorprendió y dio un paso atrás cuando le propuso subir ella. La verdad, nunca había trepado un árbol… un gigante pelirrojo, si, un árbol no; pero quien dijo miedo, así que cuando vio a su hermana en posición, hizo lo que debía hacer, usarla como escalón, saltar hasta sujetar la corteza, ese lado que tenía menos musgo, e ir subiendo poco a poco… hasta que llego a la primera gran rama. Luego fue más fácil, porque salto de una rama a otra, hasta llegar a la cima, evitando siempre el musgo, y ver… más verde y verde. Rodeo el gran árbol, viendo aquella… característica nuevamente: musgo de un lado, seco del otro. La brisa soplo, removiendo su largo cabello rosado, a lo que la chica automáticamente trajo a su mente a su ídolo… y su explicación sobre el musgo. Una pequeña clase sobre lo que un explorador debía saber, y no hacia falta ser la más orientada para poder ejecutarla; así que los grillos en su cabeza comenzaron a girar a miles de revoluciones, porque, aunque fuera ignorante de la historia del mundo, no la hacía ignorante a lo cotidiano, a la ciencia y sobre todo a lo que Hyakinthos le explicaba con su eterna paciencia.

Con una sonrisa en los labios, empezó a descender. Hasta que, con una voltereta por show, aterrizo en el suelo — Unnie. Unnie… Unnie… — la llamo yendo hacia ella, rebosante de energía y con la felicidad de alguien que sabe que será un poco inútil —… lo tengo aquí, lo tengo aquí. Algodón de Azúcar me lo dijo, cuando vio esta… isla. Creo que no es fan de la “No Civilización”, yo aun no lo sé, pero parece buen negocio invertir dónde la tierra es barata… — empezó a divagar llevando su índice a la barbilla, rememorando esa idea loca de establecer algún comercio inútil en esa isla desierta —… No, María concéntrate… — se reprochó dándose una suave bofetada —… Mi Algodón de Azúcar, tu Bubblegum, me dijo que si alguna vez me perdía en esta selvática isla… debía recordar algo, que el musgo crece hacia dónde no da la luz… mira el árbol, Unnie… tiene más musgo hacia acá — señalo la dirección que fuera esa — … que hacia acá… — camino y señalo hacia el otro lado — … y los claros obviamente “clarecen” dónde hay luz porque ya no hacen fotosíntesis, porque se caen y se mueren, por eso son claros y no oscuros, porque si no se llamarian oscuros en vez de claros ¿Verdad?... deberíamos intentar ir hacia dónde hay menos musgos… — señalo a la derecha, cuando los musgos en la corteza estaban hacia el lado izquierdo… pero su hermana entendería, ¿No? Ellas lograrían llegar al punto de encuentro, aunque tuviera que cambiar su apodo de rompe cráneos a rompe troncos… para avanzar.

Ahí se quedó paradita a un metro de Maki, a un metro del árbol que había escalado anteriormente. A su alrededor había la vegetación habitual de una selva, y nada realmente, que pudiese representar una amenaza, no por ahora.

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RE: [Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Korg - 10-01-2026

Las dos jóvenes piratas no solo se conocían desde hacía tiempo, si no que se conocían bien. No por nada eran mejores amigas. Quizá la peliverde no lo conocía todo de su amiga ex-peliazul (como por ejemplo lo cerca que estuvo en los Cabos Gemelos de hacerse con un peluche), pero sí que conocía muchas de sus virtudes, y más aún de sus defectos, entre los que indudablemente se encontraba su deficiente capacidad de orientación. Por ello mismo, la artista decidió optar por la prudencia y valerse más de sus propias capacidades que de las de su amiga para tratar de dar sentido a las confusas instrucciones que esta le había dado.

Aquella mujer que portaba la D en su nombre optó por hacer uso de su fuerza, escalando con gran agilidad algunos de aquellos enormes árboles. La idea era realmente buena, pues si algo tienen las junglas es una gran densidad de bosques y demás plantas, las cuales obstaculizan enormemente el campo de visión, obstáculos que tienden a desaparecer a medida que la altura aumenta. Cuando se trata de encontrar algo en un lugar completamente desconocido, hay varios factores realmente importantes: Una vista de lince, mucha suerte, o la paciencia suficiente como para fijarse en los detalles, y una de las cosas en las que la joven Maki tenía que trabajar era el ámbito de la paciencia. Era una mujer que acostumbraba a vivir su día a día con gran intensidad, y esa misma intensidad le pasaba factura en más de un aspecto.

Si hubiera dedicado más tiempo a analizar con detalle aquello a lo que estaba mirando cuando subió a las copas de los árboles, podría haber encontrado algún indicio no sólo del punto de encuentro, si no del propio campamento de los cazadores furtivos.

Por su parte, la mestiza, como si inspirada por su admirado compañero, demostró a su mejor amiga que no sólo sabía hablar, si no que también era buena escuchando lo que la gente tenía que decir. Le contó acerca del crecimiento del musgo en los árboles y, si bien cometió un error de novata al no tener en cuenta que la espesura de la jungla en la que se encontraban afectaba irremediablemente a la cantidad de luz solar que se filtraba y por consiguiente al crecimiento del musgo, aquello le dio la confianza suficiente como para dirigir a su amiga.

Ambas chicas caminaron, a veces siguiendo y otras ignorando las erráticas indicaciones de Maria. Cruzaron un pequeño arroyo, subieron un pequeño montículo de piedras antes de volver a cruzar el mismo arroyo que habían cruzado un par de minutos atrás.

Tras varios minutos de una caminata que volvería loco a cualquier rastreador, las dos mujeres llegaron a un pequeño claro. Se trataba de un claro rectangular, de unos veinte metros de largo por quince de ancho. Cuando se sentaron a descansar, la mujer de pelo rosa se fijó en unas llamativas flores blancas, las cuales crecían en un área circular del centro de ese mismo lugar. Pudieron ver también una enorme planta, similar a un muro de flores azules, en el lado norte del claro en torno a la mitad de este, lado que se encontraba a la izquierda de donde estaban sentadas las dos jóvenes. Más cerca todavía de las chicas, en la esquina noroeste del claro, había cinco extrañas plantas, de aproximadamente medio metro de altura y coronadas por grandes flores de pétalos granates.

La visión de esas flores blancas le hizo recordar nuevamente las instrucciones recibidas de parte de aquella misteriosa voz. Más en concreto las palabras "hermosas y muy valiosas". No había ninguna duda. Habían llegado al punto de encuentro. Pero había un ligero problema:
Su contacto no estaba por ningún sitio


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RE: [Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Maki D. Zen'in - 11-01-2026

Era una locura estar con Merlot, esto era una de sus últimas… pero… se le vía hermosa, quizás en el fondo, muy en el fondo de todo… quizás también lo haría… ¿Como se vería de rubio?... siempre le gusto cuando estaba en la marina había un montón de cabezas huecas con ese color de cabello, todas hermosas y todas le despreciaban. Muy distintas a María Merlot, que la amaba de verdad, de eso no tenia duda.

Su reina, su amiga, su diosa… podría el sol salir por Oeste, la tierra cambiar de sitio con el cielo, pero ella jamás dejaría a su amiga a su destino. Siempre acudiría y desde hoy siempre se comunicaría con ella para saber dónde estaba que hacía y si algún maldito hijo de pura se quería aprovechar de ella. Siempre atenta, siempre dispuesta. Siempre violenta si la situación lo requiere para salvar a su Maria Merlot, ahora si que renovaba una vez mas su juramento y esta vez al verla su mirada se suavizo, se metió en su propio corazón y deposito esa visión de ella en casi la totalidad de él. —La… la… fotosíntesis? Que es esa tontería? Te estas metiendo otra vez en esos tontos y locos  fanclubs… … … mira, mejor no me cuentes mas jajajaja, bueno vamos al lio.— Mencionó mientras se limpiaba una pequeña lagrima que le rodo por la mejilla por la gracia. —Vaya, si que te queda bien esa ropa. Pareces una verdadera condesa o algo parecido. Esto creo… que colara…— Dijo mientras miraba a la sirena mientras giraba sobre si misma mostrándole su ropa nueva a Maki y ella misma abría las manos para que viera su nueva ropa de color ocre mientras asentía con la cabeza y giraba también, pero lenta más lentamente.

—No Unnie, no lo recuerdo, de quien hablas? Que tipo lindo?.. No recuerdo… espera… no me distraigas, tenemos una misión que cumplir, no me distraigas con hombres… no me ha ido bien con ellos después que pasamos la jodida  Reverse Mountain de echo creo que aquí es más difícil, esta isla de mierda apenas tiene gente.— Se rasco la cabeza mientras miraba a un lado nerviosa. —Que dices torpe jajajaj como mierda vas a querer pegarle mocos a todo el mundo, no seas puto asquerosa niña!!— Le increpo mientras se subía a un árbol mientras hablaba de lo demás, de sus cosas y de que tenia fans… ojalá, si fuera así, Maki nunca dormiría sola, en ninguna isla, aunque estuviera con Uker, el siempre estaba en sus cosas, visitando clientes, cocinándole a gente de dinero y matando a los malditos, lo quería, pero abandonada la tenía. —POR QUE MEJOR NO ESCRIBES SOBRE COMO TIENES QUE SACARTE LOS PERCEBES DEL CULO MALDITA NIÑA ATUN!!! NO QUIERO QUE ME RECONOZCAN O ME COLGARAN TONTA… TONTA MERLOT… Dios mío Merlot… un día por tus cotilleos me vas a matar…— Termino de agitar el brazo con ira… mientras subía el árbol, pero en realidad amaba eso de que alguien se interesara en ella, aunque solo fuera para cotillear con su privacidad.

Entonces ese último árbol donde subió pareció que le dio un poco mas de aire fresco, pues descendió con una idea algo extraña. Escucho la explicación del musgo y se acuclillo sobre el para intentar entender de ello. Maki no sabia nada de exploración aunque cuando era muy pero muy niña quería explorar y conocer el mundo entero.

La idea era excelente, así que confió… miro a Merlot, el musgo, el sol moviéndose, el musgo, nuevamente a la cara de Merlot… entonces se levanto le toco el hombro y con una sonrisa levanto el dedo pulgar en forma de aprobación. Un muy buen trabajo en realidad. Maki no recordaba cosas como esas y esta vez si alabo su ocurrencia, sabía que Bubblegum era conocedor de muchas cosas, muchas practicas y ella… ella era mas artística, mas amante de cosas que tenían que ver el corazón, de los sentimientos y de todo lo que tenia que ver con la impulsividad. Eran dos polos opuestos que se llevaban extrañamente bien. Era una excelente idea… Maki entonces miro los árboles y comenzó a moverse en dirección a donde el musgo se hacía menos espeso. La caminata era una maldita tortura, como jamás lo hubiera sentido, pero no podía rendirse, no podía claudicar, no podía… no… ella no tenia una voluntad de mierda, su determinación. Ella completaba las cosas y no las dejaba a medio camino jamás y menos aun cuando débiles y desamparados estaban en peligro. Cuando entonces vieron algo que notaron sin duda… Flores… grandes flores de muchos colores y las mas llamativas blancas… —Unnie… no… te acerques a esas flores, se ven peligrosas… no te acerques a ellas o podrían escupirte alguna especie de paralizante, no viste esa película como se llamaba… no recuerdo… pero tenia que ver con dinosaurios y mierdas parecidas. — Dijo al aire mientras se tocaba el cuello y se echaba agua sobre la cabeza… para refrescarse. Le quedaba poca y… maldición ¿Y Merlot?... se le perdió de vista por un segundo. 

Seguro que si no aparece nadie en un rato, Maki se pondria a investigar por su cuenta, a ver si encontraba algún sendero, algún indicio de otra persona, de su contacto o de algún cazador.

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RE: [Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Maria Merlot - 11-01-2026

Narrador / María Merlot

………………………….

Algodón de Azúcar…
Su Unnie…
Algo en común…
Olvidadizos de caras…

— ¡Malvavisco, Unnie! — dijo sorprendida porque la valquiria besada por el sol no recordaba al hombre — … el guapo hombre de cabello blanco, cuerpo atlético, cara tallada por los mismísimos Dioses, aquellos ojazos “ciruelas” matadores y esa sonrisa que derretiría lo derretible… — terminó de nombrar las cualidades físicas con un suave suspiro, ella sabia reconocer la belleza, después de todo era hermosa, entonces, no admitir que aquel masculino de la Isla Karate había robado uno que otro suspiro en sus recuerdos, era mentir. Y lo hacia por guapo.

Igual, su comentario trajo una confesión por parte de la mujer peliverde, a lo que María escucho con atención. Los grillos en su cabeza siempre estaban revoloteando, pero no era tonta, no era loca, la fémina con cicatrices había abierto de cierta forma su corazón… Además del foso, que más… ¿le había sucedido? Nadie nunca le comentaba nada, y desde que no sabían el paradero de Fantasma todo parecía… ir a la deriva. A veces se sentía prisionera… pero de una manera incómoda, como si aun tuviera que hacer mucho para llegar al nivel de sus nakamas. Con Fantasma nunca le había importado, él nunca le exigió nada, pero ahora… sin su guía, se sentía perdida. ¡Quería reconfortar a su hermana! No sabia cómo pero tendría que hacerla olvidar esa nota de… ¿tristeza? ¿desesperanza? que sintió en su voz cuando hablo de la Montaña Reversa.

La escucho reír, eso la hizo sonreír automáticamente; verla feliz, la hacia feliz también. Quizás solo se estaba preocupando por nada, después de todo, si alguien podría conquistar el mundo, sus demonios y salir victoriosa esa era Maki D. Zenin — Es un decir, Unnie… igual, el moco no pega nada… ya lo intente una vez, pero como existe esta creencia que es pegostoso, por eso lo uso… pero desde ahora, y por ti, buscaré otra palabra que encaje mejor en mis sueños — estuvo de acuerdo con ella, mientras caminada a su lado con las manos hacia atrás, hablar con la mujer la distraía, a veces hasta la anclaba a la realidad, justo como sucedía con Hyakinthos, por eso disfrutaría esos momentos, aunque fueran efímeros y violentos — ¿Colgarte? ¿Percebes en el culo? — los gritos de la dama la hicieron abrir los ojos, y más cuando empezó a agitar la mano con ira… María desvió la mirada con una sonrisa traviesa, su hermana era hermosa, hasta enojada — No, no, no… primero, no tengo percebes en el culo, Unnie… si quieres puedes revisar… y segundo, mis cotilleos te llevarían a ser la mujer más deseable de todo el mundo… ¿Quién podría resistirse a una fotografía de ti en bikini? ¡Nadie! — comento muy convencida, en su mente todo estaba claro como el celeste del cielo, ninguna mujer podría ser más cotizada que su unnie, y sus cotilleos debían servir para esa causa, como para otras… que aun estaba horneando.

Luego del intercambio, con la húmeda de la selva, y las escaladas de árboles, la valkiria besada por el sol, al parecer tomo en cuenta su comentario, y comenzó a rastrear siguiendo los lados sin musgos. María iba a irse en la dirección contraria, pero se dio cuenta a tiempo que su compañera iba hacia el otro lado. La siguió sin hablar, no había que estar muy cuerda para darse cuenta de que la mujer estaba perdiendo la paciencia, y considerando que estaban ahí por su petición, se sentía un poco responsable por estar perdidas… aunque ella no se creía perdida, algo en su corazón le decía que iba por buen rumbo, tenía esa percepción, y mientras estuviera acompañada de Maki, nada malo podría suceder.

Unnie… no… te acerques a esas flores, se ven peligrosas…

Varios minutos de caminata, las hicieron llegar a un claro, dónde se sentaron pero no estuvieron mucho tiempo, después de todo ambas eran del tipo hiperactivas… y más cuando vio la peculiar flora, en especial la blanca que cito el contacto. Entonces la advertencia de la peliverde la hizo asentir. No debía tocar nada, aunque los colores llamaron su atención — Son las flores blancas… como dijo el contacto — comento para sí misma alejándose de Maki, y yendo a un lado. ¡Quería tocarlas! ¡Le gustaban las cosas bonitas! Pero su Unnie se lo prohibió, hizo caso e ignoro la tentación. En ese momento sintió ganas de… hacer pipi, entonces se metió detrás de un árbol, y regó la tierra. El agua que había bebido antes acababa de salir de su sistema. En fin, cosas de la anatomía y la fisiología. Usando el agua que le quedaba se lavó las manos. Cuando salió del árbol, vio a su hermana buscándola — ¡Aquí estoy! Necesitaba hacer del número uno — le comento sacando la daga que tenia en la cintura — ¿Será que el contacto se fue? — le pregunto mientras empezaba a tallar algo en el árbol — … tal vez, se perdió y como no sabe el truco de Algodón de Azúcar, sigue dando vueltas por la selva… ¿deberíamos salir a buscarlo?  — pregunto a su unnie sin dejar de tallar el árbol con su daga, no era una artista, aunque su caligrafía era muy bonita y el diseño sencillo le estaba quedando hermoso — … precioso — dijo después de unos minutos de trabajo, volteándose para ver a la peliverde y señalándola con la daga para que viniera a ver sus iniciales grabadas en la madera — … tienes que venir a ver esto, Unnie  — le sonrió como una niña que ha hecho una travesura, y quizás si la hizo sobre aquel árbol.

Ahí se quedo, en la parte inferior "oeste" del claro, a 7 metros del borde (ancho) oeste, y a 2.5 metros del borde (largo) sur. Así mismo, se encuentra a 5 metros de Maki.


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RE: [Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Korg - 12-01-2026

La más alta de las dos mujeres, la cual resultaba ser también la más mayor, advirtió a su amiga acerca de las flores que poblaban el claro en el que se encontraban. Tal vez fuera por una simple corazonada, pero aquel pequeño gesto resultó ser bastante más importante de lo que la artista hubiera podido imaginar en un principio. La otra mujer, por su lado, pensó que la mejor idea era tallar las iniciales de ambas mujeres en un árbol cercano, como una forma de mostrar a cualquiera que pasara por allí el fraternal amor que sentía por su mejor amiga.

Mientras las dos chicas se encontran admirando la peculiar obra de arte de la pelirrosa, un encapuchado entró en el claro por la esquina noreste, la más alejada de ellas. Se trataba de un joven encapuchado, de un metro con ochenta centímetros de altura y realmente delgado. Aquel hombre las miró unos segundos, aprovechando que ninguna de ellas había reparado en su presencia, pues no había emitido ningún ruido a su llegada al punto de encuentro. Miró brevemente hacia el lugar por el que había venido, antes de continuar caminando en completo silencio hacia el centro del claro, aprovechando que ambas jóvenes le daban la espalda - Espero que ninguna de las dos haya tocado estas flores - se dirigió a las chicas, a la vez que se agachaba a examinar la blanca planta del centro - El.. - interrumpió lo que iba a decir, volviendo a mirar a su espalda - El señor me advirtió de que se había olvidado de mencionar que las flores son valiosas porque sirven para producir potentes venenos - señaló a las enormes flores granates que estaban en el extremo oeste - Tened cuidado de no tocar esas también, pues provocan náuseas - volvió a mirar a su espalda - No, estas todavía no están listas para recoger - se puso de pie - Oh, perdón - se disculpó al ver a la mestiza - Usted, bella dama, debe de ser la mujer a quien he de guiar - el hombre se agachó en una leve reverencia, mirando a la mestiza de belleza sin igual. Miró entonces a la otra joven, quien se encontraba a cinco metros de él, fijándose inevitablemente en sus numerosas cicatrices así como en sus definidos músculos - Iba a decir que no era necesario, pero entiendo por qué ha optado por traer una guardaespaldas - siguió hablando - Esta isla está llena de peligros - volvió a mirar a sus espaldas, antes de deshacer su reverencia. El movimiento hizo que su capucha se bajara, dejando al descubierto tanto su rubio pelo como sus verdes ojos.

El contacto


Al percatarse de eso, el joven volvió a colocarse la capucha y se giró algo sonrojado - Bueno, deberíamos salir cuanto antes hacia el campamento - habló, serio - O si no el señor El... - volvió a callarse nuevamente - O si no el señor se impacientará.


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RE: [Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Maki D. Zen'in - 15-01-2026

El… Mal… Malvavisco?, si, ella lo recordaba blandengue como uno… algo le sonaba, solo recordaba sus ojos de pescado muerto mirándole las tetas a merlot… con ese pensamiento, Maki se miró las propias, le daba algo de envidia, pero le duro poco porque con esos tremendos calla bebes no podría surcar el campo de batalla tan efectivamente… ella misma se rio con satisfacción y miro divertida como la niña pescado describía con un juvenil amor al tonto peliblanco.

Nunca lo hacía y con un largo suspiro le confeso a Merlot la soledad que medio sentía en esta parte del mundo. Un poco aislada, solo con Uker que ahora quien sabe dónde estaba. Quería haberlo contactado, pero sentía que le hostigaba demasiado. Su vista estaba decayendo rápidamente pero no podía bajar la guardia. No con Merlot cerca. Debía cuidarla, era su promesa y Maki nunca rompía sus promesas.

Cuando escucho la palabra “Pegastoso” No pudo evitar reírse a carcajadas…. —JAJAJAJ pez bruto no se dice “Pegastoso”, se dice “Pegaminoso” jajajajaj— se llevó el dorso de la mano en la boca para medio ocultar su risa, pero no estaba tan segura de que fuera la palabra adecuada, así que quiso mejor cambiar el tema nuevamente. —waaaaaaa… lo se… eres una niña muy limpia es solo… solo… bah descuida, son solo locuras mías corazón…— Finalmente se resignó, pues, aunque sonara muy loco, Merlot siempre tenía ideas que si las pensabas bien. Eran fabulosas. Había miles de millones de personas en el mundo que eran tan o más chismosas que ella y si había o existía un sistema que estén todos interconectados a través de algún tipo de onda sin cables o sin caracoles, pues sería una bomba, ganarían millones de …. … … bah que idea tan tonta.

Menos mal que era obediente, al menos cuando Maki estaba presente por que cada uno que salía con ella parecía malcriarla aún más y ella no quería eso, quería que se comportase como la maquina de combate que Maki creía que la niña atún podría ser. Eso evito que una trampa natural obvia les hiciera daño, Maki había varias cosas que la hacían especialita, entre ellas ser tremendamente desconfiada con sentimientos hacia ella, hacia le gente demasiado bondadosa, y ante la gente que no le mira a los ojos.

La muchacha rosa con su daga comenzó a rasgar la corteza de uno de los árboles, con las iniciales de ambas, MM y MZ… este tipo de boludeces… tonterías… imbecilidades y nimiedades… a Maki… le llenaban el corazón, que le apreciaran, que le notaran, que sintiera que ara alguien, amada de alguna forma y en algún modo que quizás no comprendía del todo, pero ella, su Unnie no le fallaba. Era un amor con ella.

Fue entonces cuando estuvo a punto de pronunciar unas apalabras de aprobación que apareció un muchacho, rubio, alto, delgado, tal como se lo había recetado el doctor a Maki. Si la situación fuera otra, con la sequía de diversión que había en esta jodida isla deshabitada, habría intentado algo, algo sucio y pecaminoso. Pero debía cuidarla a cualquier precio. Lo primero que menciono fueron flores, efectivamente eran venenosas. Si tuviera la habilidad de identificar plantas y de conocer los venenos, seguro que Maki haría algo para agregarlo a su abanico de movimientos… pensó en lo efectiva que seria contra sus enemigos. Contra ese maldito del marine que les encabezaba o contra el jodido imbécil que les toco transportar como si fueran un maldito taxi.

La pronunciación de un EL le resulto sumamente extraña, y lo recordó para consultarle en mayor detalle. Cuando lo vio agachado, despreocupado, supo que era el contacto… le costó, porque estaba distraída, en su vista, en sus ojos en el terciopelo del mundo, su amiga más letal, Maria Merlot.

—Oooo…. Bienaventurado ha sido entonces nuestro encuentro mi señor— Dijo con una voz suave, melosa, no rasposa y ronca como la de siempre. —Unos segundos mas y seguro seriamos mas pellejo y huesos que sustancia. Y bueno no, no soy su guarda espaldas, soy su trovadora, a mi señora le gusta viajar con música si a usted le place también.— Se movió en una gran reverencia flexionando sus piernas y cruzadas en sus tobillos y lanzando un gran arco con su palma abierta mientras posicionaba su guitarra y daba un hermosa y acústico conjunto de notas cortas.

—Pues… le seguimos, y si no le molesta, acompañare el camino de mi señora con algo de música, le parece Maese… … … — Hizo un ademan para que le dijese su nombre. Aunque no lo recuerde después, seguro que Merlot si lo haría. Ella era su “Furia Celeste” y nada olvidaba. —… … … cuando mi señora supo de criaturas a la venta, quiso comprar inmediatamente, son fuertes? Que ocurrió con las madres de estas criaturas que nos menciona? Usted… las vende? Contacta a posibles clientes?— Maki debía guardar la compostura, dejar el desmembramiento para después, según ella todos los involucrados en esta locura debían perder la vida. LA canción que canto fue una que demoro muchísimo en crear y la canto con tanta emoción que deseo cantarla por siempre.  Ella dejaría caminar a su rosada amiga solo un poco detrás de ella. protegiéndola en todo momento.

Elf´s Fury · Sirena prisionera

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RE: [Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Maria Merlot - 17-01-2026

Narrador / María Merlot

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JAJAJAJ pez bruto no se dice “Pegastoso”, se dice “Pegaminoso” jajajajaj

La corrección de su Unnie, la hizo asentir y luego golpear con suavidad su propia cabeza para recordar ese detalle. Tendría que leer mucho más para evitar esa ignorancia tan brutaminosa. Claro, que su hermana sonriera ya era motivo suficiente para ella darse por animada también, aunque no lo supiera, o quizás sí, cuando sonreía se veía aun más hermosa que las mismas flores, que las estrellas, que cualquier otra mujer sobre la faz de la tierra.

Con unos últimos toques al grabado en el árbol, la rosadita esperaba a que su hermana diera su visto bueno, cualquier acotación de la mujer verde sería tomada enseguida como una orden marcial, y ejecutada a la brevedad, pero antes de cualquier intercambio, una voz extraña y masculina se hizo presente en el claro. María, al igual que Maki, volteo hacia su inesperado visitante: alguien encapuchado, de un metro con ochenta centímetros de altura y realmente delgado. Hablo de las flores, y las consecuencias negativas de cada una de ellas. ¡Que alivio! Si su Unnie no le hubiese advertido, ella seguro estuviera ahora mismo sufriendo de esos efectos, después de todo le gustaban las cosas bonitas. Su corazón latió con amor y confianza, sabia que mientras estuviera con la valkiria besada por el sol, todo estaría bien, porque cuando estaba con sus nakamas… se sentía invencible, no había cabida para el miedo. Así que recordando las palabras de Maki, que hablará, y actuara como una patrona, se recostó en el árbol, como quien no esperaba nada, y empezó a jugar con su daga haciéndola girar entre sus dedos, mientras veía de arriba abajo al hombre.

Usted, bella dama, debe de ser la mujer a quien he de guiar

Se dirigió a ella con una reverencia, a lo que María, en su rol de diva solo le guiño uno de sus orbes ámbar con alegría y un toque de coquetería, y aunque iba agregar algo más, su hermana tomo el control, entonces solo se dejo guiar por sus palabras, mientras con sus gestos parecía estar aburrida con la ausencia de negocios, como lo haría toda una traficante. Con un gesto de su mano izquierda hizo mover parte de su larga cabellera rosada, y dio un par de pasos hacia Maki, quien hablaba. Su andar, era hipnótico que resaltaba su belleza natural y su encanto de mestiza. Cuando la capucha del hombre cayo, con su vista aguda, pudo captar su sonrojo, y sus agraciados rasgos. ¿Era tímido, o solo estaba acalorado? Bueno, iba a tener que descubrirlo.

La dulzura en la voz de Maki, la hizo sonreír por dentro. No parecía su habitual tono, le resultaba empalagoso, y eso la hizo entender que no debía salirse de personaje, así que se mantuvo regia y hermosa, escuchando con atención las líneas de su hermana. Así que trovadora, bueno, si le gustaba la música, no estaba mintiendo la morena verdosa. Y cuando hizo la demostración con aquel acorde, solo pudo voltear los ojos como si dijera con sus gestos “obviamente es una artista, no una guardaespaldas”. María guardo su daga.

La trovadora lleno al contacto de preguntas, a lo que María solo escucho, hasta poder intervenir. Si ella era la patrona, debía actuar como tal, había visto a sus amos antes como trataban a sus músicos, así que era hora de actuar, paso por al lado de Maki, y le una palmada en la cabeza a modo de reprimenda — Trovadora, porqué le pides permiso a un extraño. ¿Acaso quieres que se repita lo del Castillo de Manigoldo? — luego la agarro por las mejillas y la miro a sus ojos, donde ella podría ver la diversión en María pero el hombre, el contacto, estaba a la espalda de María así que solo escucharía su voz y vería sus acciones —… sabes que eres mi favorita, sé buena chica, y no me hagas arrugar… — se giro para ver al hombrecito, con una sonrisa alegre y encantadora, y así continuar con el camino —… ahora, por favor, buen hombre, responda a las preguntas de la trovadora, y además, cuénteme algo más… ¿EL es… apuesto? Quizás podamos cerrar el trato y disfrutar del resto del día… entre nuevos colegas — su voz sonó entre traviesa, alegre y sugerente.

Dejo que la trovadora fuera delante de ella, cantando una hermosa canción… esa canción la hizo... estremecer, porque su letra, tan única y especial reflejaban su propia historia. ¿Acaso Maki D. Zenin le había compuesto una canción? Sin poder evitar su corazón se encogió, y una imperceptible lagrima salió de su ojo, no podía perder su rol de Patrona, pero cuando salieran de esa misión, definitivamente, la abrazaría y chillaria de emoción por tal regalo venido su amada hermana.

María se mantuvo a dos metros del contacto, y a uno de Maki. Mientras volvía a sacar su daga, para jugar distraídamente con esta, aunque realmente estaba atenta a cualquier novedad a su alrededor, con su aguda vista peinando el terreno.


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RE: [Presente absoluto] [Aventura T4] Un asunto escamoso - Korg - 18-01-2026

El rubio joven ignoró por completo el coqueto guiño de la pelirrosa. Emprendió el viaje, decidido a guiar a la mujer con quien devía reunirse, así como a su extrañamente musculosa trovadora. Con una para nada sutil estrategia, la mujer de pelo verde trató de sonsacarle su nombre, pero no era alguien que caería en una treta tan simple. Conocía mil y una formas de salir del paso en aquella situación, desde mentir hasta montar un drama y reprocharle no haberse presentado ella primero.

No hizo nada de eso. No porque hubiera optado por decir nada, si no porque lo siguiente que dijo aquella extraña mujer llena de cicatrices hizo que se quedara en completo silencio. Siguió caminando, sorprendiéndose más todavía con la extraña pregunta de la pelirrosa. ¿Para qué quería saber si el señor era apuesto? En otra ocasión le hubiera respondido que no sólo no era alguien apuesto, si no que además estaba casado, pero el joven estaba demasiado ensimismado en sus pensamientos como para responder a ninguna de ellas.

Continuó caminando, volteando la vista cada poco tiempo, a la vez que se aseguraba de no dejar ningún rastro de por dónde iban pasando. No sólo le habían ordenado asegurarse de que nadie le siguiera, si no que, conociendo lo peligrosa que era la fauna de aquella isla, lo último que quería era que algún enorme reptil les diera caza.

Pasaron un par de minutos, en los que lo único que se escuchaba eran los ruidos de sus pisadas y la sonora canción de la peliverde. Una vez la "trovadora" terminó de cantar, el joven se paró

- Perdonen - habló, girándose levemente para mirar a la peliverde - Antes me ha parecido escuchar algo de venta - giró la cabeza nuevamente, como si asegurándose de que nadie le estuviera observando - ¿A qué se refería, señorita? - sus verdes ojos se mantenían fijos en los de la cantante - Yo... - volvió a mirar hacia su espalda, antes de girarse nuevamente, abarcando con su mirada esta vez a ambas mujeres - ¿No han venido a llevarse a esos pequeños para curarlos? - preguntó, con una notable confusión en su rostro y ciertos tintes de preocupación en su voz - El señor me dijo que había una misteriosa enfermedad que los volvía sumamente agresivos, y que la única forma de curarlos era que se los llevaran ustedes y que los trajeran una vez curados - se llevó una mano a la cabeza, rascándose el pelo. Aquel gesto hizo que nuevamente se le cayera la capucha, haciendo ahora completamente visible la preocupación de su rostro. Volvió a ponerse nuevamente la capucha, mirando esta vez a la pelirrosa - Ni usted ni su musculosa trovadora me parecen el tipo de persona que se dedicaría a comprar pequeñas crías indefensas por placer - suspiró, encogiéndose de hombros - Aunque quien sabe, aunque igual comparten con el señor ese... peculiar gusto que tiene por las cosas con escamas.


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