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[Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Sohem - 03-02-2026 55 de Primavera, Año 17
18:00 Ranara Club Venimos de aquí Tenía entendido que cualquiera que se preciase mínimamente en el mundo de los negocios querría visitar al menos una vez el Ranara Club, el gran casino de Arabasta a las afueras de la ciudad Alubarna. Era un edificio ostentoso y vistoso, como todos los de esta índole, y era nuestra siguiente parada. La confrontación con estos tres novatos en el desierto no había sido la gran cosa, aunque era el principio de algo. Pero sí que me dejó claras cuatro cosas. La primera es cómo se llamaban, al fin. La gente se empeñaba en tener nombres cada vez más raros... El tipo que ahora se encargaba de agasajarme y mostrarse servicial se llamaba Jin, de apellido Onizuka. El pelirrojo explosivo - en todos los sentidos - era Owen Yang, y la muchacha ciega se llamaba Gwendolyn Yang. No sabía si eran hermanos o primos, pero debía de ser una casualidad que tuvieran el mismo apellido y no fueran familia. La segunda es que ni Jin ni Owen estaban a la altura de poder generar un daño considerable aun, y desde luego, que no sabían pelear en equipo. Es cierto que Jin tenía buenas ideas aprovechando el terreno y adaptándose a Owen, pero este último era un tren sin frenos y se iba a acabar estampando contra algo peor que yo tarde o temprano. La tercera es que ni Owen y Gwendolyn saben usar con eficiencia sus habilidades de akuma no mi. Supongo que por eso querían estar conmigo en un principio, para que tratase de enseñarles... pero aunque el principio del control término de mi fruta y la de Gwendolyn fuese el mismo, eran dos frutas literalmente opuestas. Seguramente Viktor podría explicarle más cosas, ya que sabía cómo funcionaba mi fruta y además tenía la capacidad de manejar el mismo elemento que ella. Y aunque la fruta de Owen pudiera tener un principio de acción que se asemejase al mío, produciendo daños usando altas temperaturas, emitir calor y hacer una explosión no era lo mismo. Para nada. Y la cuarta es que esa pobre diabla no podía seguir adentrándose en el Grand Line teniendo que depender de que un estirado esmirriado con traje y un adolescente con trastorno de déficit de atención la protegieran en todo momento, y menos si no se compaginaban y compenetraban, y si para colmo uno de ellos andaba herido. Tenía que enseñarla a valerse por si misma. — Oe, es aqui — dije parándome frente a la puerta del casino y poniendo mis brazos en jarras, apoyando mis manos en mis caderas — El Ranara Club, uno de los mejores casinos del Grand Line — añadí, presentando el lugar, y chasqué la lengua — En mi negocio suele haber cierto tráfico de ingresos que salen hacia este sitio, o que vienen de este sitio y es el lugar perfecto para nosotros hoy ¡wryyy ha ha ha! — me giré y miré al trío, relajando la posición de los brazos. Ciertamente teníamos que encontrar un médico para Owen, pero que estuviera con el brazo así sólo nos ayudaba a que estuviera más al límite y pudiera centrarse mejor. De hecho, que el mocoso tuviera Haoshoku y no lo supiera era una gran baza en el futuro. Si aguantaba lo suficiente, le enseñaría a usarlo como aprendí en Sabaody. Mi vista pasó hacia Gwendolyn — Hoy voy a enseñaros cómo ver sin ver — y miré hacia los otros dos — Y de paso pasamos algo de tiempo sin estar debajo de este sol que no parece sentaros bien... además de pasar algo más desapercibidos y quizá, con suerte, encontrarte un médico, Rojo — dije dándole con el índice de la mano real en la frente a Owen — Tú y Jin iréis juntos, vais a ir a las máquinas tragaperras — pasé mi dedo hacia Gwendolyn, señalándola, y dándome cuenta tarde de que no me estaba viendo apartando el dedo rápidamente — Gwendolyn, tu vendrás conmigo — chasqueé la lengua de nuevo, por los nervios de haber hecho aquella tontería — Nosotros iremos a jugar a las cartas — sonreí ampliamente bajo la perforada apariencia de mi casco, divertido con la absurda idea que se me había ocurrido para enseñarles a usar esta habilidad nueva a todos ellos — Dentro os explico mejor — y giré sobre mi mismo, dirigiéndome hacia la puerta del casino sin llegar a abrirla.
Resumen
Entrenamiento
Inventario
RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Onizuka Jin - 03-02-2026 No supo cuánto tiempo había transcurrido, solo que el condenado calor abrasador del desierto le hacía sudar con su traje puesto. Mantenía las mangas elevadas, el tono claro de su camisa, los botones desabrochadas... Todo en un inútil intento de aliviar el calor del desierto. Pese a todo, incluso bajo su sufrimiento, no hubo queja alguna, solo siguió siguiendo órdenes que Sohem pudiera dictaminar, ni más ni menos. Tampoco habló sobre el brazo de Owen, quien había salido más afectado de los tres en aquel combate improvisado. Sabía bien que si Sohem no hubiera terminado su combate, incluso con su máximo esfuerzo, incluso si daba todo de sí, o si jugara sucio, ni así podría ver verlo. Pasó por enésima ver su antebrazo por su frente, llena de sudor, en un inútil intento de quitárselo, hasta que sus pies cesaron frente a un casino. Oh mierda... Sus ojos se desviaron de reojo hacia Owen, de quien conocía el problema que tenía con juego. ¿Era información que fuera a compartir? En absoluto. Sacó de su bolsillo su característica caja de metal, de donde retiró uno de los pocos cigarrillos que le quedaban, esperaba que al menos dejaran fumar allí dentro. Suponía además que también habría algo de aire fresco o, como mínimo, se estaría más fresco que en el exterior. Un pequeño detalle del que se había ya percatado previamente era que cada dos por tres le había cambiado el nombre, recordándole a aquel cirujano con problemas de memoria, algo a lo que se había habituado. Al menos Sohem parecía haber recordado más rápido su nombre y ya lo llamaba por ello, incluso si su primer nombre era bastante más sencillo. No es que le molestara, admitía que escuchar a alguien como él hacer una batalla de nombres era, cuanto menos, liberador después de tanta tensión y ese calor abrasador. ![]() —Ya veo, es una buena fuente de ingresos, desde luego.
Era claro que sabía bien lo que decía. El mechero se guardó, expulsando el humo de sus pulmones, descendiendo la diestra donde tenía su cigarrillo y, con la zurda, guardando su cajetita de metal en el bolsillo izquierdo. Era increíble escuchar hablar a Sohem, ya no solo por su forma de ser, también porque claramente sabía bien cómo moverse, qué tipo de negocios hacer. Con lo de "Oyabun" ya lo había sospechado, pero ahora estaba más claro que el agua: conocía más de lo que aparentaba. Ahora, una vez Sohem comenzó a organizarlos, de forma automática e inconsciente arqueó una ceja, observando al pelirrojo, ahora confundido, por apenas unos segundos, antes de regresar la mirada a la máscara blanca de su jefe. ![]() —¿En las tragaperras? ¿Cómo nos va a ayudar eso en "ver sin ver"?
Claro que desconocía las fuentes, la enseñanza, o el método que le explicaba. No importaba, era una orden, o así lo asumió él. Pero todo le resultaba surrealista. ¿Cómo un casino y apostar iba a ayudarlos a "ver sin ver"? Fuera cual fuese el plan de su jefe, solo lo siguió, mirando la puerta, dando una última calada antes de siquiera tener intenciones de entrar.
Cajita de Tabaco
RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Gwendolyn - 03-02-2026 Un largo silencio, eso fue lo que quedó luego del enfrentamiento, uno que se cortó con algunas palabras de preocupación, pero no hay mucho más. Le pareció difícil seguir adelante, aun así no dijo nada, simplemente asintió ante cada pregunta sin escuchar siquiera, como si hacer caso sin pensar un tiempo fuese lo que necesitara.
Le habría gustado que alguien le dijera qué hacer de ahora en adelante, pero no hay nadie más que ellos en el camino. Siguió a los demás, en un calor que no le afectó, simplemente tomó la mano buena de Owen, apretándola con suavidad un par de veces, esperando que el camino esté despejado. — ¿Te duele mucho? — es una pregunta que ha hecho muchas veces, que termina en preocupación, porque no han encontrado un doctor aun, pero tuvo esperanzas de que uno aparecerá eventualmente. Las palabras de Sohem la hicieron voltear, solo para que no sienta que lo está ignorando, aunque no es necesario que esté enfrentando una mirada que no tiene, para el resto de personas es tranquilizador. Es la manera de indicarles que tienen toda su atención ¡Aunque! ¿Qué más podría hacer? Es una oscuridad espesa, que solo deja algunos sentidos funcionar. —¿De verdad? — su pregunta no muestra incredulidad, sino sorpresa, porque no habría esperado que fuese tan pronto, pero ha llegado el momento. Aun así, llega con una condición, repartirse e irse separados. Supuso que es la que más le va a costar, por lo tanto necesita una ayuda especial. No vio el gesto, simplemente asintió con suavidad, ligeramente nerviosa ¡Ansiosa! porque quiso hacerlo bien — No sé jugar a las cartas — es obvio por qué no sabe. Nunca lo ha hecho, entre ellas no hay diferencia cuando las tocas ¡Todo vale lo mismo! — Pero entiendo cómo se hace. Porque Owen se lo ha explicado en el pasado, como muchas cosas de un mundo que aun no termina de encajar. —Pásalo bien con Jin, a ti te gustan estos sitios ¿No? Tampoco entiendo cómo eso los ayudará, pero algo debe haber, un truco debe existir ... creo — soltó a Owen con suavidad y acomodó el bastón para avanzar sola. El rostro reflejó una sensación extraña, porque ver a alguien como ella en un sitio como ese siempre llama la atención. —Sohem — lo llamó, aun así no movió el rostro, simplemente avanzó con cuidado — ¿Cómo sabré que estoy ganando y que no me está mintiendo el resto diciéndome que no? — Porque volverla la perdedora de cualquier mesa es fácil. Una historia hecha de mentiras es algo que ya conoce, que lo ha vivido, por lo tanto le pareció la víctima ideal para cada juego — Ya no quiero seguir perdiendo. ¿Quién querría ser un eterno perdedor?
ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ Finalmentee yippiee
RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Owen Yang - 04-02-2026 — Oe, es aqui —
![]() -¡HOSTIA PUTÍSIMA, ES UN CASINO!-
Era curioso, pero a aquel trío nuevo para el enmascarado el casino les había unido, aunque sea, para mal: La primera interacción de Owen con Jin fue cuando tuvo la osadía de estar ganando más de lo que debía y, conjunto a un llamado de atención, el mafioso estuviese detrás de él para inmiscuirlo en sus planes que, para bien o para mal, lo habían traído hasta aquí. Con Gwen más de lo mismo: Por culpa de la existencia de este pacto tenía que haber sido forzada su "separación" que terminó juntándolos muchísimo más que antes, solo que...las cosas habían cambiado toneladas desde entonces, haciendo que, ambos, no sean ni un ápice de las personas que eran desde que habían abandonado Isla del Karate, la isla en la que estaban empezando a formar algo que debía esperar. Al menos, hasta que el mundo sea cambiado por ellos. Entonces, ¿Porqué los ojos del pelirrojo brillaban con tantísimo color, estando en un desierto con un calor de los mil demonios y con su brazo izquierdo (Él, siendo zurdo) con una fractura múltiple, enyesado de manera algo rústica por algún médico de emergencias mal dormido? Porque Owen estaba en su salsa; Uno de sus máximos entretenimientos siempre fue la ludopatía, droga de la que había sido adicto (Aunque ese sentimiento haya estado dormido durante bastante tiempo desde que existe la chica de antifaz blanco en su vida) desde Isla Tamanegi, de la cual era originario. La sorpresa y la alegría fue tal que casi que ignoró la pregunta que la mujer de su vida le había hecho segundos atrás, la cual volvió como un flechazo -¡! ¿Si me duele?- preguntó, volteando -Ja, ¿Te piensas que esto- y, queriendo fingir ese falso coraje que tanto le caracteriza, intentar subir el brazo para aletear con esa fuerte inmovilización momificada -podría deten- ¡CRUC!
![]() -Ay.-
El sonido pudo escucharse, incluso, para un oído poco entrenado. Aquellos huesos, aún terriblemente maltrechos, no habían sanado ni un ápice desde el enfrentamiento con el enmascarado. Sus músculos, hinchados y muy reventados, le dejaban claro que todavía el proceso de sanación estaba excesivamente verde para querer hacerse el chistoso. "Ranara Club", así fue como mencionó Sohem que se llamaba -¿Entramos? Dime por favor que vamos a entrar.- Estaba hiperactivo, le picaban las manos como un adicto. Menos mal que Gwen todavía no podía ver esta faceta de él (Aunque si la sintiese los tirones al tenerle de la mano derecha, la única sana, agarrada). Finalmente la clave de todo esto, el famoso "ver sin ver" que provocó que la expresión efusiva, aniñada y emocionada del muchacho le devolviese los pies en la tierra rápidamente, recordándole un poco la seriedad de todos los acontecimientos presentes -Tío, ¿Porqué dices wryy y te ríes de vez en cuando?- preguntó genuinamente, siempre le había llamado la atención; A veces resultaba el llamado de La Muerte misma, otras, simplemente una respuesta divertida del propio hombre de yelmo blanquecino. Probablemente recibiría una respuesta al nivel de "porque a tu madre le gusta", pero las risas no faltarían. además de pasar algo más desapercibidos y quizá, con suerte, encontrarte un médico, Rojo —
![]() -...Rojo?-
¿Acaso todo lo que el chico había hecho hasta ahora había valido la pena? Este sujeto, que parecía ser una eminencia en su mundo debido a su altísimo estatus y posición, ¿Lo llamaba "Rojo"? Ni siquiera el ¡TIC! en la frente de su dedo le inmutó demasiado, peor aún fue cuando nombró a Jin por su nombre y a Gwen por el suyo, pero a él, no. Todas noches que se había teñido el pelo. Todas las veces que utilizaba su característica y favorita chaquetita roja de gran cuello, finalmente, ¿Podían estar marcando la diferencia? Hubo un pequeño sonrojo de su parte ante la mención del color, le resultó inevitable y le puso automáticamente nervioso, buscando esa mirada demasiado difícil de rastrear detrás de los agujeros de aquella máscara. Su mirada se desvió hacia abajo, como quien piensa en profundidad -Rojo.- lo volvió a mencionar -¿Owen El Rojo? ¿El Rojo solo?- empezaba a fantasear, balbuceando solo. Despertó de ese pequeño letargo y se dio cuenta de la labor: Iba a jugar a las máquinas tragaperras con Jin, aquello que les había vinculado en un primer inicio -Tsch.- un quejido se escapó de sus labios, al igual que fruncía el ceño con molestia y miraba hacia adelante en cuanto el enmascarado se aproximó a ello -Sohem, hermano, tienes que usar a Gwen para las tragaperras.- acotó, tirando de ella con la unión que todavía tenían suavemente para atraerla hasta su hombro derecho, pegando su mejilla sobre la copa de su cabeza por la diferencia de altura. No importaba que hiciese un calor de los mil y un demonios, por algún motivo, la muchacha siempre se sentía totalmente templada -El día que la conocí tiraba los dados una y otra vez y siempre sacaba doces, no sé cómo lo hace.- sonreía con ternura, porque, sí, la chica tenía una suerte totalmente descomunal y que parecía romper todos los esquemas del azar -Aunque si hablamos de azar, una vez me tocó escuchar follar a tu nuevo esbirro que tienes aquí.- en cuanto la chica se soltó y le deseaba suerte con su travesía, el chico apuntaba con la mano cerrada y el pulgar elevado hacia el mafioso no muy lejos de él -Larga historia. Me arrepiento de que haya pasado.- había sido un recuerdo amargo, sí, pero había ocurrido, queriendo hacer una clarísima comparativa con lo que podría considerarse "un mal azar". Dispuesto a comenzar mientras mencionaba que "dentro les explicaba mejor", Owen no dudó en acotar: -Sohem, ¿El Rojo, Owen El Rojo, Rojo solamente? ¿Cuál mola más?-
Defuse the bomb:
RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Sohem - 04-02-2026 Las reacciones no se hicieron esperar. Jin por su parte parecía al menos acatar las órdenes sin problemas. Y la verdad es que nunca ponía problemas. Me había buscado a un tipo obediente y práctico, por suerte. Gwendolyn parecía sorprendida por mis afirmaciones y reconocía que no sabía jugar a las cartas, pero eso era precisamente algo beneficioso para nosotros en este momento. Su ingenuidad y su aire inocente haría que muchos cabrones y maleantes se quisieran acercar a desplumarla, y ese iba a ser precisamente su entrenamiento hoy: aprender a leer esas intenciones. Claro que para eso yo tendría que estar lo suficientemente separado como para que no la relacionasen conmigo y mi presencia no interfiriese en ello. Jin hizo la apreciación de que cómo podía ayudarles jugar a las tragaperras en lo que quería enseñarles, y Gwendolyn dijo que suponía que habría un truco — No lo hay — dije divertido — Vais a jugar a las tragaperras para conseguir dinero — y me encogí de hombros mirándolos — A mi qué me contáis — pero el que si interfería - en todo - era Owen. Ese mocoso no se callaba ni aunque le arrancase la garganta, cosa que no descartaba. Comenzó llamándome tío. ¿Cómo que tío?. Cuestionó mi risa, me llamó hermano, me hablo de escuchar follar, y empezó a cuestionar que le hubiera llamado Rojo haciendo un montón de preguntas sin más, sin ton ni son y al tuntún. Apelotonadas y sin orden. Entonces emití un pulso de Haoshoku mientras le agarraba de la pechera con mi mano de carne y hueso — Escucha atentamente mocoso — y acerqué su rostro a mi casco para que pudiera ver bien mis ojos detrás de mis agujeros, alzando la mano mecánica Emperor en paralelo con el puño cerrado, que emitió una pequeña polución de vapor . Alcé un dedo, el índice — A mi me llamas Sohem, o señor, o jefe, pero nada de tío — alcé el segundo dedo, el corazón — Yo no digo nada cuando me río, me río y ya, y mi risa es perfectamente normal — alcé el tercer dedo, el anular — No soy tu hermano, ni tu tío, ni tu prima, ni tu abuela — alcé el cuarto dedo, el meñique — No me importa lo que meta quien donde quiera y lo que esto suene o deje de sonar en oídos externos mientras a mi no me moleste — y extendí el pulgar terminando de abrir la mano por completo — Y te he llamado Rojo porque no me acuerdo de cómo coño te llamas ni voy a intentar nunca esforzarme por aprenderlo — entonces le solté de golpe, volviendo a cerrar la mano mecánica y a bajarla al paralelo de mi cadera — Si quieres mantener el otro brazo sano no olvides lo que te acabo de decir. Nunca — chasqueé la lengua y miré en direcciones opuestas para observar a los otros dos. Respirando profundamente. Claro que me acordaba de su nombre - por fin - pero él... él era algo especial dentro de este trío. Y le iba a tratar peor que a ninguno. Ningún arma decente se forja con caricias. — ¿Estáis sintiendo eso? Una presión fuerte, una sensación desagradable e intimidante dentro. Como un mal augurio. Eso es Haoshoku, es la energía de los Conquistadores que sólo un reducido número de personas a lo largo del mundo porta consigo, de las cuales sólo un reducido número dentro de ellas consigue despertar, y de las cuales sólo un reducido número dentro de ellas consigue controlar — me quité el casco y me peiné el cabello hacia atrás con la mano, chasqueando la lengua otra vez, de forma visible y entrecerrando los ojos un poco fruto de la luz del sol directa — En el mundo, todos los seres vivos tenemos dentro una energía interna muy poderosa latente, y se llama Haki. El Haki se divide en tres tipos, y el Haoshoku es uno de ellos. También se le conoce como Haki del Conquistador. Lo que estáis sintiendo ahora es mi Haki del Conquistador... memorizad esa sensación — agarré mis casco con la mano de Emperor, y tras esas palabras apagué lentamente el Haoshoku hasta cancelarlo por completo — Los otros dos tipos de Haki son el Busoshoku, el Haki del Armamento, y el Kenbunshoku, el Haki de la Observación. El primero sirve para fortalecer tu cuerpo, y el segundo para que tus sentidos se conviertan en tus ojos — entonces miré a Gwendolyn en una pausa de un par de segundos — Sirve para ver sin ver — ahí dirigí mi mirada a los dos muchachos mientras tapaba un poco mi brazo ciborg cubriéndolo con la capa de plumas escondiendo asi su forma y mi yelmo de miradas indiscretas — Y eso es lo que vamos a aprender hoy aquí. Vosotros os iréis a las tragaperras a conseguir quinientos mil berries para mi y a intentar expandir vuestros sentidos para buscar la sensación que habéis tenido con mi Haoshoku antes. Tendréis que localizarme sin verme. Usad vuestros sentidos, buscad la sensación que habéis sentido. — volví a mirar a la muchacha — Y a ti, Gwendolyn, te lo explicaré por el camino. Guarda tu bastón por favor — tendí mi brazo bueno hacia su pecho para que pudiera notarlo y agarrarse de él para caminar dentro del casino juntos — Cuando seáis capaces de sentirme, venid a verme. Sabré si estáis mintiendo y os golpearé una vez por cada mentira que digáis — y golpeé con dos toques con la puntera de la bota la puerta, haciendo que esta se abriese y pasásemos al interior de aquel lujoso, excéntrico y divertido lugar de apuestas. El entrenamiento acababa de comenzar.
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Haki
Entrenamiento
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Una petición
RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Onizuka Jin - 04-02-2026 La amenaza estaba sorprendentemente clara, observándolo de reojo cuando le lanzaba las advertencias a Owen. Por su parte solo lo dejó hacer, no iba a ir en contra de su jefe, bajo ninguna circunstancia. Se limitó a seguir dando caladas al cigarrillo que tenía entre sus labios, retirando pacientemente su abrigo y colgándolo en su brazo izquierdo. Se planteó la idea de ofrecérsela a Sohem para que pudiera así cubrir mejor el brazo, pasar desapercibido, pero no sabía si podría desencajar con esa vestimenta y, obviamente, siendo él todavía solo un subordinado, no quería dar ideas equivocadas. Dejó que todo aconteciera y siguiera su curso guardando absoluto silencio. Ni siquiera cuando fue acusado de los “sonidos” que Owen pudo haber escuchado dijo nada al respecto. Estaba calmado, ya había tenido algunos encuentros en el interior del barco y siempre procuró que no fuera una molestia para su jefe. Su cuerpo vibró, lo pudo sentir claramente, aquella sensación. Era de forma leve, por supuesto, sin embargo por mucho que fuera el caso, el poder que emanaba era suficiente para recordar esa sensación que Sohem describía. Prestó especial atención a las palabras que pronunciaba. Había escuchado de “Haki” como un poder invisible, aunque ahora era cuando descubría que había varios tipos. Le sorprendía que, pese a lo duro que fue en la pelea, se le dieran bien las explicaciones al hombre. Lo que tenía claro era que tenía que recordar esa sensación a la que llamaba Haoshoku. —Asumo pues, que lo que aprenderemos con esto es Kenbunshoku...
No habló específicamente para nadie, más bien se autoconvencía, elevando la mirada hacia las puertas. Dejó que Sohem retirase su máscara, lo miró de reojo. Comprendió el motivo, y no era realmente malo. ¿Más adelante él también debería de ponerse alguna para ocultar su identidad si llegaba a lo más alto? No. Todavía no podía ni olerlo, quedaba mucho camino por delante. Claro, usar ese Haki para ganar dinero, y luego con una enorme cantidad de personas tratar de encontrarlo a ciegas. Era, cuanto menos, interesante. La casa siempre gana... a menos que conozcas sus trucos. Qué hombre más impresionante. Cada vez estaba más convencido de haber dado con la persona adecuada. Dejó caer el cigarrillo en el suelo, pisándolo tranquilamente, terminando de soplar el humo antes de siquiera entrar. Se acercó a Owen, tomándolo por el cuello de su ropa después del reclamo de Sohem. —Vamos, no perdamos tiempo. Ya has escuchado al jefe. No estoy dispuesto a decepcionarlo, y sé que tú tampoco. — Lo soltó pronto, viendo que las puertas se abrían. Todavía se le hacía extraño ver el rostro repleto de cicatrices y el cabello rosado del hombre, pero no dijo nada al respecto. Respiró profundo, viendo el ambiente, ya era el momento de separarse. Miró a su jefe y a Gwendolyn de reojo por algunos segundos antes de hablar. —Buena suerte. — Aunque, sabiendo lo que sabía ahora, dudaba que les hiciera falta. Todo lo que tenía que hacer ahora era ir a conseguir la cantidad de berries que se le había ordenado, al lado de un ludópata que esperaba poder controlarse al menos lo justo y necesario. Para colmo, a diferencia de las cartas, las tragaperras eran completamente aleatorias, dentro de su conocimiento, por supuesto. ¿Cómo iba a conseguir ganar todo ese dinero por ver algo? ¿Ver el qué? Es algo que le iba a tocar averiguar.
Cajita de Tabaco
RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Owen Yang - 05-02-2026 Mientras en su mente divagaba por la posibilidad del apodo y su posible peso en el futuro, esa ilusión que empezaba a dibujarse en su mente y en su realidad, la realidad le pegaba una cachetada tan violenta como para, una y otra vez, destruirle cualquier tipo de idea que pueda hacerse. -Tal vez si fuese Roj-
De repente, una onda violenta pudo sentirse exactamente desde la dirección en donde se encontraba el enmascarado. Ya había sentido esto una vez, una violencia, una presencia tan atronadora que acalambra, que le quitó del sumidero violento de pensamientos en los que se agolpaba su cabeza -¡¡!!- la atención se disparó, como si su instinto de supervivencia, por enésima vez, le advirtiese de que Sohem Burnedead podría acabar con su vida en una micronésima de segundo y, de forma simultánea, era capturado desde el pecho de su chaqueta roja para ser atraído hacia esos ojos ambarinos que podían distinguirse desde los agujeros del famoso yelmo. — Escucha atentamente mocoso —
![]() -...qué...pasa?-
Y, posteriormente mientras tenía ese supremo brazo mecánico alzado justo delante de su rostro, empezaba a contabilizar las razones de "lo que estaba pasando"; Owen se había pecado de confiado, casi como si se hubiese olvidado de todo lo acontecido en la playa de Little Garden o simple y llanamente dándose unas confianzas que nunca le habían convenido. Él tenía un excelente don de gentes, sí, pero creía que estaba siendo halagado por el enmascarado que, uno a uno, le dejaba en claro algo: Baja los humos y las confianzas, porque podrías lamentarlo. Llegaba al tercer dedo mecánico -Yo...lo sien- pero era automáticamente interrumpido, hasta que llegó al pulgar, uno que le hizo una herida peor que el terror que sentía por el enmascarado: "Te he llamado rojo porque ni me interesa aprenderme tu nombre" y, sin ser capaz de poder distinguir si eso era una mentira debido al miedo intrínseco que tenía por la situación, solo se quedó estático, mirándole a la tenue distancia provocada por el empujón dado posteriormente. Su mirada se desvió hacia abajo mientras fruncía el ceño con muchísima desilusión; Al parecer, hasta ahora, nada había sido suficiente. — Si quieres mantener el otro brazo sano no olvides lo que te acabo de decir. Nunca —
![]() -Entendido. Lo siento, mucho.-
Su expresión de cachorro regañado denotaba muchísimo no solo lo apenado que estaba por haberle incomodado mientras escuchaba el sonido del chasquido de lengua del enmascarado, pero sintió su espíritu quebrado al creer que había alcanzado un pequeño escalón en sentir que, todo esto, todo su esfuerzo, de alguna u otra manera, le hacía sentir que tenía algún tipo de valor. Pero no, parecía que estaba en cero otra vez.
Alzó la vista ante sus palabras para poder atender a que, al parecer, esa sensación tan terrible que provocaba su existencia no era simple y llanamente algo que despertaba de manera instintiva, sino, literalmente, algo que el propio Sohem forzaba a voluntad -Haoshoku.- fue lo único que el pelirrojo pudo balbucear, habiendo quedado bastante perjudicado no solamente por el efecto de aquella poderosa técnica, sino, por sus palabras que le habían afectado mucho más que el dolor de su brazo fracturado. Le observó quitarse el casco y dejar ver ese cabello rosa chicle que tan poderosamente llamativo era, en ese porte serio y de fuertísimos contrates entre su vestimenta, color de pelo e iris, distinguible a kilómetros de casi cualquier persona. Ahí es donde empezó el "meollo" de la situación: El haki se dividía en tres y así funcionaba en la mente de Owen: Uno te protege, otro mejora tus sentidos y otro doblega las voluntades. Jin añadió lo mismo que pensó el pelirrojo, pero debido a lo fuertemente incómodo que estaba y ya pudiendo dejar de sentir esa "mala vibra" provocada por el pelirrosa, simplemente mantuvo su ceño relativamente fruncido y una mirada vaga, observando. Sus ojos, a veces iban hacia abajo, divagando en su propia mente -Tal vez aprendiendo esto me vuelva suficiente. Espero.-. El mafioso no dudó en terminar de fumar su cigarrillo, pisándolo, y ahí fue cuando pudo escuchar sus palabras al igual que las directrices del propio Sohem: Medio millón de berries y encontrarle buscándolo a través de su presencia. Había...algo curioso en cuanto había realizado la expansión de su presencia, ¿Porqué sintió cómo el rosa se irradiaba no solo por su cabello, sino, por su cuerpo entero? Fue un instante, medio segundo, como si hubiese habido un error en su vista que le obligó a parpadear una y otra vez, difuminado en una mota de humo -Estaré delirando.- pensó el muchacho pestañeando con mucha fuerza una y otra vez, observando que el único rosa que había presente era el del tono chicle de su pelo. Seguramente había sido una confusión por el miedo y el calor. —Vamos, no perdamos tiempo. Ya has escuchado al jefe. No estoy dispuesto a decepcionarlo, y sé que tú tampoco. —
![]() -Supongo que no. Venga, vamos.-
Su contestación fue casi automática. Su mirada seguía cabizbaja, como si le costase levantarla. El ambientazo del casino era impresionante, maravilloso, tanto que provocó una pequeña mueca de nostalgia en el pelirrojo, marcando el hoyuelo de su mejilla izquierda al realizar una sonrisa de lado -Ojalá que, luego de esto, puedas ver cómo soy,- y, viendo como el enmascarado se alejaba con el amor de su vida -Gwen.- se despidió de ella, pudiendo, finalmente, terminar casi completamente a solas con la persona que había iniciado todo esto en un primer lugar: Jin Onizuka. -Bueno, terminemos con esto pronto.- el barullo de la gente era inaudito. Las maquinitas, ruido, era todo tan avasallante que, cuando el chico quiso percatarse, había perdido total y completamente a la pareja. ¿Tenía un nudo en la garganta gigantesco de saber que la mujer de sus sueños se había ido con alguien que le había roto el brazo, mancillado el ego y asustado? Sí, uno muy grande. Por primera vez en todo lo que llevaba de esta travesía, sí se sentía derrotado -Hay...joder.- en el insulto, su mano derecha viajó hasta su rostro, frotándosela como si recién se hubiese levantado, incapacitado con la izquierda aún -Jin, tú has sido seguridad, y mafia, y cosas de esas en varios casinos como el de Isla del Karate, ¿Sabes si hay algún sistema que podamos trucar para conseguir el medio millón y no morirnos del asco aquí, eternamente?- le miraba hacia esos vacíos ojos entre grises y celestes, teniendo que elevar la cabeza para coincidir visualmente. La mirada del pelirrojo no se veía chispeante ni emocionada, sino, sometida -Que tenga un problema de ludopatía severo no significa que siempre ganase en las maquinitas. ¿Tú trucaste la máquina en la que yo ganaba siempre el día que nos conocimos?- preguntó genuinamente, intentando buscar respuestas mientras comenzaba a caminar por los infinitos pasillos de luces y colores, con aparatejos y personas que parecían gritar de dicha y de dolor solo por el resultado de tres simbolitos en un carrusel redondo. ![]() -Así dejamos a Gwen sola con él. Él podrá ayudarla mejor de lo que yo lo haría nunca.-
De verdad que le había afectado mucho que alguien a quien Owen consideraba una eminencia y el pico máximo de la fuerza, hasta ahora, reconociera a dos del trío, pero no a él. Debía esforzarse más, y debía ser mejor. O volvería a quedarse atrás, otra vez.
Defuse the bomb:
RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Gwendolyn - 05-02-2026 Fue silencio lo que le dedicó a la interacción de Owen y Sohem, no hubo una palabra, pero sí deseó entregar consuelo, aun así permaneció quieta escuchando todo lo que ocurre hasta el final. Es una amenaza y un trato que la obligó a soltar una mueca. Se habría encogido de hombros incluso, en pasos torpes para acompañarlos, pero ¿Y si todo sale mal? ¿Y si su muestra de afecto trae algo peor? Apretó su brazo con una de sus manos calmándose, mientras la piel se molesta y las uñas causan un ardor que no calma al resto de las sensaciones. Suspiró con suavidad, escuchando la explicación, una tan cargada de información que golpeó el suelo con la punta del pie un montón de veces ¿Es eso lo que tiene Owen? ¿Lo tendrá Jin también? Supuso que ella carece de algo así, si tiene algo es completamente lo opuesto. Haki.
Así se llama la respuesta que llevan buscando. Se habría reído, porque esperaba algo más rimbombante, algo que no pudiese recordar fácilmente, pero así está bien — Entiendo — es lo que respondió ante la explicación de cómo se ve sin ver realmente — Oh, suena a buen plan — aplaudió con suavidad al escuchar la tarea que les ha dado a los otros dos. Deben encontrarlo entre la multitud ¿Y ella? Supuso que dejarla ahí en medio de la nada no es buena idea, menos aun si no puede ver sin ver. —Ah, sí, lo guardaré — lo dejó a un lado, acomodándolo, esperando que el mismo ya no moleste. Un resalto fue lo que realizó al encontrarse algo enfrente, que aparezca de la nada seguro dio las pistas, aun así lo palpó con cuidado un par de veces — Oh, gracias. Supuso lo que es, aun así antes se volteó a donde ha escuchado por última vez a Owen. —Owen ¡Te apuesto que lo logro aprender antes que ustedes dos! — no es un grito muy fuerte, pero pueden oírlo con claridad — Así que no tarden mucho. Les digo a ambos. — sonrió con suavidad, antes de tomar el brazo de quien le ha dicho que la acompañe. Avanzó los primeros minutos en silencio, no hubo pregunta, pero sí una idea en su mente — No conozco mucho a Jin, pero Owen funciona mejor si lo desafías a las cosas, se motiva más de esa manera — es un consejo que no le ha pedido y que quizás podría traerle problemas, aun así no le importó en ese instante — No le gusta perder y siempre se esfuerza demás. No le gusta perder como a mi y como a ti ¿No? A quién le gusta estar en el bando perdedor.
—¿Podría saber qué tienes en mente? Es una pregunta amable, que intentó dejar atrás las sensaciones anteriores. —Para prepararme. Para estar lista, ésta vez sí. No por ti, sino por mi.
ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ Finalmentee yippieex2
RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Sohem - 05-02-2026 Parecía que mis explicaciones sobre el Haki no eran tan toscas y estúpidas como creía que iban a ser... al final iba a resultar que no era tan idiota como me imaginaba y que sí que podía enseñar un mínimo a alguien. No supe si estaban entendiendo del todo, pero fueron tres conceptos básicos. El Haki lo tenemos todos, se divide en tres, y uno de ellos no se puede entrenar. Esperaba que hubieran memorizado bien la sensación que yo emitía porque no quería tener que pasarme el día entero dando más explicaciones. El dúo de varones entendió y aceptó mis indicaciones y se adentró por su cuenta en el casino, mientras que la muchacha tomó mi brazo y comenzamos a caminar en dirección opuesta, hacia la mesa de las cartas. El lugar era opulento, lujoso y excesivo a partes iguales y destilaba - en mi opinión - un marcado mal gusto por el uso imperante de figuras relacionadas con la cultura del desierto, pero entendía que eran sus costumbres. Fue entonces que la mujer que me acompañaba rompió el silencio, tratando de darme un consejo amigable sobre el chico pelirrojo que nos acompañaba. — El chico es especial — le respondí, sin mirarla. No necesitaba mirarla si ella tampoco lo hacía, y así sentía que ambos estábamos en una situación un poco más pareja — Jin tiene sus aptitudes, y tú tienes las tuyas, pero Owen posee algo que no tenéis los demás... — flanqueamos una mesa en la que se jugaba a la ruleta, y la miré divertido, viendo rebotar la bolita — ¿Sabes por qué le partí el brazo en nuestro entrenamiento en el desierto? — pregunté retóricamente y volví a mirar hacia delante, chasqueando la lengua una vez — Porque usó el Haoshoku. Y el Haoshoku es una habilidad que no tiene cualquiera, y como he dicho antes, de los que pueden tener acceso a ella, no cualquiera consigue despertarla — expliqué mientras parábamos unos segundos de caminar para que un camarero con una bandeja pasase frente a nosotros, de derecha a izquierda — Y lo usó porque quería protegerte a ti, le importas mucho. El problema es que si eso se descontrolaba podría provocaros daños a vosotros, así que tuve que parar en seco la situación... aunque no pensaba en partirle el brazo realmente... — volvimos a caminar, avanzando despacio entre la gente, sin prisa y con calma — Owen es especial, pero de momento solo es una veta de sucio carbón, y por eso voy a presionarlo y a golpearlo hasta el límite una y otra vez — ahí pasamos junto a una mesa de craps, los dados... demasiado azar, no era lo que necesitábamos — Porque cuando sometes al carbón a una presión extrema, se convierte en un diamante — añadí llevando mi rostro hacia ella y mis labios cerca de su oído. Habíamos llegado a nuestra mesa: El Póker. La chica preguntó que qué tenía en mente, para que ella pudiera prepararse, y mientras nos acercaban una silla para ella la ayudé a sentarse frente a la mesa, agachándome y hablando cerca de su oído. — El Kebunshoku es una habilidad que te permite sentir a los demás. Saber donde están y cómo de fuertes o débiles son... eso es lo que van a entrenar ese par de dos. Pero también puede enseñarte algo más. Puede hacer que sientas las emociones de los demás y descubrir si tiene miedo, si quieren hacerte daño... o si te están mintiendo — ahí apoyé la mano en el respaldo de su silla y miré hacia la mesa, había seis jugadores más — Para ti esto tiene que ser más fácil que para los demás, porque al perder la vista has aprendido a enfocar el resto de tus sentidos, así que quiero que prestes atención a esos sentidos. Quiero que escuches a las personas de esta mesa, y sólo de esta mesa. Ignora el resto del ruido del casino. Quiero que huelas las bebidas que llevan, los perfumes que se han echado, y quiero que saborees el olor de sus cigarros y puros en tu paladar. Quiero que sientas en las vibraciones de la mesa quien da golpecitos y quien está nervioso... y cuando lo hagas, cuando estés enfocada, empezarás a notar que no estás sola mucho más allá de la evidencia terrenal que el sonido te traslada — me erguí e hice el gesto de pedir cartas para ella al crupier — Vamos a jugar al póker. Estoy detrás de ti, tranquila — finalicé. La partida de cartas comenzaba.
Resumen
Haki
Entrenamiento
Inventario
Una petición
RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - Onizuka Jin - 05-02-2026 Ahora que se habían separado, sus ojos se volvieron hacia el joven, quien claramente estaba dolido. Él no era quién para dar lecciones a nadie, menos cuando se trataba de alguien como Sohem, pero sí había cosas que conocía desde su perspectiva y postura. Sus pasos siguieron su curso, observando en todo momento su alrededor. Eso estaba agarrotado, hasta los topes. ¿Habría gente observando? ¿Escuchando? ¿Serían los únicos que estuvieran usando Haki? Detalles que tenía siempre en cuenta y, ahora que tenía conocimiento de lo que era, de forma más concreta al menos, el Haki, comprendía mucho más la peligrosidad en la que pudieran estar sometiéndose. No quiso adornar de flores lo que no existía, el joven ya tenía un brazo destrozado, era más que suficiente. —Dudo que Sohem le haga nada, deja de pensar en la chica, solo te desconcentrarás.
Sus palabras salieron con la calma habitual, sus manos acomodándose en los bolsillos y los ojos analizando todavía todo su entorno. No era casualidad; era preparación. Aprovechó para seguir conversando con el joven. —Si acabaste así, fue porque te volviste impulsivo. Tienes que saber que no puedes saltar a la primera de cambio. Por eso es tan fácil llegar a ti y tus emociones, no he sido el único que lo ha hecho, y tienes suerte de que Sohem hubiera sabido frenar a tiempo. Si hubiera sido un enemigo, habrías perdido mucho más que eso, ¿para qué? ¿Defender a alguien que ya sabe hacerlo según tus propias palabras? — No buscaba una confrontación, sino aclarar unos errores que más adelante pudieran ser fatales. —Aprende a pensar, revisar tu entorno, incluso si no tienes nada, siempre hay alternativas. Si dejas de enfocarte solo en “Gwendolyn esto, Gwendolyn lo otro, Gwendolyn, Gwendolyn, Gwendolyn”, puedes ser útil y fuerte. — Tampoco es que él hubiera logrado nada, había sido derrotado de un solo plumazo y ni siquiera había conseguido acercarse, algo que en silencio golpeaba su orgullo y le frustraba, comprendiendo al menor. —Cuando te conocí eras mucho más duro y tenías menos temores, pero desde que la conociste, te has vuelto blando. ¿Dónde está esa seguridad de la que tanto alardeabas? ¿Dónde se encuentra ese Owen que tuvo el valor de saber mantener el control en sí mismo? Parece que si se trata de ella, todo a tu alrededor se vuelve ciego. Aprende a pensar más para ti mismo, y actuar menos para una sola persona, o será tu fin. Eso fue lo que Sohem quería enseñarte. Sus pasos siguieron, incluso cuando habían alcanzado la zona de las tragaperras. Se quedó quieto, no tomó ningún asiento, no por el momento al menos, se limitó a escuchar, observar, analizar. Estaba estudiando las mejores opciones en ese momento. —Trucos no existen de por sí. Toda pérdida puede ser una ganancia. — Elevó su mano, inclinando ligeramente su cuerpo, acercándose a su oído de modo que los demás solo pudieran escuchar los sonidos de las máquinas funcionando, las quejas de algunos perdiendo, otros gritando por una victoria. —Contigo fue fácil; algo de privacidad, cables movidos y un temporizador. Como notaste, siempre que la usabas tú en un tiempo determinado, tenías las victorias que te prometí. — Apartó su rostro de su oído, volviendo a erguirse, observando de nuevo, dando un par de pasos más. Vio a uno de los jugadores frustrarse, agregando otras cuantas monedas a una de las máquinas. —¿Ves a ese? Ha perdido mucho aquí. Eso significa dos cosas: o la máquina está seca… o está a punto de soltar algo para no levantar sospechas. —Verás, Owen, en este tipo de máquinas no solo depende el número que saques. Todo tiene su aquel. — El hombre comenzó a frustrarse tras otra derrota, el sonido de la máquina había cambiado, su sentido del oído lo había percibido. Aprovechó el asiento de quien había acumulado una enorme racha de derrotas. Sí, uno de los que había estado observando hasta que se frustró. —Una de ellas es sencilla; no tienes que mirar los números, ni los dibujos, sino usar esto con lógica. Puedes usar la diestra todavía, así que pon la mano en la palanca. — Él mismo lo guió, sacando una de las monedas. No la introdujo, no de momento. —Ahora escucha el sonido. Las luces también hablan mucho. Este tipo de aparatos están hechos para acumular dinero, y derrotas de jugadores... hasta cierto punto. Las tragaperras no son todas iguales. Algunas están ahí para tragar dinero. Otras, para devolverlo de vez en cuando. El problema es saber distinguirlas y saber escoger el momento idóneo. Nunca juegues nada más llegar. Mira. Escucha el ritmo. Mira las luces. El sonido cuando pierde. Si siempre es el mismo, no vale la pena. Jamás juegues con prisa, la máquina no se va a ir a ningún lado. Tú sí. — Hizo una pausa, ahora sí, introduciendo la moneda despacio. —Si quieres probar suerte, no fuerces nada. Espera a que otros se cansen. Si ganas, que parezca casual. Y si pierdes… paras. Ese es el verdadero truco. No es ganar siempre. Es saber cuándo jugar y cuándo levantarte. Escucha bien el sonido. — En un momento dado, la máquina emitió un sonido no distinguible para cualquiera, pero sí suficiente para que se notara. Uno como si una sola nota musical cambiara de tono, una sola, fue en ese mismo instante que él mismo tomó la palanca, tirando de ella a la vez que Owen. No era una victoria de 777, pero sí una que comenzó a soltar unos cuantos Berries. —Cuando ya acumules ocho derrotas seguidas, entonces sí, tocará cambiar la máquina. Así es como se gana; jugando con la probabilidad. Por eso siempre hay que ver los que más ganan y los que más pierden. Por eso, perder un par de veces significa tener grandes victorias después. — se separó de él, ahora dándole la opción para que lo probara él. —Te estaré controlando, te avisaré cuándo cambiar y a cuál ir. — Dicho esto, él mismo se acercó un banco, aprovechando que cerca de él hubo otra que acababa de ser liberada.
Cajita de Tabaco
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