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[Pasado] Un nuevo propósito (priv. Dimitri y Nyra) - Dimitri St. George - 04-02-2026 Día 53 de Invierno, Año 10.
Callejón trasero de una taberna.
Mira que ya me lo decía Stanford: «Un día te van a partir la cara, St. George».
Tenía razón. Me tragué la sangre y limpié los restos de las comisuras con el antebrazo. Supongo que me había malacostumbrado a solucionar todo con el poder de la palabra, pero el hombre que estaba ante mí iba, en efecto, demasiado ebrio. La dama a mi espalda había ahogado un grito al ver el puñetazo y yo me erguí un poco más para infundir seguridad. —Esa ha sido una muy mala idea. —¡¡Quítate de en medio, cabronazo!! ¡¡Es mi puta mujer!! El tiempo tratando con borrachos me había enseñado que no distaban de simples animales. El modo más eficaz de aplacarlos no consistía en gritar más o dar el golpe más fuerte, sino en sostener la mirada del modo en que mis pupilas hendían las ajenas, templar las emociones y repetir el mismo mensaje una y otra vez hasta que este calaba, ya fuera por pesadez o intimidación. —Mi compañero ha informado a la Marina, así que le recomiendo no agravar la situación. Notaba el temblor de la mujer tras de mí. No debía ser mucho mayor que yo, quizás un par de años. Al servirles la comida en el bar, no me habían pasado desapercibido el exceso de maquillaje para cubrir el hematoma del cuello ni tampoco la forma en que se hacía cada vez más y más pequeñita mientras aquel sujeto se crecía jarra tras jarra de cerveza. El grandullón vaciló. La cólera le enrojecía un rostro orondo y tan grasiento como sus cabellos. No esperé que fuera a arremeter tan pronto. Sus manos se cerraron sobre el cuello de mi chaleco. Sí, puede que en esa ocasión la situación se me hubiera escapado de las manos, pero juré que si me rompía chaleco o camisa le iba a sacar hasta la última moneda. —¡¡Déjalo, Greg!! —exclamó ella. Sé, por la escena que había encontrado en el callejón trasero del bar, que ya no era solo un hematoma en el cuello lo que tenía. Ninguna mujer debería presentar tantas contusiones en el cuerpo. —¡¿Te acuestas con él, Sandy?! ¡¿Es eso?! ¡Eres una zo…! —Me estás empezando a tocar las narices —siseé. Debió percibir algo en mí, porque enmudeció. Desconozco si fue el tono gélido, la severidad con la que continuaba sosteniendo su mirada o el hecho de que ni agarrándome de ese modo me levantaba lo más mínimo del suelo. La cuestión es que, en ese breve silencio, encontré la brecha de duda necesaria para zafarme de sus manos. —Hazme caso, Greg. —Me ajusté la ropa. Me había costado demasiado conseguirla como para consentir una sola arruga—. Vuelve dentro, deja que te sirva un par de vasos de agua y hablemos. Llegué a creer que lo tenía controlado. «Un día te van a partir la cara, St. George». Aquella dichosa frase se repitió en bucle cuando su puño impactó en mi estómago y el aire desapareció de golpe. Esta vez sí, se me doblaron las rodillas y caí al suelo boqueando por una pizca de oxígeno. Sandy gritó. Mientras arañaba una fuerza inexistente para levantar y recibía el pisotón en la espalda que me devolvía al asfalto de gravilla, maldije saber que Stanford en realidad no había ido a avisar a nadie. Ya me lo había advertido: «En esto estás solo, St. George. No voy a arriesgar el negocio ni mi integridad».
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RE: [Pasado] Un nuevo propósito (priv. Dimitri y Nyra) - Nyra Kuroshiro - 04-02-2026 Una patrulla más por Baterilla, como tantas otras. Al menos, ya hacía un par de meses que me dejaban patrullar por las calles y no me relegaban únicamente a tareas de limpieza y cocina. Y, desde luego, aquello no fue del agrado del Sargento Meyson. Si por él hubiera sido, no habría salido de esas tareas por nada del mundo, pero por suerte hacía falta gente fuera y su racismo no tenía ni voz ni voto en ello. La parte negativa es que siempre estaba encima de mí y aprovecharía cualquier excusa para dejarme mal, pero mientras pudiera tomar el aire fuera, poco me importaba. Las calles de mi ruta estaban relativamente tranquilas: el puerto, el mercado, las casas de siempre… Los días que resultaban ser un paseo, eran sin duda de agradecer. Solo que… este no sería el paseo que parecía. Los gritos fueron audibles desde lejos, al menos para mí. Tuve que desviarme un poco de mi zona asignada, pero conforme más me acercaba, más apreté el paso, ya completamente segura de la dirección. En cuanto divisé la taberna, corrí hacia allí, pero aflojé el paso, firme y completamente seguro cuando entré en el establecimiento para dirigirme exactamente al foco de los gritos: el callejón trasero. —¡Suficiente! Mi voz, usualmente dulce y tranquila, se escuchó aquel día con severa claridad. Un solo vistazo me bastó para comprobar que la situación cuadraba perfectamente con todo lo que había escuchado. Mis iris se fijaron en los del agresor cuando di otro par de pasos. —Exijo un informe de la situación, y comenzaré por usted —informé de manera calmada, haciendo honor al uniforme de la Marina que me marcaba como voz de la ley—. Y le recomiendo no mentirme; he escuchado bastante mientras venía hacia aquí. No lo miré, pero el chico estaba tosiendo más de la cuenta… ¿Sería solo por el golpe? Si no mejoraba pronto, tendría que mandar a la mujer a buscar a un médico… RE: [Pasado] Un nuevo propósito (priv. Dimitri y Nyra) - Dimitri St. George - 06-02-2026 «Bendita sea mi suerte» recuerdo pensar. La maldita tos todavía me ahogaba, pero la presión sobre mi espalda desapareció. Incapaz de centrar la vista en la escena que ocurría a mi alrededor, me llevé la mano al bolsillo del chaleco y extraje un puñado de hojas de menta para masticar. Pronto, el oxígeno comenzó a fluir. —¡Este hijo de puta me quiere levantar a mi mujer! «Por supuesto, ¿qué si no iba a decir el borracho de las narices?» Me habría encantado que la dama a la que habían estado a punto de enterrar a golpes lo negara. No lo hizo. Y no puedo culparla. Las víctimas de ese tipo de abusos rara vez tienen el coraje de actuar. Lo había visto cientos de veces en el pasado, solo que entonces no tenía la fuerza necesaria para intervenir. Aparentemente, seguía sin tenerla. —Ni siquiera la conozco —jadeé, más recompuesto. Logré levantarme y cerré los ojos un momento. El aura de las migrañas empezaba a asomar en mi campo periférico. —¡Deberían despedirlo! ¡Encerrarlo! —vociferaba. Uno de esos gritos en los que puedes ver perfectamente salivar a la persona e incluso en la distancia te haces una idea del hedor a alcohol que desprende su aliento—. ¡Que me devuelvan el dinero! Me pincé el tabique nasal. Los gritos me estaban matando. Aún así, aproveché que la Marine aún no me había pedido testimonio para acercarme a Sandy. Ella seguía temblando. Se sujetaba al chal con fuerza, como si le fuera la vida en ello, y tenía la mirada perdida. —Hay otras salidas, aunque no puedas verlas. —Ni siquiera me molesté en susurrar. Me daba igual si el troglodita de su marido lo escuchaba—. Probablemente lo quieras o creas que puede cambiar, pero hay cosas que no debes consentir. Sandy se encogió un poco más. No soportaba esa mirada acuosa. No era la primera vez que metía la nariz en asuntos que no me concierne, pero sí la primera que iba tan rematadamente mal. El problema es que no podía quedarme quieto. No ante situaciones así. Incluso si eso suponía jugarme mi puesto de trabajo como camarero en la taberna que era, además, mi residencia. Saqué el pañuelo de tela que siempre llevaba conmigo, escupí las hojas de menta masticada y lo doblé sobre sí mismo antes de volver a guardarlo. RE: [Pasado] Un nuevo propósito (priv. Dimitri y Nyra) - Nyra Kuroshiro - 07-02-2026 Aunque mi atención estaba centrada en el evidente agresor, vi por el rabillo del ojo que el herido se metía algo en la boca. Medicina, supuse, especialmente cuando su tos comenzó a remitir. —¡Este hijo de puta me quiere levantar a mi mujer!
Mis cejas se alzaron levemente ante aquella afirmación. Hasta donde había escuchado, en todo caso él sospechaba que su mujer pudiera ser que se acostase con él. ¿Era una reformulación para evitar que su propio honor quedara manchado, o era una excusa que no tenía nada que ver?
Mis pupilas se dirigieron a la dama, pero ella simplemente miraba hacia otro lado, asustada. Claramente estaba asustada por la actitud de su marido, tal y como daban a entender antes sus gritos, pero que tuviera que ver con una infidelidad descubierta estaba aún por ver.
El siguiente paso de la investigación protocolaria estaba claro: recabar el resto de testimonios y buscar pruebas y contradicciones. Sin embargo, el chico que estaba en el suelo se encontró lo bastante bien como para intervenir. De acuerdo con sus palabras, no conocía a la mujer.
El joven se levantó y entonces el marido comenzó a gritar que deberían despedirlo, encerrarlo y que le devuelvan el dinero.
—Curioso orden de prioridades —comenté observándolo sin alzar la voz—. Sospecha que quiere acostarse con su mujer y, sin embargo, usted parece más preocupado por que lo despidan, y no tarda en preocuparse por el dinero. Además, sus gritos han hecho que se huela el alcohol de su aliento desde aquí, por lo que le recomiendo encarecidamente utilizar un tono más calmado a partir de ahora. No se preocupe: si alguien debe ser encerrado, seré yo quien se encargue de ello.
Mientras yo hablaba, escuché perfectamente las palabras del que suponía el camarero hacia la dama. Mis iris se desviaron hacia ella y su lenguaje corporal era un reflejo de su miedo. Sin embargo, no replicó, por lo que debía de haber verdad en las palabras del joven.
—Es el turno de ambos de exponer su versión de los hechos. Sin embargo, mi visión periférica abarcaba a aquel hombre, pues estaba atenta por si se le ocurría hacer alguna tontería hacia cualquiera de los presentes. RE: [Pasado] Un nuevo propósito (priv. Dimitri y Nyra) - Dimitri St. George - 07-02-2026 Greg enmudeció con la respuesta de la Marine. Podía ver perfectamente la contención en los hombros tensos del borracho, la mandíbula apretada que le marcaba las venas del cuello y esa tonalidad semi púrpura con el que la cólera le teñía el semblante rollizo. Se había girado hacia nosotros y su mirada no me acusaba a mí, sino a su mujer. Conocía esa promesa de muerte silente. Había visto cientos de veces como mi padre se la dirigía a mi madre hasta que ella no volvió a abrir los ojos. Por inercia, me coloqué delante de Sandy. Mi cuerpo se interpuso en la trayectoria de la mirada de Greg y este estuvo a punto de saltar de nuevo sobre mí. En el último instante, vaciló. Mira qué bien, por lo menos le quedaba la cordura suficiente para no agravar más la situación. —Mi nombre es Dimitri St. George. Hasta ese momento, con la breve reverencia por saludo, no me había fijado en lo joven que era aquella Marine. Debíamos rondar la misma edad. Pese a ello, todo en su forma de actuar denotaba tener la situación bajo control y un interés genuino por desvelar la verdad tras los hechos. Era de agradecer. No estaba habituado a la fuerza de la ley, pero temía que le hubiera bastado con acabar con el escándalo llevándose de aquí a quién fuera. —Trabajo aquí para ayudar a un amigo con el negocio. —Bueno, en realidad era Stanford quien me ayudaba a mí dándome cobijo, pero él había aceptado esa historia mía en la que yo era un niño repipi que anhelaba valerse por sí mismo y fingíamos que era yo quien le echaba una mano—. Durante mi servicio he atendido la mesa de esta pareja y no he podido evitar reparar en ciertos detalles. Miré a Sandy de soslayo. Sabía que las mujeres en su situación detestaban ser evidenciadas. Exponerla no era una situación que me resultara agradable, aunque lo que realmente me aterraba era que decidiera regresar a casa con Greg. «Por favor, no lo hagas —supliqué—. Por favor, di algo». Ella seguía con la vista fija en el suelo. Suspiré. —Al finalizar el servicio vi cómo la arrastraba hasta aquí y me sentí intranquilo por el ambiente que había leído entre ellos durante la comida. No dije nada, al menos en ese momento, sobre los gritos que se alcanzaron a escuchar desde el interior del bar. Tampoco ahondé todavía en la brutal paliza que había encontrado al irrumpir la escena. —La situación que encontré no fue de mi agrado y quise intervenir. —¡Ese hijo de puta…! —Cállate de una vez. —Me pincé de nuevo el tabique nasal. Esta vez fui yo quién clavó una mirada furibunda sobre él—. Por si se lo pregunta, no. No soy el amante de esta mujer. No los había visto en mi vida hasta hoy. Ahora mismo, como podrá comprobar, no se encuentra bien. —Fijé la mirada en los inmensos iris cerúleos de la Marine, mi voz se dulcificó en una petición silente—. . Creo que le vendría bien la cercanía de otra mujer para sentirse más segura… «No va a hablar delante de Greg y si intento hacer que entre en razón, va a terminar pareciendo lo que no es entre nosotros». RE: [Pasado] Un nuevo propósito (priv. Dimitri y Nyra) - Nyra Kuroshiro - 08-02-2026 Al menos, el tipo sabía controlarse delante de la autoridad. Bien. Pero si su ira se descargaba sobre su mujer igual que lo hacía su mirada, ya poca duda cabría respecto al caso. Sin embargo, la insistente protección del rubio hacia una supuesta desconocida no permitía cerrar del todo la puerta. Después de todo, no tenía por qué haber contradicciones entre lo evidente que yo percibía en el marido y la acusación de este hacia el camarero. Por ello, los protocolos están para cumplirse, y así debe ser. Registré los nuevos datos en mi memoria: el nombre del camarero y un muy escueto resumen de su servicio. Los “ciertos detalles” que observó se los quedó para sí. Indagaría sobre ello más adelante. En cualquier caso, no cabía duda sobre cómo los encontró. —Si hay o no infidelidad, eso me corresponde a mí averiguarlo —sentencié con la misma calma que respondí al marido con anterioridad—. En cuanto a mi manera de pedir testimonios, le aseguro que sé hacer mi trabajo y no necesito sugerencias al respecto. Tanto si era cierto como si no que no había tal amorío, esperaba que la posibilidad abierta calmara los humos del marido y que, con ello, hubiera un final pacífico. Tampoco me gustó que el chico se entrometiera más de la cuenta en la forma en la que hago mi trabajo. Incluso si su intención era buena (que podía ser eso o simplemente tratar de ganarse mi confianza y/o encubrir su relación con la mujer), no podía permitir que hubiese ninguna confusión tanto sobre quién tenía el control como de la inexistente relación que había entre nosotros. Entonces, mi mirada se fijó en la mujer. —Normalmente tomaría todos los testimonios en igualdad de condiciones, pero claramente usted está demasiado afectada por la situación, y el testimonio de un testigo nervioso es del todo inútil. En estos casos, el protocolo dicta que la lleve a un lugar en el que pueda estar más tranquila. Sígame, por favor. —Antes de dar un paso, mis pupilas se dirigen a ambos varones—. Apenas nos distanciaremos unos metros y los estaré observando en todo momento. No se muevan de aquí. Si alguno trata de marcharse o causa algún tipo de daño al otro, lo arrestaré de inmediato. Dicho aquello, comencé a andar asegurándome de que la mujer caminaba a mi lado. Me dirigí al siguiente cruce de la calle, a unos veinte metros, y le indiqué con un gesto que se colocase frente a mí. Desde allí, el ángulo no permitiría que ninguno de los dos hombres la viera, ni viceversa. Sin embargo, al estar yo justo en el cruce, los tenía a todos perfectamente a la vista. —Ya puedes hablar con completa libertad —dije en un tono sólo audible para ella al tiempo que me cruzaba de brazos y mis dedos cubrían parte de mi boca en un gesto que cualquiera interpretaría como pensativo—. Dime tu nombre completo y el de tu marido. ¿Qué ha ocurrido exactamente con cada uno y cuánto tiempo lleva ocurriendo? La mujer siguió encogida sobre sí misma, abrazándose y mirando el suelo con inquietud. —Sandy y Greg Wilson… —susurró muy bajito. Dudaba y no parecía que en principio vaya a decir nada más. Sin embargo, el gesto de envolverse en sus brazos hizo que la manga le retrocediera unos pocos centímetros: lo suficiente para poder ver una marca la diestra. Mientras pensaba, analicé su rostro y detecté una parte más oscura en el lado izquierdo de su mandíbula, por la zona de atrás. Seguramente, por no poder ver bien esa zona en el espejo cuando se intentó maquillar. —Ese tono es perfecto —traté de tranquilizarla—. Tengo un muy buen oído. ¿Me dirás la relación que tienes con ambos? Te aseguro que ninguno lo sabrá. Puedo decir que sencillamente te negaste a declarar o cualquier otra cosa que te haga sentir más segura. Ella dudó un poquito más, se mordisqueó el labio inferior y finalmente pareció tomar aliento para hablar. —Mi... marido a veces bebe un poco más de la cuenta... Cuando bebe, imagina cosas que no son... —Hizo una pausa, frotándose los brazos—. Al otro muchacho es cierto que no lo conozco... Escuchó los gritos de mi marido y salió a comprobar lo que ocurría. Parecía estar apunto de echarse a llorar y es ese mismo llanto el que le quebró la voz y la hizo enmudecer. Con eso, ya tenía información más que suficiente. —No se preocupe, la ayudaré —le di mi palabra—. Por ahora, es suficiente. Respire y, cuando esté más tranquila, volveremos allí. Dejaré claro que no ha dicho nada en contra de su marido. Tardara lo que tardase, no me movería de allí hasta que se hubiera recompuesto un poco. Una vez lo hiciera, la haría acompañarme de vuelta con los otros dos hombres. —Parece que su mujer no tiene nada que decir contra usted —afirmé estando ya a unos pocos pasos de aquel par antes de detenerme—. Parece que su estado se debe únicamente al susto de la discusión. Normalmente dejaría el asunto aquí y permitiría que todo el mundo se fuera a su casa. Sin embargo… —y entonces mi mirada se dirigió directamente hacia Greg—, no puedo pasar por alto que haya causado un altercado en mitad de la vía pública, llegando incluso a agredir a otro civil. Tendrá que acompañarme a comisaría y pasar esta noche en el cuartel. Puede hacerlo por las buenas o por las malas, pero por su propia reputación, le recomiendo hacerlo por las buenas. Baquella no es un pueblo tan grande, y nadie tiene por qué sospechar nada de su situación si camina hasta comisaría por su propio pie. Ustedes dos —añadí, mirando al otro par— tendrán que acompañarnos también para que pueda dejar por escrito su declaración. —Entonces, una última mirada hacia el marido—. ¿Y bien? ¿Cómo prefiere hacerlo? RE: [Pasado] Un nuevo propósito (priv. Dimitri y Nyra) - Dimitri St. George - 09-02-2026 —Parece que su mujer no tiene nada que decir contra usted… Se me cayó el mundo a los pies. Ni el puñetazo en la cara ni el del estómago me dolieron tanto como esas palabras. Supuse que era otra causa perdida. Mi frustración fue, a su vez, una victoria para aquel hombre. Vi en él, durante un muy breve instante, el asomo de una sonrisa airosa. Si se desvaneció pronto fue por la sentencia de la Marine que aseguraba que pasaría una noche en el calabozo. —¡Esto es absurdo! —bufó, agitando las manos al aire—. ¡Yo no he hecho nada! ¡No hay razones para algo así! Me mordí la cara interna del labio. De ese modo, ahogué las ganas de recordarle que el moratón que me iba a quedar —así como los de su mujer— no indicaban lo mismo. La impotencia me llenó las entrañas. Casi deseaba que el hombre armara un nuevo escándalo, pero al final claudicó. Consciente de su situación, alzó sendas manos al aire. Era evidente que se tambaleaba al moverse. —Está bien, está bien, está bien… —Y arrastraba las palabras—. Si hay que ir se va. Por si la situación fuera poca cosa, el aura de las migrañas se había extendido hasta tal punto que apenas me quedaba visión periférica y todo el entorno estaba rodeado de puntitos titilantes. Por eso me limité a asentir. Quizás en la comisaría tendría una última oportunidad de hacer entrar en razón a Sandy. De lo contrario, supongo que al día siguiente regresaría a casa con su marido y más tarde o más temprano, tendría el mismo final que muchas en su condición. —Por supuesto —respondí. Tuve claro que al llegar declararía la situación exacta que había presenciado. Desconocía si serviría de algo. Sandy se limitó a agachar la cabeza y asentir. RE: [Pasado] Un nuevo propósito (priv. Dimitri y Nyra) - Nyra Kuroshiro - 09-02-2026 Una severa mirada ante la primera réplica del hombre pareció ser suficiente para que recapacitara y no se opusiese a acompañarme al cuartel. Por lo demás, el camino fue sorprendentemente pacífico. Una vez dentro, acompañé a Dimitri y a Sandy a la sala de espera. —Esperen aquí. Enseguida vuelvo y me encargo de ustedes. De todas formas, antes de irme me acerqué un segundo al compañero que vigilaba para que se asegurase de que ninguno abandonase la estancia. Tras aquello, acompañé a Greg al calabozo. Al entrar, informé al encargado de la situación para que pudiera apuntarla en una ficha junto con nuestros datos. Una vez en la zona de las celdas, y tras asegurarle nuevamente que el escándalo público únicamente conllevaba una noche allí, terminó por entrar a regañadientes, pero no causó más problemas. No tardé demasiado en volver. Diez, quince minutos quizás. Cuando lo hice, me acerqué a ambos de forma firme pero relativamente relajada. —Muy bien. Acompáñenme, por favor. Hablaremos cuando estemos tranquilos. Seguramente pensarían que los llevaría a la zona de escritorios donde se redactaban los informes, pero nada más lejos de la realidad. En su lugar, los llevé a la zona de la enfermería, donde completos profesionales con años de experiencia cuidaban de la salud de los marines. Sin embargo, estos tenían otras funciones en casos especiales. —Min-Jae, necesito que eches un vistazo a este joven —comento al médico de ojos verdes y cabello castaño girándome hacia el rubio—. Se llama Dimitri y ha sufrido una agresión en la calle. Parece encontrarse mejor ahora, pero me preocupa su estado. Y… ¿podrías llamar a Sofía, por favor? —inquirí, posando la mirada sobre la mujer, analizando su reacción con atención—. Temo que Sandy haya podido recibir algún golpe accidental durante la pelea… Necesitaría un informe sobre las heridas de ambos: número, tipo y antigüedad, así como cualquier otro cualquier otro dato de interés. Mi compañero, como todo un profesional, asintió. —Por supuesto, tendrás el informe completo en cuanto termine con ellos —informó antes de dirigir su mirada hacia ambos—. Por aquí, por favor. RE: [Pasado] Un nuevo propósito (priv. Dimitri y Nyra) - Dimitri St. George - 09-02-2026 Apenas pude hablar con Sandy mientras esperábamos el regreso de la Marine. Temía que insistir solo la pusiera más a la defensiva, así que me conformé con hacerle compañía y preguntarle por su estado ahora que parecía más recompuesta. Ya no temblaba. Pareció reparar en mí por primera vez cuando susurró un amable: —Lamento mucho todo lo ocurrido… Negué en silencio, bajo el intento de una sonrisa que no llegaba a ser todo lo transparente que me habría gustado, debido al dolor de cabeza. —Nada de esto ha sido tu culpa. —Dudé antes de añadir con suavidad—. ¿Con qué frecuencia tiene ese tipo de comportamientos? Sandy se retorció la tela de las mangas en un gesto de puro nerviosismo. Volvió a desviar la mirada. Todavía tenía los ojos algo hinchados por el llanto. —Es que… hace un año le empezó a ir mal en el trabajo, empezó a beber, y desde entonces… —No es él mismo —finalicé la frase por ella. Sandy asintió. Conocía bastante bien ese patrón. El alcohol podía corromper el alma de la persona más encantadora del mundo. Era una enfermedad rastrera. Agradecí el regreso de la Marine para no pensar más en el asunto. El aura no se había disipado y las punzadas eran cada vez un poquito más notoreas, así que empezaba a arrepentirme de haberme metido en ese fregado. Todo lo que quería era plantar la denuncia y largarme de allí. Un deseo que se complicó cuando la muchacha decidió someternos a chequeo médico. Me tragué un suspiro. Lo bueno es que si analizaban las heridas de Sandy, en conjunto con la declaración que pensaba dar por mi parte, tal vez y solo tal vez pudieran hacer algo por ella. A Sandy no debió de parecerle tan buena idea. Durante un instante pareció un animal acorralado. Pese a ello, no rechistó. Permaneció a la espera de órdenes médicas en absoluto silencio. —St. George —me presenté, aunque la Marine ya lo hubiera hecho—. Padezco de migrañas de forma habitual —declaré mientras me acercaba al doctor— y de una afección en los pulmones que me dificulta la respiración en ciertas condiciones. Ahora mismo estoy teniendo un episodio de migrañas. Supongo que ha podido influir el primer golpe que he recibido en el rostro. —Me rasqué el lunar en un acto reflejo del que siempre me daba cuenta un poco tarde—. El otro golpe ha sido en el estómago. No me importaba quitarme la camisa si era necesario para la evaluación. Una vocecita en mi cabeza me dijo que debería haber estado nervioso, pero lo cierto es que St. George no tenía nada que esconder. Tan solo llevaba un año en Baterilla y quería pensar que el pasado había quedado enterrado. RE: [Pasado] Un nuevo propósito (priv. Dimitri y Nyra) - Nyra Kuroshiro - 15-02-2026 Dimitri se presentó apropiadamente con el médico y pude escuchar parte de su condición. Al menos, no puso pegas para alejarse con el doctor y lo siguió tranquilamente hasta una zona con una mampara opaca para que nadie pudiera ver qué ocurría en su interior. Sandy, por su parte, previsiblemente se asustó, pero también obedeció sin rechistar. Siguió a la doctora en cuanto apareció, quien se la llevó a un cubículo similar. Yo esperé fuera y, debido al ajetreo del pasillo, donde vigilaba la única puerta, no pude escuchar el resto de la conversación con ninguno de los dos. Eventualmente, pasados unos minutos, ambos volvieron y el doctor Min-Jae, tras intercambiar un par de palabras con Sofía, me entregó ambos informes introducidos en sendos sobres. Con ellos en mano, hago un gesto al par para que me sigan hasta la zona de oficinas, donde tomo asiento en mi escritorio habitual cuando tengo que rellenar algún informe. Les indico con la mano que hagan lo mismo, pero en los asientos ante mí. Compruebo el contenido de ambos sobres y saco el de “Sandy Wilson”. Comienzo a leer en voz alta. —Contusión en región mandibular lateral derecha, equimosis periarticular en muñeca izquierda; equimosis dispersas en región dorsal y costal, de distintos tamaños y tonalidades; dolor a la palpación en arcos costales inferiores, sin crepitación ni signos clínicos de fractura; excoriaciones superficiales en región escapular y lumbar, sin sangrado activo; hipertonía muscular cervical y dorsal secundaria a traumatismo contuso; equimosis bilaterales en cara interna y externa de brazos, compatibles con presión manual. —Alzo los ojos del papel y miro a los ojos de la mujer—. Sandy, cuando hablamos en aquel callejón, te dije que te ayudaría… y eso es lo que estoy intentando. Pero no puedo hacerlo si no me cuentas todo. Si hablas, te doy mi palabra de que te protegeré y haré todo lo posible para que jamás pueda tocarte, pero no puedes guardarte nada. |