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[Pasado] Party! - Versión para impresión

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[Pasado] Party! - Seraphine Soyer - 07-02-2026

Fecha: Día 10 Primavera 16

—¡El pedido de la mesa 14 está listo!
—¡Hay que limpiar la mesa 1!
—¡Por el amor de…! ¡Alejad a Seraphine de los platos!

—¡Mpf!

Se podría decir que la skypean lo llevaba bien, eso de ser una civil más otra vez, pese al símbolo de esclavitud que adornaba su espalda en modo de tatuaje; no obstante, el esconderlo era fácil; lo difícil era decidir qué hacer cada día, demasiadas cosas que explorar y ver lo que cambió, pero algo le quedó claro a la nueva integrante de la revolución y era que necesitaba dinero.

Agradece la amabilidad que Kazan le mostró; no obstante, no tenía la intención de depender del Wotan, por lo cual no tardó demasiado en buscar un trabajo sirviendo de camarera. Al principio la pusieron a lavar platos; no obstante, debido a la cantidad que rompió, la vetaron de la cocina y, viendo potencial en su carita o algo así escuchó, la hicieron servir a los clientes.

Aunque de vez en cuando busca meterse en la cocina para ayudar en las horas tranquilas, solo para ser agarrada del cuello de su camisa del uniforme y ser arrastrada de vuelta a las mesas, quedando en la barra, con las mejillas infladas y su codo sobre la barra y esperando que algún cliente haga acto de su presencia. Perdiéndose con sus ojos verdes en la hermosa vista, el restaurante era más una enorme terraza, cerca del mar, con puertas de vidrio transparente que los protegían de los elementos de la naturaleza y un techo de metal imitando un techo de palma.

Y aquel día, su nerviosismo se encontraba mucho peor.

Una enorme reserva.

Marines para celebrar algo, el tema es que no sabía qué, ¿quizás una promoción? ¿reunión? ¿fiesta de cumpleaños? Se sentía como una pequeña criatura curiosa; sin embargo, sabía muy bien que se metería en problemas si descubrían su lealtad a cierta facción y el hecho de que fue una fiesta así que en el pasado, cambió su destino.

—Tranquila— Cerró sus ojos, pegando el mentón en el borde de la barra. —Nadie te llevará de vuelta a esa celda.

Peinó unos cuantos mechones hacia atrás.

—Eres libre.


RE: [Pasado] Party! - Moja - 08-02-2026

Baterilla apareció ante Moja como un recuerdo detenido en el tiempo, una isla pequeña y cálida que parecía existir al margen de las grandes rutas marítimas, como si el mundo hubiera decidido pasar de largo y dejarla en paz. El barco había fondeado allí dos días atrás, lo justo para reabastecer agua, comida y reparar algunos detalles menores antes de continuar el viaje hacia su nuevo destino, la Isla del Karate. Desde entonces, Moja había recorrido Baquella sin prisa, observando el ir y venir de los pescadores, las fachadas blancas castigadas por la sal y los tejados anaranjados que brillaban bajo el sol tropical como brasas apagadas. No llevaba uniforme; aquel día vestía ropa sencilla, oscura, cómoda, sin insignias ni símbolos que lo señalaran como marine. Era una decisión consciente. En Baterilla quería ser solo un viajero más.

El gran faro dominaba la isla desde el acantilado, visible prácticamente desde cualquier punto del pueblo, erguido como un guardián silencioso que observaba el mar con paciencia infinita. Moja se había detenido más de una vez a contemplarlo, no por su tamaño ni por su arquitectura, sino por lo que representaba: una promesa constante de regreso para quienes salían cada mañana a enfrentarse al océano. Le recordaba, de una forma que no sabía explicar, a sí mismo, a esa idea de mantenerse firme incluso cuando todo alrededor parecía incierto. Más allá del pueblo, hacia el interior de la isla, se alzaba la silueta imponente del volcán inactivo, rodeado de palmeras, tan alto y silencioso que imponía respeto. Moja no se había acercado a él; no sentía la necesidad. Algunas cosas bastaba con saber que estaban ahí.

Ese mediodía, con el sol cayendo de lleno sobre Baquella y el aire cargado de humedad, Moja sintió el cansancio acumulado de los últimos días. Había pasado la mañana ayudando a cargar barriles en el barco y revisando provisiones, y su estómago comenzó a recordarle, de forma insistente, que aún no había comido nada. Caminó por una de las calles principales del pueblo, estrecha y animada, hasta detenerse frente a un pequeño restaurante costero. No tenía nombre llamativo ni cartel elaborado, solo una pizarra desgastada con el menú del día escrito a mano y el olor irresistible de pescado a la plancha escapando por las ventanas abiertas.

Al entrar, el ambiente lo envolvió de inmediato. El local era sencillo, con mesas de madera gastadas, sillas desparejadas y paredes blancas decoradas con redes viejas, boyas y fotografías amarillentas de barcos que ya no surcaban el mar. El murmullo de conversaciones llenaba el espacio, acompañado por risas y el tintinear de vasos. Moja eligió una mesa apartada, cerca de la pared, donde podía observar sin ser observado, una costumbre que nunca lo abandonaba del todo.

Fue entonces cuando reparó en el grupo de marines. Ocupaban una mesa larga en el centro del restaurante, claramente ajenos a cualquier intento de discreción. No llevaban uniforme completo, algunos solo camisas abiertas con insignias visibles, otros gorras apoyadas sobre la mesa, pero era evidente quiénes eran. Reían a carcajadas, chocaban jarras de cerveza y cantaban una melodía desentonada mientras uno de ellos, más joven, se encogía de hombros con una sonrisa avergonzada. Alguien colocó un pequeño pastel improvisado sobre la mesa, con una vela torcida clavada en el centro, y el coro de voces se alzó con un “feliz cumpleaños” torpe pero sincero.

Moja los observó en silencio. No sintió rechazo, ni tampoco cercanía inmediata. Solo una especie de distancia tranquila. Aquellos marines celebraban, relajados, riendo sin pensar demasiado en el mañana, y por un instante Moja se permitió reconocer que hacía mucho tiempo que no vivía algo así. Él estaba allí, vestido de civil, sin rango visible, sin deber inmediato que cumplir, y aun así no lograba desprenderse del todo de esa sensación de estar siempre en guardia.

Vestimenta de Moja



RE: [Pasado] Party! - Seraphine Soyer - 08-02-2026

Llevó una mano a su rostro, colocando algunos mechones detrás de su oreja y sonrió, moviéndose de aquí para allá, bandeja en mano. Seraphine tambaleó un poco hacia un lado, siendo sujetada por una más grande que ella, y le tomó con cuidado la bandeja, arrebatándosela con movimientos rápidos. —Déjamelo a mí— Sintió un par de palmadas sobre la cabeza y tuvo que controlar sus ganas de inflar sus mejillas, sujetando con sus dedos el borde de la falda del uniforme, bajando su mirada. —¿Por qué no vas a servir al nuevo?— Señaló al recién entrado mink con el codo, pero hasta ahora la skypean no lo miró; en cambio, siguió su compañero con la mirada.

—No soy minusválida.

Cerró sus ojos, hizo puños con sus manos y juntó sus nudillos, frotando, contando hasta tres de manera lenta.

—Solo un poco… mareada— Buscó justificaciones al no poder mantener la cordura. —Mucha gente, llevo pocos días y pasaste años encerrada en una jaula; a la próxima lo puedes hacer mejor— Se quitó las arrugas de la ropa y caminó en dirección a la cocina, para coger una nueva bandeja, junto a un pequeño vaso de agua, ignorando las miradas inquisidoras de algunos cocineros, y bebió, hidratándose, sacando su lápiz y libreta; no tardó demasiado en escribir por adelantado unas cuantas preguntas.

—Bienvenido a Costa Pura
—Esta bebida es de la casa.
—¿Necesita más tiempo para echarle un vistazo al menú o ya sabe qué pedir?


Con tranquilidad, tomó un menú, por si no tenía uno; dejó la bandeja sobre este, su libreta a un lado y un nuevo vaso de agua, caminando con tranquilidad hacia la nueva mesa ocupada, siendo en ese momento que se dio cuenta de a quién estaba mirando. —¡Peludito y suavecito!— No pudo evitar sentir que los ojos le brillaban al ver la cantidad de pelo que tenía el mink, pero pasó de pronto a hacer una mueca, sacudiendo su cabeza. —Que es una persona, no un gatito— Recompuso su postura y siguió avanzando, colocando con cuidado el vaso de agua sobre la mesa y acercó su libreta a él para mostrarle lo escrito.

Una vez hecho eso, dio golpecitos en la placa que estaba en su pecho, sobre su corazón, poniendo su nombre.

—Quiero estampar la cara en ese pelo.


RE: [Pasado] Party! - Moja - 08-02-2026

Moja había permanecido sentado en silencio, con la espalda recta y las manos apoyadas con naturalidad sobre sus muslos, observando el vaivén del restaurante con esa atención tranquila que no parecía curiosidad, sino hábito, cuando percibió el cambio en el ambiente incluso antes de que la camarera se acercara a su mesa. No levantó la vista de inmediato; escuchó primero el sonido ligero de unos pasos distintos a los demás, más suaves pese al tamaño de quien los daba, y el leve tintinear del vaso al posarse con cuidado sobre la madera.

Cuando finalmente alzó la mirada, se encontró con la figura imponente de la skypean, cuya altura hacía que incluso sentado tuviera que inclinar ligeramente el cuello hacia atrás para mirarla con comodidad. El contraste le llamó la atención de inmediato: aquel cuerpo enorme, casi torpe en apariencia, y sin embargo los gestos delicados, contenidos, como si cada movimiento estuviera calculado para no ocupar más espacio del necesario. El cabello rosa, recogido de forma descuidada, y las alas plegadas a su espalda le dieron la impresión de alguien que todavía estaba aprendiendo a encajar en aquel lugar.

Moja no reaccionó cuando ella se quedó mirándolo más de la cuenta. Estaba acostumbrado a las miradas, a la curiosidad abierta o disimulada que despertaba su condición de mink, y mucho más cuando su pelaje oscuro contrastaba con entornos tan luminosos como Baquella. Sin embargo, sí notó el momento exacto en que la skypean pareció darse cuenta de lo que estaba haciendo y se recompuso con torpeza, como si hubiera sido sorprendida en medio de un pensamiento demasiado sincero.

Cuando ella colocó el vaso de agua frente a él y le mostró la libreta con las frases escritas, Moja inclinó la cabeza en un gesto respetuoso, breve pero claro, una costumbre que mantenía incluso fuera del uniforme. Sus ojos dorados recorrieron con calma las palabras antes de volver a posarse en ella, sin rastro de incomodidad ni burla, solo una atención serena.

-Gracias- dijo finalmente, con una voz grave y controlada que contrastaba con el bullicio del local. -La bebida es bienvenida… y el menú también.-

Tomó el vaso de agua con cuidado, dio un pequeño sorbo y lo dejó de nuevo sobre la mesa, como si aquel gesto simple formara parte de un ritual aprendido. Durante un instante, pareció dudar, no por timidez, sino por consideración, y luego añadió:

-No tengo prisa. Puedes darme un momento para decidir.-

Sus orejas felinas se movieron apenas, un gesto casi imperceptible, cuando notó la intensidad con la que ella miraba su pelaje. No retrocedió ni se tensó; simplemente aceptó la situación como venía, con esa calma que no era indiferencia, sino control.

-Y…- añadió tras una breve pausa, con un tono neutro, sin dureza -no te preocupes. No me molesta que mires. Estoy acostumbrado.-

No sonrió, pero tampoco endureció la expresión. Había en su mirada algo sincero, casi amable, aunque distante, como si estuviera trazando una línea invisible entre la cortesía y la intimidad. Luego bajó los ojos hacia el menú, dando a entender que no necesitaba más atención por el momento, permitiéndole retirarse sin incomodidad ni vergüenza.

Por dentro, Moja registró la escena con la misma precisión con la que analizaba todo: una camarera nueva, nerviosa, grande en un mundo que parecía quedarle pequeño, y un pensamiento impulsivo que se le había escapado por los ojos. No le resultó ofensivo. Solo humano. Y en aquel restaurante humilde de Baterilla, rodeado de risas, marines celebrando y olor a comida caliente, se permitió pensar que, a veces, esos pequeños encuentros inesperados eran los que hacían que una parada en el camino valiera la pena.


RE: [Pasado] Party! - Seraphine Soyer - 08-02-2026

Seraphine parpadeó, no pudiendo evitar sonrojarse hasta sus orejas cuando se vio atrapada, alzando su cabeza para mirar enfrente, sobre Moja y contó hasta diez, buscando calmar el humo imaginario que salía de sus orejas, no pudiendo evitar sentirse una persona más mala que aquellas que reparaban demasiado en la diferencia de los demás, viéndolos como un mono o atracción de una feria de un circo; primero Kazan y ahora él, pero debía de admitir que se le hacía raro.

No por su raza.

Si no el hecho de que la skypean pudiese caminar por ahí, moviéndose con libertad, interactuando con diversas personas sin miedo y sin grilletes entremedio; en aquel tiempo, cada palabra e interacción social podía llevar a un castigo, lo que ocasionó que viese su mano de reojo; el dedo meñique le faltaba en su mano izquierda. Fue demasiado tarde cuando registró en su cabeza que se lo arrebataron de un mordisco, por alguien que pensó que podía ser su amigo. El pasar de la enfermería a su celda en aquella noche fue algo que no apreció mucho, sintiéndose más vacía aún.

Quizás aquel día pudiese aprovechar la situación un poco; dejó con cuidado el menú sobre la mesa, delante de Moja, manteniendo esa sonrisa nerviosa sobre sus labios. Asintió a lo de decidir, meciéndose un poco, primero sobre las puntas de sus dedos y después sobre los talones, buscando un poco de coraje. Lo bueno de no poder hablar es que le daba tiempo para ordenar sus pensamientos antes de escribir, no tardando demasiado en sacar su libreta otra vez con lápiz en mano.

—Si puedo mirar, ¿qué clase de champú utiliza?— Con cuidado, le dio unos golpecitos en uno de los hombros para llamar la atención del hombre. —Su cabello me parece muy esponjoso y brillante, me da algo de envidia— Llevó un dedo a su propia frente, colocando un mechón por unos instantes delante de sus ojos verdes, para inspeccionar, y lo dejó al final detrás de su oreja.

A continuación, ladeó su cabeza, sonriendo desde su corazón; quizás pudiese hacer un nuevo amigo y acariciar aquella cabeza. Por otro lado, le parecía tan solitario como ella.

—¿No estará triste?— Miró en dirección a la mesa. —A mí me hubiese gustado unirme.

Sería una charla banal y sin sentido con aquellos marines, pero… sería una charla al fin y al cabo; tenía tantas cosas que decir, que quería hacer y, al final, ahora que tenía de vuelta su libertad, no sabía ni por dónde empezar.

Fue en ese momento que palideció al darse cuenta de algo, escribiendo con rápidez.

—¿Debí escribir pelo o cabello?

Varios símbolos de interrogación se formaron sobre su cabeza.


RE: [Pasado] Party! - Moja - 09-02-2026

Moja levantó la vista del menú cuando sintió los golpecitos suaves sobre su hombro, un gesto que no lo sobresaltó pero sí lo sacó de ese estado de atención distante en el que había quedado, y al encontrarse de nuevo con los ojos verdes de Seraphine, tan abiertos y sinceros, notó de inmediato el leve temblor en su sonrisa y ese esfuerzo evidente por parecer natural, como si cada palabra escrita fuese una pequeña batalla ganada contra algo que no se veía pero se sentía en el aire. No apartó la mirada cuando ella mencionó su cabello, ni cuando se inclinó un poco para observarlo mejor; en lugar de eso, dejó el menú a un lado con calma, apoyándolo contra la mesa, y giró ligeramente el torso hacia ella, ofreciéndole una atención completa que no tenía nada de apresurada.

-No uso nada especial- respondió con voz baja y grave, sin dureza, pero tampoco con ligereza. -Agua, jabón sencillo… y tiempo. El pelaje se acostumbra a lo que uno hace con él todos los días.-

Sus orejas felinas se movieron apenas, un gesto casi inconsciente, y durante un segundo sus ojos se desviaron hacia la mano de Seraphine cuando ella la llevó a su frente, no con curiosidad morbosa, sino con esa atención silenciosa de alguien que nota detalles porque siempre ha tenido que hacerlo. No dijo nada al respecto, no preguntó, no señaló; simplemente volvió a mirarla cuando ella ladeó la cabeza y sonrió desde ese lugar honesto que no se ensaya.

-No me molesta que te dé envidia- añadió después de una breve pausa. -Si te sirve de algo… tu cabello también es bonito. Llama la atención incluso antes de que hables.-

Cuando ella escribió con rapidez la última pregunta y pareció entrar en pánico por una palabra, Moja no pudo evitar que algo muy cercano a una sonrisa suave apareciera en la comisura de su hocico, tan leve que podría haberse confundido con un simple relajamiento de la expresión. Negó despacio con la cabeza.

-Ambas están bien- respondió. -Pelo o cabello. Se entiende igual. Lo importante es lo que querías decir… no cómo lo escribiste.-

Tomó el vaso de agua otra vez, bebió un sorbo pequeño y luego lo dejó en su sitio, manteniendo la mirada en ella, firme pero tranquila.

-Y si quieres sentarte un momento cuando tengas descanso- añadió, sin invitarla de forma directa, pero dejando el espacio abierto, -no me molestaría la compañía.-

No era una gran declaración ni un gesto espectacular, solo una frase sencilla, dicha sin expectativas, pero cargada de una honestidad silenciosa. En ese instante, Moja no pensaba en su viaje, ni en la Isla del Karate, ni en el camino que aún le esperaba; solo estaba allí, frente a una skypean alta, nerviosa y llena de palabras por decir, reconociendo algo que ella había intuido bien desde el principio: que, en el fondo, ambos compartían una soledad parecida, aunque viniera de lugares muy distintos.


RE: [Pasado] Party! - Seraphine Soyer - 09-02-2026

Cuando la observó y giró en su dirección, Seraphine tuvo que controlarse para no dar media vuelta y huir, sintiendo que estaba comportándose como una cría, siendo pillada mientras hacía algo malo, pero era una adulta, dándole un ataque de angustia cuando se percató de que quizás era mayor que él y quería tocarle el pelo.

¡Mala Seraphine!
¡Muy mala!

Cogió su libreta entre sus manos, estampándoselo contra la frente por unos segundos, buscando calmarse, y asomó sus verdes ojos cuando lo llamó pelaje. ¿Podía utilizar esa palabra también? Existía un millón de formas para referirse a este y recién caía en cuenta; sin duda, debía conseguir un nuevo diccionario cuanto antes. Soltó un pequeño suspiro, relajándose.

—¿Puedo… tocarlo?— Señaló la cabeza del hombre y sus propias alas. —Y tú mis alas, si quieres— Sintiendo ser llamadas, estas se movieron un poco, suave, buscando extenderse, casi pareciendo querer alardear. —Y en definitiva, da envidia que brille así a la luz del sol— Sonrió, inclinando su cabeza. —Es muy hermoso.

Tomó unos cuantos mechones de su propio cabello.

—Creo que lo único que llama la atención es que sea de dos colores— Arrugó su nariz. —O será porque lo veo todos los días en el espejo— No pudo evitar inflar sus mejillas, en un pequeño acto infantil; las diferentes tonalidades de su pelo lo hacían algo difícil a la hora de buscar vestimenta que no se viese demasiado extraña con los colores. —Pelo, cabello, pelaje… ¿Hay otra forma de llamarlo?— Se dio unos golpecitos en su mentón con el lápiz y se rascó un poco con la goma la cicatriz en su cuello, justo sobre las cuerdas vocales. Ante sus palabras, una invitación no muy directa, la mayor no pudo evitar dar unos saltitos. —¿De verdad? ¿No será una molestia que debas leer para comunicarte conmigo?

Se le encendió una pequeña bombilla en su cabeza.

—Más tarde, en la noche, habrá un pequeño festival cerca de aquí— Metió una mano en uno de sus bolsillos, sacando un anuncio doblado. —Tendremos un puesto de comer; si no tienes con quién ir, puedo pasar tiempo contigo cuando termine, si es que quieres ir— Se sentía como una lámpara de lo mucho que brillaba su sonrisa; buscaba cualquier momento para hacer nuevos amigos.



RE: [Pasado] Party! - Moja - 10-02-2026

Moja permaneció en silencio mientras ella escribía, observando con una atención tranquila cada uno de sus gestos, el modo en que apretaba la libreta contra la frente para calmarse, cómo sus alas reaccionaban casi por cuenta propia cuando las mencionaba, cómo su sonrisa se encendía con una intensidad difícil de ignorar. No había burla en su mirada ni incomodidad; lo que había era una curiosidad serena, templada por años de aprender a leer a los demás sin invadirlos, a escuchar incluso cuando no se decía nada en voz alta.

Cuando Seraphine pidió permiso para tocar su pelaje, Moja no respondió de inmediato. Bajó la mirada un instante, no por vergüenza, sino como quien considera algo con cuidado, y luego volvió a alzarla hacia ella. Con un gesto lento y deliberado, se llevó una mano a la cabeza y la inclinó apenas hacia adelante, dejando claro, sin palabras innecesarias, que no tenía objeción.

-Puedes- dijo al fin, con esa voz grave y contenida que parecía no alzarse nunca. -No me molesta.-

Sus orejas se movieron ligeramente cuando ella ofreció sus alas a cambio, y por un segundo sus ojos se desviaron hacia ellas, estudiando la forma en que se extendían con suavidad, orgullosas, casi juguetonas. No las tocó de inmediato, pero tampoco apartó la mano cuando la posibilidad quedó flotando entre ambos, como algo que podía ocurrir… o no, sin presión alguna.

-Brilla así porque está limpio- añadió con sencillez. -Y porque el sol aquí es fuerte.-

Cuando ella habló de su propio cabello, de los dos colores y de cómo a veces se volvía un problema, Moja ladeó apenas la cabeza, como si estuviera considerando la idea desde un ángulo distinto.

-No creo que sea un problema- respondió. -Es… reconocible y bonito. Eso no es malo.-

Ante la pregunta sobre si leer para comunicarse con ella sería una molestia, Moja negó despacio con la cabeza, sin rastro de duda.

-No- dijo. -Leer es… solo otra forma de escuchar.-

La invitación al festival llegó acompañada de esa sonrisa luminosa que parecía iluminar más que las lámparas del local, y Moja sintió algo que no le era del todo familiar: una ligereza en el pecho, una ausencia momentánea de esa distancia automática que solía mantener con los demás. Miró el anuncio, luego a ella, y finalmente dejó escapar un pequeño suspiro, casi imperceptible, como si estuviera aceptando algo más que una simple salida.

-Estaría bien- dijo. -Iré contigo encantado.-

No sonrió abiertamente, pero había en su expresión algo distinto, una suavidad nueva que no solía mostrarse. Se acomodó un poco en la silla, como si aquella decisión lo hubiera hecho más presente, más anclado al lugar.

Luego, tras una breve pausa, habló de nuevo, con un tono más bajo, más personal.

-Antes…- dijo. -No te pregunté algo importante.-

Alzó la vista hacia ella, sosteniéndole la mirada sin incomodidad.

-¿Cómo te llamas?-

Y, casi de inmediato, como si entendiera que también debía ofrecer algo a cambio, añadió:

-Yo me llamo Alejandro. Aunque casi nadie me llama así…- hizo una pausa breve. -La mayoría me dice Moja.-

No lo dijo como una revelación solemne, ni como una confesión pesada, sino como quien comparte un dato sencillo, honesto, abriendo una puerta pequeña pero real. En aquel restaurante humilde de Baterilla, entre el murmullo del mar y las risas lejanas de otros marines, Moja se dio cuenta de que, con Seraphine, el silencio no pesaba tanto… y que quizá, solo quizá, podía permitirse ser un poco más que el viajero callado que siempre estaba de paso.


RE: [Pasado] Party! - Seraphine Soyer - 10-02-2026

Los ojos de Seraphine brillaron cuando le dio el visto bueno y la pobre casi estampa de la emoción, incluyendo la libreta contra la cabeza ajena, debiendo de controlar su emocion, con cuidado, tragando saliva, dejó primero sus pertenencias sobre la mesa y colocó una mano debajo del mentón ajeno, buscando darle un suave empujoncito hacia arriba, sintiendo que no podía hacerlo sin que este la miraba al no sentirse muy diferente como si estuviese tratando un animal y no una persona, no queriendo en ningún momento, tratarlo sin respeto.

Y tras ello, dejó que los dedos de ambas manos se deslizasen por las mejillas, buscando sentir hasta la última estructura de aquel rostro, moviendo con cuidado al no querer arrancarle ninguno de los bigotes, subiendo mientras daba unos pequeños círculos, su idea de masaje, por así decirlo, hasta llegar a las orejas, dedicándose a rascar detrás de esta con suavidad, sin darse cuenta de la sonrisa que no desaparecía de sus labios, hasta que por accidente, se dio cuenta que peinó varios mechones hacia atrás, quizás dandole la pequeña apariencia de tener un mini mohawk y tuvo que dar un paso hacia atrás, colocando unos cuantos dedos sobre sus labios para no reírse allí mismo, aunque no fuese capaz de cometer sonido alguno.

—Eres pésimo aceptando cumplidos— Alzó una ceja. —Aquí tienes.

Giró, ofreciendole la espalda tras escribir aquello, moviendo sus alitas para que las tocases, y se fijó en sus manos, debiendo controlarse para no dar un saltito, ¡En definitiva, era muy esponjoso! Y menos mal que ella no podía gritar de la emoción o hubiese quedado en ridículo. —Gracias— Ladeó la cabeza y sintió que le iban a doler los labios al día siguiente por sonreír tanto, su cabello era bonito; ahora le quedó la duda de si lo decía por cortesía o no.

A veces desconfiaba incluso de su propia sombra e infló sus mejillas, sacudiendo sus manos. —¡Lo haces sonar como si estuvieras obligado a ello!— Se cruzó de brazos, apartando la mirada. —¡Así no es para nada divertido!— Se sintió como una cría y, al escuchar su pregunta, volvió a dar unos golpecitos en la placa que tenía en su pecho, donde ponía Seraphine. —Alejando o Moja, ¿cómo prefieres que te llame?

Fue en ese momento que se dio cuenta de la mirada algo intensa de su jefe y pegó un brinco, no tardando demasiado en señalar el menú.

—¿Te gustaría pedir algo?— Tapó parte de su rostro de la libreta, utilizándolo de escudo. —Qué me están lanzando dagas con la mirada.



RE: [Pasado] Party! - Moja - 11-02-2026

Moja no estaba preparado para la intensidad sincera de aquella alegría contenida, y aun así no retrocedió cuando Seraphine dejó la libreta sobre la mesa y, con una delicadeza que contrastaba con su tamaño, colocó la mano bajo su mentón para alzarle apenas el rostro; por un instante sus ojos dorados se abrieron un poco más de lo habitual, no por molestia sino por sorpresa, pero en lugar de apartarse sostuvo su mirada con una calma consciente, asegurándole sin palabras que no se sentía tratado como una curiosidad ni como algo frágil. Permaneció inmóvil mientras los dedos de ella recorrían sus mejillas, sintiendo el contacto suave sobre el pelaje y la presión cuidadosa que evitaba los bigotes, y aunque su primera reacción instintiva fue tensar apenas los hombros, no por rechazo, sino por la costumbre de no permitir cercanía, pronto esa rigidez se disipó como una exhalación lenta.

El roce detrás de sus orejas lo tomó desprevenido. Sus orejas felinas reaccionaron solas, inclinándose ligeramente hacia el contacto, y un estremecimiento muy sutil recorrió su espalda; no era algo que experimentara con frecuencia, y mucho menos en público, pero había en ese gesto una naturalidad tan limpia que resultaba difícil resistirse. Su cola, que hasta entonces había permanecido quieta junto a la pata de la silla, se movió apenas una vez, traicionando un placer mínimo que él mismo tardó un segundo en reconocer. Cuando notó que algunos mechones habían quedado levantados en una especie de cresta improvisada, la miró con una expresión que rozaba lo incrédulo, y si alguien hubiera observado con suficiente atención habría visto el leve temblor en la comisura de su boca, una casi-sonrisa que no terminaba de formarse.

-No soy bueno recibiendo cumplidos- admitió con voz baja, cuando ella escribió aquello. -No es algo que me hayan dicho muchas veces.-

No sonaba quejoso, solo honesto.

Cuando Seraphine se giró y ofreció sus alas con esa mezcla de orgullo y nerviosismo, Moja dudó un segundo, no por desinterés, sino por respeto, y luego alzó la mano con lentitud para no invadir más de lo necesario. Sus dedos, fuertes y curtidos, tocaron la base de una de las alas con una suavidad inesperada, siguiendo la línea de las plumas con cuidado, como si temiera desordenarlas.

-Son ligeras- murmuró. -Más de lo que imaginaba.-

La textura era distinta al pelaje, más estructurada, más delicada, y aun así sólida. Retiró la mano sin apresurarse, como quien termina de leer una página interesante.

Cuando ella infló las mejillas y se cruzó de brazos, acusándolo de sonar obligado, Moja inclinó apenas la cabeza hacia un lado.

-No estoy obligado- respondió. -Solo… no estoy acostumbrado a hablar con otras personas.-

Había en su tono una franqueza tranquila, sin defensas levantadas.

Ante la pregunta sobre cómo prefería que lo llamara, su mirada se suavizó ligeramente.

-Alejandro es mi nombre- dijo. -Pero casi nadie lo usa. Si lo dices tú… no me molestaría.-

No añadió nada más, pero el simple hecho de ofrecer esa opción tenía peso.

Cuando notó la mirada intensa del jefe sobre ellos y vio cómo ella usaba la libreta como escudo improvisado, Moja desvió brevemente los ojos hacia el hombre, sosteniendo la mirada el tiempo suficiente para dejar claro que no había nada indebido en la escena, y luego volvió a centrarse en Seraphine.

Tomó el menú con calma.

-Pediré el pescado del día, Seraphine- dijo, sin levantar la voz. -Y algo dulce, si tienen.-

Se reclinó ligeramente en la silla, manteniendo una postura relajada que no solía adoptar en lugares públicos, y por primera vez desde que había entrado al restaurante, Moja no parecía un viajero de paso ni un marine fuera de servicio; parecía simplemente un hombre sentado frente a alguien que lo hacía sentirse… menos solo.