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[Pasado] Litmus Test | [Social] [Priv. Tezca] - Onizuka Jin - 15-02-2026 No se había percatado de cuándo se había dormido, solo sabía que había quedado total y completamente inconsciente. No escuchó las palabras, no escuchó el momento que pudo o no ser llamado, tampoco el momento en que los sentimientos del varón regresaban a él, ni siquiera cuando se acomodó sobre su pecho. Solo escuchó el despertador. Su brazo se estiró, palpando la mesita de noche que había en el otro lado de la cama, cuando se percató del peso que tenía sobre su pecho. El sonido era molesto ahora mismo, más debido a la falta de descansa y las pocas horas de sueño. Alcanzó el despertador, dando un golpe con su palma en la zona superior, silenciándolo, elevando luego su mano entre sus ojos debido al cansancio, descendiéndolo lentamente al lateral de su cicatriz de forma inconsciente, llegando a cubrir su ojo izquierdo. Quería dormir un poco más, un par de minutos más.
—Agghh... Qué pereza...
Tenía que levantarse, retomar sus pensamientos. ¿Dónde estaba? Parpadeó repetidamente, todavía aturdido por el sueño, agotado. En el momento que intentó moverse, sintió un peso sobre su pecho y descendió la mirada, viendo el rostro de Tezca sobre él. Parpadeó repetidamente, tratando de recordar. ¿Cuándo diablos se había dormido? No conseguía recordarlo. Quiso quedarse así un rato más. Los recuerdos de lo ocurrido horas antes le volvieron como una bofetada. La confesión, esos sentimientos que se habían brindado entre ellos, aquellas sensaciones que se le estaban haciendo nuevas, lo mucho que le oprimía el pecho el hecho de lo que pudiera ocurrir en ese momento. Se tenía que mentalizar, esa noche no iba a ser sencilla, para nada.
Su mano se elevó, acariciando cuidadosamente el largo cabello del hombre. El olor a shampoo, el agradable calor que emanaba bajo las sábanas. Él todavía seguía desnudo, no había llegado a ducharse y, mierda, qué falta le hacía. Por otro lado le daba pena despertarlo. Solo quería estar un poco más con él de ese modo. Solo un poquito más. No iba a hacer daño a nadie... Si no fuera porque si llegaba tarde significaría una sentencia. Dejó escapar el aire de sus pulmones con desgana. La otra mano descendió por la espalda del contrario, con el máximo cuidado posible. Descendió su cabeza, besando el cabello del hombre, cerrando los ojos.
Haría lo que fuera necesario para ponerlo a salvo.
No sabía si se había despertado o no, solo lo movió con el máximo cuidado posible hasta un lado de la cama, procurando evitar movimientos bruscos, dándole un nuevo beso a un lateral de la frente. Sus ojos lo observaron con una mirada intensa, cargada de cariño y calma, elevó su mano, acariciando la mejilla del contrario como si fuera la cosa más preciosa que existiera. Inspiró el aire, incorporándose despacio, plantando un nuevo beso en la cabeza del rubio una vez más antes de terminar de levantarse, cubierndo su cuerpo sin saber si estaba o no despierto.
Se puso en pie, pasando su mano por su cabeza, tratando de tener la mente calmada, tranquila, relajada. Solo podía pensar en qué iba a poder ocurrir esa noche y por desgracia ninguno de los escenarios era bueno. Se frotó el rostro, dejando salir el aire y poniéndose en pie, caminando hasta el armario que había empotrado en su lado de la cama, empotrado en la pared. Abrió la puerta corredera, sacando un traje de allí, como ya era costumbre y caminó hasta la cama una vez más, besando a Tezca tras la nuca al acomodarse ahora a sus espaldas, elevando su diestra para darle unas suaves sacudidas y toques cuidadosos. —Despierta, tenemos que prepararnos. Yo voy a darme una ducha rápida.
RE: [Pasado] Litmus Test | [Social] [Priv. Tezca] - Tezca Norova - 16-02-2026 Los brazos del sueño eran tan cómodos. El cansancio me hizo dormir profundamente, mucho más de lo usual, apoyándome en el pecho ajeno mientras me movía lo mínimo: caso contrario a cuando dormía solo, donde solía patear y rodar si la cama era muy incómoda, sabía que incluso sentiría un guisante debajo de mil colchones , no podía evitar ser quisquilloso con ello. Pasaron las horas y yo continuaba profundamente dormido, ni siquiera había escuchado el despertador o el movimiento del hombre a mi lado, cambiando su calor por una almohada y abrazándola perezosamenre sin levantarme, escondiendo mi rostro en la almohada cuando sentí que comenzaban a moverme. A la primera no me levanté, gruñendo sin abrir los ojos dándole aún más la espalda, incluso su voz sonaba lejana y yo quería seguir durmiendo. Me sentía cansado y ni siquiera había podido hacer mi rutina antes de dormir, pero las palabras distantes tenían razón. Había que levantarse. El motivo de mi más reciente trabajo ni siquiera me llamaba, decía que lord August era un hombre difícil ¡pero este demonio no se le podía comparar! Era muy apuesto, sin duda, pero todo eso se iba al carajo cuando hablaba. Si mi lengua era una serpiente la suya era… el veneno puro, el hombre era tan malo que me costaba con que compararlo. El regresar mis pensamientos al rubio y a lo que nos esperaba más tarde me senté en la cama, dándole un manotazo al mayor por inercia: odiaba que me despertaran. — Estoy despierto ¿estamos esperaba simulacro de terremoto o por qué me agitas así? ¿Me entiendes?— me quejé, había sido suave, por supuesto, pero me sentía de mal humor. Me levanté de la cama, todavía desnudo, mirando alrededor con los ojos entrecerrados del sueño, notando el clóset del mayor y abriéndolo, mirando su ropa con atención y una leve mueva de disgusto. —No, no… Tampoco, ah, mierda, tu ropa me quedará grande.— mascullé, tomando una camisa negra y mis pantalones de ayer, no quería usar los mismos pero no tenía otra cosa y ponerme los pantalones del mayor no era opción; Al menos la camisa la podría disimular, los pantalones era mucho más difícil. Me puse su camisa, abriendo casi todos los botones para dejar un escote largo, fajando la camisa al interior y encogiendo las mangas para darle un estilo informal, procurando que reluciera el gran medallón al centro. Entonces, sin importarme si el mayor se estuviera bañando; entré para buscar un peine y abrir todos los cajones en busca de un cepillo de dientes. — Te robaré un cepillo de dientes ¿dónde está? Olvídalo…— Dije al encontrar uno nuevo, cepillándome los dientes para apoyarme contra la fría pared, comenzando a desenredarme el cabello, un tanto incómodo: ¿Qué haría ahora? Sería un reto importante, por supuesto, tendría que buscar en cómo encantar a la bestia y dejarle claro que soy su aliado, no su puto esclavo. Suspiré, terminando de peinarme para regresar nuevamente a la cama, acostándome una vez más y comenzando a sentir como me quedaba dormido poco a poco… Ni siquiera estaba del todo lis…to. RE: [Pasado] Litmus Test | [Social] [Priv. Tezca] - Onizuka Jin - 16-02-2026 ¿Cómo un simple gruñido se le podía hacer tan adorable? Elevó su mano, tomando un mechón de su cabello con cuidado, cariño. No tiró de él, solo lo tomó, de forma que el largo cabello rubio se encontraba entre la palma y sus dedos, deslizándose lentamente por lo liso que era hasta descenter sobre la cama de nuevo durante el movimiento y los quejidos del hombre. Que buscara el calor en la almohada le resultó entrañable, aunque irónicamente él hubiera hecho lo mismo y no lo recordara. Sintió el manotazo, algo que le resultó realmente inesperado. Cierto era que era la primera vez que lo despertaba, pero no esperaba en absoluto ese tipo de reacción. Fue cuando lo descubrió, en el momento que su mano tomaba su mejilla. No le dolía, solo era el shock del momento; ese hombre amaba dormir, y no había forma de despertarlo sencillamente. Descendió su mano, con cuidado, paseándola sobre su cabello para darle una mayor conformidad y cariño. “Te amo, Jin.” Sintió extrañamente el corazón aplastarse en su pecho, la misma sensación que cuando lo besó impulsivamente al saber lo que había dicho, que nada de aquello había sido un sueño. Descendió su cuerpo, besando la cabeza del contrario una vez más. —Tenemos cosas que hacer. Luego podremos dormir unas horas más, cariño. — Ah, se sentía tan extraño llamarlo así. ¿Quizás debía seguir llamándolo por su nombre? Se le hacía nuevo, desconocido, como algo ajeno. No podía poner en palabras la sensación exacta. Relajó sus hombros al verlo levantarse. Se veía cansado y se sintió culpable. ¿Quizás debió esperar antes de poseerlo? No podía evitarlo, era una situación demasiado... diferente. —No te preocupes por la ropa, si hace falta pasarse por alguna tienda, nos pasaremos. También tengo algunos kimonos que traje que quizás sean de tu tamaño. Dudo que a Raigo le moleste. Se levantó de la cama, dejándolo, ahora sí, atrás. No había tenido el capricho de poder limpiarse. El agua de la ducha caía sobre su cuerpo, el alivio llegó como una ráfaga. Lo único que lo separaba del resto del cuarto de baño era una pequeña cristalera difusa, que no dejaba ver más que la figura difuminada del que se encontraba en el interior. En el momento que entró, sus manos se encontraban sobre su cabello, su cuerpo húmedo. No tuvo tiempo siquiera de organizar bien sus ideas, tenían que ir preparados, no podía volver a ocurrir algo como la última vez, pero viniendo de Raigo, se esperaba cualquier cosa. Escuchaba la petición bajo el agua. —Segundo cajón del mueble del espejo. — Y había desaparecido, saliendo de la puerta. Estaba nervioso, no podía culparlo, ya que él mismo se encontraba en el mismo estado. Aún así, alguien tenía que encontrar la calma en el caos. —Tranquilo, hay tiempo, relájate Tezca. Luego hablamos tranquilamente de todo. Terminó el baño, secándose con la toalla, pasándola sacudiendo su cabello para secarlo y, al salir, lo hizo con otra envuelta alrededor de su cintura. —Bien, hablemos de lo... — Se quedó quieto, viendo una vez más al hombre sobre su cama. Parpadeó, apenas hacía unos segundos estaba despierto, nervioso, y de la nada volvía a encontrarse como si nunca hubiera pasado nada. Le resultó tierno, divertido, la sonrisa se dibujaba cariñosamente en su rostro de forma inconsciente. —No tienes remedio...
No era queja, era un respiro de aire fresco antes de una posible tormenta. Se acercó hasta donde tenía su propio traje, vistiéndose como era habitual en él y volvió la mirada en el hombre. ¿Se llevaría otro golpe si lo sacudía? Suspiró, acercándose a su oído, besando la zona superior de su oreja con un cuidado que ni él se esperó, solo para dibujar una media sonrisa maliciosa mientras su voz susurraba, ahora de forma suave y divertida. ![]() —Si no despiertas, tendré que volver a despertarte metiéndotela hasta el fondo.
Su mano se deslizó en la zona de su pecho al descubierto, con suavidad, buscando provocarlo esta vez algo más divertido. Esperó su reacción, ansioso, divertido, antes de alejar su rostro para sentarse a un lado de la cama. Ahora se encontraba perfectamente vestido, solo quedaba terminar de peinarse en condiciones. —Hay cosas que necesito que sepas para lo de esta noche, Tezca. — El aire divertido parecía haberse roto en cuestión de segundos, había estado dándole vueltas por mucho, muchísimo tiempo. ![]() —Pase lo que pase esta noche, necesito que confíes en mí.
Se comenzaba a sospechar lo que podría pasar esa noche y no iba a poner en riesgo a Tezca más de lo que hizo la última vez. Su diestra se elevó, volteando su torso para observar el rostro del rubio, paseando sus dedos por el rostro ajeno, apartando cualquier mechón revelde que se interpusiera en su camino. La yema de sus dedos acarició la mejilla más cercana con un cuidado único, una mirada cargada de sentimiento. —Incluso si la cosa se tuerce, confía en mí. No permitiré que te pase nada malo. — Descendió su torso, besando su frente con cariño. —¿Lo harás? RE: [Pasado] Litmus Test | [Social] [Priv. Tezca] - Tezca Norova - 18-02-2026 No me había dormido tan profundamente, regresando a la consciencia cuando sentí los labios ajenos sobre mi oreja, a punto de quejarme cuando escuché sus palabras. Lo que hizo que me terminara de despertar: No pude evitar reír, sin abrir los ojos hasta que sentí su fría mano contra mi pecho, mirándolo con un rubor en el rostro, entrecerrando ligeramente los ojos sin muchas ganas de que el mayor se separara. — Entonces debí seguir durmiendo, Jin. Creo que es esa una oferta que no me gustaría perderme ¿me entiendes? — No pude evitar bromear, mucho más despierto, terminando por levantarme y sentarme al borde de la cama acomodándome el cabello mientras lo escuchaba. “Pase lo que pase esta noche, necesito que confíes en mí.”
Confiaba en él, por supuesto que lo hacía. Pero esta vez la situación era distinta. No podía limitarme a cruzarme de brazos y observar cómo tomaba las riendas de algo que, a todas luces, olía a riesgo. No cuando el asunto implicaba a su jefe. No cuando las piezas sobre la mesa no eran simples números, sino consecuencias.
Había demasiado en juego como para fingir que aquello era un trámite más. Él podía manejar la presión, sabía que sí. Pero el peligro no siempre se anuncia con estruendo; a veces se disfraza de oportunidad. Y yo no estaba dispuesto a permitir que caminara hacia eso sin, al menos, estar a su lado.
Y luego estaba esa parte mía, una excusa: más egoísta, más orgullosa que ardía en silencio. Quería demostrarle algo. Quería que viera que no era un espectador en su mundo, que también sabía jugar, darle una maldita lección al viejo incauto: que entendía los códigos, las miradas, las pausas estratégicas antes de cerrar un trato. Que los negocios no se trataban solo de jerarquías y que su intimidación no le iba a servir de nada. No sabía con quien hablaba y se lo iba a mostrar.
Fruncí el ceño ante sus palabras ¿notaría mi molestia? Mientras cruzaba de brazo carraspeando ligeramente. —Jin… Confío en ti, pero no me voy a quedar callado ¿me entiendes? — Expresé levantándome para caminar a la ventana y mirar por esta ¿Qué tanto cariño había llegado a tenerle al hombre que incluso negarle algo me parece difícil? —Nadie me ofende de esa forma y sale impune. Imposible—
RE: [Pasado] Litmus Test | [Social] [Priv. Tezca] - Onizuka Jin - 18-02-2026 Su risa era reconfortante, viva, lo hacía sentir maravillado en todos los aspectos. Tuvo el serio impulso de acariciar aquel medallón que nunca se separaba de él, recordando instantáneamente la importancia que tenía para él y qué tanto reaccionó la primera vez que solo lo llegó a rozar. Por eso, evitó el tacto del medallón, con el máximo cuidado posible antes de separarse. —Créeme, no eres el único, pero tampoco puedo hacerlo ahora. La próxima vez no te dejaré respirar. — Porque, por supuesto, se había quedado con ganas. Aunque el descanso era fundamental ahora mismo. Lo dejó sentarse, mirándolo. Su torso descendió, juntando ambas manos entre sí. Mantuvo un aire silencioso, su mirada estaba distraída en sus propios pensamientos, tratando de organizar sus palabras. Comprendía bien a lo que se refería, pero Raigo no era alguien por quien tuviera que pasar desapercibido. ![]() —Entiendo esa sensación, porque es la misma que tengo yo hacia Raigo.
Su voz sonó seria, en forma de amenaza, la voz que hacía temblar a cualquiera que lo escuchaba. Iba muy en serio. —Pero si hay algo que sé de sobra es que con ese cabrón hay que tener mucho cuidado. — Los dedos se entrelazaron entre sí, apretándose entre sus manos con furia. ![]() —Ese cabrón no es más que un traidor de mierda.
No olvidaba aquel momento en que tuvo esa sensación de traición, cuando él le había brindado toda la confianza al hombre que lo educó en todo ese tiempo. Respiró hondo, tratando de calmarse, no podía perder los estribos, Tezca no tenía la culpa. Él no. Abrió nuevamente sus ojos, volviendo la mirada con más calma, separando sus dedos y colocando su mano sobre la del contrario, dejando caer su propia cabeza sobre el hombro del rubio. Ahora colocó la palma de su mano hacia arriba, buscando cruzar los dedos con los de la mano ajena. Podía sentir su aroma, tan único e inconfundible, algo que conseguía calmarlo incluso más. Cerró los ojos, disfrutando de la cercanía, de su forma de ser, dejándose llevar por esa extraña sensación que parecía solo tener con él. Entreabrió sus ojos lentamente, sin apartarse de él cuando buscó de nuevo hablar con él. —Lo que quiero decir es que a Raigo le gusta poner a prueba a la gente. Es capaz de cualquier locura, incluso hacerme daño para probar que tiene razón. No sé qué tanto sabe de nosotros, tampoco si te ha investigado a ti más de lo que nos escuchó, ni qué tanto nos escuchó... Solo piensa que no es como un negocio, esto es una prueba de pura supervivencia y es posible que uno de nosotros salga herido de allí. Incluso... podría verme obligado a volver a hacerte daño. — Elevó su mirada, buscando la ajena, apretando su mano con más firmeza. —Por eso... necesito que confíes en mí. No hay cosa que odie más que hacerte daño, pero si tengo que elegir entre dañarte o matarte... prefiero dañarte. Lo entiendes, ¿Verdad? Separó su rostro, buscando la expresión ajena. Si estaba dispuesto a cualquier cosa, él lo soportaría, por mucho que doliera. Se separó, despiacio, poniéndose en pie, no obstante no permitió que el contrario se levantara, no de momento. Juntó su frente con la ajena, cerrando sus ojos, solo queriendo sentirlo cerca una vez más, calmarse él mismo porque, efectivamente, se encontraba nervioso también. —Yo confío en que harás lo correcto. Solo... sé paciente. No permitiré que él te ponga un solo dedo encima... — Sus labios se elevaron, buscando los ajenos. No era un beso de pasión lo que le regaló, sino de amor. Corto, seguro, directo. —¿Crees que podrás hacerlo? — Su mano se elevó, acariciando la mejilla ajena, tratándolo como lo más precioso que tenía en su vida y, quién sabe, tal vez así era. Se apartó, ahora en una pequeña pausa, observando al que tenía frente a él. Se arrodilló, ahora tomando ambas de sus manos, dispuesto a decir algo que no había confesado a nadie antes. —Hace tiempo, descubrí algo de él que me hizo querer un solo objetivo; matarlo. Hago todo lo que puedo, pero es demasiado fuerte ahora mismo, y necesito hacerlo despacio. Cuando pueda, seremos libres, tú y yo, y no será necesario tener que vivir por lo que pasó en el restaurante, ni lo que sea que pase esta noche. Si quieres seguirme en este objetivo, lo haré. Sé que tienes las capacidades, pero no si tu vida corre riesgo. — No se lo había dicho a nadie más, era un secreto que había mantenido en lo más profundo de sí mismo durante muchos años. Fue como quitarse un gran peso de encima. Nunca pudo hacerlo porque el peligro siempre podía acechar, incluso en los más cercanos, pero no sentía lo mismo con Tezca. —Claro, espero que no menciones lo que acabo de decirte a nadie más, aunque sé que no lo harás. RE: [Pasado] Litmus Test | [Social] [Priv. Tezca] - Tezca Norova - 18-02-2026 Al sentir que estaba claramente reacio a que me levantara, que su intención no era solo detenerme sino marcar un límite muy preciso, opté por quedarme en el mismo lugar. No forcejeé, no insistí. Simplemente permanecí allí, en silencio, escuchando cada una de sus palabras con atención. Aun así, no estaba del todo convencido por lo que decía; había algo en su tono, en la manera en que construía sus argumentos, que me hacía dudar. Sin embargo, incluso yo sabía que esa falta de convicción no cambiaba demasiado las cosas en ese momento.
Mi opinión no alteraba la realidad.
El hombre tenía razón en lo esencial. La situación era tan simple como incómoda: estábamos por entrar en su territorio. Eso significaba aceptar, de manera implícita, que él llevaba la ventaja. No me sorprendería en absoluto que, si las cosas se torcían, amenazara con dispararle al mayor… o a mi o cualquier otro desastre que solo esperaba ocurrir. Era el tipo de movimiento que alguien en su posición utilizaría para asegurarse el control, para recordarnos que allí las reglas las imponía él.
Después de todo, nosotros éramos los que cruzábamos la línea invisible. Los que avanzábamos hacia un terreno que no conocíamos del todo, bueno eso no era cierto: Por supuesto que el pelinegro sabía todo más que yo, pero aún así me sentía en desventaja.
Por eso me quedé quieto, asimilando lo que implicaba. — Estaré bien, ya viste que soy fuerte así que no se de que te preocupas ¿me entiendes? — Tal vez no era la respuesta que quería pero era la que podría darle desde la sinceridad y correspondí a su beso con suavidad esperando poder calmar su ansía, apoyándome contra su mano mientras lo observaba
![]() Me tomó completamente por sorpresa que se arrodillara frente a mí. No lo esperaba. Por un instante pensé que iba a abalanzarse, o que diría algo más, pero en lugar de eso descendió, como si el peso de algo invisible le hubiera vencido las piernas. Instintivamente me incliné hacia adelante para quedar más cerca suyo, reduciendo la distancia entre nosotros, intentando descifrar lo que pasaba por su mente.
Ante sus palabras no pude evitar sentirme identificado. Esa sed de sangre que nace cuando te enfrentas a alguien que crees más fuerte que tú. Esa mezcla amarga entre… el odio. La impotencia de saber que, por más que lo intentes, el otro parece estar siempre un paso adelante.
La conocía demasiado bien.
Es una sensación que no solo arde; consume. Te obliga a cuestionarte, a medir tu propio valor en comparación constante, aunque sea a costa de todo. No es simple rabia. Es orgullo herido. Es frustración acumulada. Es la necesidad desesperada de probar algo, aunque no sepas exactamente qué y obvio que puedes ¿pero es realmente una victoria si el precio a pagar es tu propia vida? No se pretende ser igual en una pelea justa, pero ser mucho más porque la derrota no está en tus planes.
Era estúpido asegurarle que no lo contaría. No tenía razón para ello. Solo suspiré y entonces comprendí que meterme era estúpido. Así como tampoco quisiera que se metieran en mi propia misión. Quiero matarlo yo mismo, con mis propias manos después de todo y sin ayuda. —Bien, pero no puedo asegurarte ser prudente ¿me entiendes? Aún así lo intentaré, al menos limitarme. —
RE: [Pasado] Litmus Test | [Social] [Priv. Tezca] - Onizuka Jin - 19-02-2026 Era inevitable sentir preocupación y su mirada no podía alejarse del hombre que se hallaba frente a él. La figura perfecta que ahora quería conservar con vida lejos de su propio problema, aquel linaje que lo ataba a un clan que en un inicio era una ruta de demostración y solo se convirtió en traición. La mano se mantuvo en su mejilla cuando la acomodó en ella. Por primera vez en toda su vida sintió que tenía una razón más que demostrarse a sí mismo que no era tan débil para ser más fuerte; conservarlo a él. ![]() —Mantengamos en secreto lo de tu Akuma.
Por desgracia quizás Hakes hubiera informado, pero él se encargaría de defender esa parte. Si al final no sabía, era una ventaja, a saber. Si podían cubrirlo, era mejor así. De todas formas Hakes solo había visto la parte final, no como él mismo y el resto de los testigos ya estaban bajo tierra. —Sé que eres fuerte, y confío en tu fortaleza, en quien no confío es en la espontaneidad de Raigo, ni en él. Escucharlo tras su confesión lo llenó de alivio y su cuerpo descendió, incluso encontrándose de rodillas, reposando su cabeza sobre los muslos del hombre y elevando ambas de sus manos alrededor de su cintura, abrazándolo como lo más precioso que existía en el mundo. De hecho, ni siquiera era eso, ahora mismo él era de las personas que más valor le tenía. Cerró los ojos, respirando el aroma característico de Tezca del que tanto parecía volverse adicto, más incluso que el hecho de fumar. Lo apretó hacia sí con fuerza. —Te amo, Tezca. Tenlo en cuenta en todo momento. — Su pecho lo oprimía. La sensación de miedo no se desvanecía, pero bajo su calor se suavizaba. Elevó la mirada, buscando el rostro del contrario, rompiendo el abrazo, mas no su cercanía, para elevar su cuerpo, estirando su cuello para alcanzar sus labios del rubio, dándole un beso más profundo y sincero. —Sé que saldremos de esta... Juntos. Se separó, ahora revisando que no faltara nada, tomando el Den-Den Mushi que horas atrás el rubio había colgado. No conocía las consecuencias de aquella llamada, o lo que había ocurrido, solo esperaba que no afectara más de lo que debía. Tomó su cajita de metal, rellenando los cigarrilllos de un paquete de tabaco que tenía en el cajón y, ahora sí, con un último beso sobre la frente del hombre, partió hacia la dirección en la que planeaban encontrarse con el jefe yakuza. [***]
Desde que salieron del domicilio, Jin había procurado mantenerse por delante de Tezca como guía, pero no hubo palabras, no hubo romance como antes de salir. Estaba acomodando su firmeza, convirtiéndose en alguien que quizás Tezca desconocía, esperando que no lo asumiera como algo negativo. Los pasos lo llevaron a un local, un bar simple, con el característico barril como apoyo en el exterior, donde algunas personas bebían tranquilamente. Un bar de pueblo dirían muchos. El dueño del local, una vez la presencia de Jin se volvió protagonista con la de Tezca, se volvió firme. Un rostro desconocido, una persona que se encontraba a pocos años de su jubilación. La mirada fue inmediata mientras Jin se acercaba a la barra. El hombre, con apariencia agradable, sonrió amablemente. —Ah, qué alegría verlo. Le están esperando en la planta superior. — inclinó su cabeza de forma educada, con una mano sobre el pecho. —Ahora mismo me encargo de vaciar el local. Le informé al Gran Jefe de que pueden llamarme cuando me necesiten. Tienen las bebidas a su completa disposición. Jin no se inmutó, observó al hombre de reojo y luego las escaleras que ascendían a una planta superior. Miró a Tezca de reojo. Era la primera vez que se sentía invadido en su propio territorio. No hubo cambio en su expresión, sus manos estaban ahora en los bolsillos, el cigarrillo entre sus labios consumiéndose desde que ya llevaban la mitad del camino hecho. —Sígame, Norova. — La voz salió fría, nada habitual en lo que estaba acostumbrado, pero sabía que habían miles de ojos sobre ellos dos ahora mismo. Se limitó a subir escaleras arriba. Algunos, con gafas de sol, contemplaban a los hombres, tanto a Jin como a Tezca, otros sin ellas. Había un poco de todo, hasta que alcanzaron una puerta de madera. El suelo tenía una alfombra que llegaba desde el inicio de las escaleras hasta dicha puerta, pasando por un pasillo con otras dos puertas más en los laterales, a algo más de distancia. Ni siquiera llamó, solo abrió la puerta para encontrarse con Raigo. Los filosos ojos de ambos varones se encontraron. Al igual que el propio Jin, él también estaba fumando, solo que estaba sentado en su propio escritorio. ![]() —No hay forma de hacer que llames por una maldita puerta, Jin.
El varón no contestó, solo miró a Tezca de reojo. —Cierre la puerta, Norova. —Que no lo haga él. — la mano de Raigo de coló debajo de la mesa, momento en que se escuchó un quejido, un lamento. La mano del hombre arrancó una mujer, con la camisa desabrochada, en sujetador siendo sujetada desde el cabello. —Lárgate de mi vista y cierra la puerta. Luego me encargaré de ti. — La mujer cubrió sus senos, temblando de terror, observando con súplica a los dos hombres que estaban frente a ellos, como si solo con eso pudiera recibir la ayuda que pedía en silencio. Jin no se inmutó, ni siquiera la miró directamente. —¿A qué mierda esperas, puta? Muévete si no quieres un castigo. —S-sí señor, l-lo, lo... lo siento... — La mujer comenzó a correr, el rímel corría por sus ojos dejando una marca visible de sus lágrimas, el cabello ahora despeinado por el agarre sin cuidado de Raigo mientras se escuchaba la cremallera ascender. Era más que claro lo que había ocurrido allí. La puerta se cerró con un cuidado minucioso, hasta escucharse el clic. Jin no parecía sorprendido mientras se acercaba y se sentaba en una de las dos sillas que había. ![]() —No cambias, viejo.
El hombre dejó escapar una pequeña risa, descendiendo su torso, con los codos sobre la mesa y sus manos juntándose bajo su mentón, divertido. —Me tocaba darte un espectáculo después de que me lo dierais durante la llamada esta mañana, ¿no crees? — los ojos de Raigo ascendieron hasta donde se encontraba Tezca, viendo en silencio si se había sentado antes de siquiera serle ordenado, o en su defecto, había “aprendido la lección” con Jin. No hicieron falta palabras para saber qué pensaba. —Norova, siéntese. — No lo miró directamente, solo lanzó la orden con autoridad, con una voz fría, seria, volviendo la mirada hacia Raigo. —Bien, ya estamos todos, y creo que nos hemos divertido suficiente con los espectáculos. ![]() —Tienes razón.
Raigo miró fijamente a Tezca, con una sonriendo con malicia, descendiendo sus manos y juntándolas entre sí, entrelazando sus dedos en un aire seguro, autoritario. —Dígame, Norova. ¿Qué tan bien se le da su trabajo como para que haya captado la atención a Jin? RE: [Pasado] Litmus Test | [Social] [Priv. Tezca] - Tezca Norova - 19-02-2026 Me enternecí ante su cariño, sonriéndole levemente, aunque aquella sonrisa no alcanzó mis ojos. Se quedó a medio camino, frágil, sostenida más por la costumbre que por la calma. Por dentro todavía estaba tenso, preocupado por lo que estaba por venir, por aquello que ninguno de los dos mencionaba en voz alta pero que pesaba entre nosotros como una sombra alargada. Aun así, no me aparté. Correspondí a su beso con la misma dulzura que me otorgaba, procurando que mis labios no traicionaran la inquietud que me recorría el pecho. Fue un gesto suave, contenido, como si al hacerlo intentara memorizar la sensación: La forma en que mis manos encontraban las suyas sin segundos suspiros. Me aferré a ese instante con una necesidad silenciosa, como si pudiera protegerlo del futuro tan solo prolongándolo unos segundos más. Oh, podía. Mi único inconveniente es que este enemigo nunca fue mio.
Cuando se separó apenas, asentí ante sus palabras. No confiaba del todo en mi voz en ese momento; temía que si hablaba, la preocupación se filtraría entre sílabas y rompería la serenidad que él intentaba ofrecerme. Aún no estaba tan seguro de donde provenía el nervio ¿Es que acaso, sobretodo con el akuma que mencionaba, era aún más poderoso ahora? Así que asentí despacio, con firmeza medida, como quien promete algo sin necesidad de jurarlo en voz alta.
[…]
Me mantuve detrás del mayor con una ligera y cómoda sonrisa en el rostro, total contrario a lo que sentía: Rabia, incomformidad, una molestia estomacal; mirando alrededor como si algo o alguien estuviera por saltarnos sorpresivamente. Por obviedad dejé que el pelinegro hablara, tomara la delantera y nos guiara hasta donde fuera que fuéramos, pasando por lo que parecía un amable bartender. No hice pregunta alguna aunque tenía ganas de hacer varias ni señalé la forma en la que decía mi apellido. Era necesario.
Y entonces lo volví a ver. A ese maldito viejo que simplemente con existir parecía que me fuera a hervir la sangre… o la arcilla. En reacción crucé los brazos y solo observé a Jin cuando dio esa orden pero antes de moverme, el rubio habló y opté por en efecto, hacer nada ¿Acaso provocaría un desenlace como el pasado simplemente por no hacerlo? Desvié la mirada al notar a la mujer, era humillante, sin duda y la forma con la que hablaba el intento de hombre solo empeoraba la situación. Ni yo trataba a mis romances de una noche tan mal. Tenía que recordar activamente que no podía meterme y otra cosa que no lograba comprender es porque anhelaba meterme: He tenido cliente crueles, hostiles y aún peores ¿Por qué sentía empatía por esta mujer? ¿Es que era nacido de la misma rabia? ¿O el sentido de protección se contagiaba como la plaga y ahora podía sentir por ella como lo sentía por Jin? Reí mentalmente por algo tan absurdo como aquel pensamiento, algo tenía claro: Me estaba volviendo débil.
Al salir incliné la cabeza en reconocimiento, excusándome mentalmente de darle un poco de dignidad a la mujer como si quisiera molestar al rubio o al menos parecer mejor que este, dando un par de pasos al frente todavía sin sentarme mientras ellos hablaban, prestando poca atención, hasta que me miró y entonces le sonreí, ladino, cruel, como quien planea. De aquella forma en la que trataba a mis clientes usuales: No le iba a dar el gusto de verme disgustado.
Iba a explotar pronto si continuaba dándome ordenes como si fuera su puto esclavo, del cielo al infierno podría decir, pero me resistí, sentándome con calma y todavía con la sonrisa altanera el gran jefe se dirigió a mi y antes de hablar carraspeé. Iba a necesitar mucha voluntad para terminar esta reunión. —Los hechos dicen más que las palabras, señor Onizuka. ¿me entiendes? — Inicié la respuesta, esta mierda parecía una entrevista de trabajo y yo. No. Hacía. Entrevistas. Tezca Norova no suplicaba por sus servicios, era un privilegio tenerlo: La constancia, la dedicación y sobretodo el conocimiento era lo mejor que podía darle a mis clientes, porque si, a diferencia del animal al que la evolución ha decidido llamar hombre Yo tenía modales. Pensé en hablar más, comunicarle con crudeza lo que pensaba y soltar aquel veneno que tenía pero me detuve con un cruel añoranza, deseo, conociendo que el resultado sería desfavorable para el Yakuza si hacía aquello. Por primera vez algo me ataba y no me gustaba aquella asfixiante sensación.
RE: [Pasado] Litmus Test | [Social] [Priv. Tezca] - Onizuka Jin - 19-02-2026 Todo parecía ser analizado, desde las miradas hasta los gestos, cada más mínimo detalle. Inicialmente buscaba brindar ese foco en Tezca, pero ahora recaía en el propio Jin, buscando verificar algo y, sin embargo, no había percibido cambio alguno en su comportamiento. Simplemente se mantenía como siempre, ajeno, lejano. Nada nuevo. Raigo sabía que con algo tan “suave” no iba a ser suficiente. La atención fue también hacia el rubio de cabello largo, manteniendo su postura, sus ojos firmes, fijos sin perder el foco. Jin se encontraba mirando a Raigo y Tezca, tratando de analizar la situación. El inicio ya había sido fuerte, duro. —Veo que Jin sí se encargó de reeducarte bien. — Sentenció con la misma sonrisa, elevando sus manos y, en esta ocasión, poniéndose en pie. Reveló mejor su vestimenta, sorpresivamente similar a la del propio Jin. Estaba claro de dónde había aprendido la mayoría de las cosas el pelinegro de la cicatriz. —Bien, no tolero pequeños errores. — Elevó la mano hacia su cigarrillo, volteando el escritorio, pasando por un lado de donde se encontraba Jin. Los zapatos sonaban por la habitación, cagrada de elegancia, con escritorios que tendrían cosas de quizás más valor que la vida de muchas personas. Pasos lentos, pausados, hasta que frenó donde se encontraba el hombre de la cicatriz. Su mano descendió, pasando por su hombro con una lentitud alarmante por encima del abrigo de su traje, como una silenciosa amenaza, sin apartar la mirada de Tezca. Jin descendió su mirada hasta la mano de su superior, sin un ápice de cambio en su rostro, evitando poco después la mirada de la articulación. El rostro del más alto descendió del mismo modo que su torso, sin romper su sonrisa segura en ningún momento. —Cierto, Norova, tiene usted razón. Escuché que defendió sorprendentemente bien a Jin. — La mano apretó ahora el hombro de Jin, los ojos del individuo volviéndose hacia él. —Lo que me hace cuestionar, conociendo el historial que tienes, ¿qué fue lo que lo llevó a bajar la guardia de ese modo? Jin sintió la tensión tan afilada que podría cortarse con un cuchillo. Esa pregunta sabía que no iba por Tezca y no estaba tan preparado para dar una excusa creíble. Elevó su diestra, apartando la mano del mayor con su dorsal de forma despreocupada. —Estaban preparados para los flancos, supieron encontrarme.
—Nunca dejas que te detecten nada más llegar a una isla, Jin. — La mano de su superior tomó ahora el cabello del hombre, tirando de él sin cuidado, ahora sin su sonrisa y con la amenaza en su rostro. ![]() —No te entrené para que cometieras un error tan estúpido.
El quejido salió de los labios de Jin, quien se vio forzado a elevar su cabeza para mirar el rostro de su jefe. ![]() —¿Y no has pensado que quizás hubiera alguien que diera la información?
El apretón en el cabello de Jin se volvió más firme, sin alejar la vista del varón, buscando cualquier tipo de vacilación, duda, lo que fuera, antes de soltarlo de forma brusca. Los ojos se elevaron hasta donde estaba Tezca. —¿Y qué te hace pensar que no ha sido Norova? ¿Lo has comprobado? — Jin elevó su mano, reacomodando su cabello ahora despeinado, dejando caer la cabeza con calma. —Él no lo supo hasta dos días después de que llegara a Karate, idiota viejo sin cerebro. Obviamente no pudo ser. No tenía contacto con nadie más del clan más que conmigo, no le presenté a nadie para ponerlo a prueba. — La inclinación de su superior se rompió al erguirse, con los ojos fijos en Tezca sin apartar la mirada en ningún momento. —¿Entonces hay un maldito topo que se encargó de informar dónde te hospedabas y dónde te encontrabas y qué hacías antes de llegar a la isla? —Sí, estúpido viejo impulsivo. — elevó su mano, tratando de mantener la calma, pese a odiar la situación humillante en la que se encontraba. —Si hubiera sido Norova no habrían tenido tiempo de planificar las cosas tan bien. Eso no es algo que se sepa con solo tres días, no les da suficiente tiempo, requiere investigación, revisión, preparación, saber dónde atacar y ellos estaban demasiado bien preparados. —Pudiste abandonarlo igual que al resto. ¿Para qué molestarte en rescatarlo? ¿Acaso te pidió que fueras a por él? ![]() —No.
Elevó la mirada hacia su jefe, momento en que el superior finalmente alejó la mirada del rubio y la dirigió hacia el pelinegro. —Él no lo pidió. Lo que sí hizo fue decir que me alejara de la ubicación y lo dejara tirado allí con los franco-... ¡BAM!
La mano ahora estaba sobre el cuello de Jin, y Jin sobre el escritorio. —Solo es un hombre más, Jin. No te eduqué para que rescataras a nadie. — La mano tenía una fuerza brutal, descomunal, al punto de que las venas se marcaban sobre el cuello de Jin, pero eso duró poco, apartándolo. —No te atrevas a fallarme así de nuevo, Jin, aunque sé lo mucho que te gusta que te infrinja dolor, hoy no es el día. — El pelinegro comenzó a toser mientras ahora Raigo se sentaba donde previamente estaba él. Se cruzó de piernas, mirando de frente a Tezca. —Sin embargo, tiene razón, Norova. Las cosas se demuestran. Salvaste a tu jefe de una situación peor, saliste herido, pero quiero ver más, un par de cosas así no son suficientes, y sé que es consciente de ello. — Descendió sus manos, juntándolas entre sí, sobre la rodilla, inclinando su torso. La amenaza estaba clara. —No se preocupe por Jin, lo conozco a él y a su cuerpo lo suficiente para saber que está bien. — Entrecerró los ojos, en un nuevo silencio. El tono amenazante, la lentitud de sus palabras. Claramente Jin había sido un reflejo de ese hombre, siendo más humano que él. Una sonrisa maliciosa se dibujó entre sus labios al momento que Jin se levantaba lentamente, con la mano en el cuello. Su mandíbula estaba tensa, su mano zurda sobre el escritorio para mantener el equilibrio. —Después de todo, es como un hijo para mí desde que lo saqué de ese miserable agujero, pero es tozudo como una mula. —Raigo. — Su voz se volvió seria y ligeramente elevada, el rostro amenazante, su paciencia estaba alcanzando su límite, pero tenía que controlarse, tenía que hacerlo si no quería a Tezca en peligro. —¿Acaso es necesario? —Tienes razón. — Su mano retiró el cigarrillo, ya consumido, dejándolo caer en el suelo. —Si quieres mi confianza, tienes que estar listo para morir para tu jefe, que en este caso es Jin. — Su mano se elevó hasta el abrigo de su traje, retirando un arma de fuego. Elevó el arma, revisándola con minuciosa paciencia, retirando el gatillo, quitando toda seguridad y apuntando directamente en el rostro de Tezca. —¿Estaría dispuesto a morir aquí y ahora? — La seguridad del propio Jin comenzaba a flaquear ahora. La mano temblaba, a medida que Raigo se acercaba más a él, inclinándose más, con la boca de la pistola bajo el mentón de Tezca. RE: [Pasado] Litmus Test | [Social] [Priv. Tezca] - Tezca Norova - 19-02-2026 “A toda acción le corresponde una reacción igual y opuesta.” Pero dada la circunstancia actual no podía expresar mi descontento ni las ganas que tenía de ofenderme y salir de ese lugar o golpearlo, molerlo a golpes y no quedarme satisfecho hasta sentir la sangre en mis nudillos, de probarle- espera, realmente ¿Qué tenía que probarle? ¿A él? No fue el insulto, no fue el tratarme casi como un perro que comenzaba a ser obediente, tal vez fue la forma en la que sentí mi cuerpo temblar al ver el abuso, al ver la estúpida forma en la que después de tratar al pelinegro comentaba que era un hijo para él, probablemente si el viejo me hubiera tratado con tan poca decencia hubiera adelantado su deceso ¿pero es que acaso no fue aquel viejo el que me enseñó que debo valorar mi vida y existencia por encima de cualquier trabajo? Supongo que desde siempre he sido bastante afortunado. Había olvidado, lo que estaba viendo, por supuesto; Esa escena.
Y entonces, por fin, se dirigió a mí, examinando cada uno de mis movimientos con una cautela casi quirúrgica. Observé la manera en que deslizaba la mano hacia el interior de su abrigo y cómo, tras un segundo que pareció dilatarse en el tiempo, extraía una pistola. Sus palabras no lograron desconcertarme; si acaso, agudizaron mi interés. Mi atención se volvió más intensa, más precisa. Permití que acortara la distancia entre nosotros, que el frío del cañón se apoyara bajo mi mentón. En ese contacto helado no hubo sorpresa, solo cálculo.
Pude imaginar con absoluta claridad la trayectoria que seguiría la bala: el punto exacto de entrada, el ángulo, la fuerza, las estrías que dejaría el cañón sobre el proyectil, incluso pensando que tal vez ya los habían eliminado, pero eso podría desviar la bala, mierda, viejo, pura información inútil cuando nunca me llamó la atención este tipo de armas. Claro, el disparo era la menor de mis preocupaciones.
Había algo que él no sabía, por eso me apuntaba, pero no podía llamarlo una ventaja, no cuando terminaría descubriendo aquella habilidad que el mayor me había pedido ocultar. Suspiré pues en verdad la actitud de esta bestia a la que la evolución decidió catalogar hombre me parecía extremadamente cansada. —Eso depende. — Lo miré acomodándome los lentes. —Puedes dispararme, si, Podría morir por mi cliente porque es parte mi trabajo, no, elimina eso: Mi trabajo es proteger a mi cliente, así que no. No moriría por mi cliente, lo protegería ¿Las consecuencias de esa acción podrían finalizar con nuestra relación laboral por deceso? Si ¿Me entiendes? — Sostuve el cañón del arma con fuerza, manteniéndolo en su lugar ¿Qué hacía? ¿Es que la rabia se había apoderado de mi cuerpo? Rabia, hablaba como el animal fuera yo y no el hombre frente a mí. —Ahora, podrías dispararme, podrías obligarme a actuar si es que apuntas a mi cliente ¿Es eso lo que quieres? Creo que eres lo bastante inteligente para saber como esta situación se desarrollará así que, si estas son mis últimas palabras como proclamas con esta amenaza:
![]() Dispara, veamos de que te sirve un hombre muerto. —
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