![]() |
|
[Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: Nuevo Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=362) +---- Foro: Isla Risky Red (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=384) +---- Tema: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas (/showthread.php?tid=3406) |
[Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Garnet D. Matlock - 17-03-2026 Día 62 de Verano del año 17
Risky Red, Ciudad Escarlata, 2:38 p.m. Risky Red, una isla no afiliada al Gobierno Mundial, un páramo sin ley dónde solo los más fuertes y aptos eran capaces de subsistir y sobrevivir al día a día. Un lugar dónde, a pesar de la existencia del sheriff, las incontables muertes, saqueos y asaltos eran imposibles de contar y cuantificar. Pero, en presencia de la marina y de un miembro del Ouka Shichibukai, estaba aún por ver si esa dinámica persistía. Habían transcurrido dos días, dos días desde que el Eidfrost había sido amarrado en las costas de la tierra del ocaso. Dos días en los que, sin guía, pues la única pista que tenían para encontrarse con el grupo de marines que estaban encubiertos y tras el paradero de Nimda Leyos, se esfumó, literalmente, sin dejar ni el más mero rastro. Es decir, este valeroso grupo de héroes con sed de justicia, estaba completamente falto de información y, sin ella, buscar a su objetivo, Nimda Leyos, en una isla entera era como pretender encontrar vida humana en Mystoria. Una pérdida de tiempo. El sol brillaba con fuerza, en todo su esplendor y en su impenetrable bóveda celestial, bañando las tierras de terracota y arcilla rojiza, así como los distintos pueblos y accidentes geográficos que la formaban. El calor autóctono de la propia isla, sumado a la estación veraniega, hacía vacilar hasta a los más aguerridos, resultando este calor como todo un hándicap para aquellos que no estuvieran acostumbrados al clima de esta isla. Aún con todas esas, el grupo conformado por los marines de la División 9, así como el Shichibukai Viktor Evans, después de dos días intentando reabastecerse tras su largo viaje, se disponen a cumplir su deber, dirigiendose en primera instancia hacia Ciudad Escarlata, atravesando el llano y vasto Yermo Carmesí que separaba la costa de dicho asentamiento, un páramo carente de vida, más allá de cactus y plantas secas rodando de un extremo a otro por el viento seco. Los huesos de los que en otrora vida fueron animales, abundaban sobre el rojizo terreno, proporcionando una imagen insólita para los más sensibles. Tras una larga y exhausta caminata, en el horizonte se podría divisar al fin lo que era la entrada a la ciudad, compuesta en su mayoría por edificios, de no más de 10 metros de altura, hechos de madera, y de temática Western, que se levantaban sobre el suelo arcilloso y sin pavimentar. La entrada consistía en un arco enorme de madera, en el que se leía en los más alto las palabras “Ciudad Escarlata” y, tras esta entrada, está se dividía en tres caminos o avenidas rectas, paralelos y separados en unos, 50 metros entre sí y segmentando la ciudad en cinco áreas distintas. Fuera cual fuera la ruta a tomar, era apreciable que no había ni un alma en la calle aunque, con el uso de vuestros Hakis, si que podíais sentir que estaban todos dentro de los edificios. La posición del astro rey, cercano al que debía ser su cénit, marcaba una hora cercana a la hora de comer y, eso, podía explicar la falta de residentes en el exterior. Con eso en mente, solo había dos posibles destinos, o la taberna, lugar donde se reúnen los mayores rumores - ya serán veraces o no - o la casa del Sheriff, sitio dónde se encontraba el único ápice de autoridad de la ciudad. Ahora era el turno de nuestros héroes de escoger que camino tomar.
Contenido Oculto
Contenido Oculto
Contenido Oculto
Contenido Oculto
Contenido Oculto
Contenido Oculto
Contenido Oculto
INFO
RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 8] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Viktor - 18-03-2026 Puto calor de mierda. Ya me había olvidado del calor de la isla donde mis amigos marines se hospedaban y nos encontramos de frente con otra isla de calor abrasador. Risky Red. Tampoco sabía demasiado de la isla, me hubiera encantado tener a Sohem aquí para preguntarle. De alguna manera el jefe siempre tenía información o era capaz de identificar las islas, su clima y muchos datos sin esfuerzo. De hecho, debería llamarlo, ya que hacía mucho que no sabía nada de él, y en el fondo aunque me sonara raro decirlo o pensarlo, lo echaba de menos. Sin embargo, el momento nos traía una tarea ardua. Tras dos días abasteciendo y preparando la marcha, habíamos abandonado el Eidfrost para buscar información. Cuando mi navío se acercó a la costa, manejado por Apolo, la Vivre Card que guiaba nuestros pasos al escuadrón Marine que Brannold nos envió a buscar comenzó a quemarse ante la mirada atónita de mis nuevos compañeros. Ellos no parecían entenderlo pero, yo sabía perfectamente que pasaba. El receptor de la tarjeta vital había muerto y, ahora, estábamos solos. Me aseguré de informar a los Marines para que entendieran que el juego había pasado de “capturar la bandera” a “infiltrarse en el castillo”. Ahora tendríamos que adivinar y descubrir toda la información para poder recuperar los cadáveres del escuadrón y terminar con Leyos. Comenzamos la marcha por el páramo yermo y desolado desde el barco hasta la ciudad. El terrible calor sobre nosotros azotaba como latigazos sobre nosotros, cubiertos con nuestros sombreros. El suelo de color rojizo de la arcilla árida se resquebrajaba bajo las botas con nuestros pasos y hacía crujir no solo el mismo suelo, si no los pequeños huesos secos y descompuestos de la fauna que fue incapaz de adaptarse a tan extrema climatología. Caminaba con paso lento y decidido, seguido por mis nuevos aliados mientras abría y cerraba de manera continuada el Kraken, el mechero de Joe, haciendo que resonara de manera rítmica y lenta su sonido metálico característico. Después de pasar largo tiempo por el desierto, donde lo único que nos acompañaba era el calor del sol y la arena en nuestros pies, habíamos llegado a la Ciudad Escarlata. Sacudí de mi abrigo el polvo rojizo mientras miraba lo que parecía ser la única población de la isla, que nos recibía con un arco de madera con el nombre de la ciudad. Una muestra decadente de la isla y de cómo por fin nuestros pasos llegaban a algún puerto, fuera bueno o no. Me paré en la avenida central. Delante de nosotros, tres grandes calles parecían dividir el pueblo que poseía de todo menos personas en las calles. — Hmmm… — gruñí — Fuguwu, necesito un escaneo. — ordené, de manera sutil al Gyojin, que había demostrado tener un dominio portentoso del Haki. Mientras esperaba su veredicto, me torné hacia el equipo. — Vamos a ir a ciegas. Si esto va a ir como tiene pinta, ni vamos a tenerlo fácil ni nos van a dar el trabajo hecho. — dije mientras abría el mechero con la diestra — Hay que dividirse y peinar la ciudad. Apolo y Fuguwu, coged la avenida izquierda mientras que Karl y yo peinamos la derecha. Nos encontraremos al final del pueblo y volveremos por la central. Intentemos buscar información en sitios recurrentes: tiendas, bares, oficinas de autoridad, ayuntamientos. — expliqué mirando a todos de uno en uno — No nos van a dar la información fácil, así que sed cuidadosos. — advertí — Y una última cosa, por seguridad — dije levantando el dedo hacia el cartel de la entrada — esto será el punto de encuentro. Si la cosa se pone fea en cualquier momento y hay que replegarse, usad el Den Den Mushi, nuestras palabras clave serán estas: — dije mientras acercaba a los Marines hacia mi, haciendo un corrillo y susurrando la palabra para que solo ellos pudieran oírla. — A trabajar, muchachos. — finalicé cerrando el mechero de manera brusca y me torné hacia la avenida, esperando que Karl me siguiera.
Contenido Oculto
Resumen
Info bélica
Haki
Karmas
RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 8] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Fuguwu - 19-03-2026 Desembarcamos el Eidfrost de forma discreta, o al menos esa era la intención, dejando las tropas en el barco junto con el navegante que había contratado Viktor, Kraven. Dos días después, Viktor encabezaba la marcha, yo me posicioné dos metros detrás de él, ligeramente desplazado hacia su costado izquierdo, mientras Karl y Apolo tomaban sus propias posiciones en la formación que buscaba levantar las menos sospechas posibles, solo cuatro personas visitando Risky Red. Llevaba todo el equipo que había preparado antes de zarpar, la gabardina verde esmeralda con sus detalles en relieve, el sombrero vaquero que ahora agradecía más que nunca, las pistolas montadas en el cinturón a mi espalda, los maletines médic y den den mushis guardados en los bolsillos interiores de la gabardina, los guantes de combate ajustados en ambas manos, y el peso familiar de las provisiones y otros artefactos distribuidos en cada bolsillo del pantalón. El Yermo Carmesí se extendía ante nosotros mientras que el calor golpeaba de forma diferente aquí que en Mystoria. Allá el calor era volcánico, húmedo, el tipo de calor que se pegaba a la piel; aquí era seco, abrasador, el tipo de calor que robaba la humedad del aire y dejaba la garganta áspera. Para un gyojin acostumbrado al agua, este clima era particularmente desagradable, sentía cómo mi piel pedía del líquido vital con cada paso que dábamos sobre la arcilla rojiza que crujía bajo nuestras botas. Mantuve mi haki de observación expandido a ciento cincuenta metros en todo momento pues era un hábito que había desarrollado desde que aprendí a usarlo y había reforzado en Mystoria por lo que ahora lo aplicaba por defecto al estar en territorio hostil. Otra diferencia interesante de la isla era su vegetación, a diferencia de Mystoria en Risky Red no abundaba la vegetación densa que crece en condiciones perfectas de calor y humedad, si no que en su lugar había cactus secos, plantas rodadoras empujadas por el viento caliente, y huesos, muchos huesos de animales que en algún momento intentaron sobrevivir aquí y fracasaron en el intento. El sol nos golpeaba sin piedad desde su posición casi cenital mientras caminábamos camino al pueblo más cercano, y para cuando divisamos el arco de entrada de dicho lugar en el horizonte, había bebido más agua de mi cantimplora de lo que hubiera hecho en condiciones normales. La ciudad nos recibió con un arco de madera enorme donde se leía "Ciudad Escarlata" en letras desgastadas por el tiempo y el clima. Más allá del arco, tres avenidas rectas y paralelas dividían el asentamiento, separadas por unos cincuenta metros entre sí. Los edificios eran construcciones de madera de no más de diez metros de altura, todos con esa estética western que Viktor había predicho. Me adelanté hasta quedarme al lado de Viktor, separados por aproximadamente un metro a su costado izquierdo. Mi haki seguía expandido, detectando presencias dentro de los edificios, aunque no había ni una sola alma en las calles que se extendían frente a nuestros ojos. Muchas presencias, de hecho, pero todas refugiadas del calor del mediodía. Viktor me pidió escanear la ciudad por lo que asentí y expandí mi haki de observación desde los ciento cincuenta metros hasta trescientos metros, el rango se extendió como una onda invisible que abarcó prácticamente toda Ciudad Escarlata, atravesando paredes de madera y capturando cada presencia viva dentro del perímetro – “Hay gente en casi todos los edificios. La mayoría están en grupos pequeños, dos o tres personas por construcción. Hay mayor concentración de gente en uno de los edificios y juzgando por sus emociones se trata de una taberna o un restaurante.” – Viktor asintió y se giró hacia el equipo para explicar el plan. Apolo y yo tomaríamos la avenida izquierda, Viktor y Karl la derecha. Nos reagruparíamos al final del pueblo y volveríamos por la central. Buscar información en bares, tiendas, oficinas de autoridad, y si algo salía mal, punto de encuentro en el arco de entrada con una palabra clave que Viktor nos susurró cuando nos acercamos formando un corrillo. Me giré hacia Apolo y asentí. Prefería mil veces ir en pareja con él que solo. Apolo tenía esa habilidad de mantener el ánimo arriba incluso en las peores situaciones, y algo me decía que íbamos a necesitar esa actitud antes de que el día terminara. Nos dirigimos hacia la avenida izquierda mientras Viktor y Karl tomaban la derecha.
Resumen
Haki
Calor
Inventario
Contenido Oculto
Contenido Oculto
RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 8] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Karlglass - 19-03-2026 ¿Es que todos los sitios a los que ibamos tenian que ser un puto infierno en la tierra? En Risqueto hacia un calor de la hostia como tambien lo hacia en Mystoria. Que caluroso era el nuevo mundo, al menos, lo que habiamos visitado era como un perpetuo verano. Los planes habian cambiado y parecia que todo iba a ser mas dificil que lo que pensabamos en un primer momento, pues al parecer, nuestros aliados en la isla, que estaban detras de los piratas que veniamos a capturar, habian sido aniquilados. Algo dentro de mi ardio, no conocia a los hombres o al menos al hombre que Viktor nos explico que habia "expirado" pero eso daba igual, era otro servidor de la justicia caido a manos de putos piratas. - Vengaremos a nuestros compañeros musite mientras guardaba el Wanted de nuestro objetivo en mi chaqueta, Wanted que habia guardado junto a los otros que siempre llevaba encima. Desmbarcamos y deje a nuestros francotiladores guardando el barco de Viktor, dandoles las ordenes de llamarnos en el momento que hubiera algun problema y partimos todos vestidos mas o menos a juego con sombreros andando por el calido desierto - ¿Habra dragones tambien en esta isla? Que calor hacepregunté intentando amenizar el camino hacia donde quiera que fueramos. Viktor parecia haber cogido el rol de "lider" en la mision y si bien no era un marine, era amigo de Joe y tenia mi confianza, asi que me deje llevar por el, ademas, no me sentia agusto aún liderando la division, asi que no estaba de mas observar al cazarecompensas, que de forma tranquila parecia tener un liderazgo innato. Con mi Waki de observación encendido podia sentir su fuerza y no era moco de pavo, contabamos con un gran aliado en esta tarea. Seguimos por el desierto, con un silencio casi terrorifico, solo interrumpido por la propia naturaleza y el rudio de Viktor jugueteando con el mechero que le habia regalado Joe hasta llegar a la civilizacion, o al menos lo que habia de civilizacion en la isla, VIktor le pidio a Fuguwu que escaneara el lugar con su Waki, ya que de todos nosotros era quien tenia un espiritu mas poderoso y este dio un informe de situacion. En principio todo parecia tranquilo, pero habia que estar alerta, fue entonces cuando nos pidio que nos separaramos, lo cual parecia buena idea si queriamos sacar informacion y rastrear a nuestro enemigo. Nos enseño unas frases en clave para comunicarnos información necesaria en caso de hacer falta, algo muy inteligente por su parte y me indico que le siguiera. Antes de hacerlo me dirigí a Apolo. - Recuerda usar el Caracolofono blanco para evitar que nos espien Apolo. Y entonces seguí a Viktor, con mi Waki encendido. - Bien vaquero ¿Por donde empezamos? Dije empezando a notar el sudo bajar por mi frente.
resumen
otros
RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Apolo Bahía - 19-03-2026 Tras dos días preparando la operación desde el Eidfrost, llegó el momento de partir hacia el interior de Risky Red. Desconocía qué clase de peligros nos encontraríamos en esa isla, puesto que no había podido leer nada sobre ella, así que me aseguré de comer, beber y meter en mi mochila diferentes víveres para evitar llevarnos un susto como el día en el que llegamos a Mystoria. Antes de partir dejé mi capa de vicealmirante y el pantalón de mi uniforme en el Eidfrost, para ponerme la ropa que había traído desde Marineford. En esta ocasión llevaría unos pantalones vaqueros, además de unas botas altas de cuero con unas espuelas en la parte trasera. Me ajusté mis guantes tirando de ellos desde la muñeca hacia mi antebrazo, estirando y encogiendo los dedos oyéndolos crujir. Primero una mano, luego la otra. Acoplé una pistola en el lado derecho de mi cadera para luego ponerme una chaqueta de cuero marrón que me cubría hasta las rodillas. Finalmente me puse un sombrero acorde sobre la cabeza. Con una imagen ya renovada, cogí mi mochila con mis bártulos y empecé a hundirlos en el interior de mi pecho, como si de arenas movedizas en un medio de desierto se tratase. En esta ocasión tendríamos que operar de una forma diferente a lo que estábamos acostumbrados, recaudando información en medio de un territorio quizás hostil. Una larga caminata a través de un yermo desolado fue lo primero que nos encontramos. El calor era intenso y no había ni pizca de humedad, pero yo me encontraba a gusto. Con un cuerpo arenoso y la capacidad de deshidratar cualquier cosa que tocase, no había sequedad que pudiese incomodarme. Caminaba despreocupado y con parsimonia al final del grupo, manteniendo mi atención al paisaje que nos rodeaba por si podía ver algo a la vez que tarareaba para mí mismo diversas canciones para no aburrirme, acompañándolo rítmicamente al ruido que hacían mis espuelas con cada paso que daba. La escasa vegetación y los restos óseos dispersos por la zona, hacían que en parte todo me recordase a la agresividad de Mystoria. Tan sólo esperaba que no nos cruzásemos otro dragón por el camino. Por fin llegamos a un punto de interés, un arco de madera nos daba la bienvenida a un poblado llamado "Ciudad Escarlata". Viktor se detuvo en lo que parecía ser una avenida central y comenzó a trazar un plan. En mi caso los rangos siempre me daban igual y yo siempre estaba contento si alguien nos aliviaba la tarea de tener que pensar. Le escuché hablar al mismo tiempo que me agachaba flexionando mis rodillas, para empezar a acariciar el terreno con los dedos de mi mano diestra. Mientras tanto Fuguwu analizaba los alrededores y Karl me hacía hincapié en que usase el den den mushi blanco. — ¿Y si lo que interceptan es una de mis canciones? A lo mejor nos contratan para dar un concierto y todo ¡kakahaha!. — Bromeé mirando a mi compañera para luego volver a ponerme en pie. — Terreno arcilloso y ambiente seco. Algo se puede hacer, juego en casa, ¿me seguís?. Con el plan trazado, expandí mi haki de observación a cien metros a mi alrededor a la vez que Fuguwu y yo nos poníamos a caminar por la avenida de la izquierda. La idea de recopilar información me resultaba agradable, sería pan comido utilizar mi simpatía y astucia para ganarme a los locales. De no ser porque con el haki detectaba vidas en el interior de los edificios, cualquiera pensaría que esa ciudad era un poblado fantasma, aunque podía entender que con ese calor nadie quisiese estar al aire libre. Aburrido, comencé a cantar mirando a mis alrededores por si detectaba algo interesante. — Con un canuto entre los dedos, cara de malo y con sombrero de vaquero y su pistolera — posé mi mano diestra sobre la pistola que llevaba en mi lado derecho de la cadera, caminando con el pulgar de mi mano zurda agarrando el interior de mi cinturón — que le da miedo y en su cuerpo no cabían ya más secuelas, de chinas que le cayeron. — Alcé un poco más la voz, ajustando la máscara que tapaba las consecuencias de mi enfrentamiento contra un yonko. — Siempre decía gritando al cielo, que algún día sería tan niño como fue Apolo el Pistoleeeeeroooo. QUE EN SU CAAAABAALLO... Un momento, Fuguwu — me detuve pensativo. — ¿No habría sido GLORIOSO que yo crease dos caballos de arena y cabalgásemos en ellos?. Y si alguien se pasa de listo... ¡BANG, BANG! — desenfundé la pistola de mi costado de una forma torpe, sacudiéndola en el aire sin sentido alguno mientras me reía solo, en medio de aquella avenida en la que no se veía ni un alma.
Resumen
Bélico
Calor
Karmas aplicados
RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Garnet D. Matlock - 20-03-2026 Y, de este modo, las cartas estaban sobre la mesa. El justiciero grupo de cuatro - que, muy inteligentemente, habían decido mimetizarse con la isla, con un vestuario acorde su temática -, tras llegar a la entrada de Ciudad Escarlata y encontrarse con las tres distintas avenidas que les ofrecía la tranquila y silenciosa ciudad, decidieron bajo las órdenes del que parecía haber tomado el liderazgo de dicha operación, separarse en dos grupos de dos para recabar la máxima información posible en el menor tiempo necesario. Lo que, mayormente, se conocía como un "divide y vencerás". Ciudad Escarlata, Avenida de la izquierda
Grupo de Fuguwu y Apolo El dúo de marines que se unieron al mismo tiempo a la, en su día, División 21 allá en la isla de Momoiro, optaron por tomar el camino de la izquierda. En ese grupo, estarían, por un lado, las risas garantizadas gracias al enorme sentido del humor de Apolo y, por supuesto, el deber y la seriedad que representaban al más reciente de los vicealmirantes Fuguwu. Durante un lapso de varios minutos, la monotonía que se regía en aquella avenida parecía no tener fin, pareciendo incluso que las mismas casas y locales se repetían una y otra vez. No obstante, cuando aquel dúo de marines llevaba algo más de la mitad del camino recorrido Fuguwu, quién tenía activo su Kenbunshoku en un mayor alcance, pudo percibir a unos 300 metros de distancia dos auras, que si bien podía sentir que tenían fuerza, no les llegaba ni por asomo a la suela de sus zapatos. Fuguwu y, eventualmente Apolo, podrían sentir como una de las dos personas estaba furiosa, colérica, mientras que la otra presentaba un sentimiento algo más cercano a la indiferencia y dejadez. Como si todo le diera igual. Si se apresuraban y se aproximaban hacia el lugar de la escena, podrían llegar a observar como, efectivamente, en mitad de la avenida - y habiendo recorrido en total unos tres cuartos de la misma -, podían observar a dos hombres, uno frente a él otro. El primero de ellos, claramente el que estaba más iracundo y exaltado, era robusto, pudiendo medir cerca de 2 metros y medio. Podía rondar perfectamente los 40 años de edad, que se reflejaban en sus arrugas y en sus marcadas y acentuadas ojeras. Tenía el pelo medio largo y ondulado, de un color anaranjado - del mismo color que su barba y bigote - que se escondía parcialmente bajo su sombrero texano. El resplandor de su camisa y poncho naranja fosforito- adornado por una corbata de color azul turquesa - era capaz de cegar hasta a un ciego si la miraba directamente. Sus pantalones, con flecos, eran de color marrones y, por supuesto, llevaba una botas vaqueras con espuelas.
WESTON PORK
El otro, por el contrario, tenía un aspecto más refinado y, aún así, inspiraba la misma rudeza que podía hacer el primero de los dos hombres. No poseía la misma robustez, quedándose en el metro noventa, pero aún así, sus músculos marcados y contorneados dejaba entrever que no era alguien que descuidara su entrenamiento físico. Era rubio, dejando caer una larga melena salvaje hacia sus espaldas, sobre la que reposaba otros sombrero vaquero mucho más amplio que el del primer hombre y, además, que incluían por encima de la solapa una suerte de gafas. Su rostro, se acentuaba gracias a su pupilas de color verde oliva, que hacía un exquisito juego con el color de sus labios. Su barba, fragmentada en cuadrados, también era un elemento que llamaba la atención, cuanto menos. Sus vestimentas, aunque no tan llamativas a la vista, si que eran extravagantes, por no decir, recargadas, sobre todo teniendo en cuenta la capa que llevaba de color marrón tierra - de dónde colgaban dos pequeñas bolsas dónde iban introducidas dos grandes bolas de metal -, sobre una camiseta de color morada adornada con varias esferas de color verdoso. Su pantalón de color negro, estaba sujeto por un cinturón plateado, que remataba con una hebilla verde con dos manos que señalaban hacia su entrepierna.
BILLY CLYFFO
- ¡MALDITO SEA EL DÍA EN EL QUE TE PILLÉ RETOZANDO CON MI MUJER, BILLY! - Vociferó el primero de los hombres, revelando el nombre del rubito, y dejando bastante claro el motivo por su ira. El robusto pelirrojo estaba agarrándole con su diestra al segundo en cuestión por el cuello de su camiseta, levantándolo incluso por encima del suelo. - ¡Calma, calma, viejo Pork! ¡Yo no tengo culpa que no le des a tu mujer lo que yo le doy, nyohoho! - Contestó, de manera sumamente relajada, moviendo ambas manos hacia el frente de forma reiterada, acompañando al mensaje de que se tranquilizara. Obviamente, no funcionó.- ¿¡QUÉ YO NO LE DOY QUÉ!? - Lanzó a Billy hacia el suelo, poniéndose rojo de la cólera, levantando una pequeña nube polvorienta de arcilla.- ¡SE ACABÓ! ¡EXIJO UNA SATISFACCIÓN! - Exclamó, quitándose uno de sus guantes para lanzárselo a la cara de Billy, quién se levantaba poco a poco y se espolvoreaba la ropa llena de polvo con ambas manos En ese momento, Pork, se giró su cabeza en todas las direcciones hasta que divisó a los dos marines.- ¡VOSOTROS DOS! ¡VENID ACÁ P'ACA! ¡NECESITO QUE HAGÁIS DE TESTIGOS DE COMO ACABO CON LA VIDA DE ESTE HOMBRE! ¿ESTAMOS? - Imploró a los marines con aspecto de vaquero para que, de esta forma, siguieran con uno de los rituales más comunes del salvaje Oeste: Los duelos. Ciudad Escarlata, Avenida de la derecha
Grupo de Viktor y Karlglass Mientras tanto, el grupo protagonizado Viktor - mente fría y maestra del grupo al ser gracias a él por lo que estaban en aquella isla - y Karlglass - la miembro más veterana de la división, así como la más temperamental debido a su sangre de oni - se aventuraban a caminar y recorrer el sendero de la derecha, sufriendo un destino parecido que el del grupo anterior: la monotonía. Pareciera que aquel lugar no tuviera ningún punto de interés o atracción siendo, lo único que se podía observar viviendas y más viviendas, todas muy parecidas la una respecto a la otra. Sólo se salvaba un edificio algo más diferenciado, más o menos a mitad de camino, siendo un banco de dinero, siendo reconocible gracias al rótulo y letrero que tenía por encima de su fachada con las palabras "BANK" además de un logo con una bolsa con el símbolo del berry. Más allá de eso, la peculiar pareja, en caso de seguir su rumbo, se acabaría topando con uno de sus objetivos. Una casa de madera pintada con un negro azabache, y con unos delineados de color blanco en los marcos de la ventana, puerta y por debajo del tejado, el cuál tenía una forma picuda y triangular, similar a una pagoda pero sin tener esa curvatura característica de estos edificios asiáticos. El edificio tenía dos plantas, pudiendo ser observable como en la de arriba, había un ventanuco circular y, en la de abajo, dos ventanas cuadradas. Del mismo modo, también había un porche por delante, en el cuál era posible divisar a un hombre sentado en una mecedora, balanceándose en ella. Gracias al Kenbunshoku, sería fácil sentir como ese hombre, no poseía una gran fuerza siendo, de hecho, alguien bastante débil. Estaba sumamente tranquilo, siendo palpable gracias a la mundana actividad que estaba haciendo en esos momentos. Conforme viera a la pareja conformada por Viktor y Karl, el hombre se levantaría de sopetón, dejando la silla balanceándose sola, como si un fantasma estuviera sentado sobre ella durante un corto tiempo, hasta que se terminó de parar. El hombre misterioso corrió, siendo claras desde todo momento que no guardaba ningunas intenciones hostiles o llenas de maldad. Conforme se acercaba, era posible apreciar sus rasgos, bastante ordinarios. Midiendo aproximadamente dos metros, era un hombre, ciertamente, ancho de huesos. Físicamente, no tenía grandes características que le hicieran destacar, más allá de sus gafas, su pelo corto con flequillo hacia los lados, su uniforme completamente negro y... Un momento, ¿acaso eso era? - ~ Soy la ley, soy la ley, soy la leyyyy ~ - Cantaba el señor de las lentes, dando una vuelta completa a son del compás a mitad de corrido, para después seguir caminando hacia los dos protagonistas, hasta que quedó a dos metros de ellos.- ¡La ley is BACK! - Exclamó, colocándose sus gafas sujetando la pata derecha de ésta con su índice derecho.- Karglos de Friego, ciudadano y Sheriff de Ciudad Escarlata, ¿en que puedo ayudarles? - Preguntó, hasta que se fijó en la semioni de grandes proporciones.- ¡Vaya pedazo de peras! - Gritó, señalando con su dedo izquierdo el busto de Karlglass. Por extraño que pareciera, el hecho de que llevara la placa del sheriff en el pecho y que, según el Kenbunshoku, no había ningún rastro de mentira, efectivamente, ese pobre hombre era la figura de autoridad de la ciudad.
KARGLOS DE FRIEGO
Contenido Oculto
Contenido Oculto
Contenido Oculto
INFO
RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Fuguwu - 22-03-2026 Ajustándome el sombrero con la mano derecha e inclinándolo ligeramente me despedí de Karl y Viktor y marché con Apolo por la calle de la izquierda. Mi haki de observación seguía expandido a 300 metros buscando detectar alguna presencia que resaltara sobre las demás. Intentaba caminar despreocupado, con ambas manos metidas en las bolsas del pantalón mientras sentía como la gabardina se agitaba a mi espalda de forma similar a como lo hacía la capa de Vicealmirante cosa que me pareció reconfortante. Apolo iba cantando mientras caminábamos por la calle de unos doce metros de ancho entre los edificios de madera que la flanqueaban a ambos lados y gesticulaba con las manos mientras posaba dramáticamente sobre su pistola como si estuviera actuando en un teatro, mientras yo caminaba a su lado, separados por aproximadamente dos metros. La canción de Apolo era pegadiza, tenía que admitirlo, y el espectáculo que montaba mi compañero me habría partido de la risa si no estuviéramos técnicamente en una misión de reconocimiento en territorio hostil. Cuando se detuvo con esa idea repentina sobre los caballos de arena, no pude evitar sonreír levemente bajo la sombra de mi sombrero – “Sería glorioso” – admití imaginando el momento – “Pero tendrías que imbuirlos en haki de armadura para que fueran sólidos y pudieran soportar nuestro peso. Sería un gasto innecesario de energía ahora mismo. Pero cuando terminemos la misión, hay que hacerlo.” – agregue pensando en las dificultades técnicas que llevaría semejante hazaña. Apolo seguía haciendo el tonto con la pistola cuando mi haki captó a dos presencias, a unos trescientos metros por delante de nosotros en la misma avenida. Una de ellas ardía de furia, la otra estaba curiosamente tranquila – “Apolo” – dije en un tono relajado mientras seguíamos caminando por la calle – “Hay dos personas adelante, a unos trescientos metros. Una está furiosa, la otra no parece preocupada en absoluto. Podría ser interesante averiguar de que van.” – y tras eso, aceleré el paso manteniendo el haki expandido para monitorear cualquier cambio en la situación. Recorrimos otros doscientos metros aproximadamente, pasando por varios edificios cerrados a ambos lados, hasta que las voces empezaron a llegar claramente. A unos cien metros de distancia ya podía verlos, dos hombres en medio de la calle, casi en el centro exacto de los doce metros de ancho de la avenida. El primero era un pelirrojo de casi dos metros y medio, robusto como un toro, con un poncho naranja tan brillante que dolía mirarlo directamente bajo este sol. Tenía agarrado por el cuello de la camisa a un tipo rubio más delgado pero igual de imponente, levantándolo del suelo con una sola mano. Seguimos acercándonos y a cincuenta metros ya podía distinguir los detalles de sus atuendos. Pork lanzó a Billy contra el suelo, levantando una nube de polvo rojizo que se dispersó por la calle. El pelirrojo se quitó uno de sus guantes y se lo lanzó a la cara al rubio que empezaba a levantarse. El escándalo que estaban montando todavía no atraía a más personas a pesar de que esto tenía toda la pinta de terminar con alguien muerto en la calle, detalle del cual tome nota mental. Entonces, cuando estábamos a veinte metros de ellos, el pelirrojo del poncho naranja giró la cabeza y nos pidió hacer de testigos del duelo que exigía a su contraparte. Me detuve a cinco metros de distancia frontal de ambos, posicionándome aproximadamente a mitad de camino entre el centro de la calle y el edificio de mi izquierda. Quedé a cuatro metros del edificio izquierdo y ocho metros del derecho. Apolo quedó a mi derecha, manteniendo esos dos metros de separación entre nosotros. Desde mi posición, los dos oriundos de la isla estaban casi alineados en el centro de la calle de doce metros de ancho, a unos dos metros lateralmente hacia mi derecha. Levanté las manos en un gesto apaciguador que haría alguien que pasaba por ahí y prefería que nadie muriera en los próximos minutos – “Señores” – dije con voz calmada – “He escuchado y esto se puede resolver de otra forma. No hay necesidad de derramar sangre. Vayamos a discutirlo a la taberna, yo invito la primera ronda.” – prometí a ambos. Con un poco de suerte, la distracción de alcohol gratis apaciguaría la furia del pelirrojo.
Resumen
Mapa Conceptual
Haki
Calor
RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Karlglass - 22-03-2026 Avanzamos por la calle tranquilanmente, pendientes de lo que podiamos sentir con nuestro Waki pasamos por un banco y arrugue la nariz, igual era un buen lugar para empezar a buscar, pero segui mas adelante y me encontré con algo mas sospechoso, un edificio negro azabache que llamaba mucho la atención, seguia con mi Waki activo cuando me puse en guardia cuando un tipo muy raro venia cantando algo de que el era la ley alli. Se le veia un tipo majo ¿tal vez era el sheriff del lugar? Llego y me llamó Karlglass de fuego, debnia de conocerme y ademas señalo lo mucho que le gustaban mis tetas. - Oh, no esperaba tener un admirador por aqui ¡¡ ¡¡ Si, yo soy Karlglass Firebirth, no Karlglass de fuego !! En efecto, he desarrollado unos buenos mogambos gracias a mi rutina alimenticia y una dieta rica en frutos secos !! ¡¡ Gracias por fijarte, aunque no eres mi tipo, podrias crear un club de fans a mi nombre !! El tipo parecia inofensivo y obviamente era un admirador mio lo cual me hacia muchisima ilusion, aunque el tipo era bastante rellenito y parecia debil y algo patetico estaba bien que mis hazañas llegaran ya a todas partes del mundo y podiamos tener un gran aliado en la busqueda del pirata, el se habia ofrecido en su presentacion a ayudarnos asi que lo aproveche a mi favor. Saqué el wanted del tiburon pirata de mi chaqueta y se lo enseñe- - Buscamos a este hombre, o a unos marines que llegaron hace tiempo a la isla, te prometo que si nos ayudas a encontrar cualquiera de las dos cosas, te dejare tocarme las peras, pero solo y unicamente porque eres mi fan numero uno ¿Como decias que te llamabas? ¿Eres el Sherif de esta ciudad? La mision no podia empezar mejor, encontrando un aliado de manera tan temprana.
resumen
karmas
waki
RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Viktor - 22-03-2026 Tras dividirnos, el camino se tornó silencioso. De nuevo, solo el clic metálico y reverberado del Kraken junto a nuestros pasos resonaban en la calle desértica de aquella ciudad. Fue instantes después que pasamos por lo que parecía ser el banco del pueblo, pues el edificio con la palabra en la puerta y el símbolo del berrie no dejaba lugar a la imaginación de lo que podría ser. Lamentablemente, no era el lugar de más interés para mí. Si bien es cierto que cualquier persona puede poner información en la mesa, un cantinero era más útil que un banquero. Además, para poder hacer fuerza en el banco tendría que jugar una carta que no me apetecía jugar. Así que, si era menester, lo haría más adelante. Por ahora tenía mi vista en Karlglass, que caminaba por delante de mí en la inhóspita avenida de la ciudad hasta que una casa llamó nuestra atención. Una negra como el carbón con forma de pico, con un porche donde un hombre sentado se mecía tranquilamente. Nuestro camino parecía llevarnos directos a la casa, así que asumí que esa primera persona a la vista podría ser nuestro interrogado número uno. Si conocía a mis nuevos aliados, sabía que habían aprendido a base de palos y que, al margen de Fuguwu -a quien se lo ordené- estarían expulsando su Kenbunshoku como si la energía espiritual se regalara en un bazar a fin de identificar todo a su alrededor. Útil herramienta el haki pero, como todo, en su momento. Así que, asumí que si Karl se dirigía allí era porque lo consideraba seguro y no vi necesidad de activar el mío propio. — "El lobo no mira por encima del hombro mientras sacia su sed; sabe que el río le pertenece." — pensaba mientras observaba al hombre levantarse de golpe y acercarse. De dos metros de altura y con un peso elevado, el hombre parecía más una caricatura que una amenaza. Esto se reforzó ya que vino canturreando hasta a nosotros, parando para colocar sus gafas y presentándose como Karglos, el sheriff de Ciudad Escarlata y, acto seguido, admirar el busto de Karl. Estuve a punto de golpear mi cara con la palma de mi mano imbuida en Busoshoku pensando en la contestación horrenda e iracunda que la vicealmirante podía soltar mas, me sorprendió gratamente. La seminoni quitó hierro al asunto, agradeciendo el “piropo” y, creo, que malenteniendo su nombre con que la había reconocido. Algo que ella asumió diciendo que le montara un club de fans. Desde luego, la División 9 era el brazo tonto de la ley, pero eran mis amigos. Supongo. Desde unos metros por detrás de Karl y mientras observaba alrededor, la Marine interrogó de buenas maneras al rechoncho sheriff diciéndole que buscábamos a alguien, o a unos Marines. Esto me hizo abrir los ojos de par en par y girarme a la conversación con tono serio mientras carraspeaba — Lo que la vicealmirante de la Marina quiere decir, sheriff… — dije mientras me acercaba y formaba un triángulo con ellos dos a un escaso metro — … es que estamos en misión oficial buscando a unos marines desaparecidos y cualquier ayuda nos vendría bien. — dije cerrando el zippo de golpe, obviando por completo el comentario sobre buscar a un criminal. Al contrario que mi compañera, que parecía fiarse del rechoncho hombre, yo no lo conocía de nada y no me fiaba de nadie más que los tres que desembarcaron conmigo. Por más que el hombre pareciera inofensivo, no sabemos cuán larga es la mano de Nimda Leyos y yo, desde luego, no iba a correr riesgos. — Seguro que alguien de su posición posee información y tiene a bien colaborar con la justicia. — dije, invitando al hombre a hablar mientras señalaba con mi mano a la vicealmirante.
Contenido Oculto
Resumen
Info bélica
Haki
Karmas
RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Apolo Bahía - 23-03-2026 Parecía que a Fuguwu le agradaba mi plan de esculpir unas monturas con mi propio elemento, aunque no entendía muy bien a qué se refería con imbuirlas con mi propio haki de armadura. La arena es arena, y como arena, podía moverla a mi antojo. Estiré mi brazo izquierdo al frente, con la palma de mi mano apuntando al cielo para empezar a formar una ligera esfera de arena sobre ella. — Es fácil Fuguwu, tan sólo... — Algo llamó la atención de mi compañero. Me comunicó que en la lejanía había detectado a dos personas y una de ellas estaba enfadada. Sonreí de forma ladina, abandonando mi control sobre la arena que cayó en el terreno arcilloso, mientras veía como Fuguwu aceleraba el paso hacia el frente. Supongo que por fin íbamos a poder entretenernos con algo. Empecé a caminar un par de metros por detrás del gyojin, continuando con mis juegos torpes con la pistola que sostenía en mi mano diestra. La cuestión no era demostrar si sabía o no manejar el arma, la clave era hacerle creer a cualquiera que podría estar en peligro si nos cruzaba de mala manera. A medida que los metros fueron restándose, comencé a detectar las energías de las dos personas de las que Fuguwu me habló. En efecto, la más alta parecía demasiado enfadada. La otra sin embargo estaba tranquila. Desde la lejanía pude oír como nos estaban llamando para acercarnos a ellos, el hombre enfadado decía querer acabar con la vida del otro individuo. Me reí entre dientes, curioso por querer enterarme de qué estaba pasando. Fuguwu llegó primero, deteniéndose a cinco metros de los sospechosos, con la intención de transmitirles su serenidad para que abandonasen cualquier intención de disputa, en pos de movernos a la taberna y poder llevarnos un trago a la boca. Caminé hasta detenerme a dos metros a la derecha de mi compañero, bajando la cabeza para que el ala del sombrero ocultase la mitad de la cara, mostrando únicamente mi sonrisa mientras enfundaba la pistola en mi lado derecho de la cadera. — ¡Cowabunga! — Saludé a los dos hombres al estilo surfero, enseñándoles mi puño derecho cerrado y extendiendo mis dedos pulgar y meñique, con una ligera sacudida.— Estáis de suerte, amigos, ¿puedo llamaros amigos?, ¡claro que puedo hacerlo kakahaha! Nosotros somos expertos en solucionar problemas, nuestro nombre es irrelevante... — llevé mi zurda hacia mi cinturón, enganchando mi dedo pulgar en el interior para tomar una postura relajada. — Pero contadnos primero qué ha pasado, acabamos de llegar y a todo viajero le encanta oír una buena historia... la oferta de mi compañero es la más divertida... y no hay nada que mi música no pueda arreglar. ¿Me seguís?. — sonreí ampliamente y de forma ladina, ocultando mi mirada bajo el sombrero. El cotilleo era mi perdición y quizás podíamos aprovecharnos de esas dos personas para poder introducirnos entre el resto de habitantes de este pueblo.
Resumen
Bélico
Calor
Karmas aplicados
|