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De Maestro a Alumno, por el cambio del mundo. [Entrenamiento - Busoshoku][P.A] - Versión para impresión

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De Maestro a Alumno, por el cambio del mundo. [Entrenamiento - Busoshoku][P.A] - Owen Yang - 01-05-2026

61 de Otoño, Año 17
18:30
Costa sur de Jaya
Playas Doradas


[Imagen: f26ecd8622e3936cbc5841e5ea695caa.jpg]

[Imagen: f539ef8bbd823c3250c438c2fc345420.jpg]
-Maestro, quería que vengamos a playa para hablar de lo que pasó en Arabasta.-

La escayola del brazo izquierdo del pelirrojo ya estaba seca, sucia, algo desaliñada y descuidada. No es que no la había reemplazado múltiples veces para ver, más o menos, cómo iba el progreso de su sanación, sino que la fractura de los huesos había sido tan violenta, tan desmedida y tan poderosa que tenía mucha suerte que, si el hueso sanaba por completo, pudiese mover toda la extremidad con normalidad o tranquilidad.

El sonido de la playa era intermitente, con olas que crecían y disminuían una y otra vez para pintar una arena un poco más oscura en el atardecer tropical que se asomaba que, por mucho otoño que fuese, podía mantener ese característico clima húmedo y de una media de veintipico de grados. La playa era inmensa, Jaya ni siquiera había sido apenas explorada, ya que Owen ni amagó a demorar mucho más rato aquello que, días atrás, le había hablado con fuerte necesida de urgencia -¿Quién cojones era el sujeto que apareció?- preguntó con preocupación, porque si Sohem le parecía una montaña gigante que escalar, aquel...era casi un alienígena, algo que rompía la escala de fuerza que había conocido y dictaminado como el enmascarado como tope. Su voz, algo mitigada por el oleaje que rompía y que no llegaba a alcanzarle los pies mientras tenían una distancia prudencial de dos metros el uno del otro en aquel enorme rectángulo de 100 metros de largo con 40 de ancho, donde, a la izquierda, yacía el mar más basto y oscuro que uno podría imaginarse. Ahora, adornado por muchísimos tonos naranjas al igual que ambos presentes allí, ocurría lo mismo con el verde de la tropicalidad que yacía a la derecha, despejado y brillante de un sol que, tentativo, buscaba recién ahora empezar a esconderse.

[Imagen: 4c50b0346fb619e3eed760fd818334c4.jpg]
-Necesito ayudar a Gwen a que pueda cambiar este mundo tan cruel que a ambos nos tocó vivir.-

Su mirada, algo perdida, se mostraba pensativa aunque seria. Alzó la vista, para intentar buscar los ojos de quien le había enseñado el famoso "ver sin ver", pudiendo comenzar a concentrarse para poder definir esa aura rosa chicle que le caracterizaba abrumadoramente a quien le había enseñado y destruido en partes iguales. Podía comenzar a entender su funcionamiento, apreciando todo a su alrededor: Todo aquello que tuviese voluntad, todo aquello que buscase aparecer y, así, elevar sus sentidos -Gwen está empezando a tener problemas con los males de este mundo.- frunció el ceño, ella no estaba allí, se había adelantado a cualquier movimiento que el trío había realizado para, así, personalmente, finalmente hablar con quien llamaba como "Maestro" incansablemente y, curiosamente, era la única persona del mundo que trataba de "usted" en 19 años que tiene -Ella apenas ha tenido contacto con la crueldad y las personas malintencionadas. Desde que tengo uso de razón, existe mucha gente que ni aprende con las palabras, ni mucho menos razona con ellas.- porque, en su concepción, no todo el mundo podía ceder ante el verbo -Ella ha sido muy capaz de defenderse hasta ahora, de hecho,- aunque su ceño yacía fruncido, una sonrisa de orgullo, ladina, apareció en ese mirar de ojos celeste brillante -gracias a usted, ella, por primera vez, es capaz de entender qué son los colores o, al menos, saber cómo me veo mínimamente. Le cambió la vida para bien.- pero, esa picardía, empezó a desaparecer progresivamente -Pero no ataca. No saca los dientes. Se defiende, pero no lastima. Necesito que lastime, necesito que ella pueda pegarle una puta bofetada a un monarca hijo de puta o a un gilipollas que le quite el dulce a un niño.- ahora, su mirada mostraba preocupación -¿Qué va a pasar cuando querramos detener a alguien que tenga poderes de la putísima hostia? No sé, alguien que dispare un rayo por la axila, que se vuelva fuego, que se yo, ¿Existen poderes así?- porque genuinamente no lo sabía, eran simples superpoderes que se le ocurrían al azar, genéricos.

[Imagen: 51b4741e237fb28969595532d08eebef.jpg]
-Ella tiene que tener la fuerza suficiente de derrotarme si quisiera. No porque no la vaya a proteger para siempre, sino, porque ella podría ganarle a quien quisiera si se lo propusiera. Usted no sería rival.-

Una declaración bastante osada, aunque no lo hacía subestimándolo, sino, porque él había visto el exagerado potencial de los poderes de su mujer favorita -Necesito ser el muro que ella debe superar. Por eso, si ahora toca que me quiebre el derecho- alzando su brazo derecho, al mismo tiempo que hablaba -tocará. Enséñeme a ser alguien que todos teman, y que Gwen pueda derrotar con mucha facilidad, a la vez.-.

Defuse the Bomb:



RE: De Maestro a Alumno, por el cambio del mundo. [Entrenamiento - Busoshoku][P.A] - Sohem - 02-05-2026

El peso de mis botas y el extra de mi propia prótesis ciborg hacia que mis huellas en la arena fueran mas profundas que las de Owen. Vestía mi uniforme de siempre pero había prescindido de la capa de plumas y la chaqueta, llevando una camiseta ceñida de color gris oscuro y mangas cortas - y sin manga en la parte de Emperor, claramente - para tener una mayor comodidad y poder estar relajado. Sería cosa de no tener el yelmo, que me hacía renunciar a mi figura y mi presencia habitual, así como a parte de mi equipo: Los log pose estaban sobre la mesa de mi camerino, así como los Denden Mushi - ya que sólo llevaba conmigo el Denden negro, en la muñeca, por estar localizable - y mi guante de batalla aguardaba mejores momentos en el cofre junto a mi alcoba. Sólo Hellhound a mi espalda, un dial en el bolsillo y el anillo que me apropié de aquella como se llamase Shichibukai.
Mi pelo peinado hacia atrás y mi rostro ya sin rastro de barba, hacían que el foco de atención de mi cara fuese, como siempre, mis dos ojos dorados, remarcados al estar subrayados por aquella enorme cicatriz que cruzaba mi cara de lado a lado.

Owen había pedido un tiempo para hablar conmigo, algo que le preocupaba o que necesitaba expresar. Los largos días que habíamos pasado en alta mar habían sido suficientes como para que pudiera descansar y recuperar su brazo por completo, pero seguía llevando consigo aquella escayola sucia y mal ubicada, algo que me hizo pensar que era hora de tener un médico o de que uno de ellos empezase a formarse en dicha materia, pues si no, tendrían muchos más problemas en el futuro.
Era por la tarde, lejos del atardecer aun pero no en el momento en el que el sol está más elevado. La playa de Jaya estaba despejada y al fondo, a lo lejos pero aun visible, el Jagd Hund con el resto de nuestros... compañeros, si podía llamarse así a un montón de empleados y los dos amigos del chico. Aunque de forma innegable estaba empezando a tomarles algo de cariño, por el momento, no quería tener que lamentar más pérdidas en el futuro y me seguía mostrando algo reticente.

El muchacho comenzó a hablar, mucho, como siempre. Empezó preguntándome que quién era el tipo de Arabasta, algo que parecía que había estado dándole vueltas en la cabeza desde entonces, y a continuación comenzó a explayar un discurso que ya había escuchado antes: Su preocupación por la muchacha que iba con él. Trataba de definirla como alguien puro ajeno a la realidad del mundo y sin la capacidad de defenderse realmente del peligro. Su preocupación iba más allá de la integridad de la chica, y pasaba por la capacidad ofensiva de ella. Aunque su confianza en la chica era enorme, él mismo era quien le estaba poniendo los topes y los límites.
En el reino animal, las crías no cazan mientras están cazando por ellas.

— Oe — dije cuando se atrevió a decir que la chica podría ganarme si se lo proponía — ¡Wryy ha ha ha ha! — reí seguidamente, divertido por la seguridad del muchacho — Mirar tanto hacia el futuro te puede sacar de la perspectiva del presente chico — añadí, y chasqueé la lengua de forma mucho más sonora que de costumbre al no estar amortizado el sonido por mi casco. Entonces comencé a caminar haciendo un gesto con la mano para que me acompañase — Mira chico — empecé a decir, pensando bien en las palabras que iba a decir — Si tú plantas una semilla en una maceta pequeña, esa planta va a crecer hasta que sus raíces se hayan distribuido por la tierra que tiene disponible, y después se estancará. Si quieres que siga creciendo deberás transplantarla a una maceta más grande, para que las raíces tengan más espacio y se alarguen, puedan brotar más ramificaciones al ser más largas, y en definitiva absorban más nutrientes y hagan que la planta sea más grande — traté de explicar sin mirarle en ningún momento — Pues Gwendolyn es una semilla plantada en un berrie de tierra — añadí para completar la metáfora, y entonces dirigí mis ojos hacia él — Es decir, que Gwendolyn no puede crecer... porque tú no le dejas hacerlo — volví a mirar al frente, hacia el resto de la costa — Tienes miedo a que sea ella la que tenga un brazo roto, y lo entiendo... yo también amé así, hace mucho tiempo... — tragué saliva mirando en dirección opuesta a la que estaba el muchacho, y tras media decena de segundos de silencio, continué hablando volviendo a mirar al frente — Pero para que ella se haga fuerte, tiene que librar sus propias batallas. Para que descubra el mundo y la maldad que hay en él, tiene que sufrir esa maldad en algún momento. Si tratas de protegerla de todo y de todos, y si no tiene preocupaciones porque TÚ irás a salvarla, nunca pasará de ser una semilla a ser una flor — finalicé, entrecerrando los ojos para mirar hacia la lejanía donde la costa se perdía — Yo abandoné mi tierra, con el confort y la comodidad más absoluta, sólo porque estaba aburrido y quería ser reconocido por mis propios méritos y no los de mi familia. Y cuando salí al mundo, era mucho, mucho más débil que Gwendolyn — paré de caminar y miré hacia el muchacho de frente — Esto me puso en mi sitio — dije señalando la cicatriz de mi rostro — Y esto me demostró que seguía necesitando una maceta más grande — señalé entonces la junta entre Emperor y mi piel — Pero me hizo ser quien soy ahora, y poder vencer a aquel hombre que tanto interés te despierta en Arabasta — entonces llevé mi mano hacia la escayola del chico y la agarré con fuerza, mirándole a los ojos — Esto te ha demostrado tu escalón — apreté mis dedos y partí la escayola haciendo que los cachos cayesen al suelo enterrándose en la arena — Y ahora deberías centrarte en subir al siguiente, no en ver por qué escalón va Gwendolyn. Ella seguirá su propia escalera — solté el brazo del chico y comencé a caminar nuevamente en la dirección que estábamos siguiendo — Quieres ser su escudo y estás siendo su prisión, Rojo — chasqueé la lengua de nuevo, sin parar de caminar.



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RE: De Maestro a Alumno, por el cambio del mundo. [Entrenamiento - Busoshoku][P.A] - Owen Yang - 03-05-2026

Algo que su maestro había atinado resultaba más que preciso: Owen tenía una proyección de las cosas, a veces, muy largoplacista. La vida, hasta ahora, le había demostrado por activa y por pasiva que por muchos planes gigantescos e ideas grandilocuentes que el pelirrojo pudiese tener, debía sobrevivir (O preocuparse por hacerlo) en todo el camino intermedio hasta lograr el objetivo. En lugar de observar el último peldaño del escalón, debería ver, si primero, tiene el calzado correcto para comenzar a subir esa escalera.

Lo vio reirse con soltura, cosa que provocaba una mueca entre simpatía e incomodidad, porque el muchacho sí había visto lo era capaz de hacer Gwen con absoluta libertad: Petrificar entornos completos, generar un frío gélido que le provocó una quemadura por helada tan intensa que demoró meses en sanar (Y aún así oscureció parte de su pecho debido a lo intensa que fue, justo el primer día que ella comió su fruta por primera vez). La analogía de las plantas era entendible y bastante sencilla, de hecho, otra vez volvía a tener un nuevo choque de intereses que le dejaban ver, de parte exterior, cual era el problema de la falta de crecimiento de la muchacha que más quería en el mundo.

Era él.

 — Es decir, que Gwendolyn no puede crecer... porque tú no le dejas hacerlo —

[Imagen: SYX9jFh.png]
-...de verdad?-

Un recuerdo, como si se tratase de un flechazo punzante y llamativo, le atacó, casi como si hubiese cortado su vista para hacerlo aparecer, instantáneo:

Cita:
—Mencionas inseguridad, cuando ni tú confías en la fuerza de tu chica, ni mucho menos confías en ti mismo. Apenas nos hemos separado del Jefe, y ya estabas lloriqueando en silencio y sintiéndote inútil. Ese brazo no se rompió solo; ha sido producto de tu inseguridad al no confiar que Gwendolyn podría defenderse por sí misma. Incluso siendo incapaz de responderme a situaciones concretas que te he dado como ejemplo, reflejándote como excusa un “parece que lo has vivido”. —

[Imagen: KIJlKM7.png]

Una segunda vez ocurría lo mismo o, tal vez, dos personas vinculadas pero ajenas entre sí estaba alienadas a tener un pensamiento fundamental: La dependencia emocional hacia la sobreprotección de Gwendolyn, efectivamente, estaba provocando un estridente bloqueo en el propio desarrollo de sus habilidades. Ella nunca ha estado en un peligro inminente hasta ahora, siendo protegida múltiples veces, en estos casos, por el propio Owen. Últimos eventos, como el caos provocado en Nanohana o simple y llanamente el yeso de su brazo (El cual el muchacho no dudó a observar debido a ser azotado por otro recuerdo más, el momento donde el mismo fue fracturado en desespero por proteger a la chica). Una fuerte incomodidad brotó en el chico en empezar a notar aquello mientras que sus ojos celeste brillante ubicaban los de un Sohem que parecía tener cierto sentimiento de añoranza por su mirar, mientras expresaba no solamente su pasado, sino, ver cómo su cuerpo cada vez se hacía más grande al achicar la distancia que había entre ambos -¿Y qué puedo hacer?- su pregunta, casi de manera instantánea, fue contestaba. Se veía como un niño perdido en un parque de diversiones, creyendo que sabía lo que hacía, al menos, con un objetivo final el cual...además, no notaba en la fuerte proyección en la que se estaba inmiscuyendo: ¿Acaso el pelirrojo preguntó, seriamente, si el objetivo de su compañera que estuvo lidiando a duras penas con la vida y su no-videncia quería "cambiar este mundo hostil" como él no cesaba de decir? ¿Acaso él se cree con el poder insuficiente para lograrlo?

Su mirada descendía al suelo. Era la primera vez, en mucho tiempo que sentía que su cerebro estaba creando sinápsis neuronales que parecían haber estado apagadas, tal vez, por propia supervivencia. Su maestro mostraba la junta de su brazo robótico, sus cicatrices, todo aquello que hizo a Sohem, Sohem. Un nombre que, incluso, sonaba extraño hasta para el chico al día de hoy, ya que no parecía corriente ni orientado a ninguna clase o índole, casi como si fuese un nombre nuevo, irrepetible. Sintió el agarre de su escayola -¡!- y de un fuerte ¡SSSSSRPUP! tan grave como el sonido del desgarro de aquellos fragmentos solidificados de tela y yeso se fragmentó, haciendo que pudiesen comenzar a enterrarse en la arena -¡Mi brazo!- exclamó el chico que, viendo el mismo desnudo, se veía delgado, aún morado y ligeramente pálido. Movía el hombro sin problema, pero en el instante que intentó mover el músculo del antebrazo -¡¡¡!!! ¡AGH!- le resultó completamente inevitable, por el terrible punzar de dolor, no llevar su brazo derecho hacia el mismo. No, todavía seguía lastimado. Intentó mover, al menos, los dedos: No había caso. O estaba partido para siempre, o iba a tener una larga pero dolorosa rehabilitación (Tenía pinta de lo segundo, ya que el morado no se veía gangrenado ni peligroso) -Todavía le falta. No sé de dónde se saca tanta fuerza, Maestro.- comentó, mientras frotaba la zona que más dolor provocaba.

— Quieres ser su escudo y estás siendo su prisión, Rojo —

[Imagen: a39dd3cb4a8ac75bc639843609c21b1f.jpg]
-...-

Mientras caminaban, le resultó imposible que la mueca de Owen no se torciera, cabizbajo y pensativo. O su maestro y el mafioso se habían puesto de acuerdo para decir algo muy parecido, en una especie de complot masivo en su contra (Cosa rebuscada y paranoica) o, efectivamente, el chico se había enfocado tanto en proteger a la muchacha que no le permitía poder defenderse por sus propios medios -Entonces entréneme a mí.- le miraba la nuca, ya que no cesaba la marcha. El brazo izquierdo, completamente rígido, era imposible de moverse; Tantos meses con la escayola provocaron una rigidez muscular impresionante pero el muchacho, siempre tan hiperfijado (O autista) parecía completamente incorruptible, incluso, habiendo abierto su espectro debido a la inmadurez y juventud -¿Usted cree que debemos separarnos de Gwen?- preguntó genuinamente, el crujir de la arena y los montoncitos que revoloteaban se sacudían a un lado o al otro -Quiero ser más fuerte que usted, aun mantengo mi palabra. Así me hubiera arrancado el brazo, le habría vuelto a decir lo mismo.- y sin dudas que lo habría hecho, porque el chico tiene una determinación absolutamente inamovible -¿Existe algún entrenamiento especial que podamos hacer que me haga sobresalir mucho más que el resto?- sus preguntas eran honestas, igualitas a cuando preguntaba "por la fruta más poderosa de todas" -Quiero aprender...a controlar mis poderes.- su mano derecha, volviéndola una garrita, como si sostuviese una pelota invisible, quedó mirando hacia la palma con el ceño fruncido -Usted dice que no existen frutas débiles. Mi fruta es fuerte, pero es indomable.- la ha probado en consciencia pocas veces, pero...recuerda el daño que provocó accidentalmente en Nanohana con ella -De hecho, podría hacerle daño a cualquiera, incluso a Gwen, con ella.-

¡PAK-PAK, PAK!

Chisporroteos brotaban, micro-explosiones sonoras y muy brillantes de su mano -Es fascinante el uso de las frutas del diablo, ¿Cuál es la más poderosa que vio hasta ahora? La suya es una barbaridad.- porque evidentemente el control de la temperatura propia tenía un nivel de desenvolvimiento muy superior -¿Hay frutas invencibles?- pregunta genuina, es posible que las hubiese.

[Imagen: b696cd668c81bd57c07df1e99dde6d12.jpg]
-¿Hay gente que puede, en lugar de controlar la temperatura como usted, controlar el fuego? O volverse de fuego. O no sé, o atravesar una pared.-

Porque había visto de todo, incluso, gente transformarse en animales de todas las índoles -Si en algún momento debo separarme de Gwen, maestro,- acotó, mirándole la nuca, como si quisiese dirigirse hacia sus ojos, justo buscando observar a la altura de los mismos -ojalá sea para que usted me vuelva el hueso más duro de roer que exista.-.


Defuse the Bomb:



RE: De Maestro a Alumno, por el cambio del mundo. [Entrenamiento - Busoshoku][P.A] - Sohem - 14-05-2026

Pareciera que mis palabras calaban hondo en la mente del muchacho, algo que me sorprendía más por mi que por él, pues me parecía extraño que yo pudiera ser capaz de transmitir un mensaje con esa profundidad de forma que se entendiese. Nunca había enseñado nada a nadie, y nunca había tenido que explicar de más mi condición o mis decisiones, así que tratar de poner palabas a mis pensamientos sobre una reflexión ajena a mi era un ejercicio complicado. Pero por extraño que pareciese, parecía que estaba funcionando. El muchacho correspondía la conversación respondiendo o preguntando en base al diálogo, incluso elogió mi fuerza, hasta que pidió que lo entrenase.
Me preguntó que si deberíamos dejar a Gwendolyn atrás, y que si existía algo que pudiera hacer para sobresalir al resto, algún entrenamiento diferente.
Y sí que lo había.

Decía que quería ser más fuerte que yo mismo y que quería ser capaz de controlar sus poderes y sus habilidades mejor, porque, parafraseando mis palabras, decía que no existían frutas débiles, pero se quejaba de que la suya era indomable.
Pero de nuevo, demasiadas preguntas al mismo tiempo - y que Owen no era capaz de callarse una vez que arrancaba - hacía que se acumulasen las palabras como si las estuviera plasmando en un texto y yo pudiera ir haciendo acotaciones para ir respondiendo entre los huecos que me dejaba, así que mientras chisporroteaban unas pequeñas explosiones en su mano, le dije — Lo único indomable de esta vida son los sueños — mirándole seriamente mientras el viento de la costa nos sacudía los cabellos.

Entonces el chico volvió con su retaíla de preguntas. Que cuál era el poder más fuerte que había visto, que si había frutas invencibles, que si alguien se podía convertir en fuego, o atravesar una pared... sacudí la cabeza negando mirando al suelo, ocultando una pequeña sonrisa. De verdad que no se callaba nunca, era divertido.
Volví a mirarle cuando me dijo que si tenía que separarse de Gwendolyn él querría que fuese para que yo lo llevase al siguiente nivel — Bueno... — comencé a decir, y alcé la mano elevando el dedo índice al cielo — He visto muchas frutas del diablo — alcé el siguiente dedo — No hay frutas invencibles — el tercer dedo — Supongo que convertirse en fuego y atravesar paredes pueden ser poderes de Akuma no mi — el cuarto dedo, el meñique — Y volviendo al principio, claro que hay entrenamientos así — cerré el puño y lo bajé de nuevo paralelo a mi cadera — Que yo recuerde, y mi memoria no es mi mayor virtud, he visto a gente transformarse en serpiente, en tortuga, en jirafa, en tigre... ese fue el anciano de Arabasta... también hay gente que se transforma en animales con poderes, como esa marine de cabeza de cabra que se transforma en un pájaro de fuego azul, o el Vicealmirante Joe que se transforma en una tortuga acorazada más grande que una montaña... o Viktor, mi mano derecha, que se transforma en un lobo blanco de hielo — me rasqué la cabeza y chasqueé la lengua, tratando de hacer memoria, mirando al horizonte — Y les he vencido a todos menos a Viktor... nunca nos hemos enfrentado ahora que lo pienso... — medité sobre mis propias palabras haciendo un rápido repaso por encima a mi trayectoria y a las personas que había visto o enfrentado alguna vez ¿cómo sería pelear contra Viktor? — He visto gente transformarse en arena, en viento, comprimir cosas en pequeñas canicas, nadar en tierra firme, moldear la tierra con sus golpes... no sé — volví a mirarle — Como te digo hay muchos tipos de poderes y todos tienen ventajas, y debilidades — entonces me señalé el cráneo lateralmente — Usa la cabeza —

— Y sobre entrenarte o no — apreté mi único puño y este empezó a tornarse en un color candente e incandescente — Esto que estoy haciendo es la preparación para una de mis técnicas, estará lista en un momento. En cuanto la active, si consigues darme un golpe en la cara te enseñaré la forma avanzada del Busoshoku, algo para aguantar más golpes y para pegar más fuerte — del puño comenzó a salir algo de humo, mientras temblaba ligeramente por la presión y la fuerza que estaba ejerciendo conteniendo mi calor en ese único punto.





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RE: De Maestro a Alumno, por el cambio del mundo. [Entrenamiento - Busoshoku][P.A] - Owen Yang - 15-05-2026

"Lo único indomable son los sueños", curiosa expresión para alguien que, desde que el pelirrojo tiene uso de razón, se mostraba mucho más osco y obtuso en su diálogo y conversación habitual, ¿Acaso el estar sin su yelmo puesto había decidido abrir un poco más su alma hacia los ajenos? Owen comprendía ese sentimiento. De hecho, ambos parecían mucho más de lo que aparentaban, pareciéndose mucho por esto; Ambos, bastante explosivos, metódicos y, por sobre todas las cosas, inestables. En el fondo, parecía que ambos tenían debates internos que aún no eran capaces de resolver. Sohem se veía más analítico, más deseoso de transmitir algo hacia una siguiente generación, el muchacho, por su parte, siempre resultaba ser un mar de dudas y de preguntas, una que caía como cataratas siempre debido a su poderosa curiosidad y fuerte introspección del mundo y su entendimiento. El chico, que siempre había vivido en lo hermético de lo que resulta cada isla de este mundo, recién estaba empezando a entender al mismo, y a sí mismo.

Las menciones de todos y cada uno de los posibles poderes que podía otorgar una fruta del diablo era sencillamente abrumador. Mientras el pelirrosado explicaba, pregunta por pregunta, subiendo los dedos, la expresión del muchacho se tornaba cada vez más incrédula. Sus pupilas se empequeñecían a cada posibilidad, imaginando lo versátiles que podían ser los poderes ajenos. El de él era muy básico, pero desconocía por completo su exagerada versatilidad; Si tan solo supiera todos los usos prácticos y lícitos que puede tener la sustancia que segrega (Que aún desconoce su origen o de qué se trata), podría hasta desarrollar aparatos que hagan de su aventura algo, incluso, mucho más ameno.

— He visto gente transformarse en arena, en viento, comprimir cosas en pequeñas canicas, nadar en tierra firme, moldear la tierra con sus golpes... no sé —

[Imagen: t5oP4Ng.png]
-¿Y cuál es el límite? ¿Lo que Dios quiera?-

Porque, al menos en su caso particular, la sustancia que segregaba se había vuelto una particularidad física, algo que tenía hasta un tipo de razonamiento fisiológico detrás: Sudar líquido explosivo, nada más ni nada menos. Si había algún regente mundial o ente misericordioso que permita darle límites a esos poderes, vaya que parecían no tenerlos. En el momento que su maestro acordó, finalmente, volverlo a entrenar, indudablemente pudo verse el cómo este cambiaba de color, automáticamente, atrapando la atención del pelirrojo que, en el segundo que empezaron las palabras de su maestro de cabello rosado, no dudó en clavarle la mirada. Su silueta había cambiado. Se lo veía, sí, pero también se lo veía como un gran humo rosado justo frente a él, a como mucho, un metro el uno del otro.

 [...]si consigues darme un golpe en la cara te enseñaré la forma avanzada del Busoshoku, algo para aguantar más golpes y para pegar más fuerte —


[Imagen: f44187f460304c67a5669f2c2532de02.jpg]
-Bien.-

La mano derecha del pelirrojo no dudó ni una décima de segundo en ir hacia atrás. La izquierda aún estaba inmóvil, petrificada, como si existiese la prisión física de la escayola que ahora se había integrado con una incipiente arena, ¡BOOOOOOOOOM!, justo a sus espaldas, una poderosa explosión apareció que levantó una poderosa corriente de arena y que hizo que el cuerpo de uno setenta y pico del pelirrojo saliese disparado a una velocidad criminal en los aún dos metros que separaban a maestro y alumno. No hizo falta erguir el brazo que utilizó para impulsarse: Del mismo, un nuevo ¡BOOOM! apareció que hizo volar la mano del chico directamente hacia el centro del pecho de quien le había enseñado buena parte de lo que sabía. La inercia de la primera ignición fue tal que su cuerpo siguió hacia adelante y, ahora si, otro nuevo ¡BOOOOOOM! mucho más estruendoso sonó justo en la parte central del pecho del ex-enmascarado. Su rostro, en todo momento, estaba fijo hacia adelante; Todo este tiempo en Arabasta, todos esos meses con los comerciantes del reino de las arenas le habían ayudado a no solamente comprender mejor su cuerpo y sus poderes, sino, sus límites y su funcionamiento.

25 metros de explosión rodeada. A eso se suman las anteriores, las cuales eran difíciles de calibrar en longuitud y tamaño, pero había entendido la mecánica de su accionar. Él, como quien aprieta los músculos, la mandíbula para tapar los oídos, las piernas para dejar los músculos tensionados, había empezado a lograr el cómo y el cuándo del ocurrir de sus explosiones a una voluntad más o menos decente. Seguían suscitándose problemas: Las mangas de su característica chaqueta roja de cuello grande estaban quemadas, lastimadas, algo oscuras y comenzaba a oler claramente a quemado debido a que la tela no podía resistir las igniciones desde tan corta distancia. Él sí, por algún motivo, no sentía ni el calor ni la presión provocada por la fuerza demoledora e instantánea de energía liberada de forma abrupta como era lo que hacía. De todas maneras, el chico no solamente seguía pecando de impulsivo, sino, de querer dar el primer golpe; Ya había pasado antes en pleno Arabasta que fue lo que le provocó su tan característico brazo quebrado, pero, ahora, la situación había cambiado: Owen era mejor, MUCHO mejor lo que era en aquel entonces.

No quitó la vista de encima hacia la silueta rosada que aún estaba fijada, incluso, en el densísimo humo provocado por la luminosa luz de su explosión.
Tocaba demostrar lo que había crecido todo este tiempo.

-Necesito cambiar este mundo de mierda, y necesito hacerlo ya.-

Defuse the Bomb:



RE: De Maestro a Alumno, por el cambio del mundo. [Entrenamiento - Busoshoku][P.A] - Sohem - 21-05-2026

En cuanto terminé de invitar a Owen a intercambiar golpes para combatir y poder entrenar con ello para poder mostrarle cómo se hacía el Busoshoku, este, precedido por un poderoso sonido de explosión, decidió lanzarse hacia mi con intenciones hostiles y tratando de conseguir lo que le había propuesto ignorando por completo que le había pedido que me dejase preparar una técnica para poder hacer el entrenamiento en condiciones. Su movimiento había constado de una explosión a sus espaldas para ayudarse a ganar velocidad e impulso, un uso inteligente de sus habilidades para algo más que simplemente causar daño y sin duda evidenciaba la creatividad del muchacho con el uso de su akuma no mi, demostrando que aunque sí que existían akuma no mi mejores - pues no era lo mismo ser un dientes de sable que un gato, o poder hacer fuego a simplemente calor - no había algo como una "mala akuma no mi". No le había mentido: No existían buenas o malas frutas, existían malos usuarios de frutas. Y él no era uno de ellos. Aunque su lanzamiento contra me hiciese fruncir el ceño y mosquearme porque no estaba escuchando lo que le estaba diciendo. Era impulsivo, era terco, y a veces parecía que era sordo. Pero lo iba a convertir en el mejor.

— Heat Beat —

Una explosión de calor intensa como nunca salió de mi cuerpo y bañó cuarenta metros a la redonda usándome como centro, impactando de lleno en Owen y tirándolo al suelo interrumpiendo su vuelo hacia mi, cayendo su cuerpo derrapando unos pocos metros por la arena hasta quedar justo a mi diestra, tendido en el suelo. Le miré frunciendo el ceño, molesto, sin el brillo que estaba acumulando en mi puño y lo observé con cierto desagrado desagrado justo antes de chasquear la lengua — Te he dicho que me dejes preparar la técnica — y acto seguido le di una patada en las costillas con fuerza, por si no había terminado de entender mi mensaje para que este pudiese calar un poco más hondo.

Lo miré tendido en el suelo y suspiré con pesadez, volviendo los ojos en blanco y negando con la cabeza sacudiendo mis cabellos rosas — Vamos a volver a empezar, deja de hacer el tonto y levántate, no te he pegado tan fuerte — le ordené con malas formas y mal humor, quitándole peso al impacto del calor y al golpe, apartándome del lugar varios pasos hasta volver a separarnos un par de metros exactos. Ahí me giré para empezar a mirarlo y apreté mi puño nuevamente haciendo que este volviese a tornarse de color rojizo incandescente poco a poco, elevando su temperatura y su brillo cada vez más de forma exponencial — Déjame preparar mi técnica y mira con atención, a ver si aprendes algo de una puta vez — añadí, concentrándome en mi puño y decidiendo que nada de Busoshoku avanzado. Se tendría que conformar con lo básico pues dudaba que con su nivel actual pudiera encarar algo tan sofisticado como el armamento avanzado.





Resumen

Belico

Gasto

Inventario

Contenido Oculto



RE: De Maestro a Alumno, por el cambio del mundo. [Entrenamiento - Busoshoku][P.A] - Owen Yang - 22-05-2026

Owen, en su intento abrumador por hacer parecer que tenía alguna mínima oportunidad con quien le había enseñado buena parte de sus facultades, casi como si se tratase de una caricatura, ¡PIM-PUM-PLASH! Owen recibió un conglomerado de acciones que no solamente lo dejaron tiritando.

Primero, en cuanto se abalanzó hacia el pelirrosado, una palabra se escuchó salir de la boca de su tutor.

— Heat Beat —

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-¡JODE-!

El pelirrojo ya lo sabía. No se lo había vuelto a decir ya que la última vez había sido reprendido de forma extraordinaria, pero su Maestro, en cuanto iba a realizar una habilidad o una acción, hablaba en un lenguaje incomprensible para él. No sabía si era otro idioma, si era un cógido o si decirlo en voz alta amplificaba su potencial.

Lo único que importaba, era que Owen había quedado totalmente rostizado en un abrir y cerrar de ojos.

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Quedó completamente abatido casi instantáneamente la onda le impactó, dejándole tumbado en el suelo y con su brazo izquierdo, sin escayola pero completamente rígido, en la misma posición. Se sentía como si hubiese estado en Arabasta durante dos milenios al sol, vuelta y vuelta, solo esperando a ser devorado por un gusano de arena o cualquier bicho con ganas de comer carne quemada. Su ropa, evidentemente herida por la incapacidad de aguantar la temperatura, se retrajo por todos lados. ¡TUMB!, patada en la costilla -¡AGH!- que lo movió varios metros hacia atrás, rodando sobre su propio eje. No, el chico todavía no había subido ni un solo peldaño para enfrentar a su maestro todavía.

Aquello parecía la escena de una caricatura, aunque, ahora, era la toma dos.

— Vamos a volver a empezar, deja de hacer el tonto y levántate, no te he pegado tan fuerte —

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-Vale, me quedo quieto.-

Porque el muchacho pensó que debía hacer aquel golpe en el instante que lo solicitó. Sus piernas temblaban en cuanto intentó erguirse, ya que quedó completamente confundido, mareado y terriblemente desorientado por la combinación de acciones de quien parecía haberle enseñado la máxima capacidad.

Lo miraba a la distancia, en los cuatro metros nuevos que ahora les separaban. El rostro picaba tanto que cada movimiento corporal era una agonía producto de las quemaduras de segundo grado en la enorme mayoría de su tes -¿Qué es lo...que va a preparar?- preguntó, dubitativo, frunciendo el ceño con mucho dolor. Aprovechó, mientras lo observaba concentrarse, para mover el brazo izquierdo, ¡TAK! -¡NG!- sonó, los músculos aún estaban demasiado rígidos y, tal vez, quedaba algún que otro hueso por terminarse de soldar -Será mejor que me porte bien...un tiempo más.- debido a la falta de atención médica, tan solo quedaba esperar y rezar porque el progreso de la curación de su brazo sea óptimo. Aún lo necesitaba completo.

-¿Acaso Gwen me querría sin un brazo?-
Por las dudas, había que analizarlo y aclararlo.

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RE: De Maestro a Alumno, por el cambio del mundo. [Entrenamiento - Busoshoku][P.A] - Sohem - 24-05-2026

Parecía que esta vez si. Owen había captado el mensaje.
Llevaba tiempo preguntándome que cómo era posible acaso que yo me volviese el instructor de alguien para cualquier cosa. No era bueno enseñando, no tenía paciencia, no sabía explicarme, y ni por asomo realizaba cosas como métodos adaptativos o escuchas activas. Viktor era bueno enseñando, porque era paciente y era listo. Shoto incluso, aunque su cerebro fuera a doscientas revoluciones por encima de lo que iba su interlocutor y tuviera que estar reprimiendo ese genio científico mientras hablaba contigo, era mejor orador y comunicador que yo en cuanto a la enseñanza. Yo solo era un hombre fuerte pero sin la capacidad para legar esa fuerza en nadie. O al menos, en nadie capaz de soportarla.

Sonreí viendo como Owen se incorporaba. Quizá él si podía soportarlo.
El problema entonces no era mi método de enseñanza, si no todos aquellos que no eran lo suficientemente fuertes como para soportarlo. Y este chico, a base de palizas y de rebozarse por el suelo se iba a convertir en alguien capaz de derrotarme algún día, si no moría en el proceso — Bien, échale huevos y cierra la boca — dije con el puño temblando y completamente brillante para esas alturas — Yo comí la Netsu Netsu no mi, la fruta Calor Calor, la cual me convierte en un humano alta temperatura. Lo que has sentido antes era una de mis oleadas de calor. La mayor ventaja que tiene es que son invisibles en esa densidad y la mayor desventaja es que yo no puedo controlar su dirección y afecta a todo lo que esté en mi radio de acción — chasqueé la lengua haciendo una muy breve pausa — Un mal usuario se dedicaría a emitir oleadas de calor sin más, pero un buen usuario usa el cerebro para ir más allá — entonces alcé el puño frente a mi pecho con el brazo extendido hacia él para que pudiera verlo — Ahora estoy concentrando todo el calor que puedo emitir en un solo punto, en mi puño, de forma progresiva y controlada para ir elevando la temperatura y manteniéndola ahí — bajé el puño sin dejar de apretarlo ni este de brillar — Probablemente si diera un puñetazo así, haría una especie de pseudo-explosión como las tuyas, pero muy poquita cosa en comparación. En cambio, no es ese su objetivo — separé las piernas a la altura de mis caderas y flexioné las rodillas un poco mientras sonreía — Esta técnica acumula todo el calor en un único punto y lo introduce de golpe en mi sistema circulatorio, induciendo en mi sangre un incremento brutal de la temperatura y actuando como vasodilatador, es decir y por si no lo entiendes, haciendo que mi sangre sea mucho menos densa, fluya más, más rápido, y bombee mucho más de lo normal mis músculos y mis órganos... te lo mostraré, esto es ¡¡STEAM ENGINE!! — y ahí fue cuando abriendo los ojos de par en par, sabiendo lo que se me venía encima, me di un puñetazo con ese puño directamente en el corazón haciéndome retroceder dos pasos hacia atrás y toser una bocanada brutal de sangre.

El impacto había sido brutal y el primer latido de mi corazón después de este se sintió como un tambor en un asedio, pesado, rotundo y brutal. Algo que me sacudió por dentro y que hacía algún tiempo que no sentía. Una sensación febril sin malestar sacudió mi cuerpo y mi piel comenzó a tornarse de color rosa brillante, similar al color de mi pelo pero más intenso, haciendo que de todas las partes visibles de mi dermis empezase a surgir un ligero vapor. Mis ojos brillaban con emoción y energía — Ahora soy... — dije, y me moví los pocos metros que nos separaban hasta estar a su lado, desapareciendo de su vista en el proceso — ...mucho más rápido que antes — de hecho, probablemente y según lo que sabía y veía del muchacho, no podría seguirme ni usando su Kenbunshoku. Salté hacia atrás para volver a ponernos a la misma distancia inicial tras la demostración de velocidad — Pero claro, tiene un coste como ya has visto — le dije señalando el charco de sangre que había vomitado segundos antes — A cambio de mi propia integridad física, esta técnica me da el extra que necesito y no tengo de velocidad, para poder enfrentar a enemigos más rápidos físicamente que yo... como tu — y entonces volví a adoptar mi postura de combate, con los pies separados a la altura de las caderas, las rodillas semiflexionadas, el torso encorvado hacia delante y los dos brazos extendidos a los laterales de mi cuerpo, listo y esperando por el chico para comenzar — Lo repito, si me das un golpe limpio en la cara te enseñaré a usar el haki de forma ofensiva — de nuevo volví a sonreír. Esto iba a ser divertido si él era capaz de seguirme el ritmo.

— ¡Ven! —





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RE: De Maestro a Alumno, por el cambio del mundo. [Entrenamiento - Busoshoku][P.A] - Owen Yang - 28-05-2026

El comentario de "échale huevos y cierra la boca" resonaban en la mente de un cuerpo que, tembloroso, se esforzaba por mantenerse en pie debido al potente ataque anterior emitido por quien quería volver al muchacho alguien sin ningún tipo de precedente. Pese al terrible pitido que tenía en sus oídos y la sensación de tener la piel absoluta y completamente chamuscada, prestó atención a varios hechos fundamentales: El nombre de la fruta que se comió -¿Netsu netsu?- repitió el muchacho, ¿Porqué se llamaba así? ¿Acaso las frutas estaban catalogadas y tenían existencias, como la mercadería? Tradujo el término como "calor calor", ¿Se repetía la palabra? El muchacho siempre era un torbellino de dudas que intentaban hilar la lógica con el sentido común implícito del mundo y de sus elementos, más aún que el elemento que le otorgó sus poderes, realmente, era algo que brotaba naturalmente de un simple árbol como fue en su caso.

Pero parecía que las frutas podían ser muchísimo más versátiles que solamente su objetivo principal.
[...] es decir y por si no lo entiendes, haciendo que mi sangre sea mucho menos densa, fluya más, más rápido, y bombee mucho más de lo normal mis músculos y mis órganos... te lo mostraré, esto es ¡¡STEAM ENGINE!! —

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-¿Steam qué cosa?-

Y en cuanto observó el cómo el pelirrosado abría sus ojos de manera abrupta e impulsiva, una reacción completamente defensiva y nerviosa se activó casi de manera automática: El "ver sin ver" lo veía como una silueta humeante, pero sus dimensiones y comportamiento se veían fuertemente inestables, como si estuviese liberando capacidades más allá de simplemente emitir esas tan características ondas de calor. El pelirrojo, que se estaba intentando limpiar el rostro quemado y algo ensangrentado de su nariz debido al brote de una vena débil que se vio fuertemente influenciada por el choque térmico, usó la misma como pseudo-protección, como cuando uno decide protegerse cerrando los ojos ante un impacto inminente que no llegó -¡!- pero...a la distancia, podía verse cómo el aura de su maestro...no era lo único rosado delante de él.

Lo era, también, su piel.

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-¿Qué...está haciendo?-

Su pregunta, casi automáticamente, fue respondida al instante, "era mucho más rápido que antes". Pudo escuchar el cómo esto se originaba: Un fuerte calor en el corazón que lo estimule y haga que la sangre circule más deprisa por el cuerpo, pero eso no quitaba la cara estupefacta que ahí yacía, incrédulo y hasta confundido pese a estar adolorido y tener todo su brazo izquierdo tan sólido como si tuviese su escayola de manera psicológica, siendo, sus ojos, completamente incapaces de detectar su presencia en cuanto se apersonó justo delante de sí mismo. Desactivó su "ver sin ver", notando que el rosado seguía ahí, se había vuelto personal, presente, pero distinto al propio del aura de quien le había enseñado la capacidad, ahora, pestañeando para nuevamente encontrarlo a la distancia que estaba originalmente. Se había vuelto demasiado rápido, tanto, que sus sentidos no podían seguirle de ninguna manera, ¿Su fruta tenía la capacidad de hacer algo más que solamente generar explosiones? -Entonces...tu fruta puede hacer más cosas de para lo que existe.- su mente intentó viajar rápido, pero la silueta humeante y rosada que ahora se había vuelto física mantenía la postura: "Golpéame y te voy a enseñar el "haki ofensivo"", ya que, tal vez, el que había aprendido era justamente el defensivo.

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-Maestro, a mi me ocurre que yo sudo algo que todavía no sé qué es. Desde que me comí mi fruta, mi sudor es distinto.-

Buscó explicarle en la diferencia de distancia que nuevamente les separaba -Cada vez que intento probarla...- desvió la mirada, pensativo, comenzando a analizar sus propias palabras -...siento que el pecho se me va a salir del corazón, me dan mareos y me genera un dolor de cabeza que a veces me desconcentra.- ¿Había relación entre "vaso-dilatador" y taquicardia? No lo sabía, tenía nulos conocimientos médicos y, de hecho, su brazo estaba sanando por obra y gracia del espíritu santo -Voy a probar una cosa.- no le quitaba la vista de encima a su tutor y, con su brazo derecho que podía mover, comenzó a sacudirlo erráticamente. Así, la manga empezó a irse hacia atrás progresivamente mientras se comprimía sobre sí misma por acción de la gravedad. El brazo en alto se mantenía completamente recto, y Owen, con esos ojos celeste brillante que siempre parecen cargados de esa juventud y curiosidad inusitada, prosiguió.

A sacar su lengua, de manera repentina.

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¡SSSSSSSSSSSSSSSRIUUUUUUP!, el sonido de su lengua sorbiendo y lamiéndose a sí mismo el completo del brazo relativamente sudoroso producto del fulgor del sol y el fragor de la micro-trifulca que había tenido le hicieron sudar un poco y empezó, de manera completamente inexplicable, a chupetear todo su brazo mientras podía escucharse el chasquidito de la misma. Mientras su maestro probablemente quisiese entender qué corno podría estar haciendo su aprendiz, la cabeza del chico quería ver si la sustancia que segregaba poseía algún tipo de propiedad especial que él, por desconocimiento total del funcionamiento de los líquidos y los productos, se le estaba escapando. Era el momento de comprobarlo -¡¡¡!!!- otra vez apareció, igual que había ocurrido con Gwen: La sensación de incomodidad en todo el cuerpo fue enorme, apareció de forma casi instantánea en el segundo que sus jugos gástricos empezaron a sintetizar aquello que suponía ser su propio sudor, ¿Cómo es que él era "algo así como venenoso"? Ya que la respuesta reactiva de su cuerpo solo indicaba una cosa: "Esto no hace bien". Las cuencas de sus ojos se dilataron, sus pupilas empequeñecieron y su corazón empezó a latir descontroladamente, haciéndole palpitar la arteria del cuello en conjunto a un dolor de cabeza progresivo que cualquiera podría catalogar como aquel generado por el stress extremo.

En contrapartida, sentía su cuerpo moverse a una velocidad criminal, al igual que lo hacían sus músculos y las reacciones de su cabeza. Comenzó a pestañear en repetidas ocasiones, mientras que llevaba su mano derecha y su brazo completamente arremangado y lamido hasta el centro del pecho, apretando sus ropas con mucha fuerza. Sentía un dolor y una molestia casi completamente inexplicable, al igual que un abotonamiento mental que estaba fuertemente influenciado por el envenenamiento del cual no era inconsciente que estaba ingiriendo -He intentado...entender...qué cojones hace...mi sudor.- sus palabras se entre-cortaban, sin quitarle la vista de encima a su maestro. Ahora, producto de los nervios, adrenalina y sensación inminente de muerte próxima, hacían que su cuerpo emita mucho más sudor de lo que estaba haciéndolo anteriormente -¿Usted...conoce a algún médico...que pueda saber...qué es esto?- porque alguien como el pelirrosado, posiblemente, tenga más de un amigo que pueda realizar un análisis de aquello para saber cuál era todo su verdadero potencial -Si descubro el secreto de lo que hace esto...puede ser que pueda ganarle, en algún momento.-.

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RE: De Maestro a Alumno, por el cambio del mundo. [Entrenamiento - Busoshoku][P.A] - Sohem - 10-06-2026

La verdad es que el chico era el muchacho más divertido y obstinado que había conocido en muchísimo tiempo. Pensaba que si yo a su edad no hubiese sido tan cobarde mi potencial probablemente habría sido mucho mayor, y pensaba en las posibilidades que él tendría si era guiado y no tenía que descubrir las cosas por si mismo como me pasó a mi. Si un caballo es rápido de por si, sólo puede mejorar sus tiempos si tiene un buen jinete, y era un razonamiento que se podía aplicar a todo en la vida, incluso - y por supuesto - al entrenamiento como tal.
Owen tenía el potencial de ser tan fuerte como Viktor en el futuro, sólo le quedaba partirse varios huesos más y conocer un par de veces la derrota. Aprender lo que se siente cuando no se es suficiente aun, y aprender a enfocar su poder de la forma correcta. Y yo iba a encargarme de que esto se diera así.

El pelirrojo me dijo que su sudor era distinto desde que había comido su fruta, así que el poder de su akuma no mi se manifestaba por medio de su sudor y este reaccionaba y explotaba, según entendía, por su propia voluntad. Era sencillo comprenderlo teniendo en cuenta que yo emitía a voluntad calor desde mi propio cuerpo, pero entendía que tenía la limitación de tener que sudar para poder tener ese poder, y si sudaba mucho podría deshidratarse, así que necesitaba dos cosas: Flujo constante de sudor, y opción a hidratación permanente y constante.

Cuando se chupó el brazo no pude evitar reír mientras ponía aquellas caras extrañas — ¡Wryy ha ha ha ha! ¿Pero qué haces? — le pregunté retóricamente, a lo que respondió que había intentado entender qué hacía su sudor, y me preguntaba que si conocía a algún médico que pudiera ayudarle a comprenderlo. Y por supuesto que conocía a alguien así — Shoto Data — dije, sin miramientos después de que dijera que si entendiera su poder podría vencerme, ignorando esa parte — Es el hombre que hizo esta maravilla posible — añadí, señalándome el brazo Emperor — Si hay alguien a mi alcance que pueda darte una respuesta tiene que ser él... pero no está cerca de aquí. Shoto está en Foodvalten, la sede central del Goldreich y mi residencia personal, en el Nuevo Mundo, es uno de mis hombres de más confianza — el humo seguía saliendo de mi piel mientras teníamos esta conversación, sorprendiéndome a mi mismo de estar en este estado para mantener una conversación tranquilamente y no estar intercambiando golpes — Pero el Nuevo Mundo está lejos y no es lugar para alguien como tú, y mucho menos para alguien como Gwendolyn... no estás preparado para protegerla a ese nivel aun. Yo podría cuidar de vosotros sin problema, pero a pelear se aprende peleando — entonces volví a cuadrarme en posición de pelea, en mi postura particular con las piernas separadas a la altura de las caderas, las rodillas semi-flexionadas, la espalda encorvada y los brazos extendidos a ambos brazos de mi cuerpo con los codos doblados y las manos abiertas. Era una postura poco ortodoxa pero era la postura con la que estaba más cómodo.

— Aquí tienes dos opciones, Rojo. O vienes conmigo tú sólo y cuidas de ti mismo, obtienes respuestas y te haces fuerte en el camino, dejando a Gwen a cargo de Jin mientras tanto... o te quedas con ellos y descubres el mundo por ti mismo cuando vayáis a la siguiente isla — chasqueé la lengua tras esas palabras, fijando mis ojos en sus manos — Si vienes conmigo, volverás a ver a Gwen después de algunos meses. Si te quedas con ellos, os esperaré en el Nuevo Mundo y pondré a prueba lo fuerte que te has vuelto — finalicé, dejando en manos del muchacho la decisión, e invitándole con la mano izquierda a venir hacia mi moviendo los dedos esperé para ver si era capaz de tocarme — Y ahora a bailar —





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