![]() |
|
[P.A][T3][Aventura] Peso del pasado. - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: Grand Line Paraíso (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=227) +---- Foro: Corriente Akai (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=107) +----- Foro: Isla Neur [Cuarta isla] (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=125) +------ Foro: Ciudad de Lègance (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=127) +------ Tema: [P.A][T3][Aventura] Peso del pasado. (/showthread.php?tid=3630) Páginas:
1
2
|
[P.A][T3][Aventura] Peso del pasado. - Kazan - 01-05-2026 Día 60 de Otoño del año 17
Ciudad de Lègance, Isla Neur — Barrio del Mercado Bajo, 4:47 p.m. ____________________________________________________________________________________
Ciudad
El otoño en la Isla Neur no llegaba de golpe. Lo hacía discreción propia de quien conoce el valor del tiempo, primero el olor, esa mezcla de tierra húmeda y hoja caída que precedía al frío varios días antes de que este se hiciera presente, luego el color, los dorados y cobres tiñendo los jardines escalonados de Lègance con la misma parsimonia con que un pintor carga el pincel. Y finalmente la luz, que a estas horas de la tarde ya no caía perpendicular sobre las calles de piedra, sino que se tendía larga y oblicua entre los edificios, proyectando sombras alargadas que lo hacían todo parecer más dramático de lo que era. O quizás no. Quizás Lègance siempre había sido dramática. La ciudad se extendía en terrazas sobre la colina, cada nivel conectado con el anterior por escalinatas anchas de piedra caliza desgastada por el paso de generaciones. Los edificios, bajos, robustos, construidos con esa piedra tallada de tono gris azulado que abundaba en las canteras del norte de Neur, se apiñaban a ambos lados de calles empedradas que olían a especias, a pan horneado y, más lejos, al cuero y el aceite de la herrería de la calle Artesanal. En la plaza del mercado bajo, los últimos puestos del día comenzaban a recoger. Los vendedores, con ese cansancio honesto que solo da el trabajo físico, enrollaban toldos y apilaban cajas mientras los gatos callejeros hacían su primera ronda vespertina entre los restos de la jornada. Desde cualquier punto de la ciudad, si uno levantaba la vista, podía ver el Castillo de Gagner coronando la colina como un señor que observa sus tierras con indiferencia soberana. Y justo antes de él, ascendiendo en la terraza media, las enormes cristaleras de la Catedral de San George ardían con los últimos rayos del sol poniente, convirtiendo a los dragones ilustrados en sus vitrales en criaturas de fuego efímero, siempre a punto de ser derrotadas por los soldados de vidrio que los flanqueaban. Era un espectáculo cotidiano al que los lègantinos ya no prestaban atención. Los visitantes, en cambio, solían detenerse.
Morgana
En la esquina donde la calle del Mercado confluía con el Pasaje de las Linternas, sin embargo, había algo que no era un visitante deteniéndose a admirar las cristaleras. Era una mujer. O más bien, algo que tenía la forma de una mujer y las proporciones de una catástrofe. Cuatro metros de altura, y no de los que se disculpan. Una complexión que hacía que el marco de piedra del arco bajo el que se apoyaba pareciera pequeño por primera vez en sus años de existencia. Su piel era morena y marcada, la clase de cuerpo que no llega al mundo así sino que se forja en él a base de años de violencia calculada y ejercida con voluntad propia. El cabello, largo hasta la cintura, era de un blanco plateado en su mayor parte, aunque mechones rosados, curiosamente similares a otro color de cabello que circulaba por aquellas calles, lo surcaban como venas de mineral en una roca. Sus orejas terminaban en punta. Sus ojos, entornados bajo la luz dorada de la tarde, no se movían del horizonte del mercado con la clase de fijeza que no es nerviosismo sino lo contrario: el reposo total del depredador que sabe exactamente dónde está su presa y no tiene ninguna prisa. Vestía de negro. Cuero grueso sobre el torso y las piernas, correas y hebillas de metal pulido que no eran decoración sino herramienta, guantes de tela oscura con dedos armados en garra que se curvaban con una naturalidad que sugería que llevaban así mucho tiempo. Sobre las rodillas, apoyada con una informalidad estudiada, había una carpeta de cuero gastado. Dentro de esa carpeta, entre otras cosas, había una reimpresión de un cartel de recompensa. Cuarenta y cinco millones de berries. Una pirata alada. Una cicatriz que cruzaba medio rostro de derecha a izquierda. Cabello rosa.
Carta
La mujer, Morgana, la llamaban en los puertos que la conocían, aunque ella rara vez se molestaba en presentarse, cerró la carpeta con un golpe suave y la dejó caer sobre la piedra junto a sus botas. No la necesitaba ya. El rastro había terminado aquí, en esta ciudad afiliada al Gobierno Mundial, con su cuartel de la Marina a tres calles de distancia y sus cuatrocientos soldados reales disponibles para cualquier situación de orden público. Interesante elección de puerto para una pirata con ese cartel, pensó. O muy estúpida, o muy confiada. Por lo que había leído del expediente, probablemente lo segundo. Sacó de entre las correas del peto algo que no era un arma, un documento doblado en tres, cerrado con lacre. Lo examinó un momento con esos ojos que no expresaban prisa ni emoción apreciable, y lo guardó de nuevo. Aún no. El momento no era ese. El mercado seguía vaciándose. Las linternas del pasaje comenzaban a encenderse una a una, como si alguien las fuera visitando por orden. En la catedral, los dragones de los vitrales estaban ya casi apagados. En algún lugar de esta ciudad, una pirata con alas blancas y cabello rosa llevaba su vida con la convicción de que el peligro tenía la forma de un uniforme blanco. Morgana esperó. Era buena esperando.
INFO
RE: [P.A][T3][Aventura] Peso del pasado. - Yuuki - 03-05-2026 Era un día nuevo para aprovechar en la ciudad de Lègance. No mucho tiempo antes estuvo dando lata por la ciudad en donde se vio involucrada en un pequeño escándalo. Una persecución. Había tenido la osadía de haber ingresado a una boutique a robar y para ello armó un show que a ella se le antojó elegante y apenas suficiente como para poder dar el golpe del siglo a ese lugar. La culpa era de ellos por no tener mejor vigilada la joyería que tenían exhibida, y por además dejarse llevar por el primer escándalo que armara cualquier cliente que entrara a la tienda, por supuesto. Como fuera, esa joyería era ahora parte de los atuendos de cada uno de sus amigos. Quizás luego volvería a idear algo así para llevarles algún otro regalo a muy buen precio: Gratis. Pero claro que tampoco podía vivir robando en la ciudad siempre. Tenía que dejar que volvieran a bajar la guardia. Y eso implicaba que en la mayoría de las veces iba a tener que gastarse dinero mientras estuviera allí. Si bien entrar era ya sencillo para ella con su disfraz, no siempre iba a ir vestida de la misma manera. Y tampoco iba a usar la misma entrada siempre. Era necesario que usara otro tipo de puertas, y hasta que saltara los muros de la ciudad...gracias a sus entrenamientos en los últimos meses con la Hanu Mahana, había conseguido suficiente fuerza como para dar buenos saltos y hasta volverse toda una acróbata por los tejados y muros de la ciudad. La vida era buena en Lègance.
Vestimenta
Ese día se había aventurado por su cuenta. Y aunque le gustaba recorrer las calles por los bulevares y pasearse entre las tiendas, para no perder la costumbre, ese día llevó una ropa un poco más duradera. No iba a vestir las ropas finas mientras saltaba entre los techos. Porque sí, ese día ella iría por la parte alta de la ciudad... literalmente. De todos modos se puso lo mejor que pudo para no desentonar y partió en una pequeña excursión de exploración. Eso sí, no sin antes haberse tomado su té de la mañana. Saltaba entre los techos y revisaba los diferentes sitios de la ciudad. Al ser una desorientada de primera, se perdió. Cuando no supo en dónde estaba, se sentó en un tejado y se dedicó a observar... antiguamente aquello era una situación de pánico. Pero ahora era una persona más confiada y con control de sí misma. No podía negar que igual le asustaba el hecho de estar en la enorme ciudad sin conocer su ubicación, pero se hacía a la idea de que espantarse por eso no la iba a hacer encontrar el camino. Así que haría algo de vagancia mientras tanto y luego de relajarse en el techo, bajó de un salto y empezó a caminar sin rumbo específico. Los dedos de sus manos tamborileaban sobre sus antebrazos mientras avanzaba de brazos cruzados y mirando a todos lados. Algunas personas la miraban resaltar entre la multitud, después de todo era relativamente alta para lo normal, y con su aura de niña bonita, Yuuki lograba atraer algunas miradas curiosas. Llevaba una sonrisa en su cara y se le notaba confiada. Incluso, mentalmente, se preguntaba qué clase de cosas divertidas podría encontrarse por allí. A diferencia de los pueblos como Baterilla, o la ciudad del reino de Samba, Lègance se veía como una de esas metrópolis que nunca dejaban de ofrecer algo a quien supiera buscar.
Combo de pollito frito con papas
RE: [P.A][T3][Aventura] Peso del pasado. - Kazan - 04-05-2026 Lègance tenía el don de las ciudades que se construyen sobre colinas, cada calle desembocaba en otra, cada esquina prometía una perspectiva distinta, y quien no conociera el trazado podía caminar durante horas sin llegar a ningún sitio concreto. Era una ciudad pensada para quedarse, no para atravesarla. Sus artesanos lo sabían. Sus tenderos lo sabían. Sus guardias lo sabían. Y Morgana también lo sabía. Llevaba el tiempo suficiente en Lègance como para haber memorizado el ritmo de sus calles, a qué hora se vaciaban los mercados, dónde se juntaban los soldados del ejército real a descansar entre turnos, qué callejones del barrio medio no tenían salida aunque lo pareciera desde la entrada. Información barata, del tipo que se consigue pagando unas rondas en la taberna correcta y escuchando más de lo que se habla. Había llegado a esta ciudad tres días antes que su objetivo. Eso era una ventaja que no pensaba desperdiciar. Lo que no había calculado del todo aunque tampoco le había resultado una sorpresa especialmente era que la chica del cartel tuviera la costumbre de moverse por los tejados. La había perdido de vista durante casi veinte minutos mientras saltaba entre los techos del barrio alto con una soltura que le habría resultado admirable si no fuera el tipo de soltura que complica los trabajos. Pero las alas blancas y el cabello rosa no eran exactamente un disfraz de sigilo, y cuando Yuuki bajó a pie y comenzó a caminar sin rumbo aparente por el barrio medio, Morgana simplemente ajustó su posición y esperó el momento adecuado. Y el momento adecuado era este. La Calle de los Tintoreros era exactamente lo que su nombre prometía estrecha, flanqueada por fachadas de piedra manchadas de añil y carmesí, con cubos y tinas apiladas a ambos lados que reducían el paso a poco más de un metro y medio de anchura útil. A esta hora, los talleres estaban cerrando. Los últimos operarios recogían herramientas y echaban el cierre con ese cansancio sistemático del final de la jornada. Nadie prestaba especial atención a nada que no fueran sus propios pies. Nadie excepto la figura que aguardaba al fondo del callejón, de espaldas, fingiendo examinar un cartel clavado en la pared. Cuatro metros. En un callejón diseñado para personas de metro y medio. Pero Morgana no estaba intentando pasar desapercibida ya. Esa fase había terminado. Cuando los pasos de Yuuki llegaron al punto que había calculado lo suficientemente adentro del callejón como para que la salida quedara a sus espaldas, lo suficientemente cerca como para que la distancia no fuera un factor Morgana se giró. No con prisa. No con el dramatismo de quien quiere intimidar. Con la economía de movimientos de alguien que ha hecho esto suficientes veces como para saber que el gesto innecesario es energía desperdiciada. Sus ojos de un gris metálico que no tenían la calidez suficiente para ser plateados encontraron los de Yuuki durante exactamente un segundo. Y entonces se movió. Para ser algo de cuatro metros, Morgana se movía con una velocidad que no correspondía a su tamaño. Sus piernas cubrian el espacio entre ellas en dos zancadas, y el puño derecho, tan grande como la cabeza de una persona adulta se tensó antes de llegar. No fue un movimiento torpe ni cargado de rabia. Fue preciso. Fue el movimiento de alguien que ha tensado los músculos de esa manera miles de veces y sabe exactamente cuánta fuerza proyectar y en qué dirección. Un impacto único, directo, canalizado desde el hombro hasta el nudillo con la concentración de quien sabe que la fuerza bruta sin dirección es desperdicio.
Off
El puño pasó, o no, y Morgana dejó caer el brazo con la misma calma con la que lo había alzado. Se quedó donde estaba, ocupando el ancho del callejón con la naturalidad de quien no ha necesitado nunca aprender a caber en los espacios que le asignan los demás. -Bien, atiende a la reina- dijo. Su voz era grave. Hablaba en el mismo tono con el que se comenta el tiempo.-Espero que sigas en pie tras eso. De cualquier manera, escucha lo que tengo que decirte, porque no pienso repetirlo, palomita con recompensa .- Se apoyó contra la pared del callejón con un hombro, cruzando los brazos con una deliberación que hacía que el gesto pareciera monumental. Sacó del interior del peto, con dos dedos, el documento lacrado. Lo sostuvo un momento a la altura de los ojos de Yuuki, tuvo que bajar considerablemente el brazo para lograrlo, y luego lo giró para que el sello fuera visible. El lacre era rojo oscuro. La marca impresa en él era un símbolo que Yuuki conocería seguro. - Me llamo Morgana. Soy una cazadora de recompensas muy buena en lo mio. Tu familia me contrató hace cuatro semanas con un encargo simple: encontrarte y traerte de vuelta. Viva. Una pausa breve, del tipo que no es duda sino puntuación. -Eso es lo que prefieren ellos.- sonrió. Sus ojos bajaron al documento y luego volvieron a Yuuki. -Esto- continuó, moviendo ligeramente el sobre entre los dedos - es una carta dirigida a algun marine de la base G-65, tres calles al norte de donde estamos ahora mismo. Está firmada por tu familia. Describe con bastante detalle una reliquia sagrada desaparecida y una muerte en la que te ves envuelta. - Otra pausa. Morgana no era el tipo de persona que subrayaba las cosas con el tono. Las dejaba caer y esperaba. - Por lo que me veo en la necesidad de decidir si entregarte viva a tu familia o muerta a la marina.- Dobló el documento y lo guardó de nuevo. - Viva, pero no entera. - volvió a sonreír de forma maliciosa. Las tinas apiladas a ambos lados del callejón crujieron levemente con la brisa que se había levantado al caer la tarde. Algún operario cerró una contraventana en el piso de arriba de uno de los talleres sin prestar atención a lo que ocurría abajo. Morgana esperó. Era, como ya se había dicho, buena esperando.
INFO
RE: [P.A][T3][Aventura] Peso del pasado. - Yuuki - 05-05-2026 Qué hermosa era la ciudad de Légance. Realmente lo era. Yuuki estaba encantada con todo lo que veía y se entretenía mirando a los artesanos que, ya para esa hora, estaban cerrando sus tiendas y recogiendo sus cosas. Tan descuidada iba la tonta que bajó la guardia por completo. Justo para recibir un impacto que le haría sentir un dolor tal que no había experimentado en años. Todo en lo que iba pensando simplemente se desvaneció y el dolor fue lo único que quedó en su mente durante un instante breve. ¿Qué había sido eso? ¿Y a cuenta de qué? Cuando Yuuki pudo recomponerse y agarrar sus dos pistolas, miró a la figura enorme que tenía en frente. Y mientras se recuperaba del golpe, escuchó atentamente a la mujer, quien se presentó como Morgana. Y no solo la escuchó, sino que miró también lo que le pusieron frente a los ojos. Y por supuesto, no iba a estar dispuesta a escuchar más. ¿Ahora su familia la estaba buscando también? Miró al suelo, del golpe, varias plumas se le habían caído y hasta había algo de su sangre allí. Vaya salvajada de golpe le había dado. —Ciertamente me tienes que estar jodiendo... —Dijo más para sí misma mientras que apuntaría el arma directo a la cara de la cazarrecompensas y soltaría un disparo concentrado apretando los gatillos de sus dos armas, no queriendo escuchar nada más de lo que la gigante después de que ella dijera "Eso es lo que prefieren ellos". Acto seguido, y sin pararse a ver qué sucedía con su disparo, se impulsó poderosamente con sus alas, saltando hacia arriba por sobre el tejado y posicionándose sobre una casa a unos vinte metros detrás de la cazadora. Con esto, no solo lograba hacer suficiente distancia entre ella y su objetivo, sino que también obtenía una vista completa del callejón, algo vital si iba a pensar en un escape próximo. Yuuki apretaba los dientes, aún sintiendo algo del dolor que le había causado aquél ataque previo, pero las armas apuntaban hacia Morgana con temeridad. —Diles que me he muerto. Que un maldito pirata me abrió en canal o qué se yo. Cobra tu dinero y deja a esos idiotas. Seamos honestas. Si me dedico a correr, no me vas a alcanzar. Y si llego a cierto lugar, quizás no te guste la gente con la que ando. ¿Vale la pena? Además te voy a hacer un agujero cada vez que pueda si decides seguir con esa actitud. ¿No es mejor que nos calmemos las dos y hablemos esto como dos mujeres grandecitas que somos apostando en las cartas? Bueno. Tu eres más bien grandota...
Contenido Oculto
Sus palabras realmente sonaban amables y no cargaban ninguna mala intención aparente. Y mientras decía aquello, usaba su buena vista para tratar de recordar el camino de regreso con la Hanu Mahana. Sabía que no iba a derrotar a esa mujer si llegaba a ponerse seria. Pero a lo mejor Morgana no sabía eso. Y tirar un farol no estaba de más... ahora, ¿Dónde es que quedaba la salida de esa puta ciudad?
Combo de pollito frito con papas
RE: [P.A][T3][Aventura] Peso del pasado. - Kazan - 05-05-2026 Morgana no parpadeó. Eso era lo primero que llamaba la atención y lo que mas terror inspiraba: que una mujer a la que acababan de disparar en la cara con dos pistolas no parpadeara ni se inmutara. Que no retrocediera, que simplemente se encontrara ahí, recta, estoica y regia. Que el único movimiento perceptible fuera el de su propio rostro yendo hacia adelante para recibir el impacto. Las balas golpearon carne y hueso como si golpearan pared. Los proyectiles cayeron al empedrado del callejón con un tintineo diminuto e incongruente. La sangre llegó un segundo después, cayendo por el lateral de su cara y siendo lamida por la afilada lengua de la aparente berserker. Miró la sangre en su guante con la expresión de alguien verificando si llueve. Luego levantó los ojos hacia el tejado donde Yuuki había aterrizado, a veinte metros a sus espaldas, y el silencio del callejón se llenó con el sonido de sus propios pasos dándose la vuelta. - Bien - dijo, con exactamente el mismo tono que había usado antes; como quien confirma que la caza había empezado. Como si no hubiera pasado nada. Como si el disparo en la cara fuera parte de una conversación que todavía no había terminado. Pero sus piernas ya se movían. Parecia imposible que tanta masa muscular pudiera moverse a esa velocidad, dando una zancada amplia de cuatro metros de distancia. Luego la zancada se abrió y el peso de la cazadora bucanner sobre el empedrado de la Calle de los Tintoreros produjo un atroz estruendo. La fachada del edificio sobre el que Yuuki había aterrizado tenía unos doce metros de altura. Para Morgana, doce metros no era un problema, era algo solucionable. Plantó el pie izquierdo en el suelo con la fuerza de quien usa la tierra como impulso, dobló las rodillas exactamente lo necesario, y saltó. No hacia arriba de forma vertical. Hacia arriba y hacia delante, era mas un proyectil que una parábola. Y en el punto mas alto a la altura del tejado sus piernas se separaron del eje de gravedad y su cuerpo comenzó a invertirse. Lo que subió cabeza arriba bajó cabeza abajo, y en ese descenso, algo en la musculatura de su cuello y sus hombros se tensó de una manera que no era anatomía ordinaria. La cabeza de Morgana descendió hacia Yuuki como un yunque sin nada que lo parara. Si el golpe conectaba, no había mucho que debatir sobre lo que significaba. Pero Morgana no esperó a ver los resultados con la distancia del espectador. Su cuerpo aterrizó sobre la superficie y el brazo derecho se extendió hacia el costado de su objetivo en el mismo movimiento de bajada, sin artificio ni técnica añadida. Solo peso, velocidad y la fuerza. Y entonces, Morgana habló. - Tu familia no me contrató para escucharte proponer alternativas - dijo. Su respiración era regular. Eso era lo más inquietante. -Me contrató para traerte. No para matarte, hay margen en como te llevo. - Una pausa. - Tengo mucho margen.- Sus ojos grises no tenían rabia. Tenían algo más parecido a la efectividad profesional de alguien que nunca ha fallado.- Dijiste que si llegas a cierto lugar, la gente con la que andas no me va a gustar. - Repitió las palabras de Yuuki sin ironía, como quien cita un dato en un informe. - Puede que tengas razón. También puede que para cuando llegues a ese lugar no estés en condiciones de presentarte. Atiende a la reina, niña. El farol solo funciona cuando la otra persona no conoce tus cartas. Y yo llevo tres días leyendo las tuyas.-
INFO
RE: [P.A][T3][Aventura] Peso del pasado. - Yuuki - 06-05-2026 El problema con los faroles es que no siempre funcionaban. Y eran una apuesta que podía dar resultados que eran, o muy buenos, o muy malos. Y para la birkaniana, en este caso, fue lo segundo. No solo no sirvió el poder intimidar a la cazarrecompensas, sino que además volvió a bajar la guardia. Y esto causó que, por supuesto, recibiera un castigo acorde a su confianza excesiva. Creer que era inalcanzable y posicionarse de manera inadecuada, además de no aprovechar para preparar un nuevo disparo contra su oponente fueron errores que pagaría caro. El dolor de los impactos de aquella mujer buccaneer era suficiente como para que Yuuki quisiera desear que todo aquello fuera no más que un sueño. Primero fue el impacto de cabeza que recibiría, y que por sí solo ya bastaba para desbaratarle cualquier sensación de seguridad; pero no contenta con ello, Morgana le sembraría un segundo impacto que terminaría por empujar a Yuuki un total de cuatro metros por sobre los tejados, sintiendo dolorosamente las tejas que conformaban los techos de esas casas. Y aunque no era un impacto suficiente como para hacer que la pelirrosa quedara fuera de combate, sí que era claro que otro de esos iba a ser el final de todo. No podía arriesgarse. Pero la fuerza del impacto no solo fue dolorosa. Yuuki no era capaz de idear nada esta vez. Siempre se sentía en control de todo, pero ahora estaba siendo golpeada una vez tras otra. No sabía dónde estaba ni qué podría idear para poder surgir de esa situación. Y ante esto, su cerebro simplemente reaccionó de manera automática. La respuesta sería la huída. Tanto como pudiera. Tanto como le permitieran sus alas y sus piernas. No diría nada esta vez. Simplemente emprendería una huída mal planeada y que, seguramente, no haría que pudiera perder a la cazadora de ella aún. Saltó con ayuda de sus alas tan lejos como su golpeado y alterado cuerpo le permitieron. El aterrizaje le hizo ver que su cuerpo no estaba respondiendo como siempre. Pero no había tiempo para perder, tenía que seguir corriendo. Y aunque era menos veloz que siempre, daría todo de sí para separarse aún más de Morgana. Buscaba frenéticamente un camino, pero en su estado, solo podía seguir los tejados de las casas.
Combo de pollito frito con papas
RE: [P.A][T3][Aventura] Peso del pasado. - Kazan - 07-05-2026 Paciencia, la paciencia infinita de alguien que consigue todo por la fuerza y siempre ha sido así. Desde pequeña Morgana fue dada por con el don de ser alguien con un cuerpo atroz. Una resistencia abrumadora, una fuerza sobrecogedora y un impulso en sus piernas que haría palidecer a los velocistas mas aguerridos que se atrevieran a desafiarla. Poder, dominio, todo lo que quería lo tenia de una forma u otra. Y sin embargo lo que no le habían dado los dioses era reflejos. A fin de cuentas cuando nada puede hacerte daño no necesitas de defensas que hagan que tu cuerpo evite el peligro y como consiguiente dejas de estar atenta a tu alrededor y solo avanzas de forma inexorable. Es por ello, que tras la polvareda levantada por el golpe como por la velocidad de la joven pelirosa, comparable e incluso que superaba a la cazadora, esta salía rápidamente del campo de visión de la misma. -Rata cobarde...deberia obedecer a la reina- chasquearía la lengua y terminaría de levantarse tras el impacto, agarrando en el proceso un trozo de adoquín y prensándolo entre su potente agarre que hizo que el mismo se volviera añicos. Alzaría la cabeza y miraría a su alrededor, pero no seria capaz de verla y nada mas odiaba Morgana como aceptar que una presa se le había escapado. Bajaría de un salto hasta el suelo y empezaría a andar perdiéndose entre los callejones de la ciudad por si existiera algo que le llamara nuevamente la atención en relación a la pelirosa.
Contenido Oculto
En otra parte y ante el ruido que había provocado aquella confrontación, los transeúntes de la ciudad empezaron a correr despavoridos. Sus manos y rostros indicaban pavor debido al ruido de disparos y la destrucción de uno de los tejados. Se encontraban tan absortos en su estupor que no eran conscientes de que una de las que había provocado aquello se encontraba corriendo tras ellos, herida y sangrante debido a los golpes tomados por la cazadora. Para quien no iba a pasar desapercibido era para el grupo de treinta marines que se encontraban haciendo la ronda en aquella parte y habían sido alertados por los civiles por los estruendos que habían escuchado. Marines que de no ser porque habían sido notificados previamente de la presencia de movimiento pirata, y cazador, en la ciudad quizás habrían pasado por alto a una pirata de una recompensa de cuarenta y cinco millones, pero que hoy no iba a ser ese el caso. Los rayos del sol empezaban a palidecer cuando el uniforme blanco de la marina se interpuso entre el correr de Yuuki. Cortándole de golpe lo que estaba siendo su vía de escape, aunque hace rato ya había dejado atrás de lo que escapaba. -¡Alto ahi!- diría aquel que portaba alguna medalla mas que el resto en su hombro, y eso en jerga marine significaba que tenia algo mas de importancia. -Se te ha identificado como pirata con un precio por su cabeza de cuarenta y cinco millones. En nombre de la marina y todo el gobierno mundial queda usted detenida. Abandone toda esperanza de lucha o será usted reprimida.- diría con una forma de hablar que parecía robótica y que había sido pronunciada mil veces hasta la saciedad. El resto de marines apuntarían con sus armas a Yuuki, aun sin disparar. Esperando el momento exacto en el que ella hiciera algo que pudiera alertar que no iba a tomar la via recomendada por el marine.
Caja de amor
RE: [P.A][T3][Aventura] Peso del pasado. - Yuuki - 08-05-2026 Por alguna razón, no había sido perseguida. O a lo mejor Morgana solo se estaba ocultando para volver a atacarla de manera sorpresiva. Contando que así inició su ataque, a Yuuki aquello no se le haría nada extraño. Aún sentía dolor por los golpes recibidos, pero se había logrado componer un poco y volvía a estar en completo uso de sus capacidades. Al menos por ahora. Y puede que eso le diera algo de alivio, pero el encontrarse perdida en la ciudad y además sabiendo que estaba siendo cazada le ponía los nervios de punta. Deseaba que todo aquello fuera, simplemente, un sueño. Desafortunadamente, el dolor le recordaba que todo lo que estaba viviendo era bastante real y tenía que hacer frente a ello. Buscaría correr por entre las calles, pero tendría la desgracia de ser detenida por un grupo de marines. Justo lo que le faltaba. Y eran varios. Era cierto que estaba buscando huir. Pero luego de lo que vivió en Kutsukku con los tipos de las máscaras, los marines de las salas de tortura donde lastimaron a sus amigos y hasta los marines que se atrevieron a disparar a Wyatt, la poca paciencia que tenía la pelirrosa se fue de ella. Y mientras los escuchaba indicándole que se rindiera, cambió las balas perforantes que había cargado antes en el tejado y puso las balas explosivas; esto lo hizo a una gran velocidad, demostrando una gran destreza. Apuntaría ambas pistolas y mientras hacia una mueca que provocaba que cualquier aura de ángel que llevaba la abandonara. Era Yuuki, la pirata. —Ciertamente. Vuelen en pedazos. Y con ello dicho, disparó a los pies del marine del centro de la formación. Realmente no esperaba matarlo. Pero una herida de ese tipo no iba a dejarlo caminando nunca más. Y lo mismo iría a pasar con los marines a su alrededor, quienes fueron atrapados por la explosión de las dos balas explosivas que salieron de las pistolas de Yuuki. Por supuesto, esto hizo un gran estruendo, por lo que la mujer alada tendría que salir de allí corriendo y buscar ocultarse una vez más. Seguramente Morgana había logrado escuchar la explosión y no dudaría en ir a atraparla. Así pues, saltó nuevamente sobre el tejado lo más lejos que pudo y continuó alejándose del lugar corriendo por sobre las casas y tiendas. De haber tenido un mejor sentido de orientación, sabría exactamente en qué dirección correr para hacer más distancia entre la posible ubicación de la cazadora y ella; pero como era Yuuki, simplemente corrió hacia donde creía que habría más gente y le sería más sencillo ocultarse y pasar desapercibida...tan solo esperaba poder estar correcta en su corazonada. Cuando hubo recorrido una distancia total de quince metros corriendo luego de haber hecho un salto de veintiún metros, se pudo detener para tomar algo de aire y tratar de ubicarse en la ciudad. Respiraba de manera agitada y trataba de mantenerse en control. Luego de haber disparado a esos marines, sabía que había cometido un error. Pero eso sería problema para después. Sin saber aún dónde estaba, descendió a la calle, logrando amortiguar la caída con un transeúnte, a quien no dudó en ayudar a levantarse... y de paso se llevó algo de dinero que el hombre llevaba en los bolsillos. —Tengo que salir de este lugar...
Combo de pollito frito con papas
RE: [P.A][T3][Aventura] Peso del pasado. - Kazan - 10-05-2026 La explosión se hizo evidente en toda la ciudad, y las mismas personas que corrían despavoridas antes en una dirección, esta vez corrían despavoridas hacia otra, huyendo del humo, el fuego y el estruendo. Yuuki se estaba haciendo notar, para bien o para mal. Y en este caso era para mal. Morgana había permanecido alerta a cualquier indicio que pudiera señalar la presencia de su presa en la ciudad. Y a ojos de cualquier persona, una explosión provocada instantes después de que su presa huyera parecía un indicio de lo más plausible para indicar que se trataba de su alado y escurridizo objetivo. En el momento de la explosión ella se encontraba a no más de cuarenta metros de distancia, mirando entre los callejones por si veía algún mechón de cabello rosa escabullirse. Fue un segundo después de escuchar el estruendo cuando su cabeza se alzaría hacia la dirección de la que provenía aquel ruido, y daría un salto hacia los tejados, acortando toda la distancia que pudiera, para luego empezar a correr en esa dirección con objeto de reducir al máximo la distancia hasta el foco de la explosión, corriendo por los tejados para evitar los obstáculos a nivel del suelo. —¡No te me vas a escapar, palomita! ¡Obedece a la reina! gritaría mientras avanzaba sin descanso. Mientras tanto, en el lugar de la explosión, los marines habían volado por los aires. Estos carecían de la resistencia abismal de la Buccaneer, y los disparos realizados por la joven pirata de cabellos rosados y cicatriz en el rostro eran más que suficientes para mandarlos a volar y quitarse su impertinente presencia del lugar, en pos de continuar con su huida. Sin embargo, no iba a ser tan sencillo; puesto que justo cuando cayera sobre aquel transeúnte que pasaba por el lugar, una veintena de marines se le echarían nuevamente encima, y esta vez no esperarían a que la amenaza se rindiera por las buenas: ella había abierto fuego contra sus compañeros y no iban a detenerse en acciones protocolarias. Sin ningún tipo de protocolo de mando atacarían con sus sables, diez por cada lado, a la pirata de cabellos rosados, cerrándole completamente la huida. A sus espaldas, la fría pared de piedra; a su derecha, diez marines con los sables en alto listos para descender, igual de rápido que los de su izquierda. ¿La distancia hasta los mismos? No más de cuatro metros. —¡A por ella! vociferaban.
Caja de amor
RE: [P.A][T3][Aventura] Peso del pasado. - Yuuki - 13-05-2026 —Tsk. ¿En serio? Miró a los marines con desprecio. Y al mismo tiempo que éstos desenvainaban, ella se pondría nuevamente a la huida. Podría volver a disparar. Pero no tenía munición para estar luchando contra todos los marines de la isla, ¿O sí? Se lo planteó por un momento. Hacer volar a estos advenedizos también. Pero eso solo haría que le lanzaran más de esos molestos tipos y podría estar mordiendo más de lo que podía mascar. No sería algo muy inteligente el ponerse a buscar pleitos estando lejos del resto de la tripulación. Adicionalmente, ¿Estaría Ryota de acuerdo con todo el escándalo? ¿Y al son de qué? Suspiró dejando esos pensamientos a un lado y continuó huyendo. Volvería a subirse a los tejados y tendría la mala fortuna de ver a su perseguidora nuevamente. ¿Qué no se acababan las desgracias? Rápidamente tuvo que recargar municiones, poniendo una bala en la recámara de Quicksilver y otra en la pistola de apoyo. —¡Ciertamente debiste dejar de seguirme, Morgana! ¡Ya te dije que si quiero perderte, lo haré! ¡Agradécele a los marinos de antes, o ni me habrías podido encontrar! Habló en voz alta, casi gritando, para que la cazarrecompensas pudiera escucharla. La tenía a una distancia de unos seis metros cuando la vio en el tejado. Y se alejaría de ella a toda velocidad justo después de impulsarse poderosamente con sus alas y terminar de dar un salto lo más lejano posible, unos dieciocho metros, para ser exactos. Era volver a ponerse a la huida y sabía que si la habían podido encontrar es porque se había confiado. No dejaba de hacerlo durante todo el rato y, por lo visto, iba a seguir haciéndolo, muy a su desgracia. Y es que para Yuuki ocurría una de dos cosas. O los marinos y Morgana eran simplemente muy tenaces. O ella estaba planeando mal el escape como tal. Y por supuesto, nunca iba a considerar lo segundo como algo plausible. Luego de tanta desgracia, simplemente atribuía todo a mala fortuna y no a poca habilidad por su parte. Al fin y al cabo, seguía siendo capaz de moverse muy rápido y muy lejos. Al aterrizar de su salto, volvió a correr por los tejados, alejándose aún más de la mujer. Debido a la forma de los tejados, lo que más pudo correr fue una distancia total de diez metros. A lo mejor así conseguía finalmente evadir a esa mujer temible. Tenía que. Si ni con sus mejores disparos era capaz de hacer que siquiera se moviera un centímetro, no iba a poder continuar ninguna batalla.
Combo de pollito frito con papas
|