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[Pasado] Brazos de Morfeo - Seraphine Soyer - 02-05-2026 Fecha: Día 81 Verano del año 17
Parecía que la situación se había calmado al fin. Dejaron atrás aquella isla donde los trataron como productos en vez de personas, aquella tormenta que casi acaba con ellos a la hora de cruzar, y tomarían un pequeño descanso en aquella isla que de seguro no sería del agrado para las dos almas marinas que la acompañaban, aunque a Seraphine, de toda aquella experiencia, lo que más le alegraba era el saber que todos o la gran mayoría de sus seres queridos estaban con vida. Y soltó un suspiro, no pudiendo evitar sentirse algo vacía, nada fue como lo planeado o le gustaría que fuese, habiéndose separado de la nada de sus compañeros, casi se muere y las alucinaciones de su amo, siendo este uno de los principales motivos por los cuales la skypean se encontraba ahora algo alejada de los demás, a solas, durante una noche estrellada, sentada cerca del agua, escuchando las olas del mar impactar contra la arena en vez de dormir y es que temía, cada vez que cerraba los ojos, el ver la cara del anciano, saludandola desde la lejanía y aunque el hombre estuviera lejos de la pelirrosa, no le parecía para nada suficiente, ya que incluso a esa distancia, era una enorme impedimento para que la revolucionaria pudiese respirar con tranquilidad. Acercó las piernas a su pecho, escuchando las vendas crujir, y apoyó su mentón contra las rodillas, batallando para mantenerse despierta; no obstante, cada vez le resultaba más difícil, con el cansancio golpeándola de la manera más fuerte y, poco a poco, sus ojos se cerraron, perdiéndose entre los brazos de Morfeo y el cuerpo de Seraphine se fue hacia un lado, volviéndose una pelota, cuando se despertase, de seguro que culparía la música que el mar parecía estar dándole, lo que parecía ser una canción de cuna. No supo cuando tiempo pasó para que ocurriese aquello, pero la chica de cabellos bicolores fue despertada de una manera algo violenta. —Mmm— Movió una mano delante de su rostro, buscando alejar algo escurridizo, que parecía moverse con agilidad sobre su frente y al abrir sus ojos, una pequeña cabeza apareció en su campo de visión. —¡Lagartija! De inmediato se sentó, lanzando a volar el animal lejos y sus ojos se enfocaron en el cielo nocturno, todavía no era de día. RE: [Pasado] Brazos de Morfeo - Kazan - 03-05-2026 La noche pesaba sobre la isla de la forma en la que las noches pasan cuando todo lo malo ya acabó sin apuro. Kazan llevaba un rato así, sentado en la arena con las piernas cruzadas a escasos metros del agua, su silueta oscureciendo una porción de cielo que, de no estar él, habría quedado repleta de estrellas. Diez metros de azul cerúleo y músculo contenido que el viento nocturno no conseguía mover ni un centímetro Kurogane descansaba en horizontal detrás de él, hundiendo ligeramente la arena por su propio peso considerable, y de entre sus labios salía una voluta de humo lenta que el aire marino deshacía antes de que llegase a medio metro de altura. La había visto llegar. No se movió, ni anunció su presencia. Hay formas de estar cerca de alguien sin invadirlo, y Kazan las había aprendido tarde pero con la misma dedicación con que había aprendido todo lo demás. Seraphine se había sentado a unos doce metros de su posición, cerca del borde donde la arena seca se volvía oscura por la humedad, y algo en la manera en que había apoyado el mentón sobre las rodillas le dijo todo lo necesario sin que mediara ningún papel ni ningún gesto. El cuerpo tiene su propio idioma cuando no puede dormir por miedo, y ese idioma Kazan lo conocía de sobra. Habia sentido demasiadas veces eso, demasiadas. "La reconozco. Es la misma postura que ponía yo cuando recién llegué a la Revolución y no sabía cómo sentarme en una habitación sin identificar antes las salidas." Le había dado espacio. Siguió fumando, mirando el horizonte con los ojos entrecerrados, y dejó que el mar hiciera el trabajo que no era de su incumbencia hacer. La brisa del sur llegaba en ráfagas cortas. En algún punto, sin volverse del todo, notó que el ritmo de la respiración de Seraphine había cambiado, que el cuerpo había cedido de esa forma involuntaria y total que solo tiene el agotamiento real cuando por fin encuentra el suelo. Se había quedado dormida. La lagartija fue más rápida que él. "..." El animal había estado moviéndose por la arena cerca de media hora antes de encontrar el calor de la mejilla de Seraphine como destino lógico. Kazan lo había visto acercarse y había calculado, en el tiempo que duró un par de bocanadas de pipa, si valía la pena intervenir. Concluyó que no. La lagartija no hacía daño, y si Seraphine se despertaba sola, sin que nadie le dijera que había estado vigilándola, las probabilidades de que no le golpease los nudillos eran considerablemente más altas. El resultado fue el esperado: el pequeño animal salió volando. Cuando Seraphine dirigió la mirada al cielo nocturno, Kazan seguía en el mismo sitio. Nueve metros a su derecha, con las piernas cruzadas y la pipa entre los dientes, sin el menor intento de aparentar que no había estado ahí toda la noche. A esa escala, esconderse era un ejercicio de voluntad más que de geometría, y esta noche no tenía ninguna intención de intentarlo. Esperó un momento, dejando que la desorientación de los primeros segundos tras el sueño se disipase sola, y entonces soltó el humo que llevaba retenido con una lentitud calculada. -Por las profundidades... esa lagartija tenía mejor puntería que la mitad de los marines que he conocido. Ga-ha-ha-ha-ha.- Lo dijo sin girarse del todo, con la voz en ese registro bajo que usaba cuando no pretendía ocupar más espacio del estrictamente necesario, que en su caso era mucho de todas formas pero al menos venía acompañado de cierta intención de no aplastar. -¿Dormiste algo?- No era una pregunta retórica. La respuesta importaba. RE: [Pasado] Brazos de Morfeo - Seraphine Soyer - 03-05-2026 La voz del mayor ocasionó que Seraphine sintiese por unos instantes su alma salir de su piel, no habiéndolo visto, y creía que sería culpa de la noche, viéndose sus sentidos algo afectados por la oscuridad, no tardando demasiado en ponerse de pie, acelerando un poco su paso para llegar a él y, buscando un buen lugar, buscó escalar las enormes piernas del hombre hasta llegar a su cintura, siendo algo que la skypean hacía sin pensárselo demasiado cada vez que el de piel azul estuviera cerca, siendo algo que su cuerpo hacía antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo.
Soltó un bostezo y se acomodó un poco contra el estómago ajeno, pasando sus manos de manera furiosa por su cabello, buscando el peinarlo un poco, estando tan desordenado que de seguro apuntaba en varias direcciones, con sus ojos algo cansados, debiendo controlar su necesidad de girar como un gato que mostrase su panza hacia arriba, en cambio, se mantuvo sentada, apoyando su espalda contra el vientre ajeno, estirando sus brazos y miró hacia arriba, manteniendo algo de silencio durante unos minutos, perdiendo sus ojos en Kazan y el cielo nocturno, no pudiendo evitar imaginarlo el tocar las estrellas cada vez que estiraba su mano y estornudó. Dormir al aire libre no fue buena idea. —¿Buena puntería?— Se rascó el mentón, algo confusa, y movió un poco su mano, con un gesto de mitad, por si el pelinegro no podía leer por culpa de la falta de luz sus respuestas. —No mucho— Miró la arena, pareciendo estar pensando algo con seriedad, y se bajó del regazo, con un salto, sintiendo que desde lo sucedido en Kutsukku, sus habilidades físicas mejoraron un montón. —¿Puedes tumbarte?— No se olvidó de aquel día que Kazan no se acercó pese a su petición de aquel día cuando hicieron el castillo de arena y no pudo evitar inflar un poco sus mejillas, mirando el suelo, algo dolida. —¿Tú pudiste dormir?— Lo miró con preocupación; si estaba despierto a esas horas, con el siguiente viaje tan cerca, de seguro también tendría algunos problemas. —¿Estás bien? Dio unos cuantos golpecitos en la arena, queriendo que viese la urgencia de tumbarse, y se sintió sobre sus rodillas, mirando sus manos, sin saber muy bien qué pensar en aquel momento. RE: [Pasado] Brazos de Morfeo - Kazan - 04-05-2026 No dijo nada. Retiró la pipa de entre los dientes con la mano izquierda y esperó, porque había aprendido que cuando Seraphine se movía en esa dirección particular con esa determinación que no pedía permiso porque ya sabía que no lo necesitaba lo correcto era simplemente no moverse. Sintió el peso familiar en la pierna izquierda primero. Después en la cadera. Después contra el vientre, donde se acomodó con ese ajuste de posición pequeño que hacen las personas cuando están buscando el punto exacto de comodidad en un sitio que ya conocen bien. Para alguien de diez metros y quince toneladas Seraphine era similar a un gato en su regazo "Se acerca cada vez más rápido." Los dedos de la mano libre descansaron un momento sobre los cuernos, levemente, mientras procesaba ese pensamiento, y luego volvió al muslo. Observó con paciencia mientras ella batallaba con su propio cabello en la semioscuridad, los brazos elevándose y bajando en un intento de orden que el viento nocturno boicoteaba con interés, y cuando Seraphine estiró los brazos hacia el cielo estrellado y lo miró, Kazan siguió la dirección de esa mirada hacia arriba con la misma naturalidad con que se mira adónde señala alguien. Las estrellas estaban donde siempre. Él no respondió en el silencio que siguió porque el silencio en ese momento no necesitaba respuesta; era suficientemente cómodo para no empujarlo a ningún lado. El estornudo sí le arrancó una exhalación lenta que era casi una risa. Entonces ella saltó y pidió que se tumbara. Con las mejillas ligeramente infladas. Con la mirada al suelo. Apagó la pipa con el pulgar, la dejó a un lado sobre la arena, y extendió el cuerpo hacia atrás con una lentitud deliberada. La arena cedió considerablemente bajo el peso distribuido de su espalda, y Kurogane quedó a su derecha, paralelo a su cuerpo. El cielo se abrió en todo su ancho encima de él, negro profundo, constelaciones que en el West Blue tenían nombres distintos a los que había aprendido, la luna en cuarto menguante dejando apenas suficiente luz para que las cuentas del collar brillaran levemente contra su pecho. -Por las profundidades... ya debería saber que cuando lo pides, lo pides en serio.- Lo dijo mirando el cielo, con la voz baja y sin el borde de excusa que habría tenido si lo hubiera dicho de otra manera. No era una disculpa exactamente. Era más bien un reconocimiento en voz alta, que es lo más cerca que Kazan llega de las disculpas cuando el error fue de omisión y no de acto. -Yo dormí un poco antes de que llegaras. Lo suficiente.- Una pausa. El mar entró y salió dos veces antes de que continuara.-Estoy ... raro- RE: [Pasado] Brazos de Morfeo - Seraphine Soyer - 04-05-2026 El rostro de Seraphine no tardó demasiado en iluminarse cuando lo vio acostarse como lo había pedido, tardando un poco en reaccionar, esperando a que Kazan respondiese a sus preguntas, no reaccionando demasiado ante lo de sentirse raro, ya que creía que sería lo normal, considerando las cosas que sucedieron y se acercó al hombre, estirando ambos brazos y le abrazó el cuello con todo su cuerpo, quedándose unos minutos así, hasta apartarse, buscando acercarse a la frente, tirando con suavidad del collar, para que la mirase y le dio unas palmaditas, junto con una acaricia en la frente, sintiéndose más tranquila ahora que tenía a alguien de quien cuidar, manteniéndola ocupada. Y se quedó callada, buscando formular las preguntas correctas; no obstante, le resultó más difícil de lo pensado, apoyando su frente contra una parte del rostro del Wotan y buscó regularizar su respiración, contando hasta diez. —¿Quieres hablar de ello?— Frotó un poco su frente de manera exagerada contra aquella zona y se apartó, volviendo a sentarse, dándole un poco la espalda, mirando en dirección al mar, escuchando el sonido de las olas, el sonido del mar, y no pudo evitar sentir algo de envidia al hecho de que sus compañeros podían respirar ahí dentro, señaló las olas. —¿No me sentirás mejor ahí dentro?— Colocó unos cuantos mechones detrás de su oreja. —Quizás el agua te ayude— Se preguntó si, por el hecho de tener alas, Seraphine se sentiría a gusto en lugares altos; no lo sabía. Acomodando un poco, quedó acostada en la arena, sintiéndola colarse en lugares algo incómodos, inflando sus mejillas, desconocía el porqué, pero la skypean quería hacer un enorme berrinche, conteniéndose por el momento; eso lo haría cuando estuviera a solas, al querer mantener una imagen un poco más segura de sí misma, pero creía que ese tren ya pasó hace mucho tiempo, considerando lo torpe que Seraphine se mostró hasta ahora. Estiró su mano hacia él y le tocó la mejilla, continuando con aquella pequeña acaricia. —Kazan— Por alguna razón, quería decir lo siguiente en voz alta, no obstante, debía conformarse con escribir sobre la piel del hombre. —Estoy orgullosa de ti. RE: [Pasado] Brazos de Morfeo - Kazan - 04-05-2026 Kazan sintió el peso de Seraphine antes de verla moverse. Cuatro metros de skypean lanzados hacia el cuello de un Wotan de diez en la oscuridad de una playa. Unos minutos así. El viento nocturno movía el extremo del cabello bicolor de ella contra su mejilla. El mar seguía entrando y saliendo, indiferente. "Cuánto pesa tan poco." Cuando Seraphine tiró del collar con suavidad, Kazan bajó la mirada hacia ella sin resistencia, como el mástil de un barco que cede ante la dirección del viento porque reconoce de dónde viene. Las yemas de sus dedos rozaron las cuentas de madera por un instante. Las palmaditas en la frente las recibió con un parpadeo lento y algo que en otro hombre habría sido perplejidad y en él era simplemente el proceso de registrar que alguien estaba siendo delicado con él de forma deliberada, lo cual seguía siendo, a los cuarenta y cinco años, información que su cuerpo no terminaba de saber dónde colocar. La pregunta llegó con la frente de ella apoyada contra su mandíbula, la respiración contada con la precisión de quien ha aprendido a usarla como herramienta. "..." El primer flashback llegó sin aviso, como llegan siempre: no en imágenes ordenadas sino en sensaciones. El olor del metal caliente y de algo dulce que no debería oler a dulce en un muelle. Las manos del tipo al que tuvo que enfrentarse y que no pudo golpearle ni una vez. No lo había olvidado, su inutilidad. Recordó también el momento de la separación no como un acto dramático sino como algo que ocurrió en el espacio entre dos respiraciones, la manera en que el grupo había dejado de estar completo sin que nadie pareciera notarlo hasta que ya era demasiado tarde para revertirlo. Sus dedos se habían cerrado alrededor del mango de Kurogane hasta que la madera había crujido. "Si algo le ocurre, no voy a poder perdonármelo. No esta vez." El agua no era el problema. El agua nunca era su enemiga. Pero la tormenta de aquella travesía no había sido solo agua: había sido el tipo de violencia climática que parece personal, que elige el peor momento con una precisión que desafía la estadística, y entre los relámpagos y la estructura del casco crujiendo y las voces cortadas por el viento, Kazan había vuelto a tener aquella sensación de que el destino de las personas a su alrededor dependía de lo suficientemente rápido que él pudiera moverse, y de que si fallaba no habría nadie más que absorbiera las consecuencias. El collar había estado entre sus dedos durante toda la tormenta. Ni siquiera lo había notado hasta que amainó. Volvió. Seraphine se había girado hacia el mar, preguntando con la sinceridad directa que la caracterizaba si él no se sentiría mejor dentro del agua. Kazan exhaló por la nariz, lento, y los ojos entrecerrados recorrieron la línea de las olas antes de devolverse a ella. -El mar siempre ayuda. Pero hay cosas que ni el agua soluciona.- Pero no se movió, porque lo que necesitaba en este momento no era el agua sino exactamente esto la playa, la oscuridad, el peso casi imperceptible de una persona de cuatro metros acostada en la arena a su lado que había inflado las mejillas con la energía contenida de un berrinche que Kazan esperaba que ocurriera en algún momento porque Seraphine tenía todo el derecho de tenerlo y él estaría ahí cuando sucediera. Cuando la mano de ella llegó a su mejilla, Kazan no se apartó. Cerró los ojos un segundo. Uno solo. Y entonces los dedos comenzaron a moverse sobre su piel. Las letras trazadas despacio. Y luego las siguientes, más lentas aún, como si quien las escribía quisiera asegurarse de que cada una llegara completa antes de pasar a la siguiente."..." Kazan no respondió de inmediato. Los dedos de su mano izquierda encontraron las cuentas del collar sin que él lo decidiera conscientemente, cerrándose alrededor de ellas con una presión que no era desesperación sino reconocimiento. La había encontrado entera. -Por las profundidades, Seraphine...--Yo también estoy orgulloso de ti. De que estés aquí. Entera.- RE: [Pasado] Brazos de Morfeo - Seraphine Soyer - 04-05-2026 Se mantuvo en silencio, esperando a sus palabras, con Seraphine no apartando su mano, enfocándose en las suaves caricias, lo que le daba una pequeña misión, un objetivo, y sonrió, mirando a Kazan directo a los ojos, una vez hubiese hablado con él, la skypean se aseguraría de conversar con Mizuki a solas, también queriendo saber si ella se encontraba bien; le importaban ambos y sentía la necesidad de hacerlo, asegurarse de que estuvieran bien, por otro lado, no pasó por alto cada reacción del hombre y que Kazan no respondió a su pregunta, así que decidió que lo mejor era no presionarlo; sin embargo, dejarle un pequeño recordatorio de algo.
Dejó sus dedos sobre la barba y tiró un poco. —Si algún día necesitas hablar de algo— Sonrió. —Mis orejas están a disposición. El crujir de la madera no le pasó desapercibido y, en vez de decir algo, se concentró en seguir prolongando el tacto, intentando lo que parecía peinar la barba del hombre, con una expresión que decía concentración, dejando escapar un pequeño bostezo, la necesidad de dormir estaba pudiendo un poco con ella, tampoco ayudando demasiado que dentro de unas horas partieran a la siguiente isla, lo que ocasionó que el corazón de Seraphine latiese un poco de manera exagerada. —Se podría decir que estoy feliz— Se rió un poco, estirando sus brazos al aire, haciendo unos puños y golpeó en el aire. —No es como me hubiese gustado llegar al Grand Line, ¡pero lo hicimos!— Le enseñó su dedo pulgar. —Y antes de que nos demos cuenta, vamos a viajar los tres juntos, a conocer más. Se sentó, con un montón de arena pegada a su piel. —¡Ayudaremos mucha gente!— No tardó demasiado en ponerse de pie, abrazando su cuello otra vez y esta vez, con un rápido movimiento, le dio un pequeño beso en la mejilla. —¡Te quiero mucho!— Sonrió, en aquella espiral de energía e infló una mejilla. —Es una lástima que Mizuki no esté aquí para darle un montón de abrazos— Hizo puños, sorprendiendola un poco lo fácil que era animarse cuando tenía a su gente querida cerca; también quería darle abrazos y un beso a Mizuki en la mejilla, aunque de seguro se convertiría en un mordisco a medio camino, a veces se sentía como un gremlin que, en medio de emociones negativas y positivas, se saturaba, necesitando cuanto contacto físico pudiese dar, aunque fuese de manera violenta. —¿Y si hacemos otro castillo de arena?— Ladeó un poco la cabeza. —Quizás eso nos ayude a solucionar… algo— Se encogió de hombros, frotando sus nudillos entre sí y se acercó a los dedos de Kazan, apoyando su palma en los nudillos, escuchando lo de estar orgulloso. —Entonces… ¿Me puedes hacer un favorcito?— Señaló su propio rostro. —Sonríe. RE: [Pasado] Brazos de Morfeo - Kazan - 05-05-2026 El tirón en la barba llegó sin aviso. No era doloroso pero sí era inesperado. Los ojos pequeños y entrecerrados bajaron hacia ella. "Mis orejas están a disposición.". Asintió una vez, despacio, sin palabras todavía. El bostezo que escapó de Seraphine a continuación lo registró de reojo. "Se está quedando dormida de pie. Va a caerse antes de que amanezca." Pero antes de que pudiera formular algo útil al respecto, ella cambió. Fue así de rápido. El cuerpo de Seraphine pasó de la quietud contemplativa a los puños en el aire con una transición que Kazan tardó exactamente dos segundos en seguir visualmente, con el pulgar arriba. El Grand Line. Estaban en el Grand Line. Lo habían cruzado entre tormentas y separaciones y días en que ninguno de los dos habría apostado mucho por las probabilidades de que el grupo llegara completo al otro lado, y sin embargo aquí estaban, en una playa a medianoche, con arena en sitios incómodos y una lagartija en algún punto de la oscuridad que probablemente seguía molesta. "Ga-ha-ha-ha-ha." No lo dijo en voz alta. Lo pensó, que era casi igual. Y entonces Seraphine subió, le rodeó el cuello, y le dio un beso en la mejilla. Kazan no se movió. Esto era en parte porque sus reflejos en situaciones de contacto físico afectuoso inesperado seguían siendo considerablemente más lentos que sus reflejos en combate, y en parte porque el beso había aterrizado con una precisión que no esperaba y que dejó sus procesos internos funcionando un momento en vacío, como cuando se corta el viento de golpe en mitad de una tormenta. Tres palabras. Kazan procesó el peso de esas tres palabras durante el tiempo que Seraphine tardó en inflar una mejilla y mencionar a Mizuki, y cuando la imagen de la tercera llegó la otra persona que importaba, que no estaba en esta playa, que Seraphine quería llenar de abrazos y probablemente de algún mordisco a mitad de camino algo en la garganta de Kazan se contrajo de una manera que él elegiría no examinar demasiado de cerca. -Por las profundidades... los tres juntos.- Él le había hablado de los padres que nunca conoció. Asintió. Y entonces la palma de Seraphine aterrizó sobre sus nudillos. Kazan bajó los ojos hacia las manos. Levantó la vista hacia ella. Seraphine lo miraba con el dedo señalando su propio rostro, con esa expresión que no admitía negativa porque no era una pregunta sino una petición directa de alguien que sabe exactamente lo que está pidiendo y por qué. Los músculos del rostro de Kazan se movieron despacio. No era la sonrisa de quien sonríe por cortesía ni la que aparece como reflejo automático en situaciones sociales. Era la otra, la que tarda en llegar porque tiene que recorrer un camino más largo, desde algún lugar interno que no tiene mucho tráfico habitualmente. Las comisuras subieron. Los ojos pequeños y entrecerrados se curvaron hacia arriba, cambiando de forma. Su cara entera cambió de forma, de la manera en que cambia el mar cuando el cielo decide que ya es hora de dejar de estar nublado. -Así.- -Ahora el castillo.- RE: [Pasado] Brazos de Morfeo - Seraphine Soyer - 05-05-2026 Sacudió un poco su cuerpo, buscando quitarse el exceso de arena que tenía encima, y se mordió el labio inferior al sentir su piel todavía algo irritada por aquel simple elemento, maldiciendo un poco en su interior por culpa de ser tan sensible a sus cosas, con sus pensamientos vagando a cuando la impalaron con aquella galleta. ¿Se acostumbraría un día de estos su cuerpo a ser más fuerte? Le parecía algo extraño considerando las condiciones en las que vivió durante ocho años. Se rascó un poco el mentón, no pareciendo ser consciente del estado de Kazan, separándose un poco para moverse de aquí para allá, en busca de diferentes conchas, mirando de vez en cuando, en búsqueda de alguna presencia, habiendo escuchado de la gente algo territorial de aquella isla y lo último que quería era verse metida en una nueva pelea, ya habiendo tenido suficiente con aquella marine por un tiempo, alimentando en Seraphine las ganas de ser más útil, mucho más ahora que tenía gente para proteger y una promesa para cumplir. Asegurándose de que el mayor se encontraba bien, lo miró con una concha de color blanco entre sus dedos, girándola un poco para quitarle el exceso de arena, y soltó un pequeño suspiro. ¿Se haría una pequeña costumbre? ¿Cada vez que las emociones estaban revueltas, harían castillos de arena? Aquello no le importaba; de hecho, lo encontraba divertido y escuchó hace mucho tiempo que la mejor forma de hacer hablar a un hombre era darle una tarea. En el futuro, quizás pusiera eso en práctica cuando tuvieran el barco; por ahora, estaba contenta con crear castillos, pensando en emplear otras cosas para crear con Mizuki, ya que, por alguna razón, prefería que aquello de crear castillos de arena solo fuera de ambos. —Me recuerdas a un oso cada vez que sonríes— Alzó una ceja. —Se me hace muy tierno— Y volvió a sonreír, sintiéndose algo tonta, recordando los momentos donde estuvo a punto de meter sus dedos en la boca de la otra alma marina de la tripulación cada vez que veía los dientes afilados de Mizuki. —Venga… Lo tomo de un dedo, intentando tirar de él para que se pusiera de pie. RE: [Pasado] Brazos de Morfeo - Kazan - 06-05-2026 Un oso. Kazan procesó la palabra durante el tiempo que Seraphine tardó en volver a sonreír y en apartar la mirada, y lo que salió de ese procesamiento no fue exactamente dignidad ofendida ni exactamente orgullo herido sino algo que estaba en un territorio completamente distinto y que tardó un par de segundos en identificar correctamente como que le había hecho gracia. Solo la cantidad justa para que las comisuras se movieran levemente hacia arriba por segunda vez en la misma noche. -Un oso.- Lo repitió en voz baja. Tenía lógica, si uno lo pensaba. Él nunca lo había pensado, pero tenía lógica. La había visto rascarse el mentón. Había visto también el instante anterior, el microgesto de incomodidad cuando sacudió la arena de encima y algo cruzó por su expresión que no era el presente sino el recuerdo de algo que le había ocurrido al cuerpo. Kazan no lo dijo. No era el momento y no le correspondía nombrarlo si ella había elegido dejarlo sin nombre por ahora. Cuando el dedo índice de Seraphine rodeó uno de los suyos el mayor de la mano izquierda, que triplicaba en anchura la mano entera de ella y tiró, Kazan miró hacia abajo. Cuatro metros de skypean con los talones firmemente plantados en la arena húmeda, ejerciendo toda la fuerza disponible en una dirección, contra quince toneladas de Wotan que no se habían movido en toda la noche ni cuando el viento había arreciado. Lo que hizo Kazan fue ponerse de pie. No porque el tirón lo moviera no lo movió ni la fracción de centímetro que habría requerido física real sino porque eligió hacerlo, y eligió hacerlo en el momento exacto en que ella tiró, de manera que el movimiento ocurriera como respuesta a su gesto aunque ambos supieran perfectamente que la causalidad no funcionaba así. Diez metros ascendiendo desde la arena con la lentitud suficiente para no generar corriente de aire, las rodillas desplegándose, la espalda enderezándose, hasta que la totalidad de su altura quedó de pie sobre la playa y la oscuridad que había ocupado sentado se reorganizó verticalmente, su silueta recortada contra el cielo estrellado con la presencia de algo que había decidido ocupar ese espacio. Recogió la pipa de la arena con la mano libre. La sacudió. La guardó en el fajón sin encenderla. -Por las profundidades... deberías saber que soy más grande que cualquier oso que hayas visto.- Una pausa. Miró hacia el tramo de playa húmeda donde las olas dejaban la superficie lisa. -¿Dónde lo hacemos?- |