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Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Versión para impresión

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Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Gwendolyn - 06-05-2026

Isla Matsuri. 70 de Otoño del año 17
¿Qué se siente subir el primer escalón? ¿Qué se siente sentir que los problemas te siguen de aquí a allá? En los blues, en la corriente Akai o la isla Matsuri, te siguen por detrás, aunque si te volteas no hay nada. Porque aún no quieren que los encuentres y los arregles. Es muy pronto como para resolverlo o romperlo, así que no hay nada más que una espera que se acompaña con los atardeceres, hasta que finalmente llega tu primera pista.

Una carta, como si Samantha fuese una romántica empedernida. Una dirección, un café cualquiera en donde las personas pasan por fuera, sin mirar lo que ocurre dentro.

La ves sentada en la esquina, mirando el ventanal al exterior. No te presta atención, parece estar observando algo más, hasta que finalmente se voltea a donde estás tu y sonríe. Es de medio lado, es divertida, como alguien que va a hacer una maldad o soltar un comentario ácido.

[Imagen: wU7jgAau_o.png]

—Hola Shin, que agradable sorpresa ¿O el gusto es tuyo?

Pero no lo hace.

—Llegaste un poco tarde — levanta su muñeca y la golpea, ese reloj imaginario que de existir sería algo lujoso para combinar con el resto de su ropa — Para ser tan rápido, hay cosas que no andan tan veloz en tu vida — se burla, pero no hay mala intención. Simplemente se cruza de piernas y apoya la espalda en el respaldo, pidiendo algo con una simple señal, como si hubiese preparado todo a tu llegada.

—No eres un tipo que le interese saber de las cosas por lo que he visto — una risita sale de sus labios — Te ves más como el que dispara y luego pregunta. No puedo culparte, tenemos la misma enfermedad — una prisa que los llena de ansiedad — Pero bueno, tendrás que tomarte un café y sentarte unos minutos.

No hay nada raro en la mesa, pero sí acomoda su bolso, buscando algo en el interior. Del mismo saca un objeto que cabe en su mano. Lo posa frente a ella, casi como si te lo fuese a ofrecer y lo abre — Mira, tengo muchos problemas por tu culpa y de Minato — no hay nada ahí para ti, son polvos para acomodar el maquillaje. Se golpea la piel un par de veces, dejando un ligero aroma a lavanda — Y como el último está bueno, muerto, te tocará pagar a ti… con los intereses del viejo, piénsalo como que te dejó eso de herencia también.

Una risa fuerte sale, tanto como para mostrar alguno de sus dientes y acomodarse los lentes. — Por mañana necesito una ayuda. Traigo una colección de cosas para el festival y no quiero que ningún entrometido Hiro-segawa me los arruine ¿Me captas? — entrecierra los ojos, para que entiendas que no quiere problemas ni con una familia o la otra — Si lo haces te dejaré la porquería que te heredó Minato. Me dijo que si estiraba la pata, te lo diera. Yo le presté atención, porque pensé que estaba bromeando y me reí en su cara por varios minutos.

Tus ojos se encuentran con los de ella.

[Imagen: R73VncY7_o.png]

—Yo no le dije que lo haría, simplemente tomé lo que me ofreció y lo guardé.

Porque siempre tiene que ganar algo. Seguro ya la entiendes.

—¿Me captas? Mañana será el gran día del festival, vístete bonito y te daré puntos extras — la observas guardar el maquillaje en el bolso. El café llega después, quedando un silencio que solo se rompe por el tintineo de la cerámica de las tazas y los platos — ¿Alguna consulta?

Es una pregunta de compromiso, porque en realidad no quiere responder más. Quizás porque hay muchas cosas que no te las va a contar.

No por un precio justo al menos.

Información de la aventura 1/10



RE: Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Hasegawa Shin - 09-05-2026

El transcurso de los días había cambiado mucho las cosas tras el incidente en Kutsukku. Lo que debía ser una misión grande, pero al fin y al cabo casi protocolar entre diversos riesgos, se transformó en una derrota que lo dejó al borde de la muerte, y con ello, se plantó la semilla de la obsesión en su cabeza.

Debía ser más perfecto.

Más capaz.

Más atento.

Más profesional.

Simplemente más, o el mundo se lo comería.

Y a estas alturas, la creencia de que sólo el caos abriría las puertas frente a él tomaba una forma tan extraña que pasaba a perder su valor original. No iba a cambiar, pero tampoco ignoraría las consecuencias de desafiar lo que fue establecido a lo largo de los años, porque la información es poder, y el poder es lo que mueve al mundo.

Asumir el liderazgo de la División Setentaicinco, salir en el periódico y entender los ascensos venideros que se colgarían como condecoraciones en su uniforme sumó a la ya de por sí, obsesiva mente de Hasegawa, un nuevo propósito. Su energía seguía mostrándose tan caótica, frontal y egocéntrica como siempre, pero sus pensamientos apuntaban a otros horizontes, entendía que los mares estaban llenos de peligros abrumadores, mucho más que el wotan que dejó marca en él, literalmente, y por ello, proyectar sobre un terreno donde la gente a su cargo sería funcional y sobre todo, sobreviva, se hizo prioridad. Perderse en vicios o caer en distracciones mundanas ya no era algo tolerable, no en un entorno donde piratas conocidos podían asechar con suma facilidad.

Aunque incluso tras haberse reencontrado con su padre y entender la cita que todavía lo esperaba en la Isla Matsuri, se había olvidado de algunos detalles importantes. Ese peligro incesante también se encontraba en su familia, y vaya que tenía ánimos de perseguirlo, en una cruenta coincidencia que lo robó de sus responsabilidades rutinarias al encontrarse con la pomposa carta, y recordar ese nombre. El detalle que faltaba dentro del regalo perfecto que desmontó en Baterilla, el mismo día que murió Minato.

La invitación era tan abstracta como los misterios tras los extraños movimientos de algunos miembros de su familia, y recordando la lista y lo molesta que Samantha podía llegar a ser con su cantarina personalidad, acudir al encuentro parecía un plan ineludible. Más cuando sentía la imperiosa necesidad de ejercer un control total sobre el problema que se cernía a su sombra.

Porque sí, aprendió a vincular a esa mujer con el conflicto.

Cuando llegó al café, vistiendo su uniforme protocolar, se adentró en el mismo y vislumbró lo que parecía una puesta en escena perfectamente medida, esbozando una sonrisa tan juguetona que pasó a esconder perfectamente el cansancio general que lo aquejaba. No tardó en introducirse al libreto, tomando asiento frente a la pelirrosa y encontrándose con la actitud que preveía desde el segundo uno, pero... si buscaba juego, ¿por qué negárselo?

—Siempre será mío. Algún día voy a acostumbrarme a lo radiante que luces. —se quitó la gorra que lo diferenciaba como marine al decir esas palabras, empleando un tono tan dulce que era imposible no encontrarlo armonioso. Shin decidió utilizar todos sus encantos para devolverle las jugadas sociales a la mujer, envolviéndola en una seda invisible que se pegaba a la piel como un tenue abrazo, hasta provocar una caída inevitable.

Los reclamos no se hacen esperar, y es algo que se veía venir considerando que Samantha tenía razón, la puntualidad nunca fue su mayor fuerte, y eso que era un hombre lleno de talentos. Ignora los piques iniciales, sabe que con ese tipo de personas siempre habrá una oportunidad de devolver las chispas que hacían arder la piel, y decide escucharla, respondiendo con un sutil encogimiento de hombros, como si le expresara que en la vida hay cosas que sencillamente son inevitables.

Cada gesto de la mujer parece coreografiado, y si no tuviese la cabeza puesta hace muchísimos días en otro tipo de situaciones, seguramente habría caído redondito en la imagen que tanto le gustaba dar. No era el caso, por supuesto, una disciplina conocida desde hace años por su principal familia se le había instaurado, y difícilmente lo abandonaría. —¿Qué decirte? Soy un hombre de acción. Mi poder me respalda. —el periódico lo volvió más reconocible, el brillo de sus habilidades se convertía en un símbolo que lo caracterizaba, y al mismo tiempo, seguía aislándolo. —Pero aceptaré el café. Si es en tu compañía, puedo volverme alguien muy paciente. —incluso aunque por fuera el coqueteo era extremadamente real, con cada gesto colocado en el momento justo, Shin estaba desconectado de sus acciones y palabras, intentando encontrar alguna grieta de información útil, aún y si Samantha era extremadamente buena en ser evasiva.

El aroma a lavanda invade el espacio que comparten tras un pequeño amague en el que Hasegawa no cayó, y finalmente comienza a entender el punto de todo. Aquel enfrentamiento fugaz contra Minato sólo era otra piedra en el largo camino de problemas que le trajo el haberse metido en esa situación, y por un fallo de cálculos le tocaba pagar. O al menos esa era la oferta traída por Samantha, otra promesa de incidentes entre clanes que lo señalan a él como núcleo.

Motivos, habían varios. Abandonar los artes tradicionales de sendas familias, rebelarse abiertamente contra el estándar de perfeccionismo moral y conductual que imponen, exponer valores propios y lo que más le fastidiaba, "manchar el legado" por haberse involucrado sentimentalmente con una ex-esclava a sus ojos. Aunque ella tenía nombre, y siempre protegería el honor de Himari.

El café es servido, junto a la culminación de los datos necesarios para entender cuál sería su rol en todo esto. Hablaba de gente entrometida, por ende entendía que dentro del festival aparecerían más miembros formales de su familia, detalle que no le terminaba de gustar, pero eso le interesaba, y realmente era motivo suficiente para aparecer. —Preferiría como recompensa una cita contigo, sin negocios de por medio. —confirma, aún estableciendo ese juego social que tanto le gustaba, aunque seguía sin ponerle la diversión genuina desde su corazón considerando lo mucho que aprendió a estar atento cuando esa mujer estaba delante. —Pero... tendré que conformarme. —asume, negando con la cabeza y observando la taza en la mesa.

—Sé que eres tan justa como maravillosa, y sabrás decirme de quién tengo que cuidarme mañana, ¿verdad? —no es una pregunta directa, aunque formula la frase escarbando como puede la información que realmente necesita. Se inclina hacia Samantha, mirándola fijamente a los ojos, con una sonrisa magnética, de esas que no se olvidan fácilmente.

—Mencionaste no querer problemas de los Hiroshi, o los Hasegawa. Eso quiere decir que estás lidiando con asuntos que de una u otra forma terminaste conociendo, y esos nombres... digamos que me facilitarían el trabajo. Porque entiendo, hay algo que necesitas proteger. —desliza los dedos en el asa de la taza, aunque no bebe el contenido dentro. En su defecto, mantiene constante el contacto visual sobre la mujer.

—¿Puedes decirme qué es, Samantha?

Su amabilidad tan serena endulza como nada en el mundo.

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RE: Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Gwendolyn - 10-05-2026

Samantha se rie, porque sabe de ese juego del coqueteo. Le gusta incluso, que le pidas una cita solo la obliga a entrecerrar los ojos complacida, hasta que suelta la información más innecesaria de todas — No hay cita, no me gustan los hombres — su mano se mueve como si espantara una mosca, mientras su mentón se eleva ligeramente ¿Es verdad lo que te dice o está bromeando? — Así que sí, tendrás que conformarte con lo platónico. — nunca sabrás la verdad, porque hay una sensación extraña en toda esta conversación. Suena a una despedida sin adiós ¿O es que hay algo más? No la ves asustada, sino más bien preparándose para algo.

—No tengo ni idea de quién vendrá. Minato me dijo que si se moría, yo sería la siguiente y me nombró a su preciosa familia — porque sabe mucho más de lo que debería a esta altura. Y aunque podría huir, tiene cosas que hacer ahí — No fue amenaza, me lo dijo con una pizca de preocupación, si es que su cara podía demostrar algo más que molestia, ahí lo vi — el café llega y no hizo nada más que tirarle cuatro turrones de azúcar, porque Samantha parece que vive con sus reglas.

Si tuviese que describirla, es una llama que quiere arder fuerte, sin pensar que se apagará antes que los demás. Seguro no le importa tampoco.

—Conozco a mucha gente, eso tiene ser una estrella Shin. Seguro lo sabes también. — la taza resuena con el plato al volver a su lugar — Los insectos siempre vienen cuando la lámpara comienza a brillar — un bufido y una mirada para intercambiar — Protégeme a mi y a mi gente. Tengo unos puestos para el festival, eso es todo. Quizás no se aparezca nadie, pero voy a aprovechar que estás aquí, así no me rompo las uñas siendo una buena anfitriona ¿Me entiendes?

Harás su trabajo en el caso de que algo pase ¡Y claro que pasará! O no habría historia que contar.

—Nos vemos mañana... luego de mi espectáculo te daré lo prometido.

Un largo trago que se lleva todo el café y entonces se levanta. Deja más de los billetes necesarios y toca tu hombro al pasar a tu lado. Pero no te emociones, que ya te ha dicho que no juega para ese bando.

¿De qué bando es ella entonces?

Quizás deberías tener cuidado.


Son las diez de la noche, seguro te preguntas ¿Qué ha pasado? Un festival, pero es de la noche. La gente celebra prendiendo lámparas que lanzan al cielo, como si eso fuese a causar algo más que un incendio en una isla lejana ¡Pero aun así lo hacen! Dentro de la gente que se pasea te la encuentras, es Samantha, con un traje distinto. Está lista para su espectáculo.

[Imagen: f2giiKEr_o.png]

— Shin, sabía que vendrías. El show comienza en una hora y durará... unos veinte minutos. Te estoy pagando mucho por tan poco tiempo, así que hazlo bien ¿Está bien? Gracias bello, besos.

Tampoco tienes mucha opción, no te queda nada más que sentirte inspirado por el premio o los besos que te lanza a la distancia. Si se muere, tal vez no te de nunca lo que estás esperando y el misterio no se resuelva.

¿Y ahora qué? Puedes pasearte por cualquier lado, no importa donde vayas, porque hay una sorpresa para ti en la esquina ¿Cuál? ¡La que sea! El destino ha decidido encontrarte con él. Lo reconocerías en cualquier sitio, es como tu sombra... un poco literal y lo sabes. Siempre detrás de ti, hasta puedes escuchar cómo hablaban mal de él por las esquinas, porque jamás será como tu. Sin importar lo que hagas, él siempre estará abajo, porque la familia está hecha así.

[Imagen: pZBLUuIe_o.png]

—¿Shin?

Su voz se te hace conocida ¡Pero si es tu primo Issei! Qué coincidencia que justo él esté aquí ¿No? Esta noche, en este lugar, parado ahí mismo, cerca del escenario al que se ha ido tu mejor amiga Samantha.

—¿Qué haces aquí? Ah, ya me imagino, vagueando — te mira y posa una de sus manos sobre su cadera — Como siempre — es como si le molestara que fueras feliz, pero no es así ¿No? — Bueno, hace tiempo que no he hablado con papá, así que seguro cuando lo llame me dirá que estamos cerca — se ve legítimamente sorprendido por encontrarte ahí. Sus ojos dicen que no está mintiendo y su boca curvada para abajo, también refleja que no te esperaba. — Y que te cuide. Tch.

Porque eres el chico especial que todos deben respetar.

—Cómo te fue en el cruce de mar — se acerca a ti con un semblante desinteresado, como si estuviese sacando conversación sin razón y aunque le respondas su cara no cambiará tanto. Está pendiente de algo más, que no está contigo o en ninguna parte al parecer.

Te recuerda un poco a alguien, pero no puedes encontrar a la persona que viene tu pensamiento.

—Estaba esperando a alguien, pero no ha aparecido.

Lo observas buscar entre la gente que se pasea. Sus ojos avanzan pero no encuentran nada que le interese. Seguro quieres saber quién debería llegar Shin ¿Por qué no preguntas?

Información de la aventura 2/10



RE: Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Hasegawa Shin - 10-05-2026

No era una cuestión de ego, ni mucho menos orgullo masculino, alguien como Shin jamás caería en ofrecer todo su valor personal a algo tan sencillo y vacío como la seducción, además no sería la primera vez que una mujer lo rechaza, la vida es así, cada cuestión sigue su curso natural y su mente habitualmente flota entre otras prioridades. Mientras la fuerza no fuese un hecho discutible en su persona, el resto estaba bien, no obstante... había algo que sí fue de peso en toda esa situación, y no tardaría en hacerlo notar considerando que, una de las pocas cosas que creía ventajosas de cara a Samantha había desaparecido.

—¡Aaaaah! Maldita sea, ¡habérmelo dicho antes, Sammy! —niega con la cabeza, colocando ambas palmas en la mesa, junto a su frente apoyada en la misma, en un gesto totalmente derrotado. —No me habría esforzado tanto de ser así... —tras un largo suspiro, donde reconoce que genuinamente le estaba echando ganas, se coloca recto otra vez y alza el dedo a la altura de su mentón, inclinándose hacia su derecha. Una bombilla de luz se enciende sobre su cabeza, y el hombre de vibras sofisticadas y galantes pasó a convertirse en un auténtico payaso caricaturesco.

—Aunque fallé en el detalle más importante, vine a un encuentro contigo sin regalo... ¡oh, mea culpa! —niega al final con la cabeza, antes de retomar su compostura profesional y volver a hacer contacto visual, aunque el acceso a sus ojos cerúleos sería cortado de cuajo, pues del interior del uniforme revela unas gafas de sol que no tarda en colocarse, como si supiera que uno de sus mayores atractivos son esas iris de brillo casi etéreo.

Pasó a centrarse en la poca información importante que estuviese dispuesto a ofrecerle, y con eso bajo consideración asintió varias veces, volviéndose más silencioso y efectivo en el alcance que tuviese disponible socialmente de cara hacia ella. Al menos fue así hasta que llegó la despedida, momento en donde mientras la mujer se retiraba, Shin se reacomodó las gafas, bajándolas para permitir un último vistazo a sus ojos durante ese encuentro, y decirle algo... bastante importante.

—Espero que después de esto, sigas siendo sólo una artista, Sammy. —las palabras del albino no pasan desapercibidas, entendiendo que necesitaba toda la información posible respecto a los clanes, de esa manera podría proteger a los suyos y a sí mismo con métodos más efectivos que sólo entrar en combate. Por ello aceptaba ese trabajo, le daba igual proteger o no a una cómplice de juegos retorcidos como el efectuado por Minato —Porque no habrá una próxima vez amistosa después de mañana. —con todo dicho, se ajustó las gafas, cerrando el telón de sus ojos, con las ideas más claras que nunca.



La noche era fría, no tanto como una invernal ni mucho menos cerca de climas extremos que le hicieran optar por abrigos mayores a lo que decidió ponerse para la ocasión, sin embargo, el estilo tan tradicional y formal que lo acompañó desde su crianza se hizo presente en las pintas del marine. Estando fuera de servicio, asistió al festival, con el particular detalle de llevar el uniforme protocolar bajo las telas finas que le daban una apariencia distinta a la habitual, conformado por un kimono gris azulado, haori negro oversized y un cuello alto que le daban vibras elegantes, casi fantasmal, detalle curioso considerando el encuentro que le esperaba.

Aunque primero debía ver a Samantha, y esta vez... fue más puntual de lo que la mujer habría esperado.

Lucía tan asombrosa como siempre, eso no se lo podía negar y es natural en una artista, pero esta vez Hasegawa cambia la perspectiva, su mirada expresa la concentración que mantiene, aunque a vista externa se difumina con su sonrisa magnética, transmitiendo al resto de sus gestos un manto de superioridad y ego que convergen en la vibra de élite que siempre reposa sobre su presencia. —No hagas ninguna locura, espero cero complicaciones. —se colocó de perfil, ignorando a consciencia los besos que le dedicó y el resto de su show personal, pues al final el foco estaba en otras cuestiones, mucho más importantes que volver a un juego de seducción unilateral, o carisma envuelto en humor desproporcionado.

Shin decide ubicarse cerca del puesto del lado izquierdo, sobre la parte superior del mismo y a un metro, manteniéndose a siete del escenario en línea recta. Intenta no perder de vista a Samantha mientras pasa desapercibido, como un civil más entre sus ropas tradicionales repletas de elegancia, aunque lo primero que saltaría a la vista de sus viejos familiares, es que no porta el símbolo del clan Hasegawa, ni de los Hiroshi, algo obligatorio para quienes simbolizan la unión de ambas familias.

Y obvio, su queridísimo primo Issei lo sabría en caso de observarlo con detenimiento, aunque a primera vista parecía más sorprendido por verlo ahí que por cualquier otro motivo. Shin, por su parte, sólo giró levemente el rostro hacia él, ofreciendo una sonrisa confiada. No era alegría por verlo, ni símbolos claros de que lo extrañó, para el radiante miembro de la marine lo único que importaba y podía llegar a generarle algo, es que si está ahí, las altas esferas de ambos clanes están implicadas en algo de lo que sucederá.

—¡Yō, SeiSei! —el apodo con el que siempre lo llamaba, elevando la diestra a modo de saludo, y recibiendo a los pocos segundos con el mismo gesto casi desinteresado el comentario de que andaba vagueando. Pregunta sobre el cruce del mar, y comenta que esperaba a alguien, es en ese momento que Shin vuelve a observar hacia adelante, donde estaba el escenario, centrando toda su atención en ese punto a medida que iba a responder las cuestiones del otro Hasegawa.

—Nunca necesité que me cuiden, SeiSei. Menos cuando quienes tienen esa responsabilidad son más débiles que yo. —su sonrisa no cambia, el comentario fractura el ambiente con un ego formidable, pero el tono en que lo dice es semejante a decir lo que desayunó esa mañana. Un hecho tan obvio que pasa a ser mundano. —Así que ya te imaginarás mi paso por el cruce. —una mentira, no por incapacidad, sino que si se paraba a explicar lo que realmente pasó la atención se desviaría, y Shin necesitaba compactar información.

Lo haría de manera extremadamente directa, recordando las palabras de Samantha.

—¿A quién esperabas? —le mira de reojo durante breves segundos. La noche que los rodeaba era preciosa, luces tenues adornando el festival, todos listos para gozar arte en vivo y claro, lo que sea que ofreciesen los puestos alrededor del espacio designado para la velada. Como si fuese un capítulo dramático y trágico en cualquier novela ligera, de esas que pretenden dar un giro de ciento ochenta grados mediante las palabras impresas.

—No me digas que vinieron a matar a alguien, y no me avisaron para apuntarme a la misión. —de nuevo, usa un tono extremadamente casual para las palabras que empleó. —Es una broma, por si no te diste cuenta. —y al mirarle, le saca la lengua, intentando testear sus reacciones.

La eterna sombra del clan Hasegawa junto al niño prodigio. La suma de factores le olía a peligro.

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RE: Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Gwendolyn - 11-05-2026

No le gusta tu apodo, gruñe bajo y aprieta los dientes ante tal forma de llamarlo. Issei no es tan difícil como para que le digas de esa forma ¿No? Bufa, lleva sus manos a los bolsillos, mientras se acomoda los lentes de sol en la noche. No es un payaso con un disfraz, seguro si lo haz visto por las mañana, puedes notar que suele traer ojeras y por eso las esconde detrás de un vidrio oscuro. No tiene nada que ver contigo, pero tal vez a futuro podría servirle.

—No es como que yo quiera hacerlo. Pero es obligación, no elección — y eso lo sabes, no es que seas débil, es que en este caso, los débiles se pueden descartar y tu deberías quedar. Un orgullo invencible, que se forja por la sangre de otros ¡Una farsa! Pero que no necesita en realidad sacrificio si tu te haces realmente fuerte  — Me lo imagino, pero te veo en una pieza — niega con la cabeza y hace un ademán de buscar algo en su bolsillo. Aunque viendo lo que lo rodea, parece retractarse de esa idea de manera inmediata.

Tu explicación muy específica lo hace levantar una ceja — De qué hablas, si viniera a hacer de hitman no vendría vestido así — muestra su ropa normal, de un civil corriente — Ah, era broma, sí. — pero por como lo has dicho algo de curiosidad le has causado. Te mira de arriba a abajo y arruga el rostro — Espero a mi tío.

—Yamato Hasegawa —
Huh, suena parecido a alguien.

—Mi tío. Vivía aquí antes de bajar a los Blues. Me dijo hace meses que nos veríamos acá para su cumpleaños — se mueve, rodeándote, para alejarse del puesto y entonces te mira — Tiene el pelo negro y los ojos del mismo color. Seguro si te lo encuentras lo reconocerías, a veces iba a la finca. Aunque no se llevaban con tu padre — finalmente saca un cigarrillo y se lo lleva a sus labios — Es mi tío favorito, me enseñó a usar mi espada luego de que mi papá me dijera que no servía para esto.

Hace un gesto y toca la saya de su arma. Por lo importante que es aprender el arte de la pelea en tu clan, puedes suponer que ha sido una persona a tener en consideración en la vida de Issei — ¿Y tú qué haces aquí? Mucho preguntas, poco cuentas — una calada al cigarrillo. Tiene la mirada finalmente puesta en ti — No creo que seas tan tonto como para pensar que te intentan matar — su mirada se eleva y sale el humo de sus labios — Y si fuese así, no tengo idea. No he hablado con nadie hace meses.

Han pasado unos minutos desde que te encontraste con Samantha, 30 para ser exactos ¡Cómo vuela el tiempo cuando te diviertes! O cuando esperas que todo termine mal, también ahí, haha.

—Si tienes que hacer algo puedes irte, yo seguiré esperando — vuelve a llevarse el cigarrillo a los labios.

A alguien no aparecerá. Un niño que esperará a un padre cariñoso que nunca volvió, porque aunque tiene uno al que debe llamar padre, jamás actuó como uno.

Seguro sabes lo que se siente ¿No?

Dime Shin, le dices la verdad o le mientes.

Información de la aventura 3/10



RE: Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Hasegawa Shin - 11-05-2026

Obligaciones frente a elecciones, ¡que bendición! El joven Issei le habla sobre lo que a leguas sabe del juego político en los clanes, una cuestión tan predeterminada que planifica la vida de esas familias antes de que los nuevos miembros nazcan, y eso a Shin no podría darle más asco. Por esa razón siempre escapó a su destino como líder de ambas ramas familiares, abandonando incluso el arte de la espada que por tanto tiempo intentaron inculcarle.

—Pues diles cuando los veas que la próxima vez que intenten enviar a alguien a protegerme, lo devolveré noqueado y sin armas. —con la vista al frente, centrado en la siempre excéntrica Samantha en un vestuario increíblemente llamativo, afirma lo evidente, no sin antes suavizar la amenaza a su pariente con una leve sonrisa de soslayo —A ti te perdonaré por hoy, SeiSei. —por supuesto que notó lo mucho que le molestaba el apodo, pero siendo sincero, no podría importarle menos, siempre estableció la jerarquía social hacia el resto desde ese tipo de detalles.

De hecho, su incomodidad con ello reforzaba el que siga haciéndolo.

Pero finalmente habló un poco sobre la persona a la cual esperaba, y sin saber exactamente el motivo de la paranoia, el nombre se le hizo familiar, cuanto menos. Abandonó cualquier juego y escuchó atentamente la información, entendiendo los peligros vinculados a la sola idea de que ese hombre haya sobrevivido a la explosión, ¿tenía algún tipo de sentido? Pronto lo averiguaría, al menos si los planetas se alineaban a su favor.

—Esperaré contigo. —afirmó —Estoy enamorado de esa mujer. Quiero verla brillar. —con el mentón señaló a Samantha, la había convertido en su coartada —Y mañana toca seguir trabajando, a nuevos cargos, nuevas responsabilidades. —soltó un suspiro, fijando los ojos cerúleos en la figura de quien le ofreció ese trabajo en primer lugar.

La tensión, de todas formas, podía atraparse con un alfiler.

—Así que Yamato, ¿eh? —cuestionó, simulando hacer memoria —¿De casualidad sabes si su hijo fue asesinado? Creo que me suena. —mucha muerte alrededor de las palabras de Shin, pero en los negocios vinculados a los clanes, ese tipo de conspiraciones no eran de extrañar, habían personas tradicionalistas que todavía no aceptaban la unión de los Hiroshi y los Hasegawa. —Ah, sobre lo otro, no estoy preocupado. Pocas personas podrían intimidarme en caso de querer matarme. —su posición como líder de la División Setentaicinco era conocido gracias al periódico, y su ascenso en la marine también daba a entender el poder con el cual cargaba.

Curok le enseñó que hay monstruos desconocidos en el mundo y no debía confiarse.

Pero eso no le quitaba ni un poco de seguridad en sí mismo.

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RE: Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Gwendolyn - 11-05-2026

Que hables de Samantha y que estás enamorado de ella arruga el rostro de Issei como si hubiese chupado un limón. Ha probado una vez más ese sabor ácido de ser el último en la lista de su amada, mientras el primero busca a cualquier mujer en el mar. El puño de Issei se aprieta, pero suspira, soltando el humo que sale de sus pulmones.

—Deberías quedarte con ella si tanto te gusta ¿Por qué no te casas con ella? — lo intenta, esconder el resentimiento, pero se arrastra en sus palabras, incluso por eso mismo al inicio salen roncas — Responsabilidades, claro.

Pero la más importante para todo el mundo que carga con tu apellido no la quieres llevar ¡Aunque no deberías! Porque la justicia al parecer pesa más que cualquier tipo de sangre, no importa lo espesa que esté.

Tu pregunta lo hace morder el cigarrillo, porque no has tenido tacto. Hablas de la situación como si hubiese sacado a pasear al perro y no una enorme tragedia que arruinó la vida de alguien más ¡Alguien querido para tu primo! — ¿Qué te importa, harás algo al respecto? — escupe el cilindo y lo pisa. No hay necesidad de un insulto, simplemente te mira de reojo y hace un ademán de avanzar —Imbécil.

La cortesía se ha acabado ¡Lástima! Pero por su reacción podrías jurar que es un sí implícito. Has descubierto el nombre oficial de tu desaparecido amigo, que te ha dejado algo a ti, no a Issei, sino a ti.

¿Qué será? ¿Justo aquí, en donde se suponía que vivió en algún momento? Muchas coincidencias, porque el destino se ha tejido lentamente y ahora estás atrapado en el mismo.

El silencio incómodo que queda no hace más que incrementar, mientras el muchacho de cabello blanco y ojos ámbar se acerca a un puesto a comprar algo. Es una máscara, de esas típicas, que trae la mayoría de la gente — Como no necesitas ayuda, me voy. Adiós.

Da un paso adelante y entonces ocurre. Es la sorpresa del mundo. Las luces electricas que están en el sitio se apagan, dejándote a ti y a todo el mundo a merced de todas esas lámparas de papel que tienen una pequeña llama en su interior.

Observas como el espectáculo aun no debería iniciar y que el pánico comienza a llenar a la gente. Pero algo ocurre, se prende una luz en el escenario, una única que ilumina a Samantha. Se presenta como la estrella que es, mientras te echa una mirada especial, es como si te indicara que hagas tu trabajo.

—¡Escúchenme bien, gente de Matsuri! Este será un espectáculo que no podrán olvidar.

Hay gritos a la lejanía, como si algo ocurriese en el puesto en el lado del río que estás, pero lejos de ti ¿Es que no podría ser más cerca el problema?

—Que extraño todo — es Issei el que habla, porque aun no se da cuenta lo que ocurre. Por lo oscuro que está, incluso se baja los lentes de sol para observar — Creo que veo algo en el techo de allá arriba ¿Lo ves tu? O será mi imaginación…

Si él lo pudo ver, seguro tu también con tus reflejos.

Aunque no puedes oír bien, porque la música que sale de los labios de Samantha sigue. No se va a callar, incluso si tiene que llamar la atención de todo el mundo, incluyendo los que la vienen a buscar.

Información de la aventura 4/10



RE: Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Hasegawa Shin - 11-05-2026

Huele el resentimiento cuando aparece, no es difícil darse cuenta de las cosas al conocer de quién vienen, y su querido primo Issei tampoco esconde muy bien lo que le pasa por la cabeza. Lo que no esperaba, ni conocía, es el motivo detrás de esas emociones, al menos no antes de preguntar por una supuesta muerte, de otro supuesto hijo.

—¿Casarme? Por favor, SeiSei... —remarca, manteniendo una sonrisa molesta, especialmente para alguien que pierde la paciencia con facilidad según los tópicos. —Ichiro me dijo que hay otra mujer esperando por mí. Pero dudo que pueda dejarla a ella de lado. —con sus ojos fijos en Samantha le entrega esa información, aunque supuso que la conocía considerando "las responsabilidades" mencionadas. Lo cierto es que el ego, la rebeldía natural y su reputación en algunos lugares como todo un donjuán alimentan el uso de ese tipo de frases.

Aunque se preguntaba qué tipo de mujer sería Sakura Hiroshi.

La charla siguió, y cuando escuchó que iba a contestar sobre el hijo muerto de Minato, se giró a su pariente, entendiendo por el grado de molestia e indignación que la respuesta era positiva. No necesitó decirle nada, lo dejó solo en su molestia, observando hacia el escenario con una concentración absoluta, entendiendo entonces que efectivamente sobrevivió, y que con su presencia asechando por ahí tenía asuntos personales que cerrar antes de cualquier otra cuestión.

Asintió al instante en que decidió irse, omitiendo el insulto pues no necesitaba imponerse, ya tenía lo que necesitaba, y fue justo en ese preciso segundo que todo se apagó, alarmando al marine casi de inmediato. Odiaba tener esos lapsos donde el control escapaba a su poder y estuvo a punto de activar su fruta del diablo para iluminar el entorno y acercarse al escenario nuevamente, pero todo volvió a la normalidad, con un aire más festivo, y ver a Samantha tomando el control de la atención, incluso regalándole una mirada con bastante intención, lo mantuvo en su estado de alerta, vigilando puntos desde donde pudiesen emerger problemas.

Entonces los vio, en los tejados a unos cuantos metros de distancia. La música había empezado, pero antes de notarlo, Issei comenzaría a hablar solo, pues en el transcurso de sus palabras Hasegawa dejó de estar ahí.

—¡Si no han venido a divertirse, mejor vuelvan a casa!

Los destellos de luz parecían seguir el compás de la voz de Samantha.

—¡O mejor yo los ayudo!

Avanzó un metro en diagonal hacia los enemigos, contando a cinco en el proceso, luego otros doce para tenerlos a tiro, y tan pronto como obtuvo rango desató una ola de luz que creció con la altura suficiente como para sobrepasar la altura a la que ellos estaban y caer sobre sus cuerpos en una extensión bastante amplia, llegando hasta los que estaban más lejos. A ojos de todos los presentes, la enorme pared dorada se convirtió en un destello que jamás olvidarían, Shin llamaba mucho más la atención que la propia Samantha, robándole el show.

Arrasó con los cinco al mismo tiempo, de un solo movimiento, haciendo emerger desde su brazo izquierdo esa enorme cantidad de luz, un daño elemental que sirvió para dejarlos a todos noqueados en el suelo mientras se daba la vuelta y observaba si aparecían más desde algún sitio. No podía seguir con ese ritmo, o se cansaría extremadamente rápido, pero si la cosa no mejoraba era su responsabilidad darle caza a los posibles aliados de Minato.

En ese momento, Shin prácticamente se arrancó la ropa de civil, exhibiendo su uniforme marine con lujo de detalle, una clara muestra de intenciones.

Let there be light



RE: Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Gwendolyn - 11-05-2026

¿Eres el juego de luces del espectáculo de ella o Samantha es tu banda sonora? Es difícil de decidir, seguramente lo sabes. La adrenalina del momento debe estar bombeando en ambos y ninguno se detuvo. No hay muro que los detenga o abismo que los asuste.

Tus advertencias no lo hacen dar un paso atrás, pero sí logras detenerlos a todos de un movimiento. La mayoría queda cegado por el haz de luz que aparece, aunque hay algunos que logran salvarse ¡Como tu! Seguro no te afecta igual que a los otros o puedes cubrirte a tiempo. Aun así al abrir los ojos lo ves, no son cinco. No son dos techos, es más.

Están rodeados por todos lados. Incluso si no tienes ojos en la espalda, puedes suponer que no son esos cinco. No son diez, veinte tampoco. Más de lo que contemplaron ustedes dos ¡Y como son tantos puedes suponer que muchos ni son de tu clan! Vienen por una cuantiosa paga de alguien más, porque la justicia siempre paga ¿O no era así el dicho?

—Shin ¡¿Qué estás haciendo?!  — es el grito de tu primo. Ha visto todo gracias a sus lentes. Te grita desde la calle como un loco, mientras aun sostiene lo que ha comprado en el puesto. No sabe lo que pasa, no sabe si tiene que preocuparse, lo que sí entiende es que se relaciona contigo y comienza a sospechar que es por lo que le dijiste, que vendrían a matar a alguien. — Si necesitas ayuda… — se muerde la lengua, porque no quiere ofrecer la ayuda, pero se le ha salido por la situación, pero también porque está entrenado para dar su vida por ti, después de todo él siempre valdrá menos.

Es una sombra que va a desaparecer cuando brilles lo suficientemente fuerte.

La canción no se detiene y puedes sentir que habla de ti. Es de un héroe que podrá acabar con el mal, aun así la canción se ve truncada por unos segundos. Nada le ha pasado a Samantha aun, pero se ha tenido que tirar al río, a una de las barcas que están ancladas a un puerto pequeño. Cae con gracia, mientras al menos cinco personas la siguen.

Todo esto parece parte del espectáculo. La gente no se ha alarmado, porque se ve coreografiado. Pero la cantidad de enemigos no estaba dentro de tu libreto ¿Serás capaz de lograrlo?

Me temo que no.

¡Pero tienes tu llamada secreta!

Ring ring.

¿Quién será? Tira un dado y si aciertas lo descubrirás. Aunque si fallas... seguro no quieres saberlo.


Información de la aventura 5/10



RE: Every man is guilty of all the good he did not do - P. Absoluto T4 - Hasegawa Shin - 12-05-2026

La luz se desata, sintiendo el efecto por semejante derroche energético en un segundo, como si fuese instantáneo. Al estar en su forma elemental etérea no iba a sentirlo, pero cuando desactivase la fruta y su intangibilidad, la temperatura corporal interna ascendería, símbolo del esfuerzo abrupto que estaba empleando. No recordaba gastos semejantes ni enfrentando a Curok Odail, señal de que su poder había ascendido, sí, pero también, el cansancio de efecto inmediato que un mal uso del poder podía causar.

Y es que si no comenzaba a administrar mejor aquel asunto, iba a terminar siendo inútil al finalizar la noche, justo como cuando fue derrotado en Kutsukku. No se lo podía permitir.

Menos cuando sus iris cerúleas, espléndidas en su brillo, observaron a muchos más enemigos acercarse a la zona. La seguridad de todos empezó a estar en peligro, y él, como marine, debía encargarse de priorizar el orden en aquel espacio público. Reconocía que estando solo, y sin haber alcanzado a desarrollar muchos más recursos todo se hacía cuesta arriba, pero no por ello iba a quedarse quieto.

La voz de Issei resuena, lo observa a la distancia pero no tiene el tiempo suficiente para centrarse en él, reconoce a más de los enemigos comenzando a rodear a Samantha, y aunque no era santa de su devoción no pretendía dejarla morir, y ya no era sólo porque ella le pidió ese trabajo. Su código personal no se lo permitía.

—¡Issei! ¡Protege a los civiles! —gritó con todas sus fuerzas, usando el nombre correcto de su primo. El prodigio de los Hasegawa se había puesto en serio.

Retrocedió la misma trayectoria que había trazado segundos atrás, y con una movilidad y rapidez que rozaban lo absurdo, en menos de un parpadeo el albino se colocó en una posición que favorecía la aplicación de cualquiera de sus técnicas, pues en ese movimiento recorrió doce metros hasta posicionarse a siete del epicentro de las cinco misteriosas figuras que buscaban a la pelirrosa, y a ocho del más alejado. Ese mismo sería su objetivo.

Completamente transformado en logia extendió uno de sus brazos y con una sonrisa se hizo escuchar —¡No está interesada en hombres! ¡Eviten la insistencia, los hace ver desesperados! —la exclamación es acelerada, al mismo tiempo en que una esfera de dos metros se manifiesta en su diestra, avanzando con fuerza contra el suelo detrás del más alejado de los sujetos, y utilizando esa plataforma como punto de impacto, explotando así en un radio de cinco metros. Ninguno de los presentes podría seguir esa técnica, pero lo que era seguro, es que calculó a la perfección para dejar fuera de ese rango a Samantha, generando un fogonazo de luz dorada a sus espaldas mientras seguía cantando.

¿El problema? No se encargó de los sujetos que estaban en uno de los puestos, más alejado. Esperaba que si Issei pretendía ayudar, tuviese en cuenta los flancos que no estaba cubriendo. Esto le hizo entender que todavía le faltaba bastante para valerse por sí mismo a un nivel totalitario, necesitaba seguir entrenando.

Let there be light