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[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte IV) - El Dirigente - 22-07-2026 Los participantes provienen de este tema.
Aquí se desarrollará la "Prueba de Certeza" Todos los participantes, por favor, postead a continuación vuestra aportación a la prueba. Recordad usar el comando [ personaje=3941 ], sin espacios RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte IV) - Kiyoshi Maeda - 22-07-2026 [personajeinvalido=3941] Anteriormente, Kiyoshi observó a dos participantes, siendo estos Juan Sebastián y Kael. Le sorprendió más el primero al poseer una fruta del diablo tipo Zoan, o, como él los conoce, “ser un animal como Eros”. Continuando con la prueba, aparece un tipo cuya fama conoce, pues le han hablado de él en el pasado. — Así que ese es el tipo al que le temía Uker. Realmente su apariencia es intimidante. — En aquel momento, por ignorancia, le quitó importancia a las palabras del cocinero. Sin embargo, en este momento, donde la autoconfianza lucha por mantenerse presente y no desaparecer, sí le da validez a tal temor. Normalmente, no le temería a nadie en términos de fuerza física por tener a Eros de su lado, pero viendo el resultado que tuvo en su prueba, la certeza que poseía anteriormente se ha resquebrajado como si un espejo se trizase tras un golpe. Entre Sigurd e Ynal, Bai llama su atención. Desvía el rostro hacia ella, quedando impactado al notar que está recibiendo respuesta. Si bien el diálogo no es claro como con otras personas, logra captar la idea que ella le transmite. Confiar en Kibai, eso es lo que debe hacer. Ambos. Si bien apenas será la tercera prueba, esto aún no ha terminado. Deben seguir hacia adelante por aquellos que ya no están: Yuuki, y, aunque no sea de su grupo, más sí de su tripulación, Uker. El intercambio de ideas no culmina ahí, pues dejando de lado la referencia a su arma, es el pulgar en alto lo que le levanta su ánimo. Sus ojos, normalmente inexpresivos o casi que hasta molestos, se abren más de lo normal, expresando sorpresa. La mano diestra comienza a picarle, deseando responder el gesto, siendo uno no muy normal en él. Aparta dicha extremidad del rifle y la observa, siendo en este momento distraído por un grupo que viene de la zona de pruebas. Raudo y veloz, se gira para encontrarse con el muchacho de traje, aquel que con mucho valor resiste el chorro de aire que busca empujarlo. Él, tal como Kiyoshi, luce como un tipo normal. Eso no parece impedirle dar todo de sí. El grito que soltó hizo que la piel se le ponga de gallina. Kiyoshi no quiere ser menos.
Ost de ambientación
Vuelve a mirar su rifle, el cual aprieta con ambas manos, confiando en él, confiando en sí mismo. Ahora sí, el pulgar diestro se alza hacia Bai, respondiendo el gesto, e incluso enseña una muy leve sonrisa, siendo este prácticamente un milagro. ¿Cuándo habrá sido la última vez que se le vio sonreír? Ni este humilde narrador lo recuerda, pues parece que, al menos sin la mascarilla que lo oculta, nunca lo ha escrito. Tras este momento milagroso, sus ojos vuelven a plasmarse en la prueba, observando ahora a Barald, el tipo que conoció antes en la ruta hacia Shandora, aquel que, confiado, declaró que venía a ganar estos juegos. En ese momento, Kiyoshi lo consideró bobo, pues confiaba mucho en la fuerza de su equipo. Eso se destruyó tal la primera prueba, pero gracias a Kevin, cuyo nombre desconoce, el propio Barald, y Bai, comienza a volver en sí. “Vas a sorprendernos a todos”. Y por supuesto, no olvida a Yuuki, quien sembró la semilla que dio paso a una plata cuyo tronco es cada vez más fuerte. — Mira que hacerme dudar, tontos. — Refiriéndose a Uker y Eros. — En esta isla, por mucho que cueste, debemos mostrar que no somos piratas que han llegado hasta aquí por suerte. — Sobre todo él, considerado por sí mismo el eslabón débil de la tripulación. Tal como le dijo a Eros, quería competir contra él. No solo él, contra todos estos monstruos tan atemorizantes que hay en el evento. El siguiente en presentarse llama su atención por el atletismo que enseña con saltos y patadas. Kiyoshi ni naciendo de nuevo podría hacer algo como eso. Sus palabras también son difíciles de ignorar, pues en ella siente una confianza y un deseo de dar todo de sí, aún enfrentándose a la adversidad. Y no solo él, seguro que todos enfrentan el mismo obstáculo en su camino. Zhang, el hombre que viene después, enseña clase y fortaleza al unísono, hecho que agrada a nuestro tonto protagonista. Finalmente, llega el turno de Kibai. El grupo 7, el de ellos con Bai y Yuuki, está necesitado de puntos, por lo que necesitan que el marine consiga una buena posición como sea. Lo ve ahí, de pie, dando todo de sí, con una voluntad inquebrantable como se supone deben tener todos los de que representan su organización. Si bien hoy Kiyoshi se encuentra en la vereda encontraría, hubo un pasado en que los respetó. Ante el regreso del Mink, mientras el último participante se encuentra haciendo la prueba, responde a su actual compañero. — Solo queda tener confianza. — Desafortunadamente, el Dirigente empieza a nombrar uno a uno los puntajes de todos, destacando al primero, que superó al Emperador. Kiyoshi, ante tal información, solo traga saliva. En conclusión: Kibai queda eliminado. — Mierda… Yuuki, Kibai… — Su grupo está contra las cuerdas. Solo queda el último bastión. — Dilo, ¿qué será la última prueba? ¿Seré otro eliminado o podré enfrentar de cara el destino? — Al escuchar, internamente celebra. “Vas a sorprendernos a todos”. Claro que sí, se sabe desde que el animador lo nombra entre los participantes restantes. Resulta que no solo Kibai, Mahou también está aquí. ¿Acaso Einar…? — Incluso yo puedo llevarme bien a veces con el tonto destino. — Hizo bien esperando hasta el final, pues su habilidad será puesta a prueba como corresponde. Comienza a abandonar el cubículo, no sin antes dar un último pulgar arriba a Bai. En el camino a la plataforma el nervio vuelve a atacarlo, pues no disfruta de estar en medio de tanta gente. Muchos ojos mirándolo, demasiado ruido. Se ve obligado a utilizar técnicas de respiración que le permitan calmarse y que sus piernas no tiemblen. Eso sí, antes de llegar a la zona de la prueba, pasa cerca del cubículo cuatro, dirigiendo una mirada a Eros. — Mírame. — Palabra que, aunque sea solo mental, seguramente, solo por el gesto, él entenderá. Ya vio con anterioridad que el Mink más limpio del mundo tampoco participó, por lo que también se presentará en esta prueba de la Certeza. — Lo siento, Varo Ganchin, pero ni siquiera tú serás capaz de vencerme. — Siempre ha tenido muy buena opinión por su compañero, sabiendo reconocer la fuerza y el potencial que hay detrás de esa cobardía que a veces demuestra. Sin embargo, es Kiyoshi el sentenciado para vencer sus mayores miedos. El motivo por el cual su padre le enseñó a disparar allá, remotamente en el Reino de Briss, fue para que pudiera defenderse aun cuando su cuerpo fue maldecido con una debilidad que se veía imposible de superarlo. Hoy, esa habilidad heredada es la que permitirá proteger el camino que, enseñado por Uker, motivado por Maki, y afianzado por Eros, decidió seguir. — ¿Por qué no puedo ser un monstruo yo también? — Frente a sus ojos, dos burbujas son creadas como si de lentillas se tratasen. Procede a situarse sobre la raya más cercana (de 250), la que está… Tras este tiempo, su rifle fue siempre sujetado por la mano derecha y apuntando hacia arriba, apoyando el cañón en el hombro del mismo lado. Ahora es que lo toma como corresponde. La culata sigue donde mismo, la mano izquierda sostiene el guardamano para soportar el peso y la diestra busca el gatillo, específicamente con el índice. — ¿Y quién dice que no lo soy? — Afila la mirada, buscando aquella sucia mosca que se mueve como si nada, tras haber abandonado su respectivo Den Den Mushi. — Después de todo, yo soy… Finalmente, Kiyoshi jala el gatillo. Desde el cañón, una bala perforante, rodeada como es habitual en su estilo por una partícula de jabón, sale disparada con suma potencia hacia el insecto. El poder es tal, que su cuerpo experimenta un efecto de retroceso de cinco metros, viéndose sus pies resbalados por el piso gracias a su habilidad de limpieza. La bala impacta de manera brutal la mosca y desde una distancia considerable. Después de todo, yo soy el tonto subcapitán de los Sepultura.
Dicho en voz alta, justo luego de que el impacto diera lugar y antes de que, espera, el público grite de emoción. El primer integrante de la última prueba ha demostrado su capacidad. Y, una vez más, mira en dirección a su capitán. Se lo dijo, yo sigo aquí. Aguarda unos segundos en los que el presentador revisa la marca y la distancia para luego dar el resultado; también desactiva sus burbujas. De ahí, se retira de la zona para darle espacio al resto de concursantes. Durante este lapso en que disparó a la vista de todos, el nerviosismo por la multitud y la presión autoimpuesta desapareció. Es más, hasta experimenta una emoción burbujeante dentro de su cuerpo. — Supongo que algo de atención no viene mal de vez en cuando. — Intenta pasar cerca de Varo mientras se aleja. — Es tu turno, tonto. Enséñales lo increíble que eres. Aún falta escuchar los resultados oficiales, pero paz es lo que ya experimenta el corazón de Kiyoshi. Pase lo que pase, él ha hecho lo suyo. “Vas a sorprendernos a todos”.
Lávense las manos
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte IV) - Bertram Gaufrid - 22-07-2026 [personajeinvalido=3941]
El arquero observa paciente como terminan las pruebas, intuyendo como será el final de la prueba basándose en lo que ve de los que van participando y en base a suposiciones sobre las capacidades de los participantes conforme van subiendo, basándose exclusivamente en su aspecto en el caso de que no conozca realmente sus capacidades, intuía que el marine cangrejo ganaría pues por su forma de presentarse seguramente tenía una zoan de tortuga, y por algún motivo que no puede explicar, en su mente esa fruta le daría una gran resistencia. Tras los primeros marines, quienes parecen tener una resistencia asombrosa, va uno de los piratas más sanguinarios del lugar, un hombre cuya fama le precede y que en otras circunstancias haría que todos los marines de la zona se unieran para detenerlo a como de lugar, demostrando que también tiene una gran resistencia, aunque por lo visto nadie se acerca siquiera a las capacidades del gyojin de momento. Tras el carnicero es el turno del hombre que va subiendo las capacidades de su equipo, quien no parece destacar demasiado en la resistencia al igual que el propio arquero o el espadachín del grupo que participa justo después, con la puntuación más baja hasta el momento. Tras él va el misterioso gyojin continuando con la prueba, manteniéndose dentro de la media y sin superar siquiera al tímido hombre de los ánimos, una característica cuanto menos curiosa para alguien que anima a otros. Finalmente aparecen los tres siguientes concursantes, siendo el primero un mink burro que genera unas alas de alguna manera trasla prueba antes de retirarse, siendo que en ese momento llega el turno de Kibai, quien compite como puede desvelando una estrategia ingeniosa que lamentablemente no le funcionó. Tras él es el turno de Dharma y ahí finaliza la prueba, siendo que el presentador vuelve a aparecer, anunciando el ganador con esa característica y alegre energía que lleva demostrando desde el inicio, demostrando que realmente le apasiona esa parte de su trabajo. El Dirigente empieza a anunciar los resultados a todo el público, animando el ambiente y haciendo el espectáculo aún más atractivo para los espectadores, lamentablemente el arquero pierde a un compañero de competición y a un compañero de división en la misma prueba, algo que le afecta bastante aunque mantiene su rostro calmado y su mente afilada mientras se encamina hacia el espadachín y le dice -Hiciste lo que pudiste sir, eso es algo que destaca pues hay mucha gente que ni siquiera lo intentaría, simplemente se daría por vencida.- Tras eso, se encamina hacia el cubículo de Kibai acercándose a su compañero y le da una palmada en la espalda mientras dice -Te esforzaste lo máximo que podías pero esta vez parece que la prueba no estaba hecha para ti sir. Ahora será mi turno, haré lo que pueda para dejar en alto el nombre de la división 60.- Bertram observa los presentes y ve su arma, además es el único de ese grupo al que no ha visto participar aún, por lo que el joven pelirrojo se acerca a él con calma y extiende la mano ofreciendo un apretón de manos sincero diciendo -Parece ser que nos enfrentaremos en esta prueba sir, te deseo suerte y que gane el mejor.- Mientras extiende la mano sus ojos se iluminan con fuerza directamente hacia el rostro del hombre haciendo que su vista se vea ligeramente oscurecida debido a un fuerte haz de luz repentino directo a sus ojos. Tras eso el joven camina por los cubículos, uno a uno acercándose a los participantes restantes a excepción de Masato, ya tuvo suficiente con perderse en el camino hacia la ciudad, los que no reconoce de ninguna de las otras pruebas, repitiendo las mismas palabras, los mismos gestos y la misma luz, una luz que a sus ojos les alumbra el camino para que no se pierdan y siempre puedan seguir su camino. El joven marine termina en el cubículo nueve, donde se encuentra con la joven que provocó un conflicto interno en el marine, por un lado es una pirata, un grupo que desagrada al marine por lo que unos piratas le hicieron en el pasado, pero por otro lado todo en ella le recuerda a Titta, pero hay algo más que el joven aún no logra entender detrás de ese mar de dudas, conflictos y sentimientos enfrentados, algo que nunca antes experimentó. Bertram mira a Maria y le dice en un susurro para que solo ella le escuche -Hiciste un expléndido trabajo en tu prueba sir, lamentablemente solo vi el resultado pues fuiste demasiado rápida para que mis ojos pudieran seguir tu belleza.- Tras eso el presentador anuncia lo que todos ya deben saber, los participantes restantes por participar, a la vez que anuncia la prueba de la certeza siendo claramente una que premia la buena precisión y la distancia a la que logran disparar los participantes, por lo que Bertram tras sus preparativos se baja las gafas hasta ponerlas sobre sus ojos y camina hacia la arena, siguiendo las indicaciones y parándose en el punto en el que ve claramente su objetivo, sacando dos flechas y lanzando una primera, seguido de una segunda flecha que impacta directamente en la primera a la vez que grita Elektrische Nadel Düstere Pfeil De esa forma la segunda flecha impacta con fuerza en la primera impulsándola con más fuerza hacia su objetivo, atravesando el objetivo con limpieza y un destello eléctrico de su flecha. Tras eso el joven alza el arco y grita -Los ojos de la marina nunca fallan sir.-
El Carcaj de información
Gastos
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte IV) - Miyori Hoshino - 22-07-2026 [personajeinvalido=3941] ![]() Frente al umbral hacia la plataforma de las Pruebas de Certeza, me permití por un momento contemplar el escenario, el ánimo alegre de la multitud, las personas reunidas en los cubículos y el Dirigente que por los momentos aguardaba por los últimos participantes que quedaban del juego. Había salido del cubículo en cuanto el Dirigente hizo el llamado, sin perder tiempo alguno y despidiendome de mis compañeros con tenue sonrisa. Desde ahí pude observar a las primeras dos personas diestras con armas a distancia, el primero era aquel joven de pelo azabache con mascarilla en la boca, el mismo que conocí en la zona mercantil de Shandora, bueno... que se me fue presentado más no logramos compartir diálogo alguno, sin embargo en este momento debo admitir que sus habilidades con el rifle me han dejado muy sorprendida, como también me llamó la atención ver... ¿burbujas?, y posterior a ello observé a la distancia, la participación de un soldado de la Marine que hizo uso de su arco para llevar a cabo la prueba, al igual que Kiyoshiro, me parece un rival digno. Al joven del arco lo había visto antes cuando se acercó al cubículo a presentar saludos de los cuales correspondí desde la distancia con sonrisa amable, y antes de que pudiese hablarle, en reacción a una luz ladeé mi cabeza y mi cuerpo hacia otro punto de la habitación para no ser cegada, sin comprender que estaba pasando y ni mucho menos sus intenciones pero cuando regresé mi mirada al chico, ya no estaba. Suspiré con cierto nerviosismo contenido, llevando incluso una mano hasta mi pecho en un intento por tranquilizar la inquietud que comenzaba a crecer dentro de mí. Era mi momento de entrar y demostrar mi habilidad en la arquería. Recuerdos dolorosos me obligaron a afianzar el agarre sobre la madera blanca de mi arco… Los ecos de aquellas palabras de ánimo me dieron la voluntad necesaria para continuar por esta senda, las palabras dulces de mi familia en Baquella. La explicación del Dirigente era clara, debíamos esperar a que aquel Den Den Mushi Mushi, con cierta forma de rana, eructase algunas moscas a las cuales tendríamos que disparar, ciertamente no me agradaba la idea de disparar a seres vivos sin una causa que realmente lo ameritara pero supongo que tendría que ignorar mis principios y llevar a cabo la prueba. Caminé hasta donde se encontraban las marcas blancas realizadas con tiza, tratando de encontrar el eje perfecto desde el cual posicionarme para obtener una mejor perspectiva para mi puntería, la segunda línea me brindaba aquella seguridad. — Muy bien… creo que aquí será. Alcé ambos brazos hasta un poco más arriba de mi pecho, sosteniendo el arco y la flecha entre mis manos, frente a mí visualicé a la rana que en aquel momento parecía mareada ante las turbulencias provocadas por el anfitrión del evento, solo debía esperar a que se liberase la mosca. Mi diestra ya mantenía la cuerda del arco completamente tensada junto a la flecha. Aquella preparación me permitía mantener una postura firme para potenciar el daño del disparo y agudizar aún más mi puntería. No escuché más las voces ni a la multitud, sólo existía aquel silencio inmenso que aparece cuando la concentración logra opacar todo lo demás. En un respiro lento y medido, el momento se hizo presente… Disparé en cuanto observé cómo aquella boca comenzaba a moverse con gracia, liberando las moscas que habían gestado en su estómago como nacientes criaturas aladas. La flecha surcó el aire de forma lineal y su punta impactó cruelmente contra una de las moscas recién nacidas. Sonreí al Dirigente al mismo tiempo que inclinaba la cabeza en señal de respeto, indicando también que mi participación había terminado, posterior a eso retomé el camino junto a mis compañeros, esperando que de alguna manera mi participación hubiese sido de utilidad para ellos.
Amphitrite Toca la Canción
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte IV) - Varoganchin - 22-07-2026 [personajeinvalido=3941]
—No es necesario, Hyákinthos. Creo que solo se trata del mal del recuerdo—cambié mi mirada hacia Zhang —. Tienes razón. No debería seguir preocupado por fantasmas del pasado. Un buen explorador debería disfrutar de un hallazgo como este.
Sin embargo, no podía. Mi mente se había quedado en los recuerdos. Tan solo unos instantes, quizá minutos. El tiempo que fue desde que choqué mi puño con el impetuoso Mord hasta que Zhang volvió de su prueba. Lo que ocurría a mí alrededor parecía estar sucediendo a kilómetros de allí. Las voces eran solo ecos.
El dirigente anunció la siguiente prueba. Había llegado mi momento. Mi mano dió una pequeña sacudida. No era temor. Era la emoción que me generaba participar en un evento así. Hasta el momento, mis compañeros de equipo no habían tenido mucha suerte. Cualquier opción recaía sobre mi. Sin embargo, sabía que me enfrentaba al mejor tirador que había conocido.
Me dispuse a bajar de mi cubículo .No quería dejar que las dudas me a saltasen. Debía mostrarme decidido. Tenía un objetivo; pensaba demostrarle a todos mi valía. Además estaba aquella apuesta que lance a mis compañeros. Obtener mejor puntuación que Eros iba a estar complicado, y superar a Kiyoshi... Bueno, eso era algo más bien imposible. Sin embargo, debía dar lo mejor de mi, aunque eso supusiera realizar alguna artimaña. Sentí ajetreo en el cubículo adyacente. Un marine. Un escalofrío recorrió mi espalda. ¿Acaso vendría buscando a quién detener? Saltó a mí cubículo. Ceñi mi sombrero tirando del ala frontal. Pretendía ocultar mi rostro. Si me reconocía estaría en peligro.
—Eeeh esto... Sí, señor. Que gane el mejor —dije manteniendo mi mirada al suelo.
Sentí un destello.
—Ahh! ¿Qué fue eso? Este marine intentó atacarme! —me aparte de él de un salto—. Ya me dijo Uker que los marines son unos rastreros.
Observé temeroso la participación de los tiradores que bajaron antes que yo. A cada pocos segundos miraba a uno y otro lado, pues no sabía si lo de antes había sido un ataque real, un aviso para a otros marines o sí podría ser asaltado de nuevo. Al fin, llegó mi turno. Salté del cubículo. Me situé unos metros frente al cubículo número cinco. Sabía que era lo que tenía que hacer, pero era algo que me repugnaba. El solo hecho de pensar en enfermar a Kiyoshi era algo que me hacía sentir indispuesto. Un sabor amargo inundó mi boca. Dejé fluir los poderes de mi akuma no mi. Mi habilidad cubrió todo el área. Sin duda, aquello mermaría las capacidades de todos ellos, acercándome a mí a la victoria. Yo no podía mejorar mis capacidades de un momento para otro, pero aquello nos mantendría más cerca.
Me acerqué a la primera linea de tiza. No veía nada. Avancé un poco más. Aún nada. Sobrepasé la segunda linea., mi rifle en alto. A cada paso deseaba ver la mosca. A cada paso, rogaba por no superar la siguiente marca. A unos centímetros de la tercera linea, lo vi. El vuelo errático de un insecto. Tomé posición. La correa que sostenía el rifle parecía haberse vuelto mucho más pesada. Aún así, me llevé el rifle frente al pecho y me aseguré de que estuviera cargado. Amartillé mi arma. Agarré con firmeza la empuñadura y dejé recaer el cañón sobre el hombro. Aquella pose era algo que siempre había leído en algunas novelas, y que las veces que la había visto en la vida real, me había parecido que daban un aspecto de seguridad, como si todo lo que saliese por el cañón del arma fuese a acertar en su objetivo. Muchas veces me había visto amedrentado por actitudes así. Aquel día pretendía estar en el otro lado.
—¿Está listo, Dirigente?—dije intentando tapar el sonido que producía mi arma castañeteando en mi hombro, mi mano temblorosa—. Kiyoshi, vamos a por la victoria!
Avancé mi pie izquierdo. Lancé el cañón de mi rifle hacia el frente con un golpe de hombro. Tomé la guarda al vuelo, fuerte, con firmeza. Aquel era mi momento. Apreté el gatillo. La bala salió disparada. La mosca no voló más.
Antología
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte IV) - Tezca Norova - 22-07-2026 [personajeinvalido=3941] Había algo que noté en lo alto de mi trono improvisado y no era la molestia de compartir mis golems con un marine, al final del dia 1. Era de mi equipo por lo que debía aguantarlo y 2. ¿Cuándo un perro del gobierno vivirá esta experiencia otra vez? Estaba siendo compasivo; Además que este hombre uniformado resultaba menos molesto que el promedio, aunque anduviera casi desnudo, supongo que era verdad lo que decía aquel viejo: Un trabajo de mierda puede volverte loco. Lo que había notado en realidad era que mi destino estaba ligado a la siguiente prueba como si mi nombre estuviera grabado en la arena.
Si todos los demás habían hecho un trabajo decente, era hora de mostrarles como se hacía un trabajo extraordinario. Me levanté del golem, mirando al resto de mis compañeros de grupo. —Bueno, me toca, miren y aprendan ¿me entiendes? Que cobro y cobro caro… perro gubernamental, te dejo los golems un rato más, grandote: vigila al perro gubernamental. Cuando aparezca el pelinegro invítenlo a descansar, pero no crean que será mucho tiempo. — ¿Era un orgulloso padre dejando que sus hijos se diviertan un rato más? No, nunca tendría un hijo marine, lo desheredo.
Sin más, el show aclamaba por su hijo prodigo, bajando a aquel epítome de la competencia con los brazos abiertos, recibiendo al “aclamante” público con una sonrisa en el rostro. para escuchar al dirigente desde mi lugar correspondiente: Al reunirnos pude observar al resto de mis contrincantes: Un pelinegro, un pelirrojo y aquella chica que había estado con Hyakinthos hace apenas unas horas atrás. Antes las indicaciones del dirigente, tuve que tomar una de las armas prestadas que ofrecía, debía admitir que este tipo de… ¿calibre? ¿armamento? ¿objeto? Solo era conocido por culpa de Yuuki quien suele traer consigo unas parecidas, así que iba a copiarle.
Me puse ver el arma con calma, recordando aquellas pláticas mientras algo había llamado mi atención, escuché una voz, simplemente mirando de reojo a lo que parecía ser un marine, un marine… brillante. Di un paso al frente, regresando la mirada al arma, quien sabe que cosa rara planeaba y era mejor no averiguarlo. —Otro marine ¿Es que vino toda la armada? Ya van tres, como proliferan. — ¿Es que acaso todos los marines brillaban? ¿Era requisito para el trabajo? Que aterrador. Solo faltaba que el de mi equipo dijera que no era humano sino una bola disco disfrazada.
No esperé más, aunque ya fuera el exceso de sol o simplemente algo en el aire de esta ciudad, comencé a senterme debilitado, cansado, me acomodé el cabello intentando enfocarme en lo que era importante, apenas viera la oportunidad de participar iba a mirar el den den mushi que eructa con una sonrisa, intentando disfrazar mi malestar y alcé el arma solo para darme cuenta que estaba demasiado lejos y la vista pasaba a verse… un poco borrosa desde esta distancia, así que me fui acercando, acercando, un poco y poco más hasta llegar casi a la quinta marca, forzando la vista para lograr ver mejor.
Ahí fue cuando encontré la meta.
Empuñé la pista a diestra, asegurándome que la pistola estuviera cargada, adelanté el pie derecho inclinando ligeramente el torso a un costado para dejar que le brazo se acomode, metiendo la mano libre en el bolsillo de mi pantalón, mi cabello se mantenía a raya, sin molestar mi vista, acomodándose ante el brillante sol que resaltaba mi piel y belleza, era hermoso incluso sintiéndome ligeramente indispuesto. Esperé el eructo, la mosca y finalmente cuando salió, en un aleteo, en una milésima de tiempo. A mi mente solo vino el orgullo de Runin, Barald, Ryota y las enseñanzas a Yuuki que en ese momento lograban respaldar mi tiro.
![]() —¡Fuego! —
La bala salió disparada directamente a la mosca que había marcado como mi objetivo, logrando darle directamente. —Soy más de cuerpo a cuerpo, muchas gracias, pero todas las maestrías son mías ¿No soy perfecto? — Sonreí al dirigente para devolverle el arma, alejándome un par de pasos para cerrar con una gran reverencia al público antes de caminar de regreso por donde vine esperando los resultados, necesitaba agua y una cama.
Contrato confidencial: Tezca Norova
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte IV) - Masato Ami - 22-07-2026 [personajeinvalido=3941] Y después de la prueba de resistencia, tesoro, llegó la última de las cuatro, la prueba de Certeza, por descarte, esa era la que me correspondía a mí, era mi turno así que no hice más que respirar hondo y dar unos pasos hacia el frente mientras acomodaba con cuidado las maracas en mi cintura, justo al lado de la funda de mi revólver. La música podía esperar unos minutos, ahora tocaba hacer aquello para lo que también había entrenado desde que llegué al grand line, porque antes ni me atrevía a tocar un arma de fuego. Entonces escuché la explicación del dirigente. Según él, la prueba consistía en dispararle a unas moscas que salían del estómago de un Den Den Mushi autóctono de la isla, fruncí el ceño. —¿qué clase de bichos tienen ustedes aquí arriba Tesoro? —murmuré, mirando de reojo al enorme caracol. Cada vez estaba más convencido de que las Islas del Cielo no conocían el significado de la palabra normal, primero nubes que servían de transporte, después personas con alas negras que parecían nobles y ahora un caracol que expulsaba moscas para que alguien les disparara. Definitivamente el Grand Line era un lugar donde uno dejaba de sorprenderse o terminaba volviéndose loco. Aun así, apoyé una mano sobre la empuñadura de mi revólver y dejé escapar un largo suspiro. No era el más fuerte, tampoco el más rápido y tampoco podía confiar plenamente en mi puntería pues apenas comencé a practicar en ella hace menos de dos meses, si llegue a viajar tan lejos del reino de Briss es porque mis compañeros confiaron en mí, no porque en verdad sea fuerte, ni rápido, aun así temblaba un poco, pasó uno, después otro, luego pasaron dos mas y al final otro más, no miré a ninguno de ellos, no quise hacer contacto visual con nadie, sabía que cualquiera podía disparar mejor que yo. Caminé por varias líneas blancas hasta acomodarme donde intuí que seria el lugar perfecto para disparar, no era demasiado lejos, tampoco es como si mi vista fuera la de un anguila y por si fuera poco comencé a sentirme mal y ni siquiera pude transformarme en mi forma hibrida tesoro, de igual manera había que dar un show tesoro, así que continue mi avance haciendo resonar mis botas contra el suelo mientras abría lentamente mis alas en mi espalda, como si fuera el protagonista de estos juegos tesoro. Levanté el mentón con una sonrisa confiada, acomodé el revolver en mi mano y dejé que el publico viera exactamente a quien había que ver, ósea, obviamente a mi. Después de todo un artista nunca deja de dar un espectáculo, incluso cuando le toca apretar el gatillo. —Preferiría estar dando patadas o besándome con alguien en aquella esquina, peeeeero... ¡AQUÍ VOY! — Elevé el revólver con ambas manos y entrecerré uno de mis ojos, alineando la mira con la primera mosca que acababa de salir del Den Den Mushi. No disparé de inmediato. Esperé un instante, apenas un segundo, dejando que el insecto siguiera una trayectoria más predecible mientras regulaba la respiración tal y como había practicado durante aquellos últimos meses y entonces disparé, la bala salió disparada hacia la mosca dándole de lleno y una sonrisa no pudo evitar asomarse, ahora mismo era lo mejor que podía dar, pero seguro que mas adelante seguiré mejorando, este era el resultado de mi entrenamiento.
Mi estupido y sensual Off
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte IV) - Nyra Kuroshiro - 22-07-2026 [personajeinvalido=3941]
Una parte de mí se fijó en el rostro, habilidades y nombres de cada participante ante la prueba de aire, aunque otra divagaba entre todo y nada a la vez. Finalmente, la voz del dirigente pareció despertarme. Mis ojos se abrieron por la sorpresa. Ya sabía que seguramente Juan ganaría el primer puesto, ¡pero ¿también había pasado el record del emperador?! ¿También se habría asomado para verlo igual que a…? ¡No! ¡Presente, presente! ―¡Muchísimas felicidades, Juan! ¡Has estado impresionante! ―aplaudo, tratando de centrarme en ese momento para dejar de pensar. Pero, por supuesto, pronto habla nuevamente el presentador de las pruebas. Nerviosa, procuro sonreír y saludar a todo el público alzando ambas manos cuando dice mi nombre. Pronto llega el anuncio de la última prueba. ¿Certeza? ¿Serían acertijos o algo así? No, nada más lejos de aquello. Una mosca. Unas líneas. Pistolas. Una prueba de puntería. ¡¿Dónde están Choi y Dimitri cuando se los necesita?! A pesar de los tan efusivos ánimos de Juan, mi primer instinto es cubrirme el rostro con las manos. Me sigue doliendo el pecho, el nudo en la garganta se aprieta y, mientras me cubro los ojos para no ver nada, los vítores y clamores del público me hacen empezar a sentir nauseas. Shin ha quedado increíble. María también. Y yo ni siquiera seré capaz de dar un espectáculo mínimamente decente. A estas alturas, ni siquiera pediría no perder. Si tan solo pudiera no hacer el ridículo… ¿Acaso este día podría irme peor? Siendo que el viaje había comenzado con muertes, poco debe de quedarme para llegar al fondo… Quito las manos de mi rostro con una profunda inspiración, tratando de volver como puedo al presente mientras observo a Kiyoshi acercarse a la línea que tiene más cerca. Empieza a dolerme el estómago. Ni en sueños sería capaz de disparar desde tan lejos. De reojo, observo que Bertram se acerca al grupo 2 para desearles suerte. Entonces recuerdo lo obvio: siempre puede ser peor. Sin ser capaz de mirar a nadie al rostro, simplemente me aseguro de saludarlo rápidamente con una sonrisa malamente fingida cuando llega frente a mí. ―Gracias, suerte a ti también… Espero no parecer demasiado maleducada, pero ahora mismo no podría soportar sostener la mirada de absolutamente nadie, y… Una luz que se refleja en todo el suelo capta mi atención. ¿Un akuma…? Ha intentado usar algo contra mí…? Cuando se marcha, simplemente contengo un suspiro. ¿Para qué, si igualmente es imposible que gane? ¿No ha visto mis bos a la espalda y mi espada al cinto? ―Chicos, siento mucho que por mi culpa no vayáis a conseguir el tercer puesto… Agarrándome la tela del uniforme para sentir el colgante bajo esta, inspiro profundamente mientras Bertram se presenta a la prueba con otra marca increíblemente buena. La siguiente es Miyori. Está preciosa y dispara el arco con habilidad desde la segunda línea. Tendrá un buen puesto y en el fondo me alegro de que al menos a una de las dos le vaya a ir bien. Tras ella, se presenta el curioso mink hurón, Varo. Una vez ante el cubículo 5, de repente empiezo a sentirme aún peor. Agh, no puede ser… Además, también dispara bastante bien… Lo sigue Tezca. Aunque lo hace mucho mejor de lo que lo haré yo, al menos, es el primero que tiene que acercarse casi a la última línea. Eso me anima un poquito. Cuando se presenta Masami después, sí que tiene que acercarse mucho más. Qué pena que los dos que vayamos a quedar peor tengamos que ser marines… Pero, aun así, Masami ha sido lo bastante fuerte como para mostrar su mejor cara ante el mundo a pesar de todo. Con una nueva inspiración, aprieto más fuerte mi colgante. Siendo honestos, seguir esperando no va a cambiar nada. Mis habilidades son las que son y eso es lo que hay. Hay toda una isla observando. Si no puedo dar un buen espectáculo, al menos mostraré la mejor versión que pueda ofrecer. Haciendo uso de toda mi fuerza de voluntad, sonrío. Avanzo con pasos seguros hasta el lugar de la prueba con la espalda recta, ignorando el malestar. Si esta es una oportunidad única en la vida, haré lo posible por intentar pasármelo bien. Tomo una de las pistolas entre mis dedos, para dirigirme hacia el público. ―¡¡Buenos días, Skypiea!! ―saludo en la voz más alta que puedo―. ¡¡Voy a confesaros algo!! ¡¡Vais a ser testigos… del primer disparo de mi vida!! ―No dudo en reír un poco. Si no puedo ganar la prueba, al menos procuraría llevarme su simpatía―. ¡¡Pero no pasa nada!! ¡¡Ese chico mencionó antes un concurso de belleza!! ―recuerdo a todos, señalando por un instante al pelirrosa antes de enlazar mis manos a la espalda―. ¡¡Si realmente hacéis uno, podéis invitarme a mí también~!! Y, dicho aquello, me dirijo hacia las líneas, avanzando una tras otra. Sí, sé que es muy cerca, incluso avanzo un poco más desde la línea más lejana. Una vez cuando estoy en posición, doy una señal al dirigente tras de mí para que utilice el dial. El Den Den Mushi eructa una mosca y yo apunto con el arma y… ¡disparo! … ¿Eh? ¿Por qué no se ha oído el “bang”? Oh, claro, esta cosa debe de ser el seguro, vi a Choi y a Dimitri quitarlo. Si le doy hacia abajo… ¡Listo! Vale, apunto de nuevo y… ¡le doy esta vez! Tras una reverencia hacia el centro de las gradas, me vuelvo a mi cubículo mientras saludo nuevamente al público antes de colocar la pistola de nuevo en su lugar. ―¡¡Si queréis contactarme, podéis hablar conmigo en las gradas o donde nos encontremos~!! A estas alturas, una parte de mí está deseando que eso ocurra. Cuanto antes me envíen a las gradas, antes podré salir del foco de tantas miradas. Al regresar, sigo sonriendo, pero continúo sin ser capaz de mirar a nadie al rostro. Mis ojos pasan muy brevemente por el caparazón de Juan antes de desviarse de nuevo hacia la arena. Lo que dije antes era cierto. Él es grande y resistente. Yo, sin embargo, aunque sé que tengo más virtudes… ahora mismo sólo puedo sentir como si la única que tuviera fuese una cara bonita.
Kuroshiro
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte IV) - Mahou Chikao - 24-07-2026 [personajeinvalido=3941] Cuando se anunció el comienzo de la prueba, Mahou prestó atención de inmediato ya que ella era la única de su equipo que no había participado todavia. Cada miembro comenzó a ser presentado uno tras otro, y como era de esperar, fue la última en pasar. Para ese momento , Mahou estaba todavía más inquieta que antes, levanta las rodillas mientras corre en el sitio en un intento de liberar un poco su entusiasmo, pero ni siquiera eso parece suficiente para cansarla. - ¡Esa soy yo-uki! ¡VOY A CONQUISTAR ESE PRIMER PUESTO-UKI! Antes de salir, Mahou se giró hacia sus compañeras para echarles un último vistazo, y les levantó el pulgar, llena de confianza. - ¡¡MUCHAS GRACIAS POR SU APOYO-UKI!! ¡V-VAMOS E-EQUIPO NUEVE-UKI! ¡ESE TOFU VA A SER NUESTRO-UKI! - evidentemente ya tiene la cabeza en otra cosa más importante, se había quedado viendo a los demás participantes pasar, reconoció al doctor mono de hace tiempo, y tambien al ver las flechas que los demás usaban entendió que es posible usar cualquier arma que ella desee para la prueba, y finalmente, llegó su turno. Caminando hacia las marcas, comenzó a sentirse algo extraña, se llevó el reverso de la mano a la frente, y frunció ligeramente el ceño. - Uukii... pero si no me comí ninguna planta extraña-uki... a menos que hayan sido los duraznos-uki... - miró algo preocupada hacia las gradas, donde Silencio debería estar con su cesto de frutas, pero no era algo por lo que debía distraerse ahora, su equipo la espera, y no quiere decepcionarlos, asi que se enfocó en avanzar, pasó por todas y cada una de las marcas, hasta dar directamente con el tocón. En cuanto llegó, apoyó la mano derecha sobre el centro del tocón, deteniendose a escasos centimetros del dial y el Den Den Mushi, sin llegar a tocar a ninguno en cuanto se lo permitiera el espacio - ¡Permiso, mono caracol-uki! - cerró los ojos y puso una cara seria, trata de verse pensativa. - ¡Hmm, hmm! - estuvo así por unos segundos, esbozó una sonrisa de lado, y abrió los ojos de nuevo. - Si... ¡ya reconozco el terreno-uki! - y se reincorporó, con la mirada fija en el dirigente. - ¡Mono dirigente-uki! ¿Puedo usar una de sus armas-uki? Y buscó alguna de las pistolas y una sola bala, entonces comenzó a retroceder. - Yo quiero la marca más lejana-uki... - y dio un paso hacia atrás, y siguió... y siguió... y siguió... y siguió caminando hasta terminar llegando a los cubiculos, más especificamente al de su equipo, a Mahou se la ve con la mirada baja mientras examina el arma, la toquetea con los dedos, y de vez en cuando la golpea con la palma de la mano, definitivamente una mona armada es un peligro para todos, incluso para ella misma, pero para su suerte no había colocado ninguna bala todavia. Cuando llegó a la entrada de su cubiculo, Mahou intentó murmurar, aunque por la forma en la que habla, es demasiado evidente en que se está dirigendo a su equipo. - Mono hurón... ¿Cómo se usa esta cosa-uki? - los miró con toda la seriedad que es capaz de expresar, enseñando la pistola en la mano. - ¡Equipo-uki! ¿Me enseñan a usar esto-uki? No se preocupen, yo aprendo rápido-uki. De todas maneras, despues de pensarselo durante unos momentos, Mahou les dio la espalda - ¡Olvidenlo-uki! Yo puedo con esto-uki. - y soltó la pistola, la dejó caer en el suelo. Entre los dedos de su mano sostiene la bala, la cual Mahou miró con ojos llenos de ilusión. - Ukikikikikiki... - cambió la bala por su bastón, ahora sostiene el proyectil en su mano izquierda, y el bastón en la derecha, entonces, cargó el brazo izquierdo hacia atrás - ¡Y aquii.....! - para lanzar la bala con sus propias manos hacia arriba, tan alto como puede. - ¡VA-UKI! - la bala sube, al principio su trayectoria fue normal, yendo por encima de ella, pero tras alcanzar cierta altura, cambió por completo de dirección, y comenzó a desviarse hacia el recorrido de las marcas. Pasó volando por encima de cada una de las marcas, pero siguió de largo... hasta terminar impactando contra la parte superior del tocón, justo frente al dial y al Den Den Mushi, exactamente el lugar donde Mahou había apoyado su mano previamente. - ¡Ya está-uki! ¿Dónde está nuestro tofu-uki? - la mona volvió a mirar a sus compañeros de su equipo, con una sonrisa de oreja a oreja. Había dos opciones, o Mahou olvidó por completo que el objetivo era impactar a una mosca por pensar en comida, o no entendió la consigna.
resumen
akuma
gastos
inventario
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano (Parte IV) - Akira Raito - 24-07-2026 [personajeinvalido=3941]
—”Por fin… ¡Me toca!” —pensé con entusiasmo mientras el elocuente dirigente nos anunciaba como la primera fase de los juegos estaba llegando a su fin. La primera fase de las pruebas, por supuesto, y ahora me tocaba a mí dar lo mejor de mí para que mi equipo, mi pedazo de equipo, fuera capaz de llegar a lo más alto. Haciendo recuento, ¡¿íbamos los primeros?!—. ”Ojala que esta prueba se me de bien, vamos Akira, vamos, confía, confía…” —¡Esta es la prueba de la Certeza! —¡¡VAMOS HOSTIA!! Espera, ¿qué? ¿Certeza? —cagadón máximo. Había dejado que mis compañeros dieran lo mejor de sí en sus respectivas áreas y ¿me había tocado, en serio, algo de lo que nunca en mi vida, y cuando digo nunca, es nunca, me había preocupado?—. A tomar por culo. ¡¡¡Tchakikikiyah!!! —empecé a reirme de manera un poquito desquiciada… Siendo realistas, no era ni el más fuerte, ni el más rápido, ni el más resistente de mi equipo, pero estaba claro que tal vez en fuerza o velocidad hubiera podido rascar algún punto, ¿pero en precisión? ¿Realmente ninguno de mis compañeros era mejor que yo en esto?—. ”No me lo puedo creer… Pero bueno, a darlo todo, aunque…” —empecé a maquinar rápidamente mientras el dirigente explicaba la prueba. Si no podía dar un buen espectáculo mostrando mi puntería, daría un buen espectáculo mostrándome a mí haciendo lo que más me gustaba, el macaco. La prueba consistía en disparar a una mosca, una mosca que salía del cuerpo podrido de un den den mushi—. Pero pobre caracol, que le dejan pudrirse, pero qué es esto… ¿No se preocupan por los animales aquí o que? —me quejé junto con mi grupo al tiempo que veía al animal eructar y ver como salía una mosca de su interior. Los participantes debíamos situarnos a la altura de las líneas blancas del suelo que mejor nos conviniera para atinar a darle a aquella mosca que había eructado el pobre caracol. Estaba claro que no iba a ser capaz de atinarle si le disparaba con una de las pistolas que nos quería prestar el dirigente. —¿Realmente tengo que usar una pistola? No me gusta eso, no es honesto, además, no quiero matar a esa mosca, me niego. Lo siento. Participo, y con muchísimas ganas, pero lo haré a mi manera, no necesito un arma, ya verás que también podrás medir mi precisión sin necesidad de usarla —le expresé al dirigente acercándome a él una vez terminó de explicar la prueba—. La pistola cuando se saca es pa disparar, el que la saca pa enseñarla es un parguela. Y con orgullo y confianza, me coloqué en mi marca. Lo siguiente que vi fue como el resto de compañeros de los cubículos contiguos al nuestro se organizaban de la mejor manera posible para empezar con sus pruebas. Yo estaba cien por cien convencido de que no era mi punto fuerte lo que era la certeza, así que dejaría que todos se lucieran de la mejor forma que pudieran para terminar con la primera fase de los juegos por todo lo alto. Si realmente estos juegos eran porque el soberano de Zaritsuki disfrutaba de un buen espectáculo, eso iba a darle. Lo gracioso e increíble era que no sabía que el empezar era un chimpancé y que seguramente al verlo me iba a volver loco queriendo aprender de él. —¡¡Mucho ánimo a todos chicos, si no os importa, me esperaré a participar el último!! —me expresé al resto de mis compañeros de prueba mientras me adelantaba un paso para que me escucharan. Y entonces fue que un tal “tonto” subcapitán de los Sepultura que tomó la iniciativa con la prueba—. ¿Se llama tonto a sí mismo? Bueno también se llama increíble… Que tipo más raro… —y en posición con su fusil de francotirador, se colocó en la marca más lejana de la mosca y más cercana a nosotros, los participantes. —”¡INCREÍBLE!” —pensé con los ojos abiertos como platos a ver como realmente acertaba en la mosca y el retroceso le hacía alejarse cinco metros hacía atrás de la marca—. ”Nah, nah, nah, solo me queda disfrutar de participar y hacer que el público también disfrute conmigo, ese disparo ha sido increíble.” El siguiente fue Bertram, nuestro querido elfo de los bosques de la Marina, seguro que se lo encontraron dándose un baño en un riachuelo rodeado de plantas, ciervos y con musiquita de hadas y le ofrecieron unirse al mejor cuerpo militar que el mundo conocía, para lucir el blanco y el azul allá por donde fuera. El elfo emitió un haz de luz iluminando con sus ojos que me hizo apartar rápidamente la mirada para no quedarme ciego, y menos mal, aunque también el rápido movimiento de Sinosuke al taparme los ojos me hubiera librado de la ceguera en caso de dejarlos abiertos. Ahora si que me tocaba ehh, y sin yo buscarlo—. Pero bueno… ¿Todos los marines brillan o qué? Tchakikikiyah, venga va, que yo también quiero brillar, tchakikikiyah —me reí absurdamente con mi broma, también absurda, pero después de ese poder tan curioso que tenía el elfo y sumándole también el poder del brilli-brilli, pues era gracioso y curioso. Y es que tras eso, el elfo también lo hizo increíblemente bien con sus flechas eléctricas y haciendo que una impactara tras la otra—. ¡¡MUY BIEN LEGOLAS, LO HAS HECHO ESPECTÁCULAS!! Y es que hoy estábamos de suerte y en racha con los arqueros, la siguiente en disparar fue una mujer con la cabellera naranja que respondía al nombre de Miyori… Espera… ¿Miyori?—. ¡¡TÚ ERES EL AMOR DE MI COLEGA CILL!! —grité mientras se colocaba en su marca y alzaba los brazos sosteniendo su arco, pero sin interponerme entre ella y su prueba. No sería justo distraer, y mucho menos a una persona tan importante como lo era para mi mejor amigo… Siempre que hablaba con él me hablaba sobre aquella melodía de violín que llenaba de paz su corazón mientras recordaba su rostro, su sonrisa, sus momentos juntos…—. ”Vamos Miyori…” —pensé con una sonrisa mientras me enorgullecía de aquel disparo, con Cill en mi mente y deseando que ojalá pudiera estar aquí con todos nosotros. Si esta mujer había sido capaz de hacer sentir tanto a mi mejor amigo, tanto como para romperlo en mil pedazos al dejarla marchar, sin duda estaba convencido de que valía la pena como persona. Tras ella, el siguiente en participar fue un panda de género dudoso, parecía un panda hembra, pero era un macho. O al menos así lo recordaba yo de haber jugado a algún juego de fantasía alguna vez—. ”¿Cómo que atacar? ¿se refiere a Bertram? Este panda está colgao…” —pensé mientras me rascaba el moflete y me secaba unos mocos transparentes con el brazo, que mágicamente estaban empezando a brotar de mi nariz. ¿Realmente aquel haz de luz lo había considerado un ataque? ¿Realmente cegaba aquella luz que había lanzado por sus ojos? ¿Realmente me acababa de poner malo sin motivo aparente? Miré a Ryota, y él estaba igual—. ”Hmmm, nos hemos constipado, sí” —y solté todos los mocos que pude en dirección al suelo. El siguiente fue un tipo rubio. ¿Cuántos quedaban? Miré a Enji, que seguía subido en uno de esos gólems de arcilla que al parecer el rubio de larga melena había creado, para colocarse en posición y disparar, asegurando que era más de cuerpo a cuerpo. Eso me hizo sentir alivio, aunque a pesar de todo había disparado al grito de fuego. Quedan únicamente tres personas por delante de mí, Masami, Nyra y alguien más que ni idea de quién era—. ¡¡EESAAA MASAAMIII, DISPARA COMO ME DISPARAS A MI!! —el tesorito se transformó en su forma híbrida de serpiente mientras abría lentamente sus alas, ¡se estaba ganando el amor del público! Y con una sonrisa confiada acomodó el revólver y sujetándolo con las dos manos, disparó en dirección a la mosca. La siguiente fue Nyra, aquella chica que se había puesto tan nerviosa con Akira nada más verlo, una muchacha bastante agradable. —¡¡No te preocupes Nyra!! ¡¡Hazlo lo mejor que sabes, pon tu mayor esfuerzo!! —intenté animarla al confesar que era la primera vez que disparaba en su vida y le estaba costando entender un poco el funcionamiento del gatillo y del seguro. Sin duda, los marines éramos más de puño limpio. Para finalizar, pero no la prueba, sino los concursantes que participarían antes que yo, una tal Mahou—. EH, EH, UN MONO, ES UN MONO —sin ninguna duda, era un mono. Y los monos eran sabios, habían conseguido evolucionar a los humanos, que también éramos sabios. Me apuntaba su nombre a fuego en mi cabeza, era una mink con la que me gustaría poder hablar más adelante, quiero decir, físicamente éramos muy similares, pero de alguna forma u otra ellos conseguían moverse mucho mejor que yo saltando de rama en rama entre los árboles. Era estrictamente necesario que hablara con ella tras terminar la prueba, o al menos, los juegos—. ”Todos mis respetos, Mahou Chikao” —el nombre que tenía de cerveza madrileña sin duda hizo que me volviera a acordar del salaryman y mi propuesta de tomar con él un gyudon. Y por fin, llegó mi turno. Mi esperado y aclamado turno. Ryota me dio un empujón, ya que estaba tardando más de la cuenta, y tenienedo en mente la amenaza de Sigurd de volverme parte de la cena, me coloque en posición, en la línea más próxima al primer rango de disparo de los concursantes y la más alejada del tocón y del den den mushi podrido—. ”¿Así se siente Juan cuando le llamamos comida de emergencia? Bueno.. Tú a lo tuyo Akira… Los marines estamos brillando, ¿no? Bien Akira, ahora es tu momento de brillar. Demúestrale al público que no solo brilla tu melena dorada y tus ojitos lindos” —me dije a mí mismo mientras respiraba profundamente con los ojos cerrados. Y entonces los abrí y miré al público, expectante del último participante, expectante de mi. ¡¡¡GENTE DE SHANDORA!!!
¡¡¿QUERÉIS UN BUEN ESPECTÁCULO?!! ¡¡¿A ESO HEMOS VENIDO, VERDAD?!! Empecé a animar dando palmadas sobre mi cabeza que hacían que, acompañadas de mi buen conocedor hasshoken, vibrara el aire y haciendo que los más sensibles pudieran notar la vibración de mis aplausos. ¡¡¡VAMOS SHANDORA!!!
¡¡¡EH, EH, EH, EH!!! Mirada al frente, concentración, y espectáculo—. A darlo todo —me susurré mientras me agachaba y me llenaba los bolsillos de varios puñados de arena. Tras eso, flexioné las rodillas, tensé todos los músculos de mi cuerpo, y con confianza y estilo: si Zarutsuki era el monkey king, yo iba a ser el monkey kid—. ¡VUAMOS! Y entonces la arena batida se levantó bajo mis pies, y una línea invisible que separaba las marcas de disparo desde mi posición hasta el tocón se trazó en mi mente—. Demuestra lo que sabes hacer, has venido a lucirte en estos juegos —el ritmo de las palmas de la gente y sus vítores marcaba el ritmo, y entonces, respirando hondo y tras un momento de calma, vino la tormenta. Una tormenta viva, una tormenta en movimiento. Mi carrerilla comenzó con toda la potencia que me permitían mis piernas, con cada zancada, un latido acelerado y una propulsión hacia delante que desbordaba energía. Y ahí es cuando flexioné las rodillas y lancé mi cuerpo con una precisión al milímetro, ejecutando una doble voltereta vertical en el aire que haría que mi cuerpo girara 540º para así rebotar con mis manos en el suelo y proyectar mis pies hacia atrás con una fuerza increíblemente precisa. Y sin apenas interrupción, mis manos volvieron a golpear con fuerza el suelo, dos volteretas verticales más ultra-rápidas y rítmicas con energía que me hicieron volar al ras del suelo en un torbellino de movimientos antes del broche final de mis acrobacias. Y ese cierre, fue un tercer salto que me impulsaría hacia el cielo con una potencia que parecía ir en contra de la fuerza de la gravedad, unos movimientos que solo pocos atletas eran capaces de hacer, los más experimentados en gimnasia. Y eso era lo que estaba haciendo ahora mismo, y como un profesional. En el aire, con mi cuerpo elevado por encima de las cabezas de hasta los más altos y en el mismísimo centro de la arena donde se estaban llevando a cabo las pruebas, en la cima de lo más alto del reino de los cielos, en ese preciso momento, y con mi cuerpo suspendido en el aire… Hice lo propio de un medallista olímpico que iba a ganar el oro en su categoría: una doble mortal hacia atrás mientras rotaba otros 360º en el aire sobre mí mismo, horizontalmente, con mis manos colocadas en mi pecho y formando una magnífica y brillante onda en forma de corazón rosa desde el momento en el que inicie el salto y hasta llegar a lo más alto que me permitía mi cuerpo. Un corazón que cada vez se hacía más y más grande, y que dejé allí, suspendido en el aire. ¡¡¡OS QUIERO SHANDORAAAA!!! Para mí, todo esto que acababa de pasar había sido como si sucediera a cámara lenta. Nunca antes en mi vida había realizado mis entrenadas acrobacias delante de tanta gente y para dar espectáculo, y las ovaciones estaban siendo increíbles. Daba un gusto… Y mientras caía, con la vista puesta en el corazón y dándole la espalda al suelo, me metí nuevamente las manos en los bolsillos sacando los puñados de arena, y esta se la lancé a la enorme onda de color rosa. Con un poco de suerte, todo saldría bien. Mis acrobacias clavaron el aterrizaje en la línea más próxima al tocón con el den den que eructaba moscas. Caí al suelo con un nuevo giro completo de 360º sobre mi eje vertical, y terminé con un último mortal con otra doble voltereta lateral, clavando el aterrizaje final sin menearme ni un centímetro, para así señalar, desde abajo, al corazón que había dejado suspendido en el aire. Y con toda la confianza del mundo y apostándolo todo a este poder nuevo que había descubierto momentos atrás, conseguir que la fusión entre la onda rosa con forma de corazón y los granos de arena se revelaran en el cielo como si fueran fuegos artificiales gracias al potente reflejo de la luz del sol. Y así fue.
Y fue precioso. ![]() Imagen de referencia hecha lo mejor que se ha podido con el chaty, vosotros os imagináis que es de día Tras disiparse la onda en el cielo, lo siguiente que hice en caer fue buscar a Yuuki entre las gradas para guiñarle un ojo y lanzarle un beso, y tras ella, guiñarle un ojo al dirigente, avisándole de que ya estaba listo para realmente dar lugar a la prueba de certeza, y ahí volví a colocar mis manos sobre mi pecho, haciendo la forma de un corazón y concentrándome para crear los máximos posibles, esta vez diminutos, del tamaño de mi mano, con intención de que impactaran tanto en la mosca como en el pobre den den con mala digestión. Soplé en el hueco con forma de corazón que había formado con mis manos, y como si fuera un pompero, lancé una ráfaga de corazones a chorro que al ser tantos, tal vez, de rebote, alguno acertaría en el objetivo. Desconocía si pasaría las eliminatorias de esta prueba, pero una cosa tenía clara, esta gente quería disfrutar, y yo había conseguido que lo hicieran. Y así es como Akira completó su prueba de certeza...
Negándose a disparar a una mosca y repartiendo todo el amor posible. Tras todo este emotivo momento y por culpa de la presión de mis compañeros de equipo de que disparara a la jodida mosca, ya que sino nos quedaríamos fuera, no me quedó más remedio que enganchar la pistola y atinarle con un sucio disparo. El comandante no dejaba de hacer aspavientos con los brazos y obligarme a disparar o que si no me echaba de la Marina, ¿podía hacer eso al ser un superior? ¿Dónde estaba Enji, famosamente conocido como el capitán calzoncillos, para cantarle las cuarenta? No podía permitir que me echaran del cuerpo, si eso pasara dejaría de ser el orgullo de mi señora madre… Maldito brilli-brilli… Me volví a secar el moqueo con el brazo para no pasar vergüenza delante de tanta gente y me giré con rabia mirando a Shin y le saqué el dedo, poniéndoselo a la altura de su cara, para que lo viera bien. ¡¡¡EXPÚLSAME ESTA!!!
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