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[Pasado] Resaca - Eaa - 02-01-2024
Leyenda
Verano, Año 11 Día 49, primera hora de la mañana - Sí, sí. - hablé, con los ojos todavía cerrados, a Mandarina, quien me maullaba para que le diera de comer. - Déjame dormir un poco más, que la cabeza no para de darme vueltas. - le dije. Escuché entonces una respiración, la cual provenía de mi lado. Abrí los ojos al instante, mientras el terror comenzaba a invadirme. - ¿Quién cojones eres y qué haces en mi habitación? - grité, apartándome. Caí entonces de la cama, golpeándome en la cara.Tardé unos instantes en recuperarme del duro golpe. - ¡Joder! - Grité, molesta. Me puse boca arriba, antes de palpar todo mi cuerpo. Toqué mis hombros, el pecho, abdomen y los muslos. Parecía que tenía toda la ropa, y a excepción de la cabeza no me dolía nada. Suspiré Antes de poder levantarme para apartarme más todavía de la cama, una enorme peste golpeó mi nariz. Una horrible peste a pescado. - Espera - pensé. - Ese olor... - era imposible no recordar ese olor. Me incorporé, dando una ojeada rápida a la habitación. Me costaba ver algo, ya que con las cortinas no entraba prácticamente luz por la ventana. Pude vislumbrar al enorme gyojin, el cual estaba de pie en una esquina de la habitación. - Si ese es Peteiro, entonces... - miré a la cama, donde dormía Maeve. - ¿Por qué estáis los dos en mi habitación? - pregunté, encogiéndome, mientras me apartaba, hasta que mi espalda quedó contra la pared. Una vez Mandarina se acercó, le cogí suavemente en brazos, acariciándole. - No te preocupes Mandarina, todo está bien.
Resumen
Karmas
Contexto
RE: [Pasado] Resaca - Maeve Knox - 03-01-2024 Cuando desperté, no me acordaba de lo que había estado soñando, si es que había estado soñando algo. Dicen que todos soñamos, aunque no siempre lo recordemos. Y, fuera el que fuese el contenido de mis sueños, no era agradable, eso sí podía saberlo.
Me sobresalté y, desde el primer segundo, me asaltó un punzante dolor de cabeza. Cuando abrí los ojos, no supe si me habían despertado mis sueños agitados o una voz que parloteaba incesantemente. Abrir los ojos no fue sinónimo de ver lo que sucedía, porque estaba oscuro. ¿Dónde diablos estaba? ¿Y por qué percibía un intenso aroma a puerto si debajo de mí podía sentir una cama. Incómoda de cojones, pero cama al fin y al cabo. —¿Tu habitación? —repetí. Al hablar, sentí la imperiosa necesidad de beber agua. Vagos recuerdos de la noche anterior aparecían en mi mente como fogonazos y, en décimas de segundo, traté de unirlos. Qué difícil, joder. La cantina, los guardias, la pelea, mi látigo. ¿Eh? ¿Dónde estaban mis cosas? Mi arma, mi dinero. Mi ropa. Suspiré. Vale, al menos la ropa la llevaba puesta. Y la peste a tugurio también me acompañaba. Quería darme un baño y, a ser posible, lavar también mis prendas. Pero primero debía saber dónde encontrar mis pertenencias. Y por qué estaba con esos dos en una habitación. Mis pensamientos más erráticos me bombardeaban: y si... —Preferiría estar muerta —solté en voz alta ante la sola perspectiva de... No, por favor. Pero nada parecía indicar que algo así había sucedido allí. Lo deseé con todas mis fuerzas porque pocos minutos después de abandonar La Viuda Tuerta mi cerebro había dejado de registrar los recuerdos. Salí de debajo de las sábanas —que, por cierto, picaban como demonios— y salté al suelo. Salté. ¿Qué dimensiones tenía aquella cama? Vaya pregunta estúpida teniendo en cuenta a la pelirroja enorme. Y al gyojin, pero ese estaba de pie y la cama no parecía apestar. No entendía a este ser, pero tampoco entendía muchas cosas con la resaca que me martilleaba la cabeza. Caminé hasta la ventana y, sin preguntarle a nadie, corrí las cortinas. Una bocanada de luz se adentró en la habitación, haciéndome entornar los ojos. Mi cerebro protestó. Al menos seguía lloviendo, así que no tendría que lidiar con los rayos del sol. Después, comencé a buscar mis efectos personales. Aún caminaba como si se me hubiese olvidado el día anterior y estuviese aprendiendo de nuevo, pero con más soltura que la que esperaba. No era mi primera borrachera ni sería la última, por mucho que me cagase en la madre de todo ser viviente cuando la resaca me hacía su prisionera. No tarde en encontrar mi látigo metálico enrollado en un rincón y, junto a él, la bolsa de cuero con mi dinero que siempre llevaba encima. Si no tuviese esta costumbre, ahora estaría en la habitación del antro en el que dormía hasta ayer, con lo que me habría tocado volver y montar otro numerito si me descubrían. Suspiré de alivio al identificar mis pertenencias. Al menos no tuve que buscar demasiado: la habitación era un cuchitril con el tamaño mínimo como para que esos dos largos cupiesen. El aire estaba viciado. Regresé a la ventana y, con cierta dificultad por el óxido de sus bisagras, la abrí. El olor a lluvia embriagó mi olfato como un viejo amigo. Al igual que el aroma a pan recién hecho que comenzó a colarse en la habitación. Me di cuenta de que mi necesidad de comer era mucho mayor a la de bañarme. Me rugió el estómago. Y la sed estaba dejando mi boca como la suela de un zapato. —No estamos en prisión, así que lo debimos de hacer bien anoche viniendo a... ¿dónde estamos? —dije mientras me colocaba el látigo a modo de cinturón. Miré a Peteiro, que ni siquiera sabía si me estaba escuchando, y a Eaa, que tenía la espalda en la pared de aquella cama de grandes dimensiones—. No sé vosotros, pero me estoy muriendo de hambre.
RESUMEN
RE: [Pasado] Resaca - Peteiro Gorgullo - 03-01-2024 Allí estaba, en una de las 3 habitaciones mugrosas que tenía el "Arte por amor", así se llama el local donde hemos dormido, no es la primera vez que estaba aquí, pero si que era la primera vez que estaba aquí sin riesgo a morir... que sepamos. Eaa se puso a hablar, Maeve igual, una se cayó de la cama, la otra se levantó y se puso a dar tumbos por la habitación. Yo me encontraba de pie esperando a que se recompusiesen las dos amantes de la bebida, no había podido dormir todo lo que me hubiese gustado por culpa de Balban, es un ser muy inquieto y que al parecer, no le gusta relajarse, me dispuse a responder algunas de sus preguntas. — Joder, si que tenéis energía de buena mañana, quien pudiera. — Tío, teníamos que habernos comido al gato antes de que despertase la cornuda. — Calla hombre... bueno, respondiendo a la del látigo, anoche os traje aquí, estabais en un estado deplorable, sobre todo Eaa, debe estar seca de lo mucho que echó la pota, el local creo que se llama "Arte por amor", es una taberna que... bueno, siendo de día, no creo que haya problemas, no existe el día flamenco ¿me entiendes? Me quedé unos instantes mirando a un punto fijo, melancólico, pensando en la cara de aquel imbécil trajeado, esa cara era tan apuñeable... — Ah si, comida, creo que sirven en la zona de la barra, las mesas y... eso, si no llegas a decirlo me hubiese intentado comer al gato ¿me entiendes? - miré a Eaa con un intento de sonrisa, la cual, por culpa de la fila de dientes, pudo ser fácilmente confundible con estar enseñando los colmillos. - Bueno, vamos - y me dirigí a la puerta, abriéndola y esperando a que viniesen las dos amigables amigas detrás. - Quizás me precipito yendo así de rápido, no se como de mal están vuestros cuerpos ¿me entiendes? - y volví a cerrar la puerta.
Resumen
RE: [Pasado] Resaca - Eaa - 04-01-2024
Leyenda
- Eso explica todo, la verdad - suspiré, todavía encogida. Cerré los ojos, suspirando, mientras seguía acariciando a Mandarina. - ¡Ni se te ocurra comerte a Mandarina, salvaje! - le grité, molesta por sus palabras. Escuché a estos hablar sobre ir a comer. - Me encuentro bastante mal - respondí, mirando a estos en la puerta. - Voy a darme un baño rápido y os alcanzo,¿ vale? - pregunté. Mandarina volvió a maullar. - Pa... Maeve - miré a esta algo avergonzada. - ¿Puedes llevarte a Mandarina para que coma de mientras? - hice un gesto al animal, el cual se alejó de mí. - Te diría a ti, Peteiro, pero no quiero que te lo comas, ya sabes. - sonreí, tratando de calmarme. - Le gusta el pollo, y no os preocupéis por lo que coma, luego os pago y os invito a comer. Una vez conseguí convencerles de que se fueran, me llevé las manos a la cabeza. Suspiré, enormemente aliviada, mientras dejaba un par de lágrimas caer por mis mejillas.- Venga, Eaa, ¡arriba! - me dije a mí misma para animarme. - ¿O acaso piensas estar aquí todo el día? - finalmente me levanté. Seguía doliéndome horrores la cabeza. Más incluso que antes, a decir verdad. Con cierta dificultad me acerqué a la puerta, la cual cerré para ir después al pequeño baño. Como era de esperar, no era el lugar más limpio del mundo, pero realmente necesitaba un baño de agua fría más incluso que comer, aunque estuviera muriendo de hambre. Me quité la ropa mientras la bañera se llenaba, llevando la mano al hombro derecho. Destapé la marca de mi vergüenza, cerrando los ojos nuevamente. Aquella marca hacía su función a la perfección: Evitar que olvidara todo aquel sufrimiento y pasara página. Una vez la bañera estuvo llena, entré. Me lavé rápido, puesto que tras aquella noche me sentía realmente mal. Salí poco más de cinco minutos después. - ¿Y si no voy? - me planteé por unos instantes, enormemente agobiada, a la vez que me secaba el pelo. Me acordé entonces de que mi pequeño y peludo amigo estaba con estos, posiblemente comiendo ya. No podía dejar solo a mi pequeñín. Tras secarme y cambiarme de ropa me agaché, para peinarme. - No. - recapacité, recordando la caída del día anterior. Me puse entonces de espaldas a la cama y volví a agacharme. Como siempre, tras agachar la cabeza separaba los mechones con cuidado, antes de levantarme para que el pelo volviera a su sitio. - Menos mal que ayer eché todo - pensé mientras recogía mis pertenencias, antes de salir de la habitación en busca de la cantina. Caminaba con dificultad, apoyándome con la mano en la pared, siguiendo el ruido de gente.
Resumen
Karmas
RE: [Pasado] Resaca - Maeve Knox - 04-01-2024 Si hacía una semana (e incluso dos días) me hubiesen dicho que yo, que suelo moverme solitaria por mar e islas, estaría compartiendo ¿aventuras? con esta pareja tan pintoresca, me hubiese reído. Sí, también tengo sentido del humor, muy peculiar a veces. Qué cosas. Y ya que estaba inmersa en tan extrañas peripecias, decidí dejarme llevar. ¿Por qué no? Siempre alerta, por supuesto, no quería una nueva cicatriz en mi cuerpo. ¿O sí? Las cicatrices son sexys. En mi cara lucía una bien visible. Un pequeño escalofrío recorrió, raudo, mi columna vertebral al recordar su procedencia.
Arte por amor era el nombre, según Peteiro, del lugar donde nos encontrábamos. El amor podía llegar a ser arte y no existe arte sin amor, pero desde luego aquel sitio parecía carecer de ambas cosas. Íbamos de antro en antro. La vida pirata, ya se sabe. ¿Acaso Eaa y Peteiro podrían ser piratas también? Buena pregunta. Joder, no sabía nada de esa gente. Aunque tampoco una va preguntando por ahí a los demás si se dedican a una vida de delincuencia, queda feo. Luego dijo algo de un "día flamenco". Ni quise preguntar. Le seguí, por supuesto. Iba a conducirme hasta la comida, mi prioridad número uno ahora mismo. Eaa se encontraba fatal, según comentó. Me encasquetó al gato. Bueno, eso sería lo que les diría si quisieran saber mi opinión (al menos, la muchacha tuvo la decencia de preguntarme), pero lo cierto es que me hacía estúpida ilusión llevar al animalito conmigo (joder, qué cursi me ha quedado). El felino, lejos de protestar, se acercó a mí de buena gana. Se me subió al hombro, su pelaje acarició mi cara y fue agradable. A mi lado era un gato normal, a diferencia de con Eaa, que parecía un llavero. Continué tras los pasos de Peteiro hasta que llegamos a un comedor con sus mesas, sus sillas, la barra. De nuevo, las grandes alturas no parecían suponer un problema en aquel lugar, así que mis acompañantes tampoco tendrían problemas allí. Seguí al hombre pez hasta la barra y, a pesar de que era él quien parecía conocer aquel sitio por lo que había hablado antes, no le esperé a la hora de dirigirme a la señora situada tras dicha barra. Se trataba de una mujer oronda, de cabello negro y grasiento recogido en una coleta baja y con pelos sueltos pegados en los laterales de la cara. Su mirada era de eterno hastío y su delantal parecía llevar más suciedad que el suelo empedrado de las calles. —¿Qué tienes para comer? —solté mirando la bayeta ennegrecida con la que secaba un plato. —¿Qué quieres? —respondió con sequedad. Una gota de sudor cayó sobre su labio superior. —Dudo que aquí tengáis lo que yo quiero. —La vi mirar a Mandarina sobre mi hombro izquierdo. No dijo nada. Peores cosas habrían visto allí. —Sí que es exigente la princesa —soltó torciendo la boca. Cálmate, Maeve, ya te peleaste ayer. No empieces, que todavía te duran los moratones de hace tres noches también, no necesitas más, me dije. Pero en el fondo estaba deseando que la tipa con apariencia de ogro me volviese a tocar los ovarios para saltar de nuevo. Una adicta a la adrenalina, eso era lo que yo era. —Ponme un bocadillo de chorizo —escupí. —No tengo chorizo. —Pues de jamón. —No tengo jamón. —¿Tienes pan? —De ayer. —Pues un plato de patatas con salsa. —Se han acabado las patatas. —¿Qué es lo que tenéis, entonces? —El hambre estaba quitándome la poca paciencia que me quedaba. —Marisco. Odio el puto marisco. —¿Nada más? —Filetes de vaca vieja. —Ponme eso. Y unas alitas de pollo. —No me queda pollo. —Pues un puto filete. Y un vaso de agua. La señora, con su habitual cara de estar oliendo mierda, no replicó mis formas, sorprendentemente. Luego miró a Peteiro. Si le extrañó que fuese un gyojin, no lo demostró. Se dirigió a él: —¿Y tú qué quieres?
RESUMEN
KARMAS QUE PODRÍAN SER RELEVANTES
RE: [Pasado] Resaca - Peteiro Gorgullo - 05-01-2024 Vista la iniciativa de por lo menos una de las dos, volví a abrir la puerta y comenzamos nuestro largo camino hasta el comedor, pasaron menos de 2 horas, al rededor de medio minuto, ya habíamos llegado, la mítica barra, el mítico salón flamenco y su mítica bóveda convenientemente puesta para la aparición aleatoria de un ser gigante, incluso enorme. Maeve y Don Gato fueron derechitas a pedir comida, yo sin embargo me quedé empanado mirando fijamente algo que me había llamado la atención al fondo, tras la sucia camarera, era como una especie de cuenco metálico con un palo también metálico saliendo de un lado, estaba puesto sobre una fuente de calor así como las antiguas hogueras pero en miniatura, dentro de esto había como una especie de alimento preparado. — ¿Y tu que quieres? - dijo una voz que provenía de la sucia boca de la sucia camarera — ¿Yo? Eso - dije señalando lo que llamaremos "cazuela con comida" - putrefacta hostelera - añadí — ¿me entiendes? - añadió Balban — Encima de feo maleducado, un filete y un vaso de agua para la señorita refinada y un plato de gachas para el engendro. — Y una cerveza — ¡Y una cerveza! Mientras esperábamos a que nos trajesen la comida y bebida miré a Maeve y a su nuevo gato. — Oye... a ti se te ha dado bien eso de pegar gente, no me lo esperaba de una borracha de medio metro ¿me entiendes? ¿Dónde has aprendido a tener tan mala hostia? ¿Nos pegamos? Mi obsesión por el dolor se estaba intensificando desde hace un tiempo, la voz de Balban cada vez resonaba más fuerte y en ocasiones podía notar como hablaba por mi.
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RE: [Pasado] Resaca - Eaa - 05-01-2024
Leyenda
- Culpa mía por no decirles nada.- pensé, parándome unos instantes. Me quedé apoyada en la pared descansando un poco del dolor de cabeza. En verdad Peteiro no tenía culpa de nada. Según les viera iba a agradecerles el haberme llevado hasta aquel hostal, porque podrían haberme dejado tirada en la calle perfectamente. Igual por eso les había pedido que cuidaran a Mandarina. - Quien sabe - dije. A decir verdad, prácticamente no conocía a estos de nada. Tan solo había hablado con ellos durante menos de una hora. Bueno, y la pelea de después. Pero en cierto modo me daban una buena impresión. Sentía como si pudiera fiarme de ellos, o por lo menos lo justo. Posiblemente, dependiendo de cómo fuera este día, podía plantearme incluso quedarme algún día más en aquella lúgubre ciudad. Me reí, algo avergonzada por haber pensado en eso. Me sonaron entonces las tripas. - Cierto. - dije, apartándome de la pared y comenzando a caminar de nuevo. - Espero que Mandarina no les de muchos problemas
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RE: [Pasado] Resaca - Maeve Knox - 07-01-2024 No pude evitarlo: me eché a reír ante la propuesta de Peteiro de pegarnos.
—Quizá otro día —respondí, aún sonriendo.
No diré que no me halagaron sus palabras al hacer referencia a mis habilidades de pelea e incluso a mi "mala hostia", como él (acertadamente) había dicho. Tanto fue así que ni siquiera me ofendió que me llamase "borracha de medio metro", pues no había mentido: había estado borracha en el momento de la pelea y mi estatura debía de parecerle ridícula comparada con la suya. Si llegaba el día en el que debía pelearme con aquella fábrica de dientes sin, por lo que parecía, escrúpulos, lo haría. Pero no en ese momento. Tampoco tenía motivos. Ni ganas. Si bien podría hacerle mucho daño si me lo proponía, él también podría hacérmelo a mí. No, gracias. —La mala hostia viene de serie. Sobre la pelea, son años de práctica. Si te mueves por ciertos ambientes, o comes o te comen. Y a mí me han intentado comer varias veces. —No literalmente hablando, claro. De momento. De pronto, me pregunté si ese gyojin era capaz de comer personas, dada su apariencia—. ¿Y tú? También metes una buenas hostias. Ni te lo has pensado. —Recordé a aquel tipo desgraciado al que Peteiro había tumbado cuando intentó salir corriendo. Sorprendentemente, mi cerebro no lo había convertido en laguna alcohólica. Bueno, a ese, y a los guardias que también se habían quedado con sabor a pescado gracias a los puños de ese ser enorme—. Me gusta. Mientras me deleitaba con los recuerdos de aquellos uniformados hechos mierda, Mandarina comenzó a restregar su cabeza contra la mía, cariñoso. Por alguna razón, le había caído bien. Le escuchaba ronronear. Dirigí mi mano derecha hasta su cara y le acaricié un par de veces, después le rasqué bajo la barbilla con dos dedos. Era adorable. Paré en cuanto llegó la camarera imbécil con los dos platos y mi vaso de agua. Le había pasado por alto los comentarios despectivos porque seguía con algo de dolor de cabeza y un hambre vikinga, pero tal vez a mi futuro yo de estómago lleno le apeteciese un poco de marcha. No sé si a aquello se le podía llamar comida. Mi filete parecía una mierda seca extendida sobre un plato (grandecito, eso sí), y mejor no voy a opinar sobre las gachas. En el agua se apreciaba cierta turbiedad clara. Bueno, agua era al fin y al cabo. Ni siquiera propuse cambiarnos a una mesa. Agarré el vaso de agua y me lo bebí entero sin parar a respirar. Noté cierto sabor a tubería pero me dio igual. Comencé a partir el filete con los cubiertos. Para mi asombro, el cuchillo cortaba bien. Mandarina, entonces, empezó a mostrarse muy interesado por el contenido de mi plato. El primer trozo se lo di a él. Duro o no, parecía gustarle. A mí no tanto, pero necesitaba llenar mi estómago. —Peteiro, ¿cuál es tu plan después de esto? Me picaba la curiosidad: ¿a qué podría dedicarse alguien como él en un mundo tan hostil como el que solíamos frecuentar? Aunque, siendo sinceros, buena parte de la hostilidad la poníamos gente como nosotros. Nuestra contribución a la sociedad, muy aburrida si no nos tuviese.
RESUMEN
KARMAS RELEVANTES
RE: [Pasado] Resaca - Peteiro Gorgullo - 08-01-2024 Debía ser que recién descansada la gente es mas agradable porque acababa de comenzar una conversación tranquila entre el osito de Eaa y yo. — ¿Buenas hostias? Todavía no has visto nada JUAJUAJUAJUA — Ten cuidado, este tipo de gente enseguida se te sube a la chepa. — Tranquilo... - susurré - bueno, ya sabes lo que pasa en estos mundos, te crees poderosa hasta que llega un pez más grande ¿me entiendes? JUEJUEJUEJUEJUE - me reí de forma desagradable y abriendo y cerrando la boca fuertemente tras decirle eso a Maeve. Entonces llegó la hostelera olorosa y nos dio nuestras comandas, agarré mi plato de deliciosas gachas y puse la cerveza de Balban a mi lado, el en cuanto la vio fue a por la jarra. — ¡Que aproveche eh! dije en voz alta mirando la jarra donde se encontraba Balban, acto seguido comencé a comer de mi plato de deliciosa comida sin usar siquiera cubiertos, mucho mejor que la comida podrida de conseguía a veces de los contenedores de estos locales y mucho más abundantes que las pequeñas porciones que era capaz de robar en mi día a día, mientras, doña látigos se bebía su vaso de agua como si la isla en la que estamos no estuviese rodeado de ella. Entonces y mientras comía, llegó una pregunta por su parte, parecía que la conversación no iba a morir tan pronto. — Mi... - hice una pausa, si esto fuese uno de esos filmes, sería dramática, pero me había atragantado un poco - ¿Mi plan? — No, el mío no te jode, pues claro imbécil, tu plan. — Bueno, yo no tengo grandes planes de vida, viviré lo que aguante en esta mierda isla y... bueno, no me gusta esto de tener que aguantar en la miseria a diario, como siempre digo, yo a los 40 me quito JUEJUEJUEJUEJUE... me... ¿me entiendes? — Joder tío, largas de más, es una puta delincuente armada, no tu psicologa ¿me entiendes? - dijo de forma burlona - ¡espabila! — Tienes razón... - susurré, esbocé una sonrisa con mis afilados y asquerosos dientes, que más que alegre, podia interpretarse como amenazadora sin querer serlo y pregunté - ¿Y tú? ¿A las peleas de gladiadores?
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Karmas
RE: [Pasado] Resaca - Eaa - 08-01-2024
Leyenda
No voy a mentir, tardé bastante más de lo que me hubiera gustado en arrastrar mi cuerpo por la pared hasta la cantina. - Quién me mandará beber - pensé mientras me llevaba una mano a la cabeza como si intentando de esa forma que aquel ruido atronador no me taladrara los tímpanos. Busqué a mis peculiares compañeros con la mirada, hasta que ubiqué al gran gyojin en una de las mesas más apartadas. Me encontraba sorprendentemente feliz de verles, a pesar de que hacía menos de media hora me hubieran provocado un ataque de pánico (de forma completamente involuntaria). Les saludé con la mano, como si fuera una niña pequeña, y una vez me vieron me acerqué donde ellos. De alguna forma conseguí evitar tropezarme con escasos camareros, quienes llevaban a toda prisa la comida a las mesas, y los numerosos clientes, algunos hambrientos y otros borrachos, que bien buscaban un sitio donde sentarse o una forma de salir de aquel lugar. Una vez llegué a la mesa, no pude evitar esbozar una sonrisa al ver a Mandarina feliz en el hombro de la mujer albina. - ¿Qué tal está mi pequeñín? - pregunté, rascando suavemente al animal entre las orejas, el cual se puso a ronronear, feliz. Abracé entonces a la mujer, agradada por haber cuidado del felino. - Muchísimas gracias Pandita, por tratar tan bien a mi pequeño Mandarina. Se ve que le has caído muy bien - sonreí aunque tras las palabras y la resistencia de esta a ser abrazada la solté, disculpándome después. - Perdón, perdón. - le dije - Es que estaba muy contenta de ver que Mandarina está feliz, y nadie se lo ha comido. - Clavé una ligera mirada amenazadora sobre el gyojin barracuda, quién me fijé que había dejado una cerveza a su lado. - ¿Qué, es para Balban? - me interesé. - ¿Él también es un salvaje? Tras escuchar su respuesta me despedí momentáneamente de mis nuevos compañeros para ir a la barra a pedir. No me había alejado de la mesa ni diez pasos cuando un orondo hombre se levantó de una de las sillas, enfadado por haber perdido una partida de cartas. Me golpeó, lo que hizo que me desequilibrara. Para colmo, pisé una jarra que había en el suelo, perdiendo el equilibrio por completo. De alguna milagrosa forma di una vuelta en el aire y pasé de estar cayendo de espaldas a quedarme de cuclillas, aunque acto seguido las piernas me fallaron y me quedé sentada en el suelo. - Ni se te ocurra reírte - miré enfadada a la albina mujer quien se reía a carcajadas. Me levanté, enormemente sonrojada y comencé a sacudir la suciedad del vestido. - Como cuando vuelva sigas riéndote o hagas algún comentario te juro que te cojo cual saco de mandarinas y te llevo a la calle para atizarte. - era posiblemente la amenaza menos seria que existía, pero fue lo único que se me ocurrió y a mí me bastó para sentirme satisfecha. - Acabo de ver tu pirueta, ¿Qué quieres? - habló secamente la camarera que había en la barra. Me tapé la cara, algo avergonzada, aunque a decir verdad la opinión de esta mujer me importaba notablemente menos que la de Peteiro y Maeve, por lo que no me costó responderle de forma amable. - Pues... - me quedé un poco pensativa. - Para beber me gustaría agua. - pedí. - ¿Me puedes dar una jarra grande? Es que ayer me tomé una copa de vino que me sentó realmente mal, y tengo la cabeza que me da vueltas. - expliqué. Como era de esperar, la mujer no necesitaba para nada mi justificación, y así me lo hizo saber con sus palabras. - Jarra de agua, bien. ¿Y para comer? - preguntó. - ¿No tendrás por casualidad algo de pollo, no? - pregunté. - No tienen por qué ser alitas, me sirve pechuga, muslo, cualquier cosa en verdad. - sonreí. La mujer me dijo que esperara, antes de entrar a la cocina. - ¡Tú, gañán, deja de beber de una puta vez! - los gritos se escuchaban desde la barra - ¿Queda algo de pollo? - preguntó la mujer, lo que un hombre de voz grave le respondió, notablemente ebrio. - Solo queda esto para la mesa tres. - hablaba, como era de esperar, a gritos - ¡Se va a enfriar, así que dile a tu puta hija que deje de intentar sacar propinas extra y que venga a hacer su trabajo! - continuó el hombre. - No, no. Deja eso, no te lo lleves. - le pidió a la mujer - Es para la mesa cuatro, y esos están tan borrachos que les pones una rata viva y se la intentan follar pensando que es un conejo. - el cocinero respondió algo que no llegué a comprender, pero por la respuesta de la mujer no era nada bueno - ¡Vete a la mierda. Ojalá un día de estos te cortes los dedos que te quedan en la mano, y así dejas de cocinar esta mierda! Al de pocos segundos vi salir a la camarera, la cual llevaba en la mano un plato que, para mi sorpresa, tenía muy buena pinta. - Toma, aquí tienes bonita. - me sonrió, lo cual me descolocó todavía más. - A veces alivia ver una cara así, sobre todo con un marido como el mío. Ojalá se muera - No pude evitar soltar una risita con el comentario. Tras agradecerle el cumplido y pagar mi comida y la de mis compañeros volví a la mesa, con extremo cuidado de no repetir lo sucedido anteriormente. - Ya estoy - dije, dejando el plato sobre la mesa antes de sentarme entre estos. Mandarina pasó por detrás del cuello de Maeve, y desde el otro hombro saltó a la mesa, quedando junto al plato, olisqueándolo y comenzando a maullar para que le diera comida. Me acordé entonces de lo sucedido nada más despertarme. - Os iba a decir, antes de que se me olvide... - hablé con cierta timidez. - Respecto a lo de esta mañana... la cosa es que lo paso muy mal cuando alguien entra en mi habitación mientras estoy durmiendo. - expliqué. - Y como no recuerdo nada después del bar pues me ha chocado sobremanera notar que había alguien durmiendo conmigo. - suspiré, aliviada - Vale, ya lo he dicho.
Resumen
Karmas
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