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[EVENTO FASE] Billete a las nubes - La Resolución (Parte VII) - Versión para impresión

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RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes - La Resolución (Parte VII) - Ikirami - 02-05-2024

[personajeinvalido=907]

En la arena, otro de los participantes, que no tenía recompensa en teoría, saltó a la escena convirtiendose en una criatura que desconocía. Me apoyé en la barandilla de la primera fila de las gradas y eché el cuerpo adelante para ver más de ello, emocionada tanto por la ejecución como la nueva Akuma desconocida del hombre. Pero al devolver la vista al combate, en lo que apenas había sido un parpadeo, Zarutsuki se hallaba entre ambos combatientes y parecía haber repelido el ataque del cazador.

—Tsch… —chasqueé la lengua, fastidiada por la interrupción de la ejecución.

Apreté con fuerza la barandilla, el calor que sentía en el cuerpo parecía estar convirtiéndose en ira, pues después de aquella última escena sentía la necesidad de hacer algo yo misma. Realmente Sohem parecía alguien capaz y con el resto de mi División y las tropas que habíamos traído, sumándolo al cazador y su supuesto grupo, tal vez podríamos plantar cara al Shichibukai y a los piratas que había en las gradas todavía. Zarutsuki sería un hueso duro de roer, si había parado el combate sin esfuerzo aparente, probablemente yo no sería rival para él, pero había más personas que tal vez podrían encararlo. Desde que había llegado a Skypiea, todo habían sido malas noticias. Llegamos al lugar supuestamente engañados, pues la misión que nos habían encomendado no tenía nada de misión. Después, descubrí que el emperador de la isla era un maldito Shichibukai, un pirata que gozaba de una inmerecida protección de la ley. Poco después, resultó que la mayoría de los participantes eran piratas y además con una buena recompensa detrás. Quizás en un inicio podía ser divertido, lo cierto era que me encantaría poder echarles el guante a todos ellos y acabar con sus miserables vidas de ratas inmundas, pero es que encima mis compañeros actuaban como si no pasara nada, en apariencia llevándose bien con los susodichos malnacidos. ¿Qué se suponía que debía hacer en una situación como aquella? Había aprovechado el tiempo para recabar información muy valiosa sobre todos ellos, pero de nada servía si no se pasaba a la acción.

Miré a mi alrededor, buscando al resto de mis compañeros. Alcancé a ver a Karl, corriendo hacia la arena decidida. Sonreí al ver que mi compañera parecía dispuesta a batallar y salté yo misma por encima de la barandilla para unirme a ella. Aterricé apoyando una rodilla en el suelo y al levantar la cabeza para erguirme, sentí como si un vendaval golpease mi cuerpo proveniente del centro del área de combate, sintiendo mi cabellera revolotear tras de mí. “¿Viento?” me pregunté confundida, levantándome con cautela. Pero aquello no había sido viento, era como si la presión hubiera cambiado de golpe e impactado en mí. Era una sensación extraña que jamás había experimentado antes. Lo más confuso de aquello fue que al redirigir mi vista de nuevo hacia Karl, la vi caer desplomada. Corrí hacia ella con toda la velocidad de la que fui capaz, a la vez que vi como el hombre que se había transformado también estaba en el suelo, de nuevo en su forma humana, y también los propios Custodios. Llegué junto a Karl y me agazapé junto a su cuerpo, aliviada al notar que respiraba. Su cuerpo no parecía haber recibido ninguna herida nueva, obviando las de su combate contra Garnet. No era experta en medicina, a mis ojos simplemente parecía estar dormida, así que la dejé en la misma posición.

Despacio, volví a levantarme, recorriendo toda la zona con la mirada.

—Interesante… —murmuré cruzando un brazo bajo el otro y apoyando el mentón en la mano.

Todos los espectadores estaban desplomados en sus sitios y lo que hasta hacía un momento era un lugar lleno de ruido y de vida ahora se había quedado en completo silencio, casi parecía irreal. Pude ver como incluso el Comodoro había sufrido ese extraño efecto. Curiosamente, crucé miradas con alguien que se mantenía en pie, en apariencia confundido y que recorría la mirada por la zona al igual que yo, el mink panda. Parecía que no era la única persona que se había mantenido consciente. Levantando una ceja, miré hacia el Shichibukai preguntándome si él tendría que ver con lo que estaba pasando. De ser así, le había subestimado por completo. En toda la vida, jamás había escuchado de ni una sola akuma capaz de algo así, y la suya para nada tenía esa capacidad. No, tenía que ser otra cosa.

—Realmente interesante… —dije con una suave sonrisa y con una ferviente curiosidad por descubrir más.

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RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes - La Resolución (Parte VII) - Tobias Murray - 02-05-2024

[personajeinvalido=907]

Tobías se inclinó hacia delante en su asiento apoyando sus codos sobre sus rodillas y sobre sus manos su mentón. El combate pintaba ser emocionante, el sol acompañaba una tarde muy agradable, la comida había sido abundante y deliciosa. ¿Qué más se podía pedir? Dio comienzo el enfrentamiento con Yojimbo zambulléndose bajo el suelo. El pelinaranja esperaba su resurgir, pero en su lugar salió de bajo la tierra un caballo alado de pelaje marrón y blancas crines, envuelto en llamas y bailando. Tobías estaba perplejo, se preguntaba por el paradero del lunarian y no entendía de dónde había salido ese ser y mucho menos por que bailaba al son de ninguna melodía. De pronto, en el suelo frente a las gradas, comenzaron a salir un porrón de caracolas enormes a la vez que el cielo se iba encapotando, una gran nube se estaba generando sobre sus cabezas. Buscando una respuesta a sus cada vez más numerosas preguntas, Tobías giró su cabeza hacia sus compañeros para descubrir que esa nube salía del dial que Garnet apuntaba hacia arriba. El carpintero no podía articular palabra, no entendía la situación en absoluto. 

El músico saltó sobre la nube plataforma que acababa de generar blandiendo su laúd, a éste se le sumaron varios individuos, entre ellos una joven rubia, la cual era imposible que estuviera allí también. Todos portaban sus instrumentos y al unísono comenzaron a hacerlos sonar, emitiendo una pegadiza tonadilla amplificada por las caracolas. Ahora si tenía sentido que aquel peculiar Pegaso estuviera bailando, pero solo eso. ¿Qué hacía Aurora ahí? Tobías buscó la mirada de Sasha y Kuraku para contrastar su visión con ellos, no fuera a ser que solo él estuviera viendo eso, pero su sorpresa aumentó al ver a Gronn bailando con la joven semioni y a Nekah junto a Kuraku danzando al son de la música. Garnet estaba pletórico tocando y cantando a dúo con Aurora, el público se hallaba enloquecido con el espectáculo y no era para menos. El joven barba turquesa giró su cabeza para contemplar la escena en profundidad, también estaba allí Ariel junto a Don Bambú, brindando con cerveza y riendo profundamente. Xas le estaba enseñando a hacer el pino a Sage, para terminar ambos boca abajo bailoteando con las manos en el suelo en vez de los pies. Los Alas Negras disfrutaban como los que más del ambiente, Jolyne aplaudía mientras aporreaba el suelo con su desnudo pie derecho al ritmo de la música, Triana fumaba uno de sus puros sonriente y Aspros hacia un increíble despliegue de movimientos sensuales dignos del mejor bailarín. Unos curiosos golpecitos sobre su regazo obligaron a Tobías a mirar hacia abajo, era Bepso a lomos de Pascal en un curioso baile, como si el pequeño tontatta estubiera montando un bravo toro.  

El joven carpintero intentaba comunicarse con palabras que no lograban salir de su garganta, todos parecían estar disfrutando de la fiesta, él era el único que estaba perplejo ante todo eso y encima no podía hablar. En el terreno de juego, el caballo alado bailaba sobre sus patas traseras con Sohem, el cual portaba un tenedor y un cuchillo enormes, uno en cada mano. Como si formara parte de la coreografía, el enmascarado dio una patada al alado cuadrúpedo tumbándolo en el suelo. La música se iba tornando más siniestra por momentos. Una extraña sensación de humedad en la espalda hizo girar la cabeza hacia atrás al pistolero, era Sasha, mojando su mano derecha en un cubo de lo parecía zumo y secándola en su chaqueta con una sonrisa pícara en su rostro, pensaba que no era momento para bromas, pero volvió a prestar atención al terreno de combate. La melodía se había vuelto oscura y se había hecho de noche de repente, las caracolas proyectaban luz sobre los dos que se hallaban en el centro. Sohem avanzaba lentamente hacia el Pegaso, amenazándolo con sus desproporcionados cubiertos. Su mascará se abrió por el eje horizontal, dejando ver una perversa sonrisa, preludio de una afilada dentadura abriéndose hasta alcanzar una amplitud inhumana. Iba a comérselo, el caballo no podía levantarse ni defenderse. La fiesta había terminado, los músicos habían dejado de tocar y todo el público de bailar y festejar, todos estaban atentos a la grotesca escena, pero nadie hacía nada por detenerla. Tobías trataba de gritar con todas sus fuerzas, pero ni un leve gemido surgía de su boca, aún así no dejaba de intentarlo. - ¡SOHEM, DÉJALO! - Finalmente un grito con eco surgió, pero no de sus cuerdas vocales, ni si quiera de ese plano onírico, provenía del mundo terrenal, al cual Tobías volvió súbitamente acompañado de una cabezada hacia delante tras perder su testa el apoyo que guardaba sobre sus manos. 

Había sido todo un sueño, Tobías se avergonzaba de no haber sido consciente de ello, con todos los imposibles que había visto. También se avergonzaba de haberse quedado dormido en el momento más interesante de la velada, pero la agradable temperatura y la digestión del generoso ágape que había tomado, sumado al ajetreo del día vivido, excusaban al joven carpintero. Tardo unos segundos en asentarse de nuevo en la realidad, se recolocó el sombrero antes de ser consciente de que la situación no distaba mucho de la que acababa de vivir en su sueño, Sohem estaba a punto de arremeter contra Yojimbo con un golpe que sería fatal si lo alcanzaba. Todos parecían preocupados y alguno hasta animado a detener esa temeraria acción. Tobías reaccionó lo más rápido que pudo y cargó todas las fuerzas que pudo antes de levantarse y comenzar a bajar gradas abajo dispuesto a recortar distancia con Sohem y lanzarle su nueva técnica para detenerlo en seco. Antes de que pudiera siquiera dar el primer paso, como por arte de magia, apareció frente al cazarrecompensas, el que había deducido que era el Emperador Zarutsuki, para detener él mismo el ataque de Sohem. Tobías se preguntó si había tenido un falso despertar y seguía soñando. Esa velocidad era imposible. Al menos Yojimbo seguía a salvo, eso calmó al joven pirata, pero una extraña sensación puso los pelos de punta a Tobías y sin entender que acababa de sentir su vista fundió a negro y se desplomó hacia atrás, volviendo a quedar sentado en su asiento, inconsciente.



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RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes - La Resolución (Parte VII) - Triana Tempesta - 02-05-2024

[personajeinvalido=907]

No despegué la vista ni un solo segundo del combate. Cada vez más, todo apuntaba a que Yamamura no sería el vencedor. Me invadió una oleada de rabia e impotencia. El enmascarado jugaba sucio, o eso quería pensar antes que creer que no éramos lo suficientemente fuertes, que no estábamos preparados y que no podríamos conseguir lo que nos proponíamos si seguíamos así. No me inmuté cuando vi cómo el cazarrecompensas pensaba dar el último golpe a Yamamura. No podía evitarlo, lo haría a pesar de lo que yo pudiese hacer o decir. Los gritos de Sasha, Garnet y Tobías sonaban embotados en mi cabeza, como si estuviese durmiendo y los escuchase en esa delgada línea que separaba el sueño de la vigilia. No servirían de nada. Si siquiera Sasha, que se consideraba su gran amiga, podría evitarlo. Por lo menos le serviría para ver qué clase de persona era el cazador y, con algo de suerte, que no cayese en la trampa que claramente le estaba tendiendo. Esa clase de tipos eran monstruos despiadados a los que la vida humana les importaba menos que la de una cucaracha.


Antes de que se produjese el golpe final, ya estaba pensando en cómo despedazar a Sohem y a sus compañeros como venganza y como modo de prevención. No iba a permitir que los siguientes fuésemos nosotros. Me puse en pie mientras desenvainaba mis katanas, pero antes de que pudiese sacarlas por completo de su vaina, el mono apareció en la grada para repeler el ataque y desviar sus armas. Sí que era cierto que no iba a permitir ningún tipo de altercado durante sus estúpidos juegos. Casi había olvidado esa pequeña norma que había impuesto desde el principio y a punto había estado de incumplirla.

Jolyne gritó de alegría para celebrar que, por el momento, Yamamura seguía con vida. Volví a envainar las katanas cuando escuché la proposición de Aspros de marcharnos de allí. La situación era cada vez más tensa, ya casi ni recordaba que el mono me debía un premio. En ese momento, la gente de las gradas comenzó a caer al suelo, como si una fuerza invisible los tumbase. Tenía que ser cosa del mono emperador. ¿Cómo lo estaba haciendo? —Cogemos a Yamamura y nos… piramos —conseguí decir justo antes de caer al suelo inconsciente.


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RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes - La Resolución (Parte VII) - Yojimbo - 02-05-2024

[personajeinvalido=907]

-¡TIERRA DO…! ¡Agh! - luché por gritar, pero mi voz se perdía en un susurro ahogado, mientras sentía que mil soles abrasaban mi garganta. - ¿¡Q… qué!? - mi mente turbada apenas podía articular un pensamiento coherente. Apreté los dientes con fuerza, escupiendo sangre y cayendo al suelo, derrotado.
Me encontraba tumbado en la arena, cada movimiento que hacía era un tormento, hasta las ráfagas de viento las notaba como latigazos sobre mi piel. Aunque mi espíritu aún anhelaba levantarse y continuar la lucha, mis extremidades se negaban a obedecer. ¿Sería este mi destino final? Mis ojos, inyectados en sangre y rebosantes de furia homicida, observaban como, el que antaño fue el verdugo de Peixe se alzaba ahora como el mío. Clamando a los cuatro vientos que hoy caía un dios alzó su garrote hacia el cielo y lo prendió en llamas. Esa sería mi sentencia: morir en un coliseo, rodeado de espectadores que gritaban, siendo el protagonista de un macabro espectáculo, aplastado por un garrote en llamas a manos del hombre que arrebató la vida a mi amigo, frente a todos mis compañeros. Cerré los ojos con serenidad y con una sonrisa en mis labios, resignado porque ahora mi voluntad estaba en sus manos, en las manos de los Alas Negras. Y aunque fuera solo para cumplir este loco sueño, Triana sería la siguiente Reina de los Piratas.

Acepté mi destino, no había podido ser el Rey de los Piratas, pero si la llama que ardía en sus corazones y que los movía hacia la libertad. Era curioso como una persona con un sueño tan ambicioso como el mío se conformaba con eso, viajar por el mundo con sus amigos, si eso no era la auténtica libertad…

Pero entonces mis pensamientos se vieron interrumpidos por un fuerte golpe, abrí los ojos y lo pude ver, era el Emperador desviando el golpe de Sohem. Se había tenido que desplazar muy rápido para interceptar la ejecución pública. Y tras una frase digna de su poder emitió de su cuerpo una oleada de poder tan concentrado y tan puro que la gente de la grada comenzó a caer. Notaba como ese poder pasaba a través de mí y, pese a todo, lo podía aguantar. Con un esfuerzo mayúsculo me puse en pie, quedando detrás del Emperador y miré justo donde estaban mis compañeros, todos inconscientes menos Aspros. ¿Él también había podido aguantar este poder? Sin quitarle la vista de encima estiré mi brazo izquierdo hacia él y alcé el pulgar indicándole que estaba bien, pero inmediatamente después caí inconsciente a causa de mis heridas, haciendo que mi propia voluntad me mantuviera en pie.

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RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes - La Resolución (Parte VII) - Kurowashi Sephiroth - 02-05-2024

[personajeinvalido=907]

El combate de Garnet y Karl, acabó con esta última rindiéndose, sabía que iba a encontrarse mal por aquella acción pero sus oportunidades de ganar el combate eran nulas. Garnet había mejorado muchísimo en el poco tiempo que había transcurrido entre nuestra pequeña trifulca.
Estaba sorprendido por la decisión de mi compañera, aunque reconocía que había sido muy valiente aceptando que esta lucha para ella había acabado y en el fondo me sentí orgulloso de que tomase una decisión tan dolorosa para ella. Intenté ver a qué parte de las gradas se dirigían, sobre todo el pelirrojo. Tenía un tema pendiente con él y era el momento. Baje las escaleras del estadio en busca de un camino que me llevase a su zona.

Después de un tiempo, dando vueltas volví al mismo sitio en el que me encontraba. “Joder Sephi menudo día estás teniendo, ya ni guiarte por un estadio sabes”  Al volver a ver la luz en las gradas, me di cuenta que el combate entre el otro miembro de mi equipo, Yojimbo y Sohem había comenzado, quería quedarme a ver a mi compañero y animarle. No sabía qué hacer, volví al umbral del acceso al graderío ”¿Que hago, intento buscar a Garnet? ¿Busco a Karl e intento hablar con ella? ¿Busco al resto de la compañía? ¿ O me quedo y disfruto del combate?” Mientras discurría qué acción tomar, había bajado al interior del estadio y estaba dando vueltas. Me encontraba mucho mejor, el masaje me había quitado todos los dolores. “Si todo hubiese llegado antes o si al menos no me hubiese golpeado. Karl y Joe no tenían nada por lo que no ir con la cabeza en alto, incluso ikirami tuvo el valor de participar en algo que sabía que no iba a destacar. Pero tú Sephi ¿Qué has hecho? Solo has sido un descarte y un estorbo para un equipo que ha demostrado ser más que capaces y dominar en dos de las pruebas” Definitivamente había sido un día de mierda y era el peor de todos los integrantes de la marina.

No sé cuánto tiempo estuve divagando, pero cuando volví a salir a las gradas el que estaba de pie, alzando su arma, ante un Yojimbo derrotado era Sohem. Parecía dispuesto a darle el golpe de gracia, corrí al borde de la grada dispuesto a saltar, de mi boca salió un grito. ¡DETEN… Algo corto mis palabras y caí inconsciente.


RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes - La Resolución (Parte VII) - Sohem - 02-05-2024

[personajeinvalido=907]

Cuando mi kanabo iba a descender por completo e impactar contra el cráneo de aquel apuesto hombre alado, un golpe seco resonó en las inmediaciones de la pista y una sombra se cernió sobre mi. Era Maruchuki, el Shichibukai, que había desviado la potencia del golpe de mi kanabo dando un revés con la mano para despejar la trayectoria del mismo. El sonido de aquel choque me hizo volver a la realidad, y empezar a escuchar en la distancia, entre los gritos del público y los llantos y quejidos de los asistentes, una vez que me fue conocida, haciéndome girarme sobre mi mismo y viendo a Sasha con un rostro desgarrado rogar que me detuviera.
Ein Hauch se apagó, mi mano se abrió y el pesado metal cayó al suelo a plomo, levantando algo de polvo en el impacto mientras sentía en sus ojos el peso de una confianza destruida. La niña era enorme, pero era inocente. Ignoraba que no podía hacerme amigo de todo el mundo y que mi trabajo era este: matar piratas. Perseguir y matar criminales con recompensa por sus atrocidades cometidas. No era una mala persona por acabar con los malos, de cara a la sociedad, por mas que ella fuera uno de ellos o se llevase bien con otros tantos... pero no podía saberlo. Ella, alimentada por la lengua bífida de quien la acompañase sólo vería a un monstruo que peleaba como tal para acabar con alguien que le podía caer simpático, pero no era capaz de ver que si yo peleaba contra alguien como este tipo, un capitán pirata - y seguramente reputado, al estar en boca de todos - no era precisamente porque se hubiera hecho famoso por donar comida a los necesitados. Yo tenía claro que hacía un bien social, y sin tener que ponerme al servicio del Gobierno o la Marina como esos perros sin identidad ni personalidad, que no tienen el coraje de imponer y seguir su propia justicia y necesitan del respaldo de una organización masiva y mundial para poder sentirse seguros a la hora de velar por el pueblo. Una panda de mierdas, eso es lo que eran.

Entonces, escuchando aquella frase proveniente del gobernante de este reino en las nubes, lo ignoré sin darme la vuelta y alcé la mano desprovista de mi arma hacia las gradas, hacia aquella niña enorme y asustada, buscando quizá que dejara de sentir aquel dolor por mi culpa, y sentí una especie de corriente de aire... o algo mucho más ligero, cruzar alrededor y a través de mi. Una sensación que me inundaba el pecho y llegaba hasta lo profundo de este, a mi propia alma. Y a la par que sentía aquella oleada vi como los espectadores y los asistentes al evento empezaban a desplomarse y a caer inconscientes. Vi cómo Sasha se desplomaba como un cuerpo sin vida al igual que los que estaban a su lado. Miré en derredor y pude ver a Viktor, a pie de arena, desplomarse también, junto con la Marine cornuda y la pelirroja que había estado en mi equipo, quien como muy, muy poca gente en la grada, mantenía la conciencia — ¿Pero qué? — me pregunté llevando la vista a las gradas y pudiendo ver al gran panda y al hombre de rostro delicado y maquillado conscientes entre una multitud de cuerpos desvanecidos — ¿Quién está haciendo esto? — pensé de nuevo y me giré para dar cara al Emperador frente a mi, cruzando mi mirada con el lunarian del suelo que observaba atónito también las gradas. Aun estaba consciente, pese a todo el daño recibido, y la oleada somnífera parecía no haberle afectado.

El calor que emitía dejó de producirse de golpe, manteniendo la situación a una temperatura más estable, y sin quitar los ojos del enorme simio que tenía delante ahora, alcé mi mano hacia mi casco — Mi nombre es Saint O'Heil Emerec Mars — le dije, y me quité el caso, mostrándole mi rostro y el ceño fruncido con un semblante serio — Un hombre capaz de probar que hasta los dioses sangran — y junté mi casco a la cadera, hinchando mi pecho henchido de orgullo — Y mi luz no se apagará hoy — sentencié finalmente, mirando al Shichibukai hacia los ojos, siendo plenamente consciente de que con la velocidad que había demostrado podría atacarme sin yo poder hacer nada para evitarlo, pero negándome a mostrarme temeroso o servicial después de haber ganado los estúpidos juegos que él mismo había propuesto y creado para su propio disfrute o el de su pueblo, que aunque ahora no estuvieran presentes todos habían sido testigos de que el ganador había sido yo, y esperaba que fuera suficiente como para que el Shichibukai cumpliera con su palabra otorgándome el premio que merecía.





Resumen

Haoshoku

Bélico



RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes - La Resolución (Parte VII) - Zarutsuki - 03-05-2024

La emisión de la onda de mi Haoshoku desmayó a todos los presentes a excepción de seis personas. La Marine pelirroja que yacía junto a dos usuarios de frutas zoan mitológicas, la semioni participante en el combate de semifinales, y el cazador que no había revelado aun su fruta. El mink panda que aguardaba expectante en las gradas, y el humano refinado, subordinado de Mord Yojimbo, que estaba próximo a él, y a quien tras de mi aun podía sentir su presencia y escuchar su 'voz' en mi interior. Con esto eran cuatro, que sumados a mi buen amigo Pawurs en la carpa presidencial y al cazador que se mantenía frente a mi hacían el total de seis personas con la ambición de los reyes. Con el poder de los gobernantes. Con el color de los conquistadores.

Todos los demás caían presos de la potente presión de mi presencia sin parangón ni premisa previa. Todos, uno por uno, sentían el poder del "Emperador". Uno tan alejado de su alcance que ni en sueños podrían intentar optar por mantenerse frente a mi como lo harían frente a un cualquiera. Pero aquellos que aun seguían en pie... Esa Marine era sin duda la más débil de su equipo, o la que mejor disimulaba de todos. Su prueba fue un desastre, su aportación nula y su presencia aunque llamativa, nada constructiva para los acontecimientos. Pero extrañamente tenía en si la sangre de los dominantes.
El panda, comedido y discreto, reveló lo justo en la prueba como para dictaminar que era alguien con un poder latente más allá de lo que quería mostrar en ese momento y lugar, pero que mantuviera la conciencia ante lo que arremetía contra su espíritu, confirmaba que albergaba el poder de los libertadores... o los opresores. El hombre de los 'Alas Negras' mostraba su elegancia y su constante compostura altiva haciendo alarde de una clase que el resto no podía alcanzar... siendo quizá la antesala de ese don especial que sólo tienen unos pocos elegidos por el destino para imponerse a otros.

No fue ninguna sorpresa que Mord Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero aguantase aquella tromba de poder, aunque cayese preso de sus heridas previas, pues dos generaciones antes de la suya precedían el manejo de dicha aura digna sólo de los Gobernantes absolutos. En otras circunstancias sentiría alegría y júbilo público ante tal hallazgo y verdad, pero actualmente sólo podía reprimir mi malestar por el maltrato de un simple humano hacia la sangre real de mi patria y tierra. Ese humano, de pie frente a mi, mostrándome orgulloso su rostro y diciéndome su nombre sin titubear. Se presentaba a sí mismo con un Saint en su nombre, ni más ni menos.
— Saint O'Heil... — musité sin variar mi postura — Eso explica muchas cosas-son... — añadí frunciendo el ceño ladeándome y señalando con la punta de todos los dedos de la diestra extendidos, hacia Mord Yojimbo — No hay hombre capaz de hacer sangrar a un dios, Emerec Mars — dije, bajando el brazo y volviendo a encararlo, mirándole de abajo a arriba — Pero un dragón... es otra cosa — finalicé, dándole la espalda y caminando con seguridad y tranquilidad hacia el cuerpo de Yojimbo, acuclillándome y girándolo para colocarlo boca arriba, observando su rostro y sus facciones más de cerca, apartándole un mechón del pelo de la cara, antes de volver a mirar al humano del cabello rosa — Te reconozco como el ganador de mis juegos y por tanto declaro a vuestro equipo el vencedor de la competición-son — dije mientras sujetaba con mi diestra tras los hombros de Yojimbo y con la siniestra bajo sus rodillas, alzándome y levantándolo en mis brazos, mirando hacia las gradas y alzando el tono para que los pocos conscientes pudieran oirme — El sabio Pawurs reanimará a los Custodios para que estos os ayuden a transportar a vuestros amigos a los hogares de invitados que hay disponibles en las lindes del reino, y protegerán cada uno una de dichas instalaciones durante dos días enteros-son — hice una pausa para mirar a Pawurs, quien asintió y comenzó a caminar hacia los Custodios — Los Marines... ellos podrán quedarse en el reino tanto tiempo como deseen y convivir con sus gentes, más no tienen permitido entrar en mi palacio — dije mirando a la pelirroja de la arena — Aquellos que van contigo, miembro de la tribu Mink, podrán gozar de la misma situación siempre y cuando sepan comportarse y respeten la ley, y estarán blindados con mi protección de todo acto hostil por parte de la Marina y el Gobierno Mundial en esta isla. Sois mis invitados — añadí, mirando al panda, y pasé mi mirada al ganador del torneo — Tu gente y tú no seréis bienvenidos en Shandora después de la venidera hospitalidad de dos días que os brindo, en la que tendrás que presentarte en palacio para obtener tus recompensas como ganador de los juegos, y tras ello marcharéis de esta ciudad, pero os permitiré estar en Skypiea mientras os recuperáis para partir, siempre y cuando no pongáis en peligro la integridad de las tierras a mi cuidado-son... Da las gracias a tu beligerancia, dragón — le dije, bajando el tono en la última frase como para que sólo pudiera escucharme él o aquellos con un oído sobrenatural.

Entonces alcé la voz de nuevo para que todos pudieran oírme, mirando en derredor — Porto en mis brazos a Mord Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero, hijo del libertador y unificador de clanes Grand Mord Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Segundo, mi rey ausente y verdadero Emperador de toda la tierra de Skypiea en los confines en las nubes, por mérito y derecho propio, haciendo a este joven su heredero y digno sucesor y gobernante de todo cuanto protejo y custodio en este sagrado lugar, por petición de su padre, y a la espera de su regreso-son — y con esto, dirigí mi vista hacia el gallardo y apuesto bailarín, el integrante de los Alas Negras, alzando — Tú caminarás a mi lado hacia el palacio, pues todos los subordinados del Heredero descansarán en el interior de las paredes de su casa y gozarán de mi protección y mi humilde servidumbre, buscando así compensar todo cuanto debo a su progenitor, nuestro salvador y rey — sentencié, dedicándole una última mirada a Emerec Mars — Cubrirte el rostro y usar un acrónimo no te desvinculará ni de tu pasado ni de la carga de tu sangre y los pecados de tu linaje, 'Sohem'. Pero si te escondes, quizá reniegas, y en ese caso quizá Pawurs podría ayudarte — finalicé y comencé a caminar para abandonar la arena tras hacer un gesto con la cabeza al joven Aspros, dirigiendo mis pasos hacia el palacio mientras Pawurs tocaba a los Custodios y sacaba de ellos unas esferas pequeñas y traslucidas a medida que les iba devolviendo la conciencia, disponiéndose estos de la siguiente forma. Navar y Naver fueron a recoger a la mujer rubia y la pelirosa compañeras de Mord Yojimbo, y vinieron conmigo, portando cada uno a una mujer a cada lado del bailarín maquillado. Navir se aproximó al ganador del torneo, Navor se plantó frente al panda en las gradas, y Navur se aproximó hacia la pelirroja en la arena. Todos ellos, a su debido tiempo y momento, cargarían con todos los invitados del mar azul que yacían inconscientes y los llevarían a casas ubicadas en la frontera sur del reino. Los acompañantes de Bambú en en lado izquierdo, la más próxima a la primera de las rutas, y los Marines estarían en una casa junto a los Cazadores en la parte derecha, la más próxima al río que flanqueaba la ciudad.
Las casas contarían con habitaciones más que de sobra para todos ellos, con tamaños más que suficientes como para poder albergar semi gigantes sin problemas, y todas contaban con lo necesario para descansar, alimentarse y asearse.

Mis pasos decididos me alejaban de aquella arena mientras las lágrimas de mi rostro caían hacia el pecho herido del hijo de mi mejor amigo, mi capitán y mi rey, a quien había servido fielmente en este lugar protegiendo su sueño y su utopía durante tantas décadas, y había fallado en el peor de los momentos cuando no pude impedir la derrota de su progenie, su heredero y viva imagen, frente a mis propios ojos, preso de la esperanza y la expectativa puesta en él, ansiando ver un reflejo del guerrero que era su padre en sus golpes en aquel combate. Amargas lágrimas de fracaso y dolor, que podía permitirme derramar al saberme en la discreción de mi marcha solitaria hacia el palacio.





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RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes - La Resolución (Parte VII) - Pawurs Ushoku - 03-05-2024

Tantos años vivo, y nunca había visto tal violencia e ira en un ser vivo como el enmascarado.

Aquel ser humano realmente iba a desobedecer las normas del torneo, quitándole la vida al Mord, pero menos mal que mi amíguete emperador no lo permitió, poniéndose en medio del fatal golpe que el cazador usaría para finalizar una vida. Y no contento con esto, liberó una gran cantidad de Haoshoku, inutilizando completamente a todo el mundo. Bueno, salvo a un servidor y unos afortunados participantes, por lo que mis ojos podían ver - Vaya suerte... - Dije en voz baja.

Me quedé sentado en mi asiento junto a Mariano, apoyado en mi hombro, hasta que me fijé que incluso los custodios habían sido completamente noqueados - Menudo sinvergüenza - Pensé mientras negaba con la cabeza y procedía a levantarme del asiento. Bajé tranquilamente las escaleras para poder acercarme uno a uno de los Custodios para volver a levantarlos, mientras mi amigo se encaraba con el autoproclamado mata Dioses. No dije ni una palabra, solo me limité a escuchar, y vaya sorpresa nos llevamos.

Aquel ser humano no era nada más ni nada menos que un Dragón, tal y como dijo Zarutsuki. Quedé sorprendido, pero no mucho. En mis tiempos yo fui amigo de algún Dragón que otro, no me daba envidia. Pero desde luego, sí que era una revelación más que interesante. Aparte, mi amigo añadió que iba a reanimar a los Custodios para que pudieran hacer su trabajo - Me he adelantado a tu orden, listo - Pensé. Una vez bajé las escaleras y ya estaba a la altura de la arena, el Custodio que más cerca tenía era Navir, el cual perecía en el suelo inconsciente pero con vida. Me agaché un poco de manera lenta - Joder, tengo que hacer más ejercicio - Dije en voz baja, gruñendo cuál viejo casposo. Puse mi mano en la frente del fiel Custodio de manera suave para hacer mi magia. Usando mi fruta, y levantando ahora la mano lentamente, de su frente, salió una pequeña burbujita blanca, la cual, mandé hacia el cielo para que se esfumara de allí. Navir, comenzó a mover la boca y los músculos, poco a poco, estaba funcionando mi tratamiento. Me acerqué un poco a su oído - Venga anda, no seas vago, hay trabajo que hacer - Acompañado de una palmadita en su brazo izquierdo para proceder a levantarme. El custodio reaccionó bien y se puso de pie a los pocos segundos, agradeciéndome con un movimiento de cabeza, como una reverencia - Quita, quita. Venga, al lío - Le dije mientras me daba media vuelta, yendo en dirección a Naver.

Procedí a hacer lo mismo con él, mientras mi amigo comentaba ciertas normas para cada grupo si querían hospedarse allí. Los cazadores, por supuesto, no contaron con mucha suerte, pues se tendrían que ir a los dos días de allí - Ale, a tomar por culo - Pensé mientras reanimaba a Naver, para a continuación ir hasta donde estaba Navar para hacer exactamente lo mismo. Después de él, crucé la arena para ir al otro lado, donde se encontraba al frente Navur, y a su izquierda Navor, y así finalizar mi tarea. Mientras lo hacía, mi amigo reveló quién era realmente el Mord Yojimbo, pues nada más ni nada menos era el hijo del verdadero rey de esta tierra, el heredero auténtico - Vaya sorpresa... Estoy que no me lo creo... - Pensé de manera retórica y burlesca para mí mismo, mientras reanimaba a Navur y me dirigía hacia el último Custodio en el suelo. El joven bailarín de pinta exótica era amigo del Mord, así que el emperador le comentó que tanto el cómo sus amigos podrían acompañarle a palacio y descansar allí junto a él, para luego sentenciar en Sohem que no podrá librarse de su pasado y metiéndome a mí en el ajo con que podía ayudarle -Vamos no me jodas, este muchacho no se cansa de mandarme más y más trabajo - Pensé frunciendo el ceño mientras terminaba de reanimar a Navor, el último Custodio.

Una vez todos arriba, cada uno fue a hacer su trabajo correspondiente. Yo me acerqué al lado de Zarutsuki, el cual cargaba con el Mord Yojimbo, y a su lado dos Custodios con los amigos de este. Miré la cara de mi amigo, la cual solo se podía contemplar lágrimas y tristeza. No sabía qué decirle, yo estoy muy mayor para estas cosas. No estaba muerto, solo inconsciente, era motivo para estar alegre ¿No? Volví a mirarle, inclinando un poco mi cabeza hacia un lado - Venga, arriba ese ánimo. Ahora le hago en palacio el mismo tratamiento y estará como una lechuga de fresco, ya lo verás - Finalicé caminando a su lado, pensando y asimilando todo lo que había pasado hoy. Pues, en el fondo de mí, sabía que todo esto marcaría un antes y un después para toda la gente que ha podido presenciar con sus propios ojos este torneo.

Bueno, un puñado de ellos, más bien. Es lo que tiene usar tal cantidad de Haoshoku y dejarlos a todos por los suelos. Este todavía tiene mucho que aprender, aún es un ignorante de la vida, pero yo iba a permanecer a su lado para ayudarle.


RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes - La Resolución (Parte VII) - Max D. Bambú - 03-05-2024

Uno a uno todos fueron cayendo ante la increíble presión que ejercía la voluntad del Emperador. Don Bambú había leído historias de gente capaz de hacer que ejércitos enteros se desmayasen con su sola presencia, pero nunca había imaginado que aquello pudiera estar fundamentado en la realidad. Siempre lo tomó como alguna clase de ficción colectiva, y es que no se pueden imaginar muchos poderes más increíbles que el de ganar una batalla sin mover un dedo. Investigaría sobre el tema tan pronto le fuera posible y, además, también indagaría acerca de por qué él, un mink revolucionario cualquiera, todavía seguía en pie junto con Aspros, una marina pelirroja al otro lado de las gradas, el enmascarado que se hacía llamar Sohem y el chamán Pawurs Ushoku, que parecía haber resistido la presencia del Emperador sin dificultad alguna. No se dio cuenta de que Yamamura había soportado también la presión porque se había desmayado inmediatamente debido a las heridas, pero no le hubiese culpado. Sohem le había dejado hecho polvo. Cargó a Garnet sobre su hombro derecho mientras intentaba escuchar la conversación entre el emperador y Sohem. Sin embargo, dado que estaban hablando a un volumen normal y estaban tan lejos no se podía distinguir qué decían. Algo que sorprendió al panda, sin embargo, fue que Sohem se quitase la máscara voluntariamente. Inmediatamente recordó el momento en los Cabos Gemelos en el que el MDU-06 le atacó y provocó que su máscara se cayese. No le dio demasiada importancia en aquel momento, aunque recordaba bastante bien su rostro. Sus cabellos rosados sólo eran eclipsados en llamativo por la fea cicatriz que surcaba su rostro horizontalmente. Le trajo recuerdos amargos ver aquella cara. Se vio a sí mismo tratando de permanecer inmóvil mientras el MDU-06 recuperaba los cadáveres de los piratas de Finn Slingerhand. Se recordó débil ante la presencia de un Shichibukai. ¿Y cómo es el destino que la segunda vez que aquella cara es desvelada también es en presencia de un Shichibukai?

Tras un breve intercambio de palabras entre el cazador y el Shichibukai, éste último elevó el tono para que todos los presentes pudieran escucharle con claridad cristalina. Les informó de que los Custodios ayudarían en el transporte de los camaradas inconscientes a áreas seguras donde seríamos protegidos durante un par de días. No le entusiasmaba la idea de gozar de la protección de un Shichibukai, pero en un lugar tan lleno de cazadores y marines no venía nada mal. Declaró al grupo del panda como invitados en Skypiea siempre y cuando respetasen la ley de la isla, un trato nada desdeñable que sin duda el circo ambulante con el que viajaba rompería al par de horas de despertarse por cantar demasiado alto o montar espectáculos ilegales en plena calle. Shandora fue vetada al grupo del cazador en honor a la falta cometida mas allá de los dos días de hospitalidad prometidos. El Emperador pareció decir una última cosa, pero Don Bambú no llegó a escucharla y fue rápidamente eclipsada por la última revelación del Emperador. Yojimbo se trataba del hijo legítimo del auténtico rey de la isla de Skypiea. El príncipe heredero de estas tierras legendarias que gozaría de la protección y servidumbre del Emperador Zarutsuki, así como todos sus subordinados que no eran otros que los Alas Negras. Don Bambú miró con curiosidad a Aspros. ¿Cómo se tomaría él aquella noticia? ¿Lo sabían ya todos los de su tripulación? El panda siempre tuvo la intención de proponerle a Yamamura formar parte de la Revolución, causa justa y noble. Sin embargo su sangre de azul teñida era un asunto a tener en cuenta. No podía andar metiendo altos nobles en una causa que atentaba contra la condición de la que disfrutaban así como así. Todo se complicaba, mas así eran las cosas. Un último detalle llamó la atención del panda. El Emperador le dijo al desenmascarado que ni su máscara ni su acrónimo no le desvincularían de los pecados de su sangre. Ah, eso era interesante. Nuevas cuestiones acerca de la auténtica identidad del cazador se alzaban. Don Bambú no tenía medios para indagar en el asunto, pero estaría atento a los periódicos en el futuro cercano. No leería por encima nada que tuviera que ver con aquel Sohem, no. Y también seguiría de cerca los futuras acciones de Yamamura, pero todo aquello no tenía importancia en el presente. Lo único que importaba era que los compañeros del panda estaban todos tirados en el suelo y eso había que remediarlo.

Navor no tardó en hacer acto de presencia para aliviar la carga del panda tras haber sido reanimado por Pawurs. Un Custodio, ni más ni menos, haciendo de mula de carga. —Te toca llevar a Sasha. —Le indicó el panda mientras cargaba a Tobías encima de Garnet. —Y al lunarian también. —Ni de coña iba a llevar él ni a Sasha ni a Kuraku, que medían tanto como el panda. Don Bambú tuvo la consideración, eso sí, de coger el kanabo de Sasha del suelo. La muchacha le debía de tener mucho cariño, porque no se despegaba de él. Siguiendo al ángel el panda se encaminó hacia la casa donde se hospedarían, como mínimo, los siguientes dos días y se atrevió en su camino a echar una última mirada hacia el Emperador, Yojimbo y Sohem, cada vez más lejanos. Qué débil era en comparación a ellos, pero algún día eso cambiaría.

Resumen



RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes - La Resolución (Parte VII) - Aspros - 04-05-2024

Fuimos pocos los que nos mantuvimos en pie ante la acongojante presión que ejercía Zarutsuki sobre el estadio. Fuimos pocos los que, pasmados, no podíamos despegar la vista de la arena, atentos al siguiente movimiento que pudiese hacer el poderoso emperador. Fuimos pocos los que atónitos, al menos yo mismo, escuchábamos las asombrosas revelaciones que ocultaban tanto Sohem como el líder de las tierras del cielo. Yojimbo había perdido, más aquel hecho había pasado temporalmente a un segundo plano, junto a la inconsciencia del resto de presentes o el intento de asesinato por parte del enmascarado.

- ¿Saint? -repetí en mi cabeza. Sohem era un dragón celestial, parte de aquella élite que vivía por encima del resto del mundo, literal y metafóricamente hablando. No había tenido la oportunidad de cruzarme con ninguno, más si con su repugnante fama altiva, responsable de gran parte de las desigualdades del mundo. Según tenía entendido, las personas de a pie les debían pleitesía y sumisión, a cambio de un trato despreciable y deshonroso. Fue proclamado como ganador del torneo, pero de nuevo, nuevas revelaciones dejaban esa gloria en el fondo del barril, a la sombra: Yojimbo era el hijo del verdadero Emperador de toda la tierra de skypiea. Durante unos segundos perdí la conexión con la realidad, como si fuese incapaz de procesar aquella información de golpe y mi mente me la estuviese dosificando a cuentagotas-. Yojimbo es… ¿un príncipe? -le devolví la mirada al mink que se hacía llamar chewbacca, que me miraba curioso ante las declaraciones del Emperador. Él también había logrado permanecer consciente, lo cual resultaba un alivio, puesto que podía velar por Sasha y el resto de su banda.

De pronto, la mirada del Emperador se clavó en mí para requerir mi compañía en el palacio ya que, como parte de la banda de Yamamura, gozaríamos de su favor y protección. Sin aún entender muy bien lo que estaba ocurriendo, me deslicé por las gradas hacia las escaleras y descendí hasta la arena, no sin antes echar un último vistazo a Triana y Jolyne, que permanecían inconscientes. Estas iban a ser trasladadas de igual forma hasta al palacio, por lo que avancé apresurado hasta posarme a uno de los lados del Emperador. Antes de dejar atrás las gradas y al perplejo público, me ladeé para dedicarle una mirada fanfarrona a la marine pelirroja, Ikiwarri, haciendo como si con mi mano apartase unos mechones de pelo imaginarios que reposaban sobre mis hombros. Le mandé un beso cargado con mis peores deseos y proseguí la marcha hacia nuestro dorado destino. Los pasos de Zarutsuki, cargados de decisión, denotaban cierta tristeza ante lo ocurrido en la arena, lo cual era comprensible conociendo el trasfondo de la pelea que acababa de producirse.

¿Qué iba a ocurrir ahora? ¿El hecho de que Yojimbo fuese príncipe de aquellas tierras afectaría a nuestro viaje? ¿Iban a colmarnos de oro, fama y poder? ¿Dónde estaba mi suit? ¿Alguien podría prepararme un smoothie?


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