![]() |
|
[Pasado] (+18) La fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine. - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: Zona Especial (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=273) +---- Foro: Skypiea (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=274) +---- Tema: [Pasado] (+18) La fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine. (/showthread.php?tid=1082) |
RE: [Pasado] (+18) La fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine. - Ikirami - 11-06-2024 Tras mis preguntas, pude ver y sentir como algo dentro del minino cambiaba. Su expresión cambiaba por momentos, pasando de morderse el labio a mostrarse serio, pero escuchaba como su corazón latía con fuerza y rapidez. Un momento después, enroscó sus brazos a mi alrededor, atrayéndome hacia él con una fuerza que hizo que arqueara la espalda. Notaba la presión que su cuerpo ejercía en el mío, en todas sus partes. Sabía que si intentaba escapar no podría, lo que me puso en alerta. Pero a la vez, no podía evitar que mi respiración se acelerara. Mi camisa, blanca e impoluta, se pegó a mi cuerpo al empaparse con la sangre de su pecho, la humedad traspasando hasta mi piel y haciéndome sentir extraña. Quería acabar con aquello, que le diera la razón a la vocecita de mi cabeza para poder arrebatarle la vida sin remordimiento alguno. Aguardaba a sus respuestas, con unas ansias como no había experimentado hacía mucho, respirando con dificultad, escuchando la suya a su vez al compás de la mía, que cada vez se aceleraban más. Ahí, en aquel claro, tumbada encima de él, apresada contra sus músculos, estaba al límite de perder el control y necesitaba las respuestas, ya. Tras unos largos segundos que se me hicieron demasiados, por fin habló. Cinco. “Por fin confesó, se acabó” pensé mientras el pirata confirmaba haber arrebatado cinco vidas inocentes. Con la mano izquierda que mantenía contra el suelo, hice fuerza apretándola en un puño, con una rabia contenida fruto de sus palabras. Lo hice con tal fuerza que hasta dolía, pero cedí en el esfuerzo fruto del estupor que sentí cuando siguió hablando. ¿Cuatro hermanos? ¿Su amada? ¿Ese maldito había asesinado a aquellos que le querían? No daba crédito a sus palabras, era peor de lo que había imaginaba. Hay que ser muy cobarde para acabar con tus seres queridos, extremadamente egoísta e infinitamente malvado. Pero… entonces un nombre conocido salió a flote en su confesión: Finn Slingerland. Hasta el momento había mantenido la cara oculta a su lado, en la misma posición que cuando le susurré, pero al escuchar aquel nombre levanté lo que pude la cabeza para observarlo con el semblante serio. No lo sabía todo, pero aquel pirata, según me había contado el Comodoro durante los juegos, era un pirata esclavista que montó una trampa en los Cabos Gemelos en la que un Marine llamado Minato murió. —Sticky Fingers… —susurré al recordar como lo habían llamado unos marines en Toko, justo antes de que partiéramos de la isla. Garnet me explicó entonces como todo aquello resultó en la muerte de uno de sus compañeros y el cómo conoció a Sephiroth. “Por eso se conocían…” pensé. Las piezas del puzzle comenzaban a encajar, por una parte, me alegraba que Sephiroth no fuera un traidor a la Marina, pero, por otro lado, me dejaba más dudas que respuestas. ¿Cómo que su recompensa surgió de la nada? Eso carecía de sentido por completo para mí, pero veía el dolor detrás de sus palabras, detrás de como apretaba mi ropa con sus manos. Esas emociones no las estaba fingiendo, lo que decía era verdad. Y la cosa no terminaba ahí. Mencionó el incidente en isla Toko, recordé haber leído en el periódico. Finn Slingerland apareció y unos piratas se enfrentaron a él y acabaron con su vida al fin. Lo recordaba perfectamente porque me alegré de que los piratas se matasen entre ellos, ahora sabía que se trataba de los Shogun Gari, y que los piratas de los que sentí alivio por su muerte eran compañeros de Garnet, incluida su amada. —Yo… Lo siento mucho, Garnet. —me disculpé por su fallecimiento, y por lo que había pensado al leer la noticia, aunque él no sabía eso. Por segunda vez, su recompensa había subido tras acabar con Finn. ¿No debería ser a la inversa? Algo no cuadraba, lo sabía muy bien. Al tenerlo tan cerca de mí podía sentir su corazón latir, resonando contra mi pecho. No era el latido de un mentiroso, pero aunque me esforzaba me costaba creerlo. Tal vez… ¿La marina había cometido un error? La pregunta quedaría sin respuesta por ahora, y no iba a dedicar aquel momento a indagar en ello. La siguiente pregunta que tenía que responder me interesaba mucho, siendo sincera conmigo misma. Había esperado que me abandonara a mi suerte, pero se quedó y me protegió, a pesar de ser una Marine. Quería escuchar la respuesta de sus labios. Repitió mi pregunta, cambiando la expresión seria por una tímida al confesar que le gustaría darse un revolcón conmigo. Sonreí burlonamente cuando lo dijo, como si no fuese algo obvio. Después se sonrojó un momento, lo que me pareció hasta tierno, y dijo que aunque odiase a la Marina, que le molaba. Hasta ese momento en el que me soltó, no me había dado cuenta de que había seguido manteniéndome apretada contra él todo el rato. Bajé la cabeza, dejándome caer sobre él y apoyándola de lado contra su pecho, rehuyendo su mirada un momento. Notaba algo de calor en las mejillas y no sabía por qué. Siguió hablando, diciendo que no quería ni se perdonaría perderme. Giré la cara hacia él, con la barbilla todavía apoyada en sus pectorales, con la mejilla ahora manchada por su sangre, y escuchando como decía que quería seguir conociéndome, tocándome y tocándome música. Me dirigió una mirada directa a los ojos y yo no entendía por qué, después de todo, en ese momento me costaba sostenerle la mirada. —Es… —respondí casi sin pensarlo, esforzándome por no desviarla, fallando continuamente en el intento. Me latía demasiado fuerte el corazón, y no sabía hacía cuanto que no comía, pero notaba un hambre voraz en el estómago. Me incorporé, volviendo a extender los brazos, pero sentí tras mi cabeza como paseaba su mano por mi pelo con suavidad, haciendo que se me erizase toda la piel y arquease la espalda con un gemido, que hizo que me encogiese con la respiración acelerada. Acercó sus labios a los míos lentamente y yo lo acepté, apoyándome en los codos y bajando para estar más cerca de su cuerpo. Con las manos sujeté su cabeza mientras nos fundíamos en el momento y cerré los ojos. Podía notar en aquel beso un sabor metálico que me atraía como a una abeja el néctar de las flores, manteniéndome con ganas de más. Suavemente, me enderecé sin querer separarme de él ni por un instante, pasando un brazo por detrás de su hombro atrayéndolo hacia mí hasta que pude enroscar mis piernas alrededor de su cintura y pasar mis manos por encima de sus hombros, quedando sentada sobre sus muslos. A cada movimiento, sentía un pequeño escalofrío agradable recorriéndome el cuerpo. Acaricié su espalda bajando por ella hasta llegar a una de las heridas que tenía y seguí su recorrido con la mano hasta notarla humedecida. No podía pensar con claridad. Subí la mano de nuevo, esta vez hasta su cuello para después morder su labio inferior hasta separarme unos centímetros de él, jadeando y completamente fuera de mí. —Esto… Yo… —intentaba articular las palabras, pero me costaba demasiado. Fijé la vista en sus labios y volví a besarlo unos segundos hasta que cogí las fuerzas para separarme un momento de nuevo— Luego, tengo más preguntas que hacerte, bastantes para ser más concreta, ¿sabes? —pregunté mientras observaba y acariciaba sus pectorales— Pero, respondiendo a tu pregunta de antes; sí, me encantaría que la próxima vez compongas una canción para mí, gatito. Tras decir aquello me acerqué a su cuello y lo recorrí con la lengua, estaba tan sedienta… Mordí con fuerza mientras lo sujetaba por los hombros. No sabía si dejaría marca, pero el delicioso sabor de su sangre inundó mi lengua y la disfruté como si fuese el último sorbo de agua en un viaje en pleno desierto. Me alejé un momento, relamiéndome los labios. —Ahora serás mío. —declaré para después lanzarme encima de él con otro beso, intenso, pasional, húmedo y acompañado por el néctar rojo de su cuerpo.
Karmas
RE: [Pasado] (+18) La fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine. - Garnet D. Matlock - 11-06-2024 La "atrapada" marine escuchó con atención las respuestas y explicaciones de Garnet. Parecía que conocía de sobra el nombre de Finn, hasta el punto de saberse hasta el apodo, cosa que no era de extrañar pues, al ser un miembro de las supuestas fuerzas de la justicia, debía conocer al dedillo a todos los piratas, con recompensa por su cabeza, que andaban sueltos. Ikirami llegó a sentir de corazón todo lo que le había sucedido al músico, a lo cuál, Garnet, tan sólo respondió con una ligera sonrisa. Le encantaría agradecérselo y decirle que ya estaba todo bien y que lo había superado al matar al asesino de su pequeña familia, pero sería mentirle a ella, a sí mismo y gastar saliva de manera innecesaria. Luego, cuando explicó la razón de porqué había saltado a salvar a la marine y la soltó de entre sus brazos, Ikirami bajó su cabeza hasta apoyar su mejilla en el tonificado y ensangrentado pecho de Garnet, quedándose de lado. Aquella postura, eliminando la sangre de la ecuación, le resultaba completamente reconfortante al skypiean, notando un suave calor en su órgano latiente. Cuando mencionó que quería seguir conociendo, tocando y tocando música a Ikirami, la diosa terrenal giró su cabeza, siendo ahora el apoyo de su cabeza contra el pecho de Garnet su barbilla. El pelirrojo pudo notar como la mujer tenía la mejilla, sobre la que se había apoyado, manchada de sangre además de como le costaba mantenerle la mirada al pirata, respondiéndole con un nervioso "es". Y entonces, ocurrió. Cuando la teniente intentó incorporarse, Garnet, suavemente y con cero brusquedad, se lanzó, sosteniendo la cabeza de la marine con su diestra, a besar sus labios que, tras un gemido de Ikirami, se hizo aquella paradójica unión. A priori, algo que parecía inconcebible estaba sucediendo en ese claro, quien era el único testigo de la pasión y deseo que segregaban los dos pelirrojos por cada poro de su piel y cuerpo. Sin querer despegarse ni un segundo el uno del otro, la marine sujeto con ambas manos la cabeza de Garnet, casi igual que él hacía con ella. El pirata cerró los ojos, buscando saborear con suavidad cada rincón de la boca de Ikirami. Mientras aquel beso, que Garnet deseaba que no se acabara jamás, seguía dándose, la marine buscó adoptar una postura más cómoda en la que seguir dejando salir toda la tensión sexual que se habían estado guardando durante todo este tiempo. La pelirroja se quedó sentada sobre sus muslos, rodeando la cintura del pirata con sus piernas y el cuello del mismo con sus brazos, que se iban moviendo y manchando de su sangre pasionalmente por el cuerpo del músico mientras seguían dándose el lote. Cada roce y caricia que le regalaba la bella mujer, hacía erizar los pelos y plumas del skypiean más y más, a la par que soltaba pequeños jadeos que hacían eco en la boca de la marine. Garnet desplazó su diestra del cogote de Ikirami hacia su mejilla izquierda, acariciándola con el pulgar de esa misma mano y, con el resto de sus dedos, tocando con suavidad su perfecto cuello. Por otro lado, con su siniestra, con la que se estaba ayudando para apoyarse en el suelo, la posicionó en su espalda, llegándola a mover y meter por debajo de ese uniforme apretado que tan malo le había puesto, topándose con la banda de su sujetador y pensando, por un instante, en desabrocharlo, pero cambiando de parecer al momento. En cambio, descendió su mano, con lentitud y buscando perderse en cada curva de su espalda hacia su glúteo derecho, palpándolo durante unos segundos para, luego, agarrarlo con firmeza. Garnet sentía como, a cada segundo que pasaba así, como cada segundo que se dejaba llevar por la lujuria, su tercera antena luchaba por romper su prisión de tela, a la vez que su tigre interior le forzaba a dejarle a salir. Pero no podía. Las veces que tuvo sexo con Aurora sí que podía dejarse llevar por su lado más primitivo y animal al ser ambos usuarios zoan. Pero, ¿qué sería de Ikirami si se transformaba en un tigre antropomórfico de casi tres metros así de la nada? - R-relaja, Garnet... Uffff...R-relaja la raja, aún es pronto para esto...- Tenía que controlarse y, por fortuna, Ikirami, tras morder su labio inferior, y poniendo aún más a mil al músico, se alejó, momentáneamente de sus labios. Al darse un pequeño tiempo muerto del pequeño paraíso del pecado que estaban viviendo, Garnet pudo apreciar como Ikirami se encontraba completamente extasiado y jadeando, al igual que él. La pelirroja intentó hablar, sin poder despegar la vista de los labios del pirata. El músico estaba en las mismas, sólo quería seguir alimentándose de esa dulce ambrosía que eran los labios de la marine. Casi al unísono y como si de los polos opuestos de dos imanes se trataran, buscó seguir saboreando aquellos bordes carnosos que tan loco le estaban volviendo. Tras otros segundos - donde el tiempo parecía haberse parado - intercambiando saliva, esta vez, Ikirami si que consiguió separarse del pirata y poder decir lo que se le había pasado por la mente. Mientras tanto Garnet, completamente perdido y ciego de pasión, con su mano derecha aún en su cuello, fue a besuquear y lamer el lado opuesto del cuello. La sensual mujer quiso aclarar que, después de eso, aún le quedaban bastante preguntas por hacerle. Al finalizar la aclaración, Garnet se despegó de su cuello y, aún jadeando, la miró fijamente como ella misma le observaba y pasaba sus manos por sus pectorales. Iba a responder el pelirrojo pero, justamente, la marine añadió que, retomando su anterior pregunta, le encantaría que le compusiera alguna canción para ella. Al escuchar esto, los ojos del pelirrojo se llenaron de chiribitas. No estaba en su mejor momento musical, no, pero que le diera la oportunidad de componerle algo en un futuro no sólo significaba poder demostrarle una mejor versión de él, sino también era una intención de querer volver a verse, viendo como, los sentimientos de Garnet hacia Ikirami, en una primera instancia, parecían ser recíprocos. De nuevo, una ligera calidez invadió el corazón del pelirrojo.- C-claro, Iki uffff...- Intentó responder pero, justo entonces, la mujer se lanzó directo a su cuello, proporcionándole un lametón y un mordisco que hizo resoplar al pelirrojo y desplazar ambas manos a la espalda de la marine. Intentó, como fuera posible recobrar la compostura, al menos, para responder. - Ufff, dalo por hecho, Ikirami, las preguntas están para conocerse, ¿es o no es?- Le daba vía libre Garnet para que preguntara todo lo que tuviera que preguntarle. Tras eso, Ikirami se alejó de su cuello, pudiendo Garnet adorar la imagen de la marine relamiéndose los labios para, después de declarar que el pirata sería suyo, lanzarse a por él, en otro embriagador beso. El pirata se dejó caer, hasta volver a apoyar su espalda en el suelo, quedando la marine encima de él. Por momentos, le encantaría agarrarle de la ropa y arrancársela de cuajo para poder sentir el frote de sus cuerpos desnudos, pero tampoco quería dejarla en bolas y sin ropa en mitad del bosque, más a sabiendas que tenía que volver a la ciudad. Cada segundo que consumía más del veneno de sus labios, iba adoptando cada vez más y más esa idea. Como solución temporal, volvió a posar cada mano en uno de sus glúteos, recorriendo con ellas sus interminables piernas seguidamente, de arriba a abajo, hasta que volvió al punto de partida, dándole una cachetada en glúteo izquierdo. Con ambas manos sobre sus posaderas, hizo fuerza hacia abajo, sintiendo dicha presión en el mini Garnet.- El menda es todo tuyo.- Dijo, entre jadeos y tentándole, alejándose de los labios de Ikirami -girando su cabeza hacia su derecha- para seguidamente volver a besarlos. Lo cierto es que, en el momento en el que presionó la pelvis de la pelirroja contra la del pirata, Garnet se dio cuenta de algo. Algo que, para lo obvio que era, había pasado muy desapercibido para el músico. Ikirami tenía vagina y tetas, al contrario que Aurora. Iba a ser su primera vez haciéndolo con una mujer con dichos atributos y, al caer en ello, el pelirrojo se puso algo nervioso, por lo que optó por la opción más sensata: dejar tomar el control a la marine, al menos hasta que cogiera más soltura.
KARMAS
INVENTARIO
RE: [Pasado] (+18) La fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine. - Ikirami - 11-06-2024 Si nuestro escondite prohibido, en lugar de una selva tropical, se hubiera tratado de una habitación cualquiera, las ventanas de la sala se habrían visto cubiertas por completas por una capa de vaho. Los árboles que los rodeaban eran testigos mudos de la intensa pasión que se desataba entre nosotros. Ambos exhalando suspiros de complicidad y gemidos ahogados del deseo de nuestros labios entrelazados. El ambiente se cargaba con un calor que ascendía cada vez más, al igual que lo hacía el astro rey, y el origen de ello no era este último, sino los dos amantes dejando libres sus deseos. Cada roce de las manos de Garnet contra mi piel encendían una llama ardiente y cada uno de sus gemidos avivaba sus llamas. Agarraba mi cuerpo con firmeza, con sus manos apoyadas en mis glúteos y presionándome contra él con una intensidad irresistible, haciéndome sentirlo todo, haciéndome sentir que sobraba demasiada ropa entre los dos. Cada músculo de mi cuerpo se contraía de placer bajo su tacto, su tacto generándome una sensación que se extendía como una corriente eléctrica. Con cada uno de mis dedos, suaves y gentiles, exploraba cada centímetro de su cuerpo con una devoción poco característica en mí. Al escuchar de sus labios que era mío, sentí las cuerdas aflojándose en mi mente, como los pistones de una caja fuerte que uno a uno se van liberando hasta que se abre la puerta. Cuando el gatito hizo el amago de alejar su rostro durante el beso, un torrente de deseo me invadió, forzándome a ir a por él hasta que me lo devolvió y mis manos, temblando de anticipación, se aferraron con firmeza a sus mejillas para impedir que escapase de mis labios. Era como si el simple hecho de perder el contacto con sus labios fuera insoportable. Los minutos se desvanecían haciéndome perder la noción del tiempo, hasta que ya no lo soporté más. Era mío e iba a hacerlo mío. Jadeando, volví a obligarlo a enderezarse, sin apartar un momento mis carnosos labios de los suyos y cuando nuestras lenguas se entrecruzaban mordí la suya con una sonrisa juguetona en los labios. Me fui levantando despacio, moviendo la cabeza lentamente, invitándole a seguirme hacia algo más. Una vez en pie, lo fui acompañando adelante, buscando algo contra lo que empujarlo. Inclinaba la cabeza hacia arriba para llegar a sus labios y con la mano derecha recorría sus abdominales marcados mientras con la siniestra la bajaba hasta sus glúteos, encontrándolos agradablemente firmes. Me estaba dejando llevar de tal forma que en lo único que podía pensar era en que quería arrancarme la ropa, la cual llevaba empapada en más de un sentido. Sin darme cuenta de ello, un obstáculo en el camino nos hizo tropezar, cayendo sobre él con los pechos directamente en su cara. Jadeando eché un vistazo a lo que había debajo, descubriendo que era la bestia, muerta o inconsciente, que ahora reposaba debajo de nosotros. Sonreí mordiéndome el labio. “Es mejor opción que el suelo” pensé.
Karmas
RE: [Pasado] (+18) La fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine. - Garnet D. Matlock - 11-06-2024 Casi como si el deseo de Garnet se hubiera cumplido la marine, poseída por el deseo al escuchar a Garnet afirmar que era todo suyo, tomó el control de la situación, apresando con sus manos las mejillas del músico para que sus labios no se volvieran a separar ni un milímetro y siguieran siendo uno solo. Por si fuera poco, Ikirami buscó enderezar al músico con el propio movimiento de su cuerpo, que, aunque no hubiera estado sus mejillas aferradas por las suaves manos de la marine, la habría seguido con tal de no separarse del afrodisíaco sabor de sus labios. Justo después, el músico pudo apreciar la sonrisa juguetona que resplandecía del bello y extasiado rostro de la hermosa mujer, haciendo que perdiera un pelín más sus cabales.- Ufff tú lo que quieres es que te coma el tigre, ¿es o no es?- La teniente de la marina se fue levantando paulatinamente, y, como no podía ser de otra forma, el pirata la seguía hipnotizado, dejándose llevar por ella, a la vez que luchaba internamente para no transformarse en su forma híbrida. Dada la diferencia de altura, una vez de pie, Ikirami tenía que inclinar hacia arriba su barbilla para llegar a los labios de Garnet, a lo que el skypiean se inclinaba levemente para que le fuera más fácil el trabajo y ponerse más a su altura. El músico volvió a cerrar los ojos buscando perderse en la magia del momento con una mayor facilidad. Pudo notar como la pelirroja, mientras lo guiaba y era completamente esclavo de sus movimientos y encantos, palpaba con intensidad sus abdominales - con su diestra - y sus tonificados y prietos glúteos - con la siniestra -. Garnet situó esta vez su zurda en su oreja derecha, acariciándolo y removiendo sus carmesíes cabellos hacia detrás de la misma, a la vez que posaba su mano derecha, nuevamente, en sus perfectas y contorneadas posaderas. Todo estaba yendo perfecto, pero entonces, ¡zas! Ciegos de pasión, un obstáculo salvaje apareció a sus pies, haciendo que los dos amantes prohibidos cayeran al suelo, o eso pensaba pues, Garnet, cayó de espaldas, justo encima de la bestia que, hasta hace escasos minutos, estaba completamente consciente, o viva. Pero lo realmente alarmante, tanto para bien o para mal, era como estaba dispuesta Ikirami respecto al pirata y es que, la marine, accidentalmente, había posado las tetas justo encima de la cara del skypiean. Aquellos pechos, perfectamente resguardados en ese uniforme prieto empapado de sudor y sangre, estaban justo en la cara del minino. La poca cordura que estaba intentando mantener para no perder la cordura, se fue al carajo justamente por ese par de razones. Los ojos de Garnet se comenzaron a abrir y cerrar, a la par que sus pupilas se dilataban y contraían como si espasmos tuviera.- Mamelungas en mi cara... Adiós autocontrol... ¿Es o no es?- En cuestión de un instante, el cuerpo del skypiean ganó en tamaño y corpulencia, llegando a medir hasta los 3 metros de alto. Todo su cuerpo se llenó de pelo naranja, negro y blanco, salvo la zona de la cara inferior a su nariz, incluyendo boca y barbilla, al igual que sus pectorales y vientre, emitiendo un rugido tras su transformación. El ahora tigre estaba jadeando y emitiendo una especie de ronroneo, sintiendo como sus sentidos se iban cada vez más y más. Aún así, seguía intentando luchar por no perder por completo el control y no lastimar en el acto a Ikirami, pues ahora le doblaba en altura.- Lo siento, Ikirami, no puedo aguantar más las ganas, ¿es o no es?- Le dijo, con la respiración entrecortada, y, agarrando, lentamente y con la mayor delicadeza, a la marine de la cintura para situarla a ella encima del jaguar que yacía en el suelo. Seguidamente, se levantó del sitio y se bajó el tanga, dejando ver sus partes nobles, que también habían crecido debido a la transformación. Garnet seguía respirando con profundidad para no dejarse consumir por la bestia que habitaba en su interior.- Si el menda se pasa en algún momento...- Se reclinó entonces hacia ella, agarrando con sus manos los botones de la camisa y arrancándoselos de seguido, dejando ver su increíble y perfecto busto, y recorriendo su lengua desde ahí hasta su cuello, de manera ascendente.- Avísame, ¿es o no es?- Advirtió a la marine, volviendo a perderse en sus labios y esperando a que se quitara el resto de ropa que le quedaba hasta quedar completamente desnudo y poder fundir sus cuerpos, finalmente en uno solo. Después de un largos e increíbles momentos de intensidad, pasión y sexo desenfrenado, Garnet se hallaba desnudo, en su forma de skypiean, rodeando entre sus brazos a Ikirami, quién estaba a su lado y estando ambos encima del jaguar.- Wow... Que locura, tú, ¿es o no es?- Comentaba el músico, flipando en colores por lo que acaba de suceder, mientras acariciaba, con su mano derecha, el suave brazo derecho de la marine. Ciertamente, estaba agotado después de todo el esfuerzo físico que había realizado entre el enfrentamiento con la bestia y después de tener tal revolcón con la marine. Y sin embargo, actualmente estaba cómodo, era como estar en el cielo, en el paraíso.
KARMAS
AKUMA NO MI
INVENTARIO
RE: [Pasado] (+18) La fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine. - Ikirami - 12-06-2024 Pensaba en lo cómodo que iba a ser aquello encima del cuerpo del jaguar, sintiendo el suave pelaje bajo nuestros cuerpos desnudos. Acaricié a la bestia regodeándome en el placer que nos esperaba cuando esta comenzó a moverse justo debajo de nosotros. Mi sorpresa fue, que no se trataba de ese felino. Era el minino que se estaba transformando en tigre, acabando con un rugido que reverberó por todo el claro, incluso ahuyentando a una bandada de pájaros que salió volando por encima de las copas de los árboles. Ya había presenciado aquella forma suya en los juegos, pero al tenerlo ahora delante y tan cerca de mí, pude sentir la feroz aura que emanaba de él. Desprendía una energía salvaje que hizo que me excitase todavía más, acompañada de un suave ronroneo que me encendía como un volcán en erupción. Su cuerpo, ahora transformado y cubierto por un pelaje atigrado, me doblaba en tamaño y aquello no hacía más que encenderme todavía más, si es que era posible. Por un largo rato, había olvidado por completo que Garnet había consumido una Zoan, tenerlo debajo de mí en aquella forma me hizo preguntarme muchas cosas, aun teniendo la mayor parte de mi mente en otros asuntos. Toda la vida aprendiendo sobre Akumas y jamás había leído nada sobre relaciones íntimas con uno en forma híbrida. Si no estaba suficientemente tentada ya, aquello solo hizo que crearme un deseo todavía mayor por sus carnes. Sonreí con malicia, comprendiendo a su vez que una de las capacidades de ese tipo de frutas era la regeneración. Eso significaba… que no debía contenerme. Los instintos primitivos que habitaban mi interior me generaban unas ansias por su cuerpo tales que sentía la necesidad de morderle, arañarle y apresarle con fuerza. La idea de ejercer control sobre él, transformado en tan enorme y magnífica fiera, era algo que me provocaba y seducía sobremanera. Mi felino personal se disculpó, alegando que no podía aguantar más y me agarró de la cintura con delicadeza, levantándome como si mi peso no fuese obstáculo para sus músculos. Con suavidad, me dejó sobre el animal en el suelo. Me mordí el labio con el corazón latiendo a mil por hora y asentí con la cabeza para después retirarme el pelo hacia atrás. Él prescindió de la poca ropa que le quedaba, exponiendo todo su cuerpo felino ante mí, el cual admiré como la obra maestra que era. Veía en sus gestos como parecía estar luchando contra la bestia que llevaba dentro, incluso me advirtió de que le avisase si se pasaba en algún momento, pero yo no tenía ni un ápice de miedo. Teniendo conocimiento de sus capacidades, pensaba dar rienda suelta a mis más oscuros deseos con su cuerpo. Se reclinó sobre mí, destrozando mi camisa ensangrentada y revelando mis senos perfectos y exuberantes, cubiertos todavía por el sujetador, aunque por poco tiempo. Recorrió con su lengua mi escote pronunciado hasta llegar a mi cuello, con su contacto provocándome que liberase un gemido de placer absoluto. Intenté serenarme un último instante. —Hah, hah, hah… Hermoso y lindo gatito… —susurré entre gemidos— No te contengas, pues yo no pienso hacerlo, ¿sabes? —conseguí decirle perdiéndome en el placer desabrochando al fin mi sujetador y procediendo a quitarme el resto de la ropa. Una vez despojada de todo cuanto llevaba, me puse en pie sobre el jaguar ante él para llegar mejor a su altura, con la brisa meciendo mi pelo a un lado, y agarré con la mano derecha su cuello aplicando presión, pero sin hacer demasiado daño. —Si en algún momento me paso demasiado contigo, avísame, minino… —le advertí con una mirada lujuriosa, humedeciendo mis labios y acercándome a su boca— ¿Es o no es? En aquella íntima apertura en la selva, ambos dimos rienda suelta a nuestra lujuria, experimentando el uno con el cuerpo del otro y disfrutando de cada segundo, perdiendo la noción del tiempo y del espacio. Los limites entre el cuerpo de uno y del otro se habían desdibujado durante lo que fue una experiencia de placer absoluto, al menos para mí. Tras la intensa actividad, cada centímetro de mi cuerpo expuesto resplandecía al reflejar la luz que se colaba entre las hojas de los árboles, cubierta por el sudor fruto de nuestra pasión desenfrenada. Garnet me rodeaba con sus fuertes brazos mientras yo reposaba sobre el jaguar pegada a él, con el antebrazo derecho apoyado en la frente intentando serenar mi respiración. Entonces, rompió el silencio que había en el claro, hasta el momento únicamente interrumpido por los árboles meciéndose a nuestro alrededor. Dijo que aquello había sido una locura, mientras me acariciaba el brazo izquierdo con dulzura. ¿Lo había sido? Probablemente, fuese así, pero sentía una extraña paz en mi interior, como si me hubiese librado de un gran peso que llevaba encima desde siempre oprimiéndome el pecho y que ahora se había esfumado. —Locura… Shshshsh. —reí suavemente girando sobre mí misma y apoyando la cabeza sobre la mano izquierda para quedar mirando al hombre que tenía delante— Sí, se podría decir que sí, ¿sabes? Con los dedos índice y corazón de mi mano derecha, fui recorriendo con delicadeza su abdomen hasta el pecho emulando a una persona caminando sobre él. Tenía la mirada perdida, pues una pregunta me acechaba en el fondo de la mente, una que extrañamente me daba miedo formular en voz alta. —Gatito… —lo llamé con un hilo de voz— ¿Qué… qué tal ha estado? —pregunté finalmente con la voz entrecortada. Mi cara estaba enrojecida por el ejercicio intenso que acababa de realizar, pero al hacer la pregunta sentí como la sangre que recorría mi cuerpo se acumulaba en las mejillas, intensificando el color. Ahora que habíamos acabado con el acto, reposando desnuda a su lado, me sentía vulnerable, algo que no era para nada común en mí. En efecto, me preocupaba haber cometido realmente una locura de la que pudiese arrepentirme. No se trataba únicamente de las facciones y consecuencias que pudiese conllevar. Le había regalado a un hombre que apenas conocía un momento muy íntimo, revelando un lado de mí que no tenía la intención de mostrar a nadie hasta el momento. Cientos, miles de hombres habrían renunciado a todo por tan solo un instante de mi tiempo como los muchos que había compartido con él en ese día. ¿Me había dejado llevar demasiado? ¿Tendría que haberle puesto freno antes? ¿Había sido todo un error enorme que me acompañaría a saber durante cuanto tiempo, atacándome el remordimiento cuando menos lo esperase? Necesitaba respuestas, información, para prepararme mentalmente a lo que fuese que estuviese por venir. Alcé la vista finalmente hacia él, aguardando su contestación a la pregunta. Quería saber, como mínimo por ahora, que era lo que pensaba él.
Karmas
RE: [Pasado] (+18) La fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine. - Garnet D. Matlock - 12-06-2024 Parecía mentira que, hasta hace un momento, toda la tranquilidad y calma que inundaba actualmente al silencioso claro, se viera alterada por los múltiples gemidos, gruñidos y gritos llenos de placer de los dos amantes. Garnet se había dejado llevar por completo por sus emociones más primitivas, tanto, que hasta se le olvidó aquella pequeña preocupación que le había surgido al pelirrojo respecto a cierto órganos sexuales de Ikirami. Estar abrazado a la bella mujer, con sus cuerpos desnudos en permanente contacto, le brindaba un paz que ni el más absoluto de los tabús, como era que un pirata y una marine hubieran intimado de la manera en la que lo habían hecho. Cuando el músico rompió ese agradable silencio que les rodeaba, expresando lo increíble que había sido todo, la pelirroja estuvo de acuerdo, entre risas y girándose para observar al skypiean para luego, con su mano derecha, comenzar a recorrer, de manera tierna y adorable, el abdomen y torso de Garnet, como si de un pequeño hombrecito se tratara. El pirata, que estaba mirando hacia arriba, hacia la basta capa de vegetación que ocultaba el azul cielo, posó su vista en el hermoso -y colorado- rostro de la marine, más concretamente en su mirada que. Mirándola fijamente, aún no se podía creer que lo acabara de hacer con una mujer de esa escala y liga. Al observar con mayor detenimiento el cuerpo sin ropa de esa diosa de rojos cabellos sobre el suyo, no pudo evitar sonrojarse y que sus ojos se tornaran en corazones. Si no fuera porque estaba ya fuera de servicio por ese momento, el mini Garnet se habría vuelto a poner firme como si un soldado de la marine se tratara. Seguidamente, Ikirami, con cierto nerviosismo en su voz, preguntó que como había ido. Al escuchar la pregunta, toda la depravación que se dibujaba en el rostro del pirata desapareció, quedándose serio y arqueando su ceja izquierda.- Pero si ya dije que había sido una locura, ¿es o no es?- Dijo, algo confuso.- ¿Me habré expresado como el culo?- Alzó sus pupilas, nuevamente hacia la copa de los árboles, a la par que, el brazo derecho con el que rodeaba a la joven por su espalda, lo movió hacia la parte superior de la cabeza de Ikirami, acariciándosela con ternura. Lo cierto es que, a pesar de lo distinto que había sido hacerlo con ella y con Aurora, lo había disfrutado y encontrado completamente placentero. Era verdad que durante el acto tenía miedo de que pudiera hacerle daño a Ikirami que, a diferencia de Aurora, no poseía el poder de una Zoan. No obstante, la marine le sorprendió gratamente, llegando a tener un aguante mayor de lo que esperaba e, incluso, llegando a ser más sádica cuando tomaba el papel dominante, aspecto, que por cierto, le gustó en demasía al felino. Con todo esto en mente, Garnet volvió a posar su mirada en los deslumbrantes luceros que poseía la marine, y emitió una suave sonrisa.- Pueje, ¿tú qué crees?- Bajó su mano derecha, de su cabeza a su mejilla izquierda.- Me ha flipado, Iki, todo, de principio a fin, sobre todo cuando hiciste aquello y eso otro, ¡qué movida!- Le comunicó, ahora, con una sonrisa mayor.-Ha sido algo mágico, ¿es o no es? A Garnet entonces, se le ocurrió la posibilidad de que fuera la primera vez que Ikirami lo hacía, cosa que a priori le parecía algo improbable, por la soltura que demostró tener en ocasiones. O quizás sólo se preocupaba porque a Garnet le hubiera gustado y no le pareciera excesivo las veces que lo arañaba y mordía. Prefirió no darle demasiadas vueltas, al menos por el momento.- ¿Y a ti que te ha parecido?- Se sonrojó entonces y puso una expresión que reflejaba una cierta preocupación.- No te he hecho daño ni nada, ¿no?- El pelirrojo quería imaginarse que si se hubiera excedido, la pelirroja se lo habría hecho saber, pero creía que era necesario conocer ese dato para, en el caso de que en un futuro sus cuerpos volvieran a retozar de placer, concentrarse en mejorar sus defectos durante el acto y en detener sus impulsos salvajes. El músico, entonces, vio procedente que debía comentarle la situación con Aurora. Tragó saliva, y se armó de valor.- ¿S-sabes?- Inició, quedándose un momento pillado, al darse cuenta que, sin caer en ello, se le había pegado la muletilla de Ikirami.- ¿R-recuerdas que te mencioné que tuve una amada? Bueno...- Se puso colorado y desvió, momentáneamente, su mirada.- Digamos que... Bueno... Ella tenía pito... Así que esta es la primera vez que lo hago con alguien con chochillo, por eso también me quiero coscar de si he hecho algo raro, ¿es o no es?- Le confesó Garnet, devolviéndole la mirada. El pelirrojo, a pesar de sus muchas inseguridades, era consciente y tenía interiorizado que no había nada de malo en que Aurora tuviera pene, y mucho menos en que lo hubiera hecho con alguien con pene, pero aún así siempre le costaba exteriorizarlo, era algo en lo que debía trabajar. Con su mano derecha, aún en su mejilla, la usó para apartar los mechones de su pelo que recaían sobre él y pasarlos por detrás de su oreja, todo mientras observaba y atendía con atención a lo que la marine tenía que decirle.
KARMAS
INVENTARIO
RE: [Pasado] (+18) La fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine. - Ikirami - 13-06-2024 El minino contestó que ya había dicho que era una locura, algo confundido por mi pregunta. —Hmmm… —murmuré intentando entenderlo. Podía ser que para él locura fuese algo positivo, pero para mí significaba algo arriesgado, algo peligroso. No algo… bueno en sí mismo. Giré para mirar la pequeña cúpula azul que se divisaba a través de las ramas en lo alto. “Una locura… ¿Qué es la locura?” me pregunté tras su respuesta. Locura es lanzarte a la mar en un bote en mitad de la tormenta creyendo que no va a zozobrar, esperando que de algún modo todo saldrá bien. Locura es aferrarte a una minúscula esperanza de una posibilidad positiva, ignorando a toda la lógica por el anhelo de un resultado favorable. Si eso era verdad, sí, había cometido una locura. ¿Me estaba aferrando a un clavo ardiente al pensar que, tal vez, contra toda lógica, aquel pirata sería distinto? ¿De verdad iba a creer que su recompensa era un error? El pirata movió su mano hasta mi pelo, que acarició con suavidad entrelazando sus dedos entre mis mechones carmesí. Me quedé ahí en silencio, luchando contra las contradicciones, hasta que nuestras miradas se cruzaron y sonrió, preguntándome de forma retórica que qué creía yo y bajó su mano hasta mi mejilla izquierda. Incliné la cabeza hacia ella apreciando el gesto. Dijo que le había encantado, de principio a fin, comentando algunos de los movimientos y sacándome una sonrisa. —¿Y cuándo yo hice eso y tú aquello? Me parece que si el jaguar todavía seguía vivo, después de aquello ya no. Shshshshsh. —reí recordando momentos demasiado libidinosos como para detallarlos. Justo después, dijo que había sido algo mágico con una sonrisa mayor en los labios… Me mordí el labio conteniendo algo, impidiéndole salir a flote. Me apoyé contra él con más fuerza, pasando mi brazo por encima de su pecho, lo miré con una ligera sonrisa y asentí. Poco después me pregunto qué me había parecido a mí, sonrojándose y noté un matiz de preocupación en su expresión cuando preguntó si no me había hecho daño. —No, no. —negué sacudiendo la cabeza a los lados. Después incliné la cabeza hacia atrás con la vista perdida en lo alto— Me ha gustado mucho, más de lo que había imaginado en realidad, ¿sabes? Aquello que dije era cierto, demasiado. Suspiré y escondí la cara en su pecho, con el pelo alborotado cayendo por mi espalda. Es que eso era lo peor de toda la situación. No tenía ni idea de como sentirme al respecto, tampoco era consciente de los grilletes que me atenazaban aunque podía sentir su tensión en mi interior a cada momento que pasaba allí. Lo que llevaba dentro era como una gota de veneno que al caer en el agua se mezclaba con ella y se volvían imposibles de separar. No existía forma de diluir esa sustancia que me intoxicaba desde dentro, o yo no la había encontrado nunca por mucho empeño que pusiese en ello. Mientras me sumergía en esas aguas nocivas, el minino llamó mi atención, a lo que levanté la cabeza y para dirigirla hacia él. Habló con cierta dificultad, trabándose al iniciar la frase, mencionando a su amada, la mujer que me había dicho que había fallecido. —La recuerdo. —respondí, a la vez que alejaba la mirada sonrojado— ¿Qué sucede? Me confundió que la mencionase en aquel momento y mi cabeza comenzó a decirme que había algún problema con ella. Que a lo mejor no estaba muerta, que me había engañado para conquistarme y que todo lo anterior sobre las muertes de sus compañeros no eran más que mentiras. Arrugué la frente, comenzando a sentirme realmente molesta cuando, de forma entrecortada, como si le costase expresarlo, mencionó que ella tenía “pito”. La confusión invadió mi faz, arqueando una ceja con una extraña sonrisa de perplejidad en los labios, pero cambió a una expresión de sorpresa cuando mencionó que yo era la primera “mujer” de verdad con la que mantenía relaciones, expresando preocupación por si había hecho algo raro. Suspiré aliviada. —No, no has hecho nada extraño. Aparte, por supuesto, de transformarte en una bestia semi-humana y montarme salvajemente, ¿sabes? Shshshsh —respondí terminando con una sonrisa suave llevándome la mano cerrada ante la boca. Retiró la mano de mi mejilla para apartar los mechones de mi pelo y pasarlos tras mi oreja, mirándome con atención. Agarré su mano con delicadeza y la llevé hasta mis labios y deposité un suave beso en ella. Me incorporé apoyando mi peso sobre los brazos y crucé la pierna por encima de su cuerpo para sentarme encima de él y acércame a su cara para mirarlo directamente. —Espero que haya sido una primera vez satisfactoria entonces, gatito. Y que mis atributos femeninos abundantes y perfectos hayan sido de tu agrado… —susurré mientras apoyaba el peso en mi mano derecha sobre el jaguar y con la izquierda retiré el pelo hacia el lado. Me quedé unos segundos en silencio, recorriendo su fisonomía con la vista, pasando de sus ojos a sus labios, su cuello, su pelo. La primera vez que lo vi en uno de los carteles, pensé que se trataba de un psicópata. Cuando lo vi en los juegos y paseamos juntos, me pareció un baboso obsesionado con los pechos, lo cual lo hacía la presa perfecta ante mis perfectos dones naturales. Pero ahora, mirándolo, acompañando la vista con el dedo índice recorriendo su frente, su mandíbula y sus labios, me parecía simplemente bello y seductor. Como si hubiese sufrido algún tipo de cambio entre la última vez que nos vimos y ese día. Y tras esa fachada de cachondo de la vida, podía vislumbrar una dulzura amable y generosa que demostraba con cada roce y caricia cuidadosa que le ofrecía a mi cuerpo. —Hmmm… Sí. —afirmé en voz alta para mí misma mientras lo observaba con una mezcla entre ternura y deseo— ¿Sabes? Ha sido la primera vez que un hombre me trata así de… Aparté de golpe la mirada, abriendo los ojos y formando una expresión de pavor en mi cara. Me levanté rápidamente, alejándome de él varios pasos hasta llegar al tronco caído donde me había sentado anteriormente. Le di la espalda por completo, con la respiración accidentada, aumentando cada vez más su cadencia. Me llevé ambas manos a la cara, apretando con fuerza contra mis ojos como si de esa forma pudiese eliminar las escenas que se recreaban en mi mente, sin éxito. —No… No… No… —murmuraba ante los recuerdos reprimidos que comenzaba a revivir. El fruto de mi terror invadió mi mente e irremediablemente perdí la fuerza en las piernas, quedando sentada en el suelo sobre ellas de rodillas, cubriéndome la cara y agachada. Intenté con todas mis fuerzas alejar de mi mente los recuerdos grabados con fuego en mi ser. El olor del moho, del sudor y las heces, la salinidad del mar colándose entre los tablones de la habitación que era mi prisión. El roce de las cuerdas abrasando mis muñecas, el calor y la humedad agobiantes de una jaula que debía ser para bestias. El hedor de su respiración, los golpes, los insultos, cada una de las palabras que había dicho. El dolor… Estaba sufriendo cada uno de los momentos que pasé en aquel lugar, todos y cada uno de ellos se sentían tan recientes como si acabasen de suceder en ese mismo instante. Y el último de ellos fue el del corroído y nauseabundo olor a óxido y su tacto al cubrirme la piel. Me abracé intentando sentir otra cosa que no fuese aquella sensación, clavando las uñas de mis manos en los brazos, con tanta fuerza que sangraban. Y acompañando a la sangre que fluía por mis brazos, las lágrimas que llevaba una década sin liberar, irremediablemente brotaron inundando mis ojos y recorrieron mis mejillas hasta encontrar reposo en la hierba.
Aclaraciones
RE: [Pasado] (+18) La fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine. - Garnet D. Matlock - 13-06-2024 En efecto, Ikirami no pareció haber entendido a que se refería Garnet cuando decía que, todo lo que había sucedido en ese claro, era una locura. En ocasiones, entender la jerga tan callejera y desfasada del músico era una ardua tarea. El propio skypiean lo sabía, así que no quiso darle demasiadas vueltas. Ahora mismo era lo de menos, aún menos cuando estaban expresando sus opiniones sobre cómo había ido ese acto lleno de pasión, lujuria y deseo que habían tenido hace escasos momentos y es que, cuando el pelirrojo le dijo como le había maravillado de principio a fin, resaltando ciertos momentos "+18", Ikirami sacaba a relucir una sonrisa que, junto a su sutil gesto de inclinar su cabeza hacia la mano con la que el skypiean acariciaba su mejilla, hicieron latir con intensidad el corazón del pirata. La deslumbrante mujer añadió otro de los muchos pasionales momentos que se dieron durante el acto sexual, bromeando con que, si la bestia sobre la que se acostaban ahora mismo aún vivía, tras aquello seguramente la terminaran de rematar. Al concluir Garnet con que, en resumidas cuentas, hacer el amor con semejante diosa había sido algo mágico, pudo apreciar como, Ikirami, se mordía su labio para, seguidamente, apoyándose sobre el músico con más intensidad, llegando casi a rodear con su brazo el torso del skypiean y, mirarle con ternura y asentirle en silencio. Al observar los comportamientos de la marine, en la cabeza del músico empezó a llevarse una especie de acertijo que consistía en adivinar, a pesar de tener a una mujer con una belleza de esas proporciones, completamente desnuda, y sobre él - aún más sabiendo lo salido que está el muy cabezón -, ¿cómo era posible que, más allá de concentrarse en la libertad de su cuerpo sin ropa y ataduras, no pudiera despegar su mirada de esos sutiles y adorables gestos que, hasta hace momentos, veía inconcebibles en la marine? ¿Acaso...? No, aún era demasiado pronto para eso. Luego, cuando le preguntó, con cierta preocupación, si le había hecho algún tipo daño durante su "ida de perola", Ikirami lo negó rotundamente, alzando su barbilla hacia atrás y, continuando en que le había gustado, incluso más de lo que, en un principio, habría podido pensar. Al escuchar la respuesta de la pelirroja, el músico sintió como podía respirar aliviado al saber que realmente ella también había disfrutado como él de aquel íntimo momento. Encima de todo, tras ese comentario, suspiró y, de manera que a Garnet le volvió a parecer adorable, escondió su cara en el pecho del músico.- ¡¿Cómo puede pasar de estar tan caliente a ser tan jodidamente adorable?!- De verdad que no se podía creer que esa Ikirami fuera la misma Ikirami que la que había conocido días atrás y la misma Ikirami que se había encontrado de primeras en la entrada al bosque. Seguidamente, al Garnet empezar a hablarle sobre su difunta Aurora, si hubiera mantenido su mirada fija en la marine, podría haber visto como su expresión se tornaba a una que reflejaba una ligera molestia. Cuando acabó de explicar cuál era su situación con su fallecida churri, volvió a mirar hacia la pelirroja, viendo como tenía una ceja arqueada y una sonrisa perpleja dibujada en su bello rostro para, a continuación respirar aliviada y decir, en tono sarcástico y entre risas, que no había hecho nada raro, aparte de empotrarla transformado en una bestia semi-humana. El comentario -el cuál hizo que Garnet casi se echara a reír a carcajadas- eliminó por completo la preocupación que azotaba su corazón. No sólo no había hecho nada raro, sino que, Ikirami, parecía haberse tomado con la mayor de las naturalidades haber hecho el amor con una mujer que tenía pene, lo cual, a priori, hablaba muy bien de la teniente de la marina. Todo esto que pasaba por la mente de Garnet se desvaneció cuando, nuevamente, otro gesto por parte de la marine que hizo bombear con más intensidad el órgano latiente de Garnet y es que, al pasar su mano hacia la oreja de la mujer, esta la agarró con suavidad y, acercándola hasta su boca, depositó en ella un beso inundado en ternura, haciendo que la cara de Garnet se volviera casi del mismo tono que su pelo. Si no fuera suficiente con eso, tras incorporarse usando sus dos brazos, se sentó sobre él, acercándose a su cara y mirándole con detenimiento. En esos instantes, el pirata, decidió perderse en esos rojizos luceros que la marine tenía como ojos, sintiendo como, en ese intercambio de miradas, se empezaba a prender una chispa que iba más allá de una simple tensión sexual. Justo entonces, la mujer susurró - mientras retiraba su pelo hacia un lado con su siniestra y se apoyaba sobre el jaguar con su diestra - que esperaba que su primera vez, tanto sus perfectos y exuberantes atributos femeninos resultaran satisfactorios. Al hacer mención a esto Ikirami, ahora sí que sí, el pelirrojo no pudo contener la tentación de recorrer su mirada, desde su angelical cara, hasta ese cuerpo creado por un ser divino, empapado en humedad y sudor, que relucía con los pocos haces de luz que se llegaban a colar entre las copas de los árboles. Y esos mogambos, ¡ay! ¡Qué decir de esos mogambos! - Puejeje, me tienen y me tienes majara perdido.- Dijo, sin ningún tipo de vergüenza, con sus ojos trastocados en corazones y con la lengua fuera. Acto seguido, agitó su cabeza hacia sus lados, y volvió a posar sus ojos sobre los de Ikirami.- Ha sido satisfactorio que te cagas, ¿es o no es?- Aclaró, de nuevo, con una sonrisa en su cara. Mientras la marine recorría tanto su mirada como su dedo índice, las distintas facciones de la cara de Garnet, el pelirrojo, volvió a posar su mano derecha esta vez en la pierna izquierda de Ikirami, recorriendo con suavidad y perdiéndose en cada célula que conformaba el tejido epitelial de su pulcra piel, al mismo tiempo que no podía apartar su vista de ella.- El menda podría estar así todo el tiempo... Sí... Esto es vida, ¿es o no es?- Pensaba reflexivo sobre lo mágico que estaba siendo ese momento tan privado, dónde, después de haberla penetrado "chochinamente", ahora sentía que estaba empezando a penetrar su alma, en el buen sentido. Pero entonces, algo extraño sucedió. Tras afirmar algo, que Garnet no entendió muy a qué se refería, y quedándose con una expresión llena de confusión, Ikirami comenzó a decir una frase que no llegó a acabar pues, a medio camino, sus ojos, que se apartaron de los del pirata, se abrieron como platos, que junto a una expresión que denotaba miedo y terror, hizo que el músico se pusiera en alerta. Lo primero que hizo, instintivamente, fue inclinar su espalda hacia delante y mirar hacia atrás.- ¿¡Un intruso?! ¿¡El leopardo!?- No había nada, por supuesto, volviendo a girar su cuello en dirección a Ikirami, quién se había levantado, rápidamente y se estaba dirigiendo hacia el tronco dónde había estado sentada anteriormente.- ¿Ikirami? ¿H-ha pasado algo?- Preguntaba preocupado, con varias gotas de sudor descendiendo de su frente, levantándose, de golpe de un salto. Pudo ver como la marine, dándole la espalda al pirata y con sus manos llevadas a la cara, se sentaba en dicho tronco, mientras murmuraba algo incomprensible para Garnet. Sin comprender para nada que estaba ocurriendo en la mente de Ikirami, el músico se acercó, lentamente hacia ella llegando a observar, cuando estaba lo suficientemente cerca a unos dos metros, como la marine se abrazaba así misma, clavando sus uñas en sus brazos, de tal manera, que hasta su sangre escapaba de su torrente sanguíneo. Pero fue cuando la vio llorar que sintió como su corazón se encogía, invadiéndole una gran tristeza que, acompañado de un repentino pinchazo en la cabeza -haciendo que Garnet se llevara su diestra a la cabeza-, pudo sentir, de manera paranormal y extrasensorial, un gran dolor que era completamente ajeno a él.- ¿P-pero... pero qué?- No era la primera vez, en ese mismo día, que tenía una sensación como aquella. Desde que despertó de su inconsciencia, en dos ocasiones más e inexplicablemente, había podido percibir o sentir sentimientos que iban más allá de los suyos. Dos segundos después, cuando cesó aquel pinchazo de su cabeza, Garnet respiró profundamente, y miró a su alrededor. Casi sin pensarlo, y como si fuera más que un impulso que otra cosa, fue en camino hacia dónde había dejado su Fallen Sound, agarrándolo con firmeza del mástil con su izquierda y, seguidamente, estando de camino, cogió también la camisa del uniforme de la marine que se encontraba desperdigada por el suelo, agarrándola con su diestra. Completamente serio, tragó saliva, y se dirigió, nuevamente, hacia donde estaba Ikirami. Una vez situada justo a su espalda, primero, dejó reposar su laúd en el suelo, apoyándolo en el tronco para luego, con ambas manos, situar la camisa justo por encima de los hombros de la pelirroja. Luego, casi de manera inconsciente, agarró el laúd, se sentó a su derecha sin brusquedad y, como si se dejara llevar por los sentimientos de Ikirami, comenzó a tocar una melodía que, al contrario que la que le había ofrecido con anterioridad, esta poseía unas tonadas más melancólicas y tristes, al igual que el mismo rostro de Garnet al presenciar en el estado en el que se encontraba la pelirroja.
ACLARACION OFF-ROL
Tras tocar una decena de segundos, Garnet paró de frotar sus dedos por las cuerdas de su instrumento, volviendo a depositar a Fallen Sound en el suelo.- Tch pero que haces, cacho tolai... Como si eso fuera a servir de algo...- Pensaba el pirata, con cierta confusión, al no saber exactamente por qué, había decidido actuar de esa manera. Ciertamente, estaba completamente preocupado por Ikirami, sobre todo cuando, al girar su cabeza hacia ella, la veía ahora más de cerca. Le resultaba desgarrador verla de esa manera, haciendo que la tristeza en el músico aumentara. ¿Debía abrazarla? ¿Acariciarla? ¿Decirle que todo iba a ir bien? ¿O en cambio era mejor dejarla a solas? Había muchas opciones pero ninguna le parecía realmente buena idea. Tras mucho pensarlo, y sin tenerlo realmente claro, Garnet cogió aire.- Ikirami... El menda está aquí, y lo tienes para lo que haga falta, ¿es o no es?- Le dijo con suavidad, para, después, rodearla por la espalda con su brazo izquierdo, hasta que su mano se puso, con delicadeza, sobre el hombro izquierdo de la marine.- Si quieres soltar todo lo que te está comiendo la cabeza, aquí estoy, ¿es o no es?- Le susurró, a la par que comenzaba a acariciarle el hombro, expectante por ver cuál era la reacción que tendría su pequeña y rota diosa pelirroja.
PEQUEÑA ACLARACIÓN
KARMAS
INVENTARIO
RE: [Pasado] (+18) La fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine. - Ikirami - 14-06-2024 Skol… Rust… Los rostros de todos aquellos piratas volvían a mí. Ya no estaba en aquel claro, estaba en un barco oxidado y destartalado en mitad de algún lugar de los Blue. ¿Cómo era posible que después de tanto tiempo todo siguiese grabado tan a fuego en mi mente? Había escapado de aquellos recuerdos desde entonces, apartándolos de mi mente como si fuesen una molesta mosca, convirtiéndolos en un pequeño arcón cerrado con llave en el fondo de mi consciencia que intentaba no ver nunca. A pesar de ello, el peso era demasiado grande y apartar la vista de ello no lo había borrado, en lo absoluto. Lo único que había conseguido era que se fuese acumulando la presión en su interior, convirtiéndolo en una bomba de relojería que estallaría en cualquier momento. Y ese momento, acababa de suceder. Una voz lejana me llamaba, pero los ecos de las risas de las figuras que veía delante de mí no me permitían escucharla. Incluso mis propios sollozos se veían eclipsados por sus odiosas risas. Con las manos, tapé mis oídos para acallarlas, y a pesar de intentar con todas mis fuerzas deshacerme del recuerdo del tacto de sus cuerpos sobre mi piel, me era imposible. Noté algo posándose sobre mis hombros y agaché la cabeza instintivamente, aterrorizada por completo. Cerraba los ojos con fuerza, esperando que todo acabase, como había hecho siempre, pero no paraba. Las siluetas ante mí me observaban con una sonrisa curvada diabólica y el estruendo de sus escarnios no me permitían pensar en nada más. ¿Por qué tenía que volver a vivir aquello? ¿Por qué no acababan de una vez conmigo? ¿Qué había hecho para merecer todo lo que me hicieron durante tanto tiempo? Pero el filo que atravesaba a más profundidad el corazón era otro. ¿Por qué nadie me salvó? Estallé en sollozos volviendo a ser aquella chica, casi una niña todavía. Sola, desamparada y sin nadie que acudiese a mis súplicas por ayuda. Un sonido comenzó a colarse a través de sus voces, consiguiendo llegar hasta mis oídos. Era una melodía triste, nostálgica, que parecía entonar acorde a los latidos de mi dañado corazón, sosegándolo. Bajé las manos de los costados de mi cabeza hasta cruzarlos frente a mi pecho y me centré en el compás de sus notas, que tranquilizaban mi respiración y apaciguaban mi mente rota. Como si de un espejismo se tratase, las sombras se desvanecieron junto a sus risas, sustituidas por la pieza musical y finalmente abrí los ojos. Levanté la cabeza lentamente, buscando el origen del sonido, encontrando con la mirada a Garnet.
Su aspecto
Terminó de tocar unas últimas notas y dejó su laúd en el suelo. Sollocé levemente, consiguiendo al fin controlar las lágrimas, que todavía cubrían mis mejillas. No sabía qué decir, ni que pensar. Toda la agitación y el dolor que sentía hasta hacía unos instantes se había evaporado por completo como el agua de mar chocando contra la lava de un volcán. Me quedé ahí, observándolo pensativo y en silencio, hasta que me llamó diciendo que estaba ahí. Con su brazo izquierdo, rodeó mi espalda, reposando con gran suavidad su mano sobre mi hombro. Ni siquiera me di cuenta de que me cubría la camisa por encima. Pero ese contacto gentil, amable, y sus palabras diciéndome que estaba ahí, cuando nunca nadie lo estuvo para mí… Me hicieron sentir una calidez abrumadora que me hizo estallar en lágrimas y me aferré a su torso reposando la cara contra su pecho, como una niña pequeña buscando la protección de un abrazo. Garnet entonces me dijo en voz baja que podía hablar con él, recalcando de nuevo que estaba ahí y acariciando mi hombro. Él no tenía ni idea de lo reconfortante que era escuchar aquello, lo que esas palabras significaban para mi fracturada mente. Era imposible que lo supiese. Aun así, las dijo y mi corazón dio un vuelco. —Lo… Lo siento… —me disculpé entre sollozos, separando un momento una de las manos de su torso para limpiarme las lágrimas que brotaban de mis ojos— Seguro que debes pensar que estoy loca, ¿sabes? —continué con las comisuras de mis labios elevándose en una expresión amarga. Alcé la mirada hacia él, tímida y elusiva. No sabía como continuar. —Siento mucho haber roto el momento que estábamos teniendo. Yo… —me interrumpí intentando encontrar las palabras— Lo que quería decirte antes, es que es la primera vez que un hombre me trata así de bien… —apreté los ojos bajando la cabeza de nuevo, dolorida por la simple mención— Eso me ha recordado algo que pensaba que había dejado atrás, algo que sucedió hace mucho, mucho tiempo. No todos los piratas son tan gentiles como tú, ¿sabes? —medité sobre ello un momento y después cedí en mi abrazo para poder mirarle directamente a los ojos, con los míos todavía humedecidos y con una pequeña sonrisa de agradecimiento— Gracias, minino. —bajé la vista de nuevo un instante, apoyando mi mano izquierda en su pierna izquierda— Estaba perdida en los recuerdos, y temía no poder escapar. Pero, al escuchar esa canción… —devolví la mirada a sus ojos, ahora sonriendo con ternura, pero todavía con la mirada triste— Tu música me ha sacado de ahí y ha acallado sus voces. Me has salvado. Gracias. Sin pensarlo ni meditarlo, levanté la mano de su muslo y la posé en su mejilla derecha, acercándome a su cara para besar con mis labios los suyos con delicadeza. RE: [Pasado] (+18) La fascinante, esplendida, radiante, hermosa y exquisita Marine. - Garnet D. Matlock - 15-06-2024 La mente de Garnet ante su repentina actuación al ver el estado de Ikirami era una encrucijada, ¿habría obrado bien? ¿Conseguiría ese pequeño impulso apaciguar, aunque fuera por un momento, la tristeza que inundaba el corazón de la joven? Si lo que había sentido hace escasos segundos, se trataba verdaderamente de los sentimientos de la marine, verdaderamente el músico necesitaba hacer algo al respecto. No podía verla de ese modo, le quebraba el alma. Para sorpresa del pirata, aunque la oscuridad que acechaba en su corazón pensara que su artístico intento sería en balde, Ikirami, consiguió levantar su lacrimosa mirada, cruzándose con la de Garnet, observando un rostro que al pelirrojo le hacía el corazón añicos. Se quedó observando, en silencio y pensativa, al mismo tiempo que intentaba controlar sus lágrimas. Aún no tenía ni idea de que le estaba ocurriendo ni que le había pasado a la hermosa mujer, pero sólo tenía claro que haría lo que fuera y lo que hiciera falta para que se sintiera mejor. Cuando el pelirrojo la rodeó entre su brazo y le dijo, de manera calmada, que estaba allí para lo que hiciera falta, Ikirami volvió a llorar, estallando en un llanto que, acompañado del gesto de poner su cabeza en el torso del pelirrojo, hizo que Garnet, terminara de abrazar por completo a la marine, pasando su brazo derecho por detrás de su espalda, flexionándolo unos 90º para que su mano acabara justo en la parte posterior de su cabeza, hundiendo sus dedos en su alborotado pelo carmesí. Ahora mismo el pirata sólo podía hacer una cosa, y era estar allí para ella. Ikirami se comenzó a disculpar entre lágrimas, asegurando - de manera errónea - que debía creer que se había vuelto majara. Ante esto, el pelirrojo, en silencio y con seriedad negó con la cabeza. Prefirió no responder aún y dejarle que tuviera que decir lo que le estaba rondando por la mente mientras escuchaba atentamente y pensaba con cuidado que palabras escoger. La marine alzó su vista hacia la de Garnet, transmitiendo tímidez, tal vez por avergonzarse de que la viera de esa manera.- Ikirami...- Pensaba en ella, antes de que volviera a empezar a hablar, con ciertas trabas debido a la magnitud del momento. Sintió mucho haber estropeado el momento, aclarando que, lo que quería decir antes, es que era la primera vez que un hombre la trataba así de bien, bajando la cabeza, con los ojos cerrados como si le acabaran de clavar un puñal en el estómago. Escuchar aquello hizo que los ojos de Garnet se abrieran como platos. ¿Cómo era posible que una mujer como ella, que podría tener a sus pies a cualquier hombre o mujer, no hubiera recibido un justo trato hasta ese mismo momento? Como el gran baboso y sentimental que era el músico, eso era algo que no podría comprender en absoluto. Ikirami prosiguió, mencionando además algo que chocó al pirata, pues no era la primera vez que lo escuchaba salir de sus labios y es que, a la marine, aquello le había hecho recordar una antigua experiencia que creía haber dejado atrás hace mucho tiempo, con el matiz de que no todos los piratas eran tan buenos como él. Garnet sabía eso de sobra, siendo él mismo un pirata. Era cierto que tanto los Shogun Gari como los Alas Negras, se salían del estereotipo de saqueador y asesinos a sangre fría que tachaban a dicha facción. Sin embargo, él había vivido con sus propias carnes la otra cara de la misma moneda, a manos de los Piratas Sticky y, concretamente en Finn Slingerland. Estaba claro que Finn era la punta del iceberg de una gran séquito de piratas psicópatas que campaban a sus anchas secuestrando, esclavizando y matando a personas. Al músico no le molaba nada ese rollo por supuesto. Algo que llamó la atención de Garnet en la primera cita que tuvo con Ikirami, fue algo que dijo que la pelirroja cuando le preguntó que que hacía alguien como ella en la marine. En su momento su reacción fue neutral, pero le gustó mucho escuchar que tenía la ambición de proteger a los más inocentes para que pudieran vivir su vida en libertad y paz. Parece algo cliché, pero en su vida, los marines con los que se han encontrado el músico, parecían haber olvidado el verdadero motivo tras el que se creó su facción. Más que aparecer cuando más se les necesitaba, ante el ataque de un pirata, o un bandido, o un borracho... No... Ellos sólo estaban allí para incordiar al skypiean porque "su música molestaba a los ciudadanos y era un escándalo público". Aquellos mindundis que no sabían lo que era el arte y el talento, solo estaban allí para tocar las narices... Pero encima, si a eso se le suma como, en los Cabos Gemelos, dejaron que un pirata, por más que fuera un chochobukake de esos, se fuera como si nada tras desintegrar a uno de sus amigos... Y si a eso se le suma que luego, en isla Toko, ante un enfrentamiento entre Finn y los Shogun Gari, que podría haber sido decisivo para el destino de la isla entera, los marines se quedaran de brazos cruzados, porque era más importante capturar a los piratas cuando más debilitados estuvieran, más allá de salvar a los civiles que vivían atemorizados en sus casas... Le resultaba vomitivo sí. Por eso mismo, le impactó y causó tanta buena impresión las palabras de la marine, aunque no la viera en acción, en ella pudo sentir un aura distinta, una determinación en sus palabras que iban más allá de querer solamente subir en el escalafón y ganar más estatus social. En cierto modo, fue lo que lo incitó a conocerla más. No obstante, otro de los motivos por lo que recordaba todo eso, era realmente por el motivo que se escondía detrás de aquella motivación. Era imposible olvidar como le confesó que cuando era joven, ante la necesidad de que alguien la protegiera, nadie estuvo allí para salvarla, destrozando la vida tan tranquila y normal que tenía hasta aquel entonces. Garnet sintió como todo lo que le rodeaba se volvía negro, de forma que tan solo quedaban las figuras de los dos amantes, ahí plantados. El músico pudo notar, de repente, como un gran peso se cernía sobre su espalda. Cuando volvió su vista hacia atrás, pudo observar una gran pila de rocas, piedras y calaveras, de culpa, remordimientos, traumas e inseguridades, perfectamente apiladas sobre él. Al fijar su vista en Ikirami, pudo verlo también, como la marine tenía que haber soportado con un peso, completamente desconocido para el músico, sola durante tanto tiempo.- ¿Cómo de grande es tu carga, Ikirami?- Meditaba el músico, a la par que toda la oscuridad que visualizaba Garnet, desaparecía, volviendo a aquel claro. Tras pensar en todo eso, la pelirroja se separó levemente de su abrazo, posando sus lacrimógenos ojos sobre los preocupados ojos de Garnet, a la vez que una dulce sonrisa se dibujaba en el precioso y delicado rostro de la marine. Ikirami le dio las gracias, bajando su mirada, nuevamente, y apoyando su siniestra en su pierna izquierda. La mujer aclaró que estaba perdida en esos recuerdos pero que gracias a su música - y devolviéndole una sonrisa que le dieron años de vida al pelirrojo - había conseguido escapar de allí, diciéndole que le había salvado y dándole, de nuevo las gracias. La incredulidad de Garnet era mayúscula, ¿de verdad su música había conseguido salvarla? ¿La misma música de la que había renegado para hacerse más fuerte y proteger a todos sus seres queridos? No lo entendía demasiado, pero al menos estaba feliz de que pudiera haber sido de utilidad, reflejándolo con una suave sonrisa, que se intensificó al notar el tacto de su mano sobre su mejilla derecha y el de sus labios acercándose a los suyos, a diferencia de que no se rezumaba pasión, ni tensión sexual ni nada del estilo, no. El músico siguió su ejemplo, y posó su siniestra sobre la mejilla derecha de Ikirami. Al apartarse de sus labios, Garnet apoyó su frente en la de la pelirroja, entrando en contacto, además, la punta de sus dos narices, mientras sus pupilas se clavaban en las de la mujer. Tras un suspiro, no pudo evitar soltar una sonrisa, para después alejarse con suavidad, desplazando ahora su siniestra hacia la diestra de la marine, cogiéndola con suavidad.- Ikirami...- Después de haber escuchado todo lo que tenía que decirle la marine, era el turno de que el pirata hablara. -Primero de todo, en ningún momento se me ha pasado por la mollera que estés majara.- Frunció levemente su ceño, como si estuviera molesto por el hecho de que la marine pensara en algo así.- Admito que me has pegado un susto, sí...- Desvió su mirada, cambiando ahora a una expresión de preocupación.- Pero el caso es que el menda te entiende, cuando un lunarian se me cruza de por medio, también me da ataques de ese estilo, ¿es o no es?- Le devolvió la mirada, con una sonrisa incómoda, intentando quitarle peso al trauma que afligía la mente y corazón de Garnet. Cuando vio el modo de actuar de Ikirami, y por lo que le dijo después, se imaginó que debió vivir alguna experiencia traumática también. Desplazó, entonces, sus pupilas hacia arriba.- Luego...- Sus ojos volvieron a encontrarse con los de Ikirami.- ¿Crees qué has pifiado el momento?- Acompañó su pregunta con unas leves caricias, con su pulgar, a la mano de Ikirami que aún tenía agarrada Garnet.-Aunque al menda le duela verte así, mi alma siente que esto no ha hecho más que hacer de este encuentro uno más especial aún, ¿es o no es?- Concluyó, sonrojado y con un tímida sonrisa que se evaporó al instante pues, seguidamente, frunció el ceño, en señal de enfado.- ¿Y qué es eso de que ningún hombre te ha tratado tan bien? ¿Huh? Esos panolis no saben lo que se pierden, ¿es o no es?- Finalizó expulsando humo por la nariz y alzando su derecha, con el puño cerrado, acompañando su descontento. Tras su pequeño berrinche, exhaló profundamente una bocada de aire, llevándose su diestra a su frente, rascándosela con su dedo índice.- La verdad, no estoy tan seguro de por qué me he puesto a tocar, ni siquiera de que te haya podido ayudar...- Rio levemente.- Pero no puedo negar que estoy que ardo de felicidad de haberte hecho sentir mejor pueje- Dijo, para, seguidamente, prepararse para soltar lo que quería dejarse para el final. Tragó saliva, pues no sabía como sería ni la reacción de la marine ni la magnitud de los acontecimientos.- Oye...- Se preparó, adoptando una expresión más seria.- ¿Aquello que dices que te pasó hace la tira de tiempo..- Le miró con cierta tristeza, sabiendo que no debía ser fácil para ella, siquiera, escuchar aquella pregunta.- ... Es lo mismo que me soltaste en nuestra primera cita?- Miró hacia abajo momentáneamente.- Ya sabes...- Volvió a desplazar su mirada hacia los ojos de Ikirami.- Eso de que te destrozaron la vida...- Apretó con fuerza la mano que sostenía y cerrando sus ojos.- No tienes por qué soltarlo, soy el primer cabezón que no habla de sus movidas...- Pensó en como aún no les había contado a ninguno de sus amigos como se sentía desde todo lo que sucedió en pueblo Kakutasu. Abrió los ojos con intensidad, frunciendo su ceño y transmitiendo determinación.- Pero ahora puedes compartir tu carga conmigo... ¡Ikirami! ¿Es o no es?- Se quedó completamente callado y en silencio, nuevamente, expectante a todo lo que tuviera que decirle la marine. Con que se sintiera mejor y supiera que podía contar con él para lo que hiciera falta, Garnet se podría dar por satisfecho.
KARMAS
INVENTARIO
|