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[Presente absoluto] El capitán protege - Versión para impresión

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RE: [Presente absoluto] El capitán protege - Tobias Murray - 21-08-2024

Tras lograr darse la vuelta torpemente y contemplar el cielo estrellado, el tiempo se ralentizó hasta parecer que se había detenido completamente. Ahí estaban sus hermanos, sonrientes, cada uno de ellos brillaba con la intensidad de un astro. Su viaje terminaba ahí, pero había valido la pena cada uno de los buenos momentos vividos y no estaba solo, eso dibujó una sonrisa en su rostro y humedeció sus ojos. "¿Se podrá fumar ahí arriba?" Su brazo derecho no respondió a la señal que intentaba mandar su cerebro. El tabaco estaba en el bolsillo derecho de su camisa. Tobías rio por dentro, no le iba a dar tiempo a acostumbrarse a eso. El tiempo volvió a tomar velocidad, la misma con la que Yojimbo giraba abruptamente ciento ochenta grados en el cielo, el capitán protege. De pronto, todo oscuridad. Tobías no alcanzaba a entender, llegó a pensar que era el estadio previo a la muerte, hasta que múltiples golpes secos (como sables clavándose en un tronco añejo) descubrieron al carpintero que acababa de suceder. El cuerpo del lunarian había creado una cúpula sin fisuras alrededor de su compañero, cubriéndolo de una ristra de golpes que habrían sido fatales si lo alcanzaban. La luz se empezaba a colar dentro de aquel refugio mientras éste recobraba la silueta del futuro rey de los piratas. Fue un renacimiento para Tobías. "A sus ordenes capitán."  

Se vislumbraba en el horizonte una sensación que barba naranja ya había vivido antes, una que te erizaba los vellos antes de hacer entrada en escena. Un aura invisible recubría el contorno de Yojimbo, vibrante, como una bestia enjaulada que ansía derribar los barrotes que la tienen aprisionada. Solemne e imponente, se situó entre el pistolero y el conejo, dándole la espalda la primero y enfrentado hacía el segundo. Su grito desencadeno la estampida de energía que inundó la escena. Tobías no sintió otra cosa que terror. "¿Que demonios a sido eso? ¿Acaso...?" Se incorporo con la agilidad con la que un manco novato (que acaba de recibir una golpe terrible, el cual lo ha forzado a besar el suelo) lo hace y se quedo en su posición, de pie, mirando a la espalda de su capitán. El vaquero se recolocó el sombrero, alineándolo perfectamente y sacó de su zurrón unas vendad con las que cubrió torpemente, mediante su mano izquierda, su hombro derecho. Aún podía ser de ayuda, todavía le quedaba algún tiro que pegar. Se calmó respirando profundamente, alineó sus pies con sus hombros y flexionó ligeramente las rodillas, ahora no sería tan ágil con el revólver, pero aún podía disparar. 

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Su zurda se colocó sobre la cartuchera que guardaba el Finn Lock, preparada para sacarlo a pasear. Tobías había muerto y vuelto a nacer, era más consciente que antes de la amenazante y complicada situación que se presentaba ante ellos. No iba a ser un enfrentamiento cualquiera, ni mucho menos, esa bestia albina jugaba en una liga superior. Tenía que apoyar con todo a su capitán. Tenían que sincronizarse a la perfección. Tenían que superar sus límites. Tenían que acabar con ese conejito.


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RE: [Presente absoluto] El capitán protege - Lil Yamp - 22-08-2024

El pirata alado debió ver el ataque por el rabillo del ojo como gato o lince y tras esto, se lanzó directo hacia el vaquero a punto de morir. La caída en picado como una centella le hizo llegar justo a tiempo para cubrir con sus enormes y deleznables alas a su subordinado. Los múltiples cortes del gran Rankyaku de mis podere frutíferos impactaron sobre el tiguere alado dejándolo hecho jirones. — Er diablo… — pensé mientras descruzaba mis brazos y llevaba mi mano al bolsillo para sacar un frasco de Skoomah y lo llevaba a mi nariz — Si ese tiguere hubiera peleado en mi barrio, sería el fokin big boss — pensé aspirando fuertemente por ambas fosas nasales, permitiendo que el valioso polvo blanco invadiera mi sistema respiratorio. El skoomah, la droga favorita de los minks conejos del West Side, también conocida como polvo lunar o como a mi me gusta llamarla: el polvo del éxito. Tras su inhalación, me sentí revitalizado y con ganas de pelear de nuevo, pero el tiguere de las alas, ya en pie, me sorprendió para mal. Con un grito me retó directamente a pelear con el a la vez que expulsó, no sé si consciente o inconscientemente una ráfaga de los podere del rey, el Haoshoku. Su aura inundó mi ser y me atemorizó, haciendo temblar mis agrandadas patas conejiles, pero eso no me frenó.

Sin dudar demasiado realicé un nuevo Soru para posicionarme a su lado, por su diestra, para lanzar un rodillazo al plexo solar con mi diestra y un taconazo a su espalda, justo donde sus horrendas alas se juntaban, para finalizar el terrible combo de flow con un front kick a su pierna derecha que usé para impulsar un terrible backflip con doble tirabuzón hacia atrás, colocándome a una distancia prudencial para proseguir mi acometida si es que podía soportar mis podere supremo una vez más. — Un tiguere con alas de fuego que se cree rey, RIRIRIRIRI. — dije mientras comenzaba a bailar realizando los clásicos flares de mí mejor breakdance, llevando el peso de lado a lado con tremendo flow. — Pero no es suficiente para medirse con el rey del flow de los Zoodiacool, check it out! — dije mientras me freezeaba sobre mi codo y saltaba a ponerme de pie. Baila conmigo, capitán con nombre demasiado largo.

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RE: [Presente absoluto] El capitán protege - Tobias Murray - 24-08-2024

Tobías alzó la vista tras prepararse para disparar, percibiendo que el conejo ya no estaba delante suyo, solo pudo escuchar tres golpes secos en frente. Por lo visto, el mink se estaba centrando ahora en Yojimbo, era tan rápido que el pistolero no alcanzaba a seguir sus movimientos. Fue esa voz con extraño acento la que obligó a girar la cabeza de barba naranja noventa grados a la derecha. Ahí estaba el albino, bailoteando despreocupadamente, a una distancia más que prudencial. Era un tipo listo, aún habiendo hecho girones el brazo del carpintero con semejante facilidad, no infravaloraba a sus rivales. Y hacía bien. Los Alas Negras no debían ser subestimados, no tenían por costumbre rendirse, por muy desfavorable que pudiera parecer la situación. El plan de Tobías se había desmantelado con la nueva posición del rival, pero siempre hay más de un camino para llegar al mismo destino, y si no se crea. "No creo que llegue con precisión donde está ahora. Cambio de planes, no puedo perder esta oportunidad." No había tiempo para hundirse, el conejo estaba bailando, así que el vaquero orientó su cuerpo hacia su rival, dio dos ligeros pasos hacia delante y dibujó, con su única mano, una ficticia pistola con la que apunto al talentoso bailarín, el cual giraba sobre si mismo con la gracilidad de un profesional. 

- Reverse G-Shot. - Un pequeño proyectil de energía translucida salió a gran velocidad, distorsionando la luz a su paso, sin generar ruido alguno, con la intención de impactar a su rival. - A ver que tal se te da bailar sin gravedad, conejito. - En fracciones de segundo la bala llegó hasta su objetivo, justo cuando este se encontraba como congelado, apoyando todo su cuerpo sobre un codo, el cual empezó a despegarse del suelo, como la cesta de un globo aerostático emprendiendo el vuelo. Igual no era la mejor estrategia contra un tipo capaz de andar por el aire, pero el factor sorpresa debería ser de ayuda. Acercarse más a él hubiera sido un error, pues Tobías era incapaz de seguir sus movimientos y exponerse a alguien así era sinónimo de cavar su propia tumba. Ya estaba hecho, el conejo siguió ascendiendo hasta quedarse flotando bocabajo a un par de metros del suelo. Era el turno de Yojimbo, el carpintero esperaba haber creado la situación ideal para que su capitán pudiera, al fin, darle un buen primer golpe. Solo estaba recibiendo la pareja de piratas y eso tenía que cambiar, si no, la batalla duraría poco más y con un resultado desfavorable para los Alas Negras. Tenían que cambiar las tornas y ese era un buen comienzo para ello. 

- Todo tuyo capitán, no hace falta que te diga que no te contengas. - Esa iba a ser la función de Tobías, asegurar que todos los golpes de Yojimbo fueran certeros, no podía hacer mucho más. De hecho, el dolor de su herida iba haciendo mella, tenían que terminar lo antes posible con aquel conejo albino, pronto sería un combate de uno contra uno. No podía desfallecer todavía, al menos hasta que la balanza estuviera un poco más equilibrada y asegurar la victoria a manos del capitán de los Alas Negras. El lunarian era más que capaz de ello, pero mientras Tobías siguiera en pie, éste iba a hacer todo lo que estuviera en su mano izquierda para despejar el camino.



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RE: [Presente absoluto] El capitán protege - Yojimbo - 24-08-2024

Aquel conejo desapareció de mi vista, desvaneciéndose como un susurro en el viento. Apenas había tenido tiempo de comprender la magnitud de su velocidad, cuando los impactos comenzaron a llover sobre mí, cada uno más feroz que el anterior. Sentía un dolor que penetraba hasta los huesos, pero en el fondo, una oscura satisfacción me invadía: el conejo me reconocía como su adversario digno. El agotamiento se cernía sobre mí, no sólo por los golpes implacables, sino por el titánico esfuerzo de mantener el poder que había surgido de lo más profundo de mi ser. Aun así, no pensaba detenerme. Sentía la fuerza corriendo por mis venas, un torrente incontenible que no dejaría que esta batalla terminara de otra forma que no fuera con mi victoria, sin importar el costo.

Los golpes seguían, implacables, uno tras otro, como relámpagos furiosos que sacudían mi cuerpo y mi alma. Y como relámpagos, me mantenían electrizado, cada chispa intensificaba mi determinación. De repente, el conejo lanzó una patada a mi pierna, usando el impacto para impulsarse con un salto que lo llevó a bailar en el aire. Tobías, con una precisión que solo los vaqueros más temidos poseen, alzó sus manos y pronunció el nombre del ataque con la solemnidad de quien desata el caos. Luego, con una sonrisa torcida, lanzó un desafío: "Veamos cómo bailas sin gravedad."

Sus palabras fueron una orden silenciosa, un llamado a la guerra. Flexioné mis rodillas, y con las llamas de mi espalda rugiendo como un incendio indomable, me lancé hacia delante de un salto para luego ir volando a la velocidad del pensamiento, trazando una línea de fuego a dos metros sobre el suelo. El viento cortaba mi rostro, pero mi objetivo estaba claro. Mi puño izquierdo se cerró con la fuerza de mil tormentas, y cuando estuve lo suficientemente cerca, lo dirigí con toda mi furia hacia su rostro.
La pelea debía terminar, y rápido. Algo en mi interior, un instinto primitivo, me decía que no éramos los únicos en peligro. La tripulación, mi familia, también podía estar bajo amenaza. Esta batalla no era solo mía, y no podía permitir que durara un segundo más de lo necesario.

-¡TIERRA DORADA!



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RE: [Presente absoluto] El capitán protege - Lil Yamp - 25-08-2024

Parece que los tigueres habían asumido que sin tomar la ofensiva no podrían vencer al conejo más desacatao de los Zoodiacools. Tras recomponerse juntos y recibir la acometida que le di en el combo anterior, fue el vaquero quien decidió atacar primero. Mientras yo los veía observarme bailar, el pistolero manco avanzó renqueando unos pasos hacia mí, apuntándome con los dedos de la mano que le quedaba. Al mismo tiempo, casi como si supiera qué iba a hacer su compañero, Yojimbo se lanzó hacia mí, sacando de sí las llamas de los tigueres alados y aumentando su velocidad sobremanera. Dio un potente salto que parecía estar mermado por el golpe anterior en su pierna derecha, por lo que me permitió ver su movimiento sin problemas. Reaccioné dando tremendo salto de flow hacia atrás mientras llevaba la mano al bolsillo y sacaba el segundo bote de skoomah para inhalarlo en el acto y prolongar mi estado de podere supremo. Incluso viniendo en mi dirección, cuando echó a volar, lo perdí de vista y reapareció a apenas unos metros de mí, lanzando tremendo golpe al aire que hizo que el viento azotara mis pelos del bigote suavemente. No querría saber qué hubiera pasado si ese puño me hubiera golpeado. Es posible que el impacto fuera letal. Sin embargo, los podere supremo, que ya estaban llevándome al extremo, me permitían mantener el aplomo. El vaquero, por su parte, realizó un disparo de una bala extraña que amenazaba con golpearme pero, a una velocidad sumamente inferior a la del tiguere capitán.

Parecía que los tigueres no comprendían que si querían enfrentarse a mí necesitarían todo de su parte, no solo una estrategia de avance y golpeo. En el barrio esa vaina no funciona, pero hay algo que sí lo hace… Cuando Yojimbo erró su golpe hacia el aire, avancé de un grácil y veloz salto hacia él llevando la diestra hacia el torso y, justo cuando estuve pegao’ a él, extendí el brazo apuntando con el dedo índice al pecho de Yojimbo para atacar con el dedo del diablo, el Shigan. Mi dedos perforó su pectoral, en dirección a los pulmones y, al retirarlo, realicé un salto cruzándome de brazos hacia atrás. Sin embargo, al caer al suelo, algo más recuperado, sentí los efectos de los podere supremo en mi cuerpo. Mis músculos comenzaban a acumular cansancio y los temblores comenzaron a aparecer. Mi propio cuerpo se consumía y amenazaba con destruirse a sí mismo si no frenaba. Todavía no había derrotado a los tigueres, pero, había dejado las bases de mi barrio asentadas en ellos y podía dejar marchar los podere supremo. Deshice mi transformación en Sulong, volviendo rápidamente a mi estatura habitual y perdiendo el largo pelaje a la vez que la enorme musculatura ganada con la transformación. Posé mi mirada en la dupla que, ahora, podían ponerse a la altura de The Stomp pero… ya habían recibido el regalo del barrio. — Mucho haki pero te meto una puñalada y de que te sirve, tiguere, check it out! — dije mientras flexionaba mis piernas esperando un nuevo ataque del capitán.

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RE: [Presente absoluto] El capitán protege - Tobias Murray - 27-08-2024

Yojimbo era un jodido cohete. Obviando el entumecimiento por los golpes que le había dado el conejo, el animal adelantó la bala de gravedad como un jovenzuelo a un anciano centenario. Pues el maldito mink todavía era capaz de seguir sus movimientos. No solo esquivó el terrible puñetazo que iba a su cara, por inercia también la técnica de Tobías y para más inri, fue capaz de herir de nuevo al lunarian, antes de saltar grácilmente hacia atrás, quedando a una distancia prudencial de Yojimbo y aún más del vaquero. Una buena noticia al fin, aunque seguía inmaculado, su tamaño comenzó a disminuir hasta alcanzar de nuevo la forma con la que había entrado en escena. Tobías casi flaqueó por un segundo, la situación seguía siendo desfavorable, pero al menos no tenía que pelear contra el abominable conejo de las nieves. 

Tenía que hacer algo, por poco que fuera, una ligera ayuda para su capitán era mejor que nada. El tipo era rápido, pero no tanto como Yojimbo. "Te lo voy a poner un poco más fácil, capitán. Esta vez no falles." Una ligera brisa se expandió en circulo desde el carpintero, meciendo la hierba a su alrededor. Su objetivo, el conejito. Los ojos de Tobías estaban clavados en él, condenándolo a sufrir su poder del diablo. Tobías no era un tipo terrorífico, ni su poder estaba a la altura del combate, pero solo que lo molestara un poco sería suficiente. El Joven barba naranja aplicó un campo gravitacional a los pies del mink para retenerlo en la medida de lo posible. La única carta que podía jugar ese turno. Le tocaba jugar ahora al lunarian. Tobías esperaba que tuviera, al menos, un par de ases bajo la manga. El pistolero dejaría pronto el tablero de juego, tenían que ser certeros y sobre actuar rápido, pero pensando bien los movimientos. 

Al ver que al fin había hecho algo más que desangrarse, Tobías se tomo el lujo de calmarse un poco más y no perder de vista su objetivo. Si, aún tenía una jugada que estaba tardando mucho en ejecutarse. Y quizás algo más. No estaba todo perdido, la partida iba a durar un poco más.

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RE: [Presente absoluto] El capitán protege - Yojimbo - 27-08-2024

Mi cuerpo, traicionero y entumecido, se movía con una torpeza que no podía permitirme. Lo que debería haber sido un golpe decisivo se desvaneció en la nada, un eco de lo que pudo ser. Mi mente iba a una velocidad vertiginosa, pero mis músculos, mis alas, respondían con una lentitud desesperante. El aleteo de mis alas era un susurro cuando debería haber sido un trueno, y las piernas que debieron impulsarme hacia la victoria me abandonaron en el momento crucial. Esos malditos golpes eléctricos habían minado mi fuerza, y la frustración me consumió al ver cómo mi brazo, cargado de rabia y poder, no encontraba su objetivo, cortando el aire en lugar de aplastar su maldita cara. La miseria se apoderó de mí, cada falla era una daga en mi orgullo, y mientras el combate proseguía, no hacía más que recibir castigo tras castigo.

De repente, mis pensamientos se hicieron añicos cuando aquella bestia se desvaneció ante mis ojos, con su presencia evaporándose como un espejismo. Un dolor agudo me atravesó el torso, como si un cuchillo invisible hubiera encontrado su camino hasta mi carne. Abrí los ojos con incredulidad, ¿cómo demonios había hecho eso? No parecía portar arma alguna, pero allí estaba, un reguero de sangre goteando de su tembloroso dedo. Entonces, lo vi retroceder a su forma original, su pelaje volviendo a su tamaño habitual, y su musculatura reduciéndose drásticamente. Los temblores que sacudían su cuerpo eran una clara señal: no podía mantener ese ritmo infernal por mucho más tiempo. Esta era mi oportunidad.

El poder que antes brotaba de mí como un torrente ahora apenas se sentía, y sabía que mis fuerzas menguaban rápidamente. Pero las llamas en mi espalda aún ardían con una ferocidad que desafiaba mi agotamiento. Mientras él soltaba sus palabras vacías, yo ya estaba en movimiento. Me lancé hacia él como un cometa, aprovechando la corta distancia que nos separaba ahora. Volaba apenas a dos metros del suelo, y cuando lo tuve a mi alcance, estiré mi brazo derecho y golpeé su hombro izquierdo con la palma de mi mano. Sin dar tiempo a reaccionar, flexioné el brazo y lancé mi codo hacia su nariz con una precisión brutal. No perdí ni un segundo; batí mis alas con fuerza, retrocediendo diez metros en un parpadeo, y flexioné las rodillas, cruzando mis brazos frente a mí como un escudo viviente.




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RE: [Presente absoluto] El capitán protege - Lil Yamp - 29-08-2024

Los poderes Supremo se habían desvanecido y con ello parte de mi fuerza me abandonaba. El barrio había sido testigo de mis peores crímenes, de transformado en la forma sulong y solo el almirante Tucrow había sido capaz de ayudarme a controlar a la bestia interna a través de una pedagógica de enseñanza, aka amenazarme con una puñalada cada vez que me iba a transformar. Gradualmente, fui tomando control sobre el efecto de la luna llena en mi cuerpo y mis poderes. Sin embargo, una vez perdí mi fuerza y sentí los efectos del Skoomah en mi sistema, los temblores fueron más que evidentes. Una muestra inequívoca de mi momento de debilidad ante mis rivales. Como hubiera dicho mi coneja madre: "ten cuidado mijo, que te va a dar una dobledosis de drogaína de esa." Qué razón tenía. Lástima que terminara como caldo del puchero de un oni. Que el más grande la tenga en su gloria.

El pirata vaquero no paraba de observarme sin realizar ningún tipo de acción. Estaba casi seguro de que planeaba algo, pero me era imposible esclarecer esa interrogante. El capitán alado, por su parte, parecía afectado por mi último ataque, sin embargo, no había sido lo suficiente para frenarlo por completo. Por alguna razón que no comprendía de repente, mi cuerpo se sintió bastante más pesado de lo habitual. Una sensación de que una enorme mochila se pusiera en mis hombros de repente me apabulló y me hizo sentir pesado y lastrado. Mientras me asombraba por aquel hecho, Yojimbo realizó un raudo desplazamiento hacia mí y me golpeó en dos ocasiones. La primera sentí un golpe amplio y contundente contra mi hombro y la segunda mucho más afilado y duro contra mi nariz. Ese tiguere era tan rápido para mí en este instante que me era imposible visualizar sus movimientos. Tras esto, el capitán alado realizó un potente movimiento con sus alas, se desplazó varios metros hacia atrás, alejándose de mi rango de acción.

Tras esto clavé la rodilla derecha sobre el suelo, llevando el antebrazo izquierdo sobre la rodilla izquierda y continuando con los ojos clavados en mis dos rivales, intentando comprender que estaba ocurriendo. Me costaba mucho moverme y me sentía un poco aturdido fruto de los impactos y de esa extraña sensación de pesadez que me cargaba desde hace unos instantes. — Diablo, ¿qué será lo que esos tigueres me hicieron? — pensaba mientras recolocaba mi nariz con la diestra, aunque no sabía bien si era por el golpe del capitán alado o por los dos tiros de Skoomah. Tampoco importaba mucho. — Necesito el poder del barrio. —

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RE: [Presente absoluto] El capitán protege - Tobias Murray - 31-08-2024

La energía, como un susurro, se había expandido en todas direcciones, siendo el joven barba naranja el origen y mostrando un absoluto descontrol sobre ésta. La tensión del momento le había jugado una mala jugarreta, jodiéndole el plan de concentrar esa gravedad solo en su rival. Así pues Yojimbo también había sido victima de ese incremento en la fuerza de la gravedad a su alrededor, por suerte era tan rápido como los rayos del sol. ¿Cómo iba a detenerlo esa miseria, si ni siquiera lo había logrado el mink conejo? Para Tobías desapareció frente a sus ojos y ese fue el pistoletazo de salida para su siguiente movimiento, dar un salto hacia delante a ras de suelo, lo más largo que fue capaz. Tenía que recortar distancia con los dos que tenía en frente y el mejor momento para no ser objetivo del conejo era ese, durante el ataque de Yojimbo. Tras un largo salto, la situación había evolucionado frente a él, Yojimbo volvía a estar de pie sobre la hierba, estático, estoico. El mink sangraba por la nariz y la distancia entre éste y el lunarian había aumentado. "Cambio de planes, perfecto, esto es incluso mejor." Tobías comenzó a correr a toda velocidad, poca para la capacidad de reacción del conejo, pero era la máxima que abarcaba. Se situó a una distancia prudencial de su capitán, a unos ocho o nueve metros detrás de él. Podía ver claramente al mink, con su rodilla derecha apoyada sobre la hierba, por debajo de las largas piernas del lunarian. "All in."

El carpintero calculó rápidamente las distancias, iba a mandar a ese conejito de vuelta a la luna y no quería enviar también a Yojimbo. Estaba todo en su sitio, el pistolero mirando directamente a su objetivo desde detrás del capitán de los Alas Negras. Barba naranja plantó su mirada en lo que iba a ser el epicentro de la tormenta, por llamar a eso de una manera, unos metros por detrás del mink albino.  "Ahora o nunca."

- Push Up. - Sin previo aviso, como si hubiera un huracán bajo el suelo, una fuerte onda de choque de unos veinte metros de diámetro emergió ascendente bajo los pies del conejo, proyectándolo hacia el cielo y a su vez girando sobre un eje que cruzaba desde su cadera derecha a su cadera izquierda, como si estuviera dando mortales hacia delante. Además del fuerte empujón, el hecho de estar despegado del suelo podía darle ventaja al lunarian. Si es cierto que aquel mink era capaz de saltar por el aire, pero eso ya dependía de él y de si iba a poder ser capaz de orientarse tras ese rápido ascenso dando volteretas. Tobías aún se resentía de su reciente amputación y de la quemadura que evitaba que se desangrara, pero una sonrisa se dibujó en sus labios, volvía a sentirse útil, aún quedaban muchos rodeos por delante y este en concreto le estaba resultando tremendamente práctico para orientar sus esfuerzos futuros hacia nuevas estrategias de combate. 



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RE: [Presente absoluto] El capitán protege - Lil Yamp - 31-08-2024

Por alguna razón que no terminaba de comprender los tigueres no reaccionaban después de su ataque. Ambos se habían quedado estáticos en sus posiciones, mirándome como me recomponía. El exceso de Skoomah mi sistema estaba comenzando a hacer mella en mis capacidades neurales y mi resistencia se había reducido considerablemente, por lo que tenía que terminar este trabajo tan rápido como pudiera. Era consciente de que llegaba a este punto, posiblemente terminara como mi madre: cocinado a fuego lento por los alas negras, pero al menos este tiguere iba a demostrar de que estaban hechos los fokin Zodiacool. Tras incorporarme utilizando el apoyo sobre mi rodilla, aproveché el movimiento de zancada hacia el frente para cargar una patada desde la línea de mi cadera y tras extender mi rodilla con potencia apunté con el empeine hacia la cabeza del capitán alado Yojimbo. Aún sentía los efectos de la pesadez que no terminaba de comprender, pero eso no impidió que mi ataque impactara con éxito a pesar de mi debilitado estado, usando toda la fuerza que me quedaba para ello.

Una onda de corte nació de mi empeine y viajó rabuda y veloz hacia la cara del capital lunarian, concretamente hasta su ojo izquierdo, dejando un corte vertical en este que lo atravesaba desde el pómulo hasta el nacimiento de su larga cabellera. Fue entonces que aprovechando el gesto recorrí los metros que nos separaban y tras ubicarme justo delante de él con ambos puños cargados al lado de mi cadera, lancé dos golpes hacia su vientre. Mi puño derecho salió disparado desde mi cadera, rotando ciento ochenta grados en dirección a la mandíbula del capitán, que se encontraba mentalmente en algún lugar distante y ajeno a la realidad de su integridad mandibular. — Los tigueres ya saben que soy puro fuego... ¡Bring that fayah and... CHECK IT OUT, LOOSERS! — exclamé mientras miraba hacia el atormentado capitán, que debía estar retorciéndose por el dolor acumulado tanto como yo mismo por el cansancio.

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