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[EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 7 - Tango de la Sultana - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: Grand Line Paraíso (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=227) +---- Foro: Sabaody (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=329) +----- Foro: Manglares 0 al 9 (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=330) +----- Tema: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 7 - Tango de la Sultana (/showthread.php?tid=1497) |
RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 7 - Tango de la Sultana - Sasha - 14-01-2025 Si el cabreo de Sasha era bien claro, las palabras del niñato de Kenzo solo hicieron que aquella furia se incrementara. La semioni tenía el ceño fruncido y apretaba los dientes, aquel niño era de lo más insufrible que había visto en su corta vida y con menos empatía que una piedra. Tobías buscó la paz dentro del grupo advirtiendo a Kenzo sobre que no era buena idea molestar a su sobrina adoptiva, añadiendo que según el periódico había un aumento de marines en el archipiélago de Sabaody. Jolyne también habló para añadir que no había necesidad de preocuparse por el capitán ya que estaba segura de que volvería. Triana habló buscando organizar la situación en la que se encontraban y solucionando cada uno de los puntos de los cuales se había quejado la rubia más joven. La espadachina tenía razón al decir que Yojimbo había elegido su destino, precisamente los antiguos Sogun Gari sabían lo que era el destino y como, a veces, simplemente los caminos se dividían por un tiempo o para siempre, además que precisamente ella y la tiradora eran quienes mejor conocían al lunarian. Solo esperaba que por sus palabras significara que volverían a ver tanto a Yojimbo como a Aspros. La chica asintió cuando la medico de los Alas Negras le dijo que era una buena navegante y que podría averiguar cómo llegar al siguiente destino aunque el log pose apunte hacia abajo, eso la hizo sonreír de forma suave.
La semioni respiró hondo buscando tranquilizarse, debía empezar a ver la situación de otra manera, siempre salían de todos los obstáculos que se encontraban por el camino y aquella no era una excepción. Tenían que empezar a moverse como habían dicho, por ello Triana le acababa de dar un Den Den Mushi a Kenzo para dar comienzo a la aventura de los Alas Negras en Sabaody, pero antes tenía que hacer algo muy importante, Garnet se había adelantado gritándole a Kenzo que fuera la última vez que decía algo así hacia su hermana de otra madre, pero aún así debía dejarle claro quien era ella. — Antes de empezar a explorar el archipiélago tengo que hacer una cosa — anunció mientras subía las mangas de su chaqueta y apretaba fuerte los puños. — ¡Te voy a reventar la boca puto niñato de mierda come bichos! — dijo Sasha mientras se lanzaba hacia Kenzo en una cómica bola de polvo donde se podía ver como salían piernas y manos por la pelea que se había iniciado a raíz del comentario desafortunado de Kenzo.
Una voz llamó la atención de la rubia haciéndola parar de pegar al miembro más joven de la tripulación, la nube de polvo se deshizo mostrando como la joven estaba agarrando a Kenzo por su pelo con la mano izquierda y, a la vez, le tiraba de la mejilla izquierda con el dedo índice y pulgar de la mano derecha. La semioni la miró con el ceño fruncido, no la conocía de nada y la estaba interrumpiendo de su momento de liberar estrés. La mujer – que parecía rondar la edad de Sasha – les explicó algo sobre un viejo amigo, consiguiendo que por fin la joven soltara a Kenzo antes de ponerse de pie. No pudo evitar levantar la ceja derecha mientras la chica – que se había presentado con el nombre Emerald – les explicaba su situación, necesitaba protección para cruzar una zona sin ley hasta los astilleros, pero sus intentos graciosos solo conseguían cierto rechazo en la rubia. Enseguida recuperó su plena atención al mover un saco de tela con algo dentro – que parecía ser del tamaño de dos puños humanos – Sasha inclinó ligeramente la cabeza volviendo a fruncir el ceño al no escuchar ningún ruido desde el interior de la bolsa para acabar por preguntar si la tripulación estaba dispuesta a hacer el trato.
La rubia meditó uno segundos, no les vendría mal ir a los astilleros para conseguir un barco nuevo y que les explicaran cómo ir a su siguiente destino, además que si les daban algo a cambio no les vendría nada mal después de todo lo que les había pasado. Por las joyas que llevaba Emerald no parecía que tuviera mucho problema con el dinero, por eso le pareció raro que fuera descalza. La semioni alguna vez había ido descalza por el barco pero porque era su casa, si se le ocurría bajar a tierra firma sin sus bambas a alguna isla Tobías la mataría por ensuciar el suelo. Garnet no tardó en cortar el hilo de sus pensamientos porque era un hombre baboso y quien les hablaba una chica. La joven rodó los iris de sus ojos poniéndolos en blanco por un segundo antes de volver a mirarlo. Se alegraba de ver que estaba mejor, pero no era el momento, estaban hablando de negocios y era su especialidad, aunque lo primero era saber lo que había en esa bolsa. Por suerte doña Triana Tempesta se adelantó a cualquiera para parar al músico mujeriego diciendo que era la mascota. — Ji, ji, ji — sonrió Sasha por lo bajo ante el comentario de la capitana temporal. No mentía en decir que era la mascota porque siempre habían tratado al skypiean como un gato.
La semioni volvió a coger entre sus mano la planta de Bepso notando la base de esta húmeda, no pudo evitar chasquear mal la lengua al no darse cuenta que el suelo estaba mojado, se guardó la maceta junto con el arbolito en el bolsillo interior de su chaqueta negra esperando que no se mojara mucho la prenda. En muy pocas ocasiones – como era aquella – se alegraba de que existieran cosas de tamaño humano y que en comparación sean más pequeñas que ella. Asintió a cuando Triana les dijo que estuvieran atentos, si buscaban a esa chica significaba que iban a tener acción, así que sonrió confiada ante una futura pelea, mientras empezaba a caminar hacia la chica, a quien miró de forma curiosa. — ¿No te duelen los pies ni tienes frío? Estás descalza en otoño y el suelo esta mojado. Si le das la bolsa vacía a Jolyne te podría hacer unos zapatos de tela. Así nos puedes guiar sin problema hasta los astilleros — comentó con inocencia, no se fiaba de esa mujer ¿Qué clase de persona llevaba joyas y no se compraba o robaba unos zapatos? Además que quería su protección porque tenía problemas con algunas personas, pero la chica no se había dado cuenta que también tendría que pagar por la protección hacia los mismos Alas Negras, porque parecía que no tenía a nadie para protegerla de ellos. De momento no diría nada para no asustarla y perder el posible pago que era mejor que el oro, pero no le quitaría el ojo de encima, por eso mantuvo su haki activado para no perderla de vista. Con eso en mente, Sasha esperó que Emerald empezara a caminar para poder seguirla a tres metros justo detrás de ella. Ahora solo les quedaba estar alerta por si aparecía alguien.
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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 7 - Tango de la Sultana - Tobias Murray - 15-01-2025 La simpleza y la pureza de Jolyne eran embaucadoras. Era muy inocente por su parte pensar que su capitán no estaba junto a ellos por algo tan banal, pero por una razón u otra, todos pensaban que lo iban a volver a ver pronto. Todos estaban en tierra, sanos y salvos, cada loco con su tema. Garnet increpando a Kenzo por insolente. Sasha, victima de las provocaciones del benjamín de la familia, estallaba, lanzándose en plancha hacia éste, generando una amalgama de extremidades asomando intermitentemente tras una nube de polvo. Jolyne a su puta bola. Tobías, tras disminuir en su organismo los niveles de adrenalina causados por la tensión del naufragio, perdió la calma, y el sentimiento de culpabilidad por la perdida del Tango de la Sultana lo abordó. Primero cayó de rodillas y después se dejó caer de morros, decúbito supino, inerte, llorando y fustigándose mentalmente por no haber cumplido su cometido en la tripulación, sintiéndose una deshonra para el gremio de los carpinteros. Triana, el último bastión de la cordura y del saber estar, equilibraba la balanza ella sola, estoica y segura de si misma. Y esa era la estampa que contemplaba la joven de cabellos brunos que entraba en escena, caminando hacia la tripulación pirata, pasando completamente desapercibida hasta que despegó sus carnosos labios. Sus palabras atrajeron toda la atención de los Alas Negras, deteniendo sus acciones y/o pensamientos ipso facto. A Tobías le quedaba justo detrás de la nuca, a duras penas escuchaba los pasos de la muchacha. La joven tenía buen sentido del humor y valor, o tal vez desesperación, al atreverse a acercarse a una tripulación pirata pidiendo ayuda. Quizás fuera una marine, pero reconocer que conocía a los Alas Negras no era una buena estrategia para infiltrarse. Si tan solo era Emerald y decía la verdad, realmente les convenía una guía para recorrer aquel cúmulo de islotes y si además les ofrecía una recompensa por la ayuda, pues mejor. Lo único que rebotaba en la cabeza del vaquero era la premisa de que estuvieran persiguiendo a la chica. ¿Quiénes y por qué razón? Tobías se limitó a girar la cabeza, aún tumbado y con lágrimas en los ojos, para encontrarse con unos desnudos pies a unos metros por delante. No le hizo falta mirar hacia arriba para saber que era una chica atractiva, pues la actitud de su hermano pelirrojo hacia ella se lo chivó. Otra vez haciendo el ridículo y avergonzando a sus compañeros, al menos a Tobías. Por suerte Triana detuvo esa turbia escena con una exquisitez envidiable. El vaquero rio para sus adentros, Garnet realmente era un gato en eterno celo. La capitana en funciones no parecía desconfiar de ella, aún así, tras aceptar su demanda, advirtió a sus compañeros que se mantuvieran alerta. Su seguridad calmó al vaquero, el cual solía ser demasiado confiado y eso le asustaba, pues alguna que otra vez le había causado un buen disgusto no percibir la malicia ajena. Barba naranja se incorporó, ya recompuesto por la idea de ir hacia los astilleros, secándose las lágrimas con su antebrazo izquierdo y contemplando por primera vez a aquella joven. Era increíblemente bella y más joven de lo que le había parecido por su tono de voz. Su aura no denotaba malicia, más bien congoja. El haki de observación también le ayudaría a contrarrestar su exceso de credulidad. - Soy Tobías Murray, encantado. - El vaquero se encendió un cigarro y se recolocó el sombrero, con Pascal escondido debajo. La muchacha les había señalado la dirección hacia los astilleros, en dirección contraria logró ver actividad marine. La mejor idea era ir con ella y ayudarla. - Si vamos a acompañarte, no te importará explicarnos quienes son los que te tienen tan poco aprecio y por qué razón. No es que sea un cotilla, a ti también te interesa que sepamos con quien nos jugamos los berries. - Esa frase recordó al carpintero que el dinero para las emergencias (quinientos mil berries, nada menos) se había hundido junto al Tango de la Sultana, lo cual empujó de morros al suelo, otra vez, al joven pirata, resurgiendo las lagrimas en sus ojos color ámbar. Esta vez perdió el sombrero, quedando éste con el hueco para la cabeza boca arriba, descubriendo a Pascal, el cual se hallaba dentro, se había vuelto del color de la montera y estaba hecho un ovillo debido al susto. "Voy a tener que controlarme con las apuestas…”
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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 7 - Tango de la Sultana - Kenzo D. Fujiwara - 15-01-2025 Sonreía divertido, esperando la reacción de la gigantona, pero primero escuché las advertencias de Tobías, que pedía calma y comprensión. Aquel tipo era admirable, siempre parecía mantener la calma. Sin embargo, algo dentro de mí hacía que actuara de esa manera y atacara a Sasha. Sin embargo, Garnet no era tan calmado y tranquilo como Tobías, pues tras lanzarme una mueca de desprecio y agresividad, me amenazó con pegarme un puñetazo, haciendo que volviera a esbozar una mueca enorme de diversión. -Por mi perfecto, Garnet. Pero que sepas que no tengo ningún tipo de miedo. Un temible guerrero del mar como soy yo nunca se echa atrás ante un conflicto. ¡SHAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!- Dije, poniendo mis brazos en jarra, reafirmando mi posición de seguridad en mi mismo y riendo a carcajadas. Triana, por su parte, me dio el den-den mushi, y me advirtió de que aquello no era un juguete y que no avisara por tonterías. Sólo era para avisar en caso de emergencia. Fruncí el ceño cuando me dijo que no avisara si había visto un escarabajo pelotero. Agarré la bolsa que había dejado caer con anterioridad y metí dentro el den den mushi, para acto seguido colgarmelo cruzado desde el cuello y hasta el brazo derecho. -Me parece perfecto, Triana, pero debes saber que los escarabajos peloteros no habitan en estos lugares. Los escarabajos peloteros viven en lugares cálidos y áridos, así que a menos que haya un terrario aquí, no voy a...- No pude acabar de hablar porque Sasha comenzo a perseguirme diciendo que me iba a reventar la boca. Comencé a reirme mientras corría alrededor de nuestro pequeño grupo. -¡Sólo podrás pegarme si me alcanzas con esas enormes patas de iguana que tien...!- Antes de que acabara la frase, me agarró de los pelos y comenzó a tirar de uno de mis mofletes, para iniciar la paliza, pero se vio interrumpida por la aparición de algún extraño. La gigantona me dejó caer, soltándome completamente, y haciendo que me fijara en aquella extraña. Di un par de pasos hacia adelante mientras me quitaba el polvo de mis harapientas ropas. Era una chica que vestía con ropajes blancos y violetas, de cabellos rizados y piel morena, y que tenía cubierta con una especie de capucha. Tenía algunas joyas colgando de ella, y lo más sorprendente, es que iba completamente descalza. "Quizás sea algún tipo de entrenamiento, quien sabe." Pensé mientras Garnet se adelantaba para hablar con ella y coquetear. Si bien era cierto que aquella chica que se había presentado como Emerald era bella, lo del músico por las chicas estaba fuera de lo normal. Era un completo baboso, y realmente me divertía ver como le rechazaban. Me crucé de brazos para ver como acababa aquello, y sonreí al ver como Triana le agarraba de los mofletes y lo echaba hacia atrás, aceptando la misión que nos había pedido. Miré dubitativo a la chica, con el ceño fruncido, observandola completamente a los ojos, como intentando leerle la mente, aunque no tuve ningún tipo de éxito. A mi me surgieron unas cuantas dudas, que por supuesto, no dudé en hacer. Me descrucé de brazos y comencé a andar hacia ella, quedándome a unos ocho metros de distancia de ella. -Me parece bien ayudarte, al fin y al cabo es una aventura, pero... ¿De quién huyes? ¿Cuántos son? ¿Porqué tienes un nombre tan raro? ¿Porque te cubres el pelo? ¿Es un disfraz? ¿Tienes un bigote postizo y un sombrero para mí en ese saco? ¿Que llevas ahí? ¿Eso es lo que nos vas a dar por nuestros servicios? ¿Nos estabas esperando? ¿Estás tu sóla? ¿Te gustan los bichos? ¿Cuál es tu comida favorita? ¿Sabías que a Sasha le huele el aliento?- Cogí un poco de aire, para acto seguido sonreirle y alzar la mano a modo de saludo. -¡Yo soy Kenzo, por cierto! ¡El que se convertirá en el mejor pirata de todos los tiempos! ¡Y también estoy escribiendo una enciclopedia de bichos! ¡Shajajajajajajajajaja!-
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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 7 - Tango de la Sultana - Jolyne Jones - 15-01-2025 La actitud de kenzo era tan burlona que me causaba una pizca entre ternura y rabia. Menos mal que lo contrarrestaba con su alto conocimiento en bichos que tan interesante me parecía. - Yee-haw haw haw haw. Esta juventud está llena de energía. Eso es porque son tan fuertes robles - dije mientras veía a Sasha ir detrás de Kenzo para pegarle.
Pero todo este espectáculo se vio interrumpido por la voz de una mujer, que apareció ante nosotros para hacernos una propuesta de finas a largas. - ¿Será de fiar esa mujerzuela? - pensé mientras la observaba de arriba a abajo sujetando a la gallina por las patas. Al parecer nos ofrecía algo mejor que el oro a cambio de su protección, y aunque yo no era quién para aceptar su proposición, se notaba que hablábamos el mismo idioma; el idioma de los astutos. El oro y su codicia no me interesaba lo más mínimo, pero ¿quién no diría que no a un regalo secreto? Ya solo con eso tenía toda mi atención.
De mis compañeros, todos parecían a su manera querer aceptar el trato. Primero Garnet, que ya había hecho el raro de nuevo y parecía tan hambriento que solo le pidió una simple cena a cambio. Por otra parte estaba Triana, que lo que le interesaba era lo que había en la bolsa, y Sasha, que parecía la más preocupada por su salud preguntándole por sus pies y por si tenía frío. Esta muchachita era demasiado considerada, pero pensándolo bien, así dejaría al descubierto lo que había en su interior. - Claro, cómo no. Provengo de un linaje de zapateros reconocidos en todo pueblo - le seguí la corriente como si nada. No era del todo cierto, pero qué más daba. Finalmente, Tobias y Kenzo eran los más interesados en descubrir quiénes eran los perseguidores de la joven.
Y a pesar de que todos, especialmente Kenzo, le hicieron un sinfín de preguntas, y cada cuál más interesante que la anterior, había algo que me faltaba todavía. - Todo eso está muy bien y acepto, pero ¿soy la única a la que le interesa la historia de ese tal Jacky? - pregunté, mientras dejaba a la gallina en el suelo. Empezaba a picotearme suavemente las manos para que la soltara, y yo, quedé lista para caminar, justo a un par de metros detrás de Sasha. Si Triana estaba de acuerdo en ayudarla, así sería. Además, no era difícil que lo que guardara en su bolso fuera mejor que el oro, así que si salía bien saldríamos ganando. Hasta era probable que fueran unos zapatos. En ese caso, me los pedía yo.
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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 7 - Tango de la Sultana - Voz Seductora - 17-01-2025 Emerald quedó ojiplática ante la intervención de Garnet y enmudeció, echando la mano hacia atrás para proteger el fardo que portaba y que os había ofrecido. No fue hasta la aparición de Triana que relajó un poco la postura, demostrando estar algo más cómoda con las mujeres. Ante la afirmativa decisión de la que ahora controlaba el grupo de los Alas Negras - y al no haber obtenido respuesta de su duda sobre Yojimbo - Emerald asintió. Tras eso, Triana comenzó a caminar y pidió a sus compañeros que estuvieran atentos, recibiendo Emerald una pregunta por parte de Sasha que se limitó a contestar con una sonrisa, sin caer en su intento de truco de revelar el interior de su paquete, y una presentación por parte de Tobías - Encantada, Tobías - dijo con una sonrisa - Al menos sé el nombre de otro de vosotros además de Garnet - añadió, dejando claro que ninguno más os habíais presentado y cuando fue a abrir la boca para responder algo más, Kenzo la arrolló con toda esa información y preguntas que la hicieron mostrarse algo nerviosa - Ho... hola Kenzo, es un placer, eres muy simpático - dijo, tratando de ser cordial con el muchacho y volvió a mirar a Tobías. - Supongo que si tengo que confiar en vosotros para que vosotros lo hagáis conmigo... - dijo algo dubitativa y nerviosa, pero al no notar hostilidad por vuestra parte, tragó saliva y continuó - Estoy escapando de una familia de Nobles Mundiales... unos Tenryubito. Llevan un negocio de esclavos muy importante y una de sus sedes más grandes es en este Archipiélago - dijo mirando hacia el suelo, con la voz temblorosa - Son los Saint O'Heil - añadió y volvió a levantar la mirada con los ojos brillando por las lágrimas - Me trajeron aquí para venderme, pero he conseguido escapar y robar esto - añadió remangando su falda para mostrar su muslo derecho, donde estaba la marca de los esclavos de los Tenryuubito, la zarpa del dragón, y tras eso agarrando el fardo de su cadera con ambas manos lo colocó frente a si, bastante nerviosa - Pretendía comprar un barco vendiendo esto y escapar de aquí, pero no puedo deambular por aquí sola... - dudó - argh, qué tonta soy - añadió y volvió a mirar al suelo - Mi fuga habría hecho movilizar a algunos de sus hombres, pero... Al robar esto, he hecho que uno de los miembros de su familia se movilizase personalmente para buscarla - y destapó el fardo mostrando una akuma no mi de color naranja, con escamas extrañas y retorcidas saliendo de ella - Es una de las hijas del padre de familia, una mujer muy fuerte, con el cabello rosa y un parche en el ojo derecho - dijo y extendió la fruta hacia Triana - Sé que estas cosas son valiosas porque les oí hablar de subastarla por bastantes millones de berries, por favor, aceptadla a cambio de escoltarme hasta un barco de pasajeros y pagarme el pasaje para escapar de aquí, ¡por favor! - rogó la mujer, con lágrimas en los ojos y algo compungida por estar contando su historia. Estaba verdaderamente compungida y asustada. Su historia era cierta. Su marca de esclava lo atesoraba, y para aquellos con un mínimo de cultura popular - como Triana al provenir de una buena familia como la suya - el 'Saint' apestaba a Dragón Celestial, y los O'Heil eran un nombre bastante conocido. De hecho, Sasha podría encontrar el nombre algo familiar, entre los recuerdos de su más tierna infancia. La proposición de la esclava era sencilla: Ayudarla a escapar a cambio de la akuma no mi que acababa de robar y que una familia de Tenryuubitos - que estaban en la isla, o al menos, una parte - estaban buscando. Los riesgos eran grandes, los beneficios más aún. Aceptar o negar esta oferta sería un nuevo paso determinante en la historia de la banda de los Alas Negras.
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Apariencia de la fruta
RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 7 - Tango de la Sultana - Garnet D. Matlock - 17-01-2025 El intento de Garnet de coquetear y ligar con la bella mujer de ojos esmeralda se vio frustrado, no sólo por lo poco receptiva que se le veía a Emerald, sino por la intromisión de Triana que, en una eficaz acción, cortó de lleno cualquier otra marranada que el pelirrojo estuviera dispuesto a hacer a continuación, agarrándolo con una mano de sus mofletes.- ¿Owe cwomo qwe mwascota? - Intentó pronunciar el músico con actitud de derrota por el indirecto rechazo de la mujer descalza, por el comentario de su vicecapitana y las risas mudas de sus amigos, zarandeando su cabeza hacia los lados para que le soltara las mejillas. Al aceptar Triana la propuesta de Emerald, la doctora empezó a caminar en dirección a lo que sería el astillero, alertando a los demás, con seriedad, de que permanecieran atentos, cosa que estaba más que clara. No sabía aún que tipo de peligros o asuntos perseguían a esa mujer como para requerir ayuda de piratas, pero estaba claro que Triana tenía razón, por lo que Garnet, recuperó la compostura después del correctivo que se había llevado y asintió en silencio, introduciendo sus manos en los bolsillos y siguiendo los pasos de la espadachina - quedando a unos dos metros por detrás de ella -. Fue entonces cuando el resto - salvo Tobías, que se mostró como alguien con educación y con un saber estar que hizo sentir cómoda a Emerald - empezó a hacer de las suyas, intentando Sasha sonsacarle, con una argucia, el contenido de la bolsa, Jolyne siguiéndole el juego y Kenzo expulsando una retahíla de preguntas sinsentido - que hizo disociar a Garnet cuando iba por la quinta-. Menos mal que el circo que era a veces - o siempre - la banda de los Alas Negras contaba con la integridad y seriedad de Triana y Tobías. Realmente aquella mujer debería estar desesperada si aún así seguía queriendo que les prestara su protección. Y en efecto, la desesperación estaba más que justificada. Después del numerito que habían montado en cuestión de segundos los Alas Negras, Emerald accedió a revelarles el por qué necesitaba ir a los astilleros en compañía y además de que ocultaba en aquella bolsa misteriosa para mostrar que depositaba su confianza en ellos. Garnet, en ese momento, e interesado por lo que había detrás de esta subtrama, volvió a aproximarse a la joven y quedarse a dos metros de ella a su izquierda. Por lo visto, Emerald se estaba fugando de una familia de Nobles Mundiales, unos Tenryubitos según dijo, que poseían un gran negocio de tráfico de esclavos, siendo Sabaody un punto clave del mismo.- ¿Tenryubito? - Se preguntó a sí mismo, cruzándose de brazos e inclinando su cabeza ligeramente hacia la izquierda, al desconocer el significado de esa palabra, pero si que se había quedado con la copla de los Nobles y la esclavitud. Prosiguió, con cierta dificultad y, con la voz a punto de romperse, aclaró que esa familia que había mencionado se trataba de los Saint O'Heil, quienes pensaban venderla a ella misma, razón por la que había decidido escaparse.- Con razón su aura está tan pachucha... - Pensó, descruzando sus brazos y apretando con fuerza sus puños, notando como la presencia de Emerald era una amalgama de tristeza, terror y preocupación. Esos pensamientos se vieron interrumpidos por la joven que, primero, se arremangó la falda para mostrar su muslo derecho, acción que hizo que los instintos más neandertales de Garnet se dispararan, inclinando su tren superior y asomándose a la pierna descubierta. Garnet empezó a sacar la lengua, sonrojado, actitud que duraría cosa de dos segundos al considerar la relevancia de la situación.- Relaja la raja, tronco, esta mujer está al borde de la lágrima, ¿es o no es? - Se convenció a sí mismo, abofeteándose sus mejillas con ambas manos, al ver como sus ojos, que parecían dos piedras preciosas, resplandecían por la tristeza que la asolaba y cada vez amenazaba más con hacerse material. En ese momento, observó un tatuaje que tenía marcado en su pierna, un tatuaje que consistía en un círculo de color rojizo con tres triángulos en la parte superior del mismo y uno en la inferior. Honestamente, no entendía nada de nada. Emerald, en ese momento, colocó frente a ella lo que escondía y había captado la curiosidad de todos los presentes, todo mientras relataba - después de declarar que había robado el contenido del fardo - que pretendía venderlo y comprar un navío para fugarse exitosamente.- ¿Comprar un yate? ¿Pero qué cojones hay en esa bolsa? - Ancló su mirada en la bolsa pues, cada vez más, parecía que lo que residía en ella no era algo común, al menos no para permitirte comprarte un barco. Por lo visto, y según las siguientes palabras de Emerald, aquella cosa tenía tanto valor que había conseguido movilizar a los propios miembros de los O'Heil, destacando a una mujer extremadamente fuerte, de cabellos rosados y con un parche en su ojo derecho.- Habrá que quedarse con la copla de todo esto... - Se grabó a fuego lento la descripción que daba la joven para ser lo más precavido posible pues, tratándose de una mujer, igual acababa tirándole los tejos y poniendo en peligro en todos. Inmediatamente después y, finalmente, reveló que era lo que escondía el fardo, una fruta de aspecto anaranjado, con escamas y múltiples espirales alrededor de su cuerpo. Cuando vio aquel patrón de surcos, recordó en el acto la fruta que consumió cuando era un crío.- ¡Para el carro! ¿¿Eso es?? - Preguntó sorprendido, mirando hacia todos y cada uno de sus amigos, para así recibir su confirmación. No cabía duda de que, al menos en apariencia, se trataba de una fruta del diablo, una fruta del diablo que Emerald se ofreció a darle a los Alas Negras, a cambio de que les llevara sana y salvo a un barco en el que pudiera salir de aquel infierno que estaba viviendo. En ese momento, Garnet se quedó en silencio, viajando su mente a otro plano. El músico recordó a su difunto amigo y hermano Nekah, alguien que rehusaba de ser un esclavo, alguien que quería vivir una vida plena, llena de libertad. Seguidamente, su perspectiva cambió hacia el viejo Gronn, un gyojin que había pasado toda su vida explotado en una mina, trabajando con sudor, sangre y lágrimas como si fuera un esclavo, hasta que no pudo más. Y por último, en Kuraku, el lunarian que ansiaba más que nadie descubrir el origen y más seres pertenecientes a su raza pero que, cuando descubrió las atrocidades que hacían en la sociedad celestial a los que, aparentemente, eran menos puros, decidió quedarse para intentar hacer un cambio y darles una vida digna a los birkanianos.- ¿Cómo puede el menda negarse después de lo que han pasado mis coleguis..? - Se dijo mentalmente, posando su mirada en el suelo.- ¿Cómo puede el menda negarse ante las lágrimas de este pibón y su alma partiéndose en cachos? - Incidió, clavando sus pupilas en los ojos llorosos de Emerald y, sobre todo, en su resquebrajada y rota aura. Triana ya había accedido a ayudarla, sí, pero después de lo que había contado, el pelirrojo no tenía la menor duda en llevarla sana y salva a su destino. Con esto en mente, Garnet corrió, adelantándose para colocarse a 10 metros delante de Emerald y Triana, quienes eran las más adelantadas.- ¡La verdad que preferiría la cena y el revolcón contigo, muñeca! - Exclamó, dándole la espalda a los demás.- Pero ya ha dicho Triana que te echaríamos una mano, ¿es o no es? - Se encogió de hombros y negó con la cabeza para, en ese momento, girar su cuello 90º en sentido horario, dándoles el perfil derecho a los de atrás.- Puedes estar tranquila y de chill, Emerald, como que mis viejos me nombraron Garnet, no dejaré que te pase nada y en nada estarás oliendo la libertad, ¿es o no es? - Declaró, esbozando una amplia sonrisa y señalándose a sí mismo con su pulgar derecho tras, lo cual, volvió a mirar hacia delante.- ¡Yo me encargo del frente, peña! - Declaró Garnet, alzando su puño izquierdo hacia el cielo para, seguidamente, rastrear todo el perímetro y área que abarcaba su haki.- Por ahora no huelo ni quisqui por aquí, ¿qué hay por vuestro lado, coleguis? - Preguntó mientras descendía su zurda , refiriéndose a Tobías, Sasha y Triana - que eran los otros usuarios del Kenbunshoku - después de no detectar ninguna presencia peligrosa gracias a su haki, encargándose él de cubrir la vanguardia pues, si iban a proteger a alguien, era importante cubrir todos los flancos. La banda de los Alas Negras era un circo, sí, pero incluso sin su capitán Yojimbo, también eran fuertes y, cuando se proponían algo, lo hacían realidad.
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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 7 - Tango de la Sultana - Triana Tempesta - 17-01-2025 El resto de la banda no se demoró en presentarse o tratar de hablar con aquella desconocida. Creía que en cualquier momento retiraría su oferta y saldría huyendo al ver la banda de palurdos con la que se había topado, pero, en lugar de eso, pareció aceptar los extraños saludos y desvaríos de mis compañeros con bastante paciencia. Sí que tenía que estar desesperada. Por su apreciación sobre nuestros nombres, me percaté de que no nos conocía tanto como había imaginado. Creí que al habernos reconocido sabría nuestros nombres, pero había sido una suposición fallida mía. Tal vez sí que fuese una chica normal y corriente a la que tan solo se sonábamos de vista. No veía conveniente aclarar nada sobre la ausencia de nuestro capitán, pero cuando acabase de hablar sí que consideraba presentarme como era debido. A medida que aclaraba la situación, parecía más sincera. Cuando mencionó que había escapado de una familia de unos Tenryubito alcé las cejas sin poder ocultar mi sorpresa. Esto era, sin duda, lo que menos me esperaba y la historia empeoraba por momentos. Aquella mujer era la esclava de una de las familias más importantes del mundo. Su intención era venderla en una de las sedes más grandes, situada justo en esta misma isla. Ya era mala suerte para nosotros. Para colmo, no se había limitado a huir, sino que les había robado lo que guardaba en la bosa. Al mostrárnoslo, también dejó a la vista la marca en su muslo que demostraba que su historia era real. La marca de los esclavos. Para finalizar con un gran broche trágico de oro, lo que había robado era, nada más y nada menos, que una fruta del diablo que estaba buscando en persona una de las hijas del padre de la familia. Ese sería nuestro pago, aunque parecía más bien una maldición. A estas alturas, ya apenas me quedaban dudas sobre su historia. La decisión que había que tomar no era si creer o no a la mujer, sino si ayudarla a pesar de las posibles terribles consecuencias. Me tendió la fruta con lágrimas en los ojos. Antes de que pudiese responder, Garnet se me adelantó para aceptar sin dudar ni un segundo. Ya había aceptado, pero ahora la situación era completamente distinta. Sinceramente, no me importaba el pago. Lo que le habían hecho me parecía deleznable y me moría de ganas por despegar las cabezas de sus pomposos cuellos a todos los responsables, lo haría con gusto completamente gratis, pero si aceptaba las vidas de todos los miembros de la banda estarían también en peligro. Me apostaba lo que fuese a que ninguno de ellos, a excepción, tal vez, de Tobías, era consciente de lo que suponía ayudar a la mujer y oponerse a familias tan poderosas y a un sistema tan instaurado en nuestra sociedad y del que muchas de esas familias dependían. Quería explicárselo, pero no conduciría a ninguna parte. Estaba convencida de que la respuesta de todos sería la misma y querrían aceptar el trato de Emerald para ayudarla. Yo no iba a ser quien se opusiese, todos eran ya mayorcitos para tomar sus propias decisiones. Además, no podíamos olvidar en ningún momento que formábamos parte de Los Alas Negras y, aunque Yamamura no estuviese con nosotros, pensaba hacer que se cumpliese su voluntad. Lucharíamos por su gran sueño, un mundo libre. Ni él ni los demás necesitaban conocer quiénes eran los Tenryubito para saber que eran unos completos imbéciles malnacidos a los que había que parar los pies. Por el momento, no teníamos la fuerza ni los medios, pero todo podía comenzar por salvar a Emerald. Romperemos sus cadenas y le devolveremos las alas. Llevé ambas manos hacia la fruta que me tendía para aceptarla. Era una bomba de relojería para aquel que la llevase encima. —Digo lo mismo que Garnet. Como que me llamo Triana Tempesta que vas a subir a ese barco de pasajeros y te vas a largar de aquí sin que nadie te ponga las manos encima. Todos lo haremos posible. Pero, por Dios, que nadie vea esto o nos convertiremos en el blanco de mucha más gente. Y tápate o algo, que vamos provocando. ¿Alguien tiene una chaqueta de sobra o algo con lo que cubrirle la cara?— dije refiriéndome a la extraña fruta y cogiéndola para ocultarla en el bolsillo derecho de mi chaqueta. Inconscientemente llevé mi mano también a mi otro bolsillo superior para sentir mi caja de puros en él. La iba a necesitar. —Si Garnet va por delante yo iré en medio con Kenzo y Sasha detrás, con Jolyne y Tobías. Tampoco nos íbamos a separar demasiado. Era una suerte que Garnet no hubiese detectado a nadie a nuestro alrededor. Era demasiado pronto y sabía que él estaría atento, así que de momento no había usado mi haki. Tal vez Sasha o Tobías sí podían responder a su pregunta sobre si habían sentido algo a nuestro alrededor. No sabía que podíamos esperar a partir de ahora, así que establecer una estrategia era complicado y más aún en un lugar desconocido y completamente abierto. Confiaba mucho en la fuerza de Garnet y Sasha, así que lo más seguro sería que se posicionasen delante y detrás de Emerald. También confiaba en la habilidad de Jolyne y Tobías y sabía que lo que mejor les vendría sería estar alejados del peligro para cubrirnos a distancia. No conocía todavía de lo que Kenzo era capaz, pero si le tenía conmigo podía vigilarle y tampoco estaba de más tener a otra persona cerca de la chica.
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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 7 - Tango de la Sultana - Sasha - 18-01-2025 Sasha escuchó la forma tan correcta con la que presentó Tobías y preguntó por los perseguidores de la chica. De esa forma no se asustaría de ellos y podrían sacar información, porque estaba bien saber contra quienes te podías llegar a enfrentar. La semioni casi vuelve a intentar matar al niñato que tenían en la tripulación al escucharlo hablar tanto y preguntar, nadie en su corta vida había conseguido sacarla tanto de quicio como el joven grumete de los Alas Negras ¿Y si les daban a Kenzo a cambio de Emerald si se daba el caso? Ellos se libraban de él y los perseguidores de la chica se quedaban con alguien, todos ganaban, más los piratas pero no era su culpa. Así que con eso en mente ignoró por completo al chico, tenía que concentrarse en el bien de una recompensa muy jugosa. Por suerte siempre podía confiar en Jolyne, que no tuvo problema en seguir con la propuesta de la rubia de hacerle un par de zapatos. En esos casos agradecía tener a más gente en la tripulación, podían ser unos locos, pero en el momento de la verdad si alguien proponía algo, mínimo había una persona que entendía el plan y le seguía la corriente. Además que la skypiean quería conocer la historiad del tal Jacky, si había tenido una entrada tan desastrosamente épica como la de los Alas Negras tendría que ser alguien que había vivido muchas aventuras.
La joven semioni no pudo evitar mirar a Emerald incrédula – como si intentara reírse de ellos – eran los suficiente famosos para que los conociera pero se debían presentar ¿Para qué salían todos en el periódico entonces? Aunque para rematar todo lo que estaba pasando, la mujer dijo que Kenzo era muy simpático. Sasha bufó desesperada por al situación, aquel niño era insufrible, no simpático. La rubia se estaba empezando a replantear en quitarle todo lo que tuviera de valor y dejarla tirada porque definitivamente no sabía quienes eran y solo hacía que ganarse puntos en contra. Pero todo cambió cuando Emerald dijo que si los Alas Negras tenían que confiar en ella pues debía hacerlo ella también. La chica empezó a hablar de nobles mundiales que llevaban un negocio de esclavos, consiguiendo así que la mirada de la semioni cambiara mostrando un ceño fruncido y muy concentrada en su historia. Prosiguió dando el nombre de la familia de Tenryubito consiguiendo que Sasha abriera los ojos de golpe y desviaba la mirada hacia el suelo, tenía un ligero recuerdo del nombre, de una voz femenina firme que lo pronunciaba ¿Su madre? Podía ser, recordaba muy vagamente su voz pero lo recordaba, no de forma clara, solo como algo muy lejano en su memoria. La semioni se llevó la mano derecha a la frente – dejando su mechón por encima de la extremidad – era algo muy lejano para ella y no conseguía ubicarlo en su memoria, pero no le fue indiferente ese nombre y le daba rabia no recordarlo bien. La rubia sacudió la cabeza para centrarse en la historia de la chica y no pudo evitar morderse el labio ante la rabia de escuchar como estaba en el archipiélago de Sabaody. Emerald había sido traída a la fuerza para que la vendieran como esclava, pero había conseguido escapar y robar algo en el proceso. Cuando remangó su falda se fijó que en el muslo derecho tenía una marca redonda con tres triángulos pequeños sobre esta y uno debajo. La semioni siguió escuchando de forma tranquila, su idea era comprar un barco vendiendo una fruta de color anaranjado con escamas extrañas y retorcidas, la forma tan peculiar le recordó a la fruta del diablo que consumió, pero no estaba segura ni de si lo era ni de lo que podía hacer. Tal vez por eso mismo podría venderla como una akuma no mi muy extraña y valiosa. Aunque un detalle importante que dijo Emerald fue que se había movilizado mucha gente por su fuga, además de una hija del padre de la familia al robar la fruta.
Garnet no tardó en soltar un comentario sobre que quería hacer algo con la pobre chica, ni con lagrimas en los ojos dejaba de hacer bromas, pero afirmó que no le pasaría nada mientras confirmaba que no había nadie cerca. Triana por su parte también le contestó que iba a conseguir que la chica subiera a un barco, además de preguntar si alguien tenía algo para cubrir a la chica. Sasha se agachó hacia Kenzo y le arrancó la camisa de cuajo, pudiéndose oír como la tela se rasgaba justo después de que la espadachina diera la orden de como formar para proteger a la chica. La semioni empezó a caminar con determinación hacia Emerald, de forma seria mientras hacía una bola con la ropa que le había quitado a Kenzo y la ponía en el lugar donde estaba anteriormente la fruta. Si buscaban la fruta primero atacarían a Emerald, así que debían conseguir un poco de tiempo mientras sus perseguidores pensaban que ella la tenía. — He conocido a Emerald desde hace unos minutos y si algo le pasa mataré a todos lo que estén en este archipiélago, empezando por el niñato que se nos ha acoplado, y luego a mí misma — sentenció de forma muy segura envolviendo de forma fuerte el fardo para que se asemejara a la antigua forma que tenía y queriendo que pareciera consistente. — Yo, Sasha, voy a ser la estrella que te guíe a tu libertad — le dijo a Emerald de forma seria. — Guárdate esto como si llevaras la fruta dentro y si se lía parda nos lo das a cualquiera de nosotros — comentó señalando el fajo que simulaba llevar dentro la fruta y empezar a buscar en el bolsillo de su chaqueta. — No te puedo dejar mi chaqueta porque es tamaño semioni y te iría grande, pero si quieres puedes llevar a Bepso y usar las hojas para taparte un poco la cara ¡Pero tienes que cuidarlo muy bien! — le ofreció la chica antes de secar la base de la maceta con el interior de su chaqueta para que Emerald no se mojara las manos, una vez hecho la extendió por si la quería usar, el tallo era de medio metro y de él salían abundantes hojas verdes. Una vez la chica le quitara la planta de las mano – o la rechazara – se iría a la posición que le había ordenado Triana. No le gustaba aquello de la esclavitud, precisamente lo mejor que le había pasado en la vida había sido salir al mar y ser libre, navegar con sus amigos donde quisieran mientras vivían aventuras. — Por aquí tampoco hay nadie — contestó Sasha a Garnet con su haki todavía activado sin notar ninguna presencia extraña cerca, lo único que había notado era que Emerald era muy débil, tenía sentido que buscara protección, y ella se iba a asegurar en dársela.
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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 7 - Tango de la Sultana - Tobias Murray - 18-01-2025 Si tras la batería de inocentes preguntas de Kenzo, la picardía de Sasha respaldada por la naturalidad y desparpajo de Jolyne, el incómodo asedio por parte del sátiro de Garnet, Emerald seguía con la idea en la cabeza de seguir demandando ayuda a los Alas Negras, era porque realmente estaba desesperada. En sus verdes ojos se reflejaba la congoja y ese tono desenfadado con el que se había presentado se tornó aciago. Comprendió el interés que había mostrado Tobías en saber quien iba detrás de ella y por qué, como una muestra de implicación en el asunto. Dirigió la mirada al suelo y despejó las incógnitas antes de volver a alzar sus ojos empapados en lágrimas. La razón por la que huía alimentó el espíritu del joven barba naranja, con un buen plato de amarga ira. La terrible injustica del esclavismo, el exagerado abuso de poder, la desquiciada opulencia, el más puro egoísmo, los delirios del exceso, los vergonzosos caprichos de aquellos que se creen superiores por poseer un derecho imaginario. Para Tobías, esa resumida lista definía lo que era un Tenryuubito. La familia O'Heil, una de tantas que se hallaban en esa corte de verdugos de la libertad. Las lagrimas en los ojos del vaquero, ya no eran las de un niño mirando su globo volando cada vez más alto, eran las de un paladín furioso y triste, dispuesto a dar su vida por la libertad. El vaquero se incorporó secándose los ojos, entonces vio como la muchacha les enseñaba la marca de su muslo y lo que guardaba en el saquete. Parecía una fruta del diablo aquello que había robado antes de lograr fugarse, anaranjada y con peculiares escamas con espirales. Su idea era venderla y salir de aquella isla como fuera, pero si los Alas Negras la ayudaban en su cometido, se convertiría en su recompensa. Lo malo era que su valor era tan alto, que una de las hijas del patriarca de los O'Heil en persona, se había movilizado para encontrar a Emerald. La describió como una joven muy fuerte, con el pelo rosa y un parche en el ojo. Eran rasgos bastante característicos, los cuales quedaron grabados en la consciencia del vaquero, preparándose para reaccionar ante esa imagen. A Tobías le vino la imagen de Finn a la mente, recordando que éste y su tripulación se dedicaban a raptar a otros piratas y a civiles para venderlos como esclavos, quizás hubieran tenido conexión con esta familia de desalmados. También en Toko había visto esa y otras injusticias. A lo largo de ese ancho mar, iban apareciendo capítulos negros que describían la cara más sórdida de la sociedad. El vaquero no lograba entenderlo y solo quería detener, como fuera, esa espiral de odio y dolor. Los siete comenzaron el camino hacia los astilleros, adelantándose Garnet al resto para cubrir el frente, no sin soltar otro comentario subido de tono y afirmando que no parecía percibir ninguna amenaza por el momento. Triana reafirmó que podía contar con ellos, que por su parte haría los posible para que lograra salir del alcance de los esclavistas y organizó al resto de la tripulación. Emerald iría flanqueada por Kenzo a su izquierda y Triana por la derecha. En la fila de atrás, Tobías tras la capitana en funciones, Jolyne detrás de la escoltada y Sasha a la espalda de su mejor amigo, el cual se quedó sin camiseta tras un tirón de la joven semioni. El plan era crear un señuelo intercambiando la fruta por el trapo que antes cubría el torso del jovenzuelo. También le dio a Bepso para que pudiera cubrir sus facciones con sus ramas cargadas de hojas. Eso animó al carpintero a colaborar, quien se quitó su sombrero para estirarlo hasta la cabeza de Emerald para cubrirla. - Cuanto menos se te reconozca mejor. ¿Quieres mi poncho para cubrirte también? Si te gusta puedes quedártelo. - Cogió de su cabeza a Pascal y lo introdujo en el bolsillo izquierdo de su camisa color ocre, se quitó el poncho y se lo ofreció a la morena para que ella misma lo utilizara, si quería. Tobías se centró entonces en su entorno, concentrando su haki en el entorno y con la imagen de la joven pelirrosa del parche bien presente. Por ayudar, aunque fuera a un solo esclavo a recuperar su libertad, el vaquero estaba dispuesto a perder el otro brazo, incluso su propia vida. Esa era su determinación.
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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 7 - Tango de la Sultana - Kenzo D. Fujiwara - 18-01-2025 Mi mas sincera sonrisa se dibujó en el rostro cuando Emerald me llamó simpático. Siendo sincero, pocas personas en mi vida me habian dicho palabras amables, por lo que escuchar unas de vez en cuando, me hacia bastante feliz. De cualquiera de las maneras, comenzó a contarnos porque estaba en esa situación. Hablaba que escapaba de unos… -¿Tenryu que?- Verbalicé inconscientemente mientras fruncia el ceño extrañado. ”¿Que diablos sera un tenriubibito? ¿Es tan peligroso alguien con ese nombre? Realmente tiene nombre de insecto. El tenriubibito de agua, que escapa de sus depredadores saltando en el agua y pudiendo aguantar bajo el agua durante mas de un minuto. Seria increíble un bicho así” Me disocié completamente de la conversación, y me perdí el resto de la historia de Emerald, pero asentí como si me hubiera enterado de todo. Luego me fijé en aquella fruta que nos ofreció como recompensa, que sorprendido, señalé con una enorme sonrisa en mi cara. [/b]-Es muy parecida a la aue yo me tomé hace un tiempo. ¡Os puede dar superpoderes como los de los comics perdidos de Sasha!-[/b] Dije sin perder la oportunidad de meterme con Sasha. Sin embargo, tras decir aquello, me senti bastante mal, ya que cuando alcé la mirada, estaba la joven llorando a causa de la historia que, desafortunadamente, yo no había escuchado. Decidi quedarme quieto y callado para no meter mas la pata, ya que lo ultimo que deseaba era que se sintiera mal. Menos mal que teniamos gente como Garnet o Tobias o Triana, que sabiam que decir (mas o menos) y sabian tambien como escuchar, que era lo mas importante. Tras la divertida babosada de Garnet, escuché como Triana daba ordenes de flanquearla, yo iba a su izquierda, asi que rapidamente fue ahi donde me coloqué, y cuando dijo que le dieramos algo para cubrirse, me iba a ofrecer a darle mi camisa, pero la bestia inmunda de Sasha me la arrancó y se la dio hecho un nudo para ponerla en el sitio donde estaba la fruta para que fuera un cebo. Aunque enfadado estaba, alce las cejas al ver el ingenio de la mastodonte. Me giré para mirar a la chica y le dedique mi mas sonrisa amable. -Emerald, aunque contemos con esta bestia inmunda en el equipo, somos fuertes. Yo tambien te protegeré con mi vida.- Dije, para acto seguido, girarme hacia Sasha. -Ah, basura, como vuelvas a hacer algo asi, probablemente sea lo ultimo que hagas. ¿Está claro?- Y tras decir aquello, me giré para reanudar la marcha cuando se indicara.
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