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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 33 - Parabellum - Shoto Data - 17-01-2025 Qué sensación más rara. Nunca me había sentido así: ritmo cardiaco desbocado, presión en el pecho, ganas de vomitar, incluso visión algo borrosa. Mi cuerpo está totalmente entumecido. - ¿Qué me está pasando...? - Expresé mientras me rascaba la nuca con mi mano derecha, intentando recobrar el control. A medida que mi mente volvía a la realidad, pude observar como la gente iba cayendo al suelo poco a poco, una tras otra, como si una ola invisible nos hubiera golpeado a todos. Observé claramente los mismos síntomas en cada uno de ellos: sincopes a personas de cualquier tipo de edad con la misma respuesta en cada uno de ellos, espuma saliendo por la boca y cuerpos inmóviles. - ¿Acaso es un síncope vasovagal, por esfuerzo? -Pensé en voz alta, esperando recibir algún tipo de respuesta. Tras ver como las personas iban cayendo, cambie el foco en aquellas figuras que aún quedaban en pie y como no. Ahí estaban tanto Vik como Sohem, imperturbables, el primero se mantenía en alerta mientras el segundo permanecía con las manos metidas en los bolsillos. Gire de nuevo mi cabeza hacia el frente y pude observar como el subastador seguía de pie, pero tenía unos síntomas de desorientación parecidos a los míos, a su lado estupefacto quedaba aún en pie uno de los dos marines y por último una chica. Literalmente me robó toda la atención. Ella tenía el pelo rosa, un ojo dorado, ya que en el otro llevaba un parche el cual generaba un aura de misterio, pero no mostraba ningún tipo de herida o laceración en las partes del cuerpo que tenía al aire. Ahora bien, tenía un cierto tufillo a luchadora o cazadora, no solo por sus botas altas, su pantalón y su camiseta de tirantes, sino también por su maravillosa forma física. Escuche como el tendero volvía a sus cabales y hacía una explicación completa sobre la Bōru Bōru No Mi una fruta del diablo que permitía comprimir todo aquello que el usuario tocara en una canica y por la maravillosa cantidad de 5 millones de Berries. Muy muy interesante la verdad, podría ser una fruta que usada con ingenio podría ser muy útil. Imagínate comprimir un laboratorio portátil o una plancha de metal o una puerta cerrada e incluso aquellas personas que se lanzaran a por ti. Un simple toque y clin, clin al suelo. Después de que pudiéramos observar la fruta con colores dorados, parece que el tendero quería cerrar la oferta más pronto que tarde. Viktor, por su parte, simplemente se mostró certero y conciso con sus palabras, sabía sobre el mundo de las frutas del diablo y no precisamente poco, sino bastante. Con una simple mirada al cofre afirmo el jugarse su propio ojo a que esa fruta era real, justo a continuación se posicionó en la dirección en la que estaba el barco a la espera de ir a por el dinero o no. Por último, seguí guardando la misma posición con la que llegue a la subasta, al lado de Sohem, sabía que si esa fruta era nuestra podría ser una oportunidad para compensar mi falta de fuerza física con ella. No necesito partir cráneos si puedo guardarlos como canicas. Todo dependerá de si Viktor no se ha equivocado y realmente no es una estafa. Pero no iba a llevar la contraria al enmascarado y al albino. El síncope colectivo a mi alrededor es una muestra de que hay algo que se me escapa. - ¿Qué ha pasado y qué vamos a hacer aquí y ahora, jefe? - Replique con una guardia defensiva, intentando imitar la postura de Viktor. No podía dejar que el miedo me dominara, pero tampoco quería que mi curiosidad me traicionara.
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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 33 - Parabellum - Sohem - 18-01-2025 Tras efectuar el poder de mi Haoshoku pude ver con tanta alegría como asombro cómo había logrado llevarlo un pequeño paso más allá, dejando inconscientes a los presentes. — ¡¡Wryyy ha ha ha!! — reí, feliz. Eso era nuevo. Dudaba poder repetirlo, pero querría decir que estaba acercándome a poder liberar esas cotas de poder con mayor soltura y resolución. Aun así, sorprendentemente, aparte de Viktor y el muchacho - y Lustig - habían tres personas más en pie: El subastador, uno de los marines que lo escoltaban o mantenían a las personas a raya, y una mujer, que a diferencia de los dos anteriores presentaba claros signos de no haberse visto afectada en lo absoluto por mi poder. Se me heló la sangre nada más verla, ahí de cuclillas, con ese cabello rosa y ese ojo dorado... rasgos que conocía demasiado bien. En ese momento todo se paralizó y se congeló por completo, incluso perdí la concentración como para poder seguir manteniendo el Haoshoku. Las palabras del tendero dejaron de tener sentido, y resonaban como ecos sin dueño ni forma en mis pabellones auditivos. La información no llegaba con naturalidad a mi cerebro y por primera vez en varios años ya que era un mecanismo que realizaba el organismo para regular la temperatura, y yo estaba exento de ese problema, y sin saber exactamente por qué, sudé. Noté un sudor frío bajando por mis sienes y mi espalda mientras su ojo, ese único ojo dorado, sentía que se clavaba en los míos sin importar mi casco y mi anonimato. Sentía que estaba mirando más allá de lo que estaba pudiendo ver. Entonces las palabras de Viktor me sacaron brevemente de esa parálisis y ensoñación, y agité la cabeza levemente, chasqueando la lengua y mirando hacia mi lugarteniente — Si, si... lo que sea. Está bien — dije, extendiéndole mi bolsa personal con todos mis berries hacia su pecho, y haciendo un gesto hacia nuestro tercero en discordia — Recauda del chico — añadí, dándole instrucciones a Viktor, haciéndole entender que entre los tres pagaríamos por esa fruta y ya recuperaríamos el dinero después de las arcas del gremio. Pero mi interacción con él terminó ahí, pues mi mirada, nerviosa, volvió a dirigirse hacia la mujer del cabello rosa, y tras unos últimos segundos manteniendo esa mirada que cruzaba el tiempo a muchos años atrás, el Birkaniano fue quien me devolvió al presente, preguntándome que qué era lo que había pasado y que qué era lo que íbamos a hacer ahora. Sin mirarle, aun con mis ojos en aquel fantasma del pasado, contesté — Yo soy lo que ha pasado — y comencé a caminar en dirección al barco — Nos largamos de aquí — añadí, sacando las manos de los bolsillos y chasqueando los dedos de la diestra, llamando a Lustig que estaba algo encogido y con la cola entre las patas traseras, realmente asustado, bien fuera por mi demostración espiritual, o porque realmente los animales sienten los sentimientos de sus dueños — Vamos a mover el barco de manglar, es una estupidez caminar tanto hasta los astilleros — sentencié finalmente, sin voltearme a mirar atrás, esperando que mis dos compañeros nos siguieran, a mi fiel Lustig y a mi, hasta nuestro barco.
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bélico
RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 33 - Parabellum - Voz Seductora - 18-01-2025 Con la interacción del trío, la atenta mirada del tendero revelaba que estaba más pendiente de poder quitarse este artículo de encima que de otra cosa. Por lo que fuera, no estaba cómodo en ese lugar. La mujer acuclillada mantuvo la mirada con Sohem todo el tiempo que este así lo hizo - Haoshoku ¿eh? - se preguntó de forma retórica y observó los movimientos del líder de Magna con su bolsa de berries. Cuando este decidió marchar, llamando a su hiena, esta se alzó, revelando una altura próxima al metro ochenta e inclinó un poco la cabeza hacia el lado contrario al de su parche, cruzándose de brazos - ¿Wry ha ha? - se preguntó para si la mujer, libre de oídos indiscretos, interesada y viendo cómo Sohem se alejaba del lugar, pasando a mirar a sus dos compañeros realizar la compra de la akuma no mi. En ese mismo momento un hombre anciano, trajeado, con el pelo engominado hacia atrás y un pulcro y depurado bigote se acercó a ella con paso acelerado - Disculpe mi señora Saint O'Heil V... - dijo haciendo una ligera reverencia, haciendo que la mujer girase su atención hacia él,, interrumpiéndole con el ceño algo fruncido - Vamos Wammy, no estamos en Tierra Santa - aparentemente disgustada por la formalidad, haciendo que el sirviente volviera a inclinar la cabeza - Lo lamento, Señorita Verus, disculpe mi exceso de protocolo - y volvió a erguirse, con una mano en la espalda y otra en el pecho - ¿Ha localizado lo que está buscando? - preguntó y miró a los presentes sin mucho interés - Le informo como me pidió, de que el señorito Quinque está supervisando el siguiente lote personalmente en la casa de subastas del distrito sesenta y seis, la Hells Paradise - añadió, aclarándose la garganta. Entonces ella, llevándose las manos a la cabeza con los dedos entrecruzados en la nuca, mostrando la musculatura de sus brazos, suspiró y ladeó la cadera - No Wammy, esto era una baratija más de tres al cuarto, no nuestra fruta - y giró su mirada de nuevo hacia Sohem - Aunque tengo la sensación de que he visto un fantasma - y ahí volvió a mirar a su mayordomo y relajó su postura - Pero habría que ser estúpido para robar la Logia del fuego y no comérsela... así que deberíamos centrarnos en buscar directamente a los esclavos que se han fugado, y llevarlos a sus celdas para matarlos ahí y recuperar la akuma no mi - afirmó, antes de ponerse a caminar rumbo en dirección opuesta a la que tomaba el líder de los cazadores - Vamos a la Hells Paradise antes de que Quinque aparte del lote a todas las mujeres para su uso personal - y fue seguida por su mayordomo perdiéndose por el tumulto de las personas, finalizando así su conversación privada que sólo aquellos con un buen oído habrían podido percibir. Por su parte, el tendero, ajeno a todo esto, tendía el cofre hacia Viktor con una mano, y mostraba la otra libre y limpia para recibir el pago. El marine a su lado, sin distintivo más allá de ser un simple soldado - pero con el potencial de aguantar y resistir algo así, misteriosamente - miraba nervioso al cazador albino, pendiente de cualquier movimiento extraño para cumplir, no sin un gran temor, sus órdenes de proteger al comerciante. - Cinco millones de berries a las tres, adjudicado a los amables señores armados - dijo con la voz temblando, aunque trataba de disimularlo con una sonrisa algo nerviosa, mientras procuraba cerrar el trato con los cazadores a toda prisa.
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Apariencia Mayordomo
RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 33 - Parabellum - Viktor - 19-01-2025 El nuevo estaba inquieto. Y lo comprendía. Yo también lo estuve la primera vez que presencié el terrible poder del Haki del Conquistador. Qué menos que pensarlo al ver el del jefe por primera vez. Este, orgulloso de su poder, reía descontroladamente. Cuando me posicioné junto a él para recibir la orden de ejecutar la transacción parecía extraño. Ausente. Por primera vez desde que lo conocí estaba distraído y abstraído de alguna manera en un plano distinto. Aquello era relativamente común en mí, pero extrañamente posible en mi jefe, que parecía vivir el presente y estar extremadamente cauteloso siempre, quizá por experiencia o paranoia -o ambas- y eso me perturbó. — ¿Qué estás rumiando dentro del casco? — pensaba mientras esperaba una respuesta hasta que el jefe, casi dubitativo, aceptó mi sugerencia. — ¿Perdona? — no entendía nada. Acto seguido sacó su bolsa de dinero y la extendió en dirección a mí, posicionándola contra mi pecho. La cogí sin dudar. El tercero en pagar era Shoto, por lo que cogí su dinero y, juntando lo necesario, lo dejé en manos del tendero, cogiendo de la contraria el cofre cerrado que este ofrecía con la fruta del diablo con mi diestra. — Transacción finalizada, ha sido un placer hacer negocios con usted. — dije con sátira, guiñando un ojo al tendero, esperando que entendiera que con el nivel de poder de Sohem, pagarle era casi un acto de caridad. Timarnos no era una buena idea. Sohem le dijo a Shoto que todo era culpa suya -refiriéndose al desmayo de los presentes- y tras esto se giró para abandonar el lugar, llamando a la hiena para que lo siguiera, explicando que moveríamos el barco hasta los astilleros para comprar otro nuevo en vez de viajar a pie. Coincidía. Aligeré el paso y me puse al lado de Sohem, no sin antes pasar cerca de Shoto y, agarrándolo del brazo izquierdo con mi zurda y tirando de él para que nos siguiera de manera inmediata. — Vámonos, Shoto. — dije en voz baja comenzando a andar con él, pues sabía que algo no andaba bien mientras activaba mi haki a lo máximo que mi concentración permitía. Tras unos metros prudenciales hacia el Parabellum, expliqué a Shoto lo que pasaba. — Lo que has presenciado es el Haki. — dije introduciendo la explicación mientras soltaba al joven birkaniano y le entregaba de vuelta lo que restaba de su bolsa. — Sin extenderme demasiado: es una energía, un poder interno que todos poseemos, pero no todos controlamos. Existen tres, dos de ellos, que se pueden entrenar y aprender: Observación, Armamento. — continué, poniéndonos a solo dos metros de Sohem por detrás de él mientras caminaba con Lustig. — Y un tercero, extraño y muy característico, que solo personas muy especiales poseen: el del conquistador. Ese es el que el jefe ha usado para proyectar su presión y dejar fuera de combate a todos a su alrededor. — finalicé la explicación al joven, aunque no a mí mismo. — ¿Cómo ha podido Sohem usarlo de esa manera? Eso no era un uso básico y sencillo del Haoshoku. Lo sé bien. Es el mismo nivel de poder que Zarutsuki utilizó en Skypiea. — pensaba mientras miraba por detrás, justo a la sección occipital del casco Geheimnis que yo mismo forjé. — ¿Cuándo ha mejorado tanto su control sobre el haki Sohem? — apretaba los dientes levemente y el agarre sobre el cofre con la fruta del diablo. — Quizá sí que sea un monstruo. — pensé por primera vez — ¿Y qué demonios le ha hecho dudar? — No entendía nada, pero solo quería subir al Parabellum y largarnos de allí.
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Haki
Transacción
Aclaración
RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 33 - Parabellum - Shoto Data - 19-01-2025 Relaje mi postura y vi un Sohem algo despistado, ajeno a lo que ocurría a su alrededor, mientras sacaba una bolsa de dinero y se la entregaba a Viktor esperando a que recaudáramos los berries necesarios para realizar totalmente la transacción sin complicaciones. Tras ello me dirigió unas palabras, asumiendo que él había sido quien había provocado todo ello. Simplemente, me limité a estar en silencio, y no responderle, no era el momento de cuestionarlo. A continuación miré a Viktor, asintiendo la orden directa de Sohem y metí mi mano dentro de la bata, buscando una saca de dinero, una vez encontrada, la saqué y la extendí con mi zurda a Vik. - Aquí tienes mi parte, ya haremos cuentas más adelante, resolvamos esto cuanto antes. -Dije, con una calma algo forzada por la situación y por como estaban tanto el tendero como el marine, el cual nos vigilaba de cerca nuestros movimientos. Simplemente, me limité a observar la transacción, como Vik intercambio el dinero con el tendero y como recogió el cofre con la fruta. Su tono al despedirse del subastador era casi burlesco, como si pagarle hubiera sido un acto más simbólico que necesario. Lo entendía perfectamente. Con el despliegue de poder que Sohem había demostrado, era evidente que podíamos habernos llevado la fruta por la fuerza, pero no éramos simples piratas. Había un orden en nuestro caos. Antes de que pudiera reaccionar, Viktor me agarró del brazo izquierdo, intentando salir de ahí cuanto antes, su tono era bajo e imperativo, claramente algo no le cuadraba de la situación, con ello asentí dejándome guiar hacia el Parabellum mientras intentaba asimilar todo lo que había ocurrido en la subasta. Al avanzar unos metros, Viktor comenzó a explicarme todo lo sucedido, devolviéndome parte de los berries de la transacción. Me dijo que había presenciado el Haki, un término que científicamente hablando desconocía. Su voz era firme y didáctica, al mismo tiempo, me explicó que había tres tipos de Haki, de los cuales dos de ellos se podían entrenar. El de Observación y el de Armamento. Por último quedaba el del Conquistador, el que justo instantes atrás había usado el jefe, un tipo de Haki que solo ciertas personas poseen, como si nacieras con ese don o no. Asentí, procesando sus palabras, mientras mi mirada alternaba entre el cofre que llevaba en sus manos y las siluetas de Sohem y Lustig que estaban más adelante. - Así que esa clase de persona es Sohem, que ha tenido que vivir para tener semejante poder... - Es más, que cantidad tienes que tener de poder para hacer que todos cayeran. - Murmuré, todavía impresionado mientras me rascaba el mentón con mi diestra. Cuando llegamos al Parabellum, en cierta manera me sentí aliviado por estar en territorio familiar, sin perder el tiempo y como de costumbre en otras ocasiones, moví uno de los barriles al centro de la cubierta y dispuse 3 sillas alrededor del mismo, además prepare un cuenco con agua y lo deje a un par de metros de una silla, para Lustig, al final es de nuestra familia. Llamé a ambos para que se acercaran y ver que es lo que íbamos a hacer antes de salir del manglar. - Jefe, Viktor, podéis venir. - Viktor trae el cofre, por favor. - Necesitábamos decidir aquí y ahora antes de que pudiéramos avanzar a otras cosas. Cuando nos reunimos en la cubierta les comenté lo siguiente. - Ahora que estamos aquí, necesito saberlo. - Hice una breve pausa mirando el cofre. - Esta fruta podría ser útil, muy útil. Pero si la ingiero no hay vuelta atrás, perderé la capacidad para nadar. - Mis palabras eran serias, pero no vacilantes. En cierta manera quería que entendieran que la decisión final era mía, pero valoraba amablemente sus opiniones. Primeramente, miré a Sohem, que con la máscara no podía sacar ningún tipo de conclusión, y luego a Viktor, su expresión facial era calculadora, como siempre analizando todo a su alrededor. - Entonces, ¿Qué opináis? ¿Me doy un festín con la fruta y comprábamos su poder, o esperamos? La tensión en el aire y en la mesa era totalmente diferente ahora. No era el miedo a lo desconocido lo que me preocupaba, sino la responsabilidad que esta decisión tan personal traería consigo.
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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 33 - Parabellum - Sohem - 20-01-2025 Seguí caminando hasta llegar al casco del Parabellum, y una vez allí agarré a Lustig rodeándolo con mi brazo por las costillas llevando mi mano hasta su vientre, flexioné las rodillas y de un salto nos subí a ambos a cubierta, dejando al animal suelto y permitiéndole correr libremente. Yo continué caminando hacia el timón, soltando los cabos de estribor que me encontraba en el camino, y girando el timón para que el barco se moviese fuera de este puerto. Cuando hube fijado el timón, bajé por el lado contrario y solté los cabos de babor, a tiempo de ver subir al barco a mis dos compañeros — Que no nos sigan — dije mirando a Viktor, encaminándome hacia el ancla para, con una sola mano y de un tirón fuerte y brusco recogerla. Estaba tan furioso como nervioso, y quería salir de aquí cuanto antes. Sabiendo que el muchacho no podría hacerse cargo de esa tarea, y prefería a Viktor atento, así que por primera vez en muchas semanas yo había hecho todos los aparejos necesarios para desplazar el barco en vez de habérselo delegado a mis compañeros. En ese momento, el de las alas que iba con nosotros colocó un barril en cubierta, unas sillas, un cuenco y no se qué mierdas más. No le presté atención, fui hacia el timón y lo agarré para que el barco comenzase a moverse. Íbamos a largarnos al astillero y a dedicar nuestro tiempo en cambiar este cacharro por algo más potente - y resistente - con el que adentrarnos al Nuevo Mundo. El Parabellum se alejaba de la costa, cuando nuestro novato compañero proponía, dando algunas vueltas, comerse la akuma no mi que acabábamos de comprar. — Los usuarios del Akuma no mi no pueden comer dos frutas — dije como respuesta mientras Lustig llegaba a mi lado y se tumbaba, mordiendo aquel fémur — Si lo hacen, mueren — sentencié, agarrando el timón y mirando las velas extendidas, comprobando que todo estuviera en su sitio — Tener una Akuma no mi en nuestro poder es la forma más fácil de matar a alguien, usuario, que sea más poderoso que nosotros — argumenté volviendo la vista al mar y comprobando la corriente que tenía que tomar con el barco — Y la otra opción es venderla por más precio del que la hemos comprado — añadí y chaqueé la lengua — Si quieres comértela tú, y privarnos de esas dos opciones, tiene que ser a cambio de ser perfectamente capaz de defenderte por ti mismo y dejar de ser un lastre — dije, señalando con la cabeza a Lustig y lo que quedaba de Chloe — Como lo era esta — y sin mirarlos, eché la vista hacia la costa tratando de ver si ella, aquella mujer de la subasta, nos había seguido o nos estaba observando — Y si te la comes me debes el dinero que había en mi bolsa, y a Viktor el que había en la suya, más unos intereses del quince por ciento — y el Parabellum abandonó las costas del manglar treinta y tres surcando las olas. Parecía que este no había sido definitivamente su último viaje. Encontrar los astilleros debía de ser sencillo, pues era cuestión de navegar rodeando la isla hasta ver el lugar en el que se estuvieran fabricando los barcos, y eso era lo que pretendía hacer. La idea del birkaniano de comerse la fruta no era del todo mala, pero podría ser un completo inútil con ella y yo tendría que cargar con él, o en su defecto Viktor, y no me apetecía en absoluto. Podría ser que le sacase partido, pero aun así no dejaba de haber perdido casi tres millones de mi propio bolsillo para ello, y no me consideraba alguien en exceso generoso. Mi postura estaba clara.
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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 33 - Parabellum - Voz Seductora - 21-01-2025 El líder de Magna se dedicó a realizar las tareas oportunas para que el barco comenzase a movilizarse mientras sus dos compañeros seguían sus pasos. Su mano derecha, siempre cauto y atento, decidió emitir su haki de observación para llevarse una sorpresa. Una presencia que antes se le había pasado por lo alto de forma inexplicable. ¿Acaso era posible ocultar tu propio haki? Era la única explicación para que, ahora, proveniente de aquella mujer tuerta, sintiera un aura que bien podría hacerle estremecerse si realmente pensaba que su jefe era un monstruo, pues la intensidad de esta era como poco, tres veces mayor que la de Sohem. Y no era el único detalle que el espadachín podría notar, ya que esa aura emitía una sensación de asfixia, de sublimación y subyugación... una sensación incómoda... idéntica a la de su amigo enmascarado. Con matices prácticamente idénticos, parecía una especie de preludio de lo que el propio Sohem podría conseguir en el futuro. Pero ¿por qué aquella mujer tenía un aura tan parecida a la de el líder del gremio? El bueno de Shoto trató de hacer una intervención con su grupo, posiblemente tratando de hacer equipo pero sin darse cuenta de que era el peor momento para hacerlo. Seguramente al no conocer a su jefe tan profundamente como su otro compañero, no entendía lo anómalo de su comportamiento ni lo extraño que estaba siendo que quisiera replegarse de inmediato, sin mediar palabra. Eso justificaría que hubiera vuelto a su actitud habitual, más serio y tajante, y hubiera abandonado la sensación más relajada y tranquila que estaba demostrando los últimos días. Fuera lo que fuera lo que había pasado, era algo que había hecho a Sohem acobardarse y querer esconderse, como un niño asustado. Como quien huye de un mal sueño. Y huyendo o aprovechando misteriosamente la última oportunidad de navegar, se desplazaba el Parabellum sobre las olas del mar, rumbo a su siguiente - y último - destino: Los astilleros. El final de uno de los miembros fundadores de Magna, si se contaba a la embarcación como tal, hacía que ya sólo quedasen dos de ellos. El Alfa y el Omega. ¿Caería alguno más?
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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 33 - Parabellum - Shoto Data - 22-01-2025 La tensión se palpaba en el ambiente. No entendía del todo las prisas por abandonar el puerto e ir directamente a los astilleros. De hecho, observé como Sohem agarraba el timón y lo giraba a gran velocidad para que el barco empezara a navegar, aunque llevaba poco tiempo en la tripulación, pero su actitud seca y tajante no encajaba con lo que había visto de él hasta ahora. Había algo que le preocupaba o al menos esa sensación me daba. Tras escuchar sus palabras, entendí perfectamente el mensaje transmitido. No estaba presentando opciones, sino más bien marcando una orden sobre la fruta. En su cabeza, la fruta era una arma estratégica que debía usarse con inteligencia, consumirla, venderla o guardarla como herramienta contra un enemigo poderoso. Las condiciones no eran para nada flexibles, ya que Sohem no iba a permitir débiles entre su grupo. En esos momentos me vino a la cabeza los recuerdos de Chloe y como Lustig estaba disfrutando de lo poco que quedaba de ella. La realidad era contúndete si quería mantener mi lugar aquí, así que por el bien del grupo la decisión estaba tomada y no iba a ser en vano. Busque rápidamente con mi mirada a Viktor, acababa de subir al barco con el cofre entre sus manos, me levante de la silla y acerque hacia él. Su cara parecía algo más pálida de lo normal. - Con permiso Vik. - Tomé con ambas manos el cofre de madera en el cual estaba la Bōru Bōru No Mi volví a mi lugar al barril y dispuse el cofre en frente mía, lo abrí y ahí pude ver de cerca la fruta. Su peso parecía más simbólico que físico, algo que me hacía recordar todo aquello que estaba en juego. Con mi mano derecha tome la fruta y mire primero a Viktor y luego a Sohem el cual permanecía imponente frente al timón. - Entendido, jefe, Acepto el trato. - Mis palabras fueron firmes, sin ningún tipo de dudas, no había lugar a vacilaciones. - Sé que puedo cumplir con certeza lo que esperas de mí y liquidaré mi deuda. Hasta el último berrie. Una vez en mi mano me fijé en la misteriosa forma de la fruta, su superficie era un caos de remolinos y curvas, su tono dorado reluciente, una prueba científica de que esto no era un simple alimento, así que asumiendo la responsabilidad y su potencial llevé la fruta a mi boca. Su sabor era totalmente indescriptible, no había probado anteriormente nada así, una sensación amarga con ciertos toques dulces, que a medida que iba mordiendo cada vez iba empalagándome más. Digamos que en resumidas cuentas no era una fruta que tuviera el mejor sabor del mundo. Tras unos instantes, solo quedaba ver qué tipo de poder había adquirido y como esto iba a afectar a nuestra dinámica de grupo. Una familia algo disfuncional, pero una familia. A priori mis primeras sensaciones eran las mismas que antes de haberlas comido, todo permanecía igual, me senté en la silla por si me podía dar algún tipo de mareo, pero no fue el caso. Apoye mis piernas sobre el barril y chasqueé mis dedos. - Eureka, esto lo vamos a hacer por la ciencia. - Concluí, manteniendo la vista fija en Sohem y en el horizonte que se extendía frente al Parabellum. RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 33 - Parabellum - Viktor - 22-01-2025 El jefe fue directo: sin que nos sigan. Cuando llegué a los pies del Parabellum, tanto Sohem cogiendo a Lustig como Shoto subieron de manera inmediata. Pude escuchar como el ancla comenzaba a recogerse rápidamente, por lo que supuse que el jefe había puesto en marcha los preparativos para partir. Algo inusual, pero comprensible dada su reacción anterior, casi como si estuviera huyendo de los latigazos de su amo. Me giré hacia tierra y, con el cofre bajo mi brazo derecho y mi zurda sobre la saya de Saba, empujando levemente con el pulgar su tsuba preparado para desenfundarla, escudriñé de nuevo con mi haki de observación. En esta ocasión lo enfoqué de manera radial, únicamente cubriendo mi frontal en un arco de aproximadamente ciento sesenta grados, dejando mi espalda sin visión, que era donde estaban mis compañeros. Cerré mis ojos y mis sentidos se intensificaron. Analicé una a una cada vitalidad, cada aura y presión del alma de los que habían caído y se reponían aún del haki del conquistador de Sohem, así como el marine, el tendero y una extraña dupla que permanecía allí. Uno de ellos, un hombre que, si bien hubiera analizado más, fue eclipsado de repente por otra presencia a su lado. La mujer acuclillada de la subasta, aquella a la que no presté atención en demasía, se había erguido y por alguna razón mostraba una cantidad de poder enorme. Su energía era abrumadora. La sensación en su presencia había pasado a ser como llevar una chaqueta de acero puro que te pesa y te comprime impidiéndote respirar. Su mera visión parecía estar gritando a voces desgarradas que cualquier ser era inferior a ella. Curiosamente, ya había experimentado esa sensación antes. Al detectarla, mis ojos se abrieron de par en par. Retrasé mi pierna derecha en guardia para desenvainar y busqué el contacto visual con la pelirrosa sin éxito. El barco se movía. Nadie nos siguió. Era hora de irse. Giré y subí al barco de un salto, pálido como un folio en blanco, y sintiendo que habíamos esquivado una bala de cañón por apenas unos milímetros. — Reacciona, Viktor… Reacciona. — me decía para mis adentros mientras intentaba moverme una vez en barco, casi paralizado por la visión terrorífica de un alma tan poderosa. Fue Shoto, sin embargo, quien me sacó de mi estado catatónico arrebatándome en un instante el cofre. Haciéndome dar un pequeño salto como un resorte que salta tras retirar una resistencia. El chico asumió a Sohem su compromiso con un trato, fuera el que fuera y tras esto, consumió la fruta devorándola de varios bocados. Me acerqué mientras esto ocurría hasta que Shoto se sentó, casi como si hubiera quedado terriblemente saciado con la akuma no mi y enunció que lo haría por la ciencia. — Me fascina su entusiasmo. — pensaba — Bueno, bienvenido al club de los que no podemos ser nadadores profesionales. — dije con sorna dando una palmada seca sobre su hombro izquierdo con mi diestra y sentándome junto a él en otra silla al lado del barril, justo a sus nueve en punto. — Ahora eres un usuario, del tipo “Paramecia”. — expliqué. — Los del tipo “Zoan”, como yo, poseemos la capacidad de asumir la forma de un animal y un estado híbrido entre este y nosotros. Así como ciertas habilidades especiales dependiendo de la rareza del animal. — continué mientras apoyaba los antebrazos en el barril y señalaba primero con mi índice derecho, luego con el izquierdo hacia el barril y finalmente los juntaba, haciendo referencia al animal, el humano y el punto intermedio entre ambos, siendo esta la forma híbrida del zoan. — Los del tipo “Logia”, que quizá sean de los más raros, están formados por materia. Fuego, hielo, magma… y sus cuerpos tienen la capacidad de convertirse en este. Su mayor habilidad es que, sin el haki adecuado, son prácticamente invulnerables al daño convencional. — crucé los dedos de las manos entre sí. — Pero los de tu tipo, como Sohem, tenéis habilidades diversas. Tal vez sea emitir calor, tal vez comprimir materia… existen muchos tipos y, bien usados, pueden ser aterradores. — finalicé echándome hacia atrás y mirando por el rabillo del ojo a la tierra que se iba alejando poco a poco desde nuestra perspectiva. — No hay frutas inútiles, solo mal utilizadas, y depende única y exclusivamente de ti si logras grandes cosas con ella. — finalicé mirando a Shoto y sonriendo levemente para rematar la explicación con un guiño de mi ojo izquierdo. Tras esto, giré mi cabeza hacia Sohem quien maniobraba el timón con rumbo a los astilleros. — Cuando lleguemos, buscaré un navío, si me lo permites. — solicité al enmascarado, que había vuelto a su actitud tajante habitual — La última vez que lo hice seleccioné uno que nos llevó lejos y seguros gracias a tus manos. Estaría bien reafirmar mi buen ojo o buena suerte. —
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Haki
RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 33 - Parabellum - Sohem - 22-01-2025 Indescriptible. La sensación de haber estado tan cerca y haber podido continuar con mi camino... era algo insólito. Rozando el punto de no poder llegar a creerlo. Sabía por buena cuenta que no había presa que se escapase de Verus, y sabía cuan brutal podía ser. Casi tanto como perceptiva. Me había visto, eso estaba claro. Los años me habían cambiado pero, me preocupaba que inconscientemente hubiese optado por vestir una estética tan parecida a la suya. Por suerte Gehemnis continuaba siendo la sombra sobre mis secretos y sin duda me había ayudado a pasar desapercibido por esta vez. Pero el hecho de haber usado mi Haoshoku... eso era otra cosa. Ahí había emitido mi energía, y si yo podía sentir otras presencias, como la del asqueroso Panda ese como se llamase haría varios meses atrás, ella habría podido sentir la mía. Claro está que, del aura que pudo sentir la última vez que nos vimos al aura que demostraba ahora, tendría que haber un mundo, pero aun así, una brasa es una brasa, y ella debería ser capaz de encontrar un patrón reconocible dentro de las presencias de nuestro propio linaje. Si no ¿por qué me estaba mirando tanto? Salí de mi estupor con una arcada de Lustig: se había atragantado un poco con un pedazo de hueso. Animal estúpido. Pero en ese momento pude escuchar las palabras y la conversación de mis dos compañeros. Parecía que Shoto había aceptado la deuda que le estaba ofreciendo y había consumido la fruta, mientras Viktor le explicaba algunas cosas básicas. Tras acabar con sus palabras, me preguntó si tenía permiso para buscar un navío en los astilleros. — Deja que yo te acompañe — dije, casi como una petición más que una orden directa, como solía ser habitual en mi — He manejado el suficiente tiempo este cacharro como para saber qué es lo que quiero, cómo lo quiero, y qué cosas son las que no — añadí, acariciando el timón y girando levemente el rostro hacia tierra firme, posando mi mirada en la costa — Sobre todo, las que no — y volví a mirar hacia ellos — Además, el barco vamos a pagarlo con el porcentaje de tu captura depositado en el gremio. ¿O estás tan generoso que quieres hacerle un regalo tan caro a tu jefe? — le pregunté, tratando de recuperar un poco la compostura, y arrojar algo de mi esencia a la palestra — Wryy ha ha ha... ¡no te diré que no! — las velas captaron la gran corriente de viento que nos empezó a sacar de ahí — Tenemos algunos minutos hasta dar con el astillero, intenta probar a hacer cosas con tu fruta, Xhoxo — dije mirando hacia el birkaniano y señalándole con la cabeza hacia el lugar más libre de la cubierta, esperando que pudiera empezar a practicar — Y Viktor... — añadí, mirándole seriamente — Tráeme el libro de cuentas. Vamos a reflejar este contrato con nuestro nuevo asociado — ordené, pero con un tono mucho más amable que de costumbre, aunque sin llegar a ser cordial del todo. Un jefe de buen rollo, se podría decir. Algo que no se veía - ni se vería - todos los días.
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