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[EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 18 - Viejo Amigo - Versión para impresión

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 18 - Viejo Amigo - Max D. Bambú - 25-01-2025

Cuando Don Bambú liberó su aura justo antes de pasar a la acción pudo apreciar cómo Kovashi se veía sumamente afectado por ella. De acuerdo con su experiencia, esto querría decir que el samurái no era poseedor de las mismas facultades que el panda, dado que cuando sufrió los efectos de aquel aura por parte de Zarutsuki y más tarde de Sohem no sintió temor en ningún momento. Sin embargo, Kovashi parecía claramente asustado, pues sus piernas flaqueaban y se meneaban como si temblasen sobre su portentoso montícubo. El miedo, sin embargo, no incapacita a las bestias. Sólo las vuelve más peligrosas e impredecibles. Tanto era así, que mientras Don Bambú asestaba golpe tras golpe sobre el área lumbar de Kovashi, éste reaccionó de una forma prácticamente demoníaca, ignorando los golpes que se le estaban propinando y pasando a la ofensiva a pesar de todo. Panda no pudo siquiera reaccionar al tajo horizontal que el peliblanco descargó en su abdomen. Al principio ni siquiera llegó a sentir el dolor. Pero el dolor llega, vaya si llega, tarde o temprano y con toda su furia. Los ojos del panda se quedaron en blanco cuando su cuerpo se dio cuenta de lo que acababa de ocurrir. Había logrado llevar a cabo sus tres ataques, sí, pero una lluvia de sangre había sido el precio a pagar por ello. Don Bambú apretó con fuerza sus dientes tratando de resistir con un mínimo de entereza la brutalidad de aquel golpe. Logró ver cómo Kovashi descendía de su trono celestial cúbico y acortaba distancias con él. Intentó alejarse dando un par de pasos hacia atrás, pero Shishui llegó más rápido de lo que Don Bambú, todavía aturdido, podía llegar a alejarse. Tanto la anodina segunda espada de Kovashi como la vaina de Shishui salieron despedidas de su mano derecha cuando un segundo tajo, tan flojo en relación con el primero que casi pareciera la picadura de un mosquito, descendió con fuerza sobre su muñeca.

Una sonrisa se dibujó en el rostro del panda mientras Kovashi desenvainaba su segunda espada y ajustaba la vaina de Shishui en su cintura. De entre sus dientes, descendiendo por el borde inferior de sus labios, un prominente hilo de sangre similar al que surgía de la frente de Kovashi goteaba sobre la tierra batida de aquel escenario de batalla campal. ¿Por qué sonreía Don Bambú? Quizás estuviera disfrutando verdaderamente del reencuentro con su amigo. Quizás fuera el fragor de la batalla lo que le hacía feliz. Pero lo cierto es que era la muerte. Había visto la muerte en aquella espada, tan afilada como la recordaba, y le daba la bienvenida con una sonrisa. Conforme Kovashi comenzaba a gritar que siguieran con aquella macabra danza mortal, Don Bambú ya había comenzado a bailar. A pesar de la ausencia del electro, su velocidad seguía siendo muy superior a lo que el samurái, en sus ciclópeas circunstancias, podía percibir. Se había dedicado a entrenar ese aspecto de su repertorio bélico dado que era en su lentitud donde Kovashi siempre le daba una paliza. Se alejó a toda velocidad hacia atrás tres metros, saliendo del rango de las espadas de su contrincante, apretó con fuerza sus puños y dobló ambos brazos hacia atrás, como si fuera a golpear hacia delante. —¡BEARQUAKE! —Sin embargo, no era el frente lo que pretendía acribillar a puñetazos. Con aquella palabra, Don Bambú comenzó a desatar el infierno sobre el suelo al tiempo que su voluntad volvía a extenderse por el campo de batalla, envolviendo inevitablemente a Kovashi y sacudiendo la tierra bajo sus pies con la brutalidad propia del panda. Era como si una docena de martillos pilones estuviera enzarzada primero con tus pies y después con la totalidad de tu cuerpo, golpeando sin parar un instante hasta que de repente se detuvo.

Y cuando se detuvo, Don Bambú ya no estaba. Si Kovashi levantaba la mirada desde el suelo (o si no había sido derribado en un principio), podría apreciar un hoyo relativamente ancho en el suelo (2x2), donde antes estaba su oponente. Si mantenía activo su haki de observación, podría quizás percibir la presencia de Don Bambú, dos metros por debajo del suelo (distancia hasta su cabeza), dirigiéndose a toda velocidad hacia los pies del peliblanco como si de un tiburón de arena se tratase, localizándole por medio de su haki de observación una vez más activo. ¿Qué estaba tramando Don Bambú?

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 18 - Viejo Amigo - Kovashi Shimatsu - 25-01-2025

En las circunstancias más adversas y en las situaciones más desfavorables era cuando florecía y mostraba la verdadera esencia que residía en cada uno. De esta manera, y a pesar de estar ahora contra las cuerdas y con una línea de sangre recorriendo todo su abdomen, el rostro de Don Bambú se llenó de afilados y tenebrosos colmillos, como si en lo más profundo de su ser, en realidad, estuviera disfrutando de contienda de tan épicas dimensiones. Pero, ¿sería lo mismo para alguien sepultado bajo las tierras del rencor y la venganza?

En un parpadeo, y antes de que pudiera finalizar de declarar su intención de acabar aquella danza de sangre y muerte, el Panda desapareció de su campo visual, pudiendo detectarle inmediatamente después a tres metros de él.- ¡Serás cobarde! ¿Es que no eres capaz de mantenerme a raya estando a…? - Empezó a recriminarle, con una pícara sonrisa en su rostro, hasta que el panda formuló el nombre de una de sus técnicas y, seguidamente, golpeó con una potencia gargantuesca la superficie sobre la que reposaba.- ¿Eh? - Se quedó algo confuso y en guardia, con sus dos katanas formando aún una equis, al no entender, de primeras, en qué consistía tal habilidad. Fue cuando el suelo empezó a ondular bajo sus pies que entendió que era lo que pretendía hacer.- ¡Mierda! - Maldijo Kovashi, quien sucumbió ante la increíble potencia de las vibraciones que hacían fluctuar el terreno como si del oleaje del bravo océano en mitad de una tempestad se tratase. Los cubos creados con anterioridad dejaron de ser controlados por Kovashi, además de no poder evitar perder el equilibrio y caerse hacia delante, quedando a cuatro patas y recibiendo numerosos impactos de la agresividad del terreno en sus puntos de apoyo, impactos que acabaron de destrozar el tan dañado brazo artificial que había conseguido costearse gracias a vender la fruta de su difunta camarada.- ¡Hijo de puta! ¡Mi brazo! - Exclamó, viendo como su prótesis se terminaba de fracturar, rompiéndose en múltiples trozos de metal, y haciendo que su katana se quedara en el mismo suelo.

Mientras todo esto ocurría, el mink aprovechaba para realizar su movimiento, consistente en introducirse bajo tierra gracias a sus habilidades. Gracias a que su velocidad excavando era ínfimamente inferior con la que se desplazaba normalmente, Kovashi podía rastrear su posición en todo momento gracias a su Haki de Observación.- Así que ahí estás, Panda. - Pensó, sintiendo que se encontraba a dos metros por debajo de él y que se dirigía hacia su misma posición.- Te tengo. - Esbozó una sonrisa y, aprovechando que estaba ya con su zurda sobre el suelo, extendió todos los dedos de esa misma mano salvo el pulgar - con el que aún agarraba el mango de Shishui - para crear un cubo bajo sus pies.- Burokku… - Comenzó a enunciar, esperando a que el mink se acercara lo suficiente a la superficie para desatar todo su poder.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 18 - Viejo Amigo - Max D. Bambú - 25-01-2025

El suelo tembló furiosamente bajo los pies del peliblanco, no sólo haciéndole perder el equilibrio por completo, sino golpeándole con tanta fuerza en toda la extensión de su cuerpo. Milagrosamente, el maltrecho brazo robótico de Kovashi se fracturó por completo, inhabilitándole a emplear dos espadas durante el resto de la pelea. Sin duda las tornas estaban cambiando ligeramente a favor de Don Bambú, pero la pelea estaba lejos de terminar. Todavía había mucha guerra tanto en el panda como en el peliblanco. El final de aquella contienda sólo lo sabrían los testigos de su desenlace. Pero estas cuestiones no atormentaban la mente del panda en aquel momento, ya que estaba completamente focalizado en la pelea que tenía delante y, sobre todo, en cavar su pequeño túnel hacia la victoria. —Esa manera de insultarme y de maldecir al aire... Está perdiendo los nervios. Sin duda estos años le han sentado bastante mal. —El Kovashi de antaño era capaz de mantener la cabeza fría y no dejarse llevar por las emociones en plena pelea, eso lo sabía muy bien. Sí, era muy desagradable la mayor parte del tiempo y tenía la mecha muy corta para las cosas que no toleraba, pero una vez se ponía a pelear se convertía en un absoluto cabrón de mente gélida. El trauma de perder a sus viejos camaradas le había destrozado la psique por completo. Únicamente parecía quedar de él un cascarón lleno de odio contra el mink. Un odio visceral por haber sobrevivido. —Le entiendo... —Él también se sintió culpable por haber sobrevivido, se aferró a la idea de que sus camaradas habían sobrevivido para mantenerse en pie, pero tuvo que aceptar la verdad tarde o temprano. La terrible verdad era que Don Bambú había tenido suerte y sus compañeros no y así funcionaba el mundo. Estaban los que morían y los que tenían la suerte de llorarles en sus tumbas. No le culpaba por odiarle visceralmente porque quizás él habría acabado igual.

Cuando llegó a situarse justo debajo de Kovashi, observó que éste no se había movido del sitio en ningún momento. Eso le resultó extraño, pero teniendo en cuenta sus poderes era probable que estuviese tramando algo. O quizás le estuviese esperando, espada en ristre, dispuesto a cortarle la cabeza. ¿Podía percibirle siquiera? Era una incógnita para la que no tenía una respuesta clara. No sabría decir si su camarada había despertado el haki o si luchaba por puro instinto. Sin duda el samurái le conocía lo suficientemente bien como para esperar un ataque desde el subsuelo, pero llegar a una hipótesis acertada resultaba complicado. La sonrisa en el rostro de Don Bambú se acentuó. —Es una pena no poder verte la cara ahora mismo, viejo amigo. —Desde el interior de la tierra, Don Bambú apoyó su mano izquierda sobre el techo del pequeño túnel. Su brazo derecho se dirigió hacia atrás y su puño se cerró con fuerza. Nunca fue su intención salir a la superficie para realizar un ataque por sorpresa, semejantes planes nunca funcionarían contra el peliblanco. Además, si su fruta le otorgaba alguna clase de ventaja en el combate, era poder atacar desde el subsuelo sin excesivas dificultades. —¡TSUNAMI! —La ahogada voz del panda reverberó en el interior del túnel, haciéndolo vibrar ligeramente justo antes de que su puño impactase con todas sus fuerzas contra el techo de tierra que le daba cobijo. De repente, el suelo bajo los pies de Kovashi empezó a ondular con muchísima violencia, pero una forma completamente diferente al Bearquake. Si nada lo impedía, una gran ola de tierra nacería justo debajo de él y avanzaría imparable en dirección a espaldas de Kovashi, arrasando con los cubos que creó hacía no tanto tiempo y reduciendo su tamaño conforme llegase al final de su recorrido de 40 metros de distancia.

Abrir un túnel en dirección hacia arriba en aquel momento podría dejarle vendido a la mortífera espada de Kovashi, pero Don Bambú tenía que correr el riesgo tarde o temprano, de modo que golpeó de nuevo el techo de su túnel y creó un túnel en diagonal hacia el lateral derecho de Kovashi. Don Bambú emergió del húmedo suelo del manglar 18 a dos metros de su contrincante, encarándolo y listo para darlo todo en la etapa final del combate. Sobraban las palabras en aquella conversación. Don Bambú lo estaba diciendo todo con sus puños.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 18 - Viejo Amigo - Kovashi Shimatsu - 26-01-2025

- Burokku... - Kovashi estaba enfocado en la posición subterránea del panda para que, en el momento que emergiera, poder finalmente tenerlo bajo sus pies. En su mente sádica y perversa, el combate ya estaba ganado y escrito desde el momento en el que Don bambú se sumergió en el suelo como si de una piscina se tratara. Pero no había contado con que el factor estratégico y mente del mink. El Shimatsu sabía de sobra que era listo, inteligente, sí. En definitiva, un sabelotodo que se pasaba todo el día con sus libros en mano. Era algo que le ponía verdaderamente de los nervios a todas luces. Cuando sintió que su adversario no se movía ni un ápice y que, en su lugar, la tierra empezó a reverberar, el peliblanco se temió lo peor. Conocía de primera mano lo que era capaz de hacer con el terreno pero aún así, se temía que se venía algo gordo.- Mierda - Volvió a maldecir, apartando la mano de suelo y empuñando con firmeza a Shishui, a la par que comenzaba a levitar el cubo - a escasos centímetros del suelo -sobre el que iba montado, retrocediendo ligeramente respecto a su posición inicial, en el momento en el que, de la superficie, empezó a originarse una enorme ola del pavimento, sedimentos y tierra que conformaba el islote sobre el que estaban, un oleaje que avanzaría con furia y que amenazaría con arrasarlo todo a su paso, incluyendo al propio Kovashi. El tsunami abarcaba unas dimensiones colosales, por lo que esquivarlo, dada a la reducida movilidad del espadachín, no era una opción. La ola se aproximaba a paso lento pero firme hacia el peliblanco, quién, a pesar de lo que se le venía encima, no dudó ni un momento en quitar el blanco de su boca, llevando a su katana a su flanco derecho, quedando la hoja por debajo de su cadera, con la punta mirando hacia el suelo.

- Shinigami -

Y, cuando tenía a su alcance aquel maremoto sobrenatural, con un movimiento en diagonal ascendente, preciso pero letal, cortó en toda su totalidad el ataque de Don Bambú que amenazaba con dejar para el arrastre al peliblanco, aprovechando el impulso del ataque para empezar a levantarse sobre su cubo. Había acabado con la ofensiva del oso moteado, pero a costa de usar el ataque que iba destinado a cosechar el alma de su viejo amigo, a acabar con su vida. Si a eso se le suma que contaba con un brazo menos y que, por tanto, no podía usar sus técnicas de Nitoryuu, se podía concluir en que, sin lugar a dudas, el panda le había puesto contra las cuerdas. Con la ola fuera de juego y con el Panda emergiendo del terreno, para quedar a unos dos metros de él, Kovashi envainó rápidamente a Shisui y volvió a posicionar la palma de su mano sobre la superficie.- ¡Burokku Jinshin! - Exclamó, en el momento que todo bajo sus pies, en un alcance de 15 metros respecto a Kovashí, se transformó en cubos, cubos que se sacudían agresivamente entre sí, con la mera intención de desestabilizar el equilibrio de su contrincante y mandarlo hacia el suelo, que ahora mismo estaba convertido en un mar de cubos.- ¡Kyūbuwārudo! -No contento con ello, y con gran parte del terreno a su favor y bajo su control - y con la mano aún apoyada sobre este - nuevamente y como pasó nada más comenzar esta épica batalla, todo lo que estaba a un radio de 40 metros de Kovashi se empezó a fragmentar hasta convertirse, otra vez, en cubos, con la misión de entorpecer lo máximo posible los movimientos de su peludo amigo. Cientos y miles de cubos de sendos tamaños empezaban a emerger por segunda vez del suelo - haciendo aún más profundo el cráter que habían originado - permaneciendo muchos de ellos estáticos y otros tantos desplazándose erráticamente, quedando Don Bambú derribado sobre tres de ellos de 1,50 metros de lado.

Tras este espectáculo cúbico, Kovashi finalmente terminó de levantarse, quedando a dos metros del panda, lo tenía ya a su merced, podría acabar con él si quisiera pero, ¿era de verdad tan fácil? ¿Realmente no tendría el mink nada más que ofrecer? ¿Tendría algún as más bajo la manga? Lo cierto era que, si el combate se seguía extendiendo más en el tiempo, Kovashi tendría todas las de perder, sin duda alguna. Si bien su quebrantado corazón y su corrompida alma anhelaban seguir con aquella disputa, con aquel duelo a muerte, su mente le decía que ya estaba bien, por ahora.- Me lo he pasado bien, Panda, pero creo que ya está bien por hoy, ¿no crees? - Comentó, haciendo que, telepáticamente, los tres cubos sobre los que estaba Don Bambú comenzaran a alejarse del Shimatsu, a la par que otros nueve de las mismas dimensiones que los recién descritos empezaran a agruparse, a un metro de distancia de Kovashi, formando una especie de barrera de 3x3 cubos entre el espadachín y el mink, todo mientras recogía los fragmentos y restos de su brazo robótico, que reposaban en un cubo que lindaba a escasos centímetros del suyo.- Ándate con un ojo en la espalda... Porque estaré al acecho en cualquier momento. - Amenazó, dándose media vuelta, mirando de reojo a su objetivo a la par que los nueve cubos se empezaban a ensamblar, quedando ya sólo pequeñas ranuras por los que ver a través.

- Shin sekai de aimashou. Sore made shinu na yo, kyūyū yo. -

Y como una promesa pactada, una promesa que se grabaría en el corazón de Kovashi, el espadachín, con un brazo y una espada menos, se volvería a poner la capucha sobre su cabeza y saltaría de cubo en cubo buscando alejarse de su viejo amigo y salir de aquel inhabitado y desolado lugar, rumbo a los astilleros del archipiélago, perdiéndose entre la muchedumbre y siéndole imposible al revolucionario mink detectar a su vengador, como si el fantasma que había ido a visitarle se hubiera vuelto a desvanecer. Tan sólo las burbujas de resina habrían sido testigos mudos de un enfrentamiento apoteósico, un duelo nacido de un reencuentro inesperado, un reencuentro que, si bien podría haber desembocado en un precioso momento en las vidas de ambas, el destino es azaroso y cruel pues, más allá de haber predominado la alegría y la esperanza de ver que uno de sus amigos sobreviviera, el oscuro y tentador camino de la venganza acabó prevaleciendo sobre la entidad de Kovashi. Cualquiera que fuera al manglar 18 en esos instantes, tan sólo verían como el islote se había convertido en un cráter cúbico de unos cinco metros de profundidad. Pero lo que nadie sabía, lo que nadie conocía a excepción de los dos protagonistas de esta historia, es que en ese mismo islote, dos viejos amigos se habían reencontrado y, consecuentemente, enzarzado en un duelo a muerte.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 18 - Viejo Amigo - Voz Seductora - 28-01-2025

El pasado había venido a visitar al mink panda de forma sorpresiva, y había conseguido escapar de la misma forma. Nadie podría dar crédito de lo que acababa de vivir, pero era cierto. Su anterior amigo y compañero, Kovashi, había sobrevivido siendo el único de su división en hacerlo y ahora buscaba venganza por creer que los había abandonado. De igual forma, el destino parecía querer atormentar aun más al pobre Panda, dándole a Kisuke el poder de la fruta del diablo de su antiguo compañero, el joven que Kovashi describió tan gráficamente cómo había fallecido.
Pero ahora, con el hijo de los esclavistas fugado, su próximo encuentro era una casualidad que ni la causalidad podría escribir, y sólo le quedaba tratar de reencontrar a su grupo de amigos y reorganizarse... ajeno a los problemas que estos estaban viviendo.

Fuera cual fuera el camino que adoptasen en los próximos días, que se convertirían en semanas... el grupo no estaba del todo preparado para el destino que les aguardaba en aquella isla, que se iba a convertir en el mismo infierno en cuestión de dos meses y que, si no tenían el suficiente cuidado, podría ser su propia tumba. Todo dependería de lo que fueran capaces de preparar en este tiempo, de su trabajo en equipo y de sus verdaderos intereses... Evitar los problemas no iba a ser siempre solucionarlos, y enfrentarlos no iba a ser siempre salir victorioso. Para cada situación habría una resolución, y para cada resolución un razonamiento. Lo único a lo que podrían aferrarse para tener más probabilidades ante cualquier traspies, sería a la lealtad y a la confianza.
Ahora, la calma precedía una tormenta.



Resumen


Fin primera parte



RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 18 - Viejo Amigo - Sentomaru - 29-01-2025

Cita:Según la guía de Reputación, Kovashi se ha retirado del combate, quedando éste en empate. Por lo que, Don Bambú recibe un multiplicador x4. También se tomarán en cuenta los Karmas que aumenten o resten vuestra reputación.
Don Bambú Obtiene:
  • Calidad del rol: 2
  • Personaje: 2
  • Estrategia: 1,75
  • Rolear acorde a las guías: 1,75
  • Total: 7,5

  • Reputación conseguida: 104 + 15 (karmas) = 119 Reputación
  • Mugiwaras conseguidos: (24 + 2) x (7,5 / 2) / 1,5 = 65 Mugiwaras