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[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Alas Negras VS Patriota - Versión para impresión

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Alas Negras VS Patriota - Kenzo D. Fujiwara - 22-02-2025

Cada golpe, cada impacto, cada ataque que habíamos descargado sobre aquel estúpido montón de metal había dejado su marca. Las abolladuras en su armadura, las chispas que saltaban de sus juntas y los crujidos cada vez más audibles eran pruebas de ello. Mi respiración era agitada, el sudor resbalaba por mi frente, pero mis labios se curvaron en una sonrisa satisfecha. Lo habíamos castigado lo suficiente.

Entonces, lo escuché. Primero, un sonido sutil, casi imperceptible, como el sonido de un engranaje forzado más allá de su límite. Luego, un chasquido seco, seguido de una serie de ruidos mecánicos erráticos, como si cada pieza dentro de su cuerpo estuviera desajustándose al mismo tiempo. Me quedé inmóvil por un momento, expectante, con los puños aún en guardia. El maldito robot tembló, sus extremidades se sacudieron de manera descontrolada, y luego, un zumbido creció en su interior, cada vez más fuerte, cada vez más amenazante.

Mis ojos se abrieron de par en par cuando comprendí lo que estaba a punto de ocurrir. Antes de que pudiera reaccionar, el sonido culminó en un chispazo final y, en un instante, el robot produjo una explosión con una llamarada cegadora. El estruendo sacudió el suelo bajo mis pies, una ráfaga de calor me golpeó el rostro, y los restos metálicos volaron en todas direcciones. Instintivamente, crucé los brazos frente a mí para protegerme de la onda expansiva, sintiendo cómo la presión empujaba mi cuerpo hacia atrás aunque no me movió ni un ápice.

El rugido de la explosión retumbó en mis oídos, una ola de puro caos desatándose a mi alrededor. Sentí el impacto antes de verlo: una presión aplastante que golpeó mi cuerpo como un martillo invisible, obligándome a entrecerrar los ojos. La fuerza de la detonación levantó una nube de polvo denso y sofocante, envolviéndome en un torbellino de ceniza y metralla. No podía ver nada, pero sí sentirlo. El calor abrasador recorrió mi piel, un escozor intenso que me hizo apretar los dientes. No era suficiente para derribarme, pero ardía lo suficiente como para recordarme que aún estaba vivo.

El aire chisporroteó a mi alrededor, una electricidad estática que se adhería a mi piel como si la misma explosión hubiese encendido una tormenta dentro de mí. Entonces, lo sentí. Algo extraño, un cosquilleo en mi cabeza. Cuando la nube de polvo comenzó a disiparse y el eco de la explosión se apagó, lo comprendí. Mi cabello… estaba completamente encrespado. No un poco, no desordenado. No. Se había transformado en un enorme afro que me hacía parecer salido de un circo.

Solté un suspiro, exhalando un poco de humo por la boca, ignorando el calor residual en mi piel. Con los pies firmes en el suelo, mi postura seguía intacta. No me había movido ni un centímetro. Permanecía ahí, imponente, inquebrantable, con una expresión de pura determinación. La explosión no había sido suficiente para hacerme retroceder. Y ahora, con mi nuevo y ridículo peinado, lo único que rompía la épica de la escena era mi aspecto. Pero qué más daba. Yo seguía en pie. Y eso era todo lo que importaba.

La explosión apenas se había disipado cuando Sasha, con los ojos encendidos de furia, se lanzó contra el robot con la fuerza de un huracán desatado. Golpeó su bate contra el metal con un estruendo ensordecedor, haciendo temblar la estructura del autómata. Pude escuchar el crujido del metal deformándose bajo la fuerza de su golpe, una demostración de pura ira canalizada en un solo ataque. Momentos después, fue Garnet quien también estalló en rabia. Se acercó al robot y, sin mediar palabra, le soltó unos cuantos golpes con su pierna en la cabeza. El sonido hueco de los impactos reverberó en el aire, cada uno más contundente que el anterior. Podía sentir la tensión en el ambiente, el ardor de la batalla todavía palpitando en nuestros cuerpos.

Yo, por supuesto, tenía que mantener la compostura. No podía dejar que vieran lo mucho que me dolía la piel, el escozor abrasador que se extendía por mi cuerpo como un incendio lento y cruel. Así que con toda la seriedad del mundo, me crucé de brazos y negué con la cabeza. -No pasa nada.- Pero mi cara decía todo lo contrario. Sentí los músculos de mi rostro tensándose en una expresión extraña, una mueca rara y seguramente ridícula. Sabía que no podía mentir, y mucho menos fingir que estaba ileso cuando el ardor me hacía querer gritar. Finalmente, soltando un suspiro resignado, levanté una mano y murmuré con voz más honesta, más para mí mismo que para ellos. -Aunque, bueno… si alguien tiene algo para aliviar el dolor, no diría que no. Me está quemando la piel.- No importaba cuánto quisiera hacerme el duro. El dolor era real.

El sonido metálico del robot aún resonaba en mis oídos, pero algo más pesado se cernía sobre mi pecho: la certeza de que la Marina estaba en camino. Aquella cosa no era solo un obstáculo aleatorio; era un mensaje. Un aviso. Si nos habían mandado un autómata capaz de reducirnos a polvo, era porque sabían que estábamos aquí… y no tardarían en llegar en persona. Mis manos se cerraron en puños. No podía permitirme bajar la guardia ni un segundo. Era solo cuestión de tiempo antes de que el estruendo de botas resonara en el suelo y el inconfundible sonido de los fusiles siendo cargados llenara el aire. No había escapatoria fácil. No esta vez.

Inspiré profundamente, sintiendo mi pecho expandirse. Mi cuerpo reaccionó de inmediato, el calor familiar comenzando a extenderse en mi interior. Como un fuego líquido, la sensación ardía en mis entrañas mientras mi akuma no mi se ponía en marcha. Necesitaba alcohol. Todo el que pudiera generar. No sabía qué vendría después, pero algo en mis entrañas me decía que si no estaba listo, no viviría para contarlo.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Alas Negras VS Patriota - Jolyne Jones - 23-02-2025

Todos los golpes empezaron a caerle uno detrás de otro, igual que en la recolección de naranjas. Entre Sasha y Garnet consiguieron frenarle a una gran velocidad, y después Kenzo pudo endiñarle otro puñetazo increíble. Por suerte Tobías pudo alejarse y ahora estaba disponible para atacarle. Después de recibir todos nuestros ataques, aquel tipo empezó a hacer cosas extrañas y a balbucear cosas que ni entendía con un tono ridículamente gracioso. - ¿Qué está diciendo ese picotudo? No le oigo bien desde aquí. Pero bueno, al final ha resultado ser pan picado. No teníamos de qué preocuparnos yee-haw haw haw. Aunque no estaba bien intercambiar la lana de la oveja antes de trasquilarla, parecía que llevábamos la ventaja en este enfrentamiento. Con el rifle cargado y sin perder de vista al enemigo, vi una luz saliendo de él. No tuve tiempo de reaccionar cuando, de repente, el sonido de una explosión me sobresaltó. ¿Había sido él quien la provocó? ¿Cómo era eso posible? Permanecí alerta apuntando con mi rifle, esperando al momento exacto para poder atacar. Por mucho que me gustara ir pegando tiros a diestro y siniestro, no era viable hacer eso cuando estaba rodeada de más gente. Así que me quedé observando desde mi posición preocupada por mis compañeros. Eran fuertes y confiaba en que se las arreglarían por su cuenta. O al menos eso esperaba.

Salvo unas quemaduras y unos peinados rarísimos que solo había visto en ciudad, no parecían haber terminado tan mal parados de la explosión. - Muy bien. Así es como se aguanta un golpe - grité en mi interior para animarles. Aunque pensándolo bien, ya había visto las habilidades de Sasha y de Garnet en un rodeo, y, por lo que veía, al niño tampoco le iba nada mal. Sin quitarle el ojo al tipo extraño que parecía que ya estaba bastante tocado, yo seguía manteniendo mi sigilo para pasar desapercibida. Aunque me aburría enormemente tener que quedarme callada y en la distancia, ese era mi trabajo. Tampoco podía contestarles ni decirles que estaba bien, pero esperaba que ellos también pudieran confiar en mí. Igual que el espíritu del pato que me protegió de morirme ahogada en el río a mis seis primaveras de edad. Desde entonces, cada vez que podía, tiraba migas de pan como agradecimiento hasta que un buen día eso se llenó eso de patos y tuvieron que soltar a los tejones para controlar la plaga. Lo que ocurrió es que, en lugar de acabar con los patos, los tejones se lanzaron a los cultivos y el pueblo pasó por una época de hambruna que poco más y nos mataba a todos. Por suerte intervine yo con mis habilidades pistolescas y conseguí salvar la situación. Lo curioso es que, cuando volví al río con una vara, ya no tenía la profundidad suficiente como para poder ahogarme. Tal vez también fuera cosa del espíritu del pato, pero eso ya era otra historia. De momento, yo seguía con el rifle preparado para disparar si hiciera falta y ayudarles desde mi posición.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Alas Negras VS Patriota - Tobias Murray - 24-02-2025

La combinación de ataques había resultado un éxito, cuatro grandes golpes que habían logrado dejar a aquella mole de la marina derribada bocarriba entre chisporroteos y una capa de polvo en suspensión. Su estado era verdaderamente deplorable. El vaquero cada vez veía más claro que aquel humanoide era, o bien un ciborg, o un robot. Fue al escuchar esa peculiar y entrecortada voz digital, cuando pudo confirmar que era la segunda opción. Aquel ridículo sonido hizo estallar tanto a Sasha como a Garnet en sonoras carcajadas y poco le faltó a Tobías para contagiarse. Fue su sentido común el que lo ancló a la razón, animándolo a advertir a sus hermanos que no perdieran la concentración. Al fin y al cabo, la marina estaba detrás de ese ataque. 

- Chicos, no bajéis la guard...- Una fuerte explosión interrumpió abruptamente la frase del joven barba naranja y el ataque que iba a lanzar. El origen, el robot. Aquel tipo de máquinas fascinaban a Tobías, solía soñar con que algún día sería capaz de crear algo semejante. Se cubrió el rostro con su único antebrazo tangible instintivamente, evitando que la tierra removida que le alcanzó le entrara en los ojos. Por suerte para él solo eso lo alcanzó, en cambio sus compañero lucían un llamativo afro y heridas serias. Sasha reaccionó al instante asestándole otro temible kanabazo a aquel ser metálico. Garnet y Kenzo parecían algo aturdidos, pero el primero, al volver en si, se vengó con tres patadones en la cabeza. A Tobías le dolieron por la información que se estaba perdiendo con esa paliza, alzando su mano con la palma apuntando hacia sus nakama para reforzar una palabras que nunca salieron de su boca. Era más importante su seguridad que el conocimiento que pudiera aportar aquella obra de ingeniería. Sería muy egoísta por su parte pedirles que no destrozaran más al robot. Kenzo se mantenía estoico cargando con aquellas heridas y una lagrimita que asomaba, tímida, por la comisura de su ojo derecho. Necesitaba atención por delante de los otros dos. La doctora no estaba presente, el siguiente paso debería ser reunirse con ella, pero mientras tanto, el vaquero cargaba con algunas vendas y desinfectantes. 

El combate parecía finiquitado, aún así, Tobías se acercó hasta el robot para confirmar su estado. Algún cortocircuito asomaba entre las grietas de aquella armadura blanca. El interior de aquel ser dejó de ser una misterio para el carpintero. Definitivamente no tenía nada orgánico dentro, solo la piel lo parecía, pero no lo podía confirmar a simple vista. El vaquero le lanzó un escupitajo a aquella máquina antes de dirigirse hacia Kenzo para atender sus heridas. No estaban tan mal le había parecido de lejos, nada que Triana no pudiera arreglar, pero él solo podría aplicar unos primeros auxilios. Aquellas quemaduras le iban a escocer durante un buen rato. - Esto te va a escocer un poco. Coge aire y aguántalo. Aprieta bien los puños. - Trató de preparar al jovenzuelo antes de limpiar sus heridas. - Voy. - Tenía algún fragmento de metralla y piedrecitas incrustadas en la piel quemada, que empapó en alcohol antes de pasar la gasa también empapada en el líquido. Entonces cayó en el detalle. - Pero si tu el alcohol no lo vas a notar, jish jish jish. Aún así te va molestar el roce, pero puedes con ello. - Tras las curas, volvió a centrarse en la infernal máquina, inerte. Sería muy llamativo llevárselo con ellos, pero había tanta información en ella que valía la pena el riesgo. Se acercó de nuevo a la mole de metal y se agachó hasta tocarla. Como si fuera de papel, Tobías la alzó frente a él. - Más vale Zushi que fuerza. - Tenían que ir a buscar a Triana y huir de allí cuanto antes, la marina debía de estar cerca. - Lo siento chicos, pero tengo que llevar esto al barco. Me será muy útil para aprender. ¿Me imagináis con un brazo así? - El joven barba naranja simulaba que volvía a tener su brazo derecho y apuntaba en diversas direcciones con él simulando disparos con su boca. 


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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Alas Negras VS Patriota - Patriota-2 - 24-02-2025

PX-02 estaba totalmente fuera de control.

Ya no solo el simple hecho de haber arrasado con dos edificios llenos de gente, sesgando así muchas vidas en su proceso. Si no, que no podía encomendar la misión que se le había dado con éxito. Tras aquel disparo del laser desde la palma de su mano, quedó bocabajo, totalmente derribado en el suelo mientras sus circuitos no paraban de chamuscarse por dentro. Quizás, aquello de lo que el Dr. Omph presumía tanto no resulto ser lo más eficiente posible.

Con la boca abierta, comenzó a cargar de nuevo un devastador golpe, uno que sería mucho peor que el anterior y pondría fin a aquello - Be... be... - Intentaba entonar con una voz totalmente robótica y descuadrada por el momento, mientras apoyando los brazos en el suelo intentaba ponerse de pie. Pero la semioni, quien pudo resistir aquella explosión dado a su gran aguante y fuerza, lo remató totalmente, destrozando de una vez por todas por dentro de el aquello que le hacia funcionar, aunque fuese de una manera totalmente errónea y mal programada.

Con aquel estruendo del kanabo, PX-02 se apagó por completo, cayendo al suelo derrotado, delante de toda la tripulación de los Alas Negras. El joven Kenzo tuvo suerte, pues fue de lo más afectados. Y Jolyne Jones se salvó milagrosamente, como si el karma estuviera totalmente a su favor.

Con un ultimo sonido que se desvanecía en aquella zona, y las chipas brotando por todas partes de su cuerpo, el robótico soldado llegó a su fin.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Alas Negras VS Patriota - Garnet D. Matlock - 25-02-2025

Ajeno completamente a lo que había ocurrido durante la explosión, el garrotazo que le había soltado Sasha después de que el Patriota se autodestruyera prácticamente, había conseguido poner en jaque a la entidad cibernética que había ido a atacarles. Tras desquitarse con toda la rabia del mundo dándole tres patadas a un ya derrotado tumbado, Garnet no pudo evitar reír, no sólo ante el aspecto que presentaba su hermanita, sino también Kenzo, quien poseía otro afro al igual que los que habían recibido la explosión. Con su haki de observación activo, pasó su mirada una por uno de sus amigos, observando como Tobías se dirigía hacia el más joven de los Alas Negras, quién - intentando mantener intacto su orgullo - pidió que alguien le diera algo para poder curarse o aliviar el dolor. Por muy duro que quisiera aparentar ser, no hacía falta el haki para saber que estaba rabiando de dolor. - No te hagas el macho, anda, esa explosión ha sido una puta locura, así que más te vale curarte ¿es o no es? - Intentó magnificar el ataque del adversario para que no se sintiera menospreciado. Y vaya ataque que había sido, aún podía notar como le ardía todo el cuerpo. Sacudió su cabeza con agresividad para deshacerse el encrespamiento de su pelo y quitarse el afro, volviendo así a su tono y estado habitual.

Mientras Tobías empezaba a curar al chico, Garnet bordeó - por la izquierda del derrotado ente y quedando frente a Sasha - al Patriota, volviendo a mirar fijamente en el logo de su pecho. No cabía duda, pertenecía a la marina.- Tch, por suerte nos lo hemos quitado rápido de encima. - Comentó, apreciando que seguía sin moverse y chisporroteando.- Me huelo a que ya no se mueve. - Miró entonces hacia la dirección en la que se suponía que estaba Jolyne, pues seguía estando invisible pero detectable gracias a su haki.- Colegui, no hay ñordikis en la costa, ¡vente acá p'acá si quieres! - Invitó a que se acercara, acompañando la invitación moviendo los dedos de su zurda de adelante hacia atrás. Lo cierto era que debían reunirse con Triana aunque, tampoco era mala idea reponerse - sobre todo Kenzo - tras ese ataque y movimiento por parte de la marina. Si bien era cierto que estaban justamente si la doctora de la tripulación, también era verdad que la maña que poseía Tobías con los primeros auxilios era digna de envidiar, aún más sin ser médico y estando manco.- PUAJAJAJA ¡Ese brazo sería como el triple de grande que tú! - Respondió al vaquero mientras se lo imaginaba con un brazo exageradamente mucho más grande que el otro.- Pero es verdad que este bicho no parecía nada normal, ¿es o no es? - Habló de normalidad, el pelirrojo con alas en tanga transformado en dientes de sable, mientras miraba hacia la semioni triceratops de 7 metros, hacia el niño alcohólico en plena pubertad, hacia el manco con intenciones de convertirse en un cyborg capaz de controlar la gravedad y hacia Jolyne. Sí, todo muy normal.- Pero si tú lo dices nos lo llevamos, hermano. - Asintió con seriedad.- Eso sí, viendo el percal, que no os extrañe que vengan ahora más putos marines. - Descendió su mirada hacia el logo del Patriota.- Igual llevarlo a rastras es una puta carga, ¿es o no es? - Volvió a levantar su cabeza, empezando a mirar hacia su alrededor, viendo como todo estaba destruido y lleno de escombros.- Cuando estemos listos, habría que volver a tirar para las subastas esas y montar un buen pifostio. Así seguro que nos encontramos con Triana, ¿es o no es? - Comentó. No estaba para nada preocupado por la espadachina, pues todos allí sabían de lo que era capaz y como no se dejaría amedrentar por nada ni por nadie. Si era capaz de aguantar a toda la banda cada día, podía con todo. Tras lo cuál, fijó sus pupilas en Sasha.- Con tanto obstáculo igual es algo chungo, pero con tu orientación seguro que acabamos llegando compitruena. - Dijo con una amplia sonrisa y levantándole el pulgar derecho, tras lo cuál, permaneció alerta, buscando encontrar o el aura de Triana o alguna anomalía con su haki de observación hasta que estuvieran todos listos para proseguir con su jaleo. Si aparecían más marines, ya se encargarían de dejarlos tan hechos polvos como el bichejo azul de 6 metros.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Alas Negras VS Patriota - Sasha - 25-02-2025

Sasha todavía estaba visiblemente enfada con aquel robot explosivo, había intentado hablar con su voz rara y divertida, aunque esta vez no se puso a reír después de lo que le había hecho. La piel todavía le quemaba y sentía un poco de daño, muy ligero, pero aún con sus escamas podía notar el escozor que le había dejado la explosión. La semioni tocó con su Stardust el cuerpo del ser que había aparecido de la nada queriendo atacarles, el cual parecía que ahora sí estaba acabado tras su Meteor Run y las patadas de Garnet, quien también le insultó de paso antes de preguntar si se habían hecho mucho daño — Yo estoy bien, solo me escuecen un poco las escamas — contestó mientras apoyaba su kanabo en el hombro derecho y, con una sonrisa confiada, levantaba la mano izquierda mostrando el puño cerrado a excepción del pulgar. Una sonrisa que enseguida perdió al escuchar como el músico de los Alas Negras se reía de ella, consiguiendo que le sacara la lengua de forma infantil — Este tío no se ha visto las pintas que lleva — murmuró mientras movía la cabeza rápido de derecha a izquierda para recuperar su pelo normal, antes de escuchar a Kenzo decir que no pasaba nada, consiguiendo que la rubia se girase hacia él sorprendida de que hubiera aguantado más que ella, pero su cara decía todo lo contrario, que pasaba de todo. Así que al momento confirmó que le estaba quemando la piel y que necesitaba ayuda, la cual le proporcionó Tobías. Mientras el vaquero lo curaba, la joven frunció el ceño pensativa porque si el dolor seguía por la explosión, el barba naranja se quedaría sin botiquines y eso significaba que si tenían otro problema no se podría curar. Una vez Tobías se separó de Kenzo, Sasha avanzó hasta el menor con la mano metido en el bolsillo, cuando estuvo a dos metros de él se agachó para entregarle el botiquín que llevaba consigo — Toma, no lo necesito ahora — pronunció sin mirarle, esperando que se lo quitara de la mano.
 
La semioni mitad triceratops se incorporó una vez estuvo solucionado el problema de que Tobías se quedara sin botiquín, debían pensar en su siguiente paso, el pistolero había decidido llevarse al robot usando el poder de su akuma, tenía que reconocer que era más cómodo llevarlo así que cargarlo en brazos, ahí le daba un punto por lo listo que había sido — Seguro que a los marines se la pela si nos lo llevamos. El puto Gobierno Mundial esta forrado y ni se van a dar cuenta ¡Molaría mucho que tengas un brazo explosivo como el bicho este! — se emocionó pensando que podría ir el vaquero por ahí explotando cosas ¿Serían la tripulación más molona de todas? La rubia ya lo consideraba así que eso solo haría aumentar lo súper molones que serían. Garnet comentó que no sería raro que vinieran más marines, consiguiendo que la rubia asintiera un par de veces con su cabeza estando de acuerdo, era verdad que si había aparecido esa cosa era cuestión de tiempo que vinieran más cosas o personas, al fin y al cabo según en el periódico querían atacar a los piratas. Su haki de observación seguía activo y no notaba nada, como mucho a Jolyne que estaba más alejada. El pelirrojo comentó que el destino debía seguir siendo la casa de subastas para encontrar a Triana y que con la orientación de la joven semioni acabarían llegando — Me parece bien, Triana sabe que vamos a la casa de subastas así que nos podemos encontrar allí con ella — habló pensativa al ver que ya tenían un destino, esperó por si Jolyne quería mantener la distancia o caminar junto a ellos de nuevo — ¿Estáis todos listos? — preguntó antes de ponerse a caminar – en caso afirmativo – hacia la casa de subastas.
 
 

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Alas Negras VS Patriota - Kenzo D. Fujiwara - 25-02-2025

Sasha, con su kanabo en alto, había reducido al robot a poco más que un montón de chatarra inerte. Lo observé con incredulidad mientras el brillo de sus ojos artificiales se apagaba por completo. No me esperaba que esa cabeza hueca tuviera tanta fuerza, pero ahí estaba la prueba irrefutable de su poder. -Huh… supongo que eres más fuerte de lo que pensaba- Murmuré, aunque lo suficientemente bajo como para que no lo escuchara. No iba a inflarle el ego más de la cuenta. Pero no tuve mucho tiempo para seguir sorprendiéndome. Mi cuerpo estaba cubierto de quemaduras, la batalla me había dejado bastante maltrecho. Sentía un escozor en cada rasguño y un dolor punzante en los lugares donde había recibido golpes más fuertes. No era nada grave, pero definitivamente necesitaba algo de atención.

Cuando pedí ayuda, fue Tobías quien se acercó. Con su eterna actitud despreocupada, sacó su equipo de curaciones y empezó a atender mis heridas con precisión. Mientras limpiaba una de las cortadas con alcohol, dejó escapar una risa burlona, haciendo referencia a mi habilidad. Solté una carcajada y le respondí con una sonrisa ancha, golpeándome el pecho con orgullo. -¡Eso es verdad, soy el chico alcohol! ¡Muchas gracias por tu ayuda, Tobías!- Levanté un pulgar hacia él y añadí con mi risa característica. -¡Eres el número dos, justo después de mí! ¡Shajajajajajaja!-

Justo después, me sorprendí cuando Sasha, quien hacía un ratito me había tratado como si fuera un estorbo, se acercó a mí con el ceño fruncido, pero con un gesto que no esperaba en absoluto. Se agachó, extendiéndome el botiquín sin decir una sola palabra. La miré fijamente, parpadeando un par de veces. Mi primer instinto fue sospechar. Después de todo, no era alguien que soliera actuar con amabilidad sin razón aparente, y hasta hacía unos minutos, su actitud conmigo había sido… bueno, menos que amigable. Pero entonces entendí. No era el tipo de persona que pediría perdón con palabras, probablemente ni siquiera con gestos evidentes. Esto, el simple hecho de ofrecerme ayuda sin burlas de por medio, era su forma de hacerlo.

Una sonrisa se dibujó en mi rostro mientras tomaba el botiquín de sus manos. -Vaya, Sasha, no sabía que tenías botiquín disponible para mí... Muchas gracias.- No esperaba respuesta, y tampoco la necesitaba. Me bastaba con el hecho de que estuviera ahí, haciendo algo que probablemente le costaba más de lo que quería admitir. Pero mi mente no tardó en desviarse hacia algo mucho más importante. -¡Por cierto!- Exclamé con emoción repentina, mirándola con ojos brillantes. -¡Tu forma de lagarto gigante es super ultra mega guay! ¿Qué tipo de lagarto es? ¡Dime, dime! ¡Es que es una pasada! ¡Deberías convertirte más a menudo!- Mis ojos destellaban con pura fascinación, como un niño que acababa de descubrir un nuevo juguete increíble. No era solo por lo imponente que se veía, sino por la transformación en sí misma. Me encantaban los bichos, los animales raros, y Sasha en su forma bestial era algo digno de admirar.

La voz de Garnet llegó a mis oídos con un tono seco, casi aburrido, como si supiera de antemano que no iba a hacerle caso. Me dijo que no me hiciera el duro y que me centrara en recuperarme. Rodé los ojos con exageración, dejando escapar un suspiro teatral. Claro, como si fuera tan sencillo. Mi cuerpo estaba magullado, me ardían los golpes recientes y, a pesar del alivio que las curas me brindaban, mi mente ya estaba en otra cosa. Algo mucho más importante. ¿Donde diablos estaba Jolyne? Miré a mi alrededor con el ceño fruncido, buscando su figura entre los escombros, entre el polvo que aún flotaba tras la batalla. Pero no la vi. No estaba donde se suponía que debía estar. Un nudo incómodo se instaló en mi estómago, y una punzada de ansiedad comenzó a recorrerme la espalda. -¡JOLYNE!- Grité, llevándome las manos alrededor de la boca para que mi voz retumbara con más fuerza. Mi llamado resonó en el aire, pero no hubo respuesta inmediata.

Un pequeño cosquilleo de preocupación se arrastró por mi pecho. ¿Dónde estaba? ¿Había salido herida? ¿O acaso se había alejado sin decir nada? Garnet, con su habitual tono práctico, cortó mi momento de inquietud, diciendo que debíamos buscar la casa de subastas. Su voz me trajo de vuelta al presente, y aunque mi mente aún estaba enfocada en Jolyne, entendí que había prioridades. Si ella estaba bien, seguramente nos encontraríamos en el camino. Si no… bueno, más razón para movernos rápido.

No tardé en abrir aquel botiquín que me dió Sasha, sintiendo cómo cada músculo de mi cuerpo protestaba con punzadas de dolor, para comenzar a aplicarme las vendas y el desinfectante con movimientos torpes pero decididos. A cada roce con la herida, sentía un ardor desagradable, pero nada que no pudiera soportar. He pasado por peores. Mientras trabajaba en mis curaciones, supe que no podíamos perder más tiempo. La casa de subastas era el siguiente destino lógico. Si nuestra misión iba a continuar, necesitábamos movernos ya. -Sí, mejor nos vamos para allá- Dije, atando la última venda con un nudo firme. -Seguro que Triana ha ido allí y nos está esperando.-

Triana. Su nombre me cruzó la mente como una chispa. Ella no era del tipo que se quedaba quieta sin hacer nada. Si había un lugar donde buscar respuestas o encontrar problemas, ella estaría en el centro de todo. Y si había alguna pista sobre lo que estaba pasando, lo más probable era que ya la estuviera persiguiendo. Comencé a estirarme con cuidado para probar qué tan bien podía moverme después de las curaciones. Dolía, claro, pero al menos podía seguir adelante. Miré a los demás con una sonrisa cansada pero decidida.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Alas Negras VS Patriota - Tobias Murray - 26-02-2025

La estoicidad con la que Kenzo soportó los primeros auxilios sorprendió, para bien, al joven barba naranja. Se estaba convirtiendo en un auténtico guerrero de los mares a pasos agigantados. Tobías no se tuvo que agachar para limpiar las heridas de su rostro, ahí se dio cuenta de lo mayor que se estaba haciendo el benjamín. El tiempo pasaba rápido y cada segundo que pasaba se sumaba al total de vida de cada individuo, alargando su tiempo vivido. El peso de un año no es el mismo para un niño de cuatro años que para un adulto de cincuenta, pues, en proporción, para el niño un año es un veinticinco porciento de su vida y para el adulto tan solo un dos porciento. Tobías también estaba creciendo y cada vez era menos consciente de la velocidad a la que pasaba todo, los meses cada vez parecían más cortos. Sasha ya era toda una mujer y Kenzo estaba a punto de pegar el estirón. No era momento para añorar el pasado, el vaquero dibujó una sonrisa en su rostro tras el agradecimiento del jovenzuelo y se recolocó el sombrero después de brindarle un saludo con éste a Kenzo. - No tienes por que darlas, hermanito. - Acompaño sus palabras meneando levemente la cabeza del chico con su única mano. Eran una buena familia, el detalle de la joven rubia hacia el el benjamín lo corroboraba aún más. Por mucho que los Alas Negras fueran tan distintos entre ellos, lo primero en sus listas individuales eran sus hermanos. Con disimulo, Tobías se acercó a Sasha para darle uno se sus botiquines, su instinto protector era fuerte con ella, realmente la veía como una sobrina. Evitando que lo viera Kenzo, para no dañar el orgullo de la joven, estiró su brazo izquierdo como si lo estirara en un gesto de desperezarse poco creíble, cargando en su mano con el susodicho objeto, alzándolo hacia la seminoni. 

JISH JISH JISH JISH - La espontánea risa de Garnet contagió al vaquero. Esa imagen de él mismo con un brazo desproporcionado, intentando despegar la mano del suelo con un sobreesfuerzo infructuoso, era de lo más ridícula. El músico tenía razón, pues si aparecían más enemigos, esa mole metálica sería un verdadero estorbo, o quizás no. Su idea era poder aprender lo máximo posible de esa máquina, y aunque lo ideal fuese llevarla hasta el barco para poder hacerlo bajo las mejores condiciones, durante el trayecto iría inspeccionándola, por la premisa de tener que abandonarlo repentinamente, si se diera el caso. Sasha pareció entusiasmarse con la idea de ver al pistolero con un brazo robótico como el del que acababan de derrotar y realmente esa idea iba arraigando cada vez más en la cabeza de Tobías. Se había planteado cosas más simples, inspiradas en aquella otra máquina que les atacó en los Cabos Gemelos, la que acabo con el pobre Bepso... En aquella ocasión, el joven barba naranja tan solo se había impresionado con la obra de ingeniería, no tenía esa necesidad que acarreaba ahora. Esta era una oportunidad de oro para aprender más, y con un objetivo claro, recuperar su movilidad y mejorar sus capacidades de paso. - Bueno, yo me lo llevo. Iré escudriñándolo de camino. Cubridme please. - 

Garnet se puso al mando, había que seguir hacia la casa de subastas, Triana seguramente fuese a hacer lo mismo y había que reunirse con ella. Por muy fuerte que fuera, no era una buena idea que anduviese sola tras el claro ataque de la marina. Estaban bajo asedio, eso estaba claro. - Vamos a buscar a Triana. No sabemos si hay más marines tras nosotros, pero es muy probable. Si han enviado a esa bestia, es porque van en serio. - Le costó permitirse bajar la guardia, la situación no lo ponía fácil, pero no le quedaba más remedio si quería sacar provecho de aquella oportunidad. - Si veis algo raro, avisadme, ahora necesito concentración con esto. Os debo una. - Tobías se ubicó detrás de Sasha, con el robot de la marina entre ellos, flotando a medio metro del suelo, mientras iba destripándolo con sus manos a la vez que lo empujaba hacia delante.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Alas Negras VS Patriota - Jolyne Jones - 27-02-2025

Estaba empezando a sospechar que ese tipo fuera en realidad un robot. Pequeños indicios como su voz extraña, el sonido metálico, que acabara de tirar un láser por la mano o que implosionara hace nada. Pero quién era yo para juzgar. Si hubiese podido encogerme de hombros, lo habría hecho, pero todavía cargaba con mi rifle apuntándole. Desde mi posición, fui testigo de cómo aquel extraño intentaba ponerse de pie después de nuestros golpes. Parecía que todavía no había tenido suficiente y que volvía a la carga, pero antes de que pudiera hacerlo, Sasha terminó por darle otro golpe que lo tumbaría por completo. Esa muchacha era realmente un monstruo. ¿Cómo era posible que después de esa explosión tenga energía para pelear de aquella manera? Era algo demoníaco. Un escalofrío recorrió mi cuerpo al pensar en las historias que se contarían - o mejor dicho, contaría yo en mi pueblo-, pero lo importante era que no corríamos peligro. Para terminar de asegurarnos, Garnet fue después para endiñarle algunas de sus patadas. - Bueno, pues esto ya estaría. O como decimos en mi pueblo: "el marrano ya está en el saco."

Tobías había ido directo a curar a Kenzo, y cuando Garnet me avisó de que el bicho ya no se movía, me atreví a moverme y me volví a hacer visible para todos con facilidad para acercarme hacia ellos. - ¡Estoy aquí! Y por suerte sigo de una sola pieza - dije para Kenzo, que parecía estar buscándome con la mirada. Era el momento de reorganizarnos para encontrarnos con Triana y preguntarle qué hacer ahora. A Tobías le hacía especial ilusión que nos lleváramos los trozos de ese cacharro al barco para estudiarlo, y por mí no había ningún inconveniente. - Di que sí, Tobías. La necesidad es muy mala. Si quieres algo, llévatelo - dije preparada para marcharnos hacia la casa de subastas, y situándome detrás de Kenzo mientras le observaba de arriba a abajo. De todos ellos, me di cuenta de que él parecía ser el peor parado. - Pod ciedto, zi quierez máz ayuda, yo puedo cudadte con mi zaliva milagdoza - le dije, sacando un metro de mi lengua hacia su cabeza y volviéndola a guardar de golpe. - No es por nada, pero yo me he llegado a curar agujeros de bala tan solo escupiéndome en el pie - dije sin exagerar lo más mínimo.


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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Alas Negras VS Patriota - Voz Seductora - 27-02-2025

Las dudas parecían totalmente disipadas con lo ocurrido hoy.

Primero, su capitán, Yojimbo, fue encarcelado y separado de todos ellos, dejando a Triana Tempesta como la nueva capitana de los Alas Negras, decidida y firme de cumplir dicha tarea. Y cuando podían todos luchar mano a mano, el destino una vez más los separó, aunque de manera momentánea - esperemos - de su líder, y tener que vérselas con aquella maquina defectuosa, pero peligrosa cuanto menos. Pero como he dicho, no había dudas. Pues sin su capitana, supieron que hacer en todo momento, derrotándolo de la manera más fácil y limpia posible. Este tipo de acciones no hacían más que hinchar e hinchar su popularidad y precio por sus cabezas. Aunque eso es algo que ellos ya saben. Todos cooperaban, todos hacían una sola pieza que funcionaba a la perfección.

Tobías, al que más le llamó la atención aquel robot gigantesco, no dudó ni un momento en poder hacer uso de su fruta para llevarse tal cantidad de chatarra desprogramada y reventada. Era una tecnología que se le escapa a su entendimiento, al menos de momento. Iba a necesitar más que herramientas y una mesa para poder entenderla, si era lo que pretendía. Kenzo por su parte, y una vez más, era el niño mimado, el que tenían que cuidar constantemente, algo que no es malo, pues su tripulación demostraba que le querían con ellos, pero que a la larga podría suponer un problema, tenía que mejorar, y empezar el a protegerles a ellos. Jolyne a su vez, la fortuna le sonreía una vez más, ¿pero cuanto le podría durar? Jugaba mucho en la fina linea de la fortuna, y quizás en algún momento, se podría romper. Garnet y Sasha eran una vez más quienes demostraban tener la cabeza amueblada, poniendo el pecho por todos, haciendo ambos una dupla imparable con la que sentirse seguro.

Los piratas estaban preparados para salir de allí, en busca de su capitana Triana, y empezar el plan que su líder dijo: Reventar la casa de subastas. Pero, el destino era caprichoso, y un nuevo problema se les presentaba en su camino.

De repente, la Contralmirante Erza se plantó delante de ellos justo a tiempo, quizás un poco antes hubiera sido mejor incluso, acompañado de 600 soldados de la Marina, un dispositivo bastante grande — ¡No quiero tonterías! ¡Alas Negras, estáis completamente rodeados, así que no pongáis resistencia, sabéis que el Archipiélago no es seguro para vosotros! — Gritó a la vez que cada uno de los soldados apuntaban a los piratas.

Erza

600 hombres, totalmente preparados, entrenados y liderados, esta vez, por la bella Erza, rodeaban a la tripulación en forma de rectángulo, delante de ellos, a unos 15 metros de distancia, teniendo a su líder atrás del todo, la cual se se situaba en 25 metros.

— ¡NO LO DIRÉ MÁS, LA MARINA TIENE BAJO CONTROL TODA LA ZONA, Y CON MÁS REFUERZOS, REFUERZOS QUE NI OS IMAGINAIS! ¡AL SUELO, YA! — Gritó de nuevo. Iba a ser el último aviso.

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