![]() |
|
RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (IV) Manglar 46 - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: Grand Line Paraíso (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=227) +---- Foro: Sabaody (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=329) +----- Foro: Manglares 40 al 49 (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=334) +----- Tema: RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (IV) Manglar 46 (/showthread.php?tid=1608) Páginas:
1
2
|
RE: RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (IV) Manglar 46 - Max D. Bambú - 01-04-2025 El panda ya había perdido de vista a Apolo según había ido recorriendo su trayecto hacia lo que esperaba que fuese el manglar desde el que salió despedido varios hectómetros. Le había estado dando vueltas a las últimas palabras de Apolo. Conocía a Zorak y había mencionado que eran amigos. Le parecía extraño que Zorak, un orgulloso mariscal de la Revolución, tuviera trato con un marine como aquel. Si bien era cierto que Apolo no era un marine como los demás, Zorak se mostraba especialmente violento contra los perros del gobierno. Lo comentaría con él cuando tuviera oportunidad de conversar con su camarada tranquilamente. Quizás quisiera hablar con Apolo en cuanto se presentase la oportunidad ya que, después de todo, podría llamar al panda en cualquier momento. Más importante que aquello era el bienestar de Comi y de Kisuke. Comi era francamente débil para estar en aquel Archipiélago, al menos en comparación con la clase de monstruos que se había ido encontrando Don Bambú a lo largo de su estancia allí y Kisuke solía tener una suerte pésima con los enemigos que se encontraba. Mientras el panda dejaba divagar su mente por los angustiosos senderos de la preocupación por sus amigos, el viento trajo una voz que le era completamente desconocida.
Una palabra enmudeció el sonido del viento invernal del archipiélago. Sonaba distante, sí, pero increíblemente poderosa. Don Bambú no alcanzaba a percibir la presencia que la emitía con su haki de observación en su máximo exponente. ¿De quién se trataba el propietario de aquella voz? A la primera palabra le sucedió una segunda, esta vez mucho más potente y quizás también más agresiva. El panda se detuvo en su camino y miró a su alrededor con los ojos desorbitados, tratando de identificar al dueño de aquellas palabras. Todo el manglar estaba en completo silencio, como si los sonidos de la naturaleza se hubieran apagado, y sólo se escuchaba en la distancia un agudo silbido que no presagiaba nada bueno. Una luz cegadora indicó al panda que algo acababa de suceder en la distancia, pero nunca se hubiera imaginado el qué. El ensordecedor trueno de una explosión se apoderó de las orejas del mink. Una oleada de viento terrible le obligó a retroceder varios metros hacia atrás mientras empleaba todas sus fuerzas en no dejarse arrastrar por ella. En el horizonte una nube de polvo con forma de hongo se había materializado allí donde había sucedido la explosión. No cabía duda. —El manglar 30... —Incluso desde donde estaba, el panda pudo identificar perfectamente cómo aquella masa de tierra se desvanecía ante aquel brutal impacto. ¿Era aquello obra de los marines? ¿De los Patriotas quizás? Menuda locura... —No hay tiempo que perder. —Se dijo a sí mismo el panda. No tenía su den den mushi a mano, pues se lo había quedado Comi mientras Don Bambú se enfrentaba al robot de los cojones que les había atacado, pero daba igual. Empezó a correr a toda velocidad hacia el punto desde el que salió volando mientras concentraba todas sus fuerzas en el haki de observación, tratando de localizar a alguno de sus camaradas cuanto antes. Cualquiera serviría para encontrar al otro.
Resumen
RE: RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (IV) Manglar 46 - Apolo Bahía - 03-04-2025 Con toda la parsimonia del mundo, llevándome las manos al interior de los bolsillos de mi pantalón, comencé a poner rumbo hacia el manglar número sesenta y nueve. Desconocía la localización de mis compañeros y tampoco me habían respondido la llamada, así que lo más sensato era volver al lugar de inicio, punto en el que nos separamos y que encima estaba muy cerca del cuartel. Ya no veía al mink panda pero su número estaba memorizado en mi cabeza y no quedaba rastro del dibujo que hizo en el suelo. El destino estaba siendo caprichoso poniéndome constantemente a miembros de los revolucionarios delante y me seguía llamando la atención el hecho de que el cartel de recompensa de Zorak, al que llevaba años sin ver, apareciese junto a ellos en el último periódico. Avanzaba caminando por encima de aquel terreno resinoso, maldiciendo el hecho de que ni siquiera podía sacar mi skate para al menos ir patinando y entretenerme, ya que esa sustancia pegajosa no permitía a mi tabla deslizarse. Por si eso no fuera poco, la gélida brisa invernal del archipiélago acariciaba mi torso desnudo, haciendo que se me erizase la piel — Si es que quién me mandaría tirar mi ropa por ahí — De repente oí un sonido lejano, como si alguien gritase pero sin llegar a entender nada. Mi waki no detectaba a nadie y por más que veía a mi alrededor no conseguía localizar a ningún alma, así que quizás habrían sido imaginaciones mías. Seguí mi camino un par de metros llegando casi al límite del manglar cuarenta y seis, un potente silbido retumbó en mi tímpano y con ello le siguió un enorme destello que iluminó todavía más el lugar como si alguien me estuviese apuntando con un foco a la cara o como si hubiese caído un rayo con mucha más potencia de lo normal. A todo eso se le sumó segundos después una nueva corriente de viento y podía ver cómo el mar se agitaba a los bordes del manglar, golpeándolo y salpicando violentamente. Mis pies notaban cómo las grandes vibraciones del suelo traían la información de que algo grave había pasado, daba la sensación de que el propio archipiélago cobraba vida y que algo le había molestado porque todo temblaba. Alcé la mirada al cielo y lo único que pude ver fue cómo en la lejanía, se formó una columna de humo extrañísima que adquiría la forma de un jodido champiñón. El día cada vez se iba enturbiando más, yo no entendía nada. Extendí mi waki de observación todo lo que pude y no detecté a nadie, eso me hizo sospechar todavía más pero a su vez entender que fuese lo que fuese lo que provocó eso, tenía que tener un poder inmenso y de ninguna forma podía haber sido provocado por los Patriotas descontrolados que podrían quedar en pie. De mi pecho hice aparecer a mi mochila y volví a echar mano de mi Den Den Mushi. Quería volver a hacer un intento de contactar con mis compañeros llamando a Karl pero, antes de poder hacer la llamada, éste empezó a sonar. Volví a oír la voz del almirante — Aquí el Almirante Gukuro. Estamos siendo atacados por un Emperador y tenemos que evitar que logre desembarcar o el Archipiélago estará perdido. Todas las unidades al Manglar Treinta y tres. Repito. Todas las unidades al Manglar Treinta y tres. Abandonen su cometido actual sea cual sea y preséntense en el Manglar Treinta y Tres. Es una orden Mis sospechas tomaron fundamento al oír el mensaje del superior. Efectivamente, ese ataque venía de alguien demasiado poderoso ya que según él, ni siquiera había desembarcado en el archipiélago y se había liado de esa forma. Mencionó que el ataque fue llevado por un emperador... ¿acaso había intereses políticos con este archipiélago? ¿Sabaody es un imperio y no lo sabía? ¿de qué emperador habla?. Todo eran dudas en mi cabeza, quizás en el cuartel habían hablado de ello y no presté atención o algo así porque no tenía ni idea de lo que estaba hablando. Pese a ello la orden era bastante clara, tenía que abortar con mi intención de volver al manglar sesenta y nueve y poner rumbo hacia el treinta y tres. Afortunadamente para mí, aquí sí había estado atento y no hacía falta que me repitiese ese numerín. Como Marine responsable que soy, llegar allí sería una tarea rápida ya que antes de desembarcar en el archipiélago pude ojear los mapas del lugar y además, como navegante, orientarme es una tarea demasiado sencilla. No sé qué plan tenía el almirante en cuanto llegásemos al lugar pero me encontraba perfectamente y estaría dispuesto a echar un cable para evitar que sucediese algo como lo que pasó previamente en el manglar sesenta y nueve. También podría utilizar el número de Den Den Mushi del Panda si la cosa estaba tan mal y había civiles involucrados... pero me había dicho que no lo llevaba encima y estaría incomunicado. Sin dudarlo ni un momento, guardé mi Den Den Mushi y mi mochila en mi interior y procedí a deshacerme en mi elemento, en partículas de color ámbar. Era mucho más rápido desplazándome como arena que corriendo y de esa forma podría ir en línea recta esquivándolo todo por el aire y sin depender de cruzar puentes. Parecía que el tiempo era vital pero sólo esperaba que al menos los de la Diecisiete pudiésemos reagruparnos allí cuanto antes.
Toda la información
|