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El Monje y el Tigre - [Pasado, Social] - Versión para impresión

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RE: El Monje y el Tigre - [Pasado, Social] - Krysser - 01-08-2025

Krysser no se movió cuando sintió la mano de Cao sobre su hombro, y no porque no lo notara, sino porque sintió que no lo necesitaba. Lo dejó estar, aceptando el gesto sin palabras. Aquel gesto por parte de ambos, en un entorno donde todos estaban en guardia, decía más que una promesa vacía.

Escuchó con atención, sin perder una sola palabra. Cao parecía convencido, no solo de la validez de su idea, sino también de su capacidad para llevarla a cabo. Incluso ofrecía dinero propio, conexiones de su tierra natal, una red que ni siquiera el Mink habría imaginado poder activar desde tan lejos. Aquello no era solo una distracción, si funcionaba, tal vez hasta serviría de verdad. La oratoria del noble había convencido al escéptico Mink, ¿por qué no a un noble egoísta y ávido de riquezas?

Cuando pidió papel y tinta, Krysser miró a Thoren con un gesto breve. El anciano ya se movía dispuesto, con torpeza, pero con un leve brillo en los ojos, como si la idea de evitar la violencia lo reanimara por dentro. No tardó en traer lo necesario, y Krysser volvió a su postura de antes, apoyado en una columna, aunque esta vez con los brazos cruzados más relajadamente.

Observó en silencio cómo Cao escribía la carta, sin interrumpirlo. En otro tiempo, en otro lugar, tal vez habría desconfiado de cada palabra. Pero no ahora. Aquel noble no escribía para impresionar, sino para pedir ayuda con humildad. Y ese tipo de orgullo era raro de encontrar, más aún entre los que visten con seda.

Cuando terminó, Krysser se acercó a él. No lo felicitó ni le ofreció elogios innecesarios. Simplemente se detuvo a su lado y habló con voz grave, baja, para que solo él pudiera oírlo.

-Tienes mi apoyo. -Musitó. -Pero si las cosas se tuercen, y esa puerta vuelve a abrirse con la espada por delante... -Hizo una breve pausa, algo dramática. -Entonces, no dudaré en hacer lo necesario.

No era una amenaza, sino una certeza absoluta. El Mink no temía mancharse las manos si era por proteger a inocentes. Pero por ahora, apostaría por la palabra de Cao.

Cuando el noble preguntó por esconder a los niños, Krysser asintió una vez, con decisión. Era el curso correcto a seguir.

-Thoren, ¿hay algún lugar seguro en la iglesia? -El anciano dudó unos segundos, y finalmente respondió balbuceando algo sobre un sótano que hacía de criptas. -Bien, llévalos abajo, escondeos por el momento en las criptas. Solo hasta que sepamos que no habrá sangre. -El sacerdote, aunque cansado, obedeció de inmediato, con un gesto de cabeza que transmitía comprensión. Krysser ayudó a guiar a los más pequeños, acariciando suavemente la cabeza de uno de ellos antes de que se perdiera por la puerta de piedra que llevaba al subsuelo. Sabía que ocultarlos allí no era perfecto, pero era mejor que no hacer nada.

Entonces, el aire pareció cambiar, la atmósfera se volvió más tensa. No había duda, había pasado ya el tiempo suficiente, seguramente ya estaban cerca.

Los pasos resonaron en la calle exterior. No como el ajetreo común de la ciudad, sino con la cadencia rígida de botas entrenadas. Una sombra cruzó los vitrales rotos, y pronto se dibujaron en el umbral tres figuras.

El noble había llegado.

Vestido con ropajes ostentosos, cargados de detalles dorados que gritaban privilegio y poder, se mantuvo erguido como una estatua. A cada lado, dos guardias armados, más atentos y tensos que la última vez. Uno de ellos clavó la mirada en Krysser, claramente recordando al Mink de antes. El otro se mantuvo más neutral, aunque su mano descansaba ya sobre el pomo de su espada.

El noble alzó la barbilla con gesto condescendiente, sin mostrar aún ni ira ni cordialidad.

-Cao Guojiu. -Dijo simplemente, dejando que su voz flotara por la iglesia como un veneno dulce. -Estoy aquí para escucharte, como deferencia a un igual. ¿Qué es eso que tienes tan importante que decir?

Krysser, desde el lateral de la nave, se mantuvo en silencio. No avanzó, ni se ocultó. Solo cruzó los brazos y desvió la mirada brevemente hacia Cao, como quien entrega el testigo antes de una carrera difícil. El escenario estaba listo. Ahora todo dependía de él.


RE: El Monje y el Tigre - [Pasado, Social] - Cao Guojiu - 01-08-2025

Sentir el apoyo silencioso de Krysser avivó sus esperanzas de poder solucionar aquello sin que una sola gota de sangre se vertiera sobre aquella tierra sacra, ver a la gran bestia que era el tigre tratar con ternura a aquellos niños comprendió que tras esa fachada de dureza había alguien de corazón puro que por circunstancias de la vida había sido empujado a un mundo de violencia, en cierto modo le recordaba a él.

Los pasos metálicos se volvían a notar tras las puertas , la atmósfera había cambiado se había vuelto tan tensa que parecía ser alto tangible, sin embargo la paciencia de Cao era deslumbrante como un foco de luz en la oscuridad, no titubeaba , se acercó con paso tranquilo saliendo hasta la puerta. 

Aprecio tus palabras como un igual y no sé cómo hacéis las cosas aquí, pero he viajado por diferentes tierras y he visto decenas de reinos prosperar...

Entonces mostró la carta enrollada como si de un papiro se tratase, algo que acompañaba al discurso Y si me preguntas cuál es el truco, es una población bien alimentada que produce dinero para sus dirigentes y creo mi querido camarada que tienes todo lo necesario para ser más rico y además tener una población productiva y tan solo tendrás que invertir un porcentaje nimio, un barco que llegue hasta mi tierra natal y traiga grano para sembrar y un hombre para enseñar, y material para infraestructura, el resto es cosa del pueblo y de esta carta que facilitará todo lo dicho... ¡El arroz es tu nueva arma! ... Tienes ante ti un terreno idóneo para plantar arroz, terreno que trabajarán los aldeanos, tú después de esa inversión nimia tan solo tendrás que esperar y con las numerosas cosechas te llegará el dinero de sus ventas y ellos tendrán comida, lo que mantendrá un pueblo sano y a ti más rico... ¿No es acaso eso idóneo para alguien de tu porte y estatus? 

El anzuelo se había echado, había usado todas sus capacidades de oratoria, los gestos calculados las entonaciones precisas, los silencios planeados, todo con el fin de que su plan fuera adelante, adulando incluso al hombre en cuestión para que viera la oportunidad como un sueño y ahora haría el remate final. 

Ahora... Sí no estás seguro puedes obtener el terreno de una iglesia y perder mucho dinero
.. seguramente habrán otros nobles que si valoren está propuesta ya que la idee para tí concretamente y no se la he ofrecido a nadie más...

Podía notar la tensión del noble y la incredulidad de Los guardias, ¿Que sucedería?...


RE: El Monje y el Tigre - [Pasado, Social] - Krysser - 01-08-2025

Krysser observaba desde su posición, sin moverse como habitualmente, cusl gárgola tallada en la piedra del templo. Su mirada no estaba clavada en los guardias, ni en las manos que se tensaban sobre las empuñaduras. Estaba puesta en Cao.

Lo escuchaba con la misma atención con la que un cazador escucha la respiración de su presa. No por esperar su caída, sino por calcular el momento exacto en que todo podía resolverse… O torcerse. 

Pero Cao no titubeó. No alzó la voz más de lo necesario, no mostró temor ni arrogancia. Caminó como si la tensión no existiera, como si la presencia del noble y sus hombres no fuera más que un formalismo. Y entonces, habló.

La elocuencia con la que desgranó su propuesta habría resultado cursi o pretenciosa en boca de otro. Pero en la de Cao, revestida de convicción y serenidad, sonaba a lógica pura. Incluso a esperanza. No vendía un milagro, vendía rentabilidad. Y eso, incluso Krysser lo sabía bien, era el único lenguaje que los poderosos entendían.

Cuando desplegó la carta, y explicó el plan con aquella teatralidad medida, empuñando el arroz como arma y la riqueza como cebo, Krysser notó un leve cambio en la expresión del noble. Apenas un destello en los ojos, una chispa que solo el ojo entrenado podía detectar. Estaba escuchando, escuchando atentamente. Se había tragado el cebo hasta el esófago.

El remate final fue afilado como una lanza. Una advertencia disfrazada de cortesía. Si no aceptas tú, otro lo hará. Si no ahora, más tarde. Y tú quedarás como el hombre que despreció una fortuna por orgullo. Un insulto a su inteligencia, un desafío a su ego, a su nobleza. 

Entonces, Krysser dio un paso al frente, pero no se dirigió al noble, quien solo oiría las palabras de su compañero de alta cuna, sino a uno de los guardias, el que le miraba con más recelo. Igual que los nobles solo entienden a la nobleza, los monstruos tienden a escuchar más atentamente a los monstruos. 

Se acercó hasta quedar a pocos pasos, alzando las manos con lentitud, abiertas y vacías, en señal de paz, aunque el brillo en sus zarpas fuera amenazante de forma inconsciente. No era su estilo amedrentar, pero en esta ocasión, lo era todo.

-¿Sabes qué haré si este trato sale mal? -Preguntó el inmenso hombre bestia, con calma, sin levantar la voz. El guardia parpadeó, tragó saliva lentamente, y miró a los ojos al tigre, visiblemente tenso. Krysser le sostuvo la mirada un par de segundos, y luego la apartó. Dio un paso atrás, girándose lentamente.

-Absolutamente nada. Porque no hará falta.

Sus palabras no eran un halago, ni una amenaza velada. Era su forma de sellar lo dicho por Cao. De ponerle el peso de su propia convicción. Había visto la reacción del noble local a las palabras de su compañero, y había aprendido a reconocer cuándo un hombre empezaba a verse tentado por la idea de ser recordado, de no ser solo rico, sino importante. Sabía que su jefe ya estaba más que dispuesto, aquello había sido solo una forma de asegurarse de que aquellas violentas personas armadas no reaccionaran de forma apresurada.

Krysser se acercó hasta la base de las escaleras, sin subir, sin imponerse. Su figura se mantenía en una postura entre neutral y firme, como quien espera una resolución pero está preparado para el otro camino.

Finalmente entonces matizó las palabras de su compañero, hablando al noble directamente al fin.

-Piénsalo bien. Puedes echar a esta gente y demoler su templo. Y ganarás tierra baldía, cenizas y resentimiento. -Aquella primera oferta era, claramente, poco atractiva. -O puedes dejar que planten arroz y que su gratitud se convierta en tu riqueza. Un negocio limpio, sin sangre. Una inversión pequeña por una ganancia grande. Incluso puede que luego, otros nobles quieran copiarte. Y tú habás sido el primero, el visionario que lo ideó todo.

Dejó que sus palabras quedaran flotando en el aire, valiéndose de la semilla que ya había plantado Cao, pero dándole un empujón de intensidad para acabar de hacerla germinar.

El noble bajó la vista hacia el pergamino que Cao aún sostenía en su mano. Luego miró al Mink, y finalmente a la fachada de la iglesia. No dijo nada durante varios segundos, pero la tensión se diluyó apenas un grado. El gesto de su rostro se suavizó. El pulgar de uno de los guardias se apartó, muy lentamente, del pomo de su espada.

-Hmpf… -Bufó el noble, entrecerrando los ojos. Luego se irguió aún más, como si intentara recobrar el control del momento. -Eres atrevido, Cao Guojiu. Y tu peculiar mascota es ciertamente intimidante. -Krysser se mordió la lengua para no saltar ante aquel traspié, no podía echar por tierra la negociación arrancándole la cabeza de un mordisco a aquel noble, así que lo dejó pasar. -Pero lo que has dicho… Suena, cuando menos, prometedor.

Hizo una breve pausa.

-Entregaré ese barco. Y mandaré a uno de mis ingenieros. No por egoísmo, claro... -Advirtió, apuntando con un dedo. -Sino caridad hacia esos pobres. -Era evidente que mentía, y la codicia que se reflejaba en su mirada daba buena cuenta de ello. Pero era otra cosa que podían dejar pasar por alto, dado el buen desenlace del asunto.

El noble se giró entonces brevemente hacia sus guardias.

-Retiraos. No hay necesidad de que pierda más mi valioso tiempo aquí.

Los soldados obedecieron sin preguntas. El noble, antes de irse, lanzó una última mirada a Cao.

-No me decepciones, Guojiu. Esta será tu única oportunidad. Y, si produces resultados, quizás hable con los demás nobles sobre la posibilidad de cultivar más tierras.

Se giró entonces y abandonó la iglesia con arrogancia, sin siquiera esperar respuesta. Las botas resonaron de nuevo por la piedra mientras se alejaban. Krysser se quedó en silencio, dejando que el eco desapareciera por completo.

Cuando todo hubo terminado, se volvió lentamente hacia Cao, con sus ojos reflejando una mezcla extraña entre alivio y admiración contenida.

-Eso fue bastante elegante. -Comentó al noble, y por primera vez en todo el día, dejó escapar una pequeña carcajada, profunda, ronca y sincera.


RE: El Monje y el Tigre - [Pasado, Social] - Cao Guojiu - 01-08-2025

Ding ding ding, premio, el noble estaba tragando en anzuelo y Krysser había añadido las palabras justas y necesarias para rematar mostrando cero hostilidad ante sus guardias y expresando lo que se necesitaba expresar.

Aquel avaro noble lanzó aquella última advertencia que no hizo titubear lo más mínimo a Cao que se sentía seguro de lo que había realizado, pero ahora tenía trabajo legislativo que hacer por delante, entregar la carta a un ave y ayudar a preparar el barco para que la iglesia tuviera cuanto antes las reformas necesarias.

Se acercó con andares ligeros como conteniendo felicidad hasta el tigre , se chocó sus palmas y las levantó para que el tigre le chocará las suyas Siiii lo hicimos y con que elegancia ¿Verdad? , somos geniales. siempre se animaba cuando podía resolver algo sin heridos de por medio, entonces sacó su Pipa y echó hierbas encendiéndola y dando una calada para echar el humo a un lado.

Aunque me encantaría poder quedarme y dar la buena noticia a los chicos tengo que partir ya entre antes envie la carta antes tendrán las cosas preparadas... ¡Volveremos a vernos mi querido amigo! Se giró con soltura mientras las telas se movían con el viento esparciendo su peculiar aroma a melocotón mientras se alejaba a paso acelerado, intercalando el caminar con fumar.


RE: El Monje y el Tigre - [Pasado, Social] - Krysser - 01-08-2025

Krysser no se movió al principio, cuando Cao se le acercó con ese andar casi danzante, como si acabara de salir de una ópera en lugar de una negociación con la amenaza de violencia flotando aún en el aire. El Mink lo observó alzando una ceja con leve escepticismo cuando el noble chocó sus palmas y las alzó hacia él, esperando una respuesta entusiasta. Y, contra todo pronóstico, Krysser se la dio. 

Con una mueca que insinuaba más una sonrisa contenida que burla, el tigre alzó lentamente sus grandes zarpas, y las hizo chocar suavemente contra las de Cao, con cuidado de no cortarle con las garras. Por supuesto, no fue tan efusivo como el noble. Fue un gesto breve, pero cargado de complicidad. Como dos guerreros que, pese a sus diferentes formas de ser, habían ganado una batalla del mejor modo posible, sin necesidad de blandir acero.

-“Geniales”, ¿eh? Bueno, no es el adjetivo que habría elegido. -Gruñó con tono neutral, aunque la curvatura en las comisuras de sus labios delataba una pizca de diversión. Observó cómo Cao sacaba la pipa, encendía las hierbas y exhalaba el humo con aire satisfecho. A pesar del olor del tabaco, si característico aroma seguía siendo inconfundible. Melocotón.

El Mink parpadeó lentamente, grabando aquel olor en su memoria. No porque fuera agradable, que a decir verdad en cierta forma lo era, sino porque eería útil recordar el olor de un amigo. Krysser confiaba más en los olores que en su buena memoria, podía olvidar una cara, difícilmente un olor. Y aquel aroma, peculiar y difícil de confundir, podría servir algún día, si acaso volvían a cruzarse en el futuro. Porque si algo había aprendido en sus años por el mundo, es que quienes se marchan siempre dejan un rastro. Incluso, a veces, vuelven a encontrarse. O eso esperaba férreamente.

Escuchó sus últimas palabras en silencio, sin interrumpirlo. Cao hablaba con esa mezcla de energía desbordante y cortesía antigua, como si cada despedida fuera el cierre del telón de una función final. Se alejó con esa teatralidad elegante tan suya, entre telas que danzaban con el viento y nubes de humo blancas que se disipaban lentamente en el aire cálido de la isla.

Krysser lo siguió con la mirada unos segundos más. No dijo nada, solo se quedó allí, en la puerta de la iglesia, dejando que el silencio se asentara a su alrededor.

Finalmente, cuando Cao ya era una figura distante entre los caminos de tierra y las primeras ramas del sendero costero, el Mink habló para sí mismo en voz baja.

-Espero que no tengas que volver por aquí… Pero si lo haces, asegúrate de traer ese arroz. -Con una sonrisa, sellaba la despedida de aquel extraño sujeto, confiando en volver a verlo algún día.

Le dio la espalda entonces al templo, con paso firme, aunque más lento que antes. Las garras de sus pies golpeaban suavemente la piedra, marcando el ritmo de un nuevo ciclo. Había mucho por hacer, y el rastro de Cao no era el que había venido siguiendo hasta aquella isla.

Pero en su interior, lo sabía. Una tormenta había pasado, y esta vez, nadie había salido herido. Y no gracias a los dioses, sino gracias a ellos dos. Aquel era el camino que debía seguir, no tenía ninguna duda. El de proteger de las desgracias a los inocentes. Y, sí algún día el destino volvía a cruzar su camino con el de Cao, sabía que sería capaz de reconocerlo incluso con los ojos cerrados. Ya fuera por el sonido de su risa, o por ese maldito a
roma a melocotón.

Off: Y fin, me quedo con las ganas de resolverlo a hostias, pero hay que hacerse fuertes antes XD