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El Canto de la Sirena - (pasado) Priv. Maki y Hyakinthos - Versión para impresión

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RE: El Canto de la Sirena - (pasado) Priv. Maki y Hyakinthos - Maki D. Zen'in - 02-09-2025

Maki en su tontería le había encargado las compras al menos indicado de todos al mas olvidadizo de todo el planeta, gracias a él, le despedirían del restaurante bar donde cantaba y hacia otros quehaceres. Cuando persiguió al muchacho enamoradizo, volvió a mirar al de cabeza de chicle y decidió que quizás no era tan grave… estaría bien.

El fuego se expandía poderosamente entre casa y casa, necesitaban algo para apagarlo o al menos para que no se extendiera más, quizás tirando alguna parte del edificio podría ser la solución, pero como. —HEY rojito adónde vas? Espera. ¡¡¡Ten cuidado!!!— Se detuvo al costado de una de las mujeres sollozantes mientras la gente comenzaba a acumularse alrededor. Y a reunir baldes de agua.

Era valiente, se lo concedía, por cierto, otros irían por controlar a los transeúntes y los afectados, pocos la prestarían atención. Vio como desapareció por la ventana hacia el fuego, el humo el jodido peligro no tardo nada en que se escucharon gritos y un derrumbe momentáneo, y salieron disparadas dos niñas… Maki era ágil y fuerte y las atrapo sin problemas en el aire… pero el lunático no sabía… justo en ese momento escuchó que apareció el cabellos de goma de mascar, el humo se intensificaba y no aparecía de entre las llamas —Jodido muchacho… CHERRY!! NO DEJES QUE NADIE SE ACERQUE!! ALEJALOS!! Dijo mientras se deshizo de su guitarra y salió disparada hacia la puerta para con toda su fuerza hacer añicos la puerta… el fuego parecía besarla, pero ella parecía inmune al dolor, soportando todo lo que podía, con el cuello de su capa alto usándolo en forma de mascarilla se aventuro entre las llamas y los escombros. Esquivando lugares estrechos y de pronto al subir al segundo piso le encontró con una viga encima.

Mantenía la cabeza baja para no respirar tanto humo, no era su primer ni su ultimo incendio, con todas sus fuerzas levanto la viga medio quemada y la aparto para finalmente tomar entre sus brazos al chico… para caminar hacia las ventanas… cerrado por escombros y fuego.
—¡Maldición!...— Maki entonces comenzó a usar algo que comúnmente no hacia… su transformación… emergió una cola, garras escamas, espinas en la espalda y una lengua viperina. Se agazapo muy fácilmente y miro a su objetivo… uno que en su forma humana jamás podría hacerlo…

Salió disparada haciendo pedazos un muro de madera rebotando contra el contiguo, cayendo sobre una bodega y rondando ambos al suelo magullados, ensangrentados, ahogados y se inconscientes… el poder de Maki retrocedió y volvió rápidamente a su forma humana… se incorporo y el muchacho parecía no despertar…
—Rayos no respira… CHERRY CHERRY!!! ¡¡¡Llama a un doctor!!! ¡¡¡Rápido o este tonto morirá!!!— Grito al compañero de Jensen mientras se sentó sobre su pecho… aunque estaba ahogada y tosía como los mil demonios no podría dejarle morir.

Usos sus manos moviéndolas sobre su torso como le enseñaron en la marina, el punto exacto… presiono con ambas manos empezando la maniobra de resucitación… uno dos tres cuatro cinco seis… se lanzo sobre su boca con un gran suspiro y unió sus labios con los de él. El beso de la vida… nuevamente uno dos tres cuatro cinco seis, presionaba con fuerza y volvió a darle aliento.
—Vive vive maldita sea no te mueras carajo!!— Decía como para si misma… una vez más se abalanzo contra sus labios para darle respiración boca a boca. No quería que muriera apenas lo estaba conociendo… a su caballero rojo.


RE: El Canto de la Sirena - (pasado) Priv. Maki y Hyakinthos - Hyákinthos - 08-09-2025

Sus ojos empezaron a lagrimear cuando sus pies, inquietos por encontrar al tipo de rojo y a la chica de verde, avanzaron hacia el humo negro que salía de las casas de madera. En otro momento habría cubierto su cara con su ropa para evitar que el humo lo afectara más, pero no ahora, no cuando sus manos estaban ocupadas con bolsas de compra que se negaba a soltar, después de todo, ni siquiera eran suyas. Quiso tomar mucho aire, pero siendo tan espeso, solo respiró lento y entrecerró sus ojos y, luego de un rato, por fin los vio.
 
—¡Señorita Maki! —Apenas alcanzó a decir su nombre cuando la vio desaparecer entre las llamas, dejándolo a él con la boca abierta por la impresión. —¿Por qué tienen que ser tan arriesgados? ¿Y qué quieres qué haga de todos modos? No soy marine y no conozco a esta gente ¿Por qué me iban a hacer caso? Jmmm —. Sin poder evitarlo empezó a morder el interior de su boca con fuerza mientras miraba a su alrededor, notando que pocos estaban cerca, claro, nadie era tan estúpido para acercarse a un incendio sin protección…además de ellos. —¿Qué hago? ¿Qué hago?
 
Una mano se posó sobre su hombro. Miró atrás, asustado por la aparición repentina, pero solo era un marine.
 
—No deberías estar aquí, es peligroso.
 
—Lo sé, pero…
 
No pudo terminar de hablar cuando escuchó un estruendo. Tanto el marine como él miraron hacia el lugar de los hechos y ambos terminaron igual de impactados al ver la pared de madera ceder tan fácil ante ¿Qué cosa exactamente? Pasó el dorso de su mano por sus ojos para intentar limpiar su vista y pudo ver, claramente, a Maki junto con su compañero de rojo.
 
—¡Señorita Maki! —El marine intentó detenerlo de nuevo, pero esta vez se soltó de su agarre para correr al lado de la chica y de su supuesto compañero de viaje. Eso sí, el joven marine también lo siguió, al menos él tenía un equipo, máscara antigás y algo en su mano que parecía un botiquín de emergencia, aunque el pelirosa apenas y le había prestado atención a ello.
 
—¿Eh? —Dejó caer, sin querer, las bolsas con las compras a un lado ¿Cómo que no respiraba? ¡Claro! Seguro inhaló mucho humo, eso le pasaba al pelinegro por meterse en un problema que no le importaba. Debería dejarlo morir ahí, pero no podía hacer eso ¿Por qué le sabía tan mal ignorar la situación? —¿Dónde se supone que consiga un doctor? —En ese instante abrió sus ojos como platos ¿En qué mierda estaba pensando? El mismo es médico. Golpeó una de las palmas de su mano con su puño cuando llegó a la realización de eso.
 
—No, no se va a morir, Señorita Maki, soy médico —. Y había un par de cosas que había notado que la peliverde estaba haciendo mal. —Deja de darle respiración boca a boca, en este lugar hay mucho humo, hay que moverlo y…
 
—¡Por favor! ¡Déjenme ayudarlos! ¡Tengo el equipo necesario! —¡Cierto! El marine, el pelirosa reparó en él, no era primera vez que aceptaba ayuda de un miembro de la marina y no era algo que le molestara, así que asintió, pero aún así se hincó para quedar al lado de Jensen.
 
—Bien, llevaré a “Rojo” a un lugar con menos humo y…joven marine…encárgate que la señorita Maki no esté herida, dale un paño con agua para que pueda respirar mejor —. Si el marine hubiera estado sin máscara se hubiera podido leer en su cara la expresión de “¿Por qué un civil me da órdenes?”, pero considerando la situación solo asintió y le extendió su mano a la peliverde para ayudarla a ponerse de pie.
 
—Señorita Maki, en serio, sé que hago —. Esperó que la chica se quitara de encima de Jensen para poder cargar a este y llevarlo a una zona en donde el humo no fuera tan asfixiante como donde estaban en un inicio y, por cierto ¿Las compras? Esas se le olvidaron por completo en el suelo, después de todo, lo primordial no eran unos pocos maricos.
 
Estando en una zona de la playa en donde el aire era más limpio, dejó a Jensen sobre la arena, cerca de una formación rocosa que permitió que el cuerpo del pelinegro pudiera estar inclinado de tal manera que pudiera facilitarse su expansión pulmonar y, una vez hizo eso, procedió a tomar su pulso, algo acelerado, pero nada que no pudiera manejarse. Tomó aire…en vaya problema lo metía este sujeto.
 
Miró hacia atrás un poco, el marine lo siguió y se aseguró que Maki estuviera junto a él —¿Tienes gaza en ese botiquín? ¿Agua dulce? —Giró su cabeza para ver al marine y a la peliverde —Señorita Maki, deberías sentarse, ven… ¿El marine te dio algo para que puedas limpiarte? ¿Las llamas te lastimaron? ¿Puedes hablar bien? —Mientras hablaba, se aseguraba de depositar en el suelo la mochila que llevaba consigo, en donde estaban sus pertenencias y, aunque pensó en sacar una camisa mojada para ayudar a Jensen a limpiarse, en ese momento el marine se sentó también al lado de ellos para pasarle al pelirosa unos trozos de gaza y el agua que le había solicitado.
 
Agradeció en voz baja al ayudante inesperado, uno que seguro no los ayudaría de tan buena gana si supiera a lo que el médico se dedicaba en realidad, pero bueno, eso era lo bueno de ser discreto y no tener un cartel de recompensa.
 
Dividió la tela en dos y la mojó con algo de agua dulce que también le entregó el marine y, antes de empezar a limpiar a Jensen, se giró hacia la chica. —Toma, límpiate la cara, quítate todo el hollín que puedas y luego toma este y respira a través, te ayudará a humedecer el aire, te sentirás mejor —. Luego de eso, se encargó de soltar la capa roja de Jensen y los primeros botones de su camisa, después de todo, la ropa parecía demasiado ajustada como para permitirle respirar bien. —Lo siento por tu ropa, tipo de los mangos, pero me agradecerás más tarde.
 
Con cuidado, se encargó de limpiar los restos de hollín que el pelinegro pudiera tener en su boca y nariz y, cuando se aseguró de que todo estaba en orden, además de haber pegado su oído a su boca para poder escuchar que la respiración era constante, a final de cuentas, el RCP que le dio Maki al inicio había servido para estabilizarlo.
 
—¡Ah! ¿Estarán bien? —El médico apenas miró al marine, pero le asintió de buena gana y este suspiró aliviado o eso parecía. —En ese caso, tomen esto, es un ungüento para las quemaduras y también esto, es para la inflamación, si eres médico sabrás que hacer con ellos, debo seguir ayudando a otros —. El marine se levantó y corrió hacia el lado del fuego, mientras que el médico solo suspiró y agradeció por los implementos dados, era mejor que lo que él tenía que, ahora mismo era: nada.
 
—Ojalá pudiera recordar el rostro de ese marine, pero tenía máscara —Y aunque no la tuviera, se le habría olvidado. —Como sea, señorita Maki… ¿Podemos movernos a un sitio más…privado? No me molestaría cargarlos a ambos hasta su casa, tal vez estemos más seguros allá hasta que “Rojo” se despierte y, por cierto ¿Cómo lo encontró? ¿Solo inconsciente? ¿O hay algo más que deba saber? —Volvió a revisar el pulso y la respiración de su compañero y, con delicadeza, volvió a colocarle el paño húmedo cerca de la nariz, para que respirara mejor. —¡Ah! Y que ahora esté concentrado en él no quiere decir que te salvarás de que te revise, debo asegurarme de que no tengas golpes ni quemaduras muy graves —. Esta vez su mirada no parecía perdida, si no como la de alguien serio, alguien con los pies bien puestos sobre la tierra.



RE: El Canto de la Sirena - (pasado) Priv. Maki y Hyakinthos - Jensen Valentine - 09-09-2025

Calor. Sentía mucho calor. Sin embargo, estaba feliz porque su bella valquiria besada por el fuego estaba con él en esa isla paradisiaca en el trópico del South Blue.
 
Caminaban de la mano, Jensen Valentine la apretaba fuerte y su bella amada ponía su cabeza en el hombro del pelinegro, luego lo abrazaba, lo que hacía que sus costillas dolieran. ¿Por qué dolía? No importaba, solo importaba que estaban juntos. –Te amo con la fuerza de mil soles explotando al unísono – dijo Jensen acariciando la cara de su amada antes de depositar un tierno beso en sus bellos labios de carmín.
 
-Vive. Vive. Maldita sea no te mueras carajo – decía, de pronto no estaba en su isla paradisiaca, sin embargo, los labios de su bella señorita Maki estaban ahí. La ensoñación volvió a por el sumergiéndolo en la inconsciencia y llevándolo a su isla paradisiaca.
 
-Si te quedas conmigo seremos felices por siempre – dijo su bella valquiria, Jensen la abrazo con una sonrisa. –Siempre – aseguro antes de sentir como su cara se humedecía, su boca y nariz se sentían como si estuviera respirando a través de una gasa mojada. –No te vayas, quédate conmigo y casemonos. Formemos una familia – dijo su reina Maki, pero el pelinegro de la capucha roja no podía controlar lo que sucedía, estaba siendo arrastrado fuera de su ensoñación en contra de su voluntad. –Volveré por ti, te lo prometo – dijo mientras era absorbido por la luz.
 
-FUCK – grito sentándose y tosiendo fuertemente. Estaba en unas rocas, al lado de la playa junto a su bella señorita Maki y el doctor Hyakinthos. - ¿Qué sucedió? ¿Dónde está nuestra isla paradisiaca?  ¿Y por qué Hyakinthos está aquí? ¿Acaso vas a casarnos? – dijo sintiéndose mareado y acercándose a la chica, tomando su mano mientras la miraba con una sonrisa de felicidad. –Volví amor de mi vida, te lo había prometido – dijo estirando su trompita y cerrando los ojos mientras se acercaba a Maki para besarla.



RE: El Canto de la Sirena - (pasado) Priv. Maki y Hyakinthos - Maki D. Zen'in - 17-09-2025

Las cosas heroicas por ser heroica no le parecían lógicas, sin embargo, cuando no había más solución que actuar lo hacía. Había ido a ayudar a Jensen, la estela roja, y después de todo había pasado el suficiente tiempo en Samba como par conocer a todos al menos de vista por que su memoria para retener caras y nombres casi era inexistente y gran parte de ella la usaba la música.

A pesar de que las llamas eran intensas como las babas del diablo, Maki no parecía molestarle, después de todo ya había sufrido el dolor máximo cuando se había quemado como los mil demonios cuando su hermana murió. O fue asesinada. Algún día completara esa cruzada, llevando a todos esos malnacidos no a la ley, sino al infierno junto con ella misma, pero por lo pronto debía hacer algo para ayudar a este tonto suicida, afortunadamente tenia la fuerza suficiente como para acabar con cualquier muro que se alzara frente a ella, tuviera o no llamas.

Los gritos y algarabía alertaron a las autoridades y entre ellos a los marines que patrullaban, afortunadamente. El dolor de atravesar la pared de madera fue tremendo, pero Maki era una chica dura. Dura en extremo. Aunque por dentro le dolía como los mil demonios le gustaba que pensaran que era una especie de muro de acero andante. Al fin y al cabo, era una chica y las chicas viven en parte por lo que piensan los demás de ellas. O es una parte importante de ellas.

Tosió pesadamente al caer al suelo, rodo… intento salvar al tonto con un RCP, debía tratar de reanimarlo, de sacar el humo de sus pulmones y de reactivar su corazón. Sabia lo que había que hacer pero… entonces Bubblegum le aparto y le dijo que era un médico… ella se echó un lado unos momentos para tratar de recuperarse, el humo, el fuego, la desesperación, cerraba los ojos poco a poco medio asfixiada… era un sentimiento horrible y corrieron lagrimas por sus mejillas… debió ser horrible morir de esa forma… -Mai…- Susurro suavemente para sí.

Respiraba agitado, mas que nunca, se sentía… perdida, ida… pero el rojito debía ser la prioridad. Podría morirse, no lo conocía de nada, pero su heroicidad era algo que ella por definición, no podía dejar morir, aunque ella misma era medio cruel, medio meh cuando alguien necesitaba ayuda.

El Marine se acerco a ella después que se echo a un lado, un médico… si creyó recordar que menciono algo o ¿Fue su imaginación?, le acerco un pañuelo con agua, un poco de agua fresca y le ayudo poco a poco a sentarse en el suelo. No podía respirar bien pero el mareo, el dolor de la asfixia poco a poco comenzó a disminuir y a recuperar el aliento… trago saliva mientras el fuego comenzaba a ser controlado por los demás pobladores y los niños salvados afortunadamente solo salieron con un par de rasmilladuras y moretones, pero nada grave. Todos caminaron un poco alejados del suceso y solo para comenzar a ver los atisbos apartados del humo blanco debido al incendio ya medianamente controlado

El marine era muy servicial, atento y… —YA…ya estoy bien… aléjate… aparta tus manos de mí, ayuda al chicloso y al… tonto de capa roja… yo… yo…  ya.. estoy bien… estoy mas acostumbrada al fuego como puedes notar.— Lo aparto con la mano un tanto brusco… se alejo un poco gateando con algo de dificultad y se recostó en una roca echando la cabeza un tanto hacia atrás.
El marine se retiró rápidamente mientras el doctor caramelo atendía al impulsivo señor cabeza de pollo, Maki con los ojos cerrados pensaba nuevamente en el infierno y en las implicancias de haber estado involucrada en tantas muertes en el pasado, muertes de gente inocente.

—Si, si, puedo caminar sola… descuida, no es como si hubiera estado en un accidente ferroviario o me hubiera caído de un árbol para ser perseguida por unos hipopótamos salvajes.— Fantaseo un poco mientras se levantaba. —No cariño, no te preocupes… ocúpate del muchacho… parece que no puede cuidarse solo… son… amantes o amigos o que?— Se atrevió a preguntar de pronto con una voz melosa, dulce y apacible, el doctor era amable y proyectaba una especie de dulzura difícil de ignorar.

Se acerco entonces al supuesto doctor y cuando estuvo a punto e ayudarle a levantarlo este despertó como si fuera un luchador de lucha libre al cual no pudiera ser derrotado. De improviso. Maki se espantó un poco por su incesante parloteo al tiempo que lanzaba sus garras contra ella. y su trompa y su boca… y sus labios… y su… que demonios le pasaba, ella como una dama puso su zarpa sobre la cara del herido y con fuerza… toda la que tenia comenzó a apretarla para reventársela… pero a medio camino decidió que mejor lo dejaba vivo, después de todo había sido muy heroico… y sin duda le habría besado como premio, era lindo, pero esa desesperación por querer ser amado le ponía los pelos de punta. —Espera galán, guarda esas energías para después que estas al borde de la muerte que no vez… tarado.— Le intento apartar de encima de si, pero ella tampoco tenía tantas fuerzas.


RE: El Canto de la Sirena - (pasado) Priv. Maki y Hyakinthos - Hyákinthos - 20-09-2025

—¿Hipopótamos salvajes? —Ladeó su cabeza ¿Por qué hipopótamos? ¿Por qué tan específico? —Debe ser aterrador —. Mientras hablaba se encargaba de sostener el paño húmedo cerca de la nariz del muchacho de rojo, aunque tenía su cabeza volteada para mirar de reojo a la chica de cabello verde, examinándola con la vista, comprobando que en verdad estuviera en condiciones. —Bueno, te creo, pero insistiré en examinarte y darte algo para las posibles quemaduras cuando estemos en ¿tu casa? —Ya no estaba seguro si irían a donde sea que fuera la residencia de la chica o a la habitación de algún hostal, sea como sea, ambas cosas le parecían mejor que la arena y el aire caliente que arrastraba el viento hacia ellos.
 
—¿Amantes? —Miró al pelinegro, le resultaba bastante atractivo, eso no podía negarlo, pero estaba seguro de que entre ellos no había pasado nada…aún. Movió su cabeza de lado a lado, dando una negativa a la pregunta. —No, no lo somos…viajamos juntos de una isla a otra… ¿Cuál era el nombre de esa isla? Ah…Bat…Bateri…¡Ah! No lo sé, pero…solo eso y nada más, no sé si somos amigos, creo que si lo fuéramos podría recordarlo…tal vez.
 
Terminó por apartar el paño húmedo de la nariz y boca del pelinegro, estaba dispuesto a levantarlo para poder llevarlo a donde fuera que Maki les indicara, pero…
 
—Pero… ¿Qué? —El otro hombre se levantó con tanta energía que el pelirosa se movió hacia atrás por inercia, sus manos se apoyaron en la arena y soltó el paño que usaba para tratar al otro hombre. —¡OYE! No deberías hacer eso, estabas inconsciente y ¿Ah? ¡Yo no voy a casar a nadie! Soy médico, no sacerdote ni capitán. ¡Hey! ¿Me estas escuchando? ¡Rojo!
 
Se levantó con premura, ni siquiera se molestó en limpiarse la arena de sus manos o sus pantalones… ¿Por qué? Molestia, simple y llana molestia. ¿Por qué le tocaba lidiar con este tipo de heridos? ¿Por qué no podían comportarse y ya? Y no solo eso, parecía delirar, tal vez producto de su anterior desmayo, pero eso no era excusa para que intentara besar a la peliverde, mucho menos cuando ella parecía querer alejarlo, no importa cual haya sido la visión que haya tenido en medio de su inconsciencia.
—¡Suficiente! —Dejó de lado la delicadeza con la que lo trató cuando estaba desmayado y, simplemente, dio un paso al frente y tomó al otro por la capucha de su chaqueta roja y lo apartó de la chica antes de que pudiera si quiera respirar su mismo aire. —Ella tiene razón, estuviste al borde de la muerte —. No lo estuvo en verdad, pero no estaba de más exagerar. —Debes descansar, tomar aire, dejar que te revise para comprobar que no estas herido y ahora… —Detuvo sus palabras y se acercó más al pelinegro y, sin mediar palabras, buscó echárselo al hombro como si fuera un saco de papas.
 
—No digas nada, no te quejes, no refunfuñes, solo déjanos tratarte como es debido, supongo que es lo mínimo que mereces por salvar a esos desconocidos… De todos modos: ¿Por qué lo hiciste? No era tu asunto y los marines llegaron a tiempo para encargarse —. Se habría encogido de hombros si pudiera, pero era difícil con alguien encima.
 
—Ah…Señorita Maki ¿Podrías guiarnos al pueblo? A un lugar donde podamos usar una habitación y…—De repente sus ojos se abrieron como platos y sus manos se aferraron con más fuerza al cuerpo de Jensen, había recordado algo importante: las compras de Maki. —¡Ah! ¡Lo siento mucho! Cuando pasó lo del incendio olvidé las compras cerca de una de la casa en donde los encontré…supongo que…podríamos pedir más o…no lo sé—. Suspiró con cansancio…ese sí que estaba resultando ser un día bastante raro.



RE: El Canto de la Sirena - (pasado) Priv. Maki y Hyakinthos - Jensen Valentine - 25-09-2025

Jensen Percutor Psicoemocionalmente Perturbado Valentine esperaba un beso de su amada, un abrazo al menos, algo que le indicara su amor, sin embargo, la bella valquiria besada por el fuego le negó cualquier señal de afecto rechazando su avance romántico.
 
-Pero ¿qué te sucede amor de mi vida? Hace nada estabas profesándome amor eterno – dijo confundiendo el sueño lucido que había tenido con la bella mujer mientras estaba inconsciente con la realidad actual. El pistolero de la capucha roja hizo un mohín mientras trataba de entender por qué su amada ya no lo quería, cuando Cherry hablo, entonces todo tuvo sentido.
 
-Ya entiendo, eres vergonzosa y te da cosita mostrar tu afecto estando Cherry aquí con nosotros, pues eso se puede solucionar fácilmente – dijo mirando a su camarada – Cherry, déjanos solos para poder vivir nuestro romance – dijo con decisión. En su mente lo que sucedería es que Cherry se iría y su bella damisela se le tiraría al cuello llenándolo de besos por su valiente hazaña antes de comprometerse con él para ser amantes por toda la vida. Sin embargo, lo que sucedió no fue nada de lo que había pensado por que como si fuera un saco de patatas Cherry se lo echo al hombro antes de echar a andar.
 
-Oye bájame… te estoy hablando… ayuda me secuestran – dijo revolviéndose en el hombro del bello doctor de rosados cabellos – Como no me bajes tu y yo vamos a tener un problema… te estas metiendo entre nuestro amor, bella dama sálvame – dijo pidiendo la ayuda de su amada mujer quemada, sin embargo, la ayuda nunca llego y por más que gritara, pataleara o amenazara a Cherry no lograba ser liberado del agarre.
 
Asi transcurrió un rato hasta que llegaron a un lugar conocido, la casa que se estaba quemando ya había sido apagada y Cherry al fin lo soltó para poder recuperar sus compras cuando un marine se paró frente a ellos.
 
-Me alegra ver que su compañero está a salvo, como ustedes pueden ver yo ya tengo todo controlado aquí – dijo con una sonrisa ante la cual Jensen Percutor Psicoemocionalmente Perturbado Valentine soltó un bufido. –No fuiste tú quien salvo a los niños del incendio, fuimos mi bella valquiria besada por el fuego y yo asi que no te des aires de héroe – dijo enojado sin esconder la animadversión que sentía por todos los marines.
 
- ¿Disculpa? ¿Te hice algo para que estés asi de enojado? – pregunto a lo que Jensen saco a Cerbero, su pistola de triple cañón, y la apunto a su cabeza. –Tienes tres segundos para desaparecer de mi vista y ya llevas dos – dijo con seriedad, listo para disparar si era necesario cuando fue embestido por dos marines más quienes le quitaron a Cerbero de las manos mientras le ponían esposas, estaba atrapado.



RE: El Canto de la Sirena - (pasado) Priv. Maki y Hyakinthos - Maki D. Zen'in - 04-10-2025

—Lo de los hipos es solo un decir… cielos… cof cof… eres uno de esos muchachos que no entienden las cosas en sentido figurativo no?... seguro eres una clase de doctor y no un carnicero?— Cuando el medico alejo a su amigo, tosió tan fuerte que parecía que se le desgarrarían los pulmones, camino un poco hacia la playa y en un momento se arqueo y puso sus manos en las rodillas para intentar respirar mejor medio agachada y adolorida… ahora le dolían un poco las quemaduras nuevas, pero resistía bien el calor en general más por convicción que por genética.

—Bueno al menos nadie ha muer… que? PERO QUE? Que acabas de decir?... no me digas que las compras…— Maki cayo de rodillas al suelo… era lo único que, hacia bien, las compras, no cocinaba bien, no era buena compañía para hacer beber a la gente, comprar y cantar era lo mejor que hacia y ahora este… señor. había arruinado todo. Despedida…—Estoy… muerta…— Seguro la Madam le echaría sin un solo berri… tendría que marcharse de la isla pues era uno de los pocos lugares donde la aceptaron con su apariencia.

Tenia que admitir que el dio era divertido, ciertamente el muchacho rosa era un caso perdido de memoria, quizás se cayo de chiquito o algo así, y el otro parecía sufrir un severo caso de esquizofrenia, delirios e impulsividad. Sentía que en cualquier momento le daría un tiro a cualquiera que se atreviese a mirar en su dirección. Un tipo de gatillo fácil y tenia en su poder un armatoste… importante de triple cañón.

—Je… al menos tenemos salud… física… te parece amor mío que vayamos lento?... como a paso de tortuga?... las compras… mmm… bueno… ya… qué más da! Solo me queda morir de hambre en esta isla— Se resigno pues sabía que en esta isla todo lo abandonado era robado… quizás… solo quizás. Sopeso la idea de acompañar a este dúo peculiar… ¿Serán piratas de verdad?

Volvieron una vez más aun así a buscar las cosas todo medio resulto estaba ahí el Marine que justamente tenia todo solucionado, cuando el Perturbado mental le menciono ella retrocedió un poco negando con las manos en voz baja con una rara expresión de rechazo. Primero porque no había salvado a nadie por voluntad propia, de hecho, no habría entrado por Jensen si no hubiera rescatado a los niños. No podría dejar que muriese, menos quemado.

Maki vio como todo se fue al carajo… dos marines le apresaron en lo que ella describía siempre como un impulso de idiotez y primero se burlo del idiota siendo tacleado de manera abusiva y con una brutalidad digna de cualquier película de acción, pero cuando el marine la miro a ella… se llevo las manos a la cabeza… eran un grupo… —Espera… espera… yo no estoy con… bah... qué más da.— La patada circular en el mentón del marine le hizo dar una vuelta de campana completamente.

Un sonoro golpe con la guitarra se estrello en la cabeza del segundo Marine a su lado que no consideraba a la dama como un verdadero peligro… que iluso… Maki tomo la empuñadura de su arma… u lentamente el brillo resplandeciente de mil piezas demoniacas emergieron de su interior como un rio de acero furioso la katana de la chica se ensamblo con pequeños ruidos metálicos y finalmente con el rostro serio vio como el tercer Marine saco de entre sus ropas un arma y disparo contra ella… el movimiento fue tan veloz que Maki apenas parecía haberse movido… esquivando el disparo.

Ella había sido Marine y la normal dicta que primero se reduce al objetivo, piernas brazos y en ultima instancia cabeza o torso, por eso pudo predecir la dirección del disparo. El corte limpio y rápido… el arma salió disparada en dos piezas. —Chicloso… llevémonos a Tiro loco Mcgrow de aquí.— vamos al sur… el puñetazo de Maki que le propino combinado con un salto casi le partio la cabeza. Habia ganado fácil por el factor sorpresa pero si se preparaban mejor, dudaba que le ganara a uno solo de ellos.

Maki corrió junto a su nueva “Banda” hacia los arboles mientras los marines recuperaban el conocimiento… a medio camino, se desvió al Oeste… —Vamos por acá, nos buscaran al sur.— Se dirigirán a una especie de sala de ensayos que Maki mantenía secreta, una especie de cueva donde guardaba cosas de su música. Oculta en un arrecife en la playa. En estos momentos sin trabajo, perseguida por los marines… que le quedaba… maldición.


RE: El Canto de la Sirena - (pasado) Priv. Maki y Hyakinthos - Hyákinthos - 05-10-2025

—Estas muy animado para alguien que casi se convierte en barbacoa hace menos de media hora —. Lo sostuvo con más fuerza sobre su hombro, como si aquello fuera suficiente para que el pelinegro dejara de patalear. —Tsk…Quédate quieto o de verdad tendremos un problema tu y yo…además ¿Qué amor? La acabas de conocer y no creo que ella esté interesada en ti —. Para cuando dijo esas palabras había caminado lo suficiente para encontrarse de nuevo cerca de las casas en las que el fuego había empezado, después de todo, ya del incendio solo quedaba el molesto olor a quemado que incluso el médico con mal olfato podía distinguir si inhalaba con fuerza y, por supuesto, el humo saliendo de algunas estructuras. Desaceleró el paso y se giró para asegurarse de que la chica de cabellos verdes venía tras de ellos, algo que le fue confirmado gracias a la voz alarmada de ella.
 
La miró caer de rodillas al suelo y por un momento se sintió mal por ella, incluso pensó en que lo mejor sería solo…devolverle el dinero para comprar lo que necesitara, pero no podía prometer algo que no estaba seguro de tener, después de todo, aún debía verificar si el agua de mar no había entrado a la bolsa plástica donde cargaba sus berries, pero…bueno… ¿Qué más daba? Como ella misma dijo, al menos tenían salud.
 
—Lo siento por eso —. En ese momento soltó al esquizofrénico pelinegro y se volteó por completo para quedar de frente a la muchacha de piel quemada. —No tengo problemas en ir lento o en descansar aquí si así lo prefieres…tampoco tengo problemas en cargarte si es lo que necesitas —. Si podía con el pistolero loco, seguro podía con la chica de verde, aunque mientras ella decidía que prefería, él tenía que hacerle una pregunta importante…bueno: “importante”.
 
—Por cierto, señorita Maki, tengo mal olfato, pero mi vista está en muy buenas condiciones a pesar de que de vez en cuando uso gafas, así que mis ojos no me engañan, de hecho, me dicen que no tienes interés alguno en “Rojo” ¿Cierto? —Señaló al sujeto que se supone es su compañero y cuyo nombre volvía a escaparse de su mente. —Tal vez sea momento de que se lo digas de frente antes de que siga fantaseando con…
 
La voz del marine de antes hizo que su hilo de pensamiento se perdiera por completo. Le agradaba aquel sujeto, además de servicial era atento, tenía buena voz y era bastante atractivo ahora que lo veía sin la máscara de oxígeno. ¿Qué más podía pedir? Tal vez luego de esto se atrevería a invitarlo a beber para conocerse mejor o…no, nada de eso importaba ahora, de hecho, tal vez nunca sucedería.
 
—¿QUÉ CARAJOS HACES, ROJO? —¿Con qué clase de demente ha estado viajando? Claro, si su memoria fuera mejor podría recordar como al mismo pelinegro no le tembló la mano a la hora de matar a un marine en Baterilla, pero el suceso se había borrado de su mente nada más con el pasar de un par de días, así que, ver esto era como presenciar esa impulsividad por primera vez. —¡Él fue quien nos ayudó! ¡Estabas inconsciente y quizá por eso no lo recuerdes, pero él no te ha hecho nada…nada!
 
¿Qué importaba lo que dijera? El pelirosa sintió que la sangre abandonaba su rostro y que su temperatura descendía peligrosamente cuando vio como el pelinegro sacaba un arma para apuntar directamente al marine. ¿Era un desquiciado? ¿Cómo podía hacer algo así en público? Tenía que detenerlo, no…tenía que alejarse, pero la presencia repentina de otros dos marines que sujetaron a Jensen contra el suelo hizo que se paralizara por más tiempo del que imaginó antes de poder recuperar la consciencia e intentar negociar con los sujetos.
 
—No…es…esperen…él…se pone así cuando no toma sus medicamentos, es mi culpa, debí dárselos, pero…pero…naufragamos, quedamos en esta isla por casualidad y no sé si las medicinas aún sirven o si están mojadas con agua de mar y… —Uno de los marines lo miró con curiosidad y; sin embargo, cualquier atisbo de creerle le esfumó cuando la peliverde pateó en la cara al marine que antes los había ayudado…De nuevo, su sangre se heló… ¿Cómo iban a salir de eso? Él no quería un cartel de “se busca” por un error tan estúpido. —Maki…eso no…
 
Dio un paso hacia atrás y otro más cuando vio como la guitarra que cargaba la chica servía para noquear a otro de los marines que tenían al pelinegro sujeto contra el suelo. Ese gesto lo hizo paralizarse de miedo, nunca pensó en una guitarra como un arma que pudiera usarse para noquear a alguien. Inconscientemente llevó una de sus manos a su cabeza, como si el golpe hubiera sido para él. ¿En qué momento empezó a temblar? Cerró los ojos, queriendo alejarse de ese objeto que de un momento a otro le pareció peligroso y, al final, ni siquiera se dio cuenta todo lo que hizo la peliverde para deshacerse de los marines.
 
La voz de la chica fue la que lo hizo abrir los ojos y darse cuenta de que ahora los tres marines estaban desmayados en el suelo. El médico sacudió su cabeza, volviendo a la realidad y, antes de volver a tirarse a Jensen al otro para llevárselo de ahí así fuera en contra de su voluntad, se agachó para comprobar que los marines seguían vivos. Sentir el pulso de los tres hizo que respirara aliviado.
 
—¿Cómo es que se les ocurrió hacer eso? ¡Ah! Nos van a buscar como si fuéramos criminales y...¡Yo no soy un criminal! —. No en esa isla al menos, tampoco es que tuviera que ventilar frente a dos “extraños” cual era su manera de conseguir dinero.
 
Corrió, siguiendo a Maki, al inicio casi que arrastró a Jensen, pero al final se rindió y dejó que el otro hombre corriera por su cuenta, hasta que, luego de un rato, se adentraron a un terreno más boscoso que hizo que el médico arrugara la cara al tener que caminar por un terreno inestable, caluroso y lleno de plantas que rasguñaban su piel cada vez que intentaba apartarlas para hacerse un paso. Solo pudo respirar aliviado cuando llegaron a una especie de cueva que parecía bastante bien arreglada para que fuera casualidad. ¿Sería la “casa” de la peliverde?
 
El médico tomó aire y se dejó caer al suelo, sentándose sobre el terreno rocoso del lugar. Al menos llevaba consigo su mochila, algo de lo que no pensaba separarse nunca, a fin de cuentas, todas sus pertenencias estaban ahí. Se mordió el labio inferior, nervioso y su pierna se movía con insistencia contra el suelo. La “carrera” había hecho que se agitara y que sus nervios estuvieran a tope, el prefería estar en buenos términos con la marina y parecía que eso no se iba a poder en esa isla.
 
—Debemos conseguir un barco a irnos de aquí… —Murmuró cuando dejó de morderse. Alzó su cabeza para mirar a la mujer y al otro hombre. —Creo tener dinero para conseguir uno o al menos para pagarle a algún marinero, después de lo que hicieron no podemos quedarnos…no quiero terminar en una base de la marina solo por asociación —. Se quitó la mochila de la espalda y rebuscó en ella un pequeño frasco con esencia de menta, lo abrió y vertió un poco del perfume en la parte interior de su muñeca y llevó esta a su nariz. Necesitaba esa fragancia con urgencia, lo ayudaría a calmarse, a pensar mejor.
 
Cuando hubo inhalado suficiente de la fragancia a menta -que seguramente se sentía en toda la cueva-, fue que se le ocurrió revisar su bolsa con dinero. El color volvió a su rostro al ver que el plástico había mantenido a salvo los billetes, eso era una preocupación menos y con eso comprobaba que, efectivamente, podía pagarle a alguien para que los tres salieran de esa endemoniada isla.

—Miren…si tengo dinero…podríamos…pasar la noche aquí y pensar mañana en como movernos hacia otro lugar ¿Qué les parece? ¿Alguno de ustedes podría conseguir un mapa de estos mares en el pueblo? Así veríamos que isla nos conviene y solo…no golpeen a marines en el proceso…—Se cruzó de brazos y se recostó a la pared. —Yo quería beber con ese marine al que amenazaste con el arma, Rojo…me arruinaste una posible conquista…tsk…



RE: El Canto de la Sirena - (pasado) Priv. Maki y Hyakinthos - Jensen Valentine - 05-10-2025

Jensen forcejeaba sintiendo las duras esposas apretadas contra sus muñecas. Tenía las manos en su espalda y eso le impedía poder defenderse de lo que claramente era un abuso de autoridad por parte de los marines. – ¡Cerdos come donas no van a salirse con la suya! – grito mientras se revolvía en el piso, tratando sin éxito de poder al menos patear a alguno de los marines cuando vio a su amada valquiria besada por el fuego dándoles una paliza a los tres marines sin ningún tipo de sobre esfuerzo.
 
-Mi bella dama, eso fue asombroso, se ve que me amas y harías todo por protegerme – dijo mirando a su amigo de cabellos rosa que estaba en el piso como si estuviera teniendo una crisis de pánico o algo por el estilo. –Oye Cherry deberías casarnos, se ve que estamos hechos el uno para el otro – dijo antes de arrastrarse y tomar a Cerbero con una de sus manos que estaban aún esposadas.
 
Lo siguiente que sucedió es que estaban corriendo, la bella mujer dueña de su corazón lideraba la marcha y su amigo Cherry lo arrastraba mientras huían del lugar, Jensen corría con sus manos esposadas mientras apretaba con fuerza el mango de Cerbero.
 
Luego de un rato llegaron a una cueva que parecía ser un lugar secreto, un escondite personal, Jensen miro a su alrededor antes de voltearse ante Cherry. –Los marines no son amigos, te salve de una vida con un bastardo corrupto, además seguramente te hubiera contagiado de gonorrea resistente a la penicilina – dijo mirando a su amada ninfa quemada – deberíamos irnos de esta isla, los tres podemos formar una tripulación pirata y viajar por el mundo buscando a gente igual de inadaptada como nosotros para que seamos una familia – dijo con una sonrisa mientras miraba especialmente a la espada de la mujer – por cierto ¿podría alguien romper estas esposas? Siento muy apretadas mis muñecas



RE: El Canto de la Sirena - (pasado) Priv. Maki y Hyakinthos - Maki D. Zen'in - 13-10-2025

Efectivamente estaba perdida, si no traía las compras seria un día o dos de perdidas en el negocio eso significaba un mes de paga menos. Bueno. Fue bueno mientras duro… solo debía afinar un par de detalles. La forma en que aniquilaría a este par de pelmazos. Aunque fuera producto de la mala fortuna, alguien tendría que pagar. Rasgaba la tierra con furia y por cierto ahora estaba medio furiosa, pero más adelante se daría cuenta que fue la mejor de las suertes abandonar por ahora esa pocilga.

—Descuida corazón… ya el destino me ha pegado lo suficiente como para aprender a aceptar lo bueno como lo malo… solo… solo déjame un segundo…— Se calmo un poco, pues, al fin y al cabo, todo había sido producto de un conjunto de cosas. Todas ellas fortuitas. —Olfato y mente cariño…— hablo a la par del cabeza de chicle… … … —QUE?... porque tendría interés en alguien que apenas conoz…— Se detuvo para mirar mejor al compañero del muchacho… Era alto, fuerte y valiente, para nada mal parecido… estuvo a punto de continuar con sus palabras, quizás con una respuesta diferente, pero fue detenida por el incidente…

Mientras corrían Maki se reía para adentros, se estaba volviendo demente, quizás no tanto como el pistolero desequilibrado, pero si en cierto modo. Como era posible que en menos de una hora perdiera su empleo y su lugar para vivir pues seguro que con esto tendría que emigrar de la isla.

Mientras corría recordó la acción… dos noqueados y uno desarmado con su arma… ningún muerto. Quizás una alta suma como multa, pero no la colgarían ni la meterían a prisión… dios… era malísima para conseguirse una novia en prisión que la proteja además que no era tan agraciada como para coquetear con los guardias. Aunque si últimamente se había topado con muchos desviados que si les llamaba la atención estas horrendas cicatrices. El loco de Rojo parecía ser uno de ellos.

Habían llegado a una cueva oculta entre la espesura… la peculiaridad de esta era que el interior de ella era perfecto para cantar o practicar la música. No sabía por qué pero la acústica era genial y le daría una pena tremenda dejar todo atrás.

El aroma a menta le hizo recordar su infancia… a su hermana le encantaba ese aroma y solía llevarlo como perfume y lo usaba para la piel. A ella le gustaba mas el aroma a almendras. Era suave y delicioso no atosigante como otros, sonrió y miro al “Medico” agradeciendo el breve recuerdo inesperado.

Así que tenia dinero… eso le hizo levantarse… —Conozco a un tipo que podría sacarnos de la isla, pero a donde iremos?... … … Karate?... que les parece Karate, tengo un par de amistades ahí… — Propuso Maki ya resignada de su suerte. —Bueno… bueno… tienes razón en eso de que son unos imbéciles… gordos grasosos… pero bueno… date vuelta… si te vuelo un dedo… no es mi culpa, es más me agradecerás porque no podrás disparar más.— Le tomo por el hombro mientras le volteo. —Además…— Se acerco para empujarlo contra el muro y hablarle suavemente al oído…—Estarán en deuda conmigo… recuerda que por ustedes tendré que irme…— Antes de alejarse le agarra una nalga con fuerza y lo empuja con el pie alzando la espada se concentra… si bien hay varios centímetros de margen… el acero de las esposas podria causarle daño al pistolero…

ZAS… El tajo de la espada creo un surco de arriba abajo potente y el sonido del acero retumbo en la cueva…