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RE: Fiesta del té [pasado con la mano vacía] - Han - 17-09-2025 Claramente no fui el primero en llegar, pero tampoco fui el último, tres mas aparecieron tras de mi, cada uno con un aspecto mas raro que el anterior. Un hombre burro, una mujer tan musculosa que si quisiera podría partirne como una ramita y, por último pero no menos importante, un gato… ¿parlante? Desde luego Cao tenia amistades nuy peculiares. Si,peculiar era la palabra mas diplomática. Estaba dispuesto a amenizar la velada con mi música, pero nuestro anfitrión me indico que no era un empleado como pensaba, sino que era un invitado mas de la fiesta, con derecho a comer y disfrutar de la fiesta como los demas. Aquello me pilló de sorpresa, pero tampoco iba a cuestionar su decisión, me limité a coger un pastelito y una taza de té oolong, dulce en su naturaleza; y escuché lo que Cao, de manera elocuente, tenía que decirnos. Quería que todos los presentes nos uniésemos junto a él en pos de la libertad. Queriamos que viajaramos, yendo en contra del gobierno que mi padre defendió hace muchos años atrás, el mismo gobierno que tambien nos dejó en la calle sin mirar atrás. No les debía nada a estas personas, pero menos les debia a los de arriba. Antes de poder responder, un tipo con un extraño sombrero se presentó como Li Yuan y puso nuevos dilemas ¿Acaso todos estábamos en la misma sintonía. Seguía meditabundo mientras otra mujer habló, sin embargo no entendí nada de lo que dijo, parecia hablar en un extraño idioma. Miré a los integrantes de la fiesta, no queria pisar a nadie hablando y, en ese momento, los demas escucharían mi voz. -Yo me llamo Han y, la verdad, jamás me he planteado algo asi.-Me encogí de hombros un instante.-Yo siempre me senti libre, aunque…- Me llevé una mano al mentón.- Si que es cierto que me gustaría viajar y conocer el mundo que el gobierno nos quiere ocultar. Algo me da en la nariz que estr globo tiene mas de lo que nos quieren mostrar.- Di un sorbi a mi té y esperé que no ofendieran mis palabras mientras los demas se oresentaban y hablaban de sus ambiciones. RE: Fiesta del té [pasado con la mano vacía] - Zhang Guolao - 18-09-2025 El sol se filtraba entre los árboles, y aquel vapor, con un crepitar suave, invitaban a la calma. Zhang Guolao alzó la taza de té, aspirando el vapor solemnidad. La bebida, sin duda, era espectacular. - Hmmm - musitó, y un resoplido de satisfacción le escapó de su trompa, mientras cerrando su único ojo bueno, inentaba revelar los secretos de sus ingredientes.
En medio de esa meditación, una fragancia dulce y femenina le interrumpió. La mujer se acercó con una gracia que Zhang no podía descifrar. La inesperada rección lo trajo de vuelta a la realidad, a la fiesta que lo rodeaba. Una sonrisa, de oreja a oreja, se dibujó en su rostro. Zhang se inclinó, sin soltar la taza. - No te comprendo - dijo con la amabilidad que le caracterizaba, moviendo sus brazos torpemente.
Señaló su oreja, intentando comunicarse con la mujer. Ella, sin entender su gesto, se alejó hacia la mesa en busca de un platillo. Zhang se encogió de hombros, resignado, y la observó con la curiosidad. El ambiente cambió una vez más con la presencia de la mujer lobo. Un vago recuerdo de Sorbet le invadió la mente. - Señorita - dijo con formalidad, alzando una de sus manos. Después, regresó a su té, dando un pequeño sorbo mientras agudizaba sus sentidos para escuchar las conversaciones.
De pronto, una risa extraña, casi un chillido, lo hizo girar la cabeza de inmediato. ¡XieXie!. El pequeño gato negro lanzaba insultos al aire. - ¡Ahhhh! ¡Un gato que habla! - musitó el burro, sorprendido por aquel animal parlanchín. El felino le respondió con una severidad que no correspondía a su tamaño: - Gato sin vergüenza, con esa boca dices miau.-
Zhang agudizó sus orejas mientras Cao terminaba su discurso. - Hmmm-, resonó desde sus fosas nasales, y su pierna golpeó el suelo por instinto, como siempre. La propuesta de Cao, una alianza por la libertad, le recordó las enseñanzas de su maestro: "No hay avance verdadero sin retroceso consciente". No se trataba solo de avanzar, sino de entender el camino que se recorre. Zhang se alegró.
Observó al Gyojin de la cáscara de huevo. A pesar de sus nervios, hablaba con la verdad, haciendo preguntas fundamentales: "¿Qué os mueve? ¿Qué buscáis? ¿Quiénes sois?". Zhang asintió levemente, porque aquellas preguntas eran la raíz de cualquier vínculo genuino.
Zhang era un ermitaño que se movía por los azares de la vida, y su corazón honesto le obligaba a hablar con la verdad. Aunque la libertad era un camino individual, la compañía, sin duda, era lo que generaba las historias que recorrerían los mares.
Zhang Guolao levantó la cabeza y, con su voz tranquila y pausada, habló con la experiencia de los años. - Hmmm… Las palabras del joven son sabias -dijo con calma. - El camino de la libertad es largo, y cada uno lo transita con su propia carga de silencios y verdades.-
Su mirada se dirigió a Cao, con un asentimiento respetuoso. - La unión que propones, joven Cao, es como un río que busca su cauce. Pero para que fluya con fuerza, el agua debe recordar su origen. Yo, Zhang Zhang Guolao, busco siempre el equilibrio, no solo del cuerpo, sino del alma. Si esta alianza es un espacio donde los errores pueden cometerse, donde cada voz, aunque tímida, sea escuchada, entonces mi corazón de ermitaño podría encontrar un nuevo rumbo.-
Mientras Zhang hablaba, Silencio, el mono, dio un salto sobre su hombro y, después de una rápida merienda, se acurrucó en su manto helado. Zhang lo acarició suavemente. - Para mi pequeño amigo - dijo con ternura, - la libertad es poder jugar sin miedo, del mal de los hombres.- Luego, guardó silencio, esperando la respuesta de los demás.
RE: Fiesta del té [pasado con la mano vacía] - Dongryong Lu Yan - 24-09-2025 Fiesta del Té
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Espere desde un principio aquella presentación. La bienvenida de nuestro anfitrión, después de todo era fundamental y hace solo un momento qué cada invitado finalmente había decidido presentarse, no del todo seguro, me mantuve callado, simplemente arrojando conjeturas a base de estas amenas aspiraciones que nos habría reunido y me permitían en silencio formar ideas alrededor de cada uno, siguiendo este principio resistí de cierta manera cualquier atisbo de opinión, escuchando con calma de la presentación del joven Li, del musico Han y del mal recibimiento de un burro que parecía más ocupado desgastándose para apuntar mi comportamiento, sencillo y libre, qué en su presentación.
-Me gustan las personas como me gusta mi té. Uhm, en una bolsa, uhm, bajo el agua, uhmmmmm, mama, hu, e, vo. DIGO, Meeow.- acotaría apresuradamente entre la divagación altruista del burro. Aprovechando su filosófica manera de hablar entre pausas mientras me tomaba el gusto de subir con esmero mi pata delantera para apoyar mi mentón, aunque de por sí era cargado por la dama, brindando una sensación de comodidad y de burla que demostraba seguridad, tal vez deseoso de pronunciar alguna que otra palabra, pero limitando mi reacción insulsa de la forma más educada. Burlándome de cierta manera sobre su inseguridad. Aunque no me desagradaba lo que iba escuchando, Mi comentario aunque sencillo busco ser punzante, Cuidadoso de no referir amenaza u odio verdadero. A manera qué, con algo de tiempo, me acicalaría la cabeza y escucharía el resto de la presentación en donde Zhang finalmente tras un debate interno qué parecía compartirnos se había presentado, casi afirmando su participación o quizás arrojándose a lo desconocido, siendo qué podía entender con certeza la manera en qué estaba tomándose de su tiempo para considerar tremenda decisión, de manera que aunque todavía conservaba cierto disgusto en su manera de reprender mi carácter desinteresado de actuar, por recordarme a mi propio padre, también agradecía su sermón al grupo. -¡Oh, cielos! ¿esperan qué también me presente?: lo lamento, todavía no.- razone, negando de la solicitud que podía suponer en contexto a la situación mientras mi mirada recaía sobre la ultima, aquella mujer pelirroja quien tampoco se había presentado pero que parecía compartir lenguaje nada menos qué con la mujer que ni siquiera tenia las habilidades para poder darse presentación, todavía esperando una afirmación a mi pregunta de su parte, entonces mi mirada era insistente sobre ella y sobre lo que no estaba seguro que pudiera ser mientras decidía no pensarlo de más. -Mi apodo es Dongbin, soy un gato negro y seré el navegante del grupo.- explique, dedicando un mínimo de detalles qué parecían decir lo que iba a ser, pero no hablar sobre quien era o buscaba, aquello era muy intencional si lo pensaban, sobretodo después de que me hubiera negado en dar una presentación adecuada, pero también porque era una persona disruptiva hacia las etiquetas, siendo que simplemente hablaba bajo el ritmo que me apetecía, dirigí mi atención por un instante sobre nuestro anfitrión y antes de hablar sobre lo qué parecía que iba a decir, me vino a la cabeza. -Paga al pobre diablo por haber venido! Ya lo tenias ilusionado! tal vez tiene hambre o deudas!- reprendería a Cao, insultando de forma inconsciente la necesidad de pago del musico por su trabajo mientras tomaba un nuevo respiro para toser, buscando algo de aire, algo de orden y así para hablar. -¿En qué estaba? ah, seré su navegante si. Y no soy un gato.- reafirme, desmentí, aclarando en partes iguales lo que era y no mientras me tome un tiempo para observar a cada uno y no solo al anfitrión, recostando la cabeza sobre los brazos de la mujer para aclarar la razón, -Pero, como algunos de ustedes pueden notar esta chica no habla nuestro idioma y me gustaría presentarme con ella igual.- informaria como un punto de importancia, tratando de qué esta misma no fuera excluida de lo que igualmente habria tenido que hacer sí realmente cao pensaba en integrarla, a pesar de lo repentino. -Me esforzare en hacer una presentación genial no se preocupen, xiexie.– asegure, levantando mi zurda en señal de “namaste” como saludo casi olvidando por un instante qué era un gato sin manos, a manera qué me quedaria observando la pata un momento, algo absorto e ido, no acostumbrado sobre la forma felina, aunque no impaciente, entre lo que disociaba con aquel gesto sencillo y pleno.
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➶ — Frases por aquí, también pueden ser Datos separados así RE: Fiesta del té [pasado con la mano vacía] - Lan Caihe - 04-10-2025 Nada más saludar a Cao, miré hacia abajo, pues una voz venía de esa dirección. Me quedé viéndolo un momento, entendiendo lo que me decía; mi rostro se tornó en una mueca divertida. —Wow —dije, con ojos de borrego a medio morir, mitad sorna, mitad descaro. —¿Te metiste con el diablo? ¡Genial… yo también! —Mis labios adquirieron una curva maliciosa y un destello de complicidad prendió mi mirada por un instante. Acto seguido, giré la cabeza para observar a Zhang, a quien había visto de reojo al entrar. Le dediqué una reverencia oficial, como si fuera mi propio maestro: tenía un recuerdo favorable de él y creía que los segundos encuentros estaban predestinados. "¿Tal vez esta era una reunión que debía suceder?" pensé, cada vez más intrigada y expectante. —Señor Zhang, un gusto volver a verlo —le dije, respetuosa y amable. Escuché también la voz de la birkaniana; al mirar hacia arriba nos encontramos en la mirada y una sonrisa dulce se escapó de mis labios al oírla preguntar. Asentí en respuesta. Cao volvió a tomar la palabra y, de pronto, una pregunta rondó en mi interior: ¿soy libre? Entorné los ojos. Jamás pensé que su invitación tocaría un tema de esa magnitud en un segundo encuentro, y eso me agradó. Su ofrecimiento tenía sentido para mí; me infló el pecho y me dio un poco de esperanza. ¿Quizá ya no estaba sola? Sin embargo, mientras analizaba lo que quería decir, la voz de la morena volvió a captar mi atención. Guardé silencio y escuché, entre pausas, los susurros de la mujer hasta que estos se convirtieron en un ruego que no pude ignorar. Prestando finalmente toda mi atención, la miré, asentí y dije: —Mucho gusto, Bai Mudan. Mi nombre es Lan Caihe; le prestaré mi ayuda para comunicarse en la velada. Disculpe mi lenguaje oxidado. —El señor Cao dice que le gustaría formar con nosotros un grupo de personas que defienda la libertad y se una para hacerlo aunque… como se dice esta palabra… —no recordaba las siguientes palabras, así que titubeé un poco y carraspeé. —¡Ah! Gente que se una a luchar en contra de la ley si es necesario para defender la libertad en un espacio donde se defiendan nuestros intereses —exclamé por fin, dando con las palabras correctas, creí yo—, explicando rápidamente lo que había dicho el anfitrión. Ahora que lo pensaba, el roce de aquella mujer era demasiado suave para alguien de su estatura; pensar eso me hizo admirarla por un segundo mientras se alejaba, aunque no era la primera persona gentil de más de dos metros que me topaba. Fue entonces cuando me dirigí nuevamente a Cao, antes de que hablara el siguiente: —Bai Mudan dice que necesita esclarecer sus pensamientos sobre su propuesta, señor Cao —comenté. Me acerqué a la mesa y por fin tomé asiento al lado del muchacho que antes vi comer y sonrojarse. Lo saludé con un gesto de la mano mientras escuchaba y giré la cabeza para ver al hombre que se había presentado como Han: su punto de vista hizo que mis ojos brillaran vidriosos; aquellas personas, incluido el gato, eran definitivamente un soplo de aire fresco, y eso me inundaba de un sentimiento que no sabía cómo describir. No lo había considerado así. Le dediqué al hombre una sonrisa de oreja a oreja, casi lobuna; me gustó lo que acababa de decir, pues la forma en que había elegido las palabras evocaba un sentimiento con el que me identificaba. El maestro Zhang habló: un mink burro sabio, del que sin duda no me molestaría oír todo tipo de consejos y frases durante el día. Sin embargo, su tercer comentario terminó de darme sentido a la reunión; observando la seriedad de los presentes, no podía responder de otra forma. Saqué entonces mi pipa, la deslicé suavemente desde el bolsillo interno de la piel de lobo carmesí que llevaba sobre los hombros como capa y me la coloqué en los labios. De otro bolsillo saqué un cilindro de madera que contenía hierbas de olor dulzón y característico. Coloqué una pizca con los dedos en la pipa; era de metal, con un mango largo de madera tallada que yo misma había fabricado. Entonces el gato comenzó a hablar. Me reí entre dientes al escucharlo mientras preparaba la pipa, echando otra pizca de hierba. "Sin duda, es un grupo con verdadero potencial; son todos tan interesantes", pensé, realmente complacida por lo que estaba presenciando en la habitación. Proferí una carcajada ante la presentación del gato: —¡HUHUHYYAAAHYYAAA KAKAKHUHUYAA HUHYYAA! —una risa de júbilo escapó de mi boca, y una emoción que me hizo humedecer los ojos. —¡HU HU HU! hy hyaa aa… sin duda, son todos ustedes extraordinarios —afirmé, limpiándome una lágrima con el pulgar y observándolos atentamente con una sonrisa. —No sé qué puedo decir, de verdad —dije. Hice desprender calor de la mano que sujetaba la pipa, aumentando poco a poco la temperatura de la habitación; el metal de la pipa se calentó casi al rojo vivo. Di una calada íntegra, la sostuve unos segundos y la solté hacia el techo. —Paciencia en la Forja. en mi pueblo los maestros decían que el humo ayudaba a ver. ¿Alguien gusta? —ofrecí la pipa hacia la persona a mi derecha—. No toquen el metal, está muy caliente —dije, y entonces tomé un plato y comencé a servirme bocadillos. —Permítanme, pues, anunciar mis comentarios y además tomarme el tiempo para traducirlos a la señorita Bai Mudan —mi tono se tornó serio, pero amable, presente y firme. —En respuesta a tus preguntas, Li —comencé—: a mí me gusta ser transparente; lo que más odio son las mentiras y no me agradan las faltas de respeto. Además, no soy precisamente una pacifista —miré al gato y esbocé una sonrisa ladina; luego los miré a todos nuevamente y dejé el plato delante de mí. —Sin embargo, antes de dar una respuesta, quisiera preguntarles: ¿qué significa para ustedes la libertad? —comenté. Y añadí—: ¿qué pasará si, en algún momento, lo que creemos defender le quita la libertad a otros? ¿Cómo lidiamos con eso? —Ya no sonreía; estaba totalmente seria, mirando a los ojos de Cao, de Zhang, de Han, del gato y, finalmente, de Li—. Mi motivación es luchar contra la injusticia: vengar a mi pueblo arrasado por la marina, ayudar a quien lo necesita y conseguir la más alta de las glorias en el campo de batalla. —No estaba jugando; hacía tiempo que había decidido que ese sería mi destino, o que lo hallaría en ese camino, aunque también pensaba que eso no era mío para decidir. Por eso preguntaba, buscando respuestas en los rostros frente a mi. —Si tengo que matar, lo haré. Sentencié. Y, una vez dicho esto, esbocé una sonrisa y una carcajada cruzó mi rostro. —¡Señorita Bai! —grité en birkaniano—. ¿Gusta de la pipa? —pregunté en su idioma, comenzando entonces a traducir lo que acababa de decir. —Aún no respondo a la pregunta; sin embargo, he preguntado qué significa para todos la libertad y qué haremos si nuestras acciones, un día, le quitan la libertad a otros en nuestra búsqueda. También dije que no me gustan las mentiras ni la falta de respeto y que si tengo que matar, lo haré. —le comenté rápidamente en su idioma natal aun con la sonrisa en los labios, para finalmente cerrar el pico un rato y dar el primer bocado al pan que acababa de servirme. Ciertamente, las hierbas que había fumado hacía un minuto hicieron que supiera exquisito. RE: Fiesta del té [pasado con la mano vacía] - Kayseira Ashter - 05-10-2025 Tres cigarros, dos mesas, un infarto y unas canas que no voy a ver gracias a mi color de pelo. Eso es lo que tardé en darme cuenta de que debía de ponerme guantes y tener cuidado donde ponías las manos. Cuando Iskan me dijo que debía aprender a respetar el espacio personal de la gente podría haberse ahorrado la fruta con poderes extraños. Con el cigarro en los labios y arrugando suavemente la nariz fue que empecé a investigar por aquel lugar. Tendría que haberle dicho a Cao lo de especificar el lugar, menos mal que me hacía una idea por donde podía ser. Pase los dedos por mis cabellos claros apartándolos hacía atrás, dejando escapar un suspiro pesado, tras terminarme el cigarro seguí a lo mío. Había conseguido algo de ropa de recambio tras averiguar que el cuero, una vez congelado, no es tan fácil de salvar como parece. -Espero te estés retorciendo en el maldito infierno.-La maldición se escapó de mis labios, entre dientes, pero claramente estaba mirando al cielo. Al final los hermanos mayores tienen una forma curiosa de jodernos un poco la vida, o ayudarnos. Como sea, tengo que seguir a lo mío, tengo un monje que encontrar. -Perdona, cariño.-Llamo a una muchacha nerviosa que está ayudando a limpiar aquel lugar, sonriendo de forma suave. Es entonces que me inclino hacia ella, sacando una mano de las vestimentas claras, envuelta en un guante blanco de un suave encaje, le retiro con cuidado la bandeja de la mano. -Deja que te ayude, yo me encargo de esos invitados.-Le guiñé un ojo de forma divertida, vamos, nunca he sido la cosa más sutil del mundo, ni planeo serlo, pero ya que llego con la reunión empezada al menos quiero ver un poco las cosas. A medida que me acerco a la mesa, puedo notar más los detalles del grupo…¿Y sabéis qué? Es extraño, pero puedo notar una extraña y curiosa tranquilidad. Porque me han llamado monstruo, ser extraño, toda mi vida. Pero al final, incluso nosotros, tenemos derecho a un hogar. -Yo le pregunté lo mismo a un monje, una vez viendo el mar sobre un faro, pero al contrario, me dijo que ser pirata, era ser libre.- Coloqué la bandeja con calma en la mesa, acercándome por un costado de la mesa, pasando por el lado de Cao para dejar más platos que se habían pedido, frutas y otras cosas. Una sonrisa divertida pinto mis labios, antes de mirar a la mujer que había hecho aquella pregunta, que había querido saber su opinión. -Para mi la libertad es la capacidad de decidir lo que quieras hacer con tu vida, sin tener que pensar en las consecuencias o en las restricciones sociales o legales.- Empecé a rodear la mesa con calma, caminando de forma tranquila, mirando a los presentes. Una mujer extranjera de tres metros, bonita, la mujer imponente que lanzó la pregunta, un muchacho joven,un gato negro, otro monje, un…¿Burro? Algo me dice en mi sexto sentido que hay algo más.-Pero siendo consciente que tu libertad termina donde empieza la de los demás.-Puedo ser una tremenda hija de la gran puta si me molestan, no voy a fingir ser una santa a estás alturas, pero nunca le haría a nadie lo que me hicieron a mi, eso es algo que tengo brutalmente claro. -Nunca le hagas a nadie, lo que no quieres que te hagan a ti…Salvo que hagan algo para merecerlo.- Veo que traen una silla para mi, al otro extremo de la mesa, donde hay un hueco. Le agradezco a la muchacha de forma suave, tomando asiento, cruzando las piernas de forma tranquila, mirándoles. -Y si se lo merecen, bueno, ese ya es su problema.-Me encogí suavemente de hombros, antes de mirarles, divertida.- Yo soy Kayseira Ashter, pero solo con Kay está bien, es un placer, lamento la tardanza, pero alguien se le olvido decirme el lugar exacto.- Inclino suavemente la cabeza en un saludo suave, mientras mis ojos claros se fijan en él. Maldito Cao, menudo grupo más estrambótico ha terminado armando y yo estúpida porque aun por encima, me gustan.
Apariencia y cosas
RE: Fiesta del té [pasado con la mano vacía] - Mahou Chikao - 05-10-2025 Entre silbidos, Mahou fue trepando por los árboles en busca de duraznos y otras frutas, llenando poco a poco un cesto de mimbre que colgaba de un palo apoyado en su hombro. Quería asegurarse de tener comida para la fiesta. En su vestido llevaba colgada una cantimplora que, como no podía ser de otra manera, estaba llena de jugo de durazno. — ¡No tengo idea de quién mandó la carta, pero una fiesta suena divertida! Y más si hay té de por medio-ukiki En efecto, se estaba adentrando en un territorio desconocido, acompañada por un grupo de personas que tampoco conocía. Lo que para muchos sería una mala idea, para ella era simplemente una aventura. Además, Mahou jamás rechazaría una invitación que incluyera una bebida. Ese motivo bastó para internarse en la isla y preparar algo como agradecimiento por la fiesta. Sin embargo, había un pequeño problema: la localización. La carta incluía la fecha, el nombre del anfitrión y el motivo de la reunión, pero por alguna razón no mencionaba el lugar. — Esto debe ser parte de una prueba-ukiki... — dedujo. — ¡Bien, en ese caso...! — dijo revisando la carta para recordar el nombre — ¡Cao, no creas que caeré en una trampa tan simplona! — gritó, sin pensar que su voz resonaría por todo el bosque para cualquiera que se halle merodeando. Su solución fue, cuanto menos, peculiar: como si fuera un perro rastreador, olfateó la carta por ambos lados y percibió un leve aroma a tabaco mezclado con hierbas. Ese sería su guía para encontrar a Cao y el sitio donde se celebraría la reunión. El rastro la condujo hacia el sur de Sorbet, más precisamente hasta la Iglesia Austro. Desde la entrada notó el ir y venir de varias personas que ingresaban al lugar, y el delicioso olor de la comida despertó de inmediato su apetito. Incapaz de resistirse, aceleró el paso, dando pisadas firmes que anunciaban su llegada. Cuando finalmente entró, se detuvo derrapando los pies contra el suelo y observó a los demás invitados. Con una gran sonrisa levantó la mano izquierda y exclamó — ¡Hola, soy Mahou y vengo por la invitación-Ukiki! ¿Quién de ustedes es Cacao-ukiki? — el hambre la había hecho olvidar que podía simplemente revisar el nombre en la carta, y acabó pronunciándolo como mejor pudo pensando en la semilla homónima. Cuando levantó la mano, apoyó con el otro brazo la punta del palo en el suelo, y al inclinarlo sin darse cuenta, el cesto de duraznos se deslizó y cayó sobre su cabeza.
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RE: Fiesta del té [pasado con la mano vacía] - Dongryong Lu Yan - 23-10-2025 Fiesta del Té
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La sonrisa en mi boca se ensancharía incluso estando cerrada, pues, me encontraba complacido con presenciar como nunca antes había sido a alguien qué complementaba la soledad de mi compañera, transformando mi juicio casi de inmediato para una perspectiva favorable y sesgada hacia ambas en lo que me limitaba a escuchar su idioma incomprensible, como sí fuera una magna obra inigualable, como sí pudiera entender algunas palabras, pero bien sea dicha la verdad mi satisfacción radicaba en observar que si el tiempo lo permitía ella también podía hablar con normalidad, lo que era mi alivio.
Ignoraría por tanto de cualquier distracción a tal mágico encuentro. ¿Que iba a importar? muchos todavía divagaban en su propia voz. No obstante, la conversación entre ambas no era excluyente por lo qué aunque estaba en contra ella regreso su atención a nosotros y se tomo tiempo para ofrecer una pipa en cortesía de los presentes, mientras que elaboraba con destreza una pregunta educada que cuestionaba la razón fundamental por la qué cualquiera de nosotros debía de quedarse o siquiera aceptar la oferta para la tripulación, ¿acaso no era esta una reflexión más profunda que el optimismo ciego presente en el viejo burro o en aquel niño idealista y ansioso? según mi criterio si, aunque su reflexión en sí me causaba desdén. Entendí en sus palabras qué solo buscaba seguidores de su ideal. Aunque, en todo caso la pregunta era sobre libertad... ¿correcto? -Estas confundida, Lan Caihe: pero no te puedo culpar cuando el imbécil es tan malo con las palabras así que escúchame con atención, pues no repetiré, la propuesta no es de Cao. Nadie te pedirá servir.- remarque con una severidad absoluta, mostrando un carácter que bien contrastaba con el ambiente amigable de las palabras idealistas del futuro o logros y se negaba en añadir valor con desconocidos, -Lo lamento, no habrá capitán ni nadie a quien llorarle.- remarque, burlesco, deteniéndome un momento en cual observar cada rostro mientras en forma de gato me paseaba fardando de mi cola sin preocupación. Brincando así lo suficiente para quedar en medio de la mayoría. Ahí a donde había suficiente espacio para volver a ser lunarian. - ¿Te molesta como hablo? obligame a obedecerte, someteme, inténtalo.- enfatice, tan sugerente y altivo como incontrolable mientras seguí con ambas piernas acostadas para seguir a la altura propia, brindando una sonrisa real, sin decir directamente qué estaba sugiriendo a su vez en mis palabras que la libertad se terminaba también una vez que encontrabas algo que no gustaba a los demás, ¿alguno comprendería la profundidad de lo que apuntaba sin hablar? lo dudaba, pero eso también me lograba poner de buen humor, siendo había muchas cosas por las qué sentirse agradecido hoy. -En este mundo se necesita fuerza para mantener y defender tus convicciones así que, si puedo responder a tu pregunta, la libertad es la capacidad de proteger mis convicciones con mi fuerza.- razonaría con osadía no solo hacia ella sino a la existencia misma, pero entonces sí hubo en sus palabras alguna idea errónea de agresividad os habría volado la cabeza el siguiente movimiento, siendo que el carácter del hombre era arrogante, seguro de sí y desafiante a todo, este agacharía de la cabeza hacia ella haciendo una completa reverencia (Dogeza) con ambos brazos tocando el suelo. -Ahora procedo en agradecerte como es debido. Mi nombre es Lu Yan, he cuidado a la mujer que hoy día esta a tu lado y nunca antes le había visto más alegre, nunca antes le había podido hablar, razón mas que suficiente, tienes mi gratitud, pero aun así te pediré que me digas el idioma que es porque mi objetivo es que ella pueda vivir una vida plena, y mi corazón la seguirá a todas partes.- aquello era todo lo que necesitaba decir. ¿Qué era Cao sino un intermediario para unir a gente con potencial? ¿Qué podía importarme ahora gente sin talento ante el conocimiento? El único camino que conocía era atravesar los limites impuestos del destino.
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