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Vagabond - T6 Pres Abs [Aventura de Fruta] - Versión para impresión

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RE: Vagabond - T6 Pres Abs [Aventura de Fruta] - Ashura - 01-10-2025

Las respiraciones se acompasan, el ritmo de la guerra y el dolor empieza a retumbar en aquel magno y "natural" coliseo, la lava chispea y de una grieta en suelo emerge un pedrusco del tamaño de una casa humana. La voz de Sigrud reverbera y como si el cielo le estuviera contestando, Valhalla se repite con su misma voz, como si un coro de valkirias respondieran a su llamada. 

Sigrud carga la piedra como una escultura, pequeña rocas se desprenden en el movimiento y tintinean en el suelo tras los desprendimientos de la enorme roca. La brutal fuerza del hombre lanza el objeto sustraído de las entrañas del boquete, el viento se comba ante la mole que se precipita, la fuerza de la roca hace que suene rasgada. 

Musashi observa el movimiento con curiosidad, aunque sus ojos nos muestran ningún rasgo de simpatía o emoción, su mente si que ve curioso el movimiento. 

La piedra rasga el aire y se acerca a él, la sombra del objeto ondea contra el suelo y la potencia del lanzamiento se siente con tensión. Musashi no cede, el vagabundo no cede, lleva toda una vida enfrentando al mundo, un pedazo del mismo no puede hacerle temblar.

Los tiempos se miden, la respiración acompansa al movimiento, la roca llega y parece que le va a arrollar pero, con la mano adelantada, la que tienen libre aprieta con fuerza y las vendas chillan, el hombro retrocede levemente y la fuerza empieza a imprimirse en el movimiento desde la cadera, después, el golpe sale seco, el puño se lanza y destruye en pedazos la pierda en la dirección opuesta a la que se mueve. Los pedrolos empiezan a caer como una lluvia de meteoritos y musashi emite una leve sonrisa, sabe lo que está sucediendo.

Los pies de Musashi se tensan y la tensión se libera, el cielo no espera para quien lo busca. 

 

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Bélico


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RE: Vagabond - T6 Pres Abs [Aventura de Fruta] - Sigurd Haakon - 03-10-2025

Outfit ---- Sigurd de Little Garden


Mi movimiento es de proporciones colosales. Tanto, que desafían la propia lógica de la física. Por suerte para mí, los dioses están de mi lado y me han permitido lanzar tremendo peñasco contra mi enemigo. Fuerzas de flaqueza contra una amenaza superior, supongo. Que no me sirva como precedente a la hora de enfrentar adversarios menos temibles que este, que desprende un aura asesina que asusta al miedo. Pero no a mí, no a un Buccaneer de mi calibre. A mí solo me invita a seguir dándolo todo, a intentarlo hasta el final, a confiar en el proceso.

Con la roca volando en dirección al vagabundo, flexiono las rodillas y doy un salto poderoso al frente, siguiendo el rebufo del proyectil y oculto en su gran tamaño. Es la oportunidad de no solo ver de qué es capaz, porque estoy seguro de que puede partir la piedra al igual que lo hizo con el lagarto, sino de pillarlo con la guardia baja, concentrado en evitar ser aplastado, y ahí es donde tengo una apertura para derrotarlo de un ataque.
Tal y como tenía calculado, sucede. Puede que sea un necio para muchas cosas , pero cuando hablamos de violencia, soy el maestro de las estrategias locas. Las provocaciones han surtido efecto y el tipo, en vez de apartarse, ha aceptado el desafío de enfrentarse a la piedra. Aunque no de la manera en la que esperaría por parte de un espadachín. Ante mi, el pedrolo, en vez de ser cortado a la mitad o en secciones, es machacado a granito y polvo, destrozado de un impacto que fragmenta la roca en pedazos como quién rompe vidrios contra el suelo. Igualmente, no hay tiempo ni posibilidades de echarme atrás, he de seguir con la iniciativa y eliminarlo a como de lugar.

Desde los escombros y el polvorín aún sostenidos en el aire aparezco en un ataque sorpresa, como una furia de la naturaleza a punto de embestir, atravesando la destrucción y nacida de la propias acciones de mi oponente. El brazo diestro en alto, sobre mi cabeza, preparado para lanzar un ataque descendente letal. El izquierdo cargado como un resorte, dispuesto a segar vidas en un ángulo horizontal, impidiendo que pueda bloquear ambos ataques con la diminuta arma que portaba en la mano. En la izquierda, el arma que une a los mundos, el hacha legendaria Yggdrasil en su forma Pétrea, con una piedra clavada en una de sus hojas para golpear con contundencia. En la derecha uno de los martillos gemelos, el afortunado que se las verá con la mayor amenaza de la isla. Un ataque sorpresivo que arremete con sed de sangre y hambre de violencia. 
El salto está medido al detalle para caer de forma ineludible sobre mi adversario, cortando la enorme distancia que nos separa. Y una vez encima, viendo como tiene el brazo extendido de reventar el peñasco, le dejo caer el peso de los dioses antiguos, los nuevos, el padre de todos y la madre que los parió. Ambos brazos actúan al unísono, martillando a mi enemigo contra el suelo. Ásgarðr corta el viento de izquierda a derecha y Vanaheimr clava en vertical como un trueno divino, todo al mismo tiempo. El poder bélico de los Æsir con la sabiduría y fuerza de los Vanir. -¡¡¡SKIPTAR FÓSTBRŒðUR!!!- grito con furia mientras colapso con el mejor de mis golpes. Es el momento de demostrar quien es el más fuerte de la isla. 

En efecto, cajita feliz



RE: Vagabond - T6 Pres Abs [Aventura de Fruta] - Ashura - 04-10-2025

¿Qué es la fuerza sin control? ¿Qué es la batalla sin estrategia? ¿Qué son los hombres sin los sueños? 


La piedra explotó en forma de grava y polvo golpeando en forma de precipitación petrea a Sigrud quien siguió su propio lanzamiento, el cual, había utilizado como maniobra de distracción. Sin embargo, al igual que la batalla había empezado antes de que la roca hubiera salido de sus manos, Musashi también sabía que la roca no era nada más que una artimaña para que su enemigo su pudiera acercar a él sin que el vagabundo pudiera defenderse, es por eso que no había decidido cortar la piedra por una razón en específica: un corte perfecto no hubiera levantado la nube de polvo y piedras que él había generado, y la cual le había servido como una cortina de humo perfecta para elevarse 15 metros sobre el suelo nada más había destruido la piedra. 


Sigrud, quién había sido pretencioso en esta ocasión había gastado una de sus combinaciones más poderosas lanzando golpes a dónde presuponía que se encontraba el hombre alado, sin embargo, sus armas, su fuerza y su violencia sólo fueron capaces de encontrar el aire, pues Musashi había saltado con fuerza y elegancia “esquivando” o más bien, predicción el golpe del buccaner. 


Desde el cielo, esta vez observó a su enemigo, Sigrud pudo encontrarlo de enfrente tras su golpe elevado 15 metros sobre el suelo, pudo ver antes del movimiento su rostro, el cual no mostraba emociones, su mueca era recta y serena y la fuerza de su salto medida para acabar a la altura perfecta para contraatacar a aquel que tras presentarse había buscado entablar un combate en vez de una relación amistosa. El movimiento del vagabundo perdió su inercia y empezó a descender hacia el pirata que había desembarcado en aquella isla insólita. El sol se postró en la coronilla del espadachín y junto a sus alas y el halo de luz que se generó en esos momentos la imagen de aquel desarrapado hombre se beatificó aún más haciendo que pareciera un ángel.  


Los movimientos fueron rápidos, a medida que el espadachín descendía giró sobre su propio cuerpo de manera vertiginosa y con su espada y su peculiar agarre, de la misma manera en la uno daría un puñetazo emitió un potente espadazo que tenía la intención de cortar el cuerpo de Sigrud desde su rostro hasta sus pies. El golpe intentó seccionar completamente el enorme cuerpo del pirata y cuando la caída finalizó, los nudillos de la mano con la cual Musashi sostenía su espada - la izquierda - impactaron contra el suelo en forma de puñetazo finalizando con un sonido seco. El golpe hizo retumbar el suelo y creó un leve boquete de medio metro alrededor del puñetazo. La finalización de aquel hermoso golpe dejo a Musashi arrodillado enfrente de Sigrud, y el vagabundo elevó la mirada desde detrás de su hombro izquierdo, conectado con aquel enorme golpe. No hubo sonrisas ni señales de felicidad por la la victoria, solo la mirada de un hombre que había nacido para el combate y que había dedicado toda su vida para convertirse en el arma más mortal de todas. 


El combate había empezado y la danza de filos y espadas empezaba a tomar el ritmo de los compases que deciden quién gana y quien perece. Sigrud esta vez, llevado por su ansia de combate y gloria, había tomado la peor de las decisiones: enfrentar a lo desconocido.

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Bélico



RE: Vagabond - T6 Pres Abs [Aventura de Fruta] - Sigurd Haakon - 06-10-2025

Atravesando los escombros y el polvo, lanzo la más poderosa de mis acometidas. Una embestida brutal capaz de dejar en jaque a cualquiera que le impacte. El plan es perfecto. Aprovechar el lanzamiento de la enorme roca para ocultarme detrás y de un salto, conectar con la mejor de mis combinaciones. Pero lo que tiene de perfecto, lo tiene de previsible. 

Cuando me quiero dar cuenta, mi enemigo a desaparecido y estoy golpeando a la nada. Aterrizo en el punto exacto donde debería estar el samurái, pero no hay más que una estela de aire y unas huellas marcadas en la tierra seca. He utilizado todo mi poder y no ha surtido efecto, el hijo de puta de se ha desvanecido. Preparado para continuar con la pelea, roto la cabeza de un lado a otro, exalando aire por la nariz como un toro enfurecido. Entonces caigo... El único lugar por donde ha podido escapar...
Alzo la cabeza al cielo y ahí está, en lo alto, volando. Unas alas angelicales se dejan ver brillar bajo un sol cegador que le otroga un aura celestial. Un diminuto ser alado sobre mi cabeza, con un aura letal y capaz de doblegar el combate a su favor. En mi cabeza solo suena una cosa... Es una Valkyrja. Y alcanzado su punto más alto, empieza a descender de vuelta. Lo hace con más elegancia que efectividad. Pero aún así impone.

Cualquiera en mi situación aprovecharía el momento para salir huyendo. Incluso el más inteligente para recolocarse rápidamente de otro brinco, ya que podría hacerlo rápidamente mientras cae. Pero ese no es el estilo de la tribu más fuerte del mundo. No es mi puto estilo. Yo soy Sigurd, Sigurd Haakon, orgulloso Bucanero, y pienso cazar al palomo al vuelo. 
El martillo no lo he forjado yo, no soy tan diestro ni tengo tanto manejo con el mismo. Pero Yggdrasil... Este hacha ha sido heredada en mi linaje familiar por generaciones, y conozco todo su potencial como si fuera una extensión más de mi brazo. Sus materiales, su poder, su tamaño. El manejo perfecto con este arma legendaria es nativo en mí, es mi poder oculto. Calculando la trayectoria de caída y abusando de la diferencia de tamaños, encajo un hachazo poderoso en mitad del vuelo sin dejarle aterrizar, en la máxima extensión del arma. Sosteniendo el pomo de Yggdrasil con fuerza, genero un barrido ascendente circular que impacta contra mi enemigo emplumado. -¡Esquivame esta, mensajero de los dioses!- grito con furia y frustración, entendiendo que me enfrento a un ser casi divino. Pero si mi destino es matar aquellos que se hacen llamar dioses en tierra santa, no puedo fallar aquí y ahora. Es mi destino superar esta prueba y demostrar al que elije a los caídos que no es mi momento.

En efecto, cajita feliz



RE: Vagabond - T6 Pres Abs [Aventura de Fruta] - Ashura - 08-10-2025

La manera en la que Musashi había imaginado el siguiente movimiento se desvaneció en un instante, como las palabras de un mentiroso. 

Ante eso, antes del giro, y antes de que pudiera llevar su artimaña a cabo, el enorme hacha de su enemigo ascendió buscando su cuerpo. Los ojos del vagabundo se abrieron de par en par y una leve sonrisa se escapó. Fue entonces cuando su mano libre, la diestra, se apretó con fuerza, los vendajes se contrajeron y con una leve respiración, mientras hinchaba su pecho con una leve inspiración llenó los huecos que dejó el silencio del combate. 

Todo fue rápido, y en la velocidad no hay tiempo para la premeditación, es por eso, que como la situación apremiaba, su idea de dar un golpe viró 360º hacia la necesidad de defender de uno. 

Había sido un acierto por parte de Sigrud, que le había recordado a Musashi una lección que hacía tiempo que no repasaba: de la necesidad es de dónde salen las mejores ideas. Y con esta lección en mente actuó. 

La mano libre y cerrada del espadachín se lanzó sin miedo hacía el filo de aquel hombre que le supera en tamaño y con la brutalidad que solo los fuertes conocen, apartó, mientras se recompone en el aire de un puñetazo la inercia del golpe de su adversario. 

El hierro de Ygdrassil rechinó con el impacto, como si hubiera golpeado algo igual de fuerte y pesado, el efecto sonoro fue fuerte, tanto que Sigrud gracias a su gran oído pudo diferenciarlo, bajo aquellos vendajes su hacha no se había enfrentado ante carne y hueso, debajo de esos vendajes se escondía algo de propiedades metálicas. Fruto de la potencia de aquel choque y superado por la fuerza de su adversario, la postura de Sigrud debió abrirse, o por lo menos la postura de cualquier otro hombre. 

Y es ahí, cuando el vagabundo, que superaba en destreza y agilidad al gigante, encontró sin miedo la apertura para impactar. 

Su espada, que descansaba en su mano izquierda y guardada por su agarre tan peculiar, ascendió de manera perpendicular al suelo mientras el birkaniano caía. Ahora, la gravedad había llevado al hombre alado y le había dejado cara a cara con el bucanero, fue entonces cuando presa de aquella coincidencia nació la brutalidad. El filo doblo los tiempos y profundizó en la carne, aquel golpe cruzó el pecho de Sigrud de lado a lado, pues aunque fuera un espadazo, la manera en la que se lanzó fue más parecida a un croché, pues la mano recreó el movimiento de boxeo tan característico arqueando el brazo e imprimiendo la fuerza con el codo y la cadera, pero a distancia, dejando que la espada atravesará la carne. 

El baile continuaba y la pelea estaba llegando a su clímax.


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Bélico



RE: Vagabond - T6 Pres Abs [Aventura de Fruta] - Sigurd Haakon - 10-10-2025

Outfit ---- Sigurd de Little Garden


En una batalla a muerte no hay lugar para las dudas o el arrepentimiento, solo violencia en estado puro. El miedo queda en segundo plano y el huir no es una opción. Hay que atacar, hasta el final, hasta que el cuerpo aguante. 

Sin retroceder ni un paso, lanzo un ataque ascendente contra La Valkyrja , buscando interceptarla en mitad del vuelo. Yggdrasil se alza orgullosa, cortando el aire a su paso antes de desgarrar la carne. La altura y el tamaño me dan la ventaja, no puede escapar de esta. Pero en el momento del impacto, algo sucede. Con maestría angelical, el guerrero golpea con su mano desnuda el filo del hacha y en vez de quebrar su brazo en dos, el arma rebota inevitablemente, bajo el sonido agudo del acero y las chispas del metal enfrentando a más metal. Es inaudito. Mi cara refleja un asombro desconcertante ante lo acontecido. Es imposible que con mi tremendo poder no haya partido el hueso a polvo. A no ser... 

Claro, aquí se confirma mi teoría. El como pudo reventar la enorme roca de un golpe cuando a mí me costó levantarla, el vuelo y alas de ángel con aura poderosa y presencia, la capacidad desviar a Yggdrasil con una sola mano al ritmo del hierro de guerra. Es un arma humana, es un ángel de combate, una entidad divina enviada para ponerme a prueba. Es imposible que sea de otra forma. Los dioses me han visto y me han escogido para ver si soy digno. Digno de mi Glorioso Propósito. No pienso defraudarles, no voy a morir aquí hoy, no, me niego. Nací como la raza más fuerte del mundo por una razón, ser capaz de llegar a Tierra Santa algún día y derrotar ahí mismo a los que se hacen llamar falsamente dioses en la tierra. Ese es mi destino y voy a demostrar que soy el más fuerte. Porque la fuerza lo es todo.


A pesar de la sorpresa que llevo encima, no hay tiempo para una pausa en mitad de la pelea. El espadachín, que logra zafarse de mi cazada, sigue en descenso hasta alcanzarme. Por culpa de su acción defensiva, el hacha está mal posicionada y me deja una apertura terrible en la guardia. Y mientras intento reposicionarme, ya es demasiado tarde. Como un relámpago y haciendo piruetas, dibuja en mis pectorales un corte horizontal de lado a lado, una cicatriz más para la colección. La magnitud del ataque es tal, que me hace retroceder un par de metros. Sin embargo, no es suficiente para frenar a un orgulloso Bucanero. El dolor es agudo, escuece, pero mis músculos están forjados en la guerra y mi voluntad, al igual que su brazo, es inquebrantable. Me sobrepongo al dolor con coraje y con una tenacidad insólita, no le dejo recomponerse y antes de que aterrice, vuelvo a la carga. 
Desde el sitio y abusando de que soy mucho más grande que la paloma guerrera, lanzo un golpe consecutivo de hacha y martillo aprovechando la longitud de los mismos en comparación. Los ataques caen formando una V sobre el cuerpo completo de mi adversario, con la intención de incrustarlo en el suelo, como quien clava un clavo en la pared. La ofensiva la lanzo antes de que pueda retomar la iniciativa y recuperarse de su corte y caer, buscando que todavía está en caída y no estable. Con la fuerza de mis golpes, abro una pequeña grieta en el suelo, encajando levemente al samurái. Esto no lo detendrá en absoluto, pero me dará unos segundos para poder pasar la contienda.

Una vez mi enemigo está estrellado con fuerza contra el suelo del volcán, doy un enorme salto, marcando una distancia destacable. Nunca me he caracterizado por detener peleas, ni tampoco es mi intención. Pero perder una oportunidad así... Sería estúpido. Con un tono grave y lleno de satisfacción, suelto la primera y única pregunta que necesito que me responda. Luego todo seguirá el curso natural de la sangre y la batalla. -Que los dioses me hayan mandado un desafío así... me llena de orgullo. Te respeto como guerrero, Valkyrja.- señalo con Yggdrasil al enemigo, pero en señal de respeto y atención total. -Dime tú nombre para que pueda recordarlo eternamente.- Poco más hay que tratar. Con su silencio o su respuesta, vuelvo a colocarme en guardia, desde la lejanía. Hay que retomar esto a como de lugar, y si a mí me regaló el primer ataque, le pienso devolver el favor. -¡¡¡VAMOS, ÁNGEL DE METAL, LANZAME TU MEJOR GOLPE Y ACABEMOS CON ESTO, JARUL JUL JUL JUL!!!-

En efecto, cajita feliz

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RE: Vagabond - T6 Pres Abs [Aventura de Fruta] - Ashura - 11-10-2025

Aquella acometida de Musashi impactó. La sangre fluyó de manera tímida pero lo hizo, era más duro de lo que el samurai había pensado. El golpe del pequeño birkaniano hacer retroceder al enorme buccaner, pero, para sorpresa del vagabundo la voluntad de aquel hombre se ante pone al dolor. Antes de que el contrataque se dé de la boca de Musashi, se escapa casi como un suspiro un palabra que pregunta:

- ¿Buccaner? - La palabra suena en bajo y es olvidada por el delirio del combate, pero aún así, Musashi recuerda algo.

Tiempo atrás...

- Tan callado como siempre chico - la respuesta es el silencio, que confirma esa afirmación - ¿No te gusta estudiar verdad? -
 
- No maestro, yo nací para la espada - responde un joven Musashi. 
- ¿Qué tu naciste para qué? KUJUJU Chico, recuérdame, ¿Quién creo el estilo que practicas? - 
Un suspiro acompaña a la pregunta, el maestro mira al alumno con los ojos orgullos, pues sabe que conoce la respuesta, lleva 10 años enseñando a ese joven pupilo. La pureza, el talento y la costancia personificada en un pequeño Birkaniano que las olas trajeron en un cesto a la orilla de su playa. Un regalo de los dioses con dos pequeñas alas. 
- Kuh - responde Musashi intentado evitar la explicación, pero los ojos de su maestro le piden que prosiga y como se va a negar él a hacer feliz a la persona que le dio un propósito en la vida - El guardián de la fuerza. Era un buccaner, un gran pirata que caminó por el mundo mientras peleaba con un peculiar estilo de artes marciales con armas de filo. El maestro de los maestro: Kuh "El guardián de la fuerza" - 

- ¿Y cual es nuestro propósito chico? - Musashi apartó la mirada, aquel joven todavía no entendía el mundo y no sabía que unos nacían para morir y otros morían para que otros nacieran. 

- Guardar la fuerza hasta que Kuh la vuelva a reclamar - 

De vuelta al presente
Por un momento los ojos se pierden en el infinito recuerdo que da una vida. Una lagrima atenta con escapar de su ojo, desde el día que su maestro murió y el se convirtió en el maestro y guardián la jocosidad y la felicidad de su vida se había marchado, todo se había convertido en combate. Quiso que el legado de su maestro perdurada y quiso dejar de ser el guardián para ser el buscador, por eso enfrentaba en combates singulares a todo aquel que se encontraba, por eso Musashi se había convertido en un vagabundo, por que el era el Guardian de la fuerza y esperaba que Kuh lo que encontrase.  Pero no había tiempo para eso. 
El golpe en Uve de Sigrud disipó las nubes de la mente de Musashi, quien por un momento se había desvanecido en su pensamientos. Los golpes le enterraron en el suelo y un pequeño ardor recorrió sus hombros. Musashi, movió el cuello de manera circular librando la carga y la presión y suspiro mientras veía como Sigrud se alejaba. 
La distancia se creó y las palabras brotaron de la boca del gigante. Pedía un nombre y exigía un golpe mejor y la respuesta no se hizo esperar. 
- Musashi - un leve parón - El guardián de la fuerza y la única manera de conseguirla es derrotándome - cuando pronunció aquellas palabras los pelos de los brazos del vagabundo se erizaron y después, algo que no llegó a entender nunca, por qué aquella pregunta salió de su boca - ¿Y el tuyo, buccaner? - dijo mientras cambiaba su postura, esperando la respuesta para después, acabar con aquel combate.

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Bélico



RE: Vagabond - T6 Pres Abs [Aventura de Fruta] - Sigurd Haakon - 14-10-2025

Outfit ---- Sigurd de Little Garden


El combate prosigue y no deja margen al error. Con una voluntad férrea, me sobrepongo al corte y no ceder al dolor a pesar de la herida sangrante abierta y, con ferocidad, conecto el golpe el V antes de que consiga descender del todo y reincorporarse. Martillo y hacha empujan al ángel  contra la roca sólida del volcán, dejándolo clavado y dándome tiempo a reposicionarme y preguntar.
Miro al samurái, sonriente. Mi vista está clavada en sus pupilas. La tensión se puede cortar con un cuchillo, pero el respeto que se respira en el ambiente es tan inmenso y primitivo como el olor a azufre y piedra fundida. La respuesta no tarda. El nombre de la Valkyria es Musashi. Musashi... Un nombre peculiar que jamás olvidaré. Parece del este, lejano, amarillo. Dice que es guardián de la fuerza y que si quiero ser más fuerte, he de derrotarlo. Estoy preparado para el ataque, pero entonces, en un acto más de máximo respeto, me pregunta por el mío. Pero no queda en eso, sino que menciona mi raza... Buccaneer. Sabe de donde vengo. Mis ojos se abren como platos y la sonrisa se transforma en una mueca alegre de felicidad plena. No hay más que hablar.
Un Buccaneer feliz frente a un guerrero honorable

Antes de dar una respuesta, guardo mi martillo en el cinto, al lado opuesto del otro. Volteo sin preocuparme lo más mínimo por un ataque a traición y, acercándome a la entrada de la cueva por la que una vez entré a duras penas, lanzo un hachazo con Yggdrasil en lo alto de la boca, incrustando una de las hojas en la piedra. Con un tirón rápido, rasgo la piedra hasta desencajar el arma de la pared y provocando un pequeño derrumbe que tapona la única vía de escape que queda. Es un mensaje. Un mensaje de coraje y de no temer a la muerte. Un mensaje de valor y de que no pienso huir. Un mensaje de honor y de que pienso luchar hasta el final.
Vuelvo a darme la vuelta, encarando una vez más a mi adversario. Con un par de pasos, me coloco a esos 26 metros antes de bloquear la cueva. Lo miro determinado y desafiante, a la altura de lo que está por acontecer. Y mientras agarra a la legendaria Yggdrasil con ambas manos, respondo con voz grave, profunda y poderosa. -¡Mi nombre es Sigurd, Sigurd Haakon. Orgulloso Bucanero!- abro las piernas y flexiono las rodillas. También echo un poco el torso hacia delante, como un toro a punto de embestir. Y grito con más fuerza y cojones. -¡¡¡Y SOY EL HEREDERO DE LA FUERZA QUE GUARDAS. VEN A POR MI, HERALDO DE LOS DIOSES!!!-

En efecto, cajita feliz



RE: Vagabond - T6 Pres Abs [Aventura de Fruta] - Ashura - 17-10-2025

- Muy bien, Sigrud - responde Musashi con un tono solemne. Aceptando el nombre, algo que nunca pregunta, pues los muertos no disponen del favor de contestar. El acto de valentía de encerrarse con la muerte le conmueve, ¿Mi mejor golpe? Se pregunta a si mismo el Samurai... No tiene nada como eso, su estilo funciona con la superposición de golpes medidos, no con fuerza bruta concentrada en un golpe. 

El estilo de Kuh el maestro de maestros es veloz y preciso, pero no potente y visceral... Pero... ¿Algo como un buen golpe? Sí quizá Musashi, en esta ocasión y solo por esta vez podría darse el lujo. 

Sus mano con la espada libera la tensión, se siente más diestra, más mortal. Sus piernas y sus pequeñas alas reciben la energía, el climax de aquel combate se concentra en el cuerpo del pequeño vagabundo, el mundo recibe colores más vivos, los olores de la sangre y el azufre se intensifican en sus nervios y todas las señal salpican sus receptores, todo son estímulos, todo están ¿cambiando? 

Una respiración y... Todo se libera. 

Musashi sale disparado hacia Sigrud... Su velocidad es endiablada, la distancia se transforma en un borrón, el coliseo mengua ante su paso, sus alas le impulsan y los 26 metros que les separan se convierte en el pasado. 

Sin que Sigrud pueda hacer nada, Musashi con la velocidad del mismo viento pasa como una brisa por su lado derecho. 

¿La consecuencia? 

Su espada, empuñada por la mano izquierda en su característica guardia atraviesa por completo el pecho del orgullo bucanero. La sangre se convierte en pintura y el suelo en su lienzo, el ataque es tan potente que Musashi avanza 3 metros más por la velocidad que sus piernas han imprimido al movimiento, haciendo que el daño colateral de aquel vasto golpe destruya el tapón que Sigrud ha creado en la caverna de salida. 

La roca se cercena y crea una pequeña apertura, un corte perfecto echo por las manos de quien ahora se consagra como Maestro. 

El golpe ha sido más potente que de lo normal, tanto que hasta Musashi se sorprende de la capacidad destructiva que el ostenta su espada, una leve mueca de satisfacción se dibuja en su rostro, para después, sin girarse a mirar a Sigrud hablar enfocado completamente a la caverna y su apertura. 

- Nuestro enfrentamiento termina aquí - las palabras nacen de él, aunque Musashi no sea de hablar - te daré el regalo de la vida "Heredero" - un leve silencio - pero todavía no eres digno de la fuerza - Finaliza con crudeza - Sigue avanzando en la gran linea hasta alcanzarme. Nuestro siguiente enfrentamiento será el último - Finalizó. 

Musashi, no entendía por que, podía marcharse, pero algo en Sigrud le tentaba, podía asesinarlo allí, que aquel coliseo se comiera sus huesos y las alimañas se alimentaran de su carne. Pero no, decidió dejarle vivir, en pos de un siguiente enfrentamiento y lo que es peor, espero para escuchar su respuesta. 




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Bélico



RE: Vagabond - T6 Pres Abs [Aventura de Fruta] - Sigurd Haakon - 21-10-2025

No hay mayor satisfacción que el culmen definitivo de una batalla. Ese pico máximo, ese clímax en el que hueles el final, en el que el olor a sangre derramada se siente más potente y fresco, tan parecido al óxido del metal con el que luchas. El sudor se desliza arrastrando roña y mugre de la refriega y la adrenalina te impide sentir el dolor. Es el mayor regalo de la vida, el privilegio del más fuerte. Poder decidir cuando los demás mueren. Y es una lastima cuando no eres tú el privilegiado...

Me mantengo firme y orgulloso, espectante de lo que va a hacer mi adversario. Yggdrasil se opone contundente entre nosotros, escudera y testigo de lo que va a hacer Musashi para reaccionar a la más mínima señal de violencia. Sin embargo... Humo y ceniza. A pesar de tener la vista clavada, apenas soy capaz de distinguir un leve estallido en la posición enemiga. Un ligero levantamiento de polvo y escombros que me hacen saber que mi enemigo no está ahí. ¿Pero dónde cojones está? Ya da igual. No hay tiempo para la reacción, pues es más rápido que el pensamiento. Con los ojos como platos solo veo como se dispersa su imagen y, al ser consciente... Dolor. Un dolor agudo, denso y permanente. Una herida profunda en mi pecho se vuelve a dibujar, hermana de la anterior, pero más nociva, más cruda. Bajo la mirada un instante, un solo segundo, para ver cómo se dibuja una cascada de sangre carmesí que asemeja a una catarata de lava del volcán. Simplemente bellísimo. El arte de la guerra y la violencia. Una sonrisa tonta se dibuja antes de que mis párpados se cierren del desconcierto y mis rodillas cedan.


Pero no... Me niego a rendirme así, de esta forma. Sigurd Haakon puede perder, puede morir. Pero me niego a arrodillarme ni siquiera ante los dioses o sus desafíos. Antes de que la rodilla impacte contra el suelo y caiga después de bruces, consigo rotar con fuerza el talón para hacer un giro total y caer de espaldas, cara al... Cielo. El desplome de una bestia de 7 metros tan descomunal como yo, con mis músculos perfectos, hacen retumbar la cuenca del volcán al completo, como si una última ovación de aplausos anunciara el final de la mejor pelea de mi vida. Absoluta fantasía.

Derribado, con una brecha inhumana en el pecho, pero con el honor intacto. Así me van a recordar. Yggdrasil yace a mi lado, pues no la pienso soltar jamás. Si he de morir aquí, será con mi hermana de batalla. Sonriente. Sin embargo, el destino tiene otros planes para mí. La Valkyrja habla con calma, satisfecha tras la contienda. Me recompensa con algo más que la vida o premio material, con un título. El heredero... Me gusta como suena. Me dice que me espera más allá del mar, que siga con mi viaje para obtener La Fuerza. Yo no me puedo sentir más honrado. Tirado en el suelo, sintiendo el calor de la roca volcánica en mi espalda y el sofoco del Sol contra los pectorales, respondo con determinación. -¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!- me río poderoso. -¡Ten por seguro que te alcanzaré, "ángel de metal, Musashi"!- se nota la bravuconería ante el desafío, pero con respeto y pleitesía, devolviendo el regalo de un título a cambio de otro. Entonces con un tono más amable aunque igual de decidido, culmino. -¡ Y para la próxima, seré yo quien tenga el privilegio de decidir sobre tu vida, y no seré tan compasivo. No solo seré digno de "La fuerza" sino también de volver a enfrentar tu espada como iguales! ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!-

Una última carcajada. Una risa que oculta algo más, algo que solo los más fuertes pueden entender. Un agradecimiento. Las gracias por enseñarme que aún me queda un largo camino por recorrer y muchos enemigos que derrotar. Que la guerra y la violencia no cesan ni para los más grandes. Un aprendizaje de que este mundo es fascinante y que en la cima se ocultan adversarios con los que deleitarse. La aventura continua.

En efecto, cajita feliz