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RE: Juegos Peligrosos [Aventura T2, Presente Absoluto] - Owen Yang - 30-09-2025 La respiración del muchacho, debido al sobresalto al descubrir a aquella patrulla que estaba tan alterada como el desastre que se estaba gestando a una velocidad criminal (Tan criminal como los dos principales involucrados en esta desventura), se inflaba y desinflaba como si de un globo se tratase. Su control en la respiración le ayudó a pasar ligeramente desapercibido, pese a que el reflejo de algunas linternas le rozaban de vez en cuando, denotando que no solamente estaban en su búsqueda, sino, que tenían una posición ligeramente marcada de dónde podía encontrarse. ![]() -Ja, esos idiotas no me han visto, de seguro qu-
¡TIK!
![]() -¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!-
Si bien Owen era un especialista total y confiaba en demasía no solamente en sí mismo, sino, en sus habilidades de infiltración, tenía una pequeña tara: Era demasiado expresivo e intenso como para que, en la mayoría de los casos, sus deberes sigilosos pudiesen cumplirse al pie del cañón. Un estruendoso grito fue lanzado exactamente de su posición debido a lo terriblemente doloroso del raspón en su espalda, exactamente justo donde estaba su cicatriz en forma de "R"; Varias astillas se habían clavado como un puercoespín y le habían no solamente delatado abiertamente de su ubicación, sino, que le provocaron un chispazo de dolor que le había desgarrado muy ligeramente las ropas -¡JODER, JODER, JODER!- apretaba sus ojos con fuerzas mientras fruncía el ceño, llevándose ambas manos hacia la ubicación del dolor que era tan tremendamente palpable como latente, como si el mismo emitiese un pequeño pulsar. Estaba molesto, muy, salió disparado de su ubicación de escondite para, con el áspero dolor en su espalda -¡VENGAN A POR MI, CABEZAS DE POLLA!- siempre utilizando un léxico propio de las máximas academias de lengua y literatura, un destello rojo, iracundo y efusivo, salió disparado hacia la marabunta cantidad de luces dorados que no solamente delataban la posición del tropel, sino que generaban molestia -¡Tsch!- al impactar varias de las luces de aquellos focos sobre él en el instante que se abalanzó hacia ellos con locura y desenfreno. Se veía fuertemente desesperado, pero a Owen le encantaban las batallas; Desde muy pequeño había tenido cientos y, más adolescente de su vida, otros pares de cientos, lo que terminaron haciendo que le agarre el gustillo a las mismas. Llevó su brazo izquierdo hacia la frente para generar una pequeña sombra que le ayudó a divisar a los primeros individuos y, haciendo un barrido, ¡PAF!, golpear hacia una de las piernas del primer individuo. Giró sobre su propio eje y pateó a otros dos. Usando ambas manos -¡TOMA!- y generando un escándalo que lo delataría aún más de su posición original, se apoyó en el suelo para patear en forma de "X" a dos individuos que yacían a sus laterales. Nuevamente y cuando quiso darse cuenta otra pequeña montaña de sujetos yacían en el suelo, haciendo que una sonrisa burlona se mostrase en su rostro mientras su pecho nuevamente parecía un globo bajo los efectos del viento. Mirada desencajada, ojos saltones y ceño fuertemente fruncido -¡YA ME CANSÉ!- la adrenalina había mitigado el dolor intenso en su espalda, pero no lo había hecho desaparecer por completo -¡¿DÓNDE COJONES ESTÁS, JIN?!- ya no parecía quererse andar con sutilezas y así lo demostraba con un fuerte alarido que mostraba esos colmillos alargados que tenía de nacimiento, mucho menos cuando estaba a punto de ser arrinconado por todas aquellas patrullas que, anteriormente, el pelirrojo había distraído con su preciado Den Den negro que evidentemente iba a recuperar cuando todo esto termine. O al menos eso esperaba.
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RE: Juegos Peligrosos [Aventura T2, Presente Absoluto] - Onizuka Jin - 02-10-2025 Pudo avanzar, pero desafortunadamente sus heridas le estaban dando más problemas de lo que creía, lo que significaba algo peor; perder más tiempo para terminar de aplicarse lo mejor posible todas las curas necesarias. ¿Motivo? El escozor le estaba retrasando y, en caso de tener que pelear, eso solo sería un problema verdaderamente serio. Dudaba que no hubiera confrontamiento alguno a lo largo de lo que tenía que seguir moviéndose. ¿La fortuna? No había dejado el kit atrás, sino más bien consigo. Sin embargo, eso no impidió que pegara su espalda en la pared, procurando en todo momento no hacer ruido alguno, agudizando mejor el sentido que más le funcionaba; el oído. Ahora sí, por la lejanía inicial no había podido escuchar demasiado, pero las voces ya sonaban a muchos más, además de la del propio Big Tom. Dejó con mucho cuidado, evitando el sonido de cualquier tipo, el kit a un lado de su pierna, justo en el límite de la pared, asomando ligeramente parte de su rostro para vislumbrar mejor la vista. Sus ojos pudieron divisar a hombres de espaldas, los que su oído más o menos había podido calcular por el número de pasos. Se iban alejando, los veía y, sin embargo, no podía seguir perdiendo tanto tiempo. Quién sabe en qué diantres se habría metido Owen, no pensó que iba a ser capturado, solo era investigar. Se maldecía por su propio error. Respiró profundo, regresando su espalda al completo en la pared y, lentamente, mientras escuchaba a los hombres alejarse, se sentó en el suelo y tomó nuevamente el kit. Respiró profundo, ahora centrándose en lo poco que conocía. La experiencia de ver a terceros médicos tratarlo era al menos algo favorable, quién sabe si al menos habría podido crear un desastre. Trataba de hacerlo rápido, pero esta vez, mejor. Al menos su cicatriz parecía haber cesado el sangrado, lo que reducía el dolor. Su propio cuerpo estaba magullado por los golpes recibidos, no por nada habían intentado hacerlo hablar por tanto tiempo sin éxito. ¿Cuánto tiempo estaba perdiendo? Ya ni lo sabía, entre esperar a la distracción y liberarse, y poder salir de allí, solo sentía que perdía más su tiempo. No podía volver frente a su jefe con las manos vacías, ni muchísimo menos. Apoyó su cabeza en la pared, respirando profundamente, dándose un tiempo para pensar a la vez que con su mano derecha cerraba el kit de primeros auxilios. Seguía sin tener su Den-Den Mushi, ahora mismo era el imbécil de Big Tom quien lo poseía, así que la comunicación con Owen estaba siendo más difícil. En segundo lugar, no conocía la base del todo para su desgracia. Sí recordaba haber podido ver, en su inconsciencia, retazos de recuerdos de pasillos y puertas, pero no era suficiente para saber cómo era el lugar, o si siquiera lo habían llevado a alguna otra parte. Por el momento, lo mejor era encontrar a Owen, ponerse en serio con quienes se acercaban, terminarlos, de ser posible, de un tajo, como hizo con Timmy y, después de eso, seguir adelante. No planeaba fracasar, ya bastantes problemas había causado. Además, nunca rompía sus promesas, o procuraba no hacerlo, y le había prometido al joven Owen pagarle generosamente si salían bien de esa. Respiró profundo, cerrando los ojos y, al fin, más decidido, se puso en pie y, viendo que ahora el pasillo parecía más despejado, siguió adelante. Sus pasos eran lentos, como un lince, silenciosos. Incluso su propia movilidad parecía ser mejor gracias a haberse enfocado mejor en sanar. Los hombres estaban en la lejanía, todavía podía verlos, pero a una distancia algo mayor debido al tiempo perdido. Era mejor así, quizás no lo detectarían fácilmente y, en caso de ser visto, posiblemente lo pasarían desapercibido por creer que pudiera llegar a ser alguien más. Su objetivo en ese momento era claro; encontrar a Owen y seguir juntos.
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Objetos de Jin
Movimientos
RE: Juegos Peligrosos [Aventura T2, Presente Absoluto] - Krysser - 03-10-2025 Día 58, 04:57
El eco del dolorido alarido de Owen retumbó en los pasillos como una campana de aviso. La patrulla más rezagada no tardó en reaccionar; varios focos giraron al instante, y la luz amarillenta de las linternas lo señaló sin piedad. -¡Allí está! ¡El intruso está aquí! -Vociferó uno de los guardias de la última patrulla que quedaba en la zona, que acababa de observar al pelirrojo vencer a otro de sus grupos, alzando su arma con urgencia. De inmediato, las órdenes de Big Tom estallaron como un trueno. -¡Coged a esa sabandija! ¡No quiero ni un solo hueso sano en ese malnacido para cuando llegue allí! -Tras aquel grito, sin la necesidad de un den den mushi siquiera para oírse, pues se encontraba ya en el extremo opuesto del mismo pasillo, el propio Tom salió disparado con zancadas portentosas que le hicieron batir un gran terreno rápidamente, acercándose cada vez más y más deprisa. Owen, en plena refriega, sintió cómo el aire mismo vibraba con la embestida de aquella mole. La marabunta de luces y pasos pesados lo iba a engullir de un segundo a otro. El gigante había roto la formación con aquel bramido gutural, seguido de cerca por las dos patrullas más próximas, quienes sabían que no podrían seguirle el ritmo, pero aún así se apresuraron a intentar seguirle. Sin embargo, justo en ese instante, un nuevo sonido desgarró la tensión del pasillo. *CHLAAANG* Una puerta se abrió con violencia a escasos metros de Jin, que casi había alcanzado a las patrullas rezagadas que seguían a Big Tom, tras haberse detenido a tratar su herida. La madera golpeó la pared y el chirrido de las bisagras se perdió en el eco de la voz que emergió desde dentro. -Vaya, vaya… ¿Dónde crees que vas, guapo? -El tono femenino, cargado de autoridad, heló el aire. Hana apareció en el umbral como un espectro elegante y letal, con la serenidad de quien sabe que tiene el control absoluto. Sus ojos se posaron directamente en Jin, reconociéndolo de inmediato. Un gesto de su mano bastó. -Vosotros. -Apuntó con un dedo a las dos patrullas que hasta ese segundo habían corrido detrás de Big Tom. -Olvidaos de la rata por ahora. Quiero a ese tipo de vuelta en su celda. Si se resiste, podéis matarlo aquí mismo. -Con una sonrisa en sus labios, que casi dibujaban un beso travieso para Jin, acababa de sentenciarlo a morir. Aunque, tal vez, la joven yakuza sabía que no sería suficiente para acabar con alguien como él. Los hombres se detuvieron en seco, dudando apenas un parpadeo ante el cambio repentino de órdenes. Pero la voz de Hana no admitía réplica, era un filo que cortaba de raíz cualquier vacilación. En cuestión de segundos, las armas se giraron en dirección a Jin, que quedaba descubierto en mitad del pasillo, y todos sus planes de sigilo hechos añicos por la aparición de aquella mujer. Finalmente estaban ambos compañeros prácticamente reunidos de nuevo. Aunque aún quedaba aquel último escollo, pues mientras Owen debía enfrentar la tormenta desatada por Big Tom en la entrada, Jin quedaba acorralado por la astucia y la autoridad de Hana en el extremo opuesto del corredor.
Off
RE: Juegos Peligrosos [Aventura T2, Presente Absoluto] - Owen Yang - 04-10-2025 Ya se habían acabado las sutilezas por todos lados. Owen, con demasiada experiencia en el rubro, sabía cuándo ya no tenía ningún tipo de sentido el entrar a hacerse el agente secreto para evidentemente evitar confrontaciones y daños que no deseaba asumir. Jin era la diferencia entre que sus seres queridos estén en una pieza, y que no -Tsch.- no por nada le había quedado bastante claro un mensaje prácticamente implícito entre ambos: "Como me pase algo a mi, algo le pasará a Moria y...tal vez, alguien más. Alguien especial para tí.". Un quejido molesto se escapó de entre sus labios que se acompaño con un ceño fruncido y los puños ligeramente temblorosos por la adrenalina que le hacía inflar y desinflar el pecho con mucha intensidad, habiendo sido descubierto nuevamente y por otra patrulla más. -¡Allí está! ¡El intruso está aquí!
![]() -¡YA NO TENGO PACIENCIA CON USTEDES, TARADOS!-
Quería salir de allí, ansiaba con abandonar a Jin a su suerte y, precisamente esa sensación de querer ayudar a la persona incorrecta, ciertamente, era lo que más estaba detestando. Reclinó sus piernas con esa postura de lince que a veces le caracteriza y, dando un salto que le otorgó un pequeño impulso de movimiento repentino, utilizó esa gran fuerza en las piernas para enfrentar a aquel pequeño tropel de sujetos que parecían igual de enclenques que los había abatido hace menos de dos minutos -¡TODAVÍA TENGO PARA MIL DE USTEDES!- bueno, no exactamente, pero si tienes para unos cuantos, Owen -¡APUESTO CIEN MIL BERRIES QUE LES PARTO LA CARA A TODOS!- y, pudiéndose escuchar el estruendoso retumbar del gran sujeto que parecía comandarles a la lejanía, el pelirrojo no se inmutó en lo más mínimo; Estaba tan cegado en su objetivo, tal como lo hace un caballo de carruaje, que no podía ver más allá que en buscar al tipo que lo había metido en el problema tan grande en el que se encontraba ahora mismo. Salir de Tamanegi para venir a Karate, encontrándose con que su venganza personal...no iba a acabar, hasta que acabase -¡TOMA!- ¡TUMB!, estiró ambos brazos para golpear con los mismos los cuellos de dos de los individuos. Una patada voladora con salto, agarre del uniforme con un tirón hacia abajo que desestabilizó a otro y le pateó la cabeza para reventársela (No literalmente) contra el suelo, dejando ya a cinco inconscientes. Sudaba, apretaba los dientes, los nudillos picaban al igual que los músculos, ya demasiado tensados, empezaban a pasar factura -¡GILI- ¡PUMB! -POLLAS!- ¡PAF! puñetazo en el estómago a uno y patada en la mandíbula a otro, incluso con la gran experiencia en combate callejero que el pelirrojo tenía, ciertamente, la cosa estaba empezando a escalar muy fuertemente en agotamiento para, viendo a los últimos tres que quedaban, hincharse y deshincharse producto de la adrenalina devorándole por completo. Sus dientes, apretados, mostrando esos colmillos destacables de su mandíbula. Sus ojos, desencajados, ceño fruncido y cabello crispado de tener las hormonas explotando en su ser. Se los quedó mirando unos segundos, generando un silencio donde sólo podían escucharse la respiración del muchacho.
![]() -...Bu.-
Y en un parpadeo, se abalanzó hacia ellos, derribándolos con un puñetazo para cada uno: ¡PAM! ¡PLUS! ¡PAF! Rostro, mentón y mejilla, respectivamente.
A lo lejos (Incluso bloqueando el pasillo donde Owen estaba yendo por haber escuchado el Den Den Mushi de su compañero/enemigo/difícil-de-explicar), apareció esa figura descomunal que, anteriormente, parecía haber generado un estruendo con su voz que el eco había perdurado durante varias repeticiones en su reverberación. El pelirrojo ya estaba encendido, muy, su rostro estaba descolocado al igual que unos párpados -¡TÚ, EL TETÓN!- exclamó, perdiendo todo tipo de respeto por aquella gente que le estaba complicando tantísimo las cosas -¡DÉJAME PASAR...A LA UNA,- ¡CHAK!, chocó sus nudillos contra la palma abierta, generando un pequeño chasquido que retumbó en los alrededores -A LAS DOS,- reclinó las piernas, preparadísimo para continuar con la carrera. ![]() -a las tres.-
Levantó una mota de polvo intensa mientras mantenía esa agilidad felina que parecía caracterizarle, desplazándose corriendo agazapado, acechante. En cuanto estuvo casi frente a él, -¡CUIDADO,- buscó distraerlo con su voz, dando un pequeño salto para quedar con su pierna totalmente recta y la planta de los pies a noventa grados, pateándole directamente sobre la tibia -QUE TE CAES!- y, con la fuerza de su golpe (Más su propio peso), buscar derribarle de frente y el muchacho, quedar por delante de él. Si esta maniobra era efectiva, no dudaría en detenerse en seco y, teniendo su cabeza cerca de la altura del suelo (O pegado al mismo si no había detenido el choque usando las manos) y, dando un salto, patear como si fuese un balón su nuca, ¡PAF!, haciendo que su rostro diese seco y estruendoso contra el suelo -...Agh...ah...- aquello había sido brutalmente agotador, Owen llevaba, sin exagerar, treinta y un personas tumbadas en lo que iba de la madrugada y, si bien le encantaban las sensaciones envueltas en dopamina (Más siendo un ludópata de mucho cuidado) esto estaba empezando a desgastarle en demasía -...creo que...creo que...agh...un segundo...- tenía ambas manos sobre las rodillas, jadeando sin parar, con el corazón que no latía más porque se le escaparía del propio pecho -¡TIO! ¡DÓNDE...- le costaba un horror hablar, tenía un ojo cerrado y otro abierto, con una expresión abrumada por el agotamiento y unas ganas de sentarse dos minutos a tomar aire -...puta madre, me quedé sin aire. Demasiado tiempo sin pegarme.- y si bien estaba viviendo una temporada más pacífica en Isla del Karate, ciertamente, estaba algo oxidado luego de meses sin combatir con tantísima locura -¡Jin! ¡¿Dónde cojones es...buf...estás?!- pegó un bufido, clavado en su posición, rogando por que su objetivo de rescate, de una santa vez, revelase que mínimamente estaba bien. Podría haber prestado atención a las palabras femeninas que yacían bastante próximas a él pero, desgraciadamente, el agotamiento lo tenía bastante oprimido y debilitado. Tampoco ayudaba ser incapaz de poder ver absolutamente nada más que un pasillo recto junto a dos columnas, claro está.
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Objetos de Owen:
RE: Juegos Peligrosos [Aventura T2, Presente Absoluto] - Onizuka Jin - 05-10-2025 Ahora se sentía más confiado, sus pasos lo habían llevado allí. Al fin podía usar su oído con mejor claridad, escuchar los pasos, los gritos. Owen. La voz de Owen estaba cerca. Abrió sus labios, preparado para hablar y… CHLAAANG
La puerta lo frenó en seco, todo se paró de repente. Al menos sentía que su movilidad había mejorado seriamente, pero tuvo que retroceder un paso cuando se cruzó con nada más ni nada menos que aquella misma mujer que había dado con él y ordenar que lo encerraran. Pese a la situación, solo mostró una media sonrisa traviesa, contemplando a la mujer con el sudor frío corriendo por un lado de su rostro. No esperaba en absoluto que la mujer se encontrase tan cerca, eso podría ser problemático, desacelerar su reencuentro con Owen… ![]() —Como ves, a verte de nuevo, preciosa.
Su mano derecha se estaba posicionando en su propia katana, preparado para enfrentarse en cualquier momento, y llegó la orden, lista, preparada. En cuanto lo escuchó, retiró lentamente su katana con la mano derecha, también regresando a su mano la daga que previamente había utilizado para eliminar al pequeño Timmy. —Vaya, me halaga al intentar matarme, señorita. Una decepción que no lo planee hoy. Sus movimientos, ahora, se volvieron fugaces. Los hombres se le abalanzaron pero, ¿a quién engañar? Él también había sido entrenado, sabía pelear. Sus pies se movían grácilmente, esquivando algunos golpes, usando sus dos armas, una en cada mano, para realizar movimientos perfectos, cortes que, pese a que no iban a matar a ninguno, sí podrían dejar perfectamente inutilizados a quienes quisieran seguir. Derecha, un movimiento diagonal con su katana, con un corte en el pecho de su rival, haciendo que cayera de espaldas con un quejido de dolor, izquierda, su daga, directo con un corte limpio en la zona de la muñeca que lo desarmó. Sus movimientos eran veloces, expertos, mientras seguía enfrentándose a aquellos hombres uno a uno y que, del mismo modo, uno a uno iba cayendo en el suelo. Algunos ya comenzaban a tener el temor de no ser útiles y, aquella ligera duda, lo hizo moverse en un impulso con su pierna hacia los más inseguros, logrando golpes más impecables, más veloces. Los hombres fueron reduciéndose hasta quedar solo dos de ellos. Su respiración era controlada, constante, pero era humano, imposible de no sentir un ligero y pequeño desgaste. ![]() —Si quieren matarme, vengan con todo lo que tienen.
La voz sonó profunda, como una silenciosa amenaza que estaba por venir. Su rostro se mantenía imperturbable ante una leve pausa, viendo a los dos últimos que quedaban, impulsándose ahora con sus dos piernas para incrementar la velocidad, usando sus brazos en forma de cruz para así hacer un tajo con ellos, con cada uno de ellos, directos a los brazos, desarmándolos y, el último, que parecía haberse mantenido en pie, aprovechó la culata de su arma para golpearlo directamente en su nuca, dejándolo caer al suelo junto al resto de sus compañeros. Dejó escapar un suspiro, volviendo ahora la mirada hacia Hana. Ponía en serias dudas que dibujara decepción, pero aún así, él sonrió de medio lado, escuchando a Owen llamar su nombre. Su oído ahora podía escucharlo claramente, como si estuviera allí mismo. ![]() —Como ves, no he quedado tan mal. Siempre podríamos hablar un poquito en vez de que sigas enviando a más de tus hombres.
Dejó escapar el aire, manteniendo sus armas en ambas manos, pero no alzándolas. Negociar siempre eran parte de aquellos desastres. —¡OWEN! — llamó directamente al joven, con su voz más profunda. Quizás a los hombres los asustó, al menos a algunos de ellos, pero sabía que así revelaría la posición de donde estaba. Significaba que estaba bien, y que además había aguantado bien el tirón. Joven de los más útiles que pudo encontrar. —Ahora, preciosa, ¿qué me dices si intentamos hablar un poco? No creo que quieras un dos contra uno.
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RE: Juegos Peligrosos [Aventura T2, Presente Absoluto] - Krysser - 07-10-2025 Día 58, 05:00
El silencio tras la refriega era casi tangible, pesado como una manta empapada. El pasillo había quedado cubierto de cuerpos inconscientes, casquillos deformes y charcos oscuros de sangre que reflejaban la luz intermitente de los fluorescentes. El eco de los últimos golpes aún flotaba en el aire, disolviéndose lentamente entre respiraciones agitadas y el zumbido eléctrico de los cables del techo. El joven pelirrojo había logrado imponerse. El pulso todavía le temblaba en los brazos, la sangre le latía con fuerza en las sienes, y su respiración, entrecortada y agitada, era el único sonido vivo que rompía la quietud de aquel corredor. La fatiga lo envolvía por completo. Cada músculo ardía, cada fibra protestaba, cada latido dolía. Y aun así, todo pareció valer la pena cuando, de entre el caos y la neblina de polvo levantado, una silueta conocida se dibujó al final del pasillo. Entre los cuerpos caídos y la luz que parpadeaba, Jin se distinguía por fin. Había sangre seca en su ropa, y el filo de su arma aún goteaba. Pero ese cabrón aún estaba de pie, y vivo. Ambos extremos del corredor parecían converger, como si el azar o un caótico tejedor del destino hubiera decidido reunirlos justo en el momento límite. Mientras, en el otro lado del pasillo...
A pocos metros de Jin, la figura de Hana se mantenía erguida entre los restos del combate. La joven yakuza parecía haber observado la pelea completa sin perder la compostura. Su porte era elegante, casi relajado, y la manera en que sostenía el cigarro encendido entre los dedos contrastaba con el campo de batalla improvisado que la rodeaba. El humo dibujaba espirales pálidas sobre su rostro, y aunque la expresión era difícil de leer, había algo en su mirada que no se parecía a la frustración. Era una mirada evaluadora, casi aprobatoria. Uno a uno, los cuerpos de sus subordinados yacían a sus pies. Algunos aún respiraban, otros no. Ella dio una calada más, despacio, observando en silencio al hombre que acababa de reducirlos a todos. No había gritado órdenes, ni había llamado refuerzos. Solo lo miraba. Con un ademán tranquilo, se acercó un paso, el humo mezclándose con el olor metálico del aire. Luego, sin decir palabra alguna que alcanzara a oírse, extendió el cigarro hacia el frente, ofreciéndolo con un gesto medido, casi como una recompensa por su duro trabajo. El ambiente se tensó apenas un instante, como si ambos comprendieran que aquello, más que un ofrecimiento, era un reconocimiento mutuo. -Tú y esa maldita tendencia natural tuya a evitar que te mate... -Murmuró, sin perder la sonrisa, aunque visiblemente frustrada. Sabía de sobra que no podría vencerte, y menos al ver que el pelirrojo llegaba desde la distancia, más leal de lo que ella había podido pensar en un inicio cuando lo vio escapar. Realmente había vuelto a por ese tipo, quien había soportado la tortura, escapado, y acabado con tantos de sus hombres. La yakuza exhaló lentamente, y el humo envolvió su rostro un momento antes de que sonriera, ladeando los labios en una expresión que no era de victoria ni derrota, sino de aceptación. -Me rindo. -Dijo perdiendo el deseo de seguir intentando conseguir un imposible, y se dirigió caminando despacio hacia la salida, dejando atrás al herido pero difícil de matar Jin. La calma duró unos segundos, hasta que, tras una última calada, la mujer dio media vuelta. -Espero que te hagas cargo, cara bonita. No haber podido matarte será algo que "Él" no me perdonará. Así que, si los problemas me buscan, yo te buscaré a ti. Espero que sigas siendo tan escurridizo ante la muerte para entonces. Por el bien de los dos. Su voz se perdió entre el ruido distante del pasillo, cuando comenzó a alejarse hacia la penumbra, dejando atrás los cuerpos, el olor a tabaco y una advertencia muda en el aire. No hubo disparos. No hubo más órdenes. Solo el sonido de sus tacones alejándose… Y la vaga sensación de que aquel encuentro había sellado una deuda futura. En el otro extremo de nuevo...
Al fondo, Owen podía distinguir ya la escena. Jin estaba vivo, de pie entre los restos de la refriega. Sin embargo, no alcanzó a comprender por qué aquella mujer, cuya fuerza ya había sentido, dejaba marchar al yakuza sin siquiera intentar capturarlo. La hermosa mujer se dirigió entonces caminando despacio hasta su posición, pasando por el costado del pelirrojo en total calma, con una sonrisa confiada en sus labios y un hilo de humo a sus espaldas. Mientras cruzaba el umbral que el propio Owen definía, Hana murmuró unas ultimas palabras, inaudibles para Jin, pero contundentes para Owen. -Pareces un buen chico. Es una pena. Ese hombre... Probablemente algún día hará que te maten. No se podía saber a ciencia cierta si se refería a provocarlo accidentalmente o a ordenarlo directamente, pero la amenaza de peligro de la compañía de Jin era evidente. Finalmente la joven terminó de recorrer el pasillo, donde cerca de medio centenar de hombres aguardaban tras haber acudido por la alarma local. Sin embargo, lejos de ordenarles que acabaran con vosotros, de sus labios solo salió una inexplicable orden de retirada. Aunque con dudas y reticencias, sabiendo lo que podía suponer, todos sus hombres obedecieron de inmediato. Jin y Owen habían sobrevivido, y al fin se podían reunir de nuevo, pero el precio era evidente, el cansancio, las heridas, la tensión de un escape que todavía no estaba asegurado. Aunque todo había acabado ya, algo parecía decirles que no había hecho más que comenzar.
Off
RE: Juegos Peligrosos [Aventura T2, Presente Absoluto] - Owen Yang - 07-10-2025 El pelirrojo, jadeante, aún mantenía cada mano sobre cada rodilla, encorvado, como si estuviese intentando recuperarse sin la necesidad de derrumbarse sobre el suelo; Hasta que no estuviese su misión completa, ciertamente, ni loco iba a bajar la guardia, menos con lo fácil que podría ser interceptado en su posición actual. —¡OWEN! —
![]() -Mierda, no se si me alegra o me entristece.- Un pensamiento fugaz que voló por la cabeza del pelirrojo que, siendo imposible que sea la voz de otra persona, reaccionó ante aquel tono del mafioso que reconocería así estuviese a mil leguas -¡Aquí...Jin!- seguía jadeando, levantó la mano mientras bajó la cabeza, cerrando los ojos. En cuanto tomó unas cuantas bocanadas de aire y los pulmones parecían haber dejado de generar esa sensación tan extremadamente opresiva, los vio -¿...Eh?- el mafioso que conocía estaba lastimado, herido, golpeado, pero no parecía estar afectado o perturbado tanto como lo estaba Owen. Se notaba la enorme diferencia de quien continuaba haciendo esto con normalidad y casi como un día más en la oficina y quien había perdido práctica de meses y meses intentando vivir una vida más amena, más normal.
Simple y llanamente evitó contestar de manera directa, porque Owen, muy en el fondo, lo sabía perfectamente. Se limitó a seguirla nuevamente con sus ojos, girando su cabeza mientras la miraba de espaldas, en aquel caminar tan hipnótico y sensual que la hacía parecer una modelo más que una simple matona -No voy a dejar que mi madre y Gwen sufran por mi.- porque en el fondo, ciertamente, sentía que era su culpa. Su culpa haber siempre sido tan pendenciero, tan provocador, tan rebelde y tan conflictivo. Con su madre estaba en deuda, pero, ¿Con la muchacha? Jamás permitirá que le pase algo. Tendrá que seguir jugando sus cartas hasta que la baraja se quede sin repartir. Fue inevitable para él quedarse completamente estático ante la presencia de la despampanante y peligrosa mujer que, con un aspecto temerario pero extremadamente irresistible, no dudó en pasar por al lado de un Owen extenuado que, petrificado, simple y llanamente la siguió con la mirada sin inmutarse pero con extrema precaución, preparando sus dos piernas para saltar hacia atrás si ella se abalanzaba sobre él. -Pareces un buen chico. Es una pena. Ese hombre... Probablemente algún día hará que te maten.
![]() -...Hm.-
Muchos de los individuos que tanto le habían buscado, finalmente, los tenían arrinconados en aquel pasillo en el que la mujer se empequeñecía más y más, producto de la distancia que les separaba. Ella hizo un ademán, una señal -¿Eh?- Algo que provocó que el extenuado Owen se quedase erguido, confundido, sabiendo que los tenían totalmente arrinconados y que podría ser fácilmente una guerra de desgaste para ellos. Tal vez...ella, -¿Llegó a algún trato con este tipo?- pensó de manera fugaz mientras sus ojos, ligeramente entrecerrados, mostraban una duda casi detectivesca, inflando y desinflando su pecho cada vez a un ritmo más leve. ¡TAK, TAK-TAK!, se escuchó la caída de un objeto -¡!- que, con el gran sentido del oído del muchacho, lo pudo identificar automáticamente debido a que aún parecía estar generando una cantidad impresionante de sonidos entre-mezclados y alocados -¡MI DEN DEN MUSHI!- exclamó, acelerando a un paso de trote hacia su caracol negro que, pobrecito, tenía los ojos con dos espirales rotando sin cesar. Estaba absolutamente exhausto sin parar de hablar con diferentes voces, diferentes tonos, generando interferencias, por lo que el pelirrojo no dudó en atraparlo entre sus manos para empezar a acariciar la parte de atrás de su cuello -Tranquilo, hermano, misión cumplida.- le sonrió, cerrando su tapa para guardarlo en aquella especie de medallón en la que se encontraba, volviendo a guardarlo en su bolsillo -Jin.- elevó la voz, no demasiado, la reverberación de la sala ayudaba en demasía. Volteó hacia atrás, al último momento donde lo encontró y se dirigió a él con un paso lento, pausado, molesto, frunciendo el ceño, como si estuviese yendo a recibir la bronca de un padre, "Pareces un buen chico. Es una pena. Ese hombre... Probablemente algún día hará que te maten." -No si yo lo hago primero.-, incómodo, delante de él y alzando la mirada para verle directamente al rostro, se cruzó de brazos con esa expresión que denotaba toneladas de incomodidad -Te ves hecho mierda.- y, acto seguido, miró en todas las direcciones posibles. No muy lejos de su ubicación original parecía haber una sala especial que, desde su ángulo de visión, podía observarse un destello carmesí en el suelo que cada vez se volvía más prolífico y llamativo. Sangre, cada vez más abundante -No.- levantó la mano con los dedos extendidos, cerró sus ojos, como si estuviese buscando detenerlo antes de siquiera decir nada -Ni quiero enterarme qué hiciste.- antipático, porque en el trato que tenían ambos no había ninguna necesidad de mantener formalidades o cierto respeto. Sin más dilación, Owen hacía esto más como un acto de rebeldía que por desprecio -Le gané mi apuesta a estos tarados,- los señaló, mostrando a la distancia el cúmulo de sujetos que estaban aún derrumbados y aturdidos producto de su previo combate -al igual que al gordo.- también lo señaló, al gigante tumbado de frente -Voy a cobrármela, ¿Crees que tengan pasta?- preguntó con seriedad pese a que su léxico no le ayuda a parecer muy profesional, no dudando en empezar a revisar todos y cada uno de los bolsillos de los allí presentes. Robó un pendiente que parecía de oro, una cadena que colgaba en el más grande de los individuos y, alzando la mirada, el pícaro joven prosiguió -Venga, ayúdame. Después vemos cómo vender todo esto.- y, siguiendo su camino hacia adelante, empezó a otear cada centímetro del lugar en búsqueda de cualquier cosa que pueda considerarse un tesoro. Esto, efectivamente, ¿Lo estaba volviendo un pirata?. ![]() -¿Qué hiciste con esa tipa? ¿La sedujiste o amenazaste como lo hiciste conmigo?-
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RE: Juegos Peligrosos [Aventura T2, Presente Absoluto] - Onizuka Jin - 07-10-2025 El silencio parecía ensordecedor, mas no lo fue la mirada de la mujer, Hana, al menos no para él. Sabía bien lo que significaban sus palabras. Sacudió sus dos armas, las cuales seguían manchadas de sangre, para así envainarlas. Primero la daga, ya que era mucho más sencilla, luego tomó la vaina de su katana, con los ojos fijos en la mujer, con la misma calma inicial, quizás también la misma picardía. ![]() —Si le dejara matarme, dudo que te agradara ni un mínimo, querida.
Su rendición fue de lo más satisfactoria, no lo deseaba, no de alguien que estaba claro que sabía dónde ponía los pies. No era estúpido y conocía bien las consecuencias de lo que fuera a ocurrir. Desde luego, no rechazó el cigarrillo, no era en absoluto escrupuloso. Dio una larga y prolongada calada, el mono finalmente aliviándose. No sabía cuándo perdió su condenada caja de cigarrillos, pero no iba a desaprovechar la recompensa. El humo salió de entre sus labios, como quien está sediento y bebe finalmente agua después de tantas horas. No fue la única que dio, por el contrario, daría dos más antes de devolverle el cigarrillo a la mujer, no sin antes acercarse a ella, cortando las distancias, manteniéndose peligrosamente cerca. ![]() —Espero que no sea la única recompensa que me des por sobrevivir.
El último halo del humo del tabaco que ella misma le ofreció lo sopló cerca, para que pudiera aspirarlo, disfrutarlo juntos en un silencio que era innecesario. Un hombre que, desde luego, no desaprovechaba ninguna oportunidad, al menos hasta que tomó ella distancias para ir alejándose. La dejó hacer, contemplando la gracia de sus pasos, tan sensuales, relamiéndose mentalmente. Belleza no era algo de lo que careciera e irradiaba sensualidad, incluso más que con aquella primera mujer que lo llevó al desastre. Quizás debería incluso agradecerle ahora. De todos modos, se mantuvo serio, observándola, comprendiendo el significado de sus palabras. Conocía bien el oficio, no había escaldo a la confianza de su jefe de forma gratuita. ![]() —Estaré esperándote con los brazos abiertos. Solo pregunta por mí.
La vio partir, hacer un pequeño encuentro con Owen. Aprovechó para contemplarla unos segundos más antes de mirar el pasillo en que se encontraban. Todavía debía encontrar lo que buscaba, mínimo necesitaba información. No llegó a escuchar las palabras de la mujer dirigidas al joven, pero sí el llanto de buscar su propio Den-Den Mushi, lo que le recordó que tenía que recuperar el suyo propio, por si su jefe trataba de comunicarse con él. Las heridas, pese al botiquín, seguían escociendo, doliendo y, sorprendentemente, su rostro se mantenía como si no existieran. Vio a la mujer alejar a los hombres, lo que le hizo ensombrecer un poco su rostro, viéndola alejarse con ellos. El tiempo era límite y posiblemente se iban a encontrar en poco tiempo. Debería prepararse, quizás organizar algo por si acaso. Nunca se sabe. -Te ves hecho mierda-
![]() —Esto no es nada. He salido de cosas peores.
Los ojos se dirigieron al joven, acomodando sus manos en los bolsillos y caminando hacia el que era Big Tom, a quien Owen parecía haberlo abatido perfectamente. Usó su elegante y caro zapato para mover su cabeza a un lado y ver el estado deplorable en el que se encontraba. —Cálmate. — su voz, profunda, habló con la paciencia de siempre, agachándose para registrar al hombre, recuperando finalmente su Den-Den Mushi. Al menos seguía en buen estado, no parecían haberlo dañado. —No tengo por qué especificarte todo lo que hago o dejo de hacer, dudo que quieras saberlo todo tampoco. Sobre la señorita, prefiero que quede en secreto. Es mejor que tú no lo sepas. Lo importante es que ahora tenemos cómo salir, y vía libre. — se puso en pie, acercándose a Owen, sacando un par de billetes y se los estiró, colocándoselos en la mano. —Por tu condenada apuesta. No se sorprendió que también Owen buscara riquezas en los hombres caídos. Lo dejó hacer, mientras sus pasos se adelantaban. —Yo tengo una misión que cumplir por si no lo recuerdas, Owen. Luego podemos volver y ver si hay más, pero no dudes que donde vamos hay mucho más que solo unas pocas cosas de oro. — ni siquiera se preocupaba por pisar alguno de los caídos, como si fueran la misma alfombra. Ya que Hana les había dado la oportunidad, quería acelerar el paso, el tiempo posiblemente sería limitado. Se adelantó, sin saber si Owen lo seguiría o no. Posiblemente sí fuera así. Comenzó a buscar en los pasillos las puertas, lugares y… al fin. Allí estaba.
La puerta cargada no solo de oro y tesoros, sino lo que su propio jefe sospechaba. Drogas no registradas, que vendían probablemente en secreto. ¿De dónde las sacaban? ¿Cómo las obtenían? Se acercó a los sacos que había y, con su daga, abrió un poco de uno. El polvo comenzó a caer en forma de cascada, su mano se posicionó en la mitad de la misma, oliéndolo tras acercárselo en la nariz y, con sus dedos, dejando caer un poco más de aquel polvo rojizo. Rojo. Era puro. Al 99% probablemente. ¿De dónde diantres lo habían sacado? ![]() Contempló su mano, de donde todavía caía el polvo, en silencio. Esta vez no uno normal, sino cargada de cálculo, pensamientos… ![]() —El jefe tenía razón… Están con algo más… Condenados traidores.
Cerró el puño, poniéndose en pie, contemplando las cajas y sacos que había allí, dejando caer el resto del polvo de su mano. Rebuscó entre las cajas, viendo que una de ellas contenía documentos. Sus cejas se elevaron, con interés. No sabía de qué podían ser, pero había sellos, quizás fuera algo útil que serviría para darle una demostración a su jefe. Tomó algunos, doblándolos y acomodándolos en el bolsillo de su abrigo interior. Por supuesto, una pequeña recompensa extra también para Owen, ya que desde luego había realizado un trabajo excelente y planeaba recompensarlo, como bien prometió, lo que significó tomar algunas cosas de oro y llevárselas, junto a uno de los sacos. Podía dar la misión por cumplida, pero también prepararse para lo que fuera a venir.
Objetos de Jin
OFF
RE: Juegos Peligrosos [Aventura T2, Presente Absoluto] - PX-2 - 08-10-2025 ✓ Aventura TX: Completada Recompensas Narrador (Krysser) — Puntos Mugiwara: 15 — Puntos de Rol: 20 — Berries: 30k Recompensas User (Owen Y Jin) — Puntos Mugiwara: 10 — Reputación: 20 — Berries: 20k |