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¿Qué me llevo hoy? (Privado-Pasado) - Versión para impresión

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RE: ¿Qué me llevo hoy? (Privado-Pasado) - Maria Merlot - 28-09-2025

Narrador / María Merlot 

…………………………….

Sus lágrimas seguían cayendo.
El miedo de ser despreciada por su Kami.

Cálidas y saladas cruzaban sus mejillas, mientras con sus manos intentaba secarlas sin éxito alguno. Una cascada sin control proveniente de lo más profundo de sus entrañas, el irracional temor de ver decepción en los expresivos ojos castaños; en la mayoría de los casos no le importaría, le daría igual, pero si esa mirada venía de ciertas personas, como su Kami… rompería su corazón. Ansiedad, la estaba sintiendo, porque preocuparse por el futuro incierto la hizo llegar a ese estado.

Unos brazos amigables la rodearon, la llevaron a un puerto seguro alejándola de sus tormentosas emociones. Han estaba consolándola con la calidez que lo caracterizaba, sus manos en puntos estratégicos la hicieron olvidar por un momento sus pensamientos intrusivos, la hicieron regresar al presente, a su noble Kami que siempre la cuidaba y velaba por su bienestar sin pedir nada a cambio, solo por su enorme corazón. La caricia en su cabello, la caricia en su espalda la reconfortaron y cuando él respiró profundo, ella automáticamente lo imitó soltando el aire que no sabía que tenía retenido, y con ello el nudo en su garganta empezó a soltarse.

“No arruinaste nada pequeña. Encontraste tu lugar y la forma de obtener la libertad, en el camino, que acaba solo de comenzar, ya has encontrado amigos y, con ello, un hogar.”

Su suave y serena voz borró por completo su ansiedad, y las lágrimas comenzaron a disminuir la huida de sus ojos. Ella aún continuaba con su cara pegada a su pecho empapándolo con el desdichado líquido. Ella estuvo antes, apunto de contarle cómo Ashviel la encontró pero ahora él… él le quitaba un peso de encima con sus palabras, haciéndola ver que no lo decepcionaría por lo que hubiera sucedido, más bien, le indico que el camino la llevó al aquí y al ahora, con una nueva libertad y personas a los que llamar amigos. Ese hombre, con engañosa apariencia de vagabundo, poseía una esencia maravillosa, tan hermosa como única; por esa razón, ella siempre lo tendría muy dentro de su corazón.

“Consérvalos y no pierdas el camino. Seguro que son geniales tus nuevos amigos. Sigue así, María.”

La separó de él, aun no quería perder su abrazo consolador pero su sincera sonrisa la alegro de inmediato, y con su delicada mano limpio uno de los lagrimones. Su Kami, definitivamente, era una persona muy delicada y atenta — Lo… lo prometo… Kami… — le respondió aspirando un el líquido de su nariz moco — Son geniales, tan geniales como tu, te encantará conocerlos, te los voy a presentar a todos, hasta al gigante pelirrojo, no te asustes porque aunque es enorme no te pisara, es muy cuidadoso con eso… y como su corazón es directamente proporcional a su tamaño seguro se sentiría muy mal si nos hiciera daño por error. ¿Te imaginas? ¡Quedamos aplastados como una hoja de Wanted! Una hoja muy roja y… roja… — sonrió dulcemente pasando el dorso de su diestra por la nariz para alejar el último rastro de moco líquido, aunque aún un par de lágrimas estaban en sus preciosos ojos ámbar y su cara algo roja e hinchada por el llanto.

El ruido del estómago del hombre la hizo abrir sus orbes y luego soltar una encantadora sonrisa cuando él se disculpó. Si su Kami tenía hambre, tenía que buscar a Rackham para que le hiciera uno de los manjares de los cuales tanto le habló anteriormente pero él propuso otra cosa.

“Qué te parece si por tu esfuerzo y tus logros te invito a un postre de frutas”

¿Sus esfuerzos?
¿Sus logros?
¿Frutas?

Sus ojos volvieron a humedecerse, pero esta vez de pura felicidad. De verdad su Kami, sin importar qué, siempre vería lo mejor de las personas… por lo menos para ella. Y ahora que lo pensaba, a través del cristal del masculino, si había sido un gran esfuerzo superar aquellas semanas oscuras, un gran logro enterrar esos recuerdos dolorosos y volver a ser “Ella”. Él no la juzgaba, nunca lo haría, él la entendía y animaba a seguir adelante, con sus aciertos y desaciertos. Por eso, y solo por eso, su corazón siempre se animaría al verlo, retumbando como loco por su amigo de Sorbet. Y más aún, porque recordó que le gustaban mucho las frutas… después de tanto tiempo él lo recordó… ¡LO RECORDÓ! ¿Cómo podría no emocionarse? Por eso sus lágrimas fluyeron pero con un tinte distinto al anterior… pero antes de poder expresar con palabras cualquier cosa, el escenario cambió…

“MM te encontré, me asusté cuando te perdiste”

Su apodo en la voz de su hermano juramentado la hizo voltear hacia él, obviamente que vería solo lágrimas en ella mientras la abrazaba con una fuerza sobreprotectora y ahora, por segunda vez en ese día, un hombre limpiaba los lagrimones que salían de sus ojos. El tirador y ella se habían hecho una promesa bajo la luz de la luna, entre el vaivén del mar, y desde entonces, su relación se consolidó y profundizó como si fueran hermanos de hijos de otros padres, de otras razas. Iba a abrir la boca para responderle pero él fue tan rápido como su gatillo al continuar hablando…

“¿Qué sucede? ¿Estás lastimada de alguna forma? ¿Alguien te hizo daño?”

¿Lastimada?
¿Daño?
No, nada más alejado de la realidad.

Más bien estaba rebosante de felicidad, al tener a su Kami entre ellos, al poder presentarlo a todos y a todos presentarles a Kami. Pero no pudo decir nada cuando lo vio sacar su pistola, disparar al cielo y posterior apuntar a su querido Han; las personas empezaron a correr asustadas. Lo estaba amenazando, pensando que había causado algún agravio a la celeste. La mente de María se congeló, si por error se escapaba un disparo y mataban a su Kami ella morirá en el acto con él de puro dolor, quiso detenerlo pero otros fueron más rápidos que ella, que quedó petrificada con la escena de sus dos grandes amigos enemistandóse por su error.

“No nos precipitemos, dejemos al chico explicarse con sus propias palabras… si no nos satisfacen siempre podemos romperle las piernas.”

Una voz desconocida busco calmar a Jensen Valentine, ella volteo para encontrarse con alguien… con alguien que compartía algún ancestro con ella, porque ese chico sin duda estaba más cercano a su raza que a la de cualquier otro presente en ese grupo. ¿Había escuchado bien? ¿Quería romperle las piernas a su Kami? ¡Sobre su cadáver! Y detras de él venia Cherry, que con sus ojos de color tan similares a los suyos pero profundos e inteligentes, ya estaba analizando la situación… María quiso abrir la boca, pedirle ayuda pero las palabras no salieron. Solo pensar que alguno de ellos saliera herido la asustaba y mucho, como si apretaran su corazón sin piedad.

“¡Hey! ¿Qué crees que haces? ¡Baja esa cosa! ¡Bájala! ¡Bájala! ¡No puedes…! No puedes ir por ahí amenazando a las personas, ni siquiera sabes lo que sucedió, tal vez él…tal vez…solo…la estaba ayudando. ¿Estás loco? ¿Están locos? ¡No pueden hacer estas cosas en público!”

Luego de esa reprimenda verbal del pelirrosado… la petrificación de María fue desdibujandóse. Con Algodón de Azúcar presente todo se solucionaría, aunque la forma tan poco amable con la que redujo a Jensen al suelo la hizo sentir pena por su hermano pero entendía que a grandes males, grandes soluciones, por eso el médico era su favorito. Órdenes aquí, órdenes allá, como todo un macho alfa. Y como ya su Kami no estaba siendo apuntado por una pistola, la chica solo pudo admirar con orgullo como el médico tomaba el control de la situación… quedando aún más genial ante los orbes de la celeste, que de por si ya admiraba toda su perfecta estampa y amable personalidad, aunque ahora sumenle fuerte y regio...

“¿Qué pasó, sirena? ¿Por qué esas lágrimas empañan tus bellos ojos? ¿Este hombre te hizo algo?”

Cuando le pregunto ella salió de su shock para ponerse delante de Han con los brazos extendidos protegiéndolo con su cuerpo — No, no me hizo nada. Se los prometo, Kami jamás me haría daño. Él es como ustedes, cuida de mi… es mi amigo. Lo siento Blacky, Algodón de Azúcar por preocuparlos pero son lágrimas de felicidad por reencontrarme con mi querido Kami… ¿Saben, no? Como cuando hay algo que te gusta mucho y lo pierdes pero luego vuelves a encontrarlo y te alegra tanto el corazón que no puedes controlar tus emociones y se manifiestan en forma de líquido cristalino que asaltan tus ojos y una vez que la llave es abierta no puedes detenerlo, y solo fluye… pero les aseguro que no ha pasado nada, por favor, no juzguen mal a mi Kami, él es maravilloso, como tú (Jensen)… y tú (Cherry)… y no se quien seas tu (Liyu) pero si retiras lo de romperle las piernas a Kami también podrías tener un positivo en maravillosidad — habló rápidamente como se lo pidió Hyakinthos, con sus manos termino de limpiar sus lágrimas, aunque como antes su nariz estaba roja y su cara hinchada — … por favor, suelta a Blacky… Parece una posición muy incómoda, él solo estaba cuidando de mi… porque es lo que hacen los hermanos — le pidió a Hyakinthos, tampoco quería estar viendo a su amigo gatillozo en el suelo con posibles calambres o su orgullo herido — … no hace falta estar más aquí. Tienes razón, estamos llamando la atención…  pero me encargo… ¡Lo siento! No pasa nada, solo ha sido un malentendido… es lo que pasa cuando mi hermano y yo no tomamos nuestras pastillas, pero ya nuestro doctor nos atenderá. Gracias por estar pendiente, son los mejores ciudadanos comúnes — les dijo a la multitud con una gran sonrisa y alegría desbordante, lo que calmó los ánimos e hizo que todos se dispersaron sin más agravios. Escucho uno que otro suspiro, después de todo ella era una dama muy bonita y encantadora —  … ¡Vayamos a comer! Justo íbamos por comida… — decía mientras regresaba al lado de Kami (no escucho que se decían mientras ella dispersaba a la multitud), tomando su mano entre la suya, apretándola con suavidad y complicidad — Vamos por esa comida… tengo aun intactas las monedas que me dio Fantasma. Yo los invito a todos… hasta a ti primo... — sentenció con alegría sin soltar la mano a su amigo de Sorbet, y tomando dirección al este, dónde estaba el distrito de artesanías, no de comida… su orientación no servía, esperaba que alguien rectificara el camino correcto.

[Imagen: 107650.gif]



RE: ¿Qué me llevo hoy? (Privado-Pasado) - Han - 30-09-2025

La llama del corazón de María volvía a encenderse, lo notaba cuando relajaba su respiración conmigo y lo vi mas aún cuando me separé de ella y volvía a sonreír a la par que secaba sus últimas lágrimas, o eso pensaba yo. Claramente no calculé bien cuanta energía positiva necesitaba, la desbordé sin quererlo, pues con mi oferta de comer fruta ella comenzó a llorar de nuevo. "Yo solo quería comer" Pensaba mientras sonreía de una forma mas apurada.-Tranquila mujer, solo es un poco de fru...- No llegué a terminar la frase, un hombre me interrumpió y se interpuso entre la sirena y mi triste y hambrienta figura. Un tipo de peculiar aspecto, pero extremadamente molón, debía decir, comparado con él, mi aspecto apenas destacaba entre la multitud: manto rojo escarlata, pelo negro y bien peinado, rostro que imprimía carácter; un hombre único en resumidas cuentas.

Sin que llegas a mediar palabra se centró en la mujer de pelo celeste, llamándole hermana y preocupándose por su llorera "Siendo hermanos... debería saber que María llora por poco" Pensé algo sospechoso, no obstante recordé lo que ella me decía, quizás era uno de sus nuevos nakama. No es que me diera mucho tiempo para meditarlo, ni siquiera que me diese poco, pues antes de darme cuenta el tío saco una pistola que parecía letal con solo verla y disparó al aire, rugiendo uno de sus cañones, parecía una amenaza contra los mismos dioses ¿Qué estaba pasando?.

Sin comerlo y beberlo me vi con un arma apuntándome a la cara y a aquel tío que la sostenía con cara de pocos amigos preguntándome que le había hecho a su hermana. Mi cara, qué digo mi cara, mi cuerpo entero palideció intentando buscar unas palabras que no fueran "no dispares" "Maldita sea ¿Por que siempre intentan matarme cuando veo a esta chiquilla?" Mis piernas temblaban como un flan y mis ojos miraban nervioso a mi alrededor. Pude ver a Li yendo con ellos, seguro que él me libraría de toda esta locura, o eso pensaba yo. "-No nos precipitemos, dejemos al chico explicarse con sus propias palabras… si no nos satisfacen siempre podemos romperle las piernas" !¿Pero qué clase de frase es esa viniendo de un aliado¡? Cómo se podía ser tan desgraciado. 

Al oír que Li no sería de ayuda comencé a sudar y balbucear sin sentido, por suerte un hombre vino a mi rescate, intentando instar a la paz para pasar a instigarla con violencia, irónico, si, pero no iba a criticarlo en aquel momento. Había logrado hacerle una llave y mantener a su... ¿Compañero? No lo sé, todo era demasiado confuso para que mi mente primitiva pudiera entenderlo, solo sabía que ya no me estaban apuntando con un arma. Al fin María reaccionó a toda la locura que estaba ocurriendo a su alrededor y explicó al situación, bueno, mas que explicar la situación explicaba quien era yo . Cuando terminó de contarles a los tres quien era comenzó a intentar tranquilizar a las masas, los demás nos quedamos atrás y yo, para intentar romper el silencio que se produjo me presenté con vergüenza y algo de miedo a que acabasen disparándome alguien. Levanté la mano de forma temblorosa y forcé la amistad aterrada y amistosa mas sincera que pude.-Yo... me llamo Han.- Bajé entonces la mano y noté el fino tacto de la piel de los dedos de María, tiraban de mi suavemente, como el arrullar de las olas y yo, huyendo de la situación, me dejé llevar. Caminé sin saber a donde, como de costumbre, pero sabiendo a donde no quería volver, pues si me daba la vuelta podría ver a ese pistolero de gatillo fácil.

Me agaché un poco y hablé en voz baja al oído de la mujer que decía invitarnos a comer algo. -Al menos estas bien protegida.- Aquella frase era genuina y sincera. Era cierto que parecían algo alocados, pero cuando creyeron que era una amenaza para ella actuaron sin pensarlo, María había logrado crear vínculos muy fuertes con esas dos personas y no podía evitar sentir felicidad por ello, por ella. 


RE: ¿Qué me llevo hoy? (Privado-Pasado) - Jensen Valentine - 03-10-2025

Jensen Valentine no podía permitir que la persona que aparentemente había hecho llorar a su pequeña hermana juramentada se saliera con la suya por lo que lo amenazaba de muerte con Cerbero, su pistola de triple cañón. Ya estaba a punto de disparar después de oír como el Gyojin proponía romperle las piernas cuando fue reducido por su querido amigo Cherry.
 
-Déjame, ese tipo lastimo a MM, merece recibir unos buenos balazos – dijo desde el piso retorciéndose sintiendo la presión en su brazo derecho mientras veía como Li tomaba a Cerbero. –Oye devuélveme mi pistola… Ugh Cherry suéltame, me vas a dejar sin brazo – el agarre del médico era increíblemente fuerte, se veía que el pelirrosa se hacia la victima cuando decía ser débil porque fuerza era lo que más tenia.
 
MM logro que Cherry soltara a Jensen y lo ayudo a ponerse de pie, explicando lo sucedido y presentándoles a su Kami, el pistolero de la capucha roja asintió sentado en el piso mientras se masajeaba el brazo. –Entiendo, bueno no puedes culparme por preocuparme, pensé que te había pasado algo malo y que ese hombre era culpable de tu dolor.
 
El Kami se presentó como Han, Jensen asintió poniéndose de pie y acercándose a Li extendiendo su mano – Mi pistola por favor – pidió y recupero a Cerbero antes de volverse hacia Cherry – Si que tienes fuerza, te pido que no vuelvas a hacer eso o tendré que darte una pateadura – le dijo con seriedad mientras seguía masajeándose el brazo, el agarre del pelirrosa había sido devastador. Finalmente se volvió hacia Han y le dio una reverencia antes de mirarlo a los ojos. –Te pido disculpas por casi regar tus sesos en el pavimento, en mi defensa pensé que eras una mala persona que había hecho llorar a mi pequeña MM, supongo que podrás entenderme – dijo antes de abrazar a la pequeña de ojos dorados y cabello celeste – vamos a comer algo para pasar el estrés de toda esta situación, unos buenos cortes de carne deberían subirnos el ánimo a todos.



RE: ¿Qué me llevo hoy? (Privado-Pasado) - Li Yuan - 05-10-2025

Li Yuan había seguido a Jensen con la idea de bajarle su Agresividad, pensando que ese diálogo siguiendo su línea haría que el pistolero estuviera dispuesto a escuchar, pero al parecer solo provocó que los demás lo mirarán igual de decepcionados, tal vez por una vez Li Yuan no estuvo a la altura de las expectativas sobre el.
¿Demasiado impulsivo? Tal vez su juventud le había ganado a su prudencia, debería trabajarse…

Y fue entonces cuando se fijó más en ella, su cabello azul caía como una cascada de un tono celeste pálido, como una cascada de un lago plácido y en calma. Su cuerpo era como si fuera una exquisita figura de un mármol impoluto tallado por hadas, su cuerpo curvilíneo de caderas anchas y bien dotada la hacía sin duda ser el objeto de aprecio de muchos hombres, en especial cuando quedaban atrapados en sus ojos dorados como Li Yuan.

Durante unos segundos se quedó paralizado, mirando aquella belleza, solo para tomar en sus manos el cascarón de huevo y bajarlo para tapar su mirada, la cual se había rodeado de un fuerte color rojo, aquella chica tendría su edad, era tan… guapa… Y había actuado tan indecoroso.

-Mis más profundas disculpas… me dejé llevar… yo solo quería…

Se vio totalmente incapaz de expresarse correctamente. Así que decidió que era el momento de desaparecer, antes que seguir faltando el respeto a esas personas, así que intentó encararse a Jensen.

-Con tu hermana hallada, me retiro para siempre. Pasen buena tarde.

Y así Li Yuan emprendió un viaje a lo desconocido, huyendo de aquel bochornoso encuentro que lo había dejado en mal lugar, intentando huir de sus temores y sus fantasmas, se alejo de un gran salto y desapareció entre la muchedumbre.


RE: ¿Qué me llevo hoy? (Privado-Pasado) - Hyákinthos - 08-10-2025

—¿La lastimó? Eso no lo sabes —. Su voz casi monótona se la llevó el viento en cuanto la chica de cabellos celestes empezó con un discurso que lo hizo alzar una ceja…No, no por incredulidad, podía entender con claridad que el pelinegro de aspecto vagabundo parecía tener un lazo importante con la chica, si no por esa explicación enrevesada sobre emociones que él no podía procesar con tanta facilidad. —No, no sé a qué te refieres. ¿Por qué lloraría por encontrarme a un conocido en la calle? —. ¡Oh! Seguro que en un futuro descubriría el porqué, pero, por ahora, se mantendría en ignorancia con respecto a esos asuntos. —Aunque…si lo que dices es cierto, ya no habría porque dispararle ni romperle las piernas, ni en público ni en privado. —Miró a Jensen y luego a Li… ¿Por qué de repente parecía que el gyojin estaba embobado con la peliceleste? Parpadeó un par de veces antes de entender la posible razón de eso, una razón que lo hizo reír suavemente antes de centrarse de nuevo en las palabras de la “sirena”.
 
—Ah… ¿Blacky? Uhmm…Supongo que te refieres a “Rojo” —. Su agarre se suavizó antes de liberarlo por completo, ponerse de pie y sacudirse el polvo de la ropa. —Para cuidar de ti no necesita ponernos en el radar de curiosos o, peor aún, de la marina... pero puedo comprenderlo…supongo y tu…Rojo, no te quejes, apenas y te apreté un poco, no es necesario tanto drama —. Rodó los ojos y se cruzó de brazos, en su mente si que era cierto que la llave había sido débil. —No es necesaria tanta violencia, no tienes que patearme por eso y ¿Por qué tendría que haber una próxima vez? Solo es cuestión de que te comportes y no saques una pistola frente a mi —. Prácticamente hizo un puchero, como si algo en esa amenaza lo hubiera ofendido.
 
Notó como la muchachita se colocó frente a ellos y, nuevamente, su elocuencia se manifestó para encantar a los pocos arriesgados que se quedaron cerca del malentendido y, teniendo eso controlado, el médico suspiró, no supo si de alivio o cansancio, y se apartó para quedar tras el pelinegro vagabundo. Ahí, lejos de las miradas de los curiosos, algo que empezaba a ponerlo nervioso, se sintió más calmado, nadie tenía porque recordar este incidente y mucho menos su rostro, aunque la sola idea de que eso pasara y de la probabilidad de terminar en una base de la marina por culpa de esto, lo hizo agachar la mirada y sonrojarse por su error, incluso empezó a morder su labio inferior con fuerza suficiente para hacerse sangrar, su mente trabajaba ya en una forma de librarse de todo el problema en caso de ser necesario, hasta que…
 
“Yo... me llamo Han.”
 
La voz del “Kami” lo hizo parpadear y, de paso, fue su anclaje a la realidad, lo que lo llevó a darse cuenta de que sus propios dientes empezaban a lastimar su boca y que, además, quizá no tendría ningún problema que resolver, no cuando, al levantar su cabeza y mirar a su alrededor, se diera cuenta de que los pocos espectadores se habían marchado, cada uno seguía con su vida.
 
—Han —…Dijo el nombre en voz alta para memorizarlo. —Soy Hyákinthos…puedes llamarme Hyak o Cherry, como te parezca más fácil —Se encogió de hombros antes de intentar extender su mano para sellar su presentación con un saludo más formal, pero la mano de la chica atrapó antes la del otro hombro y, prácticamente lo arrastró con ella, mientras soltaba algo sobre una invitación para comer.
 
—Sí, estoy de acuerdo con ir a comer algo —dijo mientras aceleraba sus pasos para poder caminar a un lado de Merlot y del ahora no tan desconocido vagabundo. —, pero no estoy de acuerdo con que pagues, Sirena, puedo invitar a la comida y de paso —…Miró a al segundo pelinegro del grupo de arriba a abajo —…Ah…no quiero sonar grosero, pero ¿Te parece bien si te compro ropa nueva? Antes de que preguntes, no me deberías nada, tómalo como una disculpa porque mi amigo aquí presente te apuntó con un arma —. Señaló a Jensen. —Además, no puedo permitir que mi bella sirena vaya a comer con alguien a quien podrían sacar del restaurante al ser confundido con un vagabundo —. Se giró un poco para asegurarse de que recibiría apoyo del gatillo fácil, pero…viendo su capa raída tal vez tendría que comprarle ropa también, bien…quedaba alguien: Li…pero…
 
—¿Eh? —Se paró en seco al darse cuenta de la ausencia del gyojin que tanto le llamó la atención en un inicio. —Li… ¿Dónde está Li? ¿Cuándo se fue? —Lo increíble es que ni siquiera se había dado cuenta, ese chico sí que había sido sigiloso...bueno, sigiloso solo en la mente del médico que, estando tan disperso antes en sus pensamientos, ni siquiera notó cuando el gyojin se despidió de Jensen en voz alta...como siempre, su atención llegaba tarde a todo.



RE: ¿Qué me llevo hoy? (Privado-Pasado) - Maria Merlot - 12-10-2025

Narrador / María Merlot

…………………………………….

Muchas acciones.
Muchas palabras.
Lo único importante.
Todo estaba solucionado.

“Mis más profundas disculpas… me dejé llevar… yo solo quería…”

La voz del primo lejano se dejó escuchar, siendo adorable igual que él. ¿Si apretaba sus mejillas serían tan suaves como el mismo mar? Por un momento quiso decirle otras cosas, y más porque atendió amablemente su petición de disculpa hacia su Kami. Pero con un sonrojo sobre sus mejillas, se despidió y desapareció entre la multitud. ¿Qué le había pasado? No lo sabía, pero esperaba que encontrará sano y salvo el camino hacía su hogar.

Algodón de Azúcar pronunció palabras, palabras a las que la chica prestó atención por completo con una adoración que dejaba atrás, y por mucho, la que predicaba por el Kami. — ¿Por qué no lo dejarían entrar? ¿Por su ropa? Si son tan superficiales, entonces ese sitio no valdría la pena e iríamos a otro mucho mejor. Mi Kami podría ir desnudo, su valor es interno, su corazón es ,as valioso que el oro… aunque tienes razón, aun no compramos la ropa que me hace falta perooooooo — soltó la mano de Han y fue hacia Hyakinthos, quedando cerca de él (sin tocarlo), con las manos en forma de súplica — … podríamos buscar algo de comer antes, por favor… siento que si lo dejamos pasar, mi Kami puede morir de hambre… tu no escuchaste su estómago hace ratito, era como el rugido de un dragón que no ha visto un buen trozo de brócoli en milenios — solicitó con ojos de cachorro al masculino de cabellos rosados, aunque si él decidía que fuera la tienda de ropa primero, ella ya no refutaría más, las órdenes de su Crush eran absolutas y pocas veces las rebatía.

Su hermano jurado, Blacky, también quería comer. Ahora que lo escuchaba, Hyakinthos le decía, “Rojo”, así que ella, imitando a su objeto de adoración, también le diría así desde ese momento y para la eternidad Rojo-Rojo-Rojo —  Si prometo tender tu cama por una semana… ¿Consideraras un plato vegano, Hermano? — pregunto cuando lo escucho nombrar los cortes de carne.

…………………………………………………………….

20 minutos después.
Restaurante.

El sitio ganador fue uno donde se servían menús variados para todos los gustos. Un sitio acogedor, estilo familiar y con un par de clientes aquí y allá, todo tranquilo y privado. Terminaron sentados en una mesita para cuatros.

—  Buenas noches, comensales. ¿Que puedo ofrecerles? — pregunto el mesonero con una sonrisa, entregando una carta a cada uno.

—  Yooooo... quiero el “Arroz Con Pollo a la Cazuela del Chef”... pero por favor, préstame atención… lo quiero sin el pollo. Y cuando digo sin el pollo, me refiero a que no quiero al pio pio, ni su caldo, ni rastro de sus plumas en el sartén ¿Si? Solo el arroz y los vegetales. Y de una vez, lancemos por la borda a los huevos, leche, res, cerdo... y por supuesto, cero grasas o saborizantes artificiales que imiten cualquier cosa que haya caminado o haya sido ordeñado o haya respirado. El plato debe ser una ODAAAAA radical de la tierra… Un simple arroz con vegetales. Y para beber agua, gracias — recito con su habitual alegria y con mucho detalle su pedido, que prácticamente era uno muy distinto al que ofrecía el menú. El camarero solo asintió con una gota de agua resbalando por su cien; luego tomó todos los pedidos y se retiró.

Cuando la chica iba a abrir la boca, lo vio… cerca de ellos... un juego muy divertido, se levantó como el torbellino que era y caminó hasta la pared, un tablero circular y varios dardos de colores: Rosado, Rojo, Negro y Celeste. Le recordó a cada uno de los presentes así que volteo con una sonrisa traviesa hacia sus amigos  —  ¿Y si mientras esperamos la comida jugamos? Miren, este se parece a Algodón de Azúcar… y este a Rojo… y este a Kami… y este a miiiiiii. Es el destino — sonrió levantando un dardo de cada color y dejándolos sobre la mesa, se quedó solo con el del color que correspondía a ella.

Tomó distancia y lanzó cada dardo, el juego era simple, quien sumara más puntos ganaba.

OFFROL #1 :: Lancemos los dados en el chat box, y nos citamos para validar. Serían 3 dados lanzados. Dados de 10 caras, y el resultado es dónde dio el dardo en el tablero. El que sume más puntos, gana un beso de ¿Owen? XD

OFFROL #2 :: Es el inicio de la ronda 4, recuerden que cerramos en la ronda #5.


Off



RE: ¿Qué me llevo hoy? (Privado-Pasado) - Han - 01-11-2025

Al fin se había aclarado el asunto, y menos mal, la verdad es que no tenía gana alguna de luchar, mucho menos con los amigos de María, aquellos que consideraba incluso su familia. Era un grupo pintoresco, algunos incluso con aspecto sospechoso, pero no parecían tener un alma malvada, aunque el hecho de que apunten a la gente con un arma sin motivo es bastante peligroso, eso si. El pistolero se disculpó mientras se quejaba por casi perder el brazo y el hombre de pelo rosado se presentó, me hubiese gustado poder llamarle por su nombre completo, pero no me veía con capacidad de pronunciarlo. -Encantado Hyake... Hyaktn... Encantado Cherry.- Mostraba una cara de apuro y vergüenza por dejar tan evidente que no sería capaz de llamarlo por su nombre, sobre todo ahora que se ofrecía a pagar la comida y comprarme ropa. 

Se notaba el genuino amor que tenían por la sirena, se ofrecían a pagarle la comida, le protegían de los peligros y le hablaban con cariño y familiaridad. "Están un poco chiflados, pero se que con ellos estará segura" Pensé fugazmente mientras íbamos hacia el restaurante, sujetándome María la mano aún, se le veía bastante cómoda en esa situación la verdad. Se notaba que esa chiquilla me admiraba, casi rozando la veneración, pero... Realmente era algo que no era capaz de comprender... ¿Acaso estaba loca de remate? No podía ser eso, pues dentro de sus fantasiosas maneras de ver el mundo, parecía estar lo suficientemente anclada a la realidad como para estarlo. Era cierto que le liberé en primera instancia de la tripulación que la retenía. Podía entender gratitud, pero no lo veía motivo de veneración, tan solo le di la oportunidad de ser libre, algo que todos debían experimentar.

El tipo con ropas rojas como la sangre se disculpó y sugirió ir a comer algo a modo de redención, la verdad es que era algo que había despertado mi interés, llevaba todo el día sin comer, y... La verdad... Había hambre. -N-No... No te preocupes, tu solo protegías a María.- Le sonreí de forma amistosa, aunque seguramente aún podía notar en mi rostro el mal sabor de boca y un poco de miedo. -Me parece bien comer algo, me muero de hambre, jeje...- Me llevé la única mano libre al estómago, acariciándolo como a un cachorro al que no quieres despertar de la siesta.

El de pelo rosado se ofreció a pagar la comida, pero no solo eso, también se ofreció a comprarme ropa, no intentaba ser ofensivo ni clasista, pero a María le hizo hervir la sangre, defendiéndome a capa y espada. Yo posé la mano que la mujer me había dejado libre en su hombro, con tranquilidad y suavidad, como quien intenta acariciar a un pájaro herido. -Tranquila, pequeña niña.- Entonces miré a Hyakintos, sonriendo de forma afable y simpática. -Gracias por tu oferta, querido Cherry, pero me gusta mi ropa. Es cuanto necesito.- No fue un momento demasiado incómodo, realmente entendía porque lo decía, pues ya me habían negado la entrada a otros establecimientos, él solo pretendía que me adaptase a lo que el mundo pedía, pero yo no vivía en el mundo para contentar a los demás, sino para vivir mi vida como yo decidiese. 

Ya en el restaurante.
El lugar era humilde, no es que estuviese empobrecido, pero resultó ser un local relativamente pequeño, sin embargo se respiraba buen ambiente dentro, además me dejaban entrar con mi ropa. Miré a los alrededores, no por desconfianza, sino porque me gustaba ser consciente de lo que había en mi entorno; pudiendo apreciar un par de muchachos sentados y alguna familia comiendo tranquila con sus hijos, una vida soñada.  No pude evitar sonreí mientras ladeaba la cabeza, había algo de melancolía, pero no tristeza, solo recordaba a mis padres con cariño. Finalmente nos sentamos todos, quedando yo al lado de la mujer de pelo celeste como el cielo y un amable señor vino a preguntar que comeríamos, María pidió sin siquiera pensarlo. -Pues... Yo, si es posible, comeré un ramen de miso.- Procuré sonar educado y que no diese la sensación de que estaba abusando de la hospitalidad de mi rosado benefactor.

Todo parecía haberse tranquilizado, pero sin previo aviso María se levantó y caminó hacia la pared mas cercana, por lo visto había encontrado un juego y quería entretenerse mientras llegaba la comanda a la mesa. -Vaya, un juego de dardos.- Dije mientras me levantaba y caminaba hasta ella, agarrando un dardo clavado de la diana.-No soy especialmente bueno  este juego, pero suena divertido.- Sonreí mientras daba unos pasos hacia atrás, y puse una pose apuntando, una exagerada y teatral mientras cerraba un ojo y sacaba la lengua, mirando de reojo a María para hacerla reír. -Allevoy.- Lancé el dardo de manera torpe, sin siquiera prestar atención en que franja numérica caería. Gracias a Dios el dardo quedó clavado en la diana, sin embargo, y como era de esperar, quedó en la franja del 1, siendo la puntuación mas baja del juego, después arrojé el segundo, clavándose en el cinco y por último, pero no menos importante, acerté en el 2. Lo miré sorprendido, aunque no demasiado, para que engañarnos. -Bueno chicos, se que os lo he puesto difícil, pero a ver si podéis superarme.- Claramente era una broma, de hecho podía notarse en mi tono, pero, de todas maneras me reí levemente y dejé que otro tirase.




RE: ¿Qué me llevo hoy? (Privado-Pasado) - Jensen Valentine - 22-11-2025

- ¿Por qué quieres cambiar la esencia de este buen hombre? – le pregunto el pistolero al médico mientras apuntaba al Kami de su hermana juramentada – Su ropa es un reflejo de su alma, libre de ataduras terrenales y banales, es un grito hacia el sistema, y por sobre todas las cosas es la misma definición de comodidad y sensualidad – dijo guiñándole un ojo y dandole una nalgada, pues había que admitir que el pelinegro se veía muy bien.
 
Antes de que pudiera decir otra palabra el gyojin Li desapareció entre la gente, dejando al grupo con solo cuatro miembros. –Bueno… ¿Quién tiene hambre? – pregunto el pistolero de la capucha roja empezando a caminar rumbo a la zona de restaurantes.
 
Fue un lio ponerse de acuerdo, pero cuando lo hicieron terminaron en un lugar agradable y acogedor en donde encontraron una mesa para cuatro, era bueno que el gyojin Li se hubiera ido después de todo o no tendrían espacio para todos. Luego de que MM pidiera y exigiera su plato de pollo sin pollo, su Kami pidió un ramen, entonces fue el momento de Jensen de ordenar.
 
-Quiero una parrillada de carne, los más finos cortes de res, cerdo y pollo, además del pollo que le quites a mi querida hermanita – dijo con una sonrisa mientras pensaba en la comida que iba a servirse necesitaba una buena hidratación acorde a la situación – y para beber quiero un barril de cerveza. No una, no dos, un barril entero – dijo alegre de poder emborracharse.
 
Cuando el camarero se fue se levantó y acompaño a los demás al sitio donde estaba el juego de dardos, el pistolero tenía una puntería privilegiada por lo que decidió darles ventaja a los demás tirando los dos primeros disparos de espaldas y con los ojos cerrados, para luego el ultimo lanzarlo con precisión acertando el centro del tablero en un tiro perfecto. –El que pierda paga la comida – sentencio tranquilo con su resultado.


OFFROL: en los dados saque 9, 12 y 20 natural, obteniendo de resultado 41 puntos


RE: ¿Qué me llevo hoy? (Privado-Pasado) - Hyákinthos - 06-12-2025

—¿Qué les pasa a todos? ¿Por qué tanta mentalidad de pobreza? ¿Cómo va a estar bien que se vista con harapos? —Normalmente se habría reservado los comentarios, pero si los iban a ver juntos por lo menos que dieran una buena impresión ¿o no? Miró a Jensen…bueno…la verdad es que, si lo pensaba bien, la capucha roja del pelinegro estaba tan en mal estado como la ropa del artista. Suspiró, tampoco quería ser el malo en la situación ni dañar el ambiente, mucho menos después de la manera en la que se habían conocido con el hombre al que la sirena parecía tenerle cierto aprecio. Tuvo que obligarse a sonreír…a fin de cuentas, eso le pasaba por juntarse con piratas.

—Bueno, supongo que está bien, si te sientes cómodo con ello, no hay nada que hacer —. Se encogió de hombros y el tema murió tan rápido como empezó, ahora solo tenía que concentrarse en llegar al restaurante en donde se encargarían de llenar sus estómagos.

***

No era el sitio que esperaba para comer, pero no podía quejarse, tenía buen ambiente y, aunque no podía sentir el aroma de la comida que servían, los platos que alcanzó a ver en los puestos de otros comensales lucían lo bastante apetitosos para convencerlo de quedarse, así que no objetó cuando el resto eligió la mesa y mucho menos dudó en pedir el platillo al que le puso el ojo desde que un mesero le llevó el menú.

—Un yakitori de res estaría bien para el plato fuerte…Jmmm…también, una orden de takoyaki como entrada y…helado frito de postre —. Si iba a comer por lo menos que valiera la pena. —Y para beber…cualquier cosa que no tenga alcohol —. No haría lo mismo que “Rojo”, no se arriesgaría a pedir un barril de cerveza ni nada por el estilo sabiendo lo mal que la pasaba cuando el licor empezaba a hacerle efecto en su cuerpo, algo que, desgraciadamente, pasaba muy rápido en su caso.

—¡Hey! Es muy temprano para beber… ¿Qué haces ordenando cerveza? Deberías esperar a que el sol se ponga o, al menos, a llegar al barco —. De todos modos, era tarde para su regaño, el mesero se había ido luego de anotar todas las órdenes y ahora solo quedaban ellos en la mesa. Un grupo tan disparejo que no entendía como es que terminaron comiendo juntos.

Volvió a suspirar y, cuando creyó que cualquier conversación moriría, la peliceleste se encargó de animar el ambiente…tal vez algún día terminaría acostumbrándose a que eso ocurriera, pero, por ahora, con su difusa memoria, aun se sorprendía cada vez que la chica sacaba ese lado extrovertido que siempre lo tomaba con la guardia baja.

—¿Dardos? ¡Ah! Tengo pésima puntería —. A pesar de lo que dijo se levantó de su asiento y siguió a los chicos hacia la esquina en la que estaba el juego, recibió de parte de la sirena un dardo que, por cosas del destino o simple casualidad, era del mismo tono rosado que su cabello. Bueno…suponía que si era por diversión no le quedaría más que jugar un par de veces, al menos hasta que la comida estuviera lista, pero…la apuesta que hizo el pistolero pelinegro lo dejó helado.

¿Pagar la comida? ¡Eso no! Tenía dinero, sí…pero pagar un barril entero de cerveza y un asado de quien sabe que tamaño no estaba entre sus planes…una cosa era comprar ropa y un postre, otra era tener que gastar todos los berries ganados con el sudor de su frente y la sangre de…de otros…para complacer a alguien más. No…no era tan generoso...aunque sí que se dejaba llevar fácilmente.

—Podríamos decidir quién paga la comida jugando a las vencidas ¿No crees? —Por supuesto que nadie le prestó atención o, al menos, no mientras cada uno lanzaba sus dardos…Han lo había hecho relativamente mal, pero tampoco tanto como para que no exista la posibilidad de que él lo haga peor y Jensen…no era necesario ni siquiera mirarlo para saber que había acertado al centro, así que, cuando llegó su turno, sudó frío. —Esto no es justo, creo que es claro quien tiene la ventaja aquí…tsk…

Sin mucho ánimo lanzó un primer dardo, ni siquiera se sorprendió cuando cayó en la última franja de la diana, de hecho, un poco más y caería en la pared en lugar del blanco. —Esto es humillante —. Podía quejarse, pero terminó de lanzar dos dardos más, ambos cayeron en la segunda franja del blanco…una mejora, pero no suficiente para librarse de tener que pagar la comida.

—Ah…supongo que no hay de otra…yo invito por hoy —pensó en que más tarde buscaría una forma de desquitarse con el pistolero, pero lo cierto es que, como la mayoría de las cosas, este recuerdo terminaría en lo más profundo de su mente, enterrado, como si nunca hubiera existido, además…fuera del injusto juego de dardos, algo más lo intrigaba —… aunque, ahora que lo pienso, tengo curiosidad, quisiera saber más sobre una de las personas a las que estoy invitando a comer...si no s mucha molestia, claro —. En ese momento miró al desconocido e intentó imaginar la razón por la que la sirena se llevaba tan bien con él.

—Han —. Agradecía que tuviera un nombre tan fácil de recordar, aunque ese “recordar” implicara solo el presente —… ¿Cómo es que conoces a la sirena de azul celeste? —Luego se giró para mirar a María —. Y tú… ¿Por qué no nos habías hablado sobre tu “Kami”? Eso nos habría ahorrado lo que pasó hace un rato —. Si tenía que ser honesto, quizá la sirena si que le había mencionado al hombre en alguna conversación, pero… ¿Podían culparlo por olvidar las cosas? Merlot siempre dice mucho y él…él recuerda tan poco.

***

Off: Saqué un 1, 2 y 2 en la tirada...que se note la mala puntería uwu


RE: ¿Qué me llevo hoy? (Privado-Pasado) - Maria Merlot - 27-12-2025

Narrador / María Merlot

………………………………………………..

Uno…
Dos…
Tres…

La puntería iba y venía, la precisión no era su fuerte, lo cierto es que… apenas estaba aprendiendo a usar su cuerpo de forma no sexual, practicando con su daga, entiendo su tantto y a veces, hasta con la espada que Fantasma le había regalado, aunque no se sientía cómoda usando armas, iba aprendiendo poco a poco; lo que si se le dificultaba era darle a un objetivo, como lo hacía Jensen Valentine sin parpadear. ¿Acaso debería aprender a disparar, y hacer sentir orgulloso a su hermano? Si las señales existían, entonces aquel juego improvisado actuaba como una, una señal que le gritaba en la cara “NO, LA PRECISIÓN NO ES TU HABILIDAD”.

La punteria de Kami estuvo… aceptable. Tuvo razón cuando dijo que era bueno. María solo pudo aplaudirlo con emoción.

La punteria de Jensen la mejor… totalmente esperable. María levanto los pulgares en su dirección sabiendo que simplemente era bueno.

Pero cuando fue el turno del objeto de su fanatismo, el hombre demostró que alguien era peor en el juego que ella.

— Oh — musito la mujer de ojos ámbar, intentando buscarle algo positivo a los lanzamientos de Algodón de azúcar, seguro había algo… fue malísimo pero… pero de ella dependía sacar algo… y tanto fue su esfuerzo que tuvo un ¡Eureka! —  Si estuviéramos jugando al peor puntaje, hubieras ganado. Felicidades, Algodón de Azúcar de otra realidad dónde tu pésima puntería te hizo ganar — comento con alegría juntando las manos y dedicando sus palabras de corazón al Hyakinthos de otra dimensión.

Sin decir más, y notando lo mal que le iba al medico en el juego, lo mejor que pudo hacer fue regresar a la mesa. Jamás haría nada adrede que lastimara al hombre de cabellos rosados, y claro, ahora que lo pensaba… a falta de Fantasma, en ese momento estaba rodeada de los hombres que más amaba en el mundo: Algodón de azúcar, su hermano y Kami. ¿Podía ser más feliz su corazón? No, ese recuerdo lo atesoraría por siempre y lo rememoraría en sus noches más oscuras. Justo como lo hacía con un cangrejo muy escarlata.

En la mesa todo fue puesto, su plato de arroz con pollo sin pollo olía delicioso así que empezó a comer, ignorando, por supuesto, los platillos carnívoros de los otros comensales, que ella fuera vegana no significaba que iba a imponer sus costumbres a otros, es más, las respetaba —  Eso se ve… delicioso — comento sobre la comida de Han, si fuera algo netamente vegano ella lo hubiera pedido.

De pronto la voz de Hyakinthos, detuvo el tenedor que iba directo a su boca. Estaba interrogando a Kami y a ella, sobre su etérea amistad. María devolvió el cubierto al plato — ¡Es una gran historia, Algodón de azúcar! — dijo con emoción, la misma se reflejaba en sus ojos, ella adoraba al hombre mendigo por muchas razones —  Kami me salvo de las brujas solteronas que me querían vender a un tipo feo con aspecto de sapo verrugoso… fue en el Reino de Briss (Sorbet), cuando salte por la borda hacia el siempre cálido mar… entonces llegue a la playa, no sabía dónde estaba e hice lo más lógico… empecé a caminar de aquí para allá, habían árboles y rocas y animalitos, hasta vi una mariposa, no la marina sino la terrestre aunque seguro si nadaba un rato más encontraría una mariposa marina... me gustan, son bonitas… — por un momento su voz se apagó como si recordara algo distante, luego parpadeo y sonrió encantadoramente para continuar con su relato — … estaba la fuente, y yo tenía mucha sed, así que bebi de esta. Entonces, apareció Kami… como un Dios entre humanos, con un halo de luz rodeándolo, con su amable sonrisa y me intento curar el labio (me dio un ungüento)… pero tuve que devolverlo porque si me lazaba al mar con esa medicina se dañaría… y luego pasaron cosas, y más cosas, aquí y allá, y Kami me volvió a rescatar… y luego nos separamos, y así con Fantasma qué me llevo contigo, y ahora estamos aquí en esta mesa comiendo… ¿Viste Kami?  — volteo a ver al hombre con sus brillantes ojos desbordando felicidad — Al final, si pudimos comer juntos sin ninguna preocupación. Aunque no sea fruta (sandía)… tu sola existencia llena mi estomago y corazón — se levanto de la mesa y lo abrazo, pero por las posiciones (él sentado, ella parada) la cabeza del hombre termino en su pecho, sin ningun tipo de connotación sexual, solo un abrazo fraternal —  ¡Y esa es la historia, Algodón de Azúcar! — dejo de abrazar al hombre, para regresar a su puesto original mientras dedicaba una mirada a Jensen —  ¿Esa no es demasiada cerveza? — le sonrió viéndolo beber y beber del barril que pidió, definitivamente se podría dar las manos con el gigante Thrym.

Luego solo se dedico a comer y escuchar. Y si, ella no le prestó atención a quien pagaba la comida porque sabía que mientras estuviera con Hyakinthos o Jensen Valentine, sus gastos, compras y caprichos siempre estarían solventados.

Así fue como esa tarde noche se volvió inolvidable en su corazón.

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