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RE: PINK BLOOD - Pasado Social - Gwendolyn - 03-10-2025 No le gustan los halagos, porque siempre han sido vacíos. Se habla como si hiciera milagros, si pudiera hacer más que los demás, pero en ese momento se encontró a alguien que no tiene nada que ganar al dárselos. Le ha dicho que no puede hacer milagros, que Dios no la escucha, por lo tanto ¿Son de verdad? Apretó los labios y lo sintió partir, mientras sus manos se pasean por la toalla que le ha dado en una sensación curiosa.
Se movió hasta sus cosas, tardando en encontrarla y dejando un rastro al avanzar. Son pisadas mojadas y gotas, pero no las pudo ver, no le importó porque en realidad no tiene idea de que eso le hará mal al piso ¡Que está estropeando la casa! No lo supo, por lo tanto en la ignorancia se reconfortó. No tardó en cambiarse, es algo simple ésta vez, porque es hora de dormir y en el interior, así que lo que le han dado para pijama está bien. Una camisa vieja que le queda increíblemente grande, pero que puede sentir lo suave que es pareciera suficiente. Secó su cabello con la toalla extra, apretando sobre él, hasta que él mismo perdió gran parte del agua. Aun así no está seco. Esperó en silencio, como si la falta de alguien más se hiciera presente. Se ha acostumbrado a estar con Owen, porque las cosas no se sienten vacías así, llenas de preguntas y momentos ¿Qué pasará cuando se separen? Cuando apareció su cuerpo dio un resalto suave — Uh, en el sillón podría ser. No me molesta usar la cama, pero quizás las sábanas no estén limpias, no lo sé — es un hogar ajeno que tiene un muerto ¿Le sorprende? Aun no existe la pregunta de por qué está ahí, es curioso, pero no lo suficiente para ella — ¿No podemos dormir los dos en el sillón? Yo no ocupo mucho espacio. Se levantó del piso con la toalla del cabello aun en la mano — ¿Habrá un sitio para prender un poco de fuego? Así podría intentar de secar mi cabello más rápido, me está dando algo de frío además. — no debe ser difícil hacerlo de existir el lugar, aun así esperó una respuesta antes de moverse. … Posó sus manos frente al calor que producen las llamas, no son muy grandes, pero sí el crepitar le gusta — Gracias Owen. — sonrió con suavidad, ya lista para dormir — Gracias también por preparar algo para beber — porque una bebida caliente le ha traído relajo al cuerpo, aun así no han comido nada. Supuso que ya mañana será mejor, no le importó el no comer demasiado, porque en la iglesia siempre ha mantenido una dieta austera. Caminó al sillón soltando un bostezo suave que escondió detrás de su mano — No estarás intentando dormir en el suelo — suena divertida, pero esperó que le haya hecho caso luego de mucho insistir que ambos pueden compartir el mismo lugar. Que no le molesta la cercanía con los demás ¡Que está bien! Su mano se encontró con el torso ajeno, ya no está el sillón, sino alguien más — Hace mucho que no dormía con compañía — mucho, años, tantos que ya no puede recordar cuándo se encontró sola en un cuarto que no puede ver — Me gusta — no dijo nada más antes de recostarse cerca, sintiendo el aroma a jabón de quien la acompaña — No tengo ninguna historia para contarte, lo lamento. Nada ocurre en la casa del señor, nada de lo que pueda enterarse. Su cabeza se acomodó en el torso de quien la acompaña, escuchando el ritmo de la respiración — Pero puedo cantarte una canción — se rió en un tono bajo, porque la energía se comienza a acabar — La aprendí en un barco cuando venía aquí. — movió su mano al torso ajeno, como si cada vez se encontrase más cerca. Cantó con suavidad, es un tono alegre, ese que lleva la gente esperando un buen viaje, un reencuentro o el encontrar lo que están buscando. ¿Cuál de todas esas quiere para ella? Finalmente la canción llegó a su fin — Owen — lo llamó cada vez más cansada. Incluso bostezó, acomodándose en ese espacio que produce el sillón y el cuerpo de quien la acompaña. Está tibio y tiene un ritmo que le relaja. — Me gusta estar contigo. Le gustan los halagos, le gusta que quiera aprender a cocinar para ella, le gusta el sonido que llena su vida. Porque hasta ahora, aunque a veces la gente aparece y lo llena, vuelven a irse, vaciándose lentamente. —Gracias por quedarte conmigo. Apretó con suavidad la ropa ajena, como si quisiera cerciorarse que está ahí. —No te vayas. RE: PINK BLOOD - Pasado Social - Owen Yang - 03-10-2025 — ¿No podemos dormir los dos en el sillón? Yo no ocupo mucho espacio.
![]() -Podríamos...si...quieres.-
Pensó que se había calmado con aquella catarata de agua helada impactando contra su nuca, pero no, otra vez, rojo como un tomate producto de la petición de la muchachita que ya no parecía estar tan soberbiamente adornada como la había conocido. Se veía más escueta, sencilla, ya no parecía una figura de porcelana en movimiento. Ahora parecía una mujer, una que mantenía al pelirrojo tan extremadamente cautivado que ni el sonido atronador de los grillos en el exterior y las olas que golpeaban con mucha suavidad las costas podían distraerle. Incluso, la solicitud de la muchacha por encender un fuego fue algo que le sorprendió y le generó un despertar en su letargo -¡! ¿Fuego?- si bien sus mejillas estaban volviendo a encenderla, sí era cierto que el ambiente se había refrescado lo suficiente debido a que, muy probablemente, ya eran altas horas de noche. El cabello de la chica, que aún parecía estar goteando muy ligeramente, necesitaba una ayuda extra. Viajó a su bolsillo derecho -Todavía lo tengo.- y lo sintió entre sus dedos, ¡SSTIK! ¡SSSTIK!, el sonido del ferrocerio de un mecherito plano y metálico empezó a sonar, generando una tenue luz alimentada por la punta de la cuerda blanca aunque opaca, como si hubiese sido utilizado varias veces con anterioridad -Me había olvidado que traía esto.- y que, tal vez, podría haberle ayudado a ver mínimamente en aquella sala que habían sido capturados antes. El hogar tenía un pequeño sistema de chimenea sumamente básico. Uno negro, redondo, y con una pequeña puertita que con la alimentación para el fuego suficiente podía encender y calentar la totalidad de su entorno. El pelirrojo, bueno, peliblanco ahora, no demoró el cerrar la ventana que había abierto con anterioridad y que hacía que la sensación de frío fuese incluso mucho más perceptible y, aprovechando que la vio sufrir un poco de los espasmos -...Hm.- sonrió con mucha ternura, como si estuviese viendo una joya puesta en una vitrina, marcando sus mejillas y entrecerrando los ojos. -No hay de que, preciosa. Prometí que te cuidaría hasta el final y todavía no te has dormido.- respondió casi enseguida estando sentado en el extremo del sillón, observándola caminar hacia el mismo y agradeciendo el té que había encontrado en una pequeña latita metálica y polvorienta. Owen, pese a ser un poco marginal, tiene cierta predilección por los tés de todos los países y suelen gustarle muchísimo fríos (Y con bastante azúcar), siendo, casi la única bebida a la que está al asecho en las largas tandas de calor. No se preparó para él, de hecho, no había comido absolutamente nada casi desde que había sido raptado horas atrás, aunque él estaba fuertemente acostumbrado a pasar al menos una noche sin ningún tipo de alimentación y mucho menos de desayunar. Sin embargo...a partir de ahora, tenía un cometido nuevo: Gwen, porque era la compañía que prácticamente nunca había podido tener. Ella parecía la frágil, pero el inocente y temeroso, constantemente, parecía ser Owen. Estaba mucho más relajado, demasiado, ¿Acaso la ducha había ayudado...o verse al espejo como su verdadero ser? No importaba, porque mañana, antes de que Gwen pudiese despertarse, él conseguiría otro tinte rojo para sus mechas de alguna u otra manera. Solo esta vez, solo esta noche, bajaría la guardia por completo mientras se mantenía sentado en el sillón, encorvado, escuchándole nervioso -Sería muy lindo dormir contigo...Gwen.- nudo en la garganta, visión algo borrosa, mirando hacia la nada -...mañana te prepararé el desayuno, ¿Te parece?- su "síndrome de la pierna inquieta" se disparó, extrañado, era todo tan diferente y extraño para él...que apenas sabía cómo proceder. — Hace mucho que no dormía con compañía —
![]() -¿Estás...cómoda? ¿Te sientes bien?-
— Me gusta —
La calidez de la muchacha era algo tan embriagador para él que simplemente no sabía ni cómo reaccionar. Tumbado, empujándola hacia él para evitar que ambos se caigan, bajó su cuerpo un poco para tratar de coincidir sus ojos a la altura de los párpados cerrados de la chica -Gwen.- su corazón palpitaba a una velocidad totalmente criminal, incluso, habiéndola escuchado decir que no tenía ninguna historia que contarle -Yo tengo miles. También empezaremos a escribir las nuestras, si quieres.- su mano derecha, que la atraía hacia él (Sintiendo la aún persistente humedad de su cabello), subió, empezando a acariciarle con una suavidad propia de una caricia llena de afecto. Cerrar y abrir la palma, moviéndola en círculos, buscando arroparla aún más, viéndola buscar arroparse sobre su cuerpo aunque Owen, de forma algo ansiosa, estuviese buscando su rostro y bajando los ojos hacia sus labios una y otra vez. Se sentía tan abrumadoramente tentado que no sabía cómo reaccionar, incluso, con el cansancio que abrumó a su cuerpo automáticamente decidió salir de la ducha. Ella sugirió una canción, mientras se le escapaba una risita. Esa complicidad era algo que estaba enterneciendo tanto al peliblanco que, con los ojos llenos de brillo y una sonrisa solo marcada por sus labios -Cántala.- susurró, por lo bajo, solo para que ella pudiese escucharlo. Él empezó a ver cómo el cuerpo de la chica empezó a ceder ante el cansancio, escuchando una voz tan dulce, melodiosa y maravillosa como a él le parecía la mujercita frente a sí. No paró jamás de mimarla, incluso, realizando un pequeño caminito entre la copa de su cabeza y la mejilla, levantándole un poco el mentón y dando un tenue brinco para tener la mezcla de tarareo y voz justo frente a su rostro. Ella sin el velo era muchísimo más hermosa que antes y Owen, a diferencia de antes, tenía un porte mucho más angelical y tranquilo, arropado también por el ángel-humano que tenía enfrente. Su corazón seguía latiendo con intensidad, sin piedad, y mucho nerviosismo. El cansancio...igual, lo había hecho que se dejase llevar.
— Owen —
-Gwen. Gracias.-
— Me gusta estar contigo.
-Y yo contigo.-
Porque por primera vez, en sus dieciocho años, estaba siendo amor y afecto desinteresado. Alguien que lo necesitaba y que lo apreciaba al mismo tiempo.
—Gracias por quedarte conmigo.
-Gracias por no hacerme sentir solo.-
Sentía el peso del agotamiento en su cuerpo, y aún así, su cuerpo y torso buscó pegarse cada vez más a la perfección de muchacha que tenía delante de sus ojos. Sintió el apretar de su ropa, aferrándose, casi como si buscase evitarse caer, al igual que la punta de sus dos narices habían entrado en contacto.
—No te vayas.
Con un sutil, suave y tenue movimiento de cuello...la besó.
-No me voy a ir a ningún lugar.-
Para que, siguiendo acariciando la mejilla de la muchacha mientras mantenía su frente pegada a la de la chica, lenta y progresivamente, el peso del sueño cayese encima de él con todo y el millar de emociones sentidas en un solo día.
Quién diría que Dios, los arcángeles o simplemente el destino iban a ser tan caprichosos. Y crueles.
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