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Winter without you - Pasado Social - Versión para impresión

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RE: Winter without you - Pasado Social - Gwendolyn - 26-10-2025

Podría haberse levantado sola, una orden es suficiente, pero ahí se encontró con Owen cargándola una vez más. Detuvo el frío, pero seguro él ya lo ha sentido, por lo tanto no hizo nada más que intentar compartir el propio que no aparece con tanta facilidad. Porque todo lo que viene de ella está congelado.

Supo en donde está, porque tiene el aroma de las flores que ha dejado ahí, son trucos que se da a sí misma. Pistas por si las necesita, por lo tanto no preguntó, simplemente escuchó las palabras del pelirrojo, unas que salen con dificultad — ¿No lo es? — porque a las pocas personas que se lo ha mostrado, le han dicho eso. Brillante como una joya preciosa, tanto que lo mejor es esconderla del mundo para que no se la arrebaten.

Negó con suavidad, porque el nombre no suena para nada. No existe rastro de algo así — Me lo dio una monja de allá. — pero no sabe el nombre, como un fantasma se apareció un par de veces y luego desapareció. Dejando el objeto como la única prueba de lo que ocurrió — No sé su nombre, no me lo dijo — no hubo presentación, pero sí conocía su nombre, por lo tanto no hizo nada más que acatar lo que le dice, en un ruego que lo hizo sentir importante.

—No sé quién es esa persona, jamás la oí — una mueca apareció en su rostro, porque no le gusta el no saber. El no poder preguntar, porque a quién lo hará. Apretó los labios quieta, mientras Owen explica la fotografía con detalle, hasta que finalmente parece que está haciendo algo más. Por su tono le pareciera que lee algo, que lo hará si no lo detiene.

No dudó en moverse, avanzando con prisa a donde está. Lo empujó con suavidad quedando sobre él. Sus manos se deslizaron a los ojos de él, están seguramente más tibias que antes, pero siguen robándole calor. Tapó su visión para que no pueda continuar, porque ésta historia no le gusta a diferencia de la anterior. Quizás porque la protagonista es otra y aunque está cerca, la desconoce ¿Qué sabe de sí misma realmente?

—No quiero saber.

Es una oración que sale suave y con dificultad, porque la angustia golpeó la garganta en un dolor amargo que le tensó incluso la mandíbula. Suspiró con suavidad, volviendo a tomar aire.

—No quiero saber, Owen

Ésta vez habló más fuerte. Es la primera vez que le dice que no a algo de esa manera. Se impidió el conocer, cuando el resto del tiempo pregunta “Qué es” porque sabe que por ahora la respuesta no está aquí, no la tiene ninguno y quizás nunca la encontrará — Estoy bien así, con todo lo que tengo — finalmente lo dejó ir para que el color vuelva a su vida — No vale la pena el saber lo que me falta o lo que podría ser. — acercó su rostro al de Owen y lo besó con suavidad, es un gesto extraño, porque aunque viene del cariño, pareciera pedírselo más que entregarlo como siempre. Separó los labios buscando un calor que conoce, en un gesto que solo es para él, que afirmó que está ahí.

No se ha ido, no es un fantasma o parte de una imagen que no podrá ver. Ahí, pudo sentir el calor y el aroma suave al que se ha acostumbrado.

Cuando finalmente lo dejó ir se preguntó si debería explicar más. Tal vez debería. Pero es difícil, porque es un supuesto, podría estar equivocada ¿Está bien temer a cosas que no sabe si son ciertas? ¿Y si no son más que casualidades? Una jugarreta que ha tardado en descubrir, perdiendo su gracia.

—El no poder ver es suficiente.

Es suficiente hoy, porque una noticia que debería ser dulce, no lo es. Amarga como la peor de las medicinas, por eso no la bebió. No le importó enfermarse más, esconder su malestar repitiendo que está bien, porque por ahora no es necesario sanar, más si tiene compañía para que la cuiden.

—No necesito a gente que no está. — que se ha ido por alguna razón y no volvió — Porque tú estás conmigo ¿No? Y lo estarás, aunque te vayas…

Tomó aire, porque parece difícil decirlo ahora, más pareciera que le pide que se lo afirma una vez más. Por la manera que se afirmó de él, pareciera que no quiere dejarlo ir.

—Aunque nos separemos, vas a volver.


RE: Winter without you - Pasado Social - Owen Yang - 26-10-2025

Era impresionante como siempre, con aquellos dos, las cosas mutaban en direcciones tan distintas y extrañas que ni el mismísimo Dios debería saber en qué direcciones virarían, ¿Tal vez, por eso, los había unido? Aquel chico de cabellos blancos, como una oruga cubierta de capas y capas de sábana debido al supremo frío al que había estado su cuerpo sometido, ahora, había desaparecido, dando paso a una confusión propia de alguien que no sabe ni siquiera lo que tiene delante.

Mientras hablaba y contaba sobre aquella gema que no era algo tan simple como la misma, sino, que tenía un compartimiento dentro, observaba esa expresión en Gwen, esa mirada que no le gusta, esa misma que tenía cuando, juntos, "él ponía precio a su tiempo juntos". Le resultó inevitable no recordar aquella frase, porque la conocía demasiado ya como para que algo de su expresión pudiese escapársele. Vio como no solamente ella se le puso encima -¡!- siendo empujado con suavidad, siendo sorprendido por el peso de su mujer favorita encima de él -¿G-Gwen?- ella jamás había hecho algo así hasta ahora, es más, era una mujer tan sorprendentemente de armas tomar y curiosa que...sería la que posiblemente insistiría en todo esto. Incluso, le tapó los ojos, evitando que pudiese continuar leyendo aquel papelito que casi se cae de las manos del muchacho.

—No quiero saber.

[Imagen: LHmP22F.png]
-Gwen...estás b-

—No quiero saber, Owen

-...-

Jamás la había visto así. En cuanto comenzó a retirar su mano y finalmente separarse de aquella interacción tan sorprendentemente confusa, Owen...empezó a dudar. Por primera vez se había quedado en silencio, ¿Gwen tenía algo que esconder que no quería que el muchacho supiese? Ella parecía tener iniciativa, demasiada, dejándole en claro que "estaba bien con lo todo lo que tenía", todo le estaba pareciendo tan pero tan raro que...el peliblanco no dudó, en cuanto ella fue incapaz de prestarle atención a su gesto...a guardarse el pequeño papel que estaba a punto de leer entre sus dedos para pegarlo a su cuerpo con cuidado, metiéndolo dentro de si -Yo jamás te voy a faltar, Gwen, jam- otra vez fue interrumpido, parecía que quería callarlo. Subió la intensidad del contacto de ese beso para utilizar directamente las sensaciones de ambas lenguas, una que evita, incluso, a toda costa el poder pronunciar apenas palabra aunque aquello le haya subido por completo los colores al muchacho.

El calor subió a su cuerpo, haciendo que las múltiples sábanas y colchas casi que cayesen por su propio peso, quedando desperdigadas por el propio muchacho que, atontada, hechizado por ella, le miraba a aquellos ojos violáceos que aún mantenía abiertos por su propia petición -...miraba...hacia el Den Den...cuando era bebé...- Gwen era incalculablemente hermosa, tanto, que mientras que una de las manos del peliblanco se empezó a deslizar en aquel rostro que parecía de porcelana la inspeccionaba, casi, milímetro a milímetro. Parecía querer ser la mujer favorita que siempre había conocido, pero era la primera vez mostraba una cara de ella que tal vez no quería que Owen supiese jamás.

— Porque tú estás conmigo ¿No? Y lo estarás, aunque te vayas…

Hubo un silencio sepulcral. Uno que podría cortar la tensión y la situación con una tijera, él no le quitaba la vista de encima.

No necesitaba decirle la respuesta, se la iba a mostrar.

Se abalanzó hacia ella como lo hizo él, incluso hasta peor, con una mirada que estaba absolutamente cegada en el deseo y el enamoramiento, casi ciego como ella constantemente se jactaba de ser. La capturó con intensidad, algo de fuerza, con uno de sus brazos hacia la cintura de la chica y el otro hacia su nuca, abriendo su boca y comiéndole la boca con una pasión casi desbocada. Se separó solamente dos segundos, liberando un pequeño jadeo de entre sus labios -Eres mi mujer favorita en todo el mundo. Pase lo que pase- continuaba besándola, empezó a dejarse llevar por un impulso...que había nacido hacía mucho tiempo, pero que luego de todo lo que pasó hacía dos segundos, dejó escapar un poco, como una olla a presión. Solo se separaba para hablarle, la empujó, derrumbándose encima de su cuerpo mientras aquel ambiente que parecía gélido empezaba a elevar una temperatura que empezaba a hacerle sudar un poco -seas quien seas- empezó a bajar sus labios hacia el mentón, inevitable para él empezar a besar su cuello, haciendo un poco de presión con los labios -te voy a elegir por siempre, y para siempre.- una de sus manos fue tan errática e impulsivamente hacia una de las piernas de la muchachita, ascendiendo progresivamente hasta amenazar la ingle y cuanto quiso reaccionar, darse cuenta de lo que estaba haciendo, volvió en si.

[Imagen: h36Dm86.png]
-...jah...jah...-

La tenía derrumbada justo frente a él, tan espectacular, tan...tan bella, que los ojos le brillaban peor que cualquier estrella que hubiesen estado viendo esa noche. Jadeaba, con ambas manos a los lados del cuerpo de la perfección de chica frente a su ser. Sintió...que se había dejado llevar tanto que se detuvo por un segundo -Gwen...yo...- qué nervioso se había puesto en un solo segundo: De ser un loco desbocado a un muchacho totalmente inseguro, con un retorcijón en el medio del vientre que empezó a ponerlo aún más colorado de lo que ya lo estaba -...me dejé llevar, ¿Estás bien?- un estímulo, un deseo irrefrenable que siempre había tenido por esa mujer, se había apoderado de él. Le encantaba sentirlo...pero, a veces, no sentía si era bueno aquello. 

Buscó ayudarla para que se quedase justo a su frente y, pese a que la muchacha no pudiese sentir posiblemente la diferencia, el cuerpo del chico había sudado un poco de la emoción de algo que se gestó por pocos segundos -Gwen.- otra vez, el ambiente pareció ponerse tenso. El peliblanco para nada había olvidado todo lo que había ocurrido antes, pero debido a conocerla mejor que hasta a la palma de su mano, sabía que insistirle solo haría que se ponga peor. Tal vez...cambiar el tema con algo que fuese más de ellos...calmaría un poco las aguas de ese corazón de ambos tan ambiguo, bueno, de ella, porque todavía ambos corazones le pertenecían a la chica: Propio y de Owen -¿Te...ha gustado lo que he hecho?- dios, su cuerpo temblaba casi que los nervios de preguntarle algo así; JAMÁS había tenido una interacción semejante con alguien de la que estuviese tan enamorado, y su rostro podía apreciarse tan confuso como sus orbes celestes que iban a direcciones aleatorias, evitando ver a la belleza más grande del planeta exactamente delante de sí -¡Quiero decir! Ehm...¿Has...sentido algo?- buscó atrapar una de las manos de la mujercita -Me imagino que en la iglesia, estos...temas...tú me entiendes. El...joder, cómo carajo digo esto,- su mano libre aprovechaba para realizar ese gesto tan pero tan típico en él: Arrastrarla para fregar los ojos con los dedos para, posteriormente, proseguir -el sexo. El...bueno, vínculo más grande entre dos personas, ¿El beso que me diste hace un rato y que te di yo también?- era tan difícil decirlo que hasta su voz se quebraba, escapaba un gallo, viraba en tono. Con un amigo sería facilísimo, ¿Con el amor de su vida? Buf, doloroso a cada segundo -El...sexo, hacer el amor le dicen a veces, es como...no hay más que eso, cómo lo...explico...-.

Vamos hermano, si tanto la amas, ponle un par de huevos a explicar algo tan elemental -Cuando dos personas se quieren o se desean mucho, hay algo que...no sé...nace de dentro de ellos, algo que te enloquece,- rojísimo, remató, en un susurro hiper imperceptible que la propia Gwen con el oído tan exageradamente bueno que tiene habría escuchado -algo que a mi me pasa.- pero redirigió el discurso rápido, casi automático -y hacen...eso, no hay nada más allá que eso. Están los besos, los...otros besos, y después ese contacto y vínculo que te une al otro. Hay gente que lo hace porque es muy placentero, otros porque quieren demostrar lo muy enamorados que están...del otro...- cada vez que la palabra "enamorado" salía de la boca del peliblanco su corazón invitaba a querer salirse del pecho, pero respiraba con profundidad para calmarse -...No me mal entiendas! Yo estoy bien, estoy...super bien...- no, no estaba bien; El cuerpo le quemaba por dentro, pero él jamás iba a hacer nada, absolutamente nada, que pueda asustar a la chica de sus sueños y realidad -...cómo se sientes? ¿Estás bien? ¿Estás bien con todo...lo de antes? Gwen, yo te am-te quiero- se mordió la lengua mientras se ponía tan rojo como un tomate, ampliando las pupilas por el error -con una locura que hasta me cuesta controlar. Yo soy más egoísta que tu, porque no me importa el tiempo que me tarde hasta que te encuentre, y no pienso cambiar lo que siento por ti...por nada, ni nadie.- empezó a acariciarla en la mejilla con el pulgar, besándole la punta de la nariz.

Aunque...buscaría la manera de entender quién era Griselda.



RE: Winter without you - Pasado Social - Gwendolyn - 27-10-2025

No quiso hablar más del tema, porque fue incapaz de explicar el montón de terrores que pasan por su mente, suficientes como para que el desistir y no saber nada de eso sea una respuesta tentadora. Es la menos dolorosa a pesar de que exista la posibilidad de encontrar algo que nunca tuvo.

La cercanía de Owen no la asustó, simplemente se dejó caer, notando como la cama se meció con suavidad por el acto. Un suspiro se escapó, porque el cuerpo se tensó inicialmente, se sintió atrapada y sin salida, hasta que la muestra de un cariño llegó, es distinto, es más intenso y aunque lo conoce, aun no se sintió acostumbrada al mismo, como si la torpeza del cuerpo se hiciera más evidente. Su mano subió hasta la nuca de él y sus dedos se enredaron en su cabello al subir, como si quisiera retenerlo.

Pero eso no es posible ¿Por qué sigue intentándolo?

Sus palabras la calmaron un ardor y provocaron otro distinto, uno que le aceleró el corazón. La obligó a ahogar un sonido en los labios ajenos, suspiros suaves que salen por la satisfacción, aun así hay algo que la tensó. Es la mano de Owen, que ha avanzado demás, jamás ha hecho eso y aunque se siente bien, es suficientemente nuevo como para sentir nervios.

Las palabras de su compañero salieron y finalmente pudo despertar de la situación. Movió la cabeza ligeramente para asentir primero, como si fuese eso más fácil que el hablar — Estoy bien — fue la primera respuesta, está bien, pero abrumada. Aunque lo último no fue capaz de decírselo — No te preocupes Owen. — usó sus codos para impulsarse y volver a quedar sentada, muy cerca de él, tanto como para que su instinto se dejara llevar. Es un abrazo en el que sus manos rodearon el cuello, encontrándose en la nuca de él, manteniéndola apegada a la persona que más le gusta de todas.

Lo escuchó hablar, e incluso entregó una de sus manos para unirse una vez más, mientras su cuerpo descansa en el torso ajeno.

Una explicación escueta que la obligó a esconder su rostro en la ropa de Owen — Sé… sé mas o menos lo que es — pero no le dijo el por qué y cómo lo conoce, pareciera en realidad que no quiere decirlo. No es un gran secreto, pero no le gusta — Pero no sabía que lo hacían los enamorados ¿Deberíamos? Ya sabes.... —no terminó la oración, porque no se sintió lista, menos al enterarse de esa información, porque esa parte se la ha saltado, como si alguien hubiese arrancado una página del libro con lo que no le gusta o no le conviene — Estoy bien, no te preocupes.

Fue incapaz de ver el rojo de su rostro entre sus palabras, pero si lo pudo sentir ligeramente. Además que puede oír el corazón de Owen, uno que se acelera en medio de la explicación — Yo también te quiero — pero el querer parece que no está siendo suficiente para ninguno, solo que el pelirrojo es el más evidente de los dos.

—Más de lo que imaginas.

Pero menos de lo que le gusta aceptar, porque él declara que lo hace más, en una competencia que no se puede medir y que no tiene ganador o premio ¿Por qué hacerla entonces? Es un capricho que la hizo sonreír con suavidad.

—Necesito un poco de tiempo para pensar — no le dijo qué cosa, seguramente por eso su mano terminó en las mejillas de él y se paseó, en un premio de consuelo que tal vez no lo satisface, pero es lo que tiene para ofrecer — Son… son muchas cosas — bajó de las mejillas a su mentón, avanzando hasta el cuello, terminando en la clavícula — Pero ya resolvimos lo primero ¿No? El techo — apretó la mano que los mantiene unidos — Y deberíamos ir a un médico, me imagino que estás lastimado. Oí cómo caían escombros — ha omitido todo eso, simplemente por la urgencia de proteger algo que aprecian lo suficiente.

—Eres lo más preciado que tengo. Más que cualquier joya o recuerdo que tenga antes de conocerte — se rió al decir algo así, porque parece ridículo que incluso sea más preciado que esa fe que no se va de ella. Porque aunque ya no viva en la iglesia, sigue creyendo.

—Así que no me molesta. No me molesta, porque puedes ser tan egoísta como quieras, yo… quiero que lo seas

Suspiró con suavidad, en un gesto casi imperceptible, pero que tal vez pueda oír.

—Pero… Solo conmigo ¿Está bien?

Porque a mi ya no me importa que hagas cosas que están mal.



RE: Winter without you - Pasado Social - Owen Yang - 28-10-2025

¿Qué era lo que sentía cuando se dejaba llevar por esa emoción violenta que le invadía solamente de ver la cara más preciosa del planeta? Indescriptible, algo casi instintivo, pero inexperto, mucho. Owen se había dado un beso aquí y allá a lo largo de su vida, pero, ciertamente, esto llevaba meses siendo palabras mayores, MUY mayores: Convivencia, curiosidad, cariño, deseo. Un calor en su cuerpo aún le invadía, el mismo que había evitado que esa oruga humana que era el peliblanco desapareciera y pasase a estar con su mujer favorita abrazo, sentada, sintiendo cómo era rodeado su cuello por la mujer perfecta.

— No te preocupes Owen. —

[Imagen: sbI9lSE.png]
-A veces no sé qué hace una perfección como tú conmigo.-

Porque ahora, que la temperatura corporal de ambos había subido un poquito más, ella tenía las mejillas un poco más sonrosadas, haciéndola ver aún más espectacular de lo normal, y más de la plática que ahondaba un poco en la intimidad de ambos jóvenes totalmente poco experimentados. Owen estaba sin dudas nervioso, no sabía ni cómo expresar la marabunta de emociones que sentía por esa mujercita frente a él. Ella, tal vez por pena, parecía esconderse entre sus ropas al hablar de lo que resultaba ser "el pináculo del contacto" entre dos personas. Había una realidad: Él...se deshacía de ganas. Había fantaseado con ella en innumerable cantidad de ocasiones, sentido cómo su calor corporal se elevaba solamente por ese beso que de vez en cuando se intensificaba esporádicamente de un lado o del otro, ella lo cegaba, lo obnubilaba, tenía el poder dejarlo tan ciego como ella lo estaba de manera literal -¡E-E-E!- Fue impresionante lo nervioso que se puso por un segundo, ¿Deberían...hacerlo? Su corazón parecía querer salirse del pecho. Él, tan valiente, siempre tan encarador, tan provocador, estaba tan chiquito como una hormiga, tan rojo como un tomate y tan tembloroso como gelatina -¡CUANDO QUIERAS! Cuando...tu lo...te...quieras y te...- y ella, con ese aferre de manos que tenían, lo hipnotizaba aún más, haciéndolo sudar, interrumpiendo cualquier cosa que pudiese continuar diciendo al escuchar cómo le respondía ante su muestra de afecto.

— Yo también te quiero —

-...-

—Más de lo que imaginas. —

[Imagen: YjDomxp.png]
-...Gwen...-

No podía estar más loco por ella. Era decir algo tierno y él perecer, sucumbir, no dejar de sacarle la vista de encima ni un ápice de segundo. Todo lo que lo sacó de su letargo fue "saber que necesita tiempo para pensar" -¿Pensar...en...?- aún se mantenía algo nervioso, mientras sus orbes celeste brillante, absoluta y completamente enfocados en ella, veían deslizarse cada vez más hacia abajo, activándole aún más y petrificándole el deseo irresistible de querer comérsela en ese preciso segundo. En cuanto ella sugirió que deberían ir a un médico para atender a sus heridas, Owen se quedó callado -...- su rostro se veía agazapado, se mordió el labio inferior mientras emitía una exhalación profunda, audible, perceptible, mientras sentía como aquella mano que les tenía juntos se afirmaba mucho más. No pestañeaba, ni una sola vez, mientras un incendio ocurría en sus interior, uno que clamaba el nombre de la chica una y otra vez, porque en cuanto ella comentó que podía ser "tan egoísta como quisiera", no sabía si aquello...sonaba a algún tipo de invitación de alguna índole.

No le podía sacar los ojos de encima.

-Si solo puedo ser egoísta contigo...- dio la primera marcha, usando la mano que tenía libre para deslizarla a la altura de las costillas de su mujer favorita, la aproximó en el instante que la misma se colocó justo debajo de sus escápulas, trayéndola con un poquito de fuerza hasta él -...lo seré...- segunda marcha, dándole un beso en la mejilla, para quedarse justo a la altura del oído derecho de su mujer favorita, sentenciando, en un susurro -...cuando estés lista, nada más.- y sin ningún ápice de duda, colocó el lóbulo de la misma en su boca para, dándole un pequeño mordisco, tirar hasta que el propio músculo volvió a colocarlo en su lugar, dando ese pequeño rebote tan característico. Se alejó, deslizando la mano como si esta se tratase de una serpiente que, antes de liberarla, la arañó justo hasta bajar un poco hasta el final de la columna, quedándose frente a frente en un silencio sepulcral. Otro premio consuelo, ¿O una pequeña demostración? Difícil saberlo.

[Imagen: RXfq7rD.png]
-¡GWENCHI! ¿Sabes qué cosa me encantaba comer en mi isla? PALOMITAS.-

En cuanto dijo aquella frase, se aproximó a la muchachita, casi pegándole el rostro. Había cambiado por completo el tema de manera tan abrupta que solo la dejase "pensando en una cosa más de todas las que debía", o bueno, eso era lo que creía Owen -Hace unos días conseguí granos de maíz seco y, si se calientan en una sartén con aceite, revientan y son espectaculares, vamo- y al segundo que su cuerpo volvió en sí -¡¡!!- el frío, atronador, impactó contra su cuerpo, poniéndolo pálido casi instantáneamente -PERO ANTES- empujó un poco el agarre que tenían juntos, buscando sentarse en la cama que compartían y sentarla encima de él -A-a-a-aférrate a mi,- y, con la mano libre y a una velocidad criminal: Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, SIETE, OCHO, BASTA OWEN -ahora sí.- sábanas y mantas, volviéndolos un siamés-oruga-hombre/mujer al momento que tiró de la misma para pegarse a si -Podrás hacerlas cuando nos separemos, ¿Sabes porqué?- se levantó, pudiendo tener a la mujer más hermosa que sus ojos hayan visto colgada de su cuello, como si fuese el collar que quisiese tener por el resto de sus días puesto, mirándole a ese rostro espectacular mientras empezaba a caminar -Porque solamente hay que escuchar cómo revientan, nada más.- gracias a la marabunta de mantas, Gwen, por suerte, apenas necesitaba hacer fuerza para mantenerse en su posición probablemente -Y siempre que las prepares,- tomó la sartén, el frío en la cocina era descomunal, pero soportable con su compañerita encima -te acordarás de mi,- no las tenía lejos, de hecho, iba a prepararlas esa misma noche, pudiendo escucharse el ¡TRSSSSSSSS! de cada granito seco rebotando contra el acero y, posteriormente, sin siquiera soltarse ni una sola vez de la unión que ambos tenían de una mano, trabajaba con una sola, en una labor de destreza muy propia de él -de nosotros,- volcó un poco de aceite, lo dejó y puso una buena cantidad de azúcar refinada, mezclando todo. Sí, había estado practicando muchísimo su cocina estos meses: Gwen es capaz de poder cambiar los corazones, aquel collar...tal vez, ¿Lo decía de manera literal? -y de esta casa. Mira, presta atención.-.

Pasaron unos pocos minutos mientras empezaba a escucharse el repiqueteo de un aceite tan característico como él solo. El pelirrojo quería prestar atención porque hay que estar atento al sonido, mucho y, mientras hacía aquello, simplemente removía con la misma espátula con la que había cocinado las Gyozas hacía unas horas, hasta que ¡POP! -¡Ahí está!- ¡POP-POP! -¿Lo ves, Gwen?- sí, un grano detrás de otro, cada vez con mayor intensidad, empezaban a saltar una y otra vez. Empezó a sonar de forma descontrolada, dura, intensa, incluso, algunas palomitas explotando hacia fuera de la propia sartén ancha y alta y él, sin embargo, no paraba de removerlas -Granos de maíz, azúcar, aceite, y lo mezclas sin parar hasta que escuches el POP,- imitó el sonido, usando un cuenco vacío y próximo para volcarlas y, una vez servidas, convidarle de las mismas. Siempre uno hace muy pocas y parecen salir una cantidad abrumadora, tal y como ocurre con el arroz y las pastas. Sí, Owen estaba empezando a tener conocimientos de cocina que hasta ni él se creía que tenía -cuando paran de sonar, la quitas del fuego. Era una manera de poder tener energía y comer algo dulce y rico por donde vivía por muy poco, pero si te alejas de mi, te vas a ir bien equipada con cosas:- el fuerte aroma del azúcar y el calor que aún emitían aquellos copitos blancos y amarronados viajó con la chica que, colgada como un monito, se mantenía hasta nuevamente la cama. Parecía como si la felicidad de tenerla a ella, solamente a ella, por el tiempo que sea, le mantuviese totalmente anestesiado de las heridas y moratones que yacían en todo su cuerpo -una de mis chaquetas rojas,- se volvió a sentar en la cama, haciendo que sus rodillas repose la parte trasera de la chica -una de mis recetas,- dejó el cuenco a un lado, porque todavía estaba a rebozar -un futuro anillo para tu mano,- apretó la unión que jamás se soltó del entrelazamiento de palmas -y mi corazón. Y yo cuidaré del tuyo, por siempre, y para siempre.- y luego de besarle la nariz, la mantuvo sentada encima de él para volver a acercar el cuenco -¡Hay que comerlas antes de que se enfríen! ¡El que para de comer tiene que cocinarle al otro!-.

Griselda. Gwendolyn. Gwendolyn Yang. No importaba quién sea.

La elegiría en esta vida y en las siguientes otra vez.