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[Pasado] El eco de un devenir tortuoso. [Social - Gwen] - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: South Blue (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=7) +---- Foro: Isla del Kárate (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=282) +---- Tema: [Pasado] El eco de un devenir tortuoso. [Social - Gwen] (/showthread.php?tid=2433) Páginas:
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RE: [Pasado] El eco de un devenir tortuoso. [Social - Gwen] - Owen Yang - 17-11-2025 Ellos dos tenían dos gestos que parecían repetir una y otra vez: El contacto de sus rostros con sus dedos y las manos entre-lazadas, algo muy típico en dos personas que se quieren. Sin embargo, aquí siempre significaba una cosa mucho más cargada de un cariño y un afecto sin igual, como si en cada instante quisiese dejarse implícito que "ahí está el otro", porque eso era lo que Owen, loco de amor por ella, hacía una y otra vez al frotar su pulgar de izquierda a derecha sobre la mejilla de Gwen. Aunque hubo una declaración tan sorprendente como crítica. Una que sonaba desbocada, desbordada, una que dejó impactado al pelirrojo que, con la chica entre sus brazos, observaba en aquella mínima cercanía que les diferenciaba.
— Porque si… tuviese que hacerlo por ti, yo lo haría —
-...por mi?-
— Para que estemos juntos, no lo dudaría —
![]() -...yo...yo...-
Su corazón empezó a bombear una cantidad de sangre que ni él se imaginó que podría tener. La arteria de su cuello palpitaba, su rostro y cuerpo empezó a calentarse y sus ojos empezaron hasta a nublarse. Jamás nadie había demostrado por Owen un cariño semejante, un deseo similar, una sonrisa boba se dibujó en su rostro, una que temblaba de dicha al igual que su corazón se estremecía por un centenar de hormonas que le atacaban una detrás de la otra. No solamente fue tan tiernamente determinante en admitir algo tan fatal, sino, que posteriormente a ello, ni siquiera dudó en admitir sus sentimientos y lo mucho que estaría con el pelirrojo pase lo que pase. No podía sentir más que una locura desenfrenada en todo su ser, una que, incluso con el sol pegándole, le erizó los bellos de los brazos y le hizo observarla para inevitablemente, atacarla a besos una y otra vez -Y yo.- dándole uno -Y yo Gwen.- y otro -Estoy loco por ti.- y uno más profundo -Yo podría- se interrumpía, incluso, se envalentonaba un poco, mordiéndole ese labio inferior carnoso y tan rosadamente decorado que tenía -hacer lo que sea con tal de tenerte conmigo.- la empujaba, se estaba dejando llevar, otra vez, porque su compañera siempre generaba estas situaciones de detener o provocar el efecto opuesto. Pero saber que de entre tantas personas, ¿El muchacho era el elegido? Le sacaba de quicio para bien -Quiero todo contigo.- su temperatura se elevó, pero buscó detenerse, hasta quedar justo delante de ella para sentir su aliento y respiración que se conocía totalmente de memoria; Su temperatura, cómo golpeaba el viento caliente de su nariz. Todo. Lo había analizado todo. Nada se le pudo escapar -Porque yo haría la locura que haga falta para terminar viviendo una vida entera contigo. Y otra más, si me dejas.- y, dándole un último beso en la punta de la nariz, empezó a mirarle como quien mira a la joya más invaluable de todo el mundo, absorto en ese rostro tan extremadamente bonito que tiene y que, dentro de muy poco, no sabrá cuándo volverá a ser su espectador más deseado. Era innegable la gigantesca curiosidad que Owen tenía por los verdaderos orígenes de Gwen; Él había sido un libro abierto, con sus aristas, claro está, pero bastante claro en que "no había sido la mejor flor del valle" ni por asomo. Ella, por el contrario, estaba rodeada de un halo de misterio que le hacía, a veces, dar vueltas. Cuando su compañerita le encontró casi que sí, literalmente, pareció caída del cielo, porque hasta el cómo había llegado hasta Isla Del Karate parecía una coincidencia extraña. Aunque...su rostro embobado por simplemente observar esa cara tan espectacular que la chica tenía empezó, ciertamente, a desdoblarse al prestarle detenida atención. Mientras la escuchaba empezó a juguetear con un mechón de su larga y decorada cabellera negra y magenta, enrollándolo en su dedo índice -¿Será...que...- inevitablemente, sus orbes celeste brillante viajaron hasta la gargantilla de su mujer favorita, encontrándose con ese cristal azul que, aunque ligeramente opaco, reflejaba parte del fulgor de un sol que seguía igual de luminoso -...tu collar es de ella, tal vez?- sonaba a una obviedad porque parecía quedar implícito, pero no estaba de más cerciorarse o, tal vez, saber qué pensaba ella. — ¿Por qué crees que me dejaron?
![]() -Tal vez...Gwen, algo ocurrió. Algo que les obligó tener que dejarte en la iglesia.-
Pero ella era una inmensidad de ternura. Ella siempre fue tan afectuosa, tan mimosa, tan cariñosa e, incluso tratando algo tan pesado como un pasado que su propia cabeza parece querer omitir, volvieron a abrazarse y, de estar jugando con uno de sus mechones, Owen empezó a masajear abriendo y cerrando la mano en la copa de la cabeza de su mujer favorita, teniéndola pegada sobre su pecho. Una exhalación inevitable, una que le hizo cerrar los ojos por la ternura del comentario y una sonrisa tan boba como estupidizada por lo enamorado que estaba de ella, apareció: "¿Acaso querrán verme así yo no pueda verlos?" -...Gwenchi.- y mientras la escuchaba, más y más la escondía dentro de sí; La abrazaba, la apegaba a él, y no dejaba de acariciarla ni un solo segundo mientras la guardaba entre sus brazos. — Pero me alegro de que ya no tengo que estar ahí, que ya puedo estar despierta. Y contigo.
![]() -Y yo me alegro de que sea otra persona gracias a ti.-
Una sonrisa bobalicona, de oreja a oreja, ligeramente avergonzada pero con el corazón en la mano, apareció en el pelirrojo -Porque así te llamaras Griselda, Wanda, Gwen o Fernanda,- separándose ligeramente de ella, se colocó justo delante de esos párpados cerrados, rozando sus bocas -te elegiría por el resto de mis días. ¿Te piensas que ellos no tendrán ganas de volver a verte, con lo loco que estoy de que nos volvamos a encontrar en cuanto nos separemos?- un pequeño picor nació producto del pequeño repiqueteo del viento exhalado, uno que le hizo llevar su mano izquierda para moverle algunos mechones de ese extenso, colorido y adornado cabello -Quería saber todo lo que habías tenido que lidiar desde que tienes uso de razón.- tenía un poco de tono melancólico, pero no detenía las caricias ni la pequeña comezón del roce de sus labios -Jamás me imaginé la frustración que tiene que ser...ser tú.- y la empatía que eso conlleva -¿Pero sabes una cosa?- de repente, volvió a tornarse nuevamente brillante, aunque la arropaba con una voz tenue que se acompañaba a la comparsa de la costa golpeando el mar -Nunca me importó que seas ciega, jamás. Me cuidas, me haces sentir útil, necesario, me cambiaste, Gwen, ¿Puedes creer eso? ¿Alguna vez te lo pusiste a pensar?- porque por mucho que ella quiera negarlo, sí lo hizo; El afecto que él tenía por ella le obligó a ser menos gañán, a ser menos hostil, a ser menos usurero. Sentía que, finalmente, podía ser una buena persona -Aparte, fua,- se separó, sonriente, pícaro, entre-cerrando los ojos -Tienes que recuperar la vista solamente para verte cómo eres, ¡FUIII, FIUUU!- silbó con intensidad, uno hiper reconocible por la cultura popular para destacar a alguien de alta belleza -Eres es-pec- y a cada sílaba, se acercaba un poquito más -ta- y -cu- la besó, una última vez, separándose -lar.- y, susurrándole, concluyó -La más hermosa de todos los mares.-. -Gwen.- sonó repentinamente más serio. Parecía que, ambos, dentro y fuera de la cueva, querían confesar todo lo que llevaban dentro -¿Quieres que cuando termine con todo esto, y compremos la casa de la Isla Karate, tener...- cuando uno es joven, bueno, empieza a envalentonarse con las proposiciones -...tal vez...hijos? ¿Conmigo?- porque en estos meses no dudó ni un ápice de segundo de que querría permanecer con ella para siempre -Tenemos que tener buena puntería, eso sí. No quiero que tengan cabello blanco, quiero que tengan el tuyo que es bellísimo, lacio natural y tiene mechitas magenta. También que tengan tu color de ojos, violáceos, morados.- una risita se escapó de sus labios, tímida pero llena de ternura -Pero con una condición: Jienen je tenej mij colmijoj.- y sus palabras se vieron distorsionadas por alzar el labio inferior y estar mostrándoselos, así, evidentemente, ella sea incapaz de verlo (Porque hasta a veces se le olvidaba ese pequeño detalle) -Bella como tú, inteligente como tú, cariñosa como tú, intenso como yo y con mis dientes, ¿Te gusta la idea?-. Porque en la fantasía, aferrados, iban a poder sostener la tristeza de no saber cuándo volverse a ver.
RE: [Pasado] El eco de un devenir tortuoso. [Social - Gwen] - Gwendolyn - 23-11-2025 Aceptó el cariño que le da, curvó sus labios en una felicidad que la llevó a reír con suavidad. Le gustó tanto que no hubo reclamo, simplemente se dejó, ahuyentó el mal momento con sus declaraciones, esperando que eso sea suficiente. Porque siempre se dedican oraciones que comprometen a los demás y no supo si son un ancla que los hundirá o el salvavidas que los mantendrá a flote para volverse a encontrar.
—También quiero todo contigo — también, todo lo que ha dicho. La locura, estar juntos en esa vida y la siguiente. Todo eso y más quiso, en un egoísmo que no escondió ¡Si ha confesado que podría cometer un crimen! Esas palabras no deberían ser nada, pero igual las soltó, como si sentirlas no fuese suficiente. Muchas cosas no son suficientes con Owen, pero nada le hace falta, en una sensación extraña. —También pensé que podría ser de ella. No vi a quien me lo dio — tocó con su mano por unos segundos la cadena que sostiene el objeto, es una caricia suave, que llamó a la reflexión. Lo hizo antes de salir, al arrastrar a Owen y ahora, la idea aparece, como si fuese la respuesta enviada por Dios. Se acomodó al tenerlo tan cerca, porque le gusta estar así con él — No lo he pensado, porque… conmigo siempre fuiste así — no ha visto cambio, porque el pasado está muy lejos para conocerlo y aunque ha salido ahora, no lo sintió del todo parte de Owen. Pero lo es, es una pieza que tiene que reconocer, quizás le tome más tiempo, pero seguro lo hará — Te dije que no te gustaría. — porque a nadie le fascina no poder ver, el ser distinto a los demás, el no comprender lo que ocurre — No quería que vivieras eso — porque es probar un veneno que le hará mal ¿Para qué? ¿Para saber lo mal que se siente un enfermo? ¡No vale la pena! Realmente no lo hace. Sus halagos la hicieron reír, ha pasado de la vergüenza y el rechazo de los mismos, a aceptarlos como si fuese el mejor de los regalos. Al igual que los besos que comparten, se preguntó qué hará cuando no pueda dárselos más. Escuchó con atención el cambio de tono, el cómo la llamó y no hizo nada más que esperar que continúe. Es una propuesta curiosa que la dejó en silencio. La respuesta es tan obvia que solo sonrió — Claro que sí ¿No es lo que hacen las familias luego de casarse? — porque lo que dio por sentado siempre — Yo… pensé que iba a pasar ¡No ahora claro! Sino cuando, ya sabes… cuando llegara el momento. Su mano se posó sobre el hombro ajeno y lo apretó con suavidad, como si quisiera llamar su atención — ¡No importa cómo sean! Porque van a ser nuestros ¿No? La pregunta apareció, no porque la necesite, sino más bien porque quiso confirmar lo que ya sabe, lo que le dice el instinto. —Los voy a querer sin importar qué. No importa cómo sean. Suena a que le dice algo que es importante para él. —¡Y no me separaré de ellos! Y también para sí misma. —Cuento contigo, Owen. Y tú cuenta conmigo. |