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RE: [Presente Relativo - T1] - The Karate Kid - Ryota Miyamoto - 08-12-2025 Sus manos sacudían el cuello del anciano mientras le exigía que se pusiera en pie después de la paliza que le acababan de dar. “¡Ves lo que hiciste! ¿¡Por qué tenías que ser tan agresiva con el viejito!?” Se quitó la responsabilidad de encima, cargando todo el peso de aquel infortunio sobre la hermosa señorita. Siendo francos, no le importara lo que pasara con el viejo, simplemente se preocupó porque con ese anciano inconsciente. ¿Quién les daría la información sobre las peleas clandestinas? “Él era quien nos diría donde eran esas peleas para meter a Heras y ganar dinero facil…” Explicó entre sollozos, con auténticas lágrimas descendiendo por sus mejillas. “Porque solo me rodean macarras…” Agachó su mirada con tristeza, olvidando por completo el verdadero motivo por el que fueron allí en primer lugar y soltando al viejo que solo se pegó aún más fuerte contra el suelo. Fue entonces cuando el sonido de la puerta del dojo deslizándose hizo que el castaño alzara de nuevo la cabeza en esa dirección. Allí vio a un hombre de mediana edad, tan demacrado que casi parecía un muerto en vida, las ropas desgarradas, el rostro amoratado, un mal vendaje en su hombro, era el vivo reflejo de alguien a quien le propinaron una paliza. “¿Tu que o que…?” Pregunto, casi sin ganas, mostrándose arisco al haber tenido tan mala suerte. “El viejo ya estaba así cuando llegamos.” Se cubrió en salud, no fuera a ser que le echaran la culpa por lo que Runin hizo. “-L-Lo vi… todo… -”
![]() “Ni modos, Runin tendrá que tasajeárselo también.” Concluyo en sus pensamientos. Por suerte, el pobre hombre continuó inclinándose en una reverencia agradecida y se identificó como el padre del niño que habían venido a buscar. Fue entonces cuando Ryota recordó su acuerdo con la mujer. La idea de perder una oportunidad de dinero lo hizo olvidar lo verdaderamente importante, reunir a una madre con su familia. Se sintió un poco avergonzado por actuar de esa forma incluso en una situación favorable, lo realmente importante ya había sucedido… habían logrado liberar a esos dos, y ahora les pagarían $$$. Sin embargo, antes de que pudiera decir algo, las siguientes palabras del hombre provocaron una reacción tan evidente en el castaño que Runin, a su lado, comprendió de inmediato el motivo de su expresión. ![]() “¿Enserio? ¿En los arrozales de la zona este? ¿Por ese sendero? ¿Peleas clandestinas? ¿apuestas astronómicas? ¿nadie de la marina?” Repetía aquello una y otra vez, cada vez más emocionado por cada adjetivo y descripción de la zona, para alguien como él, era prácticamente la Disneylandia para degenerados. Un lugar fuera del margen de la ley en donde podía ganar mucho dinero si podía inscribir a su amigo moreno. Incluso llegó a desvariar mientras se peinaba sus cabellos hacia atrás, imaginándose sobre montañas de dinero, nadando en ellas y siendo plenamente feliz. Tanto fue su gozo en ese momento que ni siquiera se percató cuando el hombre se adentró de nuevo al dojo para regresar sosteniendo una bolsa con billetes. ![]() “KEKEKEKE No debió molestarse señor, KEKEKE es usted un hombre amable, déjeme ayudarle.” De pronto, Ryota se volvió la persona más servicial, arrebato la bolsa con dinero de las manos al hombre para colocarse a su lado y ayudarlo a caminar. Su expresión dejaba ver su alegría, no solo por el dinero, sino también por lo que aquel sujeto seguía revelando. ¿Qué podía ayudarlos a ingresar a ese mundo? Para sus oidos fue como escuchar el sonido de una registradora abriéndose repetidas veces “Kachin, kachin, kachin” resonó en sus adentros mientras la vocecilla del niño resonó atrás de ellos. El hombre fue el primero en girarse para ir en búsqueda de su pequeño y, aun sosteniendo la bolsa de dinero, Ryota le sonrió al niño, ya no con la expresión que tenía hace unos instantes, sino de una forma mucho más amigable. Ayudó al padre a seguir avanzando una vez salieron ambos y los cuatro emprendieron juntos el camino de regreso al pueblo. El trayecto de regreso resultó mucho más cómodo. Aunque el pobre hombre apenas podía caminar, el castaño lo escoltó con sumo cuidado, mientras Runin se encargaba del pequeño hasta volver al poblado. Allí serían recibidos por la mujer que había depositado su esperanza en la palabra de un par de desalmados piratas y que ahora los esperaba, sosteniendo entre manos el dinero prometido para pagar el “rescate” de sus seres amados. Una vez el niño vio a su madre, saltó de alegría y corrió en su búsqueda, el abrazo de la mujer con su pequeño fue presenciado por todos aquellos que se encontraban en el centro del poblado. Ryota avanzó junto al hombre hasta que este pudiera apoyarse en su esposa. “¡Gracias! ¡Muchas gracias a ustedes dos! ¡jamás olvidare su bondad!” expresó la mujer, con grandes lágrimas desbordando de sus ojos mientras abrazaba a su pequeño y miraba a la pareja de piratas. “Por favor, quédense, les preparare algo y, y son bienvenidos a mi casa, por favor déjenme agradecerles cómo se debe.” Continuó la mujer, intentando de algún modo pagarles el enorme favor que le habían hecho, pero no era algo que ellos fueran a aceptar. ![]() “¿Porque agradeceria?, solo estamos cobrando un secuestro. Esto no es ningún acto de bondad.” La sonrisa de Ryota dejó en evidencia sus propios sentimientos y, tomando el dinero de la recompensa, se retiró levantando una mano a modo de despedida. “Fue un placer hacer negocios con ustedes” comentó con diversión. Sin embargo, recordó algo a mitad de camino y retrocedió apenas el rostro para mirar al padre de familia. “Ah, bro, no olvide que vendré luego para que me ayude a entrar a ese lugar y cuide de su familia kekeke no queremos tener que secuestrarlos otra vez.”
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RE: [Presente Relativo - T1] - The Karate Kid - Runin D. Kitay - 09-12-2025 El golpe seco del hombre cayendo sobre la madera provoca cierta satisfacción que llega a enmarcar en una ligera sonrisa; no podrá darles más información pero al menos tienen acceso al dojo. Si el niño no llegase a estar en el lugar, aún tiene más flechas para despertar al anciano y hacerlo hablar, volviendo a emplear la violencia, claro. El pecho se infla de orgullo durante una fracción de segundo, al menos hasta escuchar los lamentos de su compañero. Los abultados labios se separan, incrédulos, escuchando el vano intento de Ryota por echarle la ¿Culpa? El sentimiento no es acorde a la personalidad de la fémina, quien rápidamente apunta al castaño con una de sus flechas, si, aún no ha guardado el arma. Ryota parece un excelente tiro de práctica en ese momento.
![]() —¡Quién le dio el puñetazo batea cerebros fuiste tú, no yo, animal! La voz se eleva mientras se acerca a ambos, el desequilibrado anciano ha llegado a molestarla y la estupidez de su amigo no hace más que aumentar su apetito de patear algún que otro trasero más. ¡Oh! Al menos es así hasta que nota los sollozos del castaño, aquello remueve su tierno corazón provocando que… a quién va a engañar. Los labios se aprietan conteniendo una esporádica risa que al final termina por salir, en evidente burla. ![]() —Fufufufufu. Eres un quejica, cariño, agradece que me tienes a tu lado. Suelta ese anciano o terminarás oliendo a incienso. —Le resta importancia con un deje de mano mientras guarda la flecha en el carcaj. El nuevo invitado casi provoca que la munición volviese a ser portada mas, al notar la lastimera presencia, decide guardar por completo sus armas. Runin prefiere otro tipo de reverencias hacia su persona, un padre abrumado y adolorido inclinando el cuerpo, no está dentro de su catálogo de estrafalarias predilecciones. Las buenas noticias no demoran en llegar: El niño se encuentra a salvo; sin magulladuras, sin heridas aparentes, al menos en lo que al aspecto físico se refiere ¿Su mente? Tiene un par de padres amorosos y responsables que podrán regresarle la confianza y sosegar las ansias. El rostro de la fémina denota un ligero cambio, más sensible, serena, cálida. Los labios se humedecen con la lengua cuando está a punto de emitir palabras de confort, al menos hasta que el tema de las peleas enciende las llamas de la aventura, la codicia y la expresión más angurrienta que ha visto en Ryota durante todo el día. No sabe si golpearlo en la cabeza, darle una patada o intentar no reírse por su desfachatez en un momento tan enternecedor como aquel. Al final asiente mientras aprieta el cachete de su compañero, con fuerza, queriendo que finja ser decente por un lapso de tres segundos seguidos. ¿A quién piensa engañar? Si el mocoso está en perfecto estado y el anciano rancio está herido y desmayado, lo demás no importa. Ahora viene lo entretenido: el botín, las posibilidades, una nueva odisea que enfrentar. El hombre se adentra al dojo y regresa. Runin solo piensa que quiere un nuevo vestido floreado que ha visto en una de las tiendas, nunca vienen mal un par de berries extras. ¡En especial si hará combatir a Ryota! Como un gallo de pelea. Sin darse cuenta ella también ha empezado a sonreír tontamente. ![]() —¡Siempre estamos dispuestos a pelear por los niños, cariño! ¡Está en nuestras venas! El dinero es recibido, duda de la astucia de Ryota. ¿Qué tal si se le ocurre gastar las ganancias en fiestas y despilfarros? No, no, primero debe comprar algo de ropa nueva, luego lo que quieran, quizá una cena, no vendría nada mal, unos zapatos o vino. Siempre se le antoja una buena copa de vino. El pensamiento se rompe ante el nuevo invitado. El sendero de regreso se siente menos denso, la oscuridad aún convive con ellos hasta que un par de rayos solares se filtran en medio de uno que otro bambú. El aire es más fresco, los pasos menos ásperos y las sonrisas más sueltas. Runin toma la mano del niño, al principio este duda hasta que la mirada de su padre le insta a desenvolverse. El infante agradece con vergüenza, ella aprieta sus dedos con suavidad casi maternal, no es un muchachito musculoso, solo es un niño que aún no ha terminado de desarrollarse. Como él en su momento. La luz al fin termina por encontrarlos y una madre preocupada se levanta en felices lágrimas. El niño suelta la mano de la pirata quien, por un instante, trata de sostenerla por inercia. Los agradecimientos no se hacen esperar, provocando una sensación incierta y lejana en su interior. Levanta una mano con la que resta importancia al asunto y se da la vuelta, el largo cabello cubre cualquier última expresión. No necesita decir demasiado, una ligera sonrisa nostálgica es lo que esconde cuando los pasos se hacen sonar al alejarse de ellos, le ha permitido a Ryota hacerse cargo, al menos hasta que ambos se detienen y Runin esta vez ríe un poco, claro, no piensan perder la oportunidad de encontrar la sede de las peleas clandestinas. ![]() —Se me antoja cenar un cuenco de estofado esta noche, con rebanadas de pan fresco. ¿Qué te parece? Pregunta a su compañero, cuando al fin deciden irse del todo. Está bien, el niño está bien, ya no hay nada de qué preocuparse o por qué continuar pensando en ello.
OFF ROL
RE: [Presente Relativo - T1] - The Karate Kid - PX-2 - 10-12-2025 ✓ Aventura TX: Completada Recompensas Narrador (Ubbe) — Puntos Mugiwara: 6 — Puntos de Rol: 10 — Berries: 15k Recompensas User (Ryota) — Puntos Mugiwara: 10 — Reputación: 20 — Berries: 10k + 5k extra Recompensas User (Runin) — Puntos Mugiwara: 10 — Reputación: 20 — Berries: 10 k + 5k extra + 6k karmas |