Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece
[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Versión para impresión

+- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com)
+-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3)
+--- Foro: Red Line (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=105)
+---- Foro: Cabos Gemelos (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=8)
+---- Tema: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] (/showthread.php?tid=2589)

Páginas: 1 2 3 4


RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Alana Sahiba - 24-11-2025

[personajeinvalido=2283]
Todavía sentía en la piel el crujido de la roca desplomándose detrás de nosotros, como si la vibración hubiese quedado atrapada bajo mis costillas. Dong y yo caímos aún con la brisa húmeda del derrumbe siguiéndonos en el pelo al aterrizar en aquella plataforma para nosotros aunque no parecía especialmente nueva; el aire cargado de arena y polvo, la vista nublada apenas unos segundos antes de que pudiera pestañear lo suficiente para ver… ese escenario absurdo. Seis plataformas. Seis luchas distintas. Y delante, una especie de camino improvisado hacia la torre y desde allí podía ver los barcos. ¿Tan cerca habíamos estado los unos de los otros sin poder pararnos siquiera a plantearlo? Probablemente sí, al comienzo, después de eso no hubo pensamiento, tan solo acción. Apreté los dientes. De verdad, había días en los que la crueldad del mundo parecía ensañarse conmigo por deporte.

La torre era un insulto.

Me quedé quieta solo un instante, lo justo para asegurarme de que Dong seguía respirando con normalidad. Él parecía entero, más vivo incluso que en el momento de encuentro. Luego, movida por la costumbre profesional, por esa necesidad de saber dónde estoy y con quién, barrí la zona con la mirada. Maki, como era de esperar, ya estaba hurgando en todo cofre habido y por haber, había sido muy veloz al llegar. Después de eso y poco a poco fueron llegando más personas, algunas irreconocibles para mí, de esos que ni me había percatado de ellos aunque hubiese coincidido en el puerto al partir. Pero sí consiguieron llamar mi atención Gwen, Owen y Eros. Gwen sabía de buena mano que estaba bien. ¿Owen y Eros? Respiré aliviada, sabiendo que eso significaba que muy probablemente podría estar con vida el resto de nuestra tripulación.

Maki fue la primera en llamar mi atención, cómo no, por su propia actitud. La vi literalmente ser como un torbellino a por los tesoros y la verdad es que confiaba en sus dotes tras su último gran descubrimiento con Uogo. No tenía nada de raro que fuese ella quien se tirara al cofre con la misma energía con la que otras mujeres se tiran a por un descuento. ¡Uf! Que pensamiento tan terrible. Por un segundo pensé en pedir a Maki que respirara, luego recordé que hablarle de calma era como pedirle a un terremoto que fuera educado. En fin.

— No deberías hacer eso, Maki, te vas a… —demasiado tarde. Ya estaba manipulando el cofre tal y como se le apetecía. Suspiré. Yo ya lo intenté. Lo mío claramente no era influir en las fuerzas de la naturaleza desatadas.

Dong, en cambio, fue más sensato. Su voz sonaba estable mientras hablaba por el Den Den Mushi. ¿Ya funcionaba? Busqué con la mirada a Eros y Gwen, por si estuvieran haciendo lo propio, aunque no parecía, estaban más pendientes de la escena que pronto se formaría frente a nosotros. Pues pronto una voz extraña y para nada tranquila me sobresaltó. Pronto fueron dos. Perfecto. Caos. De eso sabía. De eso venía.

El gyojin anciano irrumpió con un discurso incierto, como si la torre fuera su salón personal, moviéndose entre todos sin miedo a ser golpeado por la adrenalina ajena. Y detrás, aquella especie de mink babuino colocándose su maleta con mercancías ridículas, ofreciéndolas como si no estuviéramos rodeados de tensión, polvo y cuerpos exhaustos. Cada vez que agitaba uno de sus cacharros, me daban ganas de pedirle que bajara la voz antes de que alguien lo lanzara torre abajo.

— Dioses… —murmuré aún en el hombro de Dong, sin saber muy bien a cuál de todos les hablaba esta vez aquellos seres tan curiosos—. Voy a quedarme cerca de ti —le murmuré antes incluso de que pudiese protestar—. A veces creo que debería cobrar extra solo por estar cerca de gente así, yo qué sé —en referencia a los extraños entes que ofrecían extraños servicios.

El cofre estaba allí, enorme, pesado como un muerto recién bañado en alta mar. Varias manos se posaron sobre él y yo me quedé a un lado, observando, confiando en los instintos violentos de Maki, respirando a medias entre preocupación médica y puro agotamiento—. No os acerquéis tanto sin mirar dónde ponéis los pies; si alguien se abre la cabeza ahora mismo me va a dar un infarto —advertí, intuyendo que nadie me escucharía. Perfecto. Como siempre. Puse los ojos en blanco y me llevé un mechón pegajoso detrás de la oreja; tenía polvo hasta en sitios donde no debería haber nada. En fin.

Off



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Fyodor - 24-11-2025

[personajeinvalido=2283]
Lento… Demasiado lento… Cuando llegué a la torre pude darme cuenta de porqué Krysser me había indicado que fuese. Desde mi elevada posición pude ver sin problemas como un elegante barco se alejaba de la costa, directo a un banco de niebla donde, minutos después, acabaría escondiéndose de la vista de cualquier curioso.

-Dale saludos a todos de mi parte cuando les veas por casa. -Musité mientras me quedaba con el resquemor de no haber podido descubrir que miembro de mi amable y cariñosa familia había contratado a Uoyon-sama, echando de nuevo la vista al suelo y apreciando con ello como no habían tenido tiempo de recoger las cosas y que no había peligro aparente. -6 sillones… Hijos de puta… Ojala se hubiese quedado alguno rezagado para poder dárselo a esos piratas. -Pensé tras aterrizar al lado de un enorme y ostentoso cofre, apreciando desde ahí los 6 sillones de lujo, comprendiendo gracias a todo lo vivido esa noche y a mi capacidad de análisis que habíamos participado en los juegos de 6 tenryubitos y, aunque solo conocía la participación de mi familia, lo más seguro es que hubiesen participado diferentes casas.

Desde mi posición y gracias a mi excelente vista, pude notar como aquella carrera en dirección a la torre todavía tardaría en completarse. La enorme figura de Krysser, con bastante ventaja respecto a los demás, anunciaba que sería el segundo en llegar si no pasaba ningún imprevisto. Por lo que aproveche esos segundos que todavía faltaban para su llegada para, con un vistazo rápido, analizar todo el escenario y ponernos en ventaja respecto a los piratas, pues el ostentoso cofre que tenía a mi lado llamaba demasiado la atención y seguro que todos querrían quedarse con él.

Ojos que no ven… Corazón que no siente. -La solución era sencilla y estaba ondeándose delante de mis ojos. Si el problema era lo llamativo del cofre lo único que teníamos que hacer era taparlo antes de que llegasen los piratas y así ocultarlo de la vista de cualquier curioso. Si quitamos algún trozo de la carpa se acabaría cayendo por lo que no es una opción -Pensé en voz alta, quitándome la idea de usar la carpa para repasar una estrategia que ya tenía clara y en la que sabía que podía contar con Krysser para defenderme si algo salía mal.

Tras eso y mientras Krysser empezaba a ascender la ladera velozmente, enfundé a Sekator y dejé el botiquin en el suelo para, una vez con ambas manos libres, extender mis brazos y empezar a generar 4 gruesas y largas cadenas, de casi 20m de largo, usándo mi poder de akuma no mi para envolver el cofre por completo, alterando con ello su característica silueta y ocultando también los dorados adornos del mismo. Segundos después, con el corredor más cercano aún lejos de nuestra posición, Krysser llegó a mi lado con su imponente figura, entendiendo el plan sin tener que explicárselo y tapando la totalidad del cofre con un rápido y sencillo movimiento usando su enorme cuerpo y holgada capa para tapar la posible vista de los restantes corredores.

¡Listo! – Proclamé tras dar un tirón y asegurar la ultima cadena soltandola y afianzando con ello que no se podía ver nada del cofre, agachándome para recoger el botiquin que había dejado en el suelo y procedía a sentarme encima del cofre, cerca de uno de los laterales, usando mi larga gabardina y mis grandes alas negras para tapar todo lo posible y de forma disimulada el lateral del mismo y la parte de atrás. Quedate aquí cerquita y tapalo todo lo que puedas, Krysser. Aunque no creo que haya nadie tan loco como para venir a por nosotros por un montón de con cadenas Fyofyofyo. – Concluí mientras dejaba el botiquin abierto encima del oculto cofre y empezaba a examinar y sacar los objetos que venían dentro, aunque no tenia mucha idea de para que servía cada cosa me servían para ocultar aún mas el cofre.

Segundos después llegó el siguiente corredor, la pirata de 50,8M Maki D. Zenin. Su actitud fue pasota y rara, como si quisiese entrar por unas puertas inexistentes en la formación rocosa con forma de torre, quedándose un buen rato centrada en eso para luego poner la vista en las armas de Krysser, sin saber que mi compañero no necesitaba mucha provocación para arrancarle la cabeza de un zarpazo. Aunque era un autentico bombón lleno de quemaduras que hacían que se me cayese la baba, por lo que trataría de hacer entender a Krysser que era mejor mantenerla con vida.

Después de eso llego el lunarian de 50,5M Dongryong, quedándose a más de 5 metros y llamándonos imbéciles, comprando con ello muchos boletos para que Krysser le arrancase también la cabeza, aunque también mencionó a un tal Uogon Sakana, lo que rápidamente me llevó a pensar en Uoyon-sama y, viendo los juegos que habían organizado los tenryubitos, ese debía ser otro de los campeones.

Siento si nuestra idiotez le resulta incomoda a su excelencia, pero aquí estamos ocupados curándonos de las heridas provocadas en estos dichosos juegos y, después de derrotar a Uoyon, yo no tengo ganas de seguir peleando. -Empecé mientras notaba como Krysser se contenía para no matar a ese pirata y ya con todos los medicamentos y utensilios del botiquin sobre el cofre, oculto a la vista de los demás bajo mis cadenas y resultandoles con ello imposible saber que era. - Por lo que aire, moreno. Que las peleas son en otra ventanilla. -Concluí, atentó a los movimientos del lunarian y preparado para salir volando y ganar distancia al mínimo gesto que indicase que iba a atacarnos, aunque al final se retiro sin poner pegas mientras el resto de corredores continuaba llegando, incluyendo más recompensas y unos marines que tuvieron que aguantar los improperios de la quemada.

Poco después el ruido de algo parecido a una explosión de aire me puso en alerta, pues no sabía si aquellos minutos de calma soló habían sido parte de esos dichosos juegos para que nos relajásemos y la aparición de la nada de un enorme navío que parecía haber estado hundido durante años hacia indicar que nuevos problemas se avecinaban. Aunque, instantes después, la aparición de 2 extraños y peculiares ancianos, calmó mi estado de alerta al ver su actitud y que el rollito del mink mono daba ganas de llevarse bien con él.

-¿Isla del cielo?… ¿Diablo?... ¿Poderes?... ¿Frutas? – Pawurs Ushoku y posteriormente su acompañante habían soltado tal cantidad de información que me había quedado sin saber como reacción pero empezando a hilar todo lo que me había pasado desde aquella extraña fruta que comí en Briss.

Mientras todo esto pasaba yo ya había organizado todo lo que estaba en el botiquin encima del montón de cadenas que ocultaba el cofre y estaba preparado para usarlo en mi propio cuerpo, teniendo ya lista una de las jeringuillas y varias pastillas en mi mano derecha. Pero, pese a eso, seguía alerta estando rodeado de tantos piratas.

Pienso - Hablo
Off



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Einarr - 24-11-2025

[personajeinvalido=2283]

Con un ultimo alarido de esfuerzo impulse mis piernas con la poca fuerza que residía en mi interior, ya ni siquiera pensaba en cuanta potencia le ejercía a mi cuerpo, mi cabeza no daba para tanto, lo cual provoco que ese ultimo salto para llegar a la plataforma me impulsara mas de lo necesario sobrepasando la plataforma por un par de metros. Al darme cuenta de esto logre abrir mi alas ya cansadas por el sobre esfuerzo y con tintes rojizos provocados por la sangre, amortiguando la caída y quedando sobre la plataforma, parado e inmóvil, y posterior a un par de segundos caí de rodillas sobre el suelo rocoso de la torre, tratando de contener a jadeos todo el aire que se escapa de mis pulmones, apenas logrando retener un poco de mis conciencia.

Mis brazos cayeron colgados a mis costados por el agotamiento y un mar de sangre brotaba de mi cabeza recorriendo el resto de mi cuerpo tintando mi ropaje de un tono carmesí. Aun con el retumbar del corazón invadiendo mis oídos logre escuchar la gran rabia de una mujer, que al dirigir mi vista hacia ella, note la enorme hostilidad que en sus ojos residía, al igual que sus palabras lanzaban alertas de amenaza a todos mis sentidos.

Rápidamente intente tomar una posición defensiva casi por instinto, sin embargo, mi cuerpo no me respondió como quise, apenas intente levantar mi rifle y posicionarme en una rodilla, mis fuerzas fallaron provocando que terminara nuevamente en el suelo, de rodillas y con las manos deteniendo mi caída, mi rostro quedo mirando al suelo mientras un pequeño charco de sangre se formaba debajo de mi.

~Maldita sea, apenas puedo mantenerme en pie~ Pensé mientras  apoyaba uno de mis codos en el suelo y dirigía mi mirada nuevamente a la mujer, quien ahora me percate no dirigía su hostilidad hacia mi, si no a los marines presentes, lo cual incluía a Kibai que habia llegado despues de mi.

Visualice también como el topo regresaba a su forma humana al mismo tiempo que el tirador humano que venia con el se dirigia a la mujer hostil.

~Así que son compañeros~ lo cual no me era tranquilizador, pues reconocía sus caras de los wanteds en el periódico, es mas, muchas de las caras presentes en la plataforma se me figuraban a los carteles, sumandole a eso, este lugar estaba lleno de tesoros, no sabia exactamente el porque pero lo importante es que estaban, eso sembró una semilla de incertidumbre en mi.

~Estos tipos son piratas al fin al cabo, podrían matarme con tal de quedarse el botín aquí~ Eso provoco que mi frente empezara a mesclar mi sangre con un sudor nervioso. Nunca me habían interesado las riquezas eso era obvio, sin embargo, la situación en la que estaba, con múltiples piratas al rededor, encima con algunos ya revisando los cofres, otros alterados en rabia y algunos otros reuniéndose, aunado a eso mi estado actual y no encontrar a Kelvin en ninguna parte, solo fomento que los peores escenarios sobresalieran en mi mente.

-Oiga, oficial kibai- lo llame con cierta determinación en mis palabras, sabia que era mi enemigo natural, sin embargo era el único en el que podía confiar en este situación.

 -Se que puede ser prepotente dado que no me conoce- lo cual era cierto ya que nunca había cruzado seriamente palabra con el -Pero la cosa no pinta bien con tanto pirata reunido aquí, si me pasa algo ¿podría entregarle un mensaje a alguien de mi parte?- tenia claro que aparte de ser débil no estaba en optimas condiciones, sabia que si se desataba el caos era muy probable que no sobreviviera. Y aun con eso, lo que mas me preocupaba era mi compañero, quien confiaba estaba bien en algún lado, el no era tan débil como yo.

-Se trata de un gigante, lleva un adorno de metal en el pelo y usa una gabardina negra. Dígale por mi que su compañero Svart espera que siga su camino sin el- Le dirijo las palabras al mink como si se las dirigiera a mi compañero, además de utilizar mi apellido como clave, ya que de lo contrario Kelvin talvez no le creería a Kibai y mi apellido no era algo que diría a la ligera.

Le confiaba esas palabras al mink mientras que en el proceso me levantaba nuevamente del suelo, sacando fuerzas de ni yo se de donde, para ponerme de pie y tomar mi rifle que yacía en el suelo, pues aun con mis palabras no estaba dispuesto a morir asi sin mas, planeaba darlo todo si tenía que escapar.

En ese preciso instante una voz familiarmente dulce resonó en mis oídos, eso atrajo indiscutiblemente mi mirada, al girarla mire sorprendido a la señorita Gwendolin, quien había conocido hace un buen tiempo atrás, mi expresión cambio a una de genuina sorpresa. ~¿Que hace ella aquí?~ me pregunte con un poco de incredulidad. Observando mejor me di cuenta como estaba sujetando la mano de un chico pelirrojo que se veia realmente apaleado, el cual también se me figuraba de alguno de los carteles del periódico. ~Así que se convirtió en pirata~ Deduje. ~Por lo menos parece haber encontrado lo que buscaba~ Dije observando el cariño con el que se aferraba al muchacho.

Mis pensamientos se vieron interrumpidos por la aparición de dos personajes realmente escandalosos, uno parecía ser alguna especie de gyojin y el otro era un mink mono. Estos dos seres se habían presentado de lo que para mi era la nada, flotando en una burbuja rara la cual exploto presagiando su descenso. Este suceso no hizo mas que alzar mis alarmas, por un momento creí que se trataba de mas enemigos, talvez se trataba de aquellos que habían organizado  este macabro juego, sin embargo en cuanto empezaron a hablar sobre su "negocio" deduje que no se trataba de los culpables, pues quien el ofrecería a sus victimas un trueque, además de que parecían completamente ajenos a la situación.

~¿Las frutas del diablo se pueden revocar?~ Pensé incrédulo. ~Aunque fuera cierto eso, no tengo ni fruta ni dinero~ Pero el segundo trato llamo mucho mas mi atencion ~¿Una fruta del diablo?~ Resonó en mi cabeza. 

En ese instante pasaron por mi mente todo lo ocurrido en aquella plataforma de piedra, como termine en mi estado actual, como me vi tan débil que ni siquiera tuve oportunidad contra aquel mounstro, como dependió mi vida de otros. No era mas que un idiota sin fuerza, fue a la conclusión que llegue. 

Esas frutas, acomodadas en fila como tributos que seducían a mi mente. ~Podria volverme mas fuerte~ Pensé mientras tragaba saliva, esta podría ser mi oportunidad de ganar fuerza. Sin embargo otro pensamiento surgió de lo mas profundo de mi ser ~¿De verdad soy tan débil como para recurrir a una fruta?~ No es que pensara que los individuos usuarios fueran débiles ni mucho menos, sabia muy bien que dominar una fruta requería mucha habilidad, sin embargo, para mi se sentía como huir de mi propia debilidad, correr a un poder misterioso después de haber recibido la paliza de mi vida no era algo que me llenara de orgullo.

-No estoy interesado- Fue lo único que le respondí al mink, apretando mis puños y afilando mi mirada por la frustración. 

Aun así no baje mi guardia, a pesar de que el teatrillo de los "comerciantes" distrajo la atención de todos los presentes, no descartaba que todo se fuera a la mierda en cualquier momento.

Resumen



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Odeth - 24-11-2025

[personajeinvalido=2283]
Llegué la última, o eso creo. Siempre me cuesta saber si voy tarde o si simplemente camino a mi propio ritmo. Mis pasos pesados se hundieron sobre la roca húmeda cuando la torre apareció frente a mí, orgullosa y silenciosa. Una construcción imposible, plantada en medio de la nada, y yo… ahí, observando como si pudiera entender algo de lo que pasaba. No tengo miedo, no exactamente. Pero todos me resultan desconocidos, sombras que corren, cargan cuerpos, gritan órdenes o simplemente se apresuran sin siquiera mirarme. Yo solo respiro, trato de seguirles el paso. No soy buena para competir.

La sal me arde en la piel, la mugre me pesa como si alguien hubiera decidido pintarme de naufragio. Mi cabello está hecho un caos, mechones secos, otros empapados, pero aun así siento la mirada ajena resbalar sobre mí, como si intentaran descifrar algo que ni yo comprendo. La suciedad no cubre mi piel, solo la enmarca. Los tatuajes siguen visibles, brillando como tinta recién hecha en contraste con los moretones que cargo. Incluso lastimada, mi cuerpo no deja de contar historias que los demás prefieren no preguntar.

El cofre que descubrieron llama la atención de todos, pero yo lo miro como quien mira un problema ajeno. Demasiado grande, demasiado pesado, demasiado prometedor. Fortuna, claro, pero nada gratis. Nada nunca lo es. Y mientras los demás discuten qué hacer, yo solo escucho el mar, intentando ignorar el sabor metálico que queda en mi boca después del hundimiento.

Entonces el estruendo me corta el pensamiento. Una burbuja gigantesca estalla y un barco aparece como si lo hubieran parido las profundidades. Viejo, húmedo, cubierto de vida ajena y tiempo podrido. Y a bordo, extraños que parecen más desconcertados que nosotros.

Yo solo aprieto los puños. No por miedo.

Por costumbre.

Oia gente que parecía saber mi nombre he indicarme acciones , retrocedí … haciendo caso .

  resumen



estadisticas- 5%



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Krysser - 24-11-2025

[personajeinvalido=2283]

Krysser fue el segundo en llegar a lo alto de la torre. Había escalado los últimos metros sin siquiera pensarlo, impulsándose con todas sus fuerzas hasta alcanzar la plataforma superior. El aire allí era más frío, más limpio, y desde ese punto podía ver todo el desastre hundiéndose a su alrededor. Pero lo que realmente llamó su atención estaba justo enfrente. Fyodor ya estaba allí.

-Es jodidamente rápido... -Pensó para sus adentros, sonriendo amargamente por aquella "derrota" a manos de su compañero. 

Desde lo alto de la torre, erguido y respirando con calma forzada, con el rostro aún manchado por la sangre seca ajena, podía contemplar mejor la escena que había venido dibujando en su mente. Las plataformas, los barcos, el camino de piedra que aún recorrían varios individuos tan valientes o idiotas como ellos dos. Todo.

Y, justo detrás de Fyodor, un objeto enorme, completamente cubierto por capas y capas de cadenas gruesas. No había forma de distinguir su forma exacta, solo un volumen irregular, como si hubieran querido ocultar no solo su contenido, sino su silueta misma.

Fyodor ni siquiera tuvo que decir nada, el mink lo entendió al instante. Ese objeto era importante para ellos, demasiado para dejar que aquellos que pronto llegarían trataran de reclamarlo. Y, por aquella razón, Fyodor quería evitar que cualquiera lo viera.

El tigre avanzó dos pasos, miró a su compañero de reojo y sin más ceremonia se dejó caer sentado justo encima del bulto encadenado, apoyando los antebrazos sobre las rodillas y fingiendo que lo hacía por la mera comodidad de no permanecer en pie, quedando completamente cubierto por sus ropajes, que ayudaban a tapar el cofre.

Nadie pasaría por allí sin tener que pasar antes por él. No era la primera vez que Krysser hacía de muro, y ambos sabían que lo hacía bien.

Pronto, los aromas comenzaron a llegar desde la escalera. Primero un par de pasos apresurados. Luego otros más pesados. Finalmente, un murmullo creciente mientras distintas figuras emergían en la parte superior de la torre. Los supervivientes de aquellos macabros juegos, los valientes que se habían atrevido a desafiar aquella última fase, sin duda la más peligrosa. O, tal vez, solo aquellos suficientemente desesperados como para subir hasta la cima por no tener otro lugar al cual regresar, como el dúo de cazadores en cierta forma.

Krysser los fue observando uno a uno. Rastros de sangre, sudor, heridas abiertas. Algunos apenas se mantenían en pie. Otros estaban demasiado enteros como para no levantar sospechas. Cada olor le decía más que cualquier nombre, y con ellos se quedaría durante más tiempo.

Fue entonces cuando lo vio, tal y como sus sospechas dibujaban con aquellos barcos del fondo, había un marine. Y no solo uno, parecían tener su propio grupo. 

El uniforme estaba sucio, desgarrado, pero seguía siendo claramente un marine. El hombre comenzó a hablar como un gesto algo pasivo, tratando de imponer calma a un grupo que no tenía razones para aceptarla.

-Escuchadme todos. Soy Stroud Redgrave, Contramaestre de la Marina...

Con aquellas palabras, el marine comenzó un discurso con el cual parecía tratar de ayudar. Krysser no sabía si pensar que aquel hombre era ingenuo o si tenía intenciones ocultas, pero de igual forma, su intento de calmar a la gente no llegó a germinar.

Uno de aquellos aromas, perteneciente a una inmensa sombra alada que solo podía ser descrita como "un Fyodor con anabolizantes", tomó la palabra.

Su clásica piel oscura, aquellas alas negras plegadas, y un fuego tenue ardiendo en la base de la espalda, no dieron lugar a la duda. Se trataba de un lunarian, uno enorme y bien armado. El tipo irradiaba una confianza arrogante y peligrosa incluso a varios metros de ellos, el tipo de presencia que llena el espacio incluso sin hablar. Pero, por desgracia para todos, habló.

-Ustedes dos... -Gruñó, señalando directamente a Krysser y a Fyodor. -Aunque parecen imbéciles, no parecen confabulados con Uogo Sakana. Aun así, están aquí solos. ¿O realmente es su misión pelearse con todos?

La palabra "imbéciles" resonó en la cabeza de Krysser como un tambor, pero no uno de orquesta, sino el de un arma a punto de dispararse. Sintió la furia encenderle el pecho, pesada y densa. Le picaron los músculos en una comezón ardiente de pura furia, deseando incorporarse y responder con algo más que palabras. Pero únicamente sonrió. Una sonrisa amplia, tranquila, de esas que enseñan los colmillos pero no los usan. Y tampoco dijo nada, ni hizo falta hacerlo, porque Fyodor, quien era sin duda alguna la voz de aquel dúo, ya estaba dando un paso al frente para ello.

Su compañero levantó una mano, casi en un gesto educado, y su voz salió con la misma calma insolente que siempre usaba cuando se disponía a humillar a alguien sin mover un dedo.

-Siento si nuestra idiotez le resulta incómoda a su excelencia. -Dijo Fyodor, con una excelsa muestra de sarcasmo y aparentemente casi arrastrando las palabras con gusto. -Pero aquí estamos ocupados curándonos de las heridas provocadas en estos dichosos juegos y, después de derrotar a Uoyon, yo no tengo ganas de seguir peleando. -Krysser disfrutó cada segundo, y su compañero remató con una mordaz despedida. -Por lo que… aire, moreno. Que las peleas son en otra ventanilla.

Hubo un silencio tenso, uno de esos que a menudo marcan el delicado equilibrio entre la paz y la violencia.

Pero Krysser seguía sentado sobre el objeto encadenado, sin moverse, sin apartar la sonrisa. Aunque estaba listo para levantarse en cualquier instante, con los reflejos a flor de piel para reaccionar a cualquier movimiento... Menos al que sucedió entonces. 

Un estallido, como el de una burbuja rompiéndose en el aire, cautivó a todos los presentes. Y no era para menos, pues a aquel sonido le acompañó una presencia de otro mundo, o al menos parecía de otro tiempo. Un enorme galeón en un lamentable estado incluso a los ojos inexpertos de Krysser había aparecido de la nada. Confiaba en su vista para no haberlo pasado por alto al llegar, pero sobretodo en su olfato para jamás haber ignorado aquellos olores a madera humedecida y enmohecida. 

Sin apenas tiempo para procesar lo que estaba sucediendo, la dupla que parecía capitanear la extraña nave se apuró a presentarse, no sin intentar pisarse el uno al otro de forma ciertamente cómica. 

Según dijeron, eran capaces de eliminar los poderes de las frutas malditas. ¿Por qué alguien querría renunciar a una ventaja tan enorme? Era absurdo... Y aún así, parecía que tendrían voluntarios. Sin embargo, era más tentadora la opción de comprar un poder de aquellos. Una lástima ser pobres como ratas. Además, no se arriesgaría a tener un poder inútil, por ahora era mejor ir sin "fruta" de esas un tiempo.

Por si fuera poco, aún no confiaba del todo en aquellos dos tipejos extraños. Por el momento se limitaría a esperar, las decisiones del resto decidirían la suya.


Off



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Moja - 24-11-2025

[personajeinvalido=2283]

Había llegado tarde.

Y no solo eso: para cuando la pantera alcanzó el lugar, muchos de los involucrados en aquel extraño episodio ya estaban allí antes que él. El área alrededor de la torre, ahora claramente un punto de reunión improvisado, estaba repleta de figuras conocidas.

Moja reconoció varias caras. Demasiadas.

La mayoría pertenecían a piratas con recompensa, rostros que había visto en informes y tablones de búsqueda: criminales de trayectorias dudosas, grupos notorios y algunos individuos cuya reputación bastaba para causar problemas. Entre ellos, vio a Owen y Mercedes, los dos que, minutos atrás, habían sido sus aliados improvisados contra Uoni. Aunque habían luchado juntos, eso no cambiaba quiénes eran. Pero Moja no era un insensato.
 
*No es momento de arrestar a nadie… no con solo Stroud, Kibai y yo aquí. Lo sabía perfectamente. Intentar capturar a alguien en esa situación sería imprudente, incluso suicida. La prioridad era entender qué estaba ocurriendo, sobrevivir y esperar el momento adecuado para actuar… si es que ese momento llegaba.* Pensó Moja
 
Mientras analizaba la escena, dos figuras nuevas aparecieron entre la multitud, llamando la atención de todos. Un gyojin cubierto por una capa oscura, de mirada fría y movimientos medidos, y un mink mono vestido con un atuendo tan extravagante que contrastaba violentamente con el ambiente tenso del lugar. Ambos comenzaron a hablar con una soltura inquietante, ofreciendo sus “servicios”: extraer y vender frutas del diablo. Moja sintió cómo se le tensaban los músculos. Nunca había oído de nadie capaz de arrancar una fruta del diablo del cuerpo de un usuario. Además, algo en su actitud, demasiada confianza, demasiada sonrisa, le generaba desconfianza.
 
*Ni loco dejaría que alguien tocara mis habilidades… y menos un par como estos.* Pensó Moja
 
Mientras las voces se alzaban en discusiones, ofertas y amenazas veladas entre piratas, Moja aprovechó el ruido generalizado para desplazarse discretamente entre la gente. Su objetivo era claro: reunirse con Stroud y Kibai. Si algo salía mal, y con tantos piratas juntos, era muy probable, era mejor permanecer cerca de los suyos. Se colocó junto al contramaestre, manteniendo la mirada siempre en movimiento, atento a cualquier gesto o alteración.

-¿Qué hacemos ahora, contramaestre?- preguntó con voz baja y firme, suficiente para llegar solo a los oídos de Stroud.

Era una pregunta directa, pero también un recordatorio: Moja estaba listo para actuar. Solo necesitaba una orden.

Offroll



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Kibai - 24-11-2025

[personajeinvalido=2315]

La distancia desde la torre hasta las planicies de roca no era demasiado extensa, pero tras la prolongada batalla con el gyojin, bastó para que el pecho de Kibai subiese y bajase vigorosamente cuando por fin, tras un último salto, sus piernas aterrizasen en el lugar.

Con alegría, comprobó que tanto Moja como el contramaestre Redgrave estaban allí, pero no vio por ninguna parte al contramaestre Gaudfrid. El mink tragó saliva, preocupado. ¿Acaso le habría sucedido algo? Haciendo una cuenta rápida de todos los presentes, era perfectamente posible que en alguna de las otras arenas de combate, las batallas sucedidas se hubiesen cobrado vidas.

"Tranquilo, Kibai..." pensó obligándose a serenarse mientras se quitaba el polvo de la capa y se acercaba junto a sus compañeros. "Seguro que ha vuelto a asegurar el Royal Quiver para evitar que alguien se lo intente llevar. Además, su mascota está aún allí a buen seguro, de modo que querrá comprobar como está."

Apenas había logrado posicionarse con sus compañeros cuando una mujer humana, vestida de cuero y cubierta de cicatrices desenvainó sus armas y lo encaró, maldiciéndolos y culpándolos de toda aquella situación. Kibai entrecerró los ojos, golpeando con el pulgar la guardia de Raimei, que con un sonoro pluc abandonó un par de centímetros su viana, lista para ser desenvainada con rapidez si la mujer daba un paso más, acompañando su gesto con un quedo rugido que surgió del fondo de su garganta.

Sin embargo, el contramaestre Redgrave pareció decidir que la situación no debía escalar, ya que no hizo ningún amago de adoptar una posición defensiva y se limitó a intentar desescalar la situación. Parecía que la mayoría de los presentes habían tenido suficiente pelea por aquella noche. Sin embargo, Kibai notaba la luna a su espalda, quemándole como su fuese el sol de mediodía, tentándolo con su luz para abandonarse a sus instintos.

En ese momento, una voz conocida lo devolvió a la realidad. El joven birkaniano, aún bastante afectado por las heridas que Uosan le había infligido con su primer ataque (y que Kibai podría haber olido a un kilómetro de distancia con tanta sangre en sus ropas) se le acercó pausadamente.

"Oiga, oficial kibai. Se que puede ser prepotente dado que no me conoce, pero la cosa no pinta bien con tanto pirata reunido aquí, si me pasa algo ¿podría entregarle un mensaje a alguien de mi parte?"

El mink asintió.

"Por supuesto. Pero tranquilo, no creo que a nadie le queden demasiadas ganas de pelear ya. ¿Qué necesitas?

El birkaniano pareció aliviado, pues soltó un suspiro antes de seguir.

"Se trata de un gigante, lleva un adorno de metal en el pelo y usa una gabardina negra. Dígale por mi que su compañero Svart espera que siga su camino sin él"

A Kibai se le pasó por la cabeza la imagen del joven subido al hombro del gigante como si fuese una especie de angelillo de la guardia, y a pesar de la situación esbozó una sonrisa.

"Está bien, si me encuentro a tu amigo, se lo diré Svart, puedes contar con ello"

Acto seguido, cayó en la presencia de los dos individuos que allí estaban. Aunque sus palabras parecían interesantes, lo cierto es que algo llevaba carcomiéndole la conciencia desde hacía días, desde aquella fruta de sabor horrible. Qué podría haber sido?

Off



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Mercedes Benz - 24-11-2025

[personajeinvalido=2317]

Después de pegarme tremenda carrera detrás de Gwendy y del torbellino humano que es Owen, por fin todo ese caos llegó a un maldito respiro. Mis piernas ardían, tenía polvo hasta en lugares donde no debería haber polvo, y aun así ahí estábamos, frente a una formación rocosa que parecía sacada de un cuento viejo o de uno de esos mapas que uno se empeña en creer que entiende.

Quizá, solo quizá, este era el lugar exacto que el pelirrojo había estado buscando desde que salió disparado como un lunático con la chica en brazos. Porque claro, Owen no corre, se lanza. No piensa, actúa. Y yo, como idiota, terminé detrás para asegurarme de que ni él ni Gwendy terminen aplastados bajo una piedra del tamaño de un barco, pero esta vez, sentí que sí, que por fin había llegado al punto que él quería. Y yo solo pude soltar un suspiro, entre cansancio y alivio, preguntándome cuántas carreras más me tocaría vivir por culpa de estos dos.

No presté atención a lo que había a mi alrededor al principio, la verdad; estaba demasiado ocupada recuperando el aire y maldiciendo en silencio la carrera que me había pegado detrás de esos dos románticos suicidas. Pero entonces los vi, dos lunáticos de los buenos. Uno diciendo, muy tranquilo él, que podía quitar “los poderes del diablo”, y el otro asegurando que vendía esas mismas akumas que la gente se extraía. Ahí mismo supe de qué hablaban, Akuma no Mi.

Y te voy a ser sincera, porque para qué mentir: yo soy de esas personas que no está del todo conforme con la fruta que se comió. No me malinterpretes, la Mini Mini no Mi tiene lo suyo, me ha salvado unas cuantas veces y me permite meterme donde nadie más puede, pero a veces, solo a veces, me pregunto cómo sería tener un poder más escandaloso, más brillante, más digno del Cabaret. Algo que no solo me haga pequeña, sino que haga temblar el suelo cuando entro en escena.


Pero claro, una cosa es soñar y otra es pagar. La cantidad de dinero que esos tipos pedían por sus servicios no era algo que yo pudiera siquiera considerar ahora mismo. Ni trabajando doble turno en la cocina, ni vendiendo todos los banquetes que sé preparar. No me alcanzaba ni de chiste.

Así que me limité a cruzarme de brazos, mirarles con media sonrisa y pensar. “Algún día, quizás. Hoy no. Hoy me toca seguir siendo la diablesa en miniatura con presupuesto de pirata pobre.”


—Alcancé a ver a Giyuu correr hacia el barco, pero nada más —dije mientras terminaba de sacudirme el polvo de los hombros, aún con el corazón acelerado por toda la locura anterior —Aunque contigo aquí, y Eros por ahí rondando como sombra pegajosa, creo que solo faltarían Varo y Rosse. —Me giré por completo hacia Gwendy esta vez, dándole la atención que antes no había podido. Ya no había piedras cayendo, ni marines gritando, ni Owen saltándome por encima como si yo fuera su trampolín personal. Solo ella, respirando agitada como yo, intentando entender qué demonios acababa de pasar.

Le dediqué una media sonrisa cansada, algo sarcástica porque bueno, soy yo. —Parece que, con suerte, el grupito se vuelve a juntar sin tener que rescatar a nadie más. Porque si me toca correr otra vez detrás de ustedes, juro que los cargo a todos como sacos de harina y los tiro dentro del barco. —

Cajita



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Pawurs Ushoku - 26-11-2025

Mi última pregunta fue clara y directa. Tan solo necesita que se me respondiera con un "sí" o un "no", no era tan complicado. Pero parece ser que mi primo había tenido una idea añadida a este negocio. El muy asqueroso tenía una caja con algunas frutas del diablo. Abrí los ojos de par en par, sorprendido por ello — ¡CABRÓN, ESTO NO ME LO HABÍAS DICHO! — Grité algo cabreado por ello, pero, al instante, me giré sobre mí mismo, y mientras estaba explicando como iba esa parte al resto de la gente me puse a hablar conmigo mismo por lo bajito.

— ... Oye, pero realmente esto es una buena idea, aunque no sé cómo de moral puede ser esto... — Miré a Mariano, que seguía en hombro derecho, que no se había separado de mí en ningún momento — ... ¿Tú qué dices, amigo mío? — Le pregunté, a lo que su respuesta fue mirarme durante un par de segundos en silencio, para finalizar con un graznido totalmente grave, como si mi fiel pájaro se hubiera fumado un camión de cigarros todos los días de su vida — Tienes razón, que le den por culo — Le contesté y volví a darme la vuelta para observar como mi primo había terminado su explicación.

Al primero que habló fue un chaval alto, con dos lunares en la frente, el cual por la puta cara nos llamó "tontos" porque, según él, no sabíamos hablar. Yo ya estaba mayor para andar discutiendo, así que también fui muy directo — Tontos tus muertos, chaval. Para ti no hay oferta, por listo — Le dije mientras le señalaba con el bastón.

A continuación, una muchachita joven, frágil como una muñeca, y por lo que parecía, era ciega, pues un muchacho pelirrojo le estaba como guiando. Aquella chiquilla se presentó como Gwendolyn, y resulta que tenía problemas con su fruta. Decía que no sabía controlarla, que de su cuerpo desprendía frío cuando está nerviosa, y eso le jugó una mala pasada y dañó a alguien cercano. Estaba pidiendo ayuda, para buscar una especie de "mentor" o "maestro" que le ayudase a controlar su poder. Me llevé la mano a la barba mientras la miraba fijamente. Llegó a hasta darme algo de pena, parecía totalmente un ser inofensivo que solo tuvo mala suerte de comer una fruta del diablo. Pero, si algo me ha enseñado la edad, es que no te puede fiar de nadie, y menos de aquellos que se convierten en piratas. Aun así, por la educación que tuvo en comparación con el anterior, decidí darla una respuesta acorde

— Enfriarte ¿eh? He visto muchas frutas y con efectos muy raros, pero no he visto nunca a nadie capaz de enfriarse... Hace un par de años para vosotros conocí a un hombre que hacía lo contrario, producía calor, pero dudo que acepte ser el mentor que buscas. No recuerdo su nombre, cosas de la edad, pero sí recuerdo que llevaba una máscara llena de agujeros. Mi recomendación es que lo evites — Resoplé, intentando ayudar en lo que podía a la chiquilla. Si le servía, bien, si no, también.

Tras ello, su acompañante, el chico pelirrojo, se presentó gritando, dándome un susto del copón — ¡Me caguen tus muertos! ¡PERO NO CHILLES! — le dije mientras golpeaba con mi bastón en el suelo. Empezó a hacer muchas, demasiadas preguntas, en exceso diría yo. Quería saber cuál fruta era la mejor, la que le hiciera más fuerte y toda esa retahíla de chavales que salen al mar pensando que van a cambiar el mundo — ¡CALLA, DÉJAME HABLAR! ... Primero de todo, chaval, no me gusta la gente pelirroja. Si algo me ha enseñado la vida es que son mala gente. Son el mismísimo puto demonio. Te recomiendo teñirte el pelo — Golpeé de nuevo mi bastón contra el suelo — Segundo, ¿tú a mí me ves con cara de profesor o algo? Soy EL Chamán. Hago un trabajo en concreto y ya. Seguramente estés ante el usuario con la fruta más poderosa de todas — Le dije mientras sonreía orgulloso de ello — Si quieres una fruta, mi primo vende. Porque te comas una fruta no significa que vayas a ser más fuerte. Hasta tu novia ciega ve eso con más claridad que tú. No es cuestión de "comerse la fruta más poderosa", es cuestión de hacerse más fuerte con lo que tienes, aprender a dominarlo. Así que, si quieres una fruta, habla con mi primo y él te dirá — Finalicé la conversación con el chaval pelirrojo.

Y por último, cuando me giré, un Lunarian estaba frente a mí. Este sí que me llamó la atención.  Ese porte, ese tono de piel, esas alas... Me recordaba a alguien, además, tenía una rata en el hombro de mascota, como yo con Mariano. Abrió la boca para dirigirse a mí, y, aunque poniendo en duda mi trabajo y que fuera todo una estafa, fue el único con un par de pelotas y decidido a quitarse su fruta, diciendo que iba a desafiar a los cielos y moñadas — Nah nah chaval, déjate de poesía cutre ni de intensidades. Aquí no vas a desafiar a nadie, aquí te voy a quitar la fruta, una siesta, un bocata y pa'lante, verás que no es nada — Le dije para calmar un poco el ambiente — ¡Ven, sígueme! — Le hice una señal con mi bastón.

Le acerqué a una de las camillas que los chavalitos estos que trabajan gratis habían colocado — ¿Cómo curran estos tíos, eh? Como les gusta la pala... ¡Va va, túmbate aquí! Quítate a tu mascota del hombro. Lo que va a pasar es sencillo. Te dolerá un poco, te dormirás otro poco, y te levantarás con una bonita herida. Y ya, te puedes ir ¿Fácil no? Pues si me pagas, podemos empezar — Dije dando otro golpe con mi bastón al suelo y extendiéndole mi otra mano, con la palma abierta esperando a que soltase el dinero. 

Información



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Urususu Ushoku - 26-11-2025

Pawurs se quejaba después de mi trepidante oferta a los chavalitos y chavalitas jóvenes, pero finalmente parecía entrar en su juicio al darse cuenta de que esto era un negocio para los dos. ¿Para qué le iba a decir de venir aquí solo porque hubiera visto en el periódico que venían los novatos para que se lucrase él? Bueno, si, su forma de viajar era la más rápida de todas, pero ¿yo también tendría que sacar algo, no?. Aquí las riquezas a ganar y a repartir, que éramos dos y dos éramos, ni más ni menos, ni menos ni más. Menos da una piedra y más sería abusar.

Los jóvenes comenzaron a hablar con el anciano - y feo - pez que era mi primo, uno de ellos llamándonos tontos y recibiendo un escarmiento por parte de Pawurs, ante lo único que hice fue reírme — ¡Wacala wacala wacala! — y continuar observando. Después una mujer y un chico trataban de hablar de forma errática y molesta, recibiendo también respuesta por parte del Chamán... mencionando a alguien que pudiera ser de interés para la muchacha ciega, y si era quien estaba pensando había salido en los periódicos hace poco. Pero eso era su problema, no estábamos aquí para ayudar a jovencitas, si no para seducirlas y para ganar dinero. La ayuda para las iglesias.
Y mi entretenimiento particular no se hizo esperar. Un chavalito marine, joven, rubiete, de estos que tienen percha y parecen la justicia hermosa viniendo a salvarte el día, se intentó hacer el listo conmigo preguntándome que si yo tenía permiso para hacer lo que estaba haciendo. Ganarme la vida, eso estaba haciendo, por supuesto — Oyeme mi lidel — le dije inclinándome un poco hacia él — Pero ¿será que tú sabe con quién ehtá hablando-sex? — le pregunté, obviamente, de forma retórica — Yo tengo pelmiso ahta para asél que te depídan de la polisía del oséano ¿tú sabe? — alcé la mano negando con el dedo índice en su dirección — Tu tiene que se loco — sonreí mostrando la carencia de varios de mis dientes — Si no compla frrrutica flehca, hágase paunlao, lo modosito etirao de la Mariana siemple me epantan la clientela  — y finalicé haciendo un ademán con la mano para que se marchase, ignorando su pregunta sobre si sabíamos quién había hecho qué o cuando. Yo estaba aquí para vender mis cosas, no para tener que enfrentarme a las acusaciones verbales o la intimidación barata de un soldadito de segunda.

Entonces reparé en el tigre que estaba sentado sobre aquel bulto envuelto en cadenas. Las dimensiones, la disposición... todo parecía despertar un algo dentro de mi, un yo que sé que qué se yo, que me decía que ahí había algo de valor — ¡LA SEBOLLA! — dije bajándome las gafas de sol con dos dedos, mirando en su dirección descaradamente — Ese pana mío que ehtá ahí tiene algo que me da el aroma de la riquesa. Ese tiguere ehtá bien duro y tiene algo econdío mi primo, ¿tu lo víhte? — dije en voz alta gesticulando hacia atrás para llamar a Pawurs. Algo en mi instinto de Broker me decía que había algo de valor con lo que poder negociar con aquel tigretón vacilón grandote y su amigo feo como discutirle a un papá enfermo. Pero mi primo Pawurs se había adelantado un poco con un morenito enorme para toquetearle el vientre... cosas de la edad supongo, cada uno controlaba sus vicios a su manera.

Entre tanto, dos minks felinos hablaban con un muchacho alado, una tontatta minúscula se quedaba hablando en el hombro del morenito, y una chicarrona llena de cicatrices y con dos buenos mogambos, y una chichota enorme con muslos de pecado, no se atrevían a acercarse a saludar. Pero eso tenía solución.

Saqué mi lengua y relamí mis labios despacio mirándolas, finalizando por sonreírlas abiertamente — Sex-sex — dije, sin más.





Resumen

Interacciones

Frutas

Posteo