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RE: Antes de zarpar... [pasado con Maki] - Han - 10-01-2026 Hay que ver como escalan las situaciones, aunque debo decir que esta vez me la busqué yo solo, aunque actuase involuntariamente, fui yo el que tiró la bebida encima de ese tipo. Sabía que aquello no era correcto, pero era algo inevitable, en cuanto ese hombre regó a mi acompañante firmó su castigo. Por una vez no iba a sentirme mal ni a arrepentirme de lo que hice, volvería a hacerlo, sin duda alguna. El de pelo negro azabache y piel pálida y tersa no se quedaría quieto, estaba claro, la ira lo invadió y eso le hizo sacar un cuchillo y ponerlo en mi pescuezo. "Esto no lo esperaba..." Era cierto, no esperaba que de la nada sacase un arma, tenía poca paciencia o demasiado temperamento.-Diantres, que desproporcionado.- Dije notando la hoja al moverse mi nuez. Para mi fortuna no sería letal para mi que me degollasen, pero tampoco me apetecía manchar la ropa, ni sufrir el dolor y la sensación de ahogo con mi propia sangre, era bastante desagradable y, al contrario de lo que muchos pudieran llegar a pensar, procuraba alejarme de toda sensación dolorosa o desagradable con toda mi alma. Antes de que el hombre me hiciese nada, y de Maki tuviera tiempo de hacer nada, la mano del hombre se detuvo, dejé de notar presión en mi gaznate, algo frenaba su avance. El segundo caballero, de ropajes negros y rostro enmascarado, agarró la muñeca de su compañero con una fuerza que el otro no logró superar ¿Cuánta presión estaría ejerciendo? La verdad es que prefería no saberlo, a veces es mejor vivir en la ignorancia. Este se disculpó por ambos, asumiendo que la mujer de verdoso pelo y yo éramos pareja, no es que quisiera mentir, pero ella aprovechó el momento para seguirle el juego y encontrar una salida pacífica del conflicto. Seguí sentado con un rostro de tranquilidad, la verdad es que ese hombre no logró intimidarme lo más mínimo, aunque seguramente no fuese rival para él. Miré fijamente a las lentes de la máscara, intentando descifrar alguna intención mientras ignoraba su explicación, la verdad es que me importaba poco o nada el porqué estos dos brutos sin modales perseguían a una mujer, solo quería que se fuesen.-Espero que tengan una buena velada, caballero.- No pretendía ser burlón, ni tampoco buscaba mas bronca, tan solo quería dejar claro que para mi, aquella incómoda interacción había acabado, eso o tendríamos que pasar a las manos. Cuando ambos se largaron de allí, uno en contra de su voluntad, miré a mi compañera de oficio, observando que estaba muy cerca de mi ¿Es que se había creído su propio embuste?.- Estas muy cerca ¿Tienes frío?.- En ese momento decidí no ser mal pensado y preferí creer que se acercaba porque la temperatura no era la idónea. Me agarré la parte de arriba del kimono por las solapas y se lo mostré a la mujer. -No tengo abrigo que prestarte, pero puedo dejarte mi kimono. Tranquila llevo pantalones debajo.- Le sonreí amigable, nada obsceno, sino como un padre arropando a su hijo, cálido y protector. La verdad es que solo me había acercado a esta chica por su talento musical, ni siquiera me había planteado que tipo de vida podía llegar a tener, pero ahora que había vivido sus experiencias con ella, por pocas y breves que fuesen, pude ver que era una persona compleja y digna de conocer en profundidad. Esto no lo pensaba solo por poder llegar a formar un dueto musical a su lado, sino también una poderosa amistad que llegasen mas allá de los confines del mar. Es curioso como todo escala en poco tiempo, como nuestra percepción cambia, como el tiempo hace que las cosas se muevan, como solo había una cosa inamovible, la muerte, y eso solo para algunos afortunados. La vida es constante cambio, una constante mutabilidad que hace que nos adaptemos o muramos, que evolucionemos como seres vivos, que aprendamos y seamos mas sabios, algo digno de poder llamar vida. Eso me llevaba a otras cuestiones: ¿Podía decirse que yo estaba vivo si no podía morir? ¿Qué determina que una vida es vida? O mejor dicho ¿Qué me diferenciaba de una piedra o un grano de arena? entes inertes que no estaban ni vivos, ni muertos; estaban condenados a una mera existencia. RE: Antes de zarpar... [pasado con Maki] - Maki D. Zen'in - 14-01-2026 La daga se detuvo muy cerca del hombre, apenas reacciono Maki pero no se preocupó… el acompañante había actuado… sus movimientos eran letales, tan rápidos como un relámpago. Tan poderosos y letales que sintió miedo y pánico. Pero gracias a sus siguientes palabras se calmó. Sunran por otro lado trataba de liberarse con todas sus fuerzas. Fuerzas que sin duda no eran suficientes. Apenas vibraba su mano atrapando la de su jefe? ¿Era posible que el maldito Sunran solo fuera un pelele? No, ella había conocido al imbécil gastar cientos de miles de berris por noche antes de pedirle información de ciertos artistas armados. Maki miro con asombro como el flautista apenas parpadeaba, o era muy valiente o era muy tonto o quizás era un ser que no podía ser cortado. Había visto algunos detalles de que había una zorra en Water seven o por los alrededores que resistía cortes que atravesaban a través de ella por algún tipo de arte marcial o brujería. Quizás el también poseía algo parecido un poder quizás como el de ella misma que tenia el poder de convertirse en una increíble criatura que rasgaba, peleaba y golpeaba con escamas dientes y cola como un látigo. Era muchísimo mas refinado, confiado, poderoso y cortes… quizás era quien le recordaba a Sunran que un deudor muerto no pagaba, entonces Maki supo sin rumores que estos dos trabajaban para hombres superiores y eso si le helo la sangre, era poderosa si, pero no tanto como para luchar contra estos monstruos. Era impulsiva pero no tarada así que simplemente obvio toda provocación y dejo que se fueran. Con las ultimas palabras del Flautista Sunran se fue entre ladridos menores y el del látigo golpeo sus talones en un sonoro sonido de despacho militar y desaparecieron hacia la tienda donde amarraron sus monturas originalmente, el maldito Sunran le dedico una ultima mirada malvada y un beso al aire y este choco con la mirada llena de ira reprimida de la mujer quemada. No cabía en su mente tal provocación deseaba pelear, matar y desgarrar, pero eso sería demasiado. No era una asesina, no en sus cinco sentidos, pero este bastardo cada vez que le veía le sacaba de quicio. No era frio por el cual temblaba, sino por la humillación y el amargor que tuvo que tragarse, pero, aun así. Maki se acurruco con el… sintió su calor, su compasión y su cariño, aunque eran completos desconocidos. Ella le abrazo un poco mas y entonces… Howl se convención de que eran pareja. Asintió con la cabeza y entro junto con el maldito pichón. Quiso llorar, quiso gritar, quiso aferrarse al pecho del flautista y desgarrarlo para descargar su ira… pero solo se acurruco y se metió en su kimono desatado. —Lo siento mucho… soy… soy un desastre, cada persona que se acerca a mi sufre el mismo destino, suele perderse en una espiral de violencia o desdicha… Flautista… lo siento mucho, pero como ellos mismos lo dijeron siguen unas reglas muy estrictas… nada de asuntos fuera del deudor así que no te preocupes, si te ven de nuevo por la calle, harán como si no te conociesen.— Menciono mientras captaba el aroma metalizado del hombre… era… como si estuviera formado solo de sangre, o algo parecido. Será que sus heridas de verdad le habían dañado a este punto? —Es… estas bien? De verdad?... como que… creo que tienes algunas heridas… déjame comprobar….— Maki entonces cambiando completamente su mente volcándose a su interlocutor paso sus manos por detrás de el, a su espalda, examinando cuidadosamente cada hueso… cada centimetro de piel, con sus dedos tocándole como si fuera un piano afinándose… su rostro muy cerca. Rondando sus labios, sus mejillas, su cuello. Como acechando su semblante, sus ojos atentos a los de él, a los labios, sus mejillas, sus dedos presionando y esculcando, buscando alguna herida, alguna magulladura, registrando cada mueca para descubrir algún dolor, alguna sensación que pudiera expresar. Una que Maki decidiera que este hombre era humano. —De… de verdad eres humano?... tienes una estructura… común, no sabría decirte pero siento que de alguna forma eres como yo? Será tu amor a la música quizás?... o es otra cosa flautista?...— Maki comenzó a confundirse, a rondarle mas cerca y un poco más, sentía algo raro, quizás intuía que estaban en algún tipo de destino cómplice que la fortuna les preparaba… su vos era acaramelada, suave y dulce, sus labios se movieron de manera imperceptible hacia adentro y la punta de su lengua le relamió su labio inferior de sin asomarse al exterior, como preparándose para algo que se supone que debería pasar, pero no pasaría. O si?. —Te... gustaría caminar un poco?... flautista?. acompañarme a mi casa, necesito cambiarme. tengo que cantar en un rato y no quisiera que me emboscara nuevamente ese tonto...— Los ojos llenos de la esperanza de conocer a este flautista o de al menos desvelar sus secretos, se apodero de ella. de manera repentina y persistente. RE: Antes de zarpar... [pasado con Maki] - Han - 17-01-2026 Una vez esos amenazantes hombres se largaron en sus monturas, la mujer se permitió derrumbarse un poco, resguardándose entre las telas agujereadas y manchadas de sangre de mi kimono, por suerte, al ser de color negro y rojo el fluido vital no se veía, aunque estaba seguro de que se olería, había perdido bastante sangre, la verdad. -No te preocupes mujer, no temo que me hagan nada.- Le sonreí de manera cálida y apacible, comprensiva y empática. -Me preocupa mas lo que te puedan hacer a ti.- Le puse del todo el kimono por encima de los hombros para que la cubriese entera, aunque poco le iba a cubrir del frío con tanto agujero, pero lo importante era la intención, ¿no?. Daba igual lo que le dijera, ella seguía empeñada en centrarse en mi estado físico "¿Se sentirá culpable por mi caída?" Pensé mientras palpaba cada palmo de mi torso, mis brazos y mi cabeza, buscando algo que yo sabía que no encontraría, ni tan siquiera vería cicatriz o marca. Le dejé al principio, no me parecía raro que me examinasen para descubrir el misterio, pero después de unos segundos todo empezó a tornarse extraño. Su intento fútil le hizo cambiar de actitud, su voz, antes fuerte y vigorosa, se escuchaba ahora suave y dulce, y su rostro mostraba una expresión mas coqueta y tierna, me miraba a los ojos con un gesto que no sabía como expresar, pero me ponía nervioso, haciendo que mis mejillas se sonrojasen mínimamente. Le cogí de las manos con suavidad. -No te preocupes querida, no estoy herido.- ¿No era la primera vez que me ponía así de nervioso, aunque era mas que posible que estuviese equivocado, sentía que estaba intentando jugar al juego mas antiguo del mundo, el coqueteo. "¿Será que le gusto? Pero si no nos conocemos. Aunque debo decir que la mujer esta de buen ver." Cientos de pensamientos correteaban por mi mente, desde luego si mis sospechas eran acertadas podría pasar una buena noche antes de zarpar en nuestro gran viaje. Sin embargo todo ese torbellino de ideas se detuvieron, dejando solo una cuestión clara en mi psique. "¿Y Lan?" ¿Por qué pensaba en ella ahora? ¿Acaso me importaba tanto lo que ella pensase de mi? No... Sentía que era algo mas profundo, pero no sabía que era. Mi rostro se vio algo asustado cuando esa pregunta llegó a mi, al menos durante unos muy breves instantes, para volver a tomar una sonrisa amable. -Supongo que el arte crea un fuerte vínculo entre personas.- Maki quería ir a cambiarse, y no era para menos, su ropa se había ensuciado y desgarrado un poco por la caída desde el tejado, había logrado salvarle de lo peor, pero aun así se llevó daños que le aquejarían un tiempo. Ella quería ir a su hogar a cambiarse, pero tenía que esos dos gorilas volviesen en un momento de soledad para molestarle nuevamente. -Claro, te acompañaré y tras eso debo irme, mañana he de coger un barco.- Le acompañé tranquilo, compartiendo algunas experiencias graciosas para que olvidase aquel bochornoso momento que habíamos pasado. Podía entender los sentimientos de vergüenza que podía tener, al igual que los de impotencia, pues no siempre fui un mendigo, acreedores como esos acosaron a mi familia por años hasta dejarnos sin una sola berry para comprar el pan. Algunos pensarían que fue lo peor que nos pasó a mi y a mi familia, pero en ese momento conseguimos algo mejor que los bienes naturales, libertad: libertad de ir donde quisiera sin pesar, libertad de hacer lo que quisiéramos sin imposiciones, libertad para disfrutar del tiempo sin esclavitud social. Una vez llegamos a su puerta me quedé allí, esperando a que entrase y así poder despedirme. -Espero que nos podamos ver pronto. No te olvidaré.- |